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Mael Blackfyre

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Todo lo publicado por Mael Blackfyre

  1. aaaaaaaaay! ése Lider de la Marca Tenebrosa se ve tan hermoso ♥ Felicitaciones Maca por éstas elecciones MUY BIEN ganadas, porque no te pusiste para quedar como un decorado, sino que te postulaste conscientemente, sabiendo todo lo que querías mantener y lo que querías seguir haciendo. Espero que este año sepas disfrutar muy bien, que te lleves todo el respeto necesario y que sepan valorarte, porque lo mereces. Y por suerte estoy dentro de tu mismo bando asi que podemos compartir mucho más. ¡Éeeeexitos!
  2. FELICITACIONES, melli. Ya era obvio que ibas a ganar. Espero que el bando te respete y te valore como realmente lo mereces. Espero que disfrutes éste año yva a ser muy interesante ver a tu personaje transformándose en Lider. Es algo que hubiera sido genial estar a tu lado =P no quería dejar de pasarme y dejarte los saluditos y abrazos. ¡Disfrutalo y sacá muchos proyectos adelante!
  3. HITO 5 — ¿Y quién eres tú para apuntarme con esa varita? No te importa —le di un manotazo a su varita esperando que me dejara de apuntar, escuchando como Mica Gryffindor no dejaba de murmurar negaciones al verme. Tal vez no había pensado muy bien el hecho de hacerme pasar por Elvis Gryffindor. Estaba seguro que nadie quizás podría llegar a entenderlo. Pero era mi manera de cumplir con mi promesa y al fin de cuentas, terminar con ése pacto que habíamos formado con el Gran Auror indirectamente—. Vos cierra el pico o nos matarán. ¿No lo escuchas? Abrí los ojos y señalé mi oído para que escuchara. Y luego, señalé al fondo del pasillo donde el resto del grupo parecía dirigirse. Un rugido de una enorme bestia, seguramente alada, provino desde la parte inferior del lugar. ¿Qué demonios hacia un dragón dentro del Ministerio? La inquisidora había logrado hacerse con las suyas, pero a cada paso que realizaba me encontraba más cerca de verla morir. Porque eso era lo que se merecía. — ¡Concéntrense! ¿Qué eran todos esos cuerpos caídos? ¿Y ya encontraron a la Inquisidora? No podemos retrasarnos… —miré fijamente a la parejita feliz que de alguna manera, habían logrado apuntarme con sus varitas y no dejaba de mirarme boquiabiertos. Tal vez había sido una mala decisión que me vean asi, pero ahora que me los había encontrado, de alguna manera me sumaba a más magos y brujas para llegar aún más rápido. Si estaba en mi forma natural, seguramente me habrían ignorado—. Bueh, bueh, andando. ¿Nunca hablaron con un fantasma? —intenté acercarme a ellos para darle algunos empujoncitos y rogar que caminaran. No quería obligarlos con mi varita. El llegar a la sangre era mi última medida. @ Mica Gryffindor @ Illidan Black Lestrange
  4. Se sentía una energía extraña alrededor. Tal vez era porque no conocía al Departamento de Misterios, no donde ya había empezado a caminar. O tal vez porque las visiones que había tenido sobre aquel sucedo, se iban a corroborar. No había visto todo el procedimiento, sino el resultado de todo aquello y eso era lo que más me estresaba. Mi varita estaba aferrada entre mis dedos, mientras caminaba por ése largo pasillo. Allí no había casi ningún cuerpo tirado. Pero se escuchaba de lejos un bullicio. Un golpe sordo me hizo girar la cabeza. Las puertas del ascensor se cerraron y éste se retiró nuevamente al Atrio. Respiré y empecé a caminar con un paso más apresurado. La puerta primera que tuve me recibió como una gran amiga. Aunque ése era una imagen errónea, porque no conocía los misterios reales dentro del piso donde me encontraba. Si desde antes hubiera sabido todo lo que abarcaba el Departamento de Misterios, jamás me hubiera lanzado a la boca de león. La puerta se cerró y me encontré en la sala circular, con muchas puertas, las cuáles, tenían antorchas azuladas entre si. Empezaron a girar. ¿Por qué estaba haciendo eso? Era un ignorante aún sobre aquella comunidad mágica y todo lo que estaba relacionado. Le di un puñetazo a aquella pared que empezaba a girar y no pasó nada. Tampoco cuando blandí la varita y salió un rayo, el cuál explotó en miles de chispas que rebotaron en todas direcciones. Así como empezó a girar, empezó a disminuir. Tenía que aprender a controlar un poco mis emociones. Más cuando no lograba nada como la acción de recién. La pared giratoria paró y no dudé un segundo en salir corriendo por una de las primeras puertas que me encontré. La abrí y cerré de un portazo, mientras comenzaba a correr. Como si me persiguiera la mismísima Muerte. Pero me choqué contra la espalda de una bruja, lamentablemente empujándola hacia adelante. Que en ése preciso momento, no pude ver que había un grupo por delante de ella, al parecer buscando alguna salida. Caí de espaldas, con mis codos como punto de apoyo. E insulté al aire. Miré que tenía enfrente a Mica Gryffindor.
  5. Mael Blackfyre

