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Orión Yaxley

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Orión Yaxley ganó por última vez el día 2 Octubre 2019

¡Orión Yaxley tenía el contenido más querido!

Acerca de Orión Yaxley

  • Cumpleaños 11/08/1993

Contact Methods

  • Website URL
    http://

Profile Information

  • Género
    Male
  • Location
    La Torre de Adivinación

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    32
  • Rango Social
    Orden del Caduceo
  • Rango en el Bando
    Mago Oscuro
  • Galeones
    252516
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Libros de Hechizos
    Libro del Caos (N.20)
  • Familia
    Yaxley
  • Trabajo
    Inefable
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Humano
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    3120
  • Puntos de Poder en Criaturas
    590
  • Puntos en Mazmorras
    12
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    2010 a 3000
  • Rango de Criaturas
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Adivinación
    Artes Oscuras
    Astronomía
    Aritmancia
    Runas Antiguas
    Historia de la Magia
    Encantamientos
    Idiomas
    Leyes Mágicas
    Estudios Muggles
    Conocimiento de Maldiciones
    Maestría con Escobas
  • Habilidades Mágicas
    Animagia
    Videncia
  • Medallas
    30000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    7
  • Posteos en subforo CMI
    7

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  1. Hola, vengo a cotillearte el perfil 🐍

