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Anne Gaunt M.

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Anne Gaunt M. ganó por última vez el día 29 Mayo 2020

¡Anne Gaunt M. tenía el contenido más querido!

Acerca de Anne Gaunt M.

  • Cumpleaños 11/01/1991

Contact Methods

  • MSN
    annek_3456@hotmail.com
  • Website URL
    http://
  • Yahoo
    anabelruizbotias@yahoo.es
  • Skype
    Anne.Anabel

Profile Information

  • Género
    Female
  • Location
    Somewhere between the sacred silence and sleep ♫
  • Casa de Hogwarts
    Ravenclaw

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    56
  • Rango Social
    Supremo Consejo de Morgana
  • Rango en el Bando
    Ángel Caído
  • Galeones
    352159
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Libros de Hechizos
    Libro de Hermes Trimegisto (N.35)
  • Familia
    Gaunt
  • Trabajo
    Fabricante de varitas
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Licántropo
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    3480
  • Puntos de Poder en Criaturas
    3220
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    Más de 3000
  • Rango de Criaturas
    Más de 3000
  • Conocimientos
    Historia de la Magia
    Leyes Mágicas
    Conocimiento de Maldiciones
    Cuidado de Criaturas Mágicas
    Idiomas
    Artes Oscuras
    Pociones
    Primeros Auxilios
    Aritmancia
    Transformaciones
    Maestría con Escobas
    Herbología
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Runas Antiguas
    Encantamientos
    Meteorología
    Astronomía
    Estudios Muggles
    Adivinación
  • Habilidades Mágicas
    Metamorfomagia
    Legilimancia
    Oclumancia
    Animagia
    Hablantes de Parsel
    Nigromancia
  • Medallas
    86000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    5
  • Posteos en subforo CMI
    5

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  1. Horas y horas de lectura e investigación pueden hacer que pierdas la noción del tiempo. Era algo que Anne tenía muy claro, sobre todo porque lo había sufrido en sus propias carnes más veces de las que le gustaría reconocer. Solo cuando intentó incorporarse en el sillón se dio cuenta de que no recordaba cuánto hacía desde la última vez que se había movido. Casi podía escuchar cómo sus articulaciones se movían con pereza, haciéndola arrugar el ceño. Alzó ambos brazos y se estiró mientras bostezaba sonoramente, haciendo que Shanks, su fénix, se sobresaltara y la mirase con un ojo abierto y el otro cerrado. Le sonrió con cariño y se levantó para rozar su perfecto plumaje. — Eres una criatura de lo más comodona... Al alargar el brazo para acariciar al ave sintió que algo ardía en su antebrazo derecho. Bajó la mirada hacia el punto que le molestaba, sorprendida. La marca tenebrosa estaba en el otro brazo, así que... ¿qué demonios era eso? "La marca de los caballeros de Walpurgis", comprendió, de golpe. Una oleada de calor hizo que sus pálidas mejillas se colorearan al instante. ¡Llevaba mucho esperando aquel momento! Debía acudir al llamado de los líderes de los clanes, era evidente que necesitaban algo. Así que solo tomó su gastada capa y se la echó por los hombros descuidadamente antes de desaparecer con un chasquido. Reapareció en la Fortaleza Oscura y caminó hacia un grupo de magos entre los que distinguió a los tres cabezas de los clanes junto con otra figura de la que había oído hablar, la cual tocaba el laúd y se prestaba a guiar la expedición que viajaría hasta Escocia para buscar a... a... no se había enterado demasiado bien, porque acababa de ver a alguien a quien conocía demasiado bien. Intentó acercarse a ella, pero no era el momento, no mientras hablaban los líderes. Frunció el ceño y vio cómo se habría un portal después de que Crazy desapareciera por uno que había creado él mismo. Il Santo, a ese era al que tenían que buscar. Intentó acercarse de nuevo a Sagitas. — Oye, Sagitas, espérame —la llamó, mientras veía que la mujer caminaba hacia el portal... sin verlo. Éste la absorbió sin darle tiempo a decirle nada—. Por Morgana, ¿cómo se puede ser así? —suspiró, poniendo los ojos en blanco. Acto seguido, también atravesó el portal. Fue a aparecer junto a sus compañeros en una colina oscura. La noche parecía cerrada y era complicado ver nada de lo que había alrededor. En lugar de utilizar su varita, decidió que era el momento de comenzar a poner en práctica aquellos poderes que la hacían merecedora de optar a un lugar en el clan de los Caballeros de Walpurgis. Se mantuvo inmóvil, atenta a cualquier cosa que pudiera escuchar. Todos habían desaparecido, cada cual escogiendo la dirección en la que caminar, pero no le apetecía avanzar sola y a ciegas. ¿No sería mejor organizarse unos con otros? ¿Dónde estaría aquel personajillo del laúd, que supuestamente los iba a guiar? Sus sentidos agudizados se pusieron en marcha en ese momento, y pudo captar pasos que ascendían por la colina. Hasta le parecía percibir el olor de cada uno de los mortífagos que se habían repartido por el lugar. Siguió los pasos de un par de magos hasta que, pronto, pudo escuchar un ligero murmullo de una voz que le era muy familiar. Siguió caminando, alcanzando a la pelimalva en pocos minutos. — Si solo uno es tuyo, ¿qué harás con los otros? —oteó el lugar hacia el que miraba su amiga, con gesto curioso. Parecía que un grupo de personas alrededor de un tímido fuego. Luego miró de nuevo a Sagitas de reojo, segura de que no pertenecía al mismo clan de bando que ella, pero tímida a la hora de cuestionarla al respecto. En su lugar, prefirió centrarse en lo que tenían delante, pasando también por alto el mutismo en el que estaba sumido Crazy a muy poca distancia de ellas—. ¿Quién es Il Santo y por qué le estamos buscando? He llegado un pelín tarde... @Sagitas Potter Blue
  2. +.+

