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Eva Harton

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Todo lo publicado por Eva Harton

  1. Evan quito la vista de los espectros de hielo para ver a su compañero de cabello rubio y trenzado. La curiosidad marco sus facciones cuando escucho el acento de su voz. Tenia por seguro que varias nacionalidades habrían mandado a sus mejores hombres en busca de la piedra, pero aquel parecía muy entendido del lugar, había corrido al lado de ellos, sin mostrar miedo, como si supiera exactamente a todos los peligros que pudieran enfrentarse. Debía vigilarlo de mas cerca. Había dicho que no era un traidor, lo que justamente un traidor diría para que no ser el foco de atención. -Te pregunte tu nombre -Volvió a informarle con una mirada dura. El ambiente era frío, oscuro, nebuloso, lleno de peligros y las cenizas bañaban todo el suelo como si fuera nieve. La compañía de Evan no estaba colaborando como debería hacerlo, y el embrujo camaleonico estaba empezando a perder efecto. Se planteo abandonarlos cuando justamente, agazapado, escucho que Ivar le recomendaba ir a otro sitio. -Soy Seiret -Dijo la chica que los acompañaba, interrumpiendo la charla que nadie había iniciado- La próxima vez que me lances un hechizo sin mi consentimiento, deberás soportar una larga recuperación porque te... -No pudo seguir despotricando contra Evan cuando Ivar dio la señal para que se movieran. Evan y Seiret de inmediato corrieron tras en la dirección señalada, sin poder dejar de disfrutar la felicidad que les daba escapar de los hombres fríos. Los guardias seguían resbalando uno contra otros sobre el pozo de agua que Ivar les había convertido sobre el suelo, impidiendo que pudieran seguirlos. Sus aullidos de lamentos se sumaban a los continuos susurros que podían seguir escuchando. Evan estiro las piernas e intento correr mas rápido para pasar a Ivar y marcar el camino como el guía que era. -Fuiste muy inteligente -Coincidió la pelinegra hablándole en voz alta al nórdico, antes de mirar la extraña linea divisoria frente a ellos -¡Oh no! ¡Cuidado! -Advirtió la chica demasiado tarde. Los dos chicos cayeron por la pendiente de hielo. Evan sintió como su boca se llenaba de sangre al golpear de lleno contra el suelo cuando su cuida se detuvo. Instantáneamente miro hacia arriba para ver cuantos metros habían caído, pero no podía vislumbrar su posición anterior con la niebla y la oscuridad del nuevo lugar. Se levanto del suelo limpiándose la ropa mientras murmuraba malas palabras en su lengua materna. El aullido de Garm provocaba que el suelo vibrara y el coraje se fuera extinguiendo poco a poco. -Sígueme atrás, utilizare de nuevo el conjuro camaleonico para... -¡Chicooooooooooooooooossss! Ahhhhhhhhhhhh -Gritó Seiret apareciendo, de nuevo sobre una piedra triangular que había usado como skater para bajar la pendiente inclinada - Tengo la solución para pasar a Garm -Informó como si nada y se dirigió con soltura hacia la entrada al Helheim -Les sugiero que cuando inicie la distracción corran hacia adentro y no me esperen, los alcanzare en unos minutos. Evan se río como si hubiera escuchado un chiste muy gracioso, miró a Ivar para compartir el momento de hilaridad y estaba por decirle que ellos no irían a sacarle las papas del fuego si se veía en problemas, cuando vio que la chica corría directamente al perro infernal para enfrentarlo. De las manos de la joven bruja parecía que salían unas luces blancas muy brillantes que costaban mirar. El perro la enfrento mostrando una hilera de dientes que podrían partir al medio un gigante sin problemas. Sairet, segura de lo que hacia, lanzo unos destellos directos a los ojos del animal. Evan, por su parte, apenas noto que el perro se distraía, le hizo una señal a Ivar, y corrió hacia la entrada, tratando de no llamar la atención. Cruzar la puerta fue relativamente fácil para ellos, a su lado había un río profundo que parecía tener agua, aunque era imposible determinarlo con la distancia en la que se encontraban. En el otro lado de la puerta, los esperaba a unos cuantos metros un enorme castillo con las puertas abiertas de par en par y miles de personas que habían muerto. ¿Como podrían encontrar la piedra en un lugar semejante? La travesía se estaba poniendo cada vez mas difícil. -Sígueme, tenemos que camuflarnos entre las personas para entrar -Evan miro hacia las puertas de manera inconsciente, antes de voltear a ver a mirar a Ivar con impaciencia - ¿Me estas escuchando?
  2. Buenas tardes Vengo por una consulta, en realidad, es para despejar un par de dudas sobre las listas de hechizos y hechizos graduados. En la segunda, mas bien, pusieron entre paréntesis "(Únicamente los de este post)". El post, en cuestión, es muy largo y dividido por varios títulos con rango. Utilice uno de los hechizos que figuran, los que tenían de titulo "MORTÍFAGO BASE - INITIE - NEUTRALES" quería saber si esta correcta mi decisión y si no lo esta, ¿Puedo pedir que se ignore directamente ese hechizo? Los leo, gracias y bendiciones
  3. Eva contempló maravillada la luz que se proyectada por todo el campo protector que salvo al profesor del impacto. La conciencia de estar trasladando poder a un objeto solido, no era nuevo para ella, pero se sentía ligeramente diferente hacerlo en aquel lugar tan lejos de casa. El objeto en cuestión, no seguía las leyes naturales, donde la madera no era conductor de la electricidad, no obstante aunque el rayo pareciera electricidad tampoco lo era, sino la propia magia que habitaba en el ADN de una porción de humanos en el mundo. ¿Mortales especiales? No, Hechiceros. Se les llamaba con ese nombre. Era un mundo diferente y desconocido para ella. -Silencius -Expresó la mestiza volviendo su atención al duelo e intercalando cualquier hechizo verbal (Desmaius) que el profesor quisiera enviarle. El efecto no lo dejaría pronunciar ninguna palabra por unos breves minutos. << Disparos de flechas >> Conjuro la castaña de forma mental. Las doce flechas de madera con 20 cm, tenían la punta cónica de acero afilado y tres plumas de color azul y plateado para estabilizar su vuelo hasta el objetivo que era el cuerpo de Martin. El daño de su piel seria doloroso cuando las se incrustaran en su carne. Eva hizo una mueca de disgusto. Le encantaban los enfrentamientos, pero en aquel lugar, aunque estaba deseosa de aprender lo mas que pudiera, no terminaba de gustarle hechizar a las personas de forma dañina. Ni siquiera aunque fuera una practica. Mentalizarse para un enfrentamiento practico, siempre le llevaba unas horas de preparación. -Gracias -Se atrevió a responder Eva, cuando noto que el consejo del profesor Black había quedado sin contestación por su parte - No se si sea el momento indicado... ¿Puedo hacerle una pregunta? Sera un poco tonta, tengo que admitirlo y la curiosidad me gana...-Eva no espero la afirmación - ¿Se practica los mismos hechizos mágicos en todas las razas? ¿Tienen los mismos efectos en un vampiro que en un mortal? Martin PV: 100 PP: 5 Eva PV: 100 PP: 5
  4. Buenas tardes, con mi esposa nos decidimos a unirnos a la familia, espero que perdonen nuestra tardanza. Nos gusta la historia de la familia y creemos que puede ser acoplada a nuestra historia de alguna forma. Gracias y bendiciones
  5. Eva comprendió que la teoría de la clase había terminado dándole paso a la parte práctica. Miró con nostalgia la tiza azulada que Mica les había dejado para trasladarse a otro sitio. Evaluó rechazar la tiza y empezar al duelo de práctica ahí mismo, dentro del salón de clases, delante de sus compañeros. La lógica le dijo que acababa de aprender la ventaja que podía significar un enfrentamiento en un lugar fresco y nuevo, y debía aprovecharlo. -Buena suerte, mi amor -Dijo a su esposa - Buena suerte, Dennis -Agregó a su compañera de clase. La tiza la transportó a otro sector de Hogwarts. Los rayos de sol cruzaban las copas de los árboles para llegar hasta ella. Sonrió al descubrir que estaba en un claro del bosque, limitado por hileras de árboles y arbustos de diferentes tonalidades de verde. Podía ver un tronco caído, a tres metros en su lado izquierdo, reclamado por la naturaleza. Piedras amontonadas en el lado derecho, alzaban un letrero con una flecha y la pintura desgastada. No podía leerse a donde señalaba. -Estoy ansiosa -Admitió al profesor, distanciado por unos cuatro metros delante de ella. Eva unió sus miembros al cuerpo logrando inclinarse por la cintura, mostrandole respeto a su rival. Luego se levantó las mangas de la polera beige para estar lista. El pantalón negro ajustado terminaba con una tenis multicolores con bordes blancos. La mestiza evaluó si su ropa supondría una desventaja para el encuentro y determino que cualquier cosa que se hubiera puesto, podía presentar una desventaja en un enfrentamiento. Tal como pasaba en una pelea física. -Expelliarmus -Dijo probando por primera vez en un duelo, el rayo que habían presentado en la clase. El destello lumínico, iluminó los ojos verdes de la mestiza, cuando cruzó los cuatro metros hasta Martín para desarmarlo. @@Martin N Roses
