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Ficha de Cath Dark


Publicaciones recomendadas

Catherine Gryffindor Haughton.


Datos Personales:


Nombre del Personaje: Catherine Gryffindor Haughton.

Sexo: Femenino

Edad: Joven, 18 años

Nacionalidad: Italiana.

Familia(s):
* Gryffindor
* Haughton

Padre(s) Sanguíneo:
Kris Gryffindor
Mónica Malfoy Haughton

Padre(s) Adoptivos: --

Trabajo: --



Poderes Mágicos:


Rango Social: Unicornios de Bronce.

Bando: Neutral

Rango dentro del Bando: -

Nivel de Poder Mágico: 1

Puntos de poder en objetos: 20

 

Hechizos adicionales:


Puntos de poder en criaturas:

 

Criaturas controlables en asaltos y duelos:


Habilidades Mágicas:

Conocimientos Especiales:
-Defensa Contra las Artes Oscuras
-Conocimiento de Maldiciones

Perfil del Personaje:


Raza: Humano

Aspecto Físico:
Tez pálida, aunque no del todo, piel tersa, siempre fría. Mide entre los 1.77 m. Delgada, aunque no demasiado, lo que le distingue es su peculiar silueta, la cual se aminora al llegar a la cintura y se ensancha al toparse con las caderas, posee una larga, abundante y rubia cabellera que culmina en su cintura, grandes ojos esmeralda, labios finos y delineados, su aspecto es poco inusual, ya que la mayoría de las veces viste de manera muy extraña, esto depende bastante de su estado de ánimo.

Cualidades Psicológicas:
Una joven alegre y con mucho potencial, le gusta socializar, aunque no siempre le resulta fácil, o no sucede como lo espera, ya que es de un muy fuerte carácter; defiende sus ideales sobre todas las cosas, aunque de la misma manera sabe reconocer sus errores (pero no los acepta) Fácil de persuadir y de ser persuadida, no por todos, sin embargo esto solo le sucede con un par de personas, lleva en su interior en profundo vacio, producto de la soledad que ha experimentado a lo largo de su vida.
Historia:
El otoño estaba por entrar, hojas secas y plantas marchitas se percibían por doquier, sin embargo los vientos golpeaban tan fríos como el invierno en plenitud. La pelirroja cabellera de la Haughton se sacudía al compás de las gélidas corrientes en tanto su rostro divisaba el andar de sus pies. A pesar de sus diversos intentos no lograba de alguna manera traer a su mente segmentos de algunos recuerdos que flotaban en sus pensamientos, tal pareciera que sufría de un tipo de amnesia. Su mirada lucía triste pero más que nada esta se encontraba perdida; tras rondar un por un par de calles solitarias dio vueltas sus talones y desapareció entre las sombras para verse después desconcertada en el centro de su habitación.

Hacía días que Kriz no tenía noticias de Mónica, su repentina ausencia le había dejado confuso y estando lejos de Londres no sabía qué hacer con una niña tan frágil en brazos. Consideró la opción de llevarla consigo pero tomando en cuenta la mala racha que ambos estaban pasando decidió dejar a la pequeña en manos de Florence Merian**, esta fue amiga de ambos bastante tiempo atrás y no fue sino en ese lugar en donde la vio después de tantos años; Venecia paría un buen lugar para que la niña creciera, lejos de los tiempos de los difíciles y del notorio caos en el mundo mágico. Bajo la luz de la luna lo único que Florence vio fue la silueta del joven mago haciéndose cada vez más tenue.

Catherine fue el nombre de la hija de aquellos magos, siendo esta la única niña en casa, su vida fue como la de una persona más en el mundo; desde pequeña se dio a notar su gusto por la música siendo este motivo para que su "tía" Florence le llevara desde los tres años a la academia en donde los bellos sonidos se respiraban en el ambiente. Lo único de lo que la rubia tenía conocimiento en torno a su origen era la existencia de su padre el cual la visitaba frecuentemente.

