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Kutsy Stroud Lenteric

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Kutsy Stroud Lenteric ganó por última vez el día 15 Diciembre 2018

¡Kutsy Stroud Lenteric tenía el contenido más querido!

Profile Information

  • Género
    Not Telling
  • Casa de Hogwarts
    Gryffindor

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    4
  • Rango Social
    Unicornios de Plata
  • Galeones
    82648
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Familia
    Lenteric
  • Trabajo
    0
  • Raza
    Demonio
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    140
  • Puntos de Poder en Criaturas
    40
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    10 a 200
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Artes Oscuras
    Pociones
    Runas Antiguas

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  1. La sorpresa inundó mi semblante al escuchar la voz de P-ko. Cuánta alegría me trasmitió ante su efusivo abrazo, me hizo sentir sumamente bienvenida, le sonreí a la pequeña criatura mientras caminaba a su lado y escuchaba sus palabras, no esperaba que aquella pregunta fuera formulada tan pronto, pero si estaba de vuelta era porque deseaba dar respuestas a aquellos que así lo solicitaran, aunque ya era bien sabido que solía desaparecer con demasiada frecuencia —es agradable volver a casa —le dije a mi acompañante —y más aún por la cálida bienvenida que me has dado P-ko —intuía que la pequeña elfina se alegraba cada vez que el castillo cobraba vida con los diferentes visitantes que habitaban en él. —Creo que subiré a mi habitación a cambiarme —no quería admitirlo pero temía volver a ver las fotografías y que los recuerdos se hicieran presentes, sin embargo, no sería una cobarde. Había llegado el momento de darle la cara a cada vestigio y enfrentar mi presente —aunque... —guardé silencio volviendo la vista a P-ko —me gustaría que tomarás el té conmigo —declaré con suavidad —así podré contarte porque he vuelto —le sonreí y añadí —siempre y cuando no interfiera con alguna actividad que tengas planeada. Secretamente deseaba que aceptara mi invitación ya que la elfina era lo más cercano que podía estar de Bel y realmente necesitaba hablar con alguien. @ Rory Despard
  2. Era extraño pensar en los sucesos que me llevarían nuevamente a Ottery. Pero ahí estaba mirando con cierta concentración la calavera que adornaba el firmamento mientras mis pasos me posicionaban frente a la entrada del que fuera mi hogar por muchas lunas. Me había jurado no volver nunca más, no quería hacer frente a una vida que sin previo aviso se había eclipsado como mi propia razón. Lo que menos deseaba es que me preguntaran ¿qué había pasado? Sólo rememoraba de vez en cuando las últimas palabras que le digiera -No puedo más, debo marcharme -por supuesto no tomó muy bien mi decisión, sin embargo, estaba decidida a terminar con la relación por mi bien. Nuestro amor parecía haber perdido el camino de regreso a casa, los malentendido continuos fueron sólo la punta del iceberg y la relación había terminado menguando ante la fragilidad de nuestra cercanía. Suspiré, cerré los ojos y disfrute del regusto del vaso de ginebra que había bebido tan sólo hacía unas horas atrás. No estaba triste, quizá sólo avergonzada. No deseaba admitirlo pero mi decisión de alejarme había sido por mi propia incapacidad de afrontar los recuerdos y ahora sólo anhelaba reconstruir mi vida una vez más. Di tres toquidos a la puerta y esperé a que alguien acudiera a mi llamado mientras acomodaba mi capa de viaje negra y los pliegues de mi vestido rosa que lleva puesto.
  3. ¿Por qué me espías y no dejas un saludito?