  2. Hola? Así te puedo dejar status??

    1. Gatiux

      Gatiux

      Holi ❤️ Tu me puedes dejar los status que quieras 🧜‍♀️

  3. Orión ya había tenido suficiente. Entre que Gatiux que se alejaba cada vez más del estadio hacia vaya saber dónde y Candela con sus maniobras de JIGUIDIRI DI QUIDDITCH PRIFSIIONAL ya había cumplido su cuota de manejo de escobas. Sacó su varita del bolsillo trasero del pantalón (lo tenía ahí convenientemente, algo le había dicho que la necesitaría en ese lugar pues videncia), apuntó a las cuerdas torpemente y conjuró un Diffindo para liberarse. Ni bien se sacó las muñecas de atrás, tomó el palo de la escoba y elevó la velocidad (lo más que pudo, no olvidemos que estaba en una barredora) directo hacia uno de los arcos. Uno de los búlgaros idi***s le mandó una bludger a la que él contrarestó con un Repulso para que le dé de lleno en la cara. Tomó el maldito pañuelo del arco, el verde, el premio, el pase de la clase. - Ah, pero sigue siendo personal maldito. Dio toda una vuelta en U para arremeter contra el extranjero. Uno estaba tonto por el maleficio que había hecho ya, el otro, confuso por un golpe de la pelota. Orión se paró en el mango y saltó con furia hacia uno de los cuerpos derribándolo de la escoba. Había una supuesta red y aunque las chances de lastimarse eran altas, nada como encajarle una buena trompada al Dimistrichof (nombre ruso genérico)
  4. A Orión no le gustaba mucho la idea. Dos tipos rudos, seguramente con un par de ciclos de esteroides, estaban buscando lastimar deliberadamente a Gatiux y a Candela. A la segunda podían hacer lo que querían con ella. Inclusive, le podría haber venido bien un poco de acción con extranjeros. Cambiar un poco de aires… Salir del ambiente familiar y sanguíneo… Y así. Aspiró por sus fosas nasales sin decir nada. Tampoco pretendía arruinarle la ilusión a su sobrina. Se subió a la escoba y le ataron las manos. Menos mal había elegido un modelo viejito y lento. Si de por si era torpe, peor con las manos atadas por detrás. De a poco empezó a ascender. Si no tenía su tren superior para hacer balance… le quedaba el inferior. Las patas estaban estiradísimas buscando que su centro de equilibrio se armonizara con lo que podía. De repente pasó Maida volando cerca de él. El impulso causó que perdiera un poco el equilibrio y se diera completamente vuelta, sosteniéndose con sus pies boca abajo con una escoba que iba 10km/h. - Por lo menos sigo en la carrera. Giró la cabeza. Si tuviera las manos libres se hubiera llevado la mano en la boca. - ¡Candela! ¡No! ¡Tienes que buscar el pañuelo! ¡EL PAÑUEEEEELO! ¡NO AL BÚLGARO! Tschk. Negó con la cabeza y siguió, en su extraña posición buscando el pañuelito verde… Hasta que lo vio en uno de los aros. De repente una bludger golpeó el palo de su escoba lo que hizo que empezara a girar sobre su eje. Genial, otra dificultad más para poder conseguir una maldita certificación de como barrer en casa. Ah, pero ahora era personal el tema. Giró foribundo hacia el supuesto Dimitri o Dimetro o algún nombre con fuertes raíces rusas. Pensó en una Maldición, para que lo parta un rayo o algo así. Ellos podían tener los bats de golpeadores. Pero él tenía magia, maldita sea.
  5. Éste no era su primer rodeo. Conocía el camino. Tres etapas: un lago, un largo y espeso bosque y el laberinto final en la isla. Entendía, de alguna manera, la esencia principal de las pruebas: poner en jaque sus conocimientos sobre la habildad. Aprender de ellas desde otro nivel. También tenía en claro que nunca estaría a la altura de pasar por aquellos terrenos, (completamente ileso) o con un record perfecto. Aun así, si Sauda podía ver en él un fuerte Oclumante, entonces sus instintos no estaban tan errados. Se encontraba junto a ella, a las orillas del lago. Llevaba un abrigo sobrio, pantalones para el frío y unas botas. A su lado, escuchó cada una de las palabras de Aailyah. Se sorprendió de que actualmente la Arcana buscara acompañarlo por el trayecto a la pirámide. Eso… no sucedía todos los días. Ni menos con las pruebas. Y si bien, se había preparado para algo sumamente mental, la compañía de la Arcana podía hacerlo todo más ameno. Finalmente asintió cuando vio el anillo frente suyo. El primer paso, sin duda, era canalizar su poder mágico. Se acercó al lago, aun en invierno y con una leve nevada, el agua no estaba congelada. Extraño. Entrecerró los ojos, había algo que faltaba. El usual bote que tomaba no se encontraba, ni el puente cuando hizo la prueba de Videncia. - Supongo que hay que avanzar, Arcana –comentó sereno. Puso los pies sobre el agua. Aún con capas protectoras sintió el frío en sus dedos. Cerró los ojos e inspiró profundo. Con el aire retenido buscó materializar lo que faltaba. Ah, pero ahí estaba el punto. Orión no podía sacar de la galera un bote o puente para su uso. Así como también no podía crear barreras mentales. Ya las tenía dentro de él, sólo le hacía falta… bueno, ordenarlas. Sintió capas y capas de energía mágica reconstruyéndose en los puntos clave de su cuerpo. Dio un paso nuevamente y sintió cómo sus pies ya no se mojaban por completo. Estaba caminando sobre el agua. - ¿Me acompañas? Siguieron camino por el lago. - Aailyah, ¿cuándo te diste cuenta que eras Oclumante? ¿Has estado en un grave peligro que requirió usar tus habilidades? Ya que estamos… me gustaría conocerte más a ti. Más allá de la faceta de Arcana, obvio.
