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Gabrielle Delacour

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Gabrielle Delacour ganó por última vez el día 1 Agosto 2018

¡Gabrielle Delacour tenía el contenido más querido!

Acerca de Gabrielle Delacour

  • Cumpleaños 27/04/1988

Contact Methods

  • ICQ
    0
  • Skype
    gabby.delacour

Profile Information

  • Género
    Female
  • Location
    Homeworld
  • Interests
    Ballet, musica, artes, redes...
  • Casa de Hogwarts
    Slytherin

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    15
  • Rango Social
    Dragones de Oro
  • Galeones
    78305
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Libros de Hechizos
    Libro de la Sangre (N.7)
  • Familia
    Black
  • Trabajo
    0
  • Escalafón laboral
    Sin información
  • Raza
    Humana
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    1140
  • Puntos de Poder en Criaturas
    170
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    1110 a 2000
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Idiomas
    Artes Oscuras
    Primeros Auxilios
    Cuidado de Criaturas Mágicas
    Runas Antiguas
    Encantamientos
    Astronomía
  • Medallas
    6000

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Logros de Gabrielle Delacour

Apprentice

Apprentice (3/17)

  • Reacting Well Raro
  • Very Popular Raro
  • Dedicated Raro
  • Conversation Starter Raro
  • Collaborator Raro