  4. El estudio era espacioso y sumamente iluminado, había un gran ventanal que daba directamente a una de las más transitadas calles de New York. Jamás habría pensado terminar en tal lugar, una sonrisa plagada de excitación se plasmó en mi rostro al tiempo que caminaba hasta quedar frente al cristal. Donde al contemplar mi reflejo me cuestionaba sobre lo que por la mañana había acontecido. Di el último trago a la segunda taza, de café, de la mañana cuando de pronto, como si fuera cosa de un chiste demasiado orquestado una lechuza marrón hacia su aparición, claro que la había visto volar fuera pero jamás pensé que el mensaje iba dirigido a mí. Hacia tiempo que decidiera alejarme de todo ese mundo. Pero ahí estaba yo, leyendo con asombro y alegría que mi hogar me solicitaba una vez más. Coloqué la taza de porcelana sobre un lienzo que justo acababa de romper por la mañana. Había comenzado incursionar en la pintura, era lo único que me mantenía centrada por horas y me divertía. Además pagaba muy bien las cuentas, no tenía más que pedir. Había dejado de lamentarme por el pasado, por cada decisión, buena o mala, ya que al final, tras la muerte de Dunkel, mi fiel amigo y compañero, entendí qué sólo yo era dueña de mi destino y que lo demás sólo dependía de mi elección a como enfrentaría cada situación. Así que salí presurosa del estudio y me dirigí a mi pequeño apartamento, cogí los tenis de la mesita de noche, una blusa de tirantes de color rosa y unos jeans, además de una goma roja para atarme el cabello en una coleta. Me metí a bañar, almorcé algo ligero, tecle en la portátil la mejor manera de viajar y al final me decidí por la más tradicional. Tras unas horas de viaje y de un par de tropiezos, como que derrames tu soda en el equipaje de la persona que viaja a tu lado... Me hizo reír por unos segundos, inspire profundamente para volver a llenar mi ser entero de aquellos aromas que siempre llevaría conmigo. -P-ko -fue el primer nombre que dije al estar caminando nuevamente en los terrenos de mi familia. Ciertamente no esperaba una comitiva, pero movida por mi irrefrenable curiosidad me dirigí a la piscina para contemplar lo que tanto le molestaba a la pequeña elfina. No podría describir lo que veía, lo que hice a continuación dejo a más de un fantasma sin saber como reaccionar. Ya que había dejado la mochila que cargaba conmigo y sin mediar palabra alguna me había sumergido en la piscina, cuantos recuerdos, sonrisas, conversaciones, risas y claro peleas y llantos. Puede vislumbrar con claridad el rostro de mis tres hijas y el de mi hijo mayor. Pero sobre todo el de Emma, el agua se movía libre al rededor de mí que olvide las miradas curiosas y nade casi hasta el fondo tanto como así me lo permití, abracé a mis muertos y a los que había dejado partir a sabiendas de no verles nunca más. Salí a la superficie con los ojos cerrados y completamente empapada hasta la médula, -¡Ey! -escuche la voz de uno de esos espectros que flotaba cerca mío -que manera de cambiar el ambiente, dime ¿te uniras a nuestra causa? -pregunto al tiempo que nadaba de vuelta a la orilla de la piscina y salía del agua. -Eso depende - le contesté, exprimiendo la blusa de tirantes que me había quitado, había sido una buena idea traer el traje de baño puesto. Mas mi emoción ganó a la razón y mi ropa había quedado empapada. @ @@Syrius McGonagall @@Nicole Evans Crowley @@Fengari M. @@Rory Despard
  5. No le temía al mutismo que se presentaba cuando intentaba recordar cosas como si me había casado o tenía hijos, porque para mí era como ver la vida de alguien que definitivamente no conocía aunque existían papeles que así lo avalaban lo cierto era que no había encontrado ni una sola persona que me dijera que eso era verdad. Así que al escuchar la voz de uno de los trabajadores del lugar levanté la vista y le sonreí –muchas gracias –declare cogiendo el menú que me ofrecía –es un sitio encantador –añadí mientras miraba la lista de platillos que podría degustar –supongo que ha de ser un sueño trabajar aquí –no sabía si mi comentario le pareció gracioso o de mal gusto ya que no levanté la vista hasta elegir lo que comería. –Me gustaría probar…–mordí mi labio inferior suavemente –el Taco Árabe Faláfel –parecía un platillo divertido de probar –además del humus tradicional –pensaba que aunque nunca había probado el humus sería una buena idea comenzar aquel día –sería todo por el momento –le dije al empleado colocando el menú sobre la mesa. Era la primera vez, en mucho tiempo que me aventuraba a vivir a solas instantes como aquellos donde sólo mis pensamientos eran mis fieles compañeros @Bodrik
