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Prueba del Libro del Druida (#5)


Badru
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A diferencia de las muchas otras pruebas de las que Badru había sido anfitrión, esta no era similar. Tan solo cruzar el portal que había dejado para cada uno de los pupilos, en este caso Delacour y Tonks, estos serían llevados automáticamente a un lugar que no esperarían... en lo más mínimo. Cuando el vórtice de colores acabara de una vez por todas, revelando el sitio al que habían estado esperando llegar por segunda ocasión, no encontrarían más que oscuridad. Una oscuridad que no tenía que ver con magia, alguna especie de limbo o una sala oscura, sino la oscuridad que se encuentra en las profundidades del mar.

 

Su misión era sobrevivir, con todo el peso de la palabra.

 

Un hechizo les permitía no morir a tal profundidad por el peso del agua pero no lo haría por mucho tiempo. Sobre sus cabezas, un reljoj de arena parecido a aquellas ilustraciones holográficas de los muggles aparecería tan pronto lograran resolver el primer problema, su respiración, para señalarles la cantidad de tiempo que tenían. Quizás lo descubrieran al ver hacia arriba y notar que no había nada más que azul, un azul tan fuerte que era imposible ver los rayos del sol, o quizás porque no podrían subir más de ahí. Por más que nadaran, patalearan o intentaran llegar más alto por medios mágicos, no se moverían. Si el tiempo se acababa, podían olvidarse de regresar a Londres.

 

Sólo podían nadar hacia adelante, donde el paisaje no era mucho más pintoresco que el resto. Algas, peces y criaturas que podían compararse únicamente con la gente del agua en el lago de Hogwarts se moverían con parsimonia a su alrededor, viviendo una vida cotidiana en el fondo del mar. Pero en cuanto dieran la primera brazada, empezarían a arremeter contra ambos participantes de la prueba, probándolos y obligándolos a pensar rápido, intentando llegar a su destino. Un destino invisible, que los llevaría hasta el borde, pensando que estaban cerca de morir y pronto, cuando ya perdieran la esperanza, los absorbería.

 

¿Y dónde estaba cada uno?

 

Mei aparecía al sur e Ishaya al norte, ambos guiados únicamente por una luz inicial también desprendida del curioso reloj de arena que los acompañaría hasta que la hora concluyera. Era una prueba de resistencia, conocimiento y, por supuesto, fortaleza mental. Porque llegar al domo no sería sencillo, ni la prueba más fácil a enfrentar, pero cuando alcanzaran su meta tendrían que enfrentarse al momento más difícil de todos: un duelo. Y para ello, tendrían que intentar no morir en el camino, portando sólo la varita y los amuletos del libro del Druida, nada más, puesto que todo se había quedado en el desierto de Badru.

 

Por su parte, el domo era mucho más vistoso que lo que tendrían que pasar. El domo era invisible porque en realidad no podía verse, ya que se trataba de una esfera enorme y transparente, tan grande como un estadio de Quidditch, que los mantendría fuera del alcance del agua y las bestias, como una pescera humana. El suelo era sólido e igualmente transparente, por lo que daba la sensación de estar flotando en el agua. La zona de batalla era circular, por supuesto, sin ningún tipo de obstáculos visibles. Y la vista era magnífica. A diferencia de la oscuridad que habían batallado hasta el momento, sería mucho más luminoso y las criaturas se verían con un azul más amable, hermoso, poco apreciable debido a que sobre sus cabezas, algo flotaba ahí en la parte superior de la esfera.

 

Ishaya Vs. Mei Black Delacour

 

En el segundo turno de cada duelo, una criatura aparecía para cada uno y los atacaría, llenando parte de la esfera de agua ya que penetrarían en ella como si fuera de gelatina. Pero ellos no podrían saberlo. Alzarían las varitas y se enfrentarían, hasta que un ganador se alzara como egresado del libro del Druida.

