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Prueba del Libro del Druida (#2)


Badru
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Cuando cruzaran el portal, fuera por su cuenta o guiados por Badru, no estarían más en el desierto al que se habían acostumbrado después de todo. Llegarían a un nuevo dominio del Uzza, un lugar algo retorcido y cambiante que el hombre había creado únicamente con el fin de hacer de sus estudiantes guerreros. Quizás no al nivel de un Nefir, pero sí lo suficiente como para probarse a sí mismos con toda la fuerza de la magia. Al anterior grupo le había tocado un mundo oscuro, sin un ápice de luz, mientras que a estos les había tocado todo lo contrario.

 

Lo primero que verían al llegar sería la extrema blancura de lo que debía ser un limbo. El impoluto color de la nieve se veía a donde se mirara se tendría que hacer con los ojos entornados, ya que la lluminosidad era más fuerte de lo que el ojo podría aguantar. Estarían solos, completamente solos, sin nada ni nadie que los acompañara en su travesía. Pero, ¿a dónde? El lugar era un domo, un domo completamente circular que tenía bordes de cristal para detener a aquellos que intentaran cruzar los límites de la esfera creada por el hombre.

 

No había nada, absolutamente nada.

 

Su misión sería encontrar la salida, una puerta casi imposible de ver y que tenía un fondo blanco también, para camuflajearla con el entorno y a la que no se podía llegar pegándose al vidrio, si se iban por la vía fácil. Se golpearían con el vidrio una y otra vez, si no seguían derechos y cada vez que eso pasara, recibirían una quemadura tan grande que era poco probable que pudieran seguir sin curarse. Debían ir rectos en todo momento, andando al paso que mejor consideraran, atravesando un lugar que los llevaría a la locura si pasaban en él demasiado tiempo; el blanco dañaría sus ojos hasta provocarles un dolor de cabeza profundo.

 

Pero eso no era todo, no viniendo de alguien como Badru. Cada cierto tiempo, pisarían una trampa oculta en el piso, tocarían un hilo invisible en la blancura, pasarían una zona marcada por alguna mancha que no podrían detectar. Fuera como fuese, activarían la malicia del guerrero y a su vez, las primeras pruebas de lo que tendrían que enfrentar para matricularse. Podrían encontrarse con criaturas feroces, con obstáculos climáticos que los harían rezagarse e incluso con seres, como centauros o gente del agua, regados por cada trampa activada. Debían tener inventiva, utilizar los hechizos aprendidos de la mejor forma posible antes de llegar a la salida por fin.

 

Y en la salida, no los esperaba una victoria, sino otro portal que los llevaría al verdadero domo de batalla. Exactamente igual, a excepción de que el entorno era el conocido desierto y el suelo la arena en la que habían estado habitando desde el inicio de la clase. Ahí, aparecerían frente a quien sería su adversario y tendrían que batirse en duelo para pasar. Había columnas saliendo del suelo que se elevaban hasta el techo de cristal y dos estatuas de grandes guerreros portando espadas, una a cada lado del domo. De resto, todo serían ellos y sus varitas.

 

Lyra Katara Selwyn Vs. Lisa Weasley Delacour

Hades Ragnarok Vs. Badru

~o~

 

  1. Antes de empezar con el duelo, deberán rolear el paso por el domo blanco. Cada uno tendrá que describir una trampa por hechizo del libro del Druida, haciendo un total de cuatro (Cantar del Eleboro, Obsitens, Ignea, Fulgura Nox) y pasarlas antes de cruzar la puerta y llegar al domo de batalla. Pueden usar los amuletos y anillos sin contarlos como trampas.
  2. Esto quiere decir que deberán hacer un rol antes de empezar con el duelo, siendo el duelo su segundo posteo en la prueba.
  3. Nos guiaremos por las reglas básicas de duelo.
  4. Los hechizos permitidos son los Neutrales, Neutrales Graduados y los hechizos de los libros de hechizos hasta el Libro del Duida.
  5. Pueden interactuar con sus compañeros de prueba pero sin interferir en sus duelos.
  6. Pasadas 24 Hrs sin respuesta, los ataques de los enemigos serán considerados impactados.
  7. Pasadas 48 Hrs sin respuesta de un alumno a su contrincante, se considerará abandono y reprobará la clase.
  8. La prueba durará una semana a partir de la apertura de este topic. Si pasados tres días de su apertura un usuario no rolea su llegada, se considerará abandono y reprobará la clase.

