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Melrose Moody

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Todo lo publicado por Melrose Moody

  1. Gornuk - Trabajador de Gringotts Miembro de la conspiración por un año y medio Gornuk alza una ceja con incredulidad, cuando la acción se despliega frente a él. Si bien, debido al comentario realizado por la bruja pelirroja no había esperado demasiado de ella, es todavía más avergonzante cuando ésta empieza a dirigirse a sus acompañantes como si Gornuk no existiera. Intenta no concentrarse en ambos pelirrojos porque no parecen intentar nada importante. La otra bruja, sin embargo, permanece en silencio, alerta. Gornuk comprende enseguida que tiene una vaga idea de qué es lo que está sucediendo y no es tan est****a como para lanzarse de lleno sin pensar. Cuando el duende centra su mirada en ella, la señal llega rápido. La alerta y luego, el desespero cuando es sujetada por haber intentado atacarlo. Gornuk está a punto de hablar cuando vuelve a escuchar a la humana pelirroja. Es, por decirlo menos, indignante. -¿Quién iba a atacarlo? -a pesar de haber buscado instigar una situación, Gornuk está enojado de verdad ¿aquella bruja estaba escuchándose a sí misma hablar?- Nosotros solo nos acercamos a hablar en grupo, que es normalmente como ustedes se acercan hacia nosotros cuando hay un desacuerdo ¿qué hemos hecho nosotros de diferente? -Gornuk habla con rapidez y no espera respuesta- Sujétenlo. Para que sea notoria la diferencia entre una actitud hostil y un intercambio de palabras. La falta de respeto, el trato condescendiente. Ya ha tenido suficiente y está seguro de que Bladvack estará de acuerdo con él. A pesar de que por ahora siguen sus órdenes, los duendes solo han poseído lealtad alguna vez a la realeza de su raza. Algunos ni siquiera eso y la línea de reyes esta muerta. Jamás entre ellos mismos, pue las jerarquías entre iguales son más bien humanas. Sus palabras fueron una vez más hacia la bruja pelirroja, a pesar de que no cesaba de vigilar a la niña rubia. -Es hora de aprender un poco de modales. Gornuk apretó la gema en su mano antes de empezar a sacarla pero se detuvo en seco ante un visitante adicional. Dos brujas y un mago era una cosa pero cuatro magos sería un riesgo. Sus ojos se fijaron en el nuevo visitante, otro portador de varita y decidió que no era el momento de intervenir. No aún. -Bien... sus palabras me han conmovido -el duende no pestañeó ni un minuto al momento de mentir descaradamente-. Márchense ahora, antes de que cambie de opinión. Y tú -sus ojos se clavaron en Ellie con malicia-, yo, lo pensaría dos veces antes de volver a apuntar una varita a uno de nosotros, como suelen estar acostumbrados. Los duendes se miraron entre ellos algo desconcertados pero soltaron el agarre que tenían en Rory y Ellie. Gornuk hizo una señal y, algunos con mala gana y otros concentrados en la reunión que se venía, formaron largas filas para encaminarse hacia Gringotts. Uno tenía un dispositivo extraño en un carrito: era algo parecido a un cono de metal. @ Luna Gryffindor Delacour @ Ellie Moody Al final, la mente de la bruja logró sobreponerse y tomó el palo de madera entre sus dientes. Meows soltó un sonido similar a un estornudo y lanzó unas chipas rojas. La bestia estuvo a punto de soltar el arma pero la mente de la bruja generó conflicto en sus decisiones una vez más. Hacía mucho, que no se había visto obligada a hacerlo pero entrenar su mente para esas situaciones había sido su vida por más de tres años. Era el destino de aquellos licántropos que decidían no tomar las pociones matalobos. La bestia logró entonces salir de esa estancia astillando la puerta y consiguió encontrar la salida de ese lugar. Cuando el viento frío de la noche le cortó la cara, la bestia logró sobreponerse a la bruja, corriendo a enorme velocidad a través del bosque ¿iba hacia un lado o hacia otro? ¿Por dónde había llegado y a donde tenía que ir? Su pierna entonces le dio la respuesta: el dolor del fuego. Su nariz de grandes proporciones, en la transformación, le indicó por donde debía ir, cambiando repentinamente de rumbo. Hacia el lugar con olor a ceniza. Cuando llegó al campo calcinado, Melrose soltó la varita y aulló a la noche sin poder contenerse, pensando en que tenía que buscar a un mago llamado Ludwig Malfoy. Ella no fue consciente de ello, pero apenas a unos cien metros de distancia, el brujo dentro del auto junto con Lëna y Willkinson, la oyó a la perfección. A sus oídos, sonaba a demasiada coincidencia oír el aullido de un hombre lobo justo cuando andaba buscando a una loba. Richard apenas es consciente de que Lëna le ha hecho una pregunta. En una situación normal, no le habría contestado: habría esperado el momento oportuno para rebelarlo, cuando le significara alguna ventaja o le habría vendido la información sabiendo que la bruja estaría desesperada por pagarla. Sin embargo, el aullido permanece pegado a sus oídos, así que contesta de forma rápida. -Sospecho que Bladvack iniciará una rebelión -sabe también que la bruja conoce de quién está hablando-. Hay rumores hablando de la posibilidad de que Lugluk esté vivo -a Richard le preocupaba esa noticia en particular. El duende era el más sangriento de todos los que alguna vez habían dominado los cuatro puntos cardinales durante la época de las mafias de duendes en Londres y está seguro de que eso es algo que Lëna no sabía- tengo que irme. No salgan. Antes de que cualquiera pueda decirle algo, se ha bajado del auto y ha cerrado la puerta. Cuando mueve la mano de forma casi imperceptible, el pestillo vuelve a cerrarse. Richard otea la noche en busca de la fuente del sonido ¿debe acercarse o volver al auto? Para él, es raro dudar. @ Syrius McGonagall @ Rory Despard @ Ludwig Malfoy
  2. Richard observa con expresión torva el suelo. Los sentimientos empiezan a diluirse con la misma celeridad con la que llegaron: es la condena de una vida larga. Como cuando pruebas demasiado de una comida deliciosa todos los días. Es mucho más difícil obtener satisfacción o ira de ello. Todo luce monótono y gris. Cuando sigue a la comitiva que Madeleine abre en dirección al Hall, el brujo no está pensando en oír su conversación, si no en retirarse de ese lugar en el que ya no le queda nada qué hacer. Melrose va detrás de él en silencio. Richard es capaz de notar que intenta no mirar hacia Madeleine, como si sintiera culpa por lo que acaba de suceder. Richard tiene que admitir que eso sí le causa cierta lástima pero sobre todo le parece ridículo: en lugar del sentimiento de orgullo que debería haberla llenado por ejecutar un acto tan desinteresado para que el que se requería mucho valor, la bruja ahora se siente desmoralizada, como alguna clase de paria. Richard debería saberlo, ya que conoce muy bien el sentimiento. Sin embargo, a medida que la conversación se va desarrollando entre Madeleine y Weasley, Richard siente unas terribles ganas de poner los ojos en blanco ¿en serio puede una persona ser tan ciega? Richard suelta un bufido a medio camino entre su nariz y boca a modo de burla sin poder evitarlo, cuando Madeleine habla del castigo de Laura. Ella de verdad tiene una boca muy grande para ciertas cosas. Sin embargo, no agrega nada porque, luego de su arrebato, una vez más su imagen está primero. Solo que, en aquella ocasión, Richard decide no callarse. Sí, sus palabras ya no desbordan emoción si no que sus ojos delatan la fría indiferencia que guarda su cuerpo, sin embargo, esas mismas palabras son capaces de destilar el veneno acostumbrado para aquellos con quienes se ha descaretado y lo conocen bien, cuando siente que realmente han rebasado sus límites. Por eso, extrae un pergamino y una vuelapluma de su bolsillo. Melrose lo mira con curiosidad pero no dice nada: parece estar lidiando con el dolor, aunque su cara no de muestras de ello. La redacción es rápida y corta y, apenas ha terminado, la pluma flota junto a él. Solo en medio del hall mientras Weasley y Madeleine se distraen con el cetro de investidura, es como si la vuelapluma estuviera orgullosa de su corta misiva. Richard pliega la nota a manera de avioncito y, con los últimos rezagos de su magia que ahora parece afectar menos sus circuitos para realizar pequeñas tareas, deja que flote en dirección a una Madeleine que se moviliza hacia un ascensor. Las manos de Richard seguían ensangrentadas. Una vez lo ha hecho, se gira hacia Melrose, le da un beso en la frente a modo de despedida y parte. Mel se queda allí, sin saber qué acaba de suceder y sumamente confundida: quiere volver, quiere ver a Ellie y explicarle que era su deber. Como paladín y como una bruja que sabe lo que significa haber perdido el rumbo, como cuando ella estaba llena de ira por haber dejado de ser humana, pero no sabe cómo. No quiere volver a esa sala donde los ojos se posan en ella con extrañeza, porque saben que algo horrible ha sucedido. No quiere la lástima ni la preocupación. Así que decide tomar otro ascensor hacia el exterior. Sin seguir a Richard pero huyendo de todo lo que acaba de suceder.
