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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Leonardo Myrddin E.

Miembro desde 26 oct 2012
Última actividad nov 22 2020 05:12
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#4996027 Castillo Lockhart (MM B: 78568)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 04 septiembre 2016 - 05:13

-Como mande, jefa- Respondió con una sonrisa a la mujer que lo acompañaba, mientras ella invocaba un fuego maldito, del cual salió una impresionante ave de rapiña, la cual terminó calcinando la puerta del castillo.

 

-Quiero divertirme un poco a solas- Dijo el castaño a su acompañante, a la vez que, sin esperar respuesta suya, corría usando su velocidad de vampiro para correr por distintos lugares del castillo. -Es una lastima que no tenga más rango en el bando para esto. Pero bueno... ¿Qué diversión había si usas hechizos que te simplifican todo?- Se dijo a sí mismo, mientras apuntaba a una de las ventanas con su varita. -¡Confringo!- Exclamó emocionado mientras sus ojos tomaban un color ambarino,y veían cómo explotaba una ventana. Sonrió al ver los cristales volando en todas direcciones. -¡Esto... es... genial!- Exclamó, mientras repetía el procedo una y otra vez, en una ventana diferente, y desde puntos diferentes. Aquél alboroto le encantaba, le hacía sentir otra vez como si estuviera en Japón, en las épocas en las que su existencia se basaba en el asesinato de distintos seres.

 

-Me encanta esta remodelación- Dijo, mirando los efectos de los hechizos de sus compañeros. Si había algún inocente atrapado dentro del lugar, no le importaba. Era cosa del destino decidir si vivían o morían.




#4996013 Castillo Lockhart (MM B: 78568)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 04 septiembre 2016 - 04:13

-Bonito lugar- Murmuró, entrando en aquel bar. Tenía pensado beber algo, ya que habían cientos de cosas rondando en su cabeza, y a veces necesitaba algo más que andar saltando de techo en techo para despejarse. Un whisky no le vendría mal.

 

El castaño avanzó un poco hasta la barra, sumido en sus propios pensamientos, cuando se dio cuenta de que alguien estaba intentando llamar su atención. Louis se giró para verla. La había visto antes. “¿Cuál era su nombre? Ah, Jessie” Pensó para sus adentros, reconociendo a una de sus superiores en la Marca.

 

-Hola- Respondió al saludo de la pelirroja –Bien, venía aquí a tomar un trago y…- Pero de repente se vio interrumpido por la señal de aquella marca que la mujer llevaba en el Brazo. Era la Marca que sólo llevaban aquellos que habían sido aceptados dentro del bando, y que él algún día llevaría.

 

-Por supuesto que iré- le respondió con una sonrisa. ¿Por qué perderme algo así?- Vio cómo la mujer se colocaba su capa de viaje, para luego tomarlo de la mano y salir de aquél local, rumbo a algún callejón desértico. El deber llamaba, y ellos tenían que atender.

 

“Algún día llevaré una máscara así” Pensó el Myrddin, mirando cómo su compañera se colocaba una máscara plateada para ocultar su rostro, y él buscaba en su mochila un frasco de poción multijugos. –Vale. Siempre llevo algún que otro pelo robado de por ahí- Murmuró, rebuscando para sacar un cabello de color rojo. Louis lo colocó en la botella, y ésta al instante cambió su textura y color. No tenía mucho tiempo para ver el cambio en el líquido, así que se la bebió de un trago.

 

El joven miró a su compañera, ahora exhibiendo unos ojos de color miel, y una cabellera pelirroja, además de tener la cara llena de pecas. Louis tomó su mano otra vez, y ambos desaparecieron, para aparecer cerca al castillo Lockhart.

 

-Entendido- Respondió el a las indicaciones de su acompañante, mientras la seguía a través de una verja. Se unieron a otros mortífagos que estaban ya allí, y continuaron caminando, siempre guardando distancia para poder moverse con más libertad, hasta que llegaron a los jardines principales de aquél inmenso castillo.

 

-Sólo espero poder divertirme un poco- Dijo el Myrddin, con la varita en garde, mirando alrededor del lugar para reconocer el terreno.




#4995965 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 04 septiembre 2016 - 01:04

Sus verdes ojos se posaron en aquella vieja llave. Ya estaba dentro de la cerradura ¿Por qué le era imposible, entonces, girarla? Todo se resumía a eso, girar la llave, y entregarse completamente a aquél dolor que sentía. No podía seguir negándolo, amaba a aquella mujer más que a nada en el mundo, y el solo imaginársela compartiendo una cama con alguien que no fuera él lo atravesaba como su fuera una lanza de hielo.