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Lo que esperaba al otro lado era algo totalmente distinto a lo que veía. El portal me había trasladado al limbo mas surrealista y raro jamas visto. Todo de un blanco puro, tanto así que mis ojos claros sentían aversión por la gran luminosidad que salia del suelo y las paredes de lo que parecía ser un cubo incrustado en la órbita del sol. Mire a mi alrededor con la esperanza de hallar un poco de color o incluso de oscuridad, pero nada había. La inspección ocular fue un total fracaso.


Ahí entendí que Badru no solo iba a jugar con nuestros poderes y habilidades, sino también con nuestros sentidos y cordura. Vamos, tenemos una clase que aprobar. Avance hacia delante, en linea recta. ¿Porque? Porque si no hacia eso, con la extensa planicie del mismo color, probablemente acabaría perdida. Aquello, de alguna manera, era parecido a un desierto, solo que no había arena. ¿Entonces….? Seguramente había peligros, era evidente, pero ¿de donde saldrían? ¿Se materializarían solos?


Mi respuesta fue dada, cuando una campana sonó tras de mi figura. Tenia la sensación de que algo con cien mil ojos me vigilaba y que este ser o cosa, cuando se aburriese, me enviaría sus mas peligrosas y oscuras bestias – No si…. Interesante es Badru. Te doy el beneficio de la duda desde este instante – Seguramente el Nefir me estaba viendo y escuchando. El muy molesto se iba a divertir viéndonos sufrir y caer ante sus trampas. Lo que no sabia era cual era mi potencial y que jamas me rendía


No paraba, seguía caminando. En algún momento llegaría al final o al menos eso creía. Gracias a mis capacidades vampiresas no necesitaba descansar ni dormir, podía estar avanzando mas tiempo del considerado normal en un humano normal. Mis pasos se escuchaban, resonando con intensidad en la pulcritud del mármol. Todo níveo, impecable. Nada sobresalía. Todo liso y perfectamente fusionado. Mis parpados se cerraban de vez en cuando, buscando algo de calma.


De repente y de la nada, un estruendo perforo mis oídos. Un enorme, perfecto, bello y feroz dragón hizo acto de presencia a diez metros de mi figura. ¿Habia pisado algo? Nunca lo sabría. Me quede petrificada ante el tamaño de la bestia mas increíble del mundo. El ridgeback noruego rugió con vigor. En vez de correr como toda persona normal, yo me quede allí, con la varita en alto, esperando a ver como actuaba. Los patrones de ataque del animal alado los conocía, gracias a Absorbenta.


Monte hasta tres y una llamarada salio de sus fauces abiertas, como predije. El fuego partió de su boca y no se evaporo a los segundos, cosa que me sorprendió, sino que mas bien me persiguió hasta que impacto en mi cuerpo con brío. Sonreí con avidez – Ignea – Los pistilos de la planta que Badru nos había hecho recoger funcionaron. Se esparcieron por mi cuerpo, poro por poro, protegiéndome del elemento primigenio, el cual y con entusiasmo la bestia lanzaba sin descanso


– Parece que vas a ser un duro rival amigo – No se si fueron mis palabras o que estaba dominado por un poder oscuro, pero movió sus alas al unisono y salio volando. Un nuevo fogonazo impacto en mi torso, no obstante esta vez estaba protegida para ello – Ya no colega, ya no – Lo bueno del asunto, ademas de que podía observar otras tonalidades diferentes a las de la habitación, es que la adrenalina había vuelto a mi ser, gracias a los movimientos que tenia que hacer para esquivar al rey del cielo.


