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Tabla de líderes

  1. Sagitas Potter Blue

    Sagitas Potter Blue

    Moderadores


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  2. Martin N Roses

    Martin N Roses

    Club de las Eminencias Premium


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  3. Darla Potter Black

    Darla Potter Black

    Club de las Eminencias Premium


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  4. Melrose Moody

    Melrose Moody

    Magos Expertos


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Contenido popular

Showing content with the highest reputation on 10/06/21 en todas las areas

  1. Primera tapa de la versión completa de Quidditch Time. En esta edición incluimos un espectacular dibujo hecho por @ Candela Triviani , la entrevista a @ Malum Luxure y unos rumores que afectarían de forma directa a @ Marcellus Allan y @ Sagitas Potter Blue (por separado, no se asusten). Para leer la versión completa, ingresa a este link.
    5 puntos
  2. @ Martin N Roses ¿Me dejas que pruebe a publicitar el Quidditch Time, a ver si me sale? ¿O hablaste con Mackenzie Sobre ello? Ha quedado precioso.
    2 puntos
  3. La velada prometía, me gustaban las fiestas y los bailes, era algo a lo que me había acostumbrado desde muy niña, mi familia era parte del círculo de la alta sociedad Francesa. Las fiestas y sobretodo los bailes de debutantes eran lujosos y llenos de personas adineradas que mostraban sus lujos a los demás. Las obras de arte, los muebles, la decoración todo era perfecto y magnifico. Por eso este baile no me parecía un esfuerzo, realmente disfrutaba la noche, hacía muchísimo tiempo la última vez que había bailado. Añoraba los tiempos en que siendo una adolescente bailaba por horas, vals, contradanzas, tangos interpretados por maravillosas bandas en bailes en las noches de París. Todo había acabado al unirme a las filas del Ministere des Affaires magiques de la France, dedicarme al entrenamiento y luego por completo a la política me había alejado de todo lo relacionado a la vida nocturna de mi adorado París. Además que la situación mágica de Europa no se prestaba para todos estos actos públicos. Después de mis divagaciones observe a una pareja acercarse, era ni más ni menos que @ Helene Eloise Bellerose recientemente la había nombrado para representar diplomáticamente a Francia ante EL Reino Unido. La joven había sido mi compañera de estudios en l’académie de magie de Beauxbâtons, habíamos pertenecido a la casa Doué y habíamos sido buenas amigas. Por eso cuando debía nombrar a un diplomático para estar en Londres, había pensado en ella, porque conocía sus cualidades y trabajo en el Ministerio. - Chère Hélène, ça fait plaisir de te voir, toujours aussi belle Respondí a su saludo en nuestro idioma natal y respondí a sus besos en las mejillas. -Que gusto que hayas venido, es bueno que te habitúes la vida de Inglaterra. De seguro todo irá excelente en tus manos. Como era de esperarse a sus modales me presento a su novio un caballero pelirrojo, sonreí y le ofrecí la mano para estrecharsela -Monsieur Leonid, no sabe la suerte que tiene al tener los afectos de una dama tan especial… he venido a estar con la Familia, mis hermanos y mi abuelo han venido con nosotros… Apenas había dicho eso cuando otro caballero se acercó, era el anfitrión Richard Moody, como buen anfitrión nos daba la bienvenida. Sonreí ante su recibimiento muy cortésmente inclino la cabeza en forma de saludo, a lo que sonríe de forma cortes. Mire en dirección a @ Melrose Moody y a @ Maida Black Yaxley a quien sonreí - Señor Moody es un honor presenciar este acto de ustedes con su familia, la recepción esta muy hermosa, los felicito. Como buen anfitrión introdujo a otra dama del lugar la señorita - Buenas noches señorita Yaxley Le salude con amabilidad , los anfitriones habían sido supremamente amables y la recepción de veía bellísima. @ Dana Gryffindor @ Ernest Dumbledore @ James Fleamont Potter @ Aaron Black Yaxley @ Syrius McGonagall
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  4. Danny no había hecho tiempo de responder cuando una figura pelirroja se acercó a ellos. Darla sonrió y sostuvo con delicadeza el brazo de su compañero unos segundos para luego soltarlo y darle un abrazo cálido a la Gryffindor. —Hola Lunita, que gusto verte aquí, no había pensado que nos encontraríamos algunos ministeriales en el lugar —sí era obvio que siendo fenixianos iban a encontrarse en el lugar, pero no podía mencionar eso delante de Danny esperaba que su compañera de bando y trabajo entendiera su gesto —Lunita, te presento a Danny, es de la familia Luxure, Danny, ella es mi compañera del Departamento de Seguridad Mágico —obvio, no era necesario decirle el nombre que si entre ella y Luna lo seguían repitiendo lo gastarían. Darla giró su mascarilla entre los dedos, dándose cuenta que no se la había puesto aún, pero se quedó unos segundos con la mirada perdida en las personas que habían en el lugar. Había distinguido la alta y delicada figura de Juv, la Primer Ministra de Nueva Zelanda, no había tenido oportunidad de felicitarla aún, esperaba hacerlo en el transcurso de la noche. Otra figura alta y de anchas espaldas llamó su atención, iba acompañado de un hombre que parecía no tener muchos deseos de estar allí, lo cual fue una sorpresa para Darla, ¿qué hacía el Crouch en aquel lugar? Sin embargo no tuvo mucho tiempo de pensar en ello ya que Luna había hecho una pregunta y sería totalmente descortés de su parte no responderle. —Por supuesto que puedes quedarte con nosotros ¿verdad que sí Danny? —dijo mirando al mago y dirigiéndole una mirada mezcla de pedido, disculpa y promesa de que lo compensaría más adelante. Las palabras del mago fueron casi a continuación de la bienvenida de Richard Moody, quien en ese momento hacía cabal acto de presencia en el centro de los invitados. Darla observó a su familia, los Dumbledores, unos metros más allá de dónde él estaba. La música comenzó a llenar el lugar y Darla vio aproximarse a Catherine Moody, a la que le dedicó un gesto de saludo. Pero eso no le hizo pasar desapercibido que Richard en ese momento presentaba a una mujer a una de sus sobrinas, la reconoció al instante, Maida Yaxley y recordó el encuentro junto a Adrián Wild en la clase de herbología. A su mente vino el recuerdo de las miradas del mago y la seguridad que lo que él había querido obtener quizás fuera mejor lo obtuviera ella. —Hermosa gala —dijo gala con tono de voz soñador, o quizás perdida en sus improvisados planes pero totalmente consciente del saludo invitación que Catherine les acaba de realizar, sonríe y hace una nueva inclinación hacia la anfitriona. Darla escuchó con sumo interés, las actividades durante la velada, el interior de la casa, las exhibiciones de cuadros y vinos, la posibilidad de degustar lo que había a la vista o pedirle algo más a los elfos, el jardín de flores para bailar más íntimamente, estaba segura que ella se había sonrojado si pudiera. —Muchas gracias Catherine, de verdad es una gran organización —dijo antes de que la bruja se retirase —por supuesto, mis saludos a Bel —dijo la bruja, recordando que hacía poco había estado en el hogar de la bruja defendiéndolo de un ataque mortífago. —Hay mucho para ver, ¿no les parece? —dijo con una sonrisa a sus acompañantes. @ Juv Macnair Hasani @ Danny Lestrange @ Luna Gryffindor Delacour @ Melrose Moody
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  5. Precisamente, estaba dándole un segundo sorbo a su champaña, cuando un pequeño elfo se acercó con un sujetapapeles. Tenía un porte casi gracioso, de no ser porque su pequeña ropa estaba adecuada para él de forma tan puntillosa y precisa que en realidad resultaba inquietante. Era evidente que no había ni un solo hilo fuera de su lugar. Si alguien pendiente de los detalles (o más bien frenético) le echaba un ojo, se le haría claro que había mucho más en esa fiesta de lo que saltaba a la vista tan solo con ver los trajes de aquellos encargados de llevar el conteo y servir las bandejas. —La señorita Yaxley ha llegado. Richard asintió y recibió el pergamino con la lista de invitados que el elfo le alcanzaba. La plegó con cuidado y despidió a la criatura con un gesto relajado. Esta se dirigió enseguida hacia la entrada, de donde había provenido, encargado con el mensaje para el anfitrión. En la lista, el nombre de Maida Yaxley había sido cuidadosamente tachado, de la misma forma en que el elfo tacharía cada nombre de aquellos que llegaran (o escribiría el nombre de posibles advenedizos). Eso, se replicaría mágicamente en la copia que le acababan de entregar a Richard: así era cómo el anfitrión se enteraría de cuántos invitados asistirían y sabría sus precisas identidades aún cuando no pudiera reconocerlos entre ellos una vez en la fiesta debido a las máscaras (por supuesto, algunos otros saltarían a la vista). Catherine prosiguió a su lado, en silencio, cuando se dirigieron al salón de baile y luego hacia la recepción. Las primeras dos invitadas, Maida Yaxley y Bel Evans McGonagall, ya se encontraban con sus antifaces. Para sorpresa de Richard, no eran las únicas. Una comitiva importante de personas debía haber