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Tabla de líderes

  1. Sagitas Potter Blue

    Sagitas Potter Blue

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  2. Matt Blackner

    Matt Blackner

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  3. Arya Macnair

    Arya Macnair

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  4. Aailyah Sauda

    Aailyah Sauda

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Contenido popular

Showing content with the highest reputation on 21/07/21 en todas las areas

  1. Aparecía hacia el final de la ceremonia de cierre de temporada. Oí como Martín N Roses felicitaba a cada equipo, principalmente al ganador, y pasaba rápidamente a entregar premios y menciones especiales a cada jugado destacado. Mi participación en los Vratsa Vulture había sido lamentable para el nivel que solía manejar de joven, más la racha no duraría demasiado, una vez puestas las manos sobre el bate y golpeado la primer bludger, los músculos recuperaban cierta memoria y pronto recuperaría los reflejos. Había escogido para la ocasión un atuendo que no dejaba margen a la imaginación. Los vestidos de fiesta eran cosa del pasado para esta bruja, por lo que mi cuerpo desfilaba un enterizo de un color verde botella —a tono con los ojos de los Macnair— con un escote pronunciado al frente y la espalda abierta hasta un poco más abajo de las caderas. Tomé a la pasada, de una bandeja, una copa de vino blanco haciendo resonar los zapatos de tacón sobre el suelo pulido. Aplaudí con elegancia cuando la copa se vació en mis labios y traté de divisar al equipo, no me sentía muy animada aquella noche pues además de no haber salido campeones —cosa que hería enormemente mi sentido de la competitividad— Aidan se había negado a viaja hasta Sofía con los niños para "celebrar" la derrota a mi lado. Desde que había tomado la decisión de regresar a La Marca, quizás poniendo en riesgo a mi familia, el vampiro había marcado una pronunciada distancia que me lastimaba y ponía a pender de un hilo nuestro reciente matrimonio. Al final él por un lado, yo por el otro y tanto los gemelos como Ámbar acabaron al cuidado de Sybilla. —¿Nos toca de latón?— Exclamé, de manera exagerada, apareciendo detrás de Ada y Mael, colocando una mano sobre sus hombros. Quería asustarlos, o al menos tomarlos por sorpresa, pero la sorpresa me la terminé llevando yo. Sonreí forzadamente y capturé una servilleta de tela de otra bandeja de plata que pasaba cerca; los elfos iban y venían cargando tentempiés y bebidas de aquí para allá hasta que nos llamasen a la gran cena. Me acerqué a Blackfyre, con la mente algo perturbada debido a la visión que el contacto con su hombro me brindó, y rápidamente borré una diminuta —casi imperceptible— gota de sangre, del tamaño de un grano de arena, que tenía en la barbilla. No dije nada, me limité a mirarlo esperando una respuesta, aunque no fuésemos amigos ni él me debiera nada, la habilidad que me perseguía más como maldición que como don, me había enseñado ligeramente lo sucedido con Kenzo Ito. @ Mael Blackfyre @ Ada Camille Dumbledore @ Marcellus Allan
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  2. Proyección de Sauda con Hessenordwood Crouch – flashback – @ Hessenordwood Crouch Sauda notó un leve movimiento en el aire, era casi imperceptible, pero ahora podia volver a sentir al Señor Crouch reaccionando y dejándose llevar. Extendió su mente hasta tocar la del mago y se sorprendió de que él se considerase un ser sin importancia. Grave error, eso haría que se descuidase y, aunque quisiera crear una barrera para protegerse pensara que lo que tenía no valía como para ser profanado y la verdad es que todos, siempre tenemos, sin saberlo, algo que es valioso para los demás. —Esfuérzate —susurró mientras seguía buscando en aquel mar de pequeños pececillos cuáles eran los más coloridos o llamativos, notando como después de todos ellos buscaban unirse formando un cardumen mayor que se protegía mejor de los ajenos, así que después de todo sí se consideraba alguien valioso, interesante muy interesante y