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726

Reputación

  1. La clase continuaba y aún con la choza casi repleta las caricias de su antiguo amigo le hacían tranquilizar sus nervios. Giró la cabeza para ver la cara del Malfoy mientras hablaba, le recordaba perfecto como si fuera ayer, cada aventura y cada imprudencia, pocas personas recordaba la Delacour con cariño y entre ellos él, sacudió su cabeza al escuchar el nombre de aquella personalidad y recargó su cabeza en la mano del chico tratando de demostrar su apoyo. A pesar de ser familias rivales la Black y el Malfoy tenían buena relación, en realidad Gabrielle solo soportaba a dos Malfoy, él y Afrodita, tal vez por eso era parte de los rebeldes y había sido tachada innumerables veces del árbol Black. De inmediato el instinto le hizo girar la cabeza hacia Ada, parecía estar batallando con sus instintos y Gabrielle estaba más que preparada para salir corriendo en caso de que su compañero y arcana no pudieran ayudarla, se sentó en el regazo del Malfoy atenta a los movimientos de su compañera y a las palabras que Suluk le proporcionaba a la lince ¿Tendría que recurrir a su instinto? Parecía casi natural mantener el estado de alerta con la mirada fija en el lince que ahora era la Dumbledore. Retrocedió dos pequeños pasos pegándose un poco mas al cuerpo del chico sintiendo la respiración tan dispareja como la de ella y fue cuando la arcana dirigió sus palabras a ella ¿Sería capaz de regresar a su forma humana? Asintió con la cabeza ya consciente que en su forma animal no podía mas que hacer movimientos de entendimiento y trató de concentrarse; si para lograr aquella fusión y transformación necesitó dejarse llevar por ese pequeño animal, tal vez sería ahora el recordar quién era, de cierta manera agradecer el tiempo y soltar sintiendo de nuevo aquella libertad. No deseaba cerrar los ojos ya que la Dumbledore no se encontraba del todo en sí y de cierta forma temía por su seguridad, giró por segundos la cabeza para clavar sus ojos miel en el rubio buscando ayuda, tenía que confiar en él y, si en años pasados había confiado su vida en tantas batallas ¿Por qué no ahora? Cerró los ojos y un suspiro relajó todo su cuerpo, de nuevo sentía las caricias sobre su pelaje y trató de recordarse antes de todo ese meollo, ahora más que nunca estaba segura quién era, sus lazos, sus emociones… - ¡Lud! – dijo abriendo los ojos y abrazando del cuello al Malfoy aún estando sentada en su regazo.- Tanto tiempo y encontrarnos aquí ¿Cómo supiste? Pregunta sin sentido ¿Verdad? Es obvio que sabías después de tantos años ¡Me alegra saber que sigues vivo! ¿Qué ha pasado contigo? Yo estoy por casarme ¿Recuerdas a Mahia Black? Al fin coincidimos y… Calló de inmediato sus palabras al caer en cuenta de dónde se encontraba, sus mejillas mostraron un poco de rubor mordiendo su labio inferior y volviendo la mirada a la arcana, no era hora de té, ya habría momentos para ponerse al corriente con la vida y no estar quitando el tiempo valioso de aprendizaje que les quedaba a todos. Se levantó de inmediato y acomodó su vestido sentándose enseguida del rubio aún apenada de haber hablado tanto. - Una disculpa Arcana, creo que… el estar tan en contacto con mis emociones dejé de ¿Reprimirlas? Y por eso mi falta de tacto hacia la clase… Estoy dispuesta a recorrer y aprender de los siguientes pasos. Volvió a subir la mirada y sus ojos miel se clavaron en su hija, sonrió al verla pero evitó saludar y volvió hacia Maida saludándole con una leve sonrisa. @ Suluk Akku @ Ludwig Malfoy
  2. - No.- dijo Gabrielle pero tan solo ella se escuchó mentalmente, cerró los ojos y rio para sí, ¿De cuándo un conejo habla? Meneó la cabeza sintiendo el aire entre sus orejas largas dándole a entender a la arcana que no sentía dolor y que extrañamente estaba tranquila. Continuó explorando, la cabaña seguía llenándose de gente y aquello no le tranquilizaba del todo pero había algo en ella que le hacía sentirse en completa paz, tenía tan solo que escucharle. Apuró a intentar de nuevo subirse a la mesa cerca del sillón, mentalmente midió la distancia ¿Qué tanta fuerza? Pero algo en su interior le empujaba a dejar de pensar y empezar a sentir. Sus patas traseras empujaron con fuerza el sillón y cayó casi sin sonido sobre la mesa, como si sus patas fueran tan suaves como para no generar ruido, tal vez el haber al fin haberse fusionado con su animal interior le permitiera utilizar la gracia aprendida con años de ballet. Meneó la cabeza, adoraba sentir ese aire entre su pelaje y aprovechó para ver con sus propios ojos sus patas delanteras. Como si fuera un sueño la Black se quedó sentada mirando sus propias patas, lamió la parte interna y acomodó su pelaje tallando su rostro hasta sentir su oreja izquierda, le trató de atraer con ambas patas y saboreó la punta de ella. Era tan suave que ni ella se lo creía a lo que continuaba acicalándose, tratando de conocer su cuerpo de a poco. A lo lejos logró distinguir la voz de su hija y levantó su cuerpo sobre sus dos patas traseras tratando de verla mejor ¿Se notaría la diferencia? Si ni ella misma se reconocía como coneja ¿Cómo los demás lo harían? Observó a Maida y seguido reconoció al otro chico haciendo que su mirada se iluminara de inmediato. De nuevo era ella, esa parte infantil, débil y sensible estaba ahí era en verdad ella, se sentía ella misma. Brincó al instante de la mesa y corrió sintiendo perfectamente la agilidad de sus movimientos esquivando las patas de las sillas y de sus demás compañeros, a lo lejos pudo notar que su compañera había logrado transformarse y aún estaba confundida pero la mirada de la Delacour estaba fija en el Malfoy. Al tenerle cerca Gabrielle brincó sin pensar al regazo del Malfoy, tantos años y encontrarlo en aquel lugar, ni siquiera se había detenido a recordar que era una pequeña coneja que no podía comunicarse. Aquello no le importó y tan solo se levantó en sus dos patas tratando de olisquear el cuello del rubio como señal de cariño ¿Qué tanto tiempo había pasado? Pasó su frente por la barbilla del Malfoy y trató de trepar a su hombro dando pequeños saltos ¿Tenía la misma maña que su conejo Psicosis? Sabía que él le reconocería y no había fallado; bajó y contuvo sus ganas de demostrar cariño, al escucharlo asintió con la cabeza y volvió a postrarse sobre las piernas de Ludwig tratando de buscar su caricia mientras volvía a observar su cuerpo recostado en las piernas de su antiguo amigo y escuchar a los demás. @ Suluk Akku @ Ludwig Malfoy