 

-Probablemente ella esté mejor así- Murmuró, soltando aquellas palabras con todo el dolor del mundo. Quería regresar, quería regresar tras sus propios pasos y encararla. Quería decirle cuánto la amaba, y que la había extrañado durante todo este tiempo. Quería besarla y pedirle perdón. Quería volver a amarla con locura igual que antes, y que aquél sentimiento fuera correspondido por ella.

 

Apoyó su cabeza en el marco de la puerta, resignado. Su cabeza aún seguía atormentándolo con aquellos recuerdos, que no hacían más que causarle dolor -Plus que ma propre vie- susurró, cerrando los ojos resignado.

 

Oyó unos pasos acercarse, junto con aquella fragancia ya conocida para él. Era Emilia. La pelirroja pasó a su costado con indiferencia, deteniéndose justo detrás de él, frente a la puerta de otra habitación. El Myrddin inspiró hondo, y se giró para ver su hermosa y desordenada cabellera roja, mientras ella abría la puerta de su hanitación. No era tan difícil. Sólo era cosa de decir las palabras correctas, y de no arruinar todo.

 

-¿Por qué lo hiciste?- Fue lo que su traicioneros labios dejaron salir, en el momento en que la mujer giraba la llave de su habitación, y abría la puerta. Aquello no era para nada lo que le iba a decir. Vio cómo Emilia se giraba para mirarlo con aquellos ojos color zafiro, más tristes que nunca. -¿Por qué te fuiste?- Volvió a preguntar, esta vez con más decisión que antes, mirando directamente a los azules ojos de la chica.




#4995488 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 02 septiembre 2016 - 19:55

"Quizás para tí" Pensó para sí mismo el castaño, luego de haber oído su respuesta. ¿Por qué sentía como si le hubieran atravesado el corazón con una lanza? Quizás... era simplemente que su respuesta había sonado un tanto indiferente. Tenía razón, ella ya se había olvidado de él, y probablemente, otra persona la estaba haciendo feliz en aquellos momentos. Aún así, no podía evitar que le doliera el hecho de que ella ya no le hablara como antes.

 

Habían cientos de cosas que él quería decirle en aquellos momentos, pero, aunque hubiera tenido el valor de decírselas, sus labios lo traicionaban, y soltaban unas palabras muy diferentes a las que él hubiera querido decirle. -Supongo que me va mejor que tú- Respondió, aún mostrando aquella máscara de aparente felicidad en su rostro. Eso no era en realidad lo que quería decirle, pero tampoco se atrevía a decirle qué tan miserable se había sentido sin ella. Sentía que debería odiarla por haberse marchado, dejándolo solo sin explicación alguna.

 

No podía regresar al castillo esa noche. No en la situación en la que se encontraba. No podía regresar a la misma cama que ellos habían compartido durante tantas noches en las que, entre caricias, besos y juegos, habían sido felices amándose el uno al otro.

 

Quería besarla, quería volver a abrazarla, quería pedirle perdón por cualquier cosa que él hubiera hecho mal, pero no podía. Lo único que podía hacer ahora era mirarla como si fuera algo inalcanzable. -Bueno...- Dijo finalmente, vaciando su vaso de un solo trago -Me voy a descansar. Que pases una linda noche, Emilia- "Por que yo no la voy a pasar" Completó en su mente, poniéndose de pie y dirigiéndose a la camarera que minutos atrás lo había estado mirando. Necesitaba una habitación para pasar la noche, así que sacó algo de dinero y se lo dio, mientras ella le entregaba unas llaves. El castaño le agradeció con una sonrisa, y se giró para subir las escaleras, evitando volver a mirar a la chica que una vez lo había amado.




#4995448 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 02 septiembre 2016 - 17:00

Todo lo que había en su cabeza, de repente, desapareció. Su piel se erizó, y su corazón dió un brinco, mientras, como si fuera algo ya conocido, el azul y el verde chocaban una vez más, generando aquella danza de sensaciones que le resultaban demasiado familiares. No... Era imposible que ella estuviera allí. Emilia se había ido. Lo había abandonado, y probablemente se encontraría sonriendo en los brazos de otro. No podía ser que ella estuviera en aquel lugar.
 
