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Ellie Moody

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Ellie Moody ganó por última vez el día 4 Diciembre 2020

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Acerca de Ellie Moody

  • Cumpleaños 03/06/1997

Profile Information

  • Género
    Female
  • Location
    Incontrable
  • Casa de Hogwarts
    Gryffindor

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    49
  • Rango Social
    Orden del Grial
  • Rango en el Bando
    Knight
  • Galeones
    116333
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Orden del Fénix
  • Libros de Hechizos
    Libro de las Auras (N.30)
  • Familia
    Moody
  • Trabajo
    Inventora de Artefactos Mágicos
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Humana
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    3630
  • Puntos de Poder en Criaturas
    3260
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    Más de 3000
  • Rango de Criaturas
    2010 a 3000
  • Conocimientos
    Encantamientos
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Maestría con Escobas
    Leyes Mágicas
    Pociones
    Conocimiento de Maldiciones
    Artes Oscuras
    Runas Antiguas
    Historia de la Magia
    Meteorología
    Cuidado de Criaturas Mágicas
    Trasformaciones
    Aritmancia
    Primeros Auxilios
    Control de Energía Interna
    Control de Energía Psíquica
    Conocimiento de las Sombras
    Poder Destructivo
    Estudios Muggles
  • Habilidades Mágicas
    Oclumancia
    Legilimancia
    Animagia
    Hablantes de Pársel
    Magia Elemental Oscura
    Nigromancia
  • Medallas
    69000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    70
  • Posteos en subforo CMI
    70

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  1. En las estanterías, poco a poco, han ido disminuyendo la cantidad de objetos. Semana a semana, Ellie prepara un baúl donde guarda sólo los artículos más preciados, aquellos de los que no está preparada para desprenderse; los demás, los ha estado rematando, pues en casa no hay lugar para todos aquellos tesoros olvidados. Arriba, la situación es similar; su taller de trabajó terminó trasladándose hasta Luss, en el cobertizo de la casa que comparte con Richard y Melrose. «Ésta es la mejor opción». Luego de las últimas declaraciones de la Ministra de Magia sobre Inglaterra, se ha convencido de que no hay lugar para la prosperidad allí y que no puede echar raíces allí. La verdad es que su negocio nunca fue el más próspero, pero de todas formas aquello es doloroso; el Trastero era su lugar, su taller de experimentos, su laboratorio, su cueva; quizás el único lugar donde puede ser ella misma y donde ella pone las reglas. Allí conoció a Rhiannon y comenzó su investigación acerca e la maldición maledictus, allí reveló el secreto de objetos aparentemente cotidianos, allí formó temporalmente a varias aprendices. Y ahora, no es más que un viejo negocio que parece haber sido saqueado. «Quizás, algún día...». Todavía tiene cosas que recoger. En el mostrador todavía hay artefactos, libros y pergaminos, que no tiene ni idea de dónde guardará, pues ya el cobertizo y su propia habitación parecen la morada de un acumulador compulsivo. Tiene el presentimiento de que Melrose comienza a preocuparse y que, si sigue alimentando esos pensamientos, la orillará a organizar una intervención. Sin embargo, no puede desprenderse fácilmente de esos libros que tanto trabajo le costó restaurar, de esos pergaminos tan antiguos que le costó tanto trabajo conseguir, de los artefactos mágicos de su propia creación; podría venderlos, pero en esos días ¿quién pagaría el precio que de verdad valen? Abre la compuerta del mostrador y extrae el libro forrado en cuero, cuya maldición hacía que la tinta se volviera borrosa y así, su contenido, ininteligible. Resultó tratarse de una compilación de historias antiguas, que parecían fábulas para hacer que los niños se portaran bien. Nunca entendió por qué tan poderosa maldición habría sido arrojada allí, pero tampoco lo