Ir al contenido


Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Gomita Haughton Westrong

Miembro desde 01 abr 2010
Última actividad feb 20 2014 01:21
*****

#4577504 ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B:...

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 16 octubre 2013 - 04:13

.

 

Mikael Haughton

 

 

Las pisadas de uno de los elfos habían sacado de concentración al joven, quien ahora dirigía su mirada hacia aquella criatura que se disponía a acomodar los ejemplares en su lugar. El aroma leve a café le llevó a reavivar algunos recuerdos que creía ya olvidados, mientras la canción que sonaba en aquél aparato musical muggle no dejaba de sonar. Dirigió la vista hacia la chica de nuevo al escuchar cómo se presentaba y él se dispuso a responder.

 

¿Fengari? Yo soy Mikael ―se presentó el joven mientras extendía su mano para saludar como acostumbraba ―es un placer ―finalizó dirigiéndose a la joven.

 

Había prestado especial atención a la mirada del elfo que subía la escalera con la pila de libros levitando y algunos cargando, entrecerró los ojos y exhaló despacio al darse cuenta del trato que éste le dirigía a la joven y le observó de mal humor. Si era cierto que eran necesarios algunos arreglos, la forma de pedirlo era bastante importante. Fue en ese momento en el que se preguntó la razón por la que habían contratado a semejante criatura.

 

Realmente no lo sé... ―respondió a la pregunta de la joven con relación a la bebida, la cual apenas había escuchado gracias a su distracción al pensar en aquél elfo desagradable. Ya le daría una lección ―chocolate con leche ―pidió de repente ―¿tendrás? ―preguntó. Anteriormente habría habido, mas ahora no sabía si las cosas serían diferentes.

 

La pieza musical había cambiado un poco, a ésta sí recordaba haberla conocido, ya que solía escucharla del aparato de sonido que tenían en el salón de su casa. Era en realidad, una sensación bastante extraña aquella, pero muy familiar además, lo que le causaba una sensación de paz y tranquilidad en el interior del local. Cosa bastante distinta cuando se encontraba en cualquier otro lugar, como por ejemplo en la Tía Veneno, en el cual alguna vez había hecho el ridículo.

 

¿Eres la única empleada? ―decidió preguntar antes de que la joven se fuese a traer el pedido ―¿tienes mucho trabajando aquí?




#4577480 ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B:...

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 16 octubre 2013 - 03:20

Mikael Haughton

 

 

No había pasado mucho tiempo desde el momento en el que sonó la pequeña y, para él, molesta alarma, cuando de pronto la joven a la que había saludado segundos antes, le miraba para saludarle. Al fondo, como notó en ese momento, se escuchaba una pieza musical que le era familiar, mas no lograba dar con el nombre de la misma. Ella se había puesto de pie y ahora, frente a él, se disculpaba por el comportamiento que tenía por efecto de la misma tonada.

 

No te preocupes ―le respondió Mikael sin preocuparse demasiado por la reacción de aquella joven, escuchó la pregunta de la misma y observó a su alrededor durante algunos segundos para luego responder ―claro... leer un momento no me vendría nada mal ―continuó, mientras su mirada serena se mantenía fija en la joven durante escasos segundos.

 

En definitiva, aquél lugar no se veía realmente cambiado y aquello le gustaba. La única diferencia aparente era la ausencia del personal que hubiese conocido en el pasado. El joven se quitó la gabardina que llevaba puesta para dejar ver las prendas negras que llevaba bajo la misma: camisa de manga larga y un pantalón de mezclilla. Éste permaneció de pie frente a la joven y, luego de algunos segundos decidió hablar nuevamente.

 

¿Tienes alguna bebida caliente? Me gustaría tomar una también ―continúa con amabilidad ―por favor.

 

Observó a la joven nuevamente durante algunos segundos para luego volver a prestar atención a su alrededor. Fue en ese momento en el que se percató de la presencia de elfos dentro del local, lo cual le pareció realmente extraño dado que no había visto uno solo en sus visitas anteriores. Suspiró. Levantó levemente la vista mientras prestaba atención a las notas de la tonada que sonaba en ese momento y sonrió al sentirse ligeramente en casa.