Sin embargo, allí estaba ella, tan real como todo lo que en aquél momento los rodeaba, con su hermoso cabello rojo cayendo en ondas sobre sus hombros, su penetrante y melancólica mirada azul, y su piel blanca como la nieve, irradiando aquella silenciosa belleza que a él le gustaba contemplar y que lo mantenía cautivo como si del más potente hechizo se tratase. Una belleza salida de la más oculta de sus fantasías, pero que ahora no le correspondía tener a su lado.
 
La mujer se puso de pie, y aún con la vista fija en el castaño, caminó lentamente hacia él, ignorando todo lo demás. Un nudo se estaba formando en su garganta, y conforme ella se iba acercando, su mente lo traicionaba inundándolo de recuerdos. Recuerdos llenos de felicidad, pertenecientes a un pasado que ahora le parecía muy distante. Su mente se detuvo en un recuerdo en particular, uno que tenía mucho que ver con el dije que él llevaba en su cuello e, ignoraba, ella también.
 
-Liesse...- Dijo Louis, luego de que ella se sentó a su lado, recordando aquella forma en que él solía llamarla -Cuánto tiempo- Le mostró aquella falsa sonrisa que solía usar como máscara para con los demás, consciente de que, tiempo atrás, ella provocaba que él sonriera de verdad cuando estaban juntos



#4995432 Demons

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 02 septiembre 2016 - 16:13

Que debería hacer? Su mente aún era una maraña de pensamientos. No debió haber abierto aquél cofre escondido en su habitación. No. Estaba tranquilo, tal y como había estado hasta hace media hora, sin aquellos recuerdos que ahora volvían a invadir su mente.
 
Un trago. Si. Eso era lo que ahora necesitaba para despejarse. No podía seguir dentro del castillo o algo le iba a dar.  Por su cabeza pasaban cientos de imágenes a la misma velocidad a la que él iba ahora, y si no bebía algo, la cabeza le estallaría.
 
El viento golpeaba fuertemente su rostro, mientras volvía a saltar de un edificio a otro. Adoraba aquello, lo hacía sentirse más vivo que nunca, y despejaba su cabeza. Pero, a decir verdad, necesitaba algo más que eso. 
 
-Sinceramente, no entiendo cómo es que tengo tanta suerte- Murmuró aquél joven de ojos de color verde, deteniéndose justo al borde de una azotea, y observando un bar muy cerca de donde se encontraba. Decidió bajar a tomar algo para aliviar el tormento que aquellos recuerdos recién recuperados le ocasionaban.
 
Bajó de aquél edificio rápidamente, cuidando que aquél dije de oro blanco que llevaba en el cuello no se cayera. Para él, aquél objeto tenía un alto valor, y no por el material del que estaba hecho, sino por el significado que llevaba.
 
-Un whisky no estaría nada mal para empezar- Le dijo a una de las personas que atendía la barra, una mujer atractiva que se había quedado mirando los ojos de Louis. -Gracias- Le sonrió, cogiendo su vaso. Justo cuando estaba por acercar el líquido a sus labios, un aroma muy conocido llegó hacia él, haciendo que casi derramara su trago. Dejó el vaso en la mesa, y de inmediato se giró para reconocer la fuente de ese olor. No. No era posible...
 
-Liesse...- Murmuró, fijando sus ojos en una hermosa figura de cabellos rojos, cuyos ojos destellaban con un extraño brillo azul, y que se encontraba no muy lejos de él
 



#4993085 * ~ Castillo de la Familia Myrddin ~ * (MM B: 98439)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 27 agosto 2016 - 00:35

-Oh, perfecto! Por suerte, el niño es rápido para aprender- Respondió el Myrddin al comentario de su primo. -Bueno Eliah, hazlo bien!- Louis caminó para sentarse en el césped a ver si Bodrik aparecía, pero el niño lo jaló de la manga para que lo viera. -Acompáñame- Dijo, mirándolo con una expresión de inseguridad.

 

-Oh bueno, si eso quieres...- El Myrddin se giró y fue de la mano con su hijo hacia donde la Nimbus 3000 se encontraba colocada. -Adelante, Eli. Haz lo que Nathaniel diga- El pequeño miró primero a su padre, y luego a su tío, que acababa de bajar de su escoba. Eliah se quedó mirándolo un rato, escuchando lo que decía el otro Myrddin. -Yap- Dijo, después de un rato, cuando Nathan terminó con su explicación. Miró por un momento sus manos y luego se decidió por la izquierda, ya que de todas formas usaba las dos manos. -¡Arriba!- Exclamó enérgicamente, viendo con una sonrisa cómo la escoba le hacía caso y subía hacia su mano.

