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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Agatha Andrómeda Abbott

Miembro desde 30 jul 2020
Última actividad Ayer, 17:16
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#5415157 Dudas, Consultas y Sugerencias

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 14 febrero 2021 - 23:13

¡Hijos de su guayaba! ¡Nooooo! ¡SE ME OLVIFO LA FRASE! ¡Yo no tengo pareja que me rescate! XD

Bueno, pues espero que se pueda cambiar ¡Miren que yo quiero jugar y así no se puede!

Esperen nomás que pueda usar los dados 7n7 - los apunta en su lista de víctimas -


#5413451 En Busca del Arco de Cupido

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 14 febrero 2021 - 05:02

Nick miembro 1 de la pareja: Agatha Andrómeda Abbott
Link al perfil miembro 1 de la pareja: http://www.harrylati...dromeda-abbott/
 
Nick miembro 2 de la pareja: Kiyotaka Ayanokouji
Link al perfil miembro 2 de la pareja: http://www.harrylati...aka-ayanokouji/
 
Reto conseguido: Hazte una foto haciendo una forma corazón con las manos/dedos
 
Demostración del cumplimiento del reto (links o capturas). https://i.imgur.com/bdOapSc.jpg

 

Flechas de Oro




#5413312 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 14 febrero 2021 - 04:00

Las palabras de este le provocaron una intensa verguenza, dejó la copa a un lado y se cubrió el rostro con ambas manos en un intento vano de controlarse. Se las pasó por el pelo avergonzada e intentó no mirarle, replicando con cierta timidez. - Los alimentos no pueden hacer ese tipo de cosas cherié. - Escuchó pasos, por lo que alzó la vista y vio delante de ella dos cosas: una mirada intensamente salvaje y una fresa sujeta entre dos dedos cerca de su boca. Miró a uno y a otro, aunque al sentir su mano en su pierna, se sonrojó de nuevo. 

 

Haciendo mucho esfuerzo en controlarse, abrió los labios, pero ya que el se atrevía a jugar de cierta manera, pues se limitó únicamente a sacar la lengua y lamer lentamente la fruta, jugueteando alrededor antes de tomarla completamente entre sus labios, mordiéndola. La degustó con suma calma, dejando que este se colase un poco mas adentro, soltando un leve gemido. Sus párpados se entrecerraron en una sonrisa sensual, al pasar la rojiza punta de su lengua por los húmedos labios carnosos. 

 

- ¿No tienes mas? - Preguntó con inocencia, alzando la diestra para sujetarle del mentón. Los dedos se deslizaron lentamente hacia adelante abarcándole la mejilla, atrayéndole mas hacia si con suavidad. Sus rostros estaban muy cerca. Ella se dedicó a contemplarlo detalladamente, tomándose su tiempo, deteniendo la vista en sus labios. Sonrió con dulzura, acercó los suyos poco a poco hacia este, pero cuando casi los rozaba, se alejó hacia otro lado, alcanzando la copa de vino, por lo que sus pechos rozaron contra la punta de la nariz del chico suavemente, antes de que se enderezara y bebiese de la copa soltando un leve suspiro. - Eso ha sido delicioso... - Sonrió con picardía. 




#5412224 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 08 febrero 2021 - 06:38

- Es una buena propuesta, caballero. - Ella asintió con un leve ademán de cabeza. Le gustaba saber que sería acompañada, además de que no solía probar otras comidas que aquellas preparadas por las manos asignadas. En consecuencia, cuando este tomó una parte de su cabello, no pudo evitar sonrojarse ligeramente y desviar la mirada, más al sentir los labios ajenos sobre la piel de su frente. Su corazón se aceleró bastante. 

Sonrió tímidamente y al terminar aquel tierno gesto, aceptó su brazo acompañándole. 

 

- Me las cederán si yo la pido. Verá usted, mi madre es la dueña de este sitio... - No quiso decir nada mas. Le daba cierta vergüenza presumir de las riquezas que poseía su familia, pues esperaba realmente ganar lo propio. No le parecía correcto presumir, prefería mantener un perfil bajo. Se sintió feliz por primera vez en esas noches donde solía pasarlas en solitario, bebiendo un poco de soda y leyendo o jugando ajedrez. Buscó con la mirada los ojos de su acompañante que, siendo sinceros, se estaban volviendo su parte favorita. Pero de nuevo, los prejuicios de apariencia se interpusieron entre ellos, arruinando nuevamente los dulces momentos. 

 

- Basta querido, no te afanes o preocupes por la apariencia. Me es suficiente con que sepas estar a mi lado acompañándome. - Se acercó a el y detuvo con ambas manos aquellos nerviosos gestos, mirándole con suma dulzura. Aprovechando que ambas miradas se encontraron, le dedicó una tierna caricia. - Además, espero ansiosa probar tus platillos. - Comentó con alegría. 




#5411968 El Día de la Amnistía

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 06 febrero 2021 - 04:48

Patético... Un día patético... El mundo muggle es la misma deshonra de la existencia ¿En serio un grupo de magos, se afanaban por proteger a la raza mas destructora del planeta? Absurdo. Una raza cuya existencia es tan efímera, que un par de minutos transcurren para ellos como mil siglos, una especie tan débil, que con un manotazo podías apagar la llama de su vida. Una tontería que se creía dominante, la expresión mas insultante ¿Porqué el estúpido Ministerio pedía la paz, cuando aquella raza pronto acabaría consigo misma? Nada bueno traía su existencia. 

