Jump to content

Joaquín Granger

Magos
  • Contenido

    510
  • Ingreso

  • Última visita

  • Días ganados

    8

Joaquín Granger ganó por última vez el día 20 Diciembre 2018

¡Joaquín Granger tenía el contenido más querido!

Acerca de Joaquín Granger

  • Cumpleaños 04/12/1995

Contact Methods

  • MSN
    joaco.cere_12@hotmail.com
  • Website URL
    http://

Profile Information

  • Género
    Male
  • Location
    Montevideo, Uruguay
  • Casa de Hogwarts
    Slytherin

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    5
  • Rango Social
    Unicornios de Oro
  • Galeones
    12440
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Libros de Hechizos
    Libro del Aprendiz de Brujo (N.1)
  • Familia
    Granger
  • Trabajo
    0
  • Raza
    Vampiro
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    360
  • Puntos de Poder en Criaturas
    0
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Artes Oscuras
    Transformaciones
    Encantamientos
    Leyes Mágicas
  • Medallas
    10000

Visitantes recientes al perfil

10.705 visitas al perfil

Joaquín Granger's Achievements

Newbie

Newbie (1/14)

363

Reputación comunidad

  1. -Los negocios llevan tiempo, de hecho, sabes que soy socio de Ollivander's, un negocio sin pérdidas en un mundo mágico, y así y todo no le dedico lo que requiere; supongo que me descanso en que Ariane lo mantiene en perfecto estado sin mí. Pero en cuanto se canse y me quite de la sociedad, y si nuestra idea del azar va bien, quizás pruebe suerte con un casino... Aunque se me ocurre que lo mío son las ideas para revivirlos, no fundarlos. -Ariane también tenía cabeza empresarial, había conseguido introducir al mercado accesorios y un servicio de personalización de varitas Había tomado una copa de champaña, más que nada porque la última vez que había bebido con Valeskya había sido aquella bebida de color claro y burbujeante, y nos había ido bien, pero no podía negar que la idea de un trago muy dulce con vodka sonaba de lo más tentador, viendo a través de los enormes ventanales el día tan hermoso que hacía cada día, a cada momento en aquel gimnasio; quizás al rato me animara a algo así. Alcancé otra copa a mi hermana e hice chocar los cristales a modo de brindis, para luego sentarme en el borde de la piscina y metiendo los pies dentro. -Obviando el hecho de mis conocidos o las citas, puesto que no tengo ni unos ni las otras, puedo dejar algo de publicidad en Ollivander's; ustedes, el resto de los Granger, son las personas sociables y las que podrían montar una fiesta llena de éxito, a la que por supuesto asistiré -Aquello no era una excusa, de aquel lugar sólo me relacionaba con mi familia, si me veían con alguien más, seguramente fuera un bocadillo y estaría hipnotizado. Ya lo veía, una plataforma cristalina sobre la piscina, con luces de colores que salieran del agua, y por supuesto en el resto de esa habitación, una barra inmensa, quizás con decoraciones en neón, y tres o cuatro baristas profesionales, alguien que se encargara de la música y encantar aquellos ventanales para que mostraran la misma vista que uno tendría en una de las lujosas azoteas de fiesta de los grandes rascacielos en varias metrópolis del mundo. Con aquello en mente, el concurso de fisicoculturismo sonaba de lo más atractivo, y en mi mente, sería todo un éxito si los demás conseguían invitados. -Valeskya, ¿recuerdas si el gimnasio abre por las noches? No nos podemos permitir horas muertas, podemos volver esto un club nocturno, tu idea de la plataforma cristalina y los baristas son una maravilla, con un montón de luces y una vista en los ventanales más fiestera, podríamos ganar unos cuantos galeones. Te propongo usar el concurso de fisicoculturismo como una prueba para aquello. Yo me ocupo de los baristas, nada que un embrujo, una poción o hipnotizarlos no resuelva, quizás podamos ir juntos, me da la impresión de sabes quienes son los mejores, -di un sorbo a la champaña- incluso puedo permitirles que me usen de modelo para promocionarlo todo, cartelería en el aburrido Callejón funcionará. -Di otro sorbo,- a no ser que quieras proponer a algunos de tus conocidos con mejor cuerpo... Todos querremos saber mas de quienes han estado fugazmente en tu vida -solté una risita y miré al techo tratando de maquinar nuevas cosas. @ Valeskya Granger
  2. Comenzaba a sentir cierto miedo por las coincidencias que estaba encontrando con Valeskya cada vez que ella abría la boca para seguir tramando la forma de recuperar la mansión, a costillas de los muggles. No quería admitir que quizás mi hermana estaba tomando el que habitualmente era mi rol, el de planificar las ilegalidades, y había pasado a ser una especie de la conciencia buena, un tanto hipócrita, porque no era por salvar la economía de nadie, sino podía tacharse como una cobardía, pero Azkaban era un lugar del que yo no podría salir y por ende, un lugar al que no me quería someter. -No sé por qué tienes la impresión de que acepté ser tu conejillo de indias, o si lo único que quieres es inmiscuirte en mi vida personal y saber a que huele mi verdadero amor, bajo tu riesgo lo voy a hacer, pero aléjate, yo no quiero terminar enamorado de ti, y tu tampoco lo quieres -«aunque sería el mejor hombre que has tenido en tu amargadísima y triste vida» Tomé la vela y la miré con desconfianza. Con la diamantina y el detalle de la flor, resultaba bastante prometedora, claro que yo no era de fiar, podía estar condicionado porque aquellas velas también eran de mi creación. La acerqué con cuidado a mis fosas nasales y una sonrisa distraída se formó en mi rostro; la miré y la hice girar en mis dedos, si no tenía cuidado hasta yo podría terminar obsesionado con aquel objeto. De reojo miré a Rosana y al sentir que el corazón se aceleraba un poco y una dulce sonrisa se pintaba en mi rostro, dejé la vela en la mesa y materialicé un cuenco lleno con granos de café, en el que casi metí la cara luego de encantarlo para que hiciera de contraencantamiento. -Huele a perfume, a calidez matinal, a desodorante, menta y a sangre -evité el contacto visual a toda costa- Parece que funciona... De todas formas no descartemos tener que probar en humanos, por si el ahora no basta. Aunque con un color rosado pálido me gustaría un poco más. Ahora tú. -Se la tendí, aún sin mirarla. Todo lo que la bruja planificaba, tenía sentido, eran cosas que no había pensado como viables porque la destrucción de la mansión había sido por cuestiones mágicas, además de que me había concentrado especialmente en la estructura y había olvidado lo importante que era el mobiliario. El Ministerio no iba a preguntar de donde habíamos sacados los sofás, la mesa del comedor, ni todos los artilugios del sótano, pero incluso si lo pidieran, se podía "contratar" con los muggles sin mayores restricciones. En definitiva, lo que proponía Valeskya, seguro funcionaría. -Tú habla con Sophia, yo me encargo de los voluntarios. Tus ideas, me pesa, pero lo reconozco, tienen sentido, se pueden utilizar de otra manera. ¿Qué opinas si te digo, llevándolo un poco más allá, que podríamos hacer que los muggles colaboren con los materiales de construcción, y si tenemos cuidado, incluso con la mano de obra? Somos vampiros, es fácil manipularlos sin dejar rastro mágico. Sólo necesitamos encontrar la manera de meterlos en Ottery sin que nadie se de cuenta ¿En una maleta expandida con magia? como lo hizo Newt con su santuario de criaturas? -Guardé silencio un momento- ¿Qué sigue? ¿Una vela que al derretirse sobre los objetos, los convierte en metales preciosos o es algo muy ilegal? @ Valeskya Granger