Parte de su niñez tuvo lugar en el sitio que le vio llegar al centro de Venecia pero fue hasta los cinco años que esto sucedió de esta manera ya que tras pasar el tiempo a decisión de Florence, Catherine fue a un internado en la ciudad de Marbella. La linda Marbella, la niña de ojos verdes no olvidará nunca ese día por ser la primer vez que salía de viaje e igualmente la primer vez que tuvo el permiso de acercarse al mar. La felicidad que derrochaban tanto sus ojos como sus labios era indescriptible, radiaba al atardecer de la costa siendo esta la última puesta de sol que viera de manera placentera en algún tiempo. Al día siguiente justo a la misma hora se encontraba confusa en un salón ocupado por niñas de su edad y mujeres que servían la merienda.

- Mi nombre es Luisa Valencia**, ¿Como dices que es que te llamas?- Le dijo la niña de complexión delgada que se adentraba a su habitación.- La prefecta me ha dicho que serás mi nueva compañera de recamara… Sabes que hace unos meses que no tengo a nadie aquí, no sé porque, pero todas huyen, espero y no hagas tu lo mismo. – Mencionó en tanto rebotaba en la cama de junto. – Y tu nombre era…

-Catherine – Citó con un tenue gemido. – Me llamo Catherine. -

-Muy bien Catherine pues vamos a hacer compañeras el tiempo que nos toque serlo, Me caes bien- Expresó mientras extendía su mano a lo largo. – Y ahora vamos a la cama que mañana será un día feo. – Le indicó señalando con la mirada su recamara. -Vendrán pronto a dar revisión y no querrás que te vean despierta. Pasa buena noche. – Tras escuchar estas palabras Cath se metió en las sabanas cubriendo por completo su rostro y cerrando con fuerza sus ojos hasta quedar profundamente dormida.

Así pasaron los años, día y noche tras los muros del internado, clase tras clase, nota tras nota, instrumento tras instrumento pero con la amistad de Luisa a un lado. Esperando con ansias el final de cada mes para salir y aguardar la visita de Florence y de Kriz. Estas salidas eran al mismo puerto que vio su llegada a Marbella. Al parecer de igual forma eran las visitas de los internados que se encontraban en la zona puesto que varios alumnos uniformados salían al mismo lugar en los días que ellas tomaban sus descansos. Luisa se había encargado de hacerle amistad a la rubia con varias chicas de otros internados así como con jóvenes que ella conocía. Después de varias visitas al puerto del sur de Marbella ya era de esperase que sólo anhelaran esas fechas para salir a conversar con Nathan** joven apenas tres años mayor que ellas, estos solían aguardar a los que les visitaban jugando por la orilla de la playa y en veces en el mismo lugar tocaban sus violines a la par.

Con dieciocho años por cumplir Catherine tenía una vida plena y feliz en aquel lugar, estaba por llegar al tiempo que se le había sido destinado en ese sitio teniendo la esperanza de regresar a la Venecia que no olvidaba, pero a la par con la nostalgia de dejar a las amistades formadas, al bello puerto de Marbella y al chico que se había convertido en algo más que su amigo. Nathan ahora con la edad suficiente se había dejado de la escuela para dedicarse a lo que más le gustaba; la música, misma que les unió durante una larga jornada. Tras las visitas respectivas ambos vagaban por la orilla de la playa observando el caer de la noche erróneamente consientes de lo que se les deparaba juntos.

Semanas antes de cumplir dicho plazo Catherine fue avisada de todo lo que conllevaba la magia y de su pronta estadía en el mundo mágico. Al principio lo comprendió como una mala broma puesto que eso iba en contra de todo lo que en ese lugar le habían enseñado rehusándose a abandonar el lugar sin tener la certeza de ir a Venecia. Pero la decisión no estaba en ella, así que después de concluir su estadía en Marbella su padre le esperaría para llevarla a Londres.

El adiós no fue fácil, pero era necesario, más de diez años juntas se decían de manera sencilla aunque no lo fuese, Luisa regresaba a España con sus padres y de igual forma en planes tenía el seguir tocando, Marbella sólo había sido escenario de aquella amistad y le esperaría con entusiasmo para volver a vivir y tocar a las orillas de su playa. Florence y su padre le esperaban a distancia para marcharse, con lágrimas en los ojos Catherine partió de aquel lugar sin darle la despedida a Nathan, el miedo y la melancolía se lo impidieron. Quiso borrar todo aquello en su mente tratando de abrir una nueva página en su vida imaginando lo que haría al arribar a su nuevo hogar.