    Videncia

    Asentí. Asentí a cada una de las palabras que me mencionaba Sajag. Él era la voz de mi conciencia en aquel momento. Aunque no fuera quien manejara aquellas visiones, era el pequeño empujoncito que me dejaba ver los huecos que aún no veía. Que no veía aún porque estaba aprendiendo a ver un panorama más grande pero más detallado todavía. Me concentré como lo venía haciendo, y dejé atrás, por llamarlo de alguna manera, al Arcano que me estaba sirviendo de balsa en ése enorme océano. Aquellos papeles se revolvían debajo de mis narices. ¿Cómo había llegado a ésa oficina? Era en uno de los últimos pisos del ministerio nuevo, en uno de los rincones más escondidos de aquel Nuevo Orden Mágico. Parecían tesoros preciados dentro de una bóveda de alta seguridad de Gringotts. ¿O estaba en el banco mágico? No importaba, porque lo que tenía que enfocarme era en buscar la información que necesitaba. Eran recortes de periódicos, de los últimos que habían salido del Profeta, antes que el Inquisidor derribara el diario mágico que se había revelado contra su persona. Se mostraban algunas noticias, de cómo se había encargado de filtrarse en el ministerio, con sus Redentis. Y un grupo agregado que jamás había escuchado: Abominaciones. Todo eso sería un caos. Sonaba realmente peligroso y sonaba que iban a someternos de cualquiera manera posible. Mi respiración se alteró de nervios. ¿No hubiera estado más seguro en mi ciudad natal? — Revelare Abrí la boca de par en par. Buscando oro había encontrado diamantes, para compararlo de alguna manera. ¿Todo mi camino para llegar a videncia había sido porque tenía que encontrarme con todo eso? ¿De todas las personas que existían en el mundo aquella visión llegó ante mí? ¿Por qué razón? Tomé aquel papel que respondía no sólo mi primera pregunta de cuándo sucedería, sino sobre la identidad del Inquisidor. ¿O debería llamarla Inquisidora? “Laura Nielsen, el Inquisidor, es la nueva Ministra de Magia” – 5 de Septiembre. Mis dedos se aferraban al papel entumecidos, leyendo aquel titular que al parecer, habían difundido. ¡Era una bruja! Todo el tiempo, el Gran Auror había buscado a su persona objetivo errado. Lamí mis labios y miles de cosas se me pasaron por la cabeza. Pero principalmente, mis ojos se posaban en esa fecha que se trataba de la actualidad. ¡Hoy era 5 de Septiembre! Parecía que no había respirado en años. Me salí de ésa visión, porque no necesitaba ver nada más. No quería tomar todo lo que había visto en forma literal pero tenía que al menos, tomarlo como una precaución. — Debo lograr vincularme, maestro. Estoy listo. Necesito hacer la prueba lo antes posible e ir a detener esto. ¡Es una locura! Y usted lo sabe —miré alarmado a Sajag, esperando que aceptara que estaba listo. Y más sabiendo que la prueba iba a ser mucho peor que lo que estaba viendo allí—. ¿Usted hará algo o se va a quedar con los brazos cruzados? Entienda que si esto llega a ocurrir, usted no estará inmune. Vendrá por usted y por quien sea —esperaba que no lo tomara como una amenaza porque no lo era, era una alerta para que estuviera al cuidado.
  6. HITO 5 Nunca creí que iba a correr tanto en mi vida. Mis pulmones me gritaban que no podían más, pero mis piernas corrían por las órdenes de mi corazón. Un corazón un poco extraño porque tenía muchas emociones cruzadas. No entendía cómo había llegado a ésa comunidad mágica, aún tenía dudas si todo había sido manipulado por él. Mi madre no me daba respuestas y el resto de la familia estaba caída a pedazos. Pero mi promesa frente a su ataúd había salido como una brisa nocturna, lo necesitaba y tenía que cumplir con mi palabra. En el momento que lo había visto, no podía creerlo. Acababa de verlo junto a Sajag, incrédulo de lo que mis visiones me habían mostrado. Pero era tarde y por ésa razón, algo me decía que tenía que correr. Correr y llevar mi varita lista para cualquier cosa. Tenía que cumplir con llegar a tiempo ante el inquisidor, porque de ésa manera si aportaba mi persona, era una manera de cumplir con mi promesa y sería libre de ahora en adelante. La calle interna del edificio del ministerio llego ante mí. Varios cuerpos esparcidos por allí, me indicaban que allí había pasado una batalla. Las visiones que había tenido hasta ahora eran ciertas. Salté varios cuerpos y me adentré, siendo expulsado al Atrio del Ministerio. Tuve un momento para respirar. Apoyé ambas manos sobre mis rodillas, encorvando mi espalda mientras tosía casi al punto de vomitar. Era una manera extraña de recuperar el oxígeno. Cuando levanté la vista, me encontré con algunos magos y brujas desparramados sobre el suelo. Eran como un camino que me dirigía a los ascensores. Y al último piso del Ministerio. No dudé ni un segundo Los segundos que descendieron hacia el departamento de Misterios me alcanzaron para retomar el control de mis pulmones. ¿Qué estaba haciendo? En cada una de las paradas que anunciaban los otros pisos, insultaba a la voz metálica, como si ésta supiera la