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Annick McKinnon

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Annick McKinnon ganó por última vez el día 24 Junio

¡Annick McKinnon tenía el contenido más querido!

Acerca de Annick McKinnon

  • Cumpleaños 17 Julio

Contact Methods

  • Website URL
    http://semejantealanoche.tumblr.com/

Profile Information

  • Género
    Femenino
  • Location
    México
  • Casa de Hogwarts
    Gryffindor

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    5
  • Rango Social
    Unicornios de Oro
  • Rango en el Bando
    Base
  • Galeones
    59340
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Familia
    Gryffindor
  • Trabajo
    0
  • Escalafón laboral
    Sin información
  • Raza
    Humana
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    220
  • Puntos de Poder en Criaturas
    40
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Encantamientos.
  • Medallas
    0

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Logros de Annick McKinnon

Collaborator

Collaborator (7/14)

  • Reacting Well Raro
  • Dedicated Raro
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  • Collaborator Raro
  • Posting Machine Raro

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1,5k

Reputación

  1. La pelirroja respiró aliviada en cuanto la puerta del despacho se abrió. Por un momento había imaginado que tendría que esperar o regresar sobre sus propios pasos, y lo que menos deseaba era toparse con otras personas en vano. A raíz de la muerte de su esposo, se estaba volviendo igual o más ermitaña de lo que había sido antes de comenzar su relación con Elvis, y eso la hacía desear no toparse con nadie. ―Espero no interrumpir tu trabajo, pero eres el miembro de la familia que tiene un puesto más cercano a la Ministra… ―explicó mientras pasaba y tomaba asiento. Estaba tan enfrascada en lo que decía, que no se dio cuenta de que el suelo estaba extrañamente cubierto de polvo. ―Acabo de leer esto ―dijo mostrando el arrugado recorte de El Profeta donde se anunciaba el edicto sobre Transportes Mágicos―. Sé que la publicación no es reciente, pero… la verdad, desde la muerte de Elvis no había tenido demasiado interés en leer el periódico. Se reservó la explicación del por qué ahora estaba husmeando en números antiguos de El Profeta, ya que nadie sabía sobre su creciente obsesión por averiguar todo lo posible sobre Aarón Black. ―¿En verdad el asunto es tan riguroso como se describe aquí? ―señaló el recorte que le había mostrado―. Hay varios miembros de la familia con empleos dentro del Ministerio, ¿no hay alguna consideración para ustedes? Annick pensó que ya había hablado demasiado y quiso darle oportunidad al chico para que respondiera; así que se abstuvo, al menos momentáneamente, de explicar a Mael el motivo por el cual aquel edicto le preocupaba y le molestaba tanto. @ Mael Blackfyre
  2. Annick frunció el ceño ligeramente, y fue evidente que el paso de los años había logrado que aquel gesto se marcara un poco más que antaño; pero no lo hizo en señal de molestia sino de confusión, no sólo por las palabras de su prima Sophia sino por la escena que se estaba desarrollando ante sus ojos: Lisa y Sophia sentadas frente a frente sin dar señales de querer asesinarse. La pelirroja hizo caso a la invitación de su prima y tomó asiento. Luna permanecía en la misma mesa donde Annick la había interpelado al pasar a su lado, y parecía un poco retraída (algo no muy común en ella). ―Hola, Daniel, mucho gusto, soy Annick ―el apuesto jovencito sonrió, y en su porte y en sus gestos la ojiverde pudo reconocer rasgos de Mei y de Luca. Pero no fue eso lo que más le llamó la atención, sino el hecho de que lograba percibir en él cierta energía que hacía tiempo no percibía. Por un momento estuvo tentada a preguntar por Mei y, en consecuencia, por Elodia, porque si existía alguien que sabría sobre el paradero de Riddle esa persona sin duda sería la exlíder fenixiana. Sin embargo tuvo que reprimir ese deseo al percatarse de que Lisa examinaba un objeto. ¿Acaso era eso de lo que Sophia había hablado? ―¿Vivo? ―repitió Annick con incredulidad―. ¿Eso debería preocuparnos? Suena a algo tenebroso, pero… ―por un momento se detuvo. Hacía mucho tiempo que se había alejado de la Orden del Fénix, así que desconocía el proceder de los actuales integrantes de aquel grupo al que alguna vez se había sentido orgullosa de pertenecer―. Sophia, ¿dónde lo encontraste?
