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Tabla de líderes

  1. Leah Snegovik

    Leah Snegovik

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  3. Liam Black

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  4. Emmet Haughton Gaunt

    Emmet Haughton Gaunt

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Contenido popular

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  1. http://i.imgur.com/aoHebp4.png Historia: Se dice de los chinos que son personas muy listas, pero también son también taimadas y timadoras. Ojalá alguien hubiera advertido a los tres magos que empezaron a negociar la compra de aquel parque de atracciones a pocos kilómetros del popular Callejón Diagón. Mientras que en el mundo muggle, lo normal era visitar las instalaciones que se pensaban comprar, algunos magos resultaban demasiado confiados como para creer que alguien podría engañarlos por el simple hecho de enarbolar una varita. Cierto grupo de magos chinos, hicieron creer a sus compradores que estaban haciendo el negocio de sus vidas, adquiriendo un amplio terreno lleno de vida, con atracciones funcionales y servicios activos. Que el parque de atracciones que estaban vendiéndoles funcionaba a las mil maravillas y que la gente hacía cola por entrar. Lo único cierto de todo era que el terreno amplio, pero estaba lleno de matorrales y hojarasca hasta donde alcanzaba la vista. El gran parque de atracciones sólo contaba con una única atracción: una montaña rusa de madera que parecía que el viento podría echar abajo en cualquier momento. El único servicio que presentaba era un puesto ambulante oxidado de perritos calientes. No contaba ni siquiera con uno de esos retretes portátiles a los que acudir si al visitante le entraban ciertas necesidades fisiológicas. Tendrían que haber empezado a sospechar algo cuando los chinos exigieron de forma insistente sobre el pago en efectivo de galeones. Aún más cuando habían declinado la petición de acompañarlos hasta el lugar en el mismo día aduciendo que era muy tarde y que se reunirían en la puerta del flamante Parque de Atracciones al día siguiente por la mañana. De aquellas personas no se volvió a saber más pese a que lo intentaron por todos los medios posibles días más tarde. Fue como si los chinos se hubieran caído por un agujero negro, imposibles de rastrear o seguir, desapareciendo con los galeones que le habían robado a aquellos magos incautos a los que les habían vendido una completa ruína. Los nuevos propietarios de Magic Land eran: Orión Black, Luisitha Black y Gatiux Malfoy. Allí se encontraban, en la entrada del Parque de Atracciones mirando lo que les rodeaba con la boca abierta. Eran dueños de una ruina que estaba lejos de dar beneficio alguno. Distribución actual: Magic Land cuenta con una pequeña entrada con un letrero desvencijado donde se lee Maic Lanp, en el hueco donde se suponía que tendría que estar la G no hay nada, mientras que la D cuelga del revés. Bajo esta entrada está la zona de taquillas, un cubículo de 2x2 donde se cobra el ticket a los clientes que quieren acceder al parque. Aunque podrían colarse por los numerosos agujeros que tiene la valla. Es un terreno enorme, ubicado a unos pocos kilómetros del concurrido Callejón Diagón, en el que sólo hay matorrales y hojas secas en la mayor parte del mismo. No cuenta ni con un triste árbol que de sombra o una fuente donde beber agua. Hay zonas donde la tierra no tiene nada y se acumulan enormes cantidades de barro cuando llueve. Dentro del parque hay un puesto ambulante de perritos calientes frente a un banco de piedra con moho verde y húmedo. La única atracción disponible del parque es una montaña rusa de madera que parece que se va a caer a pedazos si sopla un poco de viento fuerte. Resulta extremadamente increíble que ésta funcione o que respete alguna medida de seguridad. Más allá de la única atracción del lugar hay un letrero que dice: [PARQUE EN CONSTRUCCIÓN] http://i.imgur.com/8zSAktb.png
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  2. http://i.imgur.com/jtw2tZc.png Había llegado el día en el que daría su primera clase, la ansiedad no lo dejó dormir durante toda la semana previa, estuvo preparando las lecciones que le daría a su alumnado y especulando con cual sería la mejor manera de llevar adelante la clase. Con una poción multijugos logró cambiar su aspecto radicalmente, ahora un cabello liso y largo de color negro caía sobre sus hombros lo cual hacía sobresalir aún más la palidez de aquella tez blanca de su nueva piel y los ojos saltones de un tono más oscuro que la noche. Esa nariz ganchuda y ancha que se inclinaba hacia abajo y los primeros indicios de vejez en las arrugas que exhibía libremente, habían cambiado de manera radical el aspecto de su cuerpo, pero seguía siendo él, seguía siendo Dovakhin Haughton. Aquella mañana se levantó temprano, desayunó y se vistió con una túnica negra la cual hacía juego con las demás prendas de vestir que llevaba puestas. Se encargó de cancelar todas sus obligaciones y responsabilidades y encaró hacia la cabaña en la que se llevaría acabo la clase. Era su primera experiencia como profesor y no la hacía en las conocidas instalaciones de la universidad, sino en el mismo terreno pero lejos del edificio. El lugar que eligió era una cabaña que estaba situada justo en el medio de dos montañas que a su vez sostenían en la superficie dos bosques frondosos (a partir de ahora Bosque Este, y Bosque Oeste) La cabaña era de tamaño medio y estaba prácticamente suspendida en el aire, encastrada entre las rocas más fuertes de cada montaña. Debajo había un vacío el cual a simple vista daba a entender que quien caía allí, sufría una muerte lenta y rápida a la vez, dolorosa e inminente. En la base del suelo de la cabaña había una pequeña escalera de madera que llevaba hacia la montaña oeste. Al final de la escalera un soporte individual (también de madera) que estaba sostenido en otra roca y el cual tenía una cuerda que colgaba desde la superficie de la montaña, sin embargo no había manera de llegar a ella sin utilizar la soga, es decir para deslizarse sobre ella, descender hasta el soporte y utilizar la escalera para finalmente dar con la puerta de la cabaña. Aún así el Haughton había olvidado asegurar las maderas de la escalera por lo que no sería una sorpresa oír el crujir de las mismas si alguien las pisaba. http://i.imgur.com/it1tkhI.png Dentro de la casucha había un interior más grande de lo que parecería visto por fuera, la estabilidad era perfecta y no había indicios de balanceo ni posibles derrumbes. En el centro de la clase había una mesa de trabajo, en el cual los alumnos llevarían acabo sus evaluaciones y trabajos respectivos en las clases. Contaba con un libro que contenía diferentes tipos de pociones y sus recetas, un caldero, algunos ingredientes y una hoja dada vuelta. Al fondo se podía observar un escritorio más grande perteneciente al profesor, donde Dovakhin estaba sentado. Ese sería el sitio donde llevara los apuntes, notas, referencias y demás datos importantes de interés exclusivamente docente. Aquella mañana el Profesor Haughton había enviado una carta a su única alumna de ese mes. Maida. La recordaba de un incidente en el callejón, pero no revelaría su identidad para divertirse un poco con la pobre estudiante. La carta detallaba exactamente cómo llegar al salón y pedía encarecidamente que fuese sin comer y ni beber nada durante veinticuatro horas exactas para que no hubiese problemas con las pociones y demás. Sólo era cuestión de tiempo para que la bruja llegara y el tempestad estaba realmente ansioso por comenzar con aquella clase. Todo marcharía sobre ruedas. Cuando finalmente la puerta se abrió, Dovakhin la recibió desde su escritorio con una expresión de júbilo en su rostro. —¡Bienvenida!— Y todo comienza una vez. http://i.imgur.com/ui8Mhwa.png