cuestionó. Aquel podía ser un tesoro para alguien y, aún si nadie se lo llevaba jamás, era un souvenir interesante. La mayoría de los objetos que guarda la hacen pensar en momentos en específico: el jugo de té de porcelana fina le hace recordar la única visita de Richard a su negocio, donde terminaron desatando a un demonio; la alfombra de volar restaurada le recuerda a una bruja de apariencia exótica, que fabricaba armas; el colgante con una runa tallada, le recuerda la visita de Caleb Dixon, un particular brujo que le ofreció volverse su aliado... y ese condenado libro —y la daga—, le recuerda la noche que ayudó a un hombre que parecía en apuros y terminó temiendo por su propio bienestar, hasta el punto en que consideró usar la violencia para salir corriendo. Desde aquel entonces, comenzó a frecuentar menos su negocio, intentando olvidarlo pero también quedando absorbida por la crisis en la que estaba sumida la comunidad mágica. Ahora, el recuerdo le parece lejano pero le sirve como recordatorio de que no puede confiar en nadie en el Callejón. Apenas el sol comience a ocultarse, quitará el letrero de "REMATE TOTAL" y se largará a casa. La noche no puede agarrarla en el Knockturn. Comienza a pensar que será otro día muerto, pero entonces escucha a alguien llamar desde la puerta. —¡Buenas! —responde por inercia, dejando el libro sobre el mostrador, para entonces acomodarse rápidamente sacudiendo el polvo de la túnica negra y echándose el cabello hacia atrás de los hombros. Decide salir del mostrador y echarse a caminar entre las estanterías, para recibir a un potencial cliente que podría ayudarla a vaciar los escaparates. Está más que dispuesta a aceptar regateos— Hoy cerramos temprano, así que, por favor... —comienza a decir, pero cuando observa a la persona que ha entrado, se detiene súbitamente. »No te conozco —murmura, sintiéndose segura por tener la varita mágica en la mano, a diferencia del último encuentro con el mago. Sin embargo, la verdad es que no quiere problemas innecesarios—. No soy esa persona que estás buscando. Quizás de nuevo estás confundido. @@Hessenordwood Crouch no había visto ese rols :c sorry (?
  2. Maevë Sayre Lo cierto es que nunca había visitado una granja, pero aquello no le preocupaba. Estaba familiarizada con la canción del viejo McDonald, Harvest Moon y Stardew Valley. Está confiada acerca de sus "nociones básicas" de lo que se hace en un granja... Y la verdad es que no cree que pasar un día sin usar magia sea el fin del mundo. La población muggle es una mayoría en el mundo, por no mencionar que incluso dentro de la comunidad mágica hay personas que no pueden hacer magia. Si su padre es un squib y está perfectamente bien, ¿cómo no podría ella estar un día sin usar la varita? Aunque, por supuesto, es cierto que ella fue criada justamente para no depender de la magia para todo y para que su identidad vaya más allá de ser una bruja. Sin embargo, quizás habría sido bueno mencionarlo. Ahora que lo piensa, quizás un outfit más adecuado habría sido un overol de mezclilla con una franela y botas, en lugar del traje impermeable con el que acabó asistiendo a la casa. Aunque con un toque de la varita... «¡Rayos! Sin magia». —Será divertido —suelta Eve, luego de acabarse de golpe su taza de café con leche. Luego de un par de panecillos más, siente sus energías repotenciadas, aunque difícilmente hayan pasado unas dos horas desde que desayunó en casa—. A veces siento que es tonto que nuestras comunidades estén segregadas. Creo que si uniéramos fuerzas, podríamos lograr muchas cosas en el mundo —comenta, con la mirada perdida en aquel futuro utópico que le ha implantado su tía Ellie—. Pero, claro, obviamente no usaré magia el día de hoy —se apresura a aclarar. »Aunque me pregunto, ¿las personas en la granja saben que somos magos? ¿O solo pensarán que somos un poco tontos? —susurra, entrecerrando los ojos. En ese momento, observa por encima del hombro del profesor que se acerca una mujer con su respectivo uniforme de granjera. ¿Quizás sea ella la encargada de llevarlos por la granja?
