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Fin de la Primera Temporada de Rol en la CMI. Ya puedes votar a tus roles y roleros preferidos en los Premios de Final de Temporada. Link
Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Mackenzie Malfoy

Miembro desde 15 jun 2005
Última actividad Hoy, 22:05
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Temas que he comenzado

El Día de la Ira

11 mayo 2020 - 20:51

Abro topic de organización del rol, que ayer no lo hice. 
 
También aviso que he pasado el resumen del mismo al posteo con el nuevo contexto. Link.
 
Os dejo también la ficha de Sebastian Crowld, porque aunque vengo roleando con él desde mis inicios con Mackenzie, igual muchos no conocéis a este personaje, razón por la que le hice ficha hace unos días. Link.
 
Y dejo también en spoiler un resumen del rol, que aunque también hay una parte del mismo en la actualización del topic de marco del rol global y en la cronología, aquí lo he hecho un poco más extenso.
 

Spoiler


Pues eso, que el topic está para todas las dudas que surjan, por si se quieren organizar grupos de rol y para ir haciendo resúmenes que espero colaboréis. 

 

 

Espero que os guste el rol y que lo disfrutéis.

 

Link al rol


Premio al Mejor Rolero

10 mayo 2020 - 15:50

Si habéis leído el anuncio que acabamos de postear, ya sabréis que hemos actualizado el contexto del rol global en este subforo, finalizando así la primera temporada y dando comienzo a la segunda. 
 
También sabréis que este cierre de temporada viene acompañado de jugosos premios en donde queremos recompensar a todos los que habéis participado en este subforo. Está previsto que algunos premios se realicen mensual o bimensualmente en el futuro y éste es uno de ellos. No obstante, en esta primera temporada, puesto que no ha habido premios antes, haremos una versión ampliada de los premios de final de temporada previstos.
 
Sin más preámbulos, voy con el premio.
 
 

Mejor Rolero de la Comunidad Mágica Internacional durante la 1ª Temporada

 
 
Se pretende premiar en esta categoría a la persona que aportó los mejores giros de trama o que incorporó ideas que marcaron el tono de la trama global. A aquel que le puso más mimo y cuidado a sus roles, que fue coherente en sus acciones de rol, que roleo de forma más consistente sin apartarse de las tramas propuestas y adaptándose pefectamente al contexto general.
 
En definitiva, este premio es para el mejor rolero de la comunidad mágica internacional durante esta primera temporada.
 
 
 
Bases:
 

  • Tienen opción a recibir este premio todos los particpantes en el subforo, con un mínimo de 10 posteos en la temporada y que tengan trabajo inscrito en su perfil.
  • Pueden nominar todos los usuarios con un mínimo de 5 posteos en este subforo durante la primera temporada.
  • La primera temporada va desde el inicio de este subforo hasta su cierre el 09-05-2020.
  • Durante 1 semana desde la apertura de este topic, los usuarios que reúnan los requisitos exigidos podrán nominar a tres candidatos al premio, que deben cumplir, a su vez, los requisitos exigidos a los usuarios con opción a recibir este premio.
  • Pasado ese tiempo, se cerrarán las nominaciones y se publicarán los 10 candidatos más nominados. 
  • Finalizada la fase de nominaciones, se abrirá topic para votaciones, donde los usuarios que cumplan los requisitos expuestos podrán elegir a 2 de los 10 nominados.
  • A su vez, un jurado compuesto por miembros de los distintos equipos, votará también a sus candidatos preferidos.

 
Elección del Ganador:
 
El ganador será aquel que reúna más puntos del jurado y del público, teniendo en cuenta la siguiente distribución:
 
Votos del público:
 
10 puntos al candidato más votado
9 puntos al segundo candidato más votado.
8 puntos al tercer candidato más votado.
7 puntos al cuarto candidato más votado.
6 puntos al quinto candidato más votado.
5 puntos al sexto candidato más votado.
4 puntos al séptimo candidato más votado.
3 puntos al octavo candidato más votado.
2 puntos al noveno candidato más votado.
1 punto al décimo candidato más votado.
 
Votos del jurado:
 
El jurado estará compuesto por los miembros de los equipos de reporteros, gringgotts, concilio, líderes del rol, lugartenientes, diseño, moderación y administración. Cada miembro del jurado dispondrá de 10 votos, debiéndolos distribuir de la siguiente manera: 5 votos para su candidato preferido, 3 votos para su segunda opción y 2 votos para su tercera opción.
 
 

Premios

 

Primer clasificado:

20.000 Galeones 

Incorporación al Hall de la Fama

 

Segundo clasificado:

10.000 Galeones

 

Tercer clasificado:

5000 Galeones

 

Nota: Dado que durante la 1ª temporada no se han realizado premios periódicos se ha incrementado sustancialmente los premios de final de temporada.

 


 


Premio a la Mejor Trama de Rol

10 mayo 2020 - 15:49

Si habéis leído el anuncio que acabamos de postear, ya sabréis que hemos actualizado el contexto del rol global en este subforo, finalizando así la primera temporada y dando comienzo a la segunda. 
 
También sabréis que este cierre de temporada viene acompañado de jugosos premios en donde queremos recompensar a todos los que habéis participado en este subforo. Está previsto que algunos premios se realicen mensual o bimensualmente en el futuro y éste es uno de ellos. No obstante, en esta primera temporada, puesto que no ha habido premios antes, haremos una versión ampliada de los premios de final de temporada previstos.
 
Sin más preámbulos, voy con el premio.
 
 

Mejor Trama de Rol de la Comunidad Mágica Internacional durante la 1ª Temporada

 
 
Son muchas las tramas de rol interesantes de las que hemos disfrutado durante esta primera temporada. Se pretende premiar en esta categoría a mejor trama de rol, a aquella que destacó tanto por su originalidad y creatividad como por su capacidad de motivar a otros usuarios a rolear en ella. La trama que aportó ideas originales, giros interesantes y que a la vez se mantuvo fiel al contexto de rol de la temporada.
 
En definitiva, ¿cuál ha sido para ti la mejor trama de rol de la temporada?
 
 
 
Bases:

  • Tienen opción a recibir este premio todas las tramas del subforo, con un mínimo de 10 posteos en la temporada y que fueran abiertas antes del cierre de la primera temporada, es decir, el 9-05-2020 o antes de dicha fecha.
  • Pueden nominar todos los usuarios con un mínimo de 5 posteos en este subforo durante la primera temporada.
  • La primera temporada va desde el inicio de este subforo hasta su cierre el 09-05-2020.
  • Durante 1 semana desde la apertura de este topic, los usuarios que reúnan los requisitos exigidos podrán nominar a tres tramas candidatas al premio, que deben cumplir, a su vez, los requisitos exigidos para tener opción a recibir este premio. Se dejará link en este topic a las tramas propuestas. 
  • Es decir, las nominaciones tendrán el siguiente formato:

 

 

Trama 1: Título con link al topic
 
 
Trama 2: Título con link al topic
 
 
Trama 3: Título con link al topic
 
 
  • Pasado ese tiempo, se cerrarán las nominaciones y se publicarán las 10 tramas más nominadas.
  • Finalizada la fase de nominaciones, se abrirá topic para votaciones, donde los usuarios que cumplan los requisitos expuestos podrán elegir a 2 tramas de los 10 nominadas.
  • A su vez, un jurado compuesto por miembros de los distintos equipos, votará también a sus candidatas preferidas.

