Jump to content

Syrius McGonagall

Magos
  • Contenido

    477
  • Ingreso

  • Última visita

  • Días ganados

    4

Syrius McGonagall ganó por última vez el día 20 Marzo

¡Syrius McGonagall tenía el contenido más querido!

Acerca de Syrius McGonagall

  • Cumpleaños 1 Enero

Profile Information

  • Location
    En el Planeta Tierra salvando el Medio Ambiente
  • Interests
    La Naturaleza, la buena vida y la literatura
  • Casa de Hogwarts
    Ravenclaw

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    6
  • Rango Social
    Unicornios de Oro
  • Rango en el Bando
    Initie
  • Galeones
    100436
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Orden del Fénix
  • Libros de Hechizos
    Libro del Aprendiz de Brujo (N.1)
  • Familia
    Evans McGonagall
  • Trabajo
    Agente de las Fuerzas Especiales Mágicas Rusas
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Humano
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    220
  • Puntos en Mazmorras
    10
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Encantamientos
    Leyes Mágicas
    Pociones
    Runas Antiguas
    Herrería Sagrada
  • Medallas
    6000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    73
  • Posteos último mes cerrado CMI
    3
  • Posteos en subforo CMI
    73

Visitantes recientes al perfil

9.818 visitas al perfil

Syrius McGonagall's Achievements

Apprentice

Apprentice (3/14)

  • First Post Rare
  • Collaborator Rare
  • Reacting Well Rare
  • Dedicated Rare
  • Conversation Starter Rare