#4577466 ●๋• (SAPIENTIA, tenebris clam) ●๋• (MM B:...

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 16 octubre 2013 - 02:20

Mikael Haughton

 

Hacía tiempo que no daba un recorrido por los negocios del callejón. Por lo regular, aquellos paseos siempre se efectuaban gracias a las continuas peticiones de su gemela, quien gracias a su insistencia terminaban por convencerlo. Ese día, al haberse quedado completamente solo en la mansión de su familia, había decidido salir sin más compañía que la de sí mismo. Sus pasos resonaban apenas en el suelo firme del callejón, la gabardina negra ondeaba con el viento producido por los movimientos al caminar. A lo lejos, lo único que se podría observar de aquella presencia sería una figura vestida totalmente de negro sin ninguna particularidad.

 

Su pasos eran lentos, tranquilos. Exhaló fuerte. Detuvo de pronto su camino para dar una mirada a su alrededor y darse cuenta que había bastantes cambios en aquél lugar, aunque muy en el fondo se lograba reconocer la esencia de lo que había sido todavía. Sería el tiempo de ausencia el causante de que Mikael viese todo diferente, realmente no lo sabía. El joven continuó su recorriendo con la vista al frente, sin prestar atención a un par de chiquillos que pasaran corriendo pasándolo, mientras que su madre les gritaba a plena voz que se detuviesen o terminarían teniendo un accidente.

 

Una serie de recuerdos habían llegado a su memoria. Recuerdos de ciertas experiencias pasadas no muy remotas vividas en ese mismo lugar. Una sonrisa sutil se dibujó en sus labios con el simple recordar mientras continuaba su marcha para detenerse de golpe, un par de metros antes, de una conocida fachada por la que había atravesado en innumerables ocasiones en el pasado. Se dirigió hacia ella mientras que una suave brisa despeinaba sus negros cabellos, y no se detuvo hasta quedar en el marco de la puerta echando una mirada al interior. El lugar, bastante conocido, pronto le invitó a entrar haciendo sonar la acostumbrada campanilla que anunciase clientes.

 

Un día de éstos voy a quemarte... ―mencionó con seriedad al mismo tiempo que se percataba de la presencia de una chica a la que jamás había visto antes ―buenas... ―saludó sin más.




#4499282 ~Mansión Westrong~ (MM B: 89677)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 08 mayo 2013 - 15:31

Habían pasado varios días desde la última conversación que había tenido con mi hermano, él ahora arreglaba un poco el jardín trasero de la casa mientras que yo me encargaba de limpiar un poco el interior de la mansión. Había varios elfos encargados dentro de la misma, pero yo siempre prefería realizar algunas actividades para no sentirme demasiado inútil así que, mientras tarareaba en voz baja, pasaba la escoba por el piso para barrer y limpiar todo resto de cosas que no deberían estar ahí. Posteriormente caminé y me asomé por la ventana al escuchar un ruido.

—¿Ya casi? —pregunté al ver a Mikael limpiando cerca de la misma.

—Un par de horas, tal vez tres —. Se limitó a responder sin detener su tarea.

—Un gnomo de jardín te está persiguiendo —dije de pronto soltando una risita divertida.

—Ya me encargo —respondió mi hermano dándose la vuelta hacia él, lo tomó y lo lanzó sobre la rama de un árbol.

Yo no podía contenerme más y comencé a reírme sin parar al ver aquello, y mi diversión aumentó al descubrir a mi hermano observándome frunciendo el entrecejo. Le sonreí y saludé con un gesto de mi mano para continuar con mi trabajo. Había escuchado hacía algunos minutos ruidos en la parte superior de la mansión y pronto llegaría a revisar. No estaba dispuesta a permitir que se adentrara ningún intruso, bastante tenía con las visitas inesperadas e indeseables que se colaban en la librería del callejón.

Una vez que terminé de limpiar la sala, subí con la escoba, un trapo y trapeador hacia la parte superior de la mansión y fue donde confirmé que algo extraño estaba pasando. La habitación de Alyka se encontraba cerrada, pero curiosamente un elfo custodiaba la misma, se trataba de la criatura de la familia a la cual ya conocía perfectamente. Aquello me alegró bastante, ya que la presencia de la misma sólo significaba una cosa: ella había vuelto a la casa.