urgencia de llegar donde creía que habían estado. Una simple visión había cambiado mi vida en tan solo un giro y sorprendentemente no le había errado ni en un segundo. Tomé aire. Y una idea loca, muy loca, se me cruzó por la cabeza. Todo lo ocurrido con mi promesa se había arrancado de aquel funeral, una familia que me había abierto los brazos pero que había perdido a una de sus pilares a causa del Inquisidor. Según lo que había visto y sabía, tras su delirio no había podido llegar a su objetivo. Y ahora estaba más cerca yo, después de prometerle que cuidaría a su familia por él. No conservábamos los mismos ideales pero estaba claro que si éste tomaba las riendas de la comunidad mágica, sería dejar que nos arrastre hasta la tumba. Cerré los ojos para concentrarme, sintiendo un cosquilleo en todo mi cuerpo. Mi habilidad como metamorfomago me ayudó a adoptar la figura completa de Elvis F. Gryffindor. Y las rejas doradas se abrieron, dándome paso al Departamento de Misterios. Avancé…
  7. Vengo a votar por Sagitas Ericen Potter Blue. Nuevamente, como lo dije antes, creo que fue una de las que mantuvo los roles activos dentro de las tramas globales. Eso no significa que Rory no lo pueda hacer. Como siendo oponente natural que somos, creo que seria interesante tener un ministerio opositor, pero estaria bueno empezar esa guerrila de a poco, siendo que hace meses que no existe. Tal vez lo veo más fructifero que sea Sagitas que se mantenga en ése puesto para empezar una batalla entre bandos, al fin de cuentas que es lo que importa.
  8. ¡Al fin llegó el momento! Me desesperaba que en un abrir y cerrar de ojos, los días pasaran y no llegara a votar. Vuelvo a escribir lo mismo que vengo escribiendo en las dos etapas anteriores. Me parece que ésta persona es capaz de mantener lo que se organizó, refrescar con nuevas ideas y ordenar todo un poco más aún. Además su compromiso es intachable y no larga las cosas así porque si, la conozco hace añs y sé que cuando no puede, al menos delega lo que corresponde. Incluso tiene un buen manejo de grupo y comunicación que es lo que se necesita. Voto a Arya Macnair.
  9. Pero antes de que Mica Gryffindor pudiera contestarme, dos figuras hicieron su aparición demasiada cerca. Una de ellas era Sophie, la prima cercana de los Gryffindor. Y el otro, Rory, quien nos habíamos encontrado en el hogar de los Ollivander. Y no había terminado todo muy bien. Hice un paso hacia atrás, con la ceja que se me había levantado de tal manera, que parecía que iba a salir volando. Calma, Mael. Calma. Aquel joven pelirrojo me estaba provocando sin ningún disimulo y no pude evitar mirar a Mica y a Sophie. ¿Me estaba amenazando? Pasé la lengua por mis labios y apreté mis dientes, porque me había hecho recordar todo el tiempo que había necesitado para calmarme. Y el desgraciado venía a molestarme. Carraspeé mi voz y miré fijamente a Rory Despard. — ¿Disculpa? Vuelve a interrumpir y te rajaré la cara con un maleficio. ¿Quieres eso? —miré desafiante al joven, sacando mi varita disimuladamente. Pero apuntándola hacia el piso. Que sin dudarlo, algunas chispas salieron sobre ella, desapareciendo. Y al mismo tiempo, me había atrevido a apoyar mi mano sobre su clavícula derecha para darle un empujón—. Si tienes un problema podemos arreglarlo a fuera. O aquí mismo… @ Luna Gryffindor Delacour @ Rory Despard @ Mica Gryffindor @ Sophie Elizabeth Granger
  10. Reí nuevamente. Ya había perdido la cuenta sobre la cantidad de veces que esas personas me habían provocado risa. Repetían un discurso como pocos, parecía como si hubieran leído aquellas líneas en algún antiguo libro. Ni siquiera se asemejaban a las historias que había escuchado en la Torre Negra sobre los miembros de la Orden. En un pasado habían sido más ofensivos, habían sido famosos por neutralizar a muchos magos tenebrosos. Ahora les gustaba quedarse a un margen sin involucrarse, al parecer. — ¿Tú no eres la hija del Gran Auror caído? Las noticias recorren cada centímetro de éste pueblo. Deberías saberlo, Gryffindor… mantente a un lado. Pero mis palabras contra Luna se vieron ofuscados por un acto que jamás creí que iba a presenciar. La figura encapuchada que tenía al lado, en vez de sumarse a mis intenciones de acabar con esos jóvenes, se encaminó junto al chico que había estado intercambiando palabras. Y no sólo eso, sino que ¡Se quitaba su máscara y me enfrentaba! En caso de no haberme cubierto mis facciones, me habrían visto abrir la boca sin poder cerrarla. ¡Estaba cavando su propia tumba! — La famosa Orden del Fénix. Wow… nunca pensé que iba a verlos en persona —miré a los tres, con mi varita entrelazadas a mis dedos. Luna, Ludwig y Alyssa (aunque a los últimos dos jamás los había conocido antes). No podía creerlo. ¿Qué iba a suceder? Mi corazón palpitaba un poco de más, tal vez por un choque de adrenalina. Pero estaba decidido y no iba a provocar un duelo allí. Quería lograr sacar más provecho de todo eso—. Tal vez piensen que la luz es la salida… y tal vez