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Un viaje


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12 respuestas en este tema

#1 Melrose Moody

Melrose Moody

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Escrito 05 febrero 2017 - 19:51

Se encuentra en cuclillas y sus manos estan posadas despreocupadamente en la roca mientras observa hacia el frente. De lejos, de no ser por su tamaño, podría haber pasado por un felino completo. Los rizos blancos se agitan con el viento que viene del este. Un olor salado y fresco, combinado con algo que podría ser pútrido y otro que desconoce: es el olor del mar a primera hora de la mañana.  

 

Alza la nariz para percibir el olor con mayor claridad y concluye que quizá se haya equivocado de camino. Apoyándose más sobre sus manos, se inclina hacia adelante y allí es cuando nota que hay otro olor combinado con los anteriores: algo fresco, casi tropical, un olor que casi podría describir como mórbido... algo que la hace pensar en sedas o perfumes o en general en cosas delicadas y bellas. 

 

Alza la vista y sus ojos almendrados se resienten momentáneamente ante la luz. Entonces, se lanza hacia adelante para bajar de la roca y luego de caer a cuatro patas se yergue para ver mejor. Sus manos tienen aún restos de la brizna por lo que están coloreados de un tono verde agradable y huelen bien, a tierra, agua y vida. Se limpia entonces un poco la nariz con el reverso de la mano para intentar olvidar todo lo que acaba de percibir; es como un tic que no consigue quitarse pues le ayuda a ordenar las cosas en su cabeza y a empezar de cero una nueva línea de pensamiento.

 

Hacía días que viajaba. Sus músculos se habían resentido al inicio pero finalmente habían cedido al ejercicio y habían terminado fortalecidos. Sus ropas eran unos shorts negros con finas rayas naranjas verticales, que hacían que pareciese vestida como un robot hasta poco más abajo de la rodilla. Arriba, llevaba simplemente una franja de tejido color verde, que le habían fabricado con telas teñidas con plantas de sus tierras, antes de partir. Calzaba unas zapatillas de viaje de tono blanco y estaban atadas de forma ingeniosa y diagonal con cuerdas de cáñamo.

 

En sus bolsillos tenía un poco de pan de viaje y un largavista. Sin embargo en ese momento no lo necesitaba, estaba segura de a dónde se dirigía. Había estado a punto de desenvolver las hojas de su pan, cuando escuchó el ruido. Se encontraba en los Bosques de la Soledad por lo que sospechó al instante; no tenían su nombre de manera injustificada. Nadie transitaba por los Bosques de la Soledad y los sonidos de los animales y hasta de las plantas se le habían hecho ya familiares. Lo que había escuchado era algo completamente distinto.

 

Su cuerpo se tensó y sus manos también se tensaron. Se sintió observada y temió que hubieran estado siguiéndola. Activó entonces el mecanismo de su brazo derecho, tirando de unos hilos, y cabellos entretejidos cayeron de ellos hasta casi rozar el suelo; por supuesto, eran su arma pero no eran suficiente por sí solos, aunque fuesen las cuerdas más finas del mundo. Por eso, cerró los ojos y se quedó muy quieta, respirando más despacio y agitando las puntiagudas orejas que sobresalían sobre su mata de rizos. Eran altas y de pelaje muy fino y también blanco. Unas perfectas "orejas de gato" como solían identificar a su gente aunque un gato no había sido visto nunca y todo el mundo creía ya que eran una leyenda, como los dragones y las sirenas. 

 

Así, se quedó, atenta, escuchando y dispuesta a actuar a la primera señal de peligro. 


Editado por Catherine., 05 febrero 2017 - 19:56.

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#2 kaiser

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Escrito 06 febrero 2017 - 16:44

El secuestrador

 

Sabía que lo estaban siguiendo desde hacía varías horas y posiblemente lo alcanzarían de algún modo. Si estuviera solo podría haber sacado ventaja desde hacía un buen rato y alargado la distancia, incluso haber preparado alguna emboscada para aquellos estúpidos que querían impedir su salida y escape. Aún con eso, el bosque era extenso y lleno de altos árboles perfectos para ocultarse y tomar por sorpresa a los guardias que lo seguían.

 

A lo lejos ululó una lechuza en modo tranquilo, pero sin embargo un sonido de ramas lo alertó de improviso:

 

-¡Avada Kedavra!

 

Un lince cayó al suelo y rodó luego de un rápido reflejo del secuestrador quien rapidamente guardó su varita dentro de un guantelete de cuero que usaba en la mano izquierda, y continuó moviendose rápidamente para salir del bosque.

