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Valeskya Granger

Magos Expertos
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Todo lo publicado por Valeskya Granger

  1. Me sentí re intrusa metiéndome a un rol donde nadie me esperaba JAJA 🤣.

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    2. Valeskya Granger

      Valeskya Granger

      Hey, desaparecido xD

    3. Hessenordwood Crouch

      Hessenordwood Crouch

      Ais,no desaparesi, solo no puedo salir de donde estoy (?) #AiiudaMeAtore xd

    4. Ada Camille Dumbledore

      Ada Camille Dumbledore

      Jajaja par de locos,  todos fuimos a bailar y beber a costa de Mel que ha sido generosa en darnos licor XD... Vamos a eso y divirtamonos!! 

  2. - Ay Valeskya ¿Qué rayos haces acá? – Dijo la bruja para sí misma, mientras su mirada observaba con curiosidad el lugar. No recordaba haber visitado alguna vez a la familia Moody, pero conocía a algunos de sus integrantes; y sin embargo, ahora se encontraba allí, en la espera de no pasar más vergüenzas al intentar sacarla por no llevar la invitación. ¿En qué momento había decidido acudir a una fiesta sin ser invitada? Eso no era algo que solía hacer, incluso el socializar con otros magos y brujas era algo que la ponía nerviosa, pero desde que había regresado, estaba dispuesta a entablar lazos con gente de la comunidad mágica y quizás eso se caería bien a su familia. Aunque el hecho de que sentía que era su deber por ser una de las matriarcas, no sentía que fuera a obtener mucho éxito, pero ya estaba ahí, para acudir a un evento de beneficencia y ver qué podía obtener de todo eso. Acomodó su vestido y con sus manos retocó el cabello que simplemente traía recogida en una coleta. Tal y como le habían pasado el chisme (?) llevaba puesta la máscara correspondiente, haciendo que se sintiera más segura a la hora de camuflarse entre la multitud. La ojivioleta se detuvo por un momento y sacó un pequeño espejo para revisar si todo estaba bien: atuendo, peinado, maquillaje y algo de nervios. De inmediato se arrepintió de haber elegido un vestido de ese color, pues su piel parecía lucir más pálida que de costumbre; pero de todas formas ese vestido le había gustado mucho y tenía tanto tiempo que no asistía a un evento de ese tipo, que no dudó en elegirlo. Guardó el espejo dentro de su bolso de mano y dijo para sí misma: - Creo que debí decirle a Sophia que me acompañara…- Y sin más, comenzó a acercarse a la casa, al tiempo que comenzaba a escuchar el murmullo de las personas que estaban conversando, el tintineo de las copas, los platos, la comida y el decorado del lugar. Suspiró en un intento de relajarse y sin más, entró; lo primero que hizo fue tomar una copa de una bandeja que iba pasando. Apenas sonreía a las personas que la veían, ya sea por curiosidad o porque intentaban averiguar quién era o qué estaba haciendo allí. Dio un sorbo e inmediato reconoció el sabor de la champaña, al tiempo que comenzó a pasear y curiosear entre la decoración de la casa y el atuendo de los presentes (?). *-*-*-* Off: Holi, pues me vine a colar acá 🤣
  3. Valeskya apareció en el jardín de la mansión Granger, era el último lugar que en esa ocasión había elegido llegar ante su regreso a Londres. Sentía remordimiento por haber desaparecido durante un año, quizás más o quizás menos tiempo (?); y ahora que había regresado, había decidido empezar su tour de visitas iniciando por los negocios familiares y finalizando por su hogar. Incluso había decidido hacer un par de visitas que nunca creyó haber hecho antes, como si en el fondo hubiera optado por retrasar el momento de su llegada cada vez más. Había dejado a su elfina en la mansión, para que pudiera ayudar, o en algún otro caso, le avisara en caso de que hubiera alguna emergencia. La pelinegra suspiró al recordar eso último, por alguna razón que hasta ese momento ella desconocía, su elfina no había aparecido para notificarle la tragedia que había ocurrido en la familia Gryffindor. ¿O sí lo había hecho? No, esa era una de las cosas que no podría ignorar si le hubieran avisado a tiempo ¿Entonces qué ocurrió? ¿Había pasado algo en la casa? Esa y otras dudas más comenzaron a embargar a la bruja mientras se quedaba de pie observando la mansión… o lo que quedaba de ella. Para su pesar, parecía que el tiempo no había pasado desde la última vez que había estado allí: parte de la edificación estaba a medio destruir. - ¿A rescatar lo que queda de mi habitación, o ver si hay gente en la casa? – Murmuró la joven en voz baja, mientras sus ojos violáceos pasaban de la casa a los jardines. Al final comenzó a avanzar hacia la parte trasera de la casa, esperando encontrar las casas de campaña que estaban instaladas. Por un momento se imaginó a toda la familia viviendo casi en la intemperie (?). Lo cierto era que en el fondo esperaba que alguna vez las cosas volvieran a ser como antes, es decir, encontrarlos ahí reunidos a todos, aunque no en esa situación. Su cabeza constantemente daba vueltas, pensando en qué hacer para poder recuperar las cosas. - ¡!HOLAAAAAA!! – Exclamó con energía mientras veía las tiendas de campaña alineadas. Nadie le respondió. Continuó caminando hasta llegar a la tienda más cercana; se asomó y vio que no había nadie. ¿Habría pasado algo? No lo creía, aunque la última vez que había visto a su prima, no parecía encontrarse muy bien por lo que le había ocurrido a Elvis; Valeskya estaba segura de que a Sophie le había afectado mucho, porque era un poco más cercana a los Gryffindor. La ojiivoleta suspiró al recordar ese hecho y se preguntó si todo eso no se trataba de una pesadilla o quizás de una broma de mal gusto, pero ese pensamiento venía acompañado de una seguridad de que todo lo que estaba pasando era real, que no había cabida para pensar otra cosa. - ¿Hay alguien por acá? – Volvió a decir, pero esta vez en un tono más normal, convencida de que estaba sola. Se dirigió hacia la cocina, o lo que quedaba de ella y no pudo evitar sentir entre nostalgia y culpa por lo que quedaba de la mansión. Había un par de cuervos (?) en la cocina, como si estuvieran buscando algo de comer. La bruja los ahuyentó con los brazos para que éstos se marcharan y no pudo evitar poner cara de asco al ver un pedazo de pan que estaba siendo consumido por esas aves. “Entonces, creo que ya no viven acá”, dijo para sus adentros, pues ninguno de sus familiares permitiría que la cocina hubiera llegado hasta ese estado. “¿Pero entonces en dónde estarán?” Era la pregunta que la asaltó al tiempo que se dirigía a la cocina con cautela, deteniéndose de vez en cuando creía escuchar crujir algo, como una madera o quizás un pedazo de techo caer (?). Al llegar a la sala, vio que algunos de los muebles se encontraban tapados con sábanas blancas, y sin más se sentó ahí, preguntándose qué era lo que había pasado allí.
