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Semper FidelisGala de Asunción y Ceremonia de Iniciación.


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42 respuestas en este tema

#1 Lucrezia Di Médici

Lucrezia Di Médici

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Escrito 16 septiembre 2019 - 23:54

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Auspiciada por la Mansión Di Médici.

 

 

El irregular ulular de la vieja lechuza interrumpía el silencio al que había sucumbido la habitación. Terry, un ave mensajera que conocía de memoria cada ubicación de cada familia importante de Inglaterra, tendría un trabajo muy pesado aquella noche: decenas de cartas tendrían que llegar a distintas personas, todas ellas miembros de La Marca Tenebrosa. Un hecho importante había despertado la necesidad de convocar y conectar a todos los mortífagos: una nueva Líder había ascendido y con ello una imperiosa necesidad de ejercer influencia sobre la población.

 

La aristócrata estaba al tanto de ello, pero su ideal no se reservaba nada más a los objetivos colectivos del bando. Lucrezia sentía la necesidad de darse a conocer y recolectar las cuotas de poder que un movimiento político de tal envergadura dejaba caer. Proponer la celebración del ascenso en el marco de la inauguración de su nueva propiedad en Ottery no era una elección para nada inocente; debía realzar su potencial para el bando y hacerse con un lugar en la toma de decisiones. Es por ello que, a la luz de una solitaria vela, la joven mortífaga escribía con letra elegante y estirada sobre un pergamino donde resaltaba, centrado en la parte superior, el escudo familiar.

 

 

La familia Di Médici, encabezada por Lady Lucrezia Di Médici, invita cordialmente al receptor que esta misiva a la cena inaugural de esta nueva era mágica. Anne Gaunt, una personalidad central en nuestra amada comunidad, nos honrará con su presencia. El evento será un festejo para el auspicioso futuro que nos espera como organización y una celebración de la elección que es de público conocimiento.

 

Por indicación de la Matriarca, habrá un código de vestimenta: elegante. La Gala se llevará a cabo al tocar la medianoche del día 16 de septiembre.

 

 

Lucrezia volvió a remojar con delicadeza la punta de su pluma en tinta, pero esta vez seleccionó la que rellenaba un tintero diferente. Aquello era parte de un artilugio interesante: esa tinta, a toda vista transparente, era solo legible para la persona a quien era dirigida la carta, con el objetivo de evitar la más que probable intercepción de la correspondencia en el contexto de la Guerra Mágica que se estaba llevando a cabo. Debería escribir la misma frase repetidas veces aquella noche, pero encontraba algo placentero en ese simple acto. La mano de la aristócrata se movió con soltura mientras escribía las palabras hacia el final del pergamino...

 

Semper Fidelis.

 

---------------------------------------------------------

 

 

- Mosmordre.- exclamó, con su blanca varita extendida hacia un punto en el cielo.

 

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Una cúpula invisible protegía convenientemente los terrenos de la mansión de la tormenta que se había desatado furiosa sobre Ottery St Catchpole. Aquella invocación mágica era oportuna por partida doble: protegería a los invitados de las inclemencias del clima y de los ojos fisgones de potenciales curiosos, quienes observarían en su interior el desarrollo normal de una vida familiar en el pueblo, si algo de todo lo que allí solía suceder podía calificarse de tal manera. La mortífaga base, auto investida anfitriona de Gala, había diagramado personalmente todas las precauciones necesarias para que aquella noche transcurriera bajo un estricto manto de tranquilidad y privacidad, sin sobresaltos evitables; de ello dependería su introducción a La Marca Tenebrosa.

 

La llegada de los carruajes a la escena sería recibida por dos elfos domésticos, de aspecto pulcro y cuidado, que sostenían en sus manos unas amplias bandejas de centellante plata sobre las cuales reposaban numerosas copas del vino familiar, Di Médici. Sin embargo, la situación a la que habían sido sometidas estas serviles criaturas llamaba a la curiosidad: una corta cadena, de gruesos y fríos eslabones de hierro, unía un penitenciario collar del mismo material colocado en sus delgados cuellos a una estaca hundida en la tierra. Los elfos no podrían moverse más de unos centímetros, pero el objetivo de la Matriarca ante esa escena iba más allá de limitar sus capacidades: regalar a sus colegas de bando una imagen tétrica, extraída directamente de una época donde el esclavismo no estaba prohibido. Una época a donde Lucrezia deseaba volver.

 

El tramo que separaba la húmeda acera de la entrada de la mansión era atravesado por una alfombra de una tonalidad verde oscura, que hacía las veces de guía para los invitados. Dos hileras de velas, sostenidas por pies de lustroso cobre, se extendían a ambos lados de aquel aterciopelado camino. Las luminarias, elevadas aproximadamente a un metro del suelo y separadas unas de otras por una distancia similar, habían sido encantadas para no consumirse en lo que durase la velada, sirviendo como una tenue iluminación ambiental al paso de los mortífagos.

 

La puerta doble de ingreso al salón principal se había abierto de par en par por disposición de la Matriarca, dejando libre en su notable amplitud el arco rocoso que la enmarcaba. Las voluminosas tablas de madera de roble que conformaban las puertas habían sido cubiertas casi en su totalidad por dos largas telas a modo de estandarte, combinando a consciencia en un tono más oscuro con el verde de la alfombra que las antecedían; en ellas podía apreciarse la imagen dinámica de La Marca Tenebrosa, como una proyección de la que iluminaba el cielo. A los pies de la entrada, dispuestas de una manera que no interfirieran el paso, se habían colocado dos hileras de desvencijados cráneos: Lucrezia había ordenado, días atrás, desenterrar los restos de sangre sucias caídos durante la Segunda Guerra Mágica. La pureza de la sangre no era algo que quitara especialmente el sueño de Di Médici, pero era consciente de la importancia que muchos le atribuían dentro de aquella organización.