eso les de un poco de esperanza —caminé un par de pasos a un costado y luego para el otro, pensando mis palabras—. — Tal vez crean que ése es un nuevo camino. Pero escúchenme. Eso les regalaré, mi sabio consejo y mi premonición. La luz solo les servirá para dar manotazos de ahogado. Creerán que es su salvavidas, pero en cuanto menos lo esperen, la Oscuridad llegará ante ustedes y los invadirá. Deberán encontrarse con ustedes mismos en la noche más oscura —recitaba aquellas palabras con una voz más grave y tranquila. Todo era muy poético con el fuego a mis espaldas, consumiendo todo el aeropuerto—. Y allí estaré, vigilándolos desde las sombras, recibiéndolos en un sueño eterno. Aquí es donde empieza nuestra guerra —los señalé con el dedo a los tres. Hice una especie de reverencia, intentando no decir nada más. Me pedían que me fuera y era una persona condescendiente. Asi que lo haría simplemente porque había visto una nueva forma de conseguir más beneficios personales. Saqué mi varita y después de darle una sacudida como un tajo, desde arriba de mi cabeza a mis pies, con el brazo extendido, recité el haz de la noche para desaparecer de allí. El aire se arremolinó justo frente a mi, con una delgada línea de luz que se abrió tras una explosión, despidiendo una neblina negra. Avancé un paso atravesando el portal y me fui del aeropuerto de Heathrow. @ Ludwig Malfoy @ Alyssa Black Triviani @ Luna Gryffindor Delacour
  11. Las personas iban y venían en todas direcciones. Casi todos se quedaban a hablar entre grupitos y luego se mudaban a otro tumulto de personas. Al parecer, la comunidad mágica era mucho más chica de lo que creíamos. Tenía que empezar a tener un poco más de cuidado. Guardé ambas manos en mis bolsillos, con la intención de empezar a caminar, ayudando a que mi mente se haga algunas preguntas: ¿Qué intentaba demostrar? ¿Qué quería ver? ¿No entendía que allí se manejaban las cosas diferentes? Lo llevaba en la sangre, querer aprovecharme de las situaciones y no confiar en nadie ¿Entonces para qué iba? Pero ante aquella vuelta de pensamientos, noté en mí alrededor una figura conocida y quise alejarme. Tenía que admitir que si hubiera advertido de la presencia de Mica Gryffindor, me habría escapado. Pero ése paso en falso hizo que me encimara contra la pared y chocara contra un cuadro. Por Merlín, no. El cuadro cayó, las personas dentro de él gritaron mientras se refugiaban y el vidrio se hizo añicos contra el suelo. Apreté mis dientes y mi puño esperando no llamar demasiado la atención, o sería el distraído. Con una voltereta de mi varita, el cuadro se reparó mientras regresaba a su posición original. Le hice una sonrisa a Mica, lo más natural posible. — No, yo tampoco esperaba verme aquí —acomodé el cuello de mi túnica mientras guardaba tanto mi varita como mis dos manos dentro de los bolsillos de mi túnica—. Venía a matar a Candela Triviani, por ladrona. Tiene algo que me pertenece y no me lo quiere devolver —le dije apenas entre susurros, acercándome un poco a ella. ¿Por qué no cerraba el hocico? No era bueno para las mentiras. Ni mucho menos para los chistes. Le guiñe un ojo esperando (y rezando) que creyera que era un chiste. Era Mica ¿Cómo decía esos chiste-verdad? —. ¿Tú qué haces aquí? Tu cara se ve aburrida —y allí iba de nuevo. No entendía por qué no me quedaba callado. @ Mica Gryffindor
  12. Sonreí. Aquel muchacho había caído en las telarañas que se enredaban entre las palabras. Era excitante aquel encuentro, jamás me había pasado dentro de la Marca Tenebrosa. Todos corrían, todos se escapaban. Pero aquel rubio muchacho había decidido a quedarse, y no solo para ayudar a los muggles, sino para enfrentarnos, enfrentarme. Su valentía era digna de admiración y quería ver hasta donde llegaba, hasta donde podía sacar información. ¿Por qué? Porque los tratos me atraían como moscas a la miel, como si fuera un imán. Mi intuición me podía alertar que podía sacarle provecho a ésa situación. — ¡Un traidor! Claro que si, señores. Tenemos a un traidor —reí otra vez. ¿Él también tendría curiosidad? ¿Si no, por qué se quedaba? — ¿Dónde vamos? Donde quieras. Eso tenemos ahora, que quizás tú no llegaste a disfrutar. Libertad… Mis palabras se fueron arrastrando al ver que su figura se notaba un poco más entre el mismo humo que había invocado él. La bomba de humo tuvo el objetivo de cubrirlo para lograr un escape y darle tiempo a que los demás muggles se fueran. Y logró lo segundo, claramente, porque ahora lo veía a unos quince metros, había salido de su escondite. Su varita me apuntaba. Pero no la mía. Aún no. — ¡Claro que si, mago! Claro que sé muy bien para dónde queremos ir. No estamos desperdiciando nada, estamos tomando nuestro camino, la libertad misma. ¿No quieres regresar? Prometo que me encargaré de cuidarte, si tienes miedo de volver y te critiquen ¿O noto cierto rechazo a alejarte de nosotros?... —observé detenidamente sus hermosos ojos azules. Necesitaba adentrarme en su mente y eso hice, pero solo