  3. Por breves instantes sintió un poco de temor hacía lo que acababa de descubrir y tener entre sus brazos, aquel pelaje se sentía como si se fundiera entre sus dedos y la respiración de ambos se aceleró al escuchar el animal de la Dumbledore pero todos esos miedos se desvanecieron al escuchar que dentro de la cabaña estaban seguras ¿Juzgar? Igual entendía sus palabras y asintió sin más. Una huella dactilar, cada animal era único y de eso Gabrielle no le quedaba dudas al sentirse cada vez más identificada por su “nuevo amigo”, no era un escape… Era parte de ella. Cerró los ojos, todo lo que la Arcana le decía tenía más se sentido, tal vez tan solo necesitaba oírlas de alguien externo a las voces que ella misma se hacía en la cabeza, sabía las cosas más nunca las llevaba a cabo, inseguridad tal vez. Y sí, siempre terminaba con un paso en el vacío y otro en el suelo si aquello no representaba un reto, si su orgullo no estaba en juego las inseguridades tomaban el control. Esta sería la excepción. Sus ojos miel se fijaron en Ada sabía que una vez dejándose llevar podría todo esto llevar al caos, pero trató de dejar eso de lado, ella no era una amenaza y, conociéndose en sus años de trayectoria duelística y mortífaga sabía que posiblemente aún en su lado animal Gabrielle afrontaría cualquier peligro, a fin de cuentas era terca y orgullosa. Sonrió a su compañera y asintió, tomaría las palabras de la arcana tal cual, si tenían que convivir en armonía tal vez no confiaba del todo en la recién llegada pero sí en su maestra que le hablaba con la sabiduría de los años. Gabrielle dio un suspiro, libertad, el poder por fin ser ella y sobre todo el saber que sus emociones eran válidas, eran humanas y era parte de su personalidad, la respiración de la Black estaba perfectamente sincronizada con la de su pequeño conejo, aquellos latidos rápidos los sentía ella misma en su pecho y cerró los ojos imaginando como aquello se convertía ya no solo en un sentir si no en algo real. Los latidos se su corazón eran rápidos y sincronizados, escuchaba las palabras de lejos y su sentido del oído se agudizaba y como si todo fuera un sueño de “Alicia en el país de las maravillas” sintió como toda aquella cabaña se hiciera poco a poco más grande que ella ¿Era el vértigo por tener los ojos cerrados? La Black no sufría de vértigo. Tal como le había dicho su instructora podría ser todo “imaginación”. Un escalofrío recorrió su columna vertebral y su instinto fue sacudir su cuerpo, abrió los ojos y en efecto aquello era más grande de lo que recordaba ¿Seguía en la silla? Observó a su alrededor y curiosamente una parte de ella estaba en total armonía y calma era tan solo el hecho de conocer todo desde otra perspectiva. Talló sus ojos, pero le encontró difícil ya que apenas podía alcanzarles y notó ese pelaje suaje siendo ahora parte de ella. No tenía miedo, la curiosidad se apoderaba de ella; se sentó en sus dos patas traseras y olisqueó sus patas delanteras, pasó con cuidado por encima de su cabeza y notó dos largas orejas que caían por sus costados y torpemente les sujetó con sus patas, cerró los ojos, le olfateó con curiosidad y volvió a sentarse en sus cuatro patas. Las conversaciones le eran ajenas, ella estaba interesada en cómo bajar de la silla ¿Sería tan solo saltar? Un salto simple al vacío, como todo en la vida… y así fue. Sus patas traseras lograron dar el salto y caer perfectamente sobre el piso de la cabaña pero al toca el suelo y querer salir corriendo sus patas resbalaron por el piso haciendo que su cuerpo callera de costado. No se había percatado que era una pequeña de apenas 20 cm a lo mucho, se enderezó de inmediato y se volvió a sentar sobre sus patas traseras, era una pequeña pelusa blanca en el piso y si quería libertad debía aprender a caminar, cual niño pequeño. Gabrielle soltó un suspiro y frunció el ceño, trató de caminar, aunque sus patas traseras siempre le hacían resbalar ¿Estaba pensando de más? Esta vez se dejaría llevar sabía que su guía estaba ahí solo que ella, como siempre quería ser controladora… Y se dejó controlar por lo que sentía, veía, oía y su mente le intuía. Cuando menos se dio cuenta estaba debajo de la mesa y sonrió para si misma, el caminar era ya algo dominado ¿Saltar? Sus ojos miel se fijaron en el sillón y apresuró sus pasos, era como aíre, cada paso iba acelerándose poco a poco hasta llegar al sillón y sin medir ni pensar tan solo sintió sus patas traseras tomar el impulso cayendo grácilmente sobre el sofá. Su corazón latía rápido, sabía que era por esa nueva parte de ella, estaba tranquila pero curiosa. Al escuchar la puerta no pudo evitar pararse en dos patas para tratar de asomarse y esa pequeña mirada se asomaba por la orilla del sillón ¿Maida? @ Suluk Akku
  4. A pesar del carácter arisco de la Black la energía de la arcana le brindaba paz, tanta como para haberse soltado de aquella manera sin tener problema, como si de alguien de años de conocerle se tratara. Ladeó la cabeza al escuchar la introspección ¿De qué en realidad escapaba ella? ¿Dolor tal vez? Rechazo, soledad… Mismos que con el tiempo había aprendido a sobrellevar. Sonrió mordiendo su labio inferior por contagio al verla y volvió a su seriedad habitual ¿Por qué conejo y no otro animal que no fuera tan inofensivo y presa fácil? ¿Por qué le había elegido desde niña? Tal vez siempre tuvo el carácter marcado aunque tenía demasiada fragilidad, era desconfiada de todos y de cierta forma le hacía sentir orgullo ceder tan rápido en nada ni nadie hasta que se demostrara lo contrario… Pero antes que nada hacer caso a lo que su maestra le decía: Dejarle de reprimir tanto y en verdad dejarle ser, dejarle guiar y dejarse llevar por aquel pequeño que desde siempre había estado con ella. Observó atenta a la arcana y asentía demostrando que entendía su mensaje, más que nada abierta a lo que le dijera; tenía varias opciones ¿En verdad dejaría que el pequeño que tanto le había