llegado apenas poco después porque Richard los encontró a todos reunidos en el recibidor, algo inesperado, ya que ni siquiera había tenido tiempo de revisar el pergamino por segunda vez. Dumbledore's. Sí, no alcanzó a distinguirlos por identidad a cada uno pero dio un rápido vistazo a su pergamino para asegurarse, antes de acercarse del todo. La flamante ministra de Nueva Zelanda. Richard se sintió satisfecho de sí mismo en su fuero interno: ese era exactamente el tipo de personas de quienes había esperado asistencia, personas importantes y adineradas que pudieran contribuir no solo a su causa de socorro si no también que permitieran que él empezara a navegar las aguas de la sociedad mágica, tal cual hiciera hacía muchísimo tiempo atrás. Hay otra pareja que no le pasa desapercibida tampoco debido a que conocía a uno de ellos: Darla Potter Black, conocida miembro y alto rango de la Orden del Fénix, además de una persona vinculada estrechamente, con muchas familias londinenses y funcionarios importantes del ministerio. El último apellido que había registrado tachado en la lista antes de aproximarse había sido Crouch pero ¿no era eso imposible? ¿No había acaso conocido a ese hombre hacía mucho tiempo en los bosques, buscando los rastros de un tesoro en medio de una misión y éste había llegado acompañado del pastor Despard? Pero eso había sucedido hacía mucho tiempo. No entendía por qué o cómo eso se colegía con su presencia allí, hasta que se aproximó al grupo que empezaba a verse nutrido, allí en el recibidor. Muchos magos y brujas, de distintas familias, intereses e índoles, que se congregaban sin parecer con mucho ánimo de ingresar todavía. Richard, ya más seguro, terminó de aproximarse y abrió los brazos con un gesto de bienvenida, los ojos castaños brillando bajo el antifaz de color blanco. —Sean bienvenidos al baile de los Moody. Es un placer tenerlos a todos aquí. Como si hubieran estado coordinados (en realidad lo estaban, gracias a Catherine, que no se había acercado del todo si no que había visto de arreglar ese pequeño detalle) apenas había dicho esas palabras cuando la banda que se encontraba en la parte exterior que daba al jardín de flores empezó a tocar con suavidad una melodía. Catherine empezó a aproximarse hacia los invitados también y Richard aprovechó para acercarse a los Dumbledore y Bellerose. Al acercarse, se dio cuenta de que conocía al acompañante de Bellerose. Eso se le hizo extraño pero no comentó nada al respecto. A quienes había esperado conocer más a profundidad eran Ada Dumbledore y Helene debido a su posición e influencia en los ámbitos franceses. Eso no hacía descartable al chico, por supuesto, solo alguien a quien Richard evaluaría de cerca antes de emitir un juicio. —Veo que ya se conocen —dijo, fingiendo ignorancia respecto a su conexión. Inclinó la cabeza hacia Ada, Helene y Leonid. En ese preciso instante, los elfos empezaron a recorrer el recibidor para ofrecer las primeras copas de champaña y espumante—. Me alegra ver que van sintiéndose cómodos. Por favor, no olviden que pueden visitar el jardín de flores, las mesas y las exhibiciones. Estaría encantado de ayudar y... —su brazo se deslizó hacia un lado, para dar paso delicadamente a una figura que hasta ese momento había estado próxima pero no acoplada al grupo que ellos habían formado sin darse cuenta— también, no me olvido de la señorita Yaxley por supuesto —Richard mostró una sonrisa deslumbrante—. Disculpen que desconozco si han cruzado caminos antes. Ella es una persona agradable e importante que ha venido a presenciar este evento con la mejor de las intenciones—luego se volvió en dirección a Maida—. Madame Dumbledore esta aquí por una invitación expresa al igual que usted y Madame Bellerose también hizo el favor de asistir gracias a que alcancé a formalizar la invitación a tiempo—Richard hizo un gesto parco, como si pidiese disculpas por lo acelerado del proceso a pesar de todo— Es un honor. No quería parecer grosero, así que también presentó a Leonid con Maida Yaxley, aunque todavía era un misterio para él saber qué conexiones lo habían impelido a asistir ¿se encontraba acompañando a la señorita Bellerose, en calidad de miembro de la familia Evans McGonagall o simplemente como miembro de la Orden del Fénix? Era algo para desentrañar más tarde, pues sabía que el mago era un miembro relativamente reciente de la sociedad londinense. Sí, presentaciones algo abruptas, quizá faltando un poco a la debida etiqueta, era consciente de ello pero no le bastaba con estrechar lazos con todos los presentes. Necesitaba también que se conocieran un poco entre ellos ¿o...? Catherine Moody El nerviosismo de Richard en su punto álgido había sido un poco contagioso pero para el momento en que alcanza el recibidor, Catherine ya se encuentra tranquila. Cuando se aproxima hacia la entrada, su vista se dirige automáticamente hacia Bel, Darla y Lunita. Las conoce mucho más que a los demás, así que decide recibir primero a Darla y Lunita, que van acompañadas de un muchacho que se encuentra conectado con la primera del brazo y otra figura con antifaz que Catherine esta casi segura de que no puede ser otra que la primera ministra de Nueva Zelanda (¿o se equivoca? Se había aproximado al par de pelirrojas y al chico casi al mismo tiempo que Catherine). La anfitriona por su parte se aproxima con pasos moderados, algo dubitativa al inicio, pues solo desea darles la bienvenida y no interrumpir su velada. Richard ya les ha dado una cálida acogida a todos, claro, pero quiere ser más próxima con ellos debido a que los conoce más. —Hay música, comida y bebida de sobra, siéntanse como en casa —es lo que dice luego del saludo, haciendo una breve inclinación en señal de respeto y esbozando una sonrisa. Sus modales, por supuesto, son impecables pero es más que eso. Tiene la vista centrada, el tono conciliador, moderado. Es alguien totalmente distinta a la persona de recuerdos manipulados que habían conocido la primera vez, la líder impulsiva que había tomado el lugar de Pandora, la esposa de Kaiser ajena a la realidad, la mujer enloquecida de pena y sufrimiento de hacía un año. Nunca, como en ese momento, había vuelto a ser ella misma. —Espero puedan disfrutar este momento. Si tienen cualquier consulta, no duden en preguntarme —Catherine señaló el salón—. Quizá en este momento pueda resultar un poco intimidante debido a que no estamos del todo copados pero pueden usar el jardín de flores para bailar con un poco más de intimidad si así lo desean o tal vez disfrutar de las exhibiciones, ya sean las pinturas o los vinos—acotó. Les informó también que cualquier cosa en la fiesta, excepto las exhibiciones, estaba a su completa disposición y que podían pedirle a los elfos que prepararan otras cosas si no encontraban nada de su agrado en las mesas. También les comentó de que habrían varias actividades a lo largo de la velada. Le pareció que recibían sus palabras con avenencia; lo único que le causó cierto conflicto fue el hecho de que ver a Lunita le recordaba a Madeleine, debido a que sabía que eran próximas, y estaba segura de que su "hija" no asistiría. Catherine tenía la corazonada de que todavía le guardaba rencor, así que solo esperaba que, al menos, no recomendara a Eileen seguir sus pasos para faltar ese día. —Si me disculpan, pasaré a saludar a Bel Evans McGonagall, ahora —prosiguió—. Aunque espero poder sumarme a ustedes más tarde. Por favor, no teman llamarme si me necesitan. ¿Hacía cuanto que Catherine había sacado a relucir sus habilidades sociales? Ni siquiera tenía registro del asunto, fuera dicha la verdad. Mientras se aproximaba a Evans McGonagall, se dio cuenta también de que la mujer se encontraba todavía sin compañía, seguro solo de momento. —Bel —dijo no sin cierta confianza, después de todo, a pesar de sus diferencias ambas eran Evans McGonagall—. Me alegro de que pudieras asistir. Era una frase algo cliché pero no por eso menos cierta. Hacía mucho que no había podido conversar con la bruja (ni con nadie además de los Moody y algunos Evans en realidad) así que poco o nada sabía de lo que había sucedido con los demás, con su sociedad, con el mundo. El hecho de prácticamente haber perdido la cordura hacía año y medio tampoco había ayudado pero allí estaban ambas ¿qué era lo que había sucedido con ella? Había mucho que quería preguntarle pero... estaba muy desacostumbrada a conversar. Frakin - Elfo de Planta El elfo se aproximó apurado hacia el par de figuras que se había escurrido desde la arcada. Quizá, porque era un elfo pequeño, no habían alcanzado a notar que intentaba llamar la atención de ambos visitantes, con todas sus fuerzas. —Mis queridos señores —dijo entonces, cuando por fin pudo alcanzarlos, ya bastante cerca del recibidor—. Permítanme las llaves de su auto, para poder acomodarlo en la estación correspondiente para ello. ¿Los magos? No eran muy fans de los autos, voladores o no. Sin embargo, Richard sí que lo era, así que había pensado incluso en eso al momento de organizar el evento. El elfo, por consiguiente, extendió su pequeña manita para recibir las llaves. Si aquellos dos invitados deseaban retirarse más adelante, les traería el vehículo de vuelta en un abrir y cerrar de ojos pero mientras tanto, no podía quedarse en el exterior, tal cual indicaba la adecuada etiqueta del evento. Para eso estaban los valet parking como él. @ Helene Eloise Bellerose @ Juv Macnair Hasani @ Rory Despard @ Hessenordwood Crouch @ Syrius McGonagall @ Maida Black Yaxley @ Ada Camille Dumbledore @ Darla Potter Black @ Danny Lestrange @ Luna Gryffindor Delacour