  4. Valeskya era una de las personas que con el paso del tiempo, había aprendido a confiar cada vez menos de las personas que la rodeaban, lo cual se había convertido en una razón para mantenerse aislada de situaciones que en el pasado le hubieran afectado muchísimo más. No obstante, era algo muy triste y por eso estaba con toda la intención de vengarse, aunque no lo había dicho abiertamente; su mirada se posó en su prima Sophia, de quién sabía que esas cuestiones con respecto a la muerte, solían afectarla más de la cuenta; ya tendría oportunidad de hablar con ella más tarde. Sin embargo, lo que la bruja le había dicho a Annick no había sido ninguna broma, lo dijo con todo el pesar con el que cargaba en ese momento, sin lágrimas que saltaran a la vista, solo un sentimiento de desconsuelo que se asomaba en su rostro en ese momento. Asintió al escuchar las palabras de Luna Gryffindor, que la habían invitado a despedirse de Elvis; agradeció el gesto, sin embargo, no estaba segura si podría mantenerse impasible si veía algo que le recordara la realidad que estaba viviendo. La ojivioleta escuchó con atención lo que tenían planeado de hacer: ir al Ministerio sería la primera parte. Annick había presentado a Mael como un nieto de Elvis, lo cual la sorprendió un poco, ya que creía que el joven que se encontraba ahí y que le había dado la noticia, se trataba de algún enviado del Ministerio de Magia. El mago le había causado mucha curiosidad desde que lo había visto, aunque no era algo genuino, sino que había algo en él que no le agradaba, pero no estaba segura de qué; concluyó rápidamente que seguro era porque lo acababa de conocer, sí así podía llamar a esa presentación que la ojiverde había hecho. - La Orden del Fénix… - Repitió en voz baja. Tenía tanto tiempo que no escuchaba esas palabras, que incluso sonaron como algo lejano, algo así como una mosca que resultaba molesta (?). Había formado parte de su pasado y ahora volver a escuchar y notar que aún seguían al pie, era algo que de cierta forma la incomodaban un poco. Tenía buenos y malos recuerdos de ese lugar, pero escuchar a la bruja expresarse con cierta amargura de ellos, solo anunciaba que algo no estaba bien dentro de aquel bando; con mucho esfuerzo se tuvo que guardar la curiosidad que en ese momento empezaba a embargarla. - Bueno, creo que llegó el momento de retirarme.- Dijo al cabo de un momento, al ver que comenzaban a retirarse. – Una vez más, lamento el haber llegado en un momento así, y… Annick, en verdad si necesitas apoyo o compañía con algo, solo envía una lechuza y aquí estaremos. El Ministerio de Magia es… bastante complejo.- Hizo una mueca para evitar despotricar en contra ellos. – Quizás no sea tan fácil obtener algo de ellos, pero sin duda ayudará si se acude a las personas correctas. – - Si me disculpan…. – Se dirigió al resto de los presentes, asintiendo con la cabeza a manera de despedida. Comenzó a caminar hacia la entrada, al tiempo que suspiraba y se detenía al ver el jardín. Al cerrarse la puerta de la entrada tras ella, se dirigió hacia el lugar que Luna le había indicado; cada paso que daba parecía que sus pies pesaban cada vez más. La pelinegra vio a varios metros más adelante, el árbol que tenía varias flores. - Lo lamento, Elvis… - Dijo al tiempo de que su voz se quedaba ahogada, y se daba cuenta de que no estaba lista para estar allí, de que no quería quebrarse. Desde donde estaba y con un movimiento de su varita, apuntó hacia el árbol e hizo aparecer una corona de rosas blancas. Giró sobre sus talones y desapareció de allí. *-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-*-
  5. - Un té de menta, si eres tan amable… - Respondió la ojivioleta distraídamente, mientras se acomodaba en uno de los muebles de la sala, mientras observaba con curiosidad cada detalle que había a su alrededor. Selene le caía bien, era de las pocas personas por las cuales podía sentir mucha simpatía a pesar de que nunca habían convivido lo suficiente, como lo que implicaría el hecho de que alguna vez habían sido cuñadas; incluso le llamó la atención la naturalidad por la cual respondió aquella pregunta que al menos para la pelinegra, le había costado tanto formular. Sin duda, eran muy diferentes, o esa fue la primera impresión que tuvo; suspiró, quizás más adelante tendría la oportunidad de cambiar su opinión al respecto. Y no es que se tratara de algo malo, simplemente le sorprendía la forma en la que algunas personas tomaban las cosas. En cambio, la pelinegra solía vivir peleada con casi todo lo que representaba su pasado. Lo cierto era, que estaba viendo la forma de tratar de componer un poco esa lucha interna con la que vivía y por eso se encontraba allí. De todo lo que la Dumbledore había dicho, había algo que había llamado la atención: - Lío social… ¿a qué te refieres con esto? Tengo relativamente poco tiempo sin volver y acá me encuentro, viendo un Londres diferente, sin saber con exactitud qué es lo que está pasando. A diferencia de otras personas, y como te habrás percatado, no suelo tener mucho contacto con mi familia cuando me marcho.- No le incomodaba que la gente pudiera pensar que vivía tan despegada de su familia, estaba segura que ninguno de los Granger recriminaba eso, en ese aspecto todos solían ser independientes y aun así permanecer unidos en momentos complicados. Esa era la razón por la cual se sentía a gusto cuando estaba en la mansión. Una punzada de remordimiento atravesó su pecho, al recordar que desde que había regresado a Londres, había ido de visita a varios lugares y no a su casa, como el protocolo dictaba. - Entonces Helena ya es mayor ¿tanto tiempo ha pasado ya? O es que… - No quería escucharse impertinente, así que trató de decirlo con la mayor suavidad que encontró. – Los hijos de Sophia, suelen crecer más rápido de lo usual, porque ya sabes, en este mundo lo único anormal es lo normal. - Rió. - Lo que es cierto, es que me hubiera agradado mucho verla, pero ya habrá alguna otra oportunidad.- La mirada violácea de la bruja, se enfocó en el kneazle que Selene tenía acariciando en su regazo. Era una criatura muy curiosa y aun así, nunca había tenido una mascota de ese tipo. - Hay algo que me da curiosidad. – Dijo seriamente. - ¿Joaquín procura ver a Helena? Entendería que no es el padre del año, pero francamente me molestaría que me dijeras que no se pasa tan seguido por acá. Viviendo en la misma ciudad, sería absurdo, si me preguntaras…- Valeskya nunca se había considerado una buena madre, incluso su única hija se había marchado y hasta la actualidad no sabía nada de ella; a pesar de sus intentos por solucionar las cosas, no se había podido y ese era uno de los temas favoritos que su hermano sacaba a relucir cuando discutían por el tema familiar. Era un constante reproche para ver quién de los dos solía ser peor, lo que en parte divertía a la bruja. - Disculpa si sueno entrometida. – Murmuró. – No quiero incomodarte con algo que es tan personal y entenderé si no quieres decirme. – Finalizó. @Ada Camille Dumbledore