  6. Instantes…. Ese había sido mi único pensamiento mientras el mago que parecía alejado de toda la escena era incluido en un momento que aunque irreverente, había sido suficiente para que aquellos tres extraños, y yo, nos pusiéramos a deliberar sobre los buenos modales. Y tras lo que parecía una escena de caos finalmente terminó por ser una mala jugada de la suerte para claudicar ante lo inevitable, interacción humana. Sonreí de medio lado, me quite la chaqueta y la coloqué alrededor de mi brazo derecho. Con forme analizaba si las palabras dichas por el mago que deseaba un café eran del todo sinceras decidí sencillamente asentir y caminar detrás de la bruja, llamada Sol, y el mal educado que en definitiva había obtenido lo deseado. Inspire profundamente mientras cerraba los ojos y desataba mi cabello, guardaba la liga en una de las bolsas de mi pantalón negro y admiraba la arquitectura del lugar. Trataba de no escuchar el diálogo que la pareja de enfrente tenía pero resultaba imposible al estar sólo a un par de pasos de ellos que tras escuchar que le arrancaría el brazo, reí con suavidad y me coloqué al lado contrario de Sol, le ofrecí mi brazo al caballero y dije con tono divertido -si me lo permite yo misma lo escoltare -me sentía como esos viejos caballeros de antiguas usanzas -le aseguro que conmigo nada malo le ocurrirá -le dediqué la más cálida de mis miradas mientras le sonreía en espera de su siguiente movimiento -además acertó al declarar que me gustaría entablar una conversación-. @@Sol Lestrange Black
  7. De forma intempestiva lo que parecía una tranquila mañana se convirtió en una tormenta, como cuando un día soleado se ha teñido de gris y el astro rey se ve relegado en el olvido, si bien en un primer instante no comprendí del todo el sentir del mago que parecía ofendido, ciertamente decidí mantenerme al margen de la situación después de todo cada uno tenemos el derecho de expresar nuestro malestar, sin embargo no compartía en absoluto la forma como lo estaba haciendo que mi gesto tranquilo paso a uno de fastidio reflejado por la forma como mordí mi labio inferior. Por breves minutos me quedé relegada admirando la escena entre ambos magos mientras me preguntaba si valdría la pena inmiscuirme y con ello buscarme problemas que no requería. Tras deliberar aquella discusión interna y escuchar con atención las palabras que la señorita Lestrange me dedicaba, negué con suavidad la serie de deliberaciones a las que había llegado. Tenía dos caminos, entrar en la disputa y poner en claro que esa no era la forma como aquel cliente debió tomar la situación o sencillamente dirigirme a los estantes y admirar los títulos hasta que uno llamará mi atención… ¿Qué haría? Me quedé preguntándome con una expresión de preocupación. Finalmente tras recordar a mi madrina, una mujer a la que le debía demasiado, decidí honrar su memoria y hacer lo que Bel Evans haría en una situación similar. Saque de mi chaqueta una liga y ate mi cabello en una alta coleta, para después dar un par de pasos y quedar frente a que mago que ni su nombre conocía –ciertamente no me conoce y segura estoy de que ni siquiera querrá eso después de esto – jamás me había caracterizado por una mujer violenta y no comenzaría en ese momento sin embargo a veces los buenos modos no eran suficientes –pero considero ante todo que el respeto es lo primordial cuando expresamos nuestro enfado ante algo que consideramos nos ha afectado de forma deliberada -. Mi expresión era serena