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  3. El ambiente estaba muy relajado, estaba en el taller junto a las varitas, con todo el amor del mundo les hable y les pedí perdon por todo el tiempo que habia estado alejada de ellas. Las amaba a cada una en su singularidad y ellas me habian hecho sentir su carino y por supuesto también su enojo. Escuche la campanilla de la puerta aunque habia sonado algo diferente esta vez, cuando me voltee vi a mi querida hija que volvia de sus vacaciones. La abrace con fuerza la llene de besos y la mire: parecía una princesita . - ¿sabes cuanto te amo hija? Tome su carita, la acaricie suave, mire a Joaquin y le sonreí. - Como les fue en el viaje... se ven muy felices Abrace a mi socio y bese sus mejillas, volvi con mi hija y recibí un paquete. -Saben que amo las sorpresas... Mire de manera complice a Joaquín, el vestido era precioso ya conocía el buen gusto de mi querido socio y amigo del alma. - Esta hermoso gracias... Fui entonces interrumpida por el ruido de la campanilla, Arcanus por fin habia llegado, mi pequeña Helena lo miro y fue conmigo. -Arcanus, ¿como estás?... ven Helena La lleve de la mano y fuí hasta donde estaba el mago, le di un fuerte abrazo. - bienvenido a Ollivander's... te presento a mi hija Helena y a mi socio y gran amigo Joaquín Granger... Los presente con una sonrisa, no habia tenido tiempo de hablar mucho con mi socio pero en una misiva le habia contado en breves palabras la situación. -hija este mago nos va ayudar en la tienda para que todo muy bien y va a vivir alla arriba en a tercer planta. Le explique a mi pequeña, tenia la Esperanza que entre todos hiciéramos q ese negocio brillara como en otras épocas. @@Joaquin Granger @@Arcanus
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  4. Sentía que iba a desmayarse, que su corazón iba a salir despedido del pecho sincelado y que no iba a poder dar ese paso que siempre quiso en toda su vida; pero todos los intentos salieron fallidos terminando en la misma nada hasta el punto de acabar con la pizca de humanidad que quedaba en el original. Necesitaba calmarase y eso apsaría cuando viera a su madrina y a sus madres en la ceremonia acompañándolo hacia el altar. Podía escuchar las voces de los invitados que iban llegando al patio trasero. Su habitación tenía el ventanal del balcón abierto y la melodía de la orquesta estraba por allí "calmando" un poco al vampiro. Estando de espaldas a la puerta de su habitación una persona ingresó haciendo que se volteara en el momento para confirmar quien era. Su madrina, Alyssa, ya estaba en el cuarto del vampiro lista para ayudarlo a vestirse. - Alys ... mi vida. Jadeó como si hubiese corrido una maratón mientras escuchaba cada una de las palabras de la Ángel Caído. Esa mujer que tanto lo había ayudado a crecer hasta lo había tenido en cuenta para la organización de una gran competencia que se llevó acabo dentro del bando. Por eso, y mucho más, la había escogido como madrina de su boda para que lo acompañara en ese momento en que no sabía como reaccionar: ¿quedarse o desaparecer? ¿cuál era la mejor opción?. Intentó borrar esos pensamientos de su cabeza y se ubicó en lo que la bruja le estaba diciendo. - Esta bien - le contestó mientras la veía que se metía en su closet - Allí están los trajes, corbatas, zapatos y moños para elegir el conjunto ... tengo tantas cosas en la cabeza que ni sé como vestirme - siseó con pesar mientras se sentaba en su cama con la única prenda de vestir puesta que tenía, su ropa interior. Dio un sobresalto que casi lo obligó a tomar su varita que descansaba encima de la mesita de luz pero al ver que era su madre se quedó tirado en la cama soltando un gran suspiro. Tenía todas las emociones y sentimientos a flor de piel que cualquier cosa lo ponía a la defensiva. - Al fin ... Soltó y salió como un nene chiquito que busca los brazos de su madre para resguardarse en ellos. Cerró sus ojos en aquél momento al contacto con su madre y sólo escuchaba los latidos de la Ivashkov trayéndole los recuerdos de cuando estaba en sus brazos. Se separó y la miró a los ojos logrando aquél contacto madre-hijo que sólo ellos podían lograr. - ¿Vieron a Darius? No se ha ido, ¿cierto? ¿Hay mucha gente? ... Fue como un torbellino de preguntas para su madre. Quería que todo saliera de manera excelente por lo que los nervios lo llevaban a ponerse en ese estado. Una risita se escapó al ver a Alys cargada con varias combinaciones de atuendo para probarle a Emmet como si fuese un maniquí. Asintió a la última frase de la Ivashkov que hacía referencia a la presencia de su otra madre. @ @@Alyssa Black Triviani
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  5. http://i711.photobucket.com/albums/ww117/Periodicomortis/Academia/eemm-1.jpg Tal vez debiera haberme extrañado haber recibido una carta muggle en el buzón de la Mansión Potter Black. Por supuesto, una hechicera cualquiera del pueblo hubiera, al menos, hecho un ademán de desconfianza. Sin embargo, yo estaba muy familiarizada con el mundo muggle, así que recibir una invitación para un evento de Poesía en un famoso bar de Liverpool, con música de The Beatles de fondo, me pareció de lo más normal. Me apetecía tanto ir que ya me había vestido con un psicodélico vestido azul y el pelo recogido con una diadema del mismo color, con unas botas blancas de charol de tacón muy alto. Estaba dispuesta a bailar como una descosida en aquel lugar, donde se iba a celebrar aquel certamen. Lo tenía todo preparado para ir hasta la ciudad de Liverpool cuando me llegó la notificación de la Academia. -- ¡Nooo! -- creo que mi grito asustó a un par de gnomos del jardín, que se escondieron tras el parterre de flores blancas. -- ¡No pueden hacerme ésto! Por supuesto, iba a presentar mi renuncia, un papel de baja del sanador, una foto mía con viruela de dragón, una pócima desmemorizadora a los directores... Se me ocurrieron mil y una excusas que dar pero ninguna con el suficiente valor para poder dejar de ser profesora de Estudios Muggles por un mes. Estudios Muggles... ¿Qué hay más muggle que acudir a Liverpool desde Ottery sin usar nada mágico ni la magia... Sonreí y me dispuse a partir a mi fiesta beatleleosa, aunque primero mandé un pergamino a mis alumnos para que se unieran conmigo (@ , @ , @@Romina Black Lestrange y @ : Queridos alumnos: Os espero en el Flanagans Apple (18 Mathew Street), en Liverpool. Empezaréis la clase aún antes de llegar allá. Tenéis que llegar usando un medio de transporte muggle, con ropa muggle y, sobre todo, sin la varita. Quien tenga la varita encima cuando se presente ante mí, habrá suspendido de inmediato. Me estaré tomando una pinta mientras llegáis. No tardéis o tendréis que aguantar a una profesora con muchas pintas de cerveza encima. Saludos, queridos alumnos, Sagitas E. Potter Blue
