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Introducción a la Magia XLIProfesor Garry M. Ollivander


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17 respuestas en este tema

#1 Garry M. Ollivander

Garry M. Ollivander

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Escrito 06 abril 2019 - 00:54

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Aun a la distancia, a las orillas de lo que se conoce como el bosque prohibido, se puede distinguir ya la alta figura desgarbada que es el brujo Ollivander esperando por los estudiantes, con esa habitual quietud cómo el de una estatua y esas vestimentas de colores gastados que lo hacen casi parecer una rama de árbol, una torcida, que ha crecido y se ha secado apartado de los otros frondosos y más elaborados troncos que hay una vez que se adentra al bosque. Una curiosa metáfora para su realidad, aunque a él no le gusta pensarlo de ese modo.

 

Sobre ellos hoy el cielo estará nublado, pero no lo suficiente, no habrá nubes dramáticas como durante los meses de invierno, ni mucho menos lluvia, pues a estas alturas del año la primavera ya ha florecido en plenitud, las criaturas menos tímidas irán de un lado a otro en busca de algo para comer seguramente, las copas de los altos árboles del bosque prohibido serán robustas y casi no dejarán pasar luz del exterior por sobre ellos, y por debajo, la vegetación silvestre ya habría crecido los suficiente para conseguir ser un problema para aquellos que decidan adentrarse al bosque y no se lleven bien con la naturaleza.

 

Esta vez, la clase del quinto curso se llevaría en el exterior, se había asegurado de dejarlo bastante claro en las distintas cartas que había enviado a los alumnos. Que mala manía de indicarles todo el camino para encontrar la clase, pero sin duda era mejor a que no llegaran nunca. Lo cierto era, que al brujo no lo entusiasma tanto la idea de dar clase afuera, siempre se corría más el riesgo de perder o herir a algún estudiante de forma accidental, sin embargo, ya habría comprobado él en más de un par de veces que, tanto adentro como afuera del castillo, los alumnos podrían encontrar siempre el modo de meterse en problemas.

 

Así que no importaba mucho entonces ahora, ponerlos aprueba, además, era siempre una mejor forma de introducirlos a la realidad de la magia, y que conozcan, aunque sea en una fracción mínima, el lado oscuro de la misma...Para bien por supuesto.

 

Por lo tanto, no lo ha escrito en la misiva que les ha enviado, pero conveniente sería que los muchachos vistan cómodamente para lo que los espera, aunque la realidad era que un imprevisto te podía tomar en cualquier momento, parte de su intención habría sido esa. Él por su parte, usa su traje habitual, solo que esta vez no usa una larga túnica y el atuendo de estilo muggle, semi formal y los pantalones atirantados y camisa de vestir se esconden por debajo de una capa bastante robusta, aparentemente de una piel escamosa que es oscura, pero tiene un tono verdoso que reluce con la luz. Bastante más formal de lo que le gustaría, pero no espera cargar con ella durante toda la clase.

 

Como si aprovechara la corriente de viento que hace susurrar los matorrales y las hojas de los árboles para él no hacer ruido; se mueve finalmente para observar la hora en el reloj de pulsera, es una obra mal trabajada, el cristal del reloj aún sigue roto luego de Winchester, y él cree que ya es ese un buen pretexto para hacerse de una pieza más lujosa. Fiel a la puntualidad que ha adoptado luego de compartir la materia con Rachel, no espera que los estudiantes tarden mucho más tiempo en llegar, aun cuando sabe que han sido ellos los que han atrasado la clase.

 

“Pero aun es buen tiempo”-, asegura para sí mismo mientras que continúa contemplando la hora y detrás de él, ya puede escuchar a la gente acercándose y buscando un buen lugar para "no perderse de nada que pudiera ser importante"… o al menos es lo que él imagina, fingiendo sus vocecitas dentro de su cabeza.

 

Buen día magos y brujas. Bienvenidos son a su clase del quinto curso -, apenas si les sonríe, pero no es maleducado con ellos, porque, aunque es difícil de verlo a través de ese maltratado rostro apático y el timbre de voz demasiado neutro y serio, esta él bastante emocionado por dar esta clase después de mucho tiempo. ―Lamento que tuvieran que esperar tanto, pero tratemos de compensarlo-, no había estado tampoco en sus planes dar clase para este mes y había puesto toda su atención y tiempo en su nuevo proyecto, aun así, aquello lo tenía mejor preparado. ―Mi nombre es Garry M. Ollivander y seré su profesor de Introducción a la magia- hizo una pausa, para detenerse a observar los nuevos rostros de quienes comenzaban con esta aventura mágica.

 

Con lentos movimientos al fin deja aquella posición severa y comienza a caminar al rededor del grupo.

 

Comencemos con algo fácil-, forzó un gesto breve antes de continuar con tranquilidad de más en sus palabras. ―¿Saben que es lo que hay aquí atrás?-, asintió, pero no esperó a recibir una pronta respuesta, sino que se apura a agregar algo más. ― ¿Por qué no me explican quiénes son ustedes?De donde vienen, de que casa pertenecen y por qué creen que han sido seleccionados para ellas-,  se cruzó de brazos al mismo tiempo que se sienta al filo de una roca de buen tamaño que se encuentra a tan solo un par de pasos frente al grupo. ―Y ya de paso; diez puntos a la casa de quien pueda decirme algún dato curioso sobre el Bosque Prohibido-, esta vez les sonríe con más amplitud, aunque parece algo menos sincero por el modo en el que su rostro casi parece deformarse con las cicatrices en su piel empalmándose en las mejillas.

 

― ¿Y bien? ¿Quién será el primero? Con una sola curiosidad es suficiente-, preguntó con hastió en la mirada.

 


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#2 Alondra L. Santoro

Alondra L. Santoro

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Escrito 08 abril 2019 - 13:32

Con la luz de la mañana Alondra recibió aquella tan esperada lechuza, habían pasado apenas unas semanas desde su llegada a Londres y aun se sentía algo desorientada. Había sido bien recibida en su nueva familia, pero aun intentaba adaptarse a sus costumbres, ya que eran algo “excéntricos” por llamarles de alguna manera, sin embargo, se sentía mucho más tranquila de lo que había estado desde hace meses.