contradictorio a la vez. Finalmente el mago parece salir de ese trance involuntario en el que se ha visto envuelto y la busca, Sauda puede sentir su nombre y sin dudarlo la proyección de la arcana se aparece con su aspecto algo más rejuvenecido que cuando se vieron por primera vez, aparece en el páramo con unas ropas en tonos naranjas y marrón con brillantes detalles de hojas verdes. —Aquí estoy, no te he dejado, tú te dejaste atrapar por tus pensamientos, ten cuidado con ello, no es bueno solo centrarnos en nosotros mismos sin ver más allá de lo que somos, un caleidoscopio de ideas y recuerdos —la arcana hizo silencio durante un breve momento antes de continuar. —No dejes que los sentimientos adversos te dominen, transfórmalos, modifica tus puntos negativos para volverlos a tu favor —escuchó las palabras que surgían de a boca del mago y acomodó con gesto cansino el kanga que cubría su cuerpo —la oclumancia es más que modificar tu memoria, no somos desmemorizadores que jugamos con obliviates, no cambiamos nuestros recuerdos, cambiamos la percepción que los demás pueden tener de ellos, los ocultamos, los camuflamos, los transformamos en espejos deformados que no les dejan ver la realidad y hacen creer a ese indeseable observador que lo que ven es lo real cuando no hay nada para ser visto sino nada más que los reflejos de sus propios deseos. ¿Entiendes? Sauda hizo un movimiento delicado con su diestra y su vara de cristal se materializó en ella tras un susurro apenas audible. —Dime, ¿qué fue lo que sentías cuando esa mujer te robo lo que no querías entregarle? ¿Por qué te fiaste de que la fuerza era más útil que la destreza y la astucia de tu mente? —y antes de que el mago respondiera Sauda se “empujó” hacia su mente, tomando la forma de la mujer en el callejón —¿qué ves? Detenme pero sin tocarme —su voz había cambiado y era ahora como la de la mujer en que él había pensado. Proyección de Sauda con Sean Linmer -en el presente- @ Sean -Ojo Loco- Linmer Sauda hizo un suave movimiento con la mano y en la habitación aparecieron dos cómodos sillones con forma de semicírculo alrededor de una mesa redonda sobre la cual podían apreciarse dos tazas blancas sobre platos con pétalos rosas pintados y una tetera o cafetera junto a ellas con el mismo detalle en su porcelana blanca. —Tome asiento —invitó Sauda mientras hacía lo propio frente al joven mago cuyos colores iban subiendo de de un sonrojado a un rojo casi ardiente en sus orejas —mis conocimientos estoy dispuesta a transmitírselo si usted abre su mente o más bien dicho la cierra de la manera que yo le iré guiando. La bantú no pudo evitar sonreír al ver en la mente del Linmer su figura vestida con un negligé negro de gasa casi transparente con detalles de seda sobre un conjunto de ropa interior que hubiera escandalizado hasta a la meretriz más experimentada de su pueblo. De verdad el hombre era, tal cual él decía un pervertido, al menos tenía la decencia de dejar con ropa a sus “víctimas” aunque esa idea llevó a la mente de la arcana una imagen de varias prendas femeninas guardadas no exactamente en el lugar que uno hubiera esperado encontrarlas. —Interesante estrategia —dijo Aailyah mientras el mago imaginaba el outfit de mujeres sexys en lencería, tenía razón, nadie querría meterse en las ideas pervertidas del mago y su obsesión por la ropa interior parecía ser una imagen inteligente para ocultar sus ideas más importantes. —Señor Linmer, le agradezco su sinceridad y más aún su percepción de mi persona, pero en verdad no creerá que las mujeres de mi raza solemos andar vestidas de la manera que usted acaba de imaginarme ¿verdad? Inténtelo, busque llegar a mi mente y ver qué es lo que realmente luciría yo —desafío la mujer —y recuerde otra cosa, no deje que sus mejillas o sus orejas le delaten.
    2 puntos