Segundos después todo volvió a la ¨normalidad¨ propia de la extraña habitación. Muy raro. La desconfiada fue en aumento, ya que no me fiaba de las artimañas de Badru e hice bien. No habían pasado ni cinco minutos, cuando volvió a aparecer, esta vez con mas ímpetu que al principio. Me dolía hacer aquello. Mis principios naturales eran los de custodiar y proteger a la madre tierra y a todos sus hijos, sin embargo debía mostrarme firme y enseñar al profesor lo que había aprendido a lo largo de la cátedra.


Negando, alce la varita y pronuncie – Obsitens – Un cerco morado y que vibraba al compas de mi arma magica se creo, cercando al dragón y eliminadolo cuando este lo toco. La energia que acababa de dejar salir era inmensa. Los conjuros del libro del druida eran devastadores para tu propio ser. Daba gracias a unhura por los duros y complicados entrenamients que me hizo pasar en los anteriores meses – Lo siento – Murmure, apenada por una muerte. Erre los ojos y cante al son de Gaia, despidiéndome del alma de Drago.

Editado por Lisa Weasley Delacour

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El vampiro abrió los ojos después de maldecir por lo bajo. ¿Cómo demonios se había quedado tanto tiempo en aquel limbo?, bueno, no era que no estuviera acostumbrado, ya le había sucedido una vez hacia ya muchísimo tiempo pero aquello era el colmo. ¿Tendría sencillamente que practicar mas?, si, debía hacerlo, tenia que mejorar la técnica, debía probarse si mismo que era el mejor.

 

La blancura del sitio era impresionante, mucho más luminoso y cegador que la nieve en los altos picos de Alaska. Se movió “flotando” o más bien girando en el sitio donde se encontraba, después de tanto tiempo había descubierto que debía concentrarse para encontrar la salida. Algo estaba realmente claro, no era un laberinto.

 

Sus oídos no podría percibir nada, solo silencio, su vista solo blancura, no había olores o cosas que tocar o eso pensaba. Badru le había puesto aquella trampa, no debió confiar en él. Lo había atrapado como a una entupida rata en aquel, sitio. Sin embargo, no iba a quedarse allí por mucho más tiempo. Entrecerró los ojos y comenzó a moverse, dando, pasos cortos y sosteniendo la varita entre sus níveos dedos. Si el guerrero quería su venganza y su cabeza no se lo iba a poner fácil.

 

Cuando piso aquella baldosa o lo que fuera que había pisado en el terreno supo que estaba en problemas. Inmediatamente un enorme fuego parecido al incendia dim de los sangre sucias y traidores a la sangre lo había rodeado como si fuera una cárcel de fuego. Dibujo una mueca, debió saber que la paz había durado demasiado. No perdió tiempo Badru ya le había enseñado lo que necesitaba hacer, aunque no quisiera lo sabia. Activo el amuleto contra defensas carcelarias y sin dudarlo ni un segundo -Ígnea- susurró invocando así la defensa que ahora necesitaba. La varita vibro solo un segundo provocando que una lluvia de lirios de fuego lo cubriera y lo protegiera de aquellas las que deseaban quemarlo hasta la muerte. Dio un par de pasos hacia adelante y salio de aquel primer obstáculo.

 

¿A dónde debía ir ahora?, ¿tendría que ir a la derecha, a la izquierda o sencillamente ir hacia delante? Se detuvo. ¿Qué esperaría Badru que hiciera? Entrar en al cabeza de aquel guerrero le hacia doler la cabeza.

 

Siguió un poco mas moviéndose en zigzag hacia delante, así al menos intentaría evadir alguna otra sorpresa indeseable. Un paso en falso, otro error. Una criatura que solo le pertenecía a él venia para atacarlo. A pesar de aquella luz cegadora pudo notar la silueta. ¿Cómo creía el Uzza que el no se daría cuenta de aquella criatura si era parte de su vida y le caracterizaba?, lo creía mas inteligente pero esta vez no se sorprendió, lo estaba atacando con lo que más el gustaba, solo faltaba que apareciera un dragón colacuerno húngaro allí. Un perro de 3 cabezas con filosos colmillos, garras afiladas y cortantes con ojos inyectados de sangre venia a su encuentro. –<<Obsistens>>- Retumbó en su mente. Otra vez sus movimientos rápidos le habían salvado ya que aquel cerco luminoso de color azul eléctrico había absorbido a aquella hermosa criatura.

