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Destrucción del Aeropuerto de Heathrow


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Abrí los brazos en ambas direcciones, realmente sorprendido por las palabras de aquel muchacho. Era la primera vez que me encontraba con alguien que lograba hacernos frente. Siempre había aparecido el molesto aquel de Matt. Pero jamás lo había hecho como aquel muchacho, de frente, cara a cara. Reí largo y tendido, esperando que aquello se escuchara por debajo de mi máscara. Miré incrédulo a la mortífaga que tenía a mi lado (Alyssa).

¿En tus tiempos? Hablas como si supieras información de más. ¡Pues claro que es terrorismo! ¿Acaso no queda claro el mensaje? —señalé a un costado donde el aeropuerto era consumido y aplastado por aquella docena de dragones alterados, siendo los mortífagos sus jinetes. Luego señalé el caos de alrededor y los cuatro muggles que mantenía a mis pies, los dos muertos y los dos colgando de su tobillo, totalmente entregados a la muerte—. ¡Eso queremos! Aprovecharnos de indefensos y ganarnos ése odio, es nuestro derecho. La libertad y el odio de los demás.

No podía creer que a aquella altura, había llegado a parecerme al imb3cil de Aaron Yaxley Black con aquellas teatralidades que solía hacer en público. Negué internamente con mi cabeza, pero atento al joven que había logrado salir de nuestro campo visual.

¿Cómo pretendes que nos divirtamos, si te escondes? ¡Anda, muchacho! Te haz ganado mi respeto. Hasta ahora no hubo nadie que nos enfrentara. Eres valiente... —le dirigí una reverencia y bajé mi varita, para que viera que no lo iba a atacar. Claramente que no lo iba a atacar si todo aquello quedaba allí. Pero no podía meterse en nuestro camino. Habían sido órdenes directas: debíamos mantener a raya todo lo que quisiera acercarse mientras el aeropuerto se consumía y llegaba a los cimientos. Y eso estaba sucediendo. Le hice una seña a Alyssa por si ella quería hacerlo, tal vez lograría convencerlo de que no era buena opción quedarse allí.

 

@ Ludwig Malfoy  @ Alyssa Black Triviani

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El Malfoy corría rápidamente por la pantalla de humo que el mismo habia creado, no por miedo si no porqué sabía que la desventaja numérica le podía costar la vida tanto al exmortífago como a las personas que intentaba salvar. Desesperado no estaba, había dado un gran paso al enfrentarse a los que alguna vez habían sido sus colegas, incluso podia distinguir la figura de una persona a la podría considerar hermana y se sentía tranquilo, esta tranquilidad era lo preocupante, sabía que podía morir y aún así ahí estaba dando todo por gente que posiblemente nunca se lo agradecería. Escucho todo lo que aquella persona decía y no pudo evitar responder aún a costa de revelar su ubicación.

-Claro que tengo información de más cariño - dijo mientras sonreía y permanecía con los ojos cerrados - yo se lo que ustedes comen, yo se donde viven, yo se cuales son más deseados sueños y sus terribles pesadillas, si es que algunos de ustedes pueden conciliar el sueño, yo se de donde vienen pero tristemente ya no se a donde van, yo fui uno de ustedes y yo también recuerdo cada uno de mis muertos, ellos me visitan al dormir - empezó a moverse dentro de los escombros mientras tomaba una pausa - podrás engañarme a mi pero ¿podrás engañarte a ti? Sabes que esto no te llevará a ningún lado y aún así estás desperdiciando tu vida lastimando a otros.

El rubio quien no tenía planeado ser un sermoneador ni entregar un mensaje ético sabía a la perfección que su mejor defensa en aquel momento eran sus palabras, le había costado caro su redención y lo que más deseaba en aquel momento era ayudar a terceras personas a encontrar ese camino de salvación, sabía que no había mucho que hacer y que en cualquier momento sería capturado así que prefirió enfrentar a su rival con la cara en alto.

-Gracias por lo del respeto, últimamente es difícil ganarse eso - dijo mientras salía, tenia su varita en alto en caso de que fuera atacado aunque sospechaba que estaría a salvo al menos durante un tiempo - vamos es lo que deseabas ¿no? Estoy afuera, ustedes son mayoría y aún así no tengo miedo, quieres platicar adelante plática - esperaba que sus palabras llegaran a alguno de los presentes, algo que rompiera aquella desventaja, también trataba de hacer tiempo para que Matt pudiera salvarse y salvar a más gente y sobretodo para que aquellos que pudieran aprovechar la distracción salieran corriendo para ponerse en lugares seguros.