 

-Bien- Murmuró, mientras se giraba hacia Leo -Papá... ayuda- El castaño mayor suspiró y le sonrió a su hijo. -Bien, te ayudaré sólo a subir. Tú te las arreglas para bajar- Eliah asintió, montándose en la escoba al mismo tiempo que su padre -Ok- Dijo el Myrddin -Aquí vamos-

 

Louis dió una patada al suelo, y de inmediato soltó el palo de la escoba para que Eliah lo dirigiera. Una vez se hubieron elevado 5 metros, el castaño sonrió y se dejó caer de la escoba.

 

-No es nada, en Kyoto caía desde mayores alturas- Dijo, al ver que su primo se le acercaba con cierta preocupación -¡Bien Eli, ahora desciende!- Gritó, viendo cómo su hijo miraba alrededor con curiosidad, ya que para él, ver todo desde aquella perspectiva era algo realmente nuevo. El niño miró hacia abajo, e inclinó suavemente el mango para descender. Una vez posó sus pies en el suelo, se bajó de la escoba y fue a correr donde su padre.

 

-Lo has hecho muy bien, pequeño- Dijo, cargando a su hijo -¿Ahora qué?- Preguntó, girándose hacia Nathan.

 

@Dylan Kyle Myrddin




#4987375 * ~ Castillo de la Familia Myrddin ~ * (MM B: 98439)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 07 agosto 2016 - 05:12

Los fuertes destellos del sol casi cegaron al castaño, el cual notó una agradable brisa corriendo por el lugar. Luego de acostumbrarse a la fuerte luz,  avanzó un poco más a través de aquél jardín, hasta llegar a un sitio despejado de árboles y demás cosas que podrían hacer que el niño que llevaba en sus hombros terminara hecho una mazamorra en el suelo.
 
Bajó a su hijo y lo depositó en el césped, en frente de la escoba que también había dejado allí. Se sentó a su lado, alzando la cabeza hacia el cielo despejado y cerrando los ojos, mientras el minicastaño se entretenía con algunos bichos que encontraba por ahí. El castillo ofrecía una vista espléndida bajo los dorados rayos del sol, con sus altas torres, sus cientos de ventanas, y su aspecto medieval. Y además, las colinas que se hallaban al fondo del lugar completaban aquél espléndido y maravilloso paisaje. Pero el Myrddin no miraba nada de eso. Seguía con los ojos cerrados, disfrutando con una sonrisa de la brisa que corría.
 
Se sintió como transportado en el tiempo y el espacio. No se hallaba en aquél jardín, al lado de su hijo, y junto a aquella escoba recién comprada. A sus oídos llegaba el sonido de un río, acompañado del rumor del aire dando contra las hojas de unos árboles tropicales. Vislumbró un par de ojos de un color azul intenso, los cuales reflejaban una profunda melancolía. Una suerte de corriente eléctrica recorrió su cuerpo entero, como si antes hubiera visto aquel par de ojos...
 
Abrió los ojos de repente. No entendía nada de lo que había sentido, y sin embargo, aquella escena se le hacía muy familiar, y aquellos ojos, tan azules como el cielo que se encontraba sobre él, se le hacían muy... familiares.
 
Volteó a ver qué hacia su hijo, y se dio con la sorpresa de que no estaba. Se puso de pie y caminó hasta los árboles. De seguro lo encontraría por ahí. Y en efecto, allí estaba el crío, colgando de la rama de un árbol, y saludándolo con una sonrisa.
 
-Ni me voy a molestar en preguntar a quién saliste así- Dijo al verlo, suspiró, y se dirigió hacia el árbol para bajarlo de ahí. -Se demoran mucho ¿Les habrá pasado algo?- Se preguntó a sí mismo, mirando hacia atrás -A lo mejor ya están ahí- Se llevó a su hijo y regresó por donde había caminado antes.
 
-Oh mira, ahí están- Dijo, mientras se acercaba al lugar donde había dejado su escoba, y los veía acercarse. -Pues bien, una de las razones por las que los he invitado a venir aquí es porque... bueno, enseñando soy malísimo- Admitió, con una sonrisa -Eso, y que no tengo aún la licencia de vuelo. Pero bueno- Continuó, cogiendo su escoba, con la mente aún perdida en aquél extraño par de ojos del color del cielo.


#4980338 * ~ Castillo de la Familia Myrddin ~ * (MM B: 98439)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 18 julio 2016 - 17:56

-Pues ahora lo sabes, Lockhart- respondió el castaño con una sonrisa, mirando a la chica. Recogió su taza y caminó hacia una de las estanterías en las que guardaba chocolate, y sacó una bolsa que contenía granos de café bañados en chocolate.

