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Conoce el nuevo contexto de rol global de la Segunda Temporada de Rol en la CMI. Link

Mahia Black

Miembro desde 13 abr 2008
Última actividad mar 17 2019 18:54
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Mensajes que he realizado

En el tema: .:: Castillo Black ::. (MM B: 97834)

07 marzo 2019 - 06:02

Se debatió entre ignorar su instinto o dejarlo salir y preguntar lo que tenía en mente. Era evidente que el nombre de Akliz la había puesto ¿ansiosa?... tal vez algo incómoda. En algún eslabón de la historia la rubia se había perdido y su curiosidad estaba a punto de quebrar cualquier tipo de “momento romántico” que estuviesen teniendo.

 

Levantó la mirada y llevó su mano libre al mentón. ¿De dónde la conocía? No la hubiese llamado amiga, estaba segura. Abrió los ojos en grande y se movió de su lugar, detallando más incomodidad que la que su mujer había tenido. Gruñó sin querer contestar y agradeció tener otro tema del qué hablar.

 

- ¿Qué chica psicópata?  Al menos cuando nos cruzamos aún no andaba con nadie. O no la presentó. – Cerró los ojos al sentir el calor de Gabrielle y se relajó, dejándose llevar para besar sus labios.

 

Buscó su otra mano y la acercó un poco más, incorporándose del sillón para recostar a la Delacour con un poco menos de cuidado del que tenía siempre, e inclinándose sobre ella con cuidado de apoyar su peso en la rodilla que estaba sobre el almohadón. Sonrió con altanería, esa que sabía cuánto le molestaba a la francesa, pero que a su vez la volvía loca. A veces se mostraba demasiado segura de sí misma, sobre todo al creer tenerla a su merced.

 

Olisqueó su aroma y mordió el labio inferior con apenas fuerza, cuidando de no rasgar su piel, pero provocando un ligero dolor que luego adormeció con el tibio toque ocasional de su lengua. Se apartó un poco, lo suficiente para ver su rostro y torso con plenitud, y dio un respingo. El cabello de la menor había quedado algo desordenado, con mechones cayendo por el apoyabrazos del sillón y los labios rosados, tan femeninos como los de nadie, aún estaban algo mojados por su beso, entreabiertos.

 

Y cuando creo que ya te he visto de todas las maneras posibles… me mostrás que cada día podés verte más y más hermosa … - Sintió la punzada de deseo; la sequedad en la garganta, y el dolor en donde más deseaba sentirla, y se apartó con cuidado, volviendo a sentarse a los pies de ella. La deseaba tanto… la extrañaba.

 

Yo no tengo problema… mi problema no es con la familia sino con… - Calló y se llevó una mano a la nuca, despeinando su cabello mientras bajaba sus ojos azules hacia la alfombra.Si supieras… a veces me quedo pensando si las cosas el destino las hace por hijo de p*** pero… si te conté que estuve un tiempo en esa familia verdad? –

 

Se levantó aún evitando encontrar su mirada con la de la otra Black.

 

La secuencia de pasos y su sonido eran obvios, más aún conforme pasaban los segundos. Cinco pasos a la derecha, alejándose del sillón, bordeando la mesa. Media vuelta en sus talones y de nuevo hasta el borde del mueble. ¿Por qué se ponía así? Era gracioso saber que podía pasar en segundos de un pobre intento de ser dominante a un cachorrito mojado evitando confesar la culpa.

 

 – Ya no estabas… - Sin planearlo, su voz dejó salir una nota de dolor. El recuerdo de aquella noche en la fuente sería eterno para ella. – Llevaba tiempo queriendo ser alguien en “el grupo”, si vos me entendés, pero era una niña… en todo sentido.

 

Levantó la mirada y por fin hizo contacto con los hermosos ojos miel que la miraban atenta. Se acercó a ella y se sentó en el suelo en posición india, tomando la mano donde su prometida tenía la sortija que le había dado. Nunca le había hablado demasiado de sus tiempos antes de ser la Ángel Caído “famosa” que había sido.

 

Aún no me había hecho esto… - Llevó la mano de Gabrielle a su rostro y cerró los ojos, haciéndole recorrer la cicatriz sobre su ojo izquierdo. – Fer estaba ausente, Dah, como siempre. Pero era líder. Orión fumaba anís, almendras, ardillas… lo que fuese… y estaba demasiado ocupado tratando él de llegar lejos como para ocuparse de mí. Tampoco era su obligación.

 

Trató de relajar su semblante y le dedicó una sonrisa acompañada de las calumnias al peliazul. Acarició la mejilla de su novia con la otra mano y prosiguió, pidiéndole que le avisara si se aburría o quería cambiar de tema.