Elección de la Trama Ganadora:
 
La trama ganadora será aquella que reúna más puntos del jurado y del público, teniendo en cuenta la siguiente distribución:
 
Votos del público:
 
10 puntos al candidato más votado
9 puntos al segundo candidato más votado.
8 puntos al tercer candidato más votado.
7 puntos al cuarto candidato más votado.
6 puntos al quinto candidato más votado.
5 puntos al sexto candidato más votado.
4 puntos al séptimo candidato más votado.
3 puntos al octavo candidato más votado.
2 puntos al noveno candidato más votado.
1 punto al décimo candidato más votado.
 
Votos del jurado:
 
El jurado estará compuesto por los miembros de los equipos de reporteros, gringgotts, concilio, líderes del rol, lugartenientes, diseño, moderación y administración. Cada miembro del jurado dispondrá de 10 votos, debiéndolos distribuir de la siguiente manera: 5 votos para su candidato preferido, 3 votos para su segunda opción y 2 votos para su tercera opción.
 
 



Premios

 

Primer clasificado:

 

Al iniciador de la trama ganadora

10.000 Galeones 

Incorporación al Hall de la Fama

 

A los 5 participantes (sin contar iniciador) que, a juicio del equipo de moderación, más aportaron en dicha trama:

10.000 Galeones

 

A todos los participantes en la trama (sin contar ganadores anteriores)

2000 Galeones

 

 

Segundo clasificado:

Al iniciador de la trama clasificada en segundo lugar

4.000 Galeones

 

A todos los participantes en la trama (sin contar iniciador)

1000 Galeones

 

Tercer clasificado:

A todos los participantes de la trama clasificada en tercer lugar

1000 Galeones

 

Nota: Dado que durante la 1ª temporada no se han realizado premios periódicos se ha incrementado sustancialmente los premios de final de temporada.



 
 


Premio al mejor Trabajo

10 mayo 2020 - 15:44

Si habéis leído el anuncio que acabamos de postear, ya sabréis que hemos actualizado el contexto del rol global en este subforo, finalizando así la primera temporada y dando comienzo a la segunda. 
 
También sabréis que este cierre de temporada viene acompañado de jugosos premios en donde queremos recompensar a todos los que habéis participado en este subforo. Está previsto que algunos premios se realicen mensual o bimensualmente en el futuro y éste es uno de los que está previsto que se haga únicamente de forma periódica. No obstante, en esta primera temporada, puesto que no ha habido premios antes, lo traemos a los premios de final de temporada.
 
Sin más preámbulos, voy con el premio.
 
 

Mejor Trabajo de la Comunidad Mágica Internacional durante la 1ª Temporada

 
 
Se pretende premiar en esta categoría al mejor empleo y no sólo por su creatividad, sino sobre todo porque haya sido aprovechado de forma consistente y coherente en las tramas, sacándole el mejor partido posible.
 
En definitiva, este premio es para el mejor trabajo de la comunidad mágica internacional durante esta primera temporada.
 
 
 
Bases:

  • Tienen opción a recibir este premio todos los particpantes en el subforo, con un mínimo de 10 posteos en la temporada y que tengan trabajo inscrito en su perfil.
  • Pueden nominar todos los usuarios con un mínimo de 5 posteos en este subforo durante la primera temporada y con trabajo inscrito.
  • La primera temporada va desde el inicio de este subforo hasta su cierre el 09-05-2020.
  • Durante 1 semana desde la apertura de este topic, los usuarios que reúnan los requisitos exigidos podrán nominar a tres candidatos al premio, que deben cumplir, a su vez, los requisitos exigidos a los usuarios con opción a recibir este premio.
  • Pasado ese tiempo, se cerrarán las nominaciones y se publicarán los 10 candidatos más nominados. 
  • Finalizada la fase de nominaciones, se abrirá topic para votaciones, donde los usuarios que cumplan los requisitos expuestos podrán elegir a 2 de los 10 nominados.
  • El ganador será aquel usuario que más votos obtenga.

 
 
 

Premios

 

Primer clasificado:

4.000 Galeones 

 

 

Segundo clasificado:

3.000 Galeones

 

Tercer clasificado:

2.000 Galeones

 

Nota: Dado que durante la 1ª temporada no se han realizado premios periódicos se ha incrementado sustancialmente los premios de final de temporada.



 
 


El Día de la Ira

10 mayo 2020 - 15:34

 
 





 

I

 
Sebastian Crowld

Horas después del levantamiento del Secreto de la Magia.
En una mansión en las afueras de Boston
 

La reunión del Club Bilderberg había terminado sin consenso y los miembros de tan distinguida asociación se miraban con preocupación, ya levantados de los cómodos sillones de piel que los habían acogido durante las casi cuatro horas que había durado la sesión, mientras tomaban sus abrigos y departían los últimos comentarios de pasillo con sus más afines, aprovechando las formales despedidas.

La larga reunión apenas había tratado un único tema: la existencia de la magia y la innegable y molesta verdad de que no todos los seres humanos eran capaces de utilizarla.
 
Las posturas se habían dividido entre los miembros de un club que alardeaba de mantener siempre un consenso unánime y el cisma amenazaba, por primera vez en su historia, una unión que había logrado guiar al mundo hacia los intereses comunes de los más poderosos. Desde luego, para las personas más influyentes del mundo, admitir que ellos mismos podían haber sido manipulados y dirigidos por una sociedad mágica, de la que hasta entonces desconocían su existencia, era más de lo que la unión de aquellas almas, en su inmensa mayoría ególatras y egoístas, podía resistir. Algunos se habían decantado por el prudente escepticismo, a pesar de que miembros con acceso al G-8 habían confirmado la veracidad de los hechos e incluso habían comentado las líneas de acción que las principales potencias mundiales iban a seguir, todas ellas a favor de tomar medidas de propia protección. Pero ni siquiera entre aquellos miembros que se habían convencido de la existencia de la sociedad mágica, las posturas eran de consenso. Para muchos, la estrategia debía ser beligerante, para otros, de contención. La inmensa mayoría, sin embargo, estaba aún sumida en el shock inicial de la nueva información y no tenían una postura propia, harían lo que hiciera la mayoría o seguirían al primero que decidiera actuar.

Para todas aquellas personas, Sebastian Crowld era un muggle más. El rico y encantador heredero de Barnard Crowld, fundador de NTC Technologist, Ltd., que se había ocupado de los negocios de su padre casi desde la muerte de éste, cuando era un joven adolescente que todavía estudiaba en Eton. Desde entonces, había conseguido labrarse su propio nombre, llevando el imperio de su padre a las cotas más altas de poder y éxito empresarial. Él mismo había fundado varias empresas, entre las que se encontraba una de material deportivo cuya marca era icónica entre los adolescentes muggles y magos. Era uno de los miembros más jóvenes del Club Bilderberg y un rostro habitual de la revista Fortune, en la que, muy a menudo, se hacían eco no sólo de sus éxitos empresariales, sino también de su faceta como deportista de alta montaña y de sus conocidos documentales sobre lugares recónditos del planeta, que Sebastian solía publicar también en sus redes sociales.

Nadie en aquel selecto Club muggle se hubiera podido imaginar, ni por un instante, que Sebastian Crowld era también un poderoso mago, experto en magia antigua y miembro de la selecta sociedad mágica de la Orden de Arqueomagos.

La encantadora y habitual sonrisa de Sebastian se había desvanecido de su rostro hacía ya muchas horas, sumido como estaba en las preocupantes consecuencias de aquella reunión. Peor aún, lo que habían sugerido algunas de las personas allí presentes, en relación con el G-8, le hacía pensar que no era el único entre los presentes que conocía la existencia de la investigación genética que estaba llevando a cabo Genetics Corporation, Ltd. y que dicho proyecto era aún más peligroso de lo que Sebastian había supuesto en un principio. ¿Cómo si no se habría atrevido el G-8 a sugerir una línea de defensa activa contra los magos? Suspiró, recogiendo su abrigo, dispuesto a abandonar la estancia en la que habían estado reunidos, cuando una voz a su espalda, le obligó a girarse.