 

Lo peor no era eso. Sino el saber que dos grandes magos estaban atrapados bajo esas estúpidas manos. 

 

¿Dónde demonios se habían metido sus compañeros? Se suponía que no llegarían tarde...

 

Las calles estaban mas concurridas que de costumbre. Aquella locura se parecía un poco al callejón Diagón en época de estudiantes, con la única diferencia de que los que allí estaban eran nomajs, gente común y corriente, no obstante por experiencia al vivir sola, es que supo que no debía confiarse. "Igual que aquella vez" pensó. Ataviada con una capa que ocultaba toda su persona, se mantenía escondida en uno de los callejones adyacentes al edificio que le habían mencionado, quieta entre la penumbra. Desde su ubicación contempló todo, el ir y venir de la gente, las acciones, los autos, el ruido infernal que a cualquiera ponía tenso. Por fortuna no era una criatura propensa a morir bajo el sol o aquello habría acabado en cuanto diese un paso fuera. Permanecía tranquila. Su olfato sensible había detectado el aroma familiar de dos mortífagos algo cercanos, probablemente algunos de sus compañeros. Por su parte esperaba que los otros dos llegaran, pues con una calle tan similar en ruidos, sería sumamente sencillo localizar a los confiados enemigos. Especialmente debido a su don, su gran regalo adquirido desde que era una niña...

 

No. Aquella calma no podía ser solo eso. Desde que había leído algunos archivos privados de su madre, comprobó con gran fundamento, que sus teorías acerca de la organización de los nomajs era muy certera. En consecuencia, tenía conocimiento, gracias a ciertos archivos de su amado padre, que el Ministerio de Magia poseía infiltrados especiales en el mundo común, por lo que, si daba un paso en falso, cualquiera de los aurores que estaban vigilando, la atraparían. Por tanto, no pondría su atención en las posibilidades, sino en lo que la rodeaba. Lentamente cerró los párpados, respiró profundo ignorando todo el caos ciudadano a esa hora, se concentró poco a poco y abrió estos, mostrando una pupila rasgada como los gatos, con un iris ya no teñido de azul sino dorado. 

 

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La forma de percibir el mundo a sus ojos, cambió por completo. 

 

Ya no veía solo gente y objetos. No. Incluso los animales se movían ahora como siluetas de un color determinado, rojo vivo que emanaba calor. Los objetos menos móviles aparecían de azul. Algunos como los motores de los autos, aparecían en naranja. Sus pupilas tenían el don de percibir el estado normal y mágico de las criaturas, reforzando su instinto vampírico de reacción, supervivencia y defensa. Le era muy fácil no dejar pasar hasta el más mínimo detalle, incluyendo aquellos que se escondiesen. Era como una refracción de luz penetrante que sus pupilas tomaban, permitiéndole seguir el sistema cardíaco de cada ser vivo para alimentarse. Pero en este caso, no lo usaría solo para eso. A pesar de estar en pleno día y de la luz demasiado brillosa, había aprendido a separar. Por ello, en pleno uso de su don y sin necesidad de magia, escaneó con la mirada a su alrededor... Y su fría expresión sonrió levemente. 

 

- Allí están... - Como un suspiro, como una simple sombra de la que solo estuviese el recuerdo, salió rápidamente del callejón, tan rápido que un ojo humano, por muy mago que fuese, no habría seguido su récodo por mucho que lo intentase. Sus ojos rasgados le daban una visión exitosa de sus objetivos, sus colmillos picaban del ansia de probar esa sangre espesa y dulzona con propiedades benéficas para ella. Pasó como una exhalación evitando a las personas apenas y levantando una ligera brisa...

 

- Buenas tardes señor. Disculpe ¿Me podría decir qué hora es? - Aquel inteligente pero lento auror que vigilaba los alrededores, se volteó a la dama de cabellos rubios y ojos celestes un tanto perplejo, pero cumpliendo con los modales de cortesía muggle, alzó la muñeca buscando el reloj. Tan pronto le daba la hora y sus miradas se encontraron, pareció que el tiempo se ralentizaba. Hubo un breve período en el que las pupilas de ambos se sonrieron antes de que la dama se marchara sombrilla en mano tras agradecerle. O eso pareció... Pues en medio del gentío, la doncella de cabellos rubios y ojos azules, había abrazado al primer auror, transformándolo en una víctima del mortal beso, bebiendo con tal rapidez su sangre, que mas pareció un gesto de dulce amistad entre dos conocidos, que un silencioso asesinato. Las marrones pupilas de esa persona, perdieron inmediatamente su brillo, quedando un cuerpo vacío, inerme y petrificado. 