ayudado con el paso de los años huyera temeroso de una trampa o le enseñaría que hay otros caminos tal como la Arcana le había enseñado? - A veces no confío ni en mí misma y ahora tengo que confiar en mis emociones tan desbordantes. - dijo sin medir sus palabras, su mirada demostraba un poco de dolor, el dejarse llevar en un túnel de emociones no era lo que más le gustaba, pero, recordó al pequeño conejo, aquella pequeña silueta que le llevaba por caminos cuando todo estaba confuso y le ayudaba a salir de una u otra manera. - Vivo, lo deseo vivo, libre y sin miedos. Cerró los ojos; no se veía sin aquella figura que le había guiado por años, tan pequeño y decidido y ella tan… Le imaginó tal cual la arcana le había descrito y veía a aquel pequeño dudar dentro de sus propios pensamientos, en su mente -al igual que en la realidad- se acercó cautelosa a quien había sido su compañero de juegos que miraba con sigilo aquella trampa y suspiró, no le dejaría ella. Acercó su mano lentamente a tocar su lomo, sus dedos podían sentir el fino pelaje después de tantos años, sonrió y suspiró tratando de transmitirle la calma que en ese momento sentía, que al fin podía confiar en ella y que no había necesidad de seguirle huyendo; el pequeño animal levantó la mirada, sus ojos miel se clavaron en Gabrielle y las pupilas de ambos se dilataron ¿Amor? ¿Comprensión? Le vio bajar las orejas al punto de casi rozar el piso y por fin pudo notar los detalles de aquel pequeño que por años le persiguió. El párpado superior era negro, como si fueran perfectamente delineado, al igual que Gabrielle estaba tranquilo, la Delacour hundió un poco más su mano entre el pelaje del pequeño, podía sentirlo, aunque aquello pareciera estar tan solo en su cabeza, ambos respiraban a la misma velocidad y sentían la misma tranquilidad dejando de lado las indecisiones. Sonrió, aquel miedo de que él saliera huyendo se había alejado y se atrevió a levantarle para pegarlo a su pecho, cerró los ojos sintiendo como también la desconfianza del pequeño se deshacía por completo recargándose él mismo en el pecho de la francesa, quería alejarle de aquella trampa en la que, posiblemente de no ser por ella, le hubiera quitado la vida. “Tout ira bien, allez…” pensó transmitiendo el mensaje a su compañero mientras le abrazaba, sus dedos se hundieron un poco más en el pelaje del pequeño y podía sentir casi como si pudiera fundir su mano con su piel, de nuevo volvían a respirar al mismo ritmo, en mutua paz. Abrió los ojos y, aun sintiendo aquella tranquilidad, dirigió su mirada a la recién llegada ¿Hacía qué tanto había estado ahí? ¿Sería bueno presentarse? Decidió callar y se quedó quieta analizando antes de interrumpir a la Dumbledore. - Arcana… ¿Cómo es que uno logra esa conexión y transformación? ¿Es solo… respirar? ¿Libertad? – bajó la mirada notando que ella misma balbuceaba cosas sin poder darse a entender. - ¿Qué se siente lograr esa transformación? Tal vez es vaga o inocente la pregunta… La mirada de la francesa seguía fija en la taza frente a ella; sí magia interna, pero ¿Cómo hacerla externa? Tal vez aquella pregunta era mejor que la pregunta acelerada que había lanzado sin pensar.
  5. La puerta le hizo volver en sí tratando de no demostrar que le había tomado por sorpresa, a decir verdad había tomado demasiada confianza dentro de la casa de la arcana, bajó la mirada y volvió a sorber el té sintiendo el calor deslizarse lentamente por su garganta y sus manos separaron de sus labios la taza caliente. Sus ojos miel se enfocaron en la que ahora era su profesora y sonrió ante la pregunta ¿Cómo? Ni ella misma lo sabía conscientemente pero su inconsciente era del todo atento a todo su pasado. - Dicen que lo más difícil es conocerse uno mismo y aún así, mientras más escarbas en ti, más te desconoces. Gabrielle sonrió y soltó un suspiro; desgraciadamente había practicado demasiados hechizos y posiciones sobre si misma buscando la estabilidad mental que nunca había tenido, tantos años perdida sin familia le había vuelto arisca, sus dos matrimonios fallidos (mismos de los cuales no recordaba el último más sí sentía el dolor) y el tener que esperar alguna muestra de afecto de las personas que le rodeaban… Era el conjunto de todo. - Creo que siempre lo supe… ¿Sabes…? – paró sus palabras, un poco confundida ante su falta de formalidad pero el mal ya estaba hecho, tal vez el té le había relajado de más y solo sonrió.- Mientras todos soñaban ser auror de grandes, jefes de departamento, reporteros… De niña le decía a mi madre que yo sería un conejo. Una pequeña risa salió de sus labios bajando la mirada y negando con la cabeza, recordando a esa pequeña niña de 5 años que hablaba con su madre. - “Yo quiero ser conejo” y mi madre reía. A los años quedó como recuerdo de los sueños sin sentido de una pequeña niña ¿Quién en su sano juicio se imagina crecer y… ser un animal? Sobre todo, la mente infantil de una pequeña que solo sabe de profesiones. - suspiró al recordar a su madre: blanca, rubia y esos encantos de veela que hicieron que Fernando Black terminara como su padre.- Supongo que de niños la imaginación supera al mundo real… más en esta pequeña niña con un poco de locura en sus venas. Aquello era cierto y ni siquiera su hermana/prometida sabía de esos descabellados sueños de niña al querer crecer y solo “ser conejo” ¿Detalles? Se olvidó también de filtros y sus barreras. La francesa era arisca con quienes le rodeaban, tal como ese animal que había estado en su mente, pero al igual que el conejo, cuando logran tenerte la confianza necesaria se muestran tal cual son: una pequeña masa de emociones con carácter. - Recuerdo estar casada…- prosiguió, su mano temblaba, su inconsciente guardaba las memorias, pero la pócima que había tomado para olvidar le evitaba recordar muchos detalles, eran solo… espejismos. - Recuerdo… Nunca he estado completa, no sé si la mezcla de sangres o el que ninguno de mis hermanos lo esté, Black a fin de cuentas; manejaba un manicomio, hice un trato con una arpía y el manicomio fue mío, todo es borroso, sé que de quien estuve casada y él huía de mi, se burlaba de mis emociones y muestras de afecto… Dejando la taza en la mesa, apretó sus manos en puño y sonrió un tanto avergonzada ¿Quién huía de su esposa? ¿Quién tendría que rogar por atención y cariño? Y recordó corriendo por los pasillos persiguiendo un conejo blanco. Tragó saliva y suspiró, recuerdos dolorosos, la cara del chico era borrosa al igual que su nombre pero el sentimiento, el dolor estaba ahí. - Es demasiado difícil correr tras una ilusión, tras un cariño que nunca será dado; me dedicaba a buscar ese conejo blanco que huía de mí, que por más que le protegía y cuidara se lograba librar de mí y rechazaba mi afecto.