Recent Badges

995

Reputación comunidad

  1. Leonid Evans. La puerta del vestidor se abrió y el mago levantó la mirada del nudo de la corbata con el que estaba luchando para encontrarse con una visión que le robó el aliento y le arrancó una sonrisa. Observó encantado como la francesa se acercaba hasta el envuelta en un hermoso y sensual vestido que no hacía más que volver aún más hipnótica el aura propia de su naturaleza, estaba radiante. -Y usted está preciosa señora embajadora - le correspondió con una sonrisa el cumplido mientras estiraba un poco el cuello para que su novia pudiera terminar de arreglar la corbata, una vez la semi veela finalizó el nudo el pelirrojo llevó sus manos a las caderas de la bruja mientras se fundían en un cariñoso beso. -Te amo - comenzó diciendo una vez terminó el beso pero aún manteniendo la corta distancia del precioso rostro de Helene -No sabes lo orgulloso que estoy de tí - continuó mientras elevaba su diestra y dejaba una tierna caricia en la mejilla de la ojiazul - Y todo esto que te esta pasando, te lo mereces completamente - el mago terminó aquel íntimo momento con la mujer que amaba con un beso. No es que fuera necesario que lo exteriorizara con palabras, Leonid estaba seguro que la Bellerose tenía muy presente lo que que ella representaba para él y lo que aquel momento tan especial para la bruja significaba para el ojiazul. Eran una pareja muy unida y cualquier logro era sentido y celebrado por ambos pero el pelirrojo sintió que tenía que decir aquellas palabras en ese momento. Una vez listos ambos partieron rumbo a Inglaterra donde una ceremonia en honor a la Toma de la Bastilla sería también la celebración donde harían oficial el nombramiento de la francesa como nueva embajadora por Francia en Gran Bretaña. Por una vez el clima británico parecía querer honrar el verano francés y celebrar el día patrio regalándoles un día completamente despejado, con un brillante sol enmarcado en un cielo completamente celeste que prometía una cálida y agradable jornada. Y bajo aquel marco se alzaba el castillo, porque no había otra forma de describirlo. Leonid no esperaba para nada aquello, se había imaginado una linda casa, quizás de dos pisos en el centro de Londres pero no un palacio inglés rodeado por una esmeralda campiña que se extendía hasta el horizonte, aquel lugar era enorme. Escuchó el comentario de la castaña a su lado y sonrió mientras se volvía a ella - Amor esto es gigante, no se como vamos hacer para limpiarlo - bromeó antes de recorrer el camino de adoquines bordeado por árboles verdes y dorados y fuentes de mármol y piedra que llevaba hasta la entrada del castillo. -Amor - apretó la mano que la bruja que tenía entrelazada con la suya para llamar su atención - La Primer Ministra - le advirtió mientras la gobernante se acercaba hacia ellos para recibirlos en la entrada. @ Helene Eloise Bellerose @ Ada Camille Dumbledore
  2. Leonid Evans McGonagall Nueva York, Estados Unidos. -Salud - sonrió forzadamente el ruso mientras levantaba su pequeño shot de poción multijugos y se preparaba para el mal trago que estaba apunto de afrontar. Trató de seguir el consejo de la castaña y no respirar mientras tragaba el espeso lodo de la pócima, pero si en algo colaboró al pasar el desagradable sabor, no fue muy eficaz. De todas formas se forzó en terminar de una sola vez el contenido del pequeño vaso para terminar de una vez con todo el asunto. El pelirrojo alcanzó a inspirar una bocanada de aire para combatir el desagradable dejo en la boca antes de comenzar a sentir la extraña sensación de la transfiguración recorrer todo su cuerpo. Fue rápido, su cabello se oscureció al igual que su piel, pudo sentir como su cara adoptaba otro perfil y como la sombra de una barba crecía sobre su mandíbula. Al levantar la vista hacia el enorme ventanal de la sala otro hombre le devolvió la mirada. Su cabello era oscuro como la noche, al igual que la prolija barba que recorría el perfil de su mandíbula, su tez era aceitunada y todo aquello ayudaba a resaltar los ojos de un brillante color verde. Si el cosaco tuviera que asignarle una etnicidad hubiera dicho que era un hombre del Medio Oriente, más o menos de la misma edad y contextura del ruso. Era una sensación extraña verse de otra forma, instintivamente se llevó la diestra al rostro para comprobar que la imagen que le devolvía la ventana era realmente la suya. Haciéndose la idea de su nueva apariencia Leonid se giró para ver la mujer que había tomado el lugar de su novia y si verse distinto le causó una extraña sensación, verse a los dos como otras personas lo volvió aún más inquietante. -Amor, no estas mal… pero te prefiero morocha - el mago bromeó en un intento de que pese al aspecto, el interior de ambos no se olvidara para nada. Graves Park Graves Park explotaba de gente, la noche primaveral invitaba a salir y disfrutar del exterior luego de un cruel y rudo invierno, que no solo lo había sido en el aspecto climático. Risas, música, charlas ruidosas y el sonido de botellas y vasos llenaban el aire y le provocaron una espontánea sonrisa al ahora pelinegro mago. ¿Hacía cuánto tiempo no se encontraba envuelto en un ambiente tan festivo como aquel? El ruso era incapaz de encontrar una respuesta, solo sabía que había sido hace mucho tiempo. Pero pese a sus ganas de perderse junto a Heléne entre la muchedumbre y disfrutar de la positiva energía que se respiraba bajo la luz de la luna y las estrellas, recordó que allí se encontraban por una misión de la Orden y aquel era su objetivo principal. Se volvió al escuchar la pregunta de la francesa a su lado y sonrió al verla intentar poder ver algo entre