 

Podría haber sido algun guardia avanzado del resto, o algún asesino que habrían contratado los familiares o amigos del, ahora, muerto y posiblemente de no haber tenido cuidado y el tino de lanzar la maldición podría el haber sido el muerto también. Quizás la maldición que acababa de lanzar dejaría rastros de lo que acababa de hacer y por dónde estaba y por dónde iría.

 

Sin embargo había corrido con suerte, la misión que se había puesto había resultado exitosa, incluso mejor de lo que había previsto. Sonrió de medio lado y con malicia cuando recordó cómo había lanzado la maldición que había puesto fin a la vida de aquel insecto y apenas el cuerpo inerte e (más aún) inservible hubiera tocado el suelo, él ya había seguido el plan y tomado 

 

El niño se movió dentro de sus mantas y siguió con su largo y delicado sueño sin sospechar que metros atrás, entre árboles y troncos cortados, un grupo de guardias seguían su rastro.


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#3 Melrose Moody

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Escrito 07 febrero 2017 - 23:42

Esta vez la sospecha volvió a ella convertida en sonido. Pasos, pasos seguros sobre las hojas secas. Apenas alcanzó a colgarse de las ramas bajas de un mallorn (sin ayuda de los hilos), desde donde empezó a ascender con movimientos ligeros y rápidos. Quedó allí arriba espiando, mientras notaba como un grupo se acercaba y allá abajo buscaba entre los árboles de forma rudimentaria. No sentía miedo pero sí curiosidad, incredulidad y mucho tedio. Aquello retrasaría su viaje sin duda.

 

Lo que realmente la alarmó fue un ruido mucho más cercano. Mantas y un olor que desconocía. Se trataba sin duda del mismo olor mórbido que había percibido al inicio y que le había hecho sospechar de la cercanía de algo pero si reflexionaba caía en cuenta de que no podía haber provenido de aquellas bestias de abajo, de pesadas pisadas. Se acercó entonces hacia la fuente del olor y sonido más inmediatos y entonces se quedó muda.

 

Se trataba de un muchacho en el límite indefinido entre la niñez y la adolescencia. Su propio pueblo tenía un conteo de edad muy distinto así que no entendía la naturaleza de aquella criatura. Los hilos volvieron a colgar de su mano pero se detuvo antes de actuar contra él. Sin duda, debía ser un él, aunque no podía asegurarlo a un cien por ciento. Sus ojos almendrados se concentraron en la manta de tonos marrones, similares a los de los mallorn en otoño, aunque en ese momento aquellos árboles tuviesen una tonalidad verde claro. 

 

Había sido astuto. Se había ocultado en lo más cargado del follaje así que ella hizo lo mismo sin despegar el ojo de él, esperando que en cualquier momento atacase su cuello. Estaba acostumbrada a defenderse, lo había hecho innumerables veces para proteger a su clan. Sin embargo, hacerlo en aquella situación era cosa distinta. No se atrevió siquiera a suspirar. Adoraba los mallorn y aquel era especialmente conveniente, con ramas muy juntas que casi hacían recordar la época en la que sobre ellas se habían construido flets para vivir o hacer guardia en ellos, aunque de eso, hacía mucho. 


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#4 kaiser

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Escrito 08 febrero 2017 - 01:16

Der Kommissar

La escena no podía ser peor.
El salón permanecía inmaculado y todo en un orden perfecto e inclusive irracional, lo mismo del vestíbulo y recibidor por donde habían ingresado el Comisario y sus hombres, pero el orden (si bien le agradaba normalmente) que había percibido en aquella mansión era incluso malsano.

Supuso que podría deberse a un encantamiento muy poderoso para mantener todo en su sitio pero su teoría se fue al diablo cuando entró en la habitación principal.

Nadie hubiera estado preparado para aquello.

Uno de sus hombres vomitó al instante y otro, el junior, se desmayó en el acto. Dos tuvieron que salir y podría jugar que le llegaba a la nariz el olor dulzón de la orina.
Sin embargo, Andreas de Wuppertal se mantenía a su lado, nervioso, pero había guardado con mucho esfuerzo la fría calma que hacia a La Guardia tan famosa.

La habitación principal parecía una sala de carnicería, con mucho esfuerzo podría verse el tapiz debajo de las largas costras de sangre que ahora hacían de decorado y en lugar de muslos, costillas de res y hermosos cortes de carne de novillo, colgaban jirones de piel y vísceras del techo y de la araña. Y en el piso... el cuerpo.

O lo que quedaba de él.