  3. Melrose Moody

    Animagia

    El semblante relajado de Mel evalúa la abarrotada salita con sorpresa luego de confirmarle a la arcana que no se había equivocado con el nombre. No sabe que otra denominación darle a la estancia y no había esperado que hubiese tamaña cantidad de asistencia a la clase. Al parecer, había elegido una época ocupada para Suluk. Así que, decidiendo que tendrá que acomodarse de la mejor forma que pueda, sigue a la bruja hasta un espacio con una esterilla y se coloca sobre ella mientras la arcana se dirige hacia el resto de personas. Reconoce tan solo a dos personas de las allí presentes (lo que, si piensa en el tamaño de la población mágica londinense, en realidad debería ser bastante): Ludwig Malfoy, que había alcanzado a vislumbrar durante el episodio de la inquisidora en el ministerio y Maida Yaxley, que había acudido al evento pro caridad organizado por Richard. Hace una inclinación de cabeza hacia esa última sin estar segura de si le importará el saludo, ya que parece estar sumida en una situación personal complicada. Mientras tanto, una vez sentada sobre la esterilla con las piernas cruzadas sobre el suelo en posición de loto, Melrose se detiene a pensar en lo que la arcana le ha preguntado, aquello que le ha pedido que evalúe: lo primero era el vínculo especial con algún animal en específico... y la respuesta es no. Al menos, no que recuerde. Esa es fácil. La segunda, es su historia pero ¿se supone que tenga que resumirla a carta abierta delante de todos esos desconocidos? Melrose no es una persona que se avergüence con facilidad o sufra de ansiedad social pero le cuesta un poco procesar el hecho de que tiene que exponer su vida de manera resumida a la arcana y a cerca de cinco desconocidos más (porque asume que todos los animales de la sala son en realidad magos). Sin embargo, pronto se da cuenta de que no será la única. Ludwig Malfoy manifiesta su pasado rápidamente ante la pregunta de la arcana y eso hace que Melrose se sienta un poco tonta de habérselo cuestionado tanto. De hecho, cuando otra bruja con forma de conejo vuelve a su forma original y se muestra también bastante abierta a compartir sus experiencias, Melrose encuentra por fin el soporte necesario para animarse a hablar. —En mi caso, no siento una inclinación particular a ningún animal, aunque encuentro afinidad con las criaturas en general desde que fuera mordida y empezara a vivir con la licantropía —explica. Lo que era cierto: desde la mordida, su conexión con las criaturas mágicas se había profundizado. Quizá, por el hecho mismo de haber vivido como aquelarre por tres años, lejos de todo contacto con la sociedad—. Viví dentro de un aquelarre por tres años y nunca bebo la poción matalobos si no que me convierto durante cada luna llena. Me permite deshacerme de la ira y mantener a la bestia a raya —aclaró—. Muchas veces, mi instinto está muy ligado a la licantropía... creo que eso sería todo. Antes de ser mordida tuve una vida muy normal y al llegar a Londres empecé a trabajar investigando magia experimental, investigando comunas mágicas —prosiguió enlistando de manera física al alzar los dedos a medida que iba contando— y rastreando cosas. Así, terminó indicando su nariz con el índice, para dejar claro que se debía a sus sentidos desarrollados en mayor medida.
  4. Donaciones desde y hacia Bóvedas Personales Nombre con link de Bóveda Familiar que permite la donación: Familia de Bando Nombre con link a la Ficha: Melrose Moody Bóveda con link de la que se extraerá la donación: 90471 Cantidad total de Galeones de la donación: 10000 Beneficiario de la donación: Nick del usuario con link a ID (perfil): Cillian Relación Familiar con Donante: Miembro de Bando (Familia Potter) Nombre con link a Ficha: Cillian Número con link a Bóveda Personal: 101616 Cantidad de galeones: 10000
  5. Richard Moody «...Tú no habrías dañado irremediablemente a Mel, ¿verdad?» Richard coloca su mano no ensangrentada sobre sus ojos, intentando pensar. Por un momento, no es capaz de procesar que perdió el conocimiento, porque el nunca se desmaya, punto. No hay excepciones al respecto. Sin embargo, el mundo se apagó por un momento de eso no hay duda. No es capaz de medir cuánto tiempo estuvo allí tendido pero no puede ser mucho. Todavía percibe su otra mano pegajosa y algo tibia, con la sangre de aquella mujer. Se sienta con dificultad y luego procede a incorporarse con mayor confianza. Sus ojos no se enfocan en Ellie, si no en Melrose. La bruja lo observa con expresión resignada. Sus enormes ojos parecen decir "¿no había otra forma, no es así?" y Richard solo se atreve a hacer un vago asentimiento. Susurra un "no la subestimes" en dirección a Ellie. Si ella hubiese decidido usar un poco de su propia magia paladín para protegerse, tal vez los daños podrían haber sido repelidos... pero no lo hizo. Porque en el fondo, sabía que eso podría también haber disminuido el poder de la embestida de la magia de Richard sobre Laura. Ella había decidido recibir, prácticamente desnuda, toda la fuerza de esa estela de magia destructiva que había terminado por desequilibrarlas a ambas. Desde luego, los estragos en Melrose son apenas la punta del iceberg. La persona que debe haber recibido todo el impacto de su magia debe estar... "¡NO!" La fuerza de su negativa, el grito de rabia y su propia violencia parecen reverberar en las paredes. Sabe que Hobbamock no se verá afectado, porque es un paladín con mucho mayor poder que Melrose y es inútil y además eso significa perder su fachada ante muchos londinenses importantes pero, por primera vez desde la partida de Rhiannon, Richard siente algo. Emociones humanas que nublan su cabeza al punto de no ser capaz de desestimarlas. Es inútil, de todos modos. Él ha partido, junto con su acompañante, lejos, a través de un portal. La expresión de Richard es horrenda, su hermoso rostro distorsionado por la rabia. Su cara, solo visible para sus familiares y las personas que se encuentran próximas, pues la mayoría se encuentra conversando respecto al destino de Toloveus. Hobbamock Graves se metió con su precioso juguete, que ahora le devuelve una mirada de ojos vacíos, muertos. No porque no esté viva, si no porque... Su cuerpo pierde fuerza y se deja descansar sobre el suelo, sentado. Melrose no sabe qué hacer o decir. Piensa en que debería ayudar a rescatar al anciano para que puedan llevar a cabo las elecciones pero le preocupa Richard. Parece estar completamente fuera de sí. Por eso, es la primera en sorprenderse cuando su expresión se compone, llegando casi a la misma expresión desdeñosa de siempre, aunque para aquellos que lo conocen bien, haya todavía ciertos tintes de frenesí en aquella expresión. Su voz es clara, cuando se dirije a Madeleine sin mirarla. —Hay un cajón en el Hall —Melrose no sabe en qué momento es que Richard logró dilucidar eso, así que no lo cuestiona ni dice nada—. Que no paraba de agitarse cuando llegamos aquí Catherine y yo— Richard está extrañamente calmo, Melrose siente un escalofrío—. Apuesto a que el viejo tiene que estar cerca. Aquello que operaba allí tiene que ser sin duda su magia residual o algún tipo de magia conectada a él.
