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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Robb Stark

Miembro desde 15 may 2014
Última actividad oct 24 2015 12:01
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#4851124 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 26 septiembre 2015 - 15:37

La puerta tras ellos se cerró con fuerza desprendiendo un poco del polvo acumulado del techo que cayó como una fina llovizna sobre sus cabezas <<si hay alguien dormido en el castillo ya no lo esta mas>> pensó en gracia el Stark observando como Sebastian acariciaba la frente de su hermana que se agitaba en sueños.

 

Despreciaba a los demonios y su afán de causar daño y más daño sin fundamento válido, volviéndose inclusive contra las personas con las cuales compartían cuerpo. Eran parásitos detestables y su misión era erradicarlos como el paladín que era, luz contra oscuridad la batalla era eterna y muy agotadora.

 

Emilia dejó de temblar y hablar en susurros y el silencio volvió hacerse en el salón, sus preguntas seguían pendientes en el aire y tras sentarse en una gastada silla Sebastián las contestó. Mientras el norteño relataba Robb trataba de comprender todo lo que representaba aquel hombre para su madre, un Stark al igual que ellos pero su relación era muy cerrada, intima, una conexión de cuerpo, mente y alma.

 

Y pese a lo increíble que pareciera que aquel hombre que jamás vio estuviera tan ligado a su madre y conociera a todos, el joven lobo sabía que estaba diciendo la verdad y que no ocultaba nada en su relato, les contó todo lo que era sin recelo alguno <<Es un verdadero Stark>> juzgó internamente.

 

Echó una mirada de reojo a Romina justo cuando un aullido quebró los monótonos sonidos de los bosques de le isla, como si se tratara de un aviso Sebastián se incorporó y palmeó uno de los hombros del castaño con energía y dijo unas palabras que tardaron en se digeridas por completo. ¿Señor de Rocadragón? ¿el?... no era posible su madre era la señora de Rocadragón ella y el nuevo patriarca que estaba desaparecido y el cual nunca vio.

 

El solo era señor y protector de Winterfall… pero si su madre estaba indispuesta y era el hijo mayor hijo de ambos patriarca parte de la responsabilidad de la isla recaía sobre el. Era un honor y un sueño pero nunca se imaginó que aquella responsabilidad llegara de esa manera rodeada de todo el caos de esa noche.

 

Pero era en los tiempos oscuros cuando uno demostraba que podía ser un buen líder, Balerion lo acepto, los dragones lo hicieron y el Stark tenía que corresponderles. Afirmó secamente con la cabeza y desvainó a Viento del Norte, el acero desnudo brilló en el aire viciado de la habitación y Robb se volvió hacia Romina y Sebastián.

 

- Hay que encontrar a Kassandra - 




#4850962 Winterfall~ (MM B: 98828)

Escrito por Robb Stark el 25 septiembre 2015 - 21:12

La chica le respondió el cumplido con una sonrisa y eso era más que suficiente para el Stark – Claro que puedo mostrarte el castillo, Winterfall esta repleto de historias y leyendas que se remontan hasta la Edad de los Héroes y se cuenta que mucho de los cimientos datan de esos tiempos – le comentó a la Evans.

 

La familia Stark era una nueva “intrusa” en la antigua comunidad mágica británica pero no por eso reciente, sus antepasados crearon a la familia de los huargos milenios atrás en otras tierras muy lejanas de Inglaterra. Estaba dispuesto a incorporarse y mostrarle el castillo a Nicole cuando la voz de Bel interrumpió sus acciones, el castaño se giró y observó a la mujer a sus espaldas.

 

La bruja sostenía un libro entre sus manos y le mostraba la tapa del mismo, el joven lobo entrecerró sus ojos tratando de leer que rezaba el título – Descuida, puedes llevártelo si mi madre lo necesitara se lo hubiera llevado con ella en su viaje – agitó la mano como retándole importancia y se prestó para escuchar las siguientes palabras de la bruja.

 

- Precisamente hablábamos de eso con Nicole – le comunicó mientras los copos seguían cayendo copiosamente tras los altos ventanales del salón – El clima sigue empeorando y durante las noches la temperatura cae mucho en Winterfall – le explicó – Winterfall no espera visitas y únicamente estoy yo solo en el castillo, no son para nada una molestia sino todo lo contrario – la soledad nunca lo molestó pero tener para si solo un enorme castillo mientras esperaba a que el resto de su familia volviera era cansador y deprimente.

 

- Los elfos están en las cocinas preparando la cena y siempre cocinan para mas de una persona – sonrió – además son los mejores en las artes culinarias de todo el Norte, mi madre lo supo elegir buenos – carraspeó – habitaciones sobran pueden elegir las que le gusten en el Gran Torreón todas de ellas están limpias y se mantienen cálidas durantes las noches – el viento comenzó a soplar con fiereza arañando los vidrios – No puedo llamarme anfitrión si dejo que partan con este clima – finalizó esperando la respuesta de la bruja. 