El olor no tardó en entrar por la nariz del Comisario y de su ayudante, e incluso ambos sintieron que en algunas paredes la sangre seguiría fresca aún. El Comisario sabía de quien era el cuerpo, puesto que de acuerdo a los elfos domésticos el señor no había salido de casa y nadie parecía encontrarlo en los lugares que normalmente frecuentaba, así que por ahora no quería darse el tedioso trabajo de intentar hacer un reconocimiento a la bazofia que habían dejado por cadáver ahí.
Resignado, puso su mente a trabajar en aquello que si podría reconocer y paseo su mirada por la habitación.

Intuyó rápidamente que algo lo estaba molestando, ya había leído y visto un escenario similar a aquel en otra ocasión, y si se tratara de eso...

-Herr Kommissar, hay algo que debería ver

Salió de su concentración y miró con curiosidad al guardia que acababa de entrar a la habitación grande, aquel mozalbete entró desviando la mirada y mirando fijamente a la puerta de roble tallado que acababa de abrir, aparentemente ya había visto la escena y no quería volver a verla.
El Comisario lo siguió y para su sorpresa lo guiaron hacia otra habitación, la habitación de un niño.

Sabía que el señor no era en realidad el señor de la casa, se había casado con la señora de la casa, sí, y con ello había estado viviendo de la fortuna del primer esposo de ella, quien había sido sentenciado a Nurmengard hacía ya 2 años, el Juzgado había sido tan duro con él que no le habían permitido ver siquiera al niño que su esposa acababa de dar a luz hacia dos días.

Pero es que se trataba de él. Y con él, cualquier severidad era poca.

La cama de niño vacía terminó por impacientarlo. Sabía que el había fugado de Nurmengard hacia ya 4 años y que según las malas lenguas, las mejores en estos casos, se encontraba oculto en las colonias mágicas de oriente medio, en donde seguro aprendería aún más de las ramas de la magia que ya no estaban permitidas abiertamente.

La presencia de un olor le molestaba, olía a humedad y a algo salvaje. Arrugó la nariz e hizo como respirara rápidamente.

-Huele a perro mojado Herr Kommissar, mi mujer detesta que el perro entre a casa, pero los niños lo adoran...

-No me gusta ese olor Carlos Holtz... Especialmente aquí

El Comisario levantó la mirada y contemplo el techo en forma de bóveda de la habitación, miles de lobos enormes que corrían por el bosque persiguiendo a sus presas (venados y humanos) le dieron la razón.



El duelista

Sus compañeros se habían aparecido rápidamente aunque podía ver en sus caras que dudaban un poco de lo que iban a hacer. Al inicio el dolor fue fugaz y bastante efímero lo que dio paso a la ira, la cual acompañada con el licor de pimienta que habían bebido a la salud del difunto, se había transformado en sed de venganza; pero esta misma una vez el licor se reposaba en los sentidos se transformaba en cordura y posiblemente en algún momento se transformaría en miedo.

Los 4 escogieron rápidamente las armas que habían de necesitar, todos se habían equipado con puñales de plata y algunas botellas de un líquido espeso y carmesí en sus cinturones, pero dudaban si tendría sentido llevar cuchillos largos y espadas de jaque, dado que no sabrían si les serviría en el bosque, o si tendrían la oportunidad de poder usarlas.

Tres guardaron sus varitas en el bolsillo de sus túnicas mientras el último sacó un instrumento raro de metal brillante el cual hacía un sonido extraño cuando le dio vuelta a un cilindro en el que introdujo lo que parecían garbanzos plateados.

Una vez hecho esto, se miraron, mutuamente se aprobaron con la mirada y dieron el último trago de coraje líquido que necesitaban. Caminaron con decisión hacia el umbral y sujetando del hombro al sujeto del instrumento extraño que le colgaba de la correa, desaparecieron en un estallido de humo y confusión.

Editado por kaiser, 09 febrero 2017 - 13:51.

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#5 Melrose Moody

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Escrito 08 febrero 2017 - 20:40

La priora

 

En los últimos días, había tenido un incendio forestal y dos mendigos muertos. El hospital de la celda anexa y algo alejada de Charity Woods se encontraba atestado de enfermos y heridos por el incendio y cada vez más mendigos llegaban al priorato de Ravenland. Varias de las elfas de la orden incluso habían sufrido de desmayos a causa del cansancio de las curaciones y habían terminado con paños fríos como parte de los pacientes. Desde entonces, miles de misivas le habían llegado, con pedidos de auxilio por parte de las enfermeras alegando que hasta tenían que desahuciar enfermos que de otro modo habrían podido salvar, en pro de los más saludables.  Clamaban ayuda para su salvación física y espiritual, debido a que ni siquiera los rezos habían podido atenuar la culpa de haber dejado de lado a aquellas pobres almas sin esperanzas.