    1. Sagitas Potter Blue

      Sagitas Potter Blue

      Te echaba de menos, amiga.

    2. Zoella Triviani
    3. Anne Gaunt M.

      Anne Gaunt M.

      Y yo a ti, amiga <3 Ya estamos de nuevo +.+

       

      Amora de mi corazóooon <3

  3. Asintió ante las palabras de Leslie y sonrió suavemente. Entendía que cada uno tenia sus propios motivos para anotarse en unas y otras clases. Al fin y al cabo, a ella siempre le había ocurrido lo mismo. Luego miró cómo la chica había preparado un cuaderno y una pluma y soltó una risita divertida. -- Guarda eso, querida, no vamos a tomar notas en esta clase. Yo soy un poco más... práctica. Escuchó las propuestas de la chica sobre las épocas históricas que podían "estudiar". Asintió, pensativa. Muchas de ellas eran muy tentadoras. Hess tenía otro tipo de ideas, aunque la primera la alarmó ligeramente. -- Hess, por motivos que no vienen a caso... no suelo trabajar la historia más contemporánea en mis clases. Es... algo que he aprendido después de muchos años de trabajo en este campo --intentó sonar lo más convincente posible intentando que el chico no lo tomase como algo personal--. Así que la idea de Lá Buidhe Bealtaine puede ser la más acorde con mi plan. Mientras tanto, pensad en un destino para después, creo que para ver el advenimiento de verano no invertiremos demasiado tiempo. Preparaos, nos vamos de viaje. Dicho aquello, la Gaunt dio una palmada y se dirigió hacia el frente de la clase mientras sacaba la varita del bolsillo de su pantalón. Se concentró e invocó el haz de la noche. Al instante, al aire pareció vibrar por un segundo y una especie de material gaseoso de color plateado comenzó a crecer frente a ella. Mientras el portal se abría, ella se giró hacia sus alumnos. -- Venid para acá, vamos. Antes de que crucéis el portal quiero explicaros un par de cosas: la primera de ellas es que los viajes en el tiempo son muy especiales, y tenemos que ser muy responsables con lo que hagamos. Por eso no podemos intervenir en nada de lo que suceda, ya sea bueno o malo, ¿de acuerdo? El segundo es que no podemos separarnos, y tampoco interactuar con nadie o revelar detalles del futuro. Una vez tengamos eso claro... adelante, el pasado nos espera. Además, aprovechando que es una costumbre que nació de los muggles... creo que nos servirá para las dos asignaturas --añadió, guiñándole un ojo a Leslie. Justo cuando iba a cruzar el portal delante de ellos, volvió a mirar a la chica--. Por cierto, doy por hecho que eres irlandesa. ¿Es así? Qué curioso... ¿de qué parte? Yo también lo soy. No esperó a que le respondiera, sino que cruzó el portal y desapareció del aula. Ya le daría la respuesta al otro lado. Reapareció en un escenario muy distinto. Ahora estaba en la colina de Uisneah, en el condado de Westmeath (centro del país). Una suave brisa le removió el corto cabello plateado y ella aspiró con fuerza, intentando tomar todo el aire posible. Estaba junto a un conjunto de rocas que le ayudaban a mantenerse camuflada y a cierta distancia, a varios cientos de metros, podían ver cómo un montón de gente comenzaba a agruparse entorno a lo que muy pronto serían grandes hogueras. Anne aguardó a sus alumnos mientras observaba el panorama. Era un lugar auténticamente mágico. "Y con muchos muggles y magos camuflados, además", se permitió pensar. @@Leslie Ashryver PB @@Hessenordwood Crouch
  4. La mujer mostró una suave sonrisa al joven al escuchar su respuesta. Después atendió a las explicaciones que le daba en cuanto a su interés por la historia y, finalmente, supo que sí conocía a la chica que aún no había llegado. Al menos por el momento. -- De acuerdo, Hess --le respondió al cabo de unos instantes, incorporándose de la mesa y caminando hacia él--. No necesito que me des toda la información sobre tus planes pero... bueno, quería hacerme una idea general para saber de qué punto partir. Así que gracias por tu respuesta. Luego te daré algunos consejos sobre... esas otras cosas para las que puede serte útil. Créeme, puedo imaginarme a qué te refieres. Le