 

Ella le bajó los brazos, siempre aprovechando que tantas personas no le verían. Le quitó la varita y la guardó entre su capa. Se despidió cortésmente y volvió a desaparecer entre la gente que caminaba apresurada. Asi, uno a uno fueron cayendo los vigías mágicos que cuidaban el edificio. Siempre se presentaba como una chica rubia de ojos cafés, una niña o una adolescente. A veces era pelirrojiza, otras de cabello negro. Y a cada uno solía hacerle una invitación, una propuesta, una sonrisa amable. Siempre las miradas conectaban y era la perdición. Porque en realidad no es que ella cambiase de forma, sino que... Modificaba a su antojo los recuerdos de las personas. Crear una ilusión para engañar a sus víctimas, siempre era fácil.

 

Una hora y quince minutos después, treinta y dos cuerpos, permanecían impávidos y sin vida en las mismas posiciones en que vigilaban sin que nadie se diese cuenta. Sus varitas, habían sido arrebatadas y destruidas. 

 

- Estoy saciada. - Se dijo asi misma devuelta en aquel penumbroso callejón. Tras comer lo suficiente para unas seis semanas, suspiró buscando con sus pupilas rasgadas hacia el centro y alrededores superiores de los edificios que colindaban a este. Notó algo extraño en la atmósfera, algo que le resultó divertido y un tanto retador a la vez. En consecuencia, veinte objetivos distribuidos en las alturas, se movían tranquilos y pendientes. Por su postura, estaba claro hacia qué parte vigilaban. Llevaban manchas alargadas de tono azul en las espaldas. Algunos la tenían a los pies y otros las sujetaban. Chasqueó la lengua. Siendo sinceros, no era tan glotona, asi que jugaría un poco con los incrédulos mortales y de paso, podría obtener lo que buscaba: los proyectiles que portaban. 

 

Quitando a los guardias mágicos del edificio, le sería mas sencillo moverse. Muy cuidadosa para no haber dejado ningún rastro, le hacía el honor a su apodo "Sleepless" pues la cara de horror que dejaba en los cadáveres hablaría de sus pesadillas. Las mismas, que aquellos tontos guardias pronto sufrirían. Su rostro mostraba una actitud fría, inexpresiva. Por decirlo de una manera, le había dejado ciertos regalitos a su hermano si es que los encontraba, pues los guardias que cuidaban las entradas del edificio ahora eran esculturas mortuorias perfectas. Su firma, que nada ni nadie sabría como dejaba. - Juguemos. - Murmuró para si como un siseo y cual peligrosa serpiente que acecha a su presa para devorarla, se deslizó entre la gente, mezclándose con rapidez. Un chico de cortos cabellos rubios, ojos vino, buena estatura y elegante traje marrón había sustituído a la doncella. Una pequeña sonrisa esbozaron sus labios, cuando el gentleman inglés entró al edificio colindante, sin ser detectado. 

 

@Ada Camille Dumbledore  @Syrius McGonagall




#5411845 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 05 febrero 2021 - 04:24

Llevó la diestra a los labios suavemente con elegancia femenina, escondiendo una pequeña risita ¡Qué adorable! Tontuelo y adorable. Le escuchaba en silencio, bajando sus manos para colocarlas en su regazo. - Agradezco mucho su preocupación por mi, Eleven, pero descuide. Este lugar es mucho mas seguro de lo que aparenta. - Sirvió un poco de la bebida en un fino vaso de cristal, tomándolo seguidamente para tomar un pequeño sorbo. Seguía atenta a sus palabras, a sus gestos, a sus movimientos, asentía cuando debía y escuchaba. Negó con suavidad y suspiró con calma, dejando la bebida sobre la mesa. 

 

- Creo y no creo en ellos caballero. No todo depende contextualmente de sus acciones. A veces pueden sernos útiles y otras veces solo son un estorbo pero... - Su voz se acentuó con un deje elegante pero severo, como si detestara la sola mención de esa raza, pese a estar sonriendo. - Si puedo afirmar que su sola aparición, destruyó en mucho todo lo que amo. La pureza de la sangre mágica debería predominar por encima de todo... - Susurró como una sentencia, quizá fuera o no oída. Tomó de nuevo el vaso y bebió un calmado sorbo, ofreciéndole con dulce gesto algunos pastelillos. - ¿Gusta? -

 

La sola mención de la guerra le causaba cierta satisfacción, pues significaba el detrimento de una de las razas mas invasoras y despreciables. Aún asi podía mantenerse segura y sonriente, como si nada de eso le afectara. Sabía de la preocupación de otros por lo que esto acarreaba y en parte, sentía cierta... compasión por las criaturas mas pequeñas, aquellos infantes, esas crías que nacían en una raza equivocada y llena de errores. Quizá el estatuto lo prohibía, pero ella solía matarlos cuando no tenían salvación o... traerlos a la familia. Como fuese el caso, miró por la ventana con calma y un ligero deje de melancolía. 

 

- Las guerras son insulsas e innecesarias. Pero la destrucción da paso a la creación. Aún asi, los métodos son vulgares y desprovistos de cuidados ¿Sabéis caballero el olor infernal de los campos, cuando estos se llenan de muertos? ¿Legiones enteras caídas? Es una lástima que un mundo tan maravilloso deba soportar estas dolencias... - Por un momento hubo silencio. El escote de su vestido mostraba claramente la alba piel de su pecho mientras se elevaban con delicadeza en un fuerte suspiro. Después volvió la mirada hacia su interlocutor y le sonrió con ternura. - Lamento ser tan inflexible a veces, pero es algo que me entristece...  - Puede que el caballero tuviese su propio sentir, pero a ella, siendo un vampiro que había vivido muchas eras distintas, siempre encontraba en cada una de ellas lo mismo, patrones repetitivos de destrucción mutua, bajo el anverso privilegiado del "todo por el bienestar" una mentira arraigada y solemne, pero tonta. Una falacia vil que solía manipular las mentes de esas criaturas destructivas, cuyas acciones afectaban incluso a los sangre pura. Su diestra se elevó a su cuerpo, posándose sobre la parte descubierta de los senos, deslizando lentamente hacia abajo los finos dedos, mientras pensaba. 

