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Joaquín Granger

Miembro desde 18 nov 2010
Última actividad mar 26 2020 20:53
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#5312531 ⋆ Chocolate Paradise ⋆ (MM B: 112207)

Escrito por Joaquín Granger el 11 enero 2020 - 02:04

Había llegado aquella época del año en que uno debía tener detalles con sus clientes habituales y demás colaboradores. Y unos chocolates y sus derivados serían el regalo ideal. Claro que las personas solían regalarlos antes de las fiestas y no después de estas cuando muchos humanos se disponían a hacer dietas, pero aquella falta de diligencia tenía su lado divertida. Si miraban los chocolates con cierta pena y recelo, los maleducados eran ellos, yo simplemente estaba teniendo detalles para con ellos. Aquella idea fue la que me hizo sonreír con cierta malicia.

 

Quizás la propietaria, Valeskya Granger, quienes en sus horas de trabajo era pura solemnidad y buenas intenciones, no aprobara mis dobles intenciones, por más de que le dijera una y mil veces que el retardo no fue provocado con el afán de jugar una broma sino por obligaciones de toda clase y pelo. Ella misma como propietaria debería entenderme, con el cierre del año también caía sobre nosotros el cierre fiscal, y era cuando el ministerio exigía toda la documentación sobre las cuentas y demás aspectos tributarios, tal como lo hacían los muggles. Claro que para nosotros, sería mucho más cómodo tener un negocio en el mundo muggle, un Obliviate nos ahorraría fortunas.

 

Aquella y otras tácticas de evasión tampoco serían muy del agrado de Valeskya, podría apostarlo, pero salvo que ella tuviera algo más interesante que contarme, me daba cierta curiosidad sus finanzas, quizás me permitiera inmiscuirme. Miré el reloj y aceleré el paso un poco más, la nieve caía y mojaba la gabardina color beige al derretirse, aquel día usaba un traje color chocolate, no a propósito, no había pensado en ir al local aquella tarde, una camisa naranja pastel, una corbata negra y para caminar por las serpenteantes calles del Callejón Diagon unas botas de punta fina, también marrones.

 

A unos metros de la mejor chocolatería que conocía, grandes y niños se apiñonaban contra el escaparate, y un par de personas salieron de allí con paquetes prolijos. Aquella época era ideal para algo dulce y contundente, y yo tenía certeza de que la ojivioleta de cabello azabache tendría algo para cada persona y de no tenerlo, lo crearía a la brevedad. Me detuve un momento a admirar la decoración festiva que invitaba no solo a pararse allí, sino a entrar. Un enorme recipiente de porcelana humeaba y de él se servía un espeso chocolate en tasas que se movían una a una con paciencia. Era un incentivo y una añoranza a la calidez familiar.

 

-¿Hola? -Saludé, dando un vistazo en general. Esperaba que mi hermana reconociera mi voz y me atendiera a la brevedad. De mientras vagué por allí considerando que llevar, aunque quizás ella pudiera ofrecerme algo mejor.




#5312527 ☦ Catemaco's Magic☦ (MM B: 111338)

Escrito por Joaquín Granger el 11 enero 2020 - 01:40

-Uno no puede vivir tantos años sin saberlo -esbocé una sonrisa enigmática.- Por eso puedo confiar en ti. Piénsalo, no vivimos de favores, no ponemos a prueba nuestra lealtad mutua; no lo necesitamos. Somos independientes y por eso mismo cuando alguno clame ayuda, sabremos que la cosa es seria.

 

Si bien yo era más evidente en tanto me consideraba un solitario, Valeskya Granger desde el mismísimo momento en que había ocupado el cuerpo de Luna había demostrado lo mismo, desapareciendo, y pasando varias de las horas de que nos visitaba, en la intimidad de su mente. Me gustaba creer que aquello no era sólo algo en común entre la usurpadora que ya podría decir que me agradaba, muy a su manera, y yo, sino que más bien era una conducta que habíamos adquirido ambos de nuestros padres, ya que, poniéndolo en perspectiva, habían rehuido de todo y todos, además sin dejar pista. Tal como mi hermana y yo sabíamos hacer.

 

-Puedo asegurarte que no conozco las debilidades del resto de la familia, es más, tampoco conozco mucho de sus pasiones, y solo he podido apreciar algunos talentos, -me sentí un tanto raro al admitirlo.- Pero en cuanto a nosotros... A partir de hoy es cuando podremos usar todo el uno contra el otro, y dudo que haya una situación tan desagradable que nos obligue a develar lo que hemos aprendido.

 

Quería muchísimo a toda mi familia, si me necesitaban, ahí estaría, y aunque podría parecer que no encajaba ahí o que todavía no me adaptaba, más bien era todo lo contrario, no se me ocurría un mejor lugar para estar que la Mansión de la Familia. Que no los conociera, no era más que un efecto secundario de mi personalidad tan solitaria. Sin contar que los Grangers estábamos cada cual en nuestras actividades y podíamos pasar meses sin reunirnos, muchas veces cuando estábamos todos juntos no sabía que decir o que aportar a la charla, y me limitaba a mirarlos compartir. Al fin y al cabo yo no dejaba de ser la ultima persona (sin contar a las nuevas generaciones) en haberse unido a la familia después de centenares de años. No era una excusa válida, lo sabía; debía abrirme y listo.

 

Escuché lo que seguía sobre el número de la personalidad, y todo iba bien con lo de escéptico y brusco pero cuando comenzó a hablar de mi personalidad más romántica y soltó una risotada, no pude más que hacer una risa indignada y levantar una ceja. Pero cuando continuó, la lectura volvió al carril por el que había transcurrido toda la noche, «enigmático» aquella característica de personalidad en la que siempre me había sentido tan bien. Quizás para Valeskya y la familia era un libro abierto, o quizás, tenía la habilidad para que vieran aquellas cosas que no me importara que vieran y les importara tal confianza que no me creyeran capaz de más secretos... Naturalmente, aquello no lo diría, quizás ella lo descubriría por sí misma.

 

-No entiendo tu risa -comenté con un falso sentimiento de ofensa- quiero que sepas que soy un hombre completo, además de apuesto, tiengo una personalidad que atrapa y una vez que me cautivan soy un amante dedicado y entregado -esperaba que no recordara como perdí la cabeza con Sil, y que todo lo que tratamos aquella noche, no le diera ni una vaga idea- todas las que pudiste conocer se han ido, creo que... solo queda cierta hija de cierto ministro. -Le guiñé un ojo y reí recordando lo caótica y divertida que se había vuelto la situación. Fue la última vez que probé la ayuda de la familia. -Pasaré por tu tienda a comprarle unos chocolates a Za.

 

-Qué conste, hermanita, que esta noche todo lo has descubierto con tu habilidad para la adivinación y la aritmancia. Si yo hubiera empezado a negar todo lo que me decías, posiblemente hubiéramos acabado los dos frustrados, tu cuestionándote tus habilidades y yo haciéndome la cabeza pensando en todo lo que sabrías y podrías saber de mí -de cierta manera, volvía a reconocer su talento-. Además, he podido conocer algo más de ti, y eso ha hecho todo más interesante. Pero debo reconocer que de los dos, tu eres el mayor misterio «o no...». Bien... ¿Qué más tienes para mí? -pregunté con cierta ansia.




#5309270 ☦ Catemaco's Magic☦ (MM B: 111338)

Escrito por Joaquín Granger el 31 diciembre 2019 - 03:01

-¡Me encanta! -exclamé riendo ante tan acertada descripción de mí con un simple número, el siete, mi número favorito además. No creía que ella lo supiera, así como tampoco sabía mi edad. No era un secreto, simplemente había cosas que no conocíamos el uno del otro, no era una hermana que había visto nacer y crecer, era una hermana que había conocido casi por casualidad en el bar de la antigua academia, que volví a frecuentar gracias a Silverlyn, y que charla va, charla viene, descubrimos nuestro lazo de sangre.