  6. Brindar con su hermano no era la idea que traía en mente desde que había llegado a Ottery Fitness, sin embargo, no era algo que le pudiera desagradar; además todo se trataba de hablar de negocios últimamente. No había pasado desapercibido el hecho que había mencionado a Ariane, cosa que no solía hacer, no al menos con tanta naturalidad como lo había hecho hasta ahora. Valeskya supuso que quizás ambos ya habían dado un cierre definitivo desde hacía bastante tiempo ya; anotó mentalmente ir a visitar a la joven bruja un día de estos, seguramente sería bastante alentador conversar con alguien más que estuviera involucrada en la vida del Granger… o quizás podría encontrar más armas para seguir fastidiándolo. - ¿Los Granger sociales? – Estuvo a punto se escupir el contenido de aquella copa y soltó una risotada exagerada. – Joaquín ¿en qué mundo vives? Si fuéramos personas sociales y exitosas, nadie de la familia se hubiera largado de Londres a la primera oportunidad.- Las últimas palabras habían salido con un tono de bastante amargura, pero no porque tuviera resentimiento contra alguien de su familia, sino porque al final de cuentas, en el mundo mágico era difícil sobresalir, a menos que trabajara en el Ministerio o estuviera involucrados en actos ilegales. Ambas cosas ya le resultaban poco atractivas: estar trabajando en el ministerio durante algún tiempo, solo le recordaba toda la burocracia que podía esconderse tras una simple oficina, lo sabía a la perfección; por otro lado, los actos ilegales, implicaban bandos y eso significaban problemas innecesarios. Nunca había hablado con su hermano de esa etapa, resultaba demasiado arriesgado involucrar los nombres de personas que al igual que ella, habían elegido algún bando de acuerdo a sus ideales. Simplemente había desistido de luchar por lo que ahora consideraba una causa perdida, así que solo se limitaba a vivir una aburrida vida. Abrió los ojos y observó al pelinegro mientras continuaba hablando, hizo un esfuerzo sobrehumano para enfocarse en lo que tenía que decir acerca de la fiesta y todo lo demás. - Qué rápido olvidas los detalles esenciales, hermanito. – Dijo al cabo de unos instantes. - Recuerda que este es un lugar que todo el tiempo está abierto. El punto es, - Le dio un sorbo a la copa. – Que convertir este lugar en un club nocturno quizás no sea una buena idea, recuerda que también Fiamma tiene un negocio similar… el karaoke.- Solo de pensar en la última vez que habían estado allí, hacía que la cabeza le diera vueltas. – Sería como quitarle la idea o algo similar, así que en lo que quizás esté de acuerdo, es que se podría rentar para diversos eventos o convertirlos en un bar nocturno, solo en ciertas ocasiones. – Valeskya no tenía escrúpulos cuando se trataba de fastidiar a alguien, siempre y cuando no se tratara de alguien importante para ella y Fiamma era este caso, lo cual la detenía para secundar las opciones que su hermano había dado. - Todo lo que dices suena coherente a excepción de que tú seas un modelo o la imagen que promocione un concurso de fisicoculturismo ¡JAMÁS! – Exclamó esto último con voz exagerada. – Y por cierto, qué pésima estrategia de querer inmiscuirte en mis asuntos al preguntar si conozco personas con mejor cuerpo, aparte de que eso habla de lo poco que me conoces.- Dijo con soberbia la Granger. Nunca había sentido especial atracción por los cuerpos masculinos impresionantes o especialmente llamativos; la bruja ojivioleta se preguntó en realidad qué era lo que le atraía de los chicos a los que había conocido y sin duda podría tratarse de cualquier cosa, menos físico. - Ay hermanito, si supieras… - Suspiró y rió, fingiendo un aire de misterio que nada tenía que ver.- El punto es, que no es mala idea que traigas un poco de atractivo para este lugar. O quizás… podrías preguntarle a Ariane si conoce alguno.- Exclamó mordazmente. @ Joaquín Granger
  7. - Me consterna la idea de que estemos de acuerdo en varias cosas...hasta ahora- Valeskya tuvo que admitir que la idea de las velas andaba progresando más rápido de lo que ella misma había imaginado. No le desagradaba eso, más bien se preguntaba qué era lo que tanto había cambiado para ambos durante ese tiempo en el que no se habían visto. ¿Sería posible que al final iban a poder llevarse bien? Definitivamente eso no, siempre existían periodos de calma entre ese caos que luego se formaba cuando no congeniaban en alguna cosa o simplemente porque ella se encontraba en la mejor disposición de arruinarlo todo. Suspiró, mientras veía que las velas poco a poco comenzaban a quedar armadas: se escuchaba el tintineo de frascos; la ojivioleta se había hecho a un lado para que no cayeran sobre su cabeza los fragmentos de brillantina, flores, entre otra clase de materiales que flotaban y servían como complemento para que las velas se vieran mucho más llamativas. Echó una fugaz mirada a su hermano, quien parecía haber quedado algo descolocado después de que había olido la vela que contenía solo un poco de la poción de amor más conocida y letal para los que la llegaban a oler. Había sido inevitable reírse de él al ver la cara que había hecho y solo hizo un ademán de rechazo cuando se la extendió para que ella lo hiciera. - No hace falta que tenga que oler la vela Joaquín, con tu cara me acabo de cerciorar de que funciona a la perfección. – Dijo entre risas, mientras la sujetaba y con su varita apuntaba hacia el objeto para cambiarlo de color. – Demasiado rosa, pero quizás sí, sea un color más atrayente para los cursis que creen en el amor verdadero y esas cosas.- La realidad era que ella en alguna parte de su mente y su corazón, no perdía la esperanza de encontrarse a alguien que valiera la pena, aunque ese sentimiento con el tiempo iba rezagándose en su interior cada vez más. “¿Qué es lo peor que podría pasar?” Dijo para sus adentros mientras observaba aquel objeto con sus ojos violáceos. Recordó la reacción de su hermano y moría de curiosidad preguntarle acerca de a quién le pertenecía aquel aroma tan peculiar, y soltó sin más: - Sangre… eso es bastante poco original.- Dijo al cabo de unos minutos, retomando la conversación acerca de lo que había olido su hermano. – Pero volviendo al tema de nuestro hogar, veo que te entusiasma mucho la idea de llevar humanos a la mansión; mi pregunta iría más allá de tener a gente hipnotizada trabajando para nosotros ¿Crees que podrían volver a sus lugares de origen una vez terminado el trabajo? Considera, querido hermano, que no solo eres tú. Hasta ahora y si no me falla la memoria, hay tres vampiros en la Granger.- Sin duda lo peligroso e ilegal de todo, no solamente era infiltrar humanos en el mundo mágico sin que nadie se diera cuenta, sino que también era tratar de que no se convirtiera en alimento de alguien más. - Y no solo nosotros ¿qué sucedería que se cruzaran en el camino de algún otro vampiro que anduviera de cacería? Quizás sea poco probable, pero… no lo sé.- No quería sonar como una cobarde, pero sin duda el riesgo es demasiado alto. – Quizás nuestra prima pueda ayudarnos a encontrar una solución ¿no crees? – El tintineo de materiales cesó. Había decidido hacer un lote pequeño de velas, solo para comenzar, a ver si de verdad podía funcionar. Solo faltaba usar el “ingrediente secreto”, el cual le había mencionado su hermano. Consideraba que esa clase de objeto por sí mismo no era capaz de mostrar una efectividad de convertir o transformar a algo o a alguien; no sabía mucho de pociones pero era algo que no veía tan adecuado. - Pensaba en usar pociones que no impliquen la transformación en algo o alguien… como el filtro de muertos en vida, una simple poción para dormir, quizás usar felix felicis. Sería cuestión de ponerlo a prueba. – Dijo pensativa la pelinegra mientras observaba a su hermano y entonces lo recordó. – Claro, claro, la vela.- Caminó hacia el cuenco con granos de café y asegurándose de que su hermano no viera su rostro, acercó su pálido rostro hacia la vela, que ahora tenía un color rosa, e inhaló profundamente. El efecto fue inmediato: tuvo la extraña sensación de que se mareaba al tiempo en que su rostro se dibujaba una sonrisa, algo floja. Dudó un poco en acercarse al cuenco donde estaban los granos de café, quería seguir teniendo aquella sensación, pero finalmente logró acercarse para ver que poco a poco la expresión de su rostro se normalizaba. - Lavanda, limón, madera o cedro y algo parecido a la pimienta… - Murmuró finalmente. – Qué aroma tan molesto. – @ Joaquín Granger