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  6. Maestría en Escobas Era muy temprano, el sol se alzaba en forma perezosa, como pidiendo “5 minutos más para continuar descasando”. Era mejor así, puesto que una vez terminase de asomar, el calor podría resultar algo molesto. Una suave brisa soplaba en los terrenos de Castelobruxo. Recientemente había llovido y el aroma a tierra mojada y vegetación recibía a quienes llegaran. Ya no llovería, no había rastro alguno de nubes en el cielo que comenzaba a variar entre un azul oscuro nocturno a un bello celeste. La Gryffindor había llegado unas horas antes, no conocía las escobas que había en el lugar y había preferido probarlas una a una, para asegurarse de que sus alumnos estuviesen seguros a la hora de volar. Claramente no solo dependería de las escobas, ni siquiera de que supiesen seguir sus precisas instrucciones. Una vez en el aire importaba más sentirse seguro y poder transmitir a la escoba la dirección que se deseaba. Si bien no contaban con escobas último modelo, escogió las que se mantuviesen más estables y las dispuso en el patio, donde aguardaría a sus alumnos. Sabía que esperaba a tres personas, conocía a dos de ellas, con una solía intercalar el rol de docente, compañera y alumna con bastante frecuencia; con otro se había cruzado cursando algunas clases. Del otro sujeto no sabía nada. No se había molestado en averiguar, no era una persona que se amigaba con los prejuicios. Para ella las personas eran como se presentaban, confiaba en la palabra de los demás y ya, aunque era una actitud que muchas veces la llevaba a cometer equivocaciones bastante graves. Unos momentos antes de la llegada de sus estudiantes, escogió una de las escobas y la montó, permitiéndose un breve recreo antes de comenzar. Últimamente, aquel pasatiempo era uno de sus mejores aliados, un momento en que no requería pensar en nada y podía dejarse llevar solo por sus impulsos. Allí los esperaría, desde allí los vería llegar desde un mejor plano. @ Juv Macnair Hasani @ Jeremy Triviani @ Hessenordwood Crouch
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  7. Catherine Moody A Catherine no le había pasado por alto la cortesía de Darla y todavía le daba vueltas al asunto aún estando junto a Bel. Era como si de pronto, todo hubiese empezado a florecer ante ella, la sociedad que había dejado de lado, las personas que había desestimado o simplemente olvidado porque no se encontraba bien bajo ningún estándar. Mientras tanto, sus manos sujetaron brevemente las de Bel; ella intentaba enfocarse lo mejor que podía: no podía seguir culpándose por haber tratado de manera terrible a aquellos a su alrededor durante el tiempo en que no se había encontrado bien. Tenía que pensar más bien en compensarlo de alguna forma, en lugar de lamentarse. —Dónde están mis modales —agregó en dirección a Evans con una venia de disculpa mientras tomaba una copa de champaña de una pequeña bandeja cargada por un elfo diligente que pasaba por allí—. Por favor, ten un poco de espumante, está delicioso. Por supuesto, era una nueva faceta que mostraba a todos y Bel. Esperaba que la bruja no lo encontrara extraño y pudiera adaptarse a ella pronto. Richard Moody El brujo intentaba darse a basto pero era difícil. Eso era parte del reto: tenía que admitir que hacía mucho que no se había esforzado por hacer actividad alguna. Era un buen ejercicio mental y físico. —Debo concordar con la Madame Dumbledore —se apresuró a agregar Richard—. Hoy usted se ve radiante, señorita Bellerose. Por el rabillo del ojo, Richard alcanzó a notar dos figuras de las que no se había percatado antes. Los elfos no habían dado ninguna alarma, así que suponía que al menos una de ellas debía tener una invitación, como en el caso de Leonid con Hélene. Sin embargo, no tenía tiempo de revisar su lista y pasar desapercibido al mismo tiempo, por lo que descartó la posibilidad de averiguar quiénes eran en ese momento. Solo esperaba, que la misteriosa interacción de la bruja seguida de cerca por un mago, fuera tan solo eso: una interacción entre amigos, si bien poco ortodoxa. Por si eso no bastara, notó que otra persona definitivamente no invitada y con una máscara más fea que la cara de Evans McGonagall se aproximaba justamente a la condenada pelirroja... o así pareció al inicio, hasta que se quedó petrificado en medio del recibidor. Richard había estado a punto de excusarse con sus invitadas para intervenir, sin embargo se detuvo al final, al ver quién se acercaba a éste. Solo lo había visto una vez antes de eso, en compañía del pastor y eso no cambiaba su impresión de saberse frente a un semejante. Amusgó los ojos y se desentendió del asunto. Catherine estaba allí cerca, ella podría encargarse de Hessenordwood. Ese día no tenía intenciones de lidiar con alguien que era casi igual de "puntilloso" que él. Así que en lugar de armar una escena (recordándose que para empezar, ya no poseía la libertad de armar una) se volvió hacia Dumbledore y le pidió los dos primeros bailes, si eso era posible. —Es una formalidad —le aseguró, esperando que el pedido no le resultara invasivo— pero considero que usted lo haría de forma excelente. Era evidente que también estaba el asunto de lo conveniente que sería para Richard abrir el baile de la mano de la ministra de Magia francesa pero eso era apenas una "pequeña" ventaja. Había considerado pedírselo a Yaxley primero pero sabía, sin explicarse del todo por qué, que eso no funcionaría en su vínculo con la bruja. La conocía apenas un poco más que a Dumbledore pero le daba la impresión que ambos no llegarían a compartir un baile jamás en sus vidas ¿secretos? ¿Información conveniente? Tal vez. Eso sí, jamás un baile. Frakin - Elfo de planta ¿Demasiado pequeño él, Frakin? Frakin jamás se había sentido tan insultado. Había cierto grado de orgullo, un orgullo profundamente oculto, en el grupo de elfos que trabajaba bajo su mando en el evento de ese día. No era que no pudieran ser serviciales o que no disfrutaran de su condición de servicio para con los humanos. Sin embargo, su proximidad con los círculos de los duendes le habían dado cierta perspectiva sobre su condición. Tomaban orgullo en lo que hacían, aún si la paga no era grande y sus servicios eran siempre impecables. Frakin se acomodó el smokin y siguió al mago, tomando cada pequeño detalle de sus instrucciones, dejando que lo acompañase y, en suma, mostrándose siempre correcto y a cargo de cada indicación. Si pensaba que él se negaría o cometería un error, el humano se equivocaba por mucho. Sus servicios para eventos no habían recibido jamás crítica alguna y así seguiría siendo. Frakin suspiró: siempre ser valet parking era el trabajo más agotador de todo el servicio, por inverosímil que eso sonara.
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  8. Jarrito y Jess —Solo dale las llaves del auto-, —L-lo que estoy tratando de decir es que…-, Hess se movió lentamente alrededor del elfo, como si estuviera acechando, o solo inspeccionando detenidamente. —¿No es muy pequeño para conducir? Es decir, ni siquiera parece tener la estatura de un elfo promedio... —Hess-, siseó. —Podría moverlo yo si me indicara donde estacionarlo-, insistió. Pero entonces el Ollivander comenzó a caminar nuevamente hacia la arcada, y él ha dicho que se quedarían juntos ¿no? bueno, no era una promesa tampoco. —Escucha mi pequeño amigo, qué te parece si lo hacemos de este modo…-. tratar de convencer al elfo de dejarlo hacer la tarea de aparcar el vehículo en el lugar correcto parecía lo más importante ahora, y no es que fuera un auto lujoso, o que despreciara a la criatura que solo busca hacer su trabajo como es debido, pero a éste coche, en particular, Hessen le tiene bastante aprecio. Y, de todas formas, este elfo era demasiado bajo de estatura. El otro brujo, en cambio, no se quedó a ver la discución y, a pesar de que sus pasos son arrastrados y detenidos, accedió sin problemas a través de la recepción con el apellido familiar del otro, encaminándose (en lugar de solo evitarlo) hasta donde los invitados comienzan a amontonarse rápidamente en grupos de cantidades casi alarmantes. —Son...tantos-, masculla débilmente detrás de la máscara, no es capaz de reconocer totalmente a ninguno de ellos, en primera porque, casi como él, sus rostros están cubiertos por antifaces. En segunda, porque realmente no quiere reconocer a nadie ahí, aun cuando podría asegurar que hay personas moviendose a su alrededor que se sienten como una paramnesia. Los anfitriones de la fiesta aparecen tan pronto como los invitados comienzan a acumularse en la recepción y al igual que todo ahí son impecables con sus entradas. El muchacho que se detiene a recibirlos en un saludo, y se mantiene demasiado cordial en todo momento, debe ser Richard Moody, a éste sí que pudiera reconocer, aunque no recuerda si alguna