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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Paú Gryffindor

Miembro desde 20 dic 2011
Última actividad may 07 2017 20:12
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Mensajes que he realizado

En el tema: Edificio Loveless (MM B: 102647)

24 marzo 2014 - 02:04

Se había olvidado por completo de todo. Eran tantas cosas que había dejado atrás, cosas que inclusive eran nuevas y con las que no sabía cómo tratar. Estaba desacostumbrada, sus ideales habían quedado en el olvido durante muchos meses y le costaba trabajo centrarse en lo que había sido antes; le costaba trabajo recordar cómo era que debía ser. Alzó su varita, mirando todo a su alrededor. 

 

Sectusempra— murmuró con la mayor claridad posible apuntando a Kritzai. Un rayo rojizo se disparó de la punta de su arma mágica, con intenciones claras de impactarle de lleno en el pecho al mortífago antes mencionado. Ese joven era su objetivo del día y acabaría con él a como diese lugar, así fuese con hechizos tan simples como los que tenía ahora.

 

Sonrió con picardía mientras disfrutaba de ver el recorrido de su rayo. Finalmente murmuró un suave Silencius que afectaría nuevamente a Kritzai , de modo que no podría pronunciar palabra alguna por un momento. Con eso era suficiente y aunque no, de todos modos no podía hacer nada más.

 

Se dio cuenta después de ese par de hechizos, que había dejado a un lado una parte de su vida que tanto disfrutaba: el combatir. Aunque dudaba de si era lo más correcto volver, con todo lo que pasaba por su mente los últimos días.


En el tema: Edificio Loveless (MM B: 102647)

24 marzo 2014 - 01:44

Había recibido el patronus de Jank, un murciélago lindo que revoloteaba a su alrededor de su habitación, entregando el mensaje de su compañero. Al parecer necesitaban un poquito de ayuda en el Edificio Loveless, por lo que dejó de fumar su cigarrillo de vainilla y se dispuso a cambiarse para ir a encontrarse con los suyos. Hacía tanto tiempo que no respondía a los llamados, por lo que esperaba que su desempeño no fuese tan malo.

 

Cuando terminó de vestirse, salió rápidamente de la Mansión Gryffindor. Llevaba puesto un jersey negro, su favorito de los últimos días, y un pantalón corto de mezclilla que mostraba sus piernas transparentes debido a la falta de contacto con el sol. Su cabello caía sobre sus hombros, despeinado y seco debido al gran descuido de su apariencia física. Alanna sin lugar a dudas había cambiado bastante, pero ahora necesitaba volver a lo que era antes.

 

—Aquí vamos.

 

Empuñó su varita en su mano derecha y relamió sus labios al estar frente al edificio. Suspiró profundamente e ingresó al edificio Loveless, dirigiéndose al salón. Pudo reconocer algunos rostros. Que extraño se sentía regresar...


En el tema: ♠ Centro Cultural "George Gordon Byron" ♠ (MM B: 97394)

21 noviembre 2013 - 05:36

Nadia Salvatore
 
Aun obnubilada por sus pensamientos, reparó de pronto en el sonido apenas audible de unas pisadas en las escaleras. Intrigada por saber de quien se trataba, se incorporó de la mesa y caminó en silencio hasta el pie de las escaleras.
 
Se trataba de un elfo, de aspecto algo lúgubre. Los ojos observaban perspicaces todo el ambiente, como tratando de ver algo más allá de las gruesas paredes. Luego de escuchar sus palabras, asintió y empezó a seguirle y enseguida le sorprendió ver que Hanna y Andrew se encontraban también allí, junto a los mellizos. Los saludó con un ligero movimiento de su mano.
 
Su sorpresa se multiplicó cuando el elfo nos mostró un camino secreto. Definitivamente eso estaba muy, pero muy raro. Sin embargo, conocía sobradamente su naturaleza amable y servicial, lo cual le hacía incapaz de sospechar malas intenciones tras sus acciones.
 
<< De seguro algo muy malo ha sucedido y por eso intenta protegernos>>
 
El eco de sus pasos resonaba mientras subía las escaleras. Tras de ella Hanna y Andrew se las habían arreglado para subir y guardar el coche de modo que no incomodase. Intentó animarse a pesar de lo dificultoso de la situación. Sacó un par de guantes de uno de los bolsillos de la gabardina que llevaba puesta, y con parsimonia se los colocó. El frío en la punta de sus dedos amainó. 
 
<< Al menos conoceré la azotea hoy, que nunca lo he hecho antes...>>

En el tema: ♠ Centro Cultural "George Gordon Byron" ♠ (MM B: 97394)

21 noviembre 2013 - 05:25

Tercer piso
Ladrones Max y Travis.
 