 

La carta traía las instrucciones y el lugar de encuentro para aquella su primera clase, no podía negar que se sentía nerviosa, sería su primer encuentro con magos y brujas de su edad, así mismo conocería un poco más de la cultura inglesa, aquello era motivo de alegría, su sed de conocimiento siempre había sido una de sus principales características.

 

Cuando se miró al espejo su rostro pálido de labios rojos le devolvió una sonrisa emocionada, sus ojos  azul grisáceo brillaban reflejando su entusiasmo. Aquel día había elegido un atuendo cómodo, tomando en cuenta el lugar donde la clase sería, tenía la ligera sospecha de que no sería una clase común y corriente. Unos jeans ajustados color azul oscuro resaltaban su pequeña cintura y su figura, una camisa blanca de mangas largas, una chamarra de piel color miel  y zapatillas deportivas azules eran el complemento perfecto para estar a la moda y mantenerse cómoda fuera cual fuera la situación. Sus cabellos oscuros recogidos en una coleta alta, le daban un aire juvenil, mostrando sus  grandes ojos y pálido rostro. 

 

Dentro de una pequeña mochila colocó algunas cosas indispensables, una botella con agua, su varita, pañuelos desechables, jamás estaban de más. Roció un poco de perfume, cereza, aquel aroma característico en ella. Estaba lista para comenzar aquella aventura, sin saber a ciencia cierta que le depararía el destino.

 

Se había tomado la precaución de leer acerca de Hogwarts, lo cual le había dado  información importante, había visitado ya el castillo y recorrido parte de  sus terrenos, aunque no había aun tenido el valor para adentrarse en el “Bosque prohibido”, aquel nombre no daba muchas ganas de hacerlo, pero justo aquel era el sitio de reunión. Respiró profundamente mientras avanzaba hacia los linderos, donde aún desde lo lejos se observaban algunas figuras. El sol iluminaba las copas de los arboles dándoles un toque menos lúgubre.  El bosque era espeso y pudo distinguir entre los arboles hayas, robles, pinos, sicómoros y tejos, así como maleza y espinas.

 

Un suave suspiro nervioso escapó de los labios de la joven bruja cuando estuvo frete al profesor puntualmente, algunos alumnos estaban ya reunidos en torno a él y otros fueron llegando poco a poco, hasta que el profesor tomo la palabra.

 

Buen día magos y brujas. Bienvenidos son a su clase del quinto curso – una mediana sonrisa salió de los labios del mago, mientras Alondra se acariciaba de manera automática la oreja izquierda señal de nerviosismo―Lamento que tuvieran que esperar tanto, pero tratemos de compensarlo. Mi nombre es Garry M. Ollivander y seré su profesor de Introducción a la magia- su voz era tranquila por lo que Alondra supuso que  tenía experiencia en el cargo.

 

Comencemos con algo fácil ¿Saben que es lo que hay aquí atrás? ¿Por qué no me explican quiénes son ustedes? De donde vienen, de que casa pertenecen y por qué creen que han sido seleccionados para ellas. Y ya de paso; diez puntos a la casa de quien pueda decirme algún dato curioso sobre el Bosque Prohibido – El profesor sonrió, pero Alondra noto que aquella sonrisa solo estaba en sus labios, y no alcanzaba a llenar sus ojos. ― ¿Y bien? ¿Quién será el primero? Con una sola curiosidad es suficiente.

 

La impaciencia con que el profesor hablaba, hizo que Alondra se estremeciera y mirara los rostros de los magos y brujas a su alrededor, todos ellos parecían estar igual de nerviosos, por lo que tomando valor carraspeo y comenzó su presentación.

 

--Buenos días, profesor Ollivander, compañeros…-- Sus labios rojos dibujaron una sonrisa segura, su aplomo comenzaba a dejarse notar—Mi nombre es Alondra Luciana Santoro, soy Italiana por nacimiento y tengo poco tiempo de haber llegado a Londres – continuó con algo más de confianza – Pertenezco a la casa de Ravenclaw, la cual se caracteriza por elegir  la sabiduría, el ingenio, y el intelecto de sus miembros, con temor a pecar de presuntuosa, puedo sentirme orgullosa de  siempre tener sed de conocimientos y ansias de aprender, lo cual me coloca de manera atinada dentro de la casa. – La bruja hizo una pausa antes de responder la siguiente pregunta que el profesor había lanzado.

 

--Antes de venir a Hogwarts me tomé el tiempo de leer al respecto, por lo cual puedo decir que una de las principales características del “Bosque prohibido” es justo esa, el estar prohibido para los alumnos y solo está permitido visitarlo en casos específicos, como lo es la clase de Cuidado de criaturas mágicas, justo por esa misma razón, ya que en el habitan diferentes  tipos de criaturas, desde Hipogrifos, Acromantulas y Centauros…-- Con una nueva sonrisa finalizó su pequeño discurso, esperando estar en lo correcto.


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#3 Dante De Angelis

Dante De Angelis

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Escrito 08 abril 2019 - 14:23

Mis dedos ansiosos recibieron aquel cobre lacrado proveniente de Hogwarts, no podía obviar la manera acelerada en que mi corazón había reaccionado, había esperado aquel momento con ansiedad durante las últimas semanas. Estaba listo para retomar mis estudios en esta nueva vida que había optado por seguir. Los últimos tiempos habían estado llenos de cambios y este sería uno más, deseando con intensidad que tuviera los mejores resultados.

 

La carta no daba mayores detalles, simplemente daba un lugar de encuentro, lo cual me daba una idea de lo que podía esperar de la clase, al tratarse de un lugar fuera del castillo, mi instinto me decía que debía optar por un atuendo cómodo. Elegí unos jeans que me permitieran estar libre a la aventura, una camisa a cuadros verdes y azules que resaltaban el color de mis ojos, y completando unos tenis, para poder recorrer el bosque cómodamente. Mi cabello oscuro y rizado perfectamente peinado, me hacía sentir elegante aun en mi atuendo casual. No podía darme el lujo de perder el estilo bajo ninguna circunstancia.

