Jump to content

Libro del Equilibrio (5)


Lisa Weasley Delacour
 Compartir

Publicaciones recomendadas

http://i.imgur.com/fJ5Sp9W.png



El fuego crepitaba con fuerza en la chimenea cercana a mi posición. Mis verdes ojos no perdían detalle de como las llamas arrasaban sin compasión los troncos de madera que yo misma había lanzado hacia apenas pocos segundos. El elemento primigenio me fascinaba en su totalidad. Desde siempre lo había hecho. Ahora que era capaz de crearlo y domarlo, mas aun. La conexión con Gaia había aumentado considerablemente desde mi entrada a Avalon. Gracias a ello era consciente de parte de mi esencia y lograba dominar los impulsos del vampiro que dormitaba en mi anatomía.


El libro del equilibrio se encontraba en la mesa que estaba a mi diestra. Abierto por la pagina doscientos treinta y tres, allí donde se describían con eterna claridad los efectos del cineade, veneno mortal sacado de los pétalos de pensamiento. Era, sin duda alguna, uno de los conjuros que mas me gustaban de la cátedra y al cual prestaba mas atención a la hora de mostrarlo a los interesados. Todos ellos eran magos expertos, capacitados para adquirir nuevos dones, no obstante y eso es lo que mas me incitaba a seguir como profesora, aquel maleficio los sorprendía con creces.


Estaba cansada, agotada a decir verdad. Llevaba una noche de perros. Habia entrenado por horas con Runihura. Se me habían ido los tiempos durante la ultima clase y aquello no era bien visto por los guerreros nómadas del desierto. Por ende, el castigo había sido un duelo contra la Nefir, la cual uso todas sus armas y sabiduría para derrotarme como y cuando quiso. Lo bueno es que con cada pelea, aprendiza mas y mas sobre ella, sus leyes, sus principios y los conjuros que poco a poco iban pasando a ser algo vital en mi día a día. Una enseñanza dura, pero eficaz a fin de cuentas.


Un nuevo día comenzaba y con ello un nuevo grupo de alumnos expectante estarían a mi cargo. De primera mano les enseñaría aquel complicado duelo contra la fémina. De allí sacarían lo básico; como mover la mano para que el encantamiento saliese, cuales eran las palabras necesarias para que el efecto fuese el correcto, los errores básicos los cuales no han de cometer y sobre todo verían que hacia el hechizo. Después, serian ellos mismos quienes los usarían, seguramente frente a alguna criatura u objeto. Tras eso, si nos daba tiempo, deberíamos hacer una excursión a la tierra de nuestros mentores.


Todo ello bien planeado y en mi cabeza. La carta para que los asistentes llegasen al aula había sido enviada días atrás. Simple y concisa. Sala 123 B a las 10:00 de la mañana. Mi cabeza rugía. La adrenalina comenzó a entenderse por mi cuerpo. Pocas eran las veces que me quedaba quieta. Era impaciente por naturaleza. En mi zurda Kim brillaba con intensidad, demostrándole así al mundo la unión que poseíamos. En cuanto el primer pupilo ingreso a la habitación, fue que frene en seco mi hiperactividad y cambie el rostro a uno mas neutro. Ante todo profesionalidad.


- Bienvenidos, ¿listos para empezar?

Editado por Lisa Weasley Delacour

                            WFlgMYZ.gif

Firma lobo 2.jpg

                                                        XEPq2Tk.gif

 

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

  • Respuestas 16
  • Creado
  • Última Respuesta

Top participantes en este tema

Puntual, como siempre, había aparecido en los terrenos de la Universidad. Conocía lo básico y los puntos claves para ubicarme, el área del ente universitario era descomunal. El Ateneo de Poderes y Magia Guerras es un punto organizado y detallado, haciendo notar en sus estructuras y planificación del área la cultura de dichos guerreros. Era interesante su magia y lo que eran capaz de aportar, lastimosamente todavía ninguno de ellos me impartía una clase.

Me dirigí al área B de uno de los edificios y busqué la sala 123, no costó mucho llegar. Los recuerdos del Libro de la Sangre aun estaban frescos en mi y esperaba que en esta oportunidad la clase no fuera de la misma manera, aburrida y un poco decepcionante. Esperaba algo entretenido y emocionante, en donde en verdad mis conocimientos y mi poder mágico hicieran valer a lo que me enfrentara.

