Jump to content

Publicaciones recomendadas

Lleva ahí de pie casi un cuarto de hora, no es mucho tiempo en realidad pero se siente como si lo fuera, el reloj en su muñeca ya casi marca la hora que pasa del mediodía, lo sabe solo por la alarma que suena y se apaga automáticamente antes de que él pueda hacerlo por su cuenta, además, aunque los negocios, compradores y comensales de los alrededores son discretos, el callejón es mucho más concurrido esta vez, o por lo menos más exitoso; en el tiempo que lleva ahí, en más de tres ocasiones, desconocidos ya se le han acercado para ofrecerle algún artículo de procedencia dudosa.


Si no estuviera tan concentrado en lo que hace ahora, tal vez habría caído maldecido con aquella imitación de ópalo.


Es muy diferente a la última vez que estuvo en el callejón, no solo lo es el sitio que busca, ya era decir mucho si el callejón Knockturn siempre tiene esa apariencia oscurecida y desgastada, sea de día o de madrugada. El local está cruzando la calle, solo está ahí tratando de recordar los detalles antes de esa noche, tratando de imaginarse el cómo es que había terminado siendo arrastrado, casi moribundo, hasta la fachada de aquel sitio. Lo que pasó después de eso, luego de despertar, es bastante claro todavía a pesar de que han pasado varias semanas, si no es que un par de meses ya.


El tiempo en este Londres mágico le resulta incierto, Hess no se acostumbra para nada a ello aún.


Aquí lo tiene-, una voz aguda lo llamó desde atrás, un hombre de la mitad de su tamaño se acercó a él con un paquete entre sus huesudas manos, Hess no puede evitar imaginar que esa persona es mucho más baja de estatura solo por el modo tan doloroso en el que curva su espalda. El vendedor finalmente le entregó al mago el paquete dejándolo caer pesadamente sobre el mostrador exterior del local, el bulto está envuelto monocromáticamente en un papel amarillento casi desgastado, pero que tampoco deja ver el contenido del interior.


Gracias-,


Uselo con--


Si, gracias-, se echó el paquete bajo el brazo y del bolso del pantalón sacó un puñado de monedas que comenzó a separar cuidadosamente en montoncitos sobre la mesa de exhibición que ocupa casi media acera. —¿Qué venden ahí? -, preguntó apuntando en dirección al Trastero con un movimiento de su cabeza mientras cuenta las monedas de plata y oro una a una.


Solo baratijas señor-, el hombre hizo un esfuerzo con la mirada para tratar aunque sea de distinguir el nombre del negocio, ni siquiera se ha molestado en saber más al respecto realmente.


¿De mala calidad? -, preguntó entregándole un montón considerable de monedas.


Robadas tal vez-, aseguró y Hess resopló una sonrisa divertida.


¿Está cerrado ahora? -, desvió nuevamente la mirada a la fachada algo abandonada de El Trastero.


No he visto a la propietaria en semanas, es una persona muy discreta, según sé, por eso no se le debe vender nada…


Entonces no funciona-, masculló.


No sé, pero ¿si le interesan las baratijas, señor, tengo un--


Me interesa rentar un local-, interrumpió suavemente. —Pero no creo que este lugar sea el indicado-, el extraño le echó una mirada de pies a cabeza y arrugó la nariz, negando energéticamente.


¿Qué es lo que quiere vender, señor? ¿Flores?


Para nada. Le agradezco, iré a curiosear un poco-, saludó y se fue. Hess parece un hombre grande y tal vez fuerte, pero al mismo tiempo no tiene la apariencia tampoco de ser alguien verdaderamente peligroso, mucho menos alguien que se ensucia las manos por algo de oro, el vendedor se sintió tentado a advertirle, pero Hessen no le escuchó decir nada más que un gruñido ahogado antes de volver al interior del local. Él en cambio, redirecciona sus pasos para cruzar la avenida.


En poco tiempo está frente al Trastero, hace demasiada luz de día y los lentes oscuros, además de que ya de por sí, su mala visión, no le deja ver mejor el interior del local desde afuera, por lo que no puede saber, aun estando a tan solo centímetros de la puerta, si el negocio se encuentra actualmente abierto al público o no. No está siendo muy observador (para evitar llamar la atención de cualquiera) pero tampoco encuentra rastro siquiera de lo sucedido la última noche que estuvo ahí. Aunque de eso también ha pasado mucho tiempo, sin mencionar que estuvo enviando a alguien a la mañana siguiente para limpiar cualquier rastro de su pelea frustrada, y los siguientes días después de eso ha enviado también a otros cuantos solo para estar seguro, incluso dio una indicación sobre apenas vigilar el local donde había despertado.