 

@ Mael Blackfyre  @ Alyssa Black Triviani  @ Matt Blackner @todosxD

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Luna Gryffindor Delacour- Jefa del Departamento Auror de Gran Bretaña/Poccionista

 

Estaba sentada en el despacho de la mansión Gryffindor,releyendo notas y cosas que debía de llenar para más tarde, cuando un patronus de un gato siamés apareció de la nada, me asusté porque nunca había visto un patronus así, pero cuando la voz de Lud, salió de él me tranquilice al instante, suspirando aliviada de que fuera un amigo, frunci el ceño cuando escuché que nos llamaba rápido y me apresuré a levantarme del asiento y correr a buscar mi varita, debía de estar preparada para luchar aquel día. 

 

Vestía mi traje violeta claro, mí pantalón violeta y mis zapatos de tacón alto violeta, aún en casa me vestía demasiado formal para mí propio bien, pero negando con la cabeza me dirigir hacia el living, esperando poder ayudar cuanto antes mejor. 

 

Antes de cerrar la puerta de casa, deje una nota para mamá, Annick, en el aparador para que no se asustara por mi huida rápido, era un simple: "tengo trabajo que hacer, te adoro, comeremos juntas a la vuelta, Tu hija, Lunita"  solo para que si quería merendara sin mi, recé internamente por llegar rápido y me apresuré a correr por la calle, como yo solía hacer cuando estaba apurada por ir a algún sitio. 

 

Cuando llegue al lugar vi todo destruido, un dragón en el aire, humo y más humo y alguien ayudando a las víctimas? Antes de entrar cubrí mi rostro con un halo de luz blanca, sólo para cubrir mis espaldas y me dirigí rápido a dónde estaba el rubio, era ridículo ponerse a pensar que si no lo conociera por haber trabajado juntos en una cura para un virus, no hubiera podido hablarle con la familiaridad con la que lo haría en breve. 

 

- Madre mía, quien lastima a las personas así? Para que pregunto si ya los veo, pero tú estás bien? No te hicieron nada no? Si necesitas que te cubra las espaldas pues aquí estoy, tu a la izquierda y yo a la derecha si? No te alejes mucho - Le pregunté a Ludwing mirando el desastre que habían hecho, el dragón en el aire y a los Mortifagos que estaban allí reunidos destruyendo todo a su paso - 

 

Gruñí por lo bajo enfadada y levanté mi varita mágica, mientras veía como ayudaban a las víctimas, era una buena idea, Lud podría ayudar a las personas y yo atacar y distraer a los Mortifagos o al menos, esa era la idea que tenía en mente en esos momentos.

 

- Mortifagos, no les dijeron que es de mala educación no presentarse antes de atacar? Lamento que nos encontremos de esa manera, pero un malón de gente contra uno? Les parece lógico y ético? Y yo que quería tomar pastel con ustedes - Dije con sorna aún con la varita mágica, en la mano pero sin emplearla todavía - 

 

Mi idea era clara, Lud y Matt podrían encargarse de las personas lastimadas, mientras yo hablaba con los de las máscaras lo suficiente como para que pudiera salvarlos a todos, era un plan suicida si, pero no por eso significaba que no podría funcionar, además si no me atacaban, yo no los atacaría, sólo esperaba poder salvarlos a todos y que todos estén bien al final, porque no había interrumpido mi trabajo y mi merienda con mi mamá por nada. 

 

@ Ludwig Malfoy . @ Matt Blackner . @ Alyssa Black Triviani    @ Mael Blackfyre

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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Sonreí. Aquel muchacho había caído en las telarañas que se enredaban entre las palabras. Era excitante aquel encuentro, jamás me había pasado dentro de la Marca Tenebrosa. Todos corrían, todos se escapaban. Pero aquel rubio muchacho había decidido a quedarse, y no solo para ayudar a los muggles, sino para enfrentarnos, enfrentarme. Su valentía era digna de admiración y quería ver hasta donde llegaba, hasta donde podía sacar información. ¿Por qué? Porque los tratos me atraían como moscas a la miel, como si fuera un imán. Mi intuición me podía alertar que podía sacarle provecho a ésa situación.