  3. Aedus Lestrange Han pasado varios días desde la llegada de Aedus a Inglaterra. En ese tiempo ha dedicado varias horas a la búsqueda de un lugar donde hospedarse, y ha localizado un par de hoteles que parece que cuentan con poca afluencia de huéspedes. Justo la discreción que le agrada. Durante el resto del tiempo ha intentado averiguar cómo funcionan las cosas entre los ingleses, y ha descubierto que los bribones se encuentran en todo el mundo; sólo hay que saber en qué escondrijo buscarlos y cómo volverlos aliados, y para eso Aedus tiene bastante habilidad. Como no ha visto a Mael en los últimos días, Lestrange decide permanecer en el negocio hasta que el chico regrese. No es que le importe mucho agradecerle; pero si algo ha ayudado a Aedus a obtener lo que desea es el hecho de mantener buenas relaciones. Por eso, para pasar el tiempo, decide entretenerse mirando los objetos que hay en el local. En una de esas quizá encuentre algo interesante que sirva a su colección. Sin embargo un inesperado sonido anunca la llegada de Blackfyre, y Aedus se ve obligado a dejar de husmear. Cuando el joven le tiende un par de pergaminos, Lestrange los examina con curiosidad mientras escucha la información que Mael le da. Enterarse de que la mansión de los Lestrange está casi vacía, le produce una agradable sensación de tranquilidad. Sin Lestranges de la rama inglesa, hay menos probabilidades de que su secreto se descubra. ―El bando tenebroso, eh ―eleva ambas cejas mientras sus delgados labios se curvan en una discreta sonrisa―. Interesante... Aunque intuye que el muchacho no es precisamente una blanca paloma, aún no está seguro de que sea prudente preguntarle directamente por los magos tenebrosos del país. ―Muy bien, Mael, supongo que es momento de liquidar este pequeño trabajo ―dijo sacando unas cuantas monedas de oro del bolsillo contrario a aquel donde ocultaba la varita―. ¿Y cómo va la otra investigación? @ Mael Blackfyre
  4. Annick miró un punto fijo al que realmente no prestó atención. Las palabras de Luca hacían eco en su cabeza mientras se preguntaba si tenía la suficiente fortaleza para soportar lo que Van Halen describía. Ni siquiera en sus tiempos dentro del Departamento de Aurores había atentado contra la vida de alguien a pesar de que se tratara de un mago tenebroso; y ni hablar de la manera en que la maternidad la había ablandado. Entonces recordó que durante su búsqueda de información sobre Aarón Black había leído varias notas antiguas de El Profeta, donde se transcribían sus largos y presuntuosos discursos sobre la pureza de sangre. El simple hecho de leerlos le había producido una repugnancia que no había experimentado antes, así que no podía imaginar cómo sería soportar esas sandeces de viva voz y verse obligada a fingir simpatía. ¿Realmente tendría las agallas para soportar ver cómo torturaban o asesinaban a alguien sin mover un dedo? Ella, que siempre se había sentido orgullosa de defender los ideales de la Orden del Fénix y, más aún, de servir a la justicia como paladín, se preguntaba si el dolor por la pérdida de Elvis la ayudaría a mantener la sangre y el corazón fríos. «Vale la pena combatir, vale la pena hasta dar la vida. Por los que han caído y por los que probablemente lo harán.» Esas palabras perforaron el de por sí debilitado espíritu de la pelirroja, y recordó que ella era la única que podía luchar por intentar hacer justicia por la muerte de su esposo. Ya no podía contar