  6. Evan Woods Estrellas y luces de colores con formas extrañas bailotearon frente a los ojos de Evan en todo el camino hasta que sus pies se posaron en un sendero pedregoso que debía seguir. Lo primero que noto fue la neblina espesa que lo rodeaba y no dejaba ver mas de un metro. Lo que atraería problemas a la hora de elegir un camino apto para tomar y llegar a donde debía. El frío, fue la segunda señal de que las cosas serian mas difícil de las que pensaba en un primer momento. Los susurros que atormentaros sus oídos comenzaron demasiado pronto. Evan con su varita en mano, giro sobre sus pies varias veces apuntando a su alrededor, esperando que saliera algún alma penosa para atacarlo. "Tengo que moverme" pensaba mientras sus pies avanzaban unos pasos, y se detenían al notar una luz que salia de entre tanta neblina, la cual ya no parecía tan espesa. Sus ojos se habían acostumbrado. Era preocupante. Instantáneamente se acerco pensando que alguien habría hecho una antorcha poniéndolos en peligro a todos. Creía oír, y percibir, entre tantos murmuros de promesas, unas cuantas lamentaciones, chitadas y gritos a otros mercenarios. Las pupilas de sus ojos marrones se pusieron mas pequeños cuando la luz de la varita le dio de lleno. No había calculado bien la cercanía desde donde estaban. -Apaga eso -Advirtió, escuchando que el hombre rubio de habla rara, le pedía que no respondiera - Si, voy a responder, tu no me dices que hacer. ¿Quien se creía ese hombre? Tenia aspecto de ser joven, Evan calculo que tendría una docena y media de años. Al contrario de él, que ya estaba cerca de llegar a la segunda docena, y era mas grande. Un adulto. No iba hacerle caso, pero cuando escucho el bramido que apago por un segundo todos los susurros, se lo pensó mejor y corrió detrás de él. Algo gigante, que sabia era el dragón, había sido alertado de los recién llegados y quería darles la bienvenida. ¿Hacia donde iban? -¡Tenemos que ir para el otro lado! ¡Niño! -Gritó atrapando con la mano a una joven hechicera que tenia cerca, haciéndola correr en otra dirección. La fortuna estuvo de su lado, el dragón arremetió desde los cielos para devorar a dos hombres morrudos - ¿Saben el hechizo camaleonico? -Pregunto con la voz urgente sin saber si aquello funcionaria. Soltó a la bruja para conjurar - Drshy chhipaav -Pronunció volviendo sus ropas un reflejo de su alrededor. Eso lo mantedrian oculto unos buenos minutos - Soy Evan Woods y si me aceptan -Miró con arrogancia a cada uno de los hechiceros - podemos unir fuerzas hasta encontrar la piedra. ¿Cuales son sus nombres? Evan no les dio tiempo a responder, practico el mismo hechizo sobre sus dos compañeros de campaña, y continuo caminando, alejándose del dragón rugiente. ¿Cuanto tardaría en darse cuenta que tres presas se le habían escapado? Era seguro que debían de buscar un refugio en aquellas heladas tierras. No habían dado mas de treinta pasos cuando una camarilla de espectros congelados estaban yendo en su dirección. Los rostros no eran amistosos. Tenían pocos segundos para decidir si enfrentarse a ellos, o retroceder e ir por donde estaba el dragón.
  7. Eva estuvo al borde de soltar un suspiro, cuando Frankie demostró entender su inquietud sobre la anormalidad que pedía, y que al contrario de lo que debía ser, quería que fuera una forma natural de concebir una vida. Era importante para ella que el bebé nunca se tuviera que enfrentar a una duda sobre su origen existencial, que supiera desde un primer momento que traerlo a la vida había sido solo un método mas de los existentes para poder tener hijos. Esperaba que de esa forma pudiera eliminar parte de la inseguridad que a ella misma le había acomplejado toda su vida, cuando buscaba encajar en lo normal y puro de ser un mortal simple. Sin poderes, y sin sangre de dioses, lo que nunca había conseguido del todo. -Si, que lo entiendo. No se como sea en este lado del mundo la importancia que le dan a la pureza, y en mi caso, quiero algo completamente egoísta para satisfacer un deseo, no quiero mejorar mi especie, ni preservar mis genes divinos, ni tampoco quiero hacer evolucionar nada en absoluto... Eva guardo silencio sin dejar de prestar suma atención al rostro de la Triviani. La seguridad con la que hablaba la doctora le producían mucho interés, y a su vez, entender la confirmación de que la modificación física estaba descartada por completo, le producía un enorme alivio. Uno de sus temores, ya no tenían razón de ser. La mestiza asintió al momento de escuchar, una parte de los planes de la doctora, y aunque no lograba comprender del todo la parte científica que implicaba el trabajo, podía entender que era algo posible de hacer y que ella estaba dispuesta hacerlo. -¿Cuales son las condiciones? -Preguntó Eva intrigada. Harton estaba expectante. Era un poco obvio para ella darse cuenta que la Triviani la tenia atrapada. La rubia con su condición de vampiro ya la había tenido interesada del primer momento, y ahora, las expectativas eran mas alta al comprobar que tenia la posibilidad de darle lo que tanto había buscado. ¿Que podría querer a cambio? Ya habían hablado que el dinero no era un problema. Eva evalúo otras pequeñas posibilidades que la rubia pudiera querer de ella, a pesar de que no tenia problema en darle lo que deseara. - Me complacería que podamos llegar a un arreglo que nos convenza a las dos -Dijo después de un breve silencio - Estoy abierta a negociar un acuerdo. @@Frankie Triviani
  8. Eva negó con la cabeza, no estaba sirviendo el aprendizaje de otras magias si la obligaban a invadir otros reinos. No podía ni quería saber como seria tomado aquel gesto. Si alguna persona había robado un objeto de gran valor inmortal para los hechiceros y lo había llevado al Inframundo Nórdico, ella no tenia porque intervenir en su búsqueda. No estaba en condiciones de hacerlo para recibir un aprobado de clases. Soltó un resoplido resignada mirando a su esposa y asintiendo a sus palabras. -Estoy de acuerdo contigo, mi amor. No es nuestra cruzada - Eva sostuvo la mirada aguamarina de Beck con seguridad. Confiaba en ella mas que en si misma, no puso ninguna contra en dar un paso al costado y dejar que los valientes se aventuraran en una nueva campaña. Acaricio con la otra mano el brazo que su esposa tenia unido al de ella, dándole una señal de apoyo innecesaria - Centrémonos en lo nuestro. Evan Woods Miembro Clan Land La piedra filosofal era un mito para los muggles y una realidad para los magos. Evan estaba orgulloso de haber sido elegido entre todos sus familiares para ir tras ella. Era una prueba aun mas importante para que él. Llevaba tiempo queriendo demostrar que era un activo importante dentro del clan familiar, y no siempre había tenido la oportunidad de demostrarlo. El momento había llegado. Su porte arrogante se pudo ver, cuando escucho la voz dura del Heimdal, dios guardián, que les permitía el paso a Helheim y les advertía sobre a quien dejaría pasar de regreso, todo esto, sin bajar de una de las ramas del Yggdrasil donde estaba posado. Evan dio un paso adelante sin mirar a las personas que repetían su movimiento. Todos tenían el mismo objetivo, y el guardián los había vuelto competencia al indicarles que no todos tendrían permitido regresar. Woods confiaba plenamente en su capacidad. No tenia temor alguno sobre lo que podría pasar.