 

Suspiro, adoraba al cancerbero pero sabia que al menso este no le pertenecía y debía seguir adelante. Se imagino lanzándole aquella bestia mortal al Uzza. Siguió caminando, esta vez fue hacia su derecha, un grave error que cometió al sentir como se golpeaba con aquel muro de cristal. Lo volvió a tocar y sintió una nueva quemadura. Uso el anillo de curación para sanarse y volvió tras sus pasos hasta quizás el punto donde había decidido cambiar de rumbo. Siguió por unos cuantos metros más, al menos esta vez no se había golpeado con nada cuando siguió en línea recta.

 

Tras cada paso que daba el brillo cegador era mas intenso, ahora no podía ver prácticamente nada. Y así fue cuando un flash de magia puro lo cegó. Solo una vez había sentido aquel poder o aquella onda mágica. Parecía que Badru conocía el Lusentium que ya en un segundo había quedado cegado y sin el sentido del tacto, quizás había perdido los otros pero al no poder oler nada en aquel limbo ni escuchar nada no pudo saberlo. Maldijo, debía concentrase. -Cantar de Eleboro- dijo moviendo rápidamente la varita, aunque aquel movimiento parecía extraño hasta para si mismo. El efecto fue inmediato sintió aquella nueva vibración de su varita y escucho aquella tenue música penetrando en su cerebro recobrando así todos sus sentidos.

 

-¿Qué mas tienes para mi? –Grito desafiando a Badru- ¿Hay algo mas que desees mandarme?

 

No recibió ninguna respuesta, ¿Badru no estaba allí?, capaz se estaba riendo de él en aquel justo instante. Entrecerró los ojos, aun estaba en aquel lugar lleno de luz cegadora. Se detuvo, no por miedo, más que nada porque debía analizar por una vez la situación. Solo que, al moverse había activado una nueva trampa. Escucho el rugido y grito de guerra de una veintena de centauros que le apuntaban y lanzaban flechas envenenadas directamente al pecho y corazón, quizás hasta sus puntos vitales. Se concentro, pero esta vez sabia que podía hacerlo mas rápido, ya lo había hecho una vez. -<<Haz de la Noche>>- Invoco creando así un portal frente a el de un metro 70 centímetros lo suficientemente poderoso para sacarlo de aquel problema inminente. Corrió rápidamente y lo cruzo.

 

************

 

Apareció nuevamente en aquel domo, pero frente a él se encontraba una puerta que aprecia de cristal muy brillante que se confundía con el entorno. Suspiro, ¿se arriesgaría a otra quemadura?, ya no le importaba aquello. Movió la mano y en un segundo este nuevo portal se abrió permitiéndole el paso.

************

 

Ahora se encontraba en aquel desierto que había abandonado hacia tiempo ya. Lo recorrió con la mirada. Nuevamente veía color, su vista se encontraba quizás un poco cansada por aquella cegadora blancura por la cual había pasado. A sus oídos llegaron los sonidos del entorno y pudo percibir el aire caluroso traspasar sus pulmones. Pero la figura que se encontraba frente a él le sorprendió. Le sostuvo la mirada Badru estaba a unos metros de él con mirada desafiante.

 

-Así que… -Dijo observando al guerrero- Algo me dice que aquí finalizara la prueba y tu eres mi ultimo obstáculo

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Cuando llegue al sitio que nos llevo el portal, me pareció estar sola. No vi a ninguno de los demás duelistas ni delante de mi o a un lado, lo cual era inquietante. Tanta blancura no era normal, en cierto sentido prefería la oscuridad, me manehaba mejor en ella. La luz era cegadora, casi como el strellatus que me había mandado el guerrero al empezar el día.

 

Ningún ruido que me indicará si iba por buen camino, o si había algo más. Al parecer estaba muy cerca de la orilla, ya que sin querer me pegue en el vidrio, mismo que me causo una quemadura demasiado grande en el brazo.

 

-¡Ay!- Grité del dolor, utilizando de inmediato el Amuleto de la curación.