  6. Melrose no sabe si sentirse segura o amenazada al lado de Lillian, así que decide actuar con algo de cautela, si bien la actitud de la muchacha la divierte. No porque se burle de ella o se sienta superior: al contrario, la muchacha luce encantadora, como si intentase deshacerse de un pensamiento malo a medida que bebe. Melrose asiente ante su ofrecimiento y se toma la bebida de un tirón. Quema en la garganta pero es un escozor agradable, tal cual ella dijera. A la par, la bruja percibe el sonido del saludo y la felicitación de la nueva acompañante que se aproxima, por lo que le devuelve la sonrisa. Hannity, que así se llamaba, se había dirigido a Lillian, no a Melrose, pero ella agita la mano de todos modos y dice su nombre, para que ella lo sepa. Las brujas parecen comunicarse bien a pesar de que las palabras de Lillian suenen un poco aisladas, como si pensara mucho en ciertas cosas luego de concluir sus frases. A causa del incidente con las galletas, Melrose se sienta en el suelo para comerse las que ella dejara caer (de alguna forma, en su cabeza tiene la impresión de que eso restaría importancia al hecho, que parecía haber originado cierta incomodidad en el rostro de Lillian) pero la bruja ya se había apresurado a desaparecer los restos. Melrose queda devastada pero no quiere admitirlo, así que en lugar de eso, decide traerse una canastilla con galletas nuevas de la mesa del buffet. Cuando regresa, ambas están hablando del karaoke, así que toma una y también otro shot de esos que Lillian le invitara y se lo toma luego de comerse una galletita ¿qué canción irá a solicitar Hannity? Por un momento, la música se había detenido y Mel había alcanzado a captar que al otro lado de la sala también estaban hablando del karaoke pero es un momento tan corto que le resta importancia. Después, sus oídos ya están embotados por el volumen lo suficiente como para neutralizar sus poderes de licántropo, de forma que está tan inutilizada como cualquier humano para enterarse de la conversación que se desarrolla entre Ellie, Hessenodwood y Bel. @ Hannity Ollivander Evans @ Lillian Potter Evans @ Rory Despard
  7. Gracias a que Ellie la ha ayudado protegiéndola con un detritus que todavía la protege de inmersiones externas, la bruja puede concentrarse en sí misma. Apunta su varita hacia su pecho, pensando en un "Episkey". La herida que se infringiera para poder dañar a Mael sana y Melrose se da cuenta de que deberá estar más atenta a partir de ese momento si quiere mantenerse en esa batalla si no quiere ser un estorbo. La bruja entonces piensa en un vara de cristal sectusempra. Su objetivo entonces ya no es Mael, el mago que la hechizara apenas llegar, si no una bruja que hasta ese momento no le ha hecho nada pero que nota enseguida que es un oponente: Rhiann. Su varita toma el tamaño de una vara de considerable tamaño y el efecto del hechizo es también instantáneo: la bruja sufre cortes en el pecho, heridas, que empiezan a sangrar profusamente. Melrose no se detiene a evaluar los efectos si no que vuelve su atención una vez más hacia Mael. Eso no acaba mientras todavía queden enemigos en pie, así que no puede distraerse si quiere ser de utilidad para los suyos.
  8. PV: 100 PP: 9-1=8 Curación Apenas acaban de llegar a aquel lugar cuando siente el dolor en la muñeca. Así que se apresura a solucionarlo, antes de volver la vista hacia la persona que sospecha que ha ejecutado el hechizo. Cree haberlo visto antes pero no es algo seguro. Melrose no es muy buena para esas cosas. De todos modos, por lo pronto decide concentrarse en Mael, fijando la vista y diciendo: -Cinaede El gas venenoso proveniente de los pétalos del pensamiento invade las vías respiratorias de Mael con seguridad. Melrose no es capaz de verlo pero sabe que debe haber hecho efecto porque es una cuestión instantánea. Lo envenenará, cortando sus vías respiratorias, afectando su sistema nervioso y circulatorio. Si no se hace cargo, morirá pronto. Es difícil realizar ese tipo de cosas para ella pero va a ajustándose, con cada batalla a la que acude, así que no se detiene allí. Para ello, piensa en dañar y en su mano izquierda se materializa la daga del sacrificio. Su brazo no tiembla cuando realiza un corte profundo en su pecho y dice: -Inmolo Oppugnare La bruja sabe lo que sucederá a continuación. El mismo corte aparece en el pecho de Mael y ella entiende que ha tenido éxito cuando la sangre se derrama sobre su pechera.
  9. Melrose se acuclilla junto al acantilado para oler el aroma de la noche que el bosque le otorga. Ha estado buscando por varios días, pistas acerca de lo sucedido con Richard. Cuando una leona se posa ante ella, rompiendo la oscuridad de la noche mientras le entrega el mensaje de su líder, la bruja vuelve la cabeza instintivamente hacia la dirección en la que sabe que se encuentra Londres; un hábito de cazadora, difícil de romper. Tira hacia atrás de la vieja capucha de su capa de viaje y sus ojos se revelan hacia la luz de la luna. Su varita atraviesa el aire frío y el portal que se materializa ante ella le permite conducirse hacia la dirección indicada por la criatura. Es la primera vez que se encuentra en el lugar. Sus pasos la conducen hacia el interior, saltando la valla y pasando a través de los jardines de los Burke con rapidez. Puede escuchar el sonido de la batalla aún a la distancia por lo que utiliza el fortress para apresurarse. Adentro, los rayos cruzan el espacio con rapidez. Melrose agradece tener ropa cómoda, para poder movilizarse con facilidad. Cuando está a punto de ingresar, se detiene, al ver la solitaria figura de Madeleine. -¿Madeleine? Se detiene en su inminente carrera para posicionarse a su lado. Es algo instintivo: quedarse al lado de los suyos, para cuidarles las espaldas.