 

El salón principal había sido reorganizado en favor de la venidera Gala, puesto que el mobiliario que normalmente hacía al lugar se había trasladado al sótano de la mansión. Al momento, en el centro del amplio espacio se extendía una larga mesa de madera negra y un exquisito estilo entre rústico y antiguo; sobre ella se habían dispuesto platos de porcelana blanca con detalles de oro en su contorno y a ambos lados de éstos unos delicados cubiertos de plata, ordenados de forma meticulosa y protocolar según el uso que se les daría para cada comida; en la base de los utensilios se podía apreciar una curvilínea “M” grabada a calor, como un recordatorio del orgullo familiar que ostentaba su anfitriona. El linaje Médici era un culto al lujo y la riqueza, a la demostración constante de poderío económico.

 

En ambos extremos de la mesa, en contraposición con el resto de las sillas de porte más modesto, se habían ubicado dos asientos mucho más exuberantes. Uno llevaba el nombre de Anne Gaunt, la recientemente electa Líder de La Marca Tenebrosa, mientras que la otra estaba destinada a ser ocupada por la mismísima dueña de aquella mansión. Lucrezia había sopesado los costos y los beneficios de ubicarse tan lejos de la nueva cabeza de los Mortífagos pero llegó rápidamente a la conclusión que aquella posición le permitiría entrar en contacto visual con el resto de los invitados, pudiendo así tener una visión más panorámica de los hechos que estaban por acontecer.

 

De llevar cierta luminosidad al salón se encargaba un pomposo candelabro que colgaba sobre el centro de la mesa, a varios metros del suelo. Pequeños diamantes, unidos mediante hilos plateados a la estructura metálica en forma de araña, reflejaban la luz que emitían las velas y que se proyectaba al resto del lugar. Las luminarias exteriores apenas lograban filtrarse por delgados recovecos en las persianas de las ventanas, que habían sido cerradas por completo para bloquear el ímpetu con que el viento soplaba en las afueras. Lucrezia había plasmado a la perfección el ambiente privado, soberbio y oscuro que había ideado en su cabeza mientras preparaba aquella inauguración.

 

La atmósfera de aquel recinto era endulzada por la plácida música que fluía de un majestuoso piano de cola negro que Di Médici había ubicado en una de las esquinas, inhabilitando el pase a una de las puertas que llevaban a otros espacios de la mansión. Lejos de la mundana simpleza que hubiese significado encantar aquel instrumento, Lucrezia había reclutado para tocar aquella clásica pieza sombría a uno de los pianistas más relevantes de toda Europa; claro que reclutar es una forma políticamente correcta de ocultar que aquel muggle se encontraba bajo el inquebrantable efecto de un Imperius efectuado por Lucrezia y que, al terminar la velada, perdería la vida quebrándose el cráneo contra la tapa del piano, llevándose consigo todos los secretos de los que sería testigo aquella noche de tormenta.

 

La blonda aristócrata esperaba a la llegada del primer invitado junto a la chimenea, ubicada dos metros por detrás del extremo de la mesa reservado para la Líder de La Marca. En su interior no se encendía ningún fuego, ni se percibía ningún chisporroteo. El cubículo había sido vaciado de toda leña y toda ceniza. Allí lo importante no era la potencial fuente de calor, sino algo más: sobre una larga repisa, decorada con rosas teñidas adrede de negro, se encontraba el retrato de Thiago Gryffindor, un antiguo miembro de La Marca Tenebrosa y con quien Lucrezia había compartido una larga relación personal; el atrora mago oscuro había desaparecido de Inglaterra mucho años atrás. En aquella fiel reproducción de su atractiva figura podía apreciarse el fulgor característico de su mirada.

 

En una curiosa contradicción con el espíritu de opulencia con el que había armado aquella cena, Di Médici había decidido prescindir de su amplia y variada colección de vestidos de moda renacentista, en los que se ataviaba para transmitir una impronta de poder. En aquella velada la delgadez de su cuerpo era cubierta por un vestido negro de corte clásico, ceñido a su figura. La tela de aquella pieza era opaca y suave, acariciando su piel con cada movimiento que efectuase. La falda también se ajustaba al contorno de sus piernas y se detenía antes de llegar al suelo, permitiendo a los demás observar los zapatos haciendo juego con el conjunto. Su rubia cabellera, particularmente reluciente aquella noche, caía libre por detrás de sus orejas hasta tocar su cintura.

 

 - Bienvenido.- exclamó Lucrezia al ver la primer figura asomarse por el umbral de la puerta, dando inicio a la Gala de La Marca Tenebrosa de la que era antiftriona.



#2 Zoella Triviani Yaxley

Zoella Triviani Yaxley

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Escrito 17 septiembre 2019 - 00:45

CASTILLO TRIVIANI.

 

La primera gala mortífaga empezaría en unos minutos, la menor de los hijos de Candela por su parte se encontraba arreglándose para dicho festín. Hacia un par de semanas que estaban trabajando en las sombras y en cuanto llegó la propuesta de Lucrezia ante Anne, Leah y Zoella la tomamos. Era justo que la líder tuviera su ceremonia de asunción y con ello aprovechar de tatuar a todo aquel que no poseyera la marca y que estuviera dispuesto a entrar ya del todo a las filas oscuras. Las cosas estaban cambiando, y tener a la Warlock como cabeza del bando era la mejor opción. 

 

Habían recibido dicha invitación en el castillo y por su parte Malario se había encargado de informar a su ama la hora del evento, aunque ya de antemano sabía del mismo. Así que tras tomarse una ducha se colocó el vestido previamente escogido, consistía en un diseño ceñido a cada curva de su anatomía, con un escote en V y un par de cadenas sobre los hombros, sosteniendo la tela negra. Dicho vestido parecía de lo más aparatoso por el conjunto de 12 cadenas que partían desde ambos costados de su torso y parte de su cintura y cadera hasta unirse donde finalizaba su escote, y por su espalda otra media docena de cadenas descendían por gravedad. Su calva por otro lado estaba sin peluca. Un par de tacones altos de aguja cubrían sus pies del frió de la noche.

 

La mujer se observaba en el espejo minutos antes de partir, se encontraba un tanto melancólica por los recuerdos de hace unos días en Azkaban, sentía que algo en ella le faltaba o estaba roto, pero nada la detendría ahora. Era un alma nueva y asumiría su puesto a un lado de Anne con gran orgullo y adoración.

