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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Leonardo Myrddin E.

Miembro desde 26 oct 2012
Última actividad nov 22 2020 05:12
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#5035678 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 03 enero 2017 - 03:09

Su andar fue detenido súbitamente por el pelirrojo, el cual exhibía una sonrisa un tanto pícara. Miraba hacia un punto no tan lejos de los árboles entre los cuales ellos se encontraban. Cuando el Myrddin miró en la misma dirección que Alexander, comprendió lo que iba a hacer. Dió un paso hacia atrás, y dejó que su compañero llevara a cabo su plan.

 

-Bien pensado- Murmuró, mientras se acercaba al carruaje y sostenía al hombre que Alexander ya estaba bajando del asiento. El castaño arrastró el cuerpo hasta dejarlo entre un par de árboles. Rebuscó un poco en la chaqueta del hombre hasta encontrar aquello que buscaba. Abrió la botella de licor que sacó de su chaqueta y vertió un poco sobre su boca, antes de dejarl la botella en su mano. Hacer que pareciera que se había desmayado mientras bebía, y que le robaron el carruaje mientras tanto no era mala idea a su criterio.

 

Louis regresó de inmediato al carruaje para subir justo después de Alegna. Ella ya había tomado asiento detrás de Alexander, así que él se sentó enfrente de ella, mientras cerraba la puerta del carruaje y abrazaba su mochila, la cual debía de esconder cuando bajaran de aquél vehículo. En el momento en que el carro comenzó a andar, recordó lo que había dicho de ella antes y se giró, un tanto avergonzado, mirando el paisaje francés que se mostraba a través de la ventana.

 

Su mente aún no comprendía ¿Por qué aquél sujeto los había traído hasta esa época? ¿Qué quería de su dije? Aquello era tan confuso para él que parecía no tener sentido alguno. Una voz lo distrajo. Se giró hacia la fuente de aquél sonido, y se encontró con la mirada de Alegna, la cual tenía el mismo color que la suya propia.

 

-¿Habilidad? No, para nada. El dije lo mandé a hacer yo hace un tiempo, y no hace nada en especial- Respondió el Myrddin, enderezándose en su asiento sin quitar la vista de ella. -No todo tiene que tener una razón en específico, Alegna- Dijo con una sonrisa. -Quizás y sólo lo hizo para molestar. Sólo sé que aquél sujeto molestó mucho a nuestro amigo "el chofer"-

 

Volvió a mirar a la ventana sin quitar aquella sonrisa amable que solía mostrar. No muy lejos podía ver que las casas se acercaban a ellos poco a poco.

 

 

 

 

@Alegna Black

@Alexander Fox




#5034161 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 30 diciembre 2016 - 03:37

La pregunta que fomurló fue inmediatamente respondida, primero por el pelirrojo, cuyo nombre era Alexander,  luego por la chica de curioso cabello morado, la cual se presentó como Alegna.

 

-Bueno, no es correcto pedir sus nombres sin dar el mio. Leonardo Louis Myrddin, pero casi todos me dicen Louis. Es un placer- Dijo, con una sonrisa, mientras hacía una leve inclinación hacia ellos. -Esa mujer de antes...- Murmuró, dirigiendo una mirada hacia el lugar del que acababan de correr -Su vestimenta, y el idioma que usaba...- Ya antes había vivido una experiencia similar, pero en aquella ocasión había ocurrido con un cuadro embrujado, y todos los miembros de su familia se habían metido en él. - Esto es Francia- Sentenció -No estoy seguro del año exacto, pero si tenemos suerte no hemos caído en la década de 1790. La revolución Francesa no es un bonito lugar en el qué estar-

 

Algo lo distrajo de sus cavilaciones. La chica de cabello morado se había separado de ellos por unos segundos, y en aquellos momentos vestía lo que resultó ser una réplica del vestido de la joven que antes les había gritado, sólo que con algunos colores cambiados. -No te queda mal- Dejó salir el castaño por accidente, girándose hacia otro lado al instante, intentando concentrarse en otra cosa sin notar que se había puesto algo rojo por lo que dijo -Bien... No es una mala idea- Se dijo a si mismo, mientras sacaba su varita del bolsillo y se apuntaba a sí mismo.

 

Acto seguido, susurró un hechizo, mientras sus ropas cambiaban, a unas que asemejaban las de un soldado de la revolución, con la diferencia de que en lugar de llevar un sable, llevaba la katana en su cinturón. Después de todo, en propias palabras del Myrddin, las katanas eran las mejores.

 

-Hm... No está tan mal- Dijo, mirando aquél disfraz que había adoptado mientras se guardaba la varita en un bolsillo de la chaqueta. -Tú tampoco deberías de andar así- Miró a Alexander con una sonrisa. -Anda, disfrázate- Luego se giró para volver a ver a Alegna.