  10. Catherine y Richard Moody Hito 5 - Horrocrux La concentración de Melrose es palpable, más aún cuando la mujer ni siquiera se voltea a mirar el momento en que Despard reacciona y se incorpora. Richard observa la escena por el rabillo del ojo, prestando atención solo a medias. El mago está bien, tal cual predijera. Richard pone los ojos en blanco ante las expresiones de alivio de quienes lo rodean (el monitor de la mujer asiática debería haberles ya contado todo lo que necesitan saber al respecto ¿no?) y todo el drama respecto a su nueva varita. Bra-vo, el muchacho puede hacer mejor magia ahora ¿no deberían estar centrándose en lo importante? Puede ver en Melrose que el poder empieza a drenarse. La bruja no lanza ni una sola queja pero sus músculos se tensan como si, a medida que pasasen los segundos, le costase mayor esfuerzo mantener el momentum. Puede sentir la fluctuación en la magia del horrocrux mejor que cualquiera, exactamente luego de notar la tensión en el cuerpo de la bruja Moody. Quizá no sea el mago más popular o importante y mucho menos poderoso de la sala pero es indignante que ni siquiera le hayan prestado atención todavía, sobre todo cuando intenta decirles algo tan ridículamente importante ¿qué papel jugaba el párroco o los poderes del párroco en el cuadro con la inquisidora de todos modos? ¿Y qué importa que otro mago blanco promedio se haya ***ido las manos? Dios, a veces Richard de verdad se cuestiona que... Sin embargo, cuando observa directo a los ojos de Catherine se obliga a recordar por qué está allí. No por ninguno de los magos y brujas en esa sala antes de llegar, eso es claro, excepto tal vez los Moody. Justamente, es una Moody (¿es que había alguna duda que eran de los pocos que servían?) la que le da la respuesta que ha estado buscando por un buen rato. Apenas escucha las palabras de Madeleine, Catherine corre a verificar su estado, acuclillándose a su lado mientras dirige unas palabras a Richard y su capa ondea tras ella para luego posarse con lentitud en el suelo mientras la bruja examina a Madeleine como si nunca se hubiesen peleado y se sintiera con toda la potestad de tocarla : su frente, sus mejillas. Extrae una poción herbovitalizante del bolsillo, destapa el corcho y ofrece el vial a la bruja. O más bien, una palabra. Todo lo que Catherine articula hacia Richard es un: —Hazlo. Madeleine se ha incorporado y Richard se pregunta vagamente si tomará el vial que Catherine le ha ofrecido cuando la bruja se incorpora junto a ella imitándola y todavía ofreciendo la poción. Mientras tanto, se limita a contestar a la bruja con tan solo un gesto: señalar a ambas brujas. Melrose, ajena a todo lo que sucede a su alrededor, todavía tiene a Laura inmovilizada contra el suelo. Solo que los ojos de Laura ya no se encuentran desenfocados, poco a poco algo de sentido regresa a ellos. Tiene que actuar rápido. Es una suerte también que los paladines han terminado de besuquearse, porque realmente va a necesitar esa ayuda que hasta ese momento no le han prestado. Melrose no afloja el agarre pero necesita ayuda y eso es exactamente lo que recibe. Eso es señal suficiente para Richard que no desperdicia una oportunidad. —Melrose, deja de repelerme, necesito proximidad. La bruja asiente aunque sus ojos no parecen decir nada, más que destilar la concentración más similar al de una criatura que un humano. Su cuerpo se inclina hacia adelante y Richard puede sentir menos opresión proveniente de delante de él. Se anima a dar unos pasos y, al ver que no ha sido repelido, se lanza sobre Laura con la misma intensidad que Melrose. Solo que, en lugar de utilizar una alabarda, el mago hunde la mano desnuda en el pecho de la bruja, aplanando su palma para que ésta ingrese con mayor facilidad, como si fuese una cuchilla. En un abrir y cerrar de ojos, Catherine está a su lado. La bruja susurra un hechizo y Richard se da cuenta de que está echando hechizos de protección sobre ellos. Richard no entiende por qué pero deja que lo haga. Luego, le hace una señal y ella se aleja... Richard introduce la palma todavía más al fondo, dejando que sus uñas largas se hundan en la carne. Está buscando un órgano. Cuando se da cuenta de que sus dedos han alcanzado el corazón, se detiene por un instante para dar un suspiro. Los sonidos parecen haberse neutralizado alrededor ¿Laura lanzó un grito o fue esa Catherine? Su mente, concentrada en una sola cosa, parece estar en su límite. Entonces, deja fluir su magia. El brujo siempre tuvo problemas para hacer magia. Intentar encender una vela y terminar explotando algo. Intentar convertir un animal y terminar convirtiéndose a sí mismo en un objeto inanimado. Quizá, ahora, luego de tanto luchar, buscando alternativas para el maldito problema que nadie sabe explicarle, haya podido encontrar algo para lo que realmente es bueno: arruinar cosas. Incluida la magia. No lo sabe, es una apuesta. A medida que deja fluir más y más de su magia descontrolada, puede notar como el cuerpo de Laura tiembla bajo sus manos, una incrustada en su pecho y la otra sujetando uno de sus hombros contra el suelo. Melrose no se ha movido en todo ese tiempo... pero la bruja, a través del intelecto sagrado, puede notar claramente la magia descontrolada del mago haciendo mella en su propio cuerpo, en su propia aura, desarraigándola, destrozándola. No se mueve ni un solo centímetro. Cuando Richard termina, puede sentir su energía vital completamente drenada. El monstruo, que normalmente encierra, que siempre intenta mantener a raya y casi siempre anda hambriento, al fin suelto. Como si hubiese dado un largo paseo y estuviese satisfecho. Su cuerpo, por una vez, quieto. No de la forma en que suele estar, desprovisto de emociones humanas que lo animen, si no más bien realmente en paz. Extrae su mano ensangrentada, observando su finos dedos. Deja entrever una sonrisa ladeada, antes de caer hacia atrás, al suelo, completamente drenado e inconsciente, con su rostro desprovisto de su habitual malicia. Puede escuchar palabras de Melrose, que no alcanza a dilucidar antes de hacerlo, y cómo ella se acuclilla a su lado, por fin liberando a Laura Nielsen de su aprisionamiento. Catherine mientras tanto había corrido hacia la bruja, para socorrer la herida de su pecho. No está segura, podría estar intentando sanar todavía a una enemiga en potencia, poderosa e invencible. De todos modos, toma el riesgo mientras utiliza sus conocimientos de primeros auxilios, susurrando el contra-maleficio para cerrar la herida causada por la magia de Richard, si bien, aquello que su cuerpo y sus circuitos mágicos han sufrido es algo insalvable: lo sabe, porque ha pasado largos años junto al mago pelirrojo, viendo su lucha soterrada contra la abominación que significa no poder controlar su magia, ver su capacidad de arruinarla de no ser capaz de hacer con ella ni siquiera las cosas más simples. Melrose también puede verlo, antes de dejar el intelecto sagrado atrás: como el aura de Richard, se ha fusionado con la de la bruja de manera insalvable. Por ello mismo, adivina que las consecuencias de lo que acaba de suceder deben ser monstruosas. Algo que es capaz de romper hasta el más terrible de los vínculos. Un gran tanque de magia, llenado por años, depredado de repente con un solo propósito. La bruja, no se fija en que las venas de Melrose sobrevalen de su brazo de una manera antinatural o que la bruja también pareciera haber corrido una maratón. Supone que se debe a la energía que ha utilizado para retener a Laura, no al hecho de haberse encontrado cerca del suceso. Así que no se apresura a sanarla. Termina de sellar la herida de Laura y no se preocupa por intentar tratarla o preguntarle cómo se encuentra. La bruja siempre ha sido fuerte, audaz, las cosas parecen haberse desarrollado demasiado rápido y todavía no saben qué es lo que sucederá realmente cuando Laura reaccione. Catherine retrocede unos pasos, insegura, preguntándose si no ha sido todo inútil, si tal vez no ha sobreestimado lo que Richard es capaz de hacer y ha arruinado la única oportunidad de todos. ¿Será posible?
