Jump to content

Vulcanización Mágica (MM B: 108116)


Publicaciones recomendadas

Por cada frase que Thomas iba pronunciando Athena apretaba y soltaba el puño mientras la venita en su sien comenzaba a ser un poquito más notoria hasta que no dio más y solamente estalló reprochando las cosas que le había dicho. Claro su estado hacia crecer las emociones pero por sí sola esas palabras habrían sacado de quicio a cualquier mujer.

 

—¡¿Cómo se te puede ocurrir siquiera pensar que planeé esto?! —Prácticamente subió todo lo moderado de voz que pudo tener la conversación hasta el momento. — ¡Ni lo estaba buscando, ni lo quería todavía! —Ni siquiera el comentario de que no quisiese compartirla ayudó a ser un bálsamo en lo que ahora parecía transformarse en una conversación más subida de tono por parte de ella. —No voy a hacerme ningún test ni nada de eso, pero si está ahí y no te quieres...

 

Pero guardó silencio porque apareció el elfo con el pedido previo de las manzanas con leche condensada. Eso le ayudó a contar hasta diez aunque en la cabeza estaba pensando mil cosas que seguir diciéndole a su chico. Era obvio que la criatura había notado el ambiente tenso entre ambos pues desapareció más rápido de lo habitual tras escuchar la indicación de su amo.

 

Hasta ahora no se había dado cuenta que estaba temblando y no solo por haberse enfadado también por ir comprendiendo las muchas cosas que eso podría significar. Porque de seguro sus abuelos iban a querer que se fuera a EEUU con ellos para "cuidarla", Richard seguramente iba a terminar ignorándola definitivamente. Otro ser en su vida, más pequeño e indefenso la haría un blanco más fácil de atacar por parte de los que dejó en Grecia, y sin mencionar que probablemente sus padrinos se iban a decepcionar mucho de ambos. Por el momento lo estaba viendo todo color negro, aunque en la práctica podía ser totalmente diferente. Claro si es que realmente estaba pasando porque hasta ahora solo eran sospechas.

 

Se llevó las manos a las sienes y trató de respirar profundo para volver a hablar, esta vez más calmada aunque no menos enfadada. Le comenzó a doler bastante la cabeza.

 

—De verdad Elros, no quiero hacerme ningún test... Ya veré cómo hago para... no sé, averiguar. Creo que necesito un poco de aire... —Dio un par de pasos para rodear el escritorio y así llegar a la puerta pero no alcanzó a ir muy lejos; sus piernas tambalearon y tuvo que apoyarse con ambas manos sobre la mesa porque el lugar comenzó a girar un poco. —No me siento muy bien... —Alcanzó a murmurar.

http://i.imgur.com/IfqD21o.gifhttp://i.imgur.com/PkAsq8i.gifhttp://i.imgur.com/qVzS2LZ.gifnJHjjJQ.gif


tNdJEiz.jpg


WhHfWcz.gif 2QBiHc2.gif


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

-¿Y las manzanas?- dijo tímidamente el pelirrojo, casi haciendo un puchero de niño mimado con los labios, mientras le ofrecía el postre a su chica con ambas manos extendidas sosteniendo el "antojo" que acababa de traer Brahms. Pero lo que Elros no logró percatarse del todo era que la griega no se sentía bien, es más, estaba at portas de sufrir un desmayo de aquellos que les vienen a las embarazadas luego de un bochorno no premeditado. -¿Te... ¿te sientes bien? Athe... Athena... ¿qué es lo que te sucede, mujer?- preguntó con extrañeza, aproximándose hasta ella justo en el segundo preciso en que sus piernas flaquearon (más de lo normal) y se desvaneció en sus musculosos brazos que alcanzaron a sostenerla a tiempo, antes de que la fenixiana se hubiese ido al suelo. -¡Hey! Bonis... no me hagas esto ahora... ¡Despierta! Vaaamos... esto no es gracioso. Si es una broma... ya basta, eh. ¿Dónde están las cámaras?- era lo que Gryffindor verborreaba acorde a los nervios que experimentaba, sin saber qué hacer en situaciones así. Tanto fue su nivel de desesperación al ver que Rouvás no reaccionaba (tras golpear sus mejillas con "sutileza"), que optó por llamar a Misty de un único grito que se escuchó en todo el Callejón Diagón; claramente siendo una pésima idea.