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  6. http://i.imgur.com/THL6S2O.png A las nueve menos diez, una a una, las velas empezaron a encenderse desde lo más profundo de la cabaña hasta llegar a la puerta. El resplandor esmeralda se escapaba entre las rendijas de la puerta y las ventanas, todas cubiertas con tablas de madera irregulares y pesadas que parecían haber sido colocadas para encerrar algo peligroso. Y como era usual cada noche, una espesa bruma blanquecina se extendió por la zona donde la cabaña tenía su lugar dentro del bosque, haciendo incluso más teatral su mera existencia; sin embargo, lo cierto era que la casucha sí resultaba tétrica en realidad. Tan pronto la luz se hizo presente en el interior un siseo amenazante empezó a escucharse por lo bajo por todo el terreno, curiosamente seco y desprovisto de nieve a diferencia del resto de la Universidad, como el murmullo de un alma en pena. Era una advertencia. Y ningún mago, por más tonto que fuese o por menos conocimientos que tuviese, sería capaz de ignorar el por qué de dicho aviso. El rumor que rondaba la niebla, el terreno y la cabaña no era la voz de ningún mago, ni la voz de la profesora, era el murmullo de las maldiciones y el poder que éstas mantenían incluso cuando habían pasado años, quizás décadas, desde que fueron pronunciadas. Un puñado de ramas secas crujió bajo el peso de una persona a la derecha de la cabaña y las velas dentro parpadearon por el viento, que se coló entre cada espacio sin cubrir de la maltrecha construncción. Había sido una aparición silenciosa y cuidada, como si la persona que acababa de arribar tuviera la misión estricta de no perturbar la zona con su presencia. Y así era. Incluso sus pasos parecían contenidos por una delicadeza aprendida, una forma de mantener en calma lo que aún no acababa de acostumbrarse a ella. Porque, al igual que las serpientes, la magia negra puede actuar en contra de lo conocido sólo por cuestiones de naturaleza. La figura quedó a la vista sólo a un par de metros de la puerta, oculta por la niebla y quizás por voluntad propia. Portaba una túnica oscura y pesada, perfecta para combatir las bajas temperaturas de la fecha, con la capucha cubriendo su cabeza como si fuera un misterioso desconocido. No obstante, antes de colocar la palma de la mano en la superficie helada de madera, descubrió su larga melena rubia y alzó la barbilla, presentándose con algo o alguien antes de entrar. Un respeto protocolar que no estaba dispuesta a comparitr con nadie, al menos de momento. Dentro la luz no era más fuerte de lo que se podía ver por fuera, de hecho, parecía mucho menos potente desde ahí que desde la lejanía. Reinaba la penumbra y el olor a moho, antigüedad y algo dulzón -¿o era agrio?- e imposible de clasificar. ¿Era agradable? ¿Repulsivo? Como si alguien hubiera colgado un ambientador de azufre en algún lugar de la cabaña. Pero era lo menos perturbador de todo, a decir verdad. Sólo había una mesa circular adornando el interior, rodeada de irregulares troncos manchados por el tiempo y la humedad, con diferentes libros, pergaminos y utensilios de redacción dispersos por ella. Eran objetos viejos y sucios, no porque estuvieran llenos de alguna sustancia, sino porque daba la impresión de poseer algo más en su superficie. Al fondo había un agujero rústico que cumplía la funciónde una chimenea y ésta se encendió con un fuego parsimonioso, de tonos cálidos comunes, cuando chasqueó los dedos. Y no sólo para calentar un poco el gélido ambiente, sino porque era la claridad que necesitaba o nadie vería nada y, entre esas cosas, a ella misma. Parecía ser una mujer joven, no mayor de treinta años, pero sólo hacía falta verle los ojos para notar que tenía más edad de la que aparentaba y sólo había que echarle un vistazo para darse cuenta de que tampoco era humana. Cada rasgo facil era fino y delicado, afilado, peligroso. Era un súcubo y era la profesora. Alguien que sabía perfectamente bien de qué iba su clase. Así que cuando los diez minutos restantes culminaron, se giró para encarar la puerta con cierta expectación. Las cartas habían sido enviadas por su elfo, a su nombre, por supuesto, así que no tenía idea de quiénes serían sus alumnos; pero éstos habían sido avisados. Cada noche, a las nueve en punto, su clase daba comienzo y lo que menos quería era empezar con retrasos. Así que aguardó pacientemente, sin moverse, escuchando el murmullo que la rodeaba como si fuera el himno de la magia negra. Hasta que la puerta se abrió, por fin, ante ella. Esbozó una sonrisa torcida que revelaba, a pesar de la penumbra, su diversión. A los tres los conocía y era un factor a favor, podría saltarse las presentaciones a excepción de la suya y eso era un alivio. —Bienvenidos a la clase de Maldiciones —inclinó la cabeza ligeramente ante ellos y los invitó a tomar asiento con un ademán—, soy la profesora Ivashkov. Esta es una materia oscura, es innegable, por lo que no sólo espero dedicación sino seriedad; a diferencia de otras cátedras, todos sabemos qué es una maldición. Sin embargo, quisiera saber una única cosa. Retiró la capa de sus hombros, dejando a la vista un vestido negro, simple y elegante. La dejó en el tronco antes de sentarse y alzó ambas manos, como si el tema fue demasiado evidente para tratarlo. —¿Cuál creen que es la diferencia entre las Maldiciones que conocemos y las Maldiciones que conocen los Muggles? —enarcó las cejas—. Son diferentes, sí, pero me interesa conocer su opinión antes de compararla con la realidad.
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  7. Se levantó del suelo bastante mareado, había estado inconsciente varias horas y se preguntaba qué era lo que había pasado, sin embargo haciendo memoria con todos sus esfuerzos se percató de que no recordaba absolutamente nada. Con suerte conocía su nombre, los hechizos y sus ideales, pero no tenía idea de qué año era, ni que mes o qué día y ni hablar del motivo por el cual le había sucedido todo eso. Estaba en los pies de un río que dividía un bosque partiéndolo a la mitad. El río tenía cinco metros de ancho y su largo se extendía desde una punta a la otra sin un aparente fin a la vista de Dovakhin. En las orillas de ambos lados había cuerpos muertos y pálidos tirados en el suelo, por cómo lucían daba la impresión de que habían caído al agua y ahora que el Haughton se miraba a si mismo notaba que él también tenía los ropajes mojados por lo que se desvistió y los puso a secar a la luz del sol. En el suelo observó que yacía inmaculada su varita, la reconoció al instante y la levantó pero justo en ese momento en el que sus dedos hicieron contacto con la madera de ébano un recuerdo pasó fugaz por la mente del tempestad mostrándole una de las escenas desaparecidas de su cabeza. Estaba él escapando de una gran cantidad de brujos que lo atacaban, obviamente respondía con ataques pero sin dejar de escapar. Finalmente se vio a si mismo cayendo por una catarata acompañado de un grupo de los atacantes que por deducción eran los que estaban muertos a las orillas del río. A pesar del pequeño recuerdo, Dovakhin no podía atar cabos y por ende no poseía la historia completa. Se sentía extrañamente observado pero no reparó en eso sino hasta que escuchó una pisada cerca de él. Sin pensarlo volteó y atacó como acto reflejo, un rayo salió de su varita en dirección a la persona recién llegada. —Sectusempra— y aquél fino destello verde surgió como un hilo brillante que uniría el pecho de esa persona con la punta de la varita. Era un rayo peligroso que si llegaba a impactar con el susodicho generaría una gran cantidad de heridas sangrantes las cuales requerirían una inmediata atención para salvaguardar la vida de la víctima. —¿Quién eres?— Preguntó finalmente. Estaba a simples siete metros de distancia y todo al rededor era campo libre a excepción del río que estaba <ahora detrás> de Dovakhin situado a seis metros de su posición y luego. A veinte metros a la redonda el inmenso bosque dividido en dos que rodeaba la pequeña parcela de campo en la que había anclado el brujo.