  3. Uno de los mayores placeres que podría obtener de mi hermana, era escuchar ese tono irritado cuando hacía algo para que ella reaccionara así, aunque en varias ocasiones parecía que mi simple presencia era suficiente para molestarla. Y como era natural, no contuve para nada la carcajada cuando me preguntó por mis modos violentos de hacer la entrada a la piscina. De cierta manera, la risa también aliviaba las tensiones, y eso era una cuestión personal, es decir, algunas personas, como ella, preferían nadar con música ambiental, otros, como yo, preferíamos reír a carcajadas. -¡¿Cómo te atreves?! -exclamé, un tanto indignado ante su comentario sobre mi falta de tonicidad muscular- Soy lo más deseable que hay por aquí, estoy, como siempre, en perfecto estado. Muérete de la envidia. Lo cierto es que enseguida me preguntó si sabía lo que había pasado allí, y mi comentario no tuvo mucho efecto. Sin embargo, su preocupación por el estado de aquel lugar estaba más bien, fundada. Pero la respuesta no era nada complicada: No nos comprometimos lo suficiente. Ser un Granger era todo un orgullo para mí, los quería muchísimo a todos y sabía que podría contar con cualquiera de ellos si algo pasaba, pero nuestros planes familiares no prosperaban, y en mi opinión, cuando intentamos reparar la mansión por nosotros mismos, fracasamos espectacularmente, teniendo un agujero gigante en media mansión y un agujero negro en el sótano. Quizás que el agua estuviera verde por descuido de nosotros, era mejor a que estuviera cristalina con la mejor intención... -Volví hace muy poco tiempo, pero creo que no me equivoco al decir que faltabas tú. Eres como un chicle unificador de la familia, aunque seas una odiosa, ellos no lo notan. Además nos falta disciplina para cumplir los objetivos familiares. Míranos, nos fuimos hace un año dejando una mansión que es peligro de derrumbe y un altísimo riego mágico. Nunca podríamos ser Ministros de Magia, pero creo que podemos salvar el gimnasio, solamente hay que ser creativos. Pero la pelinegra ya estaba pensando cuando yo lo mencioné. Parecía realmente comprometida con la causa, una vez más, y las ideas que soltó se me hicieron realmente buenas. No significaban un gran gasto para el negocio al evitarnos una compensación económica como premio, y eran propuestas llamativas que seguro atraerían unos cuantos curiosos al local. Aunque mucho me temía que antes de empezar por cualquier cosa, teníamos que limpiar las ventanas. Me llamaba demasiado la atención que los elfos no hubieran mantenido aquel local limpio; no quería ni pensar que fuera por mantener la mansión en pie. -Tus ideas son muy buenas -asentí- es impresionante como pasas de idear algo relajante como un día de spa completo, a imaginar algo tan estimulante -«para mí»- como un concurso de fisicoculturismo -no pude evitar una turbia sonrisita.- Te propongo ir más allá: El azar. Imagina que por cada compra que hagan en otros locales, por ejemplo, si compran unos inciensos en Catemaco's, les das un boleto de lotería, o un cartón para raspar, y pueden ganar el día de spa, y si eres mejor chocolatera que repostera, puede ser lo mismo con tu tienda de chocolates. Podemos organizar el concurso para promocionar y dar muestras gratis -me acerqué a su oído y dije en vos baja- y si no vemos mucho interés, en esas muestras gratis podemos poner un pequeño embrujo para impulsarlos "jugar" @ Valeskya Granger
  4. -La próxima vez que no esté en juego la habitación propia de cada uno, tienes que leerme lo que sea en esa bola de cristal, me da curiosidad -dije al fijarme en aquel curioso artefacto. A mi entender se requería una sensibilidad mágica que yo no creía tener. Había obviado, de manera excepcional el comentario poco amigable que había hecho hacia Seishiro, y necesité hacer acopio de todo mi autocontrol para lograrlo. A lo largo de los años en los que Valeskya era parte de nosotros, que eran más o menos, la misma cantidad de años que Seishiro llevaba conmigo, la joven pelinegra solamente había sentido un rechazo inexplicable, por el niño de ojos cambiantes. Ella nunca lo había explicado con claridad, y si lo había hecho, quizás yo estaba cegado con mi paternidad como para entenderlo, pero incluso en aquel momento, no encontraba el motivo por el cual Valeskya no había querido acercarse al hijo de su mejor amiga, y eso era algo que Luna tampoco había querido. No era que el niño sintiera especial curiosidad por su madrina, título otorgado por la mismísima Silverlyn, aunque aquello había sido una medida tomada por mí mismo. Yo podía tolerar y contraatacar la hostilidad de la matriarca, incluso llevarla a niveles impensados y divertirme con aquello, pero el niño no, y yo no lo iba a exponer de aquella forma. La realidad era que siempre solía decir y actuar como si yo pudiera con todo sin el más mínimo problema, pero había momentos, en los que la responsabilidad compartida era anhelada, al menos para no cargar con la culpa por todas las decisiones que afectan la vida de Seishiro. Nada en este mundo a lo largo de mi larga vida había despertado tanta inseguridad en mí como la paternidad. -¿Derrites la parafina, le agregas colorante y la esencia y ya está, ¿no? -No estaba seguro de que fuera algo bueno que ella supiera que sabía como hacer una vela, en mi interior aquello podría servir para que ella se burlara toda la noche, aunque preferí arriesgar mientras tomaba un frasquito vacío y cavilaba sobre lo de las pociones. La última vez que habíamos incursionado en algo con pociones, todo había terminado demasiado mal, y mirando alrededor, en comparación con un gimnasio de cristal en donde había estado la familia, jugar con pociones, aunque cupiera la posibilidad de que aquellas galletas para el alto rendimiento físico nos hubieran puesto en un sueño a la altura del filtro de muertos en vida, podía deberse a lo pésima cocinera que era Valeskya; no era el sótano de una carpa en un terreno perdido, a esas horas de la noche, el lugar ideal para ponerse a probar cosas nuevas. Quizás si Fiamma hubiera estado allí, o algún elfo, para que no nos detuvieran, no hubiera dudado tanto. -No pienso probar inhalar nada que tú prepares -apunté a mi cabeza y conjuré el «Casco burbuja.»