 

 

~o~

Reglas

 

  1. Deberán rolear el paso por el fondo del mar, sortenado los obstáculos, empezando por el problema principal: respirar. Cada hechizo del libro del Druida corresponde a un obstá cu** (Obsitens, Ignea, Fulgura Nox y el Cantar del Eleboro) y deberán pasarlos todos antes de poder empezar con el duelo.
  2. Esto quiere decir que deberán hacer un rol antes de empezar con el duelo, siendo su segundo posteo el inicio del mismo.
  3. Nos guiaremos por las reglas básicas de duelo.
  4. Los hechizos permitidos serán hasta el rango Legionario y los hechizos del Libro del Druida.
  5. En el segundo turno, una criatura marina atacará a cada participante, así que deberán hacerse cargo de ella.
  6. La prueba durará tres días desde su apertura. Si pasados tres días de la apertura, un alumno no ha posteado, se considerará abandono y reprobará la clase.
  7. Pasadas 24 Hrs sin respuesta al duelo, los ataques del enemigo serán considerados impactados.
  8. Pasadas 48 Hrs sin respuesta al duelo, se considerará abandono y el alumno reprobará la clase.

 

Mucha suerte a ambos.

Editado por Badru
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Y caminando con tranquilidad, se dirigió al portal y lo atravesó.

 

 

 

Tardó unos segundos en darse cuenta de que estaba siendo transportada a otro lugar, los segundos suficientes como para por fin reaparecer donde era el destino de su siguiente prueba. Pero en cuanto abrió los ojos… nada, no vio nada, y peor aún, abrió la boca, e intentó respirar, pero inmediatamente se vio embargada de agua, agua por doquier, salada y que comenzaba a ahogarla.

 

Can… cantar de Eleboro – trató de decir a duras penas.

 

No sabía si funcionaría, a fin de cuentas estaba bajo el agua, vaya a saber a cuánta profundidad, pero lo cierto era que era mucha, ya que la presión sobre su cuerpo podía sentirse como dolorosos pinchazos sobre la piel. Milagrosamente el hechizo surtió efecto y sus vías respiratorias, como así también su boca e incluso un poco los ojos se vieron librados de la abrumadora agua que intentó ahogarla.

 

Respiró por unos segundos, estando segura de que podría hacerlo porque incluso la presión había dejado de sentirse gracias al hechizo, pero entonces, notó algo que emitía un leve brillo. Levantó la cabeza, notando que se trataba de un reloj de arena, probablemente hechizado. Tenía un tiempo límite y esta vez no quería desperdiciarlo, por lo que comenzó a intentar nada hacia arriba.

 

No fue exactamente como darse contra una pared invisible, sino sencillamente se percató de que no avanzaba, por más que braceara hacia arriba, parecía imposible de alcanzar la superficie del agua. Para evitar gastar sus energías, intentó hacerlo en otra dirección, fue entonces cuando se percató de que sí avanzaba en dirección horizontal, justo por delante de donde había aparecido. Siguió entonces, tratando de nadar lo más rápido posible, pues no estaba segura de cuánto pudiese resistir allí.

 

Entonces, sintió cómo alguien o algo la embestía por uno de sus lados, aunque no alcanzó a ver qué era ya que la única luz que tenía a su disposición alumbraba poco y casi nada. Siguió, pero entonces, esta vez una fuerte mordida sobre su brazo que de haber podido hubiese gritado del dolor. Apartó entonces a la criatura que la atacó y sin perder tiempo pensó en un Obsistens, creando una cerca alrededor de todo su cuerpo. Justo a tiempo, ya que sintió el impacto de otro animal o lo que fuere sobre la nueva defensa que acababa de colocarse y juró oír el sonido de succión que sólo el hechizo podía producir ante un animal.

