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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Gomita Haughton Westrong

Miembro desde 01 abr 2010
Última actividad feb 20 2014 01:21
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Mensajes que he realizado

En el tema: ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B: 91111)

16 octubre 2013 - 04:13

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Mikael Haughton

 

 

Las pisadas de uno de los elfos habían sacado de concentración al joven, quien ahora dirigía su mirada hacia aquella criatura que se disponía a acomodar los ejemplares en su lugar. El aroma leve a café le llevó a reavivar algunos recuerdos que creía ya olvidados, mientras la canción que sonaba en aquél aparato musical muggle no dejaba de sonar. Dirigió la vista hacia la chica de nuevo al escuchar cómo se presentaba y él se dispuso a responder.

 

¿Fengari? Yo soy Mikael ―se presentó el joven mientras extendía su mano para saludar como acostumbraba ―es un placer ―finalizó dirigiéndose a la joven.

 

Había prestado especial atención a la mirada del elfo que subía la escalera con la pila de libros levitando y algunos cargando, entrecerró los ojos y exhaló despacio al darse cuenta del trato que éste le dirigía a la joven y le observó de mal humor. Si era cierto que eran necesarios algunos arreglos, la forma de pedirlo era bastante importante. Fue en ese momento en el que se preguntó la razón por la que habían contratado a semejante criatura.

 

Realmente no lo sé... ―respondió a la pregunta de la joven con relación a la bebida, la cual apenas había escuchado gracias a su distracción al pensar en aquél elfo desagradable. Ya le daría una lección ―chocolate con leche ―pidió de repente ―¿tendrás? ―preguntó. Anteriormente habría habido, mas ahora no sabía si las cosas serían diferentes.

 

La pieza musical había cambiado un poco, a ésta sí recordaba haberla conocido, ya que solía escucharla del aparato de sonido que tenían en el salón de su casa. Era en realidad, una sensación bastante extraña aquella, pero muy familiar además, lo que le causaba una sensación de paz y tranquilidad en el interior del local. Cosa bastante distinta cuando se encontraba en cualquier otro lugar, como por ejemplo en la Tía Veneno, en el cual alguna vez había hecho el ridículo.

 

¿Eres la única empleada? ―decidió preguntar antes de que la joven se fuese a traer el pedido ―¿tienes mucho trabajando aquí?


En el tema: ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B: 91111)

16 octubre 2013 - 03:20

Mikael Haughton

 

 

No había pasado mucho tiempo desde el momento en el que sonó la pequeña y, para él, molesta alarma, cuando de pronto la joven a la que había saludado segundos antes, le miraba para saludarle. Al fondo, como notó en ese momento, se escuchaba una pieza musical que le era familiar, mas no lograba dar con el nombre de la misma. Ella se había puesto de pie y ahora, frente a él, se disculpaba por el comportamiento que tenía por efecto de la misma tonada.

 

No te preocupes ―le respondió Mikael sin preocuparse demasiado por la reacción de aquella joven, escuchó la pregunta de la misma y observó a su alrededor durante algunos segundos para luego responder ―claro... leer un momento no me vendría nada mal ―continuó, mientras su mirada serena se mantenía fija en la joven durante escasos segundos.

 

En definitiva, aquél lugar no se veía realmente cambiado y aquello le gustaba. La única diferencia aparente era la ausencia del personal que hubiese conocido en el pasado. El joven se quitó la gabardina que llevaba puesta para dejar ver las prendas negras que llevaba bajo la misma: camisa de manga larga y un pantalón de mezclilla. Éste permaneció de pie frente a la joven y, luego de algunos segundos decidió hablar nuevamente.

 

¿Tienes alguna bebida caliente? Me gustaría tomar una también ―continúa con amabilidad ―por favor.

 

Observó a la joven nuevamente durante algunos segundos para luego volver a prestar atención a su alrededor. Fue en ese momento en el que se percató de la presencia de elfos dentro del local, lo cual le pareció realmente extraño dado que no había visto uno solo en sus visitas anteriores. Suspiró. Levantó levemente la vista mientras prestaba atención a las notas de la tonada que sonaba en ese momento y sonrió al sentirse ligeramente en casa.