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  8. Observo a @ -Claro otro trago más, a mi cuenta, que todo el mundo festeje la alergía de Heike que se casa con...- Desvia la mirada. -Albus - Y la regresa a ella. -¿Era él?- En eso se pregunto si era ella la que se casaba o era este quien lo hacia, igual no importaba, las rondas de bebidas venias en iban, por lo que fue extraño verle, tomar un y otra vez, era curioso que ni habia llegado ni a la cuarta parte de la capacidad de su limite, pero quizas se habia pasado algunas copas, que no lo dejaban racionalizar muy bien sus actos, pues a cada copa, se ponia más alegre. -La salud sea por @ , que es mi amiga del alma, ellla sabe lo que siento por ese chico, si ese chico...- La mira, si es que ella se encontraba en ese lugar, pues no sabia nisiquiera este donde se encontraba, al pasar unos segundo pidio otra ronda. - off. Me ayudas, con los post de Azarí, estan en mi firma. Si... Es mi nuevo local.
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  9. off: gracias amores por pasaros! *-* On: - Soy Rambaldi - dije con una sonrisa al chico... - Supongo que te refieres a Lestat Rambaldi, hace mucho que perteneció a nuestra familia - me encogí de hombros. Noté que alguien más ingresaba al lugar, lancé un pequeño grito. - ¡Clientes! Discúlpame Darius - me quedé un poco parada mientras veía a la chica que hablaba con el mago. Alcé una ceja, ¿se conocían?Eso parecía, porque se hablaban con bastante familiaridad. - Vaya, no sabía que vosotros os conocíais - dije con una sonrisa. La elfina del lugar la había atendido con premura, asentí contenta. Bueno al menos esperaba que entrasen más clientes. Sagitas e Ishaya aún estaban en el otro lado del local aún no había podido ir hasta dónde estaban, los negocios eran los negocios. - Espero que esté todo de su gusto @ y espero volverla a ver por aquí de camino a casa - le dije con una sonrisa conciliadora. - Y tú, ¿te quedas @Darius? - le pregunté al mago- digo, para servirte otra copa o, no sé - me encogí de hombros- tendré que salir, el tiempo está fatal... Y creo que ya el fuego ha bajado de intensidad, ¿no notáis que hace más frío? -les dije a ambos.
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  10. Le extiende la mano y se la da, muy ameno con una sonrisa en el rostro, allí expresaba, muy cercano a él, a unos pasos de diferencia -Soy un Licaón por lo que la herbología corre por mis venas, antes de otro conocimiento.- Le comienza responder calmadamente a su profesor. Al parecer por desgracia le había tocado ese que defendía abiertamente a los criminales. –Las plantas son parte de mi legado, su cuidado es lo único que recuerdo antes de las muerte de mis padres, inclusive mi tío se aseguró que nunca me faltase algún libro sobre este singular estudio.- Paso su mano por la barbilla. –Admito que los británicos tienen extraños procedimientos, pero supongo que son adecuados, para algunos casos.- Suspiro profundamente. –No con esto quiera decir algo malo, sino que los métodos varían de país en país, así que supongo que me deberé adecuar a cada una de sus sabias sugerencias.- marcando énfasis en lo último. El estudiante comenzó a desafiar al profesor muy levemente, incluso sutil, quizás sonara algo arrogante, pero siendo la botánica su gran amor, no sería algo que le gustaría ser tomado a la ligera. En ello se le ocurrió invitar al profesor si pudiera ir al bosque prohibido, según conocía, existía variedad de plantas exóticas en Hogwarts, aunque eso le hiciera volver al castillo, por lo que añoraría volver a pasar por su sala común, o quizás intentar contestar la pregunta del águila. –Pero antes de comenzar con su sabiduría, me deseo disculpar por nuestro encuentro pasado, digamos que no comprendía las costumbres de vuestro pueblo, es que de donde provengo, las cosas s mejan de una forma más severa, inclusive el delito se paga con la muerte.- Baja la mirada. –Pero debo recordar que no estoy en mi país nativo, mucho menos soy el que era hace algunos meses. En ese momento da algunos pasos más, para acercarse al mismo, curiosamente se encontraban los dos solos, quizás había clase cercana, pero por ahora solo se encontraban ellos dos ante la inmensidad del misterio que les pudiera aguardar. –Pero supongo que todo queda en el pasado, ya que no se puede crear un futuro con tantas sombras en el mismo, a no ser que así lo desees y entonces andamos en la más profunda noche.- Le clava la mirada. –Por lo que supongo, podemos hablar de las plantas que atrapan a su presa tan sutilmente, que está no se da cuenta, con esos tentáculos o aroma, por lo que las victimas mueren lentamente…- su rostro se comienza a sonrojar, no sabía si era por este o por el pensamiento de acordarse d su amado. -¿Acaso no piensas lo mismo? @
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  11. El joven Gryffindor miro como la joven Black le daba la direccion del lugar a donde tendria que ir y las indicaciones de la habitacion a la que meterse y todas esas cosas. Luego miro que otro cliente llego y que la joven Black se habia puesto algo roja por la llegada del joven al lugar cosa que hizo reir al joven hechicero. Tomo la ficha del que era su socio y la miro atentamente y sonrio ante el joven Ryvak. -Señor Ryvak, una sola aclaracion- dijo con tono serio- Ya no vendemos ni objetos ni criaturas no magicas, salvo la lechuza que es la unica excepcion, sin embargo aun nos sobran algunas de esas cosas.- dijo el Gryffindor- deje checo en la bodega...- dijo suspirando el Gryffindor, mientras se dirigia al interior. En la bodega pudo encontrar una caja con distintas cosas muggles y entre ellas el anillo que el joven Ryvak buscaba, sonrio, sin embargo se fijo que estaba manchado de rojo y parecia estar fresco. -Esto es raro.- dijo el muchacho suspirando intentando sin exito quitar la sangre. Rapidamente tambien fue por el pensadero para el hechicero. Se dirigio de regreso al joven y sonrio. -Aqui esta el anillo, esta manchado de sangre pero es el ultimo que quedaba y aca tiene su pensadero- dijo el Gryffindor- Se lleva las dos cosas de una vez o desea que se las lleve yo o algun empleado a su castillo?- dijo esperando respuesta. ---- @ hola socio¡¡ hace rato que no vendemos ni cosas ni criaturas no magicas (La lechuza es la excepcion) Asi que solo te cobro el pensadero por lo mismo Compra aceptada
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  12. Avril estaba convencida de que quien necesitaba ayuda era ella y no él, después de todo estar durante tanto tiempo viviendo con serpientes de una forma insalubre no era un modo de vida que cualquiera deseara tener, Dovakhin creyó que aquello le había afectado un poco el juicio pero tampoco iba a negarse a ayudarla en lo que ella necesitara. —Pues nos ayudaremos entre los dos— Exclamó ahora con un tono más autoritario que antes. Notó que Avril se veía en el cuadro y no se sentía identificada, lo cierto era que su cambio de actitud y sus últimas experiencias la hicieron volverse una mujer totalmente diferente pero el Haughton no terminaba de descifrar si eso era bueno o malo, después de todo siendo como había sido logró muchísimas más cosas que él y ahora parecía ser reacia a todo aquello que alguna vez ostentó. El tempestad sonrió ante la negativa de lo que le estaba contando y retomó. —No te hablo de los pollos, te hablo de la marca— Corrigió y prosiguió —Como te decía, la orden no hace nada para defenderse y ésto está afectando de cierta manera a la marca tenebrosa— Explicó mientras tomaba la taza de café que le había hecho el elfo y le daba un sorbo. —Sin pollos muertos nos vemos obligados a buscar otras maneras para hacer presencia del bando mortífago y realmente es frustrante— Agregó, dio otro trago y continuó —Al menos para mi lo es. Necesito batirme a duelo, necesito recibir daño y causarlo, estoy desesperado— No encontraba manera de explicarle que al menos para él era horrible la situación y las cosas debían cambiar. —Veras, no puedo revelar la identidad de mis compañeros, pero te puedo decir que ya no son tres las personas que mandan sino dos— Comentó —Y espero que seas paciente, pronto serás parte de la familia mortífaga nuevamente, no me hagas hablar, aunque estemos en casa las paredes oyen y murmuran los secretos.— Guardó silencio y se puso de pie. —¿Te gustaría ver el ático?— Preguntó intentando generar alguna especie de añoranza en la mujer con la esperanza de que deseara quedarse en el castillo. Después de todo ahora con sus hijas la familia se había agrandado y ante la evidente ausencia de su madre -que aparecía de vez en vez- Necesitaba una persona con más experiencia que él para aconsejarlo con el liderazgo de una familia y cómo sobrellevar todo. Eso y algunos secretos del pasado no le vendrían nada mal tampoco pero de momento optó simplemente por mostrarle sus viejas dependencias. @