- apretó fuerte los puños con la mirada fija en el té, trataba de hablar a pesar de haber bloqueado aquellos recuerdos.- Y ahí entendí todo: No puedes amar a alguien que no quiere ser amado, no puedes encontrar a alguien que no quiere ser encontrado y lo mas importante no puedes forzar un vínculo con alguien que no desea tu presencia. Palabras fuertes; suspiró como si aquel peso se fuera con el soltar del aire. Exactamente así era ella, tal como su ex esposo, siempre había estado huyendo al igual que él, sin darse cuenta aquella “Alicia” persiguiendo al conejo blanco siempre fue al revés: Ella huyendo de todo contacto sin dejarse conocer para evitar ser herida, arisca… Pero solo sus hermanos habían logrado entrar en su confianza por lo que con ellos ella era la chica alegre y traviesa que tanto ocultaba, sabiendo los momentos en los que su madurez tendría que salir. Movió la cabeza al sentir una punzada en su sien derecha; el dolor interno parecía ser externo. - Recuerdo al chico de cabellos revueltos y sonrisa de sueño, su sonrisa que me desarmaba, sus huidas y sus pocos gestos de amor hacia conmigo, pero creo que en realidad era yo la que se comportaba así ¿Arisca? ¿Reservada? Siempre imaginé mi vida corriendo detrás de ese conejo blanco, tal vez mi cabeza lo tomó como imagen del cariño y estabilidad que siempre buscaba y terminaba perdida. Frunció el ceño entendiendo algo sin querer. - Cuando en realidad esa felicidad y estabilidad siempre estuvo en mí, no en el poder o imagen de otros. Somos responsables de nosotros no de lo que los demás nos… Sonrió apenada, tal vez estaba divagando de más, el dolor en el pecho, esa tranquilidad mental, era confuso, le dolían esos recuerdos dentro de su alma pero su cabeza estaba del todo tranquila al igual que sus emociones, solo sentía la melancolía ligera pero no había dejado que aquello desencadenara emociones fuertes como lo solía hacer en el pasado. - Creo que me he puesto más franca que lo que debía. - dijo recargándose por completo en la silla y tratando de evitar la mirada de la arcana. @ Suluk Akku
  6. - Fuimos, amor.- corrigió respecto al bando mortífago, guiño el ojo a su prometida y prosigió.- Pero entiendo tu punto. Aquello había sido un error; dejó que su hermana le detuviera y se dejó llevar por el mismo deseo que sentían, respondió el beso y al sentir el roce de sus colmillos soltó un leve gemido haciendo que sus manos sujetaran fuerte la espalda de la rubia, su cadera respondió a la caricia de su espalda y presionó con más fuerza sus manos en ella. De nuevo se perdía ¿Por qué era tan difícil mantener la cordura a su lado? Amor le llaman. Dejó que su mujer fuera la que hablara en lo que la sangre regresaba a su cabeza y bajara el rubor de sus mejillas, su mirada se mantuvo fija en la Black y se relamió el labio inferior aún con cierto brillo de deseo en sus ojos miel, no le hubiera importado dar una escena, pero al parecer al chico sí. En su cabeza estaban las ganas de picar el ego de la rubia por lo que sonrió y su mirada la delataba, aun así le seguía sin decir palabra esperando el momento en el que el chico se fue por aquella mercancía para soltar sus pensamientos. Escuchó a Mahia excusarse y la francesa no pudo contener lo que pensaba. - Nunca me he quejado de que nos vean, no es como que me importe… Por cierto, comerciante ¿Eh? – su mirada pasó de arriba abajo a su prometida, sonrió con descaro y se encogió de hombros fingiendo decepción con una sonrisa de lujuria en sus labios. - Pensé que era el regalo de despedida de soltera, digo, dos por uno… No tengo quejas. Sabía que aquello podía enfurecer a su hermana y se apresuró a mirarla a los ojos y sonreírle de manera burlona, le robó un beso sujetando fuerte su mano y recargó su cabeza en su hombro para evitar discusiones. De un momento a otro recordó dónde estaban ¿En verdad traficaban con un animal ilegal de esa escala? Pero su prometida era astuta y sabía cómo desviar el tema. - ¿Maida y Aaron? Deben estar en el castillo, eran demasiado unidos a esta vida, al bando; Maida puedo apostar que ronda por el castillo o en la pocilga Yaxley al igual que Aaron, el que lo dejemos tanto tiempo solo era más que obvio que terminaría en los brazos del loco de nuestro hermano. Veneno tal vez, pero sus palabras crudas eran algo que no podía detener, más que crudas era la verdad, su hermano era quien se encargaba de tomar todos los hijos que Gabrielle y Mahia habían tenido sólo por su arrogancia y ganas de aumentar su propia familia. Soltó un bufido y movió la cabeza recordando el tema principal y frunció el ceño viendo los ojos azules de su prometida. - Amor ¿estás segura? Digo una cosa es tener un gato y un conejo, otra es un dragón que no sabremos dónde esconder mientras crezca… Y en cuanto pueda me caso contigo eso es seguro, me urge ser solo tuya no solo de sangre si no legal con el anillo en el dedo, llámame romántica. La Delacour giró su cuerpo logrando subirse en las piernas de su hermana y quedando frente a ella con las piernas a cada lado de su cuerpo, pegó su pecho al de ella y le miró a los ojos entre amor y deseo pasando su mano entre la cadera de ambas para presionar la entrepierna de su prometida. - Digo, no tengo problema con armar una escena pero ¿El chico, qué culpa tiene? - su mano presionó un poco más y su pecho obligaba al de su hermana a irse hacia atrás haciendo que la Black se pegara aún más al respaldo del sillón. - Tik Tok mon amoure, corre el tiempo.