|¡Merlín Santo! ¿Qué fue lo que pasó, patrón?| gritó Day con las manos en la boca y los ojos abiertos como platos de asombro tras cruzar el umbral de la puerta del despacho del animago; lanzándose de inmediato entremedio de ambos enamorados con el afán de tomar el pulso y sentir la respiración de la rubia. -No lo sé... Sólo estábamos discu... hablando temas importantes para ambos... Ella se paró, dijo que necesitaba un poco de aire... y ¡PUFF! se vino a piso tal cual borracho se cae al licor. No tengo la culpa, eh... Así que no me mires así y haz algo- exclamó Thomas mientras le brindaba un poco de viento fresco a la "posible embarazada", a través del movimiento de su mano diestra que imitaba el vaivén de un abanico. |Es evidente, señor... que esto no fue una plática cualquiera. ¿Qué es lo que me esconde?| musitó la cizañera secretaria, al mismo tiempo que cogía un vaso de agua (que yacía sobre el escritorio de la oficina) y se lo arrojaba a "sangre fría" en el rostro a Athena. -Pe... pero, ¿quién te crees, eh? No vengas aquí a...- fue la entrecortada frase del joven; debido a que el diálogo se interrumpió por dos sucesos: el arribo inesperado del elfo con los test en la mano, y el "supuesto" despertar de la bruja, que parecía estar volviendo en sí.

Editado por Thomas E. Gryffindor

http://i.imgur.com/YixhdWQ.gif WhHfWcz.gif


JBFFwjg.jpg


http://i.imgur.com/knynzGJ.gifhttp://i.imgur.com/mrr8AMB.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Cuando logró abrir los ojos nuevamente no estaba viendo la habitación desde la misma altura, de echo solo se veía el techo y parte del rostro de Thomas que seguramente la había atajado al desvanecerse. Se incorporó con cuidado dándose cuenta que tenía el rostro con agua y parte del cabello; en otras circunstancias habría protestado sin más pero esta vez lo estaba agradeciendo en silencio debido al bochorno que sufrió minutos atrás. En cuanto estuvo más sentada se fijó en Brahmsy y en lo que traía. Más calmada volvió a comentar lo dicho anteriormente.

 

—Thomas... te dije que no quería hacerme ningún test.

 

Escuchó un gritito ahogado del lado que hasta ahora no le había estado prestando atención y vio allí a Misty con el vaso en una mano y la otra sobre la boca. De seguro la mujer logró identificar lo que traía el elfo con una sola mirada y había acentuado lo idea con el comentario dicho por Athena ¡Genial! Ahora era cuestión de tiempo antes que el chisme anduviera dando vueltas por ahí porque por más que le pidieran que guardara silencio Day no se iba a lograr contener.

 

—Oye Misty... no es lo que estás pensando. —No sacaban nada con fingir o intentar engañarla, bueno, lo segundo podría resultar, quizás. —Esto también lo usan las mujeres muggles para averiguar si están bien con los niveles de hormonas y ese tipo de cosas. —Si, bueno, no era mentira que eso se podía averiguar también con los tests pero nadie los ocupaba con ese propósito. —No es la primera vez que me pasa y por eso se que...

 

—¡Felicidades Patrón y Señorita Athena! ¡Un bebé!

 

Bueno, era obvio que no escuchó ni pío de lo que trató de explicar. Ahora nada le iba a sacar de la cabeza a la secretaria lo que vio. Rouvás suspiró profundo mientras recibía el abrazo de la mujer, ya casi podía escuchar a Thomas gritándole por imprudente y metiche pero no había nada más que hacer.

 

Y eso que ni siquiera estaban seguros de que era cierta la situación.

 

Miró hacia el costado buscando ayuda en su novio para que se la quitara de encima por la fuerte felicitación que le estaba dando, un poco más y se iba a sentir asfixiada de nuevo.