que me permití esbozar una sonrisa conciliatoria –no es de sorprenderse que la señorita responda de este modo –quizá algunos pensarían que se trataba de una pelea de géneros, pero conocía tan poco de aquel mago que no me aventuraría jamás a dar un juicio sin más, –mire quizá usted no vino aquí para entablar conversación con nadie y sólo quiere un café a solas para pasar un tiempo a solas, no obstante, creo que olvida que es parte de un sistema –. Esas fueron mis últimas palabras hacia él. Gire mi cabeza un poco para mirar a la dueña y decirle –su librería es preciosa. @@Sol Lestrange Black @ @@Gabriel W Digory
  8. Estar ahí me hizo pensar en Fengari, una de mis más entrañables amigas, la cual también poseía un negocio con tales características, como la librería y el té. Era fácil de detectar el sutil aroma de las hierbas siendo despejadas de sus exquisitos aromas y sabores a base de agua caliente. Definitivamente estaba decidida a pasar un buen rato de mi mañana en aquel establecimiento, el cual parecía ser de lo más popular, ya que un mago había hecho su aparición y antes de que pudiera acercarme a él al igual que al otro joven que yacía admirando el lugar el sonido de pisadas me hizo dirigir mi mirada hacia donde provenía aquel sonido. Ni tarde ni perezosa la mujer que había roto el mutismo hacia su aparición, frente al mago que solicitaba un poco de ayuda, admire la soltura con la que se manejaba que sonreí al percatarme que era la dueña, sin lugar a duda, y antes de que los otros dos magos pudieran responder decidí ser la primera en hablar – buen día señorita – replique dedicándole una amigable sonrisa –es un gusto, mi nombre es Kutsy Evans –casi nunca tenía la oportunidad de recordar cuando solía presentarme en clase cuando acudía a la académica, de eso ya bastante tiempo, que disfrute de ese instante mucho. –Agradezco mucho su ayuda – añadí mirando a los dos hombres que estaban a nuestro lado –yo está bella mañana he amanecido con ganas de leer algo de poesía –si bien había sido un deseo surgido de la nada, no contradeciría a mi interior. Después de todo era como ahora me manejaba, dejando que esa brújula marcará mis pasos mientras disfrutaba de las aventuras que eso representaba. @@Sol Lestrange Black @@david james Porter @@Gabriel W Diggory
  9. El día parecía prometedor, mis noches en vela cada vez eran menos y eso me mantenía sumamente contenta. Ciertamente si rebuscada en mi pasado no encontraría más que silencio. Pero no uno abrumador sino pacífico, era como volver a renacer con una oportunidad distinta, desconocía si entre lo que había olvidado existían personas que extrañaban quien había sido. Sin embargo, tras mi despertar en el castillo Evans. Tal parecía que de ese modo era mi vida, sin ataduras o amargos instantes. Sólo yo y mis familiares, los cuales hacían su vida de forma natural. Una vez que me coloqué las botas color caqui , cogí la chaqueta del mismos tono, que había quedado sobre puesta en el respaldo de la silla donde días atrás había estado leyendo viejos documentos, sobre quien había sido. Salí de mi habitación con tranquilidad y me dirigí a las afueras del castillo para poder hacer uso de la aparición, tras un suspiro ya estaba en el callejón. El aroma a café y pan recién hecho me recordaron que había omitido tomar algo ligero para esa mañana, pero era más mi emoción por pasar un buen rato entre libros que me prometí que una vez obtuviera una lectura que hiciera vibrar mi interior, comería un pastelillo, estaba de antojos, y un café sin azúcar. Así que recorrí con la mirada cada local que se cruzaba mientras caminaba con calma y dejaba que la frescura del día impregnara de aromas mi larga cabellera negra. Finalmente frente a mi aparecía, Soleil Noir, parecía por demás prometedor que dirigí mis pasos hacia la hermosa fachada y no tuve que caminar demasiado ya que tras cruzar el umbral, mis pupilas bicolores pudieron admirar más de un centenar de libros repartidos por doquier -estoy en el paraíso -dije en voz alta ante la sorpresa de encontrar tan exquisito lugar.
