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Gabriel W Diggory

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Acerca de Gabriel W Diggory

  • Cumpleaños 20/12/1991

Profile Information

  • Género
    Male
  • Casa de Hogwarts
    Hufflepuff

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    2
  • Rango Social
    Unicornios de Bronce
  • Galeones
    5645
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Trabajo
    0
  • Escalafón laboral
    Sin información
  • Raza
    Humano
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    60
  • Puntos de Poder en Criaturas
    20
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    10 a 200
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Conocimientos de Maldiciones
    Encantamientos
  • Medallas
    10000

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Apprentice

Apprentice (3/14)

  • Dedicated Rare
  • First Post Rare
  • Collaborator Rare
  • Week One Done Rare
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90

Reputación comunidad

  1. La invitación me había sorprendido, recordaba a la bella joven que me había pedido ayuda en la Luxure para que cargara con su amiga desmayada. Luego de eso habían pasado cosas. Lo que nunca hubiera pensado entonces que me encontraba ante una alta mandataria francesa. Oh la la, pensé divertido mientras giraba en mis manos la invitación, era de verdad, no cabía dudas, que sorpresa más extraña en realidad, pero agradable. Me preguntaba si la bella Lady iría. Nuestro último encuentro había sido ¿infortunado? Bueno, ¿cómo se describe que a uno le dejen desnudo frente a la mujer que le gusta? Al menos no con una tosí ahogándome con la taza de café al pensar en aquella idea. Mi simpático portero me había dicho que la niña era algo de una de las socias propietarias de mi edificio. Ya hablaría, cuando la encontrara, con su madre. Pero ahora era otra cosa lo que me ocupaba, revisé el vestuario que mi elfo había elegido ese día para mí, cóctel, vaya lujo, me había rebajado la barba para no parecer un pordiosero. El cabello no lo recortaría, solo lo peinaría con algo de más esmero y magia. El traje negro constaba de tres piezas, pantalón saco y chaleco, me parecía extremadamente formal que los botones fueran forrados, pero según mi elfo se usaba y el detalle del borde del bolsillo rojo, a juego con mi corbata que lucía como una llamarada de fuego sobre una fina camisa blanca era como para sentirme un modelo de línea. Zapatos clásicos era lo único que Kato me había permitido elegir. Un elfo que supiera de moda era útil, pero molesto. —Se trata de la Embajada Francesa —había repetido como mil veces —su tío estaría orgulloso igual que su padre —ahí me arrancaba un gruñido grosero. Finalmente la idea era ir en mi Nimbus 3000, otro grito en el cielo de mi elfo. Elevé una ceja. —¿Y cómo diablos se supone que llegue hasta este lugar? —pregunté mientras le sacudía en la cara la invitación en el llamativo castillo. —Kato lo llevará —dijo con cordialidad el elfo tomando la invitación, leyéndola, bendito el día en que se instruyó a los elfos y tomándome segundos después de la muñeca desaparecíamos en forma conjunta hacia el lugar en cuestión. —Cuando el amo me necesite Kato regresará por él —y me sonó a una madre dejando a su niñito en la fiesta de la escuela mientras me tendía la invitación y tras yo tomarla él desaparecía. No sé por qué pensaba que no podía aparecerme solo, había aprobado dolorosamente ese examen y el de vuelo, maldición. Y no pensaba emborracharme, o eso creía. Caminé observando a mi alrededor, las mujeres lucían un más bellas que otras y sus escotes, delanteros y traseros, madre mía. Lástima que ninguna lucía sus piernas, me hubiera encantado verlas pero supuse que eso implicaba la ropa de cóctel, una pena, aunque ¡lo que veía! Mis ojos se fueron unos segundos tras una espalda más que reveladora, una corta cabellera rubia dejaba ver más belleza que de la Luna a la Tierra.
  2. Lady apenas había ingresado al departamento, me daba más vergüenza lo desnudo del lugar que el mío propio. Sonreí con cierta vergüenza y llevé una mano a mi nuca, rascándome con pena al escuchar, aún con la otra mano sosteniendo la puerta del departamento. —Bueno el tiempo es relativo —comencé a responder a la bruja, sintiendo que quizás me había pasado un poco pero un huracán en tamaño niñita apareció de repente y dio un salvaje y certero tirón a la toalla que me envolvía. —¡Por Merlín! ¡niña! —grité dirigiéndome a la pequeña figura que se alejaba corriendo hacia el ascensor con mi toalla tras un ¿matanga dijo la changa había dicho? Y en ese momento caí en la cuenta, mi trasero estaba expuesto hacia Lady. Por los mil demonios del inframundo, pensé mientras bajaba las manos al frente o atrás ¿qué me tapaba primero, giré más mi cabeza que mi desnudo cuerpo, una mano delante mientras dudaba si cerrar la puerta quedando como había venido al mundo frente a la bella Luxure. La bruja estaba de espaldas a mí, tendiéndome su capa, la cual, tras cerrar la puerta, acepté para cubrirme. —Gracias, yo, en verdad no sé de dónde salió, dame un minuto —me dirigí hacia la habitación donde había dejado mi ropa, esperando poder vestirme y así estar presentable. Me apresuré a ponerme los boxers negros, un pantalón sport beige, mocasines claros y una chomba negra, no era mi mejor look, pero era mejor que el que la joven Lady había apreciado minutos antes. Doblé su capa y volví a la vacía sala esperando no se hubiera ido. —Te pido disculpas, no sé de dónde salió esa niña, puedo hacer limpiar tu capa y hacértela llevar —tampoco era que no estuviera limpio, pero no sabía si ella querría usarla de nuevo luego que me cubriera mis partes pudientes. @ Malum Luxure @ Leslie Ashryver PB
  3. usted me deja y luego vuelve...espero que me escriba