 

 

 

CASTILLO DI MÉDICI. MEDIA NOCHE.

 

El lugar a penas estaba lleno, se notaba desde afuera gracias a que solo la melodía de fondo se escuchaba. La Triviani cruzó el umbral de las puertas de entrada para encontrarse con dos filas diferentes de craneos junto a una larga alfombra verde con un bordado de la Marca Tenebrosa - Vaya - soltó por lo bajo, al ver la total dedicación de Lucrezia ante dicho evento. Caminó un par de pasos hasta finalizar el pasillo y llegó a donde supondría se llevaría la cena, una inmensa mesa estaba decorada con finos manteles y una hermosa vajilla mientras a un costado Lucrezia esperaba en una chimenea.

 

Zoella escuchó sus palabras al verla y con pasos lentos llegó a su lado para darle un asentimiento de cabeza - Buenas noches, por lo visto soy la primera en llegar -  acotó, viendo lo aún desolado del lugar. Se acercó hasta uno de los elfos que ahí estaban, con una bandeja llena de copas de lo que parecía vino. Tomó una y regreso a un lado de la matriarca, tomó un trago de vino y decidió iniciar una charla con la rubia - Lamento que hayamos iniciado con el pie izquierdo - comenzó a hablar, regalandole una sonrisa tranquila - Me presento de nuevo, de manera formal. Zoella Triviani -  y estiró su mano con la intención de borrar aquella primera impresión que se pudo haber hecho.

 

- ¿De hace cuanto es el vino? -  Preguntó, tomando otro trago de su copa.

 

@Lucrezia Di Médici Di Médici


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#3 Leah Snegovik

Leah Snegovik

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Escrito 17 septiembre 2019 - 01:54

Proveniente de la gloriosa Marca Tenebrosa sobre la mansión, una voluta de humo azabache descendió con un movimiento serpenteante. El contraste entre la figura y la noche estrellada era abrumador, demasiado oscura incluso para el cielo. Pero cuando hizo contacto en la alfombra y la bruma se disipó en la fría ventisca otoñal, todo pasó a la historia. Ivashkov, con su típica postura de superioridad, bajó la mirada hacia un elfo que la miraba con justificada sorpresa. Torció una mueca de disgusto instantáneo, que fue reemplazada eventualmente por una sonrisita burlona. Cadenas, vintage. No sin dedicarle una última mirada de desagrado a la criatura, se hizo con la copa de vino que le ofrecía y avanzó hacia la enorme puerta de entrada, apreciando la edificación que tenía delante.

 

En un mundo como el que compartían, estaba acostumbrada a ver grandes mansiones. Mansiones impresionantes, como la perteneciente a los Malfoy y mansiones de bajo presupuesto, como la perteneciente a los Delacour. Y luego estaba la mansión Di Médici. La pulcritud de los detalles era tal que podría haber cruzado una barrera de tiempo y haberse encontrado en 1300, en una reunión de la nobleza. Le encantaba. Dejó de mirar solo cuando el cuello le reclamó la inclinación y fue entonces cuando prestó atención a otras cosas. Había un toque gótico en los adornos, por no decir tétrico. De haber sido una ceremonia de Walpurgis, habría dado en el clavo. Pero, ¿no era eso precisamente lo que celebraban? Sí, estaban ahí para conmemorar la magia, aquella que no estaba delimitada por leyes pro Muggles.

 

Y como era de esperarse, el interior era todo lo que se podía esperar de los Mortífagos. Inhaló el aroma del exceso con conocida admiración y se dejó llevar por las recatadas señales hacia el punto de reunión. Mientras andaba, daba pequeños sorbos a la copa de vino. Seco, temperatura ambiente, esa mujer sabía lo que hacía. Llegó al fin, en su travesía interminable por aquél recinto, al lugar donde, por lo visto, tendría lugar una cena. Desde la vajilla costosa, hasta la silla que ocuparía la líder de bando, encontró al final del camino a Lucrezia, acompañada por nada menos que Zoella Triviani. Su andar de bailarina la llevó hasta las dos y se unió al intercambio de palabras. 

 

—Demasiado cuerpo para tratarse de este siglo, o el anterior. 1800, me atrevo a decir —comentó, tras una cuidada reverencia ante la anfitriona de la velada—. Buenas noches, señorita Di Médici. Señor Tenebroso —bromeó con una sonrisa, refiriéndose a la calva de su compañera—. He cumplido con la promesa que hice en la clase de Herbología y he de decir que estoy impresionada, no podía esperarse menos de un familia como la suya.

 

El motivo de la sorpresa de los elfos domésticos al verla era comprensible en medio de las dos Mortífagas. Mientras que las dos portaban elegantes vestidos azabache, ella estaba enfundada en una tela tan blanca como la nieve. Ni el más puro de los fenixianos habría podido lograr la impoluta apariencia de Ivashkov, con cada hebra de su larga melena, también blanca, perfectamente acomodada en un moño sostenido por delicados diamantes minúsculos que lanzaban destellos ocasionales. El vestido —largo— era, sin duda, un modelo excepcional. El corte era clásico, pero no era modesto.  

 

Pero habría sido imposible hallarla fuera de lugar, porque ninguna de esas cosas podría haber pasado por encima del tatuaje en su antebrazo izquierdo. Azabache, vivo, expectante. Ni las múltiples y minúsculas cicatrices que llenaban su piel, apenas visibles, pero permanentes pese a los hechizos curativos. O la funda de la katana asida con magia a su espalda desnuda, para reflejar cuál era su rango. Y, por supuesto, la máscara de plata. No necesitaba llevarla en el rostro, puesto que estaban entre iguales, pero la llevaba colocada en el hombro, sostenida por una delgada cadena que cruzaba su cuello. 

 

Toda ella, como siempre, como todos los Ivashkov, desbordaba un exceso de confianza y de poder.