 

Desde entonces la priora había decidido emprender el viaje hasta la celda de Charity Woods, con la idea de trasladar a un grupo considerable de enfermos, al menos los que pudieran ser transportados, al hospital del priorato para ser tratados. Llevaba consigo varias carretas que llevaban fuertes arrieros además de un grupo pequeño de caballeros contratados momentáneamente. Era un gasto excesivo que no se habría permitido en otra oportunidad pero Charity Woods era una de las celdas que tenía los mejores índices de producción, además de las almas más devotas del priorato. Ella misma, había sido allí superiora y había conseguido llevar a la celda a su apogeo poco antes de mudarse como hospedera a la capital del priorato.

 

Habían conseguido llegar sin complicaciones mayores. La situación ya allí sin embargo, era más desesperada de lo que había creído. La madre superiora, a cargo de otras veinticinco hermanas estaba al borde del colapso. Con sangre élfica, era alta, de cabello sedoso y mirada límpida pero estaba opacada por el cansancio, el deterioro y sobre todo setenta y dos horas sin sueño. Ya no era joven, aunque en los años de su pueblo eso sólo incrementaba la sabiduría.

 

La priora había tenido el tino de traer consigo los suplementos que allí hacía días habían empezado a escasear y así fue que el intercambio se dio a cabo. Las hermanas que habían estado descansando corrieron a reemplazar a la madre superiora de manera que para cuando a priora se retiró, ya todo parecía estar volviendo a su curso normal. La mayoría de los enfermos marchaba ahora con ella en los carros y carretas tirados por fuertes bueyes y la propia priora había hecho uso de un caballo del priorato, aunque en teoría no era algo que estuviera permitido. Sin embargo, se permitía tales libertades desde que su pedido de ayuda a la abadesa de su jurisdicción, de Elvenrose, había sido desestimada. Desde entonces se había jurado sola y había porfiado para sacar adelante una tierra que le habían entregado prácticamente en ruina no sólo monetaria si no espiritual y que ahora había logrado sacar adelante del tedio y la falta de productividad. 

 

No iba a permitir que ninguna epidemia, enfermedad o ataque mermara su energía. Por eso, desestimó la bandada de cuervos que pasaban hacia el sur, hacia el mar. Eran comunes en sus tierras pero rara vez hacía caso de los cuervos negros. Eran los cuervos blancos los únicos a los que prestaba atención: desde tiempos inmemoriables, abades, priores y madres superioras los habían entrenado y usado para comunicarse. Eran perfectamente capaces de enviar mensajes y recibirlos sin importar su longitud: hablaban perfectamente el dialecto antiguo, que sólo los monasterios y lugares benditos aún conservaban en sus sagradas construcciones. Así se comunicaban a salvo de cualquier intromisión.

 

Lo único que llamó su atención fue ver que la bandada, especialmente numerosa, avanzaba hacia el mar. La priora apartó la vista y siguió mirando al frente. Le quedaba un día y medio de viaje, quizá dos si los enfermos no cooperaban, hasta Ravenland y no quería perder ni un minuto. Colgada a su cadera llevaba la gran daga de plata, su especialidad de pelea. Poco más allá, la niña prodigio y actual hospedera del priorato, llevaba consigo la lanza, arma poco común que era su arma. Sonrió: sabía que llegarían bien y a tiempo y estaba demasiado ocupada para pensar en otras cosas. Adelantó el caballo hasta llegar a la altura de su hospedera y le comentó que había visto que varios Mallorn habían crecido de manera rápida en la celda de Charity Woods.

 

-Dos años más y podrán producir papel y pergamino en abundancia -anunció satisfecha-. Entonces, las novicias podrán aspirar a convertirse también en escribas. 


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Escrito 09 febrero 2017 - 15:24

El secuestrador

El bosque empezaba a aclarar y sentía las ansias de entrar en su territorio de una vez. Los diversos olores a hombres extraños, animales distintos, presas y uno que otro rival lo tenían ya harto. Normalmente podría disfrutar el aroma del ambiente y tratar de robar un poco de terreno de la tierra, pero debido a que solo estaba escapando, no podía disfrutarlos y eso lo impacientaba.

Quería correr abiertamente, como normalmente solía hacerlo cuando vestía su piel, pero el niño no lo dejaría, de modo que solo le quedaba correr como lo estaba haciendo hacía ya un buen rato.

Sin embargo, por más ganas que tuviera de lanzarse a su locura, sentía levemente el cansancio, el calor corporal empezaba a elevarse y sentía que no podía transpirar, se daba cuenta que el bosque lo había cansado ocultandolo de la energía que necesitaba. Posiblemente recuperara sus fuerzas cuando el bosque terminara de aclarar y pasara a una llanura, o si encontraba un claro, podía deternerse ahí un momento.