aquel mar de gente - Cariño, si quieres te puedo hacer caballito - Leonid sabía que estaba jugando con fuego al conocer el temperamento de la semiveela pero amaba aquella mujer y sabía cómo manejar la situación. -Creo que veo a Rory… y a Lunita, allí… cerca del poste de luz…. hay otra bruja con ella y otros tres magos que no conozco… ¿Acaso lo está abrazando por la cintura? ¿Ese tipo no era un predicador? - relataba el ruso extrañado observando la situación que se estaba desarrollando a unos metros de distancia. -Amor hay que ver esto de cerca… - no pudo evitar esconder una carcajada por lo bizarro de la situación. Entrelazó su mano con la de la bruja y juntos se abrieron paso entre los cientos de jóvenes que disfrutaban de aquel evento organizado por el Anarquista hacia donde sus compañeros de la Orden se encontraban. -Rory - llamó la atención del grupo al detenerse frente a ellos - Nos logramos deshacer de los ucranianos - dijo en tono casual, esperando que con aquella frase que hacía referencia al primer encuentro que tuvieron en la Evans y su voz ayudará al líder de la Orden a reconocerlos con su nueva apariencia. Reconoció a Lunita pero no a la otra bruja y al trío de magos que se encontraban junto al irlandés y no quería arriesgar la identidad de la francesa y la suya frente a potenciales oídos indiscretos. @ Helene Eloise Bellerose @ Rory Despard @ Luna Gryffindor Delacour @ Scarlet Akane @ Cillian
  3. Leonid Evans McGonagall Nueva York, Estados Unidos El sol se ponía sobre la gran manzana pero el ruso sabía que en Inglaterra ya sería noche cerrada, la gran y sorpresiva fiesta que los Moody montaron estaría comenzando. Aún no terminaba de entender que buscaba aquella familia con aquel evento tan impropio de ellos, el cosaco no era un Moody pero si un Evans y ambas familias tenían un contacto estrecho difícil de definir, así que en parte funcionaban como una gran familia. Por más que le hiciera ruido todo el asunto, ese circo era una cuestión familiar. Leonid terminó con dedos ágiles ajustarse el nudo de la corbata mientras su reflejo en el gran espejo de la puerta interior del armario le corrobora el buen trabajo que estaba haciendo, pese a que era su primera vez llevando una corbata, o un traje de etiqueta cómo luciría aquella noche. Otra situación que se le hacía extraña al recordar que los descendientes de Ojoloco eran los que organizaban aquella fiesta. Sentía los sonidos provenientes del baño privado de su habitación donde Helene terminaba de prepararse para la gala, su novia era la única esperanza de no verse engullido en el mundo que los recibiría una vez llegaran a Londres. La castaña era una Bellerose, una de las familias más prestigiosas de Francia y de Europa, conocía a la perfección la dinámica de los eventos como aquel y como moverse con gracia entre la nueva aristocracia del viejo continente, era su salvavidas. Conforme con el resultado que le devolvía el espejo el ojiazul se giró hacia la cama que tenía a sus espaldas, donde el saco que completaría su traje para la fiesta aguardaba prolijamente extendido. Aquella misma tarde compró el atuendo, tuvo que hacer una parada de emergencia en una tienda de ropa en su camino a casa desde el Prebisteriano si es que no quería verse más fuera de lugar de lo que se sentiría durante la noche. Pero pese a su reticencia inicial se sentía más cómodo de lo que hubiera imaginado, se vio obligado a admitir el cosaco mientras se colocaba el saco por sobre sus hombros. El sonido de la puerta del baño al abrirse le hizo girarse hacia la misma, ansioso por conocer la apariencia de la francesa que juguetonamente reservó en un halo de misterio durante todo el día. Y fue aún más de lo que esperaba, estaba hermosa, deslumbrante - Wow - fue el primer sonido que logró articular mientras se acercaba sonriendo hacia la semiveela. -Damn it babygirl - trató jocosamente de hacer su mejor intento de acento neoyorquino - ¿Que te parecería salir un rato? Conozco una buena fiesta que está por comenzar - bromeó el pelirrojo mientras apoyaba su diestra en la cadera izquierda de la bruja y terminaba de admirar el gran esmero que puso para la gala familiar - Estas preciosa amor - le reconoció encantando el cosaco antes de abrochar el cumplido con un beso que le robó el aliento - ¿Lista para que sea el mago más envidiado de la fiesta? - le sonrió mientras la tomaba de la mano. @ Helene Eloise Bellerose
  4. Leonid Nueva York, Estados Unidos -Con que Pelmenis ¿eh? - descubrió sorprendido el menú que la francesa tenía planificado para la visita de sus padres -Me muero por probarlos, encantado de ser el conejillo de indias - le sonrió deseoso de ya degustar uno de los que posiblemente fueran de sus platos predilectos de la culinaria rusa. -Quiero advertirte que soy un experto en Pelmenis, no tendré piedad en las críticas - bromeó con la castaña atrayéndola más hacia sí para besarla con cariño, se sentía muy agradecido de que la bruja se animara a prepararles algo con lo que no estaba familiarizada, era un gesto que sus padres apreciarían enormemente. - A mis padres les encantará - Leonid le reconoció una vez el beso finalizó. Helene estuvo de acuerdo en comer algo antes de partir rumbo a la misión que los aguardaba en Inglaterra y propuso que pidieran algo del restaurante chino que habían descubierto en uno de sus escasos recorridos por el nuevo vecindario. - Entonces será comida china - estuvo de acuerdo el pelirrojo que creía haber anotado el número del restaurante. Mientras el ruso luchaba por recordar donde anotó el número, la bruja se alejó hasta la gran isla de la cocina y abrió un pequeño cofre del que extrajo dos pequeños frascos