 

Nadó, sintiendo que estaba cansándose, a fin de cuentas llevaba ya varios días en aquel duro entrenamiento y ya había pasado una vez por la prueba, cosa a la cual le había ido fatal, pero que no pensaba dejarse vencer esta vez. A medida que braceaba comenzaba a sentir las aguas más cálidas, algo bastante extraño. A lo lejos, alcanzó a ver un brillo muy peculiar, eran casi como partículas de lava que salían de una gran fuente un poco más por debajo de ella y que las partículas ascendían lentamente con un brillante color naranja rojizo, como si se tratara de…

 

¡Lava! ¡Un volcán activo! Estaba por pasar por un volcán subacuático, por lo que rápidamente utilizó su varita, invocando un Ignea pensado que hizo que el polen saliera de Aukan y se adhiriera rápidamente a su cuerpo para evitar que el calor mortal de la lava la pudiese llegar a calcinar.

 

Realmente aquel era un espectáculo sin igual, era particularmente hermoso verlo, claro, siempre y cuando uno no se quemara. Pasó por encima del volcán y siguió hacia adelante, pero nuevamente notó que no avanzaba. Se había quedado estancada en aquel punto, como si tuviese que hacer algo, buscar otra dirección, una forma de salir al fin…

 

Echó una curiosa mirada hacia el volcán, parcialmente cubierto de rocas, tal vez pudiese utilizarlo, aprovechar su energía.

 

Esta vez bajó, acercándose al mismo y tratando de evitar pasar cerca de la lava que se escapaba por uno de los lados, pues el hechizo que la protegía de las quemaduras no duraría eternamente. Bajó y lo tocó, e inmediatamente comenzó a llevarse de su energía aprovechando su sangre paladín. No fue una tarea sencilla, más bien, casi terminó por desmayarse de la cantidad de energía que aquel volcán le había transmitido, pero antes de que fuese a más, alzó su mano.

 

Fulgura Nox pensó, y al instante y casi dejándola ahora exhausta, un portal de dimensiones como para una persona se abrió por delante de ella luego de haberse concentrado en dirigirlo hacia donde Badru y probablemente Ishaya la estarían esperando. Y lo atravesó, deseando poder encontrar un segundo de paz para recomponerse, respirar normalmente y sobre todo sin correr peligro de terminar calcinada.

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Algunas veces los amgos y brujas se creían seres superiores, todopoderosos, pero lo que no entendían era la frágil existencia del ser humando en ese mundo. Afortunadamente para mi era un mago, paladín, con el don de la videncia que me ayudó a ver desde mi ojo interno el terrible destino que me había preparado Badru al atravesar el portal. ¿Acaso estaba loco? Rápidamente trasnformé mi cuerpo gracias a la metamorfomagia para tener lo más parecido a un sistema de algún animal de esas profundidades, como un pez duende o una salpa, al mismo tiempo que atravesara aquel portal.

 

Al llegar hasta mi destino sentí de golpe el peso del mar y agradecí por estar un poco más protegido, aunque tampoco era algo que me agradara del todo en esos momentos, por ello es que pensé en un simple casco-burbuja para seguir sobreviviendo ante esa prueba que era completamente irracional. Teniendo ya un espacio de aire, pude realizar el conjuro del cantar de eleboro para que todos mis sentidos estuvieran más atentos a lo que sucedía a mi alredor, teniendo como primer resultado el captar una luz a lo lejos que me servía como un punto de referencia.

 

Apenas intenté moverme y algunos seres comenzaron a atacarme, como sif uera algún tipo de ser como los kelpies aunque a estos niveles nunca había escuchado que existieran seres mágicos. Claramente supe que me serviría un obsistens en contra ellos para que dejaran de molestarme, claro, porque eran los conjuros que desde el principio el guerrero Uzza se empeñaba con enseñarnos de la misma forma con diferentes escenarios, algo decepcionante considerando que se había hablado demasiado del pueblo Uzza como grandiosos guerreros llenos de poder. No, solo eran magos, como yo o como Mei, que en su sociedad habían logrado un título, nada más sobresaliente.

 

Así estuve durante unos segundos, que me pareieron horas por el medio en el que me encontraba, completamente inhumano, pero mi preocupación continuó a pesar de seguir creando barreras mágicas para librarme de los ataques de aquellas criaturas. En el suelo marino se comenzó a ver un destello rojizo, seguido de una serie de burbujas hirviendo. Lava. Un simple ignea me pondría a salvo en esos momentos, claro, si es que no decidía estar un volcán en esos momentos porque ni para eso un mago tenía poder suficiente para sobrevivir.