Sin embargo el aullido a lo lejos le indicó que el bosque terminaba al fin dando paso a un híbrido entre llanura y bosque, y donde sabía que lo estaban esperando.

Aquellos perseguidores estaban llegando al fin de sus vidas.





Santino

-¡Oye, mira la jeva, treeeeemendo mango! -le dijo Carmelo cuando notaron a dos mujeres que volvían a pasar por la manzana.
Santino ya las había visto, y sabía que Carmelo también las había visto hacía rato aunque recién hablara de ellas, lo cual quería decir que no quería decir abiertamente que quería abordarlas por más que ellas no se negarían a serlo.

-Que no mijo, estamos esperando el recado -respondió tranquilamente Santino. Sabía que en cualquier otro momento no habría desperdiciado la ocasión, tenía el dinero recien ganado y las ganas de no haber sentido el calor de una mujer desde hacía un tiempo (para Santino aproximadamete 4 días) y sabía que Carmelo llevaba el mismo tiempo (para Carmelo, 2 meses), pero lo que él sabía y que Carmelo no, es que le habían pagado mucho más de lo que le había dicho a Carmelo.

Brevemente recordó y sonrió para sus adentros de cómo había salido todo.
Habían ido hace dos horas a tocar la puerta de su casa de acuerdo al modo de tocar que tenía señalado para sus negocios. De modo que había salido y lo único que vio fue a un muchachito que le había alcanzado un papel doblado con un monto, un nombre y una firma. Era todo lo que necesitaba normalmente.
Pero también el muchachito le extendió una bolsa llena de monedas de oro.


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#7 Melrose Moody

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Escrito 11 febrero 2017 - 23:44

La Diosa de la Fortuna

 

Habían dejado de gustarle los humanos. Siempre codiciosos, nunca estaban contentos con aquello que recibían o merecían; siempre deseaban más, buscaban motivos para exprimir hasta el último beneficio de aquello en lo que plantaban sus manos. En sus salones de blanco-plata, la diosa de la fortuna sin embargo sentía morriña del palacio de los dioses; extrañaba el aire perfumado del árbol secreto y las sonrisas de las tiernas semidiosas de los jardines frutales. Ahora, sólo tenía sus salones de plata y las frutas de tono blanquecino. 

 

Había favorecido a diversos e innumerables humanos en el pasado, tal cual era su facultad como deidad. Todo en vano. Nunca conseguía encontrar un sólo humano que, luego de tenerla, no codiciara la fortuna y terminaba entonces convirtiendo a la persona de turno en un ser sanguinario o alguien completamente inútil. Ambas cosas la irritaban, le ponían enferma y eran el motivo por el cual hacía tanto que había dejado de espiar a los humanos a través del espejo de agua. 

 

Ahora, mientras vagaba sola por los pasillos de su prisión de plata, la diosa se preguntaba si había valido la pena tanto esfuerzo para al final ser castigada por el dios supremo y se dijo, sin remordimiento, que no había valido la pena. Así, lo dijo entonces en voz alta y lo pensó a gritos hasta que su desdén se convirtió en voluntad. Así fue que tuvo lugar la terrible maldición y el fuego y la enfermedad empezaron a expandirse por los bosques de la soledad, cuyo objetivo eran la aldea junto al mar, en donde había estado el último de sus favoritos. Las bestias huían y  los pájaros migraban mientras la maldición avanzaba en la forma de unos gusanos negros que emponzoñaban todo lo que tocaban consumiéndolo por dentro, para luego ya hartos de tanto festín, inmolarse en un estallido de fuego. 

 

Un tipo que había terminado, en ese pueblo junto al mar, con las vísceras salidas de afuera hacia adentro ¿coincidencia? Por supuesto que no. La diosa de la fortuna había "posado" sólo unos instantes su divino brazo sobre el desposeído que había cometido el atroz pecado para llevar a cabo sus fines. Ahora, simplemente esperaba. Ya no espiaba a los humanos a través del espejo de agua ni intentaba observar la actitud de alguno para beneficiarlo. No, ahora que sabía que su prisión -su simple aislamiento- no impedía del todo que utilizara, si bien no todos sus poderes, al menos su voluntad, para la venganza se vengaría. 