  11. Melrose Moody

    Animagia

    La vivienda es humilde y los grandes ojos de la bruja evalúan el porche y la entrada con el mismo ensimismamiento que muchos alumnos antes que ella. No porque lo encuentre extraño, si no porque la residencia no guarda homogeneidad con el resto de Mahoutokoro. Es porque no está en su lugar habitual, ella sabe que hubo arreglos que el Ministerio de Magia hizo acorde a las situaciones políticas desatadas desde que los arcanos decidieran aceptar alumnos. Lo sabe porque Richard había dado un largo discurso de ello en casa y ella había escuchado... a medias. Ver esa construcción ajena, cuestionándose si acaso Suluk no habría pensado que sería una cosa "del momento" que ahora se había extendido por largos años. De todos modos, se anima a tocar. Había tenido cuidado de limpiarse de todos los amuletos uzza para estar en presencia de la arcana y vaciar su mente para poder encontrarse abierta a las ideas que ésta vertería en su cabeza. Melrose no era una alumna difícil, su disposición siempre era dócil hacia las de otros. Sin embargo, no estaba segura de si eso sería bueno o malo para esa clase. En Hogwarts, no la había ni la mejor, ni la peor estudiante. Su cabello desordenado se agita un poco cuando todavía se encuentra aguardando. En Japón es otoño: es templado pero corre un viento frío y el ambiente se siente húmedo. Sus sentidos agudizados por la licantropía captan una conversación pero se niega a prestar atención al contenido para no sentir que se encuentra espiando o algo parecido. Solo... que la arcana decida darle el recibimiento y empezará a atender como debe.
  12. Donaciones desde y hacia Bóvedas Personales Nombre con link de Bóveda Familiar que permite la donación: Familia de Bando Nombre con link a la Ficha: Melrose Moody Bóveda con link de la que se extraerá la donación: 90471 Cantidad total de Galeones de la donación: 10000 Beneficiario de la donación: Nick del usuario con link a ID (perfil): Lord Cubias Relación Familiar con Donante: Miembro de Bando (Familia Potter) Nombre con link a Ficha: Lord Cubias Número con link a Bóveda Personal: 116043 Cantidad de galeones: 5000 Nick del usuario con link a ID (perfil): Ludwig Malfoy Relación Familiar con Donante: Miembro de Bando (Familia Potter) Nombre con link a Ficha: Ludwig Malfoy Número con link a Bóveda Personal: 78306 Cantidad de galeones: 5000
  13. Scaaav el rol de los evans en el cmi y.y no nos olvides jajajaj

    1. Scavenger Weatherwax

      Scavenger Weatherwax

      no, no los olvido, es que se me pierden los topics. pero me paso hoy o mañana a más tardar :sad:

  14. Melrose Moody

    Runaway

    Supersonic~ Los copos de nieve giran alrededor de ella como un remolino. Para ella, son como azúcar que, al disolverse, deja un sabor neutro en lugar de dulce. Prueba un poco, mientras se alza, girando como la nieve en el aire. Ha estado desafiando la gravedad desde que fuera pequeña. Es parte de su poder. Extiende los brazos mientras la tormenta arrecia a su alrededor y ríe a carcajadas. Le gusta utilizar su poder, cuando nadie en el pueblo es capaz de verla. De esa manera se mantiene segura pero también cuerda. La zona montañosa en la que suele practicar está apartada. Nunca ha visto una ciudad grande y Holloway es un pueblo que debe su nombre al hecho de que es el lugar más apartado de las ciudades más grandes de su planeta. No es que importe pero preferiría vivir en la siguiente galaxia, pues se encuentra apenas a dos parsecs de la zona más populosa que existe de ese lado del universo. De todos modos, Garland es mejor que Halloway. Así que quiere ir allí, ya que no le alcanza el dinero para viajar apenas a dos parsecs de distancia. A medida que gira y gana altura, se pregunta si podrá encontrar a otra persona, similar a ella, en Garland. Alguien que pueda comprender, aquello que pasa por su cabeza; tanto si es cuando se encuentra girando en medio de las tormentas, como cuando talla madera junto a sus padres o realiza el aseo de la casa de campo en la que ha crecido. Se pregunta, si realmente podrá encontrar a la persona que sea capaz de comprender aquello que se esconde detrás del rostro que suele llenar de emociones, como una cascada, para que los otros seres humanos puedan simpatizar con ella. La persona que alcance a comprender los límites de su simplicidad y su poder. A diferencia de la mayoría de los muchachos de su pueblo, Xabani siempre supo lo que quería. También, supo aquello que se suponía que tenía que hacer. Sus padres le contaron, de pequeña, de un viejo mago que había muerto en su porche, haciendo una predicción sobre ella. Ella misma, desde pequeña, se sintió apartada de sus pares, por una barrera invisible pero insalvable. Sus pensamientos parecían correr en una sincronía distinta no por temor o desdén, si no por la diferencia en sus perspectivas. El mago les había advertido, de que tenían que tener cuidado con la educación de Xabani, porque su moral no sería humana, y había tenido razón. Enseñarle que no podía despedazar animales, que tenía que tratar a otros humanos con respeto y qué significaba respetar a un humano. Todas esas cosas, que en cualquier otro humano habrían nacido de forma espontánea y hubieran sido cultivadas con relajo y naturalidad, Xabani tuvo que conocerlas con duras lecciones y hasta libros. Ahora entendía. De todos modos, no los sentía como iguales y ni tan siquiera como próximos. Solo, estaba agradecida con ellos. Así que, en esa tormenta de nieve, a medida que seguía ganando altura y su cabeza empezaba a dolerle, por una vez olvidando las advertencias de sus padres, se preguntaba cuándo encontraría su destino. El mago había dicho que acompañaría a alguien extraordinario y que su propio carácter extraordinario se vería liberado ante el lazo de una profecía cumplida. Xabani cumpliría diecinueve dentro de tres horas y partiría hacia la ciudad, donde aguardaba su destino. Hasta tenía una dirección, anotada con esmero en un papel que descansaba en un bolsillo especial de su bolso de viaje. También tendría unas botas nuevas y comida para el viaje. Sus padres, habían sido prometidos con una vida próspera y rica, una vez terminaran con su labor de formarla. Habían sido años duros para ellos, de alguna forma los quería. De todos modos, se sentía feliz por ellos y ella... podría por fin encarar su destino. ¿Tendría la forma de un hombre, de una mujer? ¿Sería joven o anciano? ¿Querría su compañía o aborrecería su destino? Por primera vez en diecinueve años, Xabani tenía preguntas e inseguridades que iban más allá de sí misma, porque nunca una opinión había sido tan importante para ella, como la de la encarnación de su propio destino. Al fin, un igual, en ese mundo descarnado y adverso, de imágenes que lucían más como sombras. ¿Cobraría su destino la forma de luz u oscuridad?