vez se han visto las caras en persona, está al menos seguro de que, en más de una ocasión, a Bel Evans se le ha de haber escapado hablar de él. Aunque justo ahora no tiene la apariencia que Garry hubiera imaginado con todas esas ideas de Bel. La música que acompaña el recibimiento del brujo Moody apareciendo tan inesperadamente (para él) lo desorienta y, aun si es suave y gentil al oído, no lo deja pensar nada concreto sobre la otra persona que sale casi detrás del anfitrión. Catherine. En cambio, su mente se pausó por segundos que se sintieron pesados minutos con todas esas charlas haciendo murmullos a su alrededor, con esas brillantes luces de todo tipo de intenciones, con el vaivén de los invitados y elfos que corren tras ellos para atenderlos. —Si no viniera contigo diría que eres parte de la decoración de este lugar-, la voz de Hess, que es más familiar, funciona bien como un ancla. —Mírate, todo quieto ahí como una estatua. Una muy terrorifica estatua. Bueno, en todas las fiestas hay algo que nunca sale bien de todas formas-, Hess palmea nuevamente su espalda para terminarlo de despertar. Por lo pronto que han vuelto a reunirse Garry asume que, a pesar de lo persuasivo que pudiera el Crouch ser algunas veces, simplemente no ha conseguido esta vez convencer al elfo de la entrada. —¿Cómo dices que llegamos aquí? —Bel Evans, —Ah, si, —Bueno, señor mío, esto es una fiesta, por si no recordabas como eran-, el demonio, que no es mas alto que él, pero que en esos trajes de gala lo hacen parecer que si, observó con satisfacción su alrededor. —O por si nunca has estado en una de ellas-, se burló. —Así que...no te quedes aquí, ve a… curiosear un poco por ahí-, hizo el ademán de ahuyentarlo. —Y recuerda; debes hablar en voz alta si quieres que las personas te respondan-, este último quizá no fue el mejor de sus consejos. Desde luego, Garry no dice nada, pero pudo sentir como su cuerpo vibró y escuchó el desagradable ruido de su naris aspirando con fuerza antes de desplazarse por entre los invitados como si hubiera querido llegar a intervenir en alguna conversación ajena o desviarse por los pasadizos hasta la galería de arte. Hess imagina, cuando Grelliam pasa de largo a otro grupo de elfos que buscan darle algo de buen servicio, que el lago es su objetivo principal. —¿Esperas a alguien?-, lo escuchó decir antes de que pudiera perderlo de vista. Su voz se escucha diferente debajo de esa máscara. Hessen solo asintió en respuesta, con una buena sonrisa en su rostro. @ Hannity Ollivander Evans
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  9. TURNO 8 El partido contra Montrose Magpies había sido sólo el inicio de una temporada que, esperaba, fuese de buenas rachas. Antes de salir al campo de quidditch y someterse a las exigencias deportivas de la rusa que les tocaría como árbitro, se detuvo a intercambiar unas palabras con Jeremy, el segundo capitán de los Tornados, y Elizabeth Afton. Básicamente, las indicaciones eran claras, golpear tan fuerte como pudiera al equipo contrario. Desde luego, ambos estaban cumpliendo con su parte, pues no hacía mucho que había comenzado el partido y uno de los cazadores de Vratsa Vultures ya estaba lesionado. Luego del tiro fallado en el penal, así era como empezaba, el anterior con las Urracas le había pasado lo mismo, notó algunas miradaas ansiosas en su equipo. Aedis sabía que no era por ella, sino porque el partido, tal cual el anterior, empezó intenso y de golpes fuerte. Cuando volvieron a tener la quaffle en su poder, vio a Darla ingeniandoselas para salir de en medio del equipo rival, volar tan alto como podía y, como siempre, Greengrass sabía cuál era la señal que la Potter Black le estaba haciendo. Sobrevolo cerca de Luca y Dana, ambos cazadores de los Buitres, y vio como su compañera soltaba la pelota. Antes de que la capitana de los Tutshill Tornados recibiese la quaffle, hizo de su mano un puño y, con la fuerza que sólo su mano podía darle a la pelota, le dio un puñetazo a la misma. La quaffle salio disparada de tal modo que, aunque una de las golpeadoras de VV hubiese intentado darle con la bludger, no pudo evitar el inminente gol. La tribuna se volvió loca en ese instante y no paraba de vitorear el buen inicio que estaban teniendo.
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  10. Luna Gryffindor Delacour- Empleada del departamento Auror de Gran Bretaña Frunce el ceño al ver a dos personas acercarse, no es porque no quiera que se acerquen, si no porque la vampiresa no los conoce a simple vista, pero luego de escuchar la voz de Leonid, se calma automáticamente, dándose cuenta de quién es y decidiéndose por no sacar la varita está vez, al fin y al cabo, era amigo y compañero de la casa. - Perdón la pregunta pero a quién se sacaron de encima? Es que no estoy familiarizada con el término, alguien los perseguía? Están bien? - Les preguntó pensando si es que estaré entendiendo bien algo y si es que hacía bien me meterse allí - Entiende que están allí bajo poción multijugos o algún otro brebaje que los hace ver diferentes, quiere saber porque hicieron eso, pero se decide por no curiosear tanto, no quieren que piense que es una metiche, aunque sí que quisiera ayudarlos si que algo malo sucediera, al fin y al cabo, también los considera amigos de ella, sobretodo a Helen a quien trato más que a Leonid. Vio que su amiga y compañera Darlis,se estaba encargando de Sean, quien parecía querer hacer algo o buscaba a alguien, pero desde dónde se habían ido no podría hacerlo jurado a ciencia cierta e igualmente supuso que si sería algo que ella tendría que saber Darla se lo contaría como fuera, en ese tiempo que llevaban trabajando juntas le había tomado un cariño especial a la bruja a quien consideraba su confidente y amiga en batalla, se preguntó si el cariño era recíproco o no y se dijo que haría de todo para que su amiga se sintiera orgullosa de ella. - Creen que quién hable ahora haga un buen discurso del porque lo que pasó en las escuelas está mal? Quiero decir todos sabemos que está mal lo que está pasando y que ni si quiera es lógico que no dejen estudiar a gente mestiza, todos deberían de poder hacerlo no?, Pero a lo que va mi pregunta es si que abordará el tema o tocará otros distintos? Qué opinan? Es que yo no tengo idea, nunca vine a ningún lugar como estos - Pregunte en un susurro para que sólo los que estuvieran cerca me escucharan - Se preguntó si es que hablaría de la situación mala que había en la sociedad, de la desigualdad de los magos y brujas, de las nuevas reglas que querían implementar completamente arbitrarias y arcaicas,más parecidas a Salazar Slytherin de lo que ella quería ver en realidad y se dijo que escucharía todo y apoyaría o no la idea dependiendo de lo que dijeran y de si iba o no con su pensamiento. @ Sean -Ojo Loco- Linmer @ Darla Potter Black . @ Rory Despard . @ Cillian @ Helene Eloise Bellerose @ Cillian
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  11. Feliz cumpleaños, bella
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  12. Turno especial de buscadores número 1 Por fin había llegado el día del partido, era el momento en que el equipo Búlgaro se enfrentará en franca lid con los jóvenes de los Tornados, el equipo de Inglaterra había impuesto su estilo de juego y nosotros debíamos empezar a mostrar que nuestro juego también tenía estilo único y que podíamos mostrar nuestro valor. El día estaba parcialmente nublado y podrían divisarse escasos rayos de sol entre las nubes, no podía decirse su la lluvia iba a no caer, pero si así fuera estábamos preparados a darlo todo, el entrenamiento había sido arduo y la moral estaba alta al estar en el campo finalmente. Teníamos la ventaja de jugar en nuestro patio y siendo locales debíamos hacer respetar nuestra casa. Los colores verde, rojo y blanco eran algo que llevábamos en el corazón. La semiveela estaba mentalizada a poder desplazarse para atrapar la Snitch más rápido que su rival y así poder ayudar a sus compañeros a ganar aquel partido, era lógico que estaba nerviosa era su primer partido, pero es más valioso tener miedo y controlarlo que no sentirlo. Antes de ver como la snitch salía disparada por los aires para seguirla y atraparla pensé en aquel que me había robado el corazón, no estaba conmigo físicamente, pero sabía que en su mente me apoyaba y eso era suficiente, lo nuestro no era actual pero había atravesado los límites del tiempo y el espacio. Mi escoba Nimbus era una compañera en la que confiaba, sabía que con ella mi agilidad y habilidades podría realizar buenas maniobras de Evasión.. Habíamos ganado el saque lo que era maravilloso, mis compañeros eran personas en las que confiaba y me encantaba ver como empezaban a avanzar para lograr anotar, mi misión era ir directamente y atrapar la esfera dorada que nos garantizaría 150 puntos para ganar. Mi idea y estrategia era simple, evadir los golpes y usar las habilidades que tenía para lograr atraparla primero y ganar. Ahora íbamos 0 a 0, habíamos atajando un penal y era momento de avanzar tras la snitch. El golpeador de los tornado lanzó hacia a mi la bludger, pero logre evadir la por pocos centímetros. El buscador de los tornados de nombre Kalevi iba atrás de mi ahora, sería una lucha fuerte que entre ambos por el objeto dorado. Nuestra hábil golpeadora tampoco acertó al buscador rival. Estaba sumamente interesante el partido.