  3. Cuando los brazos de Melrose la rodean, sus inquietudes se hacen polvo. Siente que ha pasado mucho tiempo desde que la abrazó, aunque no es que Ellie activamente haya hecho algo para cambiar eso. Decide que evitar la mirada de Richard y hacer todo lo posible para no tener que enfrentarse a él. Por algún motivo, se siente cansada, y cuando comienza a caminar hacia el grupo de la mano de su prima se da cuenta de que hay demasiadas cuentas por saldar. Le debe muchas disculpas a Melrose, tiene un enfrentamiento pendiente con Richard y eso sin mencionar que Hessenordwood es cuando menos una persona con problemas, y un asesino serial en el peor de los casos. Ellie no cree en el destino ni en fuerzas superiores, pero piensa que si alguna vez el universo fuese a darle una señal de que debería alejarse y regresar a casa, sería una muy parecida a aquella. Pero no puede moverse. Ni siquiera se trata de su ambición por desentrañar el misterio del Bosque de las Sombras, o por surtir su recién inaugurado laboratorio en Ilvermorny; es, simplemente, porque el corazón le golpea con fuerza en el pecho, las manos le tiemblan y un pedrusco de nervios atorado en la garganta le impide hablar. Le asusta la idea de anunciar que se irá y tener que soportar miradas y preguntas, o hacer que su prima e incluso Rory y Sophia, con quiénes jamás ha tenido altercados o encuentros incómodos se ofendan con sus acciones. «Quizás podría esperar a que me dejen sola y desaparecerme», piensa, esperando calmarse con eso. Cuando recupera la razón, escucha que su prima está sugiriendo pasar la noche allí, idea que Rory apoya. Quizás sea la idea más razonable, pero la verdad es que siente que aquello sólo es prolongar su tortura. —No estoy segura de que acampar aquí sea seguro —dice Ellie, cuando parece que nadie hablará—. Cosas muy extrañas han ocurrido aquí últimamente. Leí una noticia acerca de cadáveres carbonizados y acuchillados, encontrados en las cercanías del bosque. Aunque estoy segura de que el MACUSA no fue muy explícito cuando buscó "agentes" para la misión —murmura, con un ligero temblor en la voz—. Cuando Kaori aparezca, deberíamos borrar las señales de que estuvimos aquí y ponernos en marcha. Uhm, bueno, por lo menos eso es lo que yo opino, si me lo preguntan... Las salchichas rostizadas habían llamado su atención previamente, pero ya no tiene nada de apetito. No quiere acomodarse demasiado.
  4. Sets Fabricados Nombre Set Objeto Fabricado 1 Objeto Fabricado 2
  5. Ingredientes y Reliquias Disponibles Ingredientes Normales: Nombre: Cantidad: Ingredientes de rareza media: Nombre: Cantidad: Ingredientes raros: Nombre: Cantidad: Reliquias: Nombre: Cantidad:
  6. Rhiannon Kincade Tener unas pastas habría sido más adecuado para tomar el té, pero sabe que no puede exigir demasiado de un colegio; no le es ajeno el hecho de que, por lo general, éstos tienen presupuestos bajos y los profesores suelen tener pagas menores a las que realmente merecen. Le cuesta disimular la mueca de desagrado, ya que está acostumbrada a tés más finos, pero se esfuerza en mantener la compostura. Su abuela jamás le habría perdonado la descortesía de insultar una taza de té. Por fortuna, la taza es pequeña y luego de varios sorbos -ya que tomar todo de golpe se habría