  7. Le miró atenta, aquellas palabras le cayeron como agua helada, si no era con lecciones diarias ¿Cómo? Trató de no apresurar su pensamiento y dejó a la arcana terminar mientras trataba de mantener abierto su juicio. Aún así estaba decidida… ansiosa pero decidida. Asintió con la cabeza dando a comprender que ella había entendido las palabras; su mirada miel se encontraba sumergida en los movimientos de la Arcana prestando atención, su mano se acercó a la taza y sintió aquel calor entre sus dedos, no era del todo desagradable aquella taza caliente con el contraste del clima, le tomó entre ambas manos aún con la mirada fija acercando la taza a sus labios para poder sentir un poco del vapor caliente sobre su rostro y devolvió la sonrisa. Estaba decidida, eso era más que seguro, en un pasado habría corrido al escuchar que posiblemente aquello sería cuestión de no solo clases, pero estaba más que consciente que todo lo bueno en la vida lleva tiempo, aceptación y sobre todo determinación. Y lo último era lo que le sobraba a la Black en esos momentos. Soltó un suspiro al respirar de nuevo los vapores del té que sostenía aún frente a ella, sus manos ya habían tomado un poco de calor y lo relajante del lugar había logrado que la Delacour se recargara en una de las sillas dando a notar su comodidad hacia lo que la rodeaba. La francesa asintió a las palabras de su profesora, aunque sabía que no tenía mucho que meditar al respecto, estaba decidida, no necesitaba más y aunque fuera a base de tropiezos lograría su objetivo. Sabía que su cuerpo cambiaría no solo en partes si no en su totalidad y aún así no le vencía el miedo; tomó un sorbo al té y cerró los ojos ¿En verdad tenía que repensarlo? Gabrielle era obstinada, caprichosa y, aunque no fuera la más lista de sus hermanos, era la más hábil, astuta y posiblemente la más madura de los cuatro, incluyendo su prometida. Suluk abrió la puerta haciendo que la ráfaga de aire frío regresase a la castaña a enfocarse de nuevo y giró su mirada hacia ella, sonrió y asintió esperando su regreso. Aun así, la Black estaba en verdad decidida, no se iría de ahí por más frío y posibles tropiezos que hubiera en el camino, en verdad quería aprender esa habilidad. Tomó un sorbo del té y volvió a sentir esa calidez en su cuerpo, cerró los ojos y suspiró. Estaba ahí y no se iría, en verdad lo deseaba así que no había mucho que explicar, solo quedaba esperar. @Suluk Akku
  8. La Black se cruzó de brazos, el frío nunca había sido problema desde que tenía de prometida a una vampira, ya estaba acostumbrándose a esas noches con la ventana abierta o lo helada de su piel, aunque para ella fuera cálida. Cerró los ojos tal vez no era tanto el frío si no los nervios ya que sus manos tenían un ligero temblor. No solo el clima era bello, también el paisaje y, en lo que la francesa esperaba le tomó por sorpresa aquella transformación frente a ella, le miró fijamente entre admiración y asombro y ocultó aquellas emociones al bajar la mirada de inmediato; la sonrisa de la arcana le había también desprevenida ya que, aún con retraso, le daba una cálida bienvenida. - No, prácticamente vengo llegando, una disculpa por la demora. – se apresuró a decir la Black mientras aceptaba la invitación a adentrarse a su hogar sonriendo y asintiendo ante la observación de su capa. Siguió sus pasos y le escuchó atenta ¿Qué le había llevado a ese lugar? Gabrielle levantó la mirada y sonrió a la Arcana, sabía que estaba frente a alguien de mucho conocimiento y lo que menos quería era parecer ignorante; sabía lo que deseaba, pero buscó la manera más apropiada de presentarse y explicar sus motivos. - Deseo aprender sus conocimientos, quisiera poder tener la habilidad que posee…- dijo mientras observaba atenta la tetera, sonrió al recordar a su hermano y negó con la cabeza como si aquel pensamiento se esfumara cual humo dentro de ella.- Quisiera saber si soy digna pero sobre todo estoy aquí porque deseo aprender algo que desconozco y me inquieta. Sus ojos miel brillaron con cierta emoción, desde chica había querido aprender esa habilidad, pero por azares del destino la vida siempre le ponía diferentes trabas o caminos que lograban que Gabrielle optara por dejar todo a lo último. - Eso es lo que vengo buscando al venir a su hogar…
  9. - Quién me viera a mi edad y con este terror… La Black se mantenía caminando con miedo, pero segura hacia el lugar que le habían mencionado para encontrarse con la arcana, los nervios le erizaban la piel por lo que cruzada de brazos solo se dedicaba a ver el piso fijamente mientras caminaba y trataba de calmarse ella misma, era una chica demasiado emocional y a la vez capaz de controlarse. Sabía que tenía semanas de retraso, pero ella misma se había perdido, tantos años fuera del mundo mágico y regresar de golpe, hasta su mente había perdido los hilos. Aún así estaba decidida, con miedo, pero decidida y determinada a cumplir lo que tanto había buscado. El viento acariciaba sus cabellos castaños sintiendo de inmediato el arrepentimiento de no haberse hecho una cola alta como solía hacerlo cuando solía tomar clases, una capa color negro cubría casi en totalidad su cuerpo dejando solo un leve brillo esmeralda cuando la luz le pegaba de golpe. Mientras más se acercaba sus pasos eran más decididos, las botas negras empujaban el borde de la capa que casi rozaba el suelo y se detuvo nerviosa. Ahí estaba después de tanto tiempo, tantos años y se había quedado helada ¿O era cautela? Respiró profundo, era algo que siempre había deseado a lo que sus pasos fueron directo y sin temor a la cabaña deteniéndose justo en la entrada, tocó dejando atrás esos nervios del principio y mordió su labio inferior, su mirada miel la delataba: Estaba ansiosa por lo que se venía. Sintió de nuevo aquella brisa acariciar su cabello y cerró los ojos soltando el aire de sus pulmones, tranquilidad le llamaban y esperó con paciencia la invitación a entrar.
  10. Holi! Una disculpa pero vengo de preguntona: Me inscribí a animagia a finales de mayo a lo que recuerdo y me informaron que ya el arcano está enterado, no es que quiera ser una molestia ni que me vea impaciente pero quisiera saber cuándo empezará ya que he estado al pendiente de menciones para la habilidad y cuidando que de verdad no se me pase porque siendo sincera me da hasta pena quedarle mal o ser yo la que no me de cuenta que ya comenzó.. ¿Sigue en pie la clase? Sobretodo ¿Me harán mención cuando comience? Muchas gracias y que tengan lindo dia!