#4850082 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 23 septiembre 2015 - 01:10

El saber que el sujeto era norteño al igual que el, hizo que confiara aun mas en el extraño si Siberia lo aceptó y conocía a su madre no era un enemigo, además curó sus manos. Si quisiera hacerles dañarlo podría haber aprovechado cuando estaban completamente débiles y desorientados exactamente como los encontró.

 

Sebastián pues así se llamaba el hombre cargó en sus brazos a Emilia y los guió hacia el interior del castillo. Antes de introducirse en el vestíbulo echó un último vistazo a los terrenos del castillo ¿Dónde estaría su madre y Balerion en esos momentos? ¿Alejándose kilómetros y kilómetros de la isla surcando el frío mar del norte? ¿U ocultos en los amplios bosques de RocaDragón?

 

Solo esperaba que sea donde se ocultara ella estuviera bien, Verano que no se apartó del joven lobo en ningún momento fue el primero en cruzar el umbral de la puerta y correr derecho hacia un brillo de plata en el suelo a unos metros de distancia. – Viento del Norte – susurró apartándose del grupo unos instantes para tomar su espada.

 

Sentir la empuñadora entre sus dedos y el peso del metal en su mano fue completamente revitalizante. Realizó un suave y sutil movimiento y su cuerpo respondió bien, contento guardó la espada en su vaina que inmediatamente se materializó entorno a la cintura del castaño y siguió a sus hermanas y a Sebastián tras una puerta hacia una habitación que no conocía.

 

El abandono de la estancia se podía hasta respirar, el aromo dulce que indicaba que aquel lugar cayó en el olvido inundó las fosas nasales de Robb mientra se sumergía en aquel mundo de telarañas y muebles cubiertos por sabanas blancas y polvo. El norteño depositó con cuidado a Emilia sobre un sofá y se volvió hacia ellos ¿Quién era el?

 

La mención de su padre lo sorprendió ¿conocía Aziid? Y por lo visto no solo eso, conocía a la perfección aquella parte del castillo cuando ni el ni sus hermanas que vivían allí sabían de su existencia. Un escalofrío recorrió su espalda pese al fuego que ardía en la chimenea ¿Cómo podía saber todo eso?

 

Su madre estaba bien de nuevo el lo sabía, no entendía como aquel extraño conocía a su familia y al castillo mejor que el pero a su vez le era imposible desconfiar - ¿Conocías a mi padre? – se adelanto unos pasos - ¿Quién eres realmente? – le pregunto observando la botella de la cual bebía. 




#4849656 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 22 septiembre 2015 - 00:52

¿Qué pasara con tus manos? La pregunta de su hermana era el reflejo de su inquietud interna  pues todo implicaba el uso de sus manos, un mago dependía de sus manos al igual que un paladín, un guerrero, un patriarca, todo lo que era gran parte dependía de su habilidad con la mismas. ¿Cómo volvería a sostener una varita? ¿Una espada? Volver a tocar una persona, todo era muy confuso y no quería que su vida cambiara.

 

- No lo sé – le dijo a Romina no ganaba nada pretendiendo ser conocedor de una solución, por otro lado sus manos no eran la prioridad en aquel momento. Dragonstone era un caos total, su madre desapareció y aun no sabía si Luthien seguía con el control de su cuerpo, Balerion estaba suelto, un licántropo rondaba por los bosques y todos sufrieron daños durante el encuentro con el demonio.

 

Una voz masculina se dejo ir a pocos pasos de ellos, no lograba encontrar correlación alguna entra aquella voz y alguna  persona y al levantar la vista se encontró con un completo desconocido. Después de los eventos de aquella noche era imposible no reaccionar frente a lo nuevo a la defensiva pero recordó que sin las manos era el más débil e inútil de todos en aquel grupo y se contuvo antes de hacer alguna tontería.

 

El mago llamó para su sorpresa al lobo albino de su madre por nombre y este se acercó hasta el desconocido para olfatearlo. Irremediablemente recordó cuando estuvo en la piel de su lobo y un nuevo mundo se descubrió al utilizar su olfato, a un huargo jamás se lo podía engañar con los olores e incluso veían más allá de lo físico, las sensaciones, sentimientos e intenciones eran sensibles a los hocicos.

 

Siberia lo aceptó y eso era más que suficiente para el joven lobo, el hombre vestía una gruesa capa de piel que lo cubría completamente y su forma de andar y su acento al hablar le reveló que era un norteño al igual que el. ¿Un Stark? no eran la única familia del Norte pero si la más importante pero no lo conocía.

 

- Si fue hielo – contestó con la voz un poco oxidada aún después del cambio de piel con Verano. Su cachorro se sentó junto a sus piernas y clavo sus ojos dorados en el extraño analizándolo. Después de rebuscar unos segundos en un morral Sebastián extrajo un pequeño frasco con un líquido en su interior y derramó un poco del mismo sobre las destrozadas muñecas de Robb.

 

El efecto de las lágrimas de fénix fue inmediato sobre las heridas y una oleada de intenso alivio recorrió su cuerpo. Al bajar su mirada se encontró con unas muñecas y manos en perfecto estado una atisbo de sonrisa se dejo entrever en su rostro mientras flexionaba nuevamente los dedos era como vivir de nuevo.