Su llegada fue nocturna haciéndole esto imposible el percibir con claridad el lugar en el que se encontraba puesto que las farolas que se encontraban en aquel sito eran de un débil resplandor. Tiempo después se vieron ante un imponente castillo, a Catherine no le agradaba del todo pero no pudo expresar su inconformidad. Kriz llamó a la puerta y mientras esperaban este descargaba el equipaje. Un par de elfos domésticos atendieron el llamado, al parecer les esperaban ya que les hicieron pasar de inmediato al centro de la sala principal.

-Te quedarás aquí bonita, irás a la academia y harás todo lo que platicamos en el camino. No puedes ir conmigo, al menos no por ahora, pero te aseguro que nada te faltará acá. – Le susurró Kriz al oído mientras se disponía a salir. – Te quiero. – Se escuchó antes del cerrar de la puerta.

De nuevo la joven se encontraba en un lugar ajeno a ella y sin la menor idea de lo que pudiese encontrar ahí, uno de los elfos que los recibió le hizo una seña con los dedos dándole a entender que le siguiera. Ascendieron varios escalones hasta situarse en el sexto piso de la torre en donde se abrió paso para adentrarse en la que sería su recamara. Era amplia y con un enorme ventanal mismo que se apresuró a abrir para contemplar el oscuro firmamento. Tenía años que no sentía la sensación de libertad que en ese momento le recorría por todo el cuerpo; al ver que la joven estaba complacida el elfo sonrío tras finalizar de acomodar el equipaje.

-Bienvenida al castillo de la familia Haughton. Estoy a sus órdenes- Seguido de mencionar esto un chasquido hizo que la criatura desapareciera.

La joven con un pálido semblante se sentó sobre la esquina de su cama tratando de atar los cabos que estaban sueltos ya que en el viaje su padre evitó de todas las formas posibles el hablar de su madre, esta fue la actitud que le hizo desconfiar de su estadía en el mundo mágico haciendo que su mente se llenara de absurdas historias en torno a ella y de su propósito en aquel lugar. Un trozo de pergamino se posaba sobre la pequeña mesa del centro de la habitación; "Espero disfrutes de tu estadía en el castillo, te dejo los pergaminos correspondientes a tus clases en la academia, estas están por dar comienzo. Bienvenida. Recibe un cordial saludo" Aquella nota estaba sin firmar lo cual no le sorprendió, ¿Qué otra acción extraña podía esperar? Sin pensarlo se cambió de atuendo para meterse entre las sabanas de su recamara, cerró fuertemente los ojos tapó su rostro y después de unos minutos quedó profundamente dormida.




** Personajes no existentes en el foro



Pertenencias:


Objeto Magico Legendario: .

Objetos Magicos:

Varita Mágica:
Clasificación: AA
Puntos de poder: 20 puntos.

Mascotas y Criaturas: --

Criaturas en la Reserva: --

Elfos:
Valnie: Elfina, de tamaño más pequeño de lo habitual. De ojos oscuros y diminutos, posee una larga e inusual nariz ya que esta como sus orejas son de tamaños mayores.



Licencias, Tasas, Registros:


Licencia de Aparición:
Licencia de Vuelo de Escoba:
Registro de XXX:



Otros Datos:


Otros datos:

Cronología de cargos:

Premios y reconocimientos:



Links de Interés Referentes al Personaje:


Link a Bóveda Personal:
Bóveda del personaje
Bóveda de la familia Gryffindor
Bóveda de la familia Haughton

Editado por Adr.

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Objetos Mágicos:

Certificados por el Ministerio de Magia.

El Ministerio de Magia informa el personaje de: Cath Dark ha sido aprobado con el siguiente objeto.

Objeto: Varita mágica.

Clasificación: AA

Puntos: 20

Total de puntos: 20

 

De acuerdo a lo especificado en el tópico Ministerio de Magia v2.0, las fichas nuevas solamente pueden tener una varita mágica, para añadir más objetos y criaturas mágicas o no mágicas, podrás comprarlos próximamente en la Tienda . Por ese motivo, se te han quitado los demás objetos que figuraban en la ficha.