 

Un elfo tuvo la cortesía, o la obligación, de acercarse con la bandeja en cuanto vio que había vaciado la copa de vino. Y es que, desde la emboscada y el secuestro, en donde había recibido una herida imposible de curar, había regresado a los viejos hábitos. Una forma amable y educada de decir que pasaba la mayor parte del día bajo los efectos del alcohol. La mujer estiró el cuello y sus ojos dieron con el hombre que le regresaba la mirada desde la pared.

 

—Guapo —alzó las cejas hacia la rubia, Lucrezia le regresó la mirada—. ¿Miembro de la familia? 


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#4 Pik Macnair

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Escrito 18 septiembre 2019 - 22:35

Frunció el ceño al tan solo poner un pie en el suelo, desaprobando el acto tan anticuado que le daba la bienvenida.

— ¿Todavía seguimos esclavizando con cadenas a estos pobres seres?

Siguió sin coger una de las copas de vino que la ofrecían los elfos domésticos al llegar y sacó su petaca llena de ron del interior de la capa, se negaba que pusieran a los elfos a cumplir una función tan banal como aquella. Eran unos seres mágicos, ¡mágicos! Que ni varita necesitan para usar su poder contra cualquiera que se se les atravesara, ¿por qué no había un muggle, un squib o un miembro de la Orden del Fénix encadenado? Tendría más sentido encadenarlos a ellos que a unos elfos, que su única maldición fue existir al mismo tiempo que los magos.

Atravesó con pasos largos y rápidos el jardín de la mansión, dando un primer sorbo de ron. No había tenido la oportunidad de conocer el hogar la familia Di Médici y estaría fascinado, casi excitado, de no ser por la primera impresión que tuvo al llegar. Todo estaba cuidado, al detalle, sin dejar pasar nada por alto. No tuvo mucho tiempo de detallar la fachada y mucho menos el interior de la mansión, al alterar reconoció al instante una figura que jamas se le seria desconocida.

— Leah Ivashkova —dijo mientras se acercaba a ella y rodeaba su cintura con un brazo, sin darle tiempo a que se girara a mirarlo— de no ser por estos encuentros llenos de pecados y lujurias no podría verte nunca.

Deslizó su mano por el cuerpo de Leah hasta coger su mano y se alejó un paso, solamente para poder mirarla y obviamente, que ella mirara al Macnair. Se podía considerar casi sencillo, elegante y monocromático su look. Llevaba una camisa, un pantalón y un par de zapatos negros todo a juego, lo peculiar estaba en la pieza que rodeaba sus brazos y la parte superior de su pecho. Llevaba un arnés ajustado del mismo color y de un material que parecía estar hecho de una noche estrellada, cada vez que el Macnair se movía parecía que una estela de sombras y brillos se moviera junto a él.

— Tenemos que ponernos al día de muchas cosas, ¿no? —preguntó sin esperar respuesta, ya la sabía— pero quizás hoy no sea la noche para eso. Hoy debería ser solo una noche de alcohol, celebración y… ¿qué más? ¿Comida, un acto significativo, la liberación de estos pobres elfos? —no tuvo que alzar la voz para que la dueña de la mansión lo escuchara, no éramos todavía lo suficiente para que las conversaciones se perdieran entre el ruido.

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#5 Antoni Ryvak Dracony

Antoni Ryvak Dracony

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Escrito 18 septiembre 2019 - 23:27

Moví mi pierna derecha al frente e hice pausa...el aire frío me golpea el cuerpo, se siente bastante sobre mi rostro, aunque no llega a ser gran molestia. Mis brazos están ligeramente separados de mis costados, lo hago para mantener el equilibrio mientras camino por la cornisa del hotel...¡Algo tenía que hacer! sin Shena Cindy, mis antiguas actividades desaparecieron. Algo inquieto estoy, no soy de los que se queda totalmente sin actividad, pero mis amigos y los elfos se hacen cargo de los locales, sin "casa" no necesito preocuparme por ella y de la familia...por eso me encuentro a solas, Cindy cuida de Aylin, las dos únicas personas que puedo considerar "mi problema".

 

Cuatro pisos es una altura considerable, veo hacia abajo y sigo caminando...ya antes "jugaba" a caminar a gran altura, con Lady fue sobre las ramas de los árboles de aquel parque en que paseamos juntos...con Shena fue caminar sobre la cornisa en la torre de astronomía de Hogwarts...¡que de gratos recuerdos! ...sonrío disfrutando de la adrenalina que me inspira ir andando mientras mi cabello y capa les mueve el aire.

 

A lo lejos un batir de alas me hace levantar la mirada, el ruido es bastante cercano, por la hora supongo que será una lechuza...la oscura ave es nada menos que un cuervo...--¿Un cuervo? ¿qué pinta por aquí?--Claro que las lenguas dicen que "Un cuervo es ave de mal agüero" a lo que supongo que no fue un mago quien lo dijo...si los cuervos son de lo más hermoso con ese plumaje y ese pico...¡que grandioso pico!  ^_^ de eso mismo también corre ese refrán: "Cría cuervos y te sacarán los ojos" ¡eso si que sería un buen espectáculo! ...varios muggles a los que esas aves les vaciaran sus cuencas...¡la diversión que daría presenciarlo!

 

Mi ropa negra no es problema para que la ave me distinga...llega a mi lado y tomo la invitación que llega a mi nombre...¡Que curioso! habrá que alistarse e investigar en donde es el sitio...no soy de los que "hagan visitas" así que ni idea donde es esa mansión para aparecerme ahí...lo primero era marcharme a mi habitación, es hora de revisar mi guardarropa personal. 


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#6 Lucrezia Di Médici

Lucrezia Di Médici

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Escrito 19 septiembre 2019 - 18:09

El devenir de la sombría melodía comenzó a perder intensidad cuando la primera invitada en llegar colocó la punta del pie sobre el pulcro suelo de piedra del interior de la mansión. Todos aman una excelsa pieza musical clásica para ambientar una velada de tal envergadura y Lucrezia lo sabía. Muchas fueron las reuniones y las cenas de familias nobles que había atestiguado durante sus años de formación como diplomática, dónde aprendió los conceptos de ceremonial y protocolo que los Médici habían llevado por años; claro que algunas terminaban con sus enemigos ahogados en su propio vómito sobre los restos del banquete, pero no sucedería en aquella oportunidad.