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  13. http://i.imgur.com/5svRymg.png Pocas cualidades valuaba más el Weasley que la perseverancia; siendo profesor hace tanto tiempo había visto a sus alumnos fallar y triunfar en múltiples y repetidas oportunidades, pero solo unos pocos tenían la decencia y la autosuficiencia personal como para intentarlo de nuevo en el caso de que no hubieran superado la clase. Se le enmarcó una corta sonrisa en el rostro en cuanto vio quién sería su alumno en esta ocasión, uno que no veía hace meses pero que al parecer había decidido volver a intentarlo luego de que en aquella ocasión tuviese que reprobarlo, decisión que no había tomado a la ligera pero contra la cual no había podido hacer nada. No importaba eso ahora, era cuestión del pasado y Nathan no tenía problema en dejarlo atrás; para él, Darius era un alumno como cualquier otro y no haría diferencias a la hora de calificarlo, independientemente del resultado del veredicto final. Para esta ocasión, había elegido una actividad más sencilla pero no por ello más fácil. Recientemente le habían reportado de Hogwarts una serie de envenenamientos en las plantas de uno de los invernaderos; la convocatoria lo sorprendió siendo que estaba seguro de que el personal de Herbología de Hogwarts estaba más que capacitado para lidiar con envenenamientos comunes. Evidentemente las plantas debían de estar mostrando algunos signos y síntomas extraordinarios, dado que no recurrirían a él así como así. Cuestión que el Weasley decidió postergar la visita al castillo por unos días para poder llevar a su alumno consigo y transformar aquella situación en una experiencia educativa. A tal efecto, lo citó uno de los primeros días de febrero a primera hora de la mañana en la puerta del Gran Salón, sólo esperaba que supiese encontrar su camino hasta Hogwarts. Nathan, preso de una obsesión por la puntualidad, llegó al lugar cinco minutos antes y se apartó de los múltiples alumnos transeúntes del Gran Salón hacia sus Salas Comunes o Aulas (y viceversa), para colocarse junto a la gran estatua que se encontraba de espaldas a un enorme ventanal traslúcido que con dificultad permitía el paso de la luz del sol. Aprovechó para ajustarse las correas de su mochila, que llevaba por encima de la remera y los pantalones de mezclilla que llevaba en aquella ocasión. Esperaba que su alumno hubiese prestado atención a la posdata de su lechuza, que el instruía que tenía que traer a la clase los elementos de protección personal. - Bienvenido, Darius. Es un placer tenerte de vuelta. - le saludó al muchacho en cuanto éste hizo acto de presencia; no lo conocía demasiado ni correspondía extenderle la mano para que la estrechase, más aún así lo hizo en símbolo de respeto para luego guiarlo fuera del castillo y hacia los jardines de herbología. Permanecieron en silencio por el primer tramo del camino - Cuéntame Darius, ¿por qué decidiste tomar la clase devuelta? ¿qué usos le ves tú a la Herbología y cuál o cuáles te serían más útiles a ti? Y por último, ¿qué piensas que llegó primero, la magia o las plantas mágicas?
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  14. Poco era el tiempo que tenia, me venían persiguiendo, sentía como la herida de mi brazo izquierdo se hacia mas grave y profunda. Mientras miraba para atrás podía ver como mis perseguidores se iban acercando, mis piernas no podían correr a mas velocidad debido a la fatiga que sentía. La calle estaba llenando de nieve y eso era una dificultad para mi que me resbalaba al correr, gire a la derecha en un pasadizo con mucha nieve, no era muy largo, pero al correr y girar tantas veces en la esquinas los había perdido un poco así que aproveche la nieve y con mi varita apuntando al suelo digo -Obliteración -. El efecto es inmediato y mis huellas desaparecen de la nieve, me recuesto sobre la pared escondido de ellos y rogando que sigan de largo, mi corazón se aceleró al verlos de reojo que intentaban seguirme por el pasadizo, pero en el ultimo momento cambiaron de idea y siguieron por la calle. Teniendo un momento de respiro empiezo a trotar en dirección contraria a la que ellos iba siguiendo, estaba muy débil como para aparecerme en otro lado y no estaba concentrado dado que mi herida me dolía mucho, necesitaba un lugar seguro donde esconderme y curarme, pero cuando pensaba que estaba a salvo veo que ellos dan vuelta en la esquina y antes de que me vean ingreso en el primer local que veo. Dentro casi patino con el piso mojado y una bruja me dice en un tono no muy cortes que estaba mojado, lo siguiente no lo pude escuchar porque sentía como desde la calle venían los gritos de mis perseguidores, sacudiendo la varita cierro las puerta del local y exclamo - Fermaportus - las puertas quedaron sellas mágicamente. Me pego a la pared junto a las puertas para escuchar con atención, pero había otro problema, no sabia si podía confiar en la bruja así que apunto la varita como precaución y me llevo un dedo a mis labios para que entienda que haga silencio, sabia que era algo difícil con la capa puesta pero sin duda ella me entendería, no quería lastimarla pero no sabia si era de confiar. No paso mucho tiempo antes que los gritos cesaran y que mis perseguidores se habían ido a buscarme a otra parte, bajando la varita y guardándola le digo a la joven bruja - Lamento haberla apuntado con la varita, no quiero hacerle daño, pero me estaban persiguiendo, de verdad lo sien...- no pude terminar la frase la magia negra que me había herido ya estaba haciendo efecto y dando una ultima mirada al suelo, veo que estaba dejando un gran charco de sangre y con un ultimo vistazo a la joven todo se vuelve borroso y caigo al suelo ya sin nada mas que hacer...no sabia si iba a volver a abrir los ojos, pero en todo caso me encontraría del otro lado en mi siguiente gran aventura. @Bodrik
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  15. La enternecedora escena madre-hija había rondado en mi mente desde la mansión hasta el callejón, había tenído muchas variantes, pero sin dudas, nunca eran tan buenas como la real. Se notaba a leguas que en la mente de la menor de las Granger rondaban un montón de recuerdos y anécdotas que ansiaba soltar, pero no sabía por cual empezar; y el hecho de que la llenaran de besos y caricias, la distraía de su objetivo. Aquello le resultaba desesperante, al punto de haberle lanzado el obsequio, y no contestar a las preguntas de su madre. Abracé a mi adorada socia, y besé su mejilla. Me encantaba que el tiempo no se reflejara en nuestra apariencia, era en cierta forma, tranquilizador, tener la certeza que me iría y que cuando volviera, tendría frente a mi el mismo rostro que tan bien conocía, y tantas alegrías sabía darme. Mi hija, seguro era la más grande. Ansiaba sentarme en mi oficina, ignorar un día más la montaña de papeles de la que debí ocuparme hace tiempo, y contarle los detalles de nuestro viaje, esos detalles que la pequeña no recordaba o pasaría por alto. -Fue un viaje precioso, Seishiro también iba a venir, pero se entusiasmó contándole el viaje a su tía Zahil y sus primos; de paso aproveché para que lo cuidaran. De todas formas te manda un beso muy grande -No lo había expresado tal cual, pero conocía las intenciones y sentimientos de mi hijo mayor, y él lo hubiera aprobado. La campanilla de la puerta anunció que otra persona había ingresado en el local, por un momento había olvidado que estabamos en horario laboral. Sin embargo, en cuanto Ariane mencionó el nombre del castaño recién llegado, supe que no era un cliente, sino la persona que ns ayudaría en el negocio. Clavé la vista en el impresionante ramo de rosas rojas invernales, preciosas, y si no fuera porque conocía la amabilidad hogareña de mi amiga, habría sospechado que había algo más... -Socio, gran amigo, y también el padre de esta niña preciosa que ves aquí-. Señalé con la mirada a la mini rubia-. Joaquín Granger, el placer es todo mío, en otros tiempos también resultaba más impresionante. -Estreché su mano y sonreí servicial- Espero te adaptes rápido, haremos lo posible para eso. Era un chico muy amable, y estaba totalmente encantado con Ariane, lo podía captar con al menos cuatro de mis sentidos, lo olía, lo veía en su rubor, y lo escuchaba en sus pulsaciones levemente aceleradas, además de sus halagos de la belleza heredad que tenía Helena, que por cierto, era muy cierta. Además había logrado que Helena no le clavara los ojos de forma inquietante, el dulce ayudaba a que la pequeña, tan educada como un tanto... huraña, por llamarlo de alguna manera, bajara la guardia. Eran actitudes heredadas de mi lado de la familia. -Agradece el halago del caballero Helena, también es para ti -La niña seguro no lo había captado totalmente, pero obedeció y agradeció con una sonrisa tímida. Sabíamos que el halago no era completamente para ella y menos aún para mí, aunque llenaba el ego que hablaran maravillas de mi niña mimada-. Con gusto nosotros también los acompañamos en el recorrido. -Quizás no era lo que el muchacho más quisiera, pero de todas formas solo sería hasta mi oficina.