  4. FORMULARIO: Nick del usuario: Gabriel W Diggory Id: 120042 Link a la bóveda del usuario: https://www.harrylatino.org/index.php?showtopic=112242 Galeones a depositar: 200 G [pensé eran más]
  5. Salía del baño listo para enfrentar la jornada de arreglar la casa, miré para todos lados mientras me secaba el cabello con una de las toallas solo para descubrir que Kato debía haber regresado a la Mansión Diggory. Lástima, fue mi pensamiento mientras sonreía divertido, el elfo hubiera vuelto a poner el grito en el cielo. El desayuno estaba sobre una bandeja a los pies de la cama y al otro lado de la misma acomodada mi ropa. Busqué al elfo en su habitación, pero no estaba allí, ni en la cocina, que seguía tan desarmada y vacía como cuando había llegado, vaya, lo único mejorado era mi perfil tras la afeitada y mi cuerpo más relajado por la ducha. Me giré para desayunar y vestirme cuando el sonido de un par de golpes sobre la puerta me sorprendió. ¿Sería la dueña de casa? Me apresuré a envolver como pude la toalla en la cintura y me acerqué, entreabriendo apenas, podía ser un descarado pero tampoco que le fuera a dar un espectáculo de gratis, por nada, no quería me odiara, más luego de su opinión vertida el día que me mostrara el departamento. Claro que también podía ser el simpático de McKinnon, tal vez traía el periódico de la mañana. Si hasta era para reírme de mis propios chistes. Más la sorpresa hizo que abriera no solo los ojos sino totalmente la puerta al encontrarme al otro lado la más espectacular figura femenina que hubiera visto. —Lady —¿cómo hacía para lucir tan bella hasta en ropa muggle de la más comunarda? —que sorpresa, pasa ¿ha ocurrido algo? —pregunté sinceramente preocupado, verla así tan de civil y con esa expresión que se me hacía de preocupación en su rostro me había dejado más que perplejo y preocupado. Tan perplejo y perdido que había hecho pasar a la más bella de las mujeres a una sala vacía y conmigo casi en pelotas, vaya caballero había resultado y no caería en la cuenta de ello hasta unos segundos después, mientras que lo que no se cayera fuera la toalla, todo bien. @@Lady Luxure Grindelwald
  6. Dormir en una cama prestada estaba bueno, dormir en la propia era mejor, no corres el riesgo que llegue un marido o novio celoso a querer cruciarte, con suerte, si no escapaba un avada de su varita ofendida. Eso pensaba mientras tirado en la cama observaba el techo luego de una noche tranquila tras una deliciosa velada en privado. ¿Había algo más privado que la intimidad de mi propio departamento? Pues sí, lo bueno de las creaciones muggles que cambiaban una H por una M. Pero ya era hora de levantarme. --¿Kato? --pregunté mientras me sentaba en la cama y el elfo aparecía con un sonoro crack. --Kato ha preparado el desayuno para el amo Gabriel, pero el amo Gabriel haría bien en poner algo más que una cama en su casa, Kato va y viene desde la Mansión Diggory con todas las cosas. Eficiente pero protestón pensé mientras sonreía divertido. El elfo tenía razón, solo su cuarto estaba totalmente amoblado, por lo que sospechaba, ya que le había dejado total libertad, por mi parte solo había traído las cosas para llenar el botiquín del baño, colonia, crema de afeitar y lo indispensable para asearse. Las tandas de ropa iban y venían de una silla a la Diggory y es verdad, solo una cama bueno, no. --Vamos Kato, no solo la cama, ¿no te agrada ese espejo de pared a pared que hice instalar? --el elfo resongo girándose para ver el mencionado espejo y resopló de nuevo. --Kato traerá el desayuno a la cama al amo. --Perfecto, mientras me higienizaré y luego de enviar unas cartas me ocuparé de decorar el departamento, aunque sería algo simple, mesas, sillón, sillas, no sé, bueno, ya se me ocurrirá algo --dije mientras me ponía en pie y el elfo volvía a protestar por la falta de ropa. --¿Y la cocina? el amo pretende que Kato muera entre una y otra casa --protestó mientras cerraba los ojos provocándome al risa. --Y la cocina Kato, no olvidaré la cocina --prometí mientras entraba a darme una ducha y tras verme en el espejo del botiquín, cepillo dental en mano pensaba que una leve rasurada para emparejar vendría bien. El agua bullía en la ducha mientras tanto.
