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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Frankie Triviani

Miembro desde 27 sep 2018
Última actividad sep 07 2020 03:09
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#5359555 Elecciones a Líder de la Marca Tenebrosa

Escrito por Frankie Triviani el 29 agosto 2020 - 01:39

Vengo a botar al abuelo.

Ah no, así no era.

*Revisa su papelito donde anotó su discurso*

Mi voto es para AARON BLACK LESTRANGE, y discursito no hay :v venga que no voy aburrir a nadie siendo que tampoco he estado muy participativa dentro del bando PEEERO siento que de ambos candidatos es a quien más he visto trabajando este año como Ministro, además de haber propuesto muy buenas tramas de rol que han logrado revivir un poco este lugar.

Además... Ah xD No, solo eso. BAIS.


#5353560 Modificaciones y Consultas (Leer post #1)

Escrito por Frankie Triviani el 29 junio 2020 - 05:29

Hola! Vengo con una consulta que raya más en mi frecuente hábito de no recordar las cosas que en otra cosa (?) xD Sucede que abrí el registro de un negocio nuevo hace casi el mes, y me vi en la necesidad de ausentarme un par de semanas del foro, y pensando que podría haber estado resuelta su aprobación me encuentro que no... entonces ya no estoy segura si realmente lo abrí xDD No vine a avisar cuando recién lo hice porque no leí que fuese necesario, pero por si las dudas lo hago ahora... mejor tarde que nunca. Igual, si es que no lo hice, ¿podrían verificar? Gracias por la atención.


#5349056 $$ Comercio de Muggles $$

Escrito por Frankie Triviani el 29 mayo 2020 - 18:30

Aguardé a que mi presuntuosa madre terminara su transacción y respondiera mis preguntas. En aquél momento estaba inspeccionando su compra, desfilando frente a los miserables hombres que habían tenido la desgracia de caer en manos de esclavistas, y que ahora tendrían la oportunidad de convertirse en nuestras pequeñas ratas de laboratorio. Me fue imposible no atender algunas ideas que ya se formulaban para ellos dentro de mi mente. Pobres miserables.
 
A nuestro alrededor el gentío se dispersaba, por lo que yo me sentí un poco mas relajada. No obstante, las miradas seguían clavadas en nosotras, pendientes de cada movimiento que dábamos. Zoella apuntó aquél hecho, como si fuera un motivo para vanagloriarse por ser una Triviani, cosa que yo no compartía en absoluto. Desde mi arribo a Inglaterra, y apenas hube usado el apellido de mis padres en público, tendía a causar las miradas de todos quienes me rodeaban y eso para mi era un fastidio, acostumbrada a operar en las sombras.
 
Me explicó lo que ya sabía, pero dejé que se explayara. La caída del estatuto abría paso al descaro. Todas las actividades que se realizaban por 'debajo de la mesa' eran visibles ante todo el mundo ahora, pero quien sabe cuánto tiempo iba durar aquéllo. No tenía miedo, debía aclarar eso, y me daba igual que la comunidad mágica supiera que era afín a la trata de muggles, pero me gustaba tener tranquilidad y era muy posible que ahora nos convertiríamos en blanco de muchos grupos. 
 
Suspiré hondamente.
 
—Darles poder a estas escorias, ¿es de eso de lo que me estás hablando? —inquirí, regresando la cadena a sus manos para que ella guiara a los hombres lejos del muelle. Caminé a su lado, con el deslumbrante sol sobre nuestras cabezas haciendo resplandecer mi dorado cabello —. No es un reto en absoluto para mi, Zoella, pero tienes que pensar bien lo que estás hablando. La codicia te nubla la vista.
 
Miré hacia atrás, observando aquéllos muggles caminar tras nosotras, incapacitados para hacer cualquier otra cosa. Era posible que aquélla fuese su última caminata en el exterior siendo lo que eran: bolsas de sangre sin otro fin que llenar un espacio en nuestro mundo sin otro talento mas que la autodestrucción. En mis manos se olvidarían de lo que fueron, de lo que son... olvidarían hasta su nombre.
 
—Te equivocas si crees que nosotros tenemos competencia, Zoella —espeté, sonriendo a mi madre.
 
 



#5348744 $$ Comercio de Muggles $$

Escrito por Frankie Triviani el 28 mayo 2020 - 00:49

El lugar era una algarabía. Magos y brujas se acumulaban en la entrada del muelle donde Zoella me había citado, y era notorio que la pugna para comprar muggles había comenzado. Hacía semanas que se había llevado a cabo la inauguración del laboratorio, y era la primera vez que me pasaba por la cabeza la idea de que la Triviani había pagado por toda la gente no mágica que utilizábamos para su adecuado funcionamiento.
 
Su calva era inconfundible entre el gentío, aunque era demasiado claro que todos quisieran mantener cierta distancia de la Triviani pues nadie se le acercaba en un metro a su redonda. La escuché lanzar una oferta mientras me acercaba y me colocaba a un lado de ella.
 
—¿En serio vas a pagar por muggles? —inquirí, viendo como nadie se atrevía a mejorar su oferta y el hombre que lideraba la subasta accedía a entregarle los cinco hombres que había comprado. Me parecía un derroche innecesario de galeones, pero mi madre era una Triviani, y si podría demostrar que podía comprar lo que se le viniera en gana entonces eso haría.
 