No olvides inscribirte en la Academia de Magia y Hechicería, te ayudara a mejorar todos los aspectos de tu personaje. Puedes inscribirte en Oficina de Inscripciones, hasta que salgas de la Academia, tu rango social será el de Aprendiz y el Bando será neutral.

 

A los personajes inventados, es decir, que no son manejados por una cuenta, se les pone el ** para diferenciarlos.Recuerda que no puedes editar tu la ficha. Tienes que hacer postear de nuevo, aunque la primera vez que pidas una modificación hagas doble posteo para solicitar el cambio, el cual será realizado por un moderador. De esa forma vemos que no tengas cosas ilegales.

 

Atentamente:

Niko Uzumaki

Moderador de Harrylatino.org

Nota: La ficha y el perfil ya han sido actualizados.

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  • 2 semanas más tarde...

Holo Niko! B)

 

Vengo a molestar con dos que tres detalles, son pequeñitos ... espero y pronto este mi historia *odiandola mucho* :cry: Me ha dado mucha guerra, ya vendré pronto a pegarla B) pero bueno, a lo que venía...

 

Edad: 18 años (ese fue un error de dedo <_< )

 

Padre(s) Adoptivos: Althea G. Malfoy

 

Familia Adoptiva: Foster

 

Me parece que no hay bóveda, o estoy medio ciega... si la hay me vengo rápido a pasarla (Pero creo no) :wacko:

 

Ahora si! sin más por el momento me despido!

Saludines! ^_^

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  • 1 mes más tarde...

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División de seres, duendes y espíritus

Ministerio de Magia

 

Registro de Elfos.

 

• Nombre del elfo:
Valnie

Indicar si sirve a un mago/bruja o familia: Bruja

 

• En caso de servir a un mago/bruja

Nombre del mago/bruja: Cath Dark

Tiempo en el que lleva sirviendo al anterior: Desde ahora

Nombre de quien lo registra: Cath Dark

 

Total: 1 elfo personal registrado.

 

Mónica Malfoy Haughton.

Jefa de la Dicisión S.D.E.


Regalos

  • 33
  • 3
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    • 4 semanas más tarde...

    Hola jelou xD pues nada vengo a que me cambien mi rango! *pone las manos en la cintura* ok no *ojitos* me graduo!!! *O* y qusiera porfis porfis que me cambien el rango; creo que es Unicornios de Bronce (?) Si verdad? si no se aceptan zapes (????)

     

    Bueno, chau :ninja:

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    Hola de nuevo, pues nada que ya tengo mi historia *baila de emoción* (?) Ok no. Bueno sólo la dejo. De antemano muchas gracias por colocarla. ^_^

     

    *****

     

    Historia del personaje:

     

     

    El otoño estaba por entrar, hojas secas y plantas marchitas se percibían por doquier, sin embargo los vientos golpeaban tan fríos como el invierno en plenitud. La pelirroja cabellera de la Haughton se sacudía al compás de las gélidas corrientes en tanto su rostro divisaba el andar de sus pies. A pesar de sus diversos intentos no lograba de alguna manera traer a su mente segmentos de algunos recuerdos que flotaban en sus pensamientos, tal pareciera que sufría de un tipo de amnesia. Su mirada lucía triste pero más que nada esta se encontraba perdida; tras rondar un por un par de calles solitarias dio vueltas sus talones y desapareció entre las sombras para verse después desconcertada en el centro de su habitación.

     

    Hacía días que Kriz no tenía noticias de Mónica, su repentina ausencia le había dejado confuso y estando lejos de Londres no sabía qué hacer con una niña tan frágil en brazos. Consideró la opción de llevarla consigo pero tomando en cuenta la mala racha que ambos estaban pasando decidió dejar a la pequeña en manos de Florence Merian**, esta fue amiga de ambos bastante tiempo atrás y no fue sino en ese lugar en donde la vio después de tantos años; Venecia paría un buen lugar para que la niña creciera, lejos de los tiempos de los difíciles y del notorio caos en el mundo mágico. Bajo la luz de la luna lo único que Florence vio fue la silueta del joven mago haciéndose cada vez más tenue.