  7. No podía negar que me había sorprendido para bien, escucharla reír como hacía tiempo no la veía hacer era casi como un bálsamo para el alma. La había visto feliz en su cumpleaños y luego se había mostrado tan fría y lejana. Había veces en que sentía que podíamos ser los mejores amigos y otras en que, en parte por mis desapariciones, parecíamos dos extraños desconocidos. Más sus palabras y que me llamar su dulce fantasma era una magnífica señal, si es que yo las lograba interpretar en su justa medida. La tomé mejor de la cintura cuando se colgó casi de mi cuello y no pude evitar reír. Disculpe, disculpen, iba repitiendo a nuestro paso, estaba seguro que la mayoría iban a pensar que ya nos habíamos pasado en la degustación y estábamos ebrios. Quizás yo lo estaba pero por el aroma de sus cabellos y su piel mientras parecíamos una peonza dando vueltas a lo loco hasta una mesa con copas, botellas y platos con bocadillos. —Tinto, malbec —agregué mientras tomaba asiento como ella me lo indicaba, la seguí con la mirada mientras se movía como una experta eligiendo la botella y la copa para la bebida elegida. Sonreí divertido ante su gesto de picardía y se me aceleró un poco el corazón y todo mi cuerpo reaccionó al colocarse casi entre mis piernas. Dos podían jugar el juego de las travesuras. Me incliné hacia adelante para tomar el bocadillo de queso que me ofrecía y mientras lo hacía acerqué mis labios a su oído. —Aunque esta variedad marida mejor con un sabroso trozo de carne —me enderecé y poniéndome de pie, me acerqué a ella, extendiéndome para buscar por su costado un trozo de fiambre de la barra, casi rozándola y se lo ofrecí mientras volvía a tomar asiento —¿gustas? No era un experto en bebidas, pero los viñedos de la familia de mi madre habían sido mi lugar de juegos y sí había prestado algo de atención a lo que mis abuelos y sus empleados me contaban. A estas alturas en realidad era lo que menos me importaba, apoyé la copa unos segundos en la barra y acomodé los cabellos de Lady tras su oreja. —Parece que nuestro baile hasta aquí desacomodo tu cabellera —dije sonriéndole luego de mi gesto hacia ella mientras volvía a estirar mi brazo para tomar la copa volviéndola a rozar. —Lo disfrutas ¿verdad? —pregunté mientras llevaba la copa a mis labios para probar el líquido de un color oscuro intenso. El aroma frutado como a cerezas y ciruelas se mezcló con el perfume de Lady en mi olfato y el sabor con notas dulces sedosas me hicieron pensar en cómo sabrían sus labios. @@Lady Luxure Grindelwald
  8. Me sorprendió el giro de su actitud, aunque no podía negar que para bien, no estaba seguro si eran correctas hasta ahora mi vida no había sido precisamente lo que había manifestado segundos antes, pero era eso lo que planeaba desde que había finalizado mis estudios hacía algunos años. Que no se daba, no se daba, eso era seguro, pero no era el mismo picaflor de entonces, aunque no fuera de hierro. —Llegado el caso ella tendrá que decirlo, no soy monedita de oro, pero sí al fin llega una mujer que quiera que esté para siempre a mi lado ten por seguro que es lo que buscaré, estar para ella y hacerla feliz, en todos los sentidos. La miré a los ojos y luego la copa que me extendía en señal de brindis y le correspondí. —¿Acaso hay otra manera de divertirse que no sea de buena manera? —reí mientras entrechocábamos