Aun así, no ha vuelto a saber nada de esa bruja otra vez, nadie a sabido darle respuesta cuando Hessenordwood pregunta por ella.


Su mano está temblando cuando se acerca a la manija y se detiene en el último segundo antes de girarla, está casi seguro de que no debería estar ahí, no recuerda haber sido muy amigable, ni mucho menos el más brillante, con su rescatista esa noche, por lo que se siente solo un poco más que ridículo por estar nuevamente ahí después de todo eso. Por otro lado, ella ha hecho ese truco espeluznante atinando su nombre antes, lo ha dejado intranquilo, incluso otras noches y días después de eso, convirtiéndose de a poco, con más insistencia en un pensamiento cada vez más recurrente. No era bueno que alguien supiera quién demonios era él cuando estaba todo cubierto de la sangre y el miedo de alguien más. Luego también está eso; el extraordinario parecido que ella tiene con…


Ah, sí.


La puerta se abre con un ligero sonido que es lo suficientemente fuerte para que alguien, que se encuentre escondido tal vez limpiando u ordenando los estantes, pueda escuchar que alguien ha entrado. Solo avanza un par de pasos que lo llevan fácilmente hasta el medio de la habitación rodeada de múltiples objetos y artículos sin relación alguna. ¿Qué rayos se vendía en ese lugar?


¿Hola?-, llamó.




  • Me gusta 1

y7BT7xE.jpg

5kPrPfJ.gif

 

Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web
  • 2 meses más tarde...
  • Respuestas 102
  • Created
  • Last Reply

Top Posters In This Topic

Top Posters In This Topic

Popular Posts

No pudo evitar retroceder un par de pasos al escuchar las palabras que indicaban que ese lugar, mucho menos los objetos, pudieran catalogarse como seguros; a pesar de que había muchas cosas para ver y

Tropezó al intentar bajar del armario, para su fortuna estaba sujetándose con la puerta cuando había sucedido y eso impidió que terminara de estrellarse contra el suelo. Todo lo ocurrido solo servía p

Estaba segura que había escuchado a la perfección lo que había dicho Ollivander; decir “él”, cuando aparentemente no había nadie más allí más que ellos dos. Valeskya se quedó con las palabras a punto

En las estanterías, poco a poco, han ido disminuyendo la cantidad de objetos. Semana a semana, Ellie prepara un baúl donde guarda sólo los artículos más preciados, aquellos de los que no está preparada para desprenderse; los demás, los ha estado rematando, pues en casa no hay lugar para todos aquellos tesoros olvidados. Arriba, la situación es similar; su taller de trabajó terminó trasladándose hasta Luss, en el cobertizo de la casa que comparte con Richard y Melrose. «Ésta es la mejor opción». Luego de las últimas declaraciones de la Ministra de Magia sobre Inglaterra, se ha convencido de que no hay lugar para la prosperidad allí y que no puede echar raíces allí. La verdad es que su negocio nunca fue el más próspero, pero de todas formas aquello es doloroso; el Trastero era su lugar, su taller de experimentos, su laboratorio, su cueva; quizás el único lugar donde puede ser ella misma y donde ella pone las reglas. Allí conoció a Rhiannon y comenzó su investigación acerca e la maldición maledictus, allí reveló el secreto de objetos aparentemente cotidianos, allí formó temporalmente a varias aprendices.

 

Y ahora, no es más que un viejo negocio que parece haber sido saqueado. «Quizás, algún día...».

 

Todavía tiene cosas que recoger. En el mostrador todavía hay artefactos, libros y pergaminos, que no tiene ni idea de dónde guardará, pues ya el cobertizo y su propia habitación parecen la morada de un acumulador compulsivo. Tiene el presentimiento de que Melrose comienza a preocuparse y que, si sigue alimentando esos pensamientos, la orillará a organizar una intervención. Sin embargo, no puede desprenderse fácilmente de esos libros que tanto trabajo le costó restaurar, de esos pergaminos tan antiguos que le costó tanto trabajo conseguir, de los artefactos mágicos de su propia creación; podría venderlos, pero en esos días ¿quién pagaría el precio que de verdad valen?