     

    Catherine fue el nombre de la hija de aquellos magos, siendo esta la única niña en casa, su vida fue como la de una persona más en el mundo; desde pequeña se dio a notar su gusto por la música siendo este motivo para que su “tía” Florence le llevara desde los tres años a la academia en donde los bellos sonidos se respiraban en el ambiente. Lo único de lo que la rubia tenía conocimiento en torno a su origen era la existencia de su padre el cual la visitaba frecuentemente.

     

    Parte de su niñez tuvo lugar en el sitio que le vio llegar al centro de Venecia pero fue hasta los cinco años que esto sucedió de esta manera ya que tras pasar el tiempo a decisión de Florence, Catherine fue a un internado en la ciudad de Marbella. La linda Marbella, la niña de ojos verdes no olvidará nunca ese día por ser la primer vez que salía de viaje e igualmente la primer vez que tuvo el permiso de acercarse al mar. La felicidad que derrochaban tanto sus ojos como sus labios era indescriptible, radiaba al atardecer de la costa siendo esta la última puesta de sol que viera de manera placentera en algún tiempo. Al día siguiente justo a la misma hora se encontraba confusa en un salón ocupado por niñas de su edad y mujeres que servían la merienda.

     

    - Mi nombre es Luisa Valencia**, ¿Como dices que es que te llamas?- Le dijo la niña de complexión delgada que se adentraba a su habitación.- La prefecta me ha dicho que serás mi nueva compañera de recamara… Sabes que hace unos meses que no tengo a nadie aquí, no sé porque, pero todas huyen, espero y no hagas tu lo mismo. – Mencionó en tanto rebotaba en la cama de junto. – Y tu nombre era…

     

    Catherine – Citó con un tenue gemido. – Me llamo Catherine.

     

    -Muy bien Catherine pues vamos a hacer compañeras el tiempo que nos toque serlo, Me caes bien- Expresó mientras extendía su mano a lo largo. – Y ahora vamos a la cama que mañana será un día feo. – Le indicó señalando con la mirada su recamara. -Vendrán pronto a dar revisión y no querrás que te vean despierta. Pasa buena noche. – Tras escuchar estas palabras Cath se metió en las sabanas cubriendo por completo su rostro y cerrando con fuerza sus ojos hasta quedar profundamente dormida.

     

    Así pasaron los años, día y noche tras los muros del internado, clase tras clase, nota tras nota, instrumento tras instrumento pero con la amistad de Luisa a un lado. Esperando con ansias el final de cada mes para salir y aguardar la visita de Florence y de Kriz. Estas salidas eran al mismo puerto que vio su llegada a Marbella. Al parecer de igual forma eran las visitas de los internados que se encontraban en la zona puesto que varios alumnos uniformados salían al mismo lugar en los días que ellas tomaban sus descansos. Luisa se había encargado de hacerle amistad a la rubia con varias chicas de otros internados así como con jóvenes que ella conocía. Después de varias visitas al puerto del sur de Marbella ya era de esperase que sólo anhelaran esas fechas para salir a conversar con Nathan** joven apenas tres años mayor que ellas, estos solían aguardar a los que les visitaban jugando por la orilla de la playa y en veces en el mismo lugar tocaban sus violines a la par.

     

    Con dieciocho años por cumplir Catherine tenía una vida plena y feliz en aquel lugar, estaba por llegar al tiempo que se le había sido destinado en ese sitio teniendo la esperanza de regresar a la Venecia que no olvidaba, pero a la par con la nostalgia de dejar a las amistades formadas, al bello puerto de Marbella y al chico que se había convertido en algo más que su amigo. Nathan ahora con la edad suficiente se había dejado de la escuela para dedicarse a lo que más le gustaba; la música, misma que les unió durante una larga jornada. Tras las visitas respectivas ambos vagaban por la orilla de la playa observando el caer de la noche erróneamente consientes de lo que se les deparaba juntos.

     

    Semanas antes de cumplir dicho plazo Catherine fue avisada de todo lo que conllevaba la magia y de su pronta estadía en el mundo mágico. Al principio lo comprendió como una mala broma puesto que eso iba en contra de todo lo que en ese lugar le habían enseñado rehusándose a abandonar el lugar sin tener la certeza de ir a Venecia. Pero la decisión no estaba en ella, así que después de concluir su estadía en Marbella su padre le esperaría para llevarla a Londres.

