Jump to content

Libro del Equilibrio


Lisa Weasley Delacour
 Compartir

Publicaciones recomendadas

http://i.imgur.com/mwTOza3.png



- No me gustan sus juegos – Reitere con evidente mal humor.


La jugarreta que Badru nos había hecho duran la ultima cátedra impartida seguía presente en mis recuerdos. Nunca lo iba a olvidar. Mi seguridad personal y la de los pupilos a mi cargo era innegociable. Los Uzzas tenían un acuerdo con los directores de la universidad, cosa que respetaba e incluso aplaudía, no obstante, evidenciar sus problemas poniendo en riegos la salud y el bienestar de los alumnos no era la mejor manera para reajustar los mas que complicados pactos ya creados.


- Tenia sus motivos….


La respuesta de la mas joven de los nómadas de Egipto no me dejo, ni por asomo, satisfecha. Entendía, hasta un punto insano, la lealtad que entre ellos había. Eran familia y cuidaban su cultura y conocimientos, pero ¡¡no era lógico que un amante del Nilo ante pusiese sus ganas de saber a todo lo demás!! Runihura logro, tras unas dos horas de charla, calmar mis ánimos, prometiéndome que en futuros evento el viejo no participara. Confiaba en ella y su criterio. Esperaba que cumpliese su palabra.


OoooO


Una nueva clase comenzaba y esta vez nos encontrábamos en Iowa, uno de los cincuenta estados de los Estados Unidos de América. El aguacero que caía incrementaba lo tenebroso y oscuro del entorno. La niebla que envolvía el pueblo era espesa y con un olor a incienso bastante extraño. Agatha, quien me acompañaba esta vez, fue la encargada de mandar las cartas y el trasladador a los estudiantes. La misión a la que nos enfrentábamos era concisa; descubrir porque motivo la mitad de Ames había desaparecido.


- Como siempre son escuetos a la hora de explicar sus razones….


La imagen, ante lo dicho, volvió a mi mente de forma inminente. ¨Dos meses hace desde que Ames es controlada por infantes. Los adultos desaparecen con frecuencia¨ Irrisorio y frustrarte. Tal cual. Mi rostro volvió a poner la misma expresión que cuando nos dieron las pautas. Desde el primer momento en el cual accedí a ponerme a las ordenes de los ancestros del cálido yermo me di cuenta de que la locura entre ellos era algo asumible y evidente. Ahora podía poner la mano en el fuego ante la idea.


Vestida con un pantalón vaquero y una camisa blanca esperaba, apoyada en una madera, la llegada de los aprendices. No tardaron en hacer acto de presencia. La perdida mirada de la Gryffindor fue suficiente para que yo tomase la palabra – Bienvenidos al ultimo lugar del mundo. Estamos aquí para dos cosas. La primera y mas importante; aprender a usar los hechizos del libro en cuestión. La segunda; descubrir el misterio que guardan estas gentes y acabar con la amenaza, si es que hay alguna. ¿Queda claro?


                            WFlgMYZ.gif

Firma lobo 2.jpg

                                                        XEPq2Tk.gif

 

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- ¿De verdad quieres ir hasta allí?- indagó con cierto desagrado.


-Algo muy raro sucede a ese pueblo y siento que lo podemos resolver- el tono idealista de Lisa le dio nauseas, pero debió reconocer que un sitio con esas características podría ser una escena óptima para lograr probar todos aquellos nuevos hechizos que obtendrían con el libro…


Le importaba muy poco lo que podría haber sucedido al pueblo, del cual el nombre ni siquiera recordaba a pesar de las repetitivas alusiones de su compañera sobre el mismo, y que ahora se hallaba desierto y habitado por niños. Aún menos descubrir la fuerza que hacía a esos niños actuar de manera extraña. A fin de cuentas, era solo un sitio olvidado por casi todo el mundo ¿Por qué no olvidarlo también ellas?