En el tema: ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B: 91111)

16 octubre 2013 - 02:20

Mikael Haughton

 

Hacía tiempo que no daba un recorrido por los negocios del callejón. Por lo regular, aquellos paseos siempre se efectuaban gracias a las continuas peticiones de su gemela, quien gracias a su insistencia terminaban por convencerlo. Ese día, al haberse quedado completamente solo en la mansión de su familia, había decidido salir sin más compañía que la de sí mismo. Sus pasos resonaban apenas en el suelo firme del callejón, la gabardina negra ondeaba con el viento producido por los movimientos al caminar. A lo lejos, lo único que se podría observar de aquella presencia sería una figura vestida totalmente de negro sin ninguna particularidad.

 

Su pasos eran lentos, tranquilos. Exhaló fuerte. Detuvo de pronto su camino para dar una mirada a su alrededor y darse cuenta que había bastantes cambios en aquél lugar, aunque muy en el fondo se lograba reconocer la esencia de lo que había sido todavía. Sería el tiempo de ausencia el causante de que Mikael viese todo diferente, realmente no lo sabía. El joven continuó su recorriendo con la vista al frente, sin prestar atención a un par de chiquillos que pasaran corriendo pasándolo, mientras que su madre les gritaba a plena voz que se detuviesen o terminarían teniendo un accidente.

 

Una serie de recuerdos habían llegado a su memoria. Recuerdos de ciertas experiencias pasadas no muy remotas vividas en ese mismo lugar. Una sonrisa sutil se dibujó en sus labios con el simple recordar mientras continuaba su marcha para detenerse de golpe, un par de metros antes, de una conocida fachada por la que había atravesado en innumerables ocasiones en el pasado. Se dirigió hacia ella mientras que una suave brisa despeinaba sus negros cabellos, y no se detuvo hasta quedar en el marco de la puerta echando una mirada al interior. El lugar, bastante conocido, pronto le invitó a entrar haciendo sonar la acostumbrada campanilla que anunciase clientes.

 

Un día de éstos voy a quemarte... ―mencionó con seriedad al mismo tiempo que se percataba de la presencia de una chica a la que jamás había visto antes ―buenas... ―saludó sin más.


En el tema: ~Mansión Westrong~ (MM B: 89677)

08 mayo 2013 - 15:31

Habían pasado varios días desde la última conversación que había tenido con mi hermano, él ahora arreglaba un poco el jardín trasero de la casa mientras que yo me encargaba de limpiar un poco el interior de la mansión. Había varios elfos encargados dentro de la misma, pero yo siempre prefería realizar algunas actividades para no sentirme demasiado inútil así que, mientras tarareaba en voz baja, pasaba la escoba por el piso para barrer y limpiar todo resto de cosas que no deberían estar ahí. Posteriormente caminé y me asomé por la ventana al escuchar un ruido.

—¿Ya casi? —pregunté al ver a Mikael limpiando cerca de la misma.

—Un par de horas, tal vez tres —. Se limitó a responder sin detener su tarea.

—Un gnomo de jardín te está persiguiendo —dije de pronto soltando una risita divertida.

—Ya me encargo —respondió mi hermano dándose la vuelta hacia él, lo tomó y lo lanzó sobre la rama de un árbol.

Yo no podía contenerme más y comencé a reírme sin parar al ver aquello, y mi diversión aumentó al descubrir a mi hermano observándome frunciendo el entrecejo. Le sonreí y saludé con un gesto de mi mano para continuar con mi trabajo. Había escuchado hacía algunos minutos ruidos en la parte superior de la mansión y pronto llegaría a revisar. No estaba dispuesta a permitir que se adentrara ningún intruso, bastante tenía con las visitas inesperadas e indeseables que se colaban en la librería del callejón.