¡Un traidor! Claro que si, señores. Tenemos a un traidor —reí otra vez. ¿Él también tendría curiosidad? ¿Si no, por qué se quedaba? — ¿Dónde vamos? Donde quieras. Eso tenemos ahora, que quizás tú no llegaste a disfrutar. Libertad…

Mis palabras se fueron arrastrando al ver que su figura se notaba un poco más entre el mismo humo que había invocado él. La bomba de humo tuvo el objetivo de cubrirlo para lograr un escape y darle tiempo a que los demás muggles se fueran. Y logró lo segundo, claramente, porque ahora lo veía a unos quince metros, había salido de su escondite.

Su varita me apuntaba. Pero no la mía. Aún no.

— ¡Claro que si, mago! Claro que sé muy bien para dónde queremos ir. No estamos desperdiciando nada, estamos tomando nuestro camino, la libertad misma. ¿No quieres regresar? Prometo que me encargaré de cuidarte, si tienes miedo de volver y te critiquen ¿O noto cierto rechazo a alejarte de nosotros?... —observé detenidamente sus hermosos ojos azules. Necesitaba adentrarme en su mente y eso hice, pero solo para navegarla superficialmente. Duró tan solo un pestañeo—…. Señor Malfoy? ¿Qué es lo que tú quieres? ¡Dilo! Negociemos y lleguemos a un punto medio.

— ¿Quieres salvar a éstos muggles? Hecho, cumplo mi parte del trato y no lastimaré a ninguno más. ¿Pero a cambio de qué? Muéstrame dónde si debo ir. ¿Eh? ¿O tampoco lo sabes? Que iluso

Comenté con una sonrisa, aunque para todo eso con mi máscara no podía ver mis facciones. Había estado a punto de quitarme la máscara, para hablar cara a cara. Pero junto al chico había llegado ni más ni menos que Lunática, una de las personas más hiperactivas, densas y parlanchinas que había visto en toda mi vida. Bufé internamente.

— ¿No te dijeron que meterte en la conversación de adultos es de mala educación, niña?

 

@ Ludwig Malfoy  @ Luna Gryffindor Delacour

Editado por Mael Blackfyre

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Contemplaba las llamas que devoraban partes del aeropuerto con mirada ausente, volviéndose cada vez más grandes y feroces, expandiéndose a una velocidad alarmante. Como una bestia nacida en el mismo infierno, convocada a la tierra de los mortales para alimentarse de las almas de aquellos muggles. Alyssa se encontraba… en conflicto con sí misma, por así decirlo, sobre los sentimientos y emociones encontradas que le provocaban aquella vista, y por sobre todo ser partícipe voluntaria de dichos eventos. Miraba sin observar como el fuego lo consumía todo a su paso, perdida en sus pensamientos y contemplaciones, tratando de ignorar la cacofonía de gritos y llantos que podía escucharse de fondo. Tratando de ignorar la pequeña semilla de culpa que comenzaba a crecer en la boca de su estómago. 

No supo qué fue lo que capturó su atención nuevamente, tal vez el sonido de una voz familiar, tal vez aquella indescriptible sensación que nos conecta a aquellas personas con quienes somos más cercanos. Pero algo, lo que fuera, captó su atención y le hizo girar siguiendo el par de voces que discutían no muy lejos de ella, no era difícil distinguir lo que estaban diciendo. Alyssa frunció el ceño en concentración y confusión, reconocía una de las voces, pero su mente no lograba ponerle un nombre aún. La densa capa de humo no le permitía distinguir las figuras con claridad, aunque una de ellas, la más cercana, se trataba sin duda de un mortífago. Su túnica negra y la máscara, vestimenta que identificaba al bando tenebroso, no eran muy distintas a las que ella misma llevaba puesta.

Se acercó a su compañero (Mael), curiosa por ver de que se trataba el alboroto, pero al llegar junto a él se detuvo en seco casi petrificada en su lugar. Ludwig, su viejo amigo, su hermano… Ludo se encontraba allí, completamente solo, haciéndole frente a un grupo de mortífagos como un caballero romántico idi*** listo para salvar el día. De repente todo en la Triviani cambió, aunque nadie más que ella pudo notarlo. Sus músculos se tensaron listos para actuar en cualquier momento, sus sentidos se intensificaron volviéndole hiper alerta, mientras que su mano derecha se cerraba con fuerza en torno al mango de su varita sintiendo como ésta se calentaba ligeramente bajo su contacto. Por último, su corazón se había disparado palpitando con locura en el pecho de la Black, como preparándola para la situación que a sus ojos resultaba inevitable. 