visto peor que mostrar su desagrado-, sólo quedan los restos que serán los que leerá. Rhiannon aparta la mirada e taza de té y vuelve a leer el libro que tiene abierto en su escritorio. «La Tesomancia, taseografía o taseomancia, es el arte de leer las hojas de té para predecir eventos del futuro», explica la primera línea de la página donde Disipar las Nieblas del Futuro está abierto. Está muy claramente explicado el procedimiento, lo suficiente como para que cualquier aprendiz pueda intentar realizar la adivinación, aunque por supuesto que los resultados no están garantizados. Sin embargo, Rhiannon sabe que lo importante es realizar el ritual correctamente. Sostiene la respiración y voltea la taza sobre el plato, esperando unos movimientos para que los restos de té negro caigan y dibujen el porvenir. Cuando levanta la taza, se da cuenta de que sus dedos tiemblan levemente. —Es... Pero junta los labios rápidamente, cuando entiende qué es lo que está viendo. Entre los restos de té, lo único que puede distinguir es una cruz. «Anuncia mala salud y dificultades de recuperación a causa de un decaimiento debido a una enfermedad», según lo anunciado por la guía para principiantes de su libro. Rápidamente, vuelve a colocar la taza sobre el plato. —Esto es difícil de leer —comenta, aunque aparentemente todos han podido visualizar alguna figura. Aunque, como comentó la profesora, quizás todos estaban predispuestos a observar algo; ese debe ser el problema de leer tu propia suerte, no eres imparcial. Aún así, no cree que lo suyo sea algo donde las diferentes perspectivas puedan influir.
  7. Maevë Sayre Se las arregla para sonreír con naturalidad cuando se encuentra con la clase. Se había imaginado todo un grupo de magos y brujas, así que no puede evitar decepcionarse un poco cuando descubre que "la clase" consiste únicamente de un mago, una brujita que todavía debería estar en Hogwarts y un elfo doméstico. Es un grupo más "diverso" de lo normal, supone, pero no le parece que hayan muchas posibilidades de diversión... Bien, quizás eso sea lo mejor. —Soy Maeve Sayre, pero todos me dicen Eve —se presenta con tono confiado y jovial, aunque la verdad es que ella es la única que se refiere a sí misma como Eve, en su discurso interno—. Sólo espero que no nos vayamos a ensuciar demasiado, porque me lavé el cabello esta mañana —responde, mientras observa alrededor en busca de algo interesante. Ya llegó y de momento no ocurre nada, así que se siente aburrida, lo cual es muy fácil para ella—. También me gustaría ver dos o tres vacas y, si hay tiempo, montar a caballo. Gracias por preguntar. Ahora que lo piensa, nunca ha ido a un lugar donde hayan tantos animales no mágicos juntos. Se pregunta qué conocimientos mágicos podrían aplicarse en la agricultura muggle para hacerlo todo mejor, tanto para las personas como para el medio ambiente, pero no sabe si ese comentario respondería la pregunta directa del profesor. En ese momento aparece otra bruja, con una bolsa llena de panecillos. —Ay... no sabía que había que traer algo para compartir... —se lamenta Eve, aunque lo cierto es que tiene una merienda en su bolso, pero no es para compartir. De todas formas, acepta el ofrecimiento de Valkyria y toma dos panecillos glaseados— Gracias, yo soy Eve.