las copas y me incliné hacia ella susurrándole al oído —conmigo siempre es de la mejor manera. Disfruté de esa sonrisa que se dibujaba en sus labios mientras se disculpaba y negué con la cabeza. —My Fair Lady, no tienes por qué disculparte, ya habrá tiempo de que me expliques qué aqueja a tu corazón, ahora —me acerqué a ella y la abracé por la cintura como si la fuera llevar a bailar [/i]—¿una nueva danza o degustamos vinos hasta que el paladar nos pida otros sabores? [/i]—aunque dudaba que ni el mejor aroma se sintiera como el de sus cabellos ni a mi paladar hubiera algo más dulce que su piel. @@Lady Luxure Grindelwald
  9. Salí de la ducha secando el cabello alborotado, agradeciendo que si hubiera toallas en el lugar. Definitivamente me iba a quedar y dar el toque personal al departamento, nada muy elaborado en realidad. --Kato --lamé e inmediátamente mi elfo se apareció en el pasillo frente a mí. --Amo Diggory --dijo bajando la cabeza al verme sin ropa, cosa que me asombraba hasta para un elfo. --Llámame Gabriel, Kato, lo hemos hablado mil veces, trae mi ropa aquí y tus cosas, nos mudaremos un tiempo a este departamento, avísale al tío Amos y --dudé, no, si mi tío le quería avisar a mi padre que lo hiciera por su cuenta, luego le mandaría una lechuza a mi madre --rápido, la ropa de anoche está hecha un desastre, trae al menos lo básico, para empezar luego veremos que más. El elfo desapareció y me dirigí a la kitchenet, debería llenar la heladera y la alacena con algunas provisiones, por lo pronto había un par de vasos y la verdad hubiera estado bueno otra cerveza. El sonido de un carruaje me llamó la atención y me acerqué a la ventana que daba a la calle, parecía que McKinnon tendría una jornada movida, una muchacha acababa de llegar al edificio de departamentos y parecía dispuesta a quedarse porque venía con bastante equipaje. Obervé su trajecito de Beauxbaton desde arriba, parecía un pimpollo con ese sombrero. El crack de la reaparición de Kato me arrancó de la ventana. --Genial --el elfo había llegado con dos baules, el mío y el suyo --al dormitorio, debo buscar unos boxers y creo que por ahora podemos descansar, gracias Kato --dije dando una palmada en el hombro al elfo mientras arrastraba mi baul hacia el que sería mi cuarto --la otra habitación es toda tuya amigo --agregué --decora y descansa a gusto, mañana será otro día.
  10. No pude evitar sonreír con sus palabras, aunque nadie hasta ahora me había llamado fortachón como ella lo hacía. No negaba que mis prácticas de quiddtich y algún que otro deporte habían dejado algunas marcas en la formación de mi cuerpo, pero que me llamara de esa manera me hacía sentir diferente. —Lamento haber interrumpido tu descanso, gracias, por todo —dije observándola acercarse a mí y sostuve su mirada. Sí que era bonita y olía bien, esos ojos que parecían hacerle a uno una radiografía, la dejé acomodar mi ropa y mostré un gesto de disculpa en mi expresión, mezcla de haberla interrumpido y en parte por tener esa facha de loco. Creo que ahora entendía el por qué McKinnon me había mirado con cara de pocos amigos. Al menos en ella no había hecho el mismo efecto. —¿Decir bonita sonrisa es muy cliché verdad? —lo había dicho en voz alta como el más inexperto del mundo, ni que lo fuera genial, al menos ella me explicaba en ese momento sobre los vampiros. —Más que un donante he sido un bocadillo improvisado, que según ella le salvé la vida —me encogí de hombros, seguía siendo un ignorante en temas de vampiros y la pelivioleta frente a mí hasta había probado su dieta. ¿Dónde había pasado mi vida sin saber de esas cosas? Ah, sí, en camas de humanas o veelas. —Diez A, azúcar, allí estaré cuando me haga falta dulzura —repetí con tono jocoso, despampanante era muy distinta a las mujeres