 

 

@Kiyotaka Ayanokouji




#5411422 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 03 febrero 2021 - 05:46

Atravesaron hasta el pasillo en silencio y asintió con la cabeza en amable sonrisa cuando el joven le dio paso. Entró en silencio, observando sobre la mesilla varias cosas servidas. Dejó el abanico sobre esta y se sentó con su ayuda, observándolo en silencio. Por un momento lo examinó de pies a cabeza y luego sonrió suavemente para que se relajara. - No se preocupe, me alegra tener compañía. - Ella devolvió la vista hacia el área de las ventanas, desde donde se apreciaba un bello atardecer. Devolvió su atención al caballero delante de ella y con un gesto, le invitó a que se sentara. 

 

- Me da gusto conocerle, Eleven. Mi nombre es Andrómeda, hija de las dos mas poderosas familias de la zona, Luxure y Triviani. Aunque me suelen decir "Agatha" asi que puede usted llamarme como mas guste. - 

 

La doncella acomodó un mechón rebelde de cabello que estorbaba su vista. Sentada pulcramente recta, ostentando una refinada educación incluso en sus palabras, se sirvió un poco de la bebida, la cual llevó a sus labios para degustar. Tras un poco de silencio, ella retomó la conversación. - Puede que su primera impresión sobre mi, no haya sido la adecuada y me disculpo, pero suelo ser algo... Seria ante los desconocidos. Me dirá usted ¿A qué ha venido a este lugar? Es muy peculiar ver a desconocidos de su estirpe en estos sitios. Si siente incómoda mi pregunta, también es libre de abstenerse a responder. - 

 

Mientras esperaba una posible respuesta o reacción, la doncella se dedicó a examinarlo con detalle y tras unos minutos, dedujo para si que lo mas bello y misterioso eran sus ojos. No sabía porqué pero presentía que algo se escondía detrás de ellos. Parecía un alma nebulosa, mezclada, confundida y pura, sincera pero que, en apariencia, pareciera que algo le faltaba ¿Sería por eso que estaba allí? Lo dudaba, por el momento se dedicó a mirarle, relajando un poco sus facciones para no asustarle. Sobre todo, porque aun ocultaba su naturaleza. 




#5410157 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 29 enero 2021 - 05:16

Aquel caballero parecía muy nervioso, pero la dama en cuestión ya estaba acostumbrada a ese tipo de situaciones. Si bien su belleza exótica le adjudicaba cierto encanto y magnetismo que atraía no solo a magos, sino también a criaturas de otras especies. La diferencia era, que mientras ellos la trataban mas agresivamente y hasta en ocasiones, querían besarla, el en cambio se mostraba reticente, tímido y respetuoso. Tanta diferencia le gustaba y había que admitir que, a sus ojos, aquellos gestos nerviosos solo lo hacían ver mas adorable. 

 

Le escuchó en silencio mientras el elfo que la atendía, ya preparaba su pedido. Por un momento le pareció gracioso, pero se contuvo de reír. Con delicadeza femenina sacó su abanico de entre los pliegues de su falda y lo desplegó con gracilidad, ocultando medio rostro. Miró el brazo que le ofrecía, después los ojos verdes del sujeto y asintió con elegancia tomándolo. Se volvió suavemente al elfo - Lleva para dos y que nadie me moleste. -

 

Tras esto, salió por el pequeño pasillo que conducía a las habitaciones privadas, acompañada del elegante mozalbete, cuya altura le sobrepasaba un poco. Agradecía que su madre no estuviera allí o la estaría vigilando. Por el contrario, ella solo esperaba tener una amena charla con el agradable caballero y poder conocerse un poco mejor. Si algo adoraba en su interior Agatha, era el respeto y los modales varoniles. Simplemente eran dos cosas, que gustaba de hallar, tan escasos en la actualidad. 

 

@Kiyotaka Ayanokouji




#5409740 - Hell MooN - (MM B: 110639)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 27 enero 2021 - 05:20

En el Hell Moon se vive un ambiente de elegancia y sofisticación, pero también de sencillez y cordura. Cada quien bebe, charla y pasa un momento grato junto a los suyos o incluso solo. La suave música ambienta un estilo bohemio. El ambiente es ameno y a pesar de todo el lujo que se ostenta, nadie ha de adivinar que, tras sus paredes, se esconden los mas sucios secretos. 

 

Porque el Hell Moon es mutifacético. 

 

Por ello es que el local era tan famoso. Aunque su madre debió ponerle algo de empeño. La decoración cambiaba o se movía de lugar a petición de la dueña, en cuanto a su hija, a veces chocaban un poco los gustos, pero no por ello se hacía la guerra. A Agatha le gustaba la elegancia y la femineidad y en ocasiones, solía hacerle pequeños cambios a lo que podía, presumiendo de un estilo deliciosamente particular. 