 

Su hermoso rostro entonces mostraba una expresión de deleite, con la sonrisa divina ensanchando su rostro de facciones delicadas crispadas de expectativa, mirando, el fuego crecer allá... muy abajo. Se extendía, arremolinaba, mataba


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#8 kaiser

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Escrito 13 febrero 2017 - 13:19

El secuestrador

 

El aullido lo había reconfortado levemente, incluso hizo que su ansia creciera y empezara a impacientarse. Deseaba con muchas e incontrolables ganas estar al lado del fuego luego de haber hundido sus dientes en la carne suave que sabía que tendría una vez hubiera llegado a su destino.

Y posarse deleitara jugando con aquellos que lo estaban siguiendo desde la ciudad. 

 

Volvió a recordar la ciudad y la incursión que tuvo que hacer en su propia casa para lograr su cometido. Aquello le había salido espectacularmente bien. Si bien era alguien que hubiera podido lograrlo (y cuantas veces lo había hecho) aquella obra suya había sido la mejor de todas, y dudaba que hubiera otra mejor que esa. Tenía sed de venganza y muchas cosas le quemaban en la garganta, pero nada fue tan satisfactorio que haber lanzado la maldición y oír los sonidos de las entrañas explotando de aquel miserable. De haber estado solo se habría puesto a reírse de un modo insano, pero temía despertar al niño que aún dormía, pero volvió a sonreír de lado contento y satisfecho con lo que había hecho. 

 

Sin embargo algo detuvo su auto felicitación, recordó a Kaiser y al viaje que hicieron a Marruecos, en donde había oído de un brujo que "hay que desconfiar del amor, la suerte y de la fortuna especialmente cuando te sonríen más", aquello lo dejó pensando por unos segundos (lo que duró eones dentro de su mente) sobre si estaba siendo muy favorecido y por lo tanto debía ser más precavido, pero luego un segundo aullido le dio la confianza que necesitaba. 

 

Recordó que Kaiser le había dicho al brujo marroquí que le gustaba pensar que cada uno conseguía su dosis de fortuna, de suerte pero que el amor era algo que no se conseguía si no más bien algo con lo que alguien te maldecía, lo cual hizo reír al brujo, tanto que casi se ahoga con el humo de la narguila que echaba humo de distintos colores cada vez que alguno de los 3 fumaba.

Volvió a sonreír para sus adentros, Kaiser de había casado hacia más o menos un mes (más o menos el mismo tiempo que había salido de Numengard) y evidentemente había asistido. Nadie se lo explicaba como de la noche a la mañana las lechuzas de la ciudad habían congestionado los cielos para enviar invitaciones, felicitaciones y respuestas por el imprevisto evento. La mayoría había pensado, quizás con razón, que era una de esas locuras que las personas hacen y que probablemente al día siguiente estarían (de nuevo) arrancandose los ojos y lanzando maleficios el uno al otro. Pero sin embargo no recordaba haber asistido a una ceremonia tan... No sabía siquiera definirlo, por unos instantes pensaba que los que de estaban casando eran sus padres y el lo veía todo por un pensadero. Pero no era así, el decorado era exquisito, todo lo que la antigua y honorable casa Malfoy podía conseguir sumado a lo que la casa Moody había hecho. 

Intentó olvidar la despedida de soltero del novio y suprimió sus recuerdos de las dos noches seguidas de juerga (en Marruecos, obviamente), pero lo cierto era que después la ceremonia nadie había visto a los novios fuera de su habitación, pero sabía que estaban (o seguían) vivos, dado que la comida y bebida era recibida y consumida y que luego de 4 días "habían resucitado"  y se habían marchado a dar la vuelta al mundo y quedarse 4 días en cada ciudad que les gustara, incluso si no tenían pensado recorrerla. 

 

"Estaba escrito, Maktub" le habría dicho el brujo de Marruecos.

El problema era que ahora no sabía si la fortuna le estaba sonriendo y el amor sonriendo a Kaiser, o si debían desconfiar de ambas y buscar a la tercera. 

 

Cuando una rama hizo el ruido de quebrarse, se volvió rápidamente ocultando al niño entre la amplia túnica y sacando su varita con un movimiento rápido, la fortuna le sonría evidentemente, ante el estaba uno de los guardias de la ciudad, y por su aspecto era el único que había llegado a encontrarlo, la expresión en su rostro le dio a entender que sus compañeros estaban lejos, muy lejos.


Editado por kaiser, 13 febrero 2017 - 13:23.

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#9 Melrose Moody

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Escrito 03 marzo 2017 - 01:15

El hijo de la diosa

Seguro en su prisión, Darío apreciaba con ojos vacíos el agua en la fuente de piedra. Sus delgados dedos se deslizaban por la superficie del borde sin prisa, casi como si la acariciase, mientras su mano libre se iba crispando en pequeños espasmos a medida que la visión en el agua se volvía más notoria.