No era como yo lo haría... o lo hacía. Me consideraba una genuina flautista de Hamelin en lo que a atraer muggles a mis redes se trataba, la discreción siempre había sido imperante y jamás había sentido ninguna necesidad de evidenciar que los utilizaba, pero ante la caída del estatuto mágico el cinismo flotaba en el aire dentro de la comunidad mágica. No había mas máscaras, ni quien osara detener las "malas prácticas". De cualquier forma, no pagaría ni un knut a la causa.
 
—¿Para qué me hiciste venir aquí, Zoella? —no soportaba el gentío.
 

 

 

@Zoella Triviani




#5348452 · Quimera Lab · (MM B: 114262)

Escrito por Frankie Triviani el 26 mayo 2020 - 03:27

Había perdido toda noción del tiempo. Solo sabía que era tarde, y hacía rato que los empleados se habían esfumado dejándome completamente sola en el laboratorio; también tenía conocimiento de que Zoella seguía en su oficina, pues no había pasado día desde la apertura que no se anunciara conmigo al llegar y al salir. Daba la impresión de que no desaprovechaba ninguna oportunidad de hablar conmigo.
 
No me era molesto, pero era una sensación extraña. La Triviani se entrometía solo lo suficiente y notaba que se esforzaba por darme espacio, lo cual agradecía demasiado. El día inaugural habíamos pasado casi toda la tarde juntas mientras me mostraba las instalaciones que, por mucho, superaron todas mis expectativas, pero después de ello mi atención solo lo dedicaba al trabajo y solo la veía cuando ella me buscaba.
 
Justamente estaba analizando un nuevo cultivo de células, mientras hacía algunas anotaciones interesantes cuando escuché su entrada en el quinto piso, donde yo me encontraba. Por cortesía, bajé el volumen del reproductor de música que tenía encendido para acompañarme, y que en aquél momento dispersaba por mi entorno las notas de una canción de rock suave; supuse que mi madre bajaba para despedirse, pero abrí los ojos con sorpresa cuando noté lo que traía en las manos.
 
—No tenías por qué molestarte —interpuse, pero no había sido consiente de lo seca que tenía la garganta hasta ese momento. Me empiné el vaso y me terminé la sangre de un hito, sintiendo cada gota revitalizar mi cuerpo. Podría ser extraño, dado que trabajaba todo el día con muestras de sangre, pero no estaba bien beberme todo el material de trabajo; el secreto estaba en contener la respiración cuando comenzaba a volverse insoportable. —Gracias, al parecer lo necesitaba.
 
Ella bebía la sangre de su vaso de forma lenta y delicada, como queriendo alargar el tiempo. 
 
—¿Como fue? —inquirí tras un instante, sin poder contener la curiosidad. Me acerqué al microscopio y miré a través del ocular para analizar una nueva muestra que puse en la platina —¿cómo fue que te convertiste?.
 
Aguardé, sin dejar de trabajar, a que ella me contara la forma en que había dejado de ser humana. Cuando. Dónde. Quién. Ni siquiera sabía cual era su edad exacta, y pensé que escuchar su historia sería una excelente forma de llenar el silencio entre ambas. Y en cuanto terminara formularía una pregunta más para evitar que volcara la conversación hacia mí, cosa que de verdad me incomodaba.
 
Sin saber cuanto tiempo había pasado, la voz de la secretaria a través de la bocina llenó el piso anunciando la llegada de Jeremy al laboratorio. No me sorprendía en absoluto, pues ya había contemplado que no tardaría en hacernos una visita; no obstante, habría preferido que tardara más. Dirigí una mirada significativa a Zoella bastante clara con la que silenciosamente le decía "venga, atiéndelo tú".

 

 

 

@Zoella Triviani @Jeranne Triviani




#5348449 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 26 mayo 2020 - 02:41

Tuve que hacer un tremendo esfuerzo por ahogar la risa. No tenía idea de cuáles eran los nombres anteriores de ambos elfos, pero era difícil imaginar que fuesen peores que los que les puso mi hermano; de cualquier manera, las criaturas no presentaron queja, de modo que lo dejé pasar. Un constructor y un chef, aunados a los servicios comunes de limpieza, parecía ser que la ayuda caía atinadamente desde el cielo.
 
—¿Qué lebemoz complal? —preguntó Esaús tras las indicaciones de mi hermano; miré a mi gemelo, pero éste se quedó en blanco y no dijo nada, entonces comprendí que los había mandado a la tienda solo por darles una orden y en realidad no había pensado en lo que debían comprar. Me reí por lo bajo e intercedí.
 
—Necesitamos que vayan y soliciten un cargamento de buena madera y herramientas para construcción, tendrán que ir más lejos —saqué la varita e hice aparecer una hoja de pergamino donde anoté algunas cosas —, no tendrán ningún tipo de problema por pago si les dan mi nombre. Frankie Triviani. Será pago contra entrega en los terrenos Strange, no olviden mencionar la propina para que no demoren. 
 