 

Apenas en ese momento llegó a mi mente Mei, mi compañera de curso y líder de la Orden del Fénix, quien seguramente tendría que apsar por lo mismo, esperando que tuviera la misma suerte que yo hasta ese momento para no morir en el intento de "aprobar" un libro de hechizos. Fue por ello que me mantuve consicente y no me desmayé en el acto, en mi avance por ese lugar, porque necesitaba corroborar que mi compañera y vieja amiga estaba bien, un sentimiento que me había hecho formar parte de la Mano de Plata y de la Orden del Fénix en sí, porque ese era un principio fundamental que me regía, el cuidado de la vida misma.

 

Entonces lo comprení. Realicé un Fulgura Nox para crear un protal desde mi posición hasta donde se encontraba la figura de luz, porque tenía conocimiento del mismo y podía arriesgarme a travesar esa distancia sin estar limitado con todo lo que me rodeaba o con lo que pod´ria surgir. Sí, era un esfuerzo descomunal el moverme con la presión del agua, afortunamente tenía mis sentidos más activos y mi cuerpo adaptado.

 

- ¡Maldición! - Logré gritar al moemnto en que atravesé el portal y pude sentir aire alrededor mío, alcé la mirada y vi a Mei del otro lado en aquella extraña estructura.

 

Seguíamos en el mar, pero la menos podíamos movernos tranquilamente en el lugar tan enorme como la cancha de un estadio de Quidditch, y eso lo sabía por mi época de jugador. Me levanté con cuidaod mientras recuperaba el aire y todas mis fuerzas al mismo tiempo que tomaba mi varita con mucha fuerza, agradeciendo que no la perdiera en elc amino porque me hubiera importado poco los acuerdos que hayan tenido entre los Uzza y los ingleses, me hubiera ido en contra de ellos.

 

Solo nos quedaba un duelo de por medio, como en todos los anteriores cursos de los libros de hechizos, porque les encantaba medir neustra fuerza duelística.

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Respiró y trató de recobrar la compostura por un momento, y para cuando su respiración se reguló, sólo en ese momento prestó verdadera atención a su alrededor. Seguía bajo el agua, el color azul y los peces y diferentes criaturas mágicas como grindilows y kappas que rondaban unos metros por encima y por debajo de ellos, observándolos de forma expectantes, pero sin hacer nada más que eso.

 

Esta vez miró la superficie en la que se hallaba y se sorprendió al darse cuenta de que era totalmente transparente, pero algo había allí, pues ella podía ponerse en pie. Y más allá de ello, nada, estaban en una parte del agua donde no había superficie marina, era como estar flotando, por lo que no disponían de nada para utilizar a modo de ventaja en el duelo.

 

Mientras esperaba a que Ishaya llegara, se levantó y se sacudió la ropa -zapatillas deportivas, una blusa mangas cortas y short de jeans- que ya tenía casi hecha jirones y bastante sucia, ¡y no era para menos! maldición, llevaba días con ella sin poder darse una buena ducha, pero eso estaba por acabar, pues claro que sí. Fue entonces cuando vio que un portal se abría a unos seis metros por delante de ella y por él salir a su oponente. El Tonks tomó una gran bocanada de aire, de seguro debido a que le había faltado el mismo, y lo entendía completamente.

 

Le hizo una seña para asegurarse de que estaba bien y vio que la respuesta no tardó en llegar, por lo que la tranquilizó un poco. Pero el momento había llegado. Juntó ambas piernas y se agachó un poco, en una señal de saludo antes de comenzar el duelo, y al instante siguiente, alzó su varita.

 

Flechas de fuego pensó, haciendo que varios filamentos de fuego salieran disparados en dirección a Ishaya, los cuales de impactar le producirían heridas de quemadura en la piel que debería de sanar de inmediato si no quería perecer debido a ello. Aunque dudaba que fuera tan fácil, sabía que el hombre era diestro en los duelos y estaba a punto de comprobarlo.