 

Afortunadamente tenía los conocimientos de primeros auxilios, lo que me ayudo a sanar esa herida con una simple imposición de manos, sin pensar en nada más que desear curarme la quemadura. Sentí como el amuleto se activaba y surgía de el su poder curativo, tenía que alejarme de la orilla, por lo que me dirigi a lo que sería el centro del domo.

 

Los problemas apenas estaban empezando. Me oriente gracias a mi varita y un hechizo, con lo cual supe donde estaba la salida. Tenía que protegerme, sabia que el llegar a la misma no sería tarea fácil, por lo que decidí realizar uno de los últimos hechizos vistos en clase.

 

-Cantar de eleboro- Dije de nuevo, deseando escuchar esa melodía apenas audible que salía de mi varita. Pronto sentí como mis sentidos quedaron protegidos.

 

Justo a tiempo. Sentí que una onda mágica impactaba a mi, sin saber de donde venía pero suponía que eso no importaba. Esa onda ocasionada por el Lusentium tenía intenciones de dejarme muda, pero gracias a la pecaución hecha no lo logro.

 

Al ver que el lugar estaba lleno de tampas, active el amuleto contra defensas carcelarias, previniendo caer en alguna prisión. No me libraría de las trampas, pero si al menos de la prisión definitiva. Tenía que apresurarme.

 

Vi venir hacia mi tres llamaradas de fuego maldito, cada una con la forma de un león. Ya estaba preparada, por lo que solamente murmuré -Ignea, haciendo el movimiento correcto con la muñeca. El fuego maldito me alcanzó después de hacer el hechizo y aunque me impacto, no me hizo nada.

 

Corri, el lugar estaba empezando a afectar la cordura que tenía y no veia forma de alcanzar la puerta que me llevaría a la prueba. Movi la cabeza negativamente, parecía estar tan lejos. De repente, bloqueo el paso la estatua del mago Merlín, misma que no había visto antes.

 

Se estaba acercando peligrosamente a mi, cuando pensé en un Obsistents. Un cerco de materia luminosa color azul acero de gran tamaño, impidió que la estatua atrapara mi cuello con su mano, absorviendo la estatua, haciendo que desapareciera para siempre.

 

Tenía que alcanzar la puerta pronto, pero no sabia como. Era momento de intentar con otro hechizo, aunque requería mucha concentración.

 

-Fulgura nox- Pensé.

 

No funcionó en el primer intento, por lo que probe igual que en la clase dos veces más, en la tercera se abrió un portal de gran tamaño y esta vez pude ver mi destino antes de atravesarlo, la puerta de cristal. Di un paso y ahi estaba frente a ella, por lo que la abri sin problemas. El portal había desaparecido apenas sali.

 

Vi que estaba en el domo verdadero, ya estaba preparada sin soltar mi varita, esperando el ataque de mi oponente. Parecía ser el desierto donde estuvimos antes, pero no, las columnas y las estatuas demostraban que estaban en el sitio correcto. Salude a Lisa con un movimiento de cabeza, sabiendo que ante mi rival no seria tan fácil ganar, sería un verdadero reto. No la conocía en realidad, pero imaginaba que si ella era profesora de los libros de hechizo, debía tener un buen nivel de duelo.

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El balance de la prueba estaba siendo significativo para que, en parte, cambiase mi visión del Nefir, el cual sabia nos estaba vigilando desde algún punto de la gran sala. Los retos nos mostraban la esencia de nuestra alma y corazón, llevándonos a esforzarnos aun mas de lo normal. Tras el enfrentamiento con Drago, seguí caminando, siempre en una misma dirección, de frente. Con la cabeza alta y la decisión marcada en mis verdes ojos. Quedaba poco ya para el final.


De pronto, un repiqueteo como de agua cayendo llego a mis oídos mejorados por la ponzoña. Mire a mi alrededor, pero no había mas que blanco por todos y cada uno de los lados, un odioso níveo y pulcro suelo que me estaba poniendo de los nervios. Evitaba pensar mucho en ello, como si al no fijarme no estuviese. Pensé en continuar con mi sendero, ignorando el irritante tañido, no obstante, el destino se puso corta mi una vez mas. Ante mi había una yo con ganas de batirse en duelo.