- Lo de las galletas quizás haya sido porque eres una pésima cocinera, pero igualmente, he tenido una larga vida llena de hazañas como para terminarla por andar inhalando cosas. Disney fue mi límite. Busquemos unos muggles y probemos a ver que surge, pero luego ya no los soltaremos... No había querido mencionar nada sobre las complicaciones de lucrar a costillas de los muggles, en parte porque sentía que solamente yo era capaz de tener una idea así y que nunca sería seguida por nadie más en mi familia, sin embargo, en aquel momento en que Valeskya comentó lo de dominar muggles, sentí que me agradó bastante más que casi cualquier otro día común y corriente. Aquello reafirmaba lo que pensé hacía un rato, no había en el mundo mejor cómplice que ella para hacer cualquier ilegalidad. -Tu idea de dominar y robar a muggles es de lo más tentadora, pero hay que pensar una manera de hacerlo bien y tras bambalinas, si en el mundo muggles, las velas causan revuelo, terminaremos en Azkaban, si logramos amasar una fortuna en dinero no mágico y levantamos sospechas entre los insidiosos duendes de Gringotts, el destino es el mismo. -Guardé silencio un instante, pensativo- ¿Podríamos encantar los pabilos? @ Valeskya Granger
  5. En mi afán de evitar estar en la mansión semi destruida a la que todavía llamaba hogar, pero que causaba tata impotencia y lástima verla en aquel estado, que prefería simplemente, andar por otros rumbos que me hicieran rememorar los lazos familiares, y de forma más o menos objetiva, nuestras relaciones familiares tuvieron un considerable desarrollo en el Callejón Diagón, lugar en el que me encontraba ahora. La tarde estaba nublada e invitaba más a un café que a ir al lugar en donde me dirigía. Miré a lo lejos antes de entrar al local; quizás podría ir a la tienda de chocolates de Valeskya, con suerte no estaría tan abandonada. Abandonado estaba aquel gimnasio que en su momento fue el más moderno y concurrido de todo Ottery, hoy en día era un desperdicio de infraestructura y aparatos. En el vestíbulo solté un breve suspiro, aquel local tendría que haber significado para la familia la salvación de la Mansión, recordaba que en más de una charla familiar, tuvimos la esperanza de comprar una nueva propiedad y no tener que pasar por la reparación, y al final todo había quedado en nada; sin reparación y sin ninguna nueva mansión, claramente. muy dentro de mí, temía que la familia se terminara dispersando por el mundo ante esa vicisitud. Al llegar a la cocina recordé cuando por culpa de unas galletas, terminamos mi hermana y yo inconscientes en el suelo. Pensar en aquel sueño tan vívido, que juraba había sido una epifanía, una señal de que debía salir en búsqueda de algo que había negado que necesitaba y que quería. Pero me irritaba un montón pensar en aquello, así que salí de aquel lugar, tratando de pensar en cómo reactivar aquel lugar. Ya estábamos en la primavera, y era el momento ideal para convencer a los magos y brujas de llegar al verano con el cuerpazo de Dios griego que todos querían (?) Y en el área de la piscina, una figura femenina y solitaria, nadaba. Al parecer alguien quería llegar al verano con buenos brazos. De alguna manera yo siempre terminba en el mismo lugar que Valeskya, pero era alguien de lo más creativa para imaginar maneras de ganar galeones, aunque significara algo ilegal, o medio matarnos; yo todavía la culpaba de aquellas galletas. Me apresuré a ir a los vestuarios y aparecí un traje de baño, verde, corto, pero no tanto como para asustar (?) a mi querida y para nada inocente hermana. Al volver a la piscina con sumo silencio, tomé carrera y salté para entrar al agua, innecesariamente haciendo un escándalo en aquel pacífico lugar. -Hola, hermanita. ¿Cómo vas? @ Valeskya Granger
  6. -No le temo a los problemas, hermanita. Podremos estar siempre al límite de molernos a golpes, pero no se me ocurre mejor cómplice para delinquir que tú, y si no solucionamos el asuntillo de la mansión, creo que no tendremos más opción que esa, aunque vacié mi bóveda, no bastaría para repararla en su totalidad. No es algo que pueda solucionar con imanes y camisetas -solté un largo suspiro.- A este paso terminaremos viviendo en una nueva versión de La Madriguera de los antiguos Weasley, creo que en parte por eso no he querido volver. Tras responder aquello, me absorbí en mis pensamientos mientras bajábamos al subsuelo de la carpa. Aquello era solamente por diversión con los pobres e ilusos muggles, quienes ya tenían la fama, e incluso había anécdotas y cuentos en los que se narran las ocurrencias y creencias de lo que los que no pueden hacer magia, consideran que es magia; era verdaderamente desopilante escuchar las impresiones de aquellos humanos y de como "tuvieron resultados" y ganaron la lotería o encontraron un cheque millonario, luego de haber barrido canela en la puerta, o quemar hojas de laurel. Honestamente, darles un poco de magia real, era un acto de caridad enorme. Mi postura acerca del Secreto Mágico Internacional, no era firme, a lo largo de los siglos, más de una vez desee que no existiera, naturalmente no era para darle beneficio a los muggles, al menos no directamente, pero en momentos como aquel, sobre lo que comentábamos con Valeskya, era muy dificil no lamentarse el hecho de que no podríamos amasar fortunas con las velas y luego cambiar el dinero a galeones; esos malditos duendes eran unos excelentes desconfiados, enfermizamente desconfiados, en el mismo momento en que cambiáramos dinero con cierta frecuencia, comenzarían una investigación y antes de que pudiéramos hacer cualquier cosa, terminaríamos en Azkaban y eso era algo que no querría bajo ningún concepto. -Pero si no encontramos una forma de conseguir la mini fortuna que se necesita para reparar la mansión, creo que terminar en Azkaban significaría tener un techo en la cabeza... Comente aquello sin haber sido consiente de que Valeskya no podía -o al menos no estaba- leyendo mis pensamientos, pero estaba seguro que lo entendería. Era todo un dilema el de la mansión, si bien, éramos unos pocos los que habitábamos allí y no era una morada especialmente ostentosa, era grande, cómoda, y cada uno tenía su habitación a su gusto, es decir, en una casita no habría lugar para las mazmorras perturbadoras de Sophie, Apolo y su extrañísima habitación pecera, y yo necesitaba tener mi habitación con chimenea y baño privado y no podría compartirla. Estaba seguro de que todos estaban pensando lo mismo que yo. -Muy bien, hermanita -me arremangué para ponerme manos a la obra- dime como te puedo ayudar, necesitamos dinero, no voy a vivir en una casita y ni tú ni yo queremos compartir una habitación ni pelearnos por las camas de la litera. Encontremos la manera de ganar dinero con los muggles y poderlos cambiar a galeones sin que nos encarcelen. Ya no tenemos mucho más que perder. @ Valeskya Granger