  9. Buenas noches, vengo a pedir el conocimiento nuevo que se habilita al aprobar el TIMO. Mi elección es defensa contra las artes oscuras. También agradecería que pudieran agregar este pequeño dato que olvide en mi ficha: Padre(s) Sanguíneo: -Margareth Harton** -Zeus ** Gracias y bendiciones
  10. La mestiza afirmó con un movimiento de cabeza para dar a entender lo asertivo de las palabras del profesor. Ella también era una de las que quería aprovechar el máximo conocimiento que pudiera adquirir en la clase para sentirse mas segura en ese espacio del planeta. Le agradaba, a primera vista, ambos hechiceros que eran sus profesores, con el típico jugueteó de personas que tienen suficiente confianza entre sí, para bromear y enviarse mensajes mudos con miradas. Eva escribió en letras pequeñas unas anotaciones dejando sus impresiones plasmadas en el pergamino para que a la hora de estudiar a la ayudaran. Una vez terminado, miró a su esposa haciéndole un gesto impresionada, en el momento que el profesor corría los pupitres para hacerles una demostración sobre un duelo real. Eva se inclinó hacia delante, en su pupitre, curiosa por lo que ocurriría frente a sus ojos. El duelo entre magos le causaba un interés muy evidente, si bien tenia claro que había daño físico, le impresionaba que no hubiera contacto cuerpo a cuerpo en ningún momento para que eso sucediera. Con lo que a ella le gustaba ese aspecto de las peleas. La demostración no demoro en iniciar. La mestiza vio como en pocos segundos, una serpiente era conjurada y al siguiente segundo, desaparecía frente a sus ojos. Rayos de colores iluminaron el aula cuando fueron volando de un objetivo al otro, dando en el blanco. Martin y Mica fueron explicando poco a poco los movimientos que iban haciendo, y Eva aprovecho esos segundos de charla para ir dejando anotando todo en el pergamino hasta que medito la respuesta a la pregunta. -Creo... no estoy del todo segura -Miro la hoja con las escrituras - Que ambos hechizos hubieran impactado de igual forma y la profesora Mica abría terminado atada. A los pocos minutos, esa parte de la clase fue concluida para que pudieran pasar a lo siguiente. Eva camino obediente hasta la puerta hechizada que mostraría una construcción imaginaria. Se puso al lado de Beck esperando su turno, y cuando llego, ingresó a la habitación desierta en absoluto silencio. No sabia bien si tenia la capacidad de conjurar visiones de calidad, se esforzó porque así fuera. El suelo de trasformo en arena bajo sus pies, y las paredes tomaron una dimensión del doble de altura con piedra caliza parda formando un circulo envolvente con gradas para el publico. A un costado los siete muñecos de madera para entrenamiento con espada, esperaban a sus practicantes. En el lado opuesto los porta espadas formaron una hilera llena de armas a gusto. Palos, lanzas, espadas y cuchillos ocuparon su lugar a la espera de ser elegidos. Otro sector se lleno con troncos robustos en forma de rectángulos para transportar por un camino de cuerdas con tabiques y muñecos armados para defensa. Eva miró con nostalgia la Arena, en la que pasaba muchas horas durante los veranos, antes de salir de la habitación. Creía que le faltaban muchos detalles que no podía darle al lugar, por mas magia que hubiera. La sensación del calor calentando los músculos, los ruidos de espadas chocando por todos los rincones y los gritos de frustración cuando no salían bien los movimientos, eran algo que no podía reemplazarse. La mestiza evaluó con ojo critico que podría servir en un duelo, y encontró que los muñecos podrían usarse como una ventaja en caso de lanzarles un hechizo que los hicieran explotar. El suelo podía formar agujeros donde cayera su oponente, y cada objeto podía moverse de ser necesario para usarse como defensa u ataque. -Es todo -Expresó saliendo de la arena que rápidamente volvió a su estado natural -Que nervios, mi amor -Susurró a Beck.
  11. -¡Bien hecho, Emily! -Gritó Eva usando sus manos sobre sus mejillas para amplificar el sonido. Estaba mirando una de las practicas de Quidditch del equipo de Ravenclaw, olvidándose por completo que tenía una clase a la que asistir. Giro su rostro sonriente para ver a su esposa hincarle un diente al pastelito que Tufina, una de las elfinas que trabajaban en la cocina, había hecho especialmente para ella usando una base de manzanas caramelizadas. Soltó una exclamación mientras empujaba a Beck por el brazo riéndose por su descaro. Volvió a sentarse en la grada, al lado de su esposa pasandole un brazo por los hombros de forma relajada, tal como se sentía en esos breves minutos. Sin imaginar que pronto estaría a las corridas por la omisión del itinerario escolar. -Ese pastelito era mio, Rebecca -Dijo tomando con la mano libre otro de los bocadillos que habían traído dentro de una bolsa de papel- Ya no tienes respeto por nada. Sonrió divertida a la castaña, instándola a devolverle el comentario con otro un poco mas mordaz, pero no aguanto las ganas de darle un pequeño besos en los labios, usándolo como ofrenda de paz. Lo que seguía resultandole difícil con el paso de los días, era dormir sin ella. Su ausencia en la cama la ponía melancólica todas las noches. Varias veces se había planteado la posibilidad de romper las reglas e ir a buscarla. Sabiendo que corría riesgo de llamar una atención que no precisaban. Bastante difícil era simular ser una bruja. Tenía suerte de haber conocido a Frankie, ella le había enseñado muchos de los conocimientos que necesitaba para sobrevivir en ese mundo y mantener el bajo perfil. -¿Te conté que nos encontraremos con Frankie este fin de semana en Las Tres Escobas? -Preguntó a Beck, mirándola a los ojos con ternura- Quiero ser su amiga -Declaró con un encogimiento de hombros - Me atrae mucho saber que es vampiro. ¡Un vampiro real! Quiero conocer más de su especie... Y... -Recordó a la rubia de ojos azules - Nos invitó a hospedarnos en su vivienda cuando nos graduemos y... si continuamos aquí, los dioses no quieran, pero si seguimos...creo que es una buena idea aceptar su oferta -Eva no entendía porque sentía una urgente necesidad de que Rebecca le diera el visto bueno y compartiera su ilusión. -¡Eva! ¡Beck! -Gritó Emily frenando su escoba a la altura de donde ellas estaban mirando la practica - ¿No tenían clases de duelo a esta hora? ¿Que hacen aquí? -Puso los ojos en blanco y se dirigió a Beck - ¿Otra vez estas desafiando a Valentino, Beck? -¡Es cierto! -Eva quedo dura -Tenemos duelo ahora -Le dijo a su esposa que ya estaba comentando algo sobre Valentino Ricci, uno de los prefectos de Hufflepuff con los cuales tenían una picante amistad -Gracias, Emily -Expresó Eva sonriendole a la chica de trencillas y cabello oscuro -Nos veremos mas tarde. La mestiza tomó el bolso y a su esposa de la mano antes de iniciar la carrera. Se fijo en su nuevo reloj de pulsera mágico, que tenia planetas, constelaciones y demás cosas asombrosas que no sabia utilizar aun, para comprobar que llegarían por lo menos 2 minutos tarde a la clase. Luego de un atajo para llegar al cuarto piso, lograron entrar casi detrás del profesor. Eva se apresuro a sentarse en uno de los pupitres y voltear el rostro a un costado para ver a Beck sentándose su lado. El aula era tenia llamativas pinturas con movimientos, donde explicaba gráficamente los hechizos que estaban retratando. Aun así, Eva saco pergamino nuevo, frasco de tinta, pluma y el libro de hechizos de ese curso para ir ojeándolo durante la clase. El profesor se presento, y comento que no hacia falta que fueran expertas en duelo, lo que relajo a Eva lo suficiente como para soltar el aire que tenia en los pulmones con un suspiro. Era un gran alivio saber eso. Apunto en el pergamino el nombre del profesor, algunos detalles de lo que dijo y uno que otra descripción de los cuadros que iba viendo. Uno mostraba a un hombre lanzando un rayo celeste sobre su oponente, otro hombre, llenándolo de ampollas y furúnculos el rostro, el cual parecía ser una mascara de dolor llena de bultos por todos lados. En el marco del retrato sobre una lamina dorada, se podía leer que el hechizo era el Furnunculus. Eva anotó el nombre y los detalles, levantando el rostro una vez que termino, para poder ver otro de los cuadros. El siguiente que le llamo la atención era una mujer que estaba rodeada por otras dos personas que mostraban heridas de gravedad. Una de ellas, que era una mujer, se encontraba sangrando copiosamente por un profundo corte en el estomago y la otra persona, un hombre de avanzada edad, tenia el brazo en un angulo fuera de lo normal, probablemente con fractura. La bruja lanzo el hechizo correspondiente y de inmediato la mujer sufriente dejo de sangrar y cerro su herida, luego repitiendo el hechizo sobre el anciano su brazo se reparo, arreglando la fractura. Demostrando que era un hechizo de curación importante llamado, según la lamina dorada, Episkey. Eva transcribió lo que veía, entre ellos un cuadro que mostraba a una joven de su edad, lanzando un hechizo sobre un hombre que parecía estar bailando incontrolablemente. El hechizo detuvo al instante el baile enloquecido del señor y en su lamina figuraba Finite Incantatem detallando que encantamientos y hechizos que afectaran, de algún modo, el comportamiento normal de una persona, podrían finalizarse con aquel hechizo. La mestiza miró de reojo a Beck para sonreirle en señal de apoyo. Unos golpes en la puerta llamaron la atención de Eva, que vio pasar a una mujer que se puso a un costado del profesor y presento como Mica. -El profesor Black aun no nos dio tarea, señorita Mica. No llego tarde -Dijo Eva sumando una sonrisa -Es un placer conocerla... -Miró a Martin - A los dos. Estoy ilusionada con aprender sobre duelo, los libros que hablan del tema son muy interesantes.