En fin, no se le ocurría un motivo que no la hiciese quedar como una desalmada, así como tampoco se le ocurría un mejor lugar al que conducir al grupo… terminó solo aceptando y preparándose para el viaje. Fue a su castillo por ropa cómoda y se aseguró de cargar consigo todos los amuletos y anillos que los libros ya obtenidos y el nuevo requerían. También se aseguró de poner en su cintura la varita que la acompañaba a cada desafío.


Escogió vestir un pantalón blanco de bambula, bien amplio y una blusa ajustada de algodón del mismo pulcro color. Calzó en sus pies sandalias de cuero sin tacón y entrelazó su cabello en una trenza larga y prolija.


Cuando se sintió lista, se dirigió a la Universiad, desde allí preparó las notas para citar a sus alumnos en terrenos de la misma, desde donde los conduciría al dichoso pueblo; mientras su compañera adelantaba trabajo desde la lejanía. Le tentaba la idea de dejarla allí esperándolos… pero como directora no estaría dando la imagen correcta así que lo descartó.


****


A las 9 en punto era la cita, esperó a que el reducido grupo se encontrase allí antes de comenzar a hablar.


-Bien… saben que Lisa es algo excéntrica. Nos toca seguirla una vez más en sus locuras esta vez. Iremos hacia un pueblo, como se llame, que aparenta estar desierto pero está habitado por niños locos. Hay que rescatarlos o ver qué genera su comportamiento y destruirlo… o podemos destruir todo, ya veremos cómo pasan las cosas. –bromeaba ¿bromeaba?- Ahora vengan, asegúrense de tener contacto entre todos, vamos hacia “ese loco sitio”- el sarcasmo en su voz era más que evidente.


La aparición conjunta no era fácil, así que aterrizaron en un raro revoltijo de cuerpos que simplemente se desplomó. Intentó desenredarse de entre los demás y ponerse de pie. Buscó a Lisa en el lugar y por suerte la encontró. La miró directamente como diciendo “vamos, explica tú la locura a la que nos arrastraste” que por fortuna comprendió. Enseguida la fenixiana empezó a hablar al grupo.


Agatha mientras tanto dio un recorrido por el recinto observando alrededor. ¿De verdad había gente habitando allí? Parecía que nada había sido movido de su sitio por años. Más allá del grupo, vio una casucha que llamó su atención, aunque no sabía el por qué de ello. Se acercó sigilosa y notó un lento movimiento en la cortina, alguien los había estado observando desde allí ¿o era su imaginación?


Casi olvidando que se encontraba en un grupo, siguió caminando hacia la aparentemente abandonada morada y empujó la puerta lentamente. Ésta cedió, abriéndole paso. Dudó un segundo pero optó por ingresar, movida por la curiosidad. Fue entonces cuando algo le cayó encima. No supo de qué se trataba pero gritó con todas sus fuerzas, a la espera de que sus conciudadanos acudiesen a rescatarla.

oKhf7Mf.png

4dV4RuU.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Había recibido una carta y para mi disgusto, un trasladador. Deciddí vestirme como siempre, de forma cómoda ya que aunque fuimos citados a las nueve de la mañana, no se sabía cuanto tiempo iba a estar ahi.

 

Me puse un pantalón de vestir informal, color negro, una playera de mangas cortas color beige y tennis. Llevaba una sudadera en la mochila, en la cual tenía mi monedero de piel de moke. En la mano izquierda llevaba un anillo de amistad con las bestias, el anillo de plagas y el anillo de la habilidad. En la mano derecha llevaba el anillo de salvaguardia contra anillos indiscretos, el anillo de escucha y el anillo detector de enemigos. En la mano derecha también llevaba el anillo antiveneno.

 

Colgado al cuello tenía el amuleto volador, el amuleto de curación, el colgante con el frasco de las semillas de hielo, el frasco con los pétalos de pensamiento y el amuleto de la resurección.