Entré a la sala y al ver quien seria mi profesor alcé una ceja, sorprendido. Desconocía que la Universidad ofreciera sus clases a magos que, a pesar de estar con el Ministerio de Magia y poseer un cargo decente, su ética laboral era mediocre. Quizás de igual manera seria la clase.

— Buenas —me limité a decir, esperando que alguien más llegara.

o3AGp2S.png
http://i.imgur.com/wjaQybf.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

La noche se había deslizado muy lentamente para el gusto del joven mago, quien disfrutaba mucho del dormir y las horas de descanso por más de que últimamente sus patrones de sueño eran sumamente irregulares. Sin embargo, los nervios no le habían permitido consumar aquel estado de tranquilidad necesario para poder dormirse, por lo que simplemente pasó la mayor parte de la velada en su cama dando vueltas y mirando el techo, cada tanto cerrando los ojos para, aunque sea, descansar su mente. En pocas horas emprendería una vez más una gran aventura, y para ello necesitaba invocar cuanta concentración fuese posible.

 

Trató de que los recuerdos de su primer intento con el Libro del Equilibrio no lo atormentasen demasiado y prefirió enfocarse en el presente. La carta que lo citaba a la clase había llegado hacía unas pocas horas, tras lo cual había preparado todo lo que necesitaría. Por eso, cuando llegó la hora de prepararse, no le tomó más que unos cuantos minutos y finalmente salió de la Mansión Weasley en dirección a los terrenos de la Universidad, más precisamente al Ateneo donde eran impartidas algunas de las clases de los libros, donde apareció.

 

Afortunadamente, no era muy difícil ubicarse dentro de los pasillos de la Universidad, dado que todos estaban numerados y, dentro de cada pasillo, todas las puertas tenían un letrero que indicaban el número y letra del aula. Por tanto, llegó a la sala 123 B unos minutos antes de las diez de la mañana, para encontrarse con que uno de sus compañeros ya había llegado y su profesora no era nadie más y nadie menos que su tía, Lisa, a quien había visto por última vez unas semanas atrás.

 

La saludó con un asentimiento y una sonrisa, siendo que ni su tía ni él eran personas de muchas palabras, para finalmente tomar asiento en uno de los pupitres, colgar su mochila con el libro y sus amuletos en el respaldo de la silla y contemplar el fuego que crepitaba en la chimenea mientras esperaba la llegada de sus pacientes. La figura era tan cautivadora que rápidamente perdió su vista entre las llamas, y el ruido de la madera rompiéndose ante la fuerza del fuego lo embriagó de forma tal que le fue irresistible cerrar los ojos por unos segundos. No llegó a dormirse, pero al menos pudo descansar un rato la vista.

iByhMRF.giftA4DkbA.gif

nathan firma 1.png

trFd9O9.gif6UufUc5.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

La época en la que la matriarca Black Lestrange, deseaba adquirir conocimientos con la única finalidad de conseguir más poder había terminado, porque ahora comprendía que el conocimiento le daría la posibilidad de adquirir poder si así lo deseaba. El cambio en su mentalidad era pequeño, pero significativo, por eso en cuanto había comenzado el mes, sabía que la posibilidad de lograr vincularse a un nuevo libro del pueblo Uzza, era inminente.

 

Se encontraba ansiosa de poseer todos los secretos que esos misteriosos guerreros habían guardado en los libros, y siguiendo la línea de sus pensamientos, tomó entre sus manos la nota que le indicaba que la clase del libro comenzaría esa misma mañana.

 

Era momento de ponerse en marcha, por lo que tomó entre sus manos la pequeña bolsa hechizada con un hechizo de expansión indetectable todos los libros, así como algunas pociones que podrían serle de utilidad, mientras que en su diestra, el anillo de color plata con inscripciones en pársel y una pequeña cabeza de serpiente, descansaba en su dedo anular, identificándola como portadora de la habilidad, y en su cuello, descansaba una cadena de color plata, que poseía múltiples broches, que para un mago normal, parecían simples adornos, pero para los conocedores, podían identificar todos los anillos y amuletos pertenecientes a los libros del aprendiz, el de la fortaleza, la sangre y adicionalmente los del equilibrio se añadieron temporalmente.