Me quedé pensativa un par de segundos, haciendo un inventario mental de todo lo que había visto en la tienda de Oliver. Tenía las alacenas muy bien abastecidas, por lo que si a víveres nos referíamos no había mucho que apuntar. 
 
—Tras ello irán a la tienda y traerán todo cuanto a frutos secos puedan encontrar —agregué, después de todo debía mantener a mi hermano lejos de la sangre. Ya se había alimentado, pero sabía por experiencia que a veces no bastaba con hombre y medio —. Eso será todo, vayan.
 
En cuanto se pusieron en marcha, Thomas me tomó en sus brazos sin que yo pudiera evitarlo y comenzó una carrera de regreso. Pensé que me iba a tirar al agua del estanque, pues había advertido aquélla traviesa sonrisa asomar por sus labios, y ya me había preparado para hacerlo caer conmigo si lo intentaba pero cambió de idea al final y se fue de largo. En cuestión de segundos estuvimos de nuevo frente a la tienda de Oliver. Tomé la mano de mi hermano e hice aparecer un billete de juguete 
 
—Gracias, guarde el cambio. —me reí junto con él, mientras sondeaba el terreno y agudizaba el oído para darme cuenta de que los otros seguían comiendo dentro de la tienda. Además bebían cerveza y el coro de voces daba a entender que estaban muy animados allí dentro; por supuesto que no iba a interrumpir, si lo hacía quizás me vería obligada a socializar, y yo siempre rehuía a siquiera hacer el esfuerzo. Me giré hacia mi gemelo y asentí con una sonrisa —Si, será mejor que empecemos, solo déjame avisar que estamos de regreso.
 
Di unos pasos hacia la tienda, y asomé medio cuerpo por la entrada. Lo primero que enfoqué fue a una hermosa serpiente que se erguía desde el interior de un bolso que estaba junto a Arlet, y con pesar pude darme cuenta de que el farikal había sido devorado; les mostré una sonrisa a los tres cuando se percataron de mi presencia.
 
—¿Que tal todo? —saludé —Solo vine a avisar que Thomas y yo estaremos apilando para adelantar un poco el trabajo... por favor, continúen con su charla, no es necesario que ayuden justo ahora —agregué, notando que Oliver había hecho ademán de levantarse, realmente deseando que el ánimo de la tienda no decayera —. Cualquier cosa estaremos afuera.

 

 

@Thomas Clairmont @todos los demás.




#5348229 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 23 mayo 2020 - 05:55

Thomas no demoró en aceptar e intentó deshacerse de los barrotes que privaban de toda libertad a los elfos. Tal y cómo me lo había parecido, la celda estaba reforzada con magia que jamás cedería ante la fuerza fisica, motivo por el cual mi hermano no movió ni un poco las barras de acero pese a su condición de vampiro superdotado. Le hice una seña, sacando mi varita de su escondite, para recitar un contra hechizo en un murmullo bajo mientras él trataba de comunicarse con las criaturas para apaciguarles.
 
—Están hablando élfico —le indiqué a mi hermano, cuando la cerradura se abrió con un ligero 'clic', cediendo ante mi magia —, generalmente se les tiene prohibido hablar en su lengua, pero al no tener dueños pueden hacerlo sin problemas. Ven...
 
Tomé a mi hermano de la mano, y le hice retroceder conmigo unos cuantos pasos atrás, permitiendo que los elfos se sintieran seguros de salir de su cautiverio, aunque era muy evidente que el terror seguía poseyendo sus cuerpos; seguramente nos habían visto comer, y el aire arrastraba el aroma de la carne chamuscada de sus carceleros. Temblaban y sollozaban, como el chirrido de una puerta oxidada; me di cuenta entonces que debía interceder.
 
—Salgan ahora —demandé, con voz autoritaria —, mi hermano y yo les hemos salvado, lo mínimo que pueden hacer es obedecer y salir de allí. !Ahora!
 
Como si hubiesen recibido una descarga eléctrica, ambas criaturas se levantaron y salieron de la jaula. En ese momento me di cuenta que iban desnudos, y las costillas se les marcaban en la piel; ambos estaban en muy mal estado. No obstante, una vez que bajaron de la carreta, se quedaron quietos frente a nosotros con la mirada clavada al suelo.
 
—Muy bien —continué —como ya les dijo mi hermano, les daremos la oportunidad de irse y ser elfos libres si así lo desean, pero también pueden optar por venir con nosotros. Júrenos lealtad, y les tomaremos a nuestro servicio... no les hará falta techo, comida, ni trabajo. Sobre todo trabajo. Si esto es lo que deciden entonces necesitamos que vayan y busquen algo con lo que puedan vestirse.
 
Los elfos se miraron entre sí durante un segundo, pero no dudaron en ir en busca de cualquier tela que les fuera funcional. Tal y como siempre, aquéllas criaturas preferían la esclavitud por encima de su libertad, eran muy raros los casos en que estos preferían ser libres, pero éste no lo era en absoluto. Apenas si podían caminar, pero lograron agenciarse un par de telas que habían pertenecido a los mercaderes antes de volver con nosotros e hincar una rodilla en el suelo en clara seña de servidumbre.
 
—Thomas ha preguntado por sus nombres, díganos antes de que nosotros decidamos ponerles nuevos... y no serán lindos.