—Por Merlín... —dije en voz baja mientras recorría con tranquilidad el pasillo en dirección a la habitación.

Pronto había llegado a la misma, el elfo se apartó mirándome con atención mientras yo me inclinaba para mirar a través de la cerradura y ahí lo confirmé. Ella se encontraba descansando recostada sobre la cama. Mi alegría creció bastante por lo que me erguí nuevamente con mis manos en la boca para no dar un grito de sorpresa. Luego caminé de un lado a otro con las manos a mi espalda mientras pensaba qué sería lo mejor que podía hacer. Muy dentro de mí anhelaba que ella despertara, pero del interior de la habitación no se escuchaba el menor ruido.

—Ella sólo quiere descansar...

Mientras tanto, en la entrada de la mansión, Mikael continuaba limpiando el jardín cuando la reja se abrió. El joven levantó la mirada y observó atentamente a un hombre que se adentraba en ella acompañándose de un elfo que al parecer se encontraba de mal humor. Una chica se les unió un momento después, cuando ellos recorrieron el lugar hasta llegar a la puerta principal de la mansión. Mi gemelo simplemente dejó lo que estaba haciendo y caminó hacia la misma cuando se dispusieron a tocar.

—Buen día —saludó con cortesía —¿Puedo ayudarles en algo? —preguntó a Bodrik, Finn y el extraño elfo que les acompañaba.



#4492175 ● Central Perk ● (MM B: 99997)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 24 abril 2013 - 05:23

—¿Y ahora para dónde? —me pregunté en voz baja mientras caminaba por el callejón.

Como siempre, mi huroncito blanco de ojos negros me hacía compañía. El sonido de los pasos se confundía con el murmullo y las conversaciones de las personas que se cruzaban en mi camino, un par de chicos me empujaron un poco al pasar corriendo sosteniendo una varita de juguete cada uno y yo sonreí. Aún recordaba el día en el que me llevaron a comprar mi primera varita, ya que había sido motivo de mucha alegría para mí.

—Ahí les encargo nada más... —dijo de repente una voz muy familiar.

—Oh... —dije susurrando una vez que me di la vuelta para ver que se trataba de mi hermano —¿Qué haces aquí?

—Vine a dar una vuelta —mencionó en su acostumbrado tono misterioso mientras yo miraba al muchacho de arriba a abajo.

Mikael llevaba su acostumbrado estuche de color negro, aquél estuche alargado que casi asemejaba el de un violín. Su ropa se componía de un pantalón de mezclilla, una camisa y botas industriales de color negro al igual que la gabardina que llevaba fuese el clima que fuese. Sus ojos claros se dirigieron hacia mi rostro y sonreí divertida cuando observé que había quedado un poco de helado en la mejilla de su rostro moreno.

Continué recorriendo el callejón pasando frente a escaparates y me detuve frente a uno. Era de una tienda de ropa y exhibían un vestido muy bonito en un maniquí. Lo miré algunos segundos pero disimulé no darle importancia para que Mikael no se diera cuenta y continué mi camino hasta que llegué al negocio que estaba buscando. Mi hermano simplemente le había echado un vistazo al vestido, sonrió débilmente y me siguió en silencio.

Mi falda larga y amplia color crema se ondeaba con el movimiento de mis pasos, mis zapatillas negras de piso creaba un sonido casi inaudible que se opacaba con el resto de los sonidos de mi alrededor. Me detuve en la vitrina del Central Perk segundos antes de entrar y me alisé un poco mi blusa azul de manga corta, al igual que mi cabello largo y ondulado que, como siempre, llevaba suelto y atado solamente con una cinta del mismo color de la blusa.

—Oye... veo algo raro ahí... —dije asomándome por la ventana, luego entré y miré el desastre.

En cuanto abrí la puerta varias personas salieron corriendo y gritando desesperadas, mientras una bandada de ¿doxys? les perseguían alborotándoles y jalándoles el cabello. Ante mi sorpresa, mi hermano sacó su varita mágica y yo le seguí haciendo lo mismo al momento de entrar y observar las sillas y mesas tiradas a mi alrededor, así que sin dudarlo levanté mi varita y pronuncié el primer hechizo que se me vino a la mente.