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  13. Me aparecí en los límites de aquel terreno desconocido. Por lo menos hasta antes de haber obtenido aquel pergamino. Desde lejos podía ver ése pequeño hogar, a comparación de los que teníamos en Ottery. La niebla negra que se había arremolinado a mí alrededor, se disipó como si la brisa la hubiera barrido. Levanté la vista y apreté aquella invitación a la mascarada en la Moddy. Tiré el papel arrugado. Maldita bruja. La iba a matar. Saqué mi varita e intenté ocultarme lo más rápido que pude. La gente al parecer, empezaba a llegar a aquel sitio, una especie de fiesta o de gala. Pero solo me interesaba una cosa y era encontrar a la muchacha. No solo que le había salvado la vida, sino que me había complicado la mía: primero porque conoció mi identidad como mortífago y segundo, había robado mi máscara. Me la había quitado y se había fugado. Pasé mi mano por mi rostro, invocando aquella máscara que me cubría parte de mis facciones. A la vez, mi habilidad de metamorfomagia me ayudaba a quitarme el negro completo de mis ojos en unos verde esmeraldas. Con un cabello rubio enrulado hasta los hombros. Mantuve mi vestimenta ya que estaba sencillamente de negro. Caminé un par de pasos y me dirigí hacia la entrada, hacia donde todos estaban. Todo era realmente hermoso, tenía que admitirlo, aunque no pudiera detenerme con detalle para ver todo. Todo estaba reluciente e impecable. Al parecer era una fiesta tranquila, casi privada diría. Caminé lentamente, guardando la mejor compostura que pude, con mi varita guardada otra vez y llevé mis brazos hacia atrás entre si. Había unos cuantos rostros, pero pude darme cuenta que estaba ese joven Ollivander con el que me había cruzado y su amiguita me había atacado. Tambien había otros que ni conocía. Y allí a lo lejos, la joven Dana. ¡Y llevaba mi máscara mortífaga! La escena se representó en mi cabeza. Lanzando maldiciones a diestra y siniestra empujando a todo aquel que se interpusiera para llegar a la chica, que se encontraba del otro lado. Pero no. No podía. Respire. (unas diez veces más para calmarme). Esa mujer no sabía lo que estaba haciendo. Como mortífago, había hecho algunos actos públicos que no eran éticos para todos. ¿Y si alguien la reconocia? Me quedé en un rincón del sitio, intentando no llamar la atención de nadie. @ Dana Gryffindor
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  14. Graves Park Observaba la expresión de Sean, el mago parecía estar concentrado en lo que le decía, o recordando algo podía notar, por su expresión que había algo que no lo convencía. Darla se preguntaba qué era lo que él pensaba. No lamentaba no ser legilimante, los detestaba, y en buena parte por ello había profundizado en su habilidad de oclumancia. El cambio en la respiración de él la sobresaltó, pero no lo dejo ver, si notó que cuando algo no le cerraba o daba un punto por aceptado el mago se rascaba la cabeza. Su gesto era algo, predecible, pero la había logrado relajar. —Imagino que sí lo han sido —murmuró Darla recordando los dobles latidos durante el abrazo del Linmer en la ciudad reconstruída y luego toda la locura ministerial. Le sorprendió lo siguiente que dijo, que le alegrara que estuviera allí, pero entendió al escuchar sus siguientes palabras. Bueno, no del todo, que a él le gustara el grupo no sabía si era una buena o mala señal, estaba descubriendo que con Sean no todo era tan simple ni sencillo como cualquiera pudiera esperar. —Supones bien —mintió descaradamente con una sonrisa en sus labios —ehm… de acuerdo, si te gusta el trabajo de campo —agregó con una loca esperanza de que se fuera pero eso era imposible, él era ladrón, había aparecido en cada ocasión que la acción se había mostrado y había asistido personalmente al desastre realizado por el fuego compacto. No, Sean podía ser muchas cosas y parecía ser que hombre de acción era una de ellas. Su mirada se desvió un segundo hacia donde estaban Luna y Rory, una pareja se había acercado a ellos y parecía que se conocían, o al menos eso esperaba ya que saltar a defenderlos frente a todos sería algo que sería seguir revelando capacidades delante de más gene de lo que quería. Quizás por estar concentrada en ese detalle fue que no notó la rápida evaluación que Sean hacía de ella, aunque un leve estremecimiento recorrió su cuerpo, algo sin sentido que la hizo reaccionar de golpe. —¿Entrevistar a Nott? —sus ojos se clavaron en los del Linmer, eran tan claros que había veces que le recordaban demasiado a alguien más —cuidado Sean, no todos tienen precio, sin embargo… —miró hacia donde se había alejado el anarquista —quizás haya algo que él quiera que le puedas ofrecer. No iba a cortarle el vuelo, pero tampoco darle esperanzas de que lo tendría. Rory buscaba lo mismo, o más bien parecía ya haberlo obtenido, bueno, parecía haber obtenido más de lo que hubiera uno esperado del predicador. Sus ojos volvieron a desviarse hacia donde estaban él y Luna con la pareja, parecían estar bien. Con un suspiro se volvió a girar hacia Sean. —Entonces ¿qué propones? ¿Ir tras Nott para hacer una cita con él? Dudo que aquí podamos hablar y —se giró hacia las carpas que ya estaban empezándose a levantar casi por completo —ya casi está por empezar el festival ¿no? —hizo un gesto inocente, como quien indica que no había muchas salidas tampoco, ¿quería mantenerlo o no lejos de los suyos? Pues quizás eso debía aunque eso implicara arriesgarse a que le volviera a sacar el tema del mortífago.
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  15. Paseaba por los jardines cuando la vi, casi se me caen las manzanas que traía por la impresión, aunque ahora mismo jurásemos lealtad al mismo bando, mis recelos para con Juv se mantenían intactos. Una sorpresa para mi fue cuando el libro de las sombras arrojó su nombre una noche cualquier mientras Cissy y yo bebíamos bourbon en la librería de la familia, recuerdo haber pensado "un nuevo miembro ha surgido en Londres" como pasó conmigo hacía ya tantos años, pero jamás me habría imaginado que fuese ella. Le seguí el paso desde la verja hasta la puerta principal, con la mirada, no quería tener que cruzar palabra alguna todavía con ella pero debía de estar alerta pues mi familia residía a paso más. Los gemelos dormitaban en la habitación de Pik, Aidan asomó por entre las cortinas, miró a la Nigromante y luego a mi como buscando algún tipo de aprobación. Dejé la cesta en el suelo y negué con la cabeza girando sobre mis talones para desaparecer del exterior y, cuidadosamente, materializarme en la planta alta de la Mansión justo cuando la mujer colocaba su mano sobre el pomo de la puerta. El vestido azul que traía se arremolinó a la altura de mis rodillas y casi me hace caer, suerte que pude aferrarme al barandal de las escaleras y no formar papelón. Quería mantenerme callada el mayor tiempo posible pero la primer palabra que mis oídos captaron de su boca hizo que me quemara la nuca, allí donde sus ataques habían dejado cicatrices que no cerrarían siquiera con magia. —Dichosos los ojos que te ven. Exclamé con voz clara, desde las alturas, como digna anfitriona del lugar, brazos extendidos, manos sobre la madera y una expresión desafiante que no muchos conocían, el semblante tieso como una rosa, Juv aun me aterraba muy muy en el fondo. @ Juv Macnair Hasani
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  16. Vio llegar de a uno a sus alumnos desde donde estaba, decidida a dejarlos interactuar hasta que el grupo estuviese completo. Sabía que todos ellos lograrían volar sin esfuerzo, estaba segura de que ya lo hacían de manera informal, así que no pretendería sentarlos a charlar de cosas que ya tenían por sabidas, aunque sí se aseguraría de que todos estuviesen a salvo antes de dejar el piso. --Muy buenos días. --saludó alegremente, descendiendo de la escoba en forma grácil y mirando a cada uno. Volar la ponía de buen humor, no podía evitarlo. --Claro que no será una clase teórica, de lo contrario los habría citado dentro de un aula... vamos a ir a lo que a todos nos interesa antes de lo que creen... pero antes, necesito saber ¿Todos ya saben volar en escoba? ¿Quién les ha enseñado? ¿Cuáles son sus primeros recuerdos de vuelo? Dejó su escoba a un lado y se sentó en la hierba, invitándolos a todos a hacer lo mismo antes de empezar a compartir las respuestas. No permanecerían mucho quietos, pero de sus respuestas podría evaluar el hecho de que todos estarían aptos para montar las escobas cuando así debiesen o si alguno necesitaría un seguimiento más personalizadol. --Empezaré yo. En mi paso por Hogwarts vuelo fue una clase más, si bien la pasé sin problemas no me hice muy amiga del vuelo ni del Quidditch entonces. En mi juventud conocí a mi verdadera familia y fue una de mis primas la que me enseñó lo bello que es volar realmente, y me entusiasmó por el Quidditch, me enseñó su reglamento y lo comprendí realmente. Ella había estado casada con un jugador profesional, pero a él no llegué a conocerlo... creo que para ella fue salir un poco de su tristeza por la pérdida de él, mientras que para mí fue un despertar. Desde entonces, elijo volar cada vez que necesito despejar la mente y pensar con mayor claridad... Bueno, quiero escucharlos...
