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León Crowley

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León Crowley ganó por última vez el día 16 Octubre 2019

¡León Crowley tenía el contenido más querido!

Acerca de León Crowley

  • Cumpleaños 20/04/1987

Contact Methods

  • Skype
    Pregúntame.

Profile Information

  • Género
    Male
  • Location
    Far Far Away...
  • Casa de Hogwarts
    Slytherin

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    17
  • Rango Social
    Dragones de Oro
  • Rango en el Bando
    Tempestad
  • Galeones
    60289
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Libros de Hechizos
    Libro de la Sangre (N.7)
  • Familia
    Crowley
  • Trabajo
    Cazarrecompensas / Líder del C.A.O.S (Colectivo Alterador del Orden Social)
  • Raza
    Demonio
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    880
  • Puntos de Poder en Criaturas
    290
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Rango de Criaturas
    210 a 1100
  • Conocimientos
    - Transformaciones
    - Leyes Mágicas
    - Cuidado de Criaturas Mágicas
    - Maestría en escobas
    - Primeros Auxilios
    - Defensa Contra la Artes Oscuras
    - Artes Oscuras
    - Pociones
    - Encantamientos
    - Herbología
  • Medallas
    48000

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Reputación comunidad

  1. Pueden cambiarme el mundo en el cual te conocí, pero nunca podrán cambiar lo que siento por ti ❤️

    1. Mia Black Lestrange

      Mia Black Lestrange

      Ay, tampoco cambiará lo que siento por ti 💞

    2. Dana Gryffindor
  2. Si Mía le hubiera hecho esa pregunta un año atrás, León habría orquestado toda una película en la cual ninguna mujer había pasado por su vida, que era un errante caballero que vagaba en la vida solo y sin ningún tipo de afecto. Una historia digna de un imginarium completo o una saga de 6 tomos. Baphometh se habría encargado de hilar las palabras que la rubia quería oír solo con el fin de cerrar la conversación y dejar que la tarde se consumiera entre besos y caricias. Hace un año Mía no tendría un anillo y León no tendría un reloj de oro y sus vidas no tendrían la constancia y seguridad que los embriagaba en ese momento. Hace un año necesitaría mentir. Ahora no. —Marié —respondió a su prometida con la mirada perdida en el sol que empezaba a ocultarse en el horizonte cristalino—, Marié Adler Lacouture es la mujer a la que podría llamar primer amor. Una bruja huérfana francesa de orígenes humildes que conocí en la primera de mis salidas de Holanda junto con mi abuelo la semana en que cumplí la mayoría de edad. Trabajaba en un pequeño bar a las afueras de Nantes donde era mesera en las noches y en el día enseñaba inglés a un pequeño niño muggle —volvió a posar la mirada en los ojos verdes y expectantes de Mía—. Mi abuelo volvió a casa solo y yo me quedé cerca de un año en Francia por ella. Había logrado convencerla de irse a Holanda junto con mi familia cuando una tarde evitó que el niño muggle al cual le enseñaba se cayera por un barranco usando magia. La familia del niño la vio y la acusaron de bruja. Cuando volví de hacer los trámites de regreso a Holanda, encontré el cuerpo de Marié colgado calcinado en la plaza del pueblo. El siglo XV no fue muy bueno con nosotros. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que le había contado a alguien la historia de Marié. Era como desnudar una parte de su alma, de su pasado, y dejarlo vulnerable a quien lo escuchara. Pero no era cualquier persona la que lo escuchaba. Era la mujer que amaba y que había elegido como su esposa. La mujer que le brindaba una seguridad y confianza tal como para desnudar su alma las veces que fueran necesarias. Era un capítulo complicado en la vida de León pero se