—¡Expecto patronum! —grité, y al momento una luz plateada salió de mi varita y formó a un pequeño huroncito que corrió en busca de ayuda. Había dado la orden y él ya sabía con quién.

—¿Y eso qué? —gritaba mi hermano mientras inmovilizaba a algunas doxys enloquecidas.

—Fue lo primero que se me ocurrió, lo tengo en las venas... —dije al momento de dar un golpe con la varita a otra criatura voladora.



#4452003 ~Coffe Artist ~ (MM B: 98547)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 12 febrero 2013 - 23:31

Aún me encontraba cerca de la barra junto a las chicas, platicando. Ignoraba el tiempo que había pasado desde mi llegada pero no parecía haber sido demasiado largo. Retiré un mechón de mi cabello que me estorbaba en mi rostro y suspiré, esperaba beber algo caliente para sentirme un poco más relajada y fue en ese momento cuando escuché la campanilla de la puerta, aquella que anunciaba la llegada de un nuevo cliente.

Lo miré durante algunos segundos hasta que se acercó a una de las mesas desocupadas y tomó asiento, yo le observé detenidamente, jamás lo había visto antes pero había en él un aire un tanto familiar. Luego escuché el sonido de la cafetera en funcionamiento y me incliné contra la barra apoyando mis codos en ella. La conversación continuaba fluida hasta que de pronto algo me distrajo de nuevo, la entrada de una chica que conocía, la cual tomaba asiento en otra de las mesas desocupadas.

—Hola, buen día —mencioné de repente.

Se trataba de un hombre que se había acercado a la barra un largo rato después a pedir un café, el mismo joven que había ingresado al establecimiento momentos antes.



#4450614 ● Central Perk ● (MM B: 99997)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 10 febrero 2013 - 18:22

Mikael


—Bueno estaré por... ahí —mencioné señalando una de las mesas desocupadas en un rincón del local, que eran las que solía ocupar con regularidad cuando visitaba un lugar así.

Segundos después me alejé de la barra y de Gunther para sentarme a la mesa que elegí, en el momento exacto que la campanilla que anunciaba un nuevo cliente había sonado ante la presencia de Madeleine. Sonreí débilmente mientras la seguía con la mirada, hacía tanto tiempo que no la veía que de pronto una sensación de alegría me había invadido al instante. Ella no se había percatado de mi presencia, así que miré de nuevo el menú que tenía en mis manos hasta que finalmente la escuché mencionar mi nombre.

—Señorita Madie —dije pronunciando su nombre muy cuidadosamente mientras le miraba con detenimiento —es cierto que hace mucho no me dejo ver, pero no... —le aclaré —realmente no me estoy escondiendo aunque como dices, hay motivos de sobra para hacerlo —continué.

Luego me puse de pie y cerré la silla en la que estaba sentado, tomé el menú y me dirigí hacia Madeleine esquivando un par de mesas y algunas sillas que encontraba a mi paso y me paré frente a la que estaba sentada la chica.

—¿Puedo? —pregunté señalando la silla que se encontraba en el extremo opuesto de la mesa al que ella se encontraba —¿Cómo has estado? —finalicé esperando su respuesta.



#4450046 ● Central Perk ● (MM B: 99997)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 09 febrero 2013 - 19:05

Mikael


Apenas había llegado a la barra, el joven que trabajaba dentro del lugar respondió mi saludo mientras yo apoyaba mis codos sobre la misma. De inmediato recibí un menú luego de que éste estuviese dispuesto a tomar mi orden, a lo que simplemente dejé entrever una débil sonrisa al tiempo que revisaba detenidamente cada una de las opciones del papel que sostenía en mis manos.

—Muchas gracias —respondí a su presentación —creo que miraré un poco si no tienes problema —continué mientras me separaba un poco del mostrador para permitirle hacer la limpieza —¿Qué me trae por aquí? La verdad no lo sé —dije con cierto aire de nostalgia.