 

Si me lo preguntaban, pocas cosas resultaban tan extrañas en la tierra como el tema de parentescos de Ottery, y era un poco espeluznante y emocionante como todos estábamos relacionados, pero, una relación fraternal de doble vínculo, además, eran palabras mayores. Desde que lo supe, comencé a darme cuenta que el mundo es pequeño, pero lleno de encrucijadas y secretos. Como el más complicado de los acertijos, se necesita habilidad, recursos y tiempo, mucho tiempo. Muy enterrado en el pasado quedó el Joaquín Granger que creía saberlo y conocerlo todo, y si volvía a pensarlo alguna vez, era un necio sin remedio. Tal como lo expresaba mi número.

 

-Lo de la clarividencia... No lo sé -comenté divertido- ¿tú me ves como clarividente? Conociéndome, y a juzgar por el número, yo sí sería capaz de modificar todo para que se cumpliera tal cual. Va de la mano con mis aspiraciones de un mundo ideal.

 

Si bien, no consideraba que era una persona que no pudiera adaptarse a los cambios sociales, era cierto que solía evitar el contacto social; a decir verdad, tampoco era que Valeskya fuera la persona más sociable del mundo, a mi parecer, Luna lo era mucho más. Quizás fuera cosa de ancianos, sabía que Valeskya no se cocinaba en el primer hervor (?) aunque no me lo hubiera dicho nunca, como vampiro tenía una sensibilidad especial a otras criaturas sobrenaturales, y ella, era un espíritu al fin y al cabo, si bien lo olvidábamos, cada tanto. Bueno, más bien, era un secreto aquello. Me preguntaba si Za ya se habría dado cuenta, o si la mismísima bruja allí presente les habría dicho a las chicas al menos.

 

-Lo más aterrador de todo esto es que tengas en tu poder tanta información sobre mí -comenté relajado-. Por lo demás, es hasta tranquilizador saber que mi estricta personalidad tan criticada por algunassss -y le clavé los zafiros con una sonrisa divertida,- tenga una explicación aritmética, aunque no he olvidado de que esto no se sigue a rajatabla. Puedes continuar con lo que haya que decir, yo resisto todo.

 

Mi relación con la muchacha era de lo más insana, nos maltratábamos siempre que podíamos y disfrutábamos haciéndolo, era como un juego de niños que podía tornarse bastante cruel. Sin embargo, había temas que nunca osábamos tocar, si no era porque nos envenenaran a nosotros mismos, y lo hacíamos para llamarnos la atención. Fuera de aquello, la bruja de ojos violetas y cabello negro con la que compartía aquella extraña noche, era una de las personas a las que tenía más confianza en la eterna vida; me daba la seguridad de que estaría allí cuando la necesitara.

 

-Cometeré sincericidio -dije, cerrando los ojos con cierto pesar- a pesar de todo, eres la persona en quien más confío y sé que no me fallarás. -Tuve que hacer una mueca para quitarle seriedad y tensión al momento

 




#5268508 Ottery Fitness (MM B: 111388)

Escrito por Joaquín Granger el 08 julio 2019 - 16:24

-Con personas del pasado, de un lejano pasado, y de un pasado no tan lejano, en un lugar que supe frecuentar antes, mucho antes de venir a Ottery. Pero personas que ya no están entre nosotros. -Comenté inexpresivo, ya que no sabía cómo sentirme al respecto. Además no quería comentar sobre su amiga, o la amiga de Luna, más bien.- ¿Tú no experimentaste nada? Se te nota irracionalmente molesta, pero algo lejana a la vez.

 

Sentado sobre la encimera, mirando fijamente a Valeskya pero sin mirarla realmente, agradecí que curara la herida que ella misma había causado en un impulso de desquite, con un leve asentimiento. Cavilaba la posibilidad de tomar un curso de pociones, aunque si me preguntaban la razón en aquel momento, seguro mentiría; diría que era para evitar otro desastre, cuando en realidad querría preguntarle al profesor que clase de poción había conseguido. Miré los insumos para prepararla. Maldije para mis adentros, ni una muestra, ni para salir de dudas, ni para copiarla...

 

-Si... -Y antes de que pudieran darse cuenta de mis oscuras intenciones, añadí:- Seguro, Zahil podría haberlo hecho mucho mejor, o Fiamma, o tú misma.

 

Debía reconocer y reconocerme, que yo mismo tenía una faceta adictiva un tanto peligrosa, y eso se lo adjudicaba la inmortalidad, cuando algo me generaba insanas emociones, o me saciaba en aspectos que no mostraba al mundo, podía resultar un tanto, autodestructivo... Y hasta que no experimentara un miedo tan aterrador que me hiciera ver que la inmortalidad solo me mantenía con vida años y años si sabía como llevarla, o que me distrajera con algo más, lo que ocurriera primero, no me liberaba de la obsesión. No era tan fuerte como aparentaba, y mi mente comenzaba a clamar a gritos que buscara bien algún resquicio.

 

La ultima vez que tuve ese cosquilleo en la nuca, esos pensamientos frenéticos y ese nivel de irritabilidad había sido hacía algunos años, cuando sentía que debía haber hecho más para evitar algo que al final escapaba de mis manos. Al final había sido el recuerdo de esa misma persona y su encargo por el que llevaba velando hacía seis años ya, lo que me había vuelto a centrar. Cuando yo decía que Seishiro era un eje en mi vida, no eran solo unas afectivas palabras de un padre devoto. Era una verdad que refrenaba impulsos casi salvajes.

 

Nuevamente pensar en el niño generó una cadena de razones aplastantes a mis impulsos. Naturalmente, al día de hoy no podía llevar al niño conmigo y exponerlo a lo desconocido. Era un demonio, sí, pero no sabía controlarse y no tenía interés en que aprendiera a tan corta edad. Tampoco era ya un bebé, no podría irme meses o años persiguiendo el sueño causado por una poción, sin contar la posibilidad, enorme, por cierto, de que aquello no sido efecto de una poción, sino una burda intoxicación; el niño lo sentiría, y yo no podía abandonarlo sin más. Además estaba Helena, aunque tenía a su madre, y los negocios.

 

-Tampoco puedo quedarme con la duda -dije, moviendo los labios sin emitir sonido. Las voces en mi cabeza comenzaron a vitorearme- No estoy seguro de que fuera sólo un sueño. -Retomé el tema como si nunca hubiera dejado de comentar al respecto-. Necesitaré un fin de semana para comprobarlo. Vas a tener que hacerme un favor y cuidar de Seishiro -El tono de voz indicaba que no aceptaría un no, y no estaba seguro de tener una expresión muy cuerda.




#5268435 ♫ El Canto de Las Sirenas ♫ (MM B: 112033)

Escrito por Joaquín Granger el 07 julio 2019 - 17:50

-No puedes envejecer más que quien acaba de cantarla -reproché, divertido, recordando los ojos vidriosos de los ebrios que me escucharon cantar. Los más afectados parecían escribir pergaminos y salir torpemente. Seguro mandarían mensajes a viejos amores que a esa hora estarían descansados.