 

Y justamente ese día, había asistido para relajarse un poco y celebrar a su manera su graduación en Hogwarts. 

 

Tras charlar con algunos conocidos y saludar a un par de amigos, se acercó a la barra para pedir una bebida y boquitas, mientras le era entregada una ficha para apartar uno de los espacios VIP de los que disponía por ser hija de la dueña. Con cierta calma, se apoyó en el mostrador para pedir una bebida especial sin licor. Podía beber si, pero esa vez no quería arriesgarse, prefería tomar un momento para leer y sabía que libro escoger. Cuando elegía un plato de pequeñas olivas verdes aderezadas para acompañar, sintió de repente una presencia y miró a su lado, encontrándose con un sujeto algo curioso. Cabello rizado, piel blanca, ojos verdosos e intensos como los de un felino, aire elegante y una expresión de bobo. 

 

Se le quedó mirando un rato, antes de volver su vista a los tragos. Decididamente al local llegaba gente sumamente rara... 

 

- Llévalo a la mesa seis del segundo piso. Voy a leer, no quiero que nadie me moleste. Por cierto Sizan ¿Ha habido noticias? - Preguntó a quien le atendía y este negó mientras preparaba el vaso especial de la señorita. - Hasta ahora nada, únicamente su madre pide que no la molesten en la planta alta. - Ella asintió. Lo natural de su madre y solo ella sabía el tipo de negocios que se llevaban en el Hell Moon. Al apartarse del mostrador, notó que alguien la miraba, asi que se giró de nuevo y volvió a encontrar esa verdosa curiosidad encima de ella. Hubo un rato de silencio y cierta duda. Agatha levantó una ceja y tras un suspiro, tan solo habló dándole la espalda. - No se quien eres, pero al parecer es la primera vez que vienes aquí... Puedes acompañarme si gustas... @Kiyotaka Ayanokouji




#5409098 ~ Mansión Riddle ~

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 24 enero 2021 - 05:44

- Frunció las cejas, cuando sus pies aterrizaron suavemente sobre la hierba seca y aún asi, un pequeño crujido fue visible a sus oídos. Odiaba el ruido. Caminar haciendo tales vulgaridades solo era propio de las bestias, no de ella. Miró el objeto que sostenía en su mano, dejándolo caer con asco tras las rocas. "Tonto traslador"  Pensó para si, alzando con calma la mirada. La oscura capa marrón que cubría sus hombros, se agitó levemente con la brisa. Su largo casi rozaba el suelo, ocultando su cuerpo, pero permitiéndole caminar con soltura. La capucha cubría su cabeza, haciéndola menos llamativa.

 

Lo que se encontró al frente no fue mas que una casa derruida, golpeada por lo que, olfateando con mas atención, podía deducirse como ¿Fuego? El aire estaba ligeramente impregnado de cenizas y un sutil aroma a carbón. La impresión que recibió del edificio fue ambigua. Por un lado, la construcción tan poco cuidada solo le causaba cierta repugnancia, por otro lado, para ser un escondite, quedaba el papel perfecto, pues con la penumbra escondida entre sus ladrillos viejos, nadie sería tan osado como para acercarse a husmear su interior. 

 

Por otro lado, quedaba el punto de ese traslador. 

 

No, no lo había usado porque quisiera, sino porque debía. El objeto en cuestión, lo había encontrado en su patio, adjunto a una carta cuya impecable caligrafía, la invitaba a asistir a dicho punto. Fuese cierto o no lo que decía la carta, no perdía nada con asistir. En cuestión, un tal señor Yaxley, parecía muy contento al invitarla y aunque jamás había usado un objeto endemoniado como ese, le había resultado útil para acortar distancias, no asi el miserable vértigo que experimentó en cuanto la fuerza mágica de tracción, robó su propio cuerpo a través de un espacio programado. Juró que no volvería a usar nuevamente uno de esos objetos. Al menos que fuera necesario. 

 

Volvió su vista a los marcos desgastados. La corrosión y algunos restos de plantas, le hacían parecer que en cualquier momento el edificio se derrumbaría. Con el mismo sigilo y cuidado con el que solía caminar en casa, se acercó al elegante marco, saltando con agilidad felina entre las rocas. Allí unas serpientes semi entrelazadas parecían mirarla. Con un lento movimiento, extrajo de su bolsillo una tarjeta. La Marca Tenebrosa o mejor dicho su dibujo, relucía en un brillante tono negro y parecía animada. En silencio mostró la tarjeta y las serpientes se removieron. No dijo absolutamente nada, cruzando el marco. 