—Sebastian, querido amigo. Si me permite unas palabras…—Era August Rosenberg quien le hablaba, un judío alemán, cuya familia había emigrado a Argentina con una gran fortuna a mitad de la década de los cuarenta del pasado siglo.

—Cómo no August. Usted dirá.

—Le he observado durante la reunión, Sebastian. Si me permite admitirlo —August sonrió de forma condescendiente. —Se ha mantenido en una postura escéptica, muy poco propia de usted. Le tengo por un hombre de fuertes principios y aguerrido temple —la sonrisa se convirtió ahora en una breve risa que al mago le recordó el desagradable sonido de una comadreja.

Sebastian había preferido decantarse por la postura menos comprometida para sus propios intereses. Si se mantenía escéptico y la comunidad mágica lograba obligar a Aaron Black Yaxley a reestablecer el Secreto de la Magia, se anotaría un tanto ante aquellos hombres, por su visión acertada y prudente. Si, por el contrario, se agravaba el enfrentamiento entre muggles y magos, no decantarse por ninguna de las estrategias de defensa o ataque que se estaban planteando, le daría al mago más opciones a la hora de obtener información de unos y de otros. Una información que sería clave para los magos, si se daba, precisamente, el peor de los escenarios.

—Comprenderá, August, que resulta difícil de creer que existe todo un mundo mágico a nuestro alrededor. No sólo que exista la magia y todo lo que ello implica, sino que exista toda una sociedad mágica organizada, con políticos, instituciones y hasta colegios propios. —Sebastian giró las manos como desechando la idea. —Esto no es más que un camelo para manipular a la opinión pública. Sólo que esta vez se han buscado un engaño un tanto rebuscado y retorcido.

—¿Y si pudiera demostrarle, sin lugar a duda, que los magos existen?

—¿Y si tan seguro está de la contundencia de su demostración, por qué no la ha compartido con los demás durante la reunión? —Inquirió Sebastian de vuelta a su interlocutor.

—Conoce tan bien como yo a los miembros del Club Bilderberg. Algunos se aferran a su fortuna y poder durante generaciones. Son tibios, pusilánimes y proclives a la inacción. —August extrajo una tarjeta del bolsillo de su americana y se la tendió a Sebastian. En ella sólo figuraba escrito el nombre de una organización de la que nunca antes había oído hablar. —Recibirá una citación dentro de unos días. El mundo necesita hombres de acción como usted. ¿Ha oído hablar de El Inquisidor?
 
 
 

II

 
Sebastian Crowld

Hace tres días

Boston

 
El mundo había cambiado tanto en el último mes, que los miembros del Club Bilderberg eran incapaces de establecer una clara línea de acción. En su descargo, se podría alegar que pocas veces antes la historia se había modificado una sola coma, sin que hubieran sido ellos mismos los que manejaran los hilos del cambio. Por una vez, las cosas se habían salido totalmente de su control. Y Sebastian, acostumbrado a disponer de información de primera mano sobre los planes de los poderosos, así fueran estos muggles o magos, por una vez se sentía tan perdido e insignificante como lo estaba ahora el propio mundo, mágico y muggle.
 
No había vuelto a saber nada de Genetics Corporation, Ltd. y aquello lo asustaba. El G-8 había vuelto a mostrarse contundente en la reunión de aquel día y todo indicaba que los planes de Sebastian por ahogar financieramente a la empresa y a su proyecto de investigación habían fracasado estrepitosamente, lo que no podía augurar nada bueno.
 
Tampoco había tenido noticias del misterioso Inquisidor del que le hablara August Rosenberg tiempo atrás. Mejor, el mundo ya tenía suficientes complicaciones como para añadirle una misteriosa organización de fanáticos.
 
Se acomodó en el sillón orejero de su apartamento de Boston y avivó el fuego de la chimenea con un pequeño toque de varita, mientras preparaba una pipa con el mejor tabaco cubano y se deleitaba con la música que sonaba en el reproductor. Era hora de relajarse. Pasaron unos minutos, que Sebastian dedicó a contemplar el fuego de la chimenea, aspirar el agradable tabaco de su pipa y escuchar una de sus piezas de ópera preferidas, antes de que se decidiera a sumergirse en los periódicos mágicos y muggles que su elfo había dispuesto para él.
 
Repasó las noticias y recortó las notas de prensa que más le interesaban, colocándolas en una sucesión de titulares que había ido recopilando durante las últimas semanas. Evidentemente, muchos de los periódicos repetían las noticias o las narraban con diferente mariz, pero el mago había seleccionado una secuencia lo suficientemente ilustrativa de la situación. Quizás fuera por su faceta de arqueomago e historiador, pero necesitaba ordenar la secuencia histórica.
 
 
El Profeta -- 12 de marzo
Aaron Black Yaxley levanta el Secreto de la Magia.
 
Times -- 12 de marzo
Misteriosos fenómenos tienen lugar en todo el mundo. ¿Existe la magia?
 
Bild -- 12 de marzo
Una sociedad mágica se desvela ante el mundo.
 
El Profeta -- 13 de marzo
La Confederación Internacional de Magos dividida ante el levantamiento del Secreto de la Magia.
 
El Profeta -- 13 de marzo
El Ministro de Magia convoca a los Sagrados Veintiocho
 
Il Corrieri maggico -- 14 de marzo
Italia no secundará el levantamiento del Secreto.
El ejército italiano rodea ya desde anoche el Palacio de Buckingham en Londres.
 
El Profeta  -- 14 de marzo
Disturbios en Londres tras la reunión de los Sagrados Veintiocho.
Lucrezia Di Medici, la influyente y rica aristócrata, fue declarada esta madrugada Fugitiva número 1 en todo el Reino Unido.
El ejército italiano ataca al Ministro de Magia.
 
Times -- 14 de marzo
Graves altercados en torno a Buckingham Palace.
¡La isla de Guernsey atacada por magos!
Se avistan dragones en el cielo de Londres.
¿Dónde está el Primer Ministro?
 
Washington Post -- 14 de marzo
El ataque a Guernsey deja clara la existencia de la magia.
 
El Profeta -- 14 de marzo
Numerosas víctimas en el ataque a Guernsey.
Un crucero muggle es destruido por dragones.
Los ejércitos aliados de Italia, Bulgaria, Alemania, Francia y otras naciones ponen cerco a Londres.
 
Times -- 31 de marzo
Londres devastada por la guerra mágica.
Civiles usados de escudos humanos por los magos.
 
El Profeta -- 31 de marzo
El Palacio de Buckingham es destruido por cuernos de erumpent y fuego de dragón.
Los muggles denuncian secuestros y abusos a civiles.
 
Washington Post -- 15 de abril
Gran Bretaña asolada por la guerra mágica.
El conflicto entre las naciones mágicas deja millones de muertos en Inglaterra
 
New York Times -- 30 de abril
La sociedad no mágica llora a sus víctimas en Londres.
El mundo devastado ante la crueldad de los magos.
El nuevo Genocidio en Londres.
 
El Profeta -- 30 de abril
La Confederación Internacional de magos denuncia los ataques en Gran Bretaña y pide el fin de la Guerra.
La reunión de la CIM termina sin consenso sobre el levantamiento del Secreto.
 