de vidrio que el ruso miró extrañado. No tenía idea de qué era lo que podría llegar a contener hasta que la castaña se acercó con ambos en las manos, no hizo falta que le explicara qué era aquello, el color desagradable y la consistencia lodosa de la poción multijugos eran inconfundibles. El cosaco escuchó las lógicas precauciones de su novia mientras observaba detenidamente uno de los pequeños frascos que había tomado - Estoy de acuerdo, sería lo mejor para nosotros - reconoció pese a que la idea de ir transformado en otra persona no era de sus predilectas, pero lo que le gustara o no poco importaba, la situación en Reino Unido era muy compleja y uno jamás podría asegurar que no lo estuvieran observando. Siguió a la Bellerose hasta la isla donde reposaba el cofre con el kit para las transformaciones y se inclinó para observar el minucioso y organizado interior del mismo - Bueno - admitió al final mientras dejaba el frasco que sostenía en su lugar - Espero que al menos podramos elegir quién seremos - sonrió mientras rodeaba con su diestra la cintura de la bruja y apoyaba la mano en su cadera derecha - ¿Ya has utilizado este cofre? - le preguntó mientras observaba los estrechos cilindros de vidrio donde cabello de distintos colores y texturas se mantenían resguardados. Hacía tan solo un par de días el cosaco tuvo que estudiar los casos adversos y potencialmente peligrosos que las pociones añejadas podían hacer en el organismo para su clases de venenos en el Prebisteriano, no quería correr ningún riesgo. Ambos acordaron que sería mejor comer antes de probar la poción, por lo que el ruso fue hasta el teléfono de línea que tenían en la sala y tras rebuscar un poco entre el montón de papeles que se acumulaban en la pequeña mesita del teléfono di con el número del restaurante chino. Pidió un Chow Mein para dos y en menos de veinte minutos ya sintieron el timbre del delivery que los aguardaba con su improvisado almuerzo en la entrada del edificio. Leonid bajó sorprendido con la velocidad del servicio pero también reconoció que a media tarde no era la hora más ajetreada para los restaurantes. Pagó con su correspondiente propina al sonriente trabajador y subió nuevamente hasta al apartamento lo más rápido que pudo para que no se enfriara la comida. Comieron en la mesa del comedor acompañados por la impresionante vista de la movida Nueva York que el gran ventanal les ofrecía hasta que ambos quedaron satisfechos, mientras Helene se encargaba de ultimar los detalles de la poción multijugos Leonid se ocupó de limpiar los platos y cubiertos mientras esperaba que el desagradable sabor de la pócima no le hiciera devolver el exquisito almuerzo que acaban de tomar. @ Helene Eloise Bellerose
  5. Leonid Nueva York, Estados Unidos. Se limpió los pies en la desagradable alfombra de la entrada mientras la puerta se cerraba a su espalda, el ruso estaba cargado con las bolsas de las compras para aquel fin de semana, el apartamento recientemente comprado recibiría su primer visita y necesitaban estar bien provisionados. Recorrió el largo pasillo con los pisos de madera que tanto le gustaban hasta el final, donde se abría hacia la habitación más grande y luminosa del nuevo hogar, la cocina moderna y amplia estilo americano que se abría a la mezcla de comedor sala donde pasaban la mayor parte del tiempo. Pese a lo grande del espacio, las varias cajas de cartón desperdigadas por todos lados hacían mella en la sensación de espacio abierto del diseño. Lo positivo era, que cuando alguno se sentía ahogado por el ajetreo de la mudanza solo bastaba con levantar un poco la mirada y dejarse maravillar por la vista de los rascacielos de Manhattan que se extendían hasta la bahía que les regalaba el enorme ventanal que se podía ver desde cualquier lugar de la habitación. Vista que se regaló Leonid antes de dejar las bolsas de compras junto a la mesa y sacar con cuidado de una de ellas la pequeña sorpresa que encontró en la tienda al otro lado de la calle. Apoyó la esbelta caja como si de cristal se tratase sobre la madera lustrosa de la mesa y con habilidad sacó la botella de vino francés para dejarla bien centrada, para que luciera. Sonriendo juguetonamente se giró hacia la cocina donde Helene estaba muy concentrada desempacando unas cajas y guardando su contenido en los gabinetes. Tratando de ser lo más silencioso posible cruzó los metros que los separaban y cuando estaba detrás de la bruja la abrazo por detrás mientras rodeaba con su brazos la cintura de la francesa. -Que sexy te ves con la ropa de la mudanza - le dijo al oído mientras sonreía jocosamente y le daba un beso -¿Los platos presentan batalla? - bromeo antes de darle otro beso y con cuidado hacerla girar hacia el comedor - Mira lo que encontré en la tienda cruzando la calle, un vino de Bordeaux, para cuando mis padres vengan el sábado de Texas - señaló la botella que junto con su caja era lo único que había sobre la mesa - Igual necesitamos la aprobación de calidad de una francesa - sonrió mientras apoyaba la cabeza sobre el hombro derecho de la castaña -Amor dentro de una hora tendremos que partir a Sheffield - le comentó como si hiciera falta recordarle la misión que el día anterior recibieron por parte del líder de la Orden, al parecer no sería nada muy complicado, simplemente una reunión con un mago cabeza de un nuevo movimiento nacido de las turbulencias que vivía el país de los anglos y que tendrían muchos puntos en común con los ideales que defendían los hijos del fénix. -Es media tarde pero ¿te gustaría comer algo ligero antes de partir? - le preguntó a la Bellerose aun manteniendo el cálido abrazo. @ Helene Eloise Bellerose