 

-Mmm... alguien me dijo el otro día que si seguía comiendo esto... ñam... me iba a dar un par cardíaco...- Comentó distraídamente el castaño, mirando a los otros y llevándose algunos granos de café a la boca -Y yo le dije... ñam... YOLO ¿Quieren un poco?- Buscó a su hijo con la mirada, lo cual no fue muy difícil. El niño estaba corriendo en círculos, mientras repetía algo inentendible. -¿Van a venir con nosotros? Genial, ¿Tienen escoba? No creo que sea entreteido pasarse la mañana viendo volar solamente al niño- Preguntó, colocando una mano sobre la cabeza del niño para que se detuviera, el cual comenzó a tambalearse a causa del mareo de correr en círculos. -Eli tiene 3 años, sin embargo, si lo pierdo de vista unos momentos él ya se dio una vuelta por todo el castillo- Respondió a la pregunta de Nathaniel mientras se llevaba otro grano de café a la boca.

 

-Pequeño- Dijo, mirando al niño, el cual estaba con la mirada perdida, y tras recuperarse del mareo, se giró para ver a su padre con una sonrisa -Corre a mi habitación y trae esa escoba que tengo por ahí- El niño sonrió, y se fue corriendo. -Uno...- comenzó a contar -Dos... tres- Eliah volvió con una escoba que cargaba con cierta dificultad. -Muy bien, Eli- El Myrddin mayor felicitó al niño, y lo levantó para cargarlo sobre sus hombros. Se volteó hacia los otros dos con la escoba en la mano, y les dijo -Estaré esperándolos afuera, creo que necesitaré su ayuda para esto-

 

Les sonrió y salió al jardín con el niño mirando alrededor con curiosidad.

 

 

@Dylan Kyle Myrddin

@Bodrik

Esta vez no fue editado, papu :v




#4975115 * ~ Castillo de la Familia Myrddin ~ * (MM B: 98439)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 04 julio 2016 - 18:47

-A ver, pequeño... espera aquí un momento- Dijo el castaño, colocando a su hijo en una silla, y buscando dos tazas. El pequeño miraba hacia todos lados con curiosidad, mientras jugaba con una varita de pega. -Aquí tienes- El Myrddin se sentó enfrente del bebé mientras dejaba una taza con leche enfrente de él. Padre e hijo rieron a la vez en el momento en que la varita de pega se transformaba en un pollo de goma.

 

-¿Papá?- Preguntó el pequeño unos minutos después, al ver que su padre se había quedado mirando fijamente a su taza de café.

 

El Myrddin no le respondió. El color de aquella bebida le había traído cientos de recuerdos. Recuerdos de aquella chica de ojos color miel de la cual se había enamorado. Era aquél mismo líquido de color oscuro lo que hizo que ambos se conocieran. Aspiró por unos momentos su dulce aroma. El de ella era igual, y formaba parte de todas aquellas cosas que le encantaban de Melissa.

 

"No debería apegarme a mis recuerdos" pensó, sonriendo. "Simplemente debo continuar"

 

-¡Papá!- Exclamó el niño, al ver que éste no le prestaba atención.

 

-¿Hm? Oh, lo siento mi niño- Respondió, mirándolo. -Estaba pensando en...- Iba a decir "Melissa", pero eso sólo pondría triste al pequeño. Después de todo, a pesar de que la conoció, él había crecido sin ella. -...En algunos asuntos que tengo-

 

-Oh baia- Dijo el niño, sonriéndole a su papá.

 

En eso, la puerta de la cocina se abrió, y una figura de cabello negro pasó como un rayo cerca de donde estaban ellos. Leonardo se sorprendió al ver que se trataba de Bodrik. Parecía pensativa, y algo triste, así que solamente atinó a decirle -Buenos días, Lockhart- mientras daba un sorbo a su bebida, y el niño repetía lo mismo que su padre.

 

La puerta se volvió a abrir, y a través de ésta pasó alguien a quien Leonardo rara vez había visto. Era un joven, el cual llevaba un libro consigo. Observó por unos momentos al chico, el cual los saludó con un "Buenos días", el cual fue respondido por el castaño y el bebé de la misma forma.

 

-Debo de pasar más tiempo en la casa- Murmuró, sonriendo mientras le daba otro sorbo a su café.