El Profeta -- 2 de mayo
Los ejércitos aliados de Italia y Bulgaria se retiran de Gran Bretaña ante la presión internacional.
 
Times -- 2 de mayo
Los ejércitos mágicos se retiran de Inglaterra.
Nuevos secuestros de civiles no mágicos son denunciados en Londres.
Manifestación en Times Square de las familias de los desaparecidos.
Londres denuncia ante la ONU el genocidio perpetrado por los magos contra la sociedad civil.
 
El Profeta -- 3 mayo
¡Fin de la Guerra!
La Confederación Internacional de Magos declara el fin de la guerra entre naciones.
 
El Profeta -- 4 mayo
Una guerra sin vencedores ni vencidos.
Los muggles presionan al Ministro de Magia para la localización de los desaparecidos.
 
El Profeta -- 7 de mayo
La Confederación internacional de Magos convoca una Conferencia de Paz.
Supremacistas matan a cientos de muggles en una manifestación en contra de la Magia.
 
 
Sebastian suspiró tras releer la sucesión de noticias. El mundo se había vuelto loco. Las guerras mágicas habían terminado por fin, pero otras más crueles comenzaban y la magia ya no era un secreto para los muggles. Los supremacistas habían ganado poder en la Confederación Internacional de Magos, sobre todo después de que los ataques de búlgaros e italianos a Londres se cobraran millones de víctimas muggles. Nadie hacía demasiado énfasis en los secuestros y asesinatos de muggles que tenían lugar todos los días. La sociedad no mágica clamaba por sus millares de muertos y desparecidos, pero el mundo mágico todavía estaba ajeno a lo que podía suceder. La Conferencia de Paz quizás lograra aliviar las tensiones entre las naciones mágicas, pero no pararía la ola de supremacismo que se había generado en el mundo mágico. 
 
Un elfo apareció junto a Sebastian con una nota en la mano.
 
—Acaba de llegar, Amo —anunció.
 
—No me llames así, Gould. No soy tu Amo. Te di la libertad hace diez años —repuso Sebastian, leyendo la nota, que sólo contenía una tarjeta de visita con una dirección y unas breves palabras añadidas.
 
 

En Nueva York. Dentro de tres días.

El Inquisidor
 
 
 
 

III

 
Sebastian Crowld

Madrugada del Día de la Ira

De regreso a Inglaterra
 

Tres días después, cuando Sebastian salía, ya bien entrada la noche, de un impresionante rascacielos en Manhatan y apretaba a fondo el acelerador de su Lamborghini mientras abandonaba la Quinta Avenida, los acontecimientos se habían precipitado de tal manera que ya poco importaban las guerras de los magos.
Los sucesivos ataques en el Canal de la Mancha y en Londres habían sido devastadores y tan reales para los muggles como para los mágicos. Las imágenes de la guerra mágica habían dado la vuelta al planeta y los videos grabados en streaming se repetían sin cesar en todas las redes sociales y en todas las televisiones del mundo.
 
Pero lo peor ya no era que los magos se mataran entre ellos, la verdadera tragedia se había cernido sobre el mundo cuando los supremacistas comenzaron a secuestrar y asesinar muggles. Para ser honestos, quizás antes, en el mismo momento en que el Ministro de Magia decidió el levantamiento del Secreto de la Magia. La tibia respuesta de la Confederación Internacional de Magos ante la caída del Estatuto, había propiciado todo lo que llegó a continuación. 
 
Las guerras mágicas, aquellas guerras por venir que anunciaron las tres profecías, habían terminado con un final inesperado: el genocidio muggle. Muchos magos habían quedado tan impresionados por los secuestros y asesinatos de los supremacistas como los propios muggles.
 
Y ahora el tiempo apremiaba.

Sebastian aceleró el Lamborghini en cuanto éste alcanzó la autopista, mientras sacaba del bolsillo de su americana un espejo intercomunicador con Mackenzie. Ya lo había intentado varias veces, desde que terminara la reunión con el Inquisidor y sus acólitos, pero la bruja no respondía.

Había probado también el móvil. Al igual que él mismo, la bruja solía llevar uno siempre consigo, pues a veces resultaba un medio de comunicación entre magos mucho más discreto que las lechuzas o los comunicadores. Pero tampoco el teléfono respondía. Aquello sólo hacía que aumentar su preocupación. No sabía nada de Mackenzie desde hacía muchas semanas y eso era algo muy poco habitual. Imaginaba que los acontecimientos la habrían tenido tan ocupada como a él mismo, pero ahora que la necesitaba empezaba a pensar que quizás había hecho mal no dándole importancia a la falta de noticias sobre la bruja.

De cualquier manera, se maldijo por su falta de previsión. Podía haber avisado a su propia gente en Londres con antelación. Podría haberse cubierto las espaldas, preparar un traslador, abrir una vía rápida de regreso… No, estaba siendo injusto consigo mismo. ¿Cómo hubiera podido prever que los acontecimientos se precipitarían de tal manera? ¿Cómo haber podido siquiera imaginar los planes de El Inquisidor?

Nadie en su sano juicio hubiera podido prever los hechos que estaban a punto de suceder. El horror que acechaba el camino de la Historia en aquellos momentos había nacido, como todos los horrores, del oscuro pozo de la impotencia y la desesperación. Hombres como El Inquisidor sólo nacen de la infamia y el espanto. Planes como los de El Inquisidor se gestan en el vientre de la ignominia y se nutren del dolor y la falta de esperanza de la humanidad. La locura genera locura.

Sebastian apretó los puños, evitando imaginarse lo que podía suceder en apenas unas horas, si no era capaz de parar a tiempo a la gente de El Inquisidor.

Había intentado tomar un traslador o utilizar una Red Flu para llegar a Inglaterra lo más rápido posible, pero tras los ataques y la guerra el caos era tal que las redes de transporte estaban colapsadas. Fabricarse él mismo un traslador le llevaría tiempo, sobre todo si pretendía cubrir tan larga distancia. No todo era tan sencillo como saber pronunciar un Portus.

Aprovechó una de las salidas de la autopista y condujo el Lamborghini hacia un descampado desolado. Sólo entonces se decidió a activar el encantamiento volador del magnífico deportivo. En los tiempos que corrían, era mejor evitar ser visto por los muggles.

Aceleró el vehículo todo lo que le permitió la fricción del aire y suspiró, sabiendo que, por muy rápido que fuera capaz de volar su Lamborghini, era muy probable que no llegara a tiempo.

¡Maldita sea, Mackenzie! ¡Contesta! ¡Tienes que avisar! ¡Si no das la voz de alarma…! ¡Tienes que sacar de allí a esos chiquillos! ¡Alguien tiene que sacarlos de allí! En el interior de su Lamborghini, Sebastian rompió a llorar sin que supiera muy bien si sus lágrimas eran de miedo, de rabia o de dolor. Tal vez fuera todo ello a un tiempo.

El mago se mordió los nudillos, desesperado, tratando de comunicar con cualquier otro mago en Inglaterra. Pero todo era inútil. La guerra había dejado a la nación en el caos.

Si no llegaba a tiempo…

Los recuerdos de la reciente reunión con El Inquisidor y sus acólitos aún provocaban terribles visiones en su mente cuando pensaba en lo que podía ocurrir si no era capaz de llegar antes que ellos.