  3. (Con @ Annick McKinnon , @ Mael Blackfyre y @ Ela Karoline ) Para mí fue una sorpresa que la esposa de mi primo me dijera que no tenía que sentirme culpable por la muerte de Elvis. Me sentía muy culpable, con ese sentimiento de no haber evitado lo sucedido. Cuando él feneció, yo ya no era miembro del mismo bando que él, ya no creía en esos ideales que ellos defendían, haciendo ese paso inesperado para todos. Pero ese cambio no había impedido lo sucedido. Lo mismo que quería Annick era lo que quería yo: Venganza y... Justicia. Pero... ¿Sería el mismo concepto de Justicia las que ambas sopesábamos? También me sorprendió su ofrecimiento a que visitara sus restos. Tuve que tragar saliva porque eso deshizo un poco la posición hierática que intentaba mantener. -- Sí, iré a depositar flores azules en su tumba, en la Gryffindor, aprovechándome de su ofrecimientos, Srta. Annick. Estuvo bien que Cye interviniera porque me dio tiempo de rozar mi ojo con el dedo índice de forma disimulada. Pero el gesto se detuvo en cuanto ella dijo que sabía quién se escondía bajo el pseudónimo de Caelum. Sé que aguanté la respiración mientras decía que los Gryffindor estaban al tanto de quién era; me pregunté cuál debía ser la reacción a mostrar ante ella. Y lo dijo: Aaron Black... Sentí los pies fríos. Menos mal que estaba sentada y con las piernas cruzadas porque de estar de pie, seguro que me habría puesto a temblar. En aquella posición en la que me obligaba a permanecer por ese estigmatismo social de que los políticos de alto rango han de mostrar una quietud hierática, conseguí mantener el tipo sin que se notara que su nombre me había afectado. Porque era el líder de mi bando, porque (se suponía) debía proteger ese nombre ante todo por el absurdo lema del "Semper Fidelis" que adornaba nuestra Torre Oscura. Sin embargo, no lo sentía. Ese hombre me había hecho daño de muchas maneras y no podía serle fiel. Por lo contrario, deseaba su muerte tal como la misma Annick parecía hacerlo. Apreté un momento la mandíbula y cerrando ligeramente los ojos, con rabia, mientras el Sr. Mael Gryffindor pedía lo mismo que su familiar: Justicia. Mi voz tembló ligeramente al contestarles. -- Haré todo lo posible por verificar esa información. Necesitaré pruebas factibles que podamos presentar al Wizengamot. Pero os prometo que, aunque tenga que disolver al actual Tribunal de Justicia y crear uno nuevo, que ese hombre será juzgado, por este crimen y por muchos más de los que tenemos noticia. Estaba decidida, ese sería uno de mis numerosos edictos, lograr que el sistema judicial apoyara mis medidas que, entre ellas, estaba la de enjuiciar a aquel politicucho de @ Aaron Black Yaxley . Les sonreí y les iba a ofrecer algo cuando saltó una alarma, no muy alta pero sí insistente. La puerta se abrió y entraron varios aurores, mientras el sonido ruidoso ahora se oía mucho más fuerte. Fruncí el ceño y me giré, en la misma silla, ahora con las dos piernas en el suelo, presta a saltar de ella si era preciso, con las manos en el regazo, una sobre cada pierna para poder incorporarme con rapidez. Ni tiempo tuve de preguntar qué sucedía cuando me rodearon. -- Alarma de intrusos. Alguien ha activado la alarma de entes en la planta. Tenemos que evacuar su despacho. Enarqué una ceja. ¿Sería Jack, mi marido, quien había violado la norma de no venir al Ministerio para evitar estos problemas? Porque... ¿Qué otra esencia espiritual, fantasma vulgarmente, podría intentar colarse en mi despacho? @ Anthony Ryvak Dracony
    2 puntos
  4. Mi primera impresión es que la biblioteca estaba vacía, así que, tras un vistazo ligero para cerciorarme que no había más trampas mientras no me moviera, me dediqué a limpiar mi brazo herido. Sólo esperaba que aquel dardo no tuviera nada peligroso, pues la última experiencia que había tenido con uno similar, hacía un año ya, me había dejado sin magia. Como siempre ante una herida, primero me pasé el dedo por la sangre y la chupé, sí, bueno, algo asquerosillo, no sé de donde me salió esa costumbre. Ahí lancé mi primer "ay", pues yo soy una quejica. Que conste que lo hice porque me creía sola. Después, comprobé la profundidad de la herida, mientras soltaba unos "ay, ay, huyyyy" mientras presionaba alrededor. Iba diciendo más vocablos dolorosos a la vez que toqueteaba y lancé mi último "ayyyyyy", usando el hechizo Curación, que puede con casi