  7. Si no hubiera sido por la sonrisa que había esbozado justo después de su comentario sobre el hilo invisible, me hubiera sentido ofendido; el comentario podría estar acertado, de hecho, que nos hubiéramos encontrado, no allí precisamente, sino en la vida, era algo digno de destacar, aunque claro, cuando dos personas discutían tanto como nosotros, incluso llegando a la destrucción, no solo del autoestima y buen humor de uno y otro, así como también de objetos varios, muy especialmente floreros que alguna vez adornaron la mansión Granger, que en mi opinión era bastante magra en cuanto a decoración, quizás, aquel asunto de la suerte del reencuentro quedaba bastante ensombrecida. Así y todo, el aire melancólico de la Granger de ojos violetas y cabello negro, lograba despertar en mí cierta ternura, me recordaba a Luna, de alguna forma, sentía que en cada muestra de fragilidad en la férrea y dura, muy dura, Valeskya, afloraba el espíritu de quien fue mi hermana. Era un tanto triste que mantuviera un recuerdo de su tristeza o vulnerabilidad, cuando nunca la consideré una persona así, de hecho me hubiera gustado pensarla feliz y sonriente, aunque ahora solo me venían a la mente las malévolas risas de Valeskya cuando hacía (por lo generala mí) alguna maldad, o un comentario ácido. En parte, desde que Lunita fue desterrada al fondo de su propio cuerpo, me cuestioné si en mi afán de felicidad. -No mucho, la verdad -me encogí de hombros- fui a Disney World, te traje un imán -del bolsillo de la chaqueta saqué un objeto pequeño objeto con la forma de las orejas del ratón Mickey Mouse y abajo se leía "Disney World" en su estilo de letra característica- Para ser el lugar más feliz de la tierra, no fui nada feliz. También tengo una camiseta para ti, si la quieres. Lo cierto era que lo de Disney World era sólo una de las cosas que había hecho, y ni siquiera era la más interesante o la que me importaba, pero sin dudas prefería hablar de aquello, antes que tener que explicar lo del largo viaje que me había tenido tan ausente; en mi mente, hablar del mítico parque de atracciones de los muggles, que hasta los magos y las criaturas eternas como yo, conocíamos, iba a ser la distracción perfecta, al fin y al cabo, imaginarse al amargado, anticuado y snob Joaquín Granger, en el parque de atracciones más grande del mundo. Era algo que simplemente no cabía en la imaginación de nadie. Cuando escuché el comentario sobre las velas que los muggles usaban para atraer cosas y asentí. Luego de la última visita al local en el que ahora nos encontrábamos, había despertado la curiosidad en mí, así que tuve la oportunidad de visitar un par de esas tiendas en Latinoamérica, y las velas de distintos en un recipiente de vidrio con una etiqueta de muy mala calidad que prometía desde enfermedades al enemigo, castigos al amante, o que bajara el precio de la gasolina, entre muchas otras. La idea de Valeskya tenía su encanto, de seguro todos ya sabía de las velas muggles, y de no ser así, no era algo difícil de explicar y comparar, sería una buena diversión para quien las comprara. -Me parece una idea de lo más entretenida, hermanita, las he visto, claro que la de la gasolina no la necesitas acá. Creo que si puedes hacer publicidad mostrando la que venden allá, despertarías curiosidad entre nuestra gente -Sonreí divertido. -¿Se puede decir que este año que no nos hemos visto, lo único que has hecho ha sido pensar ideas para ganar más galeones? La pregunta había sido de lo más rebuscada, ni ella ni yo nos creíamos aquello, en un año pasaban muchas cosas, y Valeskya no era una persona que desperdiciara el dinero o no le diera mucha importancia, pero sin dudas tampoco era una persona que viviera tan solo para amasar fortunas. Le di una rápida mirada, antes de dirigir mi atención a las velas que ya tenía allí, todo en pos de que tal ve, si no la miraba fijamente, no saldría con alguna respuesta a la defensiva. @ Valeskya Granger
  8. De la misma manera en que silenciosamente había desaparecido de aquel lugar al que llamaba hogar, aquella hermosa noche de luna llena, había sido la noche en la que había decidido volver. Di un vistazo al satélite de la tierra, que orgullosa irradiaba un brillo que en realidad no era suyo, pero nadie se lo cuestionaba, mucho menos lo iba a hacer yo, que su abundancia me traía poder, y que me alimentaba de la sangre de otros. Ni siquiera yo era tan hipócrita como para chistar por aquello; bajé la cabeza y comencé a caminar por aquel lugar serpenteante, en el que, para aquellas horas, estaba vacío. Había pasado ya un año y poco más desde que había retomado mi capricho de viajar de aquí para allá, y la verdad aquel lugar no solo se veía desierto por ser de madrugada, sino que incluso yo me atrevía a pensar que estaba desolado, y que por la mañana aquello no mejoraba. Fue un sentimiento extraño, por un lado, si hubiera visto aquello lleno de gente, me hubiera sentido incómodo e irritado, el plan de aquella noche no era mezclarme en alguna multitud o unirme a alguna algarabía; lo único que me había motivado era caminar, pero... así y todo, era inquietante no ver un rostro conocido, no sentir ni un alma cerca. Incluso daba la impresión de que la luz de los distintos escaparates brillaban a desgano, delos pocos que tenían la luz encendida. Ese lugar se había ido al demonio. Me detuve frente a la puerta roja con el árbol familiar tallado en ella, la tienda seguía manteniendo su viejo esplendor, su aparador brillaba tenue, pero de una forma mística que quedaba bien en una tienda de varitas, y al mirar al interior, noté que la luz de la trastienda, allí donde estaba el taller, estaba encendida. Puse una mano enguantada sobre la puerta y al mirar la rama de la última generación, el rostro de una niña me llenó de culpa y simplemente no pude empujar la puerta para entrar a mi propia tienda. No estaba listo para que me reclamaran cosas de las cuales no podría defenderme. Apreté los dientes y continué mi camino sin rumbos, aunque la nostalgia me hizo mirar hacia atrás y hacia arriba, allí donde bañada en absoluta obscuridad, estaba la mejor oficina del local, con vista hacia el bullicioso Callejón Diagón. En mi vida habían cosas muy buenas, y no las apreciaba. Tratando de no