  8. Para fortuna de la Granger, no tuvo que esperar por mucho tiempo a que alguien hiciera su aparición en el lugar donde ella estaba. El escuchar una voz que no le era familiar solo confirmó lo que temía desde que había llegado allí: que Selene no se encontraba allí y que ahora tendría que lidiar con quien sea que se tratara. Se presentó como Ada Camille Dumbledore, y tenía un fuerte acento francés que solo estaba confirmando a la ojivioleta que no la conocía, como a la mayoría de los integrantes del Chateau y de paso pudo observar mejor que tenía un cierto parecido con Selene. - ¿Qué tal? Buenas noches, efectivamente me encuentro acá porque quería conversar con tu madre sobre un asunto personal; aunque no es tan grave como para tener que invocarla con urgencia. ¿Sabes dónde o cómo puedo encontrarla? – Preguntó Valeskya con curiosidad mientras observaba a la joven que tenía frente a ella. Había algo en Ada que hacía que no pudiera hablarle con más familiaridad o confianza; su voz era amable, pero su mirada le indicaba que quizás había algo en ella que no podría agradarle, aunque no estaba segura qué. “Quizás porque la acabo de conocer”, concluyó la pelinegra finalmente, pensando a su vez en que ella también era igual o tal vez peor con las personas que veía por primera vez. Suspiró, pensando en que no tenía por qué ponerse a juzgar a cada persona con la que se topaba, aunque para ella podía resultar inevitable; tal vez su fascinación por la adivinación, hacía que estuviera más alerta cada que se encontraba con alguien nuevo en su vida. - Oh, Selene, creí que no te encontrabas. – Dijo la joven pelinegra mientras alzaba las cejas con sorpresa. Su ex cuñada había aparecido unos instantes después de que le había preguntado a Ada dónde podría encontrarla. Sonrió al abrazarla, era como si parte de su pasado volviera a ella, pero era de un pasado en el que había sido feliz; aquel donde había formado parte de la Orden, donde ellas coincidieron muchas veces y la parte donde eran más despreocupadas quizás. Habían pasado varios años desde que había ocurrido eso, y a pesar de lo mucho que había significado para ella, no era algo de lo que fuera platicando por ahí. A pesar de que sus visitas a Ottery eran bastante ocasionales, se daba cuenta de que las cosas habían comenzado a tornarse algo oscuras nuevamente. Valeskya suspiró, pensando en que pronto podría hablar con Sophia acerca de ese tema y así pudiera confirmarle que algo malo rondaba por Londres nuevamente. No pasó desapercibido el hecho de que al parecer Selene hacía todo lo posible para poder alejarla de su hija, lo que hizo que sospechara aún más. Sin decir nada más, accedió a seguirla hacia una de las habitaciones, lo cual agradeció internamente. Su mirada violácea observaba atentamente a sus alrededores, preguntándose si había más familiares habitando en ese momento el Chateau. - Agradezco que hayas tenido la gentileza de atenderme, espero no haber interrumpido algo importante por haber llegado sin avisar. – Comenzó a hablar mientras llegaban a una de las torres. – Debo disculparme por eso y porque quizás el motivo de mi visita no sea un tema especialmente agradable para ti. – - He regresado hace poco a Londres y decidí que quizás ya era tiempo de que pudiera acercarme más a la gente que formó parte de mi pasado y será parte de mi futuro, de una forma u otra. – Se mantuvo de pie, esperando a ser invitada a sentarse. - Sabes a lo que me refiero… esto de la familia y demás…- Sintió una punzada de remordimiento y se mordió el labio. – En teoría nosotras deberíamos tener un poco más de contacto porque, ya sabes, tu hija…- No quería sonar tan brusca con el tema, más porque iba llegando apenas, pero el darle vueltas a un tema no iba mucho con ella. Sin embargo, había decidido comenzar con cautela y después de haber dicho la última frase, aguardó expectante la respuesta de la joven que tenía frente a ella. @ Ada Camille Dumbledore
  9. No había forma alguna en la que Valeskya se sintiera lista para recibir la noticia que el mago le había dado. “¿Elvis muerto?” Seguro era una muy mala broma por parte de la familia, no podía ser posible que su primo, una de las mejores personas que había conocido, ya no estaría allí, ya no lo volvería a ver. En el rostro de la joven se dibujó un gesto, algo parecido a la ansiedad que sentía porque alguien más pudiera corroborarle lo que sus oídos acababan de escuchar; su mirada recorrió el lugar, esperando una respuesta, alguien que le dijera que el mago estaba equivocado, aquel al que la joven embarazada había llamado Mael. - Entonces es cierto… - El tono de su voz ya era más una confirmación que una pregunta. Trató de disimular la angustia que poco a poco comenzaba a crecer en su interior, se quedó de pie, pero puso sus manos sobre el respaldo del mueble más cercano, aferrándose a él como si estuviera a punto de caer, aunque más bien era para que no notaran que estaba temblando. Entonces fue cuando la voz de la joven que no conocía, le dio la bienvenida; se trataba de una hija de Elvis, aunque no estaba segura de quién era, ya que al igual que ella, sus visitas a los Gryffindor eran casi excepcionales. - Dudo que nos hayamos conocido alguna vez. – Dijo tan secamente, que intentó acomodar el tono de su voz inmediatamente. – Supongo que pronto tendremos la oportunidad de conocernos, aunque las circunstancias no sean las mejores.- Dicho esto, dirigió su mirada hacia Annick y antes de que pudiera decir algo, se escuchó un ligero “crack”. La Granger había apretado con tal fuerza el mueble, que lo había roto, o eso imaginó. - Cosas que pasan. – Soltó la pelinegra a manera de disculpa, mientras veía a su prima, quien sabría entender que en circunstancias sumamente emocionales, las cosas podían salirse de control a veces. – Annick, en verdad lamento no haber llegado antes para… lo del velorio y esas cosas. – ¿Pero en realidad la ojivioleta sería de ayuda si hubiera llegado antes? Lo dudaba mucho, pero tampoco estaba dispuesta a dejar las cosas así. Le costaba procesar la información: no sabía si llorar, enfadarse, lamentarse, angustiarse o simplemente no hacer nada; miró con furia a Mael, no sabía quién era y el interés que tenía en él en ese momento se limitaba a saber el papel que estaba jugando en todo lo que estaba sucediendo. Estaba a punto de cuestionar esa situación cuando recibió un abrazo por parte de la bruja de ojos verdes, lo cual la dejó consternada momentáneamente. - Hay muchas cosas que no sé, incluso el hecho de que esté acá parada, sin saber qué hacer en realidad, es por eso que me siento con el deber moral de hacerte compañía, no solo ahora, sino puedo intentar tratar de ayudarte con lo que necesites, a ver si así puedo quitarme esa sensación de que llegué demasiado tarde… incluso para poder despedirme de Elvis como se lo hubiera merecido... – Carraspeó un poco, para aclarar su voz, que había estado a punto de quebrarse. Asintió al escuchar las palabras de la otra joven cuando habló de venganza y se marchó casi inmediatamente después de decir eso. - No queda nada más que decir, Annick .- Le dio unas palmaditas torpes en el hombro a la bruja. –Tú solo di lo que tenemos que hacer para ayudarte, creo que Sophia estará de acuerdo conmigo, que aunque requiera un tiempo para recuperarse, cuentas con nosotras para lo que quieras. – Y se acercó a su oído para decirle en voz muy baja. – Lo que sea, incluso aunque esté fuera del límite de lo correcto.- Al menos en lo que a Valeskya se refería, con tal de ayudar y defender a su familia, estaba dispuesta a todo, aunque eso atentara contra ella misma. Suspiró y sacó su varita al tiempo que apuntaba al mueble y susurraba “reparo”.