 

Cuando finalmente tras una breve caminata desde el castillo, alcancé el punto de reunión, en él ya estaba el profesor y una chica que reconocí de inmediato, le regalé una sonrisa, la había visto antes en el castillo Triviani aunque no habíamos tenido oportunidad de conocernos más allá.  El resto de los alumnos llegó poco después.

 

El profesor se presentó tomando la palabra, pidiéndonos que hiciéramos lo mismo y preguntándonos si podíamos dar alguna característica del lugar en donde nos encontrábamos. Asentí suavemente, dispuesto a tomar la palabra, aunque la joven bruja se me adelanto en aquel primer intento. Escuché su presentación atentamente, sus ojos eran hermosos y su voz tenía un tono suave y relajante. Apenas termino di un paso al frente antes de comenzar mi propia presentación.

 

- Muy buenos días, me siento privilegiado de compartir esta clase con usted profesor, compañeros - hice una educada reverencia a modo de complemento a mi saludo - Mi nombre es Dante De Angelis, también soy Italiano, recién llegado a Londres, integrante de la familia Triviani – agregué a mi introducción – Soy miembro orgulloso de la Casa de Godric Gryffindor, donde habitan los valientes. Osadía, temple y caballerosidad son nuestras características y sin falsas modestias entro en cada una de ellas – Afirmé convencido, con aquella soberbia que siempre salía a flote.

 

-En cuanto al tema del Bosque Prohibido, y ya que la señorita ha dado el primer dato—Miré a la bruja con una galante sonrisa antes de proseguir- Solo agregaré un dato curioso que leí sobre el – dije antes de continuar -  Existe la teoría, no confirmada de que el Bosque Prohibido fue en un principio un bosque plantado por una manada de centauros. – comenté antes de retomar mi sitio en la linea.

 

 

@Garry M. Ollivander


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#4 Bodrik

Bodrik

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Escrito 12 abril 2019 - 00:20

Bodrik Lockhart una jovencita de 16 años se desempañaba como tutora del Colegio Hogwarts un cargo que había cambiado desde hacía ya algunos años cuando los mismos eran los jefes de casa de la afamada institución academia de magia y hechicería; un cargo que ella también desempeño mucho tiempo, pero con el cambio también lo hicieron las responsabilidades y este mes les correspondía acompañar a los alumnos de quinto año en sus clases y gracias a ello estaba bastante apurada.

 

Se preparó con un atuendo muy cómodo para la aventura que estaban a punto de vivir los chicos del curso y del que ella estaba enterada desde hacía unos días. Se trataba de unos jeans, una camisa de color amarillo adornada con un dibujo de color naranja en el centro de la camisita, además el cabello lo tenía atado con un lazo de color amarillo y por último unos zapatos tenis de color negro.

 

El bosque prohibido lo conocía a la perfección, no solo porque en el tiempo en que era maestra adoraba dictar la clase en ese lugar, sino también porque allí se hallaba la entrada aun mundo fascinante al que pertenecía por nacimiento, pero al que ahora lastimosamente no podía entrar, sin embargo, no perdía la esperanza de volver.

 

Revisó nuevamente el reloj y camino un poco más hasta encontrarse con la figura de Garry su amigo que últimamente estaba tan raro que la hacía mantenerse preocupada por su comportamiento, aunque no lo mencionaba estaba siempre observándolo.

 

Recordaba el tiempo en que más frecuentaba el bosque y las criaturas que en ella habitaban. En una ocasión, tuvo que lidiar a unas criaturas malditas para pasar su clase de cuidado de criaturas mágicas dictado por Bastián y su hijo a quien no veía hace años. Una lástima y ahora que su padre estaba muerto, la pelinegra dudaba que volverá a verlo.

 

Sonrió a Ollivander ampliamente, aunque a decir verdad ella tampoco estaba en su mejor momento, pero si se veía obligada a participar en clase de introducción, que mejor compañero que alguien tan apreciado por la chiquilla.

 

-Buenos días- saludò después de la presentación de los alumnos – Mi nombre es Bodrik Lockhart y seré su tutora durante este curso – hace una pausa y detiene su mirada en cada uno de ellos y se detuvo en Alondra que pertenecía al grupo de tutores conformado por Ashura y ella ¿sabría que la pelinegra era su tutora?

 

Escuchaba la intervención de los dos alumnos para estar atenta, pero sin saber si ella misma debía responder la pregunta formulada por el maestro.

 

@Garry M. Ollivander


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In Memoriam Lucas Dumbledore --- POJD     PJ7fj.gif2ekt7wk.jpg  c3cuSMA.gif


#5 Garry M. Ollivander

Garry M. Ollivander

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Escrito 12 abril 2019 - 11:20

El tiempo habría transcurrido rápidamente. Esta vez a clase, de la lista no tan larga de alumnos que debían acudir al quinto curso, finalmente se reducían a solo un grupo pequeño, menos de la mitad, es visualmente obvio, pero Garry no le da más importancia, y se concentra en escuchar las presentaciones de cada uno de ellos. Sobre el primero, la que tiene la iniciativa de comenzar, tiene especial cuidado de escuchar, y no es que sea él alguien que tenga luego favoritismo, pero quienes tomaban la palabra primero siempre marcaban una pauta, entre ellos y la presentación del último en hacerlo en clase, siempre habría infinidad de detalles que incluso los hacen parecer gentes que pertenecen a conversaciones distintas.

 

La media sonrisa le vuelve al rostro con disimulo luego de escuchar a la primera alumna en hablar, Luciana Santoro, extranjera, recién llegada al país, interesante, hasta cierto punto claro. Tras escuchar su impecable presentación, asintió a la muchachita, no quiere interrumpirla, es verdad, pues ella ya parece por si sola bastante nerviosa, así que cree que es inconveniente intervenir ahora que parece haber tomado impulso, sin embargo, le resulta curioso como ella considera que esa característica con la que se ha juzgado a si misma; de siempre tener sed de conocimiento y ansias de aprender, es lo que la ha llevado a representar hoy a la respetable casa de Ravenclaw, después de todo, él aseguraría que habrían sido esas mismas las razones por las que, años atrás, el sombrero seleccionador lo habría colocado a él en Slytherin, pues considera ambicioso por sobre lo normal, su gusto de conocer lo que desconoce.