 

—Day, te repito que no es eso... —Habló con voz de paciencia para luego modular un "sálvame de ella" en dirección de Gryffindor.

http://i.imgur.com/IfqD21o.gifhttp://i.imgur.com/PkAsq8i.gifhttp://i.imgur.com/qVzS2LZ.gifnJHjjJQ.gif


tNdJEiz.jpg


WhHfWcz.gif 2QBiHc2.gif


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

-Shhh... silencio, Bonis. No es el momento más adecuado para discutir- respondió el animago a los dichos de su novia ya recuperada del sorpresivo desmayo; realizando una sutil mueca en dirección a la posición donde estaba Misty, la que por poco se atraganta con su propia saliva tras el asombro de la noticia que "creyó" escuchar bien. -¡Hey! No es lo que usted cree, señorita Day. Athena está con unos desbalances de... ¿azúcar? Sí, eso... azúcar. Es por eso que tiene que comer cosas dulces, pues su glicemia está muy baja. Está propensa a desvanecerse y... y golpearse muy... sí, muy... MUY fuerte ¿No es así, amor?- trató de improvisar el adolescente, al mismo tiempo que sonreía con una ligera culpabilidad que hizo dudar, aún más, a los necios oídos de la secretaria del taller mecánico acerca de la veracidad de sus palabras . |Señor Gryffindor, usted no es quién para negarle el derecho de ser madre a una mujer. ¡Qué poco hombre es! ¿Ahora hará abortar a su novia? Con la fama de conejo que tiene su padre... dudo mucho que...| alcanzó a blasfemar la bruja; pues Elros rápidamente había desenvainado su varita de pirul con tal de intimidarle al apuntarla directamente al rostro. -¡Cállate! No te tomes atribuciones conmigo. Confianzuda- gruñó un apoderado veinteañero, en el preciso instante en que su arma brilló con fulgor zafíreo y se transformó en un cayado azul majestuoso.


|Ah... y además es violento contra las mujeres, eh. ¡Femicida! Mañana mismo iré a los tribunales del Ministerio a interponer una demanda en vuestra contra... y dejaré constancia sobre las atrocidades que usted pretende con esta pobre mujer y su bebé en camino. ¡No se salvará de Azkabán! ¡NO ESTA VEZ! Le juro por la memoria de Albus Dumbledore que sus crímenes van a ser noticia en El Profeta... ¡PORTAD...| fue lo pudo gritar la rubia; debido a que Elros ya había conjurado un poderoso "Obliviate" con apoyo de su Vara de Cristal, efecto que le desmemorizó desde el segundo previo a que oyese el llamado de auxilio que su patrón le realizó minutos atrás. |Señor... Brahms ha comprado lo que usted le pidió... los test de... "glicemia" de la señorita Rouvás. Brahms no quiere saber los detalles, amo... pero me preocupa que la señorita Day...| dijo el elfo. -¡NADA!... la señorita Day, nada... Brahmsy. Mírala... parece un zombie con crisis de ausencia ¡JaJaJa! Luego despabilará... Es por eso que... Athe, toma los test y anda al baño. Tú sabes bien lo que tienes que hacer- expresó el pelirrojo, incentivando al pequeño sirviente (con un gesto con la mano) para que le tendiera los objetos a la griega antes que la odiosa recepcionista volviera en sí.

Editado por Thomas E. Gryffindor

http://i.imgur.com/YixhdWQ.gif WhHfWcz.gif


JBFFwjg.jpg


http://i.imgur.com/knynzGJ.gifhttp://i.imgur.com/mrr8AMB.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

¡Pero que manera de decir disparates la boca de Misty! Faltó poco para que ella también se saliese de sus cabales a responderle por semejantes acusaciones en contra de su chico. Y aunque se esperaba algo un poco más agresivo (por la forma en que casi siempre conseguía su respeto), valoró de sobremanera el que le borrase la memoria para ya no tener que escucharla más. Ya le dolía bastante la cabeza con todo lo de los últimos minutos como para seguir añadiendo más cosas.

 

Extendió la mano y aceptó las pruebas que el elfo le estaba ofreciendo.

 

—De verdad tengo que... —Preguntó a modo de suplica recibiendo una mirada y un asentimiento con la cabeza por parte de Thomas. Suspiró pesada y lentamente. —Bramhsy, creo que convendría que ayudes a la señorita Day a volver a su lugar de trabajo antes de que vuelva en sí y tengamos otros episodio en este lugar.

 

Se puso de pie con cuidado y cerciorándose que todo mareo había pasado, el color de sus mejillas también estaba algo recuperado. Mientras el elfo se las ingeniaba para retirar a la mujer de la oficina Rouvás se dio un minuto para disfrutar de las manzanas con leche condensada. Sí, esas mismas que habían quedado en el olvido y que no podía permitir que se perdieran. ¡Estaban sabrosas! Si de verdad se estuviese controlando la glicemia esos niveles estarían cerca de un coma diabético con tanta azúcar.