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  17. Me siento perdida... 😳
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  18. Annick no recordaba con exactitud cuándo había sido la última vez que había pisado el Ministerio de Magia. Solo estaba segura de que había abandonado su puesto en el Cuartel de Aurores antes del nacimiento de su primer y único hijo; y tiempo después también Elvis había decidido buscar un empleo menos demandante y con menos riesgos para dedicarse a la familia. Ese simple recuerdo referente a su esposo logró que los ojos se le anegaran en lágrimas, por lo que tuvo que hacer un gran esfuerzo para controlar sus emociones. Sabía que necesitaba control y firmeza en aquel momento. Por fortuna, brujas y magos iban y venían sin reparar en ella. Tal vez su ropa en tonalidades oscuras lograba que no llamara la atención, o tal vez a nadie le importaba reparar en las personas que había a su alrededor. Había llegado veinte minutos antes de la hora acordada con @ Mael Blackfyre , por lo que sabía que tendría que esperar un rato para encontrarse con el enigmático joven. Mientras aguardaba se preguntó si estaba bien confiar en él, pero de inmediato se reprendió por volver a plantearse la misma pregunta. Mael era el único que le había ofrecido ayuda práctica, así que tendría que aprovechar la oportunidad a pesar de que era un desconocido. Decidió recargarse en la pared para esperar sin estorbar el camino de quienes llegaban y salían del Atrio, y entonces se dio cuenta de que había sido buena decisión llegar con bastante tiempo de anticipación, pues en poco minutos se habían aglomerado varias personas esperando su turno para poder ingresar. Aunque, al igual que ella, la mayoría lograba pasar el protocolo de seguridad, la realidad era que tomaba tiempo identificarse y esperar la revisión de varita. Mientras aguardaba, la pelirroja evitó mirar fijamente a alguien para evitar que se le acercaran. Aunque habían pasado tantos años desde sus tiempos como empleada ministerial que era poco probable que alguien la reconociera, sobre todo con su actual aspecto físico: ahora se le veía pálida y sus ojos verdes lucían apagados, rodeados por unas pronunciadas ojeras y párpados hinchados y ligeramente enrojecidos que delataban que había pasado otra noche en vela llorando la muerte de Elvis mientras oscuros pensamientos la atormentaban.
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  19. La invitación llega pero ella no la ve al instante ni le presta la atención debida, tiene que organizar sus libros en la Gryffindor y no permite que su elfo Arturo la ayude en esa misión, así que allí están discutiendo como siempre por no querer dejar que haga esa tarea sola. - Señorita Gryffindor, tiene que dejarme hacer eso a mí, se que me quiere como un amigo pero soy su elfo y quiero ayudarla - Dice con la voz más alta de lo habitual - Suspiró pensando en aquella novela rosa que vio la semana pasada y se pregunta si en algún siglo alguien la querria de esa forma, pero se cuida mucho de admitirselo a alguien y oculta las novelas que ve, porque siente cierta vergüenza de admitir que es romántica, es su pequeño secreto y espera que lo siga siendo por mucho tiempo más. - Lo sé, Arturo, pero debo de ir a una fiesta en la Moody y no quiero dejar esos libros fuera del librero, sabes que este lugar es mi santuario y no me gusta tenerlo desordenado, además hace tanto que no los veo, ojalá que si pueda llegar a tiempo - le explicó poniendo en el librero los últimos libros que me faltan - Mi elfo no dice más nada y niega con la cabeza, quedándose allí viéndome con sus ojos negros, mientras continuo con mi tarea, mis libros de pociones, defensa y transformaciones pasan de un lado a otro hasta que termine esa hermosa tarea y decidió bajarme de la escalera, el hacerlo del modo muggle me encanta y es algo que por lo general discuto siempre con mi elfo, que no entiende porque no empleo magia para tal fin. Termino mi tarea pensando en que aún no me cambié y suspiró encaminándose a mis aposentos preguntándome si tendré algo para la ocasión en mi armario o no. Después de pensar demasiado me decido por un vestido violeta y unas sandalias violeta con algo de taco, dejando mi cabellera peliroja enrulada suelta y solo sujeta por mi prendedor del Fénix dorado, me miró al espejo y sonrió por lo que me devuelve el espejo, mis ojos azules claro parecen un mar reluciente, mi sonrisa es blanca y alegre y mi cabello parece salido de una novela de época de lo lindo que está, no me falta nada más que un poco de colorete en las mejillas y un poco de sombra negra en los ojos y le sonrió al espejo decidida a irme hacia la casa de los Moody, esperando encontrar a Made o Eileen allí. La caminata al aire libre me hace sonreír y me da cierta alegría que no tenía antes, apenas llegó al lugar observo que está todo tan bien decorado que me hace lanzar un: "Gua" totalmente asombrada de la hermosa decoración que hay allí, así que digo en la puerta quien soy y entró pensando en encontrar a alguien que conozca al menos por allí. - Luna Gryffindor Delacour - Le digo a quien está atendiendo, sonriendo cuando me dejan pasar y veo esa gran fuente de chocolate, tengo que aguantarme no ir corriendo hacia allí - Observó a Darla y le sonrió amablemente, debatiéndome entre ir hacia ella o no, aún así y con todo voy a su encuentro, percatándose que va acompañada de alguien que nunca vi en mi vida, a quien también le sonrió preguntándome quién será. - Hola Darlis que lindo ver a alguien conocido aquí y hola señor, mucho gusto soy Luna Gryffindor Delacour, pero prefiero solo Lunita, por cierto, puedo quedarme aquí? - Preguntó debatiéndome entre quedarme e irme y pensando en que quizás sería mejor que me fuera, pero queriendo quedarme en realidad - Sonrió esperanzada y feliz, hacia mucho tiempo que no iba a una fiesta y está parecía muy linda y elegante, me pregunté si vería a Made o Eileen por allí pero me contente feliz de al menos pasar una velada divertida con mis amigos.
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  20. (Más tarde: A escondidas, tras la reunión con Mael y Mica, me reúno con la Ministra de Francia) Me costó un poco encontrar el punto de encuentro con la Ministra de Francia. Aquel negocio que señalaba era conocido de oídas, pero pocos podían situar su nombre en un mapa. ¿Tal vez es que era inmarcable o, sencillamente, es que yo era una necia en cuanto a la orientación? Me perdí varias veces antes de encontrar el letrero luminoso. Suspiré cuando, por fin, crucé aquella puerta y la luz y la música me sacudió como si estuviera en una fiesta perpetua. Me atusé la capucha bien para que no se me distinguiera y pasé de largo de la pista de bail, rozando el vuelo de la capa por el suelo, hacia la barra. Allá, no supe qué hace, la invitación que Ada me había enviado al Ministerio se había autodestruido y menos mal que tenía buena memoria o no sabría dónde habíamos quedado. Pero... Aquel lugar era enorme y no sabía a dónde dirigirme. Tamborileé los dedos sobre la barra y pedí un agua. El Mesero me miro con cara de mala baba, no le hice caso. En realidad, si todo iba bien y la reunión diplomática funcionaba, ya habría hora de beber algo más fuerte. Busqué entre los bailarines. Ninguno se parecía a Ada, aunque... ¿No se habría disfrazado? Tal vez yo debiera haber hecho lo mismo y no sólo cubrirme con aquella capa de terciopelo verde oscuro. Moví los dedos de nuevo en aquella barra y las uñas, bien manicuradas como corresponde a una Ministra (vale, me las muerdo, pero sé hacerlas crecer sin que se note), hicieron un ruido apenas audible en aquella música de volumen tan alto. @ Ada Camille Dumbledore
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  21. Cuando Sagitas comenzó a caminar, no me pasó desapercibida la expresión de su cara, dando la espalda a los postulantes. No podía sentirla, era cierto...para mi, ella siempre había sido un vacío entre la gente. Pero después de tantos años juntos, sabía reconocer sus emociones por las expresiones, por los pequeños gestos y por su tono de voz. Las ideas de @ Mael Blackfyre le gustaban. No hice nada, no dije nada, pero....aquel hombre le complacía. Le gustaba lo que oía, aunque desde luego era el único que se había manifestado, era casualmente coincidente con Sagitas. No me gustaba....porque no era bueno para los mestizos o los squibs, y porque tampoco era bueno para Sagitas....tan fácil y ya estaban de acuerdo? Cuando Sagitas volvió a tomar asiento, propuso una alternativa, ya que no quería que aquellos que no fueran sangre limpia entrasen al ministerio....Dios, aquella no era mi madre. No podía estar oyendo aquellas ideas de ella. No...verdad? Fue su dardo hacia mi, acompañado de un bufido y aquella mirada seria que me hicieron mirarla a los ojos, desafiante. No, no había ido a registrar a Babila ocmo decía aquel absurdo primer edicto. "Es Babila, tu amigo, no un perro. No hay derecho a tratarlo de la misma forma." En otro momento le hubiera contestado aquello, pero en lugar de eso, gruñí ligeramente, notando un dolor punzante en el codo izquierdo. Serían las pociones haciendo efecto? - Como ordene, ministra. - contesté, de forma seca.