 

Y Lú… Era lú. – Se encogió de hombros y rió. – Entonces conocí a Alicia Spinnet. Digamos que ella me apadrinó. Era vieja ya. Seguro la conocías, ¿Verdad? La cosa es que me enseñó mucho a ser más política, dedicada; saber dónde golpear, por así decirlo. Ascendí a MO muy rápido. Me di cuenta que tenía potencial y empecé a ganar experiencia en duelos, a confiar mucho en mí misma. Así que por un tiempo, y hasta que fui capaz de ir creando mi personalidad dentro del bando… me mudé con su familia como una especie de “adopción”. Y … ella estaba con los Rexdemort. –

 

Se detuvo allí. Ya había hablado demasiado y lo siguiente que quedaba era contarle a su futura esposa cuál había sido su propia relación con su ex marido. Sólo pensarlo le volvía a dar nauseas y celos.


En el tema: .:: Castillo Black ::. (MM B: 97834)

21 febrero 2019 - 03:22

Normalmente podía oler cuando alguien no estaba diciendo toda la verdad y con su mujer ese don se multiplicaba por mil. Mordió el labio de la Delacour con cada beso que esta le robaba.

 

- Digamos que aprendió que en cada desaparición se debía comer una o dos nalgadas por traviesa. Alguien logró anclarla a casa -

 

Rió y la abrazó, tirando de ella para que se sentara sobre sus piernas. Le gustaba esa sensación de familia que estaban construyendo, más allá de los lazos de consanguinidad. Iba a acotar algo con respecto a su regalo pero no pudo hacer otra cosa más que gruñir al escuchar el nombre de su, por muy gracioso que sonara, ex-cuñado. Con esa aclaración de la francesa, Mahia comprendió casi al instante por qué ella y el conejo no se llevaban del todo bien.

 

Es la primera vez que tocamos el tema de él... ¿verdad? -

 

Bajó la mirada y las notas de voz al hablar. Desde lo ocurrido habían actuado totalmente normal, como si nada hubiese pasado. Aunque ambas estuviesen acostumbradas a la muerte, o fuesen ellas mismas las que en muchas ocasiones la causaban, esta vez la habían ignorado por completo. Esa era la manera más fácil de pasar el dolor o de mitigar ese nudo en la garganta que se formaba con el recuerdo. 

 

No estaba en su costumbre llorar. Sólo sabía aparentar frialdad y fuerza. Al menos eso era hasta que ella había vuelto. 

 

- ¿Tienes a alguien más en mente?

 

- Mmmm no pero... debería ser alguien poco sentimental y discreto. Alguien más como... ¡ Ya sé ! - Sonrió y chasqueó los dedos de la mano izquierda, haciendo denotar su ocurrencia - tu... tu... ¡no sé qué es! -

 

Sabía que le estaba confundiendo pero no podía encontrar las palabras para hacerse entender. Casi no conocía a la persona, pero sabía que era graciosa. Aunque hacía mucho tiempo que no aparecía. ¿Qué era de Gabbs? ¿Cuñada? 

 

p*** madre... esta chica... Akliz? ni sé como se llama! ¿Crees que le interesaría oficiar la Ceremonia?

 

@Gabrielle Delacour


En el tema: .:: Castillo Black ::. (MM B: 97834)

09 enero 2019 - 08:06

Apretó los ojos fuerte y sonrió con la mordida, girando la cabeza para verla sentada en el suelo. Estiró la mano izquierda hacia ella y tomó la suya, atrayéndola hacia sus labios para darle un beso en los nudillos. Estaba relajada y la presencia de ella le daba una paz que no lograba conseguir ni siquiera en sueños. 

 

Demoró en contestarle, observando de reojo el movimiento inquieto dentro de la capucha de su sudadera. Siempre había pensado que le caía mal a Psicosis, el conejo de su novia, pero nunca se lo había preguntado, puesto que para ella era más que sólo un amigo. De cualquier manera nunca había hecho nada para ganarse su aceptación, excepto no molestarle. 

 

- Tiene frío, ¿no? - Señaló con el mentón sabiéndo que Gabrielle entendería y evitó el dejarla contestar, pasando las piernas hacia un costado mientras se sentaba para mirarla desde arriba. 

 

- Te busqué por todo el castillo mon amour, incluso por los jardines ¿donde estabas? ¿Hubo trabajo? -

 

Le sonrió y enseguida corrigió sus palabras, aclarándole que no se trataba de ninguna clase de reproche o averiguación malintencionada. Se dejó caer lentamente hacia el suelo, colocándose con la espalda hacia ella y se recostó nuevamente, esta vez con la cabeza en las piernas de la Delacour, mirándola con mucho amor. Soltó su mano permitiendo que fuese libre de hacer con ella lo que quisiera, y sacó el estuche de su bolsillo, entregándoselo a ella.

 

- El no tener trabajo me está matando, de hecho. Me aburro -

 

Frunció el ceño y bufó.

 

 

- Y no es que pueda ser la señorita ama de casa limpiando el castillo y cocinando hasta que mi esposa... - El calor subió a sus mejillas cando la sangre se agolpó en ella, sintiéndose un poco avergonzada mientras corregía sus palabras con timidez. - Casi esposa... vuelve de trabajar. Espero pronto volver a nuestro lugar. Me agradaba trabajar juntas. 