Porque no podía hacerle esto a Ludwig, simplemente no podía. Allí mismo es donde dibujaba la línea que delimitaba sus límites en cuanto a su vínculo con el bando, el cuál ya de por sí permanecía un débil lazo desde su último regreso a la comunidad mágica inglesa. Y es que al regresar, no podía negar cuanto le había impactado encontrar a sus viejos amigos, hermanos del pasado, como partidarios del bando opuesto al que siempre habían pertenecido. Así es como habían forjado sus amistades después de todo, hace tantos años atrás como iniciados en la Marca Tenebrosa, unidos por su juventud y fanatismo por la causa que defendían. Esto sin duda explicaba la sorpresa y el horror de la Triviani al descubrir que sus compañeros de generación en el bando mortífago, habían decidido en conjunto apoyar al bando contrario que por tantos años había sido su más odiado enemigo.

Esto había disparado un conflicto interno de dimensiones devastadoras para la Black. Por un lado iba en contra de todo lo que había sido su vida hasta ahora, sus creencias, su crianza, aquello a lo que había dedicado tantos años de su vida y que, por ende, era sin duda una enorme parte de su persona. Pero por otro lado ellos no eran tan solo sus amigos, eran su familia, y si algo definía a Alyssa más que ninguna otra cosa, eso era su lealtad para con las personas que ella valoraba en su vida…. Y el hecho además de que, con el pasar de los años aquel fuego que había alimentado sus creencias en el pasado, ya no ardía con la misma intensidad y sus prioridades ya no eran tan limitadas como lo fueron alguna vez. 

Todo este torbellino de emociones y pensamientos cruzaban su mente mientras que Mael y Ludwig mantenían su conversación, no prestaba atención a lo que decían, sino que permanecía perdida en aquel conflicto interno del cual nadie sabía nada. Pero, una vez más, su atención fue atraída de vuelta al presente con la llegada de una bruja (Luna) cuyo rostro se encontraba oculto tras un halo de luz. Era claro que había venido para apoyar a Ludwig, lo cual le daba cierto alivio, pero a la vez le confundía sentirse agradecida por la intervención de un miembro de la Orden del Fénix. 

No sabía qué hacer… ¿Se quitaba la máscara y apoyaba a su hermano? ¿O se mantenía al margen permitiendo el riesgo de que sus compañeros atacasen o se burlasen de Ludwig frente a sus ojos, sin hacer nada al respecto?

- No… - pensó la Triviani – No puedo hacer eso, no puedo quedarme al margen. Tengo que intervenir.

Este pensamiento le llenó de determinación. En la tensión del momento, bajo la presión de sus emociones encontradas, había tomado una decisión que tendría drásticas consecuencias en su vida, cuyas significaciones no terminaba de asimilar. Pero aun así, envalentonada por un fuerte impulso de apoyar a su hermano, decidió actuar con abandono. Se llevó su mano izquierda al rostro y quitó la máscara que ocultaba su rostro, al hacerlo esta se desvaneció como polvo entre sus dedos mientras que su mirada se encontraba con la de Ludwig.

- A cambio de nada, me parece a mí – espetó Alyssa, fuerte y claro, en respuesta a las últimas palabras del mortífago (Mael). 

Esto lo hizo al tiempo en que cruzaba la distancia que le separaba del Malfoy, para luego detenerse frente al triforciano dedicándole una sonrisa y un guiño rápido. Luego se giró para enfrentar al mago que hasta un segundo atrás había sido su compañero en aquel enfrentamiento, pero que ahora hacía frente cubriendo a Ludwig usando su cuerpo como pantalla.

- No creo que Ludwig deba dar nada de su parte – agregó mirando desafiante al mago tenebroso – Creo que ya se ha logrado el cometido aquí ¿no? Suficiente destrucción por un día. No hay necesidad de que esto se convierta en un conflicto… - sus palabras eran conciliadoras, pero su tono escondía una amenaza silenciosa y protectora. 
 