 

Estaban en un silencio no incómodo pero se sentía más largo de lo habitual.

 

Cuando hubo terminado recién volvió a dirigirle la palabra, y de paso la mirada. Los nervios se la estaban comiendo en vida pensando en todas las posibilidades que podían surgir en los próximos minutos.

 

—De acuerdo, me haré el dichoso test. —Quiso pedirle que no la dejara sola si no era la respuesta que esperaban, pero no se animó a concretarlo en palabras.

 

Ya no tenía escapatoria. Salió del lugar para irse al sanitario y encerrarse allí lo que fuera necesario. Tuvo que leer las indicaciones varias veces para estar segura de tomar la muestra correctamente, tenía un nudo en el estomago producto solo de los nervios que la inundaban. Tomó el primero; positivo. No, no, no, quizás estaba malo y era solo un error, el segundo, ese si que iba a resultar bien.

 

Minutos después Rouvás volvía a la oficina de la Vulcanización algo cabizbaja, temblorosa y nuevamente paliducha, aunque no con aire de desvanecerse nuevamente.

 

—Thomas...—Levantó un poco la mirada. —Cre---creo que vamos a ser padres... —Le enseñó ambos test positivos y guardó un silencio sepulcral a continuación.

 

Pese a todo ese manojo de incertidumbre, nervios y un poco de susto frente a lo que se venía, algo muy, muy, muy en el fondo le hacía tener un ápice de felicidad. ¡Por todos los Dioses, iba a ser mamá!

http://i.imgur.com/IfqD21o.gifhttp://i.imgur.com/PkAsq8i.gifhttp://i.imgur.com/qVzS2LZ.gifnJHjjJQ.gif


tNdJEiz.jpg


WhHfWcz.gif 2QBiHc2.gif


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

  • 3 semanas más tarde...
-Hazle caso a Athena, Brahmsy... Será mejor que saques a Day de mi oficina... o yo no responderé de mis actos si vuelve en sí con preguntas tan incómodas como las que acostumbra a hacer cuando está intrigada- gruñó Elros sin despegar su mirada esmeralda del rostro impávido e inexpresivo de su secretaria; tratando de proyectar su rabia hacia ésta; mismo sentimiento que ya se había apaciguado al corroborar de que Rouvás tomó los tests con obediencia luego de su decisivo asentamiento con la cabeza. Transcurrieron un par de minutos en silencio luego de la salida de la recepcionista del salón junto al pequeño elfo; instancia que la griega aprovechó para comer el postre de manzanas con leche condensada mientras el pelirrojo revisaba un par de pergaminos que yacían sobre su escritorio, papeles que se rotulaban "facturas vencidas" y que debía estudiar con calma. -Ehhh... Está bien, Bonis... Es lo mejor que puedes hacer para matar esta incertidumbre. Sabes bien donde está el baño ¿Cierto? Ehhh... eso- atinó a responder el chico de cabellos ondulados, pues estaba ansioso y a la vez preocupado sobre el eventual resultado de la muestra de orina que Rouvás se tomaría para comprobar sus teorías acerca del supuesto embarazo. <<No creo que salga positivo... no debería serlo... ¿Cierto? Ehh... yo no puedo ser padre en esta época... Eso cambiaría todo el futuro. Yo no... es imposible que yo...>> eran los pensamientos que afloraban en el muchacho mientras caminaba nervioso de un sitio para otro.


-¿Si?- contestó al llamado de Athena, sintiendo su agitado respirar tras ingresar a la oficina; no tardando en dar la media vuelta con el afán de mirarla directamente a sus ojos azules. -¡Qué! Entonces es cierto... Seremos padres. No cabe duda. Salieron positivos... Vamos a ser papás, eh... Vaya, no me lo esperaba- fueron las primeras palabras del paladín de La Orden, sintiendo varias punzadas en su estómago y un entumecimiento general del cuerpo que cualquier medimago de San Mungo le hubiese atribuido a un episodio de hipotermia. -Ya, ya, ya... Tranquila. La llegada de cualquier niño es una bendición, amor mío. Sabremos cómo afrontar esto... Los dos... juntos. Tenemos que ir al CCU para que te hagan un chequeo completo... ver cuántos meses tienes y si el bebé está bien- agregó estando a una proximidad que no era necesario un tono alto de voz, sólo susurros que ella oiría sin inconvenientes. -Tu padre me va a matar cuando se entere de que te falté el respeto, Athe...- finalizó tras unirse a ella en un cálido abrazo, demostrándole de que no estaba sola en esto y que asumiría su responsabilidad por completo.