  6. Leonid El brillo cegador solo fue obnubilado por el tremor de la tierra al quebrarse. Ya no había nada que sostuviera al mago firme y erguido, caía dentro de en un vacío luminoso que no era menos amenazante que el desplome mental que conmovía al pelirrojo y lo arrastraba a un profundo sentimiento de desesperación. No tener control lo aterraba. Leonid no pudo asegurar por cuanto tiempo cayó, en su confundida mente la caída duró una eternidad pero por otro lado el pequeño resquicio de raciocinio que aún se aferraba en él le indicaba que era todo lo contrario, apenas solo unos segundos. Sintió el suelo bajo sus rodillas y sus manos pero no podía verlo, el resplandeciente blanco dio paso a la más cerrada oscuridad. Enterró sus dedos en la superficie, sintió la humedad y los granos de la tierra y por alguna razón aquella sensación lo apaciguó. Se incorporó con torpeza completamente ciego mientras su agitada respiración se acompasa a la completa calma que lo rodea. Inspiró el helado aire de aquel lugar y el único dejó que pudo distinguir fue el de la humedad ¿Donde estaba? Llevó la mano que tenía libre hasta la altura de sus ojos y la agitó pero solamente sintió el aire frío en el rostro. -Lumos - susurró desarmonizado con el silencio imperante, esperanzado de que la magia le devolviera la visión pero no funcionó. ¿Dónde estaba? Nuevamente la pregunta encabezó sus inquietudes pero pronto se transformó en ¿Donde esta el resto? Helene fue lo primero que pareció desequilibrar el temple que parecía estar recuperando desde la caída ¿Donde estaba? Y como si los dioses del mundo que planeaba destruir decidieron ayudarlo una luz a un par de metros a su izquierda se encendió. Pronto el tenue brillo de cientos de rostros espectrales se iluminaron en todas direcciones y el mundo recuperó el sonido que contenía. Sus compañeros de la Orden se encontraban entre ellos, distinguió a Rory el líder que en ese momento era cuestionado por el resto que parecía estar tan perdidos como el cosaco con aquel lugar. El ojiazul distinguió a la francesa entre ellos y parte de su temor se desvaneció frente a una oleada de alivio al verla bien, quería asegurarse de aquello, hasta el momento no pudieron intercambiar palabra alguna pero como si el destino quisiese seguir manteniendo eso, el centar de espectros que deambulaban por aquel extraño mundo rodearon el pequeño grupo de magos y entonaron en una sola voz una sentencia de culpa para la Orden. Una serie de imágenes se desencadenó incontrolable e inesperada como los ríos de la montaña durante el deshielo en la cabeza de Leonid, recuerdos que prefería olvidar, las pesadillas que lo perseguían durante las noches y la culpa que mortificaba gran parte de su vida. Su etapa dentro de los mercenarios volvió a abrirse frente a él y todo aquello de lo que se arrepentía lo aturdió, lo consumía, sintió el amargo sabor de la bilis en la boca manifestando físicamente aquel malestar que lo conflictuaba internamente. No entendía cómo, pero sabía que aquello lo desencadenaron los espectros que los rodeaban ¿Serían sus fantasmas del pasado? ¿El dolor, la pena, la vergüenza de todos ellos? Rory y una bruja fueron los primeros en enfrentarlos, con palabras reconocieron sus errores y los de la humanidad pero también sus deseos de superarse y enmendar lo incorrecto, la redención… de nuevo aquel concepto, lo que el cosaco buscaba desde que puso fin a la turbulenta etapa de su vida. Y fue ese deseo de redención lo que lo obligó hablar, borrando aquel embargador sentimiento que lo oscurecía y lo inhibía, el cosaco no era muy hablador pero con pocas palabras lograba hacerse entender, no necesitaba mucho. -Cometí muchos errores que me perseguiran eternamente, vergüenzas que me acompañarán toda la vida y son acciones que constituyen al mago que ven en este momento, pero no es lo único que me define… estoy dispuesto a redimirme, compensar el daño que pudiera haber hecho, enfrentar los fantasmas del pasado mientras escribo una nueva historia donde habré aprendido de los errores cometidos, siguiendo lealmente los ideales de la Orden del Fénix y dispuesto ha realizar sacrificios en defensa de su causa - El pelirrojo finalizó aquel impulso de hacer escuchar su voz no solo para los espectros, sino para sus compañeros y sobretodo para sí mismo, una promesa de cambio. Se volvió hacia Helene, recorrió la poca distancia que los separaba y tomó con suavidad su brazo derecho -¿Estas bien? - preguntó preocupado mirando a los ojos a la bruja, aliviado de estar a su lado.
  7. Leonid La francesa no tardó en despejar la curiosidad del ruso confesandole como su vida desde el inicio la condujo aceptar aquel nuevo desafío. Leonid jamás interrumpió mientras la castaña relataba su historia, dejó que desahogara su pasado y le revele aquella nueva faceta que hasta el momento le era desconocida, tal y como ella había hecho en aquel desayuno en la helada Siberia unos días atrás. Pese que ambas historias se desarrollaban en dos universos completamente ajenos uno del otro, el mago no podía dejar de notar la similitudes que como hilos tenues, casi invisibles ligan en varios aspectos sus pasados. Ambos debidos a sus contextos familiares se vieron empujados a buscar un cambio, una mejora, una solución para los problemas contra los que luchaban diariamente. Y esa oportunidad, ese salvavidas en un mar tormentoso lo encontraron dentro de un grupo ajeno hasta el momento para ellos pero dentro del cual con el tiempo se sintieron tan parte del mismo como si de su familia se tratase. Salvando las distancias de que en el caso de Helene era una organización que buscaba el bien de todo el mundo mientras que