 

Los pálidos ojos del brujo, pasaron entonces de la muchachita al mago que esta junto a ella, Dante De Angelis. Tiene él, o ambos casi asegura, un “algo” que ha notado en ellos y que quiere comenzar a reconocer, pero ¿qué era? ¿su acento escondido en aquel inglés británico? ¿su porte? ¿la casualidad en la nacionalidad de ambos? ¿los gestos de ellos que de pronto parecen cómplices? Negó para sí mismo, restándole importancia al tema solo hasta que finalmente el muchacho se presenta como un Triviani mientras pasa a compartirles las razones por las que considera merecedor de pertenecer a la casa de Gryffindor. Finalmente, ensancha la mirada tras escuchar la curiosidad que el joven brujo prefiere compartir con la clase, él casi encuentra divertido el modo en el que el muchacho explica su respuesta.

 

Casi lamenta que ninguno de los dos represente a Slytherin este año, pero al menos le resulta gratificante, como un bocado dulce luego de la inanición; ver estudiantes tan orgullosos de las casas que representaban.

 

Antes de que puedan terminar con las presentaciones, acercándose a gran paso, desde donde se encuentra él, puede ver a Lockhart al fin integrándose al pequeño grupo, el licántropo contesta a su sutil saludo con una venia y un ademán gentil para que les acompañara a continuar la clase. Aclaró su garganta con un carraspeo suave antes de reanudar el tema, Garry esta tan acostumbrado a permanecer sumergido en tan largos silencios que algunas veces da la impresión de que se ha olvidado de como producir sonido o, inclusive, se le puede parecer sorprendido al escuchar, de sí mismo, el sonido de su monótona y cansona voz.

 

Bravo-, masculla luego que las presentaciones han terminado. Trata el disimulo de ver la hora en el reloj de muñeca, pero, a pesar de que es silencioso, sus extraños modos de moverse lo convierten en algo difícil de no ver para los más curiosos. ―Adecuadas son las curiosidades que han escogido mencionar sobre este lugar. Cinco puntos para cada una de las casas-, había prometido diez, pero realmente no esperaba tener más de una respuesta que considerara buena, sin mencionar que quien sabe que diría la directora Triviani si se enteraba que repartía puntos tan fácilmente.

 

――Sin duda habrá mil cosas que se puede decir del bosque prohibido, cosas dadas por sentado-, detuvo su apagada mirada sobre Luciana, para hacer relación sobre el tema de las especies varias de criaturas que ahí habitan, tal cual lo habría dicho en su presentación. ―O bien, las teorías, leyendas o relatos que se rumoran y que con el pasar del tiempo van cambiando-, esta vez observó apenas al muchacho Dante antes de desviar la vista mientras retoma su lento andar alrededor del grupo, le ha parecido bastante acertado por parte del brujo como es que ha explicado el posible origen del mismo bosque.

 

――Entenderán con el tiempo que en el mundo mágico es común encontrarnos con cosas como estas, ¿cómo saber cuándo una leyenda es verdadera o se ha distorsionado en el tiempo?-, se encogió de hombros, no espera realmente una respuesta del par por ahora. ―Lo importante es mantener la mente abierta, pero sin despegarnos completamente de lo que ya conocemos, eso potencializa su entendimiento sobre la magia y los hace merecedores de conocimiento-, hizo una mueca antes de continuar, usualmente, es aquí donde su compañero profesor explicaría todo esto, pero tampoco es como si se quejara por los nuevos cambios en las clases.

 

Luego de su explicación, desenvainó su varita y con un ademan que para él es demasiado elegante, terminó por transformar la gran roca donde se había sentado minutos antes y la convirtió en una mesa de madera, el tamaño era el necesario para sostener sobre estas algunos cuantos frascos de cristal de distintas dimensiones, colores y formas a lo largo y ancho de la mesa.

 

Es bueno saber entonces que conocen del lugar que estamos por explorar-, asintió, apretando sus labios en una sonrisa, aunque no es de precisa felicidad. ―Cada uno tomara un frasco y luego nos adentraremos a lo más espeso del bosque-, compartió una mirada con Bodrik esperando que ella también se animara a participar en la actividad. ―Considerando lo que ya sabemos hasta ahora, iremos avanzando hasta encontrar algo bueno que guardar dentro de estos frascos, ¿qué podrá ser? ¿alguna hierba? ¿un bicho raro tal vez?, si, tal vez-, continuó las explicaciones mientras uno a uno los alumnos comienzan a escoger los frascos, le parece ver inclusive que alguno se ha llevado más de un recipiente. Claro, él también se asegura de hacerse de uno de un buen tamaño antes de proseguir.

 

――A partir de aquí pueden ir a buscar, pero advierto cuidado al andar, pues se rumora que, en esta ubicación, el bosque es capaz de escuchar a nuestros corazones, por supuesto que, no para bien- sonrió con suspicacia.

 

Desde donde se encontraban ahora no había nada más adelante que tres caminos que conducían a escenarios distintos. El de la derecha o izquierda, los llevaría a encontrarse con criaturas de distintas especies; izquierda plagas y vegetación ponzoñosa, derecha bestias de buen tamaño y flora fresca, pero el camino medio los llevaba directo a una horda de jóvenes centauros, que andan por el bosque aprendiendo a casar su alimento. Finalmente, el camino que el bosque les revelaría a cada mago sería por el que menos desearan cruzarse.

 

Pueden ir en grupo o moverse individualmente por el bosque, eso no importa. Lockhart y yo estaremos cerca-, junto a Bodrik, él ha sido el primero en adentrarse al bosque, y espera que los brujos no tarden más en seguirlos.


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#6 Hideki Hattori

Hideki Hattori

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Escrito 12 abril 2019 - 21:08

El primer día de clases para mi no era tan emocionante, iba con la impresión de que me iba a aburrir. Anteriormente en mis clases siempre había sido el número uno y ser siempre el mejor también resultaba fastidioso en ciertos aspectos, mi familia era diestra en disciplina y carácter sin embargo yo era mil veces más relajado y empático con los demás. Justamente recuerdo cuando uno de mis amigos no pudo pasar su exámen final y se sintió mal toda la semana, apesadumbrado y triste; yo como soy, me dediqué a darle ánimos y a comprender su dolor, por supuesto que mi padre me reprendió... yo no tenía ninguna responsabilidad con mi amigo, o al menos eso había dicho papá.