  12. Eva ni pestañeo cuando sintió el pinchazo de la lanceta, el interés de ella estaba centrado en el semblante profesional de la Triviani, buscando detectar alguna señal de sorpresa cuando confeso su origen sanguíneo. No obstante, Eva no tuvo suerte, Frankie no se inmuto al escucharle y continuo con su labor de extraerle la sangre hasta llenar un tubo incoloro de muestras. La mestiza enmascaro su decepción con un rostro pensante al suponer que de todas maneras una vez iniciado el análisis de la muestra, la Triviani habría sabido que tenia algo diferente en la composición de su sangre, lo que la llevo a preguntarse ¿Cuáles eran las probabilidades de que Frankie Triviani tuviera información previa sobre la existencia de mestizos en el mundo? -Gracias -Dijo Harton, usando el algodón para limpiarse la herida, y luego pasar a cubrirla con la bandita, sin dejar de observar los movimientos de la bruja que miraba a contra luz su sangre. Eva no entendía nada de hematología, y le era improbable detectar alguna signo visual diferente que tuviera su sangre a las demás. Para ella se veía exactamente igual a las comunes. Mientras ella cavilaba llenándose de preguntas sin respuestas. Frankie volvió a tomar la palabra para confirmarle que ellos no se dedicaban a ese tipo de trabajo que ella necesitaba, también se molesto en aclarar que el dinero de la consulta no seria reembolsado y que su intención había sido intentar ofrecer otro de los servicios que tenia disponible el laboratorio para compensar no poder ayudarla -Entiendo... Eva frunció el ceño, sin poder seguir ocultando el descontento que sentía por lo que estaba escuchando. No veía posible que otro servicio pudiera interesarle, ni tampoco estaba dispuesta aceptar menos de lo que había ido a buscar. Era, de su lista de dos lugares, el primero que había decidido visitar y si no podían cumplir con sus deseos, podría seguir buscando en otro sitio. Estaba por decírselo a Frankie, cuando ella regreso a su asiento pero no tuvo tiempo ni de abrir la boca, cuando escucho que la doctora estaba aceptando ayudarla. La confusión se volvió una asombro cuando la bruja quito el tapón del tubo y se lo bebió tranquilamente, admitiendo su condición vampírica. Un vampiro. Frankie Triviani era un vampiro y tal vez aquel fuera el motivo por el que no demostraba emoción alguna en su mirada. Eva estaba impactada y sus ojos brillaban de fascinación. No podía ocultarlo. Había visto muchas cosas en su corta vida, pero un vampiro trabajando en un laboratorio jamás se le hubiera ocurrido. Eran un mito. Hasta ahora. Hasta ese preciso momento y en ese lugar. Las historias escalofriantes que había escuchado sobre aquella raza de seres muertos, eran muchas y una peor que la otra, con detalles escabrosos y horripilantes. Sin embargo, la mujer que tenía delante de sus ojos no encajaba con ninguna de las características que describían las leyendas. -Estoy...- Eva se interrumpió para terminar de escuchar a la bruja antes de emitir algún tipo de palabra. Tenia unas cuantas preguntas para hacerle con respecto a su condición, pero imaginaba que ella no querría responderle nada que no fuera profesional. Tenía que volver a concentrarse y dejar la emoción del descubrimiento para otro momento. Asintió con la cabeza al escuchar lo de su sangre, atrapando como pudo el hilo de la conversación que estaban teniendo- Disculpe... -Interrumpió - ¿A qué se refiere con lo de Sangre Metamórfica? Hizo un gesto de agradecimiento al elfo que trajo el café y volvió su atención a la Triviani que se acomodaba en su silla y le trasmitía que sabia de la existencia de mestizos. Eva sonrió sintiendo que se relajaba al escuchar que tenia una propuesta y le preguntaba si quería buscar a otra persona para su propósito. Tomó un sorbo de café mientras comprendía que su sangre podía cambiar de forma y volverse una cosa diferente. Sabia que su padre a voluntad, como la mayoría de los dioses, podían transformarse en cualquier otra especie. Pero no tenia motivos para creer que un media sangre pudiera hacerlo por completo o parcialmente. "Talia fue un árbol" le dijo una voz dentro de su cabeza. -Nunca me transforme en otra cosa, ni tampoco ninguna otra parte de mi cuerpo lo hizo -Comentó sin responder la pregunta directamente y quitándose de la cabeza, el pensamiento sobre su hermana. Zeus lo había hecho para mantenerla viva. Él podía hacer lo que quisiese - Basándonos en esa propiedad que nombras ¿Quiere decir que habría posibilidades de activarlo para producir un cambio anatómico? -Eva hizo un gesto negativo, no quería ni estaba preparada para transformarse en hombre sabiendo que las posibilidades de quedarse así, a voluntad, eran muy altas. Tenia un hijo. Tenia el deber de pensar en él. No había forma que Eddie entendiera que una de sus madres hubiera desaparecido y que un hombre tomara su lugar junto a su otra madre -Tengo una amiga, hija de Hécate, que es hechicera como tú. Ella puede convertirme hombre si así lo quisiera, pero no se si eso bastara para convertirme en alguien que puede producir un esperma real capaz de fecundar un ovulo. Eva se interrumpió para volver a tomar un trago del café. Dejando que el silencio se extendiera y sus ideas sembraran bosques dentro de su mente. Ella estaba segura de lo que quería, y ser convertida en hombre no era lo que estaba buscando. La magia debía tener alguna solución para saltear ese inconveniente. Suspiro, dejando el vaso sobre el escritorio. -No siento ningún deseo en transmutarme a otro genero. Así que por favor, no me diga que esa era su propuesta y es la única solución que existe para lo que busco -Pidió manteniendo el contacto visual -Si tiene una propuesta diferente con la que podamos trabajar, quiero escucharla, no iré por nadie mas, estoy segura de seguir adelante. @@Frankie Triviani
  13. Me avisaron que tengo que anotarme para la próxima
  14. La brisa acariciándole el rostro era una de las sensaciones mas placenteras que Eva estaba sintiendo en ese momento. Otra de ellas, era ver con orgullo como su esposa lograba controlar la escoba, a pesar de lo cerca que había estado de caer. Había logrado esquivar la bludger y vuelto a subir a la escoba para descender con mas confianza hasta posicionarse a su lado. La mestiza le sonrió logrando conservar la mirada burlona, sin que se notara el amor desbordante que su esposa le hacia tener casi con cualquier cosa que compartieran. -No lo se, mi amor -Respondió mirándola unos segundos antes de vigilar las pelotas que volaban cerca - Esto nos esta quitando tiempo de estudio -La molestia empezaba a notarse en su tono de voz. No es que la idea de volar no le causara diversión o una buena distracción, sino que la sensación de que fuera una trampa, al ver que no llegaba nadie mas, sonaba cada vez mas fuerte para Eva - No creo que venga nadie mas. Tal vez deberíamos volver a estudiar. Volveré a meter las bolas en la maleta y nos largamos de aquí. Espérame abajo, necesitare de tu ayuda. Hizo una voltereta esquivando las dos pelotas que venían cruzadas previo acelerar la cometa para emprender un ascenso rápido hasta el cielo llevándose las dos bludger persiguiéndola detrás. Podía sentir como su escoba empezaba a vibrar producto del esfuerzo por mantener la velocidad. Inexplicablemente Eva comprobó que de las ramitas empezaban a echar humo como si fueran un motor que estaba descomponiéndose. -Por los dioses -Dijo Eva empezando el descenso en picada. Podía ver a su esposa esperándola donde le había indicado, así que apuro aun mas a la escoba para llegar hasta ella. A unos metros empezó a desacelerar la velocidad esperando que alguna de las dos pelotas la impactara. Podía contar