los mercenarios que aceptaron al ojiazul solamente velaban por sus propios intereses. Pero aún así el vínculo que se forja bajo el fuego del riesgo y el martilleo constante del peligro era más fuerte que el acero, y esa fraternidad volvía profundamente dolorosa la pérdida de un compañero en combate. Apretó la mano que sostenía entre la suya en silencio para cuando la bruja llegó aquel punto del relato y notó como esa remembranza hacia mella en su voz, dándole a entender que la entendía perfectamente y que lo sentía. Y para el final del relato de su novia, aquellas historias tan disímiles pero a la vez similares se entrelazan en Inglaterra dando inicio a una nueva. El cosaco sonrió al escuchar aquello - Fue lo mejor que me paso hasta el momento - le correspondió aquella confidencia. Apartando su trago casi acabado a un lado para ganar un par de segundos más, Leonid procesó la invitación que la francesa dejó sobre la mesa. ¿La Orden del Fénix? ¿El?, no era una decisión sencilla pero algo de lo que había dicho la Bellerose hacía unos instantes le ayudó a escoger, la redención. Era el momento de dar vuelta la página y comenzar de nuevo. -Me encantaría - Respondió, feliz de haberla conocido. Minutos más tarde después de haber pagado por los tragos, el mago y la bruja aguardaron bajo la sombra de un Gandaria junto a la calle la llegada del transporte que los llevaría hasta el Valle de los Rubíes. Un viejo Volvo Titan pintado de celeste con zonas donde claramente la pintura se había descascarillado por el pasar del tiempo se acercó a una velocidad inesperada hasta ellos. Leonid se apresuró a hacerle señas antes de que siguiera de largo y con un fuerte chirrido el camión detuvo a cero su marcha frente al par de magos. El pelirrojo susurró una maldición en ruso mientras se acercaba junto a la castaña a la parte trasera del remolque del camión cubierta por un toldo blanco que hacía de techo para cubrir del sol y la lluvia a los pasajeros. Ingresó primero y le tendió una mano a la francesa para ayudarla a subir, dentro al remolque había sido modificado para transportar personas, dos largos bancos de madera cubrían las laterales y un tercero más corto ocupaba la parte delantera - Será mejor que nos sentemos rápido si no queremos salir volando cuando esto arranque - se obligó a sonreír mientras se sentaba cerca de la entrada y sacudía un poco el polvo del banco a su lado para que se sentara la francesa - Al menos llegaremos rapido - le sonrió mientras el resto de los pasajeros, una decena, observaba extrañado a los dos únicos extranjeros en aquel camión. @ Helene Eloise Bellerose
  8. Leonid Sonrió al ver como la francesa lidiaba con facilidad al insistente vendedor ambulante, mientras observaba cómo el hombre se alejaba tras otra pareja que disfrutaba su almuerzo bajo la sombra que ofrecía el alero del restaurante, replicó a la bruja con una sonrisa - Pues manejaste la situación con una diplomacia sorprendente, yo no hubiera sido tan educado - se sinceró antes de darle otro trago a la dulce bebida. -Claro amor, lo que sea - se apresuró a responder cuando la castaña decidió confesarle algo que al parecer llevaba un tiempo rondando en su cabeza. Inmediatamente la atmósfera de relajación que el pelirrojo experimentó momentáneamente tras el encuentro con el vendedor se transformó completamente. Instintivamente tensó todos los músculos de su cuerpo, se irguió derecho como una flecha en su asiento mientras sentía como un nudo de preocupación comenzaba atenazar su garganta al escuchar el relato de la Bellerose. No le gustaba el rumbo que aquello estaba tomando, Leonid podía casi sentir un paralelismo con la experiencia que él mismo le reveló recientemente a la bruja, quería detenerla, decirle que se alejara de aquellas personas pero algo lo detuvo, algo en su interior sabía que aquella situación poco tenía que ver con la que los había arrastrado hasta el otro extremo del continente. ¿La Orden del Fénix? La sorpresa de la revelación se debió dibujar en el rostro del ruso, jamás hubiera esperado recibir aquella noticia por parte de su novia. Una mezcla de asombro y orgullo se extendió por el interior del mago mientras calibraba aquella nueva información, conocía perfectamente la misión de aquel grupo británico. Fundando por el legendario Albus Dumbledore, la organización fue la resistencia que se opuso al avance del que no debe ser nombrado y su hueste de mortífagos y que en la actualidad pese a que las principales figuras ya no estaban, la Orden se mantenía activa defendiendo sus principios. -¿La Orden? - fue lo primero que el cosaco logró articular mientras salía del estupor que la noticia le generó - La conozco si…. pero… wow - por un momento el ojiazul se quedó sin vocabulario en el repertorio - Eso es grandioso amor - fue capaz de sincerarse mientras el habla comenzaba a regresar de a poco al ruso. -Wow, la mujer que amo es una heroína - sonrió mientras estiraba su diestra por sobre la mesa para tomar la de la bruja - Estoy muy orgulloso cariño, un poco preocupado también debo admitir - rió un poco Leonid mientras acariciaba con cariño la mano que le sostenía. -En fin, bueno supongo que no puedes hablar mucho más sobre lo que hacen y lo entiendo perfectamente, pero bien sabes que tienes mi apoyo total para lo que necesites, lo que sea ahí estaré - afirmó a la francesa. Ella ya había demostrado su compromiso con él, lo había acompañado hasta aquel infierno verde para que no estuviera solo y el pelirrojo estaría eternamente agradecido por ello, ahora era el momento de que el mago dejara en claro que estaba dispuesto hacer lo mismo por la mujer que amaba. -¿Siempre tuviste ese anhelo o interés de unirte a la causa de la Orden? ¿O fue algo espontáneo al llegar a Inglaterra? -Leonid decidió preguntarle a la bruja, ansioso por conocer un poco más de aquella nueva faceta de su novia que hasta el momento le era ajena. @ Helene Eloise Bellerose