todo. Y como soy algo hipocondríaca, hice dos o tres Episkeys y un Vulnera Sanentum que, se supone, aún no dominaba, pero por si acaso. Pensaba en qué poción debería tomar en casa para garantizar que la herida estuviera bien cerrada y que no tuviera bichos correteando por mi sangre, cuando la vi. -- ¡Maldita sea, señora, me ha asustado! -- ¿Por qué no se me había ocurrido hacer algo tan sencillo como un Homenum Revelio para cerciorarme que no había nadie allá? Una mujer de negro, enmascarada, una máscara que ya había visto alguna vez por la Fortaleza, por cierto, me hablaba de Usted, así que yo también lo hice. -- Hem... Sí, ya veo que no es bueno para mí estar en este lugar de... hum... cultura. Me iré pronto, en cuanto tenga lo que he venido a buscar. Intentaba ser amable, aunque sabía que no estaba bien pelearnos entre miembros del bando, me preguntaba qué era más importante, el Bando o el Clan. Difícil elección, aunque cuando recordaba la orden de mi capitana, casi prefería que no se llegara a enfadar conmigo si supiera que había tenido muy cerca aquel cofre de las lágrimas -- Claro que me voy, no se preocupe, aunque... ¿Por qué ha de ser suyo lo que busco? Puede que se crea muy importante por tener todo esto a su alcance, --¡envidia, envidia, envidia por tantos libros allá que me moría por toquetear y aprenderme! -- pero dudo que sea suyo algo de ésto. Como mucho, tendrá usufructo de uso. Sí, intentaba no ceder ante sus claras amenazas de ataque, aunque cuando me dijo lo de ángel oscuro, terminé enfadándome, por lo tozuda que era. Cuando dio la cara y la luz dejó que la viera bien, algo me dijo que... que sí... que no... No, seguía sin conocerla, pero ahora ya estaba segura de donde la había visto, en la Mansión Riddle. -- Yo seré un Ángel Caído pero usted se va a caer de cul... pompis como siga amenazándome con la varita. ¿No podemos llegar a un acuerdo? No es bueno que quienes compartimos máscara e ideales, nos peleemos por cualquiera baratija de las que hay aquí encima, como por ejemplo... ¿Ese cofre de esa mesa? Mi ojos se ennegrecieron de nuevo, lo único que podría indicarle a aquella mujer que estaba usando un hechizo de mi clan, el Círculo Astral. El tiempo pareció pararse a su alrededor, parecía moverse a milímetros, mientras yo avanzaba hacia la mesa y tomaba aquel cofre en las manos. ¿Sería lo que buscaba o sería una trampa? Bueno, al menos, podía tener algo de recuerdo de mi visita a aquella biblioteca. Procuré no acercarme mucho a ella porque aquel potente hechizo ocupaba varios metros a su alrededor y yo quería moverme lo más rápido posible. Me acerqué a la puerta y, por lógica, no le di la espalda. En cuanto el tiempo volviera a cuadrarse entre ella y yo, prefería estar fuera. Por eso, volví a usar aquel Salvaguarda Mágica con el que atravesar la puerta de madera. Esta vez saldría por el lugar correcto, no por el que había entrado.
    1 punto
  5. Objetos Mágicos: Certificados por el Ministerio de Magia. El Ministerio de Magia informa que el personaje de DonTau ha sido aprobado con el siguiente objeto.Objeto: Varita mágica. Clasificación: AA Puntos: 20 Total de puntos: 20 De acuerdo a lo especificado en el Manual de Rol, en su apartado de fichas de personajes, las fichas nuevas solamente pueden tener una varita mágica, para añadir más objetos y criaturas mágicas o no mágicas, podrás adquirirlos en el Magic Mall. Si aún no lo has hecho, no olvides inscribirte en Hogwarts, te ayudará a mejorar todos los aspectos de tu personaje. Puedes hacerlo en Oficina de Inscripciones y hasta que te gradúes, tu rango social será el de Aprendiz y el Bando será neutral. A los personajes inventados, es decir, que no son manejados por una cuenta, se les pone el (**) para diferenciarlos. Recuerda que no puedes editar tu la ficha, ni el posteo 1 ni cualquier otro. Tienes que postear de nuevo, aunque la primera vez que pidas una modificación hagas doble posteo para solicitar el cambio, el cual será realizado por un moderador. De esa forma vemos que no tengas cosas ilegales. No olvides echar un vistazo al Manual de Rol para conocer todas las reglas del juego. Atentamente: Sagitas E. Potter Blue Moderadora de HarryLatino.org