 

En cuanto terminó de leer la carta, sintió como sus pies daban un medio giro, de ese modo desapareció de los terrenos de su casona, para reaparecer en los lindes de la Universidad, ataviada con una fina túnica de color negro a juego con sus botas. Caminó con pasos lentos pero constantes y al instante en que llegó al edificio B: ingresó al aula marcada en la carta, para darse cuenta de que dos compañeros de clase habían arribado al lugar y que una criminal sería la que al parecer impartiría la clase.

 

¿Qué hacía una criminal perteneciente al grupo de la Orden del Fénix dando clases? Los directores de la Universidad habían perdido la cabeza, era lo único que podía lograr comprender de esa situación, además de estar totalmente inconforme con que ella fuese su profesora, negando lentamente, se colocó a un costado del Macnair y miró a Nathan, un mago que anteriormente había visto en clases.

 

—Que ironía...buenos días. —soltó secamente.

5pBSVaz.jpeg

8kKbsCi.gif|| sgN2plD.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Elizabeth Malfoy.

 

Sus cabellos negros repiqueteaban sobre sus hombros al andar, minutos antes de entrar al aula 113 B, había tenido un viaje en moto, vestía un pantalón y chamarra de cuero con un escote en v que dejaba ver sus atributos de los cuales se sentía orgullosa, por lo que no iba a intentar esconderlos, aunque estaba segura que lo que atraía las miradas curiosas no eran sus dos nenas, sino los dijes que colgaban de su cuello.

 

Unas alas unidas a una piedra en forma de topacio amarillo, un frasco con semillas y otra piedra con forma de esmeralda. Si la gente miraba a sus manos se podía encontrar con varios anillos, entre ellos el nuevo que venía con la compra del libro del equilibrio, aquel que funcionaba como un anti-veneno. Por lo que esperaba que aquella clase fuera de utilidad para que se pudiera usar cada uno de los elementos.

 

Trato de no prestar atención en los detalles, así que pasó de largo sin ver si quiera quien era la persona que se encontraba al frente de la clase, no era que le importará siquiera si la tachaban de irrespetuosa, así que saludo con una sonrisa y un gesto con la mano a la Black Lestrange y al Malfoy que se encontraban presentes.

 

Tanto Elizabeth como Mia, tenían años de amistad, por lo que se acercó a besar su mejilla, y mientras caminaba hasta ella, miro a uno de los chicos que ahí se encontraban. Aquel aspecto de no romper ni un plato, era obvio que solo se podía tratar de uno de los hijos de su extraviada madre, Mica Gryffindor.

 

¡Tú!, ¿Qué haces aquí? —cuestiono señalando al Weasley que se encontraba a escasos metros de ella. ¿Era acaso que quizás el pequeño Nathan había olvidado a la hija favorita de la entonces matriarca de la familia Gryffindor?

 

Encontrarse en ese momento con varias personas le había hecho olvidar ver quien era la persona que se iba a dedicar de guiarlos para aprender los hechizos del libro del equilibrio. Pero al dejar de darle la espalda pudo ver a la mujer que meses antes se había destapado como miembro de aquel grupo de delincuentes que se hacían llamar “La Orden del Fénix”

 

Habían llegado rumores a mis oídos, que la Universidad estaba empezado a decaer, pero me negaba a creerlo. —hizo una pausa mientras sonreía mostrando sus perfecta sonrisa y dientes blancos, al tiempo que pasaba su lengua por sus labios como parte de uno de sus tics que tenia. —Ahora que lo veo, puedo decir que sí, lamentablemente la Universidad se esta yendo a pique. —afirmo con un movimiento leve de cabeza. —Sólo esto les faltaba a los directores, dejar a la comunidad mágica en manos de alguien como usted. —tras aquellas palabras, miro a la mujer al frente.

 

La forma tan “serena” de actuar de ella, estaba segura que se le iba a acabar pronto, así que trataría de hacerla enfadar un poco antes de que los llevará a descubrir el uso de los poderes del libro 10. Materializo su varita en su mano izquierda, sin dejar de verla y tras un pequeño movimiento de varita pensó Maldición, a partir de ese momento a Lisa Weasley Delacour todo podría empezar a salirle mal.