  9. Leonid El viento sacudía con fiereza helada la ropa del mago, podía sentir sus garras atravesar las varias prendas que llevaba puestas mientras aguardaba junto al pequeño grupo a que la aventura diera inicio. El ruso fue uno de los últimos en llegar, fueron las dudas de verse involucrado en una historia de la que se había perdido los primeros capítulos, las que lo retuvieron. Era el nuevo, el novato, el recién llegado y todo aquello era un combo que normalmente impiden abrirse y sentirse cómodo desde un principio frente a la nueva dinámica, le faltaba aún ese sentido de pertenencia y familiaridad que compartían todos sus compañeros en aquella misión. Su vida se vio envuelta en cambios radicales en el último tiempo, básicamente todo le era algo novedoso y pese a que se consideraba un hombre práctico no podía negar que todas esas nuevas sensaciones resultaban un poco desgastantes tanto física como mentalmente. De todas formas aceptó la invitación que la Orden del Fénix dejó sobre la mesa, decidió que aquel momento era igual de propicio que cualquiera para dar sus primeros pasos y demostrar su compromiso con la causa que la organización defendía. Había encaminado su destino y estaba dispuesto a afirmarlo con hechos. Asintió en silencio reafirmando su decisión de formar parte de aquello cuando Benjamín ofreció la oportunidad de salirse si alguien no se sentía del todo preparado. Leonid escogió una intensa y desafiante bienvenida como su iniciación dentro del bando, de eso no había dudas, desatar el Ragnarok era una locura y el pelirrojo estaba dispuesto hacer su parte en el apocalipsis que estaba por dar inicio. Observó nuevamente a sus compañeros, sus rostros le resultaron desconocidos, no conocía sus nombres, desconocía sus orígenes, no podía descifrar lo que pudiera estar pasando por sus cabezas en aquel momento, pero una presencia le hacía sentirse no del todo fuera de lugar en aquel pelotón. Helene, la bruja que lo rescató del oscuro mundo por el cual deambulaba sin rumbo, se encontraba allí. Durante los últimos meses la relación que comenzaron a edificar entre ambos se fue curtiendo frente a los distintos embates y dificultades que tuvieron que arrostrar. Pero resultaron fortalecidos y para el cosaco no había persona más importante en su vida. La luz danzante y cambiante del Bifröst, el puente de luz con los siete colores del arcoiris relucía con intensidad frente a ellos, era el único camino que los llevaría al Ragnarok. En el otro extremo, antiguas y desafiantes se alzaban las Puertas de la Desolación, su primer desafío, la primera barrera que debería saltear. La adrenalina comenzó a correr con vigor por las arterias del mago, despertando sus ansias de combate, ocultando las tribulaciones bajo un manto de osadía. Aferró su varita con fuerza, estaba listo.
  10. Leonid El calor y la humedad de la capital Birmana era un gran contraste con el clima que dejaron atrás en Siberia pero no era algo que el pelirrojo no hubiera experimentado antes, no sería su primera vez en el monzónico Sudeste asiático. Al menos en aquella ocasión no parecía que fuera a llover en el futuro próximo, el sol calentaba con fuerza el pavimento de las calles levantando una cortina vaporosa de los charcos de agua de lluvia que seguramente se formaron durante la noche. La dulce humedad de Naipyidó era un acompañante constante, Leonid podía sentir su holgada camiseta de manga corta pegotearse sobre su cuerpo mientras el sudor le corría la espalda. La ciudad se encontraba en el medio de un valle, rodeada por altas montañas cubiertas de impenetrables junglas que impedían al viento descender y traer un poco de frescor a la bulliciosa capital. -¿Cómo está la bebida? - levantó la vista hacia la bruja que se encontraba sentada del otro lado de la pequeña mesa circular que compartían. Decidieron parar en un pequeño restaurante en una de las calles principales de Naipyidó para refrescarse un poco y ultimar los detalles de sus siguientes pasos en Myanmar. Leonid le dio otro trago al helado jugo de frutas tropicales que pidió para aliviar un poco el calor que sentía, seguía pareciendo una infusión demasiado dulce pero con cada trago que daba su paladar se acostumbraba al azucarado néctar. -Cariño ¿Podrías comunicarte con la Embajada Francesa? - Era necesario que contaran con algún lugar seguro a donde recurrir si las cosas se complicaban demasiado, el ruso no había querido llevar a la bruja en aquel viaje pero desde un principio supo que aquello sería imposible, la Bellerose se mostró firme en sus intenciones de acompañarlo y cuando la castaña estaba decidida en algo, no existía forma de impedírselo. -¿Podrían….. - se interrumpió al pasar una ruidosa motocicleta junto a ellos - ¿Ofrecernos una vía libre para salir del país? ¿Para nosotros y para la familia? - Una vez lograran contactar con Aung en el valle de los rubíes tendrían que apresurarse en abandonar aquel país agitado por un golpe de estado. Leonid le prometió al minero y su familia la oportunidad de comenzar una nueva vida lejos del caos y el desorden que reinaba en Myanmar, quizás hasta podrían darles un estatus de refugiados en Francia pero eso dependería de las habilidades diplomáticas de la francesa. -Van Kraiser y sus hombres llegaran mañana, tenemos que actuar rápido - @ Helene Eloise Bellerose
  11. Bueno tratare de contestar los debes este finde, anda a saber que sale 👽