  8. Fenómenos extraños, magias prohibidas... No es de extrañar que Ellie se encuentre merodeando en el bien llamado Bosque de Sombras. La luz se pierde bajo el denso follaje y una brisa gélida hace que la piel se le ponga de gallina, pero de todas formas la bruja se adentra entre los árboles, por un camino que parece haberse formado luego de varias excursiones. Sabe que no es la única que ha sido informada de los sucesos extraños del lugar. El MACUSA tiene muchos agentes informales, a los que compra a cambio de recompensas generosas y extravagantes, aunque por supuesto no proporcionan ningún tipo de ayuda ni se hacen responsables de lo que les ocurra en sus travesías y, seguramente, negarían todo a la prensa. Aquello debe ser mucho mejor para ellos que comprar auténticos empleados a quiénes deben proporcionar recursos para lograr las misiones y hacerse responsables de su bienestar. «Quizás soy una completa est****a por estar haciendo esto», se dice, mientras agita su varita de sicomoro para hacer brillar una luz tenue que le muestre los obstáculos del camino. Sabe que ella no es la única Moody participante en la expedición, pero decidió mantenerse apartada. Todavía hay cierta tensión entre Richard y Ellie, aunque han pasado meses desde el incidente con Rhiannon. En verdad, tenía la intención de llevar consigo a su prima pero Richard terminó adelantándose y llevándosela Melrose. Por algún motivo, aunque no había ninguna razón para que él conociera sus intenciones, se había enojado como si se hubiese tratado de un ataque personal. Todavía se siente molesta y si bien intenta repetirse que aquel sentimiento no es racional, la verdad es que no consigue la forma de calmarse. ¿Habrá sido una buena idea salir así de casa? Sacude la cabeza e intenta concentrarse en el tema. Por supuesto, tomó la previsión de investigar antes de partir a Gales... Aunque, bueno, no es que haya hecho alguna diferencia. En los libros no había nada, salvo uno que otro mito. Ellie leyó la historia acerca de la Gran Sombra, pero la verdad es que no le prestó demasiada atención. En los medios no habían noticias y ni siquiera Madeleine, que solía rastrear muy bien a los brujos vinculados con la Artes Oscuras, pudo proporcionarle ninguna información útil. Quizás tuvo que haber planificado mejor aquello. Todavía está a tiempo de volver a casa o e tomar otra misión. «Y la verdad es que no me emociona la idea de enfrentarme a Richard. Hoy no, por favor». Pero la brisa vuelve a soplar, ésta vez desde atrás, como si intentara empujarla al bosque. Su capa de viaje y su túnica negra se agitan y su cabello platinado, que lleva suelto, le entorpece la visión cuando se agita frente a su rostro. Se detiene para acomodarse y quizás recalcular, pero entonces oye algunas voces. Hay otro camino entre los árboles, uno menos marcado, pero parece ser un lugar de tránsito. Ellie camina lentamente, con cautela, y advierte un resplandor cálido. También llega a su nariz el olor de las sachichas rostizadas, al que su estómago gruñe en respuesta. Asoma la cabeza desde detrás de un árbol y observa a un pequeño grupo, reunido cerca e una fogata. —Melrose —musita Ellie, soltando el árbol y avanzando un poco. No tarda en reconocer a Richard, pero evade observarlo. También están presentes Sophia y Rory Despard, a quiénes conoce por ser integrantes de la Orden del Fénix; aquello le hace sentir confianza. Sin embargo, el último mago al que observa no le trae los recuerdos más agradables, por un extraño encuentro en El Trastero. ¿Todos ellos formarán un grupo? ¿Tendrán alguna información...? ¿Y estarían dispuestos a compartirla? Decide mantener las distancias. Quizás lo mejor sea mantener cierta cautela en el Bosque de las Sombras.