 

Dígame, señorita delincuente… ¿Cuántos pétalos utilizo para agilizar su mente esta mañana?

6ulee7D.gifoPlJzyO.gifM99Ea8K.gif 

vJ4GOyW.png

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- Sala 123 B, no lo vaya a olvidar - Niko siempre había sido muy despistado y sus elfos eran los que se encargaban de darle las indicaciones para poder lograr llegar a tiempo a sus actividades, especialmente para llegar al lugar correcto. Sus elfos siempre se encargaban de recordarle la cantidad de veces que había asistido a eventos en los cuales no había sido invitado - Ya lo sé, no lo haré - Llevaba el mensaje de la profesora en el bolsillo interno de su camisa en caso de olvidarlo, pero no se lo diría a sus pequeños amigos.

 

- Supongo que debo llevar esto, ¿cierto? - Dijo mientras señalaba el libro que había comprado en el Magic Mall, lo había leído por encima y no le gustaba mucho su magia pero sabía que para ser fuerte debía aprenderlos o nunca podría aumentar su poder mágico - Espero no tener que usar ese hechizo venenoso - El Tonks estaba muy equivocado, al parecer en sus anteriores clases no había aprendido que siempre debía utilizar todos los poderes o no podría aprobar.

 

- Es hora - Sus elfos también le recordaban la hora de salir, el Knight tomó el libro y salió rápidamente - Gracias por todo - Sus padres le habían enseñado a ser muy agradecido con las personas que lo ayudaban, y eso incluía a sus elfos. Unos segundos después apareció en los terrenos de la Universidad, lugar en el que se llevaría a cabo su clase o al menos lugar en el que lo habían citado. Sus últimas clases habían sido en otros lugares así que era un poco sorprendente que la fueran a realizar en dicho lugar.

 

- Espero no perderme - Suspiró y comenzó a caminar por todo el lugar en busca de la Sala que decía en la carta, por el mensaje sabía que su profesora era una gran conocida y compañera, aunque él no había revelado su identidad al igual que ella - Creo que es acá - El Warlock no se perdió y encontró rápidamente el lugar, o eso era lo que pensaba. Respiró profundo una vez más antes de ingresar al lugar, odiaba las clases que tenían que ver con duelos y por supuesto odiaba a los Uzza y sabía que el siguiente libro lo daría uno.

 

Justo cuando abrió la puerta, se encontró con una señorita haciendo muchos comentarios y juzgando a los Directores de la Universidad - Y vamos de nuevo, ¿será que podemos empezar con la clase? - El Warlock no había llegado a ese lugar para discutir los mismos temas que debía con sus compañeros, estaba para aprender y si los Directores estaban o no locos no era algo que se debía analizar en dicho lugar - Por cierto, hola - Dijo mientras miraba a Nathan, a los demás no los conocía y no le gustaba hablar con desconocidos.

w3PBwnw.png


Zn4buB8.gif


Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

- Señorita Malfoy – Argumente, después de escucharla hablar todas la sandeces que se la antojaba soltar por sus fauces de serpiente malcriada – Si no esta conforme con mi puesto, forma de dar clase o la elección de directores de la entidad se puede ir por la misma puerta por la que acaba de entrar. Estamos aquí para profundizar en el arte que los guarreros Uzzas me han transmitido a lo largo de tres duros meses de entrenamiento. Sera un pacer para mi regalarle dichos conocimientos si gusta. En caso de que su elección sea negativa, yo misma me encargare de hacerles llegar su clara discriminación.


Tras eso, deje que la fémina se carcomiese por dentro y me centre en los demás pupilos, los cuales estaban expectantes. Sonreí por ello. Aunque muchos de los que pasaban a diario por mi aula no me cayesen bien, el sencillo hecho de que dejasen apartadas las diferentes y se fijasen en los conjuros y objetos del libro en cuestion, era una buena manera de hacer la clase entretenida y dinámica para todos, logrando así un aprendizaje mayor. Tome un sorbo de aire, relajando mi tensa anatomía. Iban a ser, por descontando, unas horas terriblemente insufribles. Luego, la loca delincuente era yo...