  11. Nada la calmaba más que tenerla cerca a lo que el bosque pasó a ser secundario cuando su casi esposa le besó dejando caer por completo sus inseguridades cuando la actitud juguetona de la rubia salió a flote; sonrió y casi pudo sentir el calor en sus mejillas, la amaba en cada una de sus facetas. - No me gustan las sorpresas…- dijo en murmullo rodando los ojos, pero como siempre ella accedía a lo que su hermana quisiera hacer con ella, así fuera llevarla en medio de la nada con innumerables peligros, le miró con sigilo frunciendo el ceño sin dejar de mirarla y rió al escuchar su excusa. - Quién soy yo para regañarte si eres la mayor de las dos. El tono de ironía en sus palabras era evidente, sí, la Delacour era la penúltima de los hermanos Black pero podría apostarse que era la que más calculaba y pensaba las cosas antes de hacerlo… al menos actualmente, bastantes años de golpes le habían hecho entender y madurar como para seguir de irracional e insensata. Pero parecía que sus hermanos seguían por el mismo camino que su padre. Sintió un escalofrío recorrer su cuerpo, podría ser desconfianza o el clima al que ella no estaba acostumbrada, suspiró y cerró los ojos ¿Por qué había accedido a tal locura? Levantó la mirada al oírla de nuevo y le vio frente a ella cobijándole y lo recordó: Por ella, todo por ella. Aunque el bosque ya no le preocupaba entrelazó su brazo con el de su prometida y recargó la cabeza en él mientras caminaban hacia quién sabe dónde, solo la mayor de las Black lo sabía, igual la francesa le seguiría sin pensar. Un suspiro salió de su pecho y más que frío sintió la calidez del sentimiento que tenía hacia ella, la amaba y el bosque prácticamente era la representación de lo que pasaba en su cabeza: no tenía la más mínima idea del rumbo ni el destino, pero si estaba Mahia a su lado aquello no le importaba, la amaba y no le dejaría escapar de nuevo, así tuviera que meterse entre bosques inciertos. - No me mates… La Delacour cerró los ojos, sabía que esa frase no traería nada bueno, suspiró y era evidente que rodó los ojos aún teniéndolos cerrados. Le miró con una sonrisa en los labios, tal vez la inocencia con la que la rubia le miraba le había hecho detener sus palabras y le daría el beneficio de la duda… Hasta que la verdad cayó de golpe. - ¡Mahia Black! ¿Sabes…?- se acercó corriendo a ella y le detuvo el rostro con ambas manos quedándose a escasos centímetros de sus labios.- ¿Sabes que nos puede cargar la… ley. Por un momento se quedó callada ¿Quién era ella para decirle esas palabras si ni Psicosis ni Anna estaban registrados? Ella también poseía animales ilegales, pero… Dio un paso hacia atrás y soltó un bufido y, antes de que la vampira pudiera argumentar y dar su punto de vista Gabrielle se cruzó de brazos y alzó la ceja juzgando. - Sí, no soy quién para darte este sermón, pero mis mascotas no son tan peligrosas como esto ¡Psicosis es un maldito conejo y Anna…! - calló de inmediato tratando de no ponerse la soga al cuello- Anna no es tan grande ni peligrosa como lo que tú deseas… ¿Quién era ella para negarle un gusto a la mujer que amaba? Sonrió y negó con la cabeza, ya estaban en la boca del lobo, le dejaría hacer lo que ella quería como siempre solía hacerlo, verla feliz y con esa inocencia le derretía hasta la razón. - Va, solo ten en cuenta que Brownie está en reserva… Seré tu cómplice no solo de vida si no en delitos. Mordió su labio inferior y se acercó a Mahia para robarle un beso, acarició con ternura su mejilla y le miró a los ojos. - Let’s do it
  12. Gabrielle rodó los ojos, al parecer su hermana mayor tenía otros planes al sentirse presionada por levantarse de la cama; la Delacour no era una persona que le encantara estar fuera de sus zonas de confort y aquellas solo se limitaban al Castillo y el local que había compartido con Ishaya. Emitió un gruñido de enojo, pero le acompañó sin hacer resistencia. Todo lo que hacía la rubia, todo lo que ella le ordenara o pidiera ella lo hacía sin siquiera preguntar así que ¿Qué caso tenía abrir la boca por simple curiosidad? Anna y Psicosis le seguían de cerca, sobre todo la matagot quien protectoramente se había levantado de la alfombra al ver la chimenea apagarse, se metió caminando en círculos entre las piernas de su dueña, Psicosis solo le miraba desde la cabecera de la cama, aquel pocas veces mostraba preocupación. La francesa sonrió al escuchar a su hermana y asintió, como ya era obvio ella haría caso y seguiría sin dudarlo, a fin de cuentas no solo era el amor de su vida si no era sangre, familia. Y se dejó llevar. Sabía que ya no estaban en Inglaterra, eso era seguro conociendo a Mahia, más después de aquel mareo; cerró los ojos tratando de contener el mareo y rápido les abrió buscando a su prometida quien se encontraba recuperando el porte tratando de disimular…. Black a fin de cuentas, el orgullo primero. A su alrededor nada era familiar a lo que apuró sus pasos hacia su futura esposa sintiéndose desconfiada, todo el lugar era más que hermoso sin contar los paisajes, pero le prefería a ella, prefería su tranquilidad al tenerla a lado. Tanto el castillo de la familia como sus mascotas habían quedado atrás, solo eran ellas dos y, con aquella decoración, la rubia le robaba la mirada. Sonrió y entrelazó su mano con la de ella sintiendo la misma felicidad. -Sabes donde estamos? No tenía ni la remota idea ¿Suiza? El tenerla tan cerca le hizo soltar un suspiro y acomodarse más entre los brazos de su prometida, sujetó fuerte su mano y cerró los ojos al sentir su rostro cerca, giró rápido la cabeza, besó su mejilla volviendo a ver aquel paisaje y negando con la cabeza. - Noruega… ¿Sabes qué hay en Noruega? - ¿Noruegos? Contestó por instinto, respuesta lógica ¿Cierto? Sonrió y mordió su labio inferior, sabía que Mahia no le había llevado ahí a ver “noruegos” entonces ¿Qué? - ¿Qué estás planeando Mahia Black? Ya te dije que quiero tu nacionalidad así que si lo que quieres es una boda aquí no la tendrás.r Era más que obvio el tono bromista de la Delacour pero le abrazó fuerte contra ella esperando que escupiera lo que fuera que traía en mente.
  13. You're the pink in my cheeks and I'm scared 'cause that means I'm a little bit soft...