  10. Hacía un tiempo que deseaba visitar ese lugar por lo que después de apagar el portátil, donde había estado investigando un par de horas la razón especifica de la pérdida de memoria, decidí dejarlo a un lado, estirar la piernas y los brazos. Me hacía falta un buen descanso, después de todo andar caminando sin rumbo alguno no resultaba una tarea por demás atractiva para mí así que tome mi chaqueta de color amarillo y salí a las afueras del que fuera mi hogar. Una Evans de corazón, sin duda. Inhale el aire, viciado a veces, del callejón y miré cada uno de los escaparates con sumo interés, era como volver a retomar mi vida desde un punto muy diferente. Aunque no era de extrañarse, yo ya no era la de antes. La enigmática, callada y por demás sufrida mujer que solía ser, había quedado en mi pasado. Ahora debía admitir que me reía más y disfrutaba más de los pequeños presentes e instantes que yo misma me regalaba. Finalmente tras andar observando y comprando un par de artilugios, llegué a mi destino –The Arabic Place –dije para mí, como un niño que ha comenzando a conocer las palabras y a interpretarlas. Al entrar al establecimiento no puede evitar sonreír y sentirme sumamente sorprendida por la decoración y la dedicación que se notaba en cada detalle. De verdad era como haber viajado al medio oriente sin necesidad de haberme aparecido. Caminé un par de pasos hasta situarme en una de las mesas, curiosas a mi gusto, pero muy hermosas. Deja las bolsas que traía conmigo a mi derecha mientras leía el menú, que estaba dispuesto en cada una de las mesas, donde varios comensales conversaban o reían. Había oído a una pareja decir que deseaban casarse pronto, yo sólo baje la cabeza un poco y el vacío se volvió palpable cuando intente recordar si me había casado, pero como siempre sólo hubo silencio y nada más. @
  11. Todo resultaba sumamente abrumados que en realidad las nauseas hacían su aparición, situación que me descolocaba por completo, ya que Bel necesitaba de mi entereza, al igual que Ethan. Sin embargo mi autocontrol comenzaba a fallar terriblemente que en realidad deseaba salir de ahí y jamás regresar. Trate de controlar los temblores que se hacían presentes sobre mi cuerpo, no me gustaba pensar lo que aquello significaba, no deseaba pensar en absolutamente nada, después de todo esa mujer era una parte fundamental en mi vida diaria. No tenía idea de cómo afrontaría la vida en Ottery tras su partida. No estaba segura de que pensar con respecto a la razón por la que ella remirará de esa forma, sin embargo algo sorpréndete ocurrió… Me quedé casi sin aliento al percibir en su mirada un punto de entendimiento que me fue dado en el instante que una voz sumamente familiar se hacía presente. El guardián de los Stroud había hecho acto de aparición y no era de esperarse, después de todo aquel ente mantenía un fuerte sentimiento por la frágil humana. Me quedé junto a Ethan al ver como Bel retrocedía y se veía sumamente confundida –creo que alguien ha decidido dar algo a cambio –le dije a mi esposo mientras tomaba su mano y veíamos materializarse a aquel errante caballero. Su mirada antes impasible al contemplar el rostro de la mujer que amaba, porque si Agul la amaba con cada parte de él, su gesto se convirtió en un eco de dolor cuando con suma delicadeza y profunda ternura posaba amabas manos sobe su pálida piel, para enmarcar su rostro y darle un calido beso, lleno de amor y gratitud. Yo parpadeé al contemplar la escena, jamás había visto de aquel modo al primer guardián de una larga familia de leones, sabía que ese beso escondía algo más, después de todo Agul intentaría protegerla a toda costa. –El habla con ella en una dimensión de Stolas.