- Comencemos pues – Me puse frente a todos y comencé a explicar – Como habéis podido comprobar, tenéis en vuestro poder cuatro extraordinarias cosas. El aro de metal es un anillo anti veneno, el cual os librara de cualquier ponzoña mientras lo tengáis puesto. Los pétalos de pensamiento – Dije a continuación, enfocando mi mirada sobre estos – Sirven para hacer perfumes, pero si los acercas al fuego son capaces de hacerte alucinar y hasta llevarte a la muerte. Son delicias peligrosas podríamos decir – Negué, al darne cuenta de la mala broma que había hecho. Seguramente solo a mi sobrino le haria gracia


Tome en mi mano el minúsculo tarro de cristal para seguir y se lo mostré – Esa arena de color plata que veía ahí es muy poderosa, podreis convertir con ella cualquier superficie en hielo real. Luego, cuando lo tengais todo claro, podréis probarlo libremente. El cuarto material es, capaz, el mas pragmático de la sala y al que mas valor le vais a dar. Es un amuleto que resucita, así, tal cual lo habéis escuchado Si en el momento de morir, lo lleváis con vosotros, volvéis a la vida. Eso si, consume muchas energía, por ende no funcionara mas hasta un mes después – Enfatice esta parte para hacérsela recordar.


- ¿Alguna duda por el momento? - Cuestione, enfocando mi verde mirada en los presentes. Adoraba a Gaia, era capaz de evitar que mi auto control se saliese de madre.

                            WFlgMYZ.gif

Firma lobo 2.jpg

                                                        XEPq2Tk.gif

 

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

El fuego continuaba crepitando, y el silencio era tan absoluto que hasta hubiera podido jurar que se encontraba durmiendo y soñando. Pero no, no lo estaba, era plenamente consciente de sus alrededores y pudo distinguir el ruido de la puerta abrirse y los pasos de la gente acercarse. No se molestó en darse vuelta, sino que simplemente permaneció con los ojos cerrados y aguardó a que su tía comenzase la clase. Después de todo, para eso había venido.

 

No obstante, su estado de relajación fue interrumpido por una voz muy conocida, que no demoró demasiado en dirigirse hacia él mismo. Súbitamente abrió los ojos y volteó el rostro para comprobar que se trataba de Elizabeth, su hermana adoptiva por parte de la Familia Gryffindor, un vínculo que se había roto desde el momento en que su madre adoptiva había desaparecido por meses para tan solo regresar hacía tan solo unos días... Aún debía figurar que hacer al respecto.

 

- Lo que tengas que decirle a ella me lo puedes decir a mi también, Elizabeth. Pero si no me traicionan la memoria, la única criminal aquí eres tú. ¿O tengo que recordarte de las aventuras en las cuales tuviste que enfrentarme? - le contestó a la mujer, poniéndose de pie justo cuando alguien más entraba en el salón - Ahora... ¿vas a dejar de hacer acusaciones sin fundamentos o prueba alguna o vas a permitirnos comenzar con la clase?

 

Le dedicó una última mirada sumida en el más profundo desprecio por su conducta irreverente, y desvió la vista hasta Lisa, quien también supo contestarle a la recién llegada. Nathan saludó con un asentimiento a Niko, que había entrado al salón minutos atrás, para luego tomar asiento nuevamente y escuchar las explicaciones, bastante parecidas pero no por eso menos interesantes a las que había recibido en su previa experiencia con este mismo Libro.

 

- ¿Permite congelar personas? ¿Aquella arena? - dijo, apuntando al frasco que contenía la plateada arenilla.

iByhMRF.giftA4DkbA.gif

nathan firma 1.png

trFd9O9.gif6UufUc5.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

—Esta clase será entretenida.

Mia estaba lo suficientemente cerca para poder escucharme y por lo visto, se llevaba bastante bien con quien se llevó toda mi atención: Elizabeth. Sus palabras fueron un flujo de oraciones que factiblemente podía decir yo y que dicha profesora me inspiraba hacer, pero escuchar a una hechicera hacerlo sin piedad ni perdón me complació lo suficiente para soltar una pequeña risita. Más gente como ella se necesitaba en la comunidad mágica.