Posteriormente miré a mi alrededor en busca de alguna mesa vacía que pudiese ocupar, y fue ahí cuando reparé en las ofertas que se tenían para ese momento. Era verdad que el día del amor y la amistad se celebraba también en el mundo mágico, y fue entonces cuando comprendí el porqué de pronto había observado parejas que parecían estar bastante enamoradas con más frecuencia de la acostumbrada el resto de los días.

—Pediré una taza de chocolate caliente y un trozo de pay de queso por favor —dije —el chocolate con leche por favor ¿tendrás? —pregunté mirando al chico.

Luego volví a echar una mirada por el lugar para posteriormente fijarla a través de la ventana, tras de la cual había observado a una chica que me parecía muy familiar y sonreí al acordarme de algo. Inhalé hondo mientras pasaba una mano por mi nuca y luego regresé mi vista al menú que aún tenía entre mis manos, mientras esperaba la respuesta del joven empleado.



#4449407 ● Central Perk ● (MM B: 99997)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 08 febrero 2013 - 17:18

Mikael


Mi abrigo ondeaba ligeramente de la parte baja a causa del viento frío que aún soplaba por el lugar, mientras que yo me dirigía sin dirección fija recorriendo el callejón. Mantenía mis manos dentro de los bolsillos del mismo, con la mirada fija al frente y caminando con tranquilidad al escuchar tanto el sonido de mis pasos, como el de las personas que caminaban de un lado a otro. Suspiré. A varios metros pude ver a un par de chicos, una niña y un niño de alrededor de diez años, divirtiéndose con un animalito que al encontrarme más cerca, pude ver que se trataba de un crup.

Sonreí ligeramente y los rodeé sin detener mi camino, recordando aquella etapa en la que solía ser feliz al lado de mi hermana cuando aún nuestros padres se encontraban en casa. La rapidez con la que cambiaba el curso de las cosas era increíble, un día los tenía, y en segundos aquello se tornó en la peor de las pesadillas. Pesadillas que aún me torturaban cada noche hasta el día de hoy. Negué ligeramente con la cabeza para alejar aquél recuerdo y me di cuenta de que mis ojos se habían llenado de lágrimas.

—Maldición —me dije susurrando y me limpié bruscamente con la manga del abrigo, para luego continuar mi camino.

Llevaba diez minutos caminando, cuando de pronto me encontré con la fachada de un negocio al que no recordaba haber visto antes. Obviamente mi curiosidad hizo aparición y me dirigí hacia la entrada para leer la inscripción y pude así comprobar que se trataba de una especie de cafetería. Yo no era muy devoto a esa bebida, pero aquella mañana me encontraba en un estado que bien podría tolerar un par de tazas, así que sin dudarlo mucho tiempo me dirigí hacia éste, abrí la puerta y entré.

—Buen día —saludé al empleado del lugar y me dirigí hacia la barra tras de la que se encontraba éste.



#4449387 ~Coffe Artist ~ (MM B: 98547)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 08 febrero 2013 - 16:34

Me reí divertida ante la expresión de la chica. No estaba segura de lo que tenía que decirles pero una cosa sí era cierta, ellas conocían a Gomita más de lo que yo hubiese podido imaginar. Sonreí sin saber qué más decir y de pronto metí despacio una mano dentro de la mochila que llevaba y saqué algo muy despacio. Era una pequeña bolsa de papas fritas, la cual apenas enseñé mientras miraba a ambas y guiñé un ojo.

—Me siento con ustedes con mucho gusto —sonreí divertida y ya no dije mi nombre, ya que seguramente después de aquello sería más que claro que se trataba de mí, y de nadie más que de mí(?).

De pronto, el pequeño huroncito no pudo contenerse las ganas de salir y corrió hacia mí. Lo tomé entre mis brazos sin dejar de reír y le hice algunos cariñitos en su cabeza. Definitivamente aquella canción del tallarín no la conocía, jamás la había escuchado y de pronto me pregunté si acaso sería alguna tonada que cantaban en el mundo de la magia, ya que había pertenecido a éste mucho menos tiempo que muchos de los habitantes de aquí.