La secreta reunión se había producido en un local de alquiler, situado en uno de los más altos rascacielos de Nueva York. Con el fin de ocultar su identidad y evitar así cualquier represalia, a todos los presentes se les habían dado unos extraños hábitos que los cubrían de la cabeza a los pies, con el rostro velado por una tela opaca que apenas dejaba un pequeño orificio para ver, una abertura vertical, justo en el centro del dibujo de un extraño símbolo, grabado en la propia tela, que a Sebastian le recordaba demasiado al símbolo de las Reliquias de la Muerte: el infinito encerrado en un triángulo.

—¿Puede la humanidad quedarse de brazos cruzados mientras las fuerzas del demonio asolan la Tierra? —Había preguntado El Inquisidor a una multitud enaltecida. —¿Pueden estos seres salidos de las hordas demoníacas quedar impunes ante el horror de sus crímenes?

El recuerdo de los enfervorecidos gritos de la multitud enmascarada, respondiendo con potentes negaciones a cada una de las preguntas formuladas por quien se hacía llamar a sí mismo El Inquisidor, se mezcló en la mente de Sebastian con las últimas palabras de aquel hombre que, a pesar del hábito y la máscara, destacaba entre todos los demás con un aura de poder magnético.

—¡El Pueblo debe responder! ¡No esperemos que nuestros pusilánimes políticos hagan nada! ¡Devolvamos el golpe! ¡Matemos a sus jóvenes igual que ellos mataron a los nuestros! ¡Ataquemos el corazón de sus abominables enseñanzas!

Matemos a los jóvenes. Las palabras se repetían una y otra vez en su cabeza y Sebastian sabía lo que significaban. El Inquisidor había sido claro. Puede que un muggle no entendiera cuál era el corazón de las enseñanzas mágicas, pero para Sebastian la referencia era evidente. El Inquisidor se refería a Hogwarts. Pretendía atacar a los estudiantes concentrados en el más famoso colegio de Magia y Hechicería. Pretendía devastar a toda una generación de magos y brujas.

Cómo había podido afectar el levantamiento del Secreto de la Magia a los encantamientos protectores de Hogwarts, era algo que Sebastian no sabía. Aún le parecía sorprendente que El Inquisidor, a todas luces un muggle, conociera la existencia y ubicación de Hogwarts. Y, sin embargo, para Sebastian era evidente que planeaba un ataque al colegio y dudaba de que le quedara mucho tiempo para evitarlo.

Aporreó con rabia el comunicador con Mackenzie. ¿Por qué no respondía? ¿Por qué nadie en Inglaterra respondía?

Sin otra cosa que hacer que sujetar el volante, lanzar encantamientos atmosféricos para agitar los vientos y apretar con fuerza el acelerador del Lamborghini, Sebastian pensó en la cadena de nefastos acontecimientos que habían conducido al drama que se avecinaba. Si el Ministro de Magia no hubiera levantado el Secreto, si eso no hubiera llamado a movilizarse a los Supremacistas, si la guerra no se hubiera producido, si no hubieran muerto aquellos adolescentes muggles en el Canal de la Mancha, si no hubieran muertos tantos y tantos muggles en Londres…. Demasiados “síes”.

El teléfono móvil sonó en el bolsillo de su americana y se agitó esperanzando. Por fin Mackenzie se dignaba a responder. El nombre que indicaba la pantalla del celular no era, sin embargo, el de la bruja.

Dudó si responder. No tenía tiempo ahora para más asuntos muggles. Y, sin embargo, desde la reunión del Club Bilderberg una pregunta insistente le estaba martilleando el cerebro. Una pregunta de la que se había olvidado, ante la urgencia de los últimos acontecimientos precipitados por el Inquisidor. Una pregunta sobre la que quizás esa llamada arrojara alguna luz.

—Hola Laura. Llevaba días sin saber de ti. ¿Cómo estás? —Intentó que su tono de voz sonara normal. El encantador millonario Sebastian Crowld, interesándose por la joven y bella hija del presidente de Genetics Corporation, Ltd.

—¡Sebastian! Por fin logro dar contigo. ¿Dónde te has metido? Tenías el móvil apagado o estabas fuera de cobertura.

El mago, que para Laura era tan muggle como ella misma, se sorprendió por aquello, pero antes de que pudiera decir nada, Laura continuó con apremio.

—¡Lo hemos encontrado! ¡Estamos salvados!

—Espera, Laura, ve más despacio, que no me estoy enterando de nada. ¿Que habéis encontrado el qué?

—¡El Gen, Sebastian! ¡El Gen que causa la magia!

Por más que lo intentó, no fue capaz de articular palabra. La pregunta que el cerebro del mago llevaba días formulándose casi había sido respondida y todo su mundo pareció hundirse en aquella respuesta.

A raíz de lo ocurrido semanas atrás en el Club Bilderberg, había previsto ya el fracaso de su plan de parar el proyecto de investigación genética de Genetics Corporation, Ltd. De alguna manera, la compañía había logrado sobrevivir al ahogo financiero que había ideado Sebastian. Durante las últimas reuniones, el mago había sospechado que el G-8 financiaba ahora la empresa del padre de Laura y el proyecto genético que ésta comandaba. Y, sin embargo, por más que a Sebastian le hubiera parecido peligrosa la investigación de Laura, al punto de hacer todo lo posible para boicotearla, ni siquiera en el peor de los escenarios había llegado a imaginar algo como lo que Laura acababa de afirmar.

—La verdad, Laura, hasta hace pocas semanas, yo no creía en eso de la magia—mintió Sebastian. —Ahora… bueno, ahora está claro que quienes creíais en ello, ibais por delante de los demás. —El mago que para la joven era un simple muggle suspiró. Su resignación no era fingida. —Sin embargo, no termino de entender. Tu padre me dijo que los bancos os habían cerrado el grifo de la financiación y que iba a abandonar el proyecto. Además, Laura, realmente, hasta hace un mes el propósito de tu investigación genética no era encontrar un gen específico.

Al menos, no había sido ese exactamente, sino algo mucho más genérico, como la catalogación de las pequeñas variaciones en el genoma de los seres humanos. Sebastian, no obstante, había intuido desde el primer momento lo peligroso que podía ser dicha investigación para los magos y, por ello, la había saboteado a escondidas con todos los medios a su alcance.

—Verás, en parte es como dices, abandonamos el proyecto. Pero cuando empezaron a suceder los fenómenos extraños, nos contactó personal relacionado con el G-8. Ellos nos han estado financiando estas semanas y con su ayuda reenfocamos el proyecto, retomamos nuestra categorización, le aplicamos Big Data y la extrapolamos a un conjunto significativo de personas y… bueno, es muy largo de contar, te lo mostraré mejor cuando nos veamos. El caso es que apareció ese gen. Y con los últimos acontecimientos, tuvimos la oportunidad de aplicar el estudio a varios de esos monstruos. ¡Oh Sebastian! ¿Sabes lo que esto significa? No más muertes a manos de esos bárbaros sin alma. Ya no podrán contenernos. Están en nuestras manos. Sin su magia no son nada.

—Pero Laura, ese gen…. ¿Implica que podemos ser como ellos?

—¡Qué horror, Sebastian! Como puedes siquiera plantearte algo así. Son seres demoníacos, bárbaros sin alma. Pero afortunadamente nada indica que ese gen pueda trasplantarse o crearse. No se pueden crear más seres como ellos. Lo que sí se puede hacer es suprimirlo, erradicarlo, inactivarlo. Y sabemos cómo hacerlo. De hecho, las píldoras contra la magia se han comenzado a fabricar ya.

Cuando colgó el teléfono, el horror se reflejaba en el rostro del mago. Los muggles no sólo habían descubierto un gen distintivo, que podría explicar la razón de que sólo algunos seres humanos pudieran hacer magia, sino que también tenían la medicina para eliminarlo y, con ella, erradicar la capacidad mágica de un mago. Era demasiado abominable y terrible. Su pregunta había quedado contestada de la peor forma posible.