pensar en aquello, trataba de concentrarme en aquel lugar comercial en decadencia. En otro tiempo, con salir tan solo una semana de aquel lugar, bastaba para que se instalaran dos nuevos locales comerciales llenos de ilusión. En aquella noche, incluso el enorme banco con su fachada de mármol blanco, en el que se reflejaba la luz de la luna, parecía estar a punto de ser clausurado. Naturalmente los restaurantes estaban cerrados a aquellas horas, pero siempre había un bar o un club que salvaba a los más fiesteros, pero no aquella noche. Comencé a pensar que quizás habría algún evento en Ottery, aquello era mejor que pensar que estaba todo muerto en aquel lugar. Casi sin darme cuenta me encontraba en el final del Callejón, cuando el olor a césped recién cortado inundó mis fosas nasales, y al prestar un poco más de atención, el cartel que indicaba la entrada a "Catemaco's" estaba justo frente a mí. Titubee unos momentos antes de decidirme a entrar, pero al fin y al cabo aquel lugar era especial, por lo pronto había sido el único lugar donde Valeskya y yo habíamos podido charlar en paz; y si bien, había evitado ir a la mansión para no tener que enfrentarme a un montón de preguntas y reclamos sobre mi desaparición, aquel lugar de verdad me llamaba. El gran terreno en el que había un lago que invitaba a meterse en él, con el reflejo de la luna en él, pero el sauce boxeador que protegía el negocio estaba inquieto, así que preferí dejarlo para otro momento. La gran carpa blanca que en su interior asfixiaba por su olor a inciensos, velas aromáticas y copal, se veía inmaculada, era como si allí, el tiempo no hubiera pasado. Claro que todo podía deberse a que había alguien allí dentro. Sabía que debía irme si quería evitar el interrogatorio, pero por otro lado, era una criatura curiosa, y no pude resistirme a acercarme en secreto, y esbozar una sonrisa al ver la figura de una joven leyendo unos papeles contra una estantería. Tuve que usar toda mi fuerza para evitar darle un buen susto, quería que el reencuentro fuera en paz. -Fregotego -dije apuntando al mantel de la mesa, que volvió a todo su esplendor. -Hola hermanita ¿llego a buena hora?. @ Valeskya Granger
  9. Obviando el comentario irónico sobre mi modestia, lo que en parte podía tomarlo como un halago, si lo retorcía bastante como para pensar que lo dicho había sido con ese tonito porque en verdad aquellas cualidades que me definían eran una virtud; porque yo lo creía, pero seguro que ella no... Había fruncido el ceño un momento considerando sus palabras sobre Seishiro, no lograba entender del todo si lo decía por mi fuerte amor hacia su madre o mi fuerte amor hacia el pequeño. Pero era algo que no se discutía, y sobre todo y todos ganaría el pequeño, sin lugar a dudas. No había estado preparado para ser padre, pero era una tarea que adoro. Tampoco estaba en mí ser necio, no era ningún secreto que en su tiempo mi ideal había sido criar al niño con su madre. Sucesos inesperados me pusieron en un rol supletorio: el de padrino. Había aceptado orgulloso el nombramiento, con la punzada de frustración de pensar que en realidad aquello se reducía a un titulo sin mucha relevancia y podía llegar a ser un vinculo incluso frágil. No me imaginaba que en realidad por ese honor concedido, una carta y una situación devastadora me terminaría convirtiendo en padre. Y aquí estaba siete años después. Nunca mi longeva vida había tenido cambios tan bruscos desde que fui convertido. -Val, ¿Sabes quienes son tus padrinos? -la curiosidad era genuina, y supuse que así evitaría una discusión. Escuché sus comentarios sobre el arte de la aritmancia, la cual no era para mí. En ese rato había descubierto que era interesante por lo certera, pero carecía de la enorme pasión de la que la joven de cabello negro y ojos violeta transmitía a cada palabra y cada actuación. Consideraba al igual que ella, una verdadera falta a la educación que alguien con su potencial no fuera tenida en cuenta, y aunque sabíamos que los acomodos existían, no dejaban de ser frustrantes, más cuando se estaba convencido de que uno podría hacer un mejor trabajo que la selección hecha por las autoridades de la enseñanza... Pero antes de que pudiera sugerir mi idea para solucionarlo, la joven suspiró y continuó hablando de lo que podría hacer con los números, y otra vez, hizo alusión a la rubia de ojos grises que había sido su mejor amiga. En parte era mi culpa la idea que daba de que mi mundo giraba alrededor de su recuerdo, pero el hecho de que ella hubiera dejado el estándar muy alto para las demás personas que pudieran llegar a mi vida, y ¿por qué no? sin mucho entusiasmo en ese aspecto, yo no consideraba que me hubiera estancado en la vida solo por no poder haber conseguido una pareja estable de varios años. -No tengo intención de pelear contigo por alguien que ya no está... y si me permites confesarte un secreto... si resultara que Silverlyn no murió, y regresara, queriendo llevarse a Seishiro, no se lo permitiría incluso a ella. Es mi límite del amor. -Le dirigí una mirada contundente y continué ablandándome- Calcula mi número del amor solito, ya que no tengo con quien calcular la compatibilidad. Cuando lo haya, será lo primero que haga -solté una pequeña risa. -Antes de empezar, espera, no sería tan idi*** de usar un muñeco vudú contra ti, quizás me das uno que me afecte a mí, pero veamos como me irá en el amor y te pregunto más acerca de la manera de usarlos y todo eso. -Era una broma, claro. Pero resultaba llamativo incluso saber como se creaban.
  10. Había llegado aquella época del año en que uno debía tener detalles con sus clientes habituales y demás colaboradores. Y unos chocolates y sus derivados serían el regalo ideal. Claro que las personas solían regalarlos antes de las fiestas y no después de estas cuando muchos humanos se disponían a hacer dietas, pero aquella falta de diligencia tenía su lado divertida. Si miraban los chocolates con cierta pena y recelo, los maleducados eran ellos, yo simplemente estaba teniendo detalles para con ellos. Aquella idea fue la que me hizo sonreír con cierta malicia. Quizás la propietaria, Valeskya Granger, quienes en sus horas de trabajo era pura solemnidad y buenas intenciones, no aprobara mis dobles intenciones, por más de que le dijera una y mil veces que el retardo no fue provocado con el afán de jugar una broma sino por obligaciones de toda clase y pelo. Ella misma como propietaria debería entenderme, con el cierre del año también caía sobre nosotros el cierre fiscal, y era cuando el ministerio exigía toda la documentación sobre las cuentas y demás aspectos tributarios, tal como lo hacían los muggles. Claro que para nosotros, sería mucho más cómodo tener un negocio en el mundo muggle, un