 

 

 

@Thomas Clairmont




#5347882 · Quimera Lab · (MM B: 114262)

Escrito por Frankie Triviani el 19 mayo 2020 - 20:16

quimera-logo.png

 

Cruzando en la esquina que da entrada al callejón Horizont, se encuentra oculta una peculiar puerta de madera de Álamo temblón, envejecida y algo gastada. Enmarcada en una pared de ladrillos de una amplia gama de grises. Lograbas ver en la zona superior de la puerta una imagen de hierro, donde se encuentra la quimera que da nombre al laboratorio. 

 

La puerta es abierta únicamente al realizar tres toques, en forma de triangulo y al sentido de las agujas del reloj. Permite la entrada a una inmensa sala, con un fuerte olor aséptico, parecido al de los hospitales muggle. Los inmuebles todos blancos, decoraban la estancia de paredes gris francés, una recepción negra con un acrílico blanco del logo en frente, daba a una duende el espacio de secretaria mágica, remitía las llamadas a la oficina y contestaba correos y demás en la moderna computadora dispuesta para ella.

 

Muebles de espera pegados a la pared junto a una pequeña estantería de revistas y una mesa de café daban las veces de sala de espera. A su costado, una mesa mantenía botellas de agua apilados junto a una maquina de café instantáneo, a su costado una maquina expendedora con hechizo autorellenable que contenía desde golosinas y bebidas muggles hasta productos de Honeydukes.

 

Del lado izquierdo de la recepción, una puerta negra ocultaba la oficina principal del lugar, oficina que la propietaria administrativa usaba para llevar a cabo el papeleo de sus negocios legales e ilícitos. Oficina donde a su vez se reunía con los clientes que acudían de forma inocente al laboratorio.

 

El amplio pasillo a la derecha de la recepción llevaba a cinco puertas.

 

La primera puesta a la izquierda cerrada bajo un fuerte hechizo protector, defensora de los miles de documentos confidenciales que las propietarias guardaban secretamente, y ocultaban el papeleo de miles de experimentos que realizaban a plantas, criaturas mágicas, animales e incluso muggles que secuestraban.

 

La segunda puerta, también a la izquierda daba apertura a una sencilla sala de análisis donde realizaban las investigaciones relacionadas a la genética mágica y procedimientos sencillos de estudio sanguíneo. Diferentes maquinas de grandes tecnologías y de ultima generación daban los estudios más especializados y costosos del país.

 

La tercera puerta, siendo la primera del lado derecho daba las veces de salón de conferencia y reuniones, donde las propietarias se reunían con todo el personal e incluso con sus mejores clientes, una amplia mesa con cómodas sillas abarcaba el centro del lugar, al fondo una televisión plasma mostraba el logo del laboratorio, un minibar a la izquierda con una amplia linea de licores, y a su lado contrario un cumulo de diferentes sustancias ilícitas otorgaba tentación a los visitantes de la habitación.

 

La cuarta puerta, a un lado del salón de conferencia da entrada a un banco privado de sangre. Las propietarias reciben donantes constantes, e incluso extraen la sangre de los cadáveres de sus sujetos de prueba, justo antes de que la sangre pase a ser obsoleta. Las brujas dicen que la sangre es donada a quien lo necesite, cuando la realidad es que son dueñas de una amplia red de trafico de sangre, desde las más conocidas por la gente hasta las más extrañas jamás vistas.

 

Y la ultima puerta, al fondo en medio de todas, era una puerta que se abría con facilidad pero daba la bienvenida a una sala de reconocimiento, las tecnologías más avanzadas pedían a quien cruzara por ella un reconocimiento que empezaba por la lectura del iris, pasaba a una muestra de saliva, seguía con un estudio de las estructuras anatómicas y finalmente terminaba con un reconocimiento del ADN oculto en los vellos de las pestañas (puesto que la Triviani mayor era calva).

 

Solo dos personas tenían total acceso a esta área, Zoella Triviani, Frankie Triviani junto un acompañante que entre con ellas al lugar luego de dejar una muestra de sangre extraída por un piquete en el dedo indice de la mano derecha. 

 

Realizado el proceso de reconocimiento se abre una compuerta que da al descenso de unas escaleras que lleva a un amplio laboratorio mágico de investigación y modificación genética, donde se pueden observar un grupo de mesas de investigación, ahí se encuentra el espacio dedicado a la investigación biológica de plantas junto a respiradores con enredaderas que otorgan el aire a todos los pisos subterraneos, una pequeña compuerta da apertura justo a donde ponen a prueba las plantas y un largo pasillo que lleva a un ascensor, donde se ocultan diferentes pisos.

 

En el segundo piso subterráneo, guardan en habitaciones aseguradas con la tecnología carcelaria más avanzada la gran cantidad de experimentos, realizados por la Especialista de Investigación en Hematología y Genética Mágica Frankie Triviani. Al final de las habitaciones, una amplia cantidad de bóvedas especiales, donde las brujas encierran a los experimentos más peligrosos y altamente delicados.