Y, sin embargo, al hilo de aquella abominación de la que Laura parecía estar tan segura, a Sebastian le surgía otra pregunte: ¿De verdad existía dicho gen? ¿De verdad nacer muggle o mago dependía de tener o no un gen?

Poco más tarde, amanecía al descender sobre un Londres cubierto de niebla y todavía maltrecho por las heridas sufridas durante la última guerra. Sebastian mantenía encendidas en su Lamborghini tanto la Radio Muggle como la Red Mágica Inalámbrica, mientras esperaba una noticia que, después de hablar con Laura, sabía que no tardaría en llegar.

Y, efectivamente, la noticia no se hizo esperar. Por primera vez en su vida, Sebastian estaba escuchando una misma emisión por la radio muggle y por la Red Mágica Inalámbrica. La misma voz del presidente de las Naciones Unidas dictando una proclama que haría retornar al mundo, mágico y no mágico, a la Edad Media, por más tecnológica que, en esta nueva versión, pudiera llegar a ser.
 


Ante los últimos ataques de la sociedad mágica perpetrados contra civiles inocentes,

las Naciones Unidas DECLARAN

la Prohibición de la Magia en todo el planeta y la persecución de cualquier ser que la practique. 

Se ha dado orden de capturar y aislar a todo mago o bruja del mundo

y aquellos que se resistan serán ejecutados.


 
Cuando Sebastian bajó del coche y se dirigió al almacén en el que guardaba trasládores para destinos específicos, supo que era demasiado tarde. El Inquisidor, sin duda, no se conformaría con aquella declaración persecutoria. Estaba decidido a devolver el golpe y le importaba poco lo que las Naciones Unidas ordenaran. Al contrario, si antes podía presumirse que el ataque a Hogwarts sería inminente, ahora era ya un hecho consumado. Sebastian no tenía duda.

No había tiempo para avisar a nadie o buscar refuerzos. Debía llegar a Hogwarts, antes que los bombarderos, si es que éstos no estaban ya allí.

—Portus.
 
 
 

IV

 
El Inquisidor
 

Sala de control en la Comandancia

En la mañana del Día de la Ira
 
 
 
El Inquisidor miró su reloj de muñeca, un Patek Philippe de sesenta mil dólares, que marcaba con absoluta y rigurosa precisión las 7:47 de la mañana. Una sonrisa elaborada y tan ajustada como su reloj se dibujó en un rostro de aspecto caucásico y rasgos ligeramente albinos. Trece minutos más y el mundo cambiaría para siempre.

Accionó el botón negro sobre la consola de mandos incrustada en el panel principal de la sala de control y varios proyectores cobraron vida desde diversos ángulos, dirigiendo sus potentes haces a cuatro enormes pantallas curvas, que cubrían por completo las paredes de la enorme sala circular.

La estancia estaba situada en el interior de un bunker, a salvo de cualquier intromisión por parte de ningún gobierno e indetectable para cualquiera que intentara buscarla. La tecnología de la que estaba dotada superaba con mucho a la de la nación más avanzada. El Inquisidor llevaba años comprando tecnología reservada y financiando a las mentes más brillantes del planeta. Algunas de ellas se encontraban, en aquellos precisos momentos, entre la media docena de personas que ocupaban la sala de control, que al Inquisidor le gustaba llamar la Comandancia, puesto que allí, sin hábitos que lo cubrieran ni máscaras que ocultaran su verdadero rostro, se sentía como el comandante que guiaría a la humanidad por la senda de los Justos. Él estaba destinado a comandar los Ejércitos de la Luz y a sacar al mundo de las tinieblas en las que estaba sumido.

Tres de las cuatro pantallas que se acababan de encender mostraban imágenes en tiempo real. La cuarta, en cambio, emitía en diferido el mensaje para el mundo que acababa de grabar apenas hacía media hora. Tiempo suficiente para que los técnicos lo editaran lo necesario para conseguir una perfecta sincronicidad entre las palabras y los hechos que estaban a punto de suceder.

Con las palmas juntas y alzadas hacia su entrecejo, los pulgares apoyados en su mentón, dos redondos y brillantes iris azules se fijaron con profundidad cortante en la imagen distorsionada de sí mismo que apareció en la pantalla.

La figura, envuelta en un extraño hábito que la cubría de la cabeza a los pies, era la de un hombre robusto y alto. Bastante más alto de su estatura real, gracias a una plataforma que la larga túnica escondía también. Y, sin duda alguna, mucho más gruesa, debido a unos abultados almohadones que disimulaban su cuidada y elegante silueta. Su pelo albino, recortado minuciosamente, salvo por un liso mechón de tintes más dorados que se permitía lucir algo más largo, a modo de flequillo, quedaba envuelto en el interior de una capucha y su rostro, de piel blanca y barbilampiña, pómulos marcados y labios finos y carnosos, estaba tapado por una máscara sin aberturas, tan sólo con el símbolo del infinito grabado en el interior de un triángulo partido. Aquel era su símbolo, el signo que marcaría los tiempos por venir, la bandera bajo la cual lucharían sus Ejércitos de la Luz.

Su voz, sintetizada, distaba mucho de recordar el timbre y la cadencia del antiguo predicador de masas que gran parte del mundo occidental hubiera reconocido al instante.

Tras revisar una última vez el mensaje grabado y atender a la sincronización perfecta de las otras tres pantallas, accionó el botón 3D de estas últimas y pulsó la realidad virtual para la cuarta pantalla.

La figura enmascarada apareció de pronto en el centro de la sala, de pie sobre un púlpito, con el brazo alzado hacia las otras tres pantallas. Aunque aquella tecnología aún no estuviera a disposición del público, que únicamente verían la imagen superpuesta de las cuatro pantallas a un tiempo, el Inquisidor era amante del realismo y el drama, por lo que prefirió visualizar las imágenes como si estuviera presente, al mismo tiempo, en cada uno de los tres acontecimientos que iban a cambiar la historia.

A las 7:57 comenzó la emisión a todas las televisiones y radios del planeta. La voz sintetizada de El Inquisidor resonó en la estancia con la misma intensidad que lo haría para los atentos espectadores.

—Amigos del mundo. —El Inquisidor comenzó su discurso con los brazos extendidos hacia la cámara, como si quisiera acoger en ellos a cuantos estuvieran viéndolo.

«Me presento ante vosotros oculto entre las telas de este hábito. Escondiéndome, como muchos de vosotros, de los enemigos de la Luz, de los enemigos que acechan a los hombres y mujeres justos, como tú y como yo. Cubro mi rostro ante la barbarie de una sociedad que reniega de nuestras leyes y de nuestras creencias. De una sociedad que se dice a sí misma mágica, para ocultar la única y terrible verdad, que son criaturas diabólicas al servicio de la Injusticia y la Maldad.»

«Y es por eso por lo que, en esta hora, en la hora de un día decisivo para la historia de la humanidad, os digo: Llamadme el Inquisidor.»

«Llamadme el Inquisidor. Porque pretendo suprimir la herejía de quienes se llaman a sí mismos magos. Llamadme vuestro salvador, porque pretendo encabezar la cruzada que derrotará a los impíos seguidores del Mal. Llamadme vuestro servidor, porque hoy, amigos míos, hoy es el Día de la Ira.»
 

