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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Bakari

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Última actividad Hoy, 03:18
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Temas que he comenzado

Libro del Caos

06 enero 2021 - 12:58

Bakari miró sobre sus hombros al árbol de fuego de su pueblo, no le agradaba enseñar a los magos los conocimientos de su pueblo porque no confiaba en ellos pero después de tanta cháchara por parte de la dirección de la Universidad de había Unido a ellos junto a otros Uzzas.

Suspiró.

El recuerdo de ese día aún le atormentada pero al ver que era hora de prender su marcha a enseñar se levantó del suelo sin sacudir el polvo que había juntado su cuerpo descubierto desde el alba hasta ese momento. Pese a tener 60 años aún se movía con la agilidad de una persona mucho más joven, la vida sana y sus pectorales era la prueba de ello, las únicas pruebas de su crecimiento era su cabello y su barba que estaban grises pero apesar de eso sus ojos brillaban ante la expectativa de ver el intento de los magos para vicularse al señor del Caos, aquélla fuerza imparable que pocos magos tenian el poder para manejarlo y aún así les costaba.

Egipto.

Hay fue dónde apareció para esperar a su alumno, aquellas tierras estaban plagadas de almas que Anubis no permitía descansar en paz, no sonrió sólo observó el vasto desierto arenoso con el sol en el centro del cielo, anunciando que era hora de comenzar.

¿Cuántas ruedas posee el libro y cuáles son? - preguntó hacia el mago - ¿Puedes nombrarme a los señores del Caos?


Prueba del Libro de la Sangre

16 noviembre 2020 - 00:49

El trío llegó a destino. Bakari, Ariadna y Hannity se encontraban en las mazmorras donde debían dar con la princesa y regresarla con su padre cuando la emboscada llegó a su punto culmine. Se necesitaron más de quince soldados del Señor de las Montañas para reducir al Guerrero Uzza que con desespero peleó hasta acabar con una mejilla aplanada en el suelo frío y húmedo. Éste miró a sus alumnas como esperando qué éstas hicieran algo al respecto, o quizás sin admitirlo solo estaba preocupado por ellas, después de todo las había arrojado a la boca del lobo sin darse cuenta. 
 
Al parecer el Señor de las Montañas era ávido en la estrategia y el juego, lo supieron de su propia boca cuando él mismo en persona acudió a la captura de sus "muchachos", quería jactarse de poseer, además de una princesa, a dos brujas y un ancestral miembro del pueblo Uzza. Se lo veía jocoso, más poco le duraría. 
 
—Juguemos un juego— Masculló Bakari apretando los dientes, como manotazo de ahogado.
 
Al Rey Marion quinto, Señor de las Montañas, le brillaron los ojos, hizo un ademán con su dedo anillado y los soldados se hicieron a un lado, cuan ola humana en retroceso, liberando al hombre. El guerrero le propuso que enfrentase a sus alumnas a duelo, y que según quién ganase —él no apostaría por ninguna— los liberaría o podría hacer con los cuatro cuanto quisiera. 
 
Miró, mientras Marion aplaudía, a las mujeres haciendo un asentimiento ligero con la cabeza. Ellas serían la pantalla para que Bakari liberase a la princesa y luego volviese para rematar al alcornoque que estaría entretenido viendo a las brujas batallar. 
 
—¡¡Que comience el duelo!!
 
Gritó el Señor de las Montañas. 
 
 
- REGLAS -
 
 
 
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@Ariadna Macnair Crowley

Libro de la Sangre

01 noviembre 2020 - 18:23

Qué mejor momento para dominar los poderes de la sangre que cuando la brecha entre vida y muerte desaparece, pensó Bakari. Su sonrisa retorcida se reflejaba en las calmas orillas de un lago negro, totalmente opacado por un eclipse mágico; no sabía si tenía que ver con los Arcanos de Habilidad o con alguna maldición de esas que los adolescentes sueltan sin querer en Halloween, pero quedaba perfecto en el escenario. Según le informaron los Directivos, dos alumnas pronto acudirían a su llamado, un traslador en forma de prendedor con espadas cruzadas que les llevarían ante él. 

 

Detrás, el árbol de llama eterna le escocía la espalda. Llevaba el torso descubierto a pesar de hacer frío para la época, iba descalzo y tenía el cabello desalineado, parecía un loco o que portaba un disfraz "de", pero la verdad era que venía de una batalla, para no perder la costumbre y por ello su rostro curtido y varonil estaba salpicado de sangre. Cientos de pecas carmesí se extendían por la piel, y en sus manos gotas caían y escurrían el filo de la espada que portaba. 

 

Existían dos posibilidades: Sus alumnas huirían de miedo o le enfrentarían. 

 

Pateó desganado el suelo bajo sus pies levantando una capa de polvo, una nube translúcida a través de la cual pudo divisar dos siluetas que con el correr de los segundos fueron tomando la figura de un par de mujeres, exactamente dos bellos ejemplares de bruja ¿Serían lo suficientemente fuertes como para completar la clase en una pieza?

 

—¡Bienvenidas, jóvenes!