  15. Hito 5 - Horrocrux Catherine y Richard Moody El brujo concentra su mirada en lo que está sucediendo entre Laura y Melrose. No es capaz de ver todas las magias que están aplicándose allí a la par, sin embargo, está seguro de que Melrose no es la única reteniendo la figura de Laura contra el suelo. Empieza a acercarse, primero con lentitud y luego con mayor seguridad. Melrose gira la cabeza enseguida y Richard puede ver sus ojos, como puntas de alfiler, por el esfuerzo que está realizando. El brujo evalúa la situación intentando pensar como lo harían los presentes en la sala. Melrose, Rory, no son las únicas personas que han estado lidiando con esa magia. Richard es incapaz de detectar quienes más han intervenido: un mago que luce brutalmente herido, junto a la nueva líder de la Orden del Fénix. Un par de muchachos que también lucen cansados, un chico que grita porque parece estar en un trance. Los ojos de Laura no enfocan, así que Richard supone que la bruja también está en trance. Los ojos de Melrose, luego de escrutarlo por un momento, vuelven hacia su objetivo, como si intentase hundir la alabarda más profundamente mientras su magia actúa. Richard se acerca todavía más pero es repelido y retrocede unos pasos. Entonces saca una mano del bolsillo de sus pantalones y la alza ante sí ¿funcionará si lo intenta? —Necesito que me echen una mano —dice en voz alta, intentando llamar la atención de los presentes, especialmente de los paladines en la sala—. Aquí. Su dedo índice señala a Laura... pero también a Melrose ¿por qué tenía que haber sido la bruja quien estuviera reteniendo a Laura contra el suelo? Habría sido mucho más fácil... si hubiera sido alguien más. No su herramienta favorita, no... no un Moody. —¿La están reteniendo con magia de purificación o de otra índole? —cuestiona entonces, como si estuvieran de picnic. A pesar de la fuerza de repulsión de Melrose, ni siquiera se le habían removido muchas hebras de cabello— Necesito saber. La respuesta le llega de parte de Despard. Al menos, una parte. Richard alza una ceja. No conocía que los clanes de la Orden del Fénix eran capaces de realizar ese tipo de magia. Suena, interesante, y podría ser de utilidad. _____________________ 7
  16. Catherine y Richard Moody Catherine llega a las puertas del ministerio con la respiración acortada. Richard está ahí, a regañadientes, devolviendo el desayuno en el pasillo más cercano porque Catherine quería llegar lo antes posible, así que tuvo que usar la aparición. Sabe que eso pondrá de mal humor a su... hermano, pero no tiene remedio. Las imágenes a través del espejo habían sido alarmantes. Melrose solo les había mostrado cosas de antes de que la batalla real comenzara pero habían sido suficientes para preocupar a la bruja. El tacón de sus botas negras hace sonar los adoquines, mientras espera a que Richard se lave los dientes, se termine la botella de agua y se coma unas mentas. A veces, el brujo puede ser ridículo para las cosas más inconvenientes. Lo que encuentra nada más entrar, ya es de por sí alarmante. Los cuerpos regados, todos con el mismo símbolo en la túnica. Los ojos de Richard también parecen despertar cierto interés. Se aparta los rizos aureorojizos de la frente con una expresión que no debería ser similar a una sonrisa, pero lo es. Se abre paso hasta una parte del hall cerca de la fuente y se queda por un instante con los ojos cerrados. —¿Escuchas eso? La bruja tiene que admitir que no. Sus sentidos no son lo que eran antes de la nigromancia. Richard entonces se aproxima a una esquina. Catherine está exasperada, quiere llegar con los demás Moody, para saber qué demonios está sucediendo. —Es esto. Richard palmea la parte exterior de un cajón y el contacto hace que el cajón, que se agita violentamente como si algo dentro quisiera salir, suelte algunas chispas. —Uhoh... "¡Deja eso y vámonos de aquí!" ¿Quién sabía qué cosa podían despertar si intentaban sacar lo que pugnaba allí dentro? Tal vez en lugar de ayudar empeorasen las cosas. Richard pone los ojos en blanco y sigue a Catherine en su carrera para encontrar la fuente de la magia que ha perturbado todo el ministerio (aunque al inicio es difícil arrastrarlo lejos de allí). Ellos no saben que las defensas han caído también gracias a que Laura está en esos momentos inmovilizada, con diversos tipos de magia sobre ella. Solo hacen lo que Melrose hiciera antes: atraviesan una serie de cuerpos caídos, prueban suerte en el departamento de misterios aterrizando en la sala de la muerte, cruzan cubriéndose la nariz, encuentran del otro lado los restos de la batalla y así, siguiendo el camino antes trazado por los otros, llegan a donde éstos se encuentran. La escena, es violenta y difícil de asimilar. Varias cosas están sucediendo a la par y no es si no hasta que Catherine detecta la imagen de Ellie que se dirige hacia ellos. Está acompañada de Hobbamock y un inconsciente Rory. Catherine dirige sus ojos negros hacia la figura de Laura con una mezcla de aversión y pena. Richard, por otro lado, no deja de observarla como si fuese lo más interesante del mundo y ni siquiera presta demasiada atención a los demás. —¿Ella es...? "¡Cierra la boca Richard!" Catherine se acuclilla al lado de Rory pero ni siquiera se atreve a tocarlo ¿su antigua aura de oscura, a pesar de que su brazalete ya no parece reaccionar más a la magia, podría hacerle daño? No está segura así que no quiere arriesgarse ¿qué demonios ha sucedido? —Son sus circuitos mágicos, por alguna razón es como si estuvieran intervenidos —interviene Richard como si hubiese leído sus pensamientos y Catherine sospecha que es así por lo que se apresura a cerrar su mente. El brujo chasquea la lengua—. Se recuperará —agrega con tono aburrido—. No se arruinarán de manera permanente, es alguna clase de cosa momentánea. Catherine lo observa con ojos inquisidores. Richard debería saberlo, ya que los suyos parecen estar arruinados de manera permanente. Richard por otro lado, solo silba por lo bajo, con las manos metidas en los bolsillos de los pantalones. —Vaya, nunca pensé ver así a Melrose. El brujo sonríe y Catherine recuerda por qué lo trajo. Porque de entre todos los allí presentes... era el único en quien podía pensar, para hacer algo contra la magia de esa bruja. Él había leído en los periódicos sobre todas sus atrocidades, como un lector ávido que sigue en un libro las travesuras de su villano favorito. Y ahora ¿haría realmente algo al respecto? Catherine no lo sabía, pero tenía que tratar. ______________________ 7 YAAAAAS biiiisheeees
  17. Hito 5: Horrocrux La bruja puede percibir con mayor claridad ahora, la proximidad de Laura: el subir y bajar de su pecho que, quizá producto de su imaginación desbordada o solo de la adrenalina que la recorre, cree sentir ralentizado. Sus sentidos se distraen por un instante cuando percibe el cambio en el ambiente a su alrededor. Se gira para ver en dirección a sus compañeros, solo por unos preciosos segundos, sin aflojar el agarre. La bruja detrás de ella, está como congelada. Su lectura de las auras y el hecho de que sus sentidos se hayan afinado al punto de lo indecible por lo que acaba de realizar le permite darse cuenta de que está sucediendo algo sui generis. Lo que Rory solicitara se ha cumplido: la posesión ha tomado lugar. Melrose se vuelve, confusa por un momento, decidida a no flaquear en su determinación. Todos allí están haciendo su mejor esfuerzo para romper el lazo entre Laura Nielsen y ese horrocrux extraño ¿no es así? Incluso Ellie a la que no es capaz de ubicar en ese momento y... tal vez sea mejor no hacerlo. Sus ojos se vuelven hacia los de Laura, clavándose en sus pupilas por un momento, como pozos insondables ¿qué es lo que transmiten si es que transmiten algo?