     

    El adiós no fue fácil, pero era necesario, más de diez años juntas se decían de manera sencilla aunque no lo fuese, Luisa regresaba a España con sus padres y de igual forma en planes tenía el seguir tocando, Marbella sólo había sido escenario de aquella amistad y le esperaría con entusiasmo para volver a vivir y tocar a las orillas de su playa. Florence y su padre le esperaban a distancia para marcharse, con lágrimas en los ojos Catherine partió de aquel lugar sin darle la despedida a Nathan, el miedo y la melancolía se lo impidieron. Quiso borrar todo aquello en su mente tratando de abrir una nueva página en su vida imaginando lo que haría al arribar a su nuevo hogar.

     

    Su llegada fue nocturna haciéndole esto imposible el percibir con claridad el lugar en el que se encontraba puesto que las farolas que se encontraban en aquel sito eran de un débil resplandor. Tiempo después se vieron ante un imponente castillo, a Catherine no le agradaba del todo pero no pudo expresar su inconformidad. Kriz llamó a la puerta y mientras esperaban este descargaba el equipaje. Un par de elfos domésticos atendieron el llamado, al parecer les esperaban ya que les hicieron pasar de inmediato al centro de la sala principal.

     

    -Te quedarás aquí bonita, irás a la academia y harás todo lo que platicamos en el camino. No puedes ir conmigo, al menos no por ahora, pero te aseguro que nada te faltará acá. – Le susurró Kriz al oído mientras se disponía a salir. – Te quiero. – Se escuchó antes del cerrar de la puerta.

     

    De nuevo la joven se encontraba en un lugar ajeno a ella y sin la menor idea de lo que pudiese encontrar ahí, uno de los elfos que los recibió le hizo una seña con los dedos dándole a entender que le siguiera. Ascendieron varios escalones hasta situarse en el sexto piso de la torre en donde se abrió paso para adentrarse en la que sería su recamara. Era amplia y con un enorme ventanal mismo que se apresuró a abrir para contemplar el oscuro firmamento. Tenía años que no sentía la sensación de libertad que en ese momento le recorría por todo el cuerpo; al ver que la joven estaba complacida el elfo sonrío tras finalizar de acomodar el equipaje.

     

    -Bienvenida al castillo de la familia Haughton. Estoy a sus órdenes- Seguido de mencionar esto un chasquido hizo que la criatura desapareciera.

     

    La joven con un pálido semblante se sentó sobre la esquina de su cama tratando de atar los cabos que estaban sueltos ya que en el viaje su padre evitó de todas las formas posibles el hablar de su madre, esta fue la actitud que le hizo desconfiar de su estadía en el mundo mágico haciendo que su mente se llenara de absurdas historias en torno a ella y de su propósito en aquel lugar. Un trozo de pergamino se posaba sobre la pequeña mesa del centro de la habitación; “Espero disfrutes de tu estadía en el castillo, te dejo los pergaminos correspondientes a tus clases en la academia, estas están por dar comienzo. Bienvenida. Recibe un cordial saludo” Aquella nota estaba sin firmar lo cual no le sorprendió, ¿Qué otra acción extraña podía esperar? Sin pensarlo se cambió de atuendo para meterse entre las sabanas de su recamara, cerró fuertemente los ojos tapó su rostro y después de unos minutos quedó profundamente dormida.

     

     

     

     

    ** Personajes no existentes en el foro

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    • 1 mes más tarde...

    Bueno, vengo xD

     

    Acá el asunto es que me hice asi como que pelotas con lo de mis conocimientos, fui y posteé para que me los dieran ---> Look Y ya. (?) El caso es que necesito de ellos para poder empezar a trabajar: "Por favor, una vez que solicites los conocimientos en tu ficha, avísame" Así me dijeron :unsure: , y pues no se que se le hace si me tengo que esperar a que me digan algo de ese lado o solamente tengo que venir a molestar aqui. Ando re perdida del foro, no me regañen (?)

     

    Son estos:

    -Defensa Contra las Artes Oscuras

    -Conocimiento de Maldiciones

     

    Bueno, eso es todo, gracias. Me huyo :ninja:

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