 

No estaba seguro de que la risa de mi hermana fuera una divertida al pensar alguna anécdota del Ministerio, lo cual parecía poco probable, ya que aquel lugar era un caos y no de los divertidos como solían pasar en nuestra familia; tampoco aseveraba que aquella risa fuera producto de todo el alcohol que veníamos consumiendo a lo largo de la noche y que seguro nos obligaría a pagarle a Fiamma a plazos, porque no eran unas baratas cervezas, eran botellas y botellas de champagne, sumado a otros tragos que previamente había consumido. Pero preferí compartir su risa y no decir nada. Había decidido que era una risa amargada.

 

Lo bueno de aquello era que al día siguiente tendríamos la oportunidad de hacer montones de galeones con lo que amábamos, o lo que habíamos aprendido a amar como era mi caso. Escuché la canción de Valeskya, y di un sorbo, mirando a quienes la escuchaban, ella tenía un talento especial para darle un sentimientoa  esas canciones parte almas, aunque hablaba de superación, y a más de uno le bastó para levantar la cabeza con dignidad y corearla en el estribillo. Seguro Fiamma también se desternillaría observándolo todo. Podría apostar que también hacía lo que amaba. 

 

-Que bueno que cantaste mi contraveneno, hermanita -aplaudí hasta que llegó frente a mí- algunos recuperaron la compostura antes de perder la dignidad -dije señalando a un mago de unos cuarenta años que quemaba el pergamino en una pequeña llama pero de un rojo furioso, y volví mi vista a ella para responder su pregunta-. Sabemos que el gimnasio funciona bien, bendita vanidad y conciencia de salud de los humanos -brindé por eso- y el local de varitas pues, es una joya, no tiene pérdida, los magos se han vuelto más descuidados, las pierden, las rompen y acuden a nuestros servicios, somos los únicos en esta comunidad, y la personalización, si uno tiene paciencia para escuchar sus locuras, pagan lo que sea por tener una varita aun más única. Aunque detesto atender al público, y Selene no piensa volver -solo aquella tarea me amargaba, pero me resignaba por los galeones. ¿Te interesan las varitas? Más que como la herramienta que representa, quiero decir. Piénsalo mientras termino de redimirme por la canción anterior.

 

 

"Style"

 

We're born to die so I'm gonna fight for how I wanna live
Spark up the riots, guess I'm a criminal and a futurist
With the charges I've caught, won't stand your trial
You can take it out on me, yeah
I've been to hell but I've learned to keep my cool
Holdin' onto the Devil, got him by the throat 'cause I refuse
Yeah, I won't take my last breath in denial
And you can't take it from me, yeah
 
I've seen peaks, been released into the prisons below
My days here disappear, there's things that I can't ignore
The sweetest release might take a while
 
So take me out in style
Yeah, you
Yeah, just take me out in style, oh
If you're gonna take me out, take me out in style
 
We're in the lion's den, consumption is our medicine
And so I'm high again, you can say I'm a true American
Well the sweetest revenge is being set free
You can't take it from me, yeah
 
It begins at my end, my death will never survive
I've been cleared of my crimes, don't need no alibi
The sweetest release might take a while
 
Just take me out in style
Yeah, you
Yeah, just take me out in style, uh
If you're gonna take me out, take me out, take me out in style
Yeah, you
Well, the sweetest release might take a while
Just take me out, take me out in style
Woo!
 
Just take me out in style (If you're gonna take me)
Take me in style, If you're gonna love me, love me in style
The sweetest release might take a while
Take me out, take me out in style
 
If you're gonna fight me, fight me in style
If you're gonna hate me, hate me in style
If you're gonna love me, do it in style
Yeah, just do it in style.
 
 
 
 

«Lo bueno de esta gente que ha perdido un poco el raciocinio, es que así como se desaniman, se animan igual de fácil.»

 

 

 

 




#5268334 ☦ Catemaco's Magic☦ (MM B: 111338)

Escrito por Joaquín Granger el 05 julio 2019 - 18:16

El comentario sobre las diferentes personalidades de las personas no fue algo que me tomara por sorpresa, era consciente que las personas moldeaban una "base" de personalidad, basado en quien supiera que cosa del universo, quizás los números, quizás los astros, no lo sabía, y luego esa "base" se veía moldeada y posteriormente modificada por las experiencias que cada uno tuviera a lo largo de la vida, a veces mucho más fuertes que las mismas personalidades pre establecidas, por decirlo de alguna manera.

 

Pensé en compartirlo con Valeskya, pero sentía que no había quedado lo suficientemente claro, y el olor a copal no terminaba de disiparse y tenía mi mente lo suficientemente nublada como para sentirme capaz de hacer alguna acotación inteligente sin que pareciera un trabalenguas mal formulado, lo que traería como consecuencia un montón de burlas de la dueña del local, en el mejor de los casos, y en el peor de ellos una nueva razón para discutir por un estúpido malentendido causado por el efecto de un olor penetrante y empalagoso. Por lo que mejor agregué un comentario tonto.

 

-Entiendo que no todas las personas regidos por el cuatro seamos iguales, pero...  si tienes otros clientes que encajen con esa descripción harías bien en anotarlo en un trocito de pergamino para mí. Tranquila, sabré hacerlo parecer como un encuentro casual. -Le hice un guiño y solté una risita.

 

Escuchar hablar a mi hermana sobre las cartas astrales y los signos zodiacales me hizo darme cuenta de que los astros eran otra de esas cosas que aunque me interesaban, no llegaba a dominar. Los centauros eran los maestros en leer las estrellas y mi signo zodiacal era un centauro, y yo, bajo su tutela y protección (según decían) no podría distinguir una sola constelación, era incluso frustrante. Cuando mirábamos las estrellas con Seishiro, cosa que a todos los niños les gusta, hacía acopio de toda mi marchita imaginación para inventar una constelación y una breve historia.

 

Según recordaba, la constelación de Sagitario era en honor a Quirón, el gran arquero, un ser sabio, afable, y de buen caracter, hijo de el titán Cronos y una ninfa marítima. Sin embargo fue rechazado por su madre, que al ver que había engendrado un monstruo, rogó a los Dioses que la transformaran, y así lo hicieron, la transformaron en el árbol de Tilo. Disípulo de los Dioses guerreros, Apolo y Artemisa, Quirón fue herido con una flecha empapada en sangre de la Hidra Lerna. Siendo inmortal su destino era la agonía eterna, por lo que ofreció su inmortalidad a Prometeo. Murió poco después y Zeus lo puso entre los astros constituyendo la constelación que rige mi signo zodiacal. 

 

-Deberías intentarlo, el Ministerio está demasiado ocupado como para prestar atención al Secreto mágico, y los muggles de esta generación están sedientos de que les quiten un fino y frágil escepticismo, cada vez más creen en las fuerzas de la naturaleza. Aunque mientras no te decidas, mis galeones tendrán que bastar.

 

En realidad lo que le había dicho era una gran oportunidad de negocios. Muchos muggles lo hacían y la gente le creía, y pagaban lo indecible para conocer vagos aspectos de su futuro, una  bruja con el entrenamiento de mi hermana podría incluso revelar los más profundos senderos a la misión personal de cada uno, o a sus más profundos deseos. Naturalmente, no se lo diría, no necesitaba una Valeskya con el ego inflamado gracias a lo que yo creyera de ella.

 

-Nací en... -comencé a contar con los dedos, la diferencia de los meses siempre me daba problemas- mil setecientos diez... a ver -hice un recuento- ¡Si! cuatro de diciembre de mil setecientos diez. ¿Qué me dirás con esto?