  12. It's official;  Back home baby💥!!

    1. Ada Camille Dumbledore

      Ada Camille Dumbledore

      *le arranco una pluma y huyo*

    2. Benjamin Karkarov

      Benjamin Karkarov

      Welcome to the jungle!!!!

    3. Mica Gryffindor
  13. Leonid La intensidad de la reacción espontánea de la semiveela lo tomó por completa sorpresa, hasta el momento su novia se había mantenido en silencio y completamente imperturbable mientras digería el amargo relato que injustamente le compartió, pero algo la hizo despertar del estupor y ese fiero temperamento francés mezclado con su herencia mágica pronto inundó la pequeña cocina. Leonid dejó que se descargara, que desahogará el agrio plato que le sirvió en aquel desayuno, tenía todo el derecho de estar furiosa, lo que acaba de contarle no era algo fácil de procesar, ni él terminaba de hacerlo después de tanto tiempo. El pelirrojo se preparaba para fortificarse, se mentalizó en esperar el rechazo, sentir las tenues notas de la decepción entre la estridente furia, pero nada de eso sucedió. La Bellerose se encontraba dolida, lo podía leer en sus gestos, en su voz quebrada, pero no encontró el temido rechazo que esperaba. Al contrario, el nivel de comprensión y apoyo que la ojiazul demostró en sus sentidas palabras fueron superiores a la propia aceptación del oscuro pasado que cargaba sobre sus hombros. En tan solo unos minutos la francesa comprendió a la perfección lo que el mago era incapaz de ver, la redención. La culpa que lo acompañaba diariamente le impedía ver otra cosa, le negaba el propio reconocimiento de sus intentos de alejarse del camino que le avergonzaba, de percibir el nuevo hombre que era, que se formó a partir de aquel oscuro pozo en el que se vio sumido durante la adolescencia. El no era un mal hombre y tenía que empezar aceptarlo sin olvidarse tampoco de todo el trayecto que recorrió para alcanzarlo. La idea se le hacía algo novedosa, pero muy en fondo el ruso sabía que aquella verdad ya la conocía. Aún así fue la persona que tenía enfrente, la mujer que amaba, la responsable de rescatar ese reconocimiento de entre la confusión y el dolor que lo asolaban y no podía estar más agradecido de tenerla en su vida. Fue el dolor de sus últimas preguntas lo que lo hicieron levantarse y remover todas las falsas barreras autoimpuestas para mantenerse alejado y por lo tanto no dañarla. Rodeo la pequeña mesa y fue hasta la ojiazul, sujetó con suavidad sus muñecas mientras mantenía sus ojos clavados en los de la castaña, para que pudiera leerlo como solo ella podía. -Te amo - dijo con una seguridad hasta el momento ausente en aquella mañana - No sabes cuanto, jamás sentí algo semejante a lo que siento por tí y te necesito… eres lo más importante que tengo y no me quiero alejar de tí y de todo lo que hemos construido juntos, no podría… siento estar haciéndote pasar por esto en nuestras primeras vacaciones, tendría que hacertelo hecho saber antes, pero fui un cobarde, tenía miedo al rechazo, a que me miraras con desprecio o temor y por esto último también te pido disculpas, no pude estar más equivocado - terminó de confesar mientras sus manos se deslizaban lentamente hasta tomar las de la bruja entre las suyas. -Pero una familia en Myanmar necesita mi ayuda, si Van Kraiser y su gente los encuentran, los masacraran, debo ir, tengo que sacarlos del país a ellos y al rubí que tienen, no puedo fallarles - le explicó esperando que ella fuera capaz de comprender - Era mi plan para poder escapar al fin de esta mafia, el rubí, un sangre de paloma como jamás visto, suficiente dinero para poder sacar a mia familia de Rusia y ponerlos seguros al otro lado del mundo y ayudar también a esa familia de mineros a salir de un país inestable y corrupto, Van Kraiser y su organización tienen que caer, necesitamos exponerlos, amor, no me puedo quedar de brazos cruzados - el ruso no podía dejar escapar aquella ocasión, una luz de esperanza al final del túnel, la oportunidad para construir una base firme a partir de la cual poder edificar una nueva vida y la bruja que tenía delante era el motivo para alcanzar aquella meta, se lo debía, era la compañera que escogió para comenzar esa nueva etapa, no podía fallarle. @Helene Eloise Bellerose
  14. Bueno mis motivos por los que me uní al club no son tan llamativos xD, lo hice porque me llegó la invitación y de arriba hasta un rayo jajajajajajaja. La verdad ni idea de como se juega al Quidditch en versión foro, se que es muy popular entre muchos usuarios pero la verdad nunca se me dio por conocer más ni tampoco se dio la charla con algun otro usuario que si participe o participara a este juego, asi que voy completamente ciego e ignorante con esta faceta del foro, bueno siendo sincero con muchas otras también pero lo que importa aca al menos es el Quidditch jajajaja. Se, no es la entrada mas motivadora lo siento pero es lo que me pasó jajajajajajajaja. Saludazos!
  15. *lo llena de plumas*

    Qué bonito te ves de pollito 🥰

    1. Mica Gryffindor

      Mica Gryffindor

      Ahora que responda la encuesta del club de quidditch xD

    2. Syrius McGonagall

      Syrius McGonagall

      Basta me vas hacer sonrojar 🤣🤣🤣🤣 pero es bueno volver a casa, asi que preparos xD. // Ya voy a contestar, lo iba hacer este finde pero ni toque la computadora jajajaja

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.