que conocía y el contoneo de su cuerpo alejándose era un regalo para la vista. —Con gusto, allí estaré y más presentable —dije mientras caminaba tras ella para despedirla más caballerosamente al menos, acompañándola hasta la salida, que de hecho ella conocía mejor que yo. Me quedé obervándola hasta que ella subió al ascensor y entré, empujando la puerta para cerrarla. —Bien ¿y ahora qué Gabriel? —me pregunté en voz alta mientras comenzaba a desabotonar la camisa y la terminaba tirando en un rincón de la sala mientras me dirigía hacia el baño. Tendría que llamar a Kato de eso no cabía dudas, necesitaba ropa, mis cosas, pero por lo pronto una ducha e irme a dormir pensé mientras dejaba los zapatos tirados en la puerta de una de las habitaciones y llegaba descalzo al baño, un pequeño espejo sobre la bacha me devolvió un reflejo algo patético, despeinado con una doble marca en el cuello, nada, demonios. Agua y a la cama, pensé mientras tiraba el pantalón fuera del cuarto de baño y abría el agua, tenía que pensar en cierta pelirroja, el problema bajo el agua fue que pasaban los rostros de las cuatro mujeres con que me había cruzado esa noche y aún sentía ganas de estampar mi puño contra la cara de cierto mago irreverente.
  11. La mirada de Lady pareció traspasarme y sus palabras no estuve seguro de si había dolor, desafío u otro sentimiento que no lograba identificar en su comentario pero su pregunta, tan directa era obvio que no la podría evitar. Respiré profundo, tratar estos temas hacían que no siempre uno saliera bien parado, desvié unos segundos la mirada, observando los grupos y parejas de personas antes de volver a tomar aire y verla a los ojos. Aunque sus palabras unas tras otras parecían que no me iban a dejar mucho lugar ni para responder, ni estaba seguro de que me oyera o le importara realmente. --No sé qué siente él o no por tí, solo digo que no me gusta para nada cómo te trata, no eres un trofeo, aunque cualquier hombre estaría orgulloso de ganar tu corazón y tenerte a su lado, incluyéndome --me mordí la lengua para no faltar el respeto ni lanzar un improperio --¿mi víctima? yo he sido la víctima de sus colmillos --gruñí a la vez que señalaba mi cuello donde lucía, bajo el cuello de la camisa, dos pequeñas marcas en paralelo. Ella solo se había dedicado a tomar de su copa y yo seguía con la idea de que solo quería reclamarme, pero sin entender aún bien el qué. ¿Le molestaba que no estuviera hecho para el compromiso? ¿O lo que ella llamaba mi "víctima"? nunca habíamos aclarado lo del beso que según ella había interrumpido en su mansión, claro que por el trato de amigas con Shelle no me cabía la menor duda que la vampira le habría narrado los acontecimientos cómo habían sido. Y allí dude ¿y si no le había dicho la verdad y por eso la furia de Lady? ¿Y si la bruja le había dicho que había sido yo quien había abusado de ella? No quedaba otra que aclarar eso con la susodicha. --No busco a nadie mujer --murmuré entre dientes, tal cual lo había hecho ella --y si buscara algo no sería diversión, sino ponerte un anillo y algo más --dos podían jugar ese juego --pero si quieres irte, bien por tí, disfruta de tu noche --mi tono de voz había cambiado entre molesto e indiferente, falsa muestra de lo que pretendía pero no era y me giré, dejando una copa vacía y tomando una llena de la bandeja del elfo, busqué a Shelle para que me explcara qué demonios le había dicho pero solo alcancé a ver puras cabezas castañas, rubias y azules y cuerpos arrimados como en una intimidad que yo no tenía, una pareja adentrándose al local pero no ubicaba la cabellera roja de la vampira. @@Lady Luxure Grindelwald @