para navegarla superficialmente. Duró tan solo un pestañeo—…. Señor Malfoy? ¿Qué es lo que tú quieres? ¡Dilo! Negociemos y lleguemos a un punto medio. — ¿Quieres salvar a éstos muggles? Hecho, cumplo mi parte del trato y no lastimaré a ninguno más. ¿Pero a cambio de qué? Muéstrame dónde si debo ir. ¿Eh? ¿O tampoco lo sabes? Que iluso Comenté con una sonrisa, aunque para todo eso con mi máscara no podía ver mis facciones. Había estado a punto de quitarme la máscara, para hablar cara a cara. Pero junto al chico había llegado ni más ni menos que Lunática, una de las personas más hiperactivas, densas y parlanchinas que había visto en toda mi vida. Bufé internamente. — ¿No te dijeron que meterte en la conversación de adultos es de mala educación, niña? @ Ludwig Malfoy @ Luna Gryffindor Delacour
  13. La voz parlanchina de Luna se fue alejando de a poco hasta dirigirse a la entrada. Al parecer había llegado alguien nuevo a la familia. ¿Eso era bueno? Me había acostumbrado al silencio y la tranquilidad de la mansión. Ahora había tan solo un poco de movimiento y voces. Esperé unos segundos para observar detenidamente a Arya Macnair. El efecto más parecido que tenía encima era como un Confundus. Su mente estaba divagando en aguas misteriosas, asi que no le exigí demasiadas respuestas. — No lo sé. Pero estoy seguro que puedes quedarte porque yo lo autorizo —giré un poco la cabeza para murmurarle eso a Arya, que se quedaba con una intención de quedarse escondida por detrás de mí. ¿Qué le ocurría? No había podido ingresar a su mente, pero habiendo quedado sola con mi madre en la Torre Negra, no me sorprendería que le hubiera hecho algo. Mi madre tenía una reacción un poco… autoritaria. Me saqué aquellos pensamientos mientras carraspeaba mi voz y observaba (obligadamente) cómo llevaba a aquel mago ante el grupo que se estaba formando. Le hice un gesto de asentimiento con la cabeza al chico para saludarlo pero me dirigí especialmente a Annick y Luna. — Me dijo que ya conocen a Arya… —la señalé, como si no notaran a la pelirroja detrás de mí—. Necesitaba un lugar seguro y tranquilo y se me ocurrió invitarla a la mansión. No sabe durante cuanto aún, pero para que estén enteradas —con esa especie de mentira, me aseguraba que Arya se quedara lo que quisiera. Aunque si llegaba mi madre antes de tiempo temía que volviera a afectar a la Macnair nuevamente—. Puedes elegir cualquier cuarto disponible, seguro que alguno de los elfos pueda arreglarlo en un segundo Cierto, el cuarto. Y los elfos. Era la primera vez que había visto trabajar a los elfos como lo hacían dentro de aquella comunidad. En donde había nacido y me había criado no existía como costumbre. Ni tampoco en muchos otros lados que había estado. Pero allí era normal y no entendía como no les molestaba que estuvieran todo el tiempo encima. Volví a reformular lo que quería decir. — No tengo mucho tiempo libre, el ministerio ocupó mucho de él, pero cualquier cosa me avisas, ¿SI? —volví a hablarle a Arya y me dirigí, por última vez, al resto—. ¿No tienen hambre? Tal vez podamos comer juntos —del 1 al 10 ¿qué tan malo era aquel plan? No me gustaba demasiado la parte social, pero era consciente que necesitaba a los Gryffindor para muchas cosas. Se venían tiempos complicados y al menos tenía que conocer a los miembros por sus nombres. Además, cuanto antes comieran, antes se iban a ir a dormir para dejarme despejado aquel lugar. @ Annick McKinnon @ Arya Macnair @ Luna Gryffindor Delacour @ Arcanus
  14. Vengo a dejar mi voto para el cargo de Ministro. Creo que es interesante la propuesta de votar a algunx de los cinco. Y aunque muchxs tengan un rol excelente, a veces este puesto no depende de eso solo, creo. Primero que todo, que sea alguien muy activx, porque necesitamos que se vea. Segundo, que sepa incluir a todxs, ambos candidatos que más me gustan tienen eso. Y estoy seguro que tanto el personaje de Rory como Sagitas, cumplen con todos mis requisitos para ellos. De hecho, ambas permiten que el otro bando tenga su hueco y poder rolear (aunque mucho no lo hagamos) pero me voy a decidir por una y ésa es Sagitas. Creo que ella logró mucho al mover a todas ésas personas que buscaban rolear.
  15. Vengo a dejar mi voto. Quiero ser lo más objetivo y justo posible. Me parece que el puesto de lider no es para cualquiera. Tiene que tener muchas características y de todas las que creo, solo la cumplen dos personas. Pero aún asi, entre esas dos, me gusta mucho más Arya (porque a Sagitas creo que le va a sacar mucho más jugo y mucha más dinámica como Primera Ministra xD) Creo que Arya como Lider, es alguien que va a poder dialogar, que entiende como funciona la Marca Tenebrosa, que ayuda a cualquiera, que sabe como organizar y organizarse y que sabe delegar, que es algo que no todxs saben. Y ADEMÁS, no menos importante, que no se deja llevar por sus emociones y deja tirado todo. Cuando no pudo, se encargó que alguien más lo haga. Asi que mi voyo es para Arya Macnair.
  16. #YoVotoAMica ♥