 

-Una joya más y me vería ridícula.- Pensé, aunque no dejaría nada de eso, menos los últimos objetos que venían en el libro del equilibrio.

 

Era una fortuna que la daga pudiera invocarse, pero era lo único. Toque el trasladador y me llevo de inmediato al sitio donde nos esperaban las profesoras. Era una ventaja que ya tuviera en la mano derecha mi varita y colgada al hombro mi mochila,.

 

~~~*~~~

Encontré el lugar donde nos estaba esperando Agatha, quien espero a que todos estuvieramos reunidos para buscar a Lisa, aunque por la forma en que habíamos llegado había sido bastante brusca, parecía que habíamos estado jugando al twister y ahora el momento de desenredarnos.

 

-Profesora Haughton, creí que había dicho que podíamos destrurlo todo, digo, la amenaza, pero no a nosotros.- Bromee.

 

Escuché las palabras de Lisa con atención, aunque había vigilado a Agatha también. Una vez que terminó de explicar más lo que debíamos hacer ahi, empecé a seguir a la directora, mientras pensaba que tal vez deberíamos preocuparnos más por los niños primero que por lo que fuera que los hacia comportarse ahi.

 

Hubiera preferido enfrentarme a criaturas de otro tipo, aunque si era necesario, no me importaría hechizarlos más si era en defensa. Se escucho el grito de la profesora, por lo que no tarde en entrar también.

 

 

-¿Profesora? ¿Dónde esta?- Esperaba que pudiera decir algo más, ya que no lograba ubicarla a simple vista, algunas tablas parecían haberse desprendido del techo, lo cual no era raro, esa casucha daba miedo.

 

Guarde silencio, esperando escuchar algo que me guiara hacia donde estaba.

SMLQYQL.jpg
EPjHROm.gif ~eAnQFcJ.gif ~ PowpgLI.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Una nueva aventura estaba a punto de comenzar para el joven británico, pues aquel día se había levantado de madrugada, cerca de las seis y media, con tal de tomar un reconfortable baño de tina antes de acudir al encuentro previsto por sus nuevas docentes. Al salir de las templadas aguas; Elros se vistió con: un pantalón de jeans oscuro, una camisa blanca de mangas largas y zapatos de cuero café que combinaban con el cinturón que se abrazaba a sus caderas afirmando su prenda de vestir del tren inferior. Luego de mirarse en el espejo para arreglar un poco sus revueltos cabellos rojizos; decidió bajar al comedor con el afán de tomar un rico desayuno preparado por Tanis antes de marcharse rumbo a la Universidad, en donde lo estaría esperando una de las maestras. Mientras bebía el zumo de naranja con miel de abejas, aprovechó de releer la carta enviada desde la casa de estudios inglesa, llamándole la curiosidad de que también hubiesen enviado un “traslador” en conjunto con el distintivo manuscrito que le comunicaba la hora de citación en el recinto.

 

Fue así que desapareció desde la fachada de la mansión Gryffindor a través de la sensación de succión que tanto le desagradaba; materializando su estampa esbelta e imponente en las dependencias del lugar de trabajo de su querido padre. El día no estaba tan cálido como lo acostumbrado en una jornada de primavera, por lo que no olvidó colocarse su chaqueta de material impermeable antes de salir de su hogar; además de su bolsa con hechizo rutinario de expansión indetectable en donde llevaba consigo todo lo que pudiese necesitar en una clase oriunda del pueblo de los guerreros Uzza. Su varita se mantenía oculta en el estuche de su costado izquierdo, mientras que los anillos y colgantes de todos los libros cursados y, por supuesto, aquellos del tomo del Equilibrio se salvaguardaban de todas las miradas de los curiosos que le vieron pasar rápidamente por los corredores de la Facultad. Tras llegar a la sala de reunión a tiempo, se dedicó a escuchar las palabras que la Haughton les brindó a todos sus compañeros, fisgando aquello expuesto por la mujer en relación a la característica excéntrica de Lisa. <<Niños locos y sitio loco... Vaya que alentador panorama>> caviló.

 