El ladrón Max había logrado desactivar los encantamientos protectores de la galería, sonreía de oreja a oreja, tenía los ojos muy abiertos y brillantes, rebosantes de codicia. Pensaba que ganaría una cantidad con lo que robaría, Travis no era muy inteligente así que podría quedarse con un porcentaje más grande del que pensaba darle a su compañero.
 
- ¡Max! Hay mas voces abajo. Hay que irse... - Dijo el tipo grandullón con muchos nervios dentro de sí.
 
- No seas idio.ta, acabo de desactivar los sortilegios. ¡Vamos! Debemos apurarnos ó ¿es que te acobardas en el último momento? - Dijo la ultima frase con tono burlón a Travis.
 
- ¡No! - Dijo indignado el hombre más alto, eso le había causado enojo, nadie le decía cobarde. - Soy prudente. Vamos, saquemos lo que podamos y larguémoslos.
 
Max abrió la puerta de la galería y junto con su compañero, encendieron la punta de sus varitas para ver lo que había a su paso. Ambos sacaron sacos negros de sus túnicas y comenzaron a meter todo lo que encontraban a su paso. Abajo se escuchaban más voces y hasta algunos gritos. A Max no le importaba, saldrían rápidamente y no los atraparían, en cambio Travis vigilaba la puerta a cada segundo a ver si alguien aparecía.

En el tema: paradιѕe clυв (MM B: 97212)

24 octubre 2013 - 06:49

No podía más con todo lo que ocurría. Los sentimientos que creyó que no volverían a aparecer en su vida, estaban renaciendo una vez más. Sin lugar a dudas le gustaba aquel hombre de ojos plata y no iba negar que se estaba enamorando. Pero por alguna razón no tenía miedo, ya no. Disfrutaba de cada sensación que él provocaba en su interior; le gustaban sus besos, sus caricias, sus gestos, sus palabras, su forma de andar... él. Estaba segura de que las cosas con Santos podrían llegar a salir bien, siempre y cuando ambos definieran las cosas en un futuro. Pero no había prisa con eso, al menos no para ella.

 

Me refiero a las acciones Malfoy, no a tu fuerza— explicó—. Huelo tu debilidad por mí a kilómetros— respondió bromista y risueña, sintiendo con su caricia la arena y el agua que ahora ensuciaban su mejilla—. Pero claro, no lo vas a aceptar porque crees que es mejor el que yo no crea en ello. Seguramente piensas que así me aprovecharé menos de tí, cariño.— Le divertía desglosar los inexistentes pensamientos que seguramente pasaban por la cabeza del hombre. Rodó los ojos cuando no tuvo más que decir y mordió sus labios, justo antes de que él terminase con el corto, pero embriagante beso.

 

Pronto ambos se pusieron de pie y ella permaneció en silencio, dejando que él terminase de expresar lo que tenía para ella. Para sorpresa de Gryffindor, Santos también había podido percatarse de la debilidad que ella tenía por él. No sabía si eso era algo bueno o malo, pero le causó bastante gracia que ambos se encontrasen en la misma situación —o que ambos creyeran lo mismo—. Sin dejar de mirarlo, se apegó a él cuando la tomó por la cadera. Lo quería para ella, en ese momento más que en ningún otro lo supo. Finalmente rodeó su cuello con los brazos y se dejó llevar tras el impulso que sintió de besar sus labios.

 

No se iba a cansar de ese sabor nunca. Y a partir de ese momento, Paula haría lo posible porque ella fuese la última de su vida—. Te puedo sacar los ojos si quieres, mi amor— respondió, juguetona como siempre—. Aunque no creo que sea una buena idea, cuando me pasa lo mismo al estar junto a tí.— Lo abrazó, recargando la cabeza en su pecho—. Debilucho tú, te vuelvo loco— recalcó con el mismo tono que él lo había dicho. Después de ello se paró sobre sus pies y besó sus labios de manera pausada por milésima vez en aquella tarde. 

 

Estaba perdida. Perdida en aquel joven que había acaparado toda su atención con esa egolatría que solo él mismo podía cargar. Y no había remedio, ni solución, ni salvación para todo aquello... Pero tampoco esperaba que la hubiese. Sonrió cuando entrelazaron sus dedos y comenzó a caminar en silencio a su lado, intentando igualar el paso que marcaba. Pero aquella ausencia de palabras se venció cuando él hizo un comentario acerca de los trillizos.

 

Tenías que salirme con tus cosas, Santos— negó con la cabeza, sonriendo—. Suficiente tengo al salir con un "temible" Malfoy, como para que me quieras incrustar tres hijos iguales. Torpe.— Detuvo la caminata y se sentó en la arena, jalándolo a su lado. El agua apenas conseguía llegar a ellos—. La valiente chica Gryffindor no tiene miedo de sus papis, tiene miedo de tí y de tus ideas zafadas.