con el apoyo de la Orden del Fénix, tampoco estaban sus amigos ni su familia para pedirles ayuda. Así que, o sea arriesgaba, o la muerte de Elvis pasaría a ser una más en la larga lista de impunidades cometidas por los mortífagos… ―Te lo agradezco, Luca ―dijo finalmente―. He de reconocer que no sé si tenga la suficiente sangre fría como para soportar todo lo que me has dicho, pero me siento obligada a intentarlo. Sé que Elvis hubiese hecho lo mismo por mí. Él hubiera ido al mismísimo infierno de ser necesario ―y entonces se atrevió a expresar su más grande temor―: Sólo espero que en el intento mi pequeño hijo no quede completamente huérfano, y que yo no pierda por completo el alma. @ Lisa Weasley Delacour
  5. Annick apareció en un solitario callejón de Londres, cerca de la ubicación del Ministerio de Magia. En el puño derecho llevaba fuertemente sujeto un trozo de pergamino que ocultó en el bolsillo de sus jeans de mezclilla, no sin antes darle un último vistazo para asegurarse de que había leído bien. De inmediato se encaminó hacia la calle donde se encontraba el acceso a la institución mágica pero, a diferencia de ocasiones anteriores, su intención no era ingresar a ese recinto. Al estar a la intemperie, se dio cuenta de que su blusa de tirantes era un poco inapropiada para el fresco viento que corría; sin embargo, había salido con tanta prisa de la mansión Gryffindor que ni siquiera había tenido tiempo de reparar en su aspecto. De cualquier manera, desde hacía varias semanas se había dado por vencida en sus intentos por disimular el demacrado rostro que revelaba las noches de desvelo que había sobrellevado desde la muerte de Elvis, aunado a su creciente obsesión por encararse con Aarón Black. Pero lo que ese día la había hecho actuar con tal rapidez no estaba relacionado con la muerte de su esposo, sino con una nota que Luca Van Halen le había enviado. La pelirroja había leído el mensaje al menos cinco veces antes de procesar el inminente peligro que representaba el hecho de que su prima Sophia Granger y su amiga Lisa Weasley estuvieran frente a frente. ¿A quién se le había ocurrido permitir que eso sucediera? Con pasos largos y rápidos esquivó a algunos transeúntes a quienes no prestó atención debido a que estaba buscando con desesperación un sitio que correspondiera al que Van Halen le había indicado. Cuando por fin lo encontró, se apresuró aún más e ingresó al café. No fue difícil reconocer las siluetas que buscaba, pero se sorprendió al ver que no estaban solas… ―¿Luna? ¿Qué haces aquí? ―preguntó con extrañeza―. Sophia, pensé que estabas en Estados Unidos; y pensé que tú estabas en Rumanía, Lisa ―vio a un apuesto chico de no más de 16 años a quien no reconoció―. ¿Me pueden decir qué significa esto? Luca me avisó que se encontrarían aquí y, por la premura de su nota, deduzco que está preocupado por lo que pueda suceder.
  6. La pelirroja estaba a punto de hacer un nuevo intento por evitar que el silencio se apoderara del recinto, sin embargo no logró articular palabra debido a que se sorprendió con la llegada de @ Arya Macnair ; aunque más sorprendente fue el hecho de que @ Mael Blackfyre se levantara a recibirla. ¿De dónde se conocían? Casi al mismo tiempo, @ Luna Gryffindor Delacour anunció que iría a recibir a @ Arcanus . Fue entonces cuando Annick notó un doloroso pinchazo en el corazón. Aquello le recordó momentos pasados en los que muchos familiares y amigos arribaban a la mansión, y no pudo evitar evocar la imagen de Elvis recibiéndolos con entusiasmo y cariño. El labio inferior le tembló ligeramente y la vista comenzó a empañársele como sucedía cada vez que pensaba en su difunto esposo; pero se aclaró la garganta y logró controlar el sentimiento mientras Mael le susurraba algo a Arya. ―Hola, Arya ―intentó esbozar una sonrisa, aunque desde la muerte de Elvis le parecía que el gesto ya no le salía con naturalidad―, tanto tiempo… Iba a preguntarle cómo estaba pero, por su