 

Tiró la mano hacia arriba para acariciar la mejilla de su hermana y le alentó a que lo abriera. Se quedó estupefacta sin nada más que hacer que mirarla; a pesar de conocerla durante casi toda su vida, y aún después de tantos años, el verla tan cerca y en un contexto tan íntimo todavía lograba hacerle abrir la boca de sorpresa. Incrédula y enamorada no podía creer cuán hermosa era la mujer de ojos miel. Suave, tierna, fuerte, de facciones finas y mirada penetrante. Podría observarla para siempre y nunca se cansaría.

 

- Espero que te gusten. Es uno para vos, y uno para mi. Pensé que después de todo, ya sea que tengamos trabajo o no, deberíamos estar comunicadas para saber donde está la otra, y poder acudir a nuestro encuentro ante cualquier inconveniente o necesidad... De cualquier tipo - La miró con picardía y rió. - Si necesitas hablarme sólo agarralo entre tus dedos y yo te escucharé. Lo mismo haré yo. -

 

Desvió la mirada con miedo a encontrar una respuesta negativa y cambió el tema, esperando que ella se tomara su tiempo para pensarlo.

 

- ¿Creés que algún día me aceptará del todo? -

 

@Gabrielle Delacour


En el tema: ๑۩♚۩๑ Mansión Black Lestrange ๑۩♚۩๑ (MM B: 78195)

04 enero 2019 - 17:45

Rodó los ojos. Últimamente la gente estaba obsesionada con los portales. Desde las galas de la Marca tenebrosa o sus entregas de premios, hasta las celebraciones particulares como aquella, todas tenían que complicarle la vida al invitado. Mahia era más simple, más directa. Ella les diría el lugar a donde tienen que ir y que cada invitado llegara como mejor le pareciera. Rugió e hizo una mueca con los labios.

 

Sostuvo a Gabrielle con fuerza mientras hacían el viaje y apenas si soltó el agarre una vez terminado. Extrañaba tenerla cerca. Su presencia lograba hacerle sentir completa y feliz, dándole una comodidad extra que casi nunca sentía en su ausencia. 

 

- Yo te extrañaba a vos - La acercó más durante el beso y cuando se separó agitó la varita para hacer aparecer una chaqueta de las suyas.

 

La colocó sobre los hombros encima de la capa de la Delacour y sonrió ante lo holgada que le quedaba.

 

- Amo cuando tenés mi ropa puesta... aunque me gusta más cuando es sin otra cosa debajo -

 

Le guiñó el ojo y se giró para ver a los invitados. Exhaló un poco de aire para hacer notar su aliento y se rió de su travesura. Ella era la mayor, pero a veces se comportaba como la más inmadura y aniñada de las dos.

 

- ¿Por donde comenzamos la nota? Podríamos hablar con alguno de los invitados. A Jess la podemos agarrar en casa -

 

@Gabrielle Delacour


En el tema: ๑۩♚۩๑ Mansión Black Lestrange ๑۩♚۩๑ (MM B: 78195)

29 diciembre 2018 - 03:56

Apareció en los terrenos de la Black Lestrange apenas recibió la llamada de Gabrielle, o quizás unos minutos mas tarde. No podía creer que ya hubiese pasado un año desde el casamiento de su hija, pero mucho menos podía creer el no haber sido invitada junto a su mujer. Tal vez si hubiesen recibido la propuesta ambas hubiesen dicho que no, pero la falta de esta le sonaba más a un desprecio por parte de Jessie que a otra cosa.

 

Se acercó a la mujer vestida de rosa y prestó atención al movimiento de su pie, sintiendo el escalofrío recorrer lentamente su espalda mientras tragaba saliva. Conocía ese gesto. Su novia era una de las personas con mayor presencia que había conocido jamás, y su orgullo era fuerte y dominante. Si a Mahia le había caído mal la actitud de su hija, Gabrielle debía estar mucho más enojada aún.

 

Besó sus labios y acarició su mejilla, saludándola con la mirada. No era el momento ni el lugar para ser tierna, y tal vez su prometida no estaba de humor para ello, pero era algo que la Black no podía evitar. Instantáneamente luego de conectar sus ojos con los de ella el calor hacía acopio en su cuerpo y todas sus armaduras de mujer dura y prepotente caían al suelo en menos de un segundo. Ella la desarmaba por completo.

 

- Tranquila... No es para tanto - Trató de tranquilizarla y colocó ambas manos en los brazos de la Delacour, acariciándolos suavemente - Posiblemente sabía que te ibas a enterar por El Profeta. Sólo tomó una mala decisión. -

 

 

Levantó la mirada hacia la entrada de la mansión y frunció los labios. No estaba vestida para la ocasión. Chaqueta de cuero negra, remera blanca con escote en V y pantalones de jeans azul oscuro. Tenía suerte de que sus facciones finas y la enorme cicatriz que cruzaba su ceja y ojo izquierdo le dieran un aire de seriedad y elegancia usara lo que usara, pero definitivamente no había pensado bien antes de salir.

 

 

- ¿Entramos? - Cuadró su codo, apoyando el dorso de la mano sobre su cintura para ofrecerle el brazo a su mujer. - Disfrutemos de la fiesta y reunamos las noticias para el profeta como en los viejos tiempos... Luego castigamos a nuestra niña... -

 

 

@Gabrielle Delacour