Obliviate nos ahorraría fortunas. Aquella y otras tácticas de evasión tampoco serían muy del agrado de Valeskya, podría apostarlo, pero salvo que ella tuviera algo más interesante que contarme, me daba cierta curiosidad sus finanzas, quizás me permitiera inmiscuirme. Miré el reloj y aceleré el paso un poco más, la nieve caía y mojaba la gabardina color beige al derretirse, aquel día usaba un traje color chocolate, no a propósito, no había pensado en ir al local aquella tarde, una camisa naranja pastel, una corbata negra y para caminar por las serpenteantes calles del Callejón Diagon unas botas de punta fina, también marrones. A unos metros de la mejor chocolatería que conocía, grandes y niños se apiñonaban contra el escaparate, y un par de personas salieron de allí con paquetes prolijos. Aquella época era ideal para algo dulce y contundente, y yo tenía certeza de que la ojivioleta de cabello azabache tendría algo para cada persona y de no tenerlo, lo crearía a la brevedad. Me detuve un momento a admirar la decoración festiva que invitaba no solo a pararse allí, sino a entrar. Un enorme recipiente de porcelana humeaba y de él se servía un espeso chocolate en tasas que se movían una a una con paciencia. Era un incentivo y una añoranza a la calidez familiar. -¿Hola? -Saludé, dando un vistazo en general. Esperaba que mi hermana reconociera mi voz y me atendiera a la brevedad. De mientras vagué por allí considerando que llevar, aunque quizás ella pudiera ofrecerme algo mejor.
  11. -Uno no puede vivir tantos años sin saberlo -esbocé una sonrisa enigmática.- Por eso puedo confiar en ti. Piénsalo, no vivimos de favores, no ponemos a prueba nuestra lealtad mutua; no lo necesitamos. Somos independientes y por eso mismo cuando alguno clame ayuda, sabremos que la cosa es seria. Si bien yo era más evidente en tanto me consideraba un solitario, Valeskya Granger desde el mismísimo momento en que había ocupado el cuerpo de Luna había demostrado lo mismo, desapareciendo, y pasando varias de las horas de que nos visitaba, en la intimidad de su mente. Me gustaba creer que aquello no era sólo algo en común entre la usurpadora que ya podría decir que me agradaba, muy a su manera, y yo, sino que más bien era una conducta que habíamos adquirido ambos de nuestros padres, ya que, poniéndolo en perspectiva, habían rehuido de todo y todos, además sin dejar pista. Tal como mi hermana y yo sabíamos hacer. -Puedo asegurarte que no conozco las debilidades del resto de la familia, es más, tampoco conozco mucho de sus pasiones, y solo he podido apreciar algunos talentos, -me sentí un tanto raro al admitirlo.- Pero en cuanto a nosotros... A partir de hoy es cuando podremos usar todo el uno contra el otro, y dudo que haya una situación tan desagradable que nos obligue a develar lo que hemos aprendido. Quería muchísimo a toda mi familia, si me necesitaban, ahí estaría, y aunque podría parecer que no encajaba ahí o que todavía no me adaptaba, más bien era todo lo contrario, no se me ocurría un mejor lugar para estar que la Mansión de la Familia. Que no los conociera, no era más que un efecto secundario de mi personalidad tan solitaria. Sin contar que los Grangers estábamos cada cual en nuestras actividades y podíamos pasar meses sin reunirnos, muchas veces cuando estábamos todos juntos no sabía que decir o que aportar a la charla, y me limitaba a mirarlos compartir. Al fin y al cabo yo no dejaba de ser la ultima persona (sin contar a las nuevas generaciones) en haberse unido a la familia después de centenares de años. No era una excusa válida, lo sabía; debía abrirme y listo. Escuché lo que seguía sobre el número de la personalidad, y todo iba bien con lo de escéptico y brusco pero cuando comenzó a hablar de mi personalidad más romántica y soltó una risotada, no pude más que hacer una risa indignada y levantar una ceja. Pero cuando continuó, la lectura volvió al carril por el que había transcurrido toda la noche, «enigmático» aquella característica de personalidad en la que siempre me había sentido tan bien. Quizás para Valeskya y la familia era un libro abierto, o quizás, tenía la habilidad para que vieran aquellas cosas que no me importara que vieran y les importara tal confianza que no me creyeran capaz de más secretos... Naturalmente, aquello no lo diría, quizás ella lo descubriría por sí misma. -No entiendo tu risa -comenté con un falso sentimiento de ofensa- quiero que sepas que soy un hombre completo, además de apuesto, tiengo una personalidad que atrapa y una vez que me cautivan soy un amante dedicado y entregado -esperaba que no recordara como perdí la cabeza con Sil, y que todo lo que tratamos aquella noche, no le diera ni una vaga idea- todas las que pudiste conocer se han ido, creo que... solo queda cierta hija de cierto ministro. -Le guiñé un ojo y reí recordando lo caótica y divertida que se había vuelto la situación. Fue la última vez que probé la ayuda de la familia. -Pasaré por tu tienda a comprarle unos chocolates a Za. -Qué conste, hermanita, que esta noche todo lo has descubierto con tu habilidad para la adivinación y la aritmancia. Si yo hubiera empezado a negar todo lo que me decías, posiblemente hubiéramos acabado los dos frustrados, tu cuestionándote tus habilidades y yo haciéndome la cabeza pensando en todo lo que sabrías y podrías saber de mí -de cierta manera, volvía a reconocer su talento-. Además, he podido conocer algo más de ti, y eso ha hecho todo más interesante. Pero debo reconocer que de los dos, tu eres el mayor misterio «o no...». Bien... ¿Qué más tienes para mí? -pregunté con cierta ansia.
  12. -¡Me encanta! -exclamé riendo ante tan acertada descripción de mí con un simple número, el siete, mi número favorito además. No creía que ella lo supiera, así como tampoco sabía mi edad. No era un secreto, simplemente había cosas que no conocíamos el uno del otro, no era una hermana que había visto nacer y crecer, era una hermana que había conocido casi por casualidad en el bar de la antigua academia, que volví a frecuentar gracias a Silverlyn, y que charla va, charla viene, descubrimos nuestro lazo de sangre. Si me lo preguntaban, pocas cosas resultaban tan extrañas en la tierra como el tema de parentescos de Ottery, y era un poco espeluznante y emocionante como todos estábamos relacionados, pero, una relación fraternal de doble vínculo, además, eran palabras mayores. Desde que lo supe, comencé a darme cuenta que el mundo es pequeño, pero lleno de encrucijadas y secretos. Como el más complicado de los acertijos, se necesita habilidad, recursos y tiempo, mucho tiempo. Muy enterrado en el pasado quedó el Joaquín Granger que creía saberlo y conocerlo todo, y si volvía a pensarlo alguna vez, era un necio sin remedio. Tal como lo