  9. Los últimos días, Ellie ha asistido regularmente al Colegio Ilvermorny de Magia y Hechicería. El hecho de que la Orden del Fénix tenga buenas relaciones con el MACUSA y de que ella misma tenga una aliada —Joan Armstrong, también miembro del bando— que le ofrece un refugio en los Estados Unidos de América, la animaron a aceptar la oportunidad de tener su propio laboratorio de investigación y experimentación en Ilvermorny. ¿Condiciones? Además de proporcionar una generosa "donación" al colegio para poder utilizar su equipo y recursos, tiene que colaborar en las expediciones del MACUSA. Si bien la idea de ponerse constantemente en riesgo no es divertida, las posibilidades que se le abrieron en un momento fueron tantas que no pudo negarse. Pasó los últimos días haciendo los preparativos y hoy, por fin, todo está listo. Del bolsillo de su túnica negra, Ellie extrae una pequeña llave dorada, que siempre lleva consigo. Una llave similar a esa es la que protege su bóveda trastero. La verdad es que ella no es bruja que guste de los artificios exageradamente complicados, ni siquiera de la seguridad excesiva. Para ella, proteger la cerradura contra maleficios y encantamientos de apertura es más que suficiente —aunque, por si las moscas, lleva consigo algunas gemas de desaparición para ubicar estratégicamente en el laboratorio—. Cuando introduce la llave en la cerradura, basta con dar una vuelta para abrir la puerta. Aunque ha estado allí varias veces, sonríe levemente al contemplar su nuevo taller. Su laboratorio de fabricación es una versión más sofisticada de su taller ubicado en el Callejón Diagón, aunque igual de caótico e inentendible para cualquiera que no sea ella —o, por lo menos, así será una vez que comience con la fabricación de sets y equipamiento mágico—. En las estanterías de madera pegadas a las paredes, además de importantes libros y pergaminos, están los frascos y viales almacenando los ingredientes que ha recolectado en sus aventuras, mientras que en una vitrina guarda las reliquias más valiosas. Las ventanas le permiten ver los jardines e iluminar el lugar durante el día, mientras que en la noche es un gran candelabro el que se ocupa de esto. Hay varias mesas de trabajo, de roble sólido y rústico, con sillas a juego; en todas hay diferentes instrumentos y herramientas, todos con una función diferente. Luego de contemplar por unos momentos la habitación terminada, se quita la capa de viaje y la cuelga en el perchero junto a la puerta, para colocarse sus guantes de piel de dragón. Es hora de trabajar de verdad.
  10. Supone que era de esperar que en una selva negra fueran a toparse con una colonia de acromántulas, criaturas que son conocidas por vivir en selvas y áreas boscosas. Supone que era de esperar que aquella "inocente aventura" pronto se convirtiera en una auténtica pesadilla. Aunque Ellie es una bruja aventurera, no es precisamente una mujer de acción; la verdad es que muchas veces termina en situaciones poco cómodas, por dejarse llevar por su curiosidad y ambición. Evidentemente, tuvo que pensar mejor antes de aceptar formar parte de la excursión a la desgraciada Selva Negra. Sin embargo, no hay mucho que pueda hacer ahora además de seguir adelante. Y ya no tanto por desentrañar el misterio de los centauros —en aquel momento, le importan tres cuernos de unicornio las estrellas y las profecías—, sino por pura supervivencia. En su mente resuenan las palabras de Mica Gryffindor, «hacer el menor daño que nos sea posible si queremos lograr buenos términos con los centauros». Sabe que las acromántulas pueden hablar lenguas humanas, pero también sabe que son bestias con apetito de carne humana. Quizás seis brujos poderosos podrían derrotarlas, quizás, aunque eso significaría mandar al caño sus posibilidades de ser aceptados por los centauros. Y, la verdad, no le emociona la idea de aniquilar a las acromántulas; no puede evitar humanizarlas de cierta forma, al saber que pueden hablar la lengua humana. Le aterroriza pensar que las escucharía rogar por su vida... —¡No tenemos oportunidad contra ellas! —exclama Ellie, al ver que tras la enorme araña a la cual Sofía cegó momentáneamente, aparece un auténtico ejército arácnido. Advierte que la bruja parece consciente de que atacarlas no es una opción, si no quieren perder el viaje— ¡Tenemos que cambiar la estrategia! ¡Hay que buscar la forma de escapar! ¿Alguno de ellos se había molestado en investigar algo acerca de la Selva Negra? Se siente avergonzada por su falta de preparación. Tuvo que haber hecho indagaciones acerca de la zona, de los posibles peligros, de lo que podrían usar a su favor... Inconscientemente, retrocede hasta que su espalda choca contra el tronco de un árbol. Más acromántulas aparecen y el grupo parece estar rodeado. No hay tiempo para realizar una aparición conjunta, ni siquiera para abrir un portal a casa. ¿De verdad no hay ninguna escapatoria? Ellie cierra los ojos con fuerza, obligándose a encontrar alguna forma, pensar en alguna posibilidad... Es entonces cuando percibe algo en el aire. ¿Magia? ¿Quizás...? ¿Un encantamiento de ocultamiento? —¡Hey! ¡Miren! ¡Encontré un... algo! —susurra a sus compañeros, mientras empuña la varita con fuerza. Espera que aquello los conduzca a algo, pues no parece haber otra salida— ¡Revelio! —exclama, agitando la varita sobre la zona donde percibió el encantamiento, en el tronco de un abeto especialmente majestuoso y antiguo. ¿Podría ser que sucediera un milagro y apareciera un pasadizo secreto...?