    1. Arcanus

      Arcanus

      El voto es secreto...

    2. Mica Gryffindor

      Mica Gryffindor

      Awwwww mi melliz bello *-*

    3. Mael Blackfyre

      Mael Blackfyre

      Por eso. Es secreto, lo que pasa dentro de HL, queda en HL.

  17. Abrí los brazos en ambas direcciones, realmente sorprendido por las palabras de aquel muchacho. Era la primera vez que me encontraba con alguien que lograba hacernos frente. Siempre había aparecido el molesto aquel de Matt. Pero jamás lo había hecho como aquel muchacho, de frente, cara a cara. Reí largo y tendido, esperando que aquello se escuchara por debajo de mi máscara. Miré incrédulo a la mortífaga que tenía a mi lado (Alyssa). — ¿En tus tiempos? Hablas como si supieras información de más. ¡Pues claro que es terrorismo! ¿Acaso no queda claro el mensaje? —señalé a un costado donde el aeropuerto era consumido y aplastado por aquella docena de dragones alterados, siendo los mortífagos sus jinetes. Luego señalé el caos de alrededor y los cuatro muggles que mantenía a mis pies, los dos muertos y los dos colgando de su tobillo, totalmente entregados a la muerte—. ¡Eso queremos! Aprovecharnos de indefensos y ganarnos ése odio, es nuestro derecho. La libertad y el odio de los demás. No podía creer que a aquella altura, había llegado a parecerme al imb3cil de Aaron Yaxley Black con aquellas teatralidades que solía hacer en público. Negué internamente con mi cabeza, pero atento al joven que había logrado salir de nuestro campo visual. — ¿Cómo pretendes que nos divirtamos, si te escondes? ¡Anda, muchacho! Te haz ganado mi respeto. Hasta ahora no hubo nadie que nos enfrentara. Eres valiente... —le dirigí una reverencia y bajé mi varita, para que viera que no lo iba a atacar. Claramente que no lo iba a atacar si todo aquello quedaba allí. Pero no podía meterse en nuestro camino. Habían sido órdenes directas: debíamos mantener a raya todo lo que quisiera acercarse mientras el aeropuerto se consumía y llegaba a los cimientos. Y eso estaba sucediendo. Le hice una seña a Alyssa por si ella quería hacerlo, tal vez lograría convencerlo de que no era buena opción quedarse allí. @ Ludwig Malfoy @ Alyssa Black Triviani
  18. Bienvenidx al foro! Espero que sea de tu agrado como a muchos de nosotrxs. Espero que te puedas acomodar y que si necesites algo, puedas comunicarte, asi que ofrezco mi lechucería para que me mandes MP si lo necesitas. Tal vez parezca mucha info o demasiado pero de a poco te vas a ir incorporando. Por ejemplo, empezar con Hogwarts o crear una ficha de personaje! saluditos!
  19. Habían pasado algunos días desde aquel encuentro con Aedus, el ofrecimiento de trabajo, la mitad de pago sobre el servicio y el haberle prestado el local para que pueda dormir. Claramente no era solidaridad, porque todo lo que hacía, todo lo que ofrecía, todo lo hacía a cambio de otra cosa. Aunque fuera lo más mínimo, me agradaba saber que las personas me debían algo, me daban cierto poder en mis manos. Aunque también en la misma parte, me gustaba demostrar que era alguien con autoridad. Por eso que aparecí en medio de la parte trasera del local, sin importarme lo que estaba sucediendo dentro. Encontré a Aedus aún en Fabricante de Mentiras. Estaba enfrascado en algunos objetos, observándolos quizás. Lo que me dejaba tranquilo era que sabía exactamente lo que tenía y dónde. Por lo que no podía faltarme ninguno. Dejé unos papeles encima de la mesa de una manera brusca, especialmente porque eran muchos. Cayeron con un sonoro ruido contra la madera. — Aedus… qué bueno que te encontré aquí —dejé también un bolso de cuero, que al dejarlo contra la mesa se escuchó el golpeteo de algo metálico. Tiré la edición del profeta, aquel diario estaba decayendo cada vez más. Me enfoqué en la pila de pergamino y rebusqué entre los que necesitaba. Encontré los dos y se los tendí al muchacho—. Encontré a los Lestrange. Es una antigua familia en Ottery, pero la mansión está casi vacía —le señalé el pergamino uno. Luego el dos—. La otra es Black Lestrange, es una familia formada por los Black y los Letrange. Esta mansión está un poco más ocupada al menos. Le conté que la primera era dirigida por una bruja llamada Sol. La segunda, tenía algunos nombres más. Y tenía al menos mucho más movimiento en interno. Había visitado ambas mansiones por igual y no conocía a nadie pero los elfos me habían ayudado en aquella pequeñísima aventura. Les dije que no estaba cien por ciento seguro pero que los Black Lestrange tenían sus relaciones con el bando tenebroso. @ Annick McKinnon