  6. Su vista estaba clavada en la ventana. Con semblante serio, viendo de un lado al otro por si alguna presencia extraña osara acercarse un poco más de lo debido. Escuchaba la conversación un poco de espaldas. Después de todo, el tampoco conocía al muchacho. Cuando Gatiux le había preguntado sólo se encogió de hombros y se puso en rol de vigilancia. - ¿Doblaste por el camino incorrecto? Oh, muchacho, cualquier camino que no sea el de la Gryffindor es el correcto. Arrugó la nariz. Orión sabía que esa familia tenía un largo historial de familia fenixiana (ignorando todos sus giros de trama de esos momentos). Dejó que Gatiux se encargara de las heridas. Si fuera por él, le pondría un poco de miel en los cortes y un parche bien rústico. El bosque le había enseñado un par de cosillas, pero siempre había una mejor forma de hacerlas, claramente. Ignoró (otra cosa más) el movimiento que hizo ella sobre Mael, cuando le puso la mano en la frente. Y menos mal que no lo hizo, ahorrándose un tedioso discurso sobre las repercusiones que podrían haber causado esas visiones. Porque eso fueron. Gatiux estaba entrando en contacto con el mundo del que Orión llamaba cotidianeidad. Temita interesante para la historia, de eso estoy seguro. Mientras tanto, él seguía buscando algo que ni él mismo sabía qué. Hasta que lo encontró. A lo lejos, en la línea del bosque del ala oeste de la Manor había una figura. Se trataba de algo alto, oscuro, con ojos como dos estrellas pequeñas. Sólo se podía ver una silueta desde donde estaba él. El cuello lo tenía como con felpudo. De una cara larga y ovalada salían varias astas que se entrecruzaban entre ellas. Una ironía Yaxley. Orión entrecerró los ojos mientras veía a la bestia desaparecer entre la bruma de un día húmedo e invernal. Cerró la cortina. - Te recomiendo que por el momento… no salgas, ¿quieres tomar un poco de té? Vio como Mael buscaba por la otra ventana de la sala rastros de sus persecutores. Si supiera que el verdadero peligro estaba en tierra… - Ella es Gatiux y yo Orión, guías de la Yaxley. Esta es la reliquia de lo que fue una antigua familia… Y la hicimos hogar. En la cocina está el resto de la gente, tranquilo. Aquello que… “te pertenece” ¿tiene alguna maldición? Para estar seguros y preparados, claro.
  7. - Podéis bajar las varitas. Sois un grupo poderoso. Berenci se… ¿había rendido? Orión no quiso dejarlo a la suerte. Vio como en la alfombra de estrellas que había invocado se terminaban de iluminar las últimas a las que Gatiux había invocado. El manto tenía solo la función de crear una prisión suficientemente poderosa para detener completamente a Berenci. Completada la trampa mágica, Orión suspiró satisfecho. Bajó la varita y se acercó lentamente al centauro malherido. - ¿Y bien? ¿Qué tienes para decirnos? –instó el mortífago. Por su parte, ya estaba perdiendo un poquito la paciencia. - Ah, sí, la profecía… En ese momento, la runa de las caídas permitirá una nueva visión, una nueva esperanza, una nueva compenetración. Pero, cuidado, la memoria es frágil en aquellas con el corazón incendiado. Orión se quedó perplejo. Parpadeó un par de veces, ¿ese era el gran y terrible secreto que llevó a Berenci a la locura? Unió las dos partes de la profecía, la primera era clara: el momento en dónde se iba a cumplir, con cierta atención al contexto histórico. Ahora, la segunda parte es la acción, lo que hará que se dispare la cadena de procesos de la profecía. Pero faltaba algo más, ¿con qué objetivos? Se llevó la mano al mentón y caminó de un lado al otro analizando minuciosamente todo. Parecía que aun completamente magullado, el maldito caballo se regocijaba ante las dudas de Orión. - Creo que deberíamos volver con el resto de la comunidad a compartirles lo que acabamos de escuchar –se dirigió un poco preocupado ante el grupo. Estaba ignorando completamente las risas por debajo de la criatura loca. - La profecía está por cumplirse. “Cuando todos sepan y nadie quiera olvidar” se refiere al estatuto secreto. Ya se sabe la existencia de la magia, pero ya nadie quiere volver atrás. Si existe algo, lo que sea, que pueda revertir esto, bueno, ¿no sería interesante saber qué es? Volvió a la puerta del baúl, apagando las antorchas que en su momento habían iluminado completamente la estancia.