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  16. Candela, con Cillian ― ¡mier**, mier**, mier**! Estaba maldiciendo por lo bajo mientras corría a buscar algo que ayudase a despertar al petrificado. Sus manos temblorosas de la furia impedían que tocase algo y que no se cayera, ya había tenido demasiado por ese día, y un ataque más de esos le haría perder la cabeza. ― ¡CON UN DEMONIO... CHUCK! Tras un chasquido apareció un elfo frente a la gitana, quien se encontraba ya en su oficina. Tenía la vestimenta maltrecha y los ojos desorbitados, al parecer lo habían estado torturando en el castillo. ― Mi ama llama... Chuck se... ― ¡ME IMPORTA UN ca***o! ¿¡DONDE ESTÁ EL ZUMO DE MANDRÁGORA!? El elfo agitó las orejas, asustado. Corrió hasta donde había un cofrecito tras una pintura de varias escobas y regresó con Candela portando en sus manos una pequeña botellita de color marrón. La Triviani regresó a la tienda a la velocidad que le permitía su ser demoníaco, le arrebató la poción a Chuck y se la dio a beber al muchacho que yacía duro como una roca. ― Te vale no decir ni mu si sabes lo que he usado para curarte, ―amenazó al joven una vez que fue despertando― podría haberte ido peor... Estaba preocupada, quizás no por él, sino más bien por su basilisco. ¡Lo único que tenían que hacer era devolverlo a la Reserva! Desvió sus ojos hacia la entrada, en donde Green luchaba por salir. *************** Green, el basilisco Sssssssannnngreeee... Carrrrrrrneeeeeee... Ssssssssssaaaannnnnnnggg... Se sentía atrapado. Una lluvia de escombros había caído sobre su lomo y sintió un agudo dolor en el espinazo. Al fin estaba casi libre de aquel cuchitril cuando su dueña lo había atacado. ¡Vaya dueña! No tendría que haberle lanzado hechizos, sólo hacían que se enojase aún más. Y esa cosa en su cuello... Sssssssaaaangrrreee... Quería ir a la Reserva, allí habían más como él y se sentía a gusto. Muy cómodo entre sus iguales, ¿por qué lo habían sacado? Había odiado el Bosque Prohibido, ningún ratón que se dejase comer. Estaba hambriento. Y encima de todo, lo habían tenido atado y vendado para que no atacase a nadie. Menuda excursión. Sólo lo dejaron suelto unos momentos en lo que duraba la "búsqueda". Se deshizo de los escombros con su fuerza descomunal y muchas partes salieron despedidas en distintas direcciones. Agitó su cola y sintió el golpetazo con un cuerpo, pero no se giró para confirmarlo. Estaba más empecinado en escapar de ese lugar. ¿Dónde estaba aquella cuidadora? Ella despellejaría algún ciervo para él. Pero la buscaba y no la hallaba por ningún lado. Y así su furia sólo se acrecentaba. ¿¡DÓNNNNNDEEEE ESSSSSSSSSTASSSSSSSS!? Y así, en medio de su búsqueda, el cuerpo de una fémina que se encontraba cerca ( @ ) cayó de bruces. Green desconocía si estaba petrificada o muerta. Sólo sacudió la cola una vez más para alejar a la gente que empezaba a llegar al lugar e intentó marcharse. -.-.-.-.-.-.-.- @ @ @@LeOnArDo Myrddin E @ @ @@Mica Gryffindor @Cillian Todos al baile (?)
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  17. Lo único que hizo fue asentir ante la explicación que June había dado. Luego de eso, y al ver que le pareció buena idea su propuesta, enrolló y guardó el pergamino en el bolsillo izquierdo de su pantalón. Esos segundos de distracción bastaron para que su acompañante se empinara la copa de whisky hasta el fondo. Sonrió aún más ante eso y sin pensarlo dos veces bebió el contenido de una sola vez. La sensación de quemazón en su garganta duró unos segundos. Apoyó la copa vacía en la mesa y le dirigió otra mirada a la mujer, sin dirigirle la palabra. Tomó entre sus manos otra botella de whisky y la vació en ambas copas vacías. Y, nuevamente, sin pensarlo mucho, cerró los ojos y al abrirlos la copa se hallaba vacía. —A ver quien más rápida ahora— comentó en un tono burlón. Sabía a la perfección que repetir esa práctica varias veces seguidas podría ocasionarle algún problema, pero en ese momento poco o nada le importaba, lo máximo que podría pasarle durante la noche era una borrachera y al otro día una migraña.