regaló una nueva sonrisa, esta vez más amplia y sincera. Iba a continuar hablando cuando alguien entró en el aula, haciendo que volviera su mirada gris hacia la puerta. -- Tranquila, no has llegado tan tarde, adelante. ¿Puedo llamarte Leslie? --la saludó, indicándole con la mano que se acercara a ellos--. Yo soy Anne Gaunt, seré tu profesora en ambas asignaturas, y compartirás tu aprendizaje de historia con Hess. Cuéntame, ¿por qué te has anotado a estas dos clases? ¿Qué intereses tienes en la historia de la magia y qué interés en... en...? En estudios muggles, vaya --tuvo que reorganizar sus ideas rápidamente para evitar soltar alguna palabra impropia. Luego miró al Crouchs. -- Mientras tu compañera responde... dime, si pudieras estudiar algún suceso, personaje o evento histórico del mundo mágico... ¿qué escogerías? ¿O quizás una época histórica concreta? En otras clases, hace años, trabajamos sobre Merlín, el antiguo Egipto, la revolución de los duendes... no sé, han sido muchas cosas. Pero así os doy ideas --se giró hacia Leslie--. La misma pregunta va para ti. En cuanto me deis una respuesta, iniciamos con todo. Será una clase breve... pero intensa, estoy segura. @@Hessenordwood Crouch @
  5. No estaba segura de en qué lugar había abierto el portal, pero lo que sí sabía era que había escogido el lugar equivocado. Tras dar un par de vueltas por el lugar, llegó a la conclusión de que no estaba en el sitio que el guerrero uzza les había indicado y, en consecuencia, se había perdido en el desierto. Tras poner los ojos en blanco, procedió a colocarse el bolso cruzado en el pecho y a guardarse la varita. Acto seguido, abrió los brazos y los batió en el aire, gesto que habría parecido est****o de no ser porque, de repente, la mujer dejó de ser humana y adoptó la forma de un enorme pigargo gigante de Steller, una de las especies de águila más grandes de todas. Rápidamente se elevó y pudo observar el lugar un poco mejor. A lo lejos le pareció distinguir un enorme dragón y comprendió que aquel era su destino. Volvió a batir las alas y tomó rumbo a aquel punto. Conforme se acercaba, notó que otros dos dragones aparecían en el lugar y que el guerrero daba indicaciones a otros dos magos que aguardaban frente a él. "Demonios, llego tarde", maldijo en su mente. Descendió en picado y tomó tierra con cierta brusquedad, cambiando su forma animal por la humana un poco antes de tiempo. La osadía le costó varios rasguños por todo el cuerpo, pero no le importó. Con un movimiento rápido de varita, se arregló la ropa y se unió al pequeño grupo. -- Disculpadme, llego un poco tarde. Saludos, guerrero Badru --saludó a su maestro. Luego observó al resto de presentes, dragones incluidos. Su mirada se posó largamente sobre Darla, a quien llevaba sin ver demasiado tiempo--. Hola a ambos. Darla... me alegra verte --murmuró. Pero sabía que no era momento para hablar, por lo que volvió sus ojos grises hacia el guerrero--. Lamento el atraso, ¿puedo unirme a la clase? Aguardó su respuesta mirando de soslayo a las enormes criaturas aladas que les observaban desde atrás. Instintivamente rozó el amuleto de dragón que llevaba al cuello, uno de los poderes que podría controlar si aprobaba aquella clase, y esperó la respuesta de Badru.
  6. Acababa de apoyarse cuando escuchó pasos en el pasillo, y sintió cómo las miradas de los cuadros dejaban de posarse en ella para observar al recién llegado. La mujer miró al hombre fijamente mientras este saludaba desde la puerta y, al ver que ella no pronunciaba palabra, se aventuró al interior del aula observándolo todo con atención. Eso gustó a la Gaunt, quien sonrió ante lo que le pareció una disculpa acelerada por parte del muchacho. -- Tranquilo, muchacho. Llegas justo a tiempo --le dijo, esforzándose por mostrar una sonrisa bastante sincera. De repente, lo que mas difícil le parecía de la jornada era precisamente el trato personal, y no la clase en sí. Se le había olvidado cómo socializar después de los últimos meses--. Encantada de saludarte, Hessenordword. ¿Tienes algún