 

- Buenas noches, Zoella.- la saludó con un tono cordial, elevando apenas el mentón para que se apreciaran sus pómulos marcados por un delicado rubor.

 

Le sorprendió reconocer a la primera mujer en adentrarse en el salón; no habían sido buenos los términos en los que ambas se habían conocido. Durante su pasada visita al castillo Triviani, cuando aún sopesaba la decisión de ingresar en La Marca, el trato había sido cuanto menos receloso con su presencia. Lucrezia sabía que, en un contexto de guerra internacional y con el incipiente resurgir de los bandos en Inglaterra, no se podía ceder la confianza a cualquiera y es por ello que no mantenía rencillas contra aquel italiano linaje; además, como intuía por su naturaleza vil, una gran parte pertenecía a las filas mortífagas.

 

- Lucrezia Di Médici.- volvió a introducirse a Zoella, estrechándole la mano con firmeza y regalándole una muy leve sonrisa- Un placer tenerte en mi mansión. Espero que te sientas tan cómoda como me sentí en tu hogar. Muy cálido...sin duda.

 

Fue en el momento que se disponía a despejar las dudas de la Triviani sobre el origen del vino que la aristócrata notó la presencia de alguien más, alguien cuyo delicioso aroma su identidad delató. Lo había experimentado antes y la había embelesado. Giró apenas su rostro para encontrarse directamente con los verdes orbes de Leah. Su porte en aquella ocasión, muy lejos de la bata de trabajo plagada de manchones de tierra que vestía el día que la conoció, le hubiese sacado la respiración en una ocasión que requiriera menor formalidad. Su hermoso cabello blanco casi se fundía con la delicada tela del largo vestido que llevaba, que conformaba un modelo tan elegante que el vestidor personal de la matriarca hubiese deseado guardarlo.

 

- La señorita Ivashkov parece ser versada también en vinos, como en tantas otras materias. Primera década de 1800. Los tengo más añejos, claro, pero me permito ser un poco egoísta para su uso y lo dejo para ocasiones…más privadas.- la picardía en sus palabras se transmitió con detallada fidelidad a su media sonrisa.

 

La deslumbrante belleza que emanaba Leah con su sola presencia allí no fue lo único que le llamó la atención sobre quien fuera su tutora de Herbología; tampoco lo fue la tétrica y brillante máscara que portaba en el hombro, elaborada con minucioso detallismo para infundir respeto y temor a la potencial víctima de su varita, ni la katana en su espalda. Fue Ivashkov la única en detenerse en el retrato de Thiago, a quien Lucrezia se negó a observar nuevamente. Había sido suficiente con los minutos que le había dedicado previo al inicio de la Gala, hablándole a sabiendas de que no obtendría respuesta de sus sellados labios. Se acercó la copa de vino a la boca, en parte para humedecer su garganta y en parte para camuflar su gesto de momentánea tristeza, y bebió un sorbo de aquel amargo elixir.  

 

- Algo así.- se apuró a decir, manteniendo la compostura pese al choque emocional que se producía en su interior cada vez que hablaba de su otrora amante- Pero no era un Médici, no. Era un Malfoy de sangre ¿Curioso, verdad? Y también mortífago, un Mago Oscuro al servicio del legado del Señor Tenebroso. Una lástima que haya abandonado Ottery por...otros motivos.

 

El suspiro que dejó fluir luego de aquellas palabras pareció exagerado. Extrañaba su presencia, aunque fuese mediante cartas. Curiosos los sentimientos que puede despertar una ausencia. Sabía que Thiago, quien fue un mago de alto puesto ministerial y que había escalado hacia los altos rangos de La Orden del Fénix, desaprobaría su integración a La Marca Tenebrosa y la organización de aquella gala ¿Sabría la nueva líder, quién preveía que estaba al llegar, de la identidad del Gryffindor como fenixiano? Dudaba incluso que lo conociera pero la posibilidad de que ordenara su cacería le producía, aunque raro en ella, algo similar al temor.

 

Mientras debatía aquello en su fuero interno sin dejar escapar ni un gesto de preocupación descubrió la presencia de un nuevo invitado en el lugar. El primer hombre en llegar tenía una complexión objetivamente atractiva y facciones marcadas y trigueñas. Lucrezia, presa de un deseo lujurioso que hizo propio durante toda su juventud, no tuvo tiempo de detenerse en el encanto hipnótico de su sus grises ojos. El recién llegado había tomado a Leah por la cintura y en el pálido rostro de la aristócrata se intuyó un gesto de desaprobación ¿Acaso sentía celos? Ascendió su mirada hasta llegar a los finos rasgos de la mortífaga.

 

- Curiosa la preocupación por los elfos. Parece que el uso de cadenas fuera mucho más allá de la servidumbre eterna a nosotros ¿Un dejo compasión inútil la noche que celebraremos la asunción de una nueva líder?- espetó la blonda italiana, enarcando una de sus finas cejas y colocando su copa a la altura de su cabeza- Mal augurio…¿Señor?    

 

La Médici dejó su vaciada copa sobre la repisa de la chimenea, junto a las rosas negras, y elevó ambas manos para acomodar los rebeldes mechones que se resistían a ajustarse a la parte trasera de sus orejas. La gente comenzaba a llegar y bastaba solo la introducción de Anne Gaunt a la escena para que el magnífico banquete preparado por los Rambaldi, elfos domésticos al servicio de la familia, se presentara sobre la mesa. Sin embargo, la mente de la anfitriona seguía impregnada de un sentimiento de recelo contra Macnair ¿Cómo se atrevía a juzgar de manera tan incompetente la decoración de aquel evento en su propia mansión? Si de algo estaba segura Lucrezia era que el transcurso de la noche sería suficiente para hacerle tragar sus palabras. 

 

- Aunque podría tomar tu sugerencia. Podemos encontrarle otra función a las cadenas, solo hace falta ser creativos. La señora Ivashkov podría ayudarme.- propuso con aire desvergonzado antes de dar media vuelta, rumbo a la mesa.