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  18. Arcanus se encontraba un poco incómodo allí parado. Presentía que había interrumpido algo importante, pero trató de estar calmado. Ariane notó la presencia de Arcanus y llamó a la niña que había entrado al local antes que él. Arcanus se dio cuenta que era muy parecida a Ariane y enseguida se dio cuenta que se trataba de su hija. Se acercó a saludarlo con un abrazo, el cual el joven respondió sujetando fuertemente por un momento a la joven y le presentó a las dos personas que había allí. - Bienvenido a Ollivander's, te presento a mi hija Helena y a mi socio y gran amigo Joaquín Granger. - Arcanus suspiró fuertemente. Había estado conteniendo la respiración, esperando una revelación que lo iba a hacer sentir el más tonto del mundo, pero afortunadamente no era lo que esperaba. Enseguida se relajó y la tensión en él desapareció, dejando lugar a una gran sonrisa que dejaba ver hasta el último de sus blancos dientes. - Oh... tu socio... mucho gusto. Mi nombre es Arcanus, solía ser alguien más impresionante en otros tiempos... - Exclamó a la par que estrechaba la mano de Joaquin. Enseguida dirigió su mirada hacia abajo y notó que Helena, la pequeña hija de Ariane lo observaba. El joven se arrodilló en el suelo para quedar a la altura de Helena. - ¿Qué tal pequeña damita? Espero que podamos ser buenos amigos - Arcanus metió rápidamente la mano en su bolsillo y sacó un caramelo el cual escondió en su mano - Creo que tienes algo en la oreja - Con un rápido gesto colocó su mano al lado de la pequeña oreja de Helena haciendo como que sacaba el caramelo de ahí y se lo entregó. La pequeña sonrió y Arcanus acarició su cabello mientras volvía a ponerse de pie. - Ariane es un gusto volver a verte - Dijo y con una sonrisa le tendió el ramo de flores a su amiga - Espero que te gusten las rosas - Exclamó ruborizándose ligeramente. Miró a la pequeña Helena y volvió a mirar a Ariane - No tenía idea de que tenías una hija. Es muy bonita, aunque se ve que tiene a quien salir - Dijo con una sonrisa. - ¿Me muestras la tienda? - Preguntó entusiasmado. Quería comenzar a ayudar en todo lo que pudiera.
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  19. June Miller Departamento de Transportes y Deportes mágicos Aprendiz Las dudas de aquella mujer no se hicieron esperar, por las que preguntó en seguida sobre algunos servicios que yo había venido a ofrecerle, con total paciencia y calma empecé a explicarle Bien, las conexiones de red flu, son en sí un medio de transporte de <<chimenea a chimena>> por medio de los polvos Flu, pero para poder ir de un lugar a otro estos tienen que estar conectados y con autorización, así puedes viajar desde la chimenea del negocio hasta la de tu casa por ejemplo, siempre y cuando cuentes con el servicio intenté ser lo más clara posible. Luego de la breve explicación Romina tuvo una genial idea, que consistía en acabarnos el Whisky que teníamos ambas en la mano, sabía que era una idea un tanto peligrosa ya que aún no llegaban las demás y no era del todo propicio, pero ese era el último negocio por visitar y no iba a desperdiciar tan tentadora propuesta. ¡hasta el fondo! dije entusiasmada, mirando la pícara sonrisa en el rostro de Romina. Bebí del licor sin respirar, sentía cómo iba quemando mi garganta hasta llegar al estómago, pero no me importo y una vez que terminé el vaso, lo dejé lentamente en una mesa y dediqué una mirada cómplice a Romina, quien aún no se acababa el suyo. Venga que puedes ser más rápida dije divertida, guiñandole un ojo. @@Romina Black Lestrange
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  20. Bridget tragó demasiado rápido su último bocado al oír a Gabrielle en respuesta a lo que acababa de explicarle sobre Evarela. -Oh, disculpa, me expresé mal -se apresuró a decir, aclarándose la garganta-. Me refería a que la conocí en ese entonces, pero no fue allí. Orión hizo todos los preparativos para mi regreso al Castillo Una vez hecha la aclaración, la escuchó atentamente mientras observaba sus movimientos con gran detenimiento y trataba de deducir algunos rasgos de su personalidad. Por su agilidad se percibía cierta pasión a la libertad y sus expresiones y tonos de voz le demostraban un carácter predominante, tan típico en los Black. Bridget había conocido en el pasado a muchos magos y brujas que escondían malicia detrás de una inocente sonrisa, aquella bruja que tenía en frente no parecía ser de ese tipo, había algo en sus aires que le dio la impresión a la pelirroja de que si tuviera malas intenciones no perdería ni un segundo para demostrarlo. Al oír el nombre de su abuela no pudo evitar una expresión de sorpresa. Le alegraba saber que podría conocer más a fondo a su ascendencia, pero al mismo tiempo un sentimiento de miedo abrasaba su interior. Evitó a toda costa que su rostro reflejara esa incongruencia y se mantuvo en silencio escuchando a Gabrielle. Desvió su mirada cuando la bruja terminó de hablar y se distrajo unos segundos mientras acomodaba su plato y sus cubiertos sobre el mesón. -A veces ya no sé cuando sorprenderme, de esta familia se puede esperar de todo. Creo que lo que me sorprende es que estés de vuelta -dijo, mientras volvía a mirarla con una sonrisa. A lo lejos se oyó el golpe que hacía la enorme puerta de ingreso al cerrar, el eco en el solitario pasillo. Un especie de escalofrío recorrió a Bridget por la espalda, provocando que se estremeciera. La pelirroja frunció el ceño y desvió su mirada hacia el umbral de entrada a la cocina, por donde ahora se aproximaba la cabeza gris de Pipoca. La criatura entró temblando y tropezando con sus pies en cuanto Bridget posó su mirada en ella, y solo hizo un movimiento de cabeza hacia uno de los salones principales, como si hubiera perdido el habla. Sus enormes ojos parecían decirlo todo y nada al mismo tiempo. -Discúlpame, Gabrielle, voy a ver qué sucede -dijo distraídamente, dirigiendo una última mirada a su tía antes de ir en la dirección que su elfina acababa de indicarle. Sus pasos apenas se oían entre los muros del estrecho pasillo. Por fin alcanzó las puertas que escondían una silueta masculina, y entró sin pensar, acompañada de una molesta y dolorosa sensación de ansiedad en su interior. Encontró al mago de espaldas, mascullando algo despectivo a un par de elfos que lo miraban serviciales. Lo reconocería a más de 100 Km a la redonda, había una especie de lazo que unía a la pelirroja con ese hombre. Un torbellino de recuerdos inundó su cabeza. -Liam -pronunció, como disfrutando el sonido de cada letra-. Bienvenido al Castillo Black. ¿Qué te trajo a mi hogar? -concluyó, con una sonrisa en los labios y la mirada expectante al segundo siguiente en el que el mago voltearía hacia ella. @@Liam Black
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  21. —Ohh, no te preocupes, es mejor que hablemos con confianza— comentó para más tranquilidad de la mujer—Además estoy segura de que nos veremos por aquí más seguido— agregó. Escuchó con atención lo que le explicó acerca del funcionamiento del departamento y los tramites que este ofrecía. Aún tenía sus dudas sobre uno de los servicios—Espero que no te moleste que te haga otra pregunta— habló al cabo de unos minutos de silencio—¿Que sería la red Flú?— preguntó algo apenada—Llevo varios años aquí y aún no entiendo algunas cosas— aclaró, aunque no estaba del todo segura si aquello era o no necesario. Al notar que las copas de ambas se encontraban casi intactas, se le ocurrió una idea, si bien sabía que lo mejor era esperar a las demás para empezar con ese tipo de cosas, sabía que no les vendría nada mal, aunque de todas formas se había asegurado de dejar las bebidas más fuertes para el resto de la noche. —¿Hacemos fondo?— al hacer la pregunta no pudo evitar que una sonrisa de diversión se formara en su rostro. @imkup