 

En el tercer piso subterráneo, una plataforma donde se llevan a cabo las operaciones genéticas más importantes de toda la investigación y experimentación de Quimera Lab. Inteligencia artificial suspendida desde el techo que controla en todo momento lo que los científicos bajo un maleficio controlador le ordenan desde la habitación de control, cumplen las ordenes de Frances Triviani, investigadora en jefe. Trabajadores muggles colaboran a la inteligencia artificial, cumpliendo con el trabajo del cual les ha sido obligados a cumplir. Por un pasillo a la derecha, una gran habitación mantiene en almacenes con químicos especiales, a los cuerpos de los experimentos en proceso

 

Cuarto piso subterráneo, aloja la división de investigación genética en biología marina, un espacio con estanques especializados para el almacenamiento de criaturas creadas y robadas por el laboratorio.

 

Quinto y ultimo piso subterráneo, guarda diferentes tipos de laboratorios pequeños, donde ejecutan los experimentos más locos y descabellados jamás pensados, modificaciones genéticas y mezclas entre los ADN de todo lo que a Frankie Triviani se le puda ocurrir.

 

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Afiliados: 

  • Se aceptan voluntarios para los experimentos realizados clandestinamente en el laboratorio. 
  • Todo perteneciente a la familia Triviani obtendrá 100 G por cada rol realizado (Deberá tener un mínimo de 10 roles mensuales).

Criaturas:
 

Objetos:

Elfos: 

 

Link al topic de registro.

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#5347709 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 18 mayo 2020 - 03:53

Habría preferido mejores bocadillos, pero era lo que había. De un momento a otro, habíamos pasado de analizar la situación escondidos en las sombras a tener en nuestras manos a dos mugrientos mercaderes que habían cometido el error de instalarse en aquél camino; se encontraban ebrios, en medio de un festejo que perdía todo sentido ante nuestra irrupción.
 
—Bebe —le indiqué al hombre que tenía frente a mi. 
 
Mi hermano había ido por el otro, y no había dudado en dejarlo inconsciente antes de hundirle los colmillos. Yo había hecho lo propio, empujando al otro hombre contra la carreta que utilizaban para acarrear la celda. El golpe le había confundido, y de inmediato lo giré para inmovilizarlo, usando mi antebrazo en su cuello con fuerza para estrangularlo un momento hasta dejarlo sin aire, y hacerle caer al suelo. Me acuclillé frente a él, y levante su rostro para fijar sus ojos en los míos mientras tosía. 
 
—Bebe más —exigí, unos minutos después, habiendo llenado el cuenco de vino del que ambos harapientos habían estado tomando y ponerlo nuevamente en su mano. Ya se había bebido cuatro, pero estando bajo mi hipnosis no podía hacer menos que obedecer.
 
Tomé el cuenco vacío y lo limpié usando un aguamenti para quitar el resto de vino barato en él. Thomas ya había acabado con el otro tipo, el cual no era mas que un saco de carne completamente vacío tirado en el suelo; en ese momento mi hermano se acercaba a los elfos, deseando el postre. 
 
—Déjalos, te compartiré del mío —exclamé, tras lo cual le sonreí a mi comida y éste me regresó otra en respuesta, completamente enajenado. —Tu brazo. —le pedí, con voz suave, casi dulce, y éste lo tendió para mi. Me saqué el anillo que llevaba en el pulgar, activando la pequeña y afilada cuchilla que tenía escondida. La hundí bajo la muñeca del mercader, haciéndole un corte fino y limpio. 
 
La sangre comenzó a brotar, y puse el cuenco bajo él para llenarlo con ella. El sucio mercader me miraba fijamente, y sonreía cada vez que fijaba mis ojos en él. Usé un poco de mi saliva para cubrir la herida cuando el cuenco se llenó, haciendo que la sangre dejara de correr, y me lo bebí todo. Dulce ambrosía de los dioses recorriendo todo mi cuerpo. Me relamí los labios, y volví a abrir la herida para llenar el recipiente de nuevo, el cual le ofrecí a Thomas.
 
—Deberíamos liberarlos —consideré, un momento después, cuando drenamos toda la sangre de ambos hombres. Me había levantado, y acudí a revisar a los dos elfos temerosos que cargaban. La celda era de acero, y estaba reforzada con magia de la que las criaturas no podían escapar, pero para nosotros sería muy sencillo —, quizás nos den su lealtad ¿quieres un elfo, tommy? —le ofrecí a mi gemelo, lanzando una sonrisa.

 

 

 

@Thomas Clairmont




#5347415 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 16 mayo 2020 - 01:37

Me quedé pensativa unos segundos, inmersa en mis propias palabras. A pesar de saber que era Thomas con quien charlaba aún me era muy extraño escucharme hablar de temas tan íntimos con tanta naturalidad y franqueza, pero sin desear indagar más sobre el tema me dije a mi misma nuevamente que aquéllo no era más que la magia de Thomas y lo conectados que estaba con mi gemelo. Sus palabras entraban en mis oídos y se instalaban en mi pecho, haciéndome sentir paz. Pero, ¿enamorarme?.
 
—Como si eso fuera posible —murmuré, riendo con clara ironía —¿Sabes? Yo realmente lamento mucho no haberte ido a visitar a la clínica antes, pero ahora que sabes quien es Zoella entonces creo que ya no tengo nada que me impida hacerlo —prometí, dando un suave apretón en la mano que tenía sobre mi rodilla —, y si lo deseas puedes invitar a Perséfone aquí, me gustaría conocerla.
 