- ¿Pero que…..?


- ¿Divertido, verdad? - Su tono de voz, era el mio. Sus movimientos, sus chascarrillos. Todo.


- No eres real – Asumí


- Tu tampoco en cuanto acabe contigo – Musito, levantando la varita – Strellatus – El efecto fue inminente. Mis ojos probaron con rudeza aquella maldición. El flash logro lo que la superficie no pudo.


- Seras….. - No podía maldecir a quien no estaba. Badru estaba haciendo lo imposible por volverme loca, bueno, mas de lo que cesaba ya.


Cuando algo así sucedía, cuando me quedaba sin uno de los sentidos predominantes, mi percepción, gracias a Merlín, se intensificaba. Me quede quieta, sin respirar, atenta a todo lo que sucedía a mi alrededor. Espere un minuto entero. Y cuando fui plenamente consciente de que nada se movía en torno a mi, alce la varita y me cure de aquel encantamiento que tanto significaba para mi a la hora de enfrentarme a los mortifagos – Cantar del Eléboro – Dije sin reparos.


Sonreí cuando hizo efecto.


Estaba harta del sito en cuestión y Mei me tenia mas que preocupada. Decidí entonces usar el portal para llegar al final del castillo nevado de cuento de terror y acabar, por fin, con la prueba, la cual me uniría al libro del druida, dándome mas poder y añadiendo varios conjuros a mi ya abultado carcaj. Se que estas conmigo, pensé, recordando la fuerza de la castaña y como esta confiaba en mi, fuese lo que fuese que estuviese pasando. Por ella, por mi, por mi familia. Pondría toda la carne en el asador. Iba a ganar y lo haría con estilo.


- Fulgura Nox


A la primera. La entrada mística y oscura se abrió. La energía que manaba de mis poros era tal que estaba completamente segura de poder hacer aquello varias veces seguidas. De gran tamaño, la abertura era de dos por dos metros. Me llamaba con vehemencia, como había sucedido antes. Ni lo pensé, me lance. Dos segundos después la puerta que me llevaría a la libertad fue lo que halle. Estaba muy bien integrada con el decorado. Seguramente el guerrero amante del Nilo lo tenia todo bien atado para que no encontrásemos aquello sin magia.


Y me devolvió al mundo normal, con color. La calidez del desierto nunca fue tan bien recibida. Lyra ya me esperaba, a diez metros de mi. Le regale una reverencia en señal de respeto. Nunca iba a menospreciar a un rival, no era mi manera de ser. Empuñe a Kim y ataque, con algo suave - Cineade - Una bruma de aspecto toxico envolvió a la mujer. Primero la paralizaría, dejándola completamente a mi merced. Luego, segundos después, rompería su sistema respiratorio, impidiéndole respirar. Tras eso, la parca la reclamaría a su nueva morada.

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Me alegraba poder ver en el domo del desierto a mis rivales, al menos ya no era todo tan blanco, sin ruido alguno más que de los ataques que nos tenían preparados y sin ver otra cosa que los mismos. Le devolví el saludo con la reverencia a Lisa, alegrándome de ver que al igual que yo, parecía ser alguien que le gustaba que no la distrajeran en un duelo con pláticas que nada tenían que ver.

 

Conocía los efectos del Cinaede, por lo que decidí devolverle el favor, ya que todavía tenia tiempo de curarme, al no causar la muerte de inmediato.

 

-Cinaede - Murmuré a mi vez, señalando a mi rival aunque en realidad solo bastaba con pensar en ella para que el efecto saliera de forma correcta.

 

Mi oponente de inmediato quedaría rodeada de ese gas invisible que penetraría también en sus vías respiratorias, empezando por cortar las mismas y pasar después a la sangre. Podía curarse, pero le tomaría un poco más de tiempo esta vez.

 

-Anapneo- Pensé, mientras señalaba mi cuerpo.

 

Sentí como el hechizo realizaba su magia en mi, destapando las vias respiratorias y librándome del veneno con el que me ataco mi oponente. Era bueno recibir uno que otro daño de vez en cuando en un duelo, eso lo hacia más interesante, pero no era bueno confiarse.