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  22. June Miller Departamento de Transportes y Deportes mágicos Aprendiz En cuanto Romina se acercó lo suficiente como para tomar entre sus manos el pergamino, me preguntó un tanto confusa de que si era yo, la hermana de Alessandra, evidentemente aquella me habló tanto de Romina que ya traté con familiaridad sin siquiera presentarme correctamente. Hola, sí yo soy June, disculpa que no me haya presentado correctamente me excusé. El gusto es mío, Ale me habló tanto de ti que ya se me hacía familiar hablarte o así añadí rápidamente, esbozando una sonrisa sintiendo como se me ruborizaba el rostro. June observaba a la mujer leer el pergamino que le había brindado algunos minutos antes, lo leía con detenimiento sus palabras rompieron el pequeño silencio que se había formado durante un momento. Sí por favor, me haría bastante bien respondí, mientras me preparaba a explicarle los servicios que venía a ofrecer. Bien, la verdad ahora tenemos otro sistema, cada empleado viene a un local a ofrecer servicios del Ministerio, en este caso del departamento de transportes, en el pergamino que te di, esta detallado algunos servicios que ofrecemos, entre ellos están los hechizos antiaparicion, conexiones de la red Flu, entre otros... hice una pequeña pausa para beber de mi whisky de fuego bueno de querer solicitarlos, te dejaría los formularios para que te acerques a la Ventanilla de trámites y lo dejes para su posterior aprobación continué con calma, hice un salud con Romina y sonreí. @@Romina Black Lestrange
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  23. Hola señoras y señores Moderadores, mucho tiempo. A ustedes también los extrañé mucho. Creo que conozco a todos. Al que no... no, no me voy a presentar, me conocen xD En fin, que me lío. Mi problema es el siguiente: Sé que soy un poco bestia por querer postear lo que voy a pasar, pero ea, quiero saludarlos a todos =3 Y eso, lo intenté primero con quotes, luego con menciones... y dice el foro que tururó. Me da una especie de error, como cuando se cae la página, y no me deja postear lo que quiero postear. Además, me da la sensación de que las menciones tampoco me funcionan bien... No sé. Entonces, a ver si me pueden ayudar, o algo. Gracias El post que quiero escribir es este (bueno, un resumen muy resumen, porque no me deja ponerlo todo (creo que son unas 10 menciones): PD: El error es este:
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  24. Miró por última vez su reloj de muñeca. Todavía faltaba más de una hora para que las mujeres llegaran, por lo que esperaba no aburrirse durante la espera, aunque de cierto modo era irónico que la joven tuviera esos pensamientos, puesto que al hallarse en una tienda de bromas lo más probable era que no alcancen las horas para divertirse con todo lo que allí había, sin embargo el pensamiento de la Black Lestrange era totalmente opuesto y en ocasiones encontraba todo eso aburrido. —Hola— saludó a la mujer con una pequeña sonrisa en los labios. Tuvo que cambiar de posición para quedar frente a la mujer y no darle la espalda—Tu debes ser June, ¿verdad?— preguntó, ya que a pesar de que no la conocía en persona, estaba casi segura de que era ella, o al menos eso esperaba—Alessandra me habló sobre ti, es un gusto conocerte— agregó rápidamente. Mientras esperaba una respuesta por parte de la mujer, comenzó a leer el pergamino. No recordaba que los trabajadores ministeriales se pasaran por los negocios a ofrecer sus servicios, aunque quizás nunca le había prestado atención a eso, puesto que generalmente dejaba esas cosas para los demás dueños del local, pero estaba claro que algún día debía ocuparse de llenar ese papeleo a pesar de que no le gustaba. —Te ofrezco una copa de whisky de fuego— comentó al tiempo que con su varita hizo levitar dos copas, una para cada quién—¿Podrías hablarme con más detalles de los servicios que ofrece tu departamento?— preguntó para después beber un poco del liquido que contenía su copa. @imkup
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  25. Nick: Lisange Mauder Nombre: Diana Edad: 23 Fecha de cumpleaños: 25 de febrero País: Colombia Skype:****
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  26. -Mi hijo -repitió al elfo, que parecía un poco menso-, ¿dónde está? -Su hijo... señorita... -EMMET POR MERLÍN. Quizás fue el grito o quizás fue el siseo del Parsel revelando su ira. O quizás fue el agarre a la garganta que le lanzó al elfo en un ataque de violencia, lo que logró que el criado enlazara una idea con otra y señalara a las escaleras con desesperación, intentando zafarse. Y de nada habría servido si ella hubiera sido su dueña, estando en su casa, puesto que únicamente por cortesía y por no derramar sangre en el día especial de Emmet lo dejó ir. La atolondrada criatura rodó sobre sí misma cuando cayó al suelo, pero se las arregló para guiarla escaleras arriba con una fea y huesuda mano acariciando los moretones que le habían quedado en la piel grisácea. Ivashkov, indolente, siguió gruñendo todo el camino para hacerle ver que seguía de malas y cuando al fin arribaron, no perdió la oportunidad de darle un puntapié para no verlo más. ¡Cómo odiaba a los elfos! Indignada y con todo el porte de quien tiene dinero, poder o ambas, abrió la puerta para encontrarse una escena tranquilizadora. Alyssa, su mejor amiga, daba palabras de apoyo a su hijo mayor en un momento y difícil. Y él, con cara de estar asustado, la escuchaba tan atentamente que resultaba adorable. Todo el enojo bajó hasta quedar reducido a nada y aunque seguía resultando imponente, con su vestido largo ceñido al cuerpo y el moño perfecto, dentro sentía una gran nostalgia. Así se había sentido ella el día de su boda y ver a su hijo en el mismo aprieto le causaba una empatía enorme. Sin saber que estaba casi copiando lo que había hecho Macnair, recorrió la alcoba en dos zancadas y abrazó a Emmet como si siguiera siendo un niño pequeño. -Todo va a salir bien, ¿vale? Te lo dicen dos mujeres que pasaron por la misma crisis -le guiñó un ojo a Alyssa, que volteó a mirarla-. Veamos qué tiene ella para ti, estoy segura de que eligió algo perfecto. Besó la mejilla del Nigromante e inhaló profundamente antes de separarse. Se iba a casar con Darius, a quien no conocía. No había puesto peros y había asistido, pero su hijo sabía que había faltado algo fundamental en el proceso: su aprobación formal. Sin embargo, estaba ahí. Arregló su perfecto moño dorado, por las largas hebras rubias entrelazadas con elegancia, y colocó las manos sobre su cadera cubierta por la tela champaña. -Tau viene en camino, me adelanté porque pensé que sería de ayuda. ¿Necesitas algo más?
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  27. La pequeña broma de Cherryl había tomado el rumbo equivocado de no haber sido por el entrometido con oído biónico en ese momento la bruja y su padre estarían ordenando la cena mientras esperaban al resto de sus hermanos. Sin embargo trataría de seguir con los planes por muy tensa que estuviera la situación. -Vamos padre, hay que ordenar la cena – Le dijo mientras le pasaba un brazo por la cintura. – Valentina y Shedder podrían llegar con hambre- Avanzaron despacio dejando atrás a las visitas incómodas. Cherryl le sonrió a su padre tratando de disculparse por haberle hecho pasar un mal rato. Aunque quizás el mago se lo merecía un poco. Conforme caminaban hacia la cocina vieron un pequeño grupo de personas y de pronto una melena violeta pasar frente a ellos. Solo conocía a otra persona con cabello violeta aparte de ella, su madre Gatiux. -¿ Deberíamos invitar a mi madre a cenar?- preguntó deteniéndose de golpe. Había pasado demasiado tiempo desde que no veía a su madre. Sintió una punzada de preocupación y culpa por haberse ido sin decir adiós. – Anda padre invítala y de paso a la abuela ... – lanzó a Nathaniel hacia el frente para animarlo a acercase al grupo.
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  28. @@Mei Black Delacour Me alegro que pases a avisar de una ausencia. Afortunadamente la clase con ustedes ya está llegando a su fin, así que para cuando abra la prueba (a más tardar el miércoles de la próxima semana), espero puedas ponerte al día on rol para darle coherencia a la historia y validar el acceso a la prueba. ¡Saludos!
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