 

Se volvió hacia el mago – Gracias, soy Robb… Robb Stark Targaryen hijo de Arya – se presentó el joven lobo.  




#4849073 Winterfall~ (MM B: 98828)

Escrito por Robb Stark el 20 septiembre 2015 - 22:17

Aceptó, por lo menos tendría una cena por delante para conocer a la chica que lo tenía cautivado. El Stark no era de los que creía en flechazos a primera vista pero Nicole le había puesto patas para arriba aquello, era algo nuevo pero para nada incómodo. Y nuevamente aquel rubor cubrió las mejillas de la de Evans ¿ella sentiría algo parecido? Tenía que intentarlo.

 

- ¿Eres de las que se ruboriza fácil? – le dedicó una sonrisa – pues te hace más hermosa, no te preocupes - ¿era debido al fuego de la chimenea o algo más? – pero si el fuego te incomoda podemos ir en busca de tu madre y dirigirnos ya al comedor, los elfos se esmeraran al saber que tenemos invitados son excelentes en las cocinas – le informó.

 

Los primeros copos de lo que prometía ser una nevada nocturna comenzaron a caer del otro lado de los ventanales del Gran Salón, pronto cubrirían del blanco el Bosque de Lobos, el Bosque de Dioses y los jardines de Winterfall – Pues espero que tu madre acepte, esta nevada promete durar toda lo noche – estiró su mano y rozó la calida piel de la mano de la bruja - ¿Quieres ir ahora por ella? - 




#4848322 Winterfall~ (MM B: 98828)

Escrito por Robb Stark el 19 septiembre 2015 - 17:40

Era una chica hermosa y el rubor en sus mejillas al hablarle solo logró acrecentar aquella característica. Le pareció linda desde que la vio cruzar el umbral de la gran puerta de roble pero aún no estaba seguro si aquello iba más allá, pero que le dejó un impresión no había duda de eso. Solo tenía que conocerla un poco más y no iba a perder la oportunidad, era un Stark no se iba a quedar de brazos cruzados esperando que los azares del destino lo condujeran.

 

- Te estas congelando las manos – dijo al ver como Nicole se frotaba las mismas, era normal que muchas personas que venían por primera vez a Winterfall sintieran el peso de las condiciones extremas del lugar incluso dentro del calido interior del castillo. – Vamos cerca del fuego, te sentará mejor – agregó señalando una de las cinco chimeneas del salón.

 

Juntos caminaron hasta unos cómodos sillones de un color verde oscuro con complejos diseños de la fauna del lugar sobre la tela – Elije el que gustes – le sonrió antes de sentarse, el cambio de temperatura era mas apreciable en aquel lugar, el fuego que ardía en la chimenea aumentaba en varios grados en comparación con el centro del Gran Salón – Si aun sigues teniendo en frío dime y te conseguiré algún par de guantes, mi madre tendrá alguno que te servirá – le ofreció.

 

Observó un poco sus ojos de una tonalidad entre el verde y el marrón, ojos únicos…. ¿tan atrapado lo tenía Nicole?  - Estaba listo para cenar – retomó la conversación que sostenían minutos atrás – Los elfos de Winterfall cocinan de maravilla y no esperó a nadie más por eso no existe problema en que se queden a cenar, para mi sería un placer ya que últimamente el único mago del lugar soy yo – observó por la ventana como la noche oscurecía los jardines – Además – hizo un gesto con la cabeza hacia la ventana – cuando cae la noche también lo hacen las temperaturas en Winterfall y las nevadas no son raras – le explicó a la bruja. 

 

@Nicole Evans Crowley




#4847590 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 17 septiembre 2015 - 21:04

En el instante que Balerion tocó tierra la vista del Stark comenzó a nublarse, poco a poco lo contornos se difuminaron los colores desaparecieron hasta que el negro dominó su visual y se desvaneció.

 

Abrir los ojos le resultó de las tareas mas abrumadoras de su vida, sus parpados pesaban toneladas y por más que sintiera que debía abrirlo su cuerpo prefería seguir en aquel estado de letargo, pero tras unos segundos de lucha interna contra su cuerpo la mente se impuso y la visión del alto techo del vestíbulo le dio la bienvenida.

 

La cabeza le daba vueltas tras el cambio de pieles y al mareo se le sumó el dolor de las heridas. No sentía nada más que dolor en las manos, una sensación que se extendía por sus brazos hasta llegar a su cabeza y hacerla latir rítmicamente. Intentó incorporarse pero sus manos no le respondían y se vio forzado a utilizar sus codos y fue cuando vio el blanco pelaje de Siberia.

 

El huargo le lamía las muñecas destrozadas y pese a estar viéndolo no podía sentir el tacto de la lengua del animal con la piel ennegrecida de la zona. El dolor lo seguía castigando pero la única información que le llegaba desde las manos nada más. Fueron varios minutos de esfuerzo constante hasta que logro erguirse, a su cuerpo aún le costaba responder luego de haber enviado su espíritu al cuerpo del cachorro, pero con cada segundo que pasaba se sentía más cómodo con el.