mentalmente los metros que le faltaban para llegar al suelo cuando el zumbido de las pelotas le indico que estaba casi sobre su espalda, Eva giro el cuerpo para apuntarlas con la varita. -Inmobulus -Repitio dos veces para que las pelotas quedaran congeladas y pudiera tomarlas con las manos mientras se bajaba de la escoba -Vámonos de aquí, mi amor -Terminó de ajustar las correas de las pelotas en su posición y se acerco a la mujer de prendas cortas - Nos veremos en otra oportunidad instructora, le agradecemos la invitación al partido... pero comprenderá que con el TIMO tan cerca necesitamos toda las horas disponibles para estudiar sin distracciones. Esperemos encontrarnos en otra oportunidad. Eva volvió a colocar la cometa 260 en el mismo lugar de donde la había sacado. Espero que su esposa hiciera lo mismo antes agarrarla de la mano y emprender el camino a la salida del estadio. El sol aun estaba alto y al contario de lo que pareciera con los alumnos bien abrigados, no hacia tanto frio para dar una vuelta por el bosque. -¿Vamos a ver a Admolos? -Preguntó refiriéndose al centauro joven que habían conocido hacia poco tiempo en uno de sus paseos por el bosque - Podemos convencerlo de que nos enseñe a ver el destino en el fuego. @@Rebecca Franklin
  15. Eva contempló a la mujer que tenía en frente con mucha atención. Sus palabras no parecían haberle causado un gran interés de primer momento, y era comprensible. ¿Cuántas parejas conformada por mujeres venían buscando lo mismo? Ella podía aventurar que muchas y de todas las clases sociales, ofreciendo el oro y el moro para satisfacer sus pedidos. La pregunta de la doctora dejo a Eva pensando unos pocos segundos. Tenia confirmado que debía elegir una mejor la oratoria si es que pretendía conseguir su ayuda sin desviarse de la verdad. -Porque no creo que haya alguna otra forma de hacerlo que no involucre algún poder prohibido que rompa los limites establecidos para la magia. Creo que alguien muy poderoso podría hacerlo... -Eva pensó en los dioses - Si ellos pueden hacerlo significa que otros teniendo las herramientas indicadas, también pueden lograrlo -Sonrió confiada -Tú posees magia y trabajas en ciencia... Creo que son dos enormes herramientas que podrían lograr conseguir buenos resultados. Tal vez no sea tan rápido, y seguro involucra mucho más trabajo de lo normal, pero quiero creer que se puede hacer... al contrario de la medicina muggle, ellos no pueden crear vida de la nada... en cambio un mago puede convertir una roca en un conejo con tan solo alterar algunas de sus propiedades sin llegar a pasar por ningún laboratorio. Eva quería sonar más convencida de lo que realmente se sentía. Si todo aquello que estaba queriendo significaba someterse a su esposa a procesos dolorosos, sabia que tomaría su lugar y seria ella quien llevaría al niño en su vientre. Por nada del mundo iba a permitir que su Beck sufriera ningún malestar. Ella ya había tenido un bebé, y podía decirse que conocía las molestias que se avecinaban con un embarazo. Después de todo, tampoco había estado tan mal que la consintieran durante varios meses seguidos. Su esposa y Moth habían estado siempre apoyándola. Vovlio a sonreir ante el recuerdo, sin dejar de observar a la mujer que tenia ante sus ojos. -Somos de Norteamérica, Beck tiene dieciocho años y yo tengo veinte... -Negó con la cabeza ante la pregunta de la sangre - No me molesta que tomes una muestra... tengo que confesar que explicar mi origen es un poco... raro por decirlo de alguna forma, no importa que de todos modos lo intentare... -Se interrumpió para sentarse mas derecha sobre la silla y ordenar las palabras en su mente -Soy mestiza, tengo sangre muggle por vía materna y sangre de dioses por vía paterna.. de hecho mi padre es el dios Zeus de la mitología griega y mi esposa tiene un linaje parecido al mío, ella es hija de Poseidón -Su mirada estaba fija en la bruja para llegar a detectar cualquier expresión de duda - Suena un poco loco... -El elfo interrumpió la charla haciendo su entrada con el material que la Triviani le había solicitado. Eva asintió aceptando la taza de café -Si, por favor. Eva vio el pequeño dispositivo medico y estiro la mano para que Frankie pudiera tomarle la muestra de sangre. No sabia si un par de gotas serian suficientes para empezar cualquier tipo de estudios que la Triviani quisiera hacerle, estaba dispuesta a someterse a cualquier test que pudiera convencer a la doctora que la ayudara con su pedido. Estaba tan cerca de obtener una de las cosas que tanto deseaba que no podía hacer mas que sonreír y sentirse alegre. No dejaba de imaginar el rostro de Rebecca cuando le fuera con la noticia. -Ya tenemos un hijo, esta por cumplir los tres años y fue concebido de forma natural, tiene padre, fue antes de... -Eva cambio de idea, contarle toda la historia de su vida le llevaría por lo menos un año completo si tenia que detallar todos los sucesos en los que habían estado metidas. Decidió resumir - Lo siento, es que es muy largo de explicar y antes de poder detallarte mi vida necesito saber si al menos podemos llegar algún acuerdo o hay alguna chance de que consideres mi pedido. @@Frankie Triviani
  16. Eva Harton

    T.I.M.O.

    Eva había estado levantada desde antes de que sol se levantara en el horizonte, para poder dar un ultimo repaso a la mayor cantidad de temas posibles. Era necesario que refrescara los primeros temas que había estudiado para que nada la pillara de sorpresa en medio de la evaluación. Luego del problema con los filtros de amor, y viendo que el profesor había decidido hacer un viaje dejando a su grupo ilegal de alumnos cazando a los implicados en el asunto de las pociones, las mestizas se habían metido ayudar a que todo volviera a la normalidad. Lograron hacerlo, sacrificando en el proceso varias horas de estudio, para pesar de Eva que había tenido que rehacer el plan de estudios a uno mucho mas pesado, sacando los pequeños recreos que a Beck le encantaba tomarse. Otra de las cosas que los había reducido su programa de estudios había sido el San Valentín. Eva junto a Beck, habían decidido no asistir a Roma, como habían planeado de primer momento y se habían puesto de acuerdo en pasar disfrutando un hermoso día en Londres. En la ciudad conociendo lugares hermosos y se dieron el gusto de comprar muchos souvenirs de recuerdos para darles a sus amigos en la vuelta a casa. Para Eva la noche en la ciudad había valido, especialmente, todas las horas de retraso. Eva, esa misma mañana, había terminado el desayuno junto a su esposa y la había arrastrado al aula para hacer la prueba de una vez. Puso los ojos en blanco al escucharla recitar lo que estaba por decirle ella misma. Le respondió con una sonrisa previo a tomar asiento y sacar pluma y pergamino de repuesto. Estaba nerviosa como siempre se sentía cuando se encontraba a punto de dar un examen. Respiro hondo, mirando de reojo a su esposa y notando lo fresca y confiada que parecía sentirse. A pesar de que nunca le había respondido que se debía hacer antes de agregar las púas de puercospin en la Cura para Forúnculos. La mirada de Eva se alzo a la del profesor cuando paso a entregarle la hoja del examen y les hizo un comentario sobre el asunto de las pociones. Rebecca fue mas rápida en responderle produciéndole una sonrisa a la castaña, mientras mojaba la pluma y se iba preparando para empezar a leer las preguntas. No pensaba adicionar ningún comentario a las palabras de su mujer. Ella pensaba igual. -Igualmente mi amor, que Atenea te ilumine -Dijo al momento que el profesor sacaba un libro de mitología y les indicaba el tiempo que tenían para acabar el examen antes de ponerse a leer.