—Oh... ¿café? A mí me gusta más el chocolate —mencioné dirigiendo las palabras a Leya y Athena —¿en cuál mesa nos sentamos?



#4439711 ● TEN BELLS ● (MM B: 100279)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 21 enero 2013 - 07:48

Mikael


Habían sido varias ocasiones en las que me presentaba dentro del lugar y a pesar de ello no tenía ni la más mínima idea de lo que podía pedir. Lo normal sería una cerveza inventada por muggles, pero desconocía si aquello existiese en aquél lugar. Aunque... luego de meditarlo algunos minutos, pensé que seguramente sí, puesto que ahí servían bebidas totalmente desconocidas para la gente de Ottery.

—¿A mí? —pregunté con un poco de sorpresa al ver que la chica recordaba mi nombre —bien... lo que me recomiendes tomar, mira que no sé mucho de este tipo de cosas —confesé.

Luego sonreí y di un hondo suspiro para luego echar un vistazo a mi alrededor. Fue hasta ese momento que me di cuenta de la presencia de algunos hombres que habían quedado embriagados dentro del lugar y me prometí que yo no pasaría por semejante situación incómoda. Y debido a mi poca experiencia con la bebida, más me valía no excederme demasiado...

—Ah... ¿y tendrá cacahuates, papas o algo así? —pregunté finalmente —también me gustaría algo de eso.



#4439323 ● TEN BELLS ● (MM B: 100279)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 20 enero 2013 - 16:23

Mikael


Ese día caminé por el callejón más temprano que de costumbre y en esta ocasión iba solo. Recuerdos de experiencias pasadas me llenaban la mente de ideas que me turbaban, por lo que necesitaba un distracción rápida para distraer mi cabeza. Mientras continuaba mi camino, observé a las personas ir y venir por el callejón, el cual era invadido por un vientecillo frío congelante. Me detuve un momento para calentar mis manos enguantadas con una exhalación de mi boca y ajusté la bufanda a mi cuello para continuar mi recorrido con las manos dentro de los bolsillos del abrigo grueso que llevaba.

Tan distraído iba que no había reparado en la construcción del Ten Bells, al cual le pasé por un lado sin darme cuenta. Sin embargo, una especie de presentimiento me hizo detener y volví la mirada hacia atrás. Sonreí débilmente cuando logré notar el cartel y regresé para entrar hacia el mismo. Ya en el interior, observé a mi alrededor y pude darme cuenta de la presencia de algunas meseras que trabajaban en el mismo, por lo que decidí buscar una mesa disponible y una vez que la encontré, me dirigí hacia ella y separé una de las sillas para sentarme.

Mientras mi mirada se perdía en la imagen que podía observarse a través del cristal de la ventana, dejé el estuche de color negro que llevaba colgado del hombro en una de las sillas al lado de mí y, colocando mis codos sobre la mesa, uní los dedos de ambas manos para luego dar una honda exhalación. Nuevamente me encontraba en aquél lugar y, aunque no tenía la más mínima idea de qué pedir, daría un vistazo a la carta y probaría algo nuevo, lo cual era muy sencillo debido a mi casi nula experiencia en cuestión de bebidas.



#4430884 Isla Atlántida (MM B: 99942)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 05 enero 2013 - 01:50

Captura a EVARELA BLACK
Participante: Gomita Haughton Westrong :3



—Continué mi camino mientras me llevaba jalando mi maleta de rueditas.

Dentro del lugar pude mirar una barra donde un hombre estaba atendiendo y me di cuenta con sorpresa de que no se trataba de la recepción de un local común. Era la barra de un bar, el lugar al que mi mamá se había dirigido aunque hasta ese momento todavía no la había reconocido. Mi huroncito aún seguía tras de mí, jugando y saltando alrededor de mis pies y continuó hasta que me acerqué a Evarela.

—Hola má —dije emocionada al encontrarme por fin con ella —esta es una oportunidad que no dejaría pasar.

Mencioné. Estaba feliz, ella me había ofrecido algo de beber y realmente estaba dispuesta a aceptar ya que tenía mucha sed así que me acerqué para sentarme junto a ella. Aún no había soltado mi maleta y la dejé a un lado de mí, mientras yo tomaba asiento. Todavía no había respondido a mi mamá y ella ya me había ofrecido de sus cigarrillos a lo que respondí negando con la cabeza.