  20. Me sentía incómodo en aquella mansión. Especialmente por la cruzada de palabras que había presenciado, por la asquerosidad del joven presente a mi lado, por la aparición de aquella bruja en malestar y porque no me gustaba para nada tener que contener mis emociones. Antes de mi llegada a Ottery no me había sucedido nunca con tanta intensidad, pero en ésa comunidad mágica, llevaba todo más a flor de piel y los enojos e incomodidades me desencajaban de mi estabilidad. Miré a Matt fijamente. ¿Qué le ocurría al muchacho? Pero por suerte, la matriarca de la Potter Black regresó a nosotros confirmando que la bruja se encontraba mejor. Y respondía las dudas que el otro joven no me había dicho. Asentí a sus palabras, ya que no podía corroborarlo allí. Asentí con la cabeza para que vieran que iba en modo amistad. Nada de lo malo que estuviera pensando Matt. Por eso desde ése instante, me dirigí especialmente a él. — No, señor Matt. No será necesario… —fruncí el entrecejo. Y me calmé. No podía decirle nada—. Verá, haré de cuenta que la señora Ministra no se encuentra aquí y le diré mi punto de vista —con un movimiento de mi varita, aquellos papeles y objetos que había desacomodado, se volvieron a ordenar. Me acomodé con ellos, me puse derecho y lo miré—. Mi trabajo se enfoca en el ambiente educativo. El edicto actual nos obliga a conocer el estatus de sangre de los integrantes de nuestra comunidad para saber dónde específicamente pueden estudiar. No tengo nada en contra de nadie, asi que puede relajarse un poco y dejarme trabajar. ¿Si? Le guiñe un ojo y me giré a Sagitas. — Gracias, señora ministra pero debo ir a otros hogares. Como bien sabe, algunas personas están ignorando los edictos y se saltean la parte de registrarse y ése tipo de burocracia. No tengo mucho tiempo de tomar algo. Pero aceptaré ésa taza de café luego de su victoria en éstas elecciones —le dirigí una sonrisa (claramente falsa) y me di la vuelta—. Espero que la jovencita se mejore. Gracias por abrir la puerta de su hogar —les dije. Porque en caso de que supieran lo que estaba pensando tal vez no les gustaría ver como sus puertas volaban en miles de pedazos y los miembros quedaban colgados desde sus tobillos completamente heridos y desarmados. Era mi manera de calmar la tormenta. Les agradecí y me encaminé a la puerta, directamente a los jardines, para retirarme de la Potter Black e irme de allí. @ Sagitas Ericen Potter Blue @ Matt Blackner @ Perenela Arya Grindewald Potter Blue @ Helike R V PB
  21. Excelente, chicos! me acompañaron una hora mientras trabajaba! me reí mucho! me encanta el Balonudo ♥ espero que vayan haciendo más episodios de Entre Asteriscos porque fue muy llevadero. Hacía años que no escuchaba un podcast del foro. Nunca me enteré del momento para mandar preguntas, tal vez estuve ocupado y ni presté atención. Espero que la próxima pueda mandarles!
  22. Quedé mirando a un punto fijo mientras aquella conversación superficial transcurría entre los miembros de la familia. Se sentía raro. Se sentía raro estar rodeado de personas y formar parte de algo. Se sentía raro haberle prometido algo a alguien que estaba muerto. Y aún asi, mantener la promesa. Iba a cuestionar qué ganaba con ello pero ésa pregunta se respondía sola: había ganado una mansión, una cama, una familia (rota pero familia al fin) un trabajo. Cosas que tal vez había tenido en mis primeros años de vida pero que la vida me había despojado de cada una de ellas. — ¿eh? —pregunté cuando escuché que alguien mencionaba mi nombre. Miré a Annick y luego a Luk. ¿Por qué le contaba cosas de mí? ¿Y por qué tenía que responderle cosas personales a un extraño? Pero fue en el momento justo que una figura pelirroja apareció por las escaleras. Arrugué completamente mi rostro y giré mi cabeza al ver que Arya descendía por los escalones—. ¿Arya, qué demonios haces aquí? Me alejé del trio de Gryffindor que se estaban aglomerando en el salón y me acerqué a las escaleras al ver una figura femenina en un estado diferente del que la había conocido. Hacía algunas horas la había dejado en las celdas de la Torre Negra. ¿No íbamos a encontrarnos más tarde para hablar? Miré por detrás de ella pero nadie más venía. — ¿Estás bien? ¿Quieres unirte a nosotros? —estaba seguro que si habría estado en mi poder, la habría obligado para que aquella especie de reunión fuera mucho más amena. Cuantas más personas se presentaran, la conversación se diluiría muchísimo más. Le hice un gesto con la cabeza, intentando mostrarle el camino. Aunque luego de aquella comida deberíamos hablar de nuestro plan. @ Annick McKinnon @ Arya Macnair @ Luk Vaak @ Luna Gryffindor Delacour