Thomas no tuvo oportunidad de responder, pues ambos fuimos alertados por un ruido extraño que sonaba no tan distante. Obviamente no eran Mooncalfs, pues aquél era un sonido metálico y rítmico. Nos levantamos, atentos, tratando de discernir lo que era y quién lo producía; sonaba humano. Sonreí cuando mi hermano me llamó Frankenstein, advirtiendo la amenaza de su postura antes de que se lanzara hacía mi.
 
—Tal vez tengas mas fuerza, pero eres tan lento como un troll —exclamé tras esquivarlo y correr hacia la ribera del estanque, dando tremendo salto que me hizo estar del otro lado al siguiente instante. No me detuve, y seguí corriendo mientras seguía el curso que trazaba la melodía tribal a través de los grandes pinos, abedúles y arces. Podía escuchar a mi gemelo corriendo a un par de metros detrás de mi, hasta que pudo alcanzarme cuando disminuí la velocidad de mis zancadas.
 
La fuente del sonido estaba ya frente a nosotros, y nos detuvimos a unos metros, ocultos tras la floresta.

 

 

 

@Thomas Clairmont




#5346800 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 11 mayo 2020 - 05:47

Nuestras risas llenaban el claro, y me pregunté cuánto tiempo habría pasado de la última vez que aquél rellano en medio del bosque había albergado visitantes como nosotros, ¿o acaso seríamos los primeros?. Era difícil saberlo, pero de lo que estaba completamente segura era de que trataría de volver a este mismo lugar con mi hermano en el futuro; un lugar sólo para nosotros dos. Nuestro escondite secreto.
 
—No lo sé —respondí francamente, cambiando de posición sobre el pasto, sentándome en posición india —, conozco a Baelfire desde el primer año en Durmstrang, y si algo sé es que siempre ha sido muy discreto en sus romances a pesar de lo popular que siempre fue —si lo pensaba un poco, jamás me había interesado por las preferencias sexuales del pelirrojo, y si lo pensaba un poco más, me daba cuenta de que no recordaba haberle conocido ninguna novia o novio en nuestros años de estudiantes —. Pero lo podemos averiguar...
 
Pese a lo atractivo que podía estar pareciéndole a Thomas la idea, conocía lo suficiente a mi hermano como para saber que sus pensamientos habían entrado en una controversia, y cuando trató de explicarme el embrollo que tenía en su mente pude entender de lo que se trataba. 
 
No era difícil indagar sobre las diferencias temperamentales entre mi gemelo y yo. Thomas era sensible y emocional, y cuando no se trataba de él yo era una montaña de hielo. Era objetiva e impasible, y carecía de toda empatía. En base a ello, podría decirle a mi hermano que no temiera de salir con quien se diera la gana, que explorara su sexualidad hasta encontrar el lugar donde se sintiera mas cómodo consigo mismo; pero allí estaba, preocupándose por lo que sentía, y por lo que podrían sentir otras personas.
 
Mi conflicto con Oliver no era igual al suyo. Yo no había tenido reparo alguno en decirle al castaño lo que sentía y no sentía por él sin tomar en cuenta sus sentimientos. Sólo habían importado los míos. Solo estaba importando mis apetitos. Sólo estaban importando mis intereses. Thomas me había preguntado si lo amaba, porque en un matrimonio es de lo que primero se habla, de amor. Y yo no creía poder sentir eso. El matrimonio se había vuelto para mi otro negocio, otro contrato.
 
—No creo poder aconsejarte correctamente al respecto, Tommy —dije al fin, con gesto pensativo mientras arrancaba pasto con las manos de la misma forma en que Oliver lo había hecho horas atrás cuando hablamos. Me extrañó percatarme de aquél detalle —Solo... no les mientas jamás. Si no te sientes seguro, dilo. Si no te gusta algo, dilo. Si te gusta, dilo también... pero jamás les mientas. Todo empeora cuando mientes. Y no te mientas a ti mismo. Descubrir quién eres, qué es lo que te gusta y cómo te gusta es tu derecho. Averigua qué es lo que deseas primero, y luego haz las promesas que quieras.
 
Esbocé una débil sonrisa cuando me reencontré con sus ojos.
 
—Estoy segura que tú lo harás mejor que yo.
 
 



#5346406 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 10 mayo 2020 - 02:31

Me quedé absorta en su rostro mientras le escuchaba, sosteniendo mi mano en su pecho, allí donde debía latir un corazón. Me había sentado, con el torso inclinado hacia atrás y apoyando mi peso sobre mi codo. En mi mente trataba de ordenar las posibilidades que el futuro nos tendía ahora que nuestros padres habían hecho entrada en nuestras vidas; sabía que yo no estaba muy dispuesta a convivir con ellos más de lo necesario, pero si Thomas lo deseaba entonces tendría que hacer un esfuerzo mayor.
 
Pero el tampoco era ya un niño pequeño, y reconocía la madurez tanto en sus palabras como en sus sentimientos. A mi me faltaba en lo segundo, pero no estaba segura si deseaba trabajar en ello. 
 