Una aparición conjunta bastante exitosa en base a las recordadas por Thomas, incluyendo el desplome sobre el revoltijo de cuerpos de sus acompañantes provenientes de Gran Bretaña hacia aquellas lejanas tierras gélidas que logró memorar como Estados Unidos de América, aunque no estaba cien por ciento seguro de eso. Una lluvia bastante molesta caía desde las alturas, haciéndose escoltar por una densa niebla que envolvía a todo el entorno que los ha de cobijar durante la doctrina del curso del Libro del Equilibrio; sucesos naturales que le daban un toque de misterio y lugubricidad al pueblo y a la clase misma. -A mí no me queda muy claro, señorita Weasley. ¿Dónde se supone que estamos? ¿De qué amenaza habla? No sé… pero todo esto me parece muy insólito e infrecuente- manifestó el ojiverde, al mismo tiempo que se rascaba la nariz debido al molesto aroma a incienso que impregnaba aquella húmeda atmósfera. <<¿Y Agatha?>> se preguntó mientras esperaba la respuesta de Lisa, a su vez se percataba de que Lyra también había notado la ausencia de la directora; pues ésta optó por seguirle sus pasos rumbo a una casucha demacrada, instantes previos a oírse un grito.

Editado por Thomas E. Gryffindor
Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Cuando despertó una pálida mañana le dio la bienvenida a través de la ventana en su habitación. Como siempre lo primero que hizo fue ir a ver a su hijo durmiendo plácidamente y como en muchas otras ocasiones en silencio se fue alistando para la pequeña aventura que le esperaba aquel día. En el cajón de su mesita de noche estaban las indicaciones que había recibido por lechuza respecto a la clase para aprender el último libro de hechizos que había adquirido.

 

A la hora acordada, se reunió con los demás. Lisa había sido bastante escueta y al igual que los demás tenía más preguntas que respuestas, afortunadamente Agatha pareció entender la incertidumbre general y complemento la información que necesitaban. Un pueblo norteamericano amenazado por lo que parecían ser niños dementes, al menos así fue como ella lo entendió. Casi parecía una historia de cine de terror.

 

Aún estaba observando al rededor cuando una de las instructoras de la clase se alejó del grupo. Había un aire bastante singular en aquel poblado, como si estuviera deshabitado aunque ella podía sentir la tenua presencia de otras personas. Casi por inercia buscó en su bandolera la pulsera en la que había insertado los varios amuletos con que venian acompañados los libros y se la puso en la muñeca. Estaba pensando en sacar la copia del libro del equilibrio cuando un grito llamó la atención de todos.

 

A lo lejos vio a Lyra acercandose a una casa, supuso que ella había visto algo y sin esperar corrió hacia allí entrando tras suyo. Estaba oscuro, sacó su varita de inmediato e iluminó el lugar solo para ver el hoyo en el techo y una mancha oscura a sus pies. Dio un brinco al ver que la mancha, que en realidad era una sombra, se movia por el suelo hasta desaparecer por el resquisio de una puerta al otro lado de la estancia.

 

- ¿Pero qué demonios era eso? - su corazón palpitaba con fuerza por la impresión pero aparte de Lyra y el resto de sus compañeros que parecían ir detrás suyo no había rastro de Agatha, ahora podía ver que ella era quien había desaparecido. ¿Acaso había sido victima de los niños que desaparecian personas? ¿Dónde estaba? ¿Y esa sombra qué era? Esperaba que Lisa pudiera lanzar alguna luz sobre lo que acababa de ocurrir.

http://i.imgur.com/Wb0Wb33.gif
http://i.imgur.com/XoZy7kJ.jpg

 