 

Siberia observaba cada movimiento torpe del Stark en la lucha de adaptarse nuevamente a su anatomía, anatomía que tenía incompleta comprobó tras mirarse nuevamente las manos. Eran inservibles, estaban muertas nunca se había hecho un daño como tal y no estaba seguro de que pudiera recuperarse de aquello, pero peor era sentir la madera de su varita en el bolsillo y ver a Viento del Norte en el suelo a sabiendas de que no podía utilizar ninguna de las dos, estaba indefensos, desnudo en un lugar peligroso.

 

Los ruidos de afuera le llegaban lejanos, no sabía que pasaba lo último que recordaba era cuando llegó con Balerion después de eso volvió a su cuerpo. ¿Servía de algo que saliera? No podía hacer mucho, con un cuerpo que le respondía lento y sin manos era tan útil como la gran puerta de roble <<aunque la puerta puede cerrarse y resguardar del frío al castillo>> pensó con amargura.

 

Y la rabia volvió anteponerse a la desazón, fue lento tendría que haber hecho algo cuando tenía aún las dos manos. Podría haberle cortado las manos a Luthien antes de que ella le dejara las suyas inútiles, tantas cosas pero nada se le ocurrió. Unos pequeños pasos se acercaban hasta el y al bajar la vista se encontró con su cachorro, el animal lo miraba preocupado sabía lo que sentía pese a no compartir su cuerpo en aquel momento, era una conexión con la que recién comenzaba a experimentar.

 

- Ahora somos unos – fueron la palabras que escogió, su voz le sonaba extraña y las palabras le fueron difícil de pronunciar hubiera sido más fácil aullar, pero ahora no era un lobo era un hombre. – Verano, tu nombre es Verano – lo supo en cuanto cambio de piel, se sentía con vida dentro de el, cálido, alegre, muy lejos de lo que sentía  durante aquellos instantes en su cuerpo.

 

- El invierno se acerca, pero ahora voy a tener siempre al verano cerca – sonrió no esperaba sonreír nunca más. El silencio se hizo en el exterior - ¿Qué pasa? – ambos lobos parecían tener la misma preocupaciones porque fueron los primeros en salir por las grandes puertas de roble mientras el joven lobo lo seguía con paso lento detrás.

 

Balerion y su madre ya no estaban pero sus hermanas seguían allí – ¡Emilia! – exclamó preocupado al verla en el suelo. Bajó lo más rápido que pudo hacia ella junto con los huargos a su lado, las manos seguían estando igual de muertas e inútiles que en el interior del castillo situación que lo consternaba ver a su hermana herida en el suelo y no poder hacer nada – Romina ven, ayúdame con Emilia – le pidió a la menor de los tres. 




#4846725 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 13 septiembre 2015 - 01:40

El tiempo volvía a correr en su contra, no sabía a ciencia cierta que sucedía en el castillo pero los olores a muerte, sangre y dolor se colaban en su nariz mientras corría  sobre el irregular terreno de la isla. Para ser tan pequeño avanzaba con una sorprendente rapidez se sorprendió el Stark, el cambio de pieles trasmitía una sensación extraña pues a pesar de ser él en el cuerpo del cachorro de vez en cuando sentía al animal, lo que pensaba, lo que sentía, lo que quería.

 

Sus patas no producían sonido alguno al pasar sobre rocas, hojas, ramas, eran como suaves caricias en la superficie, era una sombra gris que recorría Dragonstone tras su objetivo. La isla era un mosaico de aromas y podía diferenciar cada uno de ellos era algo parecido a ver con el olfato, y era de su nariz de la cual se valía para encontrar a su única esperanza, aún no sabía que hacer cuando diera con el pero lo que importaba en esos momentos era encontrarlo.

 

El rastro que perseguía aumenta en intensidad con cada paso pero aún no lograba verlo ¿Qué hacía libre? Una bestia de ese poder era un peligro para todos y mas estando su madre en aquella condición, era la única que podía hacerlo entender por que decir controlar era una burla, aquellos animales jamás se amaestraban.

 

El aroma aumentaba y aumentaba hasta que lo envolvió por completo, prácticamente ocultando los otros era olor a fuego, el fuego más grande que jamás sintió hasta su nariz comenzaba a arder al respirar el aire. Estaba en un claro, era el bosque de dioses del castillo, la luna brillaba con fuerza tiñendo los árboles de plata, revitalizándolo. Cuando esta se apagó, fue de una sola vez todo se oscureció y una poderosa ráfaga de viento sacudió la vegetación y su pelaje gris.

 

Alzó la cabeza al cielo y se topó con la bestia. Era una imagen de una belleza cautivante pero a la vez lo más aterrador que jamás vio, la dualidad era hipnótica y lo hacia sentir tan pequeño, el dragón era enorme, su sombra si se alzara a una buena altura podría cubrir toda la isla. Los ojos del Balerion brillaron como rubíes de lava en la oscura noche y todo su pelaje de erizo al sentir su mirada.