  12. El día había resultado más inusual, de lo normal, sin embargo el ser madre de dos pequeñas jamás dejaba de revisar los indicios del viento, el cielo o la luna que aunque no puede verse en las horas de luz, siempre está presenté. Y aquel día algo andaba realmente mal, había muchas perturbaciones que Emma, parecía estar lideando con interpretar y manejar la energía que distrpcionaba el ambiente. De ahí que dejará que pasará casi todo el día al lado de su padre, al cual había notado distraído. Pero la situación no mejoró, al anochecer la pequeña rubia se sintió aún más inquieta que sin que su padre lo notará, la hice descansar, llevándola a un punto donde nada podría tocarla. Para cuando Ethan volvió a la habitación, deje que la calma que necesitaba el llenará nuestra habitación, le sonreí y di un beso a su mejilla poco antes de que Needles hiciera su aparición y me dijera que mi esposo había sido llamado por un asuntos de trabajo. Una vez el elfo salió de la habitación, Dunkel salió de entre las sombras, me entregó una capa de color negro, cambie mi vestimenta con uso de mi varita en un vestido de color azul marino -debe darse prisa -me apremiaba -me haré cargo de las señoritas y por favor...-sus ojos saltones me miraron fijamente mientras me colocaba la capa -tenga mucho cuidado -sus palabras en mi mente mientras recorría los alrededores del castillo para pedirle a la pareja de lobos que salvaguardaran mi hogar y moradores. Parecía que siempre llegaba tarde... porque cuando aparecía en el lugar donde Ethab había estado, su presencia se difuminaba mientras un sentimiento de tristeza crecía un poco más. La reserva hizo que mi corazón diera un vuelco al percatarme que tenían en común cada destino...-Bel - sin pensarlo me dirigí al castillo Evans. Ese lugar que era más que mi refugio, pero mientras más me acercaba más acongojada me sentía, ¿qué estaba ocurriendo? Me pregunté cuando pude distinguir entre la oscuridad de la madrugada a Ethan acompañado de...Bel, pero parecía débil. Quizá acercarme a su lado en un primer momento pero un dolor agudo en el pecho me detuvo por lo que los seguí a cierta distancia. -¿De qué habla? -Fue lo único que pude articular mientras los observaba a ambos sin comprender del todo bien las emociones que me embargaban. @@Ethan Lenteric @
  13. El día era cálido y la brisa jugaba con las vaporosas cortinas de la habitación, donde Emma y Dalí realizaban un dibujo para mí. A las dos les había dicho que aquella tarde tendría que salir, en una cita con su papá. La noticia alegró a mis dos hijas que lucían un par de primorosos vestidos de organza azul y verde respectivamente. Mientras ambas disfrutaban de sus pequeñas obras de arte, yo me concentré en dar los últimos toques a mi vestimenta, ciertamente me encontraba nerviosa, quizá como la primera vez que saliera con él, la razón se debía a que tras la tormenta vivida ambos habíamos encontrado el camino de vuelta a nuestros corazones. Para aquel evento elegí un vestido de color azul el cual tenía el cierre de lado y sin mangas, mi cabello lo llevaba trenzado en un intricado diseño donde mis hijas habían colocado pequeñas perlas plateadas, unos pendientes redondos, zapatillas a juego y claro un bolso pequeño, en el que había colocado a Dragoste, no es que planeara utilizarla pero no salía de casa sin mi varita. Cuando estuve lista, me miré al espejo y tras sonreír me di cuenta que ya no era más la pequeña bruja que lucía temerosa y desmejorada en su primer día en la academia. Ahora era madre de cuatro hijos, en un tiempo pasado matriarca de dos familias, así como también jefa de oficina de un departamento en el que adoraba laborar en tiempo pasados. Sonreí al darme cuenta que sencillamente mi vida había girado en demasiadas ocasiones y que en cada una me había ofrecido la oportunidad de crecer, mejorar y