 

-Pues... Prácticamente, no sabemos nada sobre él. A mí me robó un dije, y a Alexander también le robó algo. Cuando lo perseguimos hizo algo raro... y se abrió un portal. Después de eso, aparecimos aquí- Le dirigió una mirada de soslayo al pelirrojo, el cual se había disfrazado ya -Detesto estos trajes, pero no queda de otra- Murmuró, quitándose el ridículo sombrero que formaba parte de su atuendo.

 

-Bueno, quizás debamos ir hasta el pueblo que está ahi- Señaló aquél conjunto de casas que se hallaba a varios metros del bosque -Sólo para ubicarnos en el espacio y tiempo- Dirigiéndoles una sonrisa a ambas personas, comenzó a caminar en dirección a aquél pueblo.

 

 

 

@Alegna Black @Alexander Fox




#5031613 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 21 diciembre 2016 - 15:51

-¿Qué pasó?- Murmuró, levantándose del suelo. No sabía si se había quedado inconsciente o algo así, porque notó que ya no se encontraba en el Callejón Diagon. El castaño miró alrededor. Parecía el jardín de una mansión o alguna otra casa grande de ese tipo. Una voz le hizo notar que no estaba solo. Su extraño acompañante no se encontraba muy lejos de él. Cuando el joven pelirrojo formuló una pregunta que carecía de sentido para el Myrddin, se dio cuenta que había alguien más.
 
Una mujer de cabello violeta y unos ojos de color verde, a la cual el pelirrojo se refería como "Rose" se hallaba detrás de él. No tuvo mucho tiempo de enterarse de más acerca de su nueva acompañante, porque en aquellos precisos momentos, una mujer salió de la casa. Hablaba en un idioma que el castaño solo había escuchado hablar a una persona. Ahora entendía dónde estaba.
 
-Si, entiendo...- Respondió a la pregunta del pelirrojo, sin apartar la vista de la mujer, la cual vestía de forma no acorde a la época en la que Louis vivía. Hubiera preferido no llamar la atención, pero en esas circunstancias no se podía hacer ya nada.
 
El Myrddin se giró para mirar a su extraño compañero, el cual ya había salido corriendo en dirección opuesta a los perros que habían soltado un par de hombres. A Louis no le gustaban mucho los perros, siempre que uno lo veía, procedía inmediatamente a ladrarle, y eso lo molestaba. Quizás... aquellos animales podían sentir lo mala persona que era. No lo sabía, pero aquél tampoco era momento de detenerse a pensar en eso. Al ver cómo la chica que había caído junto con ellos no había corrido, y por el contrario, había paralizado a uno de los perros, el Myrddin sonrió.
 
-Me gusta tu estilo- Comentó, mirando cómo los hombres que habían soltado a los perros se acercaban. Haciendo un poco de uso de su velocidad superior, comenzó a correr hacia aquellos hombres, mientras su mano derecha se acercaba al mango de su katana.
 
El hombre que se encontraba más cerca de él lo atacó primero. Un giro rápido para evitar aquél machetazo, un golpe en su nuca, y el hombre cayó al suelo. Otro se acercó a él, esta vez armado con un trinche. En el momento en que lo alzó, listo para clavarlo en su cabeza, el castaño aprovechó el hueco que había dejado para darle en el medio. Cayó al suelo al instante. Esta vez vinieron tres más. Dos movimientos rápidos, y ya se encontraban en el suelo. Los Había golpeado a todos con el lado sin filo de su katana, así que no había matado a ninguno. Dejar un reguero de cadáveres a su paso no era nada bueno.
 
Louis volvió a guardar la espada, comenzando a correr de regreso a donde se encontraba, pero ésta vez, en lugar de detenerse, cargó a la chica de cabello morado mientras corría en la dirección en que su otro compañero se fue. Una vez lo alcanzaron, en medio de un bosque, el castaño bajó a la chica antes de sentarse él mismo en el suelo.
 
-Perdona por eso- murmuró, sin apartar la vista de la chica, la cual estaba apuntando con la varita al pelirrojo, y le hacía preguntas. -No debemos llamar mucho la atención- No estaba seguro de que lo hubieran oído, pero no le importaba mucho. -¿Al menos puedo saber cuál es su nombre?-
 
 
 
 



#5030569 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 17 diciembre 2016 - 06:55

-¿Hm?-

 

El pelirrojo se había quedado mirándolo, como si buscara las palabras adecuadas para disculparse. El Myrddin lo miró algo confundido por unos segundos hasta que algo lo distrajo.