—No gracias ¿Mis hermanos vendrán? —pregunté animada.


Mientras tanto ya sentada en la silla, tarareé una canción en voz baja mientras Edyan saltaba a mi regazo.


OFF:

Lo siento, mal rol... pero estoy siendo interrumpida en mi casa a cada rato >.<


#4430835 Isla Atlántida (MM B: 99942)

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 05 enero 2013 - 00:37

—Aquí es pequeño... —mencioné mientras me detenía frente a ese lugar tan extraño.

Una isla... ¿Cómo había hecho para acceder a ella? No tenía ni la más mínima idea, pero lo importante era que ya me encontraba ahí. Había tenido suerte, ya que el clima frío que reinaba en esa época del año no me permitían salir con frecuencia y en esa ocasión el mismo era mucho más soportable y lo agradecía. Ahora solamente tenía que entrar para descansar un poco, ya que había caminado un largo rato en el callejón para dar con el lugar.

—Edy ven, anda ven —llamé a mi huroncito blanco de ojos negros mientras abría la puerta para dejarlo entrar.

Ya en la recepción miré a mi alrededor con detenimiento y retiré un mechón de mi cabello largo que llevaba suelto atado solamente con una diadema de tela. Mi atuendo, al igual que siempre, era una amplia y larga falda a la altura de mi pantorrila, además de una blusa que se ajustaba a mi talle perfectamente. Un par de zapatillas de piso para conducirme con comodidad y era todo.

—¿Hola? —saludé al notar a alguien que me parecía familiar. Ella se había alejado pero no le perdí de vista, si no me equivocaba se trataba de ni más ni menos que de mi mamá, aquella persona a la que no había visto desde hacía meses...



#4429699 ~ Vacaciones en Tailandia ~

Escrito por Gomita Haughton Westrong el 03 enero 2013 - 03:47

La mayor parte de aquél día lo había pasado dentro de mi habitación, ya que ahora que tenía vacaciones tenía planeado descansar todo lo que pudiera. Mientras permanecía recostada en el colchón de mi cama con un libro junto a mi almohada, balanceaba un poco mis pies mientras que el pequeño huroncito blanco de ojos negros permanecía dormido sobre la tela de la falda que llevaba puesta, la cual se extendía en una parte de la cama. Di un suspiro mirando el techo mientras me pasaban algunas ideas por la mente y luego me senté rápidamente.

—¡Casi lo olvido! —mencioné con sorpresa asustando al animalito que saltó al piso de inmediato.

No había ordenado para nada el equipaje a pesar de saber que la fecha del viaje era precisamente hoy, por lo que salí de la cama rápidamente y me dirigí al armario para comenzar con mi tarea. Una vez que saqué el par de maletas que llevaría, una a una las coloqué sobre mi cama y las abrí para comenzar a guardar mis prendas. Edyan me miraba con curiosidad mientras se acercaba olfateando la maleta de vez en cuando al notar mi prisa. En ese momento yo no hacía mucho caso, ya que necesitaba terminar de empacar muy bien para no olvidar nada.

Durante algunos segundos interrumpí mi actividad para poner un poco de música en el reproductor y me coloqué los audífonos. Uno a uno los vestidos y demás objetos personales comenzaban a ordenarse en el interior de las maletas hasta que pronto todo estuvo en su lugar. Para ese momento había pasado ya un poco más de una hora y suspiré aliviada al darme cuenta de que aún estaba a tiempo para llegar al aeropuerto. La simple idea de que tenía que dirigirme hacia allá me ponía un tanto nerviosa, ya que jamás había viajado en avión. Posteriormente...

—¿Listo? —mencioné mientras tocaba a la puerta de la habitación de al lado.

—Sí. Bajo en un momento —respondió la voz proveniente del interior.

—Entonces te espero ahí... —volví a mencionar y me dirigí arrastrando el par de maletas con ruedas hacia la escalera.