  10. Contrario a lo que Valeskya esperaba, el elfo la hizo pasar al interior de la mansión, lo que indicaba que habían personas allí, lo cual le alegraba. Los Gryffindor eran una familia numerosa, lo que ocasionaba que la edificación pocas veces se encontrara vacía, cosa que ocurrió la última vez que ella había estado allí. A medida que se acercaba a la sala escuchó unas voces y la forma en la que se expresaban, le provocó un escalofrío, un presentimiento de que algo no estaba del todo bien y que quizás no sería el momento más adecuado para llegar. “A lo mejor se trata de una reunión familiar y yo acá importunando”, pensó al tiempo que se detuvo brevemente e hizo un ademán de regresarse. Pero el elfo la había hecho pasar, lo que indicaba que quienes estuvieran allí ya sabían que ella había llegado. Cruzó los brazos y continuó avanzando hasta llegar a la entrada de la sala, al tiempo que confirmaba lo que su oído había alcanzado a percibir: había varias personas reunidas allí, lo cual tampoco era cuestión de sorpresa para la joven de ojos color violeta; había estado tan intermitente durante los últimos años, que la sorpresa realmente era encontrarse a gente que todavía conocía. Sonrió por un brevísimo instante, a manera de saludo, pero inmediatamente se percató de que algo no estaba bien. - Ehmm.. ¿cuánto tiempo verdad? – Dijo algo titubeante a manera de saludo, al tiempo que su mirada recorría a los presentes: Annick, Sophie y un par de personas que no conocía. Hizo un movimiento con la cabeza y exclamó. – Valeskya Granger, un gusto. – Tal vez en una ocasión distinta, hubiera saludado despreocupadamente a todos, aunque no los conociera, pero por la sensación y al ver los rostros de todos los presentes, sin duda era algo serio. Lo que realmente la descompuso era ver a su prima Sophia tan vulnerable; con todos los años que tenía de conocerla, sabía que pocas cosas lograban ponerla en esa situación y eso no era nada bueno. Continuaba de pie en la entrada de la sala sin saber qué hacer: sin duda esa no era la situación que ella esperaba para su visita. - Obviando la cara que la mayoría tiene, creo que es mi deber preguntar qué es lo que está sucediendo acá ¿Sophia? ¿Annick? – En el rostro de la joven pelinegra se dejaba ver claramente la interrogante, lo cual trataba de mantener así, tratando de contener la compostura al no acercarse a zarandear a cualquiera de los presentes (?). Valeskya no era muy expresiva en lo que a mostrar afecto se refería y era todo lo contrario cuando consistía en tratar de mantener el temple. No estaba segura de tomar asiento, sin embargo, se quedó de pie cerca del mueble más cercano, al tiempo que su mirada recorría al lugar. - Y también debo decir que no tengo demasiada paciencia, así que, la persona que tenga que hablar, que lo haga pronto. Estas incertidumbres no me gustan, casi pocas veces traen buenas noticias.- Soltó la última frase de repente con la esperanza de que alguien se riera y le dijera que era una exagerada o algo similar, aunque la realidad era que ya no sabía qué más decir para aligerar la angustia que poco a poco iba creciendo dentro de ella. @ Annick McKinnon @ Mael Blackfyre @ natasha evans malfoy @ Sophia Elvira Mackenzie
  11. - Tienes mente para los negocios, Joaquín, me sorprende que hasta ahora no hayas abierto alguno en el callejón… aunque la verdad creo que así como estamos ahora, que apenas y podemos a mantener a flote lo que tenemos actualmente, no dudaría ni por un instante que las ganas se hayan esfumado ¿o me equivoco? - Exclamó Valeskya genuinamente sorprendida por la forma en la que había acomodado su idea para hacer algo mucho más atractivo para el resto, ligando todos los negocios para que de una manera u otra, empezara a haber afluencia de magos y brujas que se mostraran interesados por alguno de los tantos negocios de los Granger. Aparte para ella, su hermano había mencionado la palabra mágica: “azar”, porque ¿a quién no le interesa lo que está por venir? Todos, en algún momento de sus vidas, toman decisiones, arriesgando poco o mucho, a cambio de un porvenir, dejando las cosas al azar, porque al final, la esperanza siempre existía en una mayor o menor proporción. Esa era una de las tantas cosas por las cuales la ojivioleta siempre se había sentido atraída por las inquietantes nieblas del futuro. Volviendo al tema con su hermano, la Granger esperaba que él pudiera interpretar que su comentario había sido un halago, muy a manera de ella y que no podía esperar más, menos en un momento en el que su llegada había sido, aparte de improvisada, desagradable. La joven pelinegra desvió su mirada hacia los grandes ventanales de la piscina, el tiempo se veía estupendo, tal y como se había planeado, encantado para mostrar siempre un clima y paisajes agradables, sin importar cómo se encontraba realmente el exterior de Ottery Fitness. - Podrías buscar entre tus conocidos a gente que quizás se interesaría venir por acá o invitar a alguna de tus citas. – Dijo en tono desagradable. – Pero lo cierto es que utilizando una plataforma cristalina sobre la piscina, perfectamente podría ser un escenario para una fiesta o simplemente se puede rentar para una albercada o como se llame…. Una de esas reuniones improvisadas o no se… – Habló distraídamente, sin mirar a su hermano y sin más se volvió a lanzar al agua. Dio unas cuantas brazadas para llegar al otro extremo. - Se me apetece algo para beber ¿Champaña? ¿Vodka? ¿Jugo? – Apenas terminó de hablar cuando uno de los elfos inmediatamente apareció, como si estuviera espiando la conversación. La ojivioleta alzó una ceja y estuvo a punto de decir algo, pero se contuvo. – Lo que Joaquín elija estará bien para mí también. – Dijo secamente. - Lo cierto, es que también necesitamos un barista ¿has visto la clase de espectáculo que puede armar, aparte de las bebidas? Hay muchas cosas que se pueden hacer, solo falta poner en orden las ideas y así….- Se volvió a sumergir y nadó hasta el otro extremo. – Y por cierto, no envidio tu cuerpo, hay mejores. – Dijo tajantemente e inmediatamente se arrepintió, sabía que quizás estaba desatando la caja de pandora con su comentario. La Granger inhaló profundamente y se preparó para asumir las consecuencias (?). @ Joaquín Granger
  12. 😏 (?