apariencia, Annick dedujo que no estaba del todo bien. De inmediato pensó en su propio aspecto: un rostro pálido con marcadas ojeras que evidenciaban las noches de desvelo que habían transcurrido desde la muerte de su esposo. Y entonces se percató de que la joven Macnair se sumaba a la lista de dolientes por la muerte de Elvis. Una vez más se sintió culpable por no haber avisado a todos los familiares y amigos del Gran Auror acerca de su defunción. En principio, el dolor por su pérdida le había impedido pensar en contactar a todos quienes habían conocido a Elvis; y, después, su obsesión por encararse con Aaron Black la habían hecho olvidarse de que otros también sentían el mismo dolor que ella. ―Eres bienvenida el tiempo que desees, Arya. Cualquier cosa que necesites, puedes contar con el apoyo de todos nosotros ―y no puedo evitar formular la pregunta que le daba vueltas en la cabeza desde hacía un momento―: ¿Te encuentras bien? No sabía si era prudente traer a colación el asunto de la muerte de Elvis. En su interior creía que aquel tema estaría siempre presente dentro de los terrenos de la mansión; pero, a pesar de eso, muchos seguían sin estar preparados para hablar del asunto como si se tratara de cualquier otro tema casual. ―Coincido con Mael. ¿Desean comer algo en especial? ―volvió a reparar en Arya. Le daba la impresión de que la joven se encontraba débil, pero no quiso comenzar a acribillarla a preguntas. Hacía mucho tiempo que no la veía y no deseaba incomodarla.
  7. Por un momento la pelirroja se sorprendió al escuchar que su amiga estaba al tanto de la muerte de Elvis, pero luego dedujo que la caída del legendario Auror se había esparcido más allá de la comunidad local. Como ocurría cada vez que alguien lo mencionaba (o cada vez que estaba sola), revivió la imagen de Aarón Black retirándose la máscara justo antes de lanzar la maldición asesina… De inmediato intentó bloquear el recuerdo. Respiró profundo y tragó un poco de saliva para deshacer el nudo que se le estaba formando en la garganta. ―No tengo que invitarte. Estás en tu negocio… ¿o ya me has regalado tu parte y no estaba enterada? ―intentó bromear para despejar su mente mientras se dejaba guiar por la castaña con rumbo al jardín. Quería preguntarle muchas cosas, aunque sospechaba que no le daría respuestas concretas, quizá porque no podía o quizá porque no sabía. ¿Y si le contaba sobre la propuesta que el esposo de Mei Delacour acababa de hacerle? Pero antes de que pudieran decirse algo más, se escuchó un chasquido, y una flama violeta comenzó a consumir la alfombra. Ambas brujas se miraron, pero Waldo fue el primero de reaccionar: ―¡Ay, no! ¡Yo me encargo! ¡Yo me encargo! ―por querer sacar rápido la varita, dejó caer la botella con la que había estado limpiando, y el líquido azul se esparció en el suelo provocando que la parte inferior del mostrador también comenzara a incendiarse. ―¡Espera, Waldo! ―Annick sabía, por el pasado incidente que habían tenido con la carroza y el puente, que Waldo era de buenas intenciones pero de mal tino con la varita. De hecho, el resto de los empleados pensaba que era squib debido a los absurdos incidentes que había provocado en más de una ocasión―. Sólo se requiere ag… Demasiado tarde. De la varita de Waldo salió un rayo púrpura y el fuego se avivó aún más y se espació hacia los sillones y hacia un enorme baúl de madera donde se almacenaban objetos especiales para fiestas o eventos que tenían como intención entretener a los pocos huéspedes que llegaban al hotel. ―¡Los fuegos artificiales! ―gritó la pelirroja cuando recordó que días antes habían guardado en el baúl algunas cosas recién adquiridas en Sortilegios Weasley con motivo de la próxima celebración de Halloween. @ Elizabeth Tonks