  8. Los ronquidos de Orión retumbaban por TODA la torre de la Yaxley. El invierno había sido duro y necesitaba recuperar todas las horas perdidas durmiendo. De repente se da vuelta, pasando uno de sus brazos por toda la cama buscando a Gatiux para abrazarla. El brazo en cambio se desplomó en el endredón y abrió los ojos con una calma que hasta a mí me da nervios de sólo imaginarla. Se acostumbró un poco a la luz que entraba por los ventanales de la torre. Bostezó y se sentó en el respaldo. Se rascó los ojos y frunció el ceño. No sabía en qué momento de la vida se encontraba. Había una notita en su mesa de cama, debajo de sus lentes de lectura. Se los puso y leyó en voz alta. - No te olvides de la clase de escobas –inclinó la cabeza a un costado y miró para arriba. Volvió a la nota y había un poco más-. La clase de escobas de Maida. La que nos anotamos el mes pasado. Se quedó pensando. - La clase de escobas… escobas… -se rascó la cabeza-. Oh, gracias Raikkonen. El elfo de Gatiux se había aparecido con una taza de té humeante. Se había acostumbrado, un poco a la fuerza, a la idea de que hubiera un elfo LIBRE (al menos eso creía) dentro de la Manor. La pequeña criatura le dejó el desayuno a un lado y carraspeó. - Me dijo la ama… - Gatiux, en esta casa no existen los amos –le corrigió con paciencia. Aunque Raikkonen sabía que si llegaba a decirle Gatiux a Gatiux, bueno, no iba a contar el cuento. - Que le diga que no se olvide de la Clase de Maestría en Escobas. Este traslador lo llevará al campo de Quidditch citado. - La clase… -bebió un poco intentando recordar. Vio la superficie ambarina del té y vio su destino: llevándose por delante un cuervo. Abrió los ojos como dos platos enormes de porcelana fina-. LA CLASE. Se levantó como resorte, se puso el conjunto chándal gris que usaba de entre casa, bebió otro poco de té, le agradeció al elfo, mordisqueó una tostada, se sacó las lagañas de la cara, se medio que puso las zapatillas y tomó el traslador. - Aquí, estoy, llegué, sí eso –Estaba medio dormido y agarró la primera escoba que encontró, la Barredora, se empujó con los pies del suelo y se preparó para tomar la velocidad promedio de viaje en escoba para… bueno, ir a 2 km/ h casi-. Dime a quien y lo golpeo –dijo refiriéndose a los golpeadores búlgaros.
  9. Dicen que todos los imperios caen. Romano. Mongol. Inca. Aqueménida. Pareciera como si los imperios nacieran con la fecha de caducidad ya impresa. Y eso que la búsqueda eterna del poder tiene sus problemas. La comunidad mágica internacional era un imperio en sí mismo. Uno oculto, con sus propias reglas, regentes y estructuras. El destape del estatuto secreto de la magia la puso más en peligro que otra cosa. Y dentro de todo el caos… se presentan oportunidades únicas en la vida. Y las aguas de la verdad era una de ellas. ¿Aguas de la verdad? Ah, parece sacado de un cuento fenixiano para infantes. De esos que aseguran que todo está bien en el mundo, que existe magia blanca. Pero no, los mortífagos saben más, obviamente. Saben que la magia no es ni buena, ni mala, simplemente está para aquellas personas que osen obtenerla. Y, obviamente, mientras más poderosa… más difícil de obtenerla. Orión, bueno, sabía un poco del tema. No manejaba muy bien la hidromancia pero si pudiera poner sus manos sobre el mítico líquido… tendría respuestas. Dentro de sus investigaciones descubrió una carta perdida, ¿el remitente? Ernest Schäfer. Hablaba de una expedición que realizó en su momento. Y nada más. Pero, era un inicio. Aquellas personas que buscaban el poder de la sangre y las sombras, debían viajar al hogar real, más importante y más sagrado de la religión vinculada a los viajes de Schäfer. Mientras que, aquellas interesadas en la bestia dentro de sí y el pacto con las almas, encontrar las pistas del lugar del descanso final del explorador. Al llegar encontrarán la siguiente pista para llegar a las aguas de verdad. Dicen las malas lenguas de por ahí que se tratan de dos partes de un mapa. Bah, a mí no me miren, no soy vidente. ¿O sí? ***** Discípulos de Nosferatu Danny Lestrange (Conocimiento 1) Matthew B. Triviani (Conocimiento 1) Sybilla Macnair (Conocimiento 3) Kraven Von Alexandros (Conocimiento 3) Frankie Triviani (Conocimiento 1) Caballeros de Walpurgis Anne Gaunt M. (Conocimiento 1) Senescales de Caronte Juv Macnair Hasani (Conocimiento 2) Shelle Katerina Gryffindor (Conocimiento 1) Maida Black Yaxley (Conocimiento 1) Empezamos con la nueva aventura mortífaga! Estaré guiándolos como GM a través de hitos y desafíos. ¿El principio? Pues, rolear su introducción y el viaje al lugar indicado. Son lugares específicos, una es una región y la otra, un lugar en específico. Son reales! Así que… si trabajan en grupo, la investigación va a ser fácil. Los espero en rol!