  14. Las relaciones con el ministerio serían lo de menos, a fin de cuentas, Gabrielle sabía que solo era cuestión de firmar ¿Cierto? Aquello sería entrar, notificar y salir, aunque tal vez la Delacour pudiera conocer a alguien quien les podría agilizar los trámites, el problema sería dónde estaría trabajando ahora y si aún estaba con vida. Sonrió al escuchar nombrar a su hermano, ella también le tenía cierto recelo pero era a quien más quería de sus tres hermanos (sin contar la obviedad del asunto), le dolería el no tenerle cerca pero sabría que Orión entendería del todo, al final de cuentas no quería terminar con una ceremonia hippy bebiendo té y fumando la pipa de la paz por tradiciones inventadas. Solo se limitó a asentir, sabía que para Mahia haber sido la segunda en línea no había sido fácil, ni siquiera le había sido fácil a Gabrielle teniendo a Fernando Black, el líder mortífago con fama de mujeriego, a cargo de un varón de dudosa procedencia y tres mujeres. El calor que sentía al tenerla a era del todo emocional, siendo ella tan distante con sus propias emociones con su hermana dejaba que su mente sintiera y que aquello que había estado reprimiendo por tantos años aflorara, le amaba, auténticamente le amaba, de todas las maneras posibles. Tal vez por esa razón Anna había permitido aquel acercamiento, la conexión que tenían entre ella y su dueña se había reforzado con tantos años solas… y Psicosis. - Dime qué necesitas, qué deseas y sabes que lo tienes.- Dijo rodeando el cuello de su hermana con sus brazos tratando de evitar que se alejara del todo aún teniéndole sobre ella, su mirada estaba clavada en la de la vampira y, entre lujuria y amor, continuó sus palabras.- Siempre he sido y seré tuya, hasta la eternidad si así lo deseas… Su mano recorrió con dulzura la mejilla de la rubia y frenó sus caricias al escuchar nombrar de su país. Bajó la mano y desvió la mirada, era un tema que prefería no tocar; por años había sido desde su refugio al dolor hasta el mismo dolor encarnado: la pérdida de su madre, encontrar a su hermano y tener una familia… y de nuevo regresar para esquivar el dolor que había dentro del mundo mágico, simplemente una montaña rusa de sentimientos y eventos desafortunados. - Podríamos…. Pero prefiero quedarme y casarme aquí.- dijo con sinceridad.- demasiados recuerdos no placenteros como para venirme a arruinar la felicidad que recién re- recuperé. Dicho esto, volvió a mirarle con amor y sus manos le sujetaron de nuevo del cuello para acercarla a sus labios; el haberla recuperado después de tantos años y volverla a tener ahí en el mismo cuarto lo era todo para ella. Mordió ligeramente el labio inferior de la Black y con los dedos de su mano derecha rozaba la columna de su hermana siguiendo vértebra por vértebra, rodeó la cadera de la rubia con su pierna y se separó ligeramente para verla a los ojos. - Solo me importas tú.- sonrió con cierta travesura y acarició la mejilla de su hermana.- Además ¿Quién me daría la ciudadanía para estar legalmente aquí? Amaría tener tu nacionalidad así como otras cosas tuyas en mi…
  15. Por primera vez en muchos años la Delacour se sentía completa, mirarla a los ojos, sentir su cuerpo y sentir la calma después de la tempestad a lado de la mujer que tanto había amado era un pedazo de cielo. Se dejó llevar y solo asentía a ella, sus besos, sus manos y sus caricias le hacían sentir de nuevo completa… Demasiado completa. Escuchó atenta a su hermana y sintió un pequeño escalofrío sobre su espalda al escuchar esa palabra: Boda… Aquella palabra desencadenaba todo tipo de sentimientos dentro de la francesa, tantos matrimonios fallidos para caer en otro que posiblemente tuviera el mismo trágico final. Asintió a las palabras de la rubia y trató de contener su ansiedad dejando su mirada en los ojos azules de su futura esposa. El campo de batalla ahora era el auténtico cuarto que ellas decidieron compartir años atrás, todos los malos recuerdos habían sido borrados con el beso de su hermana y volvía a sentir esos metros cúbicos como hogar. Puso su mano en el brazo derecho de su hermana y bajó lentamente apenas rozándole con la punta de los dedos hasta llegar a su mano, entrelazó los dedos con los de ella y le hizo seguirla hacia la cama. Se acomodó justo en el centro cruzada de piernas y sin siquiera preguntar le obligó a hacer lo mismo, besó su mejilla y tomó una frazada del borde de la cama para cubrirse ambas cayendo la tela color índigo sobre los hombros y espaldas de las Black. - Entonces solo necesitamos quién nos case y alguien del ministerio que legalice el acto.- dijo mientras acomodaba su cabeza en el hombro de Mahia.- Siendo sincera no quiero a nadie, no quiero las clásicas bodas sosas a las que teníamos que ir, somos diferentes. Sonrió sin saber y mordió su labio inferior apenada, en verdad lo eran, no solo por ser hermanas si no que siempre había sentido que la relación entre ambas era más que tan solo un contrato y una fiesta. Para ella su relación con ella era todo y no necesitaba gritarlo al mundo… Aunque pudiera hacerlo si la otra Black lo deseaba. - Pero ¿Tú qué deseas? – la matagot apresuró a brincar sobre la cama y postarse entre las piernas de su dueña, aunque la orden había sido más que clara para ella, al igual que Psicosis, le gustaba marcar territorio.- Si te soy honesta, estoy dispuesta a lo que tú me propongas. Levantó la mirada para buscar la de su hermana y apuró a robarle un beso, había extrañado esa calma entre ellas, esa sensación de hogar y seguridad que Mahia le hacía sentir a pesar de que fuera la Delacour la que siempre se preocupara por ella. - ¿Estás bien, amoure? Yo lo estoy y me preocupa tu salud ¿Me deseas?- sus ojos estaban fijos en el azul de la vampira, podía leerse su aún culpabilidad y sus ganas de remediar las cosas; acarició la mejilla de la Black y rozó con su dedo pulgar su labio inferior.- Te amo…

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