—No te molestes por ella, tengo entendido que esta es la ultima clase que nos da un simple mago de la comunidad —le hablé a Elizabeth tras las palabras de Lisa, aun recordaba la conversación que mantuve con ella en la mansión Macnair—. Luego serán guerreros Uzzas y no algún mago que finge poseer tanto conocimiento o poder.

Luego de que Lisa pudiera hablar un hombre se adelantó atacando a Elizabeth, obviamente aquel mago pocas noticias leía y desconocía de los invasiones a propiedad privada que hacia aquella mujer a la cual defendía. El conocimiento es poder y el desconocimiento Nathan lo demostraba a flor de piel. Me concentré en Lisa y presté poca atención, lo que decía bastante claro lo dejaba el libro.

—¿Los Pétalos de Pensamiento depende de la cantidad que usemos? —pregunté curioso, su uso podía ser interesante en algún negocio si se usaba correctamente o como uno lo necesitara— ¿Entre mayor cantidad mas peligroso y entre menores pétalos el efecto es más... alentador? —rebusqué la ultima palabra, sin dar con alguna que reflejada los efectos con claridad— ¿Un perfume con pocos pétalos puede ser tan encantador como una Amortentia o su resultado es totalmente distinto?

o3AGp2S.png
http://i.imgur.com/wjaQybf.gif

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Elizabeth Malfoy.

 

Era curiosa la forma en la que aquella mujer se dirigía a la Malfoy, parecía como si la mujer de piel canela estuviera loca con lo que decía. Pero no era que su imagen estaba en todos los lugares acusándola de ser un criminal, aun así, se sentía con el derecho de tratarla como si la del error fuera ella. Elizabeth podía jurar que sus oídos no podían escuchar más sandeces hasta que la voz de su medio hermano se había hecho presente, entre más lo escuchaba, más sonreía. La estaba acusando de algo que él no tenía pruebas y de cosas que ella no recordaba de aquella etapa.

 

Veras Weasley, para acusarme de algo deberías tener pruebas. Yo puedo acusarlos porque su imagen, al menos de esta mujer ha estado circulando por toda la comunidad mágica, buscada por los Warlock, yo no hablo solo por hablar. —tras sus palabras cruzo los brazos y atendió las palabras que el Macnair le había dicho, movió su cabeza afirmando las palabras que este le decía, solo debía soportar esta última clase con aquella mujer a la cabeza para poder continuar su enseñanza con los Uzza. Ya que ella no se negaba a adquirir la sabiduría que los Uzzas podían trasmitirle, de lo que dudaba es que la Weasley pudiera de verdad trasmitir aquellos conocimientos.

 

Así que para poder seguir adelante y poder ser enseñada por Uzzas, solo necesitaba prestar toda su atención a las palabras que decía la mujer que se sentía tocada por los Dioses y eso incluía los malos chistes o lo que fuera que intentará hacer al explicar las propiedades de los pétalos de pensamiento. Sobre lo que hacía el frasco con semillas en plata lo entendía a la perfección, la Malfoy había podido utilizarlo hace ya un tiempo en su primer intento por cursar aquel libro, así que no tenía dudas sobre eso, el anillo le creaba ciertas dudas, así que tendría que tener un dialogo con la miembro de la Orden del Fenix.

 

El anillo antiveneno, ¿me puede salvar la vida de cualquier criatura? —soltó en forma de pregunta mientras lo hacía girar en su dedo. —¿o es que la ponzoña de alguna criatura haga que el aro de metal no pueda librar al mago de alguna muerte segura…?

 

Dejo hecha la pregunta, y mientras escuchaba de manera atenta las preguntas de Pik, se dio cuenta que al igual que el Macnair, sus dudas también se presentaban en los pétalos del pensamiento.

 

¿Podría definir con un número la cantidad de pétalos que harían llegar a la muerte a un mago? —pregunto y antes de que perdiera la oportunidad de seguir preguntando agrego una pregunta más sobre lo que hacía la piedra en forma de esmeralda. —¿La piedra verde que resucita solo es de uso personal? ¿Solo serviría conmigo, aunque el que la lleve sea un amigo y este muera?

6ulee7D.gifoPlJzyO.gifM99Ea8K.gif 

vJ4GOyW.png

Enlace al comentario
Compartir en otros sitios web

Guest
Esta discusión está cerrada a nuevas respuestas.
 Compartir

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.