  18. Hito 5 - Horrocrux Melrose sabe que solo cuenta con unos preciosos segundos. No sabe si será de ayuda o si solo empeorará las cosas. La bruja solo sabe que tiene que intentar hacer algo. Cuando se lanza hacia adelante, ocurren varias cosas en simultáneo. Lo primero, es que dos clones sujetan a Laura Nielsen por ambos brazos. Melrose sospecha que eso pondrá en alerta a la bruja pero decide arriesgarse de todos modos. Ella ha notado que, a pesar de la desaparición de la imagen de su padre, ella tiene el rostro ido. No sabe por qué pero está dispuesta a aprovecharlo. Alza el brazo hacia un lado y la alabarda aparece en su diestra. Cuando salta hacia adelante, todos esos pasos previos ya se han cumplido y ella no duda en utilizar el fortress para fortalecer su velocidad haciendo que la electricidad fluya por su cuerpo a pesar de que le causa dolor hacer uso de ella de esa forma. La bruja cae sobre Laura como si fuese una criatura más que un ser humano. Clava ambas rodillas en los hombros de la mujer para inmovilizarla contra el suelo, sabiendo que habrá de recibir el golpe de las baldosas con su cuerpo. Sus manos todavía sujetan la alabarda, cuando la gira para clavarla con el metal brillando, directo hacia su pecho, a la altura de su corazón. El acero sagrado es indestructible, ella lo sabe. Por eso, se arriesga a usarlo. Cuando las esquirlas empiezan a aparecer en el mango de la alabarda, la bruja está segura de que Laura podrá notar sus intenciones. Duda, sin estar segura de si sería mejor que brote o no la sangre pero lo hace de todos modos. Conecta la energía de la electricidad presente en las esquirlas para intentar inmovilizar el corazón de la bruja. La sangre no brota, debido al poder de las esquirlas. Irónicamente, en aquella oportunidad no está pensando en dañar a Laura. Su objetivo, es uno solo: desconectarla, quizá lograr que su corazón se detenga por unos segundos o solo retrasarla, no importa. Lo importante, es que pueda ayudar, así sea solo un poco en desconectarla del objeto oscuro con el que ahora luchan inútilmente. La bruja concentra su aura y el tambo aparece en su mano libre. La pesadez de sus caderas hace todavía más presión sobre Laura mientras el tambo la ayuda con sus poderes de repulsión para mantenerla pegada al suelo. Sus pupilas, a esas alturas apenas parecen la punta de un alfiler por la presión que realiza sobre sí misma para analizar la situación con el divine intellect. ¿Es acaso suficiente? ____________________ 2
  19. La carcajada se corta y Catherine sonríe. Alza la copa en alto y Melrose se apresura a imitarla sin entender del todo lo que acaba de suceder. Ambas beben a la salud del brindis de Madeleine, con pensamientos muy distintos en la cabeza. Melrose vuelve a su flan y Catherine baja la copa luego de darle un largo trago. Se mirada concentrada no es de preocupación si no de pensamientos que no se terminan de formar. —No pensaba en términos de ser una mártir —masculla a modo de queja. De todos modos, no tiene mucho para decir. Siente un profundo bienestar por el hecho de que Madeleine haya podido decir todo lo que ha manifestado. Ella misma ha estado haciendo el esfuerzo de quedarse allí, de darse un tiempo para sí misma. No es fácil pero es necesario, ha sabido por mucho tiempo que lo necesitaba. Y Melrose... la bruja no había estado en el ministerio cuando estalló lo de la inquisidora así que no puede afirmarlo con certeza pero tiene la impresión de que Madeleine conoció allí una faceta de su ahora pariente que ella todavía desconoce. Tiene la impresión de que Richard también la ha visto. Quizá ella algún día lo haga. —De todos modos, terminemos de comer —agrega. Y eso hace. Empieza a tomar su sopa en silencio, con un gusto mucho más agradable en los labios. @ Ellie Moody
  20. I love my friends, we've got each other, don't need no others (8) All of my friends, I love my friends. We're a disaster, yeah you know it's true ♫♪

  21. Hito 5: Horrocrux No debería ser difícil seguir las instrucciones de Hobbamock cuando él ha sido tan amable y ha estado ayudándola todo ese tiempo pero Melrose quiere hacer algo. Sus ojos siguen fijos en el suelo pero puede oír a Madeleine apoyándola en su pedido hacia Despard. Cuando Hobbamock convoca el Divine Shield Melrose siente un alivio instantáneo. Nunca se había dado cuenta hasta qué punto había llegado a influir en ella el poder y su conexión con esa divinidad. Después de todo, aun le costaba creer en ella, con lo que los paladines llamaban fe. Para ella, había sido un llamado directo y concreto, de una entidad de la que no conocía el rostro. También puede oír una tercera voz, mucho más allá, que pide ayuda pero supone que se refiere a Vera, Mackenzie y los demás porque Hobbamock y ella misma apenas se tienen en pie. Al final, es Madeleine quien contesta al llamado y Melrose se siente todavía más preocupada. La bruja ya había estado en un estado deteriorado antes por intentar contenerlo. Tiene que estar de acuerdo con Hobbamock cuando se manifiesta en contra de el proceder de Madeleine. Es eso lo que finalmente hace que alce la cabeza, contemplando lo que la bruja ha hecho, las situaciones dispersas, un mago rescatando a otro con un corpus patronus para alejarlo de Laura Nielsen. Intenta evitar a toda costa mirar a Laura e intenta concentrarse una vez más en qué hará a continuación, aprovechando que la bruja parece ocupada con la figura traslúcida de su padre. No ayuda mucho el hecho de que Hobbamock, luego de su reclamo, empiece a hacer justo lo que le dijo a Madeleine que no hiciera. Sin embargo, eso la ayuda a despejarse. Sí, porque en la mente de Melrose las cosas son más simples de lo que todo el mundo considera: Laura Nielsen es un depredador y ella se rebela ante la idea de ser una presa. Así que sigue juntando sus fuerzas porque en su cabeza, al fin, existe el atisbo de un plan. Es en ese preciso momento en que Rory atraviesa el espacio que los separa y sus ojos se posan en los de él. Indefectiblemente, percibe la debilidad en sus miembros, en su porte, en la forma en que se acomoda para sanarla. Un temor puro e infantil cruza el semblante de Melrose al entender cuán imprudente ha sido: ella y Hobbamock no eran los únicos extrayendo el último gramo de sus fuerzas. Su advertencia desesperada se ve apagada por su propia debilidad. No es capaz de hablar para decirle que se detenga, que no necesita esa purificación a costa de... «¡NO!» De fondo, puede oír los quejidos del mago al que habían alejado de Laura, pues no deseaba ser rescatado y parece tener un serio inconveniente para salir del encierro en el que lo mantiene la magia que hace que tenga una sola idea fija (¡gallo!). Es tarde: puede percibir como la cabeza deja de dolerle, el eco de las voces retorna con toda su potencia. Melrose se incorpora de un salto, segura de que esa magia es demasiado para el sacerdote, pues apenas ha sido extraída es como si toda su vitalidad volviese de golpe, y allí, está Ellie. No sabe a quién más acudir, Hobbamock parece estar al borde de sus propios límites. La bruja que acompañara a Rory todavía parece en shock a causa de lo sucedido. Empuja al mago para obligarlo a tenderse y le abre la pechera de la ropa destrozándola con las manos, como si fuese papel de azúcar. —¡Ellie, ayúdame a sanarlo! Sabe que el amuleto de curación no será suficiente pero lo utiliza de todos modos. Luego, un aqueora. Después, recuerda lo que Rory dijera y sus ojos se vuelven hacia Kaori, Goderic y Madeleine. Los oscuros presentes, que son capaces de hacer lo que sea que Rory estaba pidiendo. Sin embargo, sabe que eso no será suficiente. "¡Ayúdenlo!" pide con voz clara, antes de volverse hacia Laura. Hobbamock también parece recuperarse, puede percibirlo en el poder del divine shield. Debe ser algo que Ellie le ha entregado. Su magia sigue operando en el mago, la masa de agua cubriendo su piel, el amuleto que hizo poco o nada, eso todavía no lo averigua. Su semblante solo se detiene en Ellie un momento antes de retornar a Laura Nielsen. Todavía esta acuclillada al lado de Rory pero su cuerpo se tensa como un animal al acecho. Es más la bestia que la propia Melrose ahora, la licantropía manifiesta de las épocas que había pasado alejada de todo contacto con la sociedad. El intelecto sagrado se manifiesta una vez más, esta vez apoyado por el divine shield de Hobbamock y la certeza que posee Melrose acerca de su conexión con el templo. Su cabello desordenado le da la apariencia de un gato, que observa en la noche con ojos fijos y fríos, las manos apoyadas delante del cuerpo entre la abertura de sus rodillas que se preparan para flexionarse. Cuando se lanza hacia adelante, tiene una sola idea, fija en la cabeza.