 

@ Mael Blackfyre  @ Ludwig Malfoy  @ Luna Gryffindor Delacour

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Aquel encuentro de palabras entre aquel Malfoy y el mortífago (Mael) se había convertido en algo más que una riña o un debate de lealtades, parecía que ambos se entendían a la perfección y que incluso en otro momento y lugar hubieran sido amigos y aliados, después de todo la bondad y la maldad siempre habían estado separadas por una fina línea y era tan fácil atravesarla que muchas personas habían cometido terribles actos en nombre del amor y la bondad. El rubio aún desconocía las intenciones de aquella banda de magos tenebrosos pero no tenía intención alguna de ser parte de sus juegos.

Traidor, acaso era eso el ¿por decidir cambiar de opinión? ¿por abrir al fin los ojos y darse cuenta que aquel camino no eral el correcto? Seguramente si era un traidor pero al menos nunca había revelado ni revelaría los secretos que guardó durante su tiempo como nigromante, jamás revelaría las identidades de sus excolegas aunque su vida dependiera de ello, eso si sería ser un traidor. Ludwig sabía que no lo era y sus palabras no le hacían daño.

-Puedes llamarme traidor si así lo deseas – dijo mientras bajaba su varita lentamente al ver que no había riesgo – puede que lo sea pero siempre seré leal a mis convicciones y sencillamente ahora mis convicciones se encuentran en la Orden del Fénix – dijo aquellas palabras orgulloso, estaba en un nuevo bando, un nuevo camino por lo que nuevos horizontes se le abrirían.

Fue entonces que aquella persona le pidió algo a cambio y el Malfoy no tenía mucho que ofrecer, sabía que el dinero no les faltaba y no había alguna reliquia mágica para ofertar, solo estaba el ojiazul, su cuerpo, su dignidad y sus conocimientos. Era lo único que podía darle a cambio de salvar aquellas vidas que ni siquiera conocía.

-Vamos arroja tus peticiones, secuestradores y atracadores con peores planes siempre han tenido algo que pedir – no estaba seguro a donde llegaría con aquellas palabras pero mientras más tiempo pudiera salvar más gente sobreviviría. No obstante una persona apareció en ayuda del Malfoy, se trataba de Luna quien llegaba desafiante y valiente como siempre, el rubio ahora estaba pálido, no podría perdonarse si la chica resultara herida – Lunita ¿Qué haces aquí sola? – murmuró - ¿Dónde están los demás? No puedo dejar que te lastimen.

Durante todo este tiempo había permanecido tan poco atento que no se percató que una mortífaga observaba aquella discusión debatiendo entre atacar o defender, estaba ahí inmóvil como una espectadora más pero fue el movimiento que realizó con su mano al quitarse la máscara que hizo que el sanador tuviera su piel más pálida aún, parecía un fantasma. No podía creer lo que su amiga, hermana, colega, había realizado. Se quitó la mascara revelando su identidad y Ludwig solo pudo dedicarle una mirada de tristeza pues sabía que estaba sacrificando una parte de ella con tal de proteger al rubio.

Al colocarse en medio de Mael y los fenixianos comenzó a solicitar un cese al fuego, ahora las piezas estaban parejas y por primera vez el rubio pudo ver una luz a la salida del túnel. Podría ser que aquellos mortífagos solo decidieran retirarse por las buenas o en el peor de los casos lucharían, sin embargo el Triviani no podía creer lo que Alyssa había hecho por ellos – no debiste hacerlo, pero gracias, de verdad… gracias – le dijo mientras se colocaba a la par con ella – ya escucharon a la dama, mejor retírense.


@ Alyssa Black Triviani  @ Mael Blackfyre  @ Luna Gryffindor Delacour

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Luna Gryffindor Delacour- Jefa del departamento Auror de Gran Bretaña/Poccionista.

 

Tarde en responderle tanto al mortifago (Mael) como a mí compañero Lud, primero porque lo que había hecho la Mortifaga (Alyssa) la había dejado de piedra, jamás pensó que querría agradecerle que los salvará, de acuerdo lo hacía por Ludwing y lo sabía, pero haciendo eso también ayudaba a que no hubiera pelea alguna, tan sólo algunos intercambios de palabras más.