 
 
 

V

 
Sebastian Crowld


Hogwarts

El Día de la Ira
 
 
Las torres del colegio Hogwarts de Magia y Hechicería brillaban a la luz del incipiente sol cuando Sebastian alcanzó los terrenos, a varios metros todavía del acceso al colegio. El destino de aquel traslador se había establecido contando con unos encantamientos protectores que el mago no tardó en comprobar que ya no funcionaban como deberían, por lo que aún le quedaba una corta distancia que recorrer hasta la puerta, cuando oyó a los bombarderos de El Inquisidor silbando en el cielo.

Eran casi las 8 de la mañana y Sebastian aún podía sintonizar las noticias a través de una cadena de difusión online. Mala señal que hubiera cobertura de datos en aquel lugar.
Aunque odiaba cada palabra de aquel monstruo, el horror de aquel discurso le resultaba hipnótico.

«… porque hoy, amigos míos, hoy es el Día de la Ira.»

A través de la pantalla de su móvil, Sebastian vio la figura enmascarada de El Inquisidor, con el mismo hábito extraño que lo había visto hacía apenas unas horas en la reunión de Nueva York. Un segundo después, la pantalla se dividió en cuatro secciones y, mientras una de ellas, seguía mostrando la imponente figura de aquel hombre, las otras tres recogían las imágenes de varias escenas de cazas de guerra y soldados de a pie.

Sebastian supo que aquel ejército no pertenecía a ningún país, sino que eran los efectivos militares de un hombre tan rico y poderoso como cruel y despiadado. Aquellas eran las fuerzas que El Inquisidor llamaba Ejército de la Luz y el mago reconoció el paisaje de una de las secciones. Era Hogwarts y aquellos cazabombarderos eran los aviones que, en aquel momento, silbaban por encima de la cabeza del mago.

«Hoy, amigos míos, es un día triste.»

«Hoy es el día en que lloramos la muerte de nuestros hermanos muertos. Hoy es el día en que nos levantamos con la rabia de saber que hombres y mujeres que no pertenecen a nuestra sociedad, que no se rigen por nuestras leyes ni se guían por nuestras costumbres nos consideran hormigas a las que pueden aplastar y asesinar, impune y cruelmente. Hoy es el día en que lloramos a las miles de almas caídas en Londres y Guerney, en el que nos dolemos con sus familias y en el que nos vestimos de luto por aquellos masacrados ante los ojos de todo el planeta, por una sociedad mágica que se cree por encima de nosotros.»

«Hoy es el día en el que nos damos cuenta de que no podemos ceder el control de nuestras vidas en manos de unos bárbaros que se creen superiores a nosotros, en manos de unos locos que se atreven a manejar fuerzas más allá del control de los seres humanos, de unos seres diabólicos que no nos respetan, que no nos conocen, que no nos aman, que no nos consideran sus iguales.»

«Pero hoy, amigos míos, es también el día de la victoria. Hoy es el día en que tomaremos la revancha. Y todo se reduce a Hoy. Porque hoy es el Día de la Ira. »

—¡Ayuda! —Gritó Sebastian, aporreando las enormes puertas de Hogwarts. —¡Ayuda! ¡Nos atacan!

Apenas había terminado de pronunciar las palabras cuando en la imagen de su pantalla los cazabombarderos formaron un círculo alrededor de Hogwarts y varios misiles salieron disparados hacia las almenas.

Las alarmas de Hogwarts se dispararon. Un coro agitado de elfos, alumnos y profesores comenzaron a gritar, mientras extraños sonidos, probablemente procedentes de los cuadros del colegio, se unían al coro confuso de voces que llegaban desde el interior.

Sebastian alzó su varita al cielo y levantó un escudo todo lo amplio que fue capaz de realizar. Con un poderoso objeto de arqueomagia, que siempre guardaba en el bolsillo, intensificó el poder del escudo, tratando de abarcar todo el colegio. No pudo evitar, sin embargo, que los misiles impactaran en las torres más alejadas, levantando una lluvia de cascotes y piedras.

Las puertas se abrieron de golpe y una avalancha de profesores y alumnos de los últimos cursos salieron en tropel para unirse en la defensa del colegio a un horrorizado Sebastian, que miraba en su pantalla no sólo cómo los cazabombarderos se preparaban para una nueva oleada ofensiva contra Hogwarts, sino también cómo en las otras secciones en las que se había dividido la pantalla se desarrollaban escenas bélicas aún peores que la que él mismo estaba viviendo en Hogwarts.

La sección que se perfilaba arriba a la izquierda de su pantalla mostraba lo que Sebastian reconoció al instante como el emplazamiento del MACUSA. También allí los cazabombarderos lanzaban misiles sin pausa alguna. Las instalaciones habían quedado totalmente al descubierto y varios funcionarios mágicos americanos gritaban despavoridos, tratando de huir de unos pasillos derruidos que ya eran presa de las llamas.

Las cámaras no escatimaban los detalles. Por todas partes se hacinaban cientos de cadáveres que los apresurados supervivientes habían amontonado sin ningún orden para hacerse paso entre los muertos diseminados por el suelo. El edificio estaba completamente en ruinas, sus imponentes estructuras yacían convertidas en montones de cascotes, algunas se habían volatilizado bajo el empaque de las bombas. Los magos que huían en todas las direcciones, presas del pánico, trataban de defenderse con sus varitas, derribando algunos aviones que aún causaban más daños al estrellarse en el interior.

Y si el espectáculo de las imágenes del MACUSA era dantesco, no menos viles eran las secuencias que las cámaras mostraban de lo que estaba sucediendo en Hogwarts, donde a pesar de la tardía y semi organizada defensa que había logrado dirigir Sebastian, los daños eran considerables. Y no sólo por las torres y estructuras derruidas por los misiles que no daban cuartel. También allí los muertos se contaban por docenas y docenas. Algunas zonas habían quedado completamente destruidas.

Con el alma encogida, alzó una vez más su varita hacia los cazabombarderos, tratando de mitigar aquel horror del que estaba siendo testigo sin poder hacer mucho más que defender una pequeña zona a la que cada vez llegaban más estudiantes tratando de unir fuerzas y de buscar refugio.

Pero había una cuarta sección en la pantalla de su móvil que estaba erizando su piel más que ninguna otra. Allí no se veían aviones ni bombas. Eran las imágenes de unas fuerzas de asalto entrando a golpe de metralla por túneles excavados en lo que, sin ninguna duda, parecían las instalaciones de varios hospitales mágicos, con sus típicas salas para maleficios, para mordeduras de criaturas o para enfermedades mágicas.

En aquella última sección de la pantalla, se sucedían las imágenes de distintos lugares. Sebastian estaba seguro de ello. Los asaltantes no eran los mismos en unas escenas y en otras, ni tampoco las instalaciones asaltadas eran las mismas. Algunas tenían características típicamente orientales o nórdicas, que las señalaban como emplazamientos distintos. También los asustados medimagos, que trataban a duras penas de defenderse de las jaurías de asaltantes que los sobrepasan de largo en número, pertenecían a distintas razas y características físicas.

Sebastian se preguntaba qué interés podían tener para El Inquisidor varios hospitales mágicos diseminados por el mundo, cuando las cuatro secciones se disolvieron en una y la figura enmascarada de aquel monstruo volvió a llenar toda la pantalla.

«Las Naciones Unidas, acaban de proclamar una tibia Declaración de Prohibición de la Magia. Y yo os pregunto, amigos míos, ¿podemos ser tibios? ¿Podemos limitarnos a prohibir la magia cuando esa sociedad de bárbaros sin credo, de sirvientes del Mal puede esconderse y manipular lo que creemos cierto? ¿Podemos pensar que la mediocridad de nuestros gobernantes impedirá el asesinato impune de los nuestros?»