  11. Maevë Sayre El grito del conductor hace que se sobresalte. Cuando se asoma por la ventana, observa que la ciudad ha desaparecido y están en una zona más rural. Todas las personas recogen sus pertenencias y se levantan de los asientos, ante la mirada inquisitiva del conductor. Eve, todavía somnolienta y ligeramente desorientada, coge su mochila y sale del autobús. Algunos muggles la miran con extrañeza, pero no le prestan demasiada atención. Ella no es precisamente la mejor vistiéndose como una muggle normal, aunque quizás puede pasar por ser una "joven alternativa". Si bien su padre es un squib, su familia estaba bien integrada en la comunidad mágica. «Por lo menos hasta que...». Frunce el ceño, pero no quiere pensar en nada malo. Su madre le escribió, diciéndole que todo estaría bien y que no tendrían problemas; después de todo, su familia está asentada en Irlanda del Norte. Pero... ¿que pasaría si la plaga de Inglaterra se propaga? Hunde las manos en los bolsillos de los pantalones del overol amarillo de gabardina. La descripción de los requerimientos le había parecido muy genérica, así que tuvo que recurrir a sus conocimientos de cultura muggle —obtenidos gracias a películas y series de televisión—. Recuerda que un episodio de una serie, el villano asesinaba a un hombre usando un traje así, para no ensuciarse. El fundamento debía funcionar para aquella ocasión, ya que según el profesor, se iban a ensuciar bastante. Aunque quizás tuvo que haber visto alguna serie de una granja... quizás la serie del sujeto alienígena que es criado por granjeros... —Cabeza hueca. Eve se sobresalta, y vuelve el rostro. Entonces, Wyatt se trepa sobre un hombro. —Canalla. —Wyatt... —Eve reprime la sonrisa y frunce el ceño— Sólo... sólo escóndete, ¿okey? Se echa a andar por el camino y, cuando el jarvey se acomoda en el interior de su mochila, se permite esbozar una sonrisa ligera. No puede negar que hay algo divertido en salirse con la suya, en burlar las reglas. No es que ella sea una criminal o una rebelde sin causa, pero... esas pequeñas cosas, hacen que la vida sea algo interesante. Sin darse cuenta, comienza a caminar más rápido. Al final del camino, en la entrada de la granja parecen haber un par de personas esperando. ¿Estaría allí el profesor? Eve se ve tentada a trotar, pero es mejor no agitar a Wyatt, así que simplemente apura el paso.