 

- Claro que no Joven, por la única razón de que también soy adulta, bueno quizás no lo sea, pero tengo derecho en meterme en la conversación igual, no sabía que querías aleccionarme sobre que hacer y que no, pero para eso ya tengo padre y madre muchas gracias querido y aquí me quedare si no te importa, hagamos un trato, te vas por patas de aquí y no te llevo preso, qué te parece la idea? - Le dije a Mael con toda la amabilidad que pude emplear y aún con la varita mágica en la mano - 

 

Seguía en shock por la defensa de esa mujer, sabía que se estaba ganando enemigos? Y que le debía estar viva? Recordé al tiempo que no le había dicho nada a Lud, así que me dirigí a él, feliz de poderlo ayudar, pero aún con la varita mágica en la mano, sin emplearla pero teniéndola visible por si acaso. 

 

- No sé dónde están los demás Lud, pero vi tu mensaje y no te iba a dejar sólo, después de todo estamos juntos en esta lucha, sea cual sea y además también quiero algo de acción, no debes tener toda la diversión tu sólo, no crees? Y enfrentarte a tus antiguos amigos... Bueno supuse que necesitarías algún tipo de apoyo moral o algo así y por eso estoy aquí, eres mi amigo y eso hacen los amigos - Le dije en un susurro para que sólo el rubio lo escuchara - 

 

Me había puesto sentimental en medio de la lucha? Bueno de hecho así era espontánea y sincera, dos cosas que no abundaban mucho por estos tiempos, frunci el ceño para concentrarme, observando a Mael y sonriéndole a Alyssa, debía de agradecerle, me coloque a la par de Ludwing y sólo susurré para que ambos me escucharan.

 

- Gracias señorita por salvarnos, le debo mi vida,alguna idea de que más podemos hacer? Son sus compañeros y los conoce mejor, no quiero atacarlos, sólo que se vayan, me explico? Tienen suerte de haberse cruzado conmigo, otros de mis colegas los hubieran atacado sin más, yo soy más pacifica como podrá ver- le dije a Alyssa y a Ludwing esperando que la contienda terminara de alguna manera - 

 

Debía de seguir ayudando a salvar personas, además de eso debía de re-construir todo lo que habían destruido, suspiré porque tendría un gran trabajo cuando se fueran o al menos, esperaba que lo hicieran de un momento a otro y rece al Dios de Rory, por no tener que atacarles para nada, si podíamos hablar y ser civilizados me ahorrarían que los atacará que era lo que no quería hacer, más por respeto a Ludwing y a Alyssa que porque realmente no quisiera ponerlos en caja de una buena vez. 

 

@ Alyssa Black Triviani   @ Mael Blackfyre  @ Ludwig Malfoy

 

 

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Reí nuevamente. Ya había perdido la cuenta sobre la cantidad de veces que esas personas me habían provocado risa. Repetían un discurso como pocos, parecía como si hubieran leído aquellas líneas en algún antiguo libro. Ni siquiera se asemejaban a las historias que había escuchado en la Torre Negra sobre los miembros de la Orden. En un pasado habían sido más ofensivos, habían sido famosos por neutralizar a muchos magos tenebrosos. Ahora les gustaba quedarse a un margen sin involucrarse, al parecer.

— ¿Tú no eres la hija del Gran Auror caído? Las noticias recorren cada centímetro de éste pueblo. Deberías saberlo, Gryffindor… mantente a un lado.

Pero mis palabras contra Luna se vieron ofuscados por un acto que jamás creí que iba a presenciar. La figura encapuchada que tenía al lado, en vez de sumarse a mis intenciones de acabar con esos jóvenes, se encaminó junto al chico que había estado intercambiando palabras. Y no sólo eso, sino que ¡Se quitaba su máscara y me enfrentaba! En caso de no haberme cubierto mis facciones, me habrían visto abrir la boca sin poder cerrarla. ¡Estaba cavando su propia tumba!

La famosa Orden del Fénix. Wow… nunca pensé que iba a verlos en persona —miré a los tres, con mi varita entrelazadas a mis dedos. Luna, Ludwig y Alyssa (aunque a los últimos dos jamás los había conocido antes). No podía creerlo. ¿Qué iba a suceder? Mi corazón palpitaba un poco de más, tal vez por un choque de adrenalina. Pero estaba decidido y no iba a provocar un duelo allí. Quería lograr sacar más provecho de todo eso—. Tal vez piensen que la luz es la salida… y tal vez eso les de un poco de esperanza —caminé un par de pasos a un costado y luego para el otro, pensando mis palabras—.