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  6. PERFIL Nombre: Darla Potter Black Nacionalidad: Angloargentina Edad: 27 años (apariencia) Posición: Cazadora Equipo: Tutshill Tornados ATRIBUTOS Agilidad: Defensa: Reacción: Evasión: Disparo: HABILIDADES ESPECIALES - Ejemplo (1) - Ejemplo (1) EXPERIENCIA 0 puntos ESTADÍSTICAS Partidos: (más información relevante acorde a la posición) PREMIOS (premios individuales y colectivos serán mencionados en este apartado)
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  7. ¿Quieres crear una ficha para tu jugador de quidditch? ¡Has llegado al sitio indicado! Para comenzar, crea un nuevo tema en cuyo título deberás poner el nombre del personaje. En mi caso sería Auxerre de Rune. A continuación tendrás que rellenar la siguiente ficha: [IMAGEN] PERFIL Nombre: Nacionalidad: Edad: Posición: Equipo: ATRIBUTOS (Según la posición que corresponda) Reflejos: Volada lateral: Presión: Evasión: Estilo: Agilidad: Defensa: Reacción: Evasión: Disparo: Fuerza: Precisión: Intercepción: Velocidad: Giro: Percepción: Evasión: Agarre: HABILIDADES ESPECIALES - Ejemplo (1) - Ejemplo (1) EXPERIENCIA 0 puntos ESTADÍSTICAS Partidos: (más información relevante acorde a la posición) PREMIOS (premios individuales y colectivos serán mencionados en este apartado) - - - Por el momento puedes rellenar tu Perfil y dejar los restantes apartados vacíos. Una vez publicada, no debes editarla. En caso de que necesites actualizarla, puedes notificarlo en un post con la información pertinente (imagen diferente, puntos de atributos por asignar, nueva habilidad especial, etc).
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  8. - Tu llevas la varita siempre enredada en el pelo y yo no me he quejado - murmuré, mientras los dos avanzábamos, dejando atrás a Fenrir y a Harpo, que se encargarían de avisar a quienes estuvieran en la mansión y de cuidar de los más pequeños. - además, nadie se espera nunca que lleve la varita ahí. Me da ventaja. - bromeé. Aunqeu era cierto, normalmente, nadie esperaba que pudiera llevar la varita en un lugar tan ton-to como el bolsillo trasero del pantalón Curioso, a pesar de las peleas, de que cada vez pareciese que estábamos más alejados, los dos nos habíamos puesto en pie a la vez, sin dudar y sin pensarlo, dispuestos a defender la mansión si lo que se nos venía encima era un ataque. Ya nos había pasado demasiadas veces. - Sea lo que sea no voy a dejar que pase de la entrada. Ninguno estaba muy seguro de que pasaba, pero no esperábamos visitas, ni de amigos ni de familiares. Y un enemigo, al fin y al cabo, no se molestaría en llamar a la puerta si no era para distraernos. pero no sentía a nadie más, ni siquiera en los alrededores. Quien fuese, estaba solo. De reojo, me di cuenta de que Sagitas se desviaba hacia los arbustos. Dejé que caminara hacia allá, hablando, dando órdenes de qeu soltara la varita y se identificara, pero... Su voz no sonaba convencida. la conocía, y sabía que tenía miedo. Asi qeu aproveché mis privilegios como patriarca, utilizando la aparición para situarme a su espalda, cerca. Lo bastante como para alzar la varita, sujeta con firmeza en mi mano derecha, apuntando directamente a su nuca. Si retrocedía, se toparía directamente con ella. Y entonces entendí quien era, lo reconocí. El olor, el pelo, la ropa...gruñí por lo bajo. - @ Mael Blackfyre . Qué estás haciendo en la Potter Black. - dije. Aquel tipo no me gustaba, y no me gustaba que ostentara el cargo que Sagitas le había dado. Asi que su presencia en nuestro hogar tampoco me parecía buena.