#5257431 Familia Granger (MM B: 86794)

Escrito por Joaquín Granger el 16 marzo 2019 - 17:00

No entendía cual era el problema de Valeskya de que anduviera por la casa en unos cómodos pijamas, no eran unas trusas y cuerpo pelado (?) era un digno pijama que cubría todo, y por si fuera poco, un salto de cama, además desde mi punto de vista, aquel conjunto era bastante más recatado que la moda que usaban algunos hoy día en el mundo muggle al menos. Daba gracias porque el Mundo Mágico todavía mostrara cierta reticencia a los cambios de tendencias en la moda de aquellos que no estaban dotados con el don de la magia.

 

-Naturalmente -comencé a responder con sequedad- no podría esperar a nadie en pijamas. Se cae de maduro, hermanita. Y no entiendo tu obsesión con esa chica, si no vino en forma voluntaria la primera vez, ¿por qué lo iría a hacer ahora?

 

No negaba que recordaba a la joven de forma frecuente, ya que sin dudas era una persona bastante asombrosa. Me daba cierta pena que su afán por la honradez y hacerse cargo de sus propios demonios la haya llevado de nuevo a China y esta vez no pudiera escapar del destino que tuvieran sus padres para ella. Nada que yo pudiera resolver. Le había dado las oportunidades, ella rechazó mis ofertas y yo prometí no interceder, y como hombre de palabra que era, cumpliría con aquello. Que mujer tan necia...

 

Dejando aquello de lado, devolví mi concentración al asunto que nos concernía; Zahil y su desaparición. No podía dejar de reconocer que no había pensado en el sótano, pero bien sabía que la bruja bicolor había pasado gran parte de su tiempo libre ahí abajo con distintas víctimas. Me agradaba Za, posiblemente estuviera en aquellos menesteres y no quisiera ser molestada, tan solo querría reservarse sádicos placeres para ella sola y no compartir con la familia. No la juzgaba por ese egoísmo, a mis ojos, más que permitidos.

 

Bajando por el pasaje al sótano, y antes de que pudiera protestar de que debíamos dejar a la matriarca en paz, Valskya me llamó la atención para que afinara el oído y pude escuchar un murmullo. Para mí aquello no era nada concluyente, pero Valeskya parecía decidida a entrar en aquella húmeda habitación y yo no se lo iba a impedir; pero había algo o alguien que no quería darle paso, y por mucho que intentara, la joven de cabello y ojos violetas abrir la pesada puerta que ocultaba tantos secretos, aquella no se abría, ni se abrió ni siquiera con el Alohomora.

 

Ya sin ánimos de discutir que hubiera sido más efectivo volar la pared o de una optar por el finite incantatem, comencé a empujar la puerta con todas mis fuerzas, mientras aquella soltaba chispas furiosas, decidida a no dejarnos paso. Pero tras un haz de luz que apenas se notó y antes de que pudiera comentarlo, la puerta se abrió para revelarnos la vista del interior: Una Zahil que no sabía muy bien en que lío se había metido, una pared que ya no estaba, y una especie de portal mágico del que no se estaba seguro si debíamos entrar o aguardar a que algo saliera para matarnos.

 

Una ola de viento gélido atravesó toda la estancia y se expandió de forma silenciosa pero implacable. De repente el goteo del grifo de la cocina no se escuchó, los animales que hasta hacía un momento estaban inquietos, tampoco se escucharon y en cambio, yo lograba sentir una brisa arremolinada gélida que parecía ir congelando las cañerías de la maltratada mansión y no solo aquello, al darme la vuelta pude comprobar que las bisagras de la puerta seguían la misma suerte. Había que resolver aquello antes de que siguiera la próxima oleada.

 

-Tienes razón, prima -asentí y al darme vuelta estaban los niños de ella.- Hola chicos, -saludé con una pequeña sonrisa.- Llévenlo con ustedes, -asentí, aunque ya estaban obedeciendo a su madre.

 

Antes de que pudiera pensar un plan mejor, otra oleada nos asaltó, esta no solo era helada sino que tenía olor a tierra húmeda y maltratada y a los pocos segundos, unos tallos espinosos color hielo, se empezaron a extender por entre las uniones de la piedra del castillo y subían cuan enredadera, aferrándose a lo que tocaran, y pronto unas rozas azules comenzaron a florecer. Se veían realmente preciosas pero no había que ser muy inteligente como para darse cuenta que tocarlas sería un problema mayúsculo.

 

-Bien, chicas -dije desenvainando la varita- ¿Iremos a buscar ayuda, esperaremos que salga algo, o entraremos a cortar esto, de raíz?




#5256562 ☦ Catemaco's Magic☦ (MM B: 111338)

Escrito por Joaquín Granger el 11 marzo 2019 - 02:25

No entendía del todo el funcionamiento de la tienda, ya amanecía y no sabía si aquel lugar tenía un horario en el día como la gran mayoría de aquellos en el Callejón, o en cambio, sería un negocio nocturno. Si me lo preguntaban, consideraba que era más bien lo segundo, al menos a mi corto entender tenía más sentido. Pero en aquel lugar había aprendido a dudar de todo, de mí mismo y mis creencias más que nada. En silencio esperaba que aquel arrebato de inseguridad a cada paso y cada palabra se esfumara con el tiempo. En el peor de los casos, requeriría una introspección y ni siquiera lo veía como algo malo.

 

Seguíamos con una paz un tanto arisca, seguramente por el cambio de tema, porque a juzgar por la cantidad de suspiros que mi hermana, o mi no-hermana, la huésped de ella, o lo que quisiera que fuera aquella situación, no dejaba de emitir suspiros que me crispaban un tanto los nervios y me hacían preferir que me vociferara todo lo que pensaba y que yo no llegaba a ver lo que se me escapaba. Pero preferí no hacerlo, algo me decía que lo único que conseguiría era un "nada" falso y brusco, y me haría insistir hasta romper la tregua para pelear peor que antes. Ya encontraría la forma de hacerla hablar.

 

Escuché su explicación, y si bien había tenido algún contacto mínimo con aquello, siempre me vi escéptico al respecto. ¿Acaso todas las personas regidas por un mismo número eran iguales? No me gustaba aquello. Pero claro que cuando empezó a hablar, no pude menos que tragarme cada escepticismo y abrir los ojos enormemente. Para empezar que el número que me representaba, era el mismo de mi día de nacimiento y por un segundo me emocioné al pensar que mi nombre era por aquella razón de ser.

 

No sabía si aquello era un truco para que bajara la guardia, algo elaborado para que la tregua siguiera en pie endulzándome el oído y era la verdad pura. Pero cada cosa que dijo fue tal cual yo me veía día a día. Ser una persona de confianza era de mis mayores armas, guardaba secretos antiquísimos de personas que quizás no se lo merecían, y eran a su vez, mi mayor arma. Ser adaptable, bueno... lo había dicho antes, el secreto de una vida longeva y feliz era justamente tener una gran capacidad de adaptarse a las situaciones; y nunca dejaría de reconocerme que ya la tenía antes de ser vampiro.

 

Estudiar los escenarios quizás una de mis más grandes habilidades ahora deformada; no podía ignorar que algunas veces me tomaba demasiado tiempo para elaborar y ejecutar y ya era tarde... En tiempos humanos, era una necesidad ser más impulsivo y dejarse llevar. También había acertado con lo del dinero, si bien era cierto que no me negaba a los lujos, tampoco me excedía, estaba conforme con la vida útil de las cosas y me gustaba saber que cuando ya no resultaran convenientes, podría cambiarlas sin problema alguno.

 

No había pasado por alto lo que había dicho de los enamoramientos. No había defensa, aunque cierta, que me valiera ante la implacable Valeskya, que dudaría de cada palabra que saliera de mis boca respecto a ese tema. Pero si bien había tenido unos cuantos romances y coqueteos a lo largo de mi vida, el enamoramiento era algo que, por suerte, no pasaba muy a menudo porque me atacaba muy fuerte y de la peor manera. No sabía si los números tenían algo más que decir al respecto, pero sin dudas estaba interesado en descubrir todo mi perfil.