 

Como si se tratara de un  fantasma, pudo oír no muy lejos de él una risa. Un segundo después, en el momento en que volvió a centrar su atención en el chico que comenzaba a soltarlo, se dio cuenta que estaba comenzando a correr de nuevo. Oyó una disculpa apresurada, y algo más acerca de un ladrón. Louis se giró para mirarlo. Aquél chico no se movía tan rápido, de hecho, se podría decir que su velocidad era ligeramente superior a la de un humano.

 

-Oh cierto- Murmuró, recordando que a él, como a ese chico, le habían robado algo. Aún se sentía algo extrañado por las dos personas con las que se acababa de encontrar, pero ya tendría tiempo para pensar en eso luego.

 

-¿Por dónde debería buscar?- Se preguntó a si mismo, mientras miraba por todas direcciones. Aquél pelirrojo con el cual se había encontrado quizás tendría algo de relación con la persona que le robó. No se encontraba muy lejos de él, y era muy lento, así que decidió seguirlo.

 

Al cabo de unos segundos, se encontró detrás de él en un callejón sin salida. -Si, un dije- Respondió a su pregunta en el momento en que el joven de mirada dorada se giró para verlo. No había terminado de responder a su pregunta cuando unas palabras ajenas a su interlocutor llegaron a él.

 

-Lindo collar- Escuchó que decía una voz un tanto infantil, lo cual puso en alerta a todos los sentidos de Louis.

 

-¡Ahí!- Exclamó, alzando su verde mirada hacia el borde del techo de una casa, sobre la cual se hallaba sentado el otro castaño, contemplando un dije. SU dije. El Myrddin no perdió mucho tiempo y sacó un cuchillo del bolsillo lateral de su mochila, el cual pasó volando por el lugar donde antes se hallaba la cabeza del ladrón.

 

-Oh, fallé- Dijo, algo fastidiado.

 

-¡Casi me vuelas la cabeza, maníaco homicida!- Les dijo el mismo sujeto de voz infantil desde el techo de otra casa, visiblemente irritado. -Quizás esto te sirva de lección- Acto seguido, chascó los dedos, haciendo que aparezca una especie de portal en la pared enfrente de ellos, el cual jalaba con fuerza a ambas personas a su interior. Todo se encontraba oscuro dentro de aquél lugar, y luego de sentir que flotaba por unos segundos en el aire, cayó al suelo.

 

El aroma del césped llegó hasta él, indicándole que ya no se encontraba en el callejón Diagon.

 

@Alexander Fox




#5030051 Karkarov's Family Castle (MM B: 107662)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 15 diciembre 2016 - 02:42

Un mensajero... Aquella había sido la función que ahora tocaba cumplir al Myrddin, pero no podía quejarse. En el castillo faltaban manos para terminar de acomodar todo a la perfección, y andaban cortos de tiempo. Entregar invitaciones no era tarea difícil para alguien que podía correr a grandes velocidades, así que aceptó sin ningún problema aquella tarea.

 

-Hm... ¿Qué es lo que sigue ahora en la lista?- Murmuró, mientras consultaba la lista de familias a las que debía de hacer llegar la invitación. Hacía unos segundos había empezado su labor, y sólo llevaba cinco invitaciones entregadas -Vale. Ahora es turno de visitar el hogar de los Karkarov

 

Al cabo de unos segundos, llegó a la entrada del imponente castillo Karkarov. Nunca antes había estado en aquél lugar, pero tampoco tenía mucho tiempo para detenerse a detallar la construcción, así que avanzó hasta la puerta y la tocó. Al cabo de unos segundos, un miembro de la familia le abrió la puerta.

 

-Um... Buenas tardes, lamento interrumpir lo que haya estado haciendo en estos momentos, sólo vengo a dejarle esto. La familia Myrddin los invita cordialmente a su celebración- Acto seguido sacó algo del morral que llevaba y lo extendió hacia la persona que lo recibió. Era un sobre, en el cual estaban escritas las siguientes palabras

 

Los decendientes del mago Merlin te invitan: Para familiares y amigos... un reencuentro con viejos y nuevos...Para una navidad de reencuentro.

 

Spoiler

 

-Le agradezco mucho su tiempo- Dijo, haciendo una leve inclinación, una de las pocas costumbres que le quedaba de su tiempo en Japón, y se marchó corriendo a seguir entregando aquellas invitaciones. Aún faltaban muchas por entregar, y si quería entregarlas todas a tiempo, debía apresurarse.




#5030041 Castillo Lockhart (MM B: 78568)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 15 diciembre 2016 - 02:09

Un mensajero... Aquella había sido la función que ahora tocaba cumplir al Myrddin, pero no podía quejarse. En el castillo faltaban manos para terminar de acomodar todo a la perfección, y andaban cortos de tiempo. Entregar invitaciones no era tarea difícil para alguien que podía correr a grandes velocidades, así que aceptó sin ningún problema aquella tarea.