  17. La mestiza continuaba esperando con las piernas cruzadas mirando con atención y sin disimulo, a las demás personas. Estaba tratando de saber si todos eran hechiceros o había personas muggles entre ellos. Por los constantes murmureos que algunos hacían junto al que tenían a su lado. Eva creía que varios habían llegado en pareja. Tal vez buscando alguna cosa parecida a lo que venia a buscar ella. Era innegable que la estadía en Londres estaba resultando de lo mas interesante y hasta esperanzadora. Una mujer rubia y atractiva con bata del centro, se acerco en compañía de un hombre, a la recepcionista, llamando la atención de Eva, que rápidamente centro su mirada en el trio. Podría llegar a ser uno de los especialista en fertilidad con el cual tenia cita. Luego de un intercambio de palabras con la duende, que la señalo con el dedo, confirmando las sospechas de la mestiza, el hombre se separo de la mujer rubia y llamo a los que estaban dispuesto a donar sangre. Mas de la mayor parte de los que estaban esperando con ella, se levanto para seguir al hombre. Eva respondió la sonrisa de la mujer. Asintiéndole con la cabeza previo a seguirla por una puerta hasta una habitación amplia que no se parecía en nada a los lugares de consulta medica que solía visitar. Si aquello formaba parte de la rutina habitual de consultas con los especialista, entendía el porque del abultado precio que le habían cobrado. La mestiza tomo asiento frente a la chica se la quedo mirando unos segundo pensando como desarrollar su dudas. -Me llamo Eva Harton y estoy de... -No sabia hasta que punto podía contar su historia, pero hizo el intento por ser sincera sin desviarse de la verdad ni del objetivo al cual quería llegar - Estaré una temporada aquí en Londres, y quería saber si había forma de que mi pareja y yo pudiéramos fecundar un bebe de forma natural -Junto las manos sobre el vientre - Vera... -Miró el nombre de la mujer en la bata antes de volver a mirarla a los ojos - Doctora Triviani, quiero embarazar a mi esposa y poder tener bebes que compartan nuestro adn sin ayuda externa de ningún hombre. ¿Es posible que se pueda hacer? Puede que parte de lo que estoy pidiendo sea conjurar magia prohibida y tal vez este laboratorio no lo pudiera hacer porque podría significar romper varias leyes mágicas vigentes pero... ¿Es posible? ¿Alguna vez hicieron algo parecido? -Bajó inconscientemente la voz - ¿Podría intentarse? Eva guardo silencio esperando que la mujer tomara la palabra. Parte de sus planes sobre el futuro se basaban en aquella esperada respuesta. Si era afirmativa le traería una gran oportunidad de no tener que pedirle nada a su padre y poder cumplir uno de sus mas grandes deseos. Si era negativa, debería volver al plan original y tener que ganarse con mucho trabajo la posibilidad de que su padre le concediera su deseo y dejándola con un mal sabor de boca. -No me preocupa cuanto pueda costar el tratamiento -Agregó Eva como incentivo. Si la mujer veía que no importaba la montaña de galeones que pudiera costar un trabajo de esa magnitud, la mestiza daba por hecho que se pondría mas colaborativa en buscar maneras de ayudarla. Rebecca en esos momentos debería estar rondando en otro de los negocios del Callejón. Habían viajado juntas hasta la entrada del Diagon, y se habían separado por una hora con el desafío de comprarle a su pequeño hijo Eddie, el mejor regalo de cumpleaños de su vida. Eva llevaba las de perder, su tiempo se estaba acabando y no había visto nada para llevarle a su hijo. Solo había notado el escaparate de una juguetería muy llamativa donde podría encontrar juguetes interesante y lo había seleccionado como su segundo destino antes de reunirse con su esposa frente al banco mágico. Pero todo eso lo debería hacer con el tiempo que le restara. Esa reunión era mas importante que un regalo... y de todas formas, Beck no le permitiría no comprarle nada. Eva sabia que su esposa la obligaría a ir por el regalo y hasta la acompañaría a elegirlo. Detalles que la hacían amarla mucho mas. @@Frankie Triviani
  18. Eva caminaba por las calles del callejón con la dirección que le habían dado en la mente. Tenia dos lugares para visitar, pero el primero seria aquel Laboratorio sobre la genética mágica. Se iba repitiendo que no seria difícil de encontrar el sitio. Pero los nervios que sentía habían hecho que pasara dos veces por la misma calle y apenas lo había notado cuando la misma señora le ofreció diez Crisopos para pociones, al precio de siete si podía atraparlos dentro de su tienda. Era una buena oferta, pero Eva se negó dos veces a caer en la tentación de comprar ingredientes para experimentar con pociones. Le gustaba pensar que Meli se sentiría orgullosa de ella si la viera como se resistía a intentar crear extraños brebajes. Tan solo había hecho en el TIMO y en clases las que estaban programadas en el ciclo curricular, y pronto haría otras tantas para el Extasis, pero sin salirse de las reglas. -Disculpe... -Habló a un vendedor ambulante que se encontraba con su carroza llena de mercadería, en la puerta de un negocio abandonado. Su idea era preguntarle si podía guiarla a la dirección del lugar que buscaba, para así poder comprobar que iba por el camino correcto -Disculpe, señor... -Tengo en promoción la pluma con corrector ortográfico y la pluma traductora de sirenio... -¿A cuanto? -Preguntó desviándose del plan. ¿Traductor de sirenio? Era una pasada. Podría escribirle cosas subidas de tono a Rebecca y esperar ver su rostro de sorpresa. -49 galeones y estoy de... -Te puedo dar 10 galeones por los dos -Ofreció, interrumpiendo la cháchara del anciano. -Señorita, no me ofenda, me quiere estafar... -A media cuadra esta la Tienda PB de Material Escolar donde vi esas varitas a un precio razonable y cuenta con un... -Diez galeones esta muy bien, señorita -La interrumpió el vendedor poniendo rápidamente ambas cajas que contenían las plumas dentro, en una bolsa de papel marrón. Eva no era tonta, después de exigirle probar las plumas que estaba por llevar, y quedar a gusto con la muestra, hizo la transacción con el ansiado y continuo su camino. A una cuadra se dio cuenta que se había olvidado de preguntar si el camino era el correcto. Al doblar la esquina se esperanzo al leer en un cartel., que estaba en el callejón Horizont y no tardaría en dar con el lugar. Por lo que le habían dicho, había una quimera en la puerta. No fue difícil hallarla, adentrándose unos cuantos pasos mas en la calle. Las siguientes instrucciones eran un poco mas extrañas. Tres golpes en sentido de las agujas del reloj pero formando un triangulo sobre la puerta. -Una Quimera tenia que ser -Susurró desconcertada la mestiza haciendo los golpes y esperando que la puerta le dejara el paso hacia el interior. Dentro del recinto con mucho olor a hospital, Eva observo a la gente esperando pacientemente en butacas contra la pared. Se acerco a la recepcionista duende para concertar una cita pero no tenia idea como explicarle que era exactamente lo que quería conseguir de aquel lugar. La duende la miro con el rostro lleno de impaciencia cuando repitió con quien quería una cita. Eva se armo de paciencia. -¿No hay un encargado general? Necesito hablar con alguna persona que me saque algunas dudas sobre... -Miro a las personas sentadas, detrás suyos esperando, y bajo la voz para continuar - Fertilidad. -Fertilidad -Repitió la duende en alto y tecleo unas cuantas veces el teclado de su computadora -Le envié un aviso a nuestros especialista en fertilidad para que puedan atenderla ¿abonara en efectivo? -Si -Eva ya iba sacando la bolsita de galeones del bolsillo de su pantalón. -Son 500 galeones por la consulta -La duende tomo el teléfono y marco un numero. Eva pago la consulta, previo a sentarse en una de las butacas, a esperar que la atendiera el especialista. Se cruzo de piernas y se puso a mirar a las demás personas que esperaban como ella, intentando imaginarse para que estaban en aquel sitio.
  19. La profesora no estaba respondiendo las preguntas, parecía estar teniendo un lapsus de pensamientos consigo misma. Eva se sintió incomoda por la falta de reacción que llegaba a mostrar con su aire ausente. Ahora dudaba que haber respondido la misiva yendo al lugar fuera la forma acertada de pasar el día. Podría haberse quedado estudiando, junto a Beck, para terminar de repasar todo el extenso y complicado temario de los TIMOS. Miró a su esposa, previo a estirar una mano en el aire para activar que una de las escobas del suelo para que volara a su mano. Repitiendo el movimiento que les había visto hacer a los jugadores de Quidditch pertenecientes a su casa. La escoba, en efecto, se alzo de inmediato hasta la mano de la mestiza. Permitiéndole sentir la vibración de la madera contra el tacto. -Espero que no le moleste si empezamos a calentar, mientras esperamos... algo -Avisó previo a subirse sobre la escoba y dar una patada para elevarse en el aire. La sensación de volar sobre una escoba era extraña para Eva, que de donde provenía, solía hacerlo a voluntad o sobre el lomo de un pegaso. Esa cuestión no le impidió disfrutar estar en el aire y de poder dar un par de vueltas esperando a que su esposa se elevara. Acelero la cometa 260 para sentir la brisa en el rostro y sonrió sacando la varita de su bolsillo para apuntar la maleta que contenía las pelotas del partido y dejarla en libertad solo las bludger. Las dos pelotas se alzaron buscando derribar a las dos chicas. -Ten cuidado, sirena -Advirtió a la Hufflepuff, reflejando una mueca divertida en el rostro y virando en el aire para esquivar una de las bolas negras. Inicio la carrera dejando que la pelota la siguiera e intentara derribar de la escoba. Eva no tenia miedo a caer, ni aunque la altura pudiera matarla, estaba segura que podría impedir morir en un impacto contra el suelo utilizando algún hechizo que frenara su caída. Con los metros de altura en los que estaba podía quedarse tranquila que tendría tiempo de sobra para pensar alguna maniobra que le salvara la vida. La ironía de morir en una caída no le causaría ni un poco de gracia a su padre. -Inmobulus -La bludger quedo congelada en el aire - Depulso -El encantamiento lanzo la pelota negra sobre Rebecca a pedido de Eva. La mestiza descendió para volar debajo de su esposa en caso de que realmente las pelotas consiguieran derrumbarla de la escoba.