Una vez que terminé de limpiar la sala, subí con la escoba, un trapo y trapeador hacia la parte superior de la mansión y fue donde confirmé que algo extraño estaba pasando. La habitación de Alyka se encontraba cerrada, pero curiosamente un elfo custodiaba la misma, se trataba de la criatura de la familia a la cual ya conocía perfectamente. Aquello me alegró bastante, ya que la presencia de la misma sólo significaba una cosa: ella había vuelto a la casa.

—Por Merlín... —dije en voz baja mientras recorría con tranquilidad el pasillo en dirección a la habitación.

Pronto había llegado a la misma, el elfo se apartó mirándome con atención mientras yo me inclinaba para mirar a través de la cerradura y ahí lo confirmé. Ella se encontraba descansando recostada sobre la cama. Mi alegría creció bastante por lo que me erguí nuevamente con mis manos en la boca para no dar un grito de sorpresa. Luego caminé de un lado a otro con las manos a mi espalda mientras pensaba qué sería lo mejor que podía hacer. Muy dentro de mí anhelaba que ella despertara, pero del interior de la habitación no se escuchaba el menor ruido.

—Ella sólo quiere descansar...

Mientras tanto, en la entrada de la mansión, Mikael continuaba limpiando el jardín cuando la reja se abrió. El joven levantó la mirada y observó atentamente a un hombre que se adentraba en ella acompañándose de un elfo que al parecer se encontraba de mal humor. Una chica se les unió un momento después, cuando ellos recorrieron el lugar hasta llegar a la puerta principal de la mansión. Mi gemelo simplemente dejó lo que estaba haciendo y caminó hacia la misma cuando se dispusieron a tocar.

—Buen día —saludó con cortesía —¿Puedo ayudarles en algo? —preguntó a Bodrik, Finn y el extraño elfo que les acompañaba.

En el tema: ● Central Perk ● (MM B: 99997)

30 abril 2013 - 08:44

—¡Fuera de aquí! —continué diciendo con algo de mal humor.

Había pensado por un momento aturdirlas con algún hechizo que había aprendido durante mi tiempo dentro de la academia, pero después pensé que mi conciencia no me lo perdonaría más adelante. Miré a mi hermano con atención cuando éste volvió a apartar a otra de las criaturas con la mano y volcaba una mesa para mantenerla como trinchera para defender a los dos. En ese momento me dio por reírme un poco y Mikael me dirigió una mirada reprobatoria.

—¿Qué? —dije riéndome divertida —nunca te habías encontrado con doxys con rabia seguramente.

—Ah sí, no sabes... como estoy acostumbrado a las criaturas extrañas, tengo un par de éstas en mi habitación.

La lucha continuó, el patronus que había enviado seguramente ahora estaría llegando a su destino, mi amigo pronto vendría con el apoyo necesario para controlar la situación por la que estábamos pasando. No podía creer cómo había sucedido, seguramente algún curioso abrió la jaula sin darse cuenta, o fue una broma pesada por parte de alguno de los clientes del lugar.

—¡Cuidado que te muerde ese! —grité al momento que mi gemelo esquivó a una doxy con espuma en el hocico.

—¡Qué demonios! ¿Son una de las siete plagas mágicas o qué?

Lo escuché gritar de mal humor. Al parecer no tenía la más mínima paciencia ese día y decidí que no agotaría la poca que tal vez guardara muy en el fondo. En ese momento, mezclado con los sonidos de recipientes caer y romperse, además de estrellarse contra las paredes, logré reconocer claramente que alguien abría la puerta. Lamentablemente en ese momento, que era justo cuando pensaba responder a su llamado, una de las criaturas me puso algo en la boca que no me dejó decir una sola palabra.

—¿Y ahora qué? —dijo mi hermano cuando lanzaba a una de las criaturas voladoras a través de una de las ventanas abiertas, provocando un grito agudo por parte de uno de los transeúntes que se había acercado a mirar por curiosidad.

Ahora se volvía a abrir la puerta pero no pude ver de quién se trataba, al parecer estaba atrincherada por un par de docenas de doxys llenas de espuma en el hocico, las cuales me observaban con una actitud que mediaba entre lo amenazante y lo divertido. Iban ganando y no me hacía la menor gracia.