 

¿Qué haría ahora? Un mal movimiento y sería un aperitivo del dragón, se mantenía agitando sus enormes alas sobre el, expectante, calculador, atrayente. Aulló, su aullido fue agudo pero potente y se extendió por toda la isla cubriéndola como una manta. Se hizo un momento de silencio tras su llamado y una fina lluvia comenzó a caer, las gotas le corrían por el pelaje cuando Balerion contestó.

 

El rugido del animal sacudió todo, calló el sonido de la lluvia y los truenos, los sonidos del bosque y de la tierra debajo de ellos hasta el mar quedo en silencio. Los oídos aún le zumbaban cuando sus ojos dorados se cruzaron con los rojos de Balerion y le suplicó, estaba desesperado era la última oportunidad de toda la familia.

 

El dragón volvió a rugir y se alejó batiendo las alas hacia el castillo dejando a Robb mudo ¿el dragón acepto ayudarlo? ¿le hizo caso? Pese a estar en el cuerpo de su cachorro sabía que Balerion vio mas alla de la piel y se dio cuenta de quien era en realidad. Enfiló sus patas y comenzó a perseguir la sombra de su salvador. 




#4846273 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 11 septiembre 2015 - 01:10

Se estaban tardando demasiado en actuar pero el problema radicaba en que no sabían realmente que debían hacer. Eran cinco y no se les ocurría una solución y la situación se le estaba yendo del control si es que alguna vez lo estuvo, el Stark fulminó con la mirada al demonio mientras se devanaba los sesos pensando… buscando… mas nada surgió.

 

El hielo de Lúthien se derretía ante el fuego de Emilia pero eso no era suficiente, ellos jamás podrían contra el demonio. Las palmas de la manos comenzaron a dolerle al ver lo fuertemente que sostenía el empuñadora de su espada pero aún así se aferró aun mas al metal, lo sentía como su ultima oportunidad sin el estaba desnudo.

 

El cuerpo ya no le respondía, sus reflejos estaban dormidos o el demonio tenía una velocidad impresionante. De la nada materializó un carcaj, un arco y flechas de hielo y lanzó una hacia su hermana menor y antes que el joven lobo diera un paso en su dirección unos tentáculos de hielo surgieron del aire frío del vestíbulo y se entrelazaron entre sus manos inmovilizándolo.

 

No era hielo normal lo supo en cuanto este comenzó a quemar, un dolor insoportable comenzó a afectarlo, una corriente de sufrimiento que nacía desde sus muñecas y se extendía hasta su cabeza nublándole la vista. Eran como cien cuchillos que devoraban la carne de sus muñecas, un ardor intenso que lo mareaba.

 

Aquello era más que simple hielo, el dolor iba más allá del frío y el conocía el frío. Dio unos débiles intentos para liberarse pero su cuerpo ya no le respondía con normalidad, las cuchillas ya cortaban el hueso y nervios de sus muñecas, ahogó un gritó mordiéndose la lengua y el calido sabor de la sangre inundo su boca.

 

Algo pequeño golpeó sus piernas o una parte que aún podía sentir de ellas e involuntariamente sus dedos se abrieron y el sonido del metal de Viento del Norte al chocar contra el suelo resonó en su cabeza <<¡No!>> no podía perder la espada, el caballero que soltaba la espada se rendía ante la muerte pero el no quería morir.

 

La sala comenzó a darle vueltas en la cabeza y sus esposas de hielo desaparecieron, cayó de rodillas en el duro suelo de piedra y miró horrorizado lo que quedaba de sus manos. Estaban completamente negras e hinchadas, muertas, dobladas de una forma similar a puños <<Mis manos>> pero sus muñecas estaban peor, la carne era negra al igual que en sus manos pero estaba abierta, cortadas en tajos desiguales de tejido muerto. Solo los huesos blancos como el hielo que le hizo aquello cortaban la monocromía de la escena, expuestos de una forma muy espeluznante.

 

El acero de Viento del Norte brilló <<ya no puedo usarte>> se lamentó antes de sumergirse en oscuridad.

 

 

Abrió los ojos nuevamente y los olores de sangre, fuego, hielo, humanos y algo más oscuro lo envolvieron, podía hasta percibir su regusto en su lengua. Era magnifico jamás sintió el mundo tan nítido, nada se le escapaba y su cuerpo inerte no era la excepción. Verse caído de aquella forma y con las manos tan destrozadas lo golpeó por segunda vez. Ya no era el, dejó su piel para tomar la de su cachorro de huargo, el estaba aún allí solo que demasiado asustado y atemorizado con la situación como para debatirse.

 

El también esta asustado, no sabía que podía hacer eso y no entendía de que forma lo hizo. Los wargs eran seres de lo que solo escuchó en cuentos sobre Poniente, de niño aquellos cuentos le gustaban, humanos que podían introducirse en el cuerpo de los lobos y vivir una segunda vida en aquellos animales era un sueño para el Stark.