 

Abre la compuerta del mostrador y extrae el libro forrado en cuero, cuya maldición hacía que la tinta se volviera borrosa y así, su contenido, ininteligible. Resultó tratarse de una compilación de historias antiguas, que parecían fábulas para hacer que los niños se portaran bien. Nunca entendió por qué tan poderosa maldición habría sido arrojada allí, pero tampoco lo cuestionó. Aquel podía ser un tesoro para alguien y, aún si nadie se lo llevaba jamás, era un souvenir interesante. La mayoría de los objetos que guarda la hacen pensar en momentos en específico: el jugo de té de porcelana fina le hace recordar la única visita de Richard a su negocio, donde terminaron desatando a un demonio; la alfombra de volar restaurada le recuerda a una bruja de apariencia exótica, que fabricaba armas; el colgante con una runa tallada, le recuerda la visita de Caleb Dixon, un particular brujo que le ofreció volverse su aliado... y ese condenado libro —y la daga—, le recuerda la noche que ayudó a un hombre que parecía en apuros y terminó temiendo por su propio bienestar, hasta el punto en que consideró usar la violencia para salir corriendo.

 

Desde aquel entonces, comenzó a frecuentar menos su negocio, intentando olvidarlo pero también quedando absorbida por la crisis en la que estaba sumida la comunidad mágica. Ahora, el recuerdo le parece lejano pero le sirve como recordatorio de que no puede confiar en nadie en el Callejón. Apenas el sol comience a ocultarse, quitará el letrero de "REMATE TOTAL" y se largará a casa. La noche no puede agarrarla en el Knockturn.

 

Comienza a pensar que será otro día muerto, pero entonces escucha a alguien llamar desde la puerta.

 

—¡Buenas! —responde por inercia, dejando el libro sobre el mostrador, para entonces acomodarse rápidamente sacudiendo el polvo de la túnica negra y echándose el cabello hacia atrás de los hombros. Decide salir del mostrador y echarse a caminar entre las estanterías, para recibir a un potencial cliente que podría ayudarla a vaciar los escaparates. Está más que dispuesta a aceptar regateos— Hoy cerramos temprano, así que, por favor... —comienza a decir, pero cuando observa a la persona que ha entrado, se detiene súbitamente.

 

»No te conozco —murmura, sintiéndose segura por tener la varita mágica en la mano, a diferencia del último encuentro con el mago. Sin embargo, la verdad es que no quiere problemas innecesarios—. No soy esa persona que estás buscando. Quizás de nuevo estás confundido.

 

 

 

 

@@Hessenordwood Crouch no había visto ese rols :c sorry (?

  • Me gusta 1

FenixMini2.png

EllieLies.png

sins don't end with tears, you have to carry the pain forever 

Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web
  • 3 semanas más tarde...
Oh no, pero es que si eres esa persona que estoy buscando-, responde alzando la mano que le queda libre para mostrarle que está desarmado, por lo menos esta vez es lo suficientemente consciente como para ser capaz de controlar sus propios gestos. —¿Eillen Moody, cierto? Eres mucho menos fantasmal de lo que recuerdo-, apenas le sonríe, cree que al menos es capaz de reconocer cuando no es bien recibido. —Me alegra saber que aun te acuerdas de mí también-, tararea, es en parte una mentira lo que dice, por que ciertamente no es para nada bueno el recuerdo de ellos dos de todas formas. —...De alguna manera, claro. Al menos quizá eso me ahorra explicaciones.


¿Por qué es que se preocupaba tanto por estar ahí y arreglar las cosas con alguien como ella? El hombre de la tienda de enfrente ya lo había dicho y las personas que él había enviado no habían confirmado que la dueña del Trastero era una bruja demasiado discreta, casi lo suficiente como para que averiguar su nombre y algo más de su origen le hubiera costado tanto tiempo (y dinero). Era casi obvio entonces que ella no quería llamar la atención de nadie, y no la culpaba, luego de un par de meses en Londres cree que podrían compartir eso en común.


En ese caso, no tendría que preocuparse, ha estado el tiempo suficiente en Ottery y el resto de Londres mágico como para saber que nadie ahí era de confianza, pero quizá esto parecía (con alguien como Eileen de por medio ) que era algo que podría simplemente dejarlo por la paz y nada realmente malo sucedería. ¿Verdad?