apodo o abreviatura de tu nombre? No puedo prometerte pronunciarlo bien todo el tiempo --se excusó de antemano, previendo que olvidaría el nombre varias veces hasta aprenderlo del todo--. Al margen de esto... bienvenido a historia de la magia. Soy Anne Gaunt y, como habrás deducido ya, seré tu profesora durante esta jornada. Hizo una pausa durante unos segundos mientras en la pizarra comenzaban a aparecer varias letras que conformaron el título de la asignatura y una serie de diagramas un poco más abajo. -- Antes de meternos en materia, quiero saber varias cosas. La primera de todas, ¿qué haces aquí? Es decir, ¿por qué has escogido historia de la magia y no cualquier otra materia de las que se ofertan en la escuela? Quiero saber si lo haces porque te gusta, porque sientes curiosidad, o si lo único que buscas es llenar un hueco en tu expediente para poder optar a algún tipo de puesto de trabajo. A razón de tu respuesta, decidiremos por dónde comenzar --guardó silencio mientras buscaba con la mirada por encima del hombro el pergamino donde le indicaba los alumnos del día--. Te pregunto porque quiero saberlo, no porque una razón sea más importante que las demás, no te preocupes. No quiero que pienses que pretendo juzgar tus intenciones. Y hablando de todo un poco... según esto, hay otra alumna inscrita. Una tal... @ . ¿La conoces? Parece que no llega aún... bueno, cuéntame tú mientras tanto. Volvió a soltar el pergamino y se cruzó de brazos mientras miraba a su alumno, expectante.
  7. Hacía más de un año desde que había impartido su última clase y ahora, mientras caminaba por los pasillos hasta el aula que le habían asignado, no podía evitar sentirse tan nerviosa como el primer día. Y no precisamente porque le faltara experiencia. Llevaba tanto tiempo esquivando las relaciones interpersonales que la idea de tener que tratar con sus alumnos amenazaba con volverla loca. Había conseguido templar sus ánimos dándose un gran paseo por los alrededores de la escuela con su forma animaga; no había nada más relajante para la Gaunt que surcar el cielo sin que nada o nadie interrumpiera sus pensamientos. Tras aquel vuelo, se había cambiado de ropa y había tomado el rumbo hacia su aula, pero siempre intentando esquivar al resto de profesores y alumnos con pasos rápidos y sigilosos. Finalmente, alcanzó el aula y se deslizó en su interior. Sonrió al observar la sala: era muy similar en cuanto a dimensiones a la que siempre había ocupado cuando impartía las clases de historia de la magia en el Ateneo. También tenía un amplio ventanal que inundaba de luz toda la habitación, y unas cuantas mesas individuales frente al escritorio que ella supuestamente ocuparía. El resto del mobiliario, lo componían una pequeña pizarra junto a su escritorio y un montón de bustos y réplicas en miniatura de distintos artilugios, escenarios y personalidades mágicas, así como una enorme cantidad de cuadros móviles en los que aparecían un montón de personajes de la historia del mundo mágico que parloteaban alegremente hasta que la vieron entrar. -- Qué calladitos os habéis quedado de repente. Yo también me alegro de veros --masculló Anne entre dientes, con una sonrisa torcida decorando sus labios mientras caminaba hacia su escritorio y depositaba sobre él su bolso y su capa. -- Lamento no poder decir lo mismo --dijo uno de los cuadros, de un hombre rechoncho y barbudo que palideció cuando la Gaunt lo fulminó con la mirada. Se había acostumbrado a disponer de aquella extraña compañía durante sus clases porque le resultaban muy útiles en algunos casos, así que había pedido a un par de elfos que los trasladaran hasta el aula durante el día anterior. -- ¿Esa es forma de saludar a los amigos? Muy mal --le reprendió--. ¿Sabéis qué? Esto va a ser interesante. Voy a impartir historia de la magia, como tantas otras veces... pero también me han encargado enseñar estudios muggles. ¿Qué puedo yo enseñar sobre esos seres, salvo matarlos? Arrg, estas cosas solo me pasan a mí... --les contó, sabiendo que aquello generaría un gran malestar en el ambiente. Y así fue, porque enseguida un coro de voces comenzaron a protestar. -- No mereces trabajar como docente... -- ¡Eres un peligro para la sociedad! -- Ojalá alguien te dé tu merecido algún d... -- Vale, vale, tranquilos, era simplemente una broma --mintió la mujer para detener el cacareo--. Callaos ya, los alumnos tienen que estar al llegar... Dejó la frase a medias mientras se apoyaba en el borde de su escritorio, de cara a la puerta por la que accederían a la clase. @ @@Hessenordwood Crouch