Ahora quería pasar la clase lo más alejado posible de los demás, quería concentrarme en mi y en lo mucho que quería aprender en Hogwarts esa escuela inglesa tan respetada en mundo mágico. Poco a poco conforme se iba acercando la hora de mi clase la ansiedad creció, bebí un licuado de frutas mientras caminaba por los terrenos del castillo siguiendo las indicaciones de la carta que había recibido y así fue como llegué al encuentro con mis compañeros. Al parecer solo éramos un par de varones y una chica, tremendamente hermosa por cierto. ¿Acaso era una ninfa?

Sin decir palabra escuché las presentaciones de mis compañeros y cuando fue mi turno aclaré mi garganta haciéndome notar entre los presentes.

-Hola, mi nombre es Hideki Hattori... soy de Japón y mi familia pertenece a la dinastía más grande de guerreros samurai de la historia, como es de suponerse para un guerrero pertenezco con orgullo a la casa de Gryffindor y como bien dijo mi compañero nuestra valentía destaca en nuestra personalidad. Soy osado y leal, eso también nos caracteriza.-Apunté con perfecto dominio del idioma inglés, en realidad no se podía notar en mi algún tipo de acento extrangero.


-La curiosidad que conozco del bosque prohibido es que tiene diversos tipos de árboles y matorrales, además existen acromántulas rondando los terrenos y hay que tener cuidado con los centauros porque no les gusta que perturben sus terrenos.-Finalicé de esa manera para después poner atención al profesor, unos frascos nos habían sido entregados y al tomar el mío supe que pronto nos encontraríamos en peligro inminente. ¿Alondra iría sola? Claro, era una hija de la casa Ravenclaw pero ¿y si se lastimaba? ¿y si se encontraba con peligros más allá de sus habilidades?

Con premura me acerqué a ella mostrando una sonrisa amable y como ya me había presentado no creí necesario el volver a hacerlo.

-Hola... Alondra ¿cierto?... ¿gustas que te acompañe?-Pregunté a ella temiendo lo peor, claro, había sido rechazado miles de veces pero eso no me importaba.

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#7 Alondra L. Santoro

Alondra L. Santoro

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Escrito 12 abril 2019 - 23:04

Alondra terminó su presentación y se frotó la oreja izquierda en señal de nerviosismo, desde pequeña tenía aquella manía, aunque muy pocos la conocían ya que a simple vista podía pasar fácilmente desapercibida. Respiró profundamente mientras otro de sus compañeros que en realidad era miembro de su familia adoptiva, comenzaba su presentación. Sin ponerle demasiada atención, de pronto la hierba bajo sus pies parecía ser más interesante. Mencionó provenir también de Italia, aquello si pareció llamarle la atención, en su corto encuentro en el castillo no habían hablado suficiente para tener aquel dato. Cuando Dante terminó, parecía que nadie más hablaría.

 

Una joven bruja apareció y se presentó como su tutora, parecía bastante joven para aquel importante cargo, lo cual no le dio confianza, Alondra se encogió de hombros y  pensó en no hacer ningún juicio antes de darse la oportunidad de conocerle mas a fondo.

 

A sus derecha una nueva voz surgió, haciéndola dar un pequeño bote, no lo había sentido llegar. <<Hideki >> repitió en su mente mientras el joven mago hacia su presentación, sus ojos se abrieron emocionados al escuchar su lugar de procedencia, no pudo dejar de sentir inmensa curiosidad, Japón era uno de sus lugares favoritos, aunque desgraciadamente no había tenido la fortuna de visitarlo, su cultura y sobre todo su arte era algo que siempre le había parecido simplemente seductor. Escuchó con atención sus palabras, definitivamente el chico no era un simple joven cualquiera, tenía más historia de la que ella hubiera podido imaginar, incluso era bastante atractivo. 

 

Cuando terminó dando el último dato curioso del Bosque, el profesor Ollivander retomó la palabra, Alondra sacudió un poco la cabeza, su mente estaba definitivamente lejos, incluso en otro continente. Las palabras del instructor, fueron precisas, era momento de adentrarse en el bosque, debían tomar un frasco de la mesa y  buscar algo interesante que ponerle dentro, esa era la misión.

 

Uno a uno fueron pasando a tomar el frasco, el par de caballeros le dieron la oportunidad de ser la primera, gesto que agradeció con una suave sonrisa. Por un momento la idea de adentrarse en el bosque y encontrarse con diferentes tipos de criaturas se volvió interesante, aunque un segundo después y siendo más sensata, había muchas más probabilidades de encontrar algo peligroso, por mucho que la idea de un unicornio le hiciera suspirar.

 

El mago a cargo del grupo aumento aquel temor con su ultimo comentario, Alondra volvió a frotar su oreja al escuchar de los peligros que podían encontrar, y un suave suspiro escapó de sus labios rojos visiblemente preocupada.

 

Pueden ir en grupo o moverse individualmente por el bosque, eso no importa. Lockhart y yo estaremos cerca – fue lo último que escuchó antes de que el par de profesores se perdieran entre el espeso bosque. La bruja por más que intentaba mantener la calma, empezaba a sentir que su corazón retumbaba dentro de su pecho con más fuerza de la necesaria, guardo  sus frascos en su mochila y se dispuso a avanzar.

 

-Hola... Alondra ¿cierto?... ¿gustas que te acompañe?-  Hideki estaba a su lado sonriendo, ofreciendo su compañía, Alondra le devolvió la sonrisa, el chico tenía unos ojos oscuros que parecían brillar de forma inusual, tras unos segundos de mirarlo y antes de que apenas pudiera pensarlo, en un impulso poco común en ella respondió.

 

--Te lo agradecería – respondió mordiéndose los labios de forma nerviosa. – No me apetece nada aventurarme sola por ahí después del discurso del profesor…-- Admitió desviando la mirada algo turbada sintiendo arder sus mejillas—Así que eres japonés…-- acotó mientras avanzaban hacia el bosque y el mago asentía—Adoro Japón, ese era el siguiente viaje que haría con…-- un nudo en su garganta pareció detener la siguiente palabra—mi familia…- dijo bajando la mirada, no era momento para ponerse melancólica, por lo que cambió el tema –¿Que camino prefieres tomar? ¿Derecha? – más que una pregunta era una afirmación, ya que sus pasos los dirigió en esa dirección.