 



#7 Antoni Ryvak Dracony

Antoni Ryvak Dracony

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Escrito 20 septiembre 2019 - 02:01

Al ser de su propiedad el hotel, el Ryvak puede aparecerse a donde su antojo le "pegue la gana", así que aparece en  su habitación en la cuarta planta muy cerca del cuarto de guardarropa, abre las puertas y específicamente busca en lo más recóndito del mismo...son varios trajes y prendas de vestir que guardan un recuerdo especial de alguien a quién el ojimiel conoció hace varios ayeres: Esmeralda Slytherin...una bella mujer de ojos azules, fina, inteligente y de un status como no ha sabido de alguien más...observa detenidamente dos de aquellos trajes y sin poder evitarlo, viene a su memoria aquellos "planes" propuestos por la bruja...--"Marchemonos a Francia Mon Ami...tengo dos mansiones allá, quiero que vivas con nosotros...será como si fuese tu hogar..."--Suspira...si, era un buen plan, vivir en Francia...también ahí Reacón tiene un castillo y una mansión...pero tenía que ser necio...aferrarse a la "búsqueda de su pasado"....declinar aquella generosa oferta seguro fue un gran error, pero la vida sigue... 

 

 

Cualquiera podía juzgarlo de poco practico...la vida le ofrecía en bandeja de plata; riqueza, cariño y un apellido importante, pero se inclinó a buscar por su propia cuenta aquello que necesitaba, sin ayuda de nadie...por orgullo de hacerse él mismo alguien en la vida...ahora tenía galeones, un apellido que creó para si y del cual tenía  la obligación de hacer de el, un nombre de importancia...lo cual sabe bien que no será nada fácil, pero es un buen motivo para luchar y "vivir la vida".

 

 

Vivir...ríe de buena gana...habrá visto alguna "comedia" para "entretenerbobos"...toma los dos trajes y va al muro donde tiene el espejo de techo a piso... decisiones...¿Ir o no ir?...¡Pues claro que irá!....¿rojo o azul?...vuelve a soltar una carcajada...con ambos colores su cabello verde sobresaldrá...¿o desentonará?...tal vez...pero se sobrepone el traje azul para verse con él...su cabello es un poco largo con algo de quiebre al final y verde...una característica que lo hace único...tal vez nadie especial, pero eso no le preocupa, solo se alegra, siempre le ha gustado su cabello...Reacon siempre expresa su extrañeza de porque lo tiene de ese color: --"Es muy raro...cualquiera pensaría que lo tendrías azul como tu madre o rubio como tus abuelos o castaño...(como el de su padre)" tenía toda la razón...era inexplicable pero sea cual fuera la razón, el peliverde se siente orgulloso.

 

Debía vestirse...se miró con  el otro traje sobrepuesto...--Rojo sangre...sangre fresca supongo, los brocados lucen bien...eso le gustaba a Esme...--Sinceramente en ese tiempo, gozo de llamarse "Mon Ami"...un mote cariñoso que repetían mucho...pero ahora era solo parte del pasado. Expulso el aire...Esme, su amiga, deseaba vestirlo, porque los sitios a los que lo invitaba, eran lujosos...importantes para tener un buen porte...

 

 

Aquel traje rojo, lo había elegido para el día en que lo presentaría a su familia...acontecimiento que no ocurrió nunca, pero según asegura Wilson, el grupo de magos que irá a conocer, son más que una familia...si, quizás y sea lo que deba vestir...luego solo colocarse la capa negra encima y casi tendrá todo listo...

 

Solo por si acaso, falta portar sus dagas...la que su hermano Delta le otorgó, la que Reacon le obsequió, la que recién "heredo" de forma extraña...y para no dejar la costumbre, sus anillos, colgantes, amuletos mágicos y demás objetos conseguidos en su estudio mágico en la universidad mágica...ya no tenía motivos para dar larga a su preparación, solo era montar a su thestral para en un minuto llegar hasta la mencionada mansión...


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#8 Zoella Triviani Yaxley

Zoella Triviani Yaxley

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Escrito 20 septiembre 2019 - 18:14

La bruja contestó a mi formal presentación de igual forma, estrechó mi mano. Mantuvimos un pequeño silencio, en el que un elfo encadenado se acercó a mi para cambiar mi copa vacía por una nueva llena de vino. Le regalé un asentimiento de cabeza, tomé un sorbo y escuché los pasos de alguien acercarse, Leah Ivashkov, quien entraba implacable como siempre, con su andar elegante hasta nosotras. Saludó a ambas y le contesté con una leve risa y un asentimiento de cabeza. Tanto Anne como ella habían concordado en que mis calva cabeza era una especie de alabanza a nuestro señor oscuro, y me causaba gracia su pensar pero en cierta parte ahora lo tomaba así.

 

De más estaba decir que la presencia de la bruja siempre era intimidante, y más cuando se presentaba de tal manera con su katana a la espalda y su mascara sostenida en su hombro. La pulcritud con la que la bruja combinaba cada una de sus prendas me dejaba sin habla alguna, pero disimulando lo dicho me dispuse a observar el cuadro que hasta ahora había pasado desapercibido. El giro repentino caló en mi abdomen, sostuve de el mientras me giraba del todo, me costaba moverme luego de los acontecimientos pero no mostraría atisbo alguno de que me encontraba herida. La anfitriona contó un poco de dicho mago, de nombre Thiago, el mismo que había mencionado durante su visita al castillo Triviani. Y aunque la curiosidad crecía en mi interior y mis ganas de preguntar llegaron me callé al percatarme de una tercera presencia.

 

El hombre que se acercaba con pasos calmos me era totalmente desconocido, un imponente cuerpo de color acaramelado junto a unos rasgos fuertes y marcado. El mago con toda confianza tomó a la Ivashkov entre sus brazos y le soltó algunos cuantos susurros no tan bajos que tanto Lucrezia como yo escuchamos. Reprimí una risa ante su ultima insinuación a mi compatriota y tomé de mi vino callada, presenciando la pequeña confrontación. Me acerqué a ambos mortífagos mientras la rubia se alejaba y fijando mi vista en el desconocido me presenté.