 

Exclamó, gritó, su voz era ronca, violenta. Desde lejos ambas pudieron oírlo, el viento vibró con le tono e hizo de mensajero. El guerrero clavó la espada frente a él y sacó su varita. 

 

—Espero que estén listas para comenzar.

 

Agregó. Apuntó en su dirección y cuando las alumnas se detuvieron, para defenderse o atacar, un haz de la noche se formó en medio de la distancia que les separaba. Allí comenzaba su aventura

 

 

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Prueba del Libro de la Sangre

22 octubre 2020 - 17:39

—Es hora del duelo.
 
Sentenció. Estaba cansado. Estaba listo para batirse a duelo con una alumna que no conocía en lo absloluto, más luego de beber un poco de té, pensí que Ashura se presentaría en las coordenadas que él mismo garabateó en un papel, que luego ató a la pata de un cuervo, y envió al remitente que los Directivos otorgaron de forma confidencial. Así que aguardó, mirando sus sandalias de cuero, con el sol sobre la espalda, quemando, y la brisa colándose entre su peto de hierro. Sentado en una roca inmensa y fría a que llegara el momento adecuado para partir. Disfrutaba del paisaje que la ubicación de su tienda de campaña le ofrecía, pero no siempre tenía el tiempo necesario para admirarle.
 
Más tarde, empleando el haz de la noche se trasladó hacia el escenario. Total y completamente diferente al que le tuvo preparado a sus antiguos alumnos, o para nada similar a la calurosa plaza donde solia recibir a todos sus pupilos, la mayoría de las veces. Aquel sitio era dulce, pastel, delicado, cualquier persona de buen corazón tendría lástima por destruir siquiera un trozo del área forestal que Bakari había recreado para los duelistas, un punto idílico de Brasil. 
 
Un precioso estanque natural del lado izquierdo. Árboles, arbustos, rocas de todos los tamaños, y criaturas escurridizas; los turistas se volvían locos allí. El cielo sobre sus cabezas era de un perfecto celeste pastel, las nubes parecían comestibles y los pájaros silbaban melodías pegajosas. Los árboles eran altos y frondosos, de verdes hojas y coloridos frutos. Las flores eran el acabado perfecto, y el ambiente apestaba a aire puro, fresco, a vida. 
 
Pero el Uzza no quería que absolutamente todo fuese perfecto, por lo que transformado su vara de cristal en un largo bá.culo, cercó un perímetro de doce metros, formando una circunferencia, con largas lenguas de fuego que no quemaría el escenario, más sí al alumno que desease escapar. Tanto él como Lestrange aparecerían dentro de ese perímetro, y no podrían salir por las buenas. Únicamente habría un vencedor, y cuando el escenario así lo dispusiera, las llamas mermarían para que éste pudiera partir, habiend aprobado el libro de la sangre. 
 

 

 

 

° REGLAS °

 

  • No existen los límites de tiempo entre respuesta y respuesta. Por tanto, la regla de hechizos impactados desaparece.
  • Duración del duelo: Del  17 de Septiembre al 27 de Octubre

 


Libro de La Sangre

05 octubre 2020 - 00:22

Una segunda edición. El mes de octubre corría fresco en Londres pues no había tenido intenciones de trasladar la clase a otro punto geográfico como lo hubo hecho en Septiembre, no valía la pena, y el tomo de La Sangre estaba a resguardo, bajo su cuidado, pues no consideró que alguien más fuese lo suficientemente bueno en la tarea de evitar que fuese robado —otra vez— escondido entre las pequeñas montañas de libros que había en el interior de su tienda de campaña. 

 

Se le hubo informado que únicamente debería instruir a una alumna, la preparación ni siquiera la vio necesaria, por lo que relajó sus pensamientos y se dijo a sí mismo que debía llevar la clase con calma. Era un asiduo guerrero, sí, pero los episodios violentos que se suscitaban a su alrededor desde que el "famoso" Inquisidor comenzó a hacer estragos en la sociedad mágica, le tenían frustrado, furioso por no poder concretar una legión de soldados y darle caza, decepcionado además. 

 

Al menos los Arcanos y los Uzza coincidían en una cosa, los humanos eran frágiles y envidiosos. 

 

La señorita Lestrange habría recibido la notificación de asistencia el día anterior, durante el ocaso, llevada en el pico de un cuervo azul. La misma contenía las coordenadas, que no eran ningún secreto, de su tienda en el corazón del Ateneo, lo suficientemente lejos de su otros compañeros pero no tanto del fino hilo de agua que discurría del lago principal. 

 

Bakari aguardó sentado en una manta con runas grabadas de color vino tinto que resaltaba entre el dorado de la arena. Cruzó sus piernas una por sobre la otra y escondió las sandalias que enfundaban sus pies para depositar, casi haciendo equilibrio, una magnifica daga con mango de plata e incrustaciones en rubíes, sobre su rodilla derecha; un galeón descansaba en la rodilla izquierda. Cerró los ojos y se dejó guiar por el viento que cosquilleaba por las hendijas de su armadura a medio colocar, pues siempre llevaban el pecho al descubierto enseñando un millar de cicatrices.

 

Cuando Ashura arribase, lo sabría.