  12. Puse los ojos en blanco al oír la pregunta de @ respecto a cómo había sido que la había llevado a la cama. Si he de confesar no era algo que me ocurriera seguido que quien llevaba a la cama, de la forma en que ella lo insinuaba, fuera a olvidarme, pero en este caso era claro el por qué de su falta de memoria. --En la Luxure, para el cumpleaños de Lady, usted se desmayó y la señorita Ada me pidió la ayudará, la cargué tres pisos para dejarla en la cama de uno de los hijos de Lady, creo que quizás por ello no le recuerda y sin embargo --me callé mientras ella se presentaba y tuve como un deja vú al extender mi mano hacia ella para hacer lo mismo. --Gabriel Diggory, su cena de las otras noches --sonreí divertido ante mi amnésica chupadora de sangre. --Deje de reclamarme por la compensación necesaria por sus acciones --dije mientras ella huia a besar a la recién llegada @@Lady Luxure Grindelwald.
  13. Definitivamente las referencias a que tomaba solo lo mejor me hizo pensar más que en la calidad de las bebidas y comidas que la bruja consumía en una advertencia por otra cosa. Bueno, ni pretendía “me tomaran” de nuevo, que no soy bar para vampiros, pero por otra parte jamás había tenido queja y me habían llegado hasta decir que era el mejor. Pero estaba seguro que decir semejante cosa no era empezar con el pie derecho así que solo sonreí ante el comentario. —No, yo no —dudé, no había tenido muchos encuentros por no decir ninguno con vampiros hasta esa noche por lo cual observé a la bruja con cierto asombro —creo que sigo siendo humano, el chocolate sabía a chocolate no a sangre y —me interrumpí cuando una figura apareció y se me fue de la mente el sabor metálico pero a la vez dulce de los labios de la vampiresa. El que había ingresado era el hombre de la seguridad y por un momento sentí que me hubiera descuartizado con la mirada. Otra sonrisa amable y dude entre observar las expresiones del veterano mago o las de la bruja bella, obvio es saber quién ganaba para deleitar la vista. Fruncí el ceño con su comentario, seguía la mala suerte, o quizás no tanto. —Pues tres pisos de diferencia no son tan malos —dije con tono resignado. —Mi magia y avisar de los invitados —repetí como niño bueno dando la lección. Reí con su humor, más que sanwich yo le diría pastel pero bueno si a la pelivioleta le gustaban los sandwichitos. —Vamos —dije poniéndome inmediatamente de pie y siguiéndola, la verdad no me había acabado mi cerveza así que llevé conmigo la botella. —Un gusto Señor McKinnon, soy Gabriel, el señor Diggory es mi padre —reí pero el chiste parecía no haberle hecho ni mella, allá él. En cuanto subimos al ascensor este se llenó del perfume de la bruja, no es que estuviera bañada en el aroma pero era como si el pequeño cubículo de metal tuviera el poder de amplificar el aroma de sus cabellos y hacer eco a nuestras voces. Apenas habíamos intercambiado palabras en el ascensor, ya en el séptimo piso saqué la varita del bolsillo de mi pantalón e hice que la puerta se abriera, tocándola con ella tal cual me había indicado. Observé el lugar iluminado por las luces que entraban por las ventanas, no se veía nada mal. —Por ahora creo que no lo ampliaré, no traeré muchas cosas y —me giré para verla, su perfil se dibujaba en el marco de la puerta al trasluz de la luminaria del pasillo, apunté mi varita y encendí las del departamento —¿gustas pasar? Me temo que no tengo tanto para ofrecerle como usted a mí pero —sonreí y pasé mi mano por los cabellos echándolos hacia atrás —¿qué piensa de los vampiros que me ha preguntado tantas veces si lo soy? –la verdad es que nunca había planeado convertirme en uno y confiaba seguir siendo humano a pesar de la mordida, claro que la pelirroja se había entusiasmado tanto clavándome sus colmillos que ahora, con tantas preguntas, ya hasta dudaba si seguía siendo humano. @@Alegna Black

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