  8. Desde que Annick había tomado la decisión de enviar a Otto Babbling de vacaciones… o, mejor dicho, desde que lo había obligado a tomar un descanso, la pelirroja se había arrepentido y contaba los días para que el gerente regresara. Él era el único que conocía a la perfección el funcionamiento del hotel, incluso mejor que ella; y lo había demostrado al resolver problemas tales como la destrucción de la carroza que había ocurrido hacía casi un año. Por eso la pelirroja había decidido darse una vuelta por el lugar para verificar que los empleados no hubiesen provocado otro incendio como el de aquella ocasión ni que Goob estuviera generando alboroto. Sin saberlo, momentos antes la otra dueña del negocio, @ Elizabeth Tonks , había arribado al lugar. ―Oooooh, bienvenida, señorita, bienvenida ―el joven empleado no sabía si debía saludarla de mano o continuar trabajando―. La señora Annick vino hace un par de días, y Goob debe estar refunfuñando en su habitación favorita… Justo cuando el muchacho mencionaba al fantasma, Annick atravesó el umbral de la puerta e ingresó a la recepción. La pelirroja se alarmó al imaginar que el fantasma gruñón había vuelto a asustar a alguno de los pocos turistas que arribaban al lugar. Suficiente tenían con que el Ministerio hubiese reforzado las medidas antimuggles, como para que encima el fantasma asustara a los pocos que llegaban a alojarse. ―¿Goob? ¿Qué pasa con él? No habrá hecho otra de las suyas, ¿o sí? Entonces se percató de que había alguien más que no era precisamente una empleada. Por un momento la pelirroja pensó que su imaginación le estaba gastando una broma, pero luego no puedo evitar reprimir un sollozo. Desde la muerte de Elvis, se había vuelto demasiado susceptible. ―Estás viva… ―murmuró hacia la joven Tonks, y tuvo que elegir entre abrazarla o lanzarle algo (?) como reproche por su falta de comunicación. Y eligió lo primero―. ¡¿Por qué no avisaste que venías?! ¡Si no coincido con que hoy tenía que venir a verificar algunas cosas, no me entero de que has regresado!
  9. Oh, lo siento, no pensé que debía existir forzosamente una relación... ¿podría quedar como conocido? Si no es posible, dejo otras dos opciones (ojalá alguna sea aceptable): socio o, si tampoco es posible, entonces primo lejano. ¡Gracias¡
  10. Cuando Annick miró la negra calavera en el antebrazo de Luca, no supo cómo reaccionar. De hecho tardó un momento en procesar la información, sobre todo porque una parte de la primera frase del moreno se quedó resonando en la cabeza en la pelirroja: «tienes un hombre dentro». De un momento a otro, y de manera inesperada, el rumano estaba ofreciéndole algo que ni siquiera había imaginado. ―No sé qué decir… ―murmuró la ojiverde con la voz un poco afectada―. Sólo que me alegra que Lisa y Mei cuenten con alguien como tú. El corazón de Annick no había dejado de latir a gran velocidad desde el momento en el que Luca se había revelado como mortífago; pero latió aún con más fuerza al pensar en la posibilidad de entrar en ese mundo. Su pequeño hijo sólo la tenía a ella, y no deseaba dejarlo huérfano. ―Hola, Yuki ―saludó a la hermosa loba blanca que momentos antes había ingresado al despacho. No sabía por qué pero, por alguna razón, el imponente animal le provocaba confianza y seguridad―. ¿Dices que será mi sombra? ¿A caso aquello era una especie de señal de que valía la pena arriesgarse a tomar la oportunidad que Luca parecía estar ofreciéndole? ―¿Es difícil…? ―no sabía cómo plantear la pregunta, pero tenía la necesidad de externar la única duda que podía hacerla titubear―. ¿Es difícil fingir estar de acuerdo con los ideales mortífagos cuando en realidad se es fiel a otra cosa? Por más que le dolía la muerte de Elvis y deseaba dar con todos los implicados en su asesinato, se preguntaba si podría tener la suficiente fortaleza y la sangre fría para hacer cosas que iban en contra de sus ideales; porque, muy en el fondo, Annick seguía siendo fiel a los ideales de la luz. Quizá Luca, como esposo de Mei y primo de Lisa (dos de las personas más leales al fénix), podría comprender su temor. @ Lisa Weasley Delacour
  11. Estoy de vacaciones, qué dices? Un rolcito?? 😏