Editado por Thomas E. Gryffindor

http://i.imgur.com/YixhdWQ.gif WhHfWcz.gif


JBFFwjg.jpg


http://i.imgur.com/knynzGJ.gifhttp://i.imgur.com/mrr8AMB.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

  • 5 meses más tarde...
En un principio, tranquilidad en el ambiente general. Transeúntes por doquier, caminando de aquí para allá haciendo sus compras o paseando por los diversos y maravillosos negocios que el Callejón Diagon presentaba para quienes gustaban de visitarlo. Magos pequeños jugando entre ellos, observando los últimos modelos de escobas de Quidditch, revisando libros de hechizos complejos o simplemente buscando alguna que otra chuchería. Magos y brujas adultos supervisándoles o acompañándoles. Pero generalmente -salvo algún que otro mestizo- todos eran humanos. Todos, a excepción de la criatura que se había aparecido de la nada justo frente a una puerta metálica que indicaba el acceso de un negocio curioso en su estilo como en su rubro.
La extraña criatura tenía semejanza con lo que todos conocen como un elfo doméstico, pero éste en particular era el elfo más desastroso, andrajoso y desaliñado que se pudiese observar. Era como si su amo no pretendiese preocuparse por él, o le hubiese dado la orden de vestir los harapos más sucios que pudiese, ya que la tela blanca que rodeaba su pecho estaba hecha jirones por todas partes, como si una criatura se hubiese ensañado a desgarrarla en repetidas ocasiones. Además, vestía pantalones hechos a su medida, pero de los mismos sólo quedaba una pierna casi completa; la prenda estaba desgastada hasta el extremo, y desgarrada en toda una rodilla hasta el tobillo. Para colmo, todas las prendas estaban manchadas con algo que parecía sangre: no era algo que se pasara por alto, a excepción que fuese alguien que no simpatizara con la forma de ser de los elfos domésticos.
Lo que pocos sabían es que este elfo no gustaba de vestir harapos, y mucho menos presentar las espantosas heridas que habían dejado mella por todo su maltrecho cuerpo: la criatura estaba respirando con dificultad, y apenas podía levantar la vista de donde estaba por una contusión severa en su rostro, la cual había inflamado parte de su frente y limitaba su visión. Varias de las heridas distribuidas en su cuerpo -que estaban asociadas a los jirones de su ropa- aún seguían sangrando profusamente. Algunas gotas del líquido vital comenzaban a manchar el suelo en donde la criatura estaba parada. Sus ojos se habían posado en la cabeza de león que había rugido después de que el elfo diese unos cuantos pasos al interior de la vulcanización mágica.
La recepcionista se había quedado sorprendida ante la aparición de la criatura, y especialmente en ese estado que presentaba. Temiendo de que fuese a intentar ser echado o pudiese desviarse de la situación, y consciente de que no sabía cuánta energía o tiempo tenía aún para lograr lo que pretendía, el elfo decidió ir al grano.
- ¡Por favor! - exclamó apenas con la voz que le quedaba - ¡Necesito... necesito hablar... con el dueño del lugar! ¡Es una emergencia! -
Respirando agitadamente y sintiendo un leve mareo que le volvía nebulosa la visión, el elfo agitó de un lado a otro su cabeza -haciendo que sus orejas de murciélago batiesen a ambos lados- y volvió a hablar, cada vez con más dificultad.
- Busco a Thomas... o Enr... Elros... como se llama ahora..., - exclamó casi balbuceante - por favor. Dígale que... que Inugetsu lo busca... -
Apenas hubo pronunciado esas últimas palabras cuando sentía que su energía finalmente se drenaba casi por completo. Estaba viendo las cosas cada vez más borrosas, y el mundo daba vueltas a su alrededor. Confiando en que lograría ver a quién necesitaba, o al menos saber que esa persona había tenido alguna conexión en alguna ocasión con quien tenía que tratar, Inugetsu se angustió.
Un último recuerdo apareció en su mente: un mago joven, alto y de cabellos negros. El mismo quien alguna vez había sido alguien amable y bondadoso, ahora expresaba una risa fría y sin vida. Una neblina oscura y espesa le cubría casi por completo, practicamente impidiendo ver su rostro o de quién realmente se trataba. Inugetsu sólo intuía que era el mismo, pero no podía ser. Le había dicho que lo había controlado; eso le había dicho a todos. A quienes quería, a quienes cuidaba y a quienes trataba con cariño diariamente. No podía ser, y a la vez había sucedido. Todo se había vuelto en una situación de pies a cabeza.
Deténgase, por favor! ¿Cómo puede hacer esto? ¿¿Cómo puede hacerle esto a su familia ahora que más le necesitan??" había gritado al individuo. Todo parecía que no servía de nada.
Una bruma densa y negra había envuelto rápidamente el rededor de Inugetsu, e inesperadamente ya no podía ver nada más. Además, sentía que se asfixiaba sin que su magia pudiera evitarlo.
"Joven... amo... Heko..." sollozó. Y entonces el recuerdo se desvaneció de su mente.
Y ahora era él, Inugetsu, quien soltaba suavemente unas lágrimas desde sus ojos, porque sabía qué era lo que había acontecido en realidad todos esos años de ausencia y lejanía. Y que a pesar de todo, sentía remordimiento y temor, porque no podía expresarlo todo. Era una orden directa, y así y todo dudaba de que fuese de él esa orden directa, y por ello es que se permitía desobedecerla parcialmente sin tener consecuencias a sí mismo. O tal vez...
El elfo doméstico había caído al suelo de frente, boca abajo, con su cuerpo inerte e inconsciente. Apenas parecía ya respirar. La sangre que fluía por sus heridas abiertas comenzaba a formar muy lentamente una poza que se acumulaba bajo su pecho y entre sus ropas.
~Inugetsu, elfo doméstico de Heko