  8. ID: 29567 Libro de Hechizos: Hermes Trimegisto Justificante de compra del Libro (Link al post del Concilio de la bóveda trastero): http://www.harrylati...-9#entry5409590 Link a la Bóveda: http://www.harrylati...e-anne-gaunt-m/ Link a la Ficha: http://www.harrylati...e-gaunt-malfoy/
  9. Se vio arrastrada por el portal del guerrero hasta un lugar que no conocía, y que tampoco tenía mucho interés en conocer. El terreno era pobre, y el calor sofocante. Le gustaban mucho más los climas fríos. Vio a Candela alejarse, no sin antes darle un codazo, y supo que el duelo tardaría poco en comenzar, por lo que se apresuró a deshacerse de la capa y el bolsito, que hizo desaparecer en sus manos mágicamente. Se quedó con su pantalón holgado y la camisa, preparada para lo que viniera a continuación. También se deshizo de las botas, porque sabía perfectamente lo que solía pasar con los zapatos en aquellas ocasiones. -- La dote... ¿qué dote? No seas antigua, Candela, qué cosas tienes --le respondió con mordacidad, preparándose para defenderse. El primer ataque de su suegra no se hizo de rogar. Y la mujer fue con absolutamente todo. Anne abrió mucho los ojos, sorprendida y molesta a la vez. "Gitana del demonio, se ve que no tiene interés en conocer a sus nietos", pensó, mientras sentía cómo su respiración se iba haciendo cada vez más dificultosa. "Anapneo", añadió mentalmente. El paso de oxígeno se regularizó y la acuciante sensación de mareo se extinguió por igual, aunque se sentía muy débil. Aquel condenado hechizo era un dolor de cabeza... necesitaría recuperar fuerzas en algún momento. -- Fuego Compacto --exclamó, apuntando directamente a la Triviani. Sabía que se defendería pero... ¿por qué no probar aquellas nuevas herramientas que habían ido a aprender? Sabía que era momento de recuperar algo de fuerzas, por lo que se concentró en el hechizo curación, para restablecer un poco su salud y no cederle tanto terreno a Candela. Al menos tan pronto.
  10. La primera en hacerle caso fue Candela, cosa que alarmó a la Gaunt. Pero no parecía tener intenciones de atacarla, por lo que permaneció alerta pero intentando disimularlo. Entre vigilarla a ella, al guerrero Uzza y al dragón que había cerca de él... se daba cuenta de que no hubiese perdido nada quedándose en casa, porque aquello amenazaba con ser peor que su último viaje a Egipto. "idi***, estás en Egipto", se recordó entonces. Aquello iba, definitivamente, de mal en peor. -- Espera, Candela, que no sé si es muy buena idea... --murmuró la peligris, pero la gitana seguía tirando de ella sin remedio. Utilizó su amuleto para dominar al dragón y, aunque Anne también lo llevaba al cuello, sabía que ninguna de las dos lo necesitaban. Ambas tenían suficiente poder para controlarlo. Aún así, aquel objeto la hacía sentirse en sintonía con la criatura. Aunque no hasta el punto de montarlo, como la estaba obligando a hacer la Triviani--. Espera, esper... El dragón se elevó en el aire con un potente batido de sus enormes alas con ambas brujas montadas en su lomo. La Gaunt se aferró a su suegra con una clara idea en la mente: o ambas volvían a salvo, o ambas morían en aquel vuelo improvisado. Pronto divisaron la ciudad en la que había estado con Amadou un poco antes y, mientras lo sobrevolaban, escuchó a la gitana a su lado pronunciar un hechizo. EL hechizo. Conocía sus efectos de oídas, pero sabía lo suficiente como para saber que era un asunto grave. Miró a la Triviani, sin comprender. -- ¿Te has vuelto loca? ¡¡Mucha gente perderá la vida!! --bramó, fuera de sí. Se quedó aún peor cuando dijo que era su turno el deshacer el entuerto--. ¿En serio, Candela? ¡No sé cómo demonios revertirlo! Espera, veamos... qué horror... --murmuró entre dientes mientras se devanaba los sesos pensando en el procedimiento para regresar todo a la normalidad. La ciudad con todo lo que había en ella justo en el instante en que la Triviani realizó el hechizo había desaparecido sin dejar rastro. Era un hechizo oscuro, cargado de las más oscuras de las artes. Algo que ambas dominaban bien, por supuesto. Pero ella también dominaba su defensa... ¿funcionaría?