    1. Mostrar comentarios anteriores  3 más
    2. Elizabeth Tonks

      Elizabeth Tonks

      Así de volver, volver... pues no xD Estoy de vacaciones, y pues con pandemia no hay mucho que se pueda hacer así que acá ando jejej Cómo andas? Que gusto saludarte Arcanus!

      Micaaaa 😘

      No sé, tú dime chispa 😏

    3. Annick McKinnon

      Annick McKinnon

      Quieres rol dramoso? O las tonterías que roleábamos para reírnos?? XD
      Ya sabes que ahora el único lugar enteramente nuestro es el negocio... nadie pasa por ahí!! jajajajaja ;0;

    4. Elizabeth Tonks

      Elizabeth Tonks

      Yo pasé ya por ahí 😎

  12. Cuando Luk explicó que alguien le había enviado una nota anónima invitándolo a hospedarse en la mansión, Annick pensó que tal vez había sido Luna quien lo había hecho, y estaba a punto de decirle eso; pero se sorprendió cuando escuchó la voz de Mael atribuyéndose la acción. Como el joven Blackfyre a veces parecía ser distante y poco social, esa muestra de altruismo llamó la atención de la pelirroja. ―Tal como dice Mael, no es necesario un trueque ni ningún otro tipo de pago ―confirmó intentando esbozar una sonrisa, un gesto que le dolía desde la muerte de su esposo―. Esta familia siempre brinda ayuda a quien lo necesita, así que no te sientas obligado a retribuir nada. A pesar de que Mael había dado muestras de apoyo a Annick, la bruja aún lo lograba establecer con él el mismo grado de cercanía y familiaridad que con el resto de los Gryffindor; y no sabía si se debía al carácter poco social del chico o a que ella inconscientemente tenía ciertas reservas debido a quién era la madre del joven. Como no deseaba que eso último influyera, aprovechó que al parecer Blackfyre estaba haciendo un esfuerzo por socializar un poco y los invitó a acompañarlo a comer. ―Sí sí, vamos. Es buena idea ―le hizo una seña a Luk para indicarle dónde se encontraba el área del comedor―. Luk, más tarde te mostraremos la casa para que la conozcas; mientras tanto, seguro tienes hambre o deseas descansar. Entonces apareció Luna quien, como cualquier otro Gryffindor, se presentó con Luk y continuó actuando de manera natural, como si recibir a desconocidos fuera algo normal. Y de hecho lo era. ―Claro, acompáñanos, Luna. También te extraño ―no quiso decir “te extrañamos” porque no deseaba estirar demasiado el ánimo de Mael, pues Annick sospechaba que el chico no estaba acostumbrado a ese tipo de muestras de afecto―. ¿Acabas de llegar al pueblo, Luk? ¿Se puede saber de dónde vienes? ―luego miró a Mael y quiso incluirlo en la conversación deseando no abrumarlo―. Mael también llegó al pueblo no hace mucho tiempo, ¿verdad Mael? Seguro ambos podrán identificarse en varios aspectos. @ Mael Blackfyre @ Luk Vaak @ Luna Gryffindor Delacour
  13. Saber que Mei y Lisa estaban en Rumanía provocaba sentimientos encontrados en la pelirroja. Por una parte se alegraba de que ambas estuvieran a salvo; pero, por otra, confirmar que estaban en el extranjero hacía que se esfumara su última esperanza para actuar en relación a la muerte de Elvis. Annick pudo notar la rabia en las palabras de Luca al referirse a la Orden del Fénix, y lo comprendía muy bien. La partida de Mei y Elodia había representado una gran pérdida para la comunidad mágica, incluso para aquellos que ni siquiera eran conscientes del papel que ambas habían representado en la lucha contra los mortífagos. Pero lo que más llamó su