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    2. Valeskya Granger

      Valeskya Granger

      Entre eso y que Zahil ya me había contado parte del chisme por whats xD. 

      Preparen su encantamiento de reparo, porque seguro les destruyo la casa de la pura impresión que me voy a llevar (?).

      Destruir casas es mi pasión 🤣

    3. Marcellus Allan

      Marcellus Allan

      Bellas 🙈❤️

    4. Valeskya Granger

      Valeskya Granger

      Holis Marce, welcome again! 😬!!  @ Marcellus Allan

  13. Valeskya hizo un esfuerzo casi sobrehumano para no poner los ojos en blanco al ver el encantamiento de casco burbuja en la cabeza de su hermano. “¡Cobarde!” dijo para sus adentros, mientras agradecía internamente el hecho de que no hubiera nadie capaz de leerle la mente en ese instante. Sabía que no era el momento para desencadenar una pelea con el Granger y más cuando sabía que era el único que apoyaría su no tan descabellada idea. La joven no veía nada de malo en que pudieran experimentar un poco a costilla de un muggle “¿Qué sería lo peor que podría pasar?”. - Supera lo de las galletas, nadie murió y bueno… aquí seguimos después de haber experimentado algún sueño bonito, apuesto a que dormir después de tantos años pudo ser reparador para tu piel.- Exclamó la pelinegra desdeñosamente. – Y en cuanto a la problemática del dinero no mágico, eso no quita que se pueda gastar en ese mundo y traer cosas acá ¿no crees? El punto es que los muebles y artefactos muggles suelen ser aburridos, aunque nada que un encantamiento no solucione.- La cera ya estaba lista, los tintes, las esencias y demás materiales para comenzar a fabricar alguna. Un vaso comenzó a llenarse solo, mientras que con otro movimiento de varita de la joven pelinegra, ocasionaba que la cera transparente tomara un ligero color azul, muy tenue; con mucho cuidado tomó una de las pociones más cercanas a ella: una de amor. La mezcló con cuidado y se encargó de ponerle algo de diamantina, junto con una pequeña flor blanca. La Granger no era la más experta en manualidades, pero se esforzó para que esa vela tuviera un aspecto aceptable. Era la primera vez que hacía una vela y no estaba del todo segura de la consistencia que debía tener, más ahora que llevaba una poción mezclada. “¿Sería prudente algo de esencia de flores?” Pero inmediatamente recordó algo curioso de la amortentia. - Déjate de ridiculeces Joaquín, quítate ese encantamiento y dime qué olor tiene esta vela para ti. – Le extendió la vela casi con violencia hasta dejarla muy cerca de su rostro. – Anda, anda, anda… - Comenzó a insistir para que su hermano la oliera. - Volviendo al tema de los muggles, ya que eres el rey del pesimismo y de todo lo que puede salir mal… - Dijo sin poder disimular su tono burlón. – ¿Cuál sería tu plan para que todo saliera perfecto con estas velas? Sabes que en la mansión Granger hay unas mazmorras, pero ya sabes.. .tendríamos que hacer una labor de reparación, no se en qué estado se encuentren después de lo de... ya sabes. Es cosa de ir con nuestra amada prima y preguntarle, ella suele dejar a sus presas a veces allí, aunque no estoy tan segura de cuándo fue la última vez que hizo algo así...– @ Joaquín Granger
  14. Si bien esperaba que no fuera inmediatamente recibida por Selene, le causó curiosidad la forma en que el elfo pareció examinarla, aunque no estaba del todo segura. Quizás era el hecho de que no era una de las habituales visitas que solían recibir, aunque particularmente la ojivioleta tampoco se consideraba como alguien extraordinaria o de suma importancia para atender. Antes de que pudiera decir algo más, escuchó con atención lo que el elfo tenía que decir: que Selene no se encontraba pero que otra persona atendería. En su rostro se dibujó una mueca de cierta sorpresa, que intentó disimular murmurando solamente: - Gracias. – Mientras sus pasos la guiaban hacia el salón que le había indicado que sería recibida, se preguntaba qué tan útil sería que otra persona la atendiera; ni siquiera estaba segura del motivo que la había llevado a visitar a Selene y mucho menos estaría lista para platicárselo a alguien más. Por un brevísimo instante quiso decirle al elfo que regresaría en otra ocasión, pero ya era demasiado tarde; en lo que sus pensamientos la hacían divagar, había llegado al lujoso salón y antes de poder decirle al elfo algo más, éste había desaparecido. “¿Quién será Ada?” Pensó con curiosidad y se dio cuenta de que en todo el tiempo que llevaba viviendo en Londres, había tenido poco y nada de tiempo para conocer a todos los miembros de aquella familia, que solo por el apellido, le ocasionaban cierta simpatía a la joven de cabello negro. Antes de tomar asiento, se dedicó a examinar el lugar con cierta cautela, preguntándose si habría alguien más, o peor aún, si sería sometida a alguna clase de interrogatorio. Esto último podía terminar en una mal visita. Valeskya era bastante voluble: podía ser muy dulce si se lo proponía, pero su carácter era bastante volátil y ni siquiera estaba segura de qué tan hostil podría ser Ada. Suspiró, mientras intentaba calmarse y ponía su mente a trabajar sobre cómo debería presentarse. - ¿Dejar fluir o simplemente decir directamente las cosas? – Murmuró en voz alta la Granger, concluyendo para sí misma de que ella no era la mujer más maternal del universo, no en vano su hija se había marchado y no había sabido nada más de ella; sin embargo, estaba ahí, porque sabía que el chateau albergaba a alguien que era parte de su familia y que no tenía la oportunidad de conocer. Exhaló mientras recorría el lugar, y se quedaba de pie, examinando el exterior a través del ventanal. @ Ada Camille Dumbledore @ Ernest Dumbledore
  15. - Bien, espero encontrar algo interesante…- Murmuró la Granger mientras caminaba en las cercanías de la mansión de sus primos, como en muy contadas ocasiones lo había hecho, era un movimiento guiado más por la inercia y porque quizás solo encontraba buscar retrasar el momento antes de llegar a la realidad de la mansión Granger y encontrarla casi destruida. Era una pésima matriarca y estaba consciente de eso, había sido bastante descarado irse y dejar como siempre, a su prima con todo a cargo. Confiaba en ella, pero no estaba segura cuál sería su límite y temía averiguarlo. Era por esa y otras razones por la cual había regresado a Londres haciendo paradas en diversos lugares antes de llegar a su verdadero destino. No recordaba la última vez que había llegado allí, si su memoria no fallaba, no habían encontrado a nadie, incluso se había aventurado a entrar con su prima como si se tratara de su hogar, buscando alguna señal de sus primos, sin obtener alguna respuesta. Sin embargo, cada que iba para allá, no podía evitar sentir algo de nostalgia y nervios, ocasionados por los recuerdos, tanto buenos como malos, lo cual con el transcurrir de los años había aprendido a tolerarlos sin caer en depresión o terminar llorando por los rincones, contándole a todos su desgracia. Tenía un año de haberse ido de Londres y ahora estaba de vuelta, todo estaba tan cambiado, al punto de ya no reconocer ningún rostro amigo, lo cual le preocupaba porque el no saber sobre su familia y amigos era algo que de cierta manera le provocaba ese sentimiento que la mayor parte de los magos con condición vampírica podían comprender a la perfección: el paso del tiempo, el cual no perdonaba el ir y venir de los mortales, mientras ellos solo continuaban su paso por la inmortalidad sin que nada ni nadie aparentemente pudiera detenerlo. La joven de cabello negro cruzó los brazos, como en un intento distraído de abrazarse a sí misma mientras se paraba en la entrada de la mansión Gryffindor. Llevaba el cabello suelto, mientras que el aire jugaba con él, intentando alborotarlo con suavidad; un vestido con blanco con un detalle sutil de flores estampadas, a juego con unas zapatillas blancas, lo suficientemente altas como para correr un riesgo de fracturarse el pie si se le doblaba mientras avanzaba. Andaba bastante primaveral en comparación de otras ocasiones. Al llegar a la puerta principal, tuvo que reprimir el impulso de agarrarla a patadas, como era habitual en ella, pero había algo, una sensación de que en esa ocasión no sería prudente hacerlo. Era como un presentimiento de algo, no estaba segura de qué, pero no era una sensación agradable para la joven ojivioleta. “A mal paso…” pensó la joven, sin terminar la frase y tocando la puerta fuertemente, casi golpeándola incesantemente, como si con eso pudiera conseguir que abrieran más rápido. Arqueó una ceja, con algo de disgusto al ver a un elfo abrir la puerta: - ¿Qué tal? ¿Se encuentra algún miembro de la familia Gryffindor? Dile que está Valeskya Granger a tratar un asunto de manera personal… gracias – Finalizó de manera cortante. *-*-* Off: una disculpa, ando retomando esto del rol y me falta un poquis de práctica :3 @ a Todes (?)