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- Y también un traslador. – Se apresuró a decir Axel mirando su torso desnudo en el espejo de su habitación en su negocio. – Y la directora será una de las profesoras. – Tomando la camisa de un color negro pálido de un gancho donde el danés tenía más ropa, para acomodarse el cuello y abotonarse solo un par de botones, sonriéndole al reflejo, para apresurarse a guardar en una mochila vieja el libro del equilibrio y un par de joyas que venían con aquel libro y los tomos pasados, buscando el reloj en la pared y apresurarse a ponerse pantalones.

- ¿Qué demonios? – Sintiendo el peso de un hombre su cuerpo, Axel levantó la mirada, porque había tantas personas en el suelo. - Demonic overførsel.- Alcanzó a gemir el hombre levantándose del suelo un poco adolorido, al verse envuelto en tal caída, tantos avances en la magia moderna y los viajes seguían siendo un completo asco.

 

Llevando su mano sobre su cabello, para moverlo al lado levanto la mirada en el cielo, la lluvia caía pero era tenue, un lugar era sombrío pero nada que no pudiera soportar. – Bwa… - Llevándose la mano sobre la cara sintiendo el septum de acero que colgaba de su nariz. - ¿Qué es ese aroma? – Localizando a los profesores con la vista para acercarse, aun con la molestia de tan penetrante esencia.

 

– Lisa y Agatha. – Pensó el hombre al ver a las mujeres, ellas serian en esta oacion las representantes de los guerreros Uzzas, al paso que iban quizá nunca los conocieran, lo cual no era precisamente malo considerando que Axel había adquirido un par de sus poderes y no era tan relevante conocer a esos supuestos guerreros poderosos.

 

Axel se cruzó de brazos, escuchando la explicación de las mujeres, un pueblo que parecía una escena descrita por HP Lovecraft, aunque no pudo evitar sonreír al ver a varios amigos en esa bola de cuerpos intentando disimular la risa, levantando un poco la mano derecha en señal de saludo.

 

- OK, pues que empiece. – dijo inundado con su acento vikingo, ajustando su mochila y revisando que sus convers estuviesen bien atados, la misión de aquel libro parecía divertida y fuera de lo común, así que estaba listo para ver que misterios les tenía preparado aquel pueblo fantasma, el cual el MACUSA había olvidado.

 

Pero un grito sórdido lo distrajo de sus ideas. – ¿What? - Apenas llevaban unos minutos en aquel lugar y ya había gritos.

tumblr_pc99s5DebJ1xo09zio2_75sq.png






tumblr_phak5acqf61xo09zio2_r1_400.png

http://i.imgur.com/tZhdsN8.gif G4D5FhY.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- ¿De nueva cuenta te vas a ir a la Universidad?

 

Cye no pudo ocultar el tono de asombro que utilizó al dirigirme la palabra cuando le conté que me iría nuevamente a los terrenos de la Universidad para aprender los hechizos del Libro del Equilibrio. Y no la culpaba, desde mi regreso lo único que había estado haciendo era tomar conocimientos, habilidades y poderes de magia guerrera para mejorar mi estatus social, algo que a la Lockhart le importaba poco, con que estuviéramos tranquilos y en familia le bastaba.

 

Me coloqué una gabardina amplia sobre mi túnica de cuerpo completo y mi monedero de piel de moke que guardaba todos los utensilios necesarios para utilizar en el aprendizaje a excepción de los amuletos y anillos, esos siempre los tenía puestos por si se ocupaban. El único que realmente cuidaba era el anillo de la metamorfomagia que tanto tiempo que costó tenerlo.

 

- No me tardaré, - me acerqué hasta ella para envolverla en mis brazos - te lo prometo.

 

Un beso seguido de un 'te amo' fue lo último que intercambiamos antes de desaparecer de nuestra habitación, dejando a mi esposa con un suspiro cortado. A veces no entendía cómo me había soportado todos estos años.

 