  23. Tal vez era demasiado para mí, pero era el tercer evento al que me invitaban y lo peor de todo, es que asistía. Jamás me había rodeado de personas. Mucho menos de magos y brujas. Las dos veces anteriores había logrado llegar pero me había ido mucho antes de lo esperado. Podía decir que me había escapado. Aparecí en las afueras de aquella mansión con la misma última vestimenta formal que había conseguido, y en una mano me aferraba al pedazo de pergamino que había llegado como invitación. Miraba fijamente la entrada que se abría ante mí. Y si de algo estaba seguro, era que las oportunidades se me presentaban, como había pasado con la muchacha en la casa de los Evans McGonagall y el problema de mi máscara. Se aceleró mi corazón. Pero tenía que calmarme. Tenía que hacerlo. No había razón alguna pero debía ser mucho más sereno. Cerré los ojos y rasqué mi sien con la punta de mis dedos, respirando lentamente. Candela Triviani. Estaba seguro de algo y es que la detestaba, por muchas razones. Pero por alguna extraña razón, se me había cruzado la idea de que si había un evento en su mansión, ella iba a estar. Y si ella iba a estar, podría encontrarme después de aquel último mal momento. Pero tenía que calmarme. ¿Servía de algo si me lo prometía? Seguro que no. Avancé, caminando con mi túnica que rozaba mis talones. A medida que me acercaba me aferraba más a mi varita dentro de mi bolsillo. Acomodé mi cabello, ya que ocultaba parte de mi rostro, y mis ojos totalmente negros a veces se veían bloqueados. Traté de mantener una postura erguida, ignorando de a poco a las personas que se encontraban en el exterior hasta que llegué al sitio donde todos se estaban encontrando. — Aléjate, criatura, no molestes –le dije a uno de los elfos que iba a intentar ofrecerme algo. La relación de los elfos domésticos y los magos era algo extraño. No los entendía.
  24. Me giré al ver que aparecían algunas figuras más al escenario mayor de destrucción. Había participado en dos situaciones similares pero en ésta era donde más caos había atravesado y en donde los mortífagos teníamos un poco más de culpa. Porque en caso de decir protagonismo no era cierto, los dragones se estaban llevando casi toda la gloria. Miré una a una aquellas criaturas, colocando los ojos en blanco. ¿Tan difícil era usar solamente la varita? No, aquella loca mortífaga había decidido empezar la misión en dragones. ¡Quitaba toda la diversión! Había alcanzado a agarrar a 3 o 4 muggles, los cuales se encontraban dos colgando desde sus tobillos en el aire y dos muertos, a mi lado. Había sido muy terapéutico pero los dragones se habían encargado de alejar lo suficiente tanto a autos, como muggles y demás. Noté una varita entre la multitud que se alejaba. Había sido como un destello en medio de la noche. Estaba asistiendo a la gente allí. Apreté mis dientes. Pensé en un Zancadillas. En el momento que ordenaba a la gente que saliera de allí. Me coloqué en medio de la calle para que me viera y le dirigí una reverencia. ¿Estábamos a unos 20 metros quizás? No estaba seguro si me escucharía a ésa distancia. — ¡Oye! ¿Por qué no te vas a molestar a otro lado? Arruinas toda la diversión ¿No? ¿Qué le pasa a ése? —pregunté, señalándolo con la varita mientras me dirigía a la última mortífaga que hacía acto de presencia a unos metros de mi. ¡Había hecho aparecer rinocerontes! Eso era tener estilo para espantar y matar a los muggles. Tal vez podía sumar su varita para espantar a ése cretino. ¡Y había otro hablando con Nemétona! La mugre se acercaba como un imán. @ Alyssa Black Triviani @ Ludwig Malfoy Triviani @ Matt Blackner @ Sagitas Ericen Potter Blue
  25. Las llamaradas verdes me depositaron en aquella chimenea y me empujaron hacia el exterior. Lo cual fue un fallo, porque tras el impulso di algunos pasos para aterrizar y me golpeé contra una pequeña mesita que jamás hubiera imaginado que estaba allí. Erala segunda vez que pisaba la oficina nueva y no conocía qué había adentro. ¿Por qué había dejado ése objeto inútil? Apreté los dientes y cerré los ojos, pero fue una desgracia para la mesa el llevar mi varita en la mano porque luego de brindarle una patada a la madera, hice una floritura y ésta voló en miles de pedacitos, que llenaron de astillas el despacho. — Maldita mesa —murmuré, mientras movía mi varita encendiendo algunas luces y notando como el polvo se elevaba en el aire para aterrizar lentamente al suelo. Luego limpiaría aquello. Pero un ruido provino desde la puerta y me acerqué a ella extrañado. Tenía que conseguir alguna mirilla mágica para saber de quién se trataba y poder negarle la entrada a ésa persona. Abrí la puerta—. Annick, ¿Qué haces aquí? ¿Pasó algo? —pregunté extrañado al verla por allí. Había jurado que no la volvería a ver al menos por ahí, por cómo había terminado la última visita. Le hice una seña para que pudiera pasar a mi despacho. Además, cerré la puerta tras ella esperando una respuesta. Acababa de llegar a mi despacho y la bruja ya me estaba esperando. ¿Hacía mucho? Estaba seguro que en ése momento no me importaba demasiado. Pero si algo me levantaba curiosidad entre los Gryffindor era que nos descubrieran más de lo que ya sabían. La invité a tomar asiento y esperar que nadie más se acercara a mi despacho porque no quería atender a nadie. @ Annick McKinnon

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