  12. Nombre con link de Bóveda Familiar que permite la donación: Familia de Bando Nombre con link a la Ficha: Ellie Moody Bóveda con link de la que se extraerá la donación: #94381 Cantidad total de Galeones de la donación: 8500 G Beneficiario de la donación: Nick del usuario con link a ID (perfil): Martin N Roses Relación Familiar con Donante: Miembro de la Familia Potter (Familia de Bando) Nombre con link a Ficha: Martin N Roses Número con link a Bóveda Personal: #84297 Cantidad de galeones: 1000 G Nick del usuario con link a ID (perfil): Sophia Elvira Mackenzie Relación Familiar con Donante: Miembro de la Familia Potter (Familia de Bando) Nombre con link a Ficha: Sophia Elvira Mackenzie Número con link a Bóveda Personal: #78637 Cantidad de galeones: 6000 G Nick del usuario con link a ID (perfil): Kaori M. Relación Familiar con Donante: Miembro de la Familia Potter (Familia de Bando) Nombre con link a Ficha: Kaori M. Número con link a Bóveda Personal: 85332 Cantidad de galeones: 1500 G 84297
  13. Nombre muggle: Majo (?) Link a la Ficha y Bóveda de personaje: Ficha y Bóveda Parentezco con la familia (sanguíneo, adoptivo, visitante): Sanguíneo (Madeleine Moody) Inclinación de bando (Neutral/Orden del Fenix/Marca Tenebrosa): ORDEN DEL FÉNIX PA' TO' EL MUNDO Mascotas o elfos (indicar para colocarlos en primer post): Rubí, serpiente Negocio en el Callejón (indicar para colocarlos en primer post): El Trastero, Tamesis Park y Bratvá ¿Por qué deseas ser parte de la familia?: Porque ya viene siendo hora (?)
  14. Rhiannon Kincade La niebla forma remolinos en el interior de la bola de cristal, sin detenerse, sin prestar atención a su mirada inquisitiva. Es la primera vez que está frente a un artefacto como aquel. Sabe que en Hogwarts la Adivinación es un curso electivo, pero en las clases en casa —por lo menos en las que su padre planificó para ella— no hubieron opciones, sólo imposiciones. Y su padre era un brujo que no creía en adivinaciones, en videncias, en profecías. La verdad es que, en lo personal, Rhiannon no está segura de si aquello es verdadera magia, pero luego de meses explorando en el terreno conocido en búsqueda de una cura para su condición de maledictus, está más que dispuesta a explorar alternativas menos tradicionales. Mientras espera a que la profesora tome la palabra, sus pensamientos se alejan más y más, hasta que dejan de tener forma. Y sus ojos se pierden en la bola de cristal. Entonces, el humo blanco se oscurece y comienza a tomar una forma... la forma de un monstruo que ella conoce... La voz de la profesora hace que se sobresalte ligeramente. Parpadea y advierte que la bola de cristal todavía está haciendo remolinos de humo blanco, nada extraordinario. ¿Sería posible que estuviera soñando despierta? Aquel pensamiento hace que se sonroje y se enoje consigo misma, pues significa perder la compostura. Luego de mirar a los lados, se da cuenta de que probablemente nadie le prestó atención —por algún motivo, aquel pensamiento le desagrada—. Se acomoda en su silla y gira la mirada hacia la bruja que acaba de tomar la palabra, una de las estudiantes del curso. Cuando ella termina de hablar, la sala se queda en silencio por un momento, a lo que Rhiannon decide aprovechar de tomar la palabra. Aunque no ha tomado muchas clases "reales", sabe que lo que se suele hacer al inicio de una es presentarse adecuadamente. —Buenos días —la joven se pone de pie para hablar. Está vestida con una blusa celeste y una falda larga, de color azul marino; sobre ello lleva un cardigan largo de chiffn, y para finalizar el conjunto usa unos botines marrones de tacón bajo. Su cabello cobrizo, levemente ondulado, cae detrás de su espalda. Por inercia, sonríe muy levemente y habla con un tono calmado y correcto, de la forma en que se le enseñó a hablar al público—. Mi nombre es Rhiannon Kincade. Debo reconocer que no tengo mucha experiencia con esta asignatura, aunque es cierto que tengo conocimientos de Aritmancia, la cual tengo entendido que es considerada una forma de adivinación. Espero que todos podamos sacar provecho de esta clase. Luego de dedicar una última mirada a sus compañeros y a la profesora, se sienta delicadamente y observa a la siguiente persona en tomar la palabra.

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