Editado por Alondra L. Santoro, 12 abril 2019 - 23:09.

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#8 Frankie Tarly

Frankie Tarly

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Escrito 14 abril 2019 - 03:25

Gigantescas nubes invadían el cielo matutino de aquél día; gigantescas nubes blancas, como algodón, que en vez de traer lluvia consigo -lo que habría sido genial en aquellos calurosos días-, lo único que me hicieron llegar fueron malas noticias. Una lechuza había aterrizado en el alféizar de mi ventana hacía apenas una hora atrás, entregando en mis manos una carta que me avisaba de una nueva clase de Introducción a la Magia que había sido abierta, y se me solicitaba, una vez más, para presentarme a cursarla. 
 
Un hondo y afligido suspiro se había escapado de mis labios. Días anteriores había estado pensando que, tal vez, Baptiste se había dado por vencido conmigo, desistiendo de la idea de hacerme terminar mis estudios mágicos; me había librado de las cartas por cuatro meses. Supuse que era una especie de lección-venganza por la discusión de la semana anterior, tras haber sobre pasado los límites de mi custodia y escaparme del país por unos días sin siquiera avisarle. El muy despechado elfo apenas si me dirigía la palabra, lo cual estaba bien para mí, hasta ahora.
 
Frustrada, me di una ducha y me vestí con unos vaqueros oscuros medio rotos, una camiseta color vino a la que yo misma le había cortado las mangas y le había hecho un encantamiento sencillo que mostraba diferentes leyendas en el estampado que cambiaban cada tanto conforme a la situación. Al verme en el espejo de cuerpo completo pude leer "I love Hogwarts... When it's closed". Sobre la camiseta, una camisa a cuadros color marrón y azul que me dejé abierta, pues no quería tostarme los brazos por el sol. Por último, me calcé mis botas de montaña, y metí la varita en uno de mis bolsillos traseros.
 
Terminaría con aquellas clases esta vez, y entonces podría deshacerme de ese molesto elfo cascarrabias. Ese era mi plan, mi meta, mi objetivo... mi olla de monedas de oro al final del arco iris. No me interesaba nada más. Hasta el momento, no le había encontrado ninguna utilidad a mis estudios en Hogwarts, y esa era la razón principal por la que había abandonado a media clase en varias ocasiones ya. Era fácil obviar que, por tales razones, desde que había llegado a Londres no había hecho siquiera un amigo; pero estaba ya acostumbrada a estar sola.
 
¿Que podrían ofrecerme esta vez? La cita de la clase era las riberas del bosque prohibido. Un lugar que guardaba muchas incógnitas; aludía al peligro, al misterio y a la aventura, tres razones lo suficientemente agradables para que yo no diese media vuelta y regresara a las comodidades de mi habitación, donde podría pasar la mañana leyendo algo interesante, o continuar con mis investigaciones por la tarde. Habría sido mas llamativa una clase nocturna, a la luz de las estrellas y bajo la mirada recelosa de las criaturas de la noche. Pero no se lo podía tener todo en la vida.
 
Al llegar al lugar, un mago, rígido como estatua, se hallaba de pie al centro y al frente de una pequeña audiencia de rostros confusos y expectantes, con lo cual supuse que se trataba del profesor Ollivander. En cuanto había leído su nombre en la misiva que nos había enviado, le había asociado con la famosa tienda de varitas localizada en Diagón. 
 
Una brisa fresca y peligrosa proveniente del bosque nos agitó el cabello a todos, haciendo que acomodara instintivamente mis mechones rubios de vuelta en su lugar. Acto seguido, la clase comenzó con una breve presentación del profesor tras la cual pidió que cada uno hiciera lo mismo. Una chica que ya había visto merodeando por la sala común de Ravenclaw tomó la palabra primero; traté de poner atención a sus palabras, y al chico bien peinado que habló después de ella, pero mis pensamientos me hicieron divagar un poco cuando noté algo interesante detrás del maestro, a cierta distancia.
 
Una silueta, nada humana, pero que tampoco correspondía a ningún tipo de arbusto o maleza. A la sombra de los espesos ramajes de los robles y sicomoros, era difícil distinguir sus colores y formas, pero era largo y podría asegurar que metálico; le había sorprendido en un movimiento lento, casi imperceptible, y al parecer había advertido mi mirada pues se quedó sumamente quieto. Di un paso adelante, con la firme intención de acercarme y descubrir lo que era, pero la voz del profesor me devolvió a la clase, deteniendo mi comitiva.
 
—Bravo, adecuadas son las... —me tomó un par de segundos darme cuenta de que las presentaciones habían terminado y me habían saltado. Me confundió en un principio, pero finalmente le resté importancia y seguí escuchando. Miré hacia el bosque de nuevo, allá donde había visto la silueta metálica, pero ya no había nada.
 
Ollivander transformó una roca en una mesa, y los suficientes frascos para que cada uno de los alumnos tomáramos uno para guardar muestras. Me acerqué con premura y tomé el mío, detrás de Alondra y un chico japonés; parecía que ya habían acordado ir juntos a explorar el bosque, y yo me pregunté ¿qué tanto nos permitirían internarnos en él? Pensé en preguntar, pero tras meditarlo un segundo recapacité, acordando que era mejor no fijar los límites para posibles futuras excusas por falta de información... o tal vez era que realmente no importaba.
 
Miré hacia el bosque, en donde la entrada se bifurcaba en tres caminos. Yo había visto la extraña silueta por el centro, no había que pensarlo demasiado. Me saqué la varita de los pantalones, lista para adentrarme a lo desconocido, aunque comenzaba a pensar que me estaba afectando demasiado el misticismo.
 
—Oriéntame —le susurré a mi varita, horizontal a la palma de mi mano, y dio una pequeña voltereta antes de detenerse y apuntar a donde debía estar el Norte. Dado que estábamos en el lado Oeste de los territorios del castillo, era obvio que el camino central estaba orientado en tal dirección. Miré hacia mis compañeros más próximos, que seguían siendo Alondra e Hideki —Yo iré por el centro, por si quieren seguirme, aunque les recomiendo que no pierdan el Norte, sea donde sea que vayan...
 