continuar. Justo como lo estaba siendo ese reencuentro, esa nueva oportunidad de autodescubrimiento. Mis hijas se acercaron a mi lado justo en el instante que Dunkel hacía acto de presencia y nos tomaba una foto –luces preciosa –concedió él, a lo que asentí llena de alegría. Me entregó la foto la cual coloqué en un portarretratos de plata, ambas niñas me abrazaron y besaron mi cara cuando llegó el momento de despedirnos. Finalmente mis pasos dieron con el establecimiento que estaba buscando, la arquitectura me sorprendió y el azul de las puertas me recordó el cielo con una nitidez que me quedé un par de minutos admirando la fachada, poco me importaba que algunos me vieran extraño o lo que pensarán. Quería disfrutar de ese momento, hacerlo único, cuando estuve cerca del marco de la puerta acaricié parte del diseño con las yemas de los dedos, intentando grabarlo en mis memorias. @@Ethan Lenteric
  14. Mis labios se torcieron en una sonrisa entre divertida e irónica porque nunca imagine pisar nuevamente aquel establecimiento y sin embargo ahí estaba en medio del callejón buscando el letrero que me indicará que no había olvidado cómo llegar a Moco de Troll, y no es que lo olvidará del todo me dije internamente mientras mantenía mis manos dentro de los bolsillos de la sudadera magenta que llevaba puesta, había pospuesto los atuendos formales sólo para el trabajo, llevaba puesto un pantalón de mezclilla deslavado y unos tenis blancos, además del cabello recogido en una coleta. Finalmente mis pupilas bicolores admiraron los escaparates de la tienda, si bien recordaba vendían chucherías y por supuesto bromas, me pregunté si estaba de humor, o si tenía la edad para hacer una, mas al final negué y me adentré al establecimiento. Un par de recuerdos acudieron a mí que mordí mi labio inferior y posteriormente lo humedecí –hola –, dije primeramente para hacer constatar que no estaba durmiendo, reí internamente por mi mala broma –¿hay alguien? –pregunté mirando que había cajas por doquier. Supuse que hacía poco habían surtido la tienda, lo cual me lleno de un poco de júbilo ya que igual podría adquirir algún producto, apto para mis hijas, las cuales para ese momento seguramente habrían de estar jugando en el jardín bajo la atenta mira de Dunkel, el elfo que me cuidara durante mi niñez sin saber si quiera yo de su existencia. @@heberth portillo
  15. Escuche con suma atención las palabras de mi compañera, mordí mi labio inferior con suavidad sin perder de vista lo que ocurría fuera del negocio donde nos escondíamos. De los dos hombre que nos perseguía estaba segura que uno de ellos nos encontraría, era sólo cuestión de tiempo para que detectara entre el centenar de efluidos el de Mel, chasque la lengua y medité cada una de nuestras posibilidades. Recordaba cada letra y punto en la nota que tan celosamente ella guardaba, había mencionado que necesitábamos encontrar una tienda de antigüedades y a una joven, casi me sentí como si buscará una aguja en un pajar ya que aquel callejón, al menos, había como siete tiendas en existencia. –No podemos enfrentarlos… –declaré al percatarme que el otro sujeto, al que no veía su rostro, era un demonio –tenemos serios problemas Mel, por lo que supongo ya notaste se trata de un licántropo y un demonio, de bajo rango –nadie lo sabía pero debido a un mal ajuste de cuentas con mi padre era un tanto vulnerable ante los golpes o heridas hechas por un ser de bajo astral. Mis manos se cerraron en dos puños debido a la impotencia, inspiré y la miré –¿tienes ropa limpia aquí? –le dije con premura al observar que uno de ellos entraba a un nuevo establecimiento –necesitamos una distracción, se me ha ocurrido que podemos hacer que sigan tu rastro –sabía que era una locura porque sería poner en riesgo su vida –¿qué dices? @

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