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  22. Esperaba que alguno de los dos me contestara. Noté el movimiento de Matt. Es imposible no notar lo que siente cuando llevas tantos años juntos, conociéndonos, compartiendo todo. Hasta ahora... Aún así, noté en qué momento mi hijo mayor se sentía frustrado y en cuál se me hubiera tirado al cuello. Sí, no estaba de acuerdo conmigo y era consciente de que le estaba perdiendo. Ahogué el suspiro y volví hacia las dos visitas, esperando que me dijeran alguna cosa. Quien empezó primero fue el Sr. Blackfyre. Lo que decía me gustaba, además, me inspiraba confianza. Y no soy persona que le dé confianza a cualquiera. Me levanté mientras le oía (¿eso hace una Ministra? Es igual, yo lo hago, soy así de peculiar) y caminé por mi despacho, poniéndome por detrás de ellos durante un instante y volviendo al lado de la mesa tras dar la vuelta. -- Perdón, me gusta caminar mientras pienso... En realidad, me interesaba ver la esencia mágica de ambos presentes. En el del hombre era claro, intuía el aura de un hombre fuerte y decidido, de ideas claras y que actuaría con referencia a ellas. Pero... ¿Coincidiría conmigo? ¿Se dejaría ordenar por mí? La de ella era más complicada; en realidad era más confusa y no llegaba bien a entender qué hacía allá, como si no estuviera convencida. -- Bueno, pues no. -- Me senté de nuevo. -- No quiero que mestizos entren en el Ministerio. Aunque sí podríamos pone un anexo en el que controlarlos. Buena idea, tendremos que elaborarla. ¿Eso significaba que ya me había inclinado por él? Al menos, estaba más predispuesta a hacerlo que con Mica Gryffindor, quien aún no había hablado. -- Sí, tenemos un registros de mestizos, de nacidos de muggles e incluso de squibs. Pero, por desgracia, ni un 40% de la población ha acudido a la cita en el plazo previsto. ¿Pero qué quieres que haga? Si ni mi propio hijo ha ido a apuntar a Babila. ¿Cuándo vas a hacerlo, Matt, querido? ¿Tendré que mandar a los Inquisidores a casa para que te arresten por no cumplir el primer edicto? Vaya ejemplo estoy dando si la misma Ministra tiene pendiente ese trámite. Bufé y le miré directamente con cara muy seria. Seguro que no le gustaba que le riñera en público.
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  23. Nueva York, Estados Unidos Bellerose pudo notar casi de inmediato que la idea de ser otra persona causaba un poco de conflicto en el cosaco, aunque a pesar de esto se mostró de acuerdo luego de haberle expuesto sus razones. Sonrió con ternura ante el comentario resignado de Leonid, que esperaba ser por lo menos capaz de poder elegir quien sería en aquella ocasión. —Si te lo dijera, tendría que matarte. —Respondió en tono místico, aunque de inmediato rio, divertida. —Aprendí bien a fabricarlas y las utilicé un par de veces en Francia —Confesó, restándole importancia. —Siempre procuro tener un poco en mi poder, porque en realidad con los tiempos de hoy nunca se sabe… tengo de todo un poco, pero pelirrojos guapos no tengo mi amor, se me acabaron. —Le dijo con una risita, intentando aligerar y disipar un poco las preocupaciones del mago. Mientras él recogía el pedido, Hélène despejaba la mesa para que ambos pudieran degustar el menú del restaurante chino, que a decir verdad estaba muy bueno. Una vez terminada la cena, la castaña se centró en colocar la poción en dos pequeños vasitos de shot y luego de darle a escoger al pelirrojo su “topping”, colocó los cabellos, dando por terminada la preparación. —Sabe mejor si no respiras cuando la bebes. — Aconsejó un tanto insegura de la eficacia de su propio consejo, pero siguiéndolo de todas formas. La textura pastosa y lodosa de la poción le resultó desagradablemente familiar, y aunque la tragó lo mejor que pudo no pudo evitar hacer caras de disgusto en el proceso. Casi de inmediato, empezó a sentir los cambios físicos transformar su fisionomía, convirtiéndole en una joven mujer de piel tostada, estatura pequeña y cabellos dorados. Estremeciéndose por toda la incomodidad que sentía aún en el cuerpo y la sensación extraña que quedaba como remanente de aquella transformación, evaluó con ojo crítico sus pequeñas manos, no muy contenta con su nueva estatura. —Definitivamente voy a aprender metamorfomagia, ya no estoy para estos trotes… —Comentó con gesto compungido, notando casi de inmediato que la ropa le quedaba un poco grande. Esperó que el ruso terminase su transformación en lo que se ponía ropa un poco más apropiada para su nuevo talle y una vez se encontró satisfecha con su nuevo aspecto, giró sonriente hacia su novio. —¿Listo? Había insistido muchísimo en colocar un armario evanescente en el nuevo departamento, que conectase con su armario gemelo, que tenía en el castillo de Rune, del cual era Matriarca. Ese pequeño capricho iba a servir de mucho ahora, ya que les permitiría llegar al instante a Inglaterra, sin experimentar las incomodidades de los trasladores. Sheffield - Inglaterra Cruzaron el armario y aparecieron efectivamente en el castillo, del cual pudieron desaparecer con absoluta discreción yendo hacia el lugar en el que Rory había citado a los miembros de la orden del fénix. La premisa era encontrar la manera de ejecutar un cambio que permitiese combatir aquella absurda reforma ministerial que impedía a los muggles y mestizos obtener educación mágica, causa en la que la bruja creía absolutamente al considerarla personalmente insultante. Hélène se sorprendió al notar que la causa había atraído a mucha gente, sobre todo gente joven, que se había aglomerado alrededor de un hombre que hablaba en el centro. Con la mirada curiosa, buscó a sus compañeros, intentando ver caras familiares en medio de aquel meollo. —No veo a nadie, ¿tú los ves? —Preguntó, lamentándose una vez más que su nueva identidad no pasara del metro cincuenta. De puntitas intentó estirarse lo mejor que pudo, sin lograrlo. @ Syrius McGonagall
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  24. La noticia llegó hasta los oídos de Macnair y no encontró mejor forma de felicitarla que toparse con ella dentro de la fiesta de los Moody. No creía necesario tener una invitación para poder acceder, tomando en cuenta la estrecha amistad que mantenía desde hace años con Scarlet. Echaba de menos a Darla, pero toparse de nueva cuenta con la Akane, siempre era un deleite para la Oclumante. Esperando tener la oportunidad de charlar de algún par de cosas y ponerse al día— Por los viejos e inolvidables tiempos—sonrió acomodando su dorada cabellera sobre su hombro izquierdo. Aquel vestido elegido por la Primer Ministra de Nueva Zelanda, le calzaba a la perfección. Traje hecho a la medida, ajustándose la fina tela a su escultural figura, semejante a una diosa romana de la belleza —Elegancia y estilo ante todo —siseo colocándose un par de gemas lapizlazulis alrededor del cuello sujetadas por una cadena de plata. Su peinado era su cabello suelto decorado por finas piedrecillas que destellaban al ser acariciadas por la luz de las lamparas de su habitación—Sublime y encantadoramente perfecto —refiriéndose al peducuire que daba el toque final a su atuendo. La comodidad que le brindaban sus sandalias, le daban la excusa perfecta para poder danzar algunas horas dentro de la pista de baile. Desapareciendo en medio de un vórtice oscuro aparecio en el sitio donde se celebraba tan majestuoso evento —Justo a tiempo—cubriendo sus hombros con su capa de viaje enfilaba sus pasos hacia donde estaban los invitados. Esperando dar con su amiga lo antes posible. @ Scarlet Akane
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  25. Se siente perdido sin su amigo dragón...aún lo busca rogando verlo surcando el cielo, pero por más que escudriña no lo ve, así que sus ojos se clavan un momento en el ser que le habla. Riuu no puede ocultar su desilusión ante la parlante desconocida, le mira antes de tomar aquel pan que le ofrece, da una primera mordida que mastica poco y se pasa aquel bocado, el hambre es una sensación que sufre continuamente desde hace días, una segunda mordida da al rico pan que va calmando su hambre pero se le dificulta pasarlo pues su garganta se cierra por un nudo que siente en ella, algunas lágrimas salen de sus ojos y la aflicción que siente le dificulta tragar. Baja la mirada con vergüenza de la tristeza que no logra esconder...¿porque se fue Frederick? El niño mago no lo entiende...todas las ocasiones anteriores en que el negro dragón del miedo se desplazó con sus alas, le llevó sobre su lomo...suponer que lo ha dejado a propósito es algo que le hace sufrir enormemente...la tristeza le invade y por unos minutos surcan lágrimas por sus mejillas mientras ahoga gemidos de dolor. Esta angustiado, por lo que se aferra al ofrecimiento de la criatura y trata de explicar a la elfina lo que ha ocurrido. -Mi amigo Frederick me ha acompañado desde que lo encontré hace unas semanas, él estaba aquí pero no sé porque de pronto se fue volando...no lo entiendo...no sé como encontrarlo...tampoco sé dónde estoy y ha dónde ir, no recuerdo de dónde soy...Frederick se supone que me acompaña a buscar a dónde pertenezco...pero ahora no sé que hacer...