 

Aún asi, ella lo sentía en su cuerpo. Ese ardor febril de los reptiles bullendo en su sangre, recorriendo sus venas hasta donde se encontraba su marca, al costado externo de su muslo derecho justo bajo la falda ¿Porqué allí? Sencillo. Podía ocultarse, hacerse pasar por un mago cualquiera, caminar libremente entre las filas de idi***s y seguir pasando desapercibida. El mundo mágico tenía a los mortífagos con la marca en el antebrazo. Los mayores enemigos de estos, solían examinarlos justo arriba ¿Pero quién examinaría a una doncella bajo la falda? Dudaba que alguien lo intentara cuando podían ser acusados de intento de violación. Las dos serpientes parecían hacerle preguntas, pero ella proseguía muda. Precisamente por eso es que había venido. No tenía que dar cuentas y jamás las daba, era directa. Pero ante todo, con aquella inquietud en su pecho, decidió responder con sus pensamientos lo que aquellos reptiles tanto ansiaban. Quizá no hablaba pársel ni otro mayor privilegio, pero tal como el Sombrero Seleccionador había dicho, la ambición de la dama y su astucia, la hacían dignas de su Casa. Con calma se deslizó por los escalones sin hacer ningún ruido, buscando la puerta mencionada. 

 

Parecía una silueta borrosa al moverse con tanta rapidez por el pasillo. Sus pasos no se escuchaban, tampoco estaba allí para hacer entradas pomposas. Cuando veía a alguien acercarse por el mismo rumbo, saltaba veloz hacia el techo y se movilizaba rauda, reptando como una araña, después bajaba. Todo en el mas absoluto sigilo y cuidado, porque odiaba ser vista. Al menos por ahora. Después quizá no importara. Como fuese, llegó pronto a aquella puerta, mas no caminando como una persona, sino reptando por el muro y cuando esta se abrió a causa de un nuevo visitante, se coló silenciosamente como una sombra. 

 

Apenas entrar, localizó entre las mesas a algunas caras conocidas, mejor dicho a una. Pero tampoco le sorprendía, cada quién tomaba su camino. Tranquilamente se deslizó del techo hacia abajo, cayendo suavemente y aterrizó sin ningún tipo de ruido justo detrás de la silla donde se encontraba la persona que le había invitado, la capa agitándose como una sola ala que le hacía descender en el viento: @Aaron Black Yaxley 

 

Ni siquiera habló o quizá hablaba muy bajo, la cosa es que fue el susurro femenino, el único que llegaría a oídos del sujeto debido a la cercanía de uno con el otro. - He venido, como pediste. - 

 

Desde un segundo plano, cualquiera habría interpretado aquella aparición como un posible ataque o un intento de asesinato planificado. Otros, quizá podrían afirmar que era una invasión, pero la doncella, la hija menor de los Luxure estaba allí por una razón bastante definida. Sus ojos azules, semi ocultos en la penumbra de la capucha, se posaron consecutivamente en cada uno de los allí presentes, examinándoles en silencio semi erguida, pero pronto su postura fue recobrando su verticalidad, permaneciendo de pie detrás de Aaron, sin descubrirse la cabeza aún, a menos claro, que quien la invitó, asi se lo solicitara. El resto de los presentes, le tenía sin cuidado, encerrada en el mas absoluto mutismo, se limitó simplemente a observar con calma la estancia. 




#5408757 Gala de San Valentín 2021

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 22 enero 2021 - 01:04

¡Hola! Primer intento en la gala. No se como me vaya a ir y si me pierdo, almas benevolentes ¡Hay me ayudan! xD si termino invocando al diablo por error ¡No se rian! A veces soy un desastre cuando intento hacer las cosas, en fin... Me inscribo solita:

Agatha Andromeda Luxure Triviani.

Por cierto, si me asignan alguna pareja y es chico ¡No vayan a ser tacaños! Ay me ponen algo bueno, los Luxure amamos la buena carnita 7u7 y como Triviani nos merecemos lo mejor UuU

Por cierto ¡SHIPEO INTENSOOOOO! ElvisxMatt ¡Ohhh siii! Esto me inspira a niveles gigantes OuO ¡afshshafssh! Esto lo disfrutare como nunca 7w7


#5408668 Inscripciones a Bandos: Mortífagos

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 21 enero 2021 - 05:29

¡Buen día! Vengo a inscribirme al bando. Ya tengo certificado el EXTASIS. ¿Podrían modificarme el rango del bando por favor?

 

Nick: Agatha Andrómeda Abbott
Número de ID: 121769
Link a la Ficha: http://www.harrylati...dromeda-abbott/

 

Dejo aquí el link que certifica el EXTASIS.

 

http://www.harrylati...bott/?p=5407433

 

¡Gracias! 




#5407881 Navidad de la Familia Luxure

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 16 enero 2021 - 16:06

@Danny Lestrange si quieres, puedes rolear con nosotros. Estoy con James, mi hermano en la cocina y estamos comiendo galletas y tomando chocolate :3 a nosotros nos encantará tener a otro hermanito mas para nuestras travesuras >:3 

 

Pero queda en ti. Te dejo la invitación abierta y si quieres rolear conmigo en otro momento o a futuro, también estaré encantada de tenerte :D




#5406631 - Mansión Luxure - (MM B: 110324)

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 09 enero 2021 - 06:59

- Mientras descendía las escaleras con sumo cuidado, unos toques en la puerta la detuvieron. Quizá la familia no se había percatado, pero ella si. Al llegar a la sala, pudo constatar la presencia de nuevas personas, algunas desconocidas para ella. Otra si la conocía como uno de los miembros del colegio Hogwarts o al menos se parecía, no estaba segura pues estaba de espaldas. No obstante, ante la seriedad de algunos y las miradas de otros, prefirió ir a abrir ella misma a pesar de que podía pedirle a los elfos que lo hicieran. Pero como siempre, solía poner la educación primero y atenderlos en persona. 