Habiéndolo dicho, di un paso al frente, y me adentré en el bosque prohibido.

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#9 Dante De Angelis

Dante De Angelis

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Escrito 15 abril 2019 - 14:09

Después de mi exposición un chico tomo la palabra, levanté la ceja al escuchar su “humilde presentación” ya llegaría el momento de mostrarnos si en realidad su linaje y honorabilidad eran cual las había descrito. Sonreí de lado levantando la frente con aquella arrogancia que me caracterizaba, sus palabras habían despertado en mi aquel espíritu de competencia que vivía en mi interior. Una joven bruja se había unido al grupo, pero no tuvo oportunidad de dar su presentación, mientras seguía sumido en mis pensamientos.

 

El profesor dio nuevas indicaciones mostrándonos el siguiente objetivo dejando sobre una recién aparecida mesa algunos frascos que debíamos tomar y traer de vuelta para cumplir la misión. 

 

El par de bellas brujas tomaron los suyos, después de que nosotros los caballeros hiciéramos lo propio, era momento de comenzar la acción. Ollivander se perdió entre la espesura del bosque tras unas ultimas indicaciones, en compañía de aquella joven que se había presentado como una de las tutoras. Mi mirada los siguió imaginando todo lo que podría encontrar dentro.

 

La información que tenía no era invitante, aunque para ser sincero el peligro y el riesgo era algo que me parecía atrayente. Disipé el temor y me concentré en la emoción, me dispuse a acompañar a las damas como las reglas de caballerosidad mandaban, no porque no creyera en sus capacidades, sino porque no me parecía correcto dejarles ir a su suerte.

 

El oriental fue más rápido que yo y dirigió su ataque hacia Alondra, sabia elección, la joven era brillante y hermosa,  no dudaba que su caballerosidad escondiera algún otro interés. Negué suavemente sonriendo, no me parecía momento para intentar seducir a una chica, ya tendría mucho tiempo después para ello, por lo que le deje el camino libre, por el momento.

 

Ambos tomaron el camino de la derecha, decididos, mientras la otra bruja avanzaba hacia el del centro, decidí que seguirla era una buena opción, por lo que tras su velada invitación dirigí mis pasos tras los suyos.

 

--No nos dijiste tu nombre…- dije cuando la hube alcanzado, y usaba su varita para orientarse, sonrió complacido, la chica sabía bien lo que hacía, seriamos un buen equipo.

 

Tomé mi varita con firmeza, a partir de ese momento estábamos a disposición del bosque y sus secretos, por lo tanto, debíamos poner nuestros cinco sentidos en alerta, para evitar alguna contrariedad. El silencio que nos envolvía solo era roto por el mismo ruido de nuestros pasos, mi experiencia me decía que lejos de que aquello fuera una buena señal, era justo lo contrario, la calma es solo el precedente de la tempestad.


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#10 Garry M. Ollivander

Garry M. Ollivander

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Escrito 16 abril 2019 - 10:38

Justo en la intersección de los tres caminos el brujo detuvo sus pasos, aguardando por los alumnos y esperando de algún modo entender que camino es el que finalmente tomaría cada uno. Ha disimulado muy hábilmente la mueca de fastidio al verlos andar de dos en dos por caminos distintos, como si ellos le hubieran robado la diversión de verlos andar solos, sin embargo, ya lo ha dicho el brujo; no habría tampoco más problema por aquello, además, entiende rápidamente que al ser un grupo con una buena cantidad de asistentes, era lo mejor, por lo que no replica y parece más centrado en notar que ahora hay más alumnos que presentaciones al inicio del día.

 

Por supuesto que eso no es un retraso, y tan rápido como lo ha pensado, lo descarta de importante, y se apresura más bien a agregar algo más a la encomienda.

 

Media hora habrá para que busquen a sus anchas-, explicó mientras los alumnos continúan adentrándose, su voz calma es suficientemente clara para que se escuche con fuerza dentro de la maleza del bosque, aunque si los alumnos están atentos más a otras cosas, seguramente ni siquiera puedan notar las instrucciones. ―Nos veremos al final a las horillas del lago negro-, no se necesitaba ser muy conocedor de la zona para poder conseguir encontrar el gran cuerpo de agua que era el, popular entre estudiantes, lago negro. Aun así, pasando la media hora el hechizo desorientador los acabaría arrastrando a todos hasta el punto de reunión. ―Algo bueno encuentren si quieren conseguir una buena nota-, sonrió apenas, en realidad supone que eso último difícilmente lo han escuchado.

 

Junto a él, aguarda aun la tutora del grupo y directora del hospital mágico de San Mungo, Bodrik. Le dedicó una breve mirada acompañada de una singular sonrisa que denotaba diversión en el brujo luego de ver al último par de alumnos adentrarse por el centro del bosque prohibido. Pudiera resultar algo inusual verlo gesticular tanto para dar una clase, pero con Lockhart siempre busca tener un trato más templado.

 

Los alumnos jamás escogen el camino de la izquierda-, le comentó distraídamente a su compañera, en su rostro de facciones severas se le escapa un leve gesto dramático, como el de un niño que no ha conseguido lo que quería al final del día. ―Siempre es el más fácil-, guiñó a la bruja, esta vez pareciendo más divertido. ―Aun así, cuando se les obliga a ir, encuentran el modo de romperse uno o dos huesos antes de que llegue el final del día- agregó luego de, con un ademan más suave, indicarle a Bodrik el camino que ellos deben tomar.

 

Cuidadoso habría sido él para preparar esta clase, si algo malo pasaba, no sería la primera de sus clases donde alguien terminara mal herido, desaparecido por días o incluso herido letalmente, tal como habría sucedido con el vampiro Alexander algunos meses atrás. No obstante, prefiere no sumar más a su expediente. Por lo que, con menos disimulo, cada que puede, se cerciora del tiempo que marca su reloj de muñeca, y es que, pasando casi medio día, luego de los treinta minutos acordados, los alumnos caerían bajo un hechizo de ilusión que más tarde que temprano los terminaría llevando hasta el punto de reunión; las orillas rocosas del lago negro, sin excepción alguna, a no ser que hubieran muerto o quedado inconscientes, claro.