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  26. Graves Park. — ¿Qué más da la poesía, la declaración o ese tonto edicto? —soltó sin miramientos. Cillian no estaba ahí por el evento de amor libre, tampoco por el edicto ni por el recital de poesía, el estaba ahí por solo porque no tenía un lugar mejor al que ir. Y ahora que se había abierto una posibilidad de volver la vieja posada un poco más divertida llevando allí al pelirrojo, no estaba dispuesto a desperdiciarla. Todos los hombres tenían un punto débil y aún cuando aquel parecía ser bastante recto, estaba dispuesto a jugarse todo por conseguir aunque fuese una sola noche con él. ¿Qué más daba si después el pelirrojo no podía con la culpa de lo que había hecho? No estaría ahí para verlo. — Vamos, guapo... —Comenzó al tiempo que lo rodeaba por la cintura—. La posada en la que me estoy hospedando no esta muy lejos de aquí. La multitud seguía volviendo aún más y más grande. Y aún cuando Cillian sabía que aquel hombre no tenía ni un solo encanto más allá del atracción física que extrañamente había sentido hacia él, al parecer en aquel lugar era alguien importante ya que a cada minuto llegaba alguien más hasta el pequeño grupo que se había formado a su alrededor. — El que haya venido a verlo a usted no quiere decir que deba irse con usted también —respondió a la pregunta antes de que el pelirrojo pudiera soltar una sola palabra—. Y aunque agradezco su propuesta, no estoy interesado en nadie más que... ¿Cómo lo ha llamado? ¿Despard? ¿Ese es tu apellido? —cuestionó dirigiéndose al pelirrojo—. Me gusta. Apretó un poco más su agarre a a Rory, no pretendía separarse de él hasta obtener una negativa claro y quizá ni así lo hiciera. Tenía bastantes trucos bajo la manga como para desistir a la primera de cambio. El último en llegar a la ecuación fue otro joven que al parecer no estaba para nada interesado en su pelirrojo así que Cillian lo ignoró por completo, esperando a que captara la atención de una tal Darla.
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  27. Graves Park Me detuve un instante en un volante que habia llegado por los canales establecidos. Sin duda el que estaba detras de este tenia ideas muy interesantes. Eso de “encuentros sexuales para promover la vida” sonaba a un sebo muy atractivo para reunir adeptos y mas entre la juventud magica que en muchos casos y ante tantos problemas podrian verlo como un escape. Quien sabe si habria polvo de hadas...para hacer a esos jovenes "volar". O mejor quien sabe si podria venderlo...yo o alguno de mi red de colaboradores. Dejando a eso un lado no haria daño investigar....y mas ahora que Darla estaba desaparecida. A fin de cuentas estas "comunidades en acción solidaria”...podrian ser un caldo de cultivo contra el ministerio en un futuro cercano. Sin mas tome el sobretodo y me dirigi a unas de las salidas de Ministerio. Una vez mas chequeando el nuevo sistema de seguridad...que como la magia a veces funcionaba y otras no. Algo que me ponia los pelos de punta...o acaso nadie sabia leer. En fin....una chimenea habilitada para la ocasion y ya estaba ahi. La imagen que me recibio me recordaba los festivales de antaño, chicos y chicas pululando por ahi. Algunos levantando una casa de campaña con sus manos...otros creando juegos....un ambito ideal para una confraternizacion...si algun dia se daba entre magos y muggles. Sonrei y me rasque la cabeza mientras seguia le paso de unas bellas chicas con escotes pronunciados. Calma Sean...no te metas mas en estos atolladeros. Mi opinion...pues que como idea para la postguerra estaria genial..para asi llegar a un acercamiento entre ambas comunidades, la muggle y la magica. Ahora mismo era arar en el mar. Al final todos esos jovenes llenos de buenas intensiones serian manipulados por los acontecimientos....pues no dudaba que pronto Alguien volveria a poner la dinamita. Eso si....muy raro que el Inquisidor no volviera a aparecer.....ni a atacar...ni a dar mas motivos para una verdadera guerra entre ambos mundos. De hecho ni escaramusas habian sucedidos. Uno pudiera pensar que le estaba conviniendo el actual estado de cosas...o tenia intereses en que las cosas siguieran como estaban. Me detuve por un momento mirando al cielo pensando a quien le convenia esta situacion....quien salia ganado???. nahhhh Sagitas no podria ser la Inquisdora...en que estaba pensando. Y unos pasos mas alla bastante cerca de una fogata vi el destello rojizo de unos cabellos que si conocia. De hecho me sorprendia verla aqui....y cuando paso un traseunte..puede ver que a su lado estaba otro rostro conocido. Vaya..que al parecer era el ultimo invitado a la fiesta. Acaso vendrian por el tema de los encuentros sexuales???. Sonrei nada mas pensarlo.....y me aceque solo para reconocer que el afitrion del evento...se acercaba tambien a hablar con dos chicos que iban con mis chicas. Menudo trabalengua. Que conste que al anfitrion lo conocia por la foto del expediente del servicio secreto magico. Asi con mi clasico descaro me acerque al grupo. -Darla y Luna...mis dos ministeriales favoritas. -dije a plena voz mientras no quitaba la vista de Horace Nott para apreciar su reaccion...ni la de la otra persona que estaba cerca y que tenia varias emociones reflejadas en el rostro. -Ahh disculpen la interrupcion...no se corten...estoy bien interesando en como se desarrolla el evento....pero si pueden prestarme a Darla un momento. @ Rory Despard @ Scarlet Akane @ Cillian @ Luna Gryffindor Delacour
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  28. ID (no es necesario el link al perfil): 27361 Nick: con link a la ficha Sagitas E. Potter Blue, https://www.harrylatino.org/forums/topic/78300-ficha-de-sagitas-e-potter-blue/ Link a la Bóveda Trastero: (en caso de poseerla) https://www.harrylatino.org/forums/topic/105689-bóveda-trastero-sagitas-potter-blue/ Link a Tópic de la clase o a la prueba: https://www.harrylatino.org/forums/topic/115654-prueba-del-libro-de-hermes-trimegisto-mayo-2021/ Nivel Mágico: 62 Fecha: 2021-06-02 Nombre del producto: Libro de Merlín Consumible o Libro de Hechizo: Libro de Hechizo Nivel (del libro): Nivel 40 Precio: 40.000 G Precio total: 40.000 G @ Nate Weasley me rompes el cocoro con el "vamos a suponer" 😢 *le deja chocolates*
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  29. Quintel Guillam Tiene mucho tiempo que no sube a una escoba, exactamente desde que dejó Ilvermoorny para mudarse a Londres y rentar un piso con Benjamín, ahí en Europa, con ayuda del britanico, terminaría el resto de sus estudios mágicos y se haría de un inicio diferente, aunque tampoco era como que dejará muchas cosas atras despues de la muerte de su padre nomaj. De todo eso ya casi han pasado un par de años y medio, la transición de perder a George e irse a vivir de una tierra a otra lo había despegado demasiado de lo que era su vida en California; ahora se había dedicado a los estudios más que nada y a trabajar para poder autoabastecerse sin necesitar la ayuda de Whisper o alguien más. No era tan simple, pero era mejor, sin embargo, apenas le quedaba tiempo libre para dedicarse a algo extracurricular o no laboral. La excusa de tomar esta clase había sido lo único que pareció convencer a Ben sobre devolverle su vieja escoba. No es un artefacto sofisticado ni mucho menos de nueva generación, su padre se la debió haber regalado hace casi diez años, cuando apenas le enseñaban clases de vuelo en el colegio, y él se las había ingeniado para mantenerla en buen estado durante todo este tiempo, aun cuando conforme pasaban los años las prácticas de vuelo se volvieron algo extremas. Había decidido llevarla consigo para ese curso de maestría en escobas, y rezaría a los Dioses por mantenerla en una sola pieza, le haría falta algo de ayuda extra para recuperar la práctica en el vuelo. No está realmente atrasado en tiempo como para tomar cualquier otro transporte que lo lleve hasta el colegio de Castelobruxo, sin embargo, justamente tiempo de sobra es lo que menos tiene el niño si quiere completar los galeones para el fin de mes que le hacen falta para pagar la mitad del alquiler del piso que ocupa con Ben, es de ese modo que prefiere mejor esperar hasta casi la hora para abrir un portal y aparecerse rápidamente desde los jardines del palacio hasta las explanadas del Castelobruxo. Era bueno volver a América y sus climas cálidos y soleados (aún cuando la cita para la clase es muy temprana y no hace mucho que ha dejado de llover ahí), era bueno volver y poder subirse a una escoba de nuevo. —Buen dias-, siseó, alzando la mano y saludando alegremente al par de hechiceras que ya sobrevolaban por los terrenos. Las ha visto a la distancia que luego tiene que recorrer desde donde se ha aparecido a través del portal. —¿Será que podemos subir ya a las escobas?-, casi lo gritó para hacerse escuchar. Aun con los pies sobre tierra firme, el brujo inspeccionó las escobas que estaban dispuestas sobre la cancha, quizá no sería mala idea dejar su propio viejo equipo y tomar uno prestado, solo para evitar catástrofes tempranas.
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