 

-Eso ha sido gratificante y satisfactorio -reconocí con humildad aunque no se me hacía una personalidad para esos actos- y quiero saber todo lo que los números tengan que decir de mí, por qué si, te doy la razón, sufrí escalofríos al verme tan bien definido con tus palabras. Así que continúa, Val. Pagaré, obviamente




#5256069 Familia Granger (MM B: 86794)

Escrito por Joaquín Granger el 07 marzo 2019 - 00:40

-¿Tienes algún plan mejor, que requiera estar vestido para salir? Seguro que no -respondí implacable. Aunque en mi mente me reprochaba lo infantil que era darle relevancia a aquello por sobre Zahil -Y no, no la he visto -dije con un tono más suave- sería estúpido preguntar si ya fuiste a su habitación...

 

Me tomé un segundo para escudriñar el rostro de la ojivioleta de negros cabellos, y decidir que era un tema que la preocupaba verdaderamente y aunque no se lo fuera a confesar en aquel momento, desde la experiencia vivida en Catemaco's, sus palabras, sus intuiciones y sus creencias tenían un peso mayor en mi persona. Si había acudido a mí, era seguro que ella no confiaba en encontrarla por sí misma o no habría acudido a mí. La conocía lo suficientemente bien; sabía que podía contar conmigo, pero prefería no hacerlo.

 

-¿Desde cuando es delito disfrutar del pijama? -pregunté sin esperar respuesta dado su evidente malhumor de siempre. Y la seguí- ¿No preguntaste a los gemelos? Tampoco los he visto.

 

Aquel día, luego del breve rato que estuvimos charlando en la sala hacía una horas, volví a mi habitación. Seishiro se había levantado al poco rato y procuré que desayunara, pero lo hizo sólo y prefirió volver con sus juguetes. El pequeño andaba especialmente entusiasmado con un castillo de juguete lleno de pasadizos secretos y demás cosas ocultas que se revelaban resolviendo acertijos sencillos o con combinaciones de piezas que no resultaban complicadas... Para un hombre de trescientos y algo de años...

 

Lo cierto era que el niño sufría tratando de descubrir absolutamente todos los secretos, era su meta personal. Pero comenzaba a preocuparme lo asilado que se estaba volviendo, y lo irritable que se ponía cuando se frustraba. Además no tuve mejor idea que ocultar el librillo con las soluciones hasta que a mí se me ocurriera que ya lo había pensado todo lo suficiente; pensando en aquella torturita esbocé una sonrisa pequeña malévola. Aunque en realidad era tan solo autocomplaciente porque el Granger de ojos dorados no lo había pedido y solamente se limitaba a pedir "pistas".

 

Pensaba en que no se lo comentaría a Valeskya porque aunque no se encargara, tampoco lo aprobaría, cuando vi que ordenaba a su elfina, Breena, que fuera a la habitación de Apolo. Levanté una ceja, incrédulo ¿por qué a él no lo incordiaba como a mí? Por momentos me había gustado pensar que su tirria era contra el género masculino, pero por lo que veía no era así; de cierta manera, al de cabello azul lo respetaba. Aunque... tomando en cuenta la literalidad de los elfos estuviera ocupado o no, nuestro sobrino, la criatura aparecería allí sin más. O eso creía... de ser así, quizás Val también lo pensó.

 

Seguí a Valeskya, mirándola inquisitivo, esperando que me dijera lo que le pasaba por la mente, pero dudaba que se diera cuenta, así que simplemente fui su sombra. Afiné el oído, tratando de distinguir la voz de nuestra prima la de cabello bicolor, pero no lo conseguí. No estaba en la segunda planta. Me aparté por momentos, mirando en el estudio y en el salón, esperando encontrarla, pero sin resultado; incluso me atreví a poner un pie en el comedor, cosa a lo que me resistía luego de aquel suceso con los Apolos.

 

-¿Qué hacemos aquí? -pregunté mirando la cocina semi reparada, disfrazando el recelo con curiosidad.

 




#5255544 Ottery Fitness (MM B: 111388)

Escrito por Joaquín Granger el 02 marzo 2019 - 16:34

No recordaba la última vez que me había sentido tan humano. Me llevé nuevamente una mano a la cabeza, seguía aturdido y todavía no había juntado la voluntad suficiente como para intentar levantarme, o siquiera prestar atención a mi hermana quien seguía sentada allí, pero lo suficientemente animada como para echarme una bronca encima, seguida de un cuchillo, que se ensartó en mi hombro izquierdo. Solamente pude apretar los ojos y los dientes ante la punzada de dolor. Lo retiré como si nada, y lo lancé al piso con debilidad.

 

-A mí no me digas nada, insististe e insististe con la poción cuando te dije que yo no tenía experiencia en las pociones -respondí cansinamente. 

 

Imité a la matriarca Granger de cabello negro y ojos violetas, y al ver que ella había tenido problemas en levantarse, fui más precavido, me fui sujetando de las patas de una mesa, y me quedé apoyado en la superficie de esta, mirando el piso. Mis piernas parecían querer ceder y la gravedad me quería de nuevo en el piso. Era una confabulación en mi contra. Al menos no habíamos probado esto en algún mortal, más allá de los clientes, me hubiera preocupado que Fiamma tomara de aquella poción.

 

Tampoco es que tuviera mucha cabeza por preocuparme por nada, si fragmentos del sueño todavía bailaban en mi abatida mente. ¿Era una señal o tan solo un anhelo? Sabía que había cosas que no podrían ser, pero había otras de las que no podía estar completamente seguro... Una puntada en la cabeza me indicó que debía dejar de pensar en aquello, pero conociéndome, no dejaría de darle vueltas al asunto hasta que saliera de dudas. Estuve tan cerca de tenerlo todo una vez más... De momento debía prestar atención a mi hermana.

 

-No lo sé -respondí en un tono más bajo del que quería- tú estabas como un cuervo, tras de mí, viste todos los pasos y hasta diste el visto bueno al color, que al final resultó no ser dorado -respondí con cierto reproche.- Tuve un sueño tan vívido... -comencé a decir, dando paso a que ella confirmara que no fui sólo yo, y dirigí mi vista al caldero.

 




#5255457 Familia Granger (MM B: 86794)

Escrito por Joaquín Granger el 02 marzo 2019 - 01:16

Con la llegada del día, las pesadas cortinas de mi habitación se habían cerrado de manera hermética, no era que no pudiera combatir al sol, el encantamiento que había tardado años en dominar de forma perfecta ya estaba invisible pero efectivo sobre mi piel, simplemente no me gustaba lidiar con aquella luminosidad. Las luces de la habitación estaban completamente encendidas, los apliques plateados de la pared, la araña de cristal, y las lámparas de pie a juego con los primeros, que ahora me iluminaba de forma más próxima.

 

Por alguna razón, aquel día me había permitido estar tranquilo en mi cuarto, y por eso no me había molestado en vestirme, el traje marrón claro que usaría aquel día, seguía colgado en el perchero y si por mí fuera allí seguiría todo el día. Estaba ataviado con mi pijama de seda, gris oscuro, y sobre este mi salto de cama, verde. Solo en mis atavios privados, podía mostrarme en la obsesión con aquel color tan intenso que por mi proceder tan tranquilo y hasta desinteresado parecía no pegar con mi misma personalidad, hasta que me conocieran y lo descubrieran...