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  9. Curiosamente, Matt y yo nos levantamos a la vez del suelo con la misma finalidad: defender la Potter Black. Llevábamos mucho tiempo encerrados en nosotros mismos, haciendo que nuestra relación materno-filial se fuera alejando por pequeñas viscosidades de ideas diferenciadas y, sin embargo, algo nos unía: la familia. Tal vez debiéramos aprender de ésto. Por mucho que nos distanciaran nuestros ideales, la familia siempre sería lo primero. Aún así, le reñí, por supuesto que no podía dejar escapar ninguna ocasión para hacerlo: -- ¿Cuántas veces te he dicho que no te guardes la varita en el bolsillo del pantalón? Un día te volarás algo, hijo. Aunque yo tenía razón, tampoco era tan grave como para reñirle ahora, pues no era el momento. ¿Qué me importaba a mí de dónde se sacara la varita? Lo importante era que estaba allá, a mi lado, protegiendo la casa. Fenrir, el lobo, se había ido con Harpo para proteger a los niños. Nadie mejor que aquel lobo para hacerlo. Era el animal más fiel que no dejaría que les pasara nada. Harpo tampoco permitiría que nadie sufriera daño. Aunque no coincidíamos en los últimos meses, él se encargaría de buscar ayuda para que los niños no sufrieran daño. -- No sé lo que son aún, sé lo mismo que tú -- le contesté, flojito pero airada. Caminé entre los setos, agachándome. Había una persona delante de la puerta, golpeándola con el mango de la varita. Una persona normal, no llevaría la varita en la mano. Aunque un atacante, no llamaría a la puerta. No sabía qué pensar... -- ¡Alto! ¡Identifíquese y tiré la varita hacia los lirios blancos de su derecha! Vuélvase despacito -- le grité al visitante. -- No intenta usar la varita, le estamos apuntando y somos mucho más rápido que usted. Bueno, eso última tal vez era una tr***, pues a mí me temblaban las piernas. @ Mael Blackfyre @ Darla Potter Black @ Hessenordwood Crouch @ Matt Blackner
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  10. Comencé a dar vueltas, despacio, al vaso que @ Sean -Ojo Loco- Linmer había hecho aparecer para mi. No había bebido...Ni bebería. No podía hacerlo. Asi que simplemente lo hice girar, observando las variaciones que la luz creaba en su superficie. Me sorprendía saber qeu Sagitas me escuchaba, como...como si lo hubiera olvidado. Tal vez la situación entre nosotros ayudó a hacerme olvidarlo. Alcé la vista hacia él. Las sutilezas no eran lo mío, y menos jugar con la mente de una persona para que creyera que mis ideas eran las suyas. Peor, si esa persona era Sagitas. Tenía que intentarlo, pero no iba a resultarme fácil. Alcé la ceja, sin saber que demonios era la Orden de Hidra, pero me sonaba a algún tipo de organización pseudo criminal, lo que no me tranquilizaba a la hora de pensar en la seguridad de Sagitas, siendo sincero. Pero no tenían más información del inquisidor, y Aaron permanecía a la espera de juicio. Dejé el vaso y me llevé las manos a los ojos, frotándolos, cansado. Estaba siendo un día agotador, y ni siquiera era media mañana. Estaba seguro de que por la noche tendría más de un moratón en todo el cuerpo. - Estoy de acuerdo contigo. - dije, riendo ligeramente. - Sagitas está en peligro constante, y no hace caso cuando le digo que debería cuidarse un poco más. Solo consigo que me grite. - la propuesta de Sean era utilizar un doble de Sagitas para los actos públicos. Fruncí el ceño, ya que estaba seguro de que Sagitas nunca aceptaría. Además, aquello era una solución a medias. - Un doble solo sería útil en un par de ocasiones. Si intentaran atacarla y notaran que es un señuelo, no volvería a funcionar. Pero estoy de acuerdo contigo...Para empezar, debería mejorar a esos aurores que se supone que la protegen. no parecen muy competentes. No pude decir más. De pronto escuché un sonido lejano. Una alarma. Seguramente era todo un estruendo en la zona donde se había activado, pero para nosotros casi no llegaba más que un rumor....daba gracias por mis sentidos agudizados. Además, sentí el nerviosismo localizado...Demonios. - Sagitas. Venga! Salté el escritorio y eché a correr. Ya sabía donde había saltado la alarma. Los aurores ya habían entrado en el despacho para tratar de rodear a Sagitas. - Hay algo aquí, pero no es Jack. - dije, mirando un segundo a mi madre antes de darle la espalda, varita en alto. Sentía una presencia cerca, no estaba seguro de en qué lugar, pero no la veíamos. Y sabía que, fuera lo que fuese, no era el fantasma de Jack.
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