—No, ya no necesitamos su cuidado —respaldé sus palabras, aunque en silencio me pregunté si de verdad alguna vez a mi me había hecho falta. No importaba de todas formas, como mi gemelo dijo ¿que mas daba? —, ahora nos tenemos el uno al otro.
 
Nos dedicamos a observar en silencio a una familia de Mooncalfs que no tuvieron reparo en nosotros para hacer una intrusión en el claro, hasta que Thomas comenzó a reír y decidieron regresar por donde habían aparecido. Cuando el rictus de mi gemelo aminoró y se fundió con el silencio, volteó los papeles y volcó la conversación hacia mis asuntos.
 
—Aún no sé que hacer con él —admití, aunque usarlo de saco de sangre ya había pasado por mi mente años atrás, antes de cometer la tontería de casarnos —, pero ahora me está ofreciendo opciones y posibilidades, y eso es agradable. Así que lo dejaré vivir por el momento. —resolví, sonriendo con complicidad. Entonces Thomas mencionó a Baelfire, y no pude evitar reírme ante tal giro de circunstancias —Creo que eso te hace un vampiro, Tommy.
 
No quería reírme, aunque me parecía muy gracioso, pero no deseaba que Thomas pensara que me burlaba de él así que hice un esfuerzo. Baelfire siempre había tenido ese efecto en las personas, era encantador, agradable y muy apuesto, sin mencionar que efectivamente resultaba apetecible, así que era posible que eso influyera en la forma en que mi hermano veía la situación si jamás antes había conocido a un tipo como el Frisio. 
 
—Aunque... —proseguí, tanteando más el terreno para estar segura. La curiosidad se filtraba por mis ojos, clavados en el azul de los suyos —no tendría nada de malo ser gay, pero eso conlleva a desear otras cosas que van mas allá de solo querer vaciarle la sangre. ¿Se te antoja hacerle otra cosa?.

 

 

@Thomas Clairmont




#5346395 El Basilisco Ahorcado

Escrito por Frankie Triviani el 10 mayo 2020 - 01:24

—¿Acaso estás tratando de comprarme? —inquirí, entornando los ojos hacia ella. Había escuchado todas sus palabras, manteniendo la mirada sobre el fuego, y sin intención alguna de interrumpirla. El pasado era un buen lugar para visitar cuando te has perdido en el camino, te muestra a dónde no quieres regresar, pero jamás sería un buen lugar para quedarse, y habiendo dejado el pasado fuera de la conversación, ahora podía escuchar a mi madre con menos fastidio —, porque lo estás logrando.
 
Esbocé una sonrisa, pequeña pero perceptible. La conversación había fluido hacia mis verdaderos intereses sin que yo hubiese influido en ella, y aunque en parte me agradó, la otra parte de mi podía entrever que muchas de mis conductas morales y sociales eran heredadas, lo que me hacía, bajo mi propia vista, muy poco original. 
 
Le había visto quitarle el seguro a la puerta, y estaba segura de que podía irme ahora mismo si realmente lo deseaba, pero no era así... A menos que la calva comenzara de nuevo con sentimentalismos que me pusieran incómoda de nuevo, pero podía ver que la tensión en la habitación había aminorado a consideración, y que mis palabras habían relajado un poco a la Triviani. Había un brillo extraño e intenso en sus ojos cuando me veía y que me hacía apartar la mirada.
 
—El dinero no me importa mucho, pero de algo tengo que vivir —expuse, recordando que ya no estaba en Oslo, donde me las apañaba de todo lo que la naturaleza me daba —. Me sorprende que me ofrezcas este tipo de negocio cuando estás bien enterada de mi situación legal en Noruega —alcé la mirada hacia ella de pronto, pensativa —, pero supongo que cuento con tu "protección", ¿no es así?. Por si, ya sabes... ellos preguntan.
 
Mi madre una aliada, eso no había visto venir. No quería exponer demasiado mi entusiasmo frente a ella, pero ya me había puesto de pie y había comenzado a recorrer la habitación con fingida curiosidad en los muebles, las pinturas y los detalles de las paredes mientras mi mente le daba mil vueltas al asunto. Ya estaba trabajando con Oliver, pero el mago estaba bajo contrato con una investigación apoyada por el Ministerio en toda regla; lo que me ofrecía Zoella era diferente y, por mucho, más atractivo y ambicioso.
 
Me había olvidado de Oliver. ¿Mi madre lo sabría?.
 
—Acepto. —accedí finalmente, resuelta a trabajar con ella. Mis azules ojos pasaron de sus ojos al techo, luego al fuego, y a sus ojos de nuevo. No deseaba decirlo, pero tenía que hacerlo así que me deshice de todo aquél engorro mental —Por cierto, no sé si lo sepas pero... estoy casada.
 
 



#5346389 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Frankie Triviani el 10 mayo 2020 - 00:35

"Tienes dos hermanas más".
 
Las palabras resonaban en mi cabeza mientras hacía un dobladillo a la nota y la guardaba en uno de mis bolsillos traseros. Por supuesto, yo ya había estado enterada de la existencia de Lady, incluso la de Ada, pero hasta entonces no había tenido intención alguna por acercarme a ellas; había estado tan ensimismada en Thomas que inconscientemente me había olvidado de ellas.
 