Al llegar hasta el aula indicada me topé de frente con la actual directora, una persona que no me agradaba para nada tenerla cerca de mi, prefería mil veces estar en un cuarto encerrado con Leah y Zack Ivashkov que tenerla cerca, era una manera de que la vida misma se burlaba de mi, indicándome que no sería nada fácil a partir de ese momento aprender los hechizos que encerraban cada libro. Intenté ignorarla todo el tiempo que pude para tomar el traslador que nos dejaba en un paraíso de smog, ¿o era niebla? Afortunadamente active el amuleto volador para caer suavemente en el suelo mientras veía como la directora caía fuertemente al piso.

 

Escuché con atención las palabras de Lisa Weasley, una cazadora de sombras, y me alegré de que al menos estaría en cintura ya que, a pesar de que no éramos íntimos, conocía bien su método duro de trabajo y la efectividad del mismo. Un punto a mi favor, o a su favor, o como sea. Así que me mantuve cerca del grupo de compañeros, de entre los cuales pude reconocer a Sally, Thomas y Axel, compañeros de la Orden del Fénix, y a Lyra Selwyn, una bruja con la que ya había cursado el libro de la sangre; gente conocida, tratos amenos, al menos eso era algo positivo. Punto para mi, o para ellos, o como sea.

 

Un grito se escuchó al fondo y todos reaccionamos de inmediato, yo sacando mi varita de inmediato de entre mi gabardina y apuntando hacia la dirección del grupo. Agatha era la que faltaba. Cerré mis labios y dejé que los demás se cuestionaran sobre su desaparición, a mi me daba lo mismo si la encontrábamos o no, sin embargo intuía que sea lo que sea que le haya pasado, tendría que ver con aprobar la clase y aprender todo lo necesario.

 

Activé mi anillo de escucha en ese momento y pude notar como su voz se perdía a lo lejos, con magia, mientras una sombra cruzaba ante nosotros. Luego otro. Luego muchas. Pero ningún sonido.

 

- Bingo.

 

En anillo detector de enemigos comenzó a vibrar en ese mismo momento, después de que hubiera asimilado que el grupo con el que venía era de fiar y quienes estuvieran haciéndole daño, incluida la Gryffindor, se activaría la magia del artefacto. Un poco estresante tener tantas cosas activas en el momento, pero por algo uno compraba los libros de hechizos.

 

En ese justo momento se vio nuevamente a la directora aparecer al fondo, desmayada, atrapada por cuatro figuras extrañas las cuales solo podía ver sus afilados dientes y sus ojos de un rojo sangre entre la niebla del lugar. ¡Excelente época para realizar un ataque a ese pueblo!

 

- ¡Desmaius! - Lancé mi rayo hacia una de las figuras esperando que tuviera efecto de inmediato para que su cuerpo cayera al suelo y dejara de sostener a la bruja, lo cual fue efectivo aunque seguía encima de la mujer. - Lo debí de suponer...

SfuMfvY.gif7h7ZSBT.gif80NOUjM.gif


p7PNraO.png


kbJcSlc.gifGyhyROf.gifxdFxo1G.gif


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- No se puede estar quieta.


Murmure, al ver como Agatha ignoraba a los alumnos y se iba en busca de vete tu a saber que. Estaba claro, prefería al Ivashkov. Mejor lo malo conocido que lo bueno por conocer. Si algo me había enseñado dar aquellas cátedras es que los Uzzas no hacían nada por el simple hecho de hacerlo. Sus métodos son extravagantes y por demás peligrosos. Aquel pueblo del centro de América, aunque no lo pareciese, constituía una amenaza y debíamos prestar atención para salir ilesos y victoriosos.


- Los Uzzas – Puse los ojos en blanco al nombrar a aquellos magos – Nos dan pequeñas dosis de información. Casi nunca útiles, la verdad. Les gusta – Sonreí por exasperación – que nosotros veamos el problema en todo su esplendor. Y que, obvio, lo resolvamos. Digamos que somos una extensión suya. Necesitan y exigen una prueba para creeros validos – Mire al cielo – Ames es el nombre de este pequeño pueblo. La ciudad es asolada por una rara enfermedad. Desde hace meses casi no hay adultos, los niños vagan solos por doquier.