atención fue su declaración de que de ser posible él mismo terminaría con la Marca. ―La verdad es que buscaba a Lisa con una finalidad similar ―confesó Annick mientras tomaba asiento―. Ella es una de las pocas personas en quien puedo confiar y que además, tal como dijiste, es lo suficientemente descerebrada como para lanzarse conmigo en lo que sin duda sería una misión suicida ―agregó esbozando una triste sonrisa. No sabía por qué, pero a pesar de que apenas conocía a Luca, tenía la sensación de que podía confiar en él. Tal vez debido a sus refinados modales y a su amabilidad. O tal vez al hecho de que confiaba en que el esposo de la exlíder fenixiana fuera fiel a los mismos ideales que la Delacour. ―Sé quién asesinó a Elvis, pero no puedo hacer nada ―guardó silencio algunos segundos para recomponer la voz, ya que solía quebrársele cuando hablaba sobre la muerte del amor de su vida―. El Ministerio me pide pruebas contundentes para poder actuar en su contra debido a que se trata de un respetable miembro de la comunidad ―murmuró con amargura―. Así que la única opción que tengo es encargarme por mi cuenta, pero… es difícil llegar a alguien que ocupa un lugar de jerarquía entre los mortífagos. Por eso buscaba a Lisa. Para ver si ella podía ayudarme a buscar información o a encontrar una manera de acercarme al asesino. De pronto se dio cuenta de que Luca tendría cosas más importantes que atender, pero su relación y cercanía con Lisa y Mei había provocado que la pelirroja revelara de manera clara el motivo por el cual había ido a ese lugar. Algo en él le recordaba a la sensación de camaradería que tenía con sus antiguos compañeros fenixianos. @ Lisa Weasley Delacour
  14. Un apuesto hombre de cabello oscuro confirmó, para desilusión de Annick, que Lisa no estaba. Sin embargo cuando el caballero se presentó, la esperanza de la pelirroja se reavivó nuevamente. ¡Conocía ese nombre! Alguna vez había escuchado a Elvis mencionarlo en alguna conversación. ―¿Luca? ¿El esposo de Mei? ―la ojiverde sonrió como no había podido sonreír desde la muerte del patriarca Gryffindor, aunque de inmediato intentó sosegarse―. Lo siento. Soy Annick. Lamento presentarme de esta manera, pero tenía la esperanza de encontrar a Lisa. Somos viejas camaradas. Annick aún recordaba la última vez que había visto a la rumana. Zarco también las había acompañado durante aquella ocasión en la que un mal presagio se había presentado en los terrenos de la Orden del Fénix. Y después de eso muchas cosas habían cambiado… La pelirroja aceptó la oferta de Luca de hablar con él y comenzó a seguirlo. Probablemente la guiaría hasta un lugar un poco más privado, lejos de los oídos de los empleados. Por su parte, Annick tenía el firme propósito de averiguar si existía la mínima posibilidad de obtener ayuda de sus viejos camaradas fenixianos. Desde la muerte de Elvis se sentía sola. Se había quedado sin su soporte principal y sin amigos ni familia. ―Mei tampoco se encuentra aquí, ¿verdad? ―de pronto, la fugaz esperanza que había experimentado se esfumó como si fuera un globo que se desinfla con lentitud―. Estoy segura de que si Mei, Elodia o Lisa estuvieran aquí, la Orden del Fénix no se habría quedado de brazos cruzados luego de la muerte de Elvis Gryffindor… Expresó aquellas palabras casi sin darse cuenta de que se encontraba ante alguien a quien apenas conocía; pero era evidente que la pelirroja sentía un poco de amargura porque creía que la actual Orden había abandonado a su esposo. Ni siquiera se habían presentado en su funeral, y eso le había hecho darse cuenta de que las cosas no eran como tiempo atrás. @ Lisa Weasley Delacour