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Le guiñ+e un ojo a Mei como señal de que me encontraba bien y, acto seguido, realicé una reverencia. Sabía que de algún modo Badru nos estaba observando para medir nuestra fuerza de combate, pero tampoco le daría el gusto de atacar a una vieja amiga de manera inconsciente... primero era la educación, algo que me distinguía desde que había llegado a Londres, con todos los altibajos que cualquier mago o bruja podía sufrir.

 

Seguía empapado, de los pies a la cabeza, por lo que debía de dejar que mi túnica se secara aunque no fuese un impedimento al momento de moverme en el duelo, solamente por ser un enorme epdazo de tela que me cubría por compelto y, por debajo, un conjunto de pantalones y camisa. Jamás me hubiera imaginado que tendría que nadar por aquel sitio, algo que escapaba de mi mente cuando jugábamos con la idea de defenderme contra el fuego.

 

Lamentablemente el tiempo no estaba a mi favor y fui herido por aquellas flechas de fuego, pero que me daban el tiempo suficiente para lanzarle un ataque a mi contrincante y el elegio era un simple cinaede.Había pronunciado el conjuro para que el gas le afectara de manera inmediata a Mei, provocándole un evenenamiento general, obligándola a curarse durante varias acciones debido a mi nivel mágico.

 

Aguamenti, simplemente pensé para calmar primero las quemaduras de las flechas al ser un movimiento de emergencia y darme unos segundos más para pensar en una curación, efecto que terminó de sanarme por completo y del cual no me quitaba ningún tipo de acción. ¡Y eso que habíamos apenas comenzado nuestro encuentro! Ya el nivel de conjuros que había tuilizado sobrepasaban, por mucho, cualquier batalla contra los mortífagos aunque, claro, estaba enfrentándome contra una compañera de la Orden del Fénix.

 

Y estaban las criaturas marítimas... Ese era otro punto a considerar. ¿Para qué teníamos a tantas criaturas nadando a nuestro alrededor, expectantes de nuestros movimientos? Esto no me pintaba a nada bueno y conociendo a los Uzza, alguna sorpresa se nos presentaría en esos momentos.

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Ishaya tardó más de lo que esperaba en reaccionar, por lo que las flechas de fuego terminaron por impactarles antes de que se diera cuenta siquiera. Mei hizo una mueca con la boca, había creído que lograría defenderse efectivamente a tiempo, pero evidentemente no había sido el caso.

 

Pero aunque tardó en reaccionar, eso no le impidió el prepararse para atacar, por lo que lo hizo desde un primer momento y de inmediato, el poderoso veneno con el cual había tratado hacía ya un mes atrás la rodeó y sin darse cuenta ya había entrado en su sistema circulatorio.

 

Anapneo – susurró justo antes de que Ishaya se realizara un aguamenti sobre las heridas del hechizo que acababa de impacarle. Justo en ese momento, donde el veneno comenzaba a cerrarle las vías respiratorias, el anapneo logró liberarlas entonces, logrando liberarse de aquella inoportuna condición por un momento. Curación pensó seguidamente para curarse de la herida que el cinaede le ocasionó tan rápidamente que prácticamente no se había dado cuenta. La herida sanó un poco, pero aún le faltaba por curarse, pero por el momento estaría bien.

 

Entonces, en aquel momento pareció que los animales que habían estado observándolos cobraron vida y se lanzaron a ellos, aunque sólo dos de ellos, uno dirigido a Ishaya y otro a Mei. El que iba a la castaña era un grindilow que nadaba velozmente, por lo que debió reaccionar rápidamente.

 

Obsistens pensó, logrando crear una cerca luminosa que la rodeó por completo, en el momento preciso en el que el animal intentaba embestirla y mordisquearla un poco, pero no tuvo tiempo para detenerse y dio de lleno con la defensa, la cual al golpearla, lo absorbió inmediatamente sin dejar rastro alguno de él y quedando la Delacour fuera de peligro. Por el momento.