 

Espere el nuevo ataque de Lisa, lista para defenderme o atacar. No podía negar que esto de los duelos empezaban a agradarme nuevamente.

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El cainita miro a los ojos al guerrero Uzza. No había dicho nada en absoluto. El Ragnarok no era tonto, si estaba allí frente a él era por algo y dudaba que por el momento fuera una felicitación. Dibujo una mueca mientras mantenía la varita entre sus níveos dedos. A lo lejos podía observar a otras 2 personas. Reconoció a Katara y luego a Lisa quienes parecían estar teniendo ya una batalla. Se sorprendió al no ver a Mei, ¿sería que algo el había pasado a su amiga? Simplemente esperaba que no, más que nada porque si había alguien que deseaba molestarla hasta que ella muriera era él y nadie más que él.

 

-<<-luego le preguntare a ese par que sucedió con la Delacour>> -pensó para sí mismo no queriendo interrumpirlas o más bien distraerlas. Tampoco él podía darse ese lujo una vez que supuso lo que vendría ahora. Aquella lucha podría ser mortal para ambos y si bien el Ragnarok tenía las de perder no iba a ponérselas fácil al guerrero, de una u otra forma iba a obtener algo de respeto- bien jugando a los muditos, pero creo que tienes razón en algo es mejor actuar y luego hablar –hizo una reverencia en “respeto” al hombre pero allí quedaría todo

 

-<<Flechas de Fuego>> -pensó inmediatamente después de sus palabras. Aquella invocación no se hizo esperar ya que de la punta de su varita salieron rápidamente aquellos filamentos de fuego que iban directo al pecho y cuerpo de Badru.

 

Sabía que el guerrero iba a deshacerse de aquello fácilmente, no se iba a confiar pero quería ver con que salía el hombre y si era tan bueno como se decía que lo era entre los suyos, quizás por eso era que tomaba los trabajos sucios.

 

Dio unos cuantos pasos midiendo la distancia entre él y aquellas estatuas de guerreros con espadas. Intentaría estar a unos 4 metros de ellos y a una distancia suficiente del guerrero, De ser necesario iba a usarlos para acabar con aquello rápidamente. Aunque deseaba jugar con Badru aquello era más un reto para sí que otra cosa. De ser Leafa su enemiga mortal seria otra cosa, sería una lucha a muerte desde el primer movimiento, un juego de ajedrez sangriento que se llevaba a cabo cada vez que se cruzaban el uno con el otro.

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—Uhm.

 

Torció una sonrisa, mirando a Hades no muy preocupado con lo que podía hacer contra él, pero esperando atento a sus ataques. El hombre había cometido un error, un simple error que había pagado fuertemente con el peso de la palabra del guerrero. Y no sólo lo había aceptado bien, sino que había demostrado su valía con acciones. Ese era un guerrero que estaba dispuesto a entrenar, uno que sabía cuándo había perdido una situación pero que estaba dispuesto a recuperarse. Había quedado rezagado y posiblemente aún le pesaba, pero ahí estaba, enfrentando lo que había construído.

 

Por otro lado, tenía otras dos guerreras en el campo que valían la pena. Lyra y Lisa, de la segunda tanda de estudiantes, habían pasado todas sus pruebas con el mismo talante que Hades y habían llegado al enfrentamiento final con la frente en alto. Serían dos contrincantes interesantes, sobre todo porque Lyra superaba en poder a Lisa pero ésta última se las traía. Estuvo escuchando su duelo con atención durante un rato, poniendo cuidado en ver cómo respondían no sólo a los hechizos, sino a las defensas que debían usar con cada ataque de su atacante. Lo hacían bien y eso llenaba de orgullo al Nefir.

 

Pero entonces, cientos de filamentos naranja, rojo y amarillo, salieron de la punta de la varita de su propio adversario y el Uzza asintió, haciéndole ver que el duelo comenzaba oficialmente. No se movió ni un centímetro, puesto que se había colocado a buena distancia de las columnas como para que estas no fueran un inconveniente y había marcado los metros suficientes, quizás unos ocho, para que las Flechas de Fuego de Hades no impactaran tan rápido. Pero las dejaría pasar esta vez.