  10. - Sí, bueno, claramente la lechuza no era la mejor de las ideas… Capaz es la Marca buscando nuestro paradero. Ya sabes, un allanamiento clandestino no pasa desapercibido. Por otro lado... –y dijo, pasando su vista desde los ojos de Gatiux a la ventana-. ¿Crees que atacaron alguna otra mansión? Pensó en la Black, pero solía estar demasiado vacía si considerábamos sus dimensiones. Los muggles podían estar dando vueltas por una semana completa antes de encontrar a alguien vivo. Recibió con gusto los tickets y puso toda su atención en la información que tenían. Mensajes habían en todas partes… sólo había que tener los ojos abiertos para darse cuenta. Tocaron la puerta y él se levantó de sorpresa. Lo habían sacado un poco de foco. Orión estaba detrás de Gatiux mientras ella hacía lo suyo, casi que con la varita preparada. La muchacha hablo, describiendo el paquete y entonando un poco en ciertas palabras claves. Orión entrecerró los ojos cuando Gatiux cerró la puerta y dejo el paquete en la mesa. Intercambiaron miradas, obviamente. La gran pregunta gran flotaba entre ellos y ni siquiera la tenían que verbalizar ¿una trampa? Este no era su primer rodeo. - Bueno, supuestamente nos conoce, ¿no será la Orden queriendo meter sus narices donde no los llaman verdad? Se puso los lentes e inspeccionó el paquete. - Veamos… dos porciones de pasta y un vino que parece bastante, bastante, caro. ¿Te invito una copa? Si es veneno seguro lo sabes en seguida, tú eres la de las pociones. Dicho… dicho sea de paso. Estamos en Londres, vamos, algún atentado tiene que ocurrir, sobre todo con los mundos en guerra, podemos organizarnos y entrar a las oficinas. Fácil entrar, fácil salir. Si tan sólo tuviéramos un poquitito de ayuda para una distracción leve…
  11. Quiso invocar la rueda de la fortuna a ver si podía sacar ALGO de ventaja, no sé, anulándole las últimas acciones pero… nada. Se encogió de hombros. Al menos lo había intentado. Tenía, a su vez, el presentimiento que Bakari estaba conforme con la suerte del Yaxley. Le reprochó su imprudencia, justo después de liberarse del Cinaede. Capaz todos los Uzzas eran iguales, celosos de su información y conocimiento mientras que uno… simplemente quería aprender a tirar dados al aire. Como él, que intentó invocar la rueda de la fortuna sin mucho éxito. - Pues… Sectusempra, ¿supongo? –dijo, moviendo rápidamente la muñeca. La varita que llevaba era una de las tantas que tenía repartida por la casa. Como esos anteojos de lectura que encuentras en todos lados en la casa de tus padres. Tenía el hábito de perder y/o romper sus varitas, así que ya lejos eran los días en donde intentaba cuidar de su pertenencia. De la punta de la misma salió un chispaso, volvió a agitar la muñeca como queriendo que el rayo salga a como dé lugar y ¡PUM! Un rayo escarlata se disparó para Bakari. Impactó al tiempo que él invocaba un Conjuntivitis, dejándolo ciego al instante. - Cinaede. Usó por segunda vez el hechizo, pero porque no podía hacer otra cosa.
  12. Captura - ¿Listo para el asalto final? - Creí que nunca me lo pedirías. El mortífago concentró su poder mágico, alzó las manos e invocó la famosa rueda del Caos. Arriba de su cuerpo se materializó una rueda con 10 seccioens que comenzó a girar a gran velocidad. Mientras tanto, el mismo comenzó a mover su varita para realizar su primer ataque. Aparte de sus hechizos mortífagos, había podido recolectar ciertos conocimientos que lo podían ayudar en esa improvisada batalla. - Cinaede –siseó. Una nube rosa se materializó cerca de la cara de Bakari. Justo, el mismo hechizo con el cual él se había visto afectado segundos atrás. Sin embargo, los efectos de la rueda hicieron que la nube simplemente fuera como un pedo sin pena ni gloria. - ¡Por lo menos te vas a tener que sacar la nube de la nariz! –exclamó. Al menos ALGO le había hecho.
  13. El oráculo de Delfos no era más que los vestigios de algo que fue: meca de las artes adivinatorias de su tiempo. Orión se preguntó cómo no era más productivo aparecerse directamente en el lugar que pasar toda la mañana caminando. Al menos las vistas fueron relativamente buenas, se pudo reír y filosofar de las fallas que tenía la comunidad mágica inglesa como sociedad. Al mismo tiempo se mordió la lengua para no soltar una carcajada y, como consecuencia, comerse una coña de su pareja. Se puso colorado con el beso, pero más aún cuando tuvo que escuchar el próximo desafío. Romper maldiciones no era lo suyo. Y así avanzó, cruzando la barrera mágica de la que momentos atrás Maida había mencionado. Se sintió abombado, cansado y veía todo borroso, como si un filtro gris estuviera pegado a su retina. Las voces, si es que las hubiera, se escuchaban como bajo del mar. Se sintió que iba y venía con una corriente de pensamientos. Los recuerdos lo atravesaban. ¿Dejar algo lo más preciado? No podía dejarla a Gatiux allí, no. Se la quería llevar devuelta a la Manor obviamente. Y estar con ella. Y recordar buenos momentos. ¡Esa era la clave! B-u-e-n-o-s momentos. En una taberna, compartiendo el botín de un asalto conquistado, intercambiando chistes con sus compañeros y de repente, ese par de ojos ambarinos que lo interpelan hasta su médula más profunda. Sin darse cuenta, de su sien, se desprendió un hilito plateado que fue entrelazándose con las letras escarlatas. El pago había sido hecho. Y él, ya tenía el certificado en sus manos. Gatiux se desapareció y quedó con Nathan con su invitación. - Lo mejor sería que vaya por Diagón a comprar algo caro y brillante. Énfasis en lo caro… y en lo brillante. Un café me vendría bien.

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