—De acuerdo —se escuchó nuevamente la voz y en ese momento se abrió la puerta para dar paso a mi hermano gemelo, quien también llevaba un par de maletas como equipaje —ni se te ocurra...

~*~


—Eres terrible.

—Pero qué delicado eres Mikael.

—No mides consecuencias, eres infantil.

—Amargado.

Como era costumbre, la discusión entre mi hermano y yo había comenzado gracias a un acto imprudente que había realizado dentro de la mansión. Resulta que antes que saliésemos de la mansión, se me había ocurrido subirme al pasamanos para llegar a la planta baja más rápido, tal como era mi costumbre. Lamentablemente tenía a mi lado un par de pesadas maletas que tenía que bajar también, así que sin dar tiempo a que mi hermano me diese un discurso de seguridad, tomé ambas maletas y coloqué una al frente de mí mientras la otra por detrás una vez que me senté en el pasamanos y me deslicé.

—Mira, realmente ya no sé qué hacer contigo hermanita —dijo mi hermano una vez más mientras caminábamos por la banqueta para salir del pueblo y tomar un autobús normal.

—No pasó nada ¿Ves? Estoy completa y bien —mencioné mientras me detenía, dejaba las maletas y levantaba ambas manos —y también Edy ¿Verdad pequeño?

Le pregunté a un tembloroso huroncito, el cual aún no se reponía del susto del viaje escalera abajo ¿El motivo? el pequeño había viajado sobre una de las maletas que deslizara junto conmigo. Mikael simplemente me miró entrecerrando un poco los ojos, luego dirigió su vista al frente y continuó su camino mostrando un aire serio. En ese momento suspiré, yo sabía que se encontraba molesto y no era para menos. Mi hermano había prometido cuidarme contra quien fuese por lo que sentía una gran responsabilidad que en ocasiones me provocaba sentimientos de culpa.

—No volverá a pasar, lo prometo...

—Esa frase ya me la sé de memoria.

Me había disculpado y no me creyó. Era verdad... con frecuencia me disculpaba y prometía no tener conductas imprudentes pero terminaba por faltar a mi palabra e internamente me prometí que jamás haría enojar o preocuparía a mi hermano nuevamente. Mientras hacía aquella promesa mental, no me había dado cuenta de que Mikael ya había pedido la parada a un autobús que decía claramente "Aeropuerto", así que como pude me subí con una maleta mientras que Mikael subía la otra, luego bajaba de nuevo para subir las suyas y nos dirigimos por el pasillo hacia los asientos de atrás.

—Mikael tengo miedo... —mencioné una vez que bajamos del autobús.

—¿Por qué? —me preguntó mientras continuábamos nuestra caminata hacia la entrada del aeropuerto.

—Nunca me he subido a un avión, dicen que se siente horrible... —continué mientras observaba la gente salir del lugar platicando con verdadero ánimo —¿Y tú?

—Yo sí —. Mencionó finalmente.

Y lo miré fijamente sintiendo una mezcla de sorpresa y curiosidad. Sabía que mi hermano se ausentaba de la casa con frecuencia a lugares alejados cuando aún vivíamos en nuestro pueblo muggle, pero jamás habría pensado que sus viajes fuesen a lugares tan alejados. Obviamente, debido a su profesión, los lugares que mi gemelo solía visitar solían ser diversos dependiendo de la situación. Mi curiosidad acerca de lo que él hacía comenzaba a invadirme como en el pasado, pero no me dio tiempo de preguntar nada más porque a poca distancia logré ver a las chicas.

—¡Hola! —dije animada mientras corría hacia ellas jalando las maletas —¿Llegamos tarde? ¿Llegaron todas? ¡Hola chicas! y chico... mucho gusto —mencioné estrechando la mano de todos.

—Buenas —se limitó a decir mi gemelo mientras observaba a cada una de las chicas y sonrió débilmente —mucho gusto —mencionó al mismo tiempo que saludaba de mano también.

Luego de un momento...

—¿Que mi hurón se va a dónde? —pregunté preocupada —de acuerdo... —mencioné mientras me decidía acompañar a Roxane a dejar al pequeño en una pequeña jaula transportadora para que los del aeropuerto se encargaran de todo lo demás.