 

dCYjFI7.jpg


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

  • 3 semanas más tarde...
- ¡Madre de Dios!- gritó Day apenas vislumbró la silueta de un elfo doméstico herido que cruzó el umbral de ingreso al vestíbulo del taller mecánico; saliendo inmediatamente de su lugar de trabajo con tal de ir en auxilio de aquella pobre criatura que parecía haber sido lastimada por "algo o alguien", vaya a saber Merlín lo que verdaderamente le había ocurrido al desdichado. Misty, con cierta aprensión, se acercó hasta el cuerpo tendido boca abajo del pequeño; le giró y corroboró lo que había pensado desde un comienzo; jamás le había visto, no le reconocía ni sabía el porqué buscaba con tanta insistencia a Gryffindor. <<¿Se conocerán de alguna parte?>> pensaba mientras examinaba con la mirada cada rincón de las prendas desgarradas y ensangrentadas del nuevo visitante; a quien, obviamente, no podría ayudar, pues Thomas llevaba desaparecido un par de meses luego de la persecución ministerial que se estaba llevando a cabo en su contra tras la investigación bancaria del fraude a Gringotts. -¡Ayuda!- sollozó la rubia, ahora con el elfo entre sus brazos, trasladándose a un sofá que estaba próximo a un muestrario de llantas mágicas que el paladín había adquirido para los automóviles días previos a su fuga, dejando aquella mercadería de primera en exhibición.


No tan lejos; observando algunas fibras de escobas voladoras, se hallaba un tipo encapuchado muy misterioso; el cual se alarmó con el gemido de la recepcionista, optando por aproximarse hasta ella al corroborar de que estaban solos y encerrados en aquellas cuatro paredes de concreto de la vulcanización. -No digas nada, Day. No estoy de ánimos para recibir una queja de las tuyas... y vaya que son desagradables, eh- gruñó el joven tan pronto se descubrió el rostro y dejó ver dichos rizos rojizos que la bruja reconocería en cualquier parte del mundo. Era Thomas, sí, sin duda alguna el miserable había reaparecido nuevamente; aunque a decir verdad, lo había hecho en el instante preciso. Con rapidez, el mago desenvainó su varita y conjuró un "Episkey" que cerró gran parte de las heridas sangrantes del elfo. Luego impuso sus manos sobre el dorso de la criatura y pensó en una efectiva "Curación", emergiendo una tenue luz blanca que envolvió al pequeño, devolviéndole el aliento en cuestión de segundos. -Misty... Ve a mi oficina y trae una botella de poción vigorizante para este muchachín de orejas puntiagudas- ordenó el muchacho con serenidad, mucho más tranquilo al ver que el inesperado invitado abría sus ojos de par en par; los mismos que ahora le miraban fijamente.