 

 

 

@Dylan Kyle Myrddin

@Bodrik

 

(Cuál editado rufián?)




#4973325 * ~ Castillo de la Familia Myrddin ~ * (MM B: 98439)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 01 julio 2016 - 19:15

-No, no me quiero levantar...- Murmuró de forma cansada al sentir que alguien lo sacudía suavemente -Cinco minutos más, mamá-  se giró para cubrirse con la frazada.

 

-Yo no soy mamá, soy Eli- Respondió aquella pequeña figura, cuya dulce voz hizo que el Myrddin se girara para ver a la persona que le hablaba. Al ver al pequeño, la ya conocida sensación de verse a si mismo cada vez que lo veía se repetía. Era de las cosas más extrañas que le sucedía, pero ¿Qué se podía hacer? Eliah era como una réplica en miniatura de su padre, pero mucho más adorable, lo cual fue heredado de su madre.

 

-¿Cómo estás, pequeño?- Dijo, mientras el niño se lanzaba hacia él para abrazarlo. -Hambre- murmuró Eliah, señalando su barriga, y adoptando una expresión tan tierna... que el castaño mayor casi lo lanzaba por la ventana. No es que él odiara lo tierno que era su hijo, es simplemente que, en palabras de Louis: Demasiada ternura hace daño.

 

-Ya veo... déjame levantarme, y te llevaré a la cocina- Leo colocó al pequeño a un lado, para ponerse de pie y luego inclinarse para cargar al minicastaño.

 

-Entonces... ¿Qué has estado haciendo estos últimos días? Te he visto dando vueltas de aquí hacia allá por todo el castillo- Preguntó a Eliah, en el momento en que ambos ya se acercaban a la cocina. -Mmm...- El niño sólo atinó a sonreírle, y a encogerse de hombros. -En fin- respondió el Myrddin -¿Qué te apetece comer, Eli?- Dijo, entrando ambos en la cocina, y comenzando a buscar algo para desayunar.




#4959905 The Arabic Place (MM B: 94021)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 23 mayo 2016 - 04:38

Leonardo Louis Myrddin

 

-¿Por qué te has puesto nerviosa? Creí que solamente a Emilia le gustaban mis ojos, pero ya veo que no es así- Dijo el castaño, riendo al ver la reacción de la Lockhart, y notando las bolsas de compras que ella tenía a su lado. -Oh. ¿Un obsequio?-  Preguntó al oír a la chica, mirando el dije que ella llevaba en su cuello, el cual lo hizo pensar en aquél que él mismo le regaló a su pelirroja. -¿Y de quién será?- Preguntó con una sonrisa maliciosa, apuntando con su varita a su cabello, tornándolo brevemente de color verde, y regresándolo a su habitual color castaño en un instante -En serio, me cuesta adivinar quién es- Continuó, mirando por unos momentos la malteada de la chica, deseando una. Cuando ella le ofreció algo de comer no lo pensó dos veces -Si, me gustaría una malteada de choc...- Pero no pudo terminar su pedido, ya que la joven lo había interrumpido, poniéndose de pie, y disculpándose, para dirigirse a otra persona.

 

-En fin, ya se lo pediré después- Dijo, mirando de reojo a las bolsas de Bodrik -Sé que no debería, pero... oh qué demonios- y se lanzó a ver lo que la Lockhart había comprado.

 

-Catalejos, un recibo de una motocicleta, ¿Poción para dormir? ¿Qué es lo que esta chica hace en sus ratos libres?- Murmuró con una ligera risa, imaginándose a su amiga secuestrando personas los fines de semana -Y esto es... ¿Qué rayos?- Se preguntó a sí mismo, cogiendo una poción que se le había hecho familiar -Seducción eterna... esta niña es peligrosa- comentó, algo sorprendido de encontrar una poción así entre las compras de Bo. ¿Para qué querría ella algo así?

 

-Interesante...- susurró, girándose para ver a la chica hablando con el otro visitante. -Me pregunto qué pasará si...- E instantáneamente, echó el contenido de la botella en la malteada de la joven -No debería hacer esto, pero quizás sea divertido ver sus efectos en alguien como Bo- Soltó una breve y discreta risa, y devolvió las compras de Bodrik a su lugar, fingiendo no haber hecho nada.

 

-Y, si mi deducción no me falla, creo que lo tenía pensado usar en cierta persona de la cual ella me habló- Se dijo a sí mismo, fingiendo jugar distraídamente con su varita, y esperando a que la chica regresara, para pedirle su malteada.