Tal cual, parecía una locura, pero ¿que no lo era con los nómadas del desierto involucrados? - Tenemos que determinar que sucede y en caso de que sea un ente oscuro o similar acabar con el y sus súbditos. Vamos, lo normal – Mientras le respondía al alumno, el grito de la otra profesora me puso en guardia. Kim apareció en mi diestra con rapidez – Vamos, mantengámonos unidos – Corri hacia la dirección donde provenía el llamado. Una casona enorme se hallaba frente a nosotros, invitándonos a entrar.


De pronto y movidos por el calor que desprendíamos, cuatro cosas con garras aparecieron. Eran de un tamaño promedio, como metro setenta. Sus pupilas rojas centellearon en la oscuridad – Detenedles, yo la sacare de aquí – Arrastre el cuerpo de Agatha hasta el césped, fuera de la vivienda – Ennervate – Pronuncie, restableciendo su conmoción. No sabia que eran aquellas cosas, no obstante, no se porque, mi intuición me indicaba que eran las gentes del lugar desaparecidas – Maldita sea tu estampa.


El regaño que le regale fue opacado por un centenar de cuervos que salieron del maizal cercano - ¿Acaso no te dijo tu madre que no te separases del grupo en lugares que no conoces? Flechas de fuego – Un ataque para defendernos de sus mas que afilados picos. El hechizo era propio de la clase que impartía. Flechas envueltas en el elemento primigenio salieron de mi arma mágica, impactando en las aves – Aquí hay algo, mas grande lo que pensábamos – Confiaba en que pudiésemos confrontarlo.

Editado por Lisa Weasley Delacour

                            WFlgMYZ.gif

Firma lobo 2.jpg

                                                        XEPq2Tk.gif

 

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Elros escuchó atentamente las explicaciones de la docente Weasley, frunciendo el ceño tras oír aquello relacionado con una rara enfermedad en el pequeño pueblo de Ames; sumando a eso que los adultos habían desaparecido, dando lugar a una población infantil en creces que vagaba por todos los rincones de la localidad estadounidense. <<Estos Uzza siempre se han de salir con la suya… trayéndonos a misiones suicidas o difíciles de resolver>> pensó para sí mismo el Gryffindor, a su vez sacudía sus revueltos cabellos rojizos de la llovizna que caía molestosamente sobre sus cabezas durante dicha jornada académica. -¡Vaya! Seremos los cazafantasmas ¡JaJaJaJa! Acabar con un ente oscuro y sus súbditos… sólo espero que no se trate de una tropa de dementores deseosos de besarnos- comentó el ojiverde mientras desenvainaba a “Lion” desde su costado izquierdo; avanzando en compañía de los demás en búsqueda de Agatha y Lyra, la cual había sido la primera valiente en ir en su auxilio posterior al chillido emitido por la profesora que minutos antes los recogió en el aula.

 

Su Anillo Detector de Enemigos comenzó a vibrar al igual que el de todos, y su mirada de color esmeralda se tornó más opaca al ingresar a la vivienda de donde había provenido el desgarrador grito de la directora de la Universidad. -¡Pero qué demonios!- exclamó muy sorprendido tras notar la figura de la Haughton desmayada al fondo de una habitación, y custodiada por cuatro siluetas extrañas que exhibían sus afilados dientes y garras, además del brillo carmesí de sus orbes siniestros entre la niebla que entraba al área a través de los vastos ventanales que estaban sin vidrio en la casa del terror. Ishaya fue el primero en dar batalla a los individuos de tamaño promedio cercano al metro setenta, lanzando un rayo que impactó de lleno en el organismo del desconocido; lo que provocó que éste soltase rápida y espontáneamente el cuerpo malogrado de la profesora, el cual fue sacado de escena hacia el exterior por Lisa. -¡Petrificus Totalus!- vociferó el mago inefable, logrando derribar a otra criatura que cayó de bruces al suelo en un único golpetazo, completamente paralizado.

 