--. Fuego compacto. Pronunció aquellas palabras casi sin voz, concentrada en revertir los efectos de aquella magia oscura. Al principio, no ocurrió nada. Pero de pronto, la ciudad y sus habitantes regresaron como si no hubiera pasado nada. Al comprobar que su remedio había funcionado, Anne se relajó tanto que casi se cae del dragón. -- ¡¡Demonios!! --exclamó agarrándose a sus escamas como si le fuera la vida en ello. Aprovechó aquel contacto para, utilizando el amuleto del dragón que llevaba al cuello, comunicarse con la criatura y que ésta comprendiera sus palabras--. Volvamos con el guerrero Bakari, antes de que a Candela se le ocurra cometer otro genocidio. ¿Y tú, en qué estabas pensando? --añadió en cuanto el dragón viró en el aire y tomó el camino de regreso. ¿Sabría Bakari lo que acababan de hacer? Si aquello le costaba su participación en la clase, mataría a Candela.
  11. Se relajó al escuchar que su amiga seguía siendo ministra. Bien, al menos su amiga seguía en el lugar que merecía. Saber que Jeremy seguía soltero fue otra gran noticia, aunque eso no significaba que todo estuviese solucionado. Todavía tenía que hablar con él, explicarle porqué había pasado meses fuera y rezar para que la perdonase y no la mandase al cuerno. Solo de pensar en todo aquello le hizo sentir que se caería de la silla en cualquier momento. Miró con ojos ávidos el whisky de fuego que le tendía su amiga y se sintió culpable, recordando la promesa que le había hecho a su amigo Amadou unas semanas antes. Nada de alcohol, prometió. Qué difícil sería cumplir con aquellas palabras así, sin más. "Ojos que no ven...", pensó mientras tomaba el vaso y le daba un sorbito. -- Gracias, amiga, está de muerte --le dijo, soltando el vaso en la mesa mientras la escuchaba hacer referencia a lo que había pasado entre ellas la última vez que se habían visto--. Espera, espera, no hay porqué hablar de es... Las palabras murieron en sus labios al escuchar sus últimas palabras. Había hablado de "la marca", y había dicho "la mía". La suya. Su marca. Pero ella... ¿qué marca? Por segunda vez en pocos minutos, sintió que perdería el conocimiento y se caería de la silla. -- Amiga, se te ha subido muy rápido el whisky de fuego --comentó, intentando aparentar tranquilidad. No pudo evitar rascarse el antebrazo izquierdo, convenientemente cubierto por la tela de su jersey, intentando percibir si había entendido bien. Tras unos segundos de tensión, no pudo aguantarse más--. ¿Qué marca, Sagitas, qué marca? ¿Me estás diciendo que eres... tú...? Pero... Sagitas, me dijiste que pertenecías a la Orden del Fénix. ¡Me dijiste que los mortífagos éramos unos criminales y yonosé qué más! ¿Cómo...? ¿Cuándo...? Paró de hablar cuando se dio cuenta de que las ideas se le atropellaban en el cerebro y no conseguía formular las frases completas. Era mejor esperar a que ella le diese una explicación. Solo entonces recordó otra cosa que había dicho. -- Mi suegro, querida, Aaron era mi suegro y seguirá siéndolo si Jeremy no me manda al cuerno. @@Sagitas Potter Blue