 

Eso lo podría haber conseguido manipular sin problemas, necesitó un par de sesiones más de estudio extra de encantamientos y maldiciones (por decirlo así), pero finalmente lo habría conseguido, sin embargo, de lo que no tenía control era de los caminos, decisiones y acciones que finalmente tomarían los estudiantes a través del bosque. Era algo absorbente observarlos enfrentándose a las adversidades naturales de la magia; era lo que se podría enfrentar si ocupabas un puesto dentro del ministerio de magia o simplemente si no estabas acostumbrado a convivir con el medio mágico, así que esto podría ser solo un acercamiento de muy menor escala a la realidad.

 

Detenido en ese pensamiento, estudió cuidadosamente las acciones disponibles para ellos.

 

Quienes habrían tomado el camino de la derecha lo tenían relativamente sencillo, piensa él, pues, para cruzar el bosque y llegar a una pequeña zona tan bella y florecida, como si un santuario de hadas se tratara, tendrían que cruzar un estrecho sendero, el camino era bordeado por altas ramas espinosas de grandes flores amarillas, que hacen difícil que alguien entre o salga una vez que se adentra en aquel camino. La gente que profundizaba por ahí casi lo hacía de modo accidental; guiada por los ruidos de posibles bestias de rareza extraordinaria, y, cuando se daban cuenta se encontraban frente a Fardo, un troll del bosque, uno con buen tamaño y aparentemente lo suficientemente listo para vestir una armadura oscura, hecha con huesos de distintos tamaños y formas que también usa para adornar el maso que empuña con fuerza.

 

Si era verdad que los trolls eran más reconocidos por su falta de astucia, los más inteligentes eran entrenados como guardianes, y Fardo sin duda parecía ser uno de ellos. Con un porte imponente y una mirada casi desafiante; obstruirá el camino. No pondría la mayor resistencia para dejarlos entrar al santuario, de eso no había duda, pero a cambio, de regreso, quienes entraban tendrían que dar la mitad del botín obtenido allí dentro, es decir, que si ambos magos entraban y dos frascos llevaban consigo, al final uno de ellos sería para el guardián troll, por lo que al menos uno de los dos magos volvería al final de la clase con un frasco completamente vacío. De tratar de engañarlo y fracasar, seguro terminarían perseguidos por Fardo hasta las orillas del lago, y sin ningún tesoro a cambio.

 

Por otro lado, el camino medio era más complicado solo por una cosa; los magos que decidieran andar finalmente por el centro del bosque, serian acorralados por una tropa chica de jóvenes centauros. Estos los rodearían sin el menor problema, apuntándoles con su arquería cargada de filosas y venenosas flechas; pues entre más orgullo parecieran percibir en la empuñadura de los brujos, más los verían como sus enemigos y no como sus iguales. Si al final ellos no conseguían convencer a los centauros de lo contrario, la manada los escoltaría hasta las orillas del lago negro, sin haber recogido una pieza del bosque antes, por lo que ninguno habría sido capaz de conseguir algo con que llenar el frasco para la clase.

 

De conseguirlo, de hacer que los centauros con menor experiencia de la manada entendieran las intenciones verdaderas de los magos y volver pasada su enemistad, les obsequiarían un presente digno para que cada uno pudiera llenar su frasco, esto como símbolo de respeto y confianza. Ganarse la credulidad de un centauro podría resultar ser una tarea difícil, pero no imposible. Si pudiera darles un consejo; Garry se aseguraría de procurar conquistar la simpatía del líder joven del grupo, el menor Quirón.

Parpadeó un par de veces, con la vista aun perdida entre los matorrales por donde ve perderse a los magos, luego volvió a girarse en dirección a la tutora.

 

Vea ahí Bodrik, horklump-, señaló bajo los pies de un pequeño arbusto. ―No pensé que por aquí hubiese alguno.


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@  taison_greyback : (24 abril 2019 - 03:37 ) *me suvo a mi arbol y saco mi guitarra acostandome en una rama*
@  taison_greyback : (24 abril 2019 - 03:31 ) @Jeremy Askar Triviani muy bien ¿vos ? perdon la demora cenaba
@  Alessandra G... : (24 abril 2019 - 03:26 ) K
@  Alessandra G... : (24 abril 2019 - 03:26 ) a
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@  Alessandra G... : (24 abril 2019 - 03:23 )
@  Jeremy Askar... : (24 abril 2019 - 03:14 ) ¿Como estas?
@  Jeremy Askar... : (24 abril 2019 - 03:14 ) Hola, Bro. @taison_greyback
@  taison_greyback : (24 abril 2019 - 02:40 ) parece que esto se vacio mucho de gente
@  taison_greyback : (24 abril 2019 - 02:32 ) :ninja:  :ninja:  :ninja:  :ninja:  :ninja:  :ninja:
@  Paula Malfoy : (24 abril 2019 - 02:30 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Kaiser Lord... : (24 abril 2019 - 02:27 ) :perv:
@  Jeremy Askar... : (24 abril 2019 - 01:36 ) @Sagitas E. Potter Blue Vale, lo siento xD jajajjaja D: xD Responde en unas horas, puedo esperar. xD Descansa lindo.
@  Sagitas E. P... : (24 abril 2019 - 01:34 ) @Jeremy Askar Triviani leído, me iba, son las dos y media de la madrugada, buah
@  Jeremy Askar... : (24 abril 2019 - 01:20 ) ¡¡SAGITAS!! Te hablare por mp :) No te vayas aun. xD
@  Zoella Trivi... : (24 abril 2019 - 01:04 ) :ninja:
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:11 )
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:11 ) K
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:10 ) A
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@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:09 ) E
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@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:09 ) O
@  Reacon : (23 abril 2019 - 10:09 ) @Antoni Ryvak Dracony *lleno de mimos a mi niño y regreso a hacer mis deberes* :P,
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:09 )
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:08 )
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:08 )
@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:08 )
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@  Alessandra G... : (23 abril 2019 - 10:08 )