«No, amigos míos, no podemos ser mediocres. Un mundo de enemigos se alza contra nosotros y nuestra sociedad debe decidir hoy si quiere ser un soldado libre o un esclavo bajo el yugo de la magia y las fuerzas del maligno.»

«¿Podemos ser tibios? En la Biblia está escrito: «Lo que no es ni caliente ni frío lo quiero escupir de mi boca».»

«Y es por eso, que no seremos tibios ni mediocres. Ésta es la gran batalla de nuestras vidas. Ésta es la batalla que decidirá nuestra historia. Todo se reduce a hoy. Todo se reduce a esta batalla.»

«Defendamos nuestra sociedad. Defendamos nuestra política. Defendamos nuestra economía. Defendamos nuestras costumbres y creencias. Defendamos nuestros hogares y familias. Que no nos basten las declaraciones de los tibios, porque no hay defensa posible sin espada y no hay defensa posible sin poder. Tomemos entonces las espadas en nuestros puños y ganemos el poder que nos corresponde.»

«Porque hoy es el día en que actuamos o nos desmoronamos.»

«Actuemos pues, sin tibiezas ni medias tintas. Curemos la enfermedad de la inacción que duerme en lo más profundo de la sociedad aletargada en la que nos hemos convertido. Actuemos pues, avancemos paso a paso, pulgada a pulgada, hasta el final.»

«Dejemos de estar a merced de aquellos que nos asesinan con impunidad. Porque, creedme, amigos míos, podemos proclamar la Prohibición de la Magia y seguiremos sin avanzar. Podemos dejarnos machacar, mientras nuestros brazos duermen sin hacer nada.»

«Pero los hombres justos avanzaremos y lucharemos por el mundo en el que creemos, por el mundo que nos corresponde, por el mundo que tanto nos ha costado construir. Saldremos del infierno y del yugo del maligno, amigos míos y volveremos a ver la luz. Actuemos pues, avancemos, paso a paso, pulgada a pulgada, hasta el final.»

La pantalla del móvil de Sebastian volvió a descomponerse en secciones y las imágenes de Hogwarts y el MACUSA completamente en ruinas y pasto de las llamas volvieron a ocupar las dos secciones superiores. Los cazabombarderos comenzaban a retirarse dejando atrás una estela de muerte. Cientos de estudiantes habían caído aquel día en Hogwarts, víctimas del fuego, de los misiles o del derrumbe de las torres del colegio. Aunque peor aún era la situación del MACUSA, donde el ataque sorpresa había pillado a todos desprevenidos, sin tiempo de organizar una mínima defensa. Allí los muertos se contaban por millares.

Pero lo más ominoso era la escena que se mostraba ahora en toda la parte inferior de la pantalla. A pesar de que los medimagos, sanadores y el resto del personal de los hospitales había luchado con ahínco contra los numerosos asaltantes, los cadáveres de unos y otros se arracimaban por el suelo, mientras las fuerzas de asalto restantes, todavía numerosas, penetraban ya sin resistencia alguna en unas salas donde sólo había, en cada una de ellas, uno o dos matromedimagos cuidando unas cunitas donde los recién nacidos lloraban desconsolados.

Una lágrima recorrió la mejilla de Sebastian al comprender, por fin, el sentido de los planes de El Inquisidor. Con los ojos empañados en llanto vio caer las últimas barreras que separaban a las fuerzas de asalto del Ejército de la Luz de los inocentes magos y brujas recién nacidos. Los oyó llorar y gritar mientras los soldados los arrebataban de la seguridad de sus cunas y se los llevaban envueltos en mantas que sujetaron con sus ametralladoras.

La pantalla volvió a unificarse en una sola sección y El Inquisidor volvió a mostrarse ante las cámaras.

«¡Muerte a los hijos del maligno! Recuperemos el lugar que nos corresponde, el mundo que nos pertenece, la sociedad en la que creemos. Sumemos nuestras acciones en una batalla sin cuartel contra las fuerzas del Mal, contra aquellos que quieren arrebatarnos nuestras vidas, contra aquellos que quieren despojarnos de todo lo que nos hace libres, contra aquellos que quieren arrebatarle al mundo su humanidad.»

«Sumemos nuestras acciones y ganemos el terreno perdido. Sumemos nuestras voluntades en esta lucha contra el maligno. Porque sólo la unión, la suma de nuestros de actos podrá marcar la diferencia entre ganar o perder, entre libertad y esclavitud, entre vivir o morir.»

«Hoy es el día de la Victoria. Cantad la victoria conmigo, amigos míos. Cantad la alegre oda de la revancha. Cantad el himno de nuestra liberación. Coread todos juntos conmigo: Hoy es el Día de nuestra Ira.»







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@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:59 ) :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:59 ) :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:54 ) :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:52 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:49 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:44 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:43 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:40 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:38 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:37 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:36 ) :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 09:36 ) :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 09:35 ) :ninja:
@  Lady Luxure... : (30 mayo 2020 - 08:44 ) @Isabella Hawthorne rómpeles el Alma jajajajaja no la cadena
@  Lady Luxure... : (30 mayo 2020 - 08:44 ) @Ada Camille Dumbledore mi bella siempre bella
@  Lady Luxure... : (30 mayo 2020 - 08:43 ) @Hades Ragnarok zape mi Haz
@  Lady Luxure... : (30 mayo 2020 - 08:43 ) @Anthony Ryvak Dracony bebe <3 manito bonito
@  Lady Luxure... : (30 mayo 2020 - 08:43 ) @-Eterno Black Triviani más tarde te contesto
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:22 ) :ninja:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:18 ) Con permiso :blink:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:18 ) @Hades Ragnarok Gracias por el dato. Me despido
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:10 ) :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 08:10 ) @Isabella Hawthorne jajaja, esta bien XD *se la lelva a beber para que vea que soy bueno y asi seguir sacandole informacion*
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 08:09 ) @-Eterno Black Triviani te lo respindi
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:06 ) :ninja:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:06 ) :blink::blink::blink:
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:06 ) :ninja:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:05 ) :blink: blink
@  Isabella Haw... : (30 mayo 2020 - 08:05 ) @Hades Ragnarok es que no puedo contenerme
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:04 ) @Hades Ragnarok te mandé mp
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:03 ) :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 08:03 ) @Isabella Hawthorne ya ves XD, seguro estabas esperando a que terminaramos y ZAS
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:02 ) :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 08:02 ) adios cadena u.u'
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:02 ) :ninja:
@  Isabella Haw... : (30 mayo 2020 - 08:01 ) Jajajaja hoy no se ponen de acuerdo
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:00 ) :ninja:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 08:00 ) :blink: :blink:
@  Isabella Haw... : (30 mayo 2020 - 08:00 ) Ay asi qué chiste, quería romper la cadena yo :cry:
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 08:00 ) :ninja:
@  taison_greyback : (30 mayo 2020 - 07:59 ) :ninja:  :ninja:
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 07:59 ) :blink:
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 07:59 ) B) B)
@  -Eterno Blac... : (30 mayo 2020 - 07:59 ) @Ada Camille Dumbledore Veamos :o B)
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 07:58 ) :ninja: :ninja: :ninja:
@  Anthony Ryva... : (30 mayo 2020 - 07:52 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 07:51 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 07:49 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Hades Ragnarok : (30 mayo 2020 - 07:48 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: :ninja:
@  Ada Camille... : (30 mayo 2020 - 07:42 ) :ninja: :ninja: :ninja: :ninja: