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Prueba de Animagia #32


Suluk Akku
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Gabrielle estaba lista.

Había tenido una larga conversación con la chica sobre su conexión con aquel animal, la había observado transformarse en conejo y volver a su forma humana, por último, había escuchado el como se había sentido durante todo ese proceso para decidir por fin que estaba lista, aunque la decisión final era de ella misma. Comenzó a moverse hacia la entrada de su hogar y le pidió a Gabrielle que la acompañara.

- Tu prueba no será aquí… Debes acompañarme a un lugar especial.

Pidió a sus demás aprendices que continuaran trabajando en sus propias asignaciones, debían concentrarse realmente en las preguntas que les había hecho si querían encontrar la verdadera conexión con sus animales anteriores. Salió de su hogar y pudo sentir un poco de frío, la estación había cambiado hacia ya un par de días y el invierno estaba ahora mucho más cerca de lo que a algunos les gustaría.

- Sabes que no puedo ayudarte ahí dentro, ¿no? Debes estar completamente segura de que estás listas para superar la prueba. Si, ya sé que ya me has dicho que estás lista, pero no quiero que algo salga mal de último minuto -dejó escapar un pequeño suspiro mientras caminaban por los jardines del colegio-. En realidad, no puedo recordar que haya existido algún problema alguna vez, pero nunca esta demás.

Sus pasos las llevaron hasta el centro del Ateneo dónde una isla rodeada de un gran lago las esperaba, ese era el lugar donde se encontraba el Portal de las 7 Puertas. Suluk no se detuvo ni por un solo segundo, hasta llegar al centro de la isla y después al interior de la pirámide. Había visitado aquel lugar tantas veces en su vida, pero siempre le daba la misma sensación que la primera vez. Se dirigió hasta la puerta que llevaría a Gabrielle hasta su prueba de Animagia.

- ¿Estás lista?

Conocía la respuesta de la chica así que no espero demasiado para entregarle un anillo idéntico al que ella portaba. De superar su prueba aquel anillo se volvería en algo especial en la vida de la chica, pero de momento sería la conexión entre Suluk y Gabrielle ya que al no poder esta última acompañar a la chica a través de la puerta, aquel anillo le permitiría saber todo lo que sucedería a través del otro lado de la puerta para así poder apoyar a la chica en lo que le fuera posible.

- No sé que te espera del otro lado, Gabrielle, pero te deseo todo el éxito posible. Recuerda… No debes permitir que los instintos primarios del animal te consuman.

Y sin más se quedo en silencio observando a la chica, esperando a que atravesara el portal.

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La ansiedad en la Black era evidente, no era esa típica que le hacía sudar frío era aquella que se siente como una bocanada de aire nuevo, tal vez emoción a lo desconocido. Caminaba obediente a lado de su mentora, no podía evitar sentir un poco de nervios al andar, pero era más su curiosidad y ganas de más que aquellos falsos temores.

El aire no ayudaba del todo, pero a diferencia de la primera vez, no sentía ese frío en su piel y posiblemente por eso confundía los escalofríos físicos con mentales. Observó por último aquel paisaje, podía sentir un poco de la brisa golpear su cara junto con el aire frío haciéndole vibrar aún más por dentro.

- Lo sé arcana.- dijo contestando su inquietud acerca de ayuda y fijó su mirada en las flores del jardín, volvió la mirada a ella y mostró su atención al seguirle los pasos casi a la par.

Y ahí estaba. Tan cerca de su objetivo, era imponente estar frente aquella estructura y saber que solo incertidumbre le esperaba dentro, así como también lo que más había querido desde chica, confiaba en su vínculo y su capacidad así que aquello era solo un reto fácil de vencer.

- ¿Estás lista?

- Lo estoy.

Dijo aún con la mirada fija en aquella puerta frente a ella, volvió sus ojos miel a la Arcana y tomó el anillo. Sentía su corazón al igual de acelerado como en la cabaña, pero deseosa, curiosa y, en cierto modo, confiada y tranquila como si todas esas emociones se mezclaran perfectamente.

La Delacour asintió al último consejo y lo repitió mentalmente, si algo debía tener presente era el dominar sus instintos y, para ser sincera, la chica pareciera ya tener bastante experiencia en eso así que asumía que incluso en su forma animal no tendría problema alguno.

Sin dudarlo más empujó la puerta y entró.

“No dejarme llevar por los instintos” mientras sentía su corazón latir a mil por hora como aquel pequeño que había sostenido en sus manos, su instinto le decía salir corriendo pero sabía que esa no era la manera así que analizó de inmediato la situación para asegurar calmar sus miedos; el lugar era imponente pero sabía que como humana tenía pocas posibilidades de manejar la situación, si se convertía podía tener los sentidos agudizados y preparada para lo que pasara, sobre todo sabía que su agilidad le ayudaría.

“Aquí estoy…” se dijo a sí misma, sabía que eran uno, respiró profundo y cerró los ojos soltando el aire por los labios, el aire que corría lograba erizar su piel de manera tranquilizante, volvió a suspirar y aquel aire le sintió casi en los huesos, entre ese pelaje fino y blanco que había obtenido de su primera transformación. Sonrió para sí misma y abrió sus ojos miel notando de inmediato sus pequeñas patas y los ruidos intensificados del interior.

Curiosidad ¿Pero a qué costo? Su mente estaba muy presente que si seguía esos instintos posiblemente terminaría en alguna trampa así que se dedicó a erguirse en sus patas traseras para analizar el lugar olfateando el ambiente y usando sus sentidos, el olor a tierra húmeda y sonidos distantes le hicieron girar la cabeza moviendo sus orejas para intentar tener mejor audición.

Pasó sus patas delanteras por sus ojos acicalándose ¿Qué momento era ese? Meneó la cabeza volviendo a concentrarse, debía seguir.

@ Suluk Akku

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Gabrielle desapareció detrás de la puerta y la Arcana realmente esperaba que le fuera bien en su prueba. ¿Qué sería lo que estaría viendo la chica en aquel momento? ¿Habría tomado ya su forma animal? Miles de preguntas rondaban su mente en aquel momento, pero sabía bien que solo debía concentrarse para conocer todo aquello por lo que la chica estaba pasando.

¿Puedes escucharme Gabrielle? Aún no tenía claro la descripción del lugar en el que la chica se encontraba, pero sabía bien que era algo normal. Aquella conexión iría incrementando poco a poco a cada paso que la chica diera en su prueba. Pero aún cuando la conexión era débil, Suluk pudo sentir la presencia de aquel gato montés que ponía en peligro la vida de su aprendiz. ¿Estaría Gabrielle lo suficientemente vinculada a su forma actual como para saber como defenderse de aquella situación?

Suluk esperaba que así fuera.

Si lograba salir viva de aquello, Gabrielle aún tendría que enfrentarse como el tener que encontrar alimento y bebida utilizando sus instintos animales. Todo aquello sin olvidarse de quien era realmente, si lograba superar aquellas pequeñas pruebas terminaría llegar a la prueba final. Aquella prueba sobre la que Suluk no tenía idea y en la que solo podría servirle como soporte por medio de la conexión que el anillo les brinda.

Al final de aquel camino, Gabrielle se encontraría con algo tendría un gran impacto en su vida y que solo ella con ayuda de la habilidad podría superar.

Confío en ti, Gabrielle, sé que puedes hacerlo.

 

@ Gabrielle Delacour

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La respiración agitada era marcada por los pequeños vaivenes de su pecho, olisqueaba el ambiente hasta que reconoció un olor ¿Ada? No, Ada no estaba, pero el olor era similar “depredador” pensó mientras esa parte animal solo quería salir corriendo. Con la mirada buscó a sus alrededores algo para defenderse, aunque lo más seguro era esconderse pero no, la Black era terca, daría pelea.

Sonrió para sí cuando notó el piso, una pared separaba el otro lado de lo que posiblemente era un laberinto, lo tenía. Corrió con agilidad hasta llegar a la orilla de la pared notando la tierra húmeda, sabía que aquellos brincos acelerados habían llamado la atención del lince a lo que apuró sus patas delanteras a escarbar un hoyo.

Era demasiado pequeña a diferencia de aquel lince, si escarbaba un túnel sabía que llegaría al otro lado y estaría a salvo y dicho sea de paso, si el depredador era lo suficiente ingenuo terminara atrapado en aquel pequeño hoyo. Le escuchó acercarse, pero para entonces sus patas traseras y delanteras ya eran una sola haciendo excavación quedando justo a la mitad del cruce cuando detectó el olor y las garras del lince tratando de tomarla.

Gabrielle era dura, dio una fuerte patada con su pata trasera aventando al mismo tiempo la tierra que iba sacando de enfrente a ella y escuchó al felino quejarse; había ganado ventaja, tenía que usar la cabeza si en verdad quería no solo alejarlo.

Escarbó demasiado pronunciada la subida para que, en caso de que el lince lograra entrar quedaría atrapado en una posición anormal. Apresuró a salir en cuanto vio la luz y sus patas traseras terminaron de tirar toda la tierra que había sacado, notó la cara del lince por el pequeño hoyo y volvió a tirar tierra con más fuerza escuchando un aullido de dolor, seguro le había logrado dar entre tierra y piedras en los ojos.

El hoyo estaba cerrado y los maullidos del lince se iban alejando de a poco, pelea perdida para el felino, ganada para la Delacour.

Había estado tan ocupada solucionando aquel problema que ni se había percatado en dónde estaba ni cómo había quedado. Lo primero que olieron sus sentidos fue el follaje verde, fresco y su estómago daba un leve gruñido, hambre, nunca había experimentado hambre en su forma animal y Gabrielle no era experta comiendo “comida saludable” ella solo se alimentaba de postres y una que otra comida… Pero no había opción.

Sus ojos miel observaron el lugar, pareciera estar libre de depredadores y, al mover la cabeza para buscar alimento notó su oreja caer sobre su costado derecho ¿Polvo? Sacudió su cuerpo ¿Aún pensaba que después de escarbar su cuerpo se mantuviera blanco? Pequeña ingenua.

Volvió a sacudir su cuerpo, su estómago pedía comida, pero su OCD pedía estar limpia. Se ergio en dos patas y de inmediato sus patas delanteras comenzaron a limpiar su rostro, le salía más que natural, era una con su animal interior, la gracia de la francesa se mezclaba a la perfección con la de su animal interno haciendo que hasta cada movimiento se viera no solo tierno si no que hasta de cierta forma sensual. Limpió por último su oreja izquierda y regresó la mirada al jardín donde se encontraba, ahora sí: Hambre.

El pequeño lugar parecía una especie de área de descanso, en medio una fuente y a su alrededor flores, pasto y otros arbustos verdes. No la pensó dos veces y se acercó a unas pequeñas ramas que salían del pasto, les reconocía, la Delacour sabía que esas ramas eran hierba mala a lo que con las patas traseras les dio un golpe reafirmando sus conocimientos al ver un líquido blanquecino salir cual sangre.

Una corriente de aire cruzó por el jardín, sabía que no significaba nada porque sus instintos se lo decían a lo que solo dedicó a disfrutar y sacudir su cuerpo para sentirle entre su pelaje, suspiró y volvió la mirada a unos tréboles que se encontraban cerca de unas rosas, corrió dando pequeños saltos casi de felicidad y dio su primera mordida.

A decir verdad, Gabrielle hubiera vomitado, aunque sabía a gloria, apresuró a comer un poco más y masticar un poco de pasto; las rosas rosas estaban casi a su alcance se veían más que hermosas tentadoras y se paró sobre sus patas traseras lanzando una mordida para arrancar un pétalo. Había calmado su hambre, ahora la sed le jugaba parejo.

Rodó los ojos y observó la fuente, sabía que tendría agua al estar ahí a lo que sin pensarlo apresuró su corrida en zigzag para tomar vuelo (y a decir verdad presumir sus habilidades) y saltó para quedarse en la orilla de piedra de aquella fuente. Podía sentir la brisa entre su pelaje y buscó señal de peligro, procedió a tomar agua bajando un poco su torso y sintió el agua fresca en su lengua calmando su sed.

Hasta el momento no había tenido que usar el anillo, sabía que su mentora estaba pendiente de ella, alzó la mirada tratando de buscarle solo para comprobar, ni ella misma lograba verla tan solo sentirla a través del anillo, no había necesidad de llamarle, solo le daba curiosidad encontrarle.

“No es momento de jugar a la hora de té” dijo para sí misma y se quedó sentada sobre sus cuatro patas a la orilla de la fuente apreciando el lugar, tenía que continuar, pero después de aquel ataque tomaría un pequeño descanso para reposar la comida.

 

@ Suluk Akku

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El peligro había pasado, Gabrielle estaba a salvo y la Arcana se sentía tranquila. ¿Cuál sería ahora el siguiente paso? Suluk lo desconocía y estaba casi segura de que su aprendiz también lo hacía así que solo esperaba que la chica fuera lo suficientemente inteligente para lograr enfrentar cualquiera de los obstáculos que estuvieran. Aunque lo cierto es que sabía que lo era, durante su aprendizaje Gabrielle le había demostrado que contaba con una gran fuerza interior que le ayudaba salir siempre adelante.

No olvides que estoy aquí, Gabrielle. No olvides quien eres realmente. 

Sabia bien que podía cansar un poco de estar repitiendo las mismas palabras una y otra vez, pero es que en aquel momento era su único temor. Temía que su aprendiz no volviera a través de la puerta, que cediera ante los instintos de su animal interior. ¿Cuánto tiempo quedaba? Sabía bien que el tiempo con el que contaban los aprendices para cumplir con su prueba era limitado así que intento transmitirle esa información a Gabrielle, esperando que la comprendiera.

No había demasiado tiempo para detenerse a descansar aunque lo cierto es que la Arcana no los juzgaba si decían  tomarse un par de minutos, ya que sabía lo duras que podían llegar a ser aquellas pruebas.

@ Gabrielle Delacour

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“Y ¿Ahora qué eh?” se preguntó para sí misma, sabía que el tiempo corría. Levantó la mirada hacia arriba notando que aquello era una especie de laberinto ¿Lo era o era imaginación? “¿Es que acaso tengo que encontrarte Suluk?”  mientras lamía la pata donde sabía que estaba el anillo. Lo sabía en el fondo.

Volvió a fijar la mirada hacia arriba y movió sus orejas tratando de escuchar algo que le diera alguna pista para salir de ahí aunque su cuerpo quería quedarse donde estaba ¿Por qué partir cuando estaba en medio d3e todas esas comodidades?

Escuchaba distante, sabía que podía salir de ahí usando sus instintos ganados como coneja, así como con la astucia de humana que le caracterizaba. Suspiró y sintió el aire de nuevo entre su pelaje, detestaba saber que su blanco perfecto ahora era una especie de café a causa de la tierra eran cosas en las que tenía que jugársela.

Sus ojos miel se detuvieron en los bordes de cada pared que veía hasta ver uno que era diferente a los demás ¿Sería aquella la puerta? ¿Sería más ágil corriendo entre los muros o escarbando? Escarbando podía huir con facilidad de cualquier depredador que se encontrara en el camino corriendo hacia ella lograría ganar tiempo.

La Delacour miró por última vez esa pequeña área de descanso, acercó su rostro al agua de la fuente y se miró a sí misma, parecía tan vulnerable y sintió un ligero dolor en el pecho, sí emociones ¿Quién era esa persona que tenía como sombra a lo lejos de su mente? Rexdemort estornudó y limpió su rostro con las patas delanteras había llorado y le costaba mantenerse estable, su pecho demostraba su respiración agitada ¿Dónde estaba él? “Le dejamos atrás… nos dejó atrás”.

Conocía esa voz de años y de inmediato volvió a sentirse ella misma, se sostuvo sobre sus patas traseras enfocándose, dejaría todo atrás, ni siquiera sus mas fríos pensamientos le impedirían perder, Suluk le estaba esperando y Gabrielle era obstinada.

“Adiós” le dijo mentalmente a aquel reflejo dejando atrás aquel apellido, como si hubiera tirado una roca al agua dejando varias ondas que al final terminarían desapareciendo, tenía un mejor futuro por delante y lo sabía, ya no había que temer si no dejarse llevar. Corrió de inmediato a una pequeña salida entre los arbustos, y se empujó con las patas traseras para caber entre los pequeños huecos, tenía muy presente la dirección en su cabeza y sabía que guiándose por sus instintos de animal unidos a ella lograría llegar.

Un pasillo le esperaba, miró hacia ambos lados y apresuró sus pasos, la agilidad y fuerza de sus patas traseras le ayudaban a recorrer casi por metros el camino, por más que corría no sentía el cansancio si no el viento recorrer entre sus orejas, su pelaje, y por segundos paró para analizar el lugar.

El olor a tierra húmeda le hizo calmarse un poco ¿Sería bueno escarbar y evitar posibles contratiempos? No, quería más. La puerta se encontraba más cerca de lo que ella esperaba a lo que miró hacia ambos lados buscando alguna trampa pero se arriesgaría, casi pudo sentir su sonrisa altanera en su forma animal pero la mirada la delataba.

Dio la última corrida sintiendo libertad en el zigzagueo de su andar casi inaudible, se había mezclado a la perfección aquel talento innato de la Delacour de caminar grácilmente con la de su animal, era casi una danza verla correr de un lado a otro, sintió el anillo y la presencia cada vez más fuerte de seguro estaba cerca, su corazón latía con fuerza, no era la prisa, era emoción.

Y se detuvo. Ahí estaba la puerta, sonrió para ella misma y con sus dos patas rascó la puerta como si pudiera abrirla. “Y ahora qué ¿Eh?” dijo para sí mientras se sentaba para acicalar su rostro, sentía frustración al estar aún llena de tierra y sus patas comenzaron a tratar de limpiar lo que alcanzaba de su cuerpo “Por qué no abre esta puerta…” se preguntaba para sí mientras terminaba de limpiar su oreja izquierda, cualquier cosa sabía que podía recurrir a su guía pero por el momento esperaría.

 

@ Suluk Akku

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Debes encontrarte a ti misma, Gabrielle, debes encontrarte a ti misma.

La arcana no tenía ni idea de la prueba que la chica tenía que enfrentar, pero sabía que no sería nada sencillo para ella. Igual y ella estaba ahí para cualquier cosa que ella pudiera ocupar. Estuvo atenta a sus movimientos en aquel mundo paralelo en el que Gabrielle se encontraba, podía sentir su determinación y sabía bien que ella no desistiría en ningún momento de cumplir su prueba.

Y entonces, ese momento que estaban buscando sucedió. Algo había cambiado dentro de la chica y con ello el vinculo con el anillo se había hecho completamente fuerte, Gabrielle había dominado la habilidad y ella se sentía enteramente orgullosa. Eran raros los aprendices que no lograban superar su prueba al primer intento, pero siempre existía una excepción a la regla.

Por suerte, Gabrielle no había sido esa excepción y ahora se encontraba ahí, del otro lado de la puerta aún en su forma de conejo esperando a que Suluk abriera la puerta. La arcana fue lo más rápida que pudo, abrió la puerta para que la chica lograra volver junto a ella. Y una vez que esta estuvo de nuevo dentro de la pirámide, abandonó su forma de conejo para ser de nuevo una humana. Eso siempre sucedía, el aprendiz terminaba tan agotado que apenas cruzar la puerta volvía a su forma original.

- Felicidades, Gabrielle. Has logrado superar la prueba, ahora es momento de que regreses a casa. Y no lo olvides, ahora ese anillo que te entregue al principio de la puerta es algo realmente importante para ti, debes protegerlo con todas tus fuerzas.

@ Gabrielle Delacour

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La puerta se abrió frente a ella, no sabía si ella misma le había activado pero al ver a su guía le miró casi con orgullo levantándose en sus dos patas traseras antes de cruzar la puerta. Al instante de cruzar casi por instinto logró regresar a su forma humana; era como respirar de nuevo, no es que el estar en su manera animal le era difícil si no que todo aquello había sido un reto no solo para su pequeño cuerpo si no para su mente.

Parpadeó varias veces y respiró profundo llenándose de aire los pulmones para soltarle casi al instante  ¿Era cansancio? Y era de esperarse después de tanto ahí adentro. La Black sonrió al ver a la arcana y escuchar sus felicitaciones, al fin había cumplido una de sus tantas metas de niña y sobre todo unirse con algo que ella amaba y valoraba tanto desde el día que le encontró.

- No lo olvidaré y prometo cuidarle.

Dijo mientras apretaba el puño sonriente sintiendo el metal entre sus dedos. 

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