 

Todo era confuso pero el olor del demonio lo abrazó con dedos oscuros y lo hizo gruñir, levantó su hocico hacia la mujer besada por el fuego y olfateó.  Dos olores, dos seres, una mujer con un olor similar al de Robb pero muy distinto a la vez <<mi madre>> y otro que no le gustó para nada, un olor penetrante, quemante como el hielo <<Lúthien>>.

 

El otro huargo la miraba desafiante dispuesto a saltar sobre ella y desgarrarle la garganta ¿su manada a partir de aquel momento? El aún era un cachorro, no tenía la fuerza necesaria para derribar aquel demonio y el… no Robb… su otra parte…. Estaba en suelo inmóvil con su mente en otro cuerpo… en este cuerpo…

 

Robb gritó un nombre… y de pronto el conocía al mencionado…. Era su única opción el heredero de Winterfall lo sabía, el único con el poder suficiente para detener al demonio. Corrió hacia la gran puerta de madera con velocidad y la empujó hasta que esta cedió permitiendo que una bocanada de aire nocturno entrara y empapara su nariz con los mil y un aromas de Dragonstone.

 

Y el estaba allí y por el tenía que ir. 




#4843363 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 29 agosto 2015 - 01:48

Romina y Emilia estaba cerca de el y era su hermana menor la que mas parecía confundida frente toda aquel evento, la comprendía a la perfección el estaría en igual situación si desconociera la existencia de Luthien el demonio que su madre mantenía oculto en su interior, un peligro latente que acaba de liberarse y los fulminaba con aquellos ojos verdes tan deslumbrantes como amenazantes.

 

“¿Qué haremos ahora Robb?” la pregunta de Emilia seguía repitiéndose en su cabeza sin fin ¿Qué harían ahora? No tenía respuesta frente a la duda, no sabía como accionar a continuación, tenía a Viento del Norte en la mano, una espada infalible y muy poderosa pero la dualidad demonio – Arya era la mejor defensa de Luthien.

 

No se arriesgaría a lastimar al demonio si como contraparte su madre resultaba herida, detestaba a los demonios, criaturas infernales, oscuras, retorcidas y malvadas la peor escoria sobre la tierra pero a la vez muy poderosos y muy astutos no se debían dejar atrapar por los hilos de aquel ser.

 

Responder “no se” sería lo mas sincero pero en aquel momento no podía fallarle a la familia – No permitir que se vaya – le susurró en baja voz a su hermana. Dos personas mas ingresaron al salón después de que Emilia, Siberia y el lo hicieron, se trataba de Alessandra y Kassandra. ¿El numero sería una ventaja si tenían que recurrir a un enfrentamiento?

 

Las palabras frías como el hielo salieron imperiosas de los labios de Luthien hasta el y se le clavaron cual cuchillas – Por mi puedes pasear eternamente por los siete infiernos una y otra vez, llagar tu pies con el fuego del camino, cegarte con la opresiva oscuridad y recibir los arañazos, golpes y mordidas de las almas perdidas que en el habitan mientras te enloqueces son su gritos y llantos de súplica – su tono jamás subió en ningún momento pero era tan frío como el hielo que comenzaba a cubrir las paredes

 

Mantenía sus ojos claros en el fulgor verdoso del demonio – Pero yo hice una promesa, le prometí a mi padre y mi hermano que no dejaría que nada les sucediera a mi madre y hermanas – recitó apretando con energías la dorada empuñadora de Viento del Norte – Así que deja a mi familia en paz, libera a mi madre y no te atrevas a tocar un solo cabello a nadie y te podrás ir sin problemas – no iba a tratar con demonios – De lo contrario…. – sus cejas se fruncieron – No te gustara para nada lo que te haré a continuación – concluyó la amenaza. 

 

@ @ @Emilia Malraux @ @romina12345




#4842058 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 22 agosto 2015 - 19:43

La silueta de su hermana recortada bajo la plateada luz de la luna fue hasta donde el lobo lo guió, suspiró <<¿Solo para saludar a mi hermana tanto alboroto ca.brón?>> pensó mirando molesto a Siberia. El enorme huargo apoyó sus patas delanteras en el bajo muro donde Emilia estaba sentada y comenzó a lamerle el rostro <Segundos atrás era el animal mas fiero y ahora parece un cachorrito> no pudo evitar que una floja sonrisa curvara sus labios mientras observaba.

 

-Emilia – saludó a la demonio dando dos pasos hacia delante y solo eso pudo avanzar, Siberia abandonó a la chica y lo embistió con dureza hasta casi hacerle perder el equilibrio, balancearse con una sola mano era mas difícil que con las dos pero tenía la zurda ocupada en  sostener al pequeño cachorro de lobo contra su pecho, aún así logró mantener sus dos pies sobre el suelo.

 

- Siberia – regañó al huargo molestó por su actitud errática ¿Qué le pasaba aquella noche? Pero el lobo seguía inquieto, con las orejas gachas y gruñendo sin cesar siguió su camino hacia el castillo. Algo no estaba bien, Emilia no era su destino estaba buscando mas personas ¿Tan grave era el asunto? su hermana lo precedió  en la persecución.