  16. Tenía tanto tiempo que no disfrutaba de nadar tranquilamente, el agua cristalina, el silencio roto por la música que ambientaba el lugar, que casi podría sentirse como una especie de sirena (?). Aunque el gusto no le duró mucho tiempo, ya que mientras nadaba, alcanzó a ver una silueta que se acercaba hacia la alberca y que no le dio tiempo de reaccionar, ya que mientras se detenía, un chorro de agua la cubrió de manera violenta. Comenzó a maldecir en voz alta y rápidamente se dio cuenta de que se trataba de Joaquín. - Siempre tan oportuno ¿eh? ¿No encontraste acaso otra forma más violenta y desagradable para hacer tu llegada? – Soltó un tanto molesta la ojivioleta, mientras que usaba todo su autocontrol para no lanzarle hacia él y golpearlo con toda su fuerza. Lo observó con furia y se dirigió a la orilla hasta quedar sentada en el borde de la piscina; lo cierto es que fuera de su llegada tan poco agradable, era una especie de alivio que él estuviera allí, al menos tendría con quién platicar acerca del futuro de ese negocio. No dijo nada, solo se quedó respirando profundamente, tratando de que controlarse, aunque le estaba resultando bastante complicado. - ¿Qué es lo que te trajo acá? ¿Te entró la vena trabajadora? – Valeskya levantó las cejas y dijo mordazmente. – O quizás deberías tonificar ese cuerpo, que buena falta te hace. – El soltar aquel comentario, la hizo sentir levemente aliviada. - ¿Tienes idea de lo que ha pasado acá? Con suerte y el agua de la piscina no es de color verde – Dijo mientras hacía una mueca de asco. – En fin ¿crees que Ottery Fitness tenga salvación? – Le preocupaba el estado de aquel lugar, sin embargo, no era nada que no se pudiera solucionar con dar un poco de mantenimiento. Tenía fe, más ahora que había vuelto, esperaba que su regreso a Londres se prolongara mucho más de lo que tenía planeado hacer, que hubiera un motivo que la mantuviera ahí, pero no sabía qué era. Muy a su pesar disfrutaba las charlas con su hermano, era de los pocos seres vivientes (?) con los cuales había convivido últimamente, así que, al menos para pelear, era bastante entretenido. - ¿Qué te parece un día de spa en este lugar como un regalo? – Dijo al cabo de unos minutos. – No para ti, obviamente. Un masaje, una comida en el restaurante, nado, hacer algo de ejercicio… en resumen, un día para cuidarse y olvidarse de las cosas que ocurren en el mundo mágico y muggle. Sin duda es algo que yo disfrutaría.- Estaba sumida en sus pensamientos, sin darse cuenta de que el pelinegro apenas y le prestaba atención, ya que se encontraba disfrutando del agua helada. Aunque no le preocupaba el hecho de que la hubiera escuchado o no, ya que no era la primera vez que la ojivioleta hablaba en voz alta, sin dirigirse a nadie en particular. - O quizás, un concurso para ver quién tiene el mejor cuerpo… algo como fisicoculturismo o como se pronuncie eso… y claro que eso tampoco te incluiría, Joaquín. – Continuaba murmurando, como si estuviera loca. – El punto es atraer gente sin tener que hornear galletas e intentar matar a alguien por accidente o ese sería nuestro fin. – Finalizó. @ Joaquín Granger
  17. - ¿Azkaban? – Valeskya soltó una carcajada. – Creí que tu frivolidad no te permitiría caer tan bajo, pero por lo visto, me he equivocado.- Al descender por las escaleras, no pudo evitar que los recuerdos llegaran a su mente, desde la última vez que había hecho una limpia, algún ritual de purificación, una lectura de cartas, una bola de cristal y todas esas cosas por las cuales Valeskya se desvivía desde siempre, o al menos desde que sus escasos recuerdos le permitían recordar. La realidad de todo esto, es que algo que la ojivioleta tenía en común con su hermano, es que ambos eran demasiado frívolos como para aceptar irse a vivir en cualquier lado si no lograban reparar la mansión al menos. - Debo reconocer que mis ideas de fatalidad en nuestro destino no son nada si lo comparamos a lo que acabas de decir. ¿Compartir habitación? ¡Jamás permitiría que tu y el mocoso ese estemos juntos en un cuarto diminuto.- Solo de imaginarse a Seishiro haciendo algún berrinche, ocasionaba que la sien comenzara a palpitar de manera peligrosa para la joven. Sin duda la idea le resultaba bastante desagradable, por muchas cosas; ella necesitaba de un espacio personal muy amplio, donde no solo habitaran ella y sus pensamientos, sin cabida a que alguien de la familia estuviera ahí, cuestionando cada movimiento o gesto que ella hacía. Sintió un escalofrío al imaginar el negro panorama, y sus pensamientos fueron interrumpidos por las palabras de su hermano. Sin decir palabra, se dirigió a la habitación de la derecha, donde estaba solo una mesa y la bola de cristal, la cual captó la atención de la Granger por unos instantes; tuvo que hacer a un lado la tentación de ver qué era lo que aquella esfera cristalina tenía que decirle e hizo un movimiento con la varita, apuntando hacia las cortinas de terciopelo que se encontraban al fondo, esperando que lo último que había guardado, se encontraba ahí. El ruido de pequeños cristales moviéndose, indicó a la ojivioleta que los materiales se encontraban allí: algunas esencias, muchos frascos de diferentes tamaños, algunos vacíos, otros contenían líquidos de diversos colores: simples tintes o pociones hechas con diferentes finalidades. - ¿Alguna vez has hecho velas? Considero que es un proceso demasiado simple, aunque nunca he intentado hacerlas con alguna poción extra. – Se dirigió a Joaquín y con una expresión dubitativa, continuó. – Será cuestión de ponerle colores, brillos, algo que sea realmente llamativo para un muggle, aparte de esos nombres, que si preguntas mi opinión, son bastante comunes y corrientes.- Con otro movimiento de varita apuntó hacia la mesa, haciendo que esta se expandiera hasta quedar en forma rectangular y de un tamaño considerable para que todos los materiales desfilaran flotantes hasta acomodarse suavemente. - Obviamente es un truco tan viejo, que nadie querrá comprar a menos que regalemos unas pequeñas muestras. – Dijo al tiempo que sujetaba un vaso pequeño, y en ese momento una idea no tan buena cruzaba en su mente. - ¿Alguna vez probaste si el inhalar una poción para dormir suele tener el mismo efecto que ingerirla? – Sus ojos violáceos miraron a su hermano a través del cristal de aquel pequeño frasco. - Quién necesita vender velas, cuando con unas cuantas se podrían dominar a muggles ricos y robarles…- Era una idea tan absurda, pero a la vez no la encontraba tan descabellada, que aguardó expectante a lo que su hermano tuviera que decir. @ Joaquín Granger
  18. Se encontraba caminando por las calles del Callejón Diagon, lo cual la hacía recordar con mucha emoción y nostalgia las cosas que había vivido desde la primera vez que había ido a ese lugar. Respiró profundamente mientras sus pasos la habían guiado hacia el final de su destino: Ottery Fitness, uno de los negocios de la familia, los cuales se imaginó que seguía algo abandonado y no podría culpar a nadie de su familia por eso, la ojivioleta sabía lo complicado que era trabajar o tener negocios y familia y tratar de atender todo a la vez. - Bueno, podría estar peor, supongo. – Dijo la Granger para sí misma, mientras veía que el lugar continuaba impecable, imaginó que su prima y los elfos habían tenido mucho que ver en que todo continuara igual, como si ella nunca se hubiera marchado. En el rostro de la joven se dibujó una sonrisa mientras entraba al lugar e inmediatamente la música le recordó algo: la vez en que ella y Joaquín habían quedado inconscientes en un intento fallido de preparar galletas. Decidió que no llamaría a su elfina, hasta llegar a la mansión Granger, no había mucho que decir en realidad, pues la ojivioleta trataba de mantenerse al tanto de todo, lo cual no le era posible siempre. - ¡HOLAAAA! ¿Hay alguien por aquí? – Preguntó en voz alta, casi al mismo tiempo en que se desilusionaba por no recibir respuesta. Se dirigió hacia los lockers para cambiarse y ponerse un traje de baño color negro de dos piezas; tomó una toalla y fue directamente hacia la alberca techada. Tal como esperaba, esa parte del negocio se encontraba vacía, lo que no impidió que continuara con sus planes. Aventó la toalla sobre una de las sillas y lo que hizo fue lanzarse al agua. Había leído acerca de que una de las propiedades del agua era que ayudaba a calmar, a dejar fluir las ideas, las emociones, entre otras cosas y eso esperaba encontrar. Lo cierto es que sentir el agua helada, hizo que por un momento pensara que estaba en un lago invernal; seguramente el medidor de la temperatura del agua de la alberca estaba fallando. De igual forma, la ojivioleta continuó su nado como si nada hubiera pasado. @ Joaquín Granger
  19. Holi :3