 

Salvaguarda Mágica.

 

De inmediato, antes de que los filamentos lograran tocarlo, su cuerpo de volvió intangible en un abrir y cerrar de ojos. Las Flechas de Fuego pasaron a través de Badru como si jamás hubieran existido y para cuando la última pasó su cuerpo, consumiendo su poder en el aire ya que no habían encontrado un objetivo, ya el hombre estaba dirigiendo su ataque a Hades. Con un pesado movimiento de piernas, ubicó una a cada lado de su cuerpo de medio lado y enarboló la varita contra el Ángel Caído de la Marca Tenebrosa.

 

Arenas del Hechicero.

 

El efecto se produjo en la cabeza de Hades, más específicamente en sus ojos. La arena se arremolinó en su cabeza y lo dejó con la vista dañada, ciego debido a la arenilla producida por los huesos incinerados de un mago mediante fuego mágico. Ahora Hades tendría que arreglárselas para ver y hacer algo contra el Nefir.

 

—Vamos, esto apenas empieza —dijo entusiasmado, esperando la respuesta del hombre.

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La fémina, usando la misma estrategia que yo, me lanzo uno de los encantamientos mas complicados de las cátedras pasadas. El cineade era un maleficio perfecto para aniquilar a tu rival en pocos segundos. No obstante, aquello no me iba a detener. Tenia las ganas y el entrenamiento suficiente para saber lo que debía y como debía hacer aquello para obtener un ventaja. Adelantándome a su siguiente conjuro, o sea, intercalando de manera efectiva a su anapneo, yo también use este efecto, un anapneo para combatir el veneno que ya circulaba por mi torrente sanguíneo, logrando así que mi cuerpo resistiese un poco mas.


Tras eso y mirándola con seriedad, ataque sin mas – Flechas de fuego – Filamentos envueltos en el elemento primigenio partieron de mi arma mágica hacia el pecho de quien en el momento era mi rival, en este caso Katara. Primero incendiarían su piel, quemandola con fervor. Luego las heridas la llevarían a la muerte. Amaba el fuego, era parte de mi como yo de el. Desde niña me había acompañado y gracias a mi estadía en la isla Avalon, era capaz de dominarle por completo. Cerré los ojos un segundo, agotada por la ponzoña. Curación pensé, para sentirme mejor y mas viva. Aun me quedaba, pero seguía allí, en pie.


- Buen movimieno – Alabe la acción – Vamos con mas.

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Había mantenido una distancia de diez metros, esa era la distancia siempre utilizada por mi en los duelos. Venía venir hacia mi una lluvia de filamentos de fuego, mientras pensaba cual sería mi siguiente acción ante ellos, defenderme o atacar.

 

-Ignea- Murmuré, respondiendo en seguida a su comentario.-Gracias, tu movimiento también fue bueno.

 

Mientras respondía, mi varita salió una lluvia de polen de lirios de fuego, rociándome por completo, protegiendo cada parte de mi cuerpo y también de mi ropa. Con este hechizo me sentí protegida de las flechas de fuego, algunas de las cuales se impactaron en los brazos y una que otra en la pierna, pero en esta ocasión no incediaron la piel ni ocasionaron heridas sangrantes, gracias al ignea.

 

Me las quite con la mano izquierda, misma que todavía estaba protegida por el hechizo realizado anteriormente, por lo que no recibi quemaduras mientras lo hacia. Podía continuar sin problemas.

 

-Arena del hechicero- Pensé, señalando a Lisa nuevamente con mi varita.

 

Apenas pensé en ese hechizo , el efecto cegó a mi oponente, limitándola un poco en cuanto a los hechizos que podía hacer. Sabia que de todas formas si lo quisiera, ella podría librarse de ese hechizo con facilidad. De alguna forma comprendia que no me iba a facilitar las cosas.

 

Observé a mi oponente con atención. Tampoco yo le facilitaría las cosas en ese duelo. Solamente tenía que pensar mejor mis siguientes jugadas.

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