 

-Hm... ¿Qué es lo que sigue ahora en la lista?- Murmuró, mientras consultaba la lista de familias a las que debía de hacer llegar la invitación. Hacía unos segundos había empezado su labor, y sólo llevaba tres invitaciones entregadas -Vale. Ahora es turno de visitar el Castillo Lockhart-

 

Al cabo de unos segundos, llegó a la entrada del imponente castillo en el cual vivían los Lockhart. Sin detenerse a detallar la construcción, avanzó hasta la puerta y la tocó. Al cabo de unos segundos, un miembro de la familia le abrió la puerta.

 

-Um... Buenas tardes, lamento interrumpir lo que haya estado haciendo en estos momentos, sólo vengo a dejarle esto. La familia Myrddin los invita cordialmente a su celebración- Acto seguido sacó algo del morral que llevaba y lo extendió hacia la persona que lo recibió. Era un sobre, en el cual estaban escritas las siguientes palabras

 

Los decendientes del mago Merlin te invitan: Para familiares y amigos... un reencuentro con viejos y nuevos...Para una navidad de reencuentro.

 

Spoiler

 

-Le agradezco mucho su tiempo- Dijo, haciendo una leve inclinación, una de las pocas costumbres que le quedaba de su tiempo en Japón, y se marchó corriendo a seguir entregando aquellas invitaciones. Aún faltaban muchas por entregar, y si quería entregarlas todas a tiempo, debía apresurarse.




#5030032 ♥ Familia Tonks ♥ (MM B: 78211)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 15 diciembre 2016 - 01:56

Un mensajero... Aquella había sido la función que ahora tocaba cumplir al Myrddin, pero no podía quejarse. En el castillo faltaban manos para terminar de acomodar todo a la perfección, y andaban cortos de tiempo. Entregar invitaciones no era tarea difícil para alguien que podía correr a grandes velocidades, así que aceptó sin ningún problema aquella tarea.

 

-Hm... Veamos la lista- Murmuró, mientras consultaba la lista de familias a las que debía de hacer llegar la invitación -Vale, primero es la familia Tonks-

 

Al cabo de unos segundos, llegó a la entrada del hogar de los Tonks, inspirando hondo, avanzó hasta la puerta y la tocó. Al cabo de unos segundos, una persona le abrió la puerta.

 

-Um... Buenas tardes, lamento interrumpir lo que haya estado haciendo en estos momentos, sólo vengo a dejarle esto. La familia Myrddin los invita cordialmente a su celebración- Acto seguido sacó algo del morral que llevaba y lo extendió hacia la persona que lo recibió. Era un sobre, en el cual estaban escritas las siguientes palabras

 

Los decendientes del mago Merlin te invitan: Para familiares y amigos... un reencuentro con viejos y nuevos...Para una navidad de reencuentro.

 

Spoiler

 

-Le agradezco mucho su tiempo- Dijo, haciendo una leve inclinación, una de las pocas costumbres que le quedaba de su tiempo en Japón, y se marchó corriendo a seguir entregando aquellas invitaciones. Aún faltaban muchas por entregar, y él no disponía de mucho tiempo




#5030022 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 15 diciembre 2016 - 01:03

-Hm... Nunca he probado esta marca. Quizás no se mala idea probar algo nuevo- Murmuró para sí mismo el Myrddin, mientras sostenía una barra de chocolate, cuyo empaque tenía escritas en letras grandes la palabra "Wonka".

 

Minutos después, salió de la dulcería, completamente satisfecho con las compras que había realizado, las cuales había almacenado en su mochila mágicamente expandida. 30 lotes de barras de chocolate alcanzarían para el resto de la semana, y no le parecía tan mala idea regresar en caso se acabaran antes. 

 

-Aún es temprano- Dijo, mirando su reloj de bolsillo -Aún me queda tiempo para comprarle algo a Eli...- En ese momento, una sensación demasiado conocida interrumpió sus pensamientos.

 

Podía oír unos pasos apresurados, y una respiración agitada. ¿En serio podía existir alguien tan estúpido como para intentar robarle? Tal parecía que si. Louis se giró buscando al dueño de aquella respiración, sólo para poder vislumbrar un destello azul que pasó a una velocidad sorprendente, dejándolo estupefacto. Se giró de inmediato hacia el otro lado, mirando la dirección en la que iba aquella persona, pero no consiguió ver más allá del mar de gente que abarrotaba aquél lugar.

 

-Veamos... Katana, aquí está. Mochila, sigue en su lugar, collar...- En aquél momento, su mano se movió alrededor de su cuello, buscando un collar de oro blanco con la forma del Yin que hacía unos segundos colgaba del mismo. No estaba. Aquella persona se lo había llevado, y el chico no lo iba a dejar salirse con la suya.