 

Aún no he tenido el placer de conocerle - estiré mi mano en su dirección - Zoella Triviani, todo un gusto conocerte - profesé mientras le lanzaba un guiño. Mi repentina actitud coqueta me era desconocida, pero no reprimiría dicho hecho. Mi relación actual con Dennis Delacour aún era desconocido para mi bando y más con las grandes sospechas de las preferencias fenixianas de dicho apellido.

 

Tan solo esperaba que la noche siguiera como estaba, no me sentía en forma para algún drama o show de ningún tipo.


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#9 Leah Snegovik

Leah Snegovik

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Escrito 21 septiembre 2019 - 01:11

—Te sorprendería lo versada que puedo llegar a ser —soltó con una naturalidad abrumadora, en respuesta al comentario de la anfitriona. 

 

Pero la frase apenas fue audible, porque lo había hecho con toda la intención de que pasara desapercibida. Sus ojos volvieron a encontrar el cuadro en la pared y escuchó la historia respecto al hombre que, regio, parecía mirar a un horizonte lleno de probabilidades. No le sonaba, ni de la Marca, ni de Ottery. Su mirada encontró la de Lucrezia y cuando estuvo apunto de detectar esa minúscula tristeza expresada en sus ojos, un brazo que la tomó completamente por sorpresa rodeó su cintura. La voz aterciopelada de Pik era uno de los pocos placeres de la vida y se permitió escuchar toda su perorata con la mirada perdida.

 

—Me temo que todavía no llegamos a la parte de la lujuria, corazón, pero prometo estar junto a ti cuando empiece. 

 

Giró con elegancia cuando el Macnair quiso verla y cuando regresó a su lugar, recorrió su atuendo con la mirada. Nunca lo había visto vestir mal, ni siquiera una vez. Pero cada vez que había un evento de altura, como aquél, se lucía con una combinación increíble entre la tela y sus accesorios, a pesar de que todo estuviera ligado al mismo color. Simple y maravilloso, como se podía esperar siempre de alguien como él. Y pretendía elogiarlo, cuando salió con una de sus tonterías modernas. Rodó los ojos.

 

—¿Desde cuándo sientes tanta afición hacia los elfos domésticos? Que yo recuerde, solo te agradan cuando te sirven y creo que, con o sin cadenas, es precisamente su función. ¡Qué débil te han vuelto las vacaciones! —al reírse, sus colmillos destellearon ligeramente ante las luces de la sala. Lucrezia intervino en su intercambio de palabras y ella asintió—. No es una noche para sentirse progresista, ni para viejos cuentos de taberna. Esos los dejamos para mañana, en la cochina taberna de Pascual. Esta es una noche que tomará sentido después de que marquemos algunas pieles, ¿a que sí, Zoella?

 

Si bien la expresión de desaprobación de Lucrezia le había pasado desapercibida anteriormente, puesto que había estado concentrada en Pik, el comentario posterior se le tatuó en la mente con tinta indeleble. Una sonrisa que Pik conocía bien se dibujó en su rostro, la picardía que aún conservaba de su antigua raza. Y es que por más estirada y refinada que fuese Ivashkov, había una faceta de ella que ni siquiera una noche como aquella podía dejar de lado. Además, tomando en cuenta que Anne aún no llegaba y que los invitados se limitaban a cuatro gatos -cosa que desaprobaba-, ¿qué había que perder?

 

Siguió a Di Médici hasta la vasta mesa que había dispuesto para sus invitados, dejando a Macnair con Triviani en su presentación. Antes de que ella siquiera pudiera notar lo que iba a hacer, se permitió copiar el gesto que su mejor amigo había hecho al llegar y colocó su diestra en la cintura de la rubia. Pero no la miró. De hecho, se dio la tarea de estirarse por su costado y tomar un recatado racimo de uvas. Cuando se retiraba, le guiñó el ojo.

 

—Se me ocurre alguna función alternativa —respondió entonces, sabiendo que las escuchaban. Se apartó como quien no rompe un plato y se fijó en la bebida de Pik, frunciendo el entrecejo—. ¿Qué bebes que no es vino? Dime que no es una de tus porquerías caribeñas.


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#10 Antoni Ryvak Dracony

Antoni Ryvak Dracony

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Escrito 21 septiembre 2019 - 01:42

A pelo montó su thestral, la criatura mágica es tan veloz que con tan poco tiempo cabalgando hacia la mansión donde fue invitado, poco pudo pensar sobre el motivo que lo impulsaba a participar...así era de impulsivo, solo se le presentaba la oportunidad de abordar algo nuevo y de inmediato se adentraba a ello. No estaba tan apurado de llegar, solo ser puntual para no caer en algún tipo de desaire. Solo al apear se del thestral, fue que comenzó a preguntarse que haría en aquella reunión, no era seguro que encontrará alguien conocido. Mientras caminaba hacia el interior de la elegante mansión, le viene a la mente varias reuniones en donde al menos conocía a la persona que lo invitaba, pero no era el caso en está ocasión, tampoco  había quedado de verse con alguien o comprometerse para ser "pareja" de alguna dama...habrá mucho que "idear" durante la velada para ir pasando la bien...

 

 

Por costumbre lleva su varita mágica al antebrazo, "Cobra" se deslizará hasta su mano de ser necesario, aunque no conoce que tipo de actividades se planean y las voces hablan todas a la vez que se monta una verdadera algarabía, que no saca en claro que tanto comparten, solo le queda claro que hay efusividad en sus palabras...

 

 

Sus pasos no descubren titubeo, al menos hasta que sus ojos miel observan que solo hay un pequeño grupo de magos...¿habrá llegado antes de la hora? un tanto preocupado consulta se reloj de plata...no, es la hora acordada. Mantiene su mirada en lo alto, solo queda una opción; acercarse y saludar. No está seguro de quien es la anfitriona...pero al menos cree reconocer a una de aquellas brujas...¿será la conocida de Asrael? solo hay un modo de averiguarlo.