  15. Annick apareció al pie de la colina. Dentro del puño izquierdo se encontraba, ligeramente arrugada, la enigmática y escueta nota que había recibido hacía un rato. Mientras guardaba el trozo de pergamino en un lugar seguro, sus ojos verdes lograron identificar las ruinas de una mansión en lo alto del terreno. Estaba tan concentrada en ese punto, que no se percató de que a sus espaldas se encontraba alguien, hasta que escuchó su voz y le provocó un ligero sobresalto. La pelirroja apenas tuvo tiempo de reconocer a Mael cuando el muchacho prácticamente la obligó a salir del camino para refugiarse entre los árboles. ―¿Por qué dices que nos matarán? Fue tu madre quien me envió una nota y… ―¿y si había malinterpretado el significado de la firma en la misiva? Le había tomado sólo unos segundos convencerse de que Shelle había escrito aquel mensaje, pero no se había tomado el tiempo necesario para considerar otras posibilidades. ¿A caso su latente necesidad de sentir que hacía algo ante la muerte de Elvis la había orillado a actuar con imprudencia? Mientras pensaba en eso, una máscara se materializó en sus manos. Mael tenía la varita en ristre, lo que indicaba que él la había hecho aparecer. Annick miró aquel objeto y luego al muchacho. Estaba confundida, pero el joven volvió a hablar antes de que ella fuese capaz de comprender lo que estaba ocurriendo. ¿Salir vivos de eso? ¿Quién los podría estar esperando? ¿Por qué debían ocultar sus rostros? Eran demasiadas las preguntas que la pelirroja quería formular, pero Blackfyre no le dio la oportunidad. Annick tuvo que tomar la rápida decisión de confiar en él, una vez más; así que lo imitó, se colocó la máscara que le había dado, y apresuró el paso para no quedarse atrás. Por las premuras, ella no se había detenido a observar los detalles de la máscara. Si lo hubiese hecho, se habría dado cuenta de que el leve resplandor en las rendijas de los ojos simulaba lágrimas de sangre, fiel reflejo de lo que sentía desde la muerte de su amado esposo. Decir que estaba ofuscada era lo menos. Observó cómo Mael usaba la varita para hacer un limpio corte en la palma de la mano, de donde comenzó a brotar el conocido líquido rojo. Luego, mientras el muchacho curaba la herida, traspasaron lo que Annick supuso que era un hechizo protector. Entonces la ojiverde comenzó a distinguir otras figuras enmascaradas e intuyó cuál era la naturaleza del entorno en el que se estaban adentrando. ―No lo entiendo... ¿por qué estamos aquí? ¿Acaso…? ―su voz era un murmullo que sólo Mael podría escuchar, pero no concluyó la idea. Ni siquiera esperaba una respuesta... Continuó avanzando al lado de su enmascarado acompañante mientras intentaba poner orden al torbellino de ideas que se había formado en su cabeza. ¿Estaba preparada para lo que sospechaba que se avecinaba? ¿No era eso lo que había estado buscando desde que había visto en el pensadero la manera en que Elvis había muerto? De pronto se dio cuenta de que se estaban acercando a un nutrido grupo de personas, y su corazón dio un doloroso vuelco al reconocer la máscara de uno de los presentes. El asesino de su esposo… @ Mael Blackfyre @ Dana Gryffindor

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