  20. Eva estaba impactada con lo que ocurría frente a sus ojos. El caos se había desatado en pocos segundos por culpa de Peeves. No podía evitar quedarse mirando el súbito cambio en el rostro de Emily, producto de haberse caído sobre el charco de poción desparramado por el suelo. Los ojos le centelleaban con un brillo extraño, de su garganta salían suspiros cada pocos segundos y continuaba sin poder quedarse quieta en un solo lugar, de la emoción que le daba encontrar a Clayton. -Que raro que no lo convertiste en piedra ¿Qué hacías en la torre de astronomía a deshoras, Rebecca? -Preguntó a su esposa sin contener la risa por la anécdota con Surich. Le hubiera encantado estar presente para ver el rostro de furia de la castaña. Si había algo que le molestaba mucho, eran los matones de las escuelas - Lo haremos, mi amor. Resolveremos esto-La tranquilizo acariciándole la mano. Harton había estado segura que habían logrado despistar al profesor y la chica de Slytherin. Noto el error al ver a Adrian tomando las riendas de la situación. Espanto al poltergeist con amenazas y mando a dos chicos con diferentes misivas a otros sectores del castillo. Eva evaluó con la mirada al profesor cuando las llamo para que lo acompañaran. En teoría, entendía que habían terminado el horario de la clase del profesor y que llegaban tarde a la próxima clase que marcaba su horario curricular. -Beck... -Llamó a su esposa al momento que la castaña se acercaba a la embrujada Emily para darle unas indicaciones que la ayudarían un poco mejor de lo que la profesora Wolfring o el conserje podrían hacerlo. La desamparada chica acato la ayuda de la Franklin con emoción y alegría. Eva le sonrió a la chica para darle ánimos, previo a mirar a la mestiza que mentía con tanta habilidad sobre el paradero de chicos con estatus. Escuchó las campanadas seguido de la pregunta y medito un segundo la respuesta - Seguimos al profesor... escucha... -Se acercó un poco mas a la Hufflepuff al ver su rostro de contradicción- No sabremos donde nos llevara, tal vez sea a su despacho y nos regañe o nos diga algún plan que tiene en mente, sea lo que sea, al rato nos dejara libres y tenemos la posibilidad de seguir con nuestro objetivo de encontrar y avisarle a Marcos lo que ocurre-La mirada de Eva fue a la espalda del profesor que estaba a yéndose, con la seguridad de que lo seguirían - Si no vamos con él, no sabremos que planea y... -Volvió a mirar a su esposa - No podremos complicarles las cosas... despistarlo un poco y ayudar a Marcos de forma indirecta. Eva agarró a Rebecca de la mano y la guió con ella detrás del profesor. Evitando caminar en la misma linea que caminaba Dennis, sino unos pasos detrás. Seria imposible para el profesor hacer que se unieran por propia voluntad al grupo ilegal EAA. Bajo ningún punto de vista, Eva pensaba que la reunión que estaban por tener terminaría de buena manera si las instaba a cooperar.
  21. Eva mordisqueaba la porción de pastel con el rostro lleno de éxtasis. Cada bocado que comía estaba delicioso, se sentía tan bien, que casi estaba al borde de olvidar los verdaderos motivos por los que estaban refugiadas en la cocina. Tomó un trago de café previo agradecer en todo momento la variedad de bandejas que le acercaban para que degustara diferente tipos de delicias hechas a bases de manzana. Alzo la vista a su esposa y le sonrió, escuchando los objetivos que tenia en mente. Rebecca era muy habilidosa para armar planes de forma espontanea que, en su mayoría de veces, salían perfectamente sincronizados con el propósito final. -Los bocadillos en la forma de comunicarse con Marcos... -Dijo en voz baja, sorprendida mirando su porción de pastel - Es muy ingenioso, mi amor -Alzo la vista - Vayamos a la clase, creo que ya pudimos despistarlos lo suficiente para que no sospechen nada extraño -Eva se levanto del asiento, guardando con cuidado y dentro de envolturas de papel, algunos bocadillos en su propio bolso - Gracias por la merienda, estuvo muy impresionante todos los pastelitos, tienen un talento culinario exquisito -Felicitó a los elfos que las rodeaban. Eva prometió regresar pronto en una visita mas extensa, con clara intención de cumplirlo y tomo a su esposa de la mano para salir de las cocinas. Vio a lo lejos al profesor y a su compañera de clase hablando entre ellos, viro hacia otra dirección esperando no equivocarse en el camino que conducía fuera del castillo. Pudo notar que su sentido de la orientación ya estaba habituándose a la escuela, lo que era una buena noticia para el estrés que le producía tener que estar con un mapa en la mano casi a diario. Estaban a mitad de uno de los pasillos cuando apareció Peeves con unos frascos de pociones que empezó a lanzar como proyectiles. -El amorrr es tan delicadito plum plum, enamórate amor lalala enamórate de la viiiidaaaa tu tu tu -Cantaba a todo volumen, flotando panza para arriba mientras explotaban las pociones contra el suelo humeando su contenido al aire. El caos fue instantáneo, los chicos que venían pasando por aquel pasillo corrieron a refugiarse detrás de las armaduras, huyendo de ser el objetivo del poltergeist. Eva tiro de Beck para imitar a los demás y resguardarse contra uno de los caballeros de hojalata. Una chica de cabello oscuro con trencitas de la casa Ravenclaw, resbalo con el liquido esparcido por el suelo y se dio de lleno el rostro sobre un charco de poción. Con lentitud y atontada se fue levantando con una gran sonrisa y los ojos brillantes de emoción. -¡Emily! ¡Corre! -Gritó otra chica desde su refugio, sin intenciones de ir a socorrer a su compañera. -¿Lo viste a Clayton? -Preguntó la chica moviéndose despacio mientras le llovían pociones por todos lados. -¡¡Corre!! -¿Clayton Surich? ¿El prefecto de Slytherin? -Preguntó un chico desde otro lado. -Siiiiiiiiiiiiiiii -Exclamó con jubilo Emily cambiando de dirección para ir con el chico - ¿Sabes donde esta? Necesito verlo para llenarlo de besos y caricias... -Creo que ya se inicio el descontrol... -Susurró Eva sin perder detalle del chisme que se estaba armando - ¿Si que conoces a Clayton, Beck?
  22. Buenas noches Tengo una consulta con el rol al que hemos sido invitadas -Desamor de seducción eterna- vi que nadie mas se paso a darle continuidad. Quería que pudieran responderme si tiene un lapso de tiempo marcado antes de cerrarse por inactividad. Quiero volver a pasarme, aunque sea a darle salida a mi personaje y pie a Rebecca para que pueda hacer lo propio con el suyo Gracias y bendiciones.
  23. Eva continuaba pensando, mientras caminaban, en la mejor forma de encontrar un Marcos entre todo el alumnado del colegio teniendo solo un nombre como pista. No veía muchas posibilidades de éxito a corto plazo, mas bien parecía que el tiempo que le llevaría encontrar al chico sin datos concretos en los cuales poder basarse, haría que fuera muy trabajoso llegar a un resultado optimo. Beck jalo el brazo de la castaña cuando estaba por girar la cabeza para llegar a ver que hacia el profesor. De reojo apenas logro verlo juntarse con la chica que había respondido sobre la poción. Una nueva posibilidad empezó a germinar en la mente de Eva, antes de que la pregunta de Beck la distrajera por completo. -No, Beck. No tengo ningún interés en formar parte de la EAA...-Escuchó a su esposa expresarse con suma vehemencia sobre el acto que se esperaba de ellas - Estoy de acuerdo, busquemos otra solución menos cobarde. Estaba pensando cómo reducir las posibilidades para encontrar a Marcos, pero son demasiadas y no tenemos mucho tiempo. Tenemos que considerar que los demás chicos cuentan con ventaja al haber estado asistiendo durante años a la escuela. El camino que estaban tomando era uno que no iba en dirección a su próxima clase. La asignatura del Cuidado de las Criaturas Mágicas, siempre se daba cerca de la cabañas del guardabosque, pero ellas habían dado vueltas en varios pasillos, y ahora estaban haciendo un párate sobre una escalera que cambió su lugar. Pudo ver de reojo, en aquel momento, que el profesor y Dennis estaban haciendo un camino similar a ellas. Apretó la mano de su esposa para llamarle la atención. -Nos siguen... -Avisó previo a notar que ella ya lo había percibido. Hartón mantuvo una sonrisa en su rostro, y un agradable silencio, durante todo el resto del camino. No podía saber a dónde iban, puesto que estaba entregada a la guía de Beck, pero no le resultaba difícil disfrutar del paseo. El castillo era muy interesante en su arquitectura y decoración cambiante - ¿Te fijaste que las armaduras mueven la cabeza cuando pasamos? Es como si fueran centinelas haciendo guardia. ¿Sera que funcionan con magia o con algún circuito? Se detuvieron sobre una pared con un cuadro de frutas. Fue en el momento que Beck le hizo una pregunta tan extraña a Eva que no tuvo otra opción que mirarla como si estuviera loca. Su gesto de confusión de acentuó cuando notó que no era una pregunta en broma, sino que de verdad esperaba que la respondiera. Abrió la boca para hacerlo cuando la Franklin le hizo un pedido aun mas extraño. Eva enfoco sus ojos en su esposa buscando algún síntoma de locura que hubiera pasado por alto, pero se la veía igual de hermosa como siempre. Volvió a mirar el cuadro, simulando estar estudiándolo precio a volver a fijar la mirada en su mujer. -No se que clase de broma es esta, Rebecca... -Dijo, levantando una mano para tocar el lienzo - Pero espero que quedes complacida, mi amor -Sin saber exactamente donde poner la mano, Eva acaricio todo el centro del cuadro. Sabia que en ese sitio los cuadros solían tener vida, pero un frutero estaba mas allá de la posibilidad de hacer alguna cosa. Era un objeto inanimado. Se sobresalto cuando las frutas estallaron en carcajadas y la pera desapareció dejando en su lugar el picaporte de una puerta -¡Oh! No quiero imaginarme como te enteraste de este truco... Eva abrió la puerta, sonriendo, para encontrarse con un lugar espectacular tras el lienzo. Una inmensa cocina con centenares de elfos con aspecto inmaculado, cocinando todo tipo de comidas. Era increíble para la mestiza. Apenas se asomaron los elfos saludaron a Rebecca como a una amiga y las tomaron de los pantalones arrastrándolas hasta una mesa donde empezaron a llenarlas de ricas bandejas con pasteles de varios sabores, una tetera con te, otra con café, leche, crema y un millar de porciones de diferentes tortas de chocolates. -Beck... -Murmuro Eva impresionada. Ahora entendía porque cada vez que se encontraban e iban de paseo por el bosque prohibido, o cualquier sitio que decidieran explorar, su esposa estaba siempre abastecida de ricos tentempié, a veces dulces y otras salados - Gracias, esto se ve todo muy delicioso -Le dijo a las criaturas con una sonrisa - Me atrapaste, Beck, esto resuelve muchas de mis dudas sobre la comida que siempre traes. ¿Café? -Preguntó sirviéndole en una taza previo hacerlo con la suya - ¿Esto que veo es manzana? -Si, joven. Es manzana hidratada con almíbar, lo procesamos para formar una pasta y poder untarla sobre el pastel de chocolate y canela -Respondió un elfo mirándolas con sus grandes ojos de color azules. -Esta increíble -Declaró con una gran sonrisa. Comer era para Eva una de las cosas mas placenteras del mundo -¿Esto es parte de tu plan? -Consultó a su esposa, mirándola mientras mordía un pedazo de pastel - ¿Invitarme a tomar el té? No me estoy quejando, pero deberíamos encontrar a Marcos...