Tal vez crean que ése es un nuevo camino. Pero escúchenme. Eso les regalaré, mi sabio consejo y mi premonición. La luz solo les servirá para dar manotazos de ahogado. Creerán que es su salvavidas, pero en cuanto menos lo esperen, la Oscuridad llegará ante ustedes y los invadirá. Deberán encontrarse con ustedes mismos en la noche más oscura —recitaba aquellas palabras con una voz más grave y tranquila. Todo era muy poético con el fuego a mis espaldas, consumiendo todo el aeropuerto—. Y allí estaré, vigilándolos desde las sombras, recibiéndolos en un sueño eterno. Aquí es donde empieza nuestra guerra —los señalé con el dedo a los tres.

Hice una especie de reverencia, intentando no decir nada más. Me pedían que me fuera y era una persona condescendiente. Asi que lo haría simplemente porque había visto una nueva forma de conseguir más beneficios personales.

Saqué mi varita y después de darle una sacudida como un tajo, desde arriba de mi cabeza a mis pies, con el brazo extendido, recité el haz de la noche para desaparecer de allí. El aire se arremolinó justo frente a mi, con una delgada línea de luz que se abrió tras una explosión, despidiendo una neblina negra. Avancé un paso atravesando el portal y me fui del aeropuerto de Heathrow.

@ Ludwig Malfoy  @ Alyssa Black Triviani  @ Luna Gryffindor Delacour

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Luna Gryffindor Delacour- Jefa del departamento Auror de Gran Bretaña/Poccionista.

 

Abrí mis ojos por la sorpresa del daño que sus palabras me estaban haciendo, cómo se atrevía? Mael no solo era despiadado y malvado, si no que también dañino y mientras daba sus vueltas de un lado al otro y hablaba tome una decisión, una que me metería en serios problemas. 

 

Deje de defender a Lud y me acerque a dónde estaba dando sus vueltas Mael, sin proponérmelo o plantearmelo y casi sin pensarlo, le mordi el brazo que llevaba la varita, viendo cómo le salía sangre al instante, aún a expensas de que me creyera loca, cuando me aleje de él, deje que siguiera hablando satisfecha de haberme defendido de sus maléficas palabras. 

 

- Deja de hablar de lo que no sabes o comprendes, nunca habrá oscuridad mientras tengamos la luz de nuestro interior, jamás estaremos solos o perdidos, te pusiste poético? Soy la hija del mejor Auror y la mejor bruja que este mundo pudo crear, a qué te suenan sus nombres? Elvis y Annick, por si tenías alguna duda, Y sólo te diré que la oscuridad no da miedo si sabes dónde y cuándo prender la luz, ahora vete, nadie te quiere aquí - Le dije a Mael, esperando que terminara de hablar mientras o que se desangrara, lo que viniera primero - 

 

Me aleje un poco de él, solo para seguir escuchando su discurso  de "recibiéndolos en mi sueño eterno y aquí es donde empieza nuestra guerra" y preguntándome si no le dolería mi mordedura, había sido una mordedura certera y limpia, mis dos dientes estaban en su carne y brillaban entre el fuego de alrededor, alguien debía de enseñarle a respetar a sus mayores y yo lo haría, pero a mi estilo, sin hechizos tontos por doquier, espere triunfante a que se desapareciera de allí y mirando mi reloj, no tardó tanto en irse por fin, esperando que sus amigos Mortifagos le siguieran en idea. 

 

 

- Lo siento Lud, no quise morderlo es que enloquecí cuando menciono a Elvis, se que sólo quería explayarse y no se qué más, pero ya estuvo bueno de perdonarle todo y por qué debía de perdonarlo? Merecía que lo mordiera, destruyeron este lugar, ahora tendrá un bonito recuerdo mío, no crees? Un souvenir - Le dije a Lud acercándome de nuevo a dónde estaba él y Alyssa, preguntándome si no me creía loca por lo que acababa de hacer - 

 

Suspiré intentando calmarme, por qué había enloquecido cuando menciono a papá? Era porque me daba asco que un mortifago lo mencionara, también era porque me daba vergüenza admitir que aún me sentía culpable de haber dejado que Elvis muriera sin más, esa sería una espina que siempre llevaré clavada en mi corazón, algo que no le decía a nadie, pero que dolía en todos los lugares posibles, apreté los dientes enfadada y suspiré intentando calmarme, lo había mordido sólo por el hecho de que me había hecho dar cuenta lo fraude que era, podía ser la hija de Elvis y Annick, pero un fraude en cuanto a pelea se tratara, algo que me encargaría de solucionar cuanto antes mejor. 