  12. -- Y supongo que es absolutamente necesario que, después de haber pasado meses fuera, ahora te marches a... a... ¿adónde has dicho que vas? --preguntó el anciano con la voz ligeramente quebrada. -- Al templo Omn-Beydah. Y antes de que preguntes no, no sé dónde está. Y no, tampoco voy a mirar en la biblioteca, no tengo tanto tiempo. ¡Voy tarde! --le respondió la Gaunt mientras metía distintos frascos y demás objetos en un bolsito pequeño que luego se colgó a la espalda. Terminado aquello, se sacudió las manos y colocó los brazos en jarras, mirando fijamente al anciano. -- ¿Y entonces cómo pretendes llegar a ese sitio? -- Ah, bueno, me he buscado un guía. ¿Te acuerdas de Amadou Bahati? El profesor de Uagadou que me ayuda en algunas investigaciones. Le pregunté a él y me comentó que podría acompañarme hasta una ciudad que está relativamente cerca, y de allí iré hasta el templo. No tiene que ser tan difícil, ¿no? El anciano sacudió la cabeza con gesto derrotado y se acercó para besarla en la frente. Le palmeó suavemente el brazo y luego salió de la habitación sin volver a hablar mientras Anne le seguía con la mirada con un leve sentimiento de culpabilidad. -- Vas a matar a ese buen hombre algún día, amiga. Tienes que empezar a abandonar la costumbre de desaparecer sin dejar rastro --resonó una voz a su espalda, haciéndola dar un brinco en el sitio. Conocía tan bien aquella voz grave y familiar que no llegó a asustarla, pero sí le hizo preguntarse cómo se había colado en su habitación sin que ella lo hubiera detectado. Se giró, con el ceño fruncido, y abrió la boca para increparlo. Pero no tuvo tiempo, pues el gigantón de piel oscura la estrechó con fuerza y le besó la cabeza varias veces. Ella le devolvió el gesto y aspiró el olor a menta que desprendían su ropa. -- Siempre dejo rastro, solo hay que saber buscarlo. Gracias por venir, Amadou. ¿Adónde vamos? -- Espera que abra el portal, y sígueme sin protestar. La Gaunt se limitó a obedecer, confiaba plenamente en aquel hombre desde hacía muchos años. Amadou era un mago de origen africano que la mortífaga había conocido tiempo atrás, cuando investigaba sobre viajes en el tiempo. Descubrió entonces que había muchos más magos en el mundo que compartían su misma afición y que la usaban también para enriquecer sus conocimientos sobre la magia, entre otras cosas. Bahati era algo mayor que Anne y la había ayudado a escapar de una situación peliaguda. Desde entonces, se habían convertido en uña y carne. Siguió al africano a través del portal y ambos aparecieron en un lugar donde una repentina claridad en el cielo cegó a la mujer, que se llevó la mano a la cara para protegerse de aquella diferencia luminosa. El africano soltó una carcajada y la agarró del brazo para zarandearla con cariño. A su alrededor, los sonidos y olores de una ciudad extranjera fueron apoderándose de los sentidos de la Gaunt. -- Pero, ¿dónde demonios estamos? -- Pequeña, estamos en Siwa. Queda bastante cerca del lugar al que me dijiste que debías acudir. De hecho... mira allí. ¿Ese no es tu prometido? Aquellas palabras hicieron reaccionar a la Gaunt, que saltó como un resorte y se descubrió la cara con los ojos abiertos como platos. Parecía que la claridad ya no le causaba molestia alguna. Un ligero malestar se apoderó de ella. Jeremy caminaba con su madre y su hermano, pero casi enseguida los perdió de vista. -- Yo... esto... gracias por traerme hasta aquí, pero... o sea, es que... -- Así que tu prometido, si es que a estas alturas lo sigue siendo, no sabe qué ha sido de ti en este tiempo, ¿verdad? No sé hasta qué punto será productiva esta clase... cuidate, Anne. Y cuidado con el camino hasta el templo. Y recuerdos al señor Triviani. "Sí a todo excepto a lo último, si no quiero empeorar las cosas", pensó la mujer mientras besaba en ambas mejillas al hombre y le veía desaparecer por el portal. Comprobó que todos sus anillos y amuletos estaban en su sitio y comenzó a caminar en la dirección que habían tomado los Triviani. Tuvo la intención de preguntar varias veces si iba en la dirección correcta hasta que decidió que lo más práctico sería sobrevolar la ciudad para encontrar el camino. Se escondió en un callejón y utilizó la animagia para transformarse en un águila marina. Batió las poderosas alas para alzarse en el aire y, mientras se alejaba de la ciudad, pudo escuchar cómo algunos lugareños señalaban al cielo y lanzaban exclamaciones de sorpresa. Era evidente que