 

- ¿Quién es? - Preguntó con suave voz mientras abría. Al principio no lo reconoció entre la penumbra, pero al abrir mas la puerta, se percató de un rostro masculino y juvenil que se le hacía altamente familiar. Especialmente porque su madre ya le había mostrado fotos de el y relatado algunas anécdotas acerca de sus otros hermanos y el era uno de ellos. Sus ojos brillaron con emoción y se sintió jubilosa, pero supo contenerse para no romper con el esquema elegante que la caracterizaba. Asi pues, dedicándole una dulce mirada, sonrió con alegría, cerró el abanico y habló emocionada - ¡James eres tu! Sabía que vendrías. Mamá me ha hablado mucho de ti. Oh pero soy descortés ¡Pasa pasa por favor! - La jovencita le dio el paso para que entrara. Se alegraba mucho de tenerlo, especialmente porque su madre le había contado, que era alguien un poco tímido. Una vez que lo hizo pasar, cerró la puerta tras de si y fue a su lado. 

 

Raras eran las ocasiones donde Agatha se comportaba de una forma tan atenta y alegre. Normalmente se le encontraba leyendo en la biblioteca, jugando ajedrez mágico o estudiando sus propios experimentos. Como alguien sumamente apartada de la familia y poco charladora, solía mantenerse en la parte mas alejada de la casa y a excepción de sus amados padres, no tenía contacto con nadie mas. Aunque claro, al ser ellos personajes importantes, se había criado mayormente en un ambiente solitario y reservado, haciendo de la jovencita, una persona que a veces parecía ser introvertida y antisocial. 

 

No obstante, solo había una persona de entre toda su familia, que podía sacarle una sonrisa de esa manera y ese era su querido, su amado hermano gemelo pues, pese a ser ambos tan distintos en personalidad, eran tan parecidos en sus rasgos. Dos polos opuestos que se complementaban muy bien y a juicio de los habitantes de la mansión, dos demonios también a quiénes temer, porque cuando los dos se juntaban... Punto y aparte eran las anécdotas de su infancia. Ciertamente los dos eran unos jovenzuelos traviesos, diminutos y muy astutos, pero desde que se separaron para estudiar diferentes asuntos, había sido un largo tiempo en el que no se habían vuelto a ver. Ahora, nuevamente reunidos en esa sala donde antaño hicieron sus travesuras, al calor del hogar y la alegre luz del árbol adornado, pudieron por fin tener un tiempo para platicar y ponerse asi al corriente, de todas las peripecias habidas y por haber. 

 

- Me alegra tanto que hayas vuelto James. Tenemos toda la noche para que me cuentes que has logrado hacer desde tus viajes. Oh, pero esto es memorable. Necesitamos acompañarlo de una buena taza de chocolate. Ven, siéntate. - Tomó su brazo con suavidad y lo condujo hasta el sofá donde ambos se sentaron. Justamente uno de los elfos que pasaba por allí, se acercó a la pareja y ella pidió dos tazas grandes de chocolate caliente. Sabia que por la nevada, su hermano estaría un poco congelado de frío y ello le ayudaría a entrar en calor. Mientras lo observaba, sonrió enternecida, pues su mayor deseo se había vuelto realidad. Si, ella había escrito una carta que dejó en el árbol, pidiendo sus propios deseos, pero no pedía nada material en concreto, solo pedía una cosa, una sola que ahora se había cumplido. 

 

Escondida entre las ramas del árbol, adornada con un sello de serpiente, se encontraba una carta sellada, la cual guardaba un papel que en su interior decía:

 

"Querido Santa: 

 

Soy yo de nuevo. Dirás que soy una ambiciosa y reconozco que en cierta forma lo soy. Sin embargo, esta vez no quiero nada físico. Bueno, talvéz si. verás, tengo un hermano al que quiero mucho y desde pequeños jugábamos juntos. Mi hermano James ha sido siempre la persona mas dulce e importante para mi. Pero desde que empezamos a estudiar, ya no nos hemos visto y hace años que no tengo noticias suyas. 

 

El se fue porque quería viajar y aprender, quería ser alguien importante como yo, eso me hizo feliz pero también me puso un poco triste. Pero se que no debo ser egoísta. Extraño mucho esos tiempos donde lo tenía a mi lado. El siempre ha sido mi mejor amigo aparte de mi hermano y creo que hasta ese día fui capaz de soltar su mano. 

 

Mama dice que no debo estar triste, que el pronto volverá, pero no se cuando. Asi que solo te pido, si es que realmente existes y puedes cumplir los deseos, que por favor cumplas el mío. ¿Podrías traer a mi hermanito de vuelta? Es lo único que quiero para navidad, Me siento tan sola. 