 

@Bodrik




#4956503 The Arabic Place (MM B: 94021)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 09 mayo 2016 - 18:47

Leonardo Louis Myrddin

 

La lluvia arreciaba, mientras una figura caminaba tranquilamente por el Callejón Diagon. No llevaba paraguas como las otras personas que por ahí transitaban, él mismo había aplicado a su ropa, y a la mochila que llevaba, un encantamiento de impermeabilidad. Contrario a la mayoría de personas, él adoraba la lluvia. Le recordaba ciertas cosas de su pasado y la vida que antes llevaba entre las sombras, además de que le agradaba la sensación del viento y las gotas de lluvia en su cara.

 

El rostro del chico exhibía una sonrisa. Era la misma que siempre mostraba para esconder su verdadero yo, pero en este caso, la sonrisa era auténtica. Últimamente se había estado sintiendo muy dichoso. Iba a tener un bebé con la chica a la cual él amaba, y además, parecía que todo a su alrededor encajaba perfectamente. ¿Duraría para siempre? Obviamente no, pero mientras tanto, disfrutaría de su vida tal y como era en aquellos momentos.

 

Se había pasado el día entero dando vueltas en el callejón, comprando cosas para bebé, las cuales llenaban su mochila mágicamente expandida hasta la mitad. Bien pudo haberle pedido a su elfo que hiciera el trabajo por él, pero prefirió ir él mismo a comprar. Además, su reserva privada de chocolates se estaba agotando, y tenía que ir por más provisiones, las cuales llenaban la otra mitad de su mochila.

 

De repente, se detuvo en seco, al leer lo que un llamativo letrero anunciaba. ¿The Arabic Place? Si la memoria no le fallaba, era propiedad de su amiga Bodrik. Su estómago hizo un sonido repentino. Había estado tan ocupado viendo las cosas para su niña que no probó bocado alguno en todo el día. -Me pregunto si a Liesse le gusta el Shawarma- se preguntó a si mismo con una sonrisa, mientras abría la puerta e ingresaba al lugar.

 

Era un bonito y agradable local, con decoración obviamente de temática árabe. Habían varias mesas en fila, y la tenue iluminación de color rojo le recordaron vagamente a un burdel. -Qué lugar tan curioso- murmuró, caminando entre las mesas hasta que, no muy lejos de allí, visualizó a una chica colocándose una especie de collar, para luego de escribir una nota y entregársela a un ave. Se acercó un poco más al ver al ave partir, y se dio con la sorpresa de que se trataba de Bodrik, su amiga de cabello negro a la cual él apreciaba mucho. Se veía feliz.

 

-Discúlpeme señorita, pero se puede saber el motivo de su alegría? O quizás.. ¿Espera a alguien más?- Preguntó con una sonrisa, tomando asiento al lado de ella.




#4945101 Aliento de Dragón (MM B: 107037)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 31 marzo 2016 - 16:40

Leonardo Louis Myrddin

 

En verdad, era una gran sorpresa para él encontrarse a su hijo en aquél lugar, sobretodo porque el niño solo tenía tres años, y era muy raro que él viniera caminando solamente, ya que era demasiado pequeño para aparecerse o usar una escoba, o saber usar un traslador.

 

-¡Hola pequeño! ¿Cómo has venido hasta acá?- Le preguntó, mientras revolvía sus cabellos.

 

-Caminando-  Respondió el niño, de forma simple y sin rodeos, sin dejar de mirar a la adolescente que estaba al lado de su padre.

 

Eso era muy raro. Pero bueno, qué se le iba a hacer. El Myrddin miró a su hija por unos momentos. Se veía algo... sorprendida,y feliz a la vez.  Eso lo alegraba.

 

-Oh cierto. Ambos no se conocen- Louis sonrió -Anne, él es Eliah, tu medio hermano- Dijo, mostrándole al niño como si fuera un peluche. -Eliah, ella es Anne. Espero se lleven bien- Le sonrió a los dos, mientras Eliah estiraba una mano hacia Anne  y reía -Mana... nueva- Dijo el niño

 

De repente, se oyeron las puertas del ascensor detrás de ellos, y un dulce aroma llegó hasta el castaño. Se volteó para ver a quién le pertenecía ese aroma, y lo primero que vio fue una hermosa cabellera roja, para luego sentir el suave roce de unos labios contra los suyos.