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Maldición, pensé en aquel momento después de ver como creaba una barrera para protegerse del ataque de una de las criaturas quehabían decidido participar en nuestro enfrentamiento sin mostrar un apoyo hacia alguno.

 

No tenía mucho tiempo, a pesar de seguir concentrado en mi propia batalla con Mei, pensé en un obsistens para defenderme del kelpie que me había tocado a mi, creando una barrera mágica en el momento preciso que se decidía a lanzarme un zarpazo, o al menos eso fue lo que había intuido en esos momentos. Ahora la criatura había aparecido nuevamente fuera de nuestro campo de btalla, demasiado furiosa para mi gusto lo que indicaba que volvería a atacar en cualquier momento.

 

Ahora nos encontrábamos en una situación similar dentro de nuestro combate, por decirlo de alguna manera, limitados con nuestros movimientos pero sin dejar nuestra defensa abajo; algo que no me causaba sorpresa, sabía perfectamente de las habilidades de mi compañera de bando y vieja amiga, solo esperaba que este combate no terminara de manera repentina, al menos para poder seguir practicando nuestros conjuros.

 

Aproveché el breve momento para invocar mi daga del sacrificio en mi mano izquierda, esperando a ser utilizada más adelante en el duelo contra la Delacour, esperando que el espectáculo dado para el Uzza sea suficiente para que ambos pudieramos pasar aquella prueba.

 

¿Dónde andaría Badru?

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Miró de un lado al otro, observando el movimiento de aquellos animales submarinos que aún seguían atentos a todos los movimientos que ellos hacían y la batalla que estaban disputando en aquel momento. Las criaturas los observaban con atención, casi de forma calculadora, pues habían visto lo que al menos Mei era capaz de hacer, y debían de ser más cautelosos ahora, su instinto se los decía.

 

Episkey pensó, terminando de curarse las heridas que el cinaede le había ocasionado, por lo que la herida sanó por completo y el veneno ya no circulaba por su sistema nervioso, algo que la tranquilizó. En ese momento notó cómo su contrincante invocaba un obsistens para evitar el ataque de un animal, por lo que ahora era momento de dar el siguiente paso para con la batalla.

 

Floreus – susurró, haciendo un movimiento de muñeca ya memorizado desde hacía tiempo. El efecto fue inmediato, impactando en la varita de Ishaya, haciendo que la próxima acción que deseara realizar no saliera, sino en su lugar saldría un ramo de margaritas con muchos pétalos.

 

Bajó la varita por un instante, una fracción de segundo, notando que el Tonks había invocado una daga del sacrificio y sabiendo que planeaba usarla en un futuro. No podía perder detalle, ni de él ni de los animales que los rondaban, sabiendo que debía mantenerse atenta ante cualquier eventualidad. El final estaba cada vez más cerca, o eso esperaba.

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El crack en mi varita me daba la indicación que Mei había lanzado un conjuro bastante común dentro de nuestro bando, por lo que sonreí tranquilamente debido a que tenía la estrategia perfecta para dejarla un poco fuera de combate en esa situación o, al menos, liberarme de los efectos de aquel hechizo.

 

- Immolo oppugnare Mei Black Delacour.

 

Una simple combinación de palabras para que se activara el hechizo al mismo tiempo que me daba un corte en mi muslo izquierdo, de esa forma mi contrincante sufriría la misma herida...

 

Episkey, pensé a continuación para anular por completo el floreus y dejar la herida que me había provocado completamente ilesa en esos momentos, sabiendo que ella tendría la oportunidad de realizar algún tipo de movimiento que me pudiera perjudicar. Lo único que esperaba es que las criaturas que nos observaban no decidieran volverse contra nosotros nuevamente, no sería algo agradable el tener que mandarles algún tipo de hechizo para que se mantuvieran a raya.

 

En ese momento sonreí, me sentía complacido el poder tener un duelo, algo que siempre me ponía de buen humor cuando lo hacía contra un amigo, familiar y que además era parte de la Orden del Fénix, una forma de entrenamiento que nos ayudaba a crecer como excelentes magos y brujas.

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