-Soy a quien buscas, Inu... o como sea que te llames. Te has desmayado y perdido el conocimiento tras ingresar al recibidor. Estabas con una hemorragia masiva, pequeño... menos mal sé de Primeros Auxilios y Cuidado de Criaturas Mágicas, o no la cuentas dos veces. ¿Qué te ha pasado? Algo o alguien, claramente, se ensañó contigo- comenzó la plática el fenixiano; escuchando, a su vez, el despelote que su secretaria realizaba en el segundo piso, revolviendo todo con tal de encontrar lo que su jefe le había pedido.

Editado por Thomas E. Gryffindor

http://i.imgur.com/YixhdWQ.gif WhHfWcz.gif


JBFFwjg.jpg


http://i.imgur.com/knynzGJ.gifhttp://i.imgur.com/mrr8AMB.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Lentamente notaba que su visión estaba algo nublada. Parpadeando suavemente para poder enfocar bien lo que tenía en frente, el elfo doméstico abrió con sorpresa los ojos. Lo último que recordaba era haber llegado al frente de un curioso local de vulcanización mágica del Callejón Diagon, ya que había logrado averiguar que tenía una fuerte relación con una persona del pasado que le podría ayudar en su cometido. Inugetsu intentó determinar en dónde se encontraba, ya que no estaba donde su memoria le decía que había quedado, luego de caer al piso violentamente.


Ya tampoco sentía que perdiese su sangre por el resto de su cuerpo, aunque los dolores producto de los impactos de hechizos y magia oscura que había recibido, así como de los cortes y heridas que había sufrido todavía le torturaban en su cerebro y su médula espinal. Ese tipo de daño mental no era fácil de restaurar, aunque fuesen expertos en curaciones mágicas. Y fue que sintió parte de la magia de la cual había sido parte -ya que era evidente que le habían sanado de sus graves heridas, y la experiencia amplia que poseía, luego de observar innumerables combates entre los miembros de la Orden del Fénix y los mortífagos de la Marca Tenebrosa oculto en aquellos tiempos en la mansión Delacour, se lo decía.


La misma fuente de magia se hallaba al frente suyo. Un mago de tez clara y de cabellos pelirrojos estaba allí, aquel que parecía corresponderse con las características del individuo al cual estaba buscando. Thomas se había presentado brevemente y le había confirmado lo que había deducido de los hechos. Ahora le tocaba responder una pregunta natural, y no era extraño, ya que: ¿cuántas veces un elfo doméstico ensangrentado y moribundo se dejaba caer en la entrada de un negocio de magos?


- Thomas, ¿verdad? Entonces usted sí es el señor Thomas Elros Gryffindor - señaló Inugetsu. Parecía más animado por lograr dar con ese individuo. - Mi nombre es Inugetsu, y a decir verdad, ha sucedido muchísimo para poder llegar hasta acá. Le agradezco mucho las preocupaciones y la sanación que me ha otorgado, y lamento las molestias causadas por ello.

<< Verá, señor Thomas. Hay un enorme peligro que se oculta sabiamente en un rincón de Inglaterra, y que no se ha dado a conocer aún porque busca operar en secreto para sus propios beneficios. Ese peligro puede desbordarse en cualquier momento, y seguramente será mortífero para todos aquellos que conocieron... a... bueno, a cierta persona.>>


Inugetsu se vio obligado a detenerse. Intuía que de continuar, tendría que verse en la obligación de castigarse a sí mismo por revelar información que le habían prohibido decir. Aunque todavía tenía serias dudas de si esa orden procedía de su verdadero amo o de alguien usurpándole, estaba seguro que tendría que responder a los antiguos encantamientos de su raza, aunque no quisiera.