 

-Oh no, no se qué se creerá ese sujeto, pero no se llevará mis cosas- Cuando estaba a punto de correr en su persecución, una mano sujetó su brazo, impidiéndole correr en busca del ladrón.

 

-¡Hey, se puede saber qué te sucede!- Exclamó con cierto enojo, girándose hacia la persona que lo seguía sujetando con fuerza. En aquél momento, su mirada verde se cruzó con una dorada, la cual lo miraba con el mismo enojo mientras le ordenaba regresarle algo.

 

-¿Que te regrese qué? No sé de qué estás hablando niño, no tengo mucho tiempo que perder- Respondió con cierta desesperación a su pedido. Si aquella persona insistía en retenerlo, no lo quedaba de otra que usar aquella arma japonesa que descansaba en su cinturón.

 

No muy lejos de ellos se podía escuchar una risa que provenía de alguien que veía con diversión aquél malentendido.

 

@Alexander Fox




#5027903 •Juan Valdez Café ®• (MM B: 100831)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 07 diciembre 2016 - 21:15

Aquél ligero roce, aquél mínimo contacto entre ellos hizo que la sangre subiera a su rostro de nuevo. Aquella piel suave y cálida había causado aquella reacción en él. "Céntrate Myrddin" Le dijo una voz en su cabeza, mientras se obligaba a sí mismo a desviar la mirada de aquellos ojos azules que lo hacían perderse con suma facilidad.

 

-Si quieres podríamos ir a verlo. A él también le encantaría volver a verte- "Aunque quizás no pueda recordarte" Completó mentalmente con cierta tristeza.

 

-Pues... no hago mucho. Sólo paso el tiempo con Eliah, y de vez en cuando lo llevo de viaje. Ahora tiene cuatro años. En serio ha crecido-

 

El castaño sonrió mientras seguía hablando con ella. Hacía mucho que no hablaba así con ella, lo cual en verdad extrañaba. En todo el tiempo que ambos habían estado juntos aquella mujer se había vuelto todo su mundo, y en ese mismo instante se sentía tan feliz de verla que el resto del mundo no existía para él.

 

-¿Tienes algo qué hacer más tarde? Quizás... Podríamos dar una vuelta por ahí- Murmuró con cierto nerviosismo, esperando que ella no le dijera que no.

 

 

 

@Emilia Malraux




#5026717 •Juan Valdez Café ®• (MM B: 100831)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 03 diciembre 2016 - 05:14

Sus labios dejaron salir un dulce sonido. Uno que desde hace mucho tiempo no había escuchado, y que había extrañado durante tanto tiempo. A decir verdad, extrañaba todo acerca de ella. Su cabello rojo, aquellos ojos del color del cielo que hacían que se perdiera en ellos, su forma única de mirarlo, y su sonrisa, aquella que en contadas ocasiones es sincera y que a pesar de todo, siempre lo fue cuando estaba con él.

 

-Oh, es bueno estar ocupado. Te ayuda a mantener la cabeza ocupada y no pensar en nada más-

 

Le sonrió. Le gustaba mucho aquel efecto que ella causaba en él. El de hacerlo sonreír de verdad sin necesidad de recurrir a máscaras como la que solía ocupar el resto del tiempo.

 

Ella había dicho que se encontraba bien, pero había algo en la forma en que hablaba que lo hizo sospechar de lo contrario. ¿Quizás ella..?

 

"No creo" Pensó el Myrddin, desviando la vista de la profunda mirada de su acompañante "No creo" repitió en el momento en que el recuerdo fugaz del roce de unos labios atravesaba su mente, haciendo que su rostro adquiriera un tono rojizo al instante.

 

-¿Eliah?- Su voz lo sacó de su ensimismamiento -Él está bien. Él... te estuvo extrañando mucho- Se quitó la bufanda azul de rayas grises mientras hablaba -Te buscó por todos lados, incluyendo éste callejón. Pero...- Se le hizo un nudo en la garganta al recordar el estado de depresión en el que había terminado el niño al no encontrar a Emilia en ningún lado. Él había tenido que borrarle la memoria para que no sufriera más. Era algo incorrecto, y de lo que se arrepiente aún, pero en esos momentos no le había quedado de otra. Quizás había hablado más de la cuenta.

 

-Ahora está bien- Louis sonrió de nuevo -El otro día le enseñé a montar en escoba. Le va muy bien en eso-

 

Quería decirle algo. Quería decirle que la había extrañado, que la necesitaba. Pero por alguna razón desconocida, sus labios no dejaban salir aquellas palabras.