  22. Gracias de antemano o/ ID: 110981 Habilidad (en caso de que se trate de la habilidad de Animagia, especificar preferencia de animal): Animagia - Mapache Nº de conocimientos que se poseen: 16 Link a la Bóveda: 90471 Link a la Ficha: Melrose Moody
  23. Catherine no está segura de qué decir a continuación. Ha notado cómo Madeleine mira sus cicatrices. Es una mirada distinta a la que ella tiene para las suyas. —Para mí, todas esas batallas tuvieron sentido —Catherine baja la cuchara de repente, dejándola descansar en su plato y cierra los ojos un instante—. Sigue habiendo una lucha encarnizada, sangre y muertes —Catherine puede vislumbrarlo bien en su mente. Los edictos de la anterior ministra fueron una derrota ante esa búsqueda de paz y libertad—. Sin embargo, en algún lugar en la comodidad de su casa, algunas familias pueden reunirse a comer, como nosotros, gracias a que en algún momento, nos lanzamos a defenderlos sin pensar en las consecuencias —Catherine recuerda el fuego prendiendo en las casas. Las maldiciones asesinas, los elfos desmembrados. Todo eso... pero sí, hubieron ocasiones en donde también hubo familias que recordarían sus rostros, porque uno no olvida a aquel que le devolvió la esperanza cuando todo parecía hecho pedazos—. No me arrepiento de todo eso. Yo lo llamé ideal ¿por qué no puedes tu a cambio llamarlo trabajo? Catherine es consciente de está volviendo a presionar pero no puede evitarlo ¿por qué tiene que ser todo cuantificado en base al rédito personal? Sí, Madeleine decidió invertir su juventud en una causa perdida pero eso no significa para ella una pérdida de respeto o el pensar que eso no tuvo sentido. Catherine ya no es tan joven como Madeleine: a sus 37 años, pudo haber pensando en enamorarse, tal vez incluso casarse o tener una familia. En lugar de eso, desde muy joven decidió ser una talamasquin (una estudiosa sin ningún tipo de poder o intención de cambiar el mundo), vivió una guerra, sobrevivió a una maldición de odio y es una nigromante cuyo cuerpo se va consumiendo al segundo y aún así... no se arrepiente de nada. Si tuviese que volver a vivir todo aquello de nuevo, tomaría las mismas decisiones, cada vez. Valió la pena, todo eso, para estar ahora en esa mesa. Ama lo que tiene ¿por qué no? Aún si Madeleine la odia. Lo aceptará. De la misma forma en que alguna vez aceptó su amor; de la misma en que alguna vez aceptó el trato con Pandora y cambió su vida para siempre. —Aceptaré mi destino, aún si al final de mi vida mi causa muere conmigo —aclara entonces, sus ojos no destilan más que honestidad—. Aceptaré que el mundo no aceptó aquello que tenía para ofrecerle, y me iré en paz. Sin embargo, es difícil concentrarse en esos pensamientos con la debida seriedad cuando observa a Melrose. Ojos más grandes de lo normal, sosteniendo su cuchara en reversa sobre su boca, como si chupara de un palillo de helado, inclinada hacia adelante debido a lo mucho que se ha estado esforzando por estar al día con la conversación de ambas. En profunda concentración con un atisbo de sorpresa infantil, una niña que no sabe qué hacer ante las peleas de sus padres... solo que su expresión es tan hilarante, su esfuerzo por comprender tan honesto, con su cabello desordenado e innumerables platos de comida vacía a su alrededor sumados a un flan a medio comer delante de ella que toda la seriedad de Catherine desaparece. No quiere hacer enojar a Madeleine... de verdad intenta contenerse, pero pronto su cuerpo está sacudiéndose por el esfuerzo de guardarse la carcajada, hasta que ésta estalla en medio de la estancia. Melrose parece relajarse, sin darse cuenta de que es la causa de que ahora Catherine esté limpiándose las lágrimas que no son causadas por la tristeza, si no lo contrario. La curiosidad de Melrose había sido más de lo que Catherine, una persona que llevaba años sin reírse de esa forma, había podido soportar en medio de una conversación tan seria y dramática. Después de todo ¿por qué no? ¿Por qué no disfrutar y dejarse influenciar por la inocencia y honestidad de esa muchacha? ¿Por qué no podía volver a tener su esperanza y vitalidad, aún si su cuerpo se consumía, qué más tenía para perder? La respuesta era obvia: nada ¿podría Madeleine entenderlo? ¿Intentarlo a su lado? @ Ellie Moody
  24. Al inicio, Catherine piensa que Madeleine ha tenido un momento de duda, justo como el suyo pero luego se hace evidente que ese no es el caso, cuando cae en cuenta de que ha perdido el habla. Notar la atenta mirada de Gahíji es lo que hace que vuelva a sus sentidos. Se supone que eso es lo que tienen que hacer ¿por qué a pesar de haber sido la persona que ha sido más violenta en ese encuentro todavía tiene dudas? Madeleine puede haberla silenciado pero eso no significa que Catherine no pueda entorpecer sus intenciones. —Maldición. Catherine no llega a saber si Madeleine había intentado curarse, defenderse o atacar. Todo lo que sabe es que, en lugar de eso, la bruja pronuncia mal el hechizo. En lugar de conseguir lo que había intentado originalmente, hace aparecer un par de globos de agua que poco tardan en estrellarse contra el suelo. Es evidente que el desgaste mental de Catherine empieza a cobrar su cuota cuando ni siquiera encuentra eso divertido. Ella todavía seguía sin ser capaz de pronunciar palabra debido al ataque de Madeleine, así que en lugar de ello, piensa: —Levicorpus La magia levantaría a Madeleine por el tobillo. Un tirón simple y efectivo, para inmovilizarla en el sitio y tal vez impedir que intentara hacer más magia problemática, pues cuando estuviera apuntándole con su varita, terminaría sorprendiéndose al quedar colgada de cabeza, con el claro efecto de terminar desviando su puntería.
  25. Melrose no está segura de qué hace allí pero había decidido acudir de todos modos. La bruja va en compañía de Richard, que se había fumado tres porros de una preciada plantación que tenía oculta en un claro del bosque aledaño a la cabaña en Luss. Melrose no entiende por qué lo ha hecho pero tampoco hace preguntas. Richard, por otro lado, sabe que la bruja podrá pasar por el bosque sin problemas, mientras que el ha tenido que... acudir a otros medios para lograrlo. Ambos se desplazan con lentitud, Melrose apreciando el paisaje, el ambiente si bien algo oscurecido de todos modos agradable. Richard se concentra en poner su mente en blanco a pesar de que su expresión destila exasperación. Ni toda la cosecha del mundo podría ponerlo de buen humor en un lugar como ese... —¿Esa no es...? »¡Ellie!«. Melrose empieza una acelerada carrera que hace que termine junto a su prima, antes de saludarla como si fuesen amigas de toda la vida encontrándose luego de un largo período de separación. Richard la sigue a paso lento y firme. Empieza a sentir el subidón de energía, así que más le conviene desplazarse más lento. —Buenas noches, Madeleine. El brujo no se esfuerza por socializar o fingir interés. Todas las allí presentes lo conocen bien. —¿Qué hacían aquí, un picnic? —su voz suena más rasposa de lo habitual pero Richard decide ignorar ese pequeño detalle.

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