- Escapé de ese peligro a muy duras penas, pero hay bastantes cosas que se me prohibieron decir. Mi joven amo... mi joven amo fue... - añadió, pero su voz se quebró a mitad de camino. Unas lágrimas comenzaron a brotar de sus enormes ojos, e Inugetsu sintió que su garganta se había secado. Amargamente, dejó que sus lágrimas cayeran lentamente por su rostro en silencio, agachando un poco la mirada.


- Necesito encontrar al joven Enrick... Me enteré que usted podría haberlo conocido o saber de su paradero. Él podría ser la clave para ayudar a evitar que esta amenaza se cierne sobre nosotros por completo. ¿Podría ayudarme con ello? - le pidió el elfo doméstico.


"Y también está la posibilidad de que el joven Enrick pudiese ayudarme con mi joven amo", pensó para sí mismo. Ya no sabía a quién más acudir: todas las demás personas de confianza que alguna vez estuvieron cerca de aquella a quien quería auxiliar les había perdido la pista hacía mucho. Y, sabedor de lo ocurrido ese día fatal, dudaba muchísimo que fuese bien recibido si regresaba a contactar con quien había sido la persona más cercana para su joven amo en aquellos tiempos.


~Inugetsu, elfo doméstico de Heko


dCYjFI7.jpg


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

  • 8 meses más tarde...
<<Mataré a Day algún día>> criticaba para sus adentros Gryffindor, debido a que el ruido que Misty ocasionaba en el segundo nivel de la vulcanización le impedía oír del todo bien lo que el pequeño elfo trataba de decirle. -¿Inu qué? ¿Inugetsu? Vaya que nombre tan raro tienes, eh. No tienes de qué preocuparte por las molestias que has ocasionado hoy en mi local... de vez en cuando viene bien que alguien alborote este lugar más que mi secretaria- comenzó su plática Thomas sonriendo a regañadientes, pero sin denotar algún grado de disgusto. Todo lo que la criatura le relataba parecía ser un guión de Hollywood; ¿es que acaso sería tan malo el vaticinio que profesaba el elfo? Nadie podía saberlo a ciencia cierta, pero de ser así, era obvio que debía tratar de ayudarlo para frenar las acciones mortíferas de vaya a saber Dumbledore quién. -¡Hey, hey, hey! No llores... no es el momento de lamentarse por algo que ya sucedió. Ahora hay que ocuparse de lo que puede acontecer mañana- dijo el pelirrojo con sinceridad, tratando de calmar al recién arribado; pero su semblante cambió de inmediato tras escuchar el nombre de un sujeto a quien no conocía del todo bien, pero que sí estaba dentro de la lista de magos que ubicaba. -Enrick... ¿Enrick Ryddleturn? Te refieres a él ¿No es así? Claro que le he visto... pero lo que debo decirte no es muy alentador que digamos- advirtió el veinteañero.


-Ese sujeto fue quien me vendió este sitio para construir mi taller mecánico. Tengo entendido que aquí había una tienda de antigüedades que Ryddleturn fundó hace mucho tiempo atrás- relataba el fortachón, tomando asiento en el piso para quedar a la altura del elfo. -Desconozco el motivo de su cierre, pero... lo que sí sé es que... aquel joven murió hace bastantes años. En "El Profeta" se exhibió la primicia de su deceso... Decían que se trataba de un caso de ¿suicidio? El cadáver fue entragado a su hermana... la misma que oficiaba como directora del hospital de San Mungo en aquel entonces. Lo siento amigo... Lamento ser yo en darte esta triste noticia- concluyó con lástima en su mirar; observando de frente la reacción que el doméstico empezaba a materializar en su fisonomía.

http://i.imgur.com/YixhdWQ.gif WhHfWcz.gif


JBFFwjg.jpg


http://i.imgur.com/knynzGJ.gifhttp://i.imgur.com/mrr8AMB.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Unirse a la conversación

Puedes publicar ahora y registrarte más tarde. Si tienes una cuenta, conecta ahora para publicar con tu cuenta.

Guest
Responder a esta discusión...

×   Pegar como texto enriquecido.   Pegar como texto sin formato

  Sólo se permiten 75 emoji.

×   Tu enlace se ha incrustado automáticamente..   Mostrar como un enlace en su lugar

×   Se ha restaurado el contenido anterior.   Limpiar editor

×   No se pueden pegar imágenes directamente. Carga o inserta imágenes desde la URL.

Cargando...

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.