 

-Hm... Me gustaría un café con chocolate- Dijo en el momento en que el mesero se acercó, aliviado de tener otro tema del qué hablar -¿Tú qué deseas, Liesse?- Preguntó a la chica que en aquellos momentos se había quedado callada.

 

 

@Emilia Malraux




#5004621 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 05 octubre 2016 - 19:04

Como siguiendo los pasos de una ya conocida danza, los labios de la pelirroja se acoplaban al ritmo de los suyos con suavidad, revelando al castaño que aquél ardiente deseo que él sentía por ella era igualmente correspondido. La amaba, de eso no había duda alguna, y en aquellos momentos, para él no existía alguna otra realidad más que ella y el dulce sabor de sus labios
 
"Plus que ma propre vie". Aquellas palabras salidas de los labios de Emilia en forma de susurros resonaron en su cabeza, haciendo que aquellos recuerdos que alguna vez intentó enterrar sin éxito salieran a flote una vez más. Pero en aquellos momentos su mente se encontraba pérdida entre aquellos destellantes ojos de color zafiro que en aquel momento no hacían más que mirarlo con todo el amor del mundo.
 
Luego de unos momentos se dio cuenta de que ambos habían caído sobre aquella mullida cama de sábanas rojas, generando una curiosa ilusión óptica en la que los cabellos de la demonio terminaban confundiéndose con el color de la seda.
 
-Me quedaré contigo todo el tiempo que tu quieras- Respondió, sin dejar mirar aquellos ojos que lo habían enamorado desde aquél viaje en el que, ya sea por azares de la vida o por aquello que se llamaba "destino", terminó conociendo a la mujer que durante mucho tiempo llenaría su vida de felicidad y que, estaba seguro, amaría hasta el último de sus días.
 
Se separó de ella por unos segundos, dejando que ella misma retirara la camisa de color negro que llevaba puesta. Conocía muy bien aquél silencioso juego en el que ambos, sin decirse nada, conocían perfectamente lo que el otro deseaba. En el momento en que ella hubo retirado su camisa, de su cuello cayó un objeto de color blanco atado a una cadena del mismo color. El castaño ignoró aquello, y dejó un corto pero dulce beso en los labios de la pelirroja, antes de volver a separarse de ella para imitar la acción que hace unos segundos su amada había realizado, descubriendo aquella suave y tersa piel blanca salpicada de pecas que despertaban en él una lujuria que usualmente trataba de esconder.
 
-Dime que me amas- Susurró en su oído, mientras sus manos recorrían su anatomía acariciando, poseyendo, reclamando lo que era suyo por derecho. Sus labios se movieron con suavidad hasta el cuello ajeno, provocando que de la garganta de la mujer salieran algunos gemidos que no pasaron desapercibidos para Louis, el cual volvió a alejarse por unos momentos para mirarla a los ojos. 
 
-Te amo- Murmuró, regresando a la boca ajena para perderse en un profundo y apasionado beso.
 
~~Horas después~~
 
Los ojos del Myrddin se abrieron al sentir los cálidos rayos del sol caer sobre su rostro. No tenía idea de la hora que era en aquellos momentos, pero poco le importaba. Giró su cabeza hacia donde se encontraba la pelirroja plácidamente dormida, abrazándolo con aquella ternura con que solía hacerlo. Siempre le había gustado la sonrisa de aquella chica, la cual le traía paz y una calma que durante demasiado tiempo anheló. Miró al techo por unos segundos, intentando recordar los hechos de la noche anterior con una sonrisa. Amaba a esa mujer más que a nada en su vida, y le agradecía por haber sido su luz entre aquella espiral de oscuridad que solía rodearlo.
 
Su voz lo distrajo de sus pensamientos. Aún seguía dormida, pero había dicho algo. Era un nombre. Era el nombre de otra persona. Aquello no sorprendió mucho al castaño. Hubiera sido un completo idi*** si hubiera asumido que ella no estuviera junto a otra persona, pero aún así... el solo pensarlo no hacía más que dolerle en el fondo de su alma, y más cuando sabía que ya no podía hacer nada para remediarlo. "Su" pelirroja ya no era suya, eso lo había tenido muy claro desde hace mucho tiempo, y aquél pensamiento no hacía nada más que consumirlo por dentro, y sospechaba que seguiría así hasta terminar de destruirlo.
 
-Sabes que de todas formas te amo- susurró Louis, separándose de ella para vestirse. No quería separarse de ella. No luego de lo que había ocurrido la noche anterior, pero era lo que debía hacer en aquél momento. Terminó de abrochar el último botón de su camisa y se acercó a la chica que seguía durmiendo en aquella cama y le dijo -Lo siento- Antes de dejar un beso en sus labios y una nota en la mesa de noche a su lado.
 