 

Leía sin prestar mayor atención una novela sobre un apuesto muchacho en una tierra idílica, y me frustraba bastante leerlo tan... humano. Siempre apurados, siempre sin tiempo, siempre tan preocupados. Sin dudas si fuera un inmortal el que sufriera todos esos tropiezos me interesaría más. Di un sorbo al espeso líquido rojo en una pequeña pausa de la lectura que me permití. Con los ojos zafiro clavados en nada en particular, terminé por aceptar que no era solamente que aquella novela me aburriera. Había algo más que me distraía.

 

Me puse de pie tras exhalar un suspiro resignado, y al darme la vuelta para atravesar los arcos que daban paso a la división donde estaba mi cama, no pude dejar de mirar el escritorio de madera de cerezo que en aquel momento, estaba lleno de pergamino arrugado. Apreté los dientes, molesto, molesto conmigo mismo y continué con la mente alborotada, chillando mil ideas que al final no podría llevar al papel. Era tan frustrante sentir aquel bloqueo por una simple carta a alguien que posiblemente nunca la recibiría, pero así y todo, lograba llenarme de ansiedad, y no era nada normal en mí.

 

Me tumbé en la cama, con los ojos abiertos, estirando las manos hacia el techo abovedado. El silencio era insoportable, pero la música no hacía más que molestarme. Desde el incidente con la poción vigorizante en el local, no había podido dejar de pensar en el sueño que había tenido en aquel breve lapso. Las cartas fallidas estaban relacionadas con aquello, ya que había llegado a la conclusión de que si no intentaba establecer una línea, no volvería a sentir la calma. Pero ni siquiera lograba algo tan sencillo como escribir un par de líneas.

 

A raíz de aquello, la idea, más bien, la insensata idea, o más bien, la locura de partir en su búsqueda rondaba cada vez más en mi cabeza, pero no lo tenía nada fácil. Nada me aseguraba el éxito como para permitirme olvidar mis obligaciones por unos días, porque podía aparecerme en un santiamén sin problemas, pero... No lo sabía, sentía que aquello no sería algo para resolver en un momento, que sería algo que se dilataría, y no podría llevar a Seishiro conmigo, así como dudaba que Valeskya se hiciera cargo de él sin que yo le expresara mis motivos.

 

El aporreo casi desesperado a mi puerta fue justo lo que necesitaba para sacarme de mi problema sin solución aparente y con paso apresurado y ceño fruncido, aunque internamente agradecía algo más a lo que prestar atención, acudí al llamado. Lo cierto era que la mansión había estado bastante tranquila los últimos días y aquello nunca duraba demasiado, posiblemente quien estuviera tras la puerta pudiera confirmarlo, pero tenía una idea de quien podría ser. En cuanto abrí la puerta lo pude comprobar.

 

-¿Qué pasa? -pregunté a mi hermana manteniendo mi gesto y apartándome, invitándole a entrar. 




#5255160 ☦ Catemaco's Magic☦ (MM B: 111338)

Escrito por Joaquín Granger el 28 febrero 2019 - 16:45

Por alguna extraña razón, en el correr de la noche habíamos llegado a un punto extraño en el que no terminábamos gritándonos nuestros puntos de vista de manera irracional e intolerable, y casi no se notaba ya que cada uno ponía de su parte para que hubiera paz. Quizás todo aquello se terminara en cuanto saliéramos de aquel local rodeado de misticismo y magia antigua, o quizás habíamos tenido un cambio radical en nuestra forma de relacionarnos gracias al mismo flujo de esa magia que sabía más que lo que queríamos, lo que necesitábamos.

 

Hablar de Seishiro era sin duda el tema más delicado, más delicado que hablar de su pasado, del amor, más delicado que hablar de Sil, era hablar del niño. Aunque la joven lo ligara, yo sabía, o al menos quería creer que ella era consciente de que el niño estaba ligado a ambos por decisiones de su madre, al fin y al cabo si yo lo había absorbido para mí, es porque la joven de cabello negro y ojos violetas no había querido hacerse cargo de la parte que le tocaba. Aunque siendo brutalmente honestos ¿le habría dado yo ese lugar? No podía menos que dudar de mí mismo.

 

Por lo pronto, al menos había prestado atención a mi crianza, aquello ayudaba a quitarme la venda de los ojos de algo que si bien sabía, no había querido reconocer del todo. Sincerarse era incluso una necesidad inmortal. Sus palabras eran bruscas, pero tampoco era que pudiera quitarles verdad, por más que quisiera sabía que la atención en exceso podría resultar asfixiante, si yo mismo me había asfixiado hacía años y ya siendo un adulto hecho y derecho, no me imaginaba alguien que en pocos años sería un adolescente. Naturalmente no estaba en mis planes doblegar su carácter y su voluntad para que fuera un esbirro obediente.

 

-Sí... yo mismo pasé por eso en algún momento de mi vida, y no quisiera que él sintiera lo mismo -comenté amargamente- entiendo tantas cosas, a su vez entiendo a la persona que supo asfixiarme, y comprendo que lo hizo sin maldad... pero eso no quita el sentimiento de uno. Piénsalo... creo que vuelco mis frustraciones en él, el abandono de mis padres, no quiero que él note el suyo y me descontrolo. Consideraré de verdad la educación formal para el niño.

 

No necesitaba que ella me dijera que era preferible soltarlo un poco ahora para no alejarlo toda la eternidad, era de esos casos de perder para ganar. Pensar que si necesitaba ayuda recurriría a mí antes de buscar a otras personas con tal de no verme la cara y no vuelva a encarcelarlo en una jaula de oro. Quizás Valeskya me ayudara a encontrar un buen lugar; es más, quizás a partir de aquel día, mi hermana pudiera mostrar más intereses en que no destrozara la vida de su ahijado. Así menos ella ya había visto que no era un completamente cerrado.

 

-Aceptaré tu ayuda y asesoría si quieres dármela -respondí antes del cambio de tema- No sé mucho de esa materia, sólo conozco los números que reflejan mi patrimonio -reí ante el mal chiste- pero estoy dispuesto a que interpretes los números para mí. -Miré hacia arriba, el cielo aclaraba cada vez más. Esperé que me invitara a entrar




#5254931 ♫ El Canto de Las Sirenas ♫ (MM B: 112033)

Escrito por Joaquín Granger el 27 febrero 2019 - 15:44

Disfruté de la canción que cantaba Valeskya, en especial cuando tocó una parte de la vieja conocida "I will Survive", canción que por cierto se me hacía sumamente poderosa y me encantaba, por lo que la coree por lo bajo, mientras otros magos y brujas descontrolados lo habían hecho a viva voz. Bebí un sorbo de mi copa, por puro decoro porque bien podría haberla vaciado como había hecho casi toda la noche y me arrepentí un poco de no haber ido a cantar aquella partecita con ella, aunque sinceramente cuando empezó la animada canción no me la había esperado.

 

Clavé los ojos en mi hermana, de pie allí, inmóvil antes de acercarse, primero fruncí el entrecejo y después sonreí. ¡Qué mujer más desconfiada! si bien no había tenido tiempo de disculparme por tocar aquel tema aunque me había dicho que no, ya no volvería arriesgar; yo era de los que sabía admitir una derrota en justa causa. En cuanto estuvo a un par de pasos llené una copa para ella y se la tendí, pero también me vi tentado atenderle la botella, por lo que al menos la dejé al borde de la mesa para que la tomara si así lo deseaba.

 

-Hablemos de los negocios, si te apetece ¿Qué tal va la vida empresarial? -pregunté haciendo ademán para que se sentara.