 

El Myrddin sonrió y tomó de la cintura a su novia cuando ella hubo terminado de saludar a Eliah y Anne. -¿A qué debo esta sorpresiva visita, señorita Atkins?- Preguntó, devolviéndole el beso que antes había recibido. La sola presencia de aquella pelirroja bastaba para hacerlo olvidar todo lo demás, y llenarlo de una inmensa felicidad.

 

Miró a sus hijos de nuevo. Anne daba vueltas, y Eliah la seguía detrás. Le parecía algo increíble que, luego de todo lo que había pasado, estuviera ahí con la chica que tanto amaba, y que además, el hecho de que ambos estuvieran formando una familia lo llenara de felicidad. Miró una vez más a su chica y colocó una mano en su vientre. -¿Cómo se encuentra?- Preguntó, refiriéndose a la pequeña niña que se estaba formando dentro de Emilia, y que ellos iban a conocer dentro de poco.

 

@Emilia Malraux @Anne Aren




#4935472 Aliento de Dragón (MM B: 107037)

Escrito por Leonardo Myrddin E. el 02 marzo 2016 - 22:26

Leonardo Louis Myrddin

¿Dónde estaba? Todo era oscuridad. Resonaban gritos en su cabeza. Él llevaba algo en sus brazos. Una figura humana. Más gritos. Todo se ilumina de repente. Cuando baja la vista para ver a quién estaba cargando, se encuentra con el delicado rostro de una chica pelirroja de ojos azules. Su verde mirada la contempló horrorizado. Sentía a alguien cerca a él.

-¬¬-


¿Acaso nadie lo iba a dejar dormir? El Myrddin abrió los ojos en el momento en que sintió algo en su cara. Agua. Era agua. Giró la vista, y vio una sombra moviendose rápidamente por los pasillos. -Creo que ya se quién es- Murmuró, mientras se ponia de pie y se iba por una toalla.

Le daría un susto. Aquella niña pagaría por haberlo despertado. Se secó la cara y cogió su katana. -No debe estar muy lejos- Comentó distraídamente, mientras dos golpes en el suelo se escuchaban, originados por su pie izquierdo.

En un instante, él ya no estaba. Estaba corriendo por los pasillos a velocidad de dios, buscando a la que le había echado el agua en la cara. No tardó mucho. Se acercó silenciosa y rápidamente por detras de ella, cubriéndole los ojos, y pasando la parte sin filo de la katana por su cuello -Sabes que cometiste un error mortal- Susurró en su oido, destapándole los ojos, y guardando la katana -¿Cómo has estado peque?- Preguntó a su hija, llamándola de aquella forma que a ella no le gustaba, sólo por haberle echado el agua en la cara. -¿Has venido tu sola, Anne?- Dijo, mientras ambos caminaban de regreso al lugar donde él estaba, justo al lado de la sala de entrenamiento con armas. Hacía poco que Emilia y él se habían enterado que tenían una hija adolescente, y que habían perdido la memoria, y aunque el ya era padre, y Liesse y él ya esperaban otra niña, la sensación se le hacía muy extraña.

Eliah Caesar Myrddin

La diminuta figura caminaba por el Callejón Diagon, mirando las tiendas con mucho interés. Ya antes había salido de su casa a pasear solo, pero nunca había ido a un lugar tal como el Callejón Diagon. Todo estaba lleno de cosas fascinantes, y llenas de magia. Sin embargo, él no estaba para eso.

-Disculpe- Preguntó, jalando la parte baja de su túnica, a un mago alto -¿A-aliento de Dragón?- El mago, algo extrañado al ver al diminuto ser que le preguntaba eso, señaló hacia donde se encontraba el hotel, y volvió a lo suyo. El castaño miró en la dirección que el mago había señalado, y comenzó a caminar hacia el edificio. Ya antes le había preguntado a dos personas más, y se habia perdido entre tanta gente, pero al fin habia encontrado el dichoso lugar. Vaya que le resultaba difícil movilizarse por un lugar tan lleno de gente, y más difícil se hacia si eras un bebé de 3 años.

Luego de unos minutos, llegó al lugar deseado. Era un hotel grande, y de seguro sería difícil encontrar a quien buscaba, pero no imposible.

Entró como si mada, y comenzó a deambular por los pasillos, buscando a un castaño muy parecido a él, pero más alto, hasta que, doblando una esquina en el cuarto piso, lo vio, junto a una chica al parecer adolescente. Comenzó a correr, hasta llegar al castaño, el cual al girarse para verlo, sonrió, y lo abrazó -Papá!- Exclamó el pequeño, girandose para mirar con curiosidad a la chica que acompañaba a Leonardo.

@Anne Aren