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    2. Mael Blackfyre

      Mael Blackfyre

      Elvis tal vez estè en un mejor lugar.

    3. Valeskya Granger

      Valeskya Granger

      Igual mi pj no sabe nada, ya tengo para echar drama para rato (?

    4. Mael Blackfyre

      Mael Blackfyre

      uuuuuuf, me imagino-

  20. A Valeskya le resultaba difícil lo que estaba a punto de hacer, pues tenía más de un año que no volvía a Londres y ahora que se encontraba de vuelta, aunque no sabía por cuánto tiempo, tenía una visita que quería hacer desde hace mucho tiempo, quizás desde mucho antes de que se fuera de allí, lo cierto es que pocas veces había tenido la oportunidad de convivir con más gente aparte de su familia, pero no porque le desagradara, sino más bien es que por alguna u otra razón, siempre se terminaban posponiendo esas actividades de convivencia, aparte de la distracción obvia por parte de ella. - Bien, ya estás acá ¿ahora qué vas a hacer? - Dijo la ojivioleta en voz alta, mientras se encontraba en la entrada del Chateau Dumbledore; si su memoria no fallaba, nunca había ido a ese lugar y por un momento se preguntó por qué no lo había hecho antes. A pesar de haber visitado varios castillos con anterioridad, era la primera vez que uno de ellos se imponía de forma majestuosa y a su vez emitía un aura como de tradición, de familiaridad, algo que la hacía sentirse cómoda, era difícil de explicar para ella. El viento agitó su negro cabello, mientras su mirada se posó brevemente sobre aquel atardecer de lo que había sido un caluroso día. Llevaba puestos unos jeans, y unas zapatillas de color rojo, en conjunto con una blusa de tirantes del mismo color que sus zapatos, lo que contrastaba fuertemente con su pálido color de piel. Llevaba su negra cabellera recogida en una coleta; sus pasos la guiaron hacia la entrada, lo que le dio la impresión que el camino hacia la puerta principal le parecía más largo cada vez. No sabía lo que iba a encontrar allí, esperaba al menos que no fuera atacada, ya que habían motivos que al menos ella suponía, ocasionaría quizás cierto resentimiento contra la familia Granger. Cuando se vio frente a la entrada, tocó fuertemente, a lo que esperaba que alguien saliera a su encuentro. Como lo esperaba, poco tiempo después, un elfo abrió la puerta para preguntar con amabilidad a Valeskya lo que deseaba. - Buenas tardes, pequeño elfo. – Dijo con cierta sequedad, pero sin sonar grosera. – Vengo buscando a Selene Dumbledore ¿Se encuentra aquí? La busca Valeskya Granger ¿Puedes decirle que se trata de una visita casual – personal? – Recitó casi todo de manera automática, como si el hecho de decirlo más rápido hiciera que no se le olvidara el motivo por el cual estaba allí. Realmente se sentía bastante entrometida en asuntos que no eran de su incumbencia, aunque la verdad no estaba segura del curso que tomaría esa conversación que estaba dispuesta a tener con la Dumbledore. @ Ada Camille Dumbledore
  21. De no haber sido por el comentario de Joaquín dando su aprobación acerca de las velas, la joven pelinegra hubiera encontrado el momento ideal para burlarse de él por la respuesta que le había dado. Estaba segura que podría esperar cualquier cosa, menos que su hermano dijera que parte de su tiempo lo había pasado en un parque de diversiones. No se imaginaba a alguien de su apariencia tratando de encajar en el mundo muggle, vestido así como lo hacía habitualmente, en un mundo tan colorido, tan llenos de diversión y de niños… “¡Claro!” Sonó la voz dentro de su cabeza mientras le daba la espalda a su hermano por un momento y ponía los ojos en blanco. Había olvidado por completo el motivo por el cual alguien como él estaría en un lugar como ese. “Seishiro…” pensó con amargura. Era su debilidad, su todo, por él no dudaría ni por un segundo el hacer cualquier cosa, por ridícula que fuera o que estuviera en contra de sus pensamientos y eso irritaba a la ojivioleta en exceso, aunque no por las razones que su hermano creía… al menos no del todo. Valeskya no estaba con ganas de desatar una discusión que ya habían tenido en muchas otras ocasiones y que al final sabía que terminarían en lo mismo, o sea, en nada. Así que se limitó a girar hasta quedar frente a él y tomó la playera junto con el imán que le había traído mientras murmuraba: - Gracias. – Dijo tan secamente, que se sorprendió a sí misma la forma en que lo había dicho e intentó corregir un poco las cosas. - Es linda, seguramente pronto la usaré, aunque sea para limpiar los estantes o para dejar tirada por ahí. – Una sonrisa malévola se dibujó en el rostro de la joven. – Siento que mis andanzas no hayan dado para acordarme de ti y traerte un souvenir… un día de estos veré cómo compensarlo. – Sin decir otra palabra, se enfocó en la respuesta a la idea acerca de las velas; en realidad había sido algo bastante improvisado, ni siquiera se veía promocionando algo así. Sin embargo, la idea le agradaba, en realidad, todo lo relacionado con el misticismo siempre le atraía y muchas veces le había traído problemas, pero ahí estaba Valeskya de nuevo, tratando de darle un sentido más entretenido al negocio. - Entrando al tema de las velas… no sé, sería algo divertido que los muggles las utilizaran y en realidad funcionaran. Aunque lo cierto es lo que pasaría si alguien las utilizara con malas intenciones. Solo… solo imagina las posibilidades. Es tentador, pero seguro nos meteríamos en problemas. – Alzó la ceja y miró a su hermano fijamente. – Desde el momento en que lo apruebas, automáticamente serías mi cómplice, hermanito. – - Y volviendo al tema de los galeones… - Dijo en un tono como si le restara importancia al asunto. – No he llegado a la mansión, vine directamente acá después de un año, temo volver y darme cuenta de que todo sigue igual y si no recuerdas mal, nuestra situación económica como familia no es la más… próspera, por así decirlo; aparte tienes que considerar que ya había pasado mucho tiempo con la mitad de la mansión en ruinas. Entonces no es que alguien quiera sacar la mitad de su fortuna para repararla ¿o qué piensas al respecto? ¿O es que acaso ya has ido a la mansión a ver el estado en el que se encuentra? – Preguntó con curiosidad mientras se dirigía hacia las escaleras. - ¿Quieres bajar? Seguramente allá necesitaré ayuda con la limpieza y … quizás pueda comenzar a hacer unas pruebas con las velas y ver qué opinas. ¿Te parece? - Finalizó. @ Joaquín Granger
  22. - Al final parece como si estuviéramos atados a un hilo invisible. - Respondió secamente la Granger a manera de saludo. Levantó la mirada y esbozó una leve, muy leve sonrisa mientras acomodaba los papeles rápidamente y los metía en un cajón de la estantería, principal, por así decirlo. Fue inevitable recordar en ese momento todo lo que había pasado en el local al lado de su hermano, lo cual en ese momento no le agradaba en lo absoluto. El ambiente de Catemaco’s solo propiciaba a sacar lo más vulnerable para ambos y eso era algo para lo cual no estaba preparada en ese momento. Suspiró brevemente, mientras pensaba en que de una forma u otra, siempre parecía reencontrarse con su hermano, para bien o para mal, las cosas parecían ocurrir en momentos importantes para la vida de uno u otro; tal vez era la necesidad de tener a alguien con quien charlar… o pelear quizás. Lo cierto era es que nuevamente estaban allí, frente a frente y por alguna fracción de segundo, a la joven ojivioleta pareció notar algo de agobio en el rostro de su hermano. Quiso hacer algún comentario venenoso, como los que solía hacer solo para fastidiar, pero algo la detuvo. - Cuánto tiempo sin poder vernos. ¿Qué ha sido de ti? ¿Qué sorpresas nos trae Joaquín Granger ahora? – Le dio la espalda al joven de cabello negro mientras apuntaba con su varita hacia los artículos de limpieza que habían terminado de hacer su trabajo, y éstos se iban flotando hasta un rincón hasta quedar inertes. La mirada de la Granger recorrió el lugar y se percató que todo había quedado tan impecable como si el tiempo no hubiera pasado, pero la realidad era que no estaba segura de lo que duraría su estadía ahí, sin embargo, pensaba aprovechar el momento, antes de que probablemente agarrara sus cosas antes de irse nuevamente. La realidad es que tenía mucho tiempo que no utilizaba nada con respecto a la magia, nada que le que recordara de dónde provenía: todo lo relacionado con runas, adivinación, incluso su varita, la cual era su inseparable amiga desde que su memoria le permitía recordar. “Recuerdos…” pensó, los culpables de que ella se convirtiera en lo que era en ese momento, los que ocasionaban que de cierta forma huyera para que éstos no se agolparan en su mente para atormentarla. Exhaló con fuerza, como para ahuyentar todos esos pensamientos y esperaba que la conversación que estaba a punto de tener con el ojiazul, se enfocara solamente en él. - ¿Sabes? En el mundo muggle existen unas velas, evidentemente comunes y corrientes, pero las venden con la promesa de atraer ciertas cosas dependiendo el color: vela amarilla para atraer el dinero, roja para el amor y un sinfín de colores para supuestamente atraer hasta lo más bizarro que puedas imaginarte. ¿Crees que ese tipo de veladoras tengan éxito por acá? La única diferencia es que las mías sí serían efectivas, aunque por unos breves instantes. – Valeskya giró y observó a su hermano detenidamente. Lo cierto es que esa idea le había atraído desde la primera vez que lo había visto con muggles y le había divertido muchísimo solo de pensarlo, solo que no había tenido la oportunidad de compartir su opinión con alguien más y ahora estaba el joven pelinegro ahí, con alguna intención que todavía no lograba descifrar y que solo era cuestión de tiempo para poder averiguar. @ Joaquín Granger
  23. Hola, linda noche: Es extraño, pero bueno ahí voy. Vengo a solicitar la baja de mis dos puntos de advertencia que según leí, son de febrero de 2019 xD. Me causa molestia verlo cada que logueo (? en fin, no sé qué más decir, aunque espero que en un futuro no tenga la necesidad de tener que venir de nuevo por andar portándome mal jaja. Creo que ya rellené las líneas necesarias, muchas gracias desde ya :3. Saludos! Edito: porque escribí mal una palabra :3

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