En silencio pensaré tan sólo en ti
 
El Myrddin se acercó a la puerta y, justo en el momento en que la abrió, dirigió una última mirada a aquella mujer de ojos zafiro que tanto amaba antes de salir y cerrar la puerta tras él.
 
 
 
 
 
 



#4999059 Calles del Callejón Diagón

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 13 septiembre 2016 - 18:01

No había podido dormir. De todos modos, no lo hacía desde hace un buen tiempo. Tenía cientos de cosas en la cabeza que le eran difíciles de procesar adecuadamente, y para aquellos casos no tenía mejor idea que salir a caminar, para despejarse un poco y sentir la adrenalina subiendo con cada salto que daba.

 

La nieve caía con suavidad, golpeando incesantemente su rostro debido a la velocidad a la que iba corriendo, pero no le prestaba atención a eso. Su mente estaba perdida en algún rincón lejano en el que no había lugar para otra cosa más que aquellos recuerdos que aún seguían llenándolo de tristeza, referentes a un pasado que se mostraba, no tan lejano, pero distante a la vez.

 

De un momento a otro, se detuvo justo al borde de una azotea. Algo había llamado su atención, y la única cosa que podía ser aquello era..

 

-Liesse...- Murmuró, mirando alrededor, intentando percibir la fuente de aquél aroma demasiado conocido para él. En efecto, caminando con lentitud en medio de la calle, sin mirar a nada en particular, se hallaba aquella esbelta figura de cabellos rojos que tanto aparecía e su mente y era protagonista de todos aquellos recuerdos que lo atormentaban. "Sigue igual de hermosa, como siempre" Pensó para sus adentros, mirando por unos momentos cómo la mujer se detenía ante los vidrios de una heladería.

 

-Un poco tarde para venir por un helado, ¿No crees?- Le dijo, bajándose de donde se encontraba para acercarse a ella -Tal parece que no soy el único que no puede dormir-

 

 

@Emilia Malraux




#4998786 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 12 septiembre 2016 - 18:55

Aquél tono de voz que había acompañado a sus palabras lo sorprendió. Nunca antes había salido de su boca un tono similar. No con aquella mujer que tenía enfrente, la cual durante tantas noches lo hizo feliz, y cuyos ojos no hacían más que inundar la mente del castaño con recuerdos que en aquél momento parecían pertenecer a una suerte de vida anterior no muy distante como para olvidarla. Las lágrimas comenzaron a brotar de aquellos hermosos ojos azules, haciendo que el Myrddin  sintiera una estaca de madera atravesando su corazón al verlas. Frente a sus brillantes ojos ambarinos se reflejaba el efecto de sus palabras. No debió haberle dicho eso. No en aquél momento en que, ahora lo sabía, ella sufría tanto, o incluso más, que él.

 

-Li...- Intentó decir, pero fue interrumpido por las furiosas palabras de la pelirroja, que lo dejaron con una expresión de incredulidad. Sus palabras lo confundieron ¿A qué se estaba refiriendo? Nada más terminar de formularse aquella pregunta, la respuesta misma salió de los labios de Emilia.

 

La recordaba, sabía muy bien a quién se refería, y entendía muy bien el por qué de su enojo. Aún así, todo lo que ella le soltó con ira en aquellos momentos le dolió en lo más profundo de su ser.

 

-H-hey, espera un momento- Dijo, después de un corto silencio, intentando buscar las palabras adecuadas para poder hablarle sin terminar arruinando todo -En primer lugar no me acosté con ella ni nada de eso ¿Está bien? No entiendo de dónde fue que sacaste eso. Sólo fuimos a tomar algo, bailamos un poco y ya. Y segundo...- Se interrumpió a si mismo por unos momentos -Tú sabes muy bien que jamás haría algo asi.- "Con alguien que no fueras tú" completó en su mente, ignorando por completo el calor que estaba empezando a aparecer en aquella habitación.

 

La chica lo miró por unos instantes con aquella indescifrable expresión que a veces poseía, y se giró para ver la ventana que ella tenía detrás. Tenía que hacerlo, era ahora, o simplemente terminaría arrepintiéndose el resto de su vida.

 

-Liesse- Dijo, con el mismo tono de voz que una vez usó con ella la primera vez que la demonio visitó su hogar. En el momento en que ella se giró para volverlo a mirar, todo su ser reaccionó instintivamente, haciendo que tomara su mano y lo jalara hacia él, mientras de sus labios finalmente salían aquellas palabras que deseaba decir desde el momento en que la vió en el primer piso de la taberna -Te amo- Soltó, sintiendo una ya conocida sensación reccorriendo su cuerpo en el instante en que acortó la distancia que se encontraba entre sus labios para volver a juntarlos.