"... deberías darles la oportunidad de tenerte en su vida."
 
La voz de mi madre se había vuelto un eco ya no tan lejano en los últimos días, sin lugar a dudas porque debía tener razón. Mis hermanas no tenían culpa alguna de nuestra historia, y aunque no hubiera querido admitirlo desde que me enteré de sus existencias, en el fondo sabía que deseaba conocerlas. ¿Había sido, entonces, la invitación de Lady una idea genuina o Zoella habría tenido alguna influencia? ¿Eso importaba?. Realmente ni siquiera sabía porqué le daba vueltas al asunto... era mi hermana. Mi sangre.
 
Me alejé de la ventana con gesto decidido, aceptando mentalmente el citatorio, mientras una corriente de aire se filtraba al interior de la habitación y agitaba las cortinas, arrastrando consigo la fresca brisa que desprendía del extenso lago que era parte de los terrenos Strange. 
 
Me calcé un par de botas altas, y me puse encima la capa nueva que había comprado días atrás: era de una tela fresca, lo suficientemente resistente pero impermeable al caluroso clima de aquéllos días. Me quedé con lo que ya traía puesto, un mono vestido corto de tirantes en color azul y detalles en marrón. Hell Moon parecía el nombre de un sitio nocturno, y por las palabras expresadas en la nota, era muy probable que se tratara de un bar, de modo que me acerqué al espejo para soltarme el cabello y deslizar un pintalabios de color crudo en mi boca.
 
—Y bien... ¿donde estará? —pregunté en voz alta cuando llegué, aunque el ruido de la música y el barullo de voces amortiguó el sonido de mi voz. Me deslicé entre la gente, directo a la barra conforme mis azules ojos trataban de localizar a la pelirroja. Le había visto un par de veces, de modo que me sentía segura de poder reconocerla, después de todo tenía toda la pinta familiar... y eso no pasaba desapercibido en ningún lugar.
 
Mis labios se curvaron en una sonrisa satisfecha cuando localicé a Lady en la barra, y como estaba ya lo suficientemente cerca solo me tomó unos segundos apearme para llegar hasta ella. Una bruja le acompañaba, pero no le reconocí —Hola hermana —saludé, mostrando a ambas una sonrisa. Solo una sonrisa. Era claro que las relaciones sociales no eran mi fuerte —, tu nota me tomó por sorpresa, pero espero no haberte hecho esperar demasiado.

 

 

 

 

@Lady Luxure Grindelwald @Ada Camille Dumbledore




#5346050 |-|-|-| Familia Strange |-|-|-| (MM B: 114067)

Escrito por Frankie Triviani el 08 mayo 2020 - 07:18

Detuve mi baile de Mooncalf ante su comentario, mirándolo con los ojos entrecerrados —Touché.
 
Sin embargo, seguí bailando, alzando las manos hacia el cielo y ondeándolas parsimoniosamente, mientras mi espalda se arqueaba de diferentes formas y mis pies se deslizaban por todo el claro, en una especie de danza gitana. No siempre tenía la oportunidad de hacer ese tipo de cosas que ni en mil años haría en público, pero al estar con mi hermano nada me detenía... incluso lo disfrutaba.
 
—Deja a los Mooncalfs tranquilos, me gustan esos bichos. —exclamé, deteniéndome al fin al llegar al estanque. Pude ver mi reflejo en el agua, y mis cabellos rubios casi sueltos por completo al no poder sujetarse al moño tras mi bailoteo. Terminé por soltarlo completamente, alisándolo con mis dedos sobre mi hombro derecho. Me giré, y volví con mi hermano, que ya se había tirado al suelo y parecía muy cómodo observando el cielo.
 
Me acerqué despacio, tomando mi tiempo para aspirar la fragancia de las flores impresa en el aire que cruzaba el claro y se elevaba para agitar las ramas de los árboles, produciendo un relajante murmullo —Si, pensaba en algo más sustancioso... pero no de tu sangre vegana, estas loco. Seguro ya debes saber a lo mismo que esos sobres que te dan. !Ugghh!.
 
No logré advertir a tiempo cuando me hizo una zancadilla con sus brazos y caí a su lado en el suelo. Lo empujé ligeramente en protesta, pero ya me estaba riendo junto a él y acomodándome a su lado para ver el cielo de la tarde poblada de nubes. Suspiré profundamente —Ojalá pudiéramos hincarle los colmillos a algún muggle perdido, pero creo que nos alejamos demasiado del camino como para ir por uno —fruncí el ceño, recordando que mi último trago de sangre había sido hacía mas de una semana.
 
—¿Tú que opinas? —pregunté, desviando la mirada hacia él. Desde aquélla perspectiva podía ver el perfil de su rostro dibujado a contraluz, dándole una apariencia tan etérea que casi me hace pensar que había regresado en el tiempo, soñando despierta de nuevo con tenerlo cerca. Alcé la mano, acariciando su cabello tan solo para hacerlo tangible y alejar aquélla sensación de mi cuerpo —Cuéntame —susurré, ansiosa por indagar en sus pensamientos —, ¿que piensas ahora de nuestros padres?. ¿Cómo te sientes ahora que sabes?.