 

Mientras seguía al huargo, el huargo en su pecho despertó y alzó su pequeño rostro hacia el rostro del Stark ¿sentiría algo también? Los hermanos y el lobo ingresaron dentro del castillo apresuradamente – mi**.da – atinó a decir al ver el espectáculo que se desarrollaba en la entrada de Dragonstone.

 

Su hermana Romina luchaba perpleja para liberarse de hielo en sus pies que la mantenía aferrada al piso, mientras su madre la miraba con desprecio. El pelaje de Siberia se encrespo y el cachorro en su pecho tembló pero fue la voz de Emilia lo que lo ayudo a entender. Luthien, el demonio de su madre era el ser que generó todas aquellas reacciones.

 

Prestó mas atención a la figura de su madre y en el detalle encontró al demonio, los ojos. En aquel momento eran pozos verdes que nada tenían que ver con la mirada de su madre, sus músculos se tensaron. Jamás Arya le ocultó la existencia del demonio pero este nunca se manifestó delante del joven lobo y ahora lo tenía delante por primera vez.

 

- Escóndete – ordenó al cachorro de huargo al depositarlo en el suelo, no conocía al demonio pero estaba seguro de que con palabras no lo alejarían de su madre. Emilia lo buscaba con la mirada, una nueva mirada su demonio también despertó < A este paso seré el único no demonio en la sala> pensó con gracia el castaño pues la situación no le producía miedo no era una situación fácil, ni segura pero confiaba en que todo estaría bajo control.

 

Era un paladín recién nombrado, orden de guerrero de luz que se encargaban de proteger al pueblo de seres oscuros, como los demonios pero estaba entrenado en la espada desde el momento en que el maestro de armas consideró que era capaz de sostener una. Viento del Norte se materializó en sus manos, era una espada magnífica, un mandoble enorme el cual despedía el brillo de la plata en la hoja, coronada por una elaborada empuñadura dorada que representaba la cabeza de un lobo.

 

Desde que formaba parte de los paladines Viento del Norte parecía haber absorbido parte de las nuevas habilidades del Stark, haciéndola aún más mortífera de lo que ya era. Pero como decían la espada la hacia el brazo que la esgrimía – La famosa Luthien – dijo en alta voz para captar la atención del demonio. 

 

@ @romina12345 @Emilia Malraux




#4841630 El Caldero Chorreante

Escrito por Robb Stark el 20 agosto 2015 - 21:21

La voz de la camarera lo sacó de su ensimismamiento, la fría bebida no tardó en llegar hasta sus manos posándose con suavidad sobre la limpia mesa individual que eligió para pasar el rato. El Stark levantó la mirada para encontrarse con aquellos ojos bellos pero a la vez tan familiares, aquella cabellera larga y roja cual fuego, las facciones de aquel rostro le recordaba a su madre de una manera bastante perturbadora.

 

Pero aquella mujer era más joven que Arya, posiblemente de la edad de el o inclusive menos, pero ni no era su madre ni nadie conocido no comprendía porque no podía apartar la vista de aquel rostro, los ojos era algo en los ojos los tenía cautivado. La camarera se dio cuenta de la forma en la que la estaba mirando y la vio palidecer del miedo, la estaba analizando porque no podía ser cierto, era imposible, una locura.

 

La chica se giró rápidamente en dirección hacia las escaleras que ascendían hacia las habitaciones del Caldero pero el joven lobo fue mas rápido y rodeó con una de sus manos la delgada muñeca de su hermana reteniéndola - ¿Ámbar? - 

 

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#4841618 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 20 agosto 2015 - 21:00

Siberia terminó por aceptar al cachorro lo que alivió un poco la tensión en el ambiente, el animal entre sus brazos también lo notó pues inmediatamente dejó de lanzar aquel agudo gruñido y hasta emitió un leve bostezo. El Stark aún dudaba sobre dejar en el suelo cachorro de huargo junto con Siberia pese a la aceptación no se dejaba fiar mucho del todo.

 

Pero el animalito parecía cómodo contra su pecho por lo cual no había apuro en tomar una decisión – ¿Dónde esta Arya? – le preguntó al huargo de su madre, era raro verlo tan lejos de su madre o su hermana y más por aquellas horas pero todo en esa noche  era extraño ¿Qué estaba pasando?

 

Inmediatamente el lobo blanco como la nieve comenzó a aullar y ladrar mientras se movía inquieto de un lado a otro - ¿Qué te pasa? – preguntó el joven lobo con el seño fruncido ¿y ahora que? Todo era tan confuso hasta que lo entendió, quería que lo siguiera – Vamos muchacho, guíame – lo apremió mientras lo seguía.

 

Los huargos no eran lobos comunes, pero las diferencias no estaban solo en lo físico aquellos animales era poseedores de una inteligencia superior, además de una especie de sexto sentido que les permitía ver y percibir mas allá de lo que los rodeaba. 