 

Luego de escuchar su respuesta me levanté y me fui al escenario. No había querido comentar nada sobre la canción que elegiría para jugar con el efecto sorpresa. Miré a todos mis conejillos de indias armando escándalo y jolgorio, y di un ultimo vistazo a la de ojos violeta. Estaba seguro que criticaría la canción que elegiría a aquellas alturas, pero no podía negarme a experimentar aquello.

 

 

"Quiero dormir cansado"

 

Quiero dormir cansado
Para no pensar en ti
Quiero dormir profundamente
Y no despertar llorando
Con la pena de no verte
 
Quiero dormir cansado
Y no despertar jamas
Quiero dormir eternamente
Por que estoy enamorado
Y ese amor no me comprende
 
Durmiemdo
Vivir durmiendo
Soñando vivir soñando
Hasta que tu regreses
Y te entregues en mis brazos
 
Prefiero
Vivir durmiendo
No quiero
Vivir llorando
Hasta que tu comprendas
Que yo sigo enamorado
Quiero dormir cansado
Para no pensar en ti
Quiero dormir profundamente
Y no despertar llorando
 
Con la pena de no verte
Quiero dormir cansado
Y no despertar jamas
Quiero dormir eternamente
Por que estoy enamorado
Y ese amor no me comprende
 
Durmiendo
Vivir durmiendo
Soñando vivir soñando
Hasta que tu regreses
Y te entregues en mis brazos
 
Prefiero
Vivir durmiendo
No quiero
Vivir llorando
Hasta que tu comprendas
Que yo sigo enamorado
 
 
 
 
Bajé esbozando una sonrisa pícara, la canción había sido radicalmente diferente a las que se habían elegido a aquellas horas, y los ebrios alegres se habían convertido en ebrios melancólicos, coreando, pasándose los brazos tras los hombros la canción elegida.
 
-¿Te gustó el experimento? -pregunté descaradamente mientras tomaba la copa y la bebía con una sonrisa. Si aquella canción significaba algo más, nunca se enterarían

 




#5254781 Ottery Fitness (MM B: 111388)

Escrito por Joaquín Granger el 26 febrero 2019 - 20:30

Cuando abrí los ojos no estaba tumbado en el blanco piso del gimnasio, sino en una cama, una cama suave, una cama cálida, así era, sorprendentemente estaba sintiendo la sensación térmica. me puse de pie y me di cuenta que estaba ataviado con mi pijama de seda esmeralda favorito. Reconocía aquella habitación, aquel desnivel octagonal en el que estaba aquella cama, los muebles de roble tallados, y la chimenea de mármol. Y allí sobre el escritorio, en la pared empapelada, había una pintura y recordé quien, pero no por qué.

 

Salí de la habitación y emprendí el camino al salón, tenía que estar allí.  Una sonrisa embobada se me pintó en la cara, habían pasado tantos años desde que lo había intentando, desde que me di cuenta lo divertido que podía resultar y volvía al lugar donde todo había comenzado. ¿Qué diría cuando le tuviera frente a frente? Había tantas cosas que contar, que explicar y que exigir, y aun sabiendo lo complicado que era, no podía dejar de sonreír mientras bajaba las escaleras. Se empezaban a distinguir una voces que se acercaban.

 

Por el arco que daba al salón principal, cruzaron dos figuras distraídas, conversando animadamente, pero con notas de solemnidad en la voz. él un muchacho joven, apuesto, con cabello intensamente dorado, suelto y largo. Sus rasgos por demás admirados en el pasado, seguían inmutables, barba de tres días, unos penetrantes pero risueños ojos verdes, una nariz recta y unas mandíbulas bien marcadas al igual que el resto de sus rasgos, que le daban presencia, sin quitarle ternura y masculinidad a su rostro. Estaba vestido con playera negra y jeans blanos, descalzo.

 

Ella, con cabello color platinado a la altura de los hombros, del lado derecho, caía sobre su hombro bella como siempre lo fue, de una manera natural, no necesitaba maquillaje para verse bien, porque sus helados ojos grises le daban el toque perfecto, pero que la hacían sonreír y derretían lo que fuera, y no podía estar ataviada con otra cosa que no fuera un vestido negro, largo pero sencillo. Ambos parecían no ser conscientes de que yo estaba allí parados atónito de verlos juntos, atónito de verlos simplemente. Habían abandonado este mundo, al menos de ella tenía cierta seguridad...

 

Se detuvieron frente a la puerta, y él con la cortesía del dueño de aquel lugar, le abrió la puerta. Los labios de uno y otro se movían, pero yo no podía escucharles mas, sentía los sonidos de las fuentes que había en el jardín tras el ventanal que había allí en el descanso. Me acerqué sonriendo radiante, aquello era confuso, pero era tranquilizante, era todo lo que quería, la oportunidad de hablar, de verlos, y no me sentía incómodo por tenerlos en un mismo lugar, era pacífico. Pero ella atravesó la puerta...

 

-¡Espera! -grité tratando de alcanzarla, pero ella solo me sonrió con una dulzura nada propia pero no ajena a mí, y fue engullida por aquella luz.

 

El solo me miró con un gesto compungido justo cuando le miraba suplicándole que la detuviera, antes de que aquel exterior también me tragó, y volví al piso del gimnasio, tragando aire a bocanadas y abriendo los ojos como platos. Pero a mi lado solo estaba una elfina que me miraba un tanto temerosa un tanto preocupada. La ignoré, y levanté los ojos a mi hermana. Quería lanzarle una mirada acusadora por obligarme a hacer la poción a pesar de mi falta de experiencia, pero no pude. Me llevé la mano a mi cabeza, me sentía débil.

 

-¿Qué pasó? -pregunté con voz queda, para luego incorporarme.




#5254715 ⋆ Chocolate Paradise ⋆ (MM B: 112207)

Escrito por Joaquín Granger el 26 febrero 2019 - 16:15

Escuché en silencio pero atentamente la respuesta de la joven de cabello y ojos negros. De cierta manera su deseo de independencia me recordó a mí mismo hace ya muchísimos años, y la tranquilidad con la que hablaba al respecto también me lo recordó, sin embargo yo me podía dar aquel lujo porque sabía que era fácil solucionar los problemas con mi condición, pero ella... solo era un ferviente deseo, testarudez y decisión de demostrar su valía por ella misma, y aquello, aquello era sumamente respetable. La jovencita no hacía más que ganarse una secreta admiración.

 

Di un sorbo a la taza que recientemente había rellenado con aquel espeso líquido. Tenía que admitir que aquello no sería nada fácil, incluso si lo pensaba fríamente, con la regulación que pesaba sobre las criaturas mágicas últimamente, ni yo mismo podría lograr lo que logré por aquellos años, y seguramente seguiría atado a la mujer que me había convertido, con quien si bien no había tenido una mala relación, y le debía la vida, literalmente, había pagado con creces su regalo, sus afectos y sus enseñanzas. Tenía que escribirle a Madeimoselle Gabrielle.

 

Valeskya intervenía, haciendo de mediadora pero sin dejar de echar gasolina al fuego, con sus comentarios. Yo, en tanto me obligaba a mantener la calma mientras pensaba que decir, aunque no pude dejar de esbozar una pequeña sonrisa y una mirada divertida a mi hermana cuando mencionó lo del Tarot. Aquella noche que se había alargado más de lo previsto, había sido advertido de alianzas internacionales de ayuda mutua. Tanto Valeskya como yo pensamos en aquella joven que compartía la mesa con nosotros, y el destino se las había apañado para hacernos coincidir.