ese tipo de águilas no eran muy frecuentes en aquellas tierras. Pronto encontró el templo, por lo que descendió el vuelo y adoptó de nuevo su forma humana al percatarse de que una especie de muro mágico envolvía el lugar. Optó por el camino fácil, utilizando un salvaguarda mágica para hacerse intangible, y pudo cruzar sin problemas. Escuchó voces cerca y tomó aquella dirección. Enseguida pudo ver a un montón de personas conocidas: los Triviani, el guerrero uzza Bakari, Hades y otro hombre al que no reconoció. -- Perdón por la tardanza, guerrero Bakari. Espero haber llegado a tiempo --dijo, a modo de saludo. Sintiendo que las mejillas le ardían a causa de los nervios, miró de soslayo a los Triviani y fijó sus ojos grises en Jeremy durante un instante, aunque pronto bajó la mirada tras realizar un gesto de saludo con la cabeza. Suponía que el hombre estaría furioso con ella, y lo entendía. Pero aquel no era el mejor momento ni lugar para discutir o dar explicaciones.
  13. Prácticamente subió a Sagitas a empujones hacia el piso superior, aunque antes de eso hechizó la puerta para que nadie pudiera entrar y colocó el cartel de "CERRADO" bien visible. Necesitaba que nadie las molestara, al menos durante unos minutos. Iba a hacer lo mismo cuando alcanzaron la parte superior, pero Sagitas se le adelantó. Asintió con la cabeza y procedió a revisar rápidamente el lugar, como si buscara algo. Removió hasta las puertas de los armarios donde guardaba varitas y componentes de fabricación, así como otros artículos. Cuando decidió que nadie las espiaba y que estaban seguras, soltó un profundo suspiro y se quedó mirando a la Potter Blue, que acababa de preguntarle si se había cortado el pelo. En circunstancias normales, aquellas pregunta en un momento similar le habría causado un profundo estrés que habría terminado en un grito, o una burla. Pero en ese momento... no pudo evitar echarse a reír mientras se llevaba una mano a la cara y se cubría los ojos. — Eres increíble —le dijo, entre risas. Se acercó a ella y la observó, con gesto cansado y afectuoso. Toda la tensión que había acumulado en los últimos meses parecía haber quedado relegada a un segundo plano, y ahora la Gaunt lucía simplemente cansada—. No sé si te viene bien o no, o si sigues enfadada conmigo. Pero... yo necesito un abrazo —soltó. Y sin dejarle tiempo para pensar, la rodeó con los brazos y se mantuvo así durante unos segundos—. ¿Sabes? He pasado todo este tiempo preocupada por ti, pero no podía volver —se separó de ella un poco pero mantuvo ambas manos apoyadas en los brazos de la pelimalva—. ¿Estás bien? ¿Sigues siendo ministra? ¿Alguien te ha causado problemas? Tengo ganas de matar gente. No, no, es broma, olvida eso último. Es que tenía ganas de verte. Eres a la primera que he buscado nada más regresar... espero que Jeremy no se entere. Y hablando de eso... —frunció el ceño, recordando algo que la traía de cabeza—. ¿Cuánto hace que no le ves? ¿Sabes si... sabes si está con otra, o algo así? *****, soy un desastre. Se separó de ella y puso los ojos en blanco. Los nervios la habían traicionado y había terminado soltando como cien preguntas en menos de un minuto. Le sonrió a modo de disculpa y se dejó caer sobre una de las sillas que había en la habitación. — Vale, disculpa mi intensidad. Necesito sentarme un poco, beber algo y que me pongas al día. Veeeeenga, no te hagas de rogar, amiga. Más aún cuando nuestra última conversación quedó a medias... con lo interesante que estaba —añadió, sonriéndole con gesto burlón. Dejó su varita sobre la mesa y luego se la quedó mirando, con los brazos cruzados. Quería dejarle bien claro que venía en son de paz... a pesar de lo que había pasado entre ellas unos meses antes.
  14. Sets Fabricados Nombre Set Objeto Fabricado 1 Objeto Fabricado 2
  15. Ingredientes y Reliquias Disponibles Ingredientes Normales: Nombre: Cantidad: Ingredientes de rareza media: Nombre: Cantidad: Ingredientes raros: Nombre: Cantidad: Reliquias: Nombre: Cantidad:

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