 

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#4839880 El Caldero Chorreante

Escrito por Robb Stark el 14 agosto 2015 - 17:43

Eran de aquellos pocos momentos libres que tenia durante las maratónicas jornadas laborales que le tocaban por semana. Nunca se quejaba del trabajo, amaba lo que hacía era lo suyo y lo sabía incluso antes de empezar, pero agradecía esos pequeños escapes que se daba el lujo de hacer. Estaba desde la mañana en el Cuartel y por la noche le tocaba encargarse de un extenso papeleo sin contar con la posibilidad de algún emergencia que requiriera su presencia, un auror debía estar siempre dispuesto y listo.

 

Pero tenía por delante dos horas completas para el, alejar sus pensamientos del trabajo por un tiempo, leer un poco, tomar algo, comer algo, disfrutar. El atardecer ya estaba sobre la ciudad tiñendo de fuego a Londres, la jornada fue una de las mas calurosa que recordaba de lo que iba de un verano que pronto tocaría fin. Un verano muy movido para el Stark, su vuelta al país de Noruega lo aguardó con muchas sorpresas y cambios, algunos de los cuales lo marcaron muy hondo, como la muerte de su padre y de su hermano.

 

Trató de no pensar en ellos, aún no sanaba la herida de su perdida y no quería enturbiar sus dos horas libres en una nebulosa de dolor, apresuró la marcha como si de esa manera pudiera alejarse de aquellas ideas. Llevó una mano hacia sus pantalones vaqueros, la vestimenta le lucía tan antinatural que se sentía incómodo, camisas, chaquetas, vaqueros, calzado deportivo ropa muggle no eran su estilo pero era lo que debía llevar si paseaba por las calles de Londres.

 

Todo mago y bruja lo tenía en claro, el anonimato era fundamental los muggles no debían saber de su existencia, aunque muchos magos y brujas no eran tan buenos en el disfraz como el joven lobo. Un auror los reconocía al instante, los muggles también pero adjudicaban aquellas prendas a la falta de cordura no a una causa mas mística, gracias a los dioses.

 

Su mano por fin dio con lo que buscaba, lo único que haría que los muggles pensaran que el tampoco estaba cuerdo, cerró sus dedos entorno a la madera de arciano que la sintió tibia al tacto era la unión entre un mago y su varita. Aquel instrumento era como su talismán cuando intentaba hacerse pasar por muggle, lo hacía sentir él, cómodo, seguro a pesar de estar escondida a la vista de todos.

 

No esperaba tener que usarla pero saber que estaba con el lo tranquilizaba, la noche pronto se cerniría sobre ellos y como presagio de la misma una fresa brisa comenzaba a levantarse desde el norte. El lugar que buscaba no estaba tan lejos, solo a unas cuadras que recorrió en pocos minutos para detenerse frente a la descuidad estructura del Caldero Chorreante.

 

Local muy famoso aunque su aspecto inspiraba abandono, pero como decían no juzgues un libro por su portada, el bar era el centro de la vida social de los magos de Londres uno dentro de el podía encontrar cualquier cosa. Empujó la puerta con la pintura descascarillada e ingreso en el calido y movido interior del Caldero, muchas personas pero ninguna conocida moneda corriente observó el Stark avanzando hacia la barra donde el tabernero Tom lo esperaba.

 

- Una cerveza – le pidió.  




#4839403 Familia Targaryen - Dragonstone (MM B: 103883)

Escrito por Robb Stark el 12 agosto 2015 - 17:19

El huargo lo presintió mucho antes que Robb, sus orejas se irguieron, su pelaje se erizó y unos finos dientes salieron a relucir junto con un gruñido profundo. La figura enorme y de un intenso color blanco de Siberia los analizaba dispuesto a lanzarse encima de ellos, el Stark se incorporó y empujó el cachorro detrás de él.

 

Conocía al huargo de su madre desde que era un cachorro y sabía que la rabia del mismo no era contra el sino contra el animal que tenía detrás, pero ese animal ahora era suyo y no iba a dejar  que lo atacara bastaba un bocado de Siberia y todo se acababa.

 

- Siberia atrás – le dijo con voz firme regañando al animal con la mirada, nunca se jugaba con un huargo pero el no lo estaba haciendo sabía tratar con aquellos animales pero solo su madre tenía el completo control sobre el. El pelaje blanco del animal parecía brillar en la oscuridad de la noche era una ejemplar hermoso pero en aquel momento lucia muy amenazador, lentamente el joven lobo tomó a su cachorro y lo subió hasta la altura de su pecho.

 

- Atrás – dijo con un movimiento seco de la mano al huargo, quería hacerle entender que el cachorro no era un enemigo que a partir de aquel momento formaría parte de la familia y tendría que aprender a convivir con otro huargo. Su pequeño cachorro no se dejaba amenazar seguía emitiendo un suave gruñido desde su pecho. – Este cachorro es parte de la familia ahora, de nuestra jauría – los huargos eran inteligentes estaba seguro de que entendía lo que decía. 

 

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