 

Yo también me he esforzado mucho estudiando y me he portado bien. Ya no hago travesuras y trabajo mucho para llegar a ser toda una señorita digna de papa. Puedo comprobártelo si quieres. También lo estoy dando todo en la escuela. Quiero trabajar en algo importante asi como mama y poder ser independiente como papa. Pero la verdad es que lo extraño. Los días sin el son horribles y aburridos. Nadie se puede comparar a el. Es el mejor rival, el mejor cómplice y el mejor cuando tienes que esconder las cosas. También es genial armando objetos ¡Y conoce de todo! Solo el puede entenderme y solo con el puedo hacer las cosas tan natural y sencillamente ¿Sabes lo divertido que es hacer cosas a su lado? ¡Y también molestarlo! 

 

Bueno, no quiero cansarte con mis palabras. Voy a ponerte una copia de nuestra foto para que sepas quién es y asi puedas traerlo ¡Confío en ti! 

 

... Porque si lo haces, sería el mejor regalo, el mas inolvidable en esta navidad. 

 

Te quiere, Agatha. 

 

PSD: ¿A que nos vemos super bien juntos? :D

 

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Y junto al papel una pequeña fotos de dos hermanos en plena salida, junto a una fecha: 14 de Junio Año XXXX. -

 

@David James Dumbledore




#5405430 Magia Avanzada LIV

Escrito por Agatha Andrómeda Abbott el 07 enero 2021 - 06:35

- Las noches en el ferry eran bastante siniestras y a la vez dudosas. Por una parte, el encierro al que estaban obligados todos los pasajeros, incluyendo los pocos tripulantes que ya actuaban como autómatas al saber que, aquel viaje ya no tendría fin ¿Cuántos días habían pasado ya? Por otro lado, el hecho de que jamás avistaran tierra, era un signo seguro de que aquello no era ningún juego, como tampoco alguna cosa de la naturaleza. Esto iba mas allá de lo que permitían. Y para quienes fueran observadores, quizá se darían cuenta de que, varias veces los relámpagos habían caído en las mismas posiciones y en las mismas facetas igual que un ciclo. Si, desde hace 36 días, parecía que aquello mas que una jornada, parecía un bucle sin final. Lo que claro, estaba provocando paranoia en los pasajeros, haciéndose muchos, en sus desespero por terminar aquello, en botes al mar.

 

Los pocos que quedaban, seguían fielmente las órdenes que los universitarios habían impuesto. Todo para mantenerse seguros, aunque claro, los víveres ya empezaban a escasear y aquella parte del mar, parecía estar extrañamente "vacío":

 

Claro ejemplo de paranoia e instinto lo era aquella jovencita que balbuceaba frases, oraciones y excusas buscando quizá despejar su mente. Aunque la escuchaba, también lo entendía. En cierto sentido, haber sido perseguida por un pasillo, con la afrenta de las posibles consecuencias que se obtenían si te atrapaban, por hombres que te superaban en fuerza... Si, había que admitir que esa era una gran presión sobre los hombros. Y mas para una niña, que se encontraba lejos de sus padres en ese momento. 

 

Reconocía que el hablar tan rápidamente, quizá era una forma de descargar tensiones o una forma de auto protegerse. Pero fuese lo que fuese, el no estaba allí para escuchar excusas. Asi que con toda calma, regresó a su silla, sentándose para cruzar las piernas, observando a la temblorosa chiquilla frente a sus ojos. - Tienes valentía pero ¿Sabes exactamente para qué se implementó el sistema de grupos? - Los ojos azulado rojizos del muchacho, contrastaban con la penumbra del cuarto. A la suave luz de la lámpara de gas, el ambiente era de todo menos acogedor. - Creo que te has dado cuenta, como algunos de nosotros, que el barco no ha avanzado nada desde su punto de destino... - Guardó silencio para observar el impacto que causarían aquellas palabras en oídos de la chica. - En consecuencia, el sistema busca proteger a los sobrevivientes, mientras encontramos una forma de resolver esta pesadilla. 

 

Otro relámpago, seguido del fragor del trueno, remarcó las últimas palabras del chico rubio. Por un momento no hubo mas. Ambos quizá se contemplaban asi mismos, el chico mas concentrado en las manos, el rostro y el cabello de la chica, asi como sus rodillas. Negó con la cabeza, sonriendo al añadir. - No estabas vagando de regreso a tu dormitorio ¿Cierto? Porque la dirección de donde provenías, es la misma de la guardia del turno nocturno y en ese punto tenemos otro grupo de cuartos aislados. El comedor está al contrario. - La observaba con calma, analizándola. - ¿Porqué no me dices la verdad, Bárbara?

 

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Otro relámpago iluminó el rostro sonriente del chico rubio. Hubo un momento de tensión entre ambos, hasta que el se relajó, ofreciéndole una sonrisa mas amable, mientras se movía ligeramente en la silla, haciéndola rechinar. - Mi nombre es Ash Crimson. Soy uno de los líderes que propuso el sistema de grupos. - Se giró hacia su libro tranquilamente, tomando de la mesa una hoja que tenía horarios. - Eres libre de marcharte si lo deseas, pero has de saber que hay diecisiete elementos rondando los pasillos del barco justo ahora. No creo que quieras entregarte a la boca del lobo Bárbara... - Volteó su rostro hacia ella sonriendo - También puedes quedarte aquí por ahora. - Volvió su vista a la hoja y tomando la pluma, continuó anotando en el libro. - 

@Hessenordwood Crouch