En el intento de tranquilizar un poco más a la mujer se quita las gafas oscuras y las guarda cuidadosamente en uno de los bolsillos del saco antes de devolverle la mirada, ahí adentro es mucho más oscuro por lo que es más sencillo para él distinguir la pequeña figura que es ella, Amaya.


No, ella no era Amaya. No había forma de que lo fuera. Pero quiere (con sus propios ojos y mejor conciencia) ver de qué se trata esa bruja que tanto parecido tiene a su Amaya.


La verdad es que he estado pensando mucho en ti estos últimos días-, al fin desvía la mirada hasta los estantes ocupados por algo que parecen vasijas. No va a fingir que no le preocupa que ella lo arroje de su negocio con un movimiento ágil de su varita, y siendo justos, Hess cree que también lo merecería. —No puedo recordar muy bien qué fue lo que pasó esa noche, pero lo poco es que…-, la pausa duró mucho más de lo que había planeado. —...Me avergüenza mi comportamiento-, suelta finalmente, parte como si tratara de ser completamente sincero y otra como si le costara decir aquello con tanta frescura. —Quiero decir, hiciste un extraordinario trabajo, no me ha quedado ni una sola cicatriz-, añade con un poco más de ánimo.


A pesar de que pone de su parte no está muy convencido de como es que va a reaccionar ella ahora.


Hubiera preferido que fuese diferente-, comienza a acercarse al mostrador curioseando un poco más sobre los objetos regados por todas partes. —Aunque como lo has dicho, estaba...confundido-, tentó su suerte. —Verás, habitualmente solo soy un contador, pero también me dedico a diferentes servicios administrativos públicos y/o privados-, comienza una explicación que evidentemente ella no pidió, tampoco está seguro de que ella quiera escucharlo. —No tiene mucho tiempo que llegué a Londres, y ciertamente me ha costado un poco acostumbrarme a las dinámicas con las que se mueven las personas por aquí, sobre todo por las noches, de donde vengo la gente es mucho más tranquila ¿sabes? supongo que me confié de más, ¿tendrías el resto de cubiertos de esa vajilla?-, señaló sobre una vitrina donde hay un peculiar juego de tazas antiguas.


Pero venga, no quiero aburrirte con explicaciones, ¿cerrabas pronto hoy, no? Si bueno, esa noche perdí algo importante mientras estaba...tratando de salirme de esa-, ha organizado muy bien lo que debe decir en este momento. —Extravíe un manuscrito y unos oficios importantes que guardaba en un maletín de cuero de cerdo e hilos de cáñamo, evidentemente embrujado para que nadie pueda acceder a su contenido fácilmente. No he tenido problemas en recuperar los oficios, pero el manuscrito…-, sus ojos ahora son capaces de imitar el azul que hay en los de ella cuando se los encuentra nuevamente. —Bueno, es importante.


Luego del atraco dejaron de seguirme y me dejaron por aquí, eso fue antes de que pudiera salir de Knockturn, así que pensaba que era posible que podría encontrarlo de vuelta, siendo rematado en alguno de estos lugares, más no he tenido suerte hasta ahora. Supongo que ¿no has tenido algo cómo eso por aquí o si? alguien que quiera venderlo tal vez o...quizá entre los demás vendedores-, Hessen volvió la vista atrás, tratando de visualizar al hombre al que había comprado antes, no había rastro de él, pero el demonio tiene la sensación de estar siendo vigilado por él desde algún rincón de su oscura tienda.


Y se relaja un poco, por que al menos cree que ha sido lo suficientemente convincente con sus explicaciones y motivos como para verdaderamente dejar este asunto de lado más pronto de lo estimado.



  • Me gusta 1

y7BT7xE.jpg

5kPrPfJ.gif

 

Enlace al mensaje
Compartir en otros sitios web

Unirse a la conversación

Puedes publicar ahora y registrarte más tarde. Si tienes una cuenta, conecta ahora para publicar con tu cuenta.

Guest
Responder a esta discusión...

×   Pegar como texto enriquecido.   Pegar como texto sin formato

  Sólo se permiten 75 emoji.

×   Tu enlace se ha incrustado automáticamente..   Mostrar como un enlace en su lugar

×   Se ha restaurado el contenido anterior.   Limpiar editor

×   No se pueden pegar imágenes directamente. Carga o inserta imágenes desde la URL.

Cargando...

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.