Fue en eso que Thomas tropezó con las pisadas llenas de fango que estaban por doquier en el piso de la estancia sombría, precipitándose directamente al suelo en posición cuadrúpeda; pero, para mala suerte suya, se desparramó una pequeña cantidad de una arena color plata que llevaba consigo en un frasquito de cristal amarrado a su cuello. Sin darse cuenta, las semillas de hielo congelaron todo el pasillo central de la casa; y luego de un empujón por parte de uno de sus compañeros con el propósito de no perder el equilibrio, el patriarca de la familia Granger salió despedido hacia el exterior donde estaban sus profesoras, debido al impulso del choque en una superficie totalmente gélida. -Ehhh… perdón- expresó con una pizca de vergüenza, sonriendo con los dientes apretados; sin dejar de observar las flechas de fuego de la Weasley que impactaban de lleno en los horribles cuervos que sobrevolaban el perímetro del patio delantero. -¿Cómo sigue Agatha?- preguntó mirando directamente a Lisa, no logrando percatarse que una araña de rincón se había posado en su cabellera y ahora se dispuso a bajar por su frente, clavando su ponzoñoso veneno. -¡Auch!- se quejó.

Editado por Thomas E. Gryffindor
Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

La profesora Weasley había llegado, igual que otros compañeros, lo cual era un alivio. Empecé a notar la presencia de las cosas o mejor dicho niños que habían por ahi. Uno de ellos por no fijarse, se resbaló en el pasillo congelado que habia dejado el Gryffindor, dandose un fuerte golpe en la cabeza que lo dejo nockeado.

-Veo que ya se te quito el efecto de la maldición, Gryffindor, bien hecho.- Murmuré.

Por las dudas, no deje de señalar con mi varita a ese niño y murmuré desmaius. Necesitaba que estuviera desmayado un poco más. Busque en mi mochila unos frascos que tenía ya con pociones hechas con los pétalos de pensamientos y por fin encontré la poción que capacidad de raciocinio. y le di unos tragos a ese niño, antes de que despertará por completo.

¿Funcionaría? No estaba demasiado segura de eso, pero lo que si sabía era que no me podía quedar mucho tiempo en la casucha. Había guardado las pociones nuevamente en la mochila, tenía las manos libres para poner una tabla que estaba cerca en el suelo para poder cruzar el pasillo y salir de la misma, ya que en cualquier momento podía venirse abajo, o eso parecía.

Al parecer en la vieja casona solamente quedaba el pequeño niño de pelo negro una vez que termino de reaccionar al desmaius.

-¿Estas bien, pequeño? - Pregunté sin acercarme al verlo desorientado.

Ni de loca me iba a acercar, bien podría estar fingiendo para hacer que me acercara y en ese momento salieran más niños como él. Movi la cabeza negativamente ante estos pensamientos, después de todo donde estaba no había forma de que se acercaran sin darme cuenta. El anillo detector de enemigos me avisaría de todas formas si alguno de esos niños se acercaba de más.

De todas formas, debería ir con el resto del grupo si no quería que las profesoras se enojaran, aunque siendo sinceros, Agatha había dado el ejemplo de que podíamos separarnos del mismo, y yo solo la segui. En realidad, no hice nada malo.

Además, Lisa nos pidió que los detuviéramos, ¿no? Eso haría, aunque era bueno ser precavidos.

SMLQYQL.jpg
EPjHROm.gif ~eAnQFcJ.gif ~ PowpgLI.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Guest
Esta discusión está cerrada a nuevas respuestas.
 Compartir

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.