 

@ Mael Blackfyre BlackfyreBBlackfBlaBlackfBlackfyreBlackfyreBBlackfBl @ Ludwig Malfoy @ Alyssa Black Triviani @ Mael Blackfyre

 

 

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Alyssa le dedicó una cándida sonrisa al Malfoy en respuesta a sus palabras – Claro que tenía que hacerlo, qué clase de compañera sería si me quedara al margen mientras que uno de mis hermanos está en peligro – replicó sin menguar la sonrisa. 

Se giró entonces en dirección a la bruja que había acudido en ayuda de Ludwig (Luna), aun no sabía su nombre, pero aun así respondió a su agradecimiento dedicándole una ligera inclinación de cabeza.

- Creo que soy yo la que te debe un agradecimiento – respondió la Black tratando de expresar su gratitud a través de la mirada – Por haber respaldado a mi hermano sin hesitarlo… - y luego pensó – No como yo, que me quedé ahí petrificada en lugar de actuar apenas lo vi allí solo. – Tal vez estaba siendo demasiado dura consigo misma, pero una vez tomada la decisión era fácil mirar atrás y preguntarse “¿Por qué no actué antes?”.

Regresó su atención al mortífago que, ante las acciones de la Black, se había lanzado en un discurso sobre la Luz y la Oscuridad. Alyssa alzó una de sus finas cejas esbozando una media sonrisa, en una expresión condescendiente y burlesca ¿De verdad se pondría a darle sermón sobre cosas tan triviales como la Luz y la Oscuridad? Ya, porque seguro aquella era la razón por la que cada uno elegía sus tendencias bandistas ¡JA! La elección de bando hoy en día tenía más que ver con tus inclinaciones políticas y amistades, que con tus tendencias morales. 

Se preparaba para retrucar cuando observó a la joven Auror realizar algo de lo más extraño, se acercó al mortífago y mordió su brazo para luego alejarse de él como si nada. La Triviani la contempló un tanto sorprendida, tanto divertida, antes de volver a concentrar su atención en las palabras del mago oscuro. 

- ¿Luz y oscuridad? – espetó la Black con sorna – Pues ya que estamos conversando, ¿porque no empezamos por hablar con honestidad y siendo un poco más realistas, eh? – Ahora que se había quitado la máscara se sentía envalentonada, de pronto ya no debía callar su postura política que sin duda iba en contra del lineamiento seguido por la Marca Tenebrosa – Si ustedes no estuvieran tan cegados por su “oscuridad” serían capaces de darse cuenta que esta guerra contra los muggles es una estupidez, que si aplicaran la lógica en sus pensamientos se darían cuenta que esta guerra no beneficia a absolutamente nadie, de hecho es muy probable que termine siendo nuestra perdición si seguimos por este camino.

No sabia porqué es que había optado meterse en este debate, pero de pronto la situación en la que se encontraba le otorgaba la libertad de decir y expresar todo aquello que no había podido manifestar cuando se encontraba en el bando tenebroso. 

- ¿Y lo de levantar el Estatuto del Secreto? – continuó la Black realizando un gesto de exasperación - ¿Qué diablos estaban pensando? O mejor dicho seguramente no estaban pensando en lo absoluto, de lo contrario se hubieran dado cuenta de las terribles consecuencias que esto traería para la comunidad mágica entera, y eso los incluye a ustedes mismos por si no lo notaron.

Durante su última ausencia de la comunidad mágica había estado aislada, en una misión que le permitía poco contacto con los asuntos del mundo mágico. Al regresar resultó un impacto enterarse de todo lo que había pasado desde su partida: las guerras, el levantamiento del estatuto, los edictos contra los magos y brujas hijos de muggles… Pero mayor fue el impacto de ver a una sociedad en ruinas, maltratados por la guerra, traumados por la destrucción del mundo tal como lo conocían antes. Alyssa ya no podía seguir pretendiendo que estaba de acuerdo con nada de todo eso.

Pensó que a lo mejor Ludwig y su compañera aprovechaban el momento para desaparecer y alejarse del peligro, aunque ella hubiera optado quedarse y hacer uso de la ocasión para debatir sus ideas políticas con un mortífago. 

 

@ Ludwig Malfoy  @ Mael Blackfyre  @ Luna Gryffindor Delacour

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