  24. -¿Que dijo a lo último? -Preguntó Eva mojando la pluma en el tintero, al momento de recibir el pergamino en la cabeza y la acusación de su esposa - Si -Asintió con una sonrisa, sin prestarle mayor atención- Lo hice... Eva tenia bien en claro que cualquier intento de conversación seria tomado como una excusa por su esposa, logrando la distracción que estaba buscando para no prestar atención a la clase. De reojo pudo verla recogiendo el pergamino y alisándolo para escribir en el. Puso los ojos en blanco previo a una sonrisa al verla preguntar sobre el antídoto. Por supuesto que ella era así, siempre buscaría la manera de dar soluciones al problema. Una mujer optimista, de las pocas que había en el mundo. El profesor se negó a responder, atrayendo la mirada de Eva con asombro y consternación. Nunca le había ocurrido que un profesor se negara a dar catedra de los conocimientos que poseía, hasta ese momento. Posteriormente, el hombre les comunico sobre el problema que había surgido a raíz de la venta ilegal de la sustancia nombrada y como la creación de un grupo estudiantil ilegal parecía ser la única solución de contención para evitar desbordes. Eva volvió a quedar boquiabierta al escuchar que el profesor agrego una amenaza en el discurso para quienes intentaran acudir a la dirección. Cruzo mirada con su esposa pensando en Marcos y la poción que había intentando venderle. -Tenemos que hablar con Marcos... -Dijo anotando apresuradamente los últimos detalles de la clase, previo a guardar todo en la mochila y salir del aula - No pienso a delatarlo, para empezar no nos vendió Amortencia, pero tenemos que saber si esta en el grupo que anda produciéndola o sabe quienes lo están. Creo que es nuestro única pista por el momento. ¿Que? -Pregunto a Beck cuando vio su expresión - ¿Qué ocurre? Háblame, Rebecca -Pidió tomándola de la mano para que se pusieran en camino. Eva entendía que la primera dificultad con la que se encontraban, era hallar al chico en un castillo tan grande. Podían repartirse los sitios habituales donde solían estar los alumnos la mayoría del tiempo, pero les llevaría mucho tiempo dar con él. Si tan solo pudiera recordar su vestimenta para tener un dato sobre la casa a la que pertenecía. Con ese pequeño dato podrían sectorizar la búsqueda y reducirían las probabilidades de equivocarse, aumentando las chances de encontrarlo. Si preguntaba seria tiempo perdido. ¿Cuántos Marcos tendrían el colegio entre su alumnado? Intuía que varias docenas de ellos.
  25. Eva Harton

    Lago negro

    -No lo se -Contestó la castaña acuclillándose para tomar la varita del suelo. Quito el polvo que le había quedado en el cabello, tirándolo para atrás evitando que le molestara en el rostro. La tensión de las mestizas era palpable. Se encontraban desarmadas contra el intruso de cuatro patas. Pese a que no era del todo cierto. Tenían las varitas mágicas para defenderse, no obstante estaban acostumbradas a entrar en combate con armas y habilidades contra cualquier enemigo. Años de entrenamientos las habían hecho desconfiar hasta de su propia sombra. Rebecca pasando el primer sobresalto, intentó hablarle al animal para comunicarse. De donde venían era una habilidad común hablar con algunos anímale, en el caso de ella, podía hacerlo con todo aquel que tuviera parte de equino en su adn. El caballo de dos cuernos, no pareció entender en ningún momento nada de lo que le habían dicho. Eva no pudo ocultar lo sorprendida que había quedado al escuchar que su esposa conocía el nombre del animal y hasta sabia que parte de él se utilizaba para elaborar pociones. Sonrió gratamente encantada con esa faceta de empollona que había brotado inesperadamente. -Me sorprende que recuerdes eso -Confirmó acariciándole el brazo con el cual sostenía a Rocky -Si me hubieras preguntado a mi probablemente te habría dicho que no tenia idea de su nombre, pero habría agregado que el bicornio era un sombrero que usaban los mortales en su equipamiento militar... -Hizo un guiño - ¿Nada mal, no? El Bicornio demostró aburrimiento emitiendo un relincho, previo a darse la vuelta y empezar a caminar regresando por donde había aparecido. Eva se encogió de hombros, mirando a su alrededor para buscar mas piedras y practicar unos cuantos hechizos mas. Beck, por otro lado, tenia planes diferentes. Re convirtió a Rocky en una piedra, antes de disponerse a seguir al animal. Eva accedió al pedido de su esposa caminando delante de ella en la dirección que había tomado el caballo. No solía ser de las que se negaban a los deseos de su esposa. Le gustaba complacerla, hasta en las pequeñas cosas. -¿Si nos lleva a una trampa? -Inquirió mirando hacia atrás para verla. Iba unos pasos delante de Beck, marcando el ritmo - No estamos hábiles con estas armas como para entrar en combate -Admitió volviendo la mirada al frente para ver a lo lejos al animal desapareciendo de la vista, entre unos arbustos frondosos - Apurémonos, Napoleón salió de nuestra vista -Eva acelero sus pasos hasta llegar a las plantas por donde había pasado el bicornio, se puso la varita dentro de la manga del abrigo, previo a empezar a correr las plantas con sus manos para abrirse camino - Veo poca luz a partir de aquí -Explicó, a medida que se adentraba en la frondosidad. El bicornio no parecía haber tenido problemas en pasar por ese camino, pero a ellas se les dificultaba con las ramas tarándoles de sus capas de ropa. Diez pasos después, Eva noto que el camino empezaba a ser en bajada, así que fue con mas cuidado intentando adaptar sus ojos a la opacidad que se había vuelto el recorrido. La frondosidad termino abruptamente convirtiéndose en arboles distanciados y de aspecto tenebroso. Los sonidos se habían vuelto mas profundos y apagados. El Bicornio parecía a verse esfumado. -¿Recuerdas el hechizo para prender la luz? -Preguntó la mestiza en susurros. Recordaba a Meli haciendo hechizos a cada rato por cualquier cosa, pero no podía recordar que usaba para la dar luz... pero si el que usaba para hacer fuego - Déjame agarrar una rama -Dijo buscando una rama en el suelo que fuera larga para usar como antorcha. En un bosque, no le fue difícil hallar un pedazo que cumplía con todos los requisitos que quería - Templum Incendere -Invocó esperanzada. Su varita empezó a temblar en su mano, con una vibración extraña y a despedir luces de color violeta -¿Que le pasa? -Cuestionó soltando la varita que se había vuelto caliente al tacto. @@Rebecca Franklin

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