 

@Emilia Malraux




#4996904 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 07 septiembre 2016 - 04:42

Aquél dulce aroma lo embriagó en el momento en que Louis se volteó para verla. Emilia había quitado la mano de la puerta, y se había quedado quieta. Él lo sabía, la pelirroja no quería saber nada de él, y nada más ese pensamiento cruzó su mente, sintió una ligera punzada en su corazón. Había sido un idi***, esas no eran para nada las dulces palabras que su mente había formado para ella, éstas habían huido en el momento en que aquella pregunta salió de sus labios, con un tono de voz que para nada se parecía al suyo.

En el momento en que ella se giró, él se sorprendió al ver su expresión. Se había equivocado. Ella estaba sufriendo tanto como él, y las lágrimas que brotaron de aquellos azules ojos hicieron que se sintiera aún más estúpido en el momento en que ella lo miró. No podía odiarla, no después de haber visto aquél dolor en sus ojos.

Debía disculparse, debía decirle que lo sentía, que la amaba, y que la perdonaba, debía intentar arreglar todo con ella, pero aquél no era el lugar indicado. -Puedo pasar?- Preguntó con cierta timidez, mirándola de nuevo a los ojos. No tuvo que esperar mucho su respuesta, ya que la mujer simplemente entró a su habitación, dejando abierta la puerta. El castaño suspiró aliviado, mirándola caminar con lentitud, y entró después de ella.

-Bonita habitación- Murmuró, mirando alrededor, hasta que sus ojos volvieron a posarse en la figura de aquella mujer que, tiempo atrás, lo hacía completamente feliz.

"Creí que podía salvarte de todo" Aquellas fueron las palabras que ella le dijo. Cual seria su significado? Eso no importaba, lo único que le importaba en aquél momento fueron las siguientes palabras que le dijo.

"No es muy difícil. Sólo diselo, dile que lo sientes" Pensó para sus adentros, intentando mover sin éxito algún músculo. -Aquel dia...- Comenzó, con un nudo en la garganta -Aquel día que tú me llamaste para vernos, iba a proponértelo- Al instante sacó una diminuta cajita, la cual sólo contenía un anillo, y se la mostró por breves segundos, antes de devolverla a su bolsillo -Y tu...- Intentó sin muvo éxito apartar la vista de la chica, la cual lo escuchaba con un inquietante silencio -Tú apareciste allí, y me dijiste secamente que todo se había acabado- Ya no había marcha atrás para él, una vez había empezado, soltarlo todo se le hacía más fácil -Tienes alguna idea de cómo me sentí en aquél momento? Es evidente que no, porque te largaste sin darme alguna otra explicación. No tienes idea de cómo me he sentido durante todo este tiempo, mientras tú te la pasabas de lo mejor en algún lejano lugar, probablemente compartiendo cama con alguien de seguro mucho mejor que yo-

Cada palabra que soltaba era una espina atravesando su corazón. No le importaba. Debía soltarlo todo, no podía detenerse en aquél momento, o no podría seguir viviendo consigo mismo. -Me hiciste sufrir, Emilia. Hiciste que me sintiera más que miserable, pero a ti de seguro no te importa eso- Finalizó, mirando fijamente la expresión de horror que se había formado en el rostro de la chica. No se había dado cuenta, pero sus ojos habian dejado de ser verdes, mostrando en aquél momento un extraño brillo color ámbar


#4996046 Castillo Lockhart (MM B: 78568)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 04 septiembre 2016 - 05:37

-Qué lindo ha quedado- Dijo, mirando los restos de aquél castillo decayente. Definitivamente, aquél lugar había pasado por días mejores. Ahora era tiempo de irse, y para eso necesitaba encontrar a Jessie

-Perfecto, vámonos. Yo ya terminé con mi parte de la remodelación- Respondió el castaño con una sonrisa a la pelirroja que se había acercado a él, y lo tomaba de la mano para irse de aquél lugar. -En serio, tienen que llamarme para la próxima. Tal vez haya que matar un par de pollos- Comento riéndose, mientras el efecto de la poción pasaba, y sus ojos ambarinos recuperaba su color verde esmeralda, a la vez que la cordura regresaba al castaño.

-Hola Alexis- Saludo el joven con una sonrisa a la chica, la cual se les había unido. -Ha pasado un tiempo, no? Te has divertido? Yo si- Preguntó, mientras ambos seguían a la mujer por los terrenos del castillo, directo hacia la salida.

Una vez estuvieron fuera de los terrenos de aquél decadente castillo, Louis giró la cabeza hacia atrás, para ver los restos de aquella construcción. -Deberiamos irnos a tomar algo. Yo iba a hacerlo cuando surgió esto- Les dijo a las dos, justo antes de que Jessie desapareciera, haciendo que los tres desaparecieran en la oscuridad.