 

-Siguiendo la idea de mi hermana -dije mirándola levemente- y respetando tu decisión de hacer las cosas por ti misma -acepté asintiendo una vez, dando a entender que no insistiría con mis dones personales- puedo ofrecerte el dinero que necesites para abrir tu negocio en China, naturalmente como un préstamo que pagarías según tu cómodas posibilidades, ya que no lo aceptarás como un obsequio. Piénsalo cuanto haga falta. -di otro sorbo a la bebida- y si me permites el consejo: Escandalízalos triunfando en lo que ellos jamás de los jamases te lo permitirían, o por el contrario, en lo que ellos mismos son buenos...

 

Valeskya sumó ayudando a la joven ofreciéndole un lugar donde dormir allí, y donde poder trabajar y desarrollarse. No me opuse, al fin y al cabo era cierto que Valeskya tenía tres locales de los que ocuparse y Li Xue parecía tener la disciplina suficiente como para ocuparse de aquel lugar, además, aunque aceptara mi oferta monetaria, un negocio no se levantaba de la noche a la mañana, necesitaba una delicada planificación, porque si bien podía sostener un negocio con pérdidas, dudaba que la menor de aquella mesa se prestara a locas pasiones comerciales.

 

-¿Me vas a vetar del local? -reí divertido y sacudí la cabeza fingiendo indignación. Lo cierto es que la creía capaz de hacerlo y me dirigí a Li- El gimnasio es un negocio familiar, pero podemos ofrecerte una membresía honoraria, para que tengas algo en que ocupar tu tiempo libre... y si te interesa el arte de la fabricación de varitas, mi socia se ha marchado y con el trabajo en el Ministerio, el gimnasio y la familia, casi no tengo tiempo de ocuparme de todo, no me vendría mal una mano -no creía que fuera a aceptar, pero yo cumplía con ofrecer todas mis posibilidades. 

 

 







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@  Arcanus : (01 abril 2020 - 09:44 ) una moneda patroncito?
@  Arcanus : (01 abril 2020 - 09:42 ) es para mi educación en los libros de hechizos
@  Arcanus : (01 abril 2020 - 09:42 ) acepto de 5000 para arriba
@  Arcanus : (01 abril 2020 - 09:42 ) hola señor un par de galeones para este pobre indigente
@  Hades Ragnarok : (01 abril 2020 - 09:05 ) :ninja:
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 08:24 ) :ninja:
@  Ashura Lestr... : (01 abril 2020 - 08:00 ) :rolleyes:
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 07:41 ) @Finnick Odair jajaja buenísimo compa!//@Caroline Ryddleturn :rolleyes: jajaja// Buenos chicos ! los dejo solos :perv: ...les leo mas tarde!
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 07:35 ) Supongo me conformo con eso *se encoje de hombros y le da un abrazo sujetandola de la cintura @Caroline Ryddleturn
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 07:32 ) Acá durmiendome T__T @Aaron Black Lestrange estoy en una meeting por zoom, pero quien nos esta hablando no ha parado
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 07:28 ) @Aaron Black Lestrange no le andes dando tus consejos pervertidos, él es inocente u_u
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 07:27 ) @Finnick Odair pues en la mejilla *pone cara de inocente (?*
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 07:26 ) @Finnick Odair Aquí viejo, revisando unos roles para no perderme tanto después jajaja. Tú que tal?
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 07:21 ) @Aaron Black Lestrange ahahahah soy reee tarado xD. Que hay Aaron?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 07:19 ) @Ada Camille Dumbledore gracias !!! Me gusta el nombre del Nick...se leería algo así como "Eida" (?)
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 07:18 ) Por cierto! Buenas tardes (o noches) para todos :)
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 07:18 ) @Finnick Odair *zape* aprovecha el hueco de rol (?) #romancesdetag
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 07:17 ) *la sujeta antes de que se vaya @Caroline Ryddleturn * Espera! ¿Debo de suponer dónde fue ese beso? <_< :huh:
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 07:10 ) @Finnick Odair *le da un beso y huye muy, muy lejos (?*
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 06:56 ) :ninja:
@  Zoella Triviani : (01 abril 2020 - 06:51 ) :ninja:
@  Ada Camille... : (01 abril 2020 - 03:01 ) Buen día gente, espero tengan lindo miercoles
@  Eobard Thawne : (01 abril 2020 - 06:37 ) .
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:51 ) @Caroline Ryddleturn uhhhh hace muchísimo tiempo jajajaja pero bueno , fue buena en su tiempo . Hoy está de cumple (?) Jaaja
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:47 ) @Aaron Black Lestrange es el Alzheimer (? En verdad que no me acuerdo e.e cuándo fue?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:44 ) @Caroline Ryddleturn Directo al cocoro! -.- fue un rol que tuvimos :huh: .I.! jajaja
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:38 ) @Aaron Black Lestrange no entendí, la talla es más antigua que yo (?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:33 ) @Caroline Ryddleturn viviendo en Ottery St. Cachapoal (?) ah ya jajajajaa talla antigua (?)
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:32 ) @Aaron Black Lestrange te parecí a Guru Guru (?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:27 ) @Caroline Ryddleturn qué (inserte meme qué qué (?)) jajajajaja
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:23 ) @Aaron Black Lestrange JAJAJAJAJAJA KHÉ xDDDD
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:18 ) @Caroline Ryddleturn jjajajajajajJAJAJAJAJAJAJA maullando como mandragora suelta JAJAJA OKYAFIN
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:16 ) @Aaron Black Lestrange así tal cual u_u y tirar en loh tesho (? Ok no
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 05:08 ) @Caroline Ryddleturn Quiero ser un gato :( y no tener responsabilidades (?)
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 05:02 ) @Aaron Black Lestrange es que así hay que enseñarlos u_u Apolo ya se acostumbró a trepar. Igual los gatos son harto más flojos xD
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 04:59 ) @Caroline Ryddleturn jjajajajaja que loco! Acá si la gata sube, la gata baja... las primeras veces lloraba y la bajaba, después la dejé y eso que aún es chiquita
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:55 ) @Aaron Black Lestrange yo poh, la más alta xD mi sobrino con sus casi 2 metros tuvo que usar una escalera de 3 metros para bajarlo un día e.e
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:54 ) @Finnick Odair para ti o mí (?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 04:52 ) @Caroline Ryddleturn JAJAJAJAJA a lo Edward Cullen subiendo los pinos pa agarrar al michi
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 04:51 ) @Caroline Ryddleturn es una pena o.ó
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:50 ) @Aaron Black Lestrange este gato consentido cuando empezó a trepar árboles, lloraba para que lo bajemos e.e y atrás es puro bosque, así que imagínate los escándalos xD
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 04:46 ) @Caroline Ryddleturn Es parte de sus vidas (?) jajajaja Acá la gata ya trepa árboles y sube tejados -.- xD
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:45 ) @Aaron Black Lestrange ahora lo tengo castigado, por pesado u_u me da miedo que acá se quede afuera
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:43 ) @Finnick Odair sí u_u a mí me pasan los años y me pongo más tímida (?
@  Aaron Black... : (01 abril 2020 - 04:41 ) @Caroline Ryddleturn JAJAJAJAJAJAJ gato qlo xD Por eso me gustan, son tan indiferentes xDD
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 04:40 ) Ahahaha cobarde @Caroline Ryddleturn xd
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:37 ) @Finnick Odair *se pone nerviosa (?* Bueno, no así como todo, todo
@  Jank Dayne : (01 abril 2020 - 04:32 ) http://www.harrylati...-2#entry5338966 :ninja: pasen a desempolvar (?)
@  Finnick Odair : (01 abril 2020 - 04:29 ) *acerca sus labios a los de @Caroline Ryddleturn sin tocarlos* ¿todo?
@  Caroline Ryd... : (01 abril 2020 - 04:16 ) @Finnick Odair ahora sí *-* es todo o nada (?