expresaba mi número. -Lo de la clarividencia... No lo sé -comenté divertido- ¿tú me ves como clarividente? Conociéndome, y a juzgar por el número, yo sí sería capaz de modificar todo para que se cumpliera tal cual. Va de la mano con mis aspiraciones de un mundo ideal. Si bien, no consideraba que era una persona que no pudiera adaptarse a los cambios sociales, era cierto que solía evitar el contacto social; a decir verdad, tampoco era que Valeskya fuera la persona más sociable del mundo, a mi parecer, Luna lo era mucho más. Quizás fuera cosa de ancianos, sabía que Valeskya no se cocinaba en el primer hervor (?) aunque no me lo hubiera dicho nunca, como vampiro tenía una sensibilidad especial a otras criaturas sobrenaturales, y ella, era un espíritu al fin y al cabo, si bien lo olvidábamos, cada tanto. Bueno, más bien, era un secreto aquello. Me preguntaba si Za ya se habría dado cuenta, o si la mismísima bruja allí presente les habría dicho a las chicas al menos. -Lo más aterrador de todo esto es que tengas en tu poder tanta información sobre mí -comenté relajado-. Por lo demás, es hasta tranquilizador saber que mi estricta personalidad tan criticada por algunassss -y le clavé los zafiros con una sonrisa divertida,- tenga una explicación aritmética, aunque no he olvidado de que esto no se sigue a rajatabla. Puedes continuar con lo que haya que decir, yo resisto todo. Mi relación con la muchacha era de lo más insana, nos maltratábamos siempre que podíamos y disfrutábamos haciéndolo, era como un juego de niños que podía tornarse bastante cruel. Sin embargo, había temas que nunca osábamos tocar, si no era porque nos envenenaran a nosotros mismos, y lo hacíamos para llamarnos la atención. Fuera de aquello, la bruja de ojos violetas y cabello negro con la que compartía aquella extraña noche, era una de las personas a las que tenía más confianza en la eterna vida; me daba la seguridad de que estaría allí cuando la necesitara. -Cometeré sincericidio -dije, cerrando los ojos con cierto pesar- a pesar de todo, eres la persona en quien más confío y sé que no me fallarás. -Tuve que hacer una mueca para quitarle seriedad y tensión al momento
  13. -Con personas del pasado, de un lejano pasado, y de un pasado no tan lejano, en un lugar que supe frecuentar antes, mucho antes de venir a Ottery. Pero personas que ya no están entre nosotros. -Comenté inexpresivo, ya que no sabía cómo sentirme al respecto. Además no quería comentar sobre su amiga, o la amiga de Luna, más bien.- ¿Tú no experimentaste nada? Se te nota irracionalmente molesta, pero algo lejana a la vez. Sentado sobre la encimera, mirando fijamente a Valeskya pero sin mirarla realmente, agradecí que curara la herida que ella misma había causado en un impulso de desquite, con un leve asentimiento. Cavilaba la posibilidad de tomar un curso de pociones, aunque si me preguntaban la razón en aquel momento, seguro mentiría; diría que era para evitar otro desastre, cuando en realidad querría preguntarle al profesor que clase de poción había conseguido. Miré los insumos para prepararla. Maldije para mis adentros, ni una muestra, ni para salir de dudas, ni para copiarla... -Si... -Y antes de que pudieran darse cuenta de mis oscuras intenciones, añadí:- Seguro, Zahil podría haberlo hecho mucho mejor, o Fiamma, o tú misma. Debía reconocer y reconocerme, que yo mismo tenía una faceta adictiva un tanto peligrosa, y eso se lo adjudicaba la inmortalidad, cuando algo me generaba insanas emociones, o me saciaba en aspectos que no mostraba al mundo, podía resultar un tanto, autodestructivo... Y hasta que no experimentara un miedo tan aterrador que me hiciera ver que la inmortalidad solo me mantenía con vida años y años si sabía como llevarla, o que me distrajera con algo más, lo que ocurriera primero, no me liberaba de la obsesión. No era tan fuerte como aparentaba, y mi mente comenzaba a clamar a gritos que buscara bien algún resquicio. La ultima vez que tuve ese cosquilleo en la nuca, esos pensamientos frenéticos y ese nivel de irritabilidad había sido hacía algunos años, cuando sentía que debía haber hecho más para evitar algo que al final escapaba de mis manos. Al final había sido el recuerdo de esa misma persona y su encargo por el que llevaba velando hacía seis años ya, lo que me había vuelto a centrar. Cuando yo decía que Seishiro era un eje en mi vida, no eran solo unas afectivas palabras de un padre devoto. Era una verdad que refrenaba impulsos casi salvajes. Nuevamente pensar en el niño generó una cadena de razones aplastantes a mis impulsos. Naturalmente, al día de hoy no podía llevar al niño conmigo y exponerlo a lo desconocido. Era un demonio, sí, pero no sabía controlarse y no tenía interés en que aprendiera a tan corta edad. Tampoco era ya un bebé, no podría irme meses o años persiguiendo el sueño causado por una poción, sin contar la posibilidad, enorme, por cierto, de que aquello no sido efecto de una poción, sino una burda intoxicación; el niño lo sentiría, y yo no podía abandonarlo sin más. Además estaba Helena, aunque tenía a su madre, y los negocios. -Tampoco puedo quedarme con la duda -dije, moviendo los labios sin emitir sonido. Las voces en mi cabeza comenzaron a vitorearme- No estoy seguro de que fuera sólo un sueño. -Retomé el tema como si nunca hubiera dejado de comentar al respecto-. Necesitaré un fin de semana para comprobarlo. Vas a tener que hacerme un favor y cuidar de Seishiro -El tono de voz indicaba que no aceptaría un no, y no estaba seguro de tener una expresión muy cuerda.
  14. -No puedes envejecer más que quien acaba de cantarla -reproché, divertido, recordando los ojos vidriosos de los ebrios que me escucharon cantar. Los más afectados parecían escribir pergaminos y salir torpemente. Seguro mandarían mensajes a viejos amores que a esa hora estarían descansados. No estaba seguro de que la risa de mi hermana fuera una divertida al pensar alguna anécdota del Ministerio, lo cual parecía poco probable, ya que aquel lugar era un caos y no de los divertidos como solían pasar en nuestra familia; tampoco aseveraba que aquella risa fuera producto de todo el alcohol que veníamos consumiendo a lo largo de la noche y que seguro nos obligaría a pagarle a Fiamma a plazos, porque no eran unas baratas cervezas, eran botellas y botellas de champagne, sumado a otros tragos que previamente había consumido. Pero preferí compartir su risa y no decir nada. Había decidido que era una risa amargada. Lo bueno de aquello era que al día siguiente tendríamos la oportunidad de hacer montones de galeones con lo que amábamos, o lo que habíamos aprendido a amar como era mi caso. Escuché la canción de Valeskya, y di un sorbo, mirando a quienes la escuchaban, ella tenía un talento especial