Ah, sus humanos, sus queridos humanos, despojos frágiles y tontos ¿estaría su madre justo ahora jugando con ellos? El sólo pensarlo hacía que un terrible placer recorriera su cuerpo y pareciese detenerse en su espina dorsal. Sus alas casi imperceptibles y transparentes se agitaban mientras su expresión angelical se tornaba irreal a causa del deseo. Fuego y sangre era lo que recordaba y sabía que su madre pagaba el castigo por haberlo engendrado pero ¿Cómo no sentir placer ante la prohibición? Era la premisa misma de la tentación, del pecado. Su lado humano se agitaba y aleteaba en su interior con espasmos de repetido deleite. Era algo sutil y adictivo. Ese placer destructivo era su lado netamente humano, su mitad animal, por eso los dioses no podían entenderlo.

Con reticencia se levantó del borde de la fuente y sus dedos dejaron de deslizarse repetidas veces sobre ésta. En su lugar, tomó una de las frutas del árbol plateado y mordió la pulpa hasta sentir que el jugo se deslizaba por la comisura de su boca mientras aún mantenía el agarre del mordisco. No calculó cuánto tiempo permaneció así pero cuando hubo terminado la fruta que nunca tenía semilla, volvió la vista de nuevo hacia la fuente y ahí lo vio.

La destrucción avanzando. Aquel fuego, el beso de muerte y la corrupción avanzando a grandes pasos detrás... y, apenas poco más adelante una figura con un niño en brazos. Darío observaba fijamente cada uno de sus movimientos, sus articulaciones, sus brazos y piernas pensando en sí debía darle su favor, su maldición. O quizá desmembrarlo, demostrarle a los dioses que aquella prisión era apenas una jaula de azúcar.

¡No! Se detuvo de forma rotunda a sí mismo, cerrando la mano en un puño para que dejase de temblarle. Había algo en aquel humano, algo especial, algo que... no, no debía matarlo, no debía tentarse, tanto, tanto potencial sería desperdiciado...

Además también estaba su divina felina. Ah, qué espécimen tan bonito. Raro, además, tenía en sus ojos el encanto de las personas que quieren cumplir un objetivo, que desean realizar cosas más grandes que ellos. Conmovedor, sí, la otra cara de la humanidad. Incontables veces había tenido que hacer un esfuerzo para no desnucarla o hacer que cayese en la locura. Ah, su pequeña ¿sería quizá buena idea...?

Antes de saberlo lo había hecho ya. La podredumbre de su madre avanzaba con rapidez y los dioses eran demasiado ciegos para posar sus ojos en sólo un par de humanos. Darío hizo entonces que sus caminos se cruzaran. Cayó la noche en los bosques y animó el instinto de Lina para activar el cansancio. En breve, había desaparecido del lugar que había elegido para dormir y había caído directo sobre su animal favorito, donde éste dormía, luego de aparecer un par de metros más arriba en medio del aire y salida de la nada. El pequeño se había deslizado al suelo, a un lado, y quedado ahí sin proferir la más mínima queja.

Todo eso, sólo con la voluntad de Darío

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#10 kaiser

kaiser

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Escrito 18 julio 2017 - 02:51

Santino

 

Sabía que el recado se estaba demorando un poco y no le gustaba esperar y menos cuando sentía tantos nervios. Había aprendido a dudar cuando tanto el dinero, la suerte y las mujeres le sonreían más de la cuenta. 

 

Al menos sabía que las dos primeras las tenía.

 

Carmelo empezó a fumar un habano enorme, lo cual queria decir que estaba empezando a empacientarse y a sentirse nervioso y a preocuparse. Sin embargo Santino esperaba que no tuviera que darle más de 5 caladas al habano.

 

A la 3era Carmelo suspiró hondamente y Santino vio que iba a empezar a decir algo.

 

- Que ya van a venir! No te desesperes!

 

Pero contrario a lo que esperaba, Carmelo se sobresaltó por la sorpresa.

 

- Pero si no habia dicho nada, hombre!

 

La sorpresa llego para ambos cuando una persona se detuvo delante de ellos, le dio un objeto envuelto y un cuchillo en las entrañas a Carmelo

 

-Solo conseguí una -atinó a decir luego de irse rapidamente.


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¿Y mi trio?