 

 

Se detiene cerca de @Zoella Triviani Yaxley y con una elegante reverencia doy las buenas noches a la joven que me parece recordar que era empleada en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional:

 

 

--Muy buenas noches señorita Zoella Triviani y caballero ( @Pik Macnair ) un gusto saludarles a ambos...perdón, pero imaginaba que habría más invitados, claro que también puede ser algo bueno para conocer a todos mejor, Ryvak...a sus órdenes.   


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@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:57 ) @Antoni Ryvak Dracony ¡Cuídate! Nos vemos más tarde por aquí, ojalá no te hayan descubierto xD
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:57 ) @Antoni Ryvak Dracony Pero podemos empezar algo nuevo, no sé xD encontrarnos en la feria gastronómica si te parece bien.
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:57 ) @Antoni Ryvak Dracony <3 Eso es algo que me entusiasma. Al final eso es lo que quieres en un rol, no? despertar el interés de los que leen.
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:39 ) ¡uyyy! ¡ya es muy tarde! disculpa @Taurogirl Lavigne pero debo irme antes que mi papá me descubra que aún sigo despierto, bye! nos vemos!
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:37 ) ....ahora mi problema es que me da pereza leer todas esa tramas...y si no leo, no puedo escribir...así que por eso no he ido al CMI...
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:34 ) @Taurogirl Lavigne ¿te digo un secreto? es el único rol que llego a la tercera página y me "despertó la sed" de seguir leyendo....
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:33 ) @Taurogirl Lavigne supongo que tomar lo poco que sé por medio de Reacon...el tema es muy basto ¿no?
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:30 ) @Taurogirl Lavigne si! porque se me ocurrió hablar de él y así medio integrarme...solo que no me ha venido bien la idea de como seguir...
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:27 ) @Antoni Ryvak Dracony pero eso será interesante! Si algun dia quieres hacer un rol de eso, me apunto. Ahí podemos ver que sale. Vi que habías dejado uno en infernus.
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:27 ) @Antoni Ryvak Dracony Ay, has estado leyendo el rol jajajaja
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:26 ) ya llegue a la página seis, donde tratan de atrapar a Asmodeo...
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:24 ) @Taurogirl Lavigne se supone que el hallooween pasado me dejo una guadaña que me permite ir al infierno, pero sus muchos enemigos me presienten cuando voy y entonces estoy en riesgo...si, es Reacon! :D
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:23 ) @Antoni Ryvak Dracony Oh! Es Reaccon? Creo que así es.
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:21 ) @Taurogirl Lavigne Tengo una parte pequeña sobre él¿sabes? es solitario casi no viene, además no rolea...así que se muy poco...él esta en uno de los círculos, donde solo combaten...
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:17 ) @Antoni Ryvak Dracony :o ¿es tu papá? Pues estás invitado a unirte xD
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:16 ) @Taurogirl Lavigne mi padre adoptivo es Vampiro-Demonio! :D
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:15 ) @Taurogirl Lavigne creo que bien...¿y tú? me gusta su rol del IIIM ^_^
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:14 ) @Antoni Ryvak Dracony ¡Hola! ¿Como estas?
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:13 ) ...que raro...el tiempo parece que se detuvo...
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:13 ) hola
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 06:12 ) @Taurogirl Lavigne ^_^
@  Taurogirl La... : (21 octubre 2019 - 06:10 ) o.o
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:59 ) ¡¡Ahí viene el hombre lobo!! :o
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:58 ) ¡¡Cuidado!!
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:56 ) ¡¡Ahí viene el hombre lobo!! :o
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:47 ) tic tic tic tic tic tac tic tac tic tac...el tiempo vuela y va llegando la hora de desaparecer...
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:39 ) @Alessandra G. Delacour Hola Alex! :) que activa estás! desde hace meses que te veo en muchos lugares ^_^
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:38 ) @Mia. ¿Qué tal?
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:37 ) @Seba Granger Buenas noches Seba :)
@  Antoni Ryvak... : (21 octubre 2019 - 03:37 ) @Lex Grindelwald hola
@  Alessandra G... : (21 octubre 2019 - 03:13 ) @Mia. *le pico un ojo*
@  Mia. : (21 octubre 2019 - 01:59 ) : ninja:
@  Seba Granger : (21 octubre 2019 - 12:02 ) @Lex Grindelwald Hola, hablas en la ventanilla para dejar rol? por que si es así a algunos les guarda el rol, a mi en realidad nunca me ha reslutado
@  Lex Grindelwald : (20 octubre 2019 - 11:50 ) hola, si se ha escrito y ahora jo encuentro lo que escribí como lo recupero ?
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 07:16 ) jajaja
@  Ariane Dumbl... : (20 octubre 2019 - 07:05 ) @Sean di Spinneto IV jajaja por favor no me expliques el porque
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:41 ) te pase PM..
@  Lucrezia Di... : (20 octubre 2019 - 05:39 ) Que pasa Sean?
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:37 ) y si....a mis las rubias siempre me causan pensamientos felicies
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:36 ) no....es que me chocan algunas cosas on rol
@  Ariane Dumbl... : (20 octubre 2019 - 05:33 ) @Sean di Spinneto IV confesaras acaso que te hace tenee. Pensamiento felices esa rubia???
@  Ariane Dumbl... : (20 octubre 2019 - 05:32 ) @Sean di Spinneto IV jajaja eso sonó cómo tu patronus?????
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:19 ) invoco a Lucrecia!!!
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:19 ) por cierto....me preocupa algo
@  Antoni Ryvak... : (20 octubre 2019 - 05:18 ) @Sean di Spinneto IV :D ¡Aunque me encanta el valle de Godrik!!!
@  Antoni Ryvak... : (20 octubre 2019 - 05:16 ) @Sean di Spinneto IV estoy buscando porque como tengo post en todos los de facción, pues...me perdí XD!
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:09 ) si..ya veo
@  Sean di Spin... : (20 octubre 2019 - 05:09 ) ok..ire a ver
@  Antoni Ryvak... : (20 octubre 2019 - 05:09 ) el otro no se si este visible...(????
@  Antoni Ryvak... : (20 octubre 2019 - 05:09 ) http://www.harrylati...-rol-de-bandos/ este lo puedes ver