para darle un sentimientoa esas canciones parte almas, aunque hablaba de superación, y a más de uno le bastó para levantar la cabeza con dignidad y corearla en el estribillo. Seguro Fiamma también se desternillaría observándolo todo. Podría apostar que también hacía lo que amaba. -Que bueno que cantaste mi contraveneno, hermanita -aplaudí hasta que llegó frente a mí- algunos recuperaron la compostura antes de perder la dignidad -dije señalando a un mago de unos cuarenta años que quemaba el pergamino en una pequeña llama pero de un rojo furioso, y volví mi vista a ella para responder su pregunta-. Sabemos que el gimnasio funciona bien, bendita vanidad y conciencia de salud de los humanos -brindé por eso- y el local de varitas pues, es una joya, no tiene pérdida, los magos se han vuelto más descuidados, las pierden, las rompen y acuden a nuestros servicios, somos los únicos en esta comunidad, y la personalización, si uno tiene paciencia para escuchar sus locuras, pagan lo que sea por tener una varita aun más única. Aunque detesto atender al público, y Selene no piensa volver -solo aquella tarea me amargaba, pero me resignaba por los galeones. ¿Te interesan las varitas? Más que como la herramienta que representa, quiero decir. Piénsalo mientras termino de redimirme por la canción anterior. "Style" We're born to die so I'm gonna fight for how I wanna live Spark up the riots, guess I'm a criminal and a futurist With the charges I've caught, won't stand your trial You can take it out on me, yeah I've been to hell but I've learned to keep my cool Holdin' onto the Devil, got him by the throat 'cause I refuse Yeah, I won't take my last breath in denial And you can't take it from me, yeah I've seen peaks, been released into the prisons below My days here disappear, there's things that I can't ignore The sweetest release might take a while So take me out in style Yeah, you Yeah, just take me out in style, oh If you're gonna take me out, take me out in style We're in the lion's den, consumption is our medicine And so I'm high again, you can say I'm a true American Well the sweetest revenge is being set free You can't take it from me, yeah It begins at my end, my death will never survive I've been cleared of my crimes, don't need no alibi The sweetest release might take a while Just take me out in style Yeah, you Yeah, just take me out in style, uh If you're gonna take me out, take me out, take me out in style Yeah, you Well, the sweetest release might take a while Just take me out, take me out in style Woo! Just take me out in style (If you're gonna take me) Take me in style, If you're gonna love me, love me in style The sweetest release might take a while Take me out, take me out in style If you're gonna fight me, fight me in style If you're gonna hate me, hate me in style If you're gonna love me, do it in style Yeah, just do it in style. https://www.youtube.com/watch?v=tF0uHeLy1v0 «Lo bueno de esta gente que ha perdido un poco el raciocinio, es que así como se desaniman, se animan igual de fácil.»
  15. El comentario sobre las diferentes personalidades de las personas no fue algo que me tomara por sorpresa, era consciente que las personas moldeaban una "base" de personalidad, basado en quien supiera que cosa del universo, quizás los números, quizás los astros, no lo sabía, y luego esa "base" se veía moldeada y posteriormente modificada por las experiencias que cada uno tuviera a lo largo de la vida, a veces mucho más fuertes que las mismas personalidades pre establecidas, por decirlo de alguna manera. Pensé en compartirlo con Valeskya, pero sentía que no había quedado lo suficientemente claro, y el olor a copal no terminaba de disiparse y tenía mi mente lo suficientemente nublada como para sentirme capaz de hacer alguna acotación inteligente sin que pareciera un trabalenguas mal formulado, lo que traería como consecuencia un montón de burlas de la dueña del local, en el mejor de los casos, y en el peor de ellos una nueva razón para discutir por un est****o malentendido causado por el efecto de un olor penetrante y empalagoso. Por lo que mejor agregué un comentario tonto. -Entiendo que no todas las personas regidos por el cuatro seamos iguales, pero... si tienes otros clientes que encajen con esa descripción harías bien en anotarlo en un trocito de pergamino para mí. Tranquila, sabré hacerlo parecer como un encuentro casual. -Le hice un guiño y solté una risita. Escuchar hablar a mi hermana sobre las cartas astrales y los signos zodiacales me hizo darme cuenta de que los astros eran otra de esas cosas que aunque me interesaban, no llegaba a dominar. Los centauros eran los maestros en leer las estrellas y mi signo zodiacal era un centauro, y yo, bajo su tutela y protección (según decían) no podría distinguir una sola constelación, era incluso frustrante. Cuando mirábamos las estrellas con Seishiro, cosa que a todos los niños les gusta, hacía acopio de toda mi marchita imaginación para inventar una constelación y una breve historia. Según recordaba, la constelación de Sagitario era en honor a Quirón, el gran arquero, un ser sabio, afable, y de buen caracter, hijo de el titán Cronos y una ninfa marítima. Sin embargo fue rechazado por su madre, que al ver que había engendrado un monstruo, rogó a los Dioses que la transformaran, y así lo hicieron, la transformaron en el árbol de Tilo. Disípulo de los Dioses guerreros, Apolo y Artemisa, Quirón fue herido con una flecha empapada en sangre de la Hidra Lerna. Siendo inmortal su destino era la agonía eterna, por lo que ofreció su inmortalidad a Prometeo. Murió poco después y Zeus lo puso entre los astros constituyendo la constelación que rige mi signo zodiacal. -Deberías intentarlo, el Ministerio está demasiado ocupado como para prestar atención al Secreto mágico, y los muggles de esta generación están sedientos de que les quiten un fino y frágil escepticismo, cada vez más creen en las fuerzas de la naturaleza. Aunque mientras no te decidas, mis galeones tendrán que bastar. En realidad lo que le había dicho era una gran oportunidad de negocios. Muchos muggles lo hacían y la gente le creía, y pagaban lo indecible para conocer vagos aspectos de su futuro, una bruja con el entrenamiento de mi hermana podría incluso revelar los más profundos senderos a la misión personal de cada uno, o a sus más profundos deseos. Naturalmente, no se lo diría, no necesitaba una Valeskya con el ego inflamado gracias a lo que yo creyera de ella. -Nací en... -comencé a contar con los dedos, la diferencia de los meses siempre me daba problemas- mil setecientos diez... a ver -hice un recuento- ¡Si! cuatro de diciembre de mil setecientos diez. ¿Qué me dirás con esto?

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.