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@  KiaramelO : (20 septiembre 2018 - 08:27 ) Volví
@  Sol Lestrang... : (20 septiembre 2018 - 03:49 ) Hola soy nueva ^^
@  Sol Lestrang... : (20 septiembre 2018 - 12:37 ) :rolleyes:
@  Zoella Trivi... : (20 septiembre 2018 - 11:32 ) :ninja:
@  Reacon : (20 septiembre 2018 - 05:36 ) :ninja:
@  Mia Black Le... : (20 septiembre 2018 - 05:17 ) :ninja:
@  Reacon : (20 septiembre 2018 - 04:02 ) @Antoni Ryvak Dracony hasta mañana mi pequeño descansa ^^
@  Antoni Ryvak... : (20 septiembre 2018 - 03:20 ) ¡buenas noches! hasta mañana ^_^
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 09:48 ) Pues chau (?)
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 09:39 ) weno chao
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 09:25 ) solo vine a flotar ojoooojooooo
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 09:22 ) holi
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 06:46 ) veo
@  Lady Luxure... : (19 septiembre 2018 - 06:41 ) @Mefistofeles Evil ya contesté
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 06:32 ) holi
@  Lady Luxure... : (19 septiembre 2018 - 06:21 ) @Matthew B. Triviani *lo pateo otra vez* yo soy la luz de tu vida nene
@  Matthew B. T... : (19 septiembre 2018 - 05:43 ) @Lady Luxure Rambaldi No leí tu mensaje. (?) No sos importante *emoji de uñas* XD ♥
@  Matthew B. T... : (19 septiembre 2018 - 05:42 ) @Susan V. Goldstein te acusare con mamá U-U // @Sol Lestrange Black R Hola +_+ // @Mefistofeles Evil Holi xD
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:59 ) voy ver unos asuntos muggles @Lady Luxure Rambaldi me escribes al was cuando tengas el rol
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:57 ) @Matthew B. Triviani holi
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:56 ) @Lady Luxure Rambaldi para algun momento mujer...te va a dar algo
@  Lady Luxure... : (19 septiembre 2018 - 03:54 ) @Susan V. Goldstein *besito a mi linda* @Matthew B. Triviani *patada al feo* @Mefistofeles Evil *abrazo al demonio* Hola y chau más tarde ando
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 03:46 ) @Matthew B. Triviani hola :D
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:41 ) que tetrico sonó eso...
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:41 ) @Susan V. Goldstein el tiempo no existe para mi...
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:40 ) @Mefistofeles Evil Eso se llama no perder tiempo xD
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:39 ) @Matthew B. Triviani *lo zarandea*
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:39 ) @Susan V. Goldstein algo asi...habla con LAdy ella te podrá al tanto
@  Matthew B. T... : (19 septiembre 2018 - 03:39 ) :ninja:
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:37 ) @Sol Lestrange Black R Me he tomado muy en serio lo del descanso xD
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:37 ) @Mefistofeles Evil Fuertes declaraciones, creí que era alguien más xD Tonces ¿Eres cuñado?
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 03:34 ) @Susan V. Goldstein Es la epoca de ellos u.u pero nada que descanso y aspirinas no curen ^^
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:33 ) jajajaja Lady....yo soy el papa de Alex xDDDD
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:32 ) @Mefistofeles Evil Lady Luxure
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:31 ) @Susan V. Goldstein quen es tu hermana???
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:31 ) @Sol Lestrange Black R Con resfriado :c
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:31 ) @Mefistofeles Evil Tranquilo, aquí no juzgamos, sé libre de ser un pastor alemán xD Ya, entonces roleas con mi hermana, me la cuidas
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 03:28 ) @Susan V. Goldstein bien bien y tu? ^^
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:28 ) @Susan V. Goldstein sabes que si gracias...ya estoy en espera que mi ficha se active...hasta eso ando en un rol en la Luxure y luego solo el viento y la marea lo dira
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 03:28 ) jajajajajjaa eres un bobo Evil
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:27 ) @Susan V. Goldstein de pastor alemán creo
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:27 ) @Mefistofeles Evil Pues bienvenido, es bueno ver una nueva cara rolear por ahí ¿Te has orientado bien? :3
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:27 ) @Sol Lestrange Black R ¿Como estás? +.+
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:26 ) @Susan V. Goldstein soy nuevo
@  Sol Lestrang... : (19 septiembre 2018 - 03:25 ) @Mefistofeles Evil pues que te digo? xD//@Susan V. Goldstein aloha
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:25 ) @Susan V. Goldstein más o menos...jajaja...
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:23 ) @Mefistofeles Evil Holis ¿Como estás? ¿Cumples tu rol de demonio alemán?
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:21 ) @Susan V. Goldstein holi
@  Susan V. Gol... : (19 septiembre 2018 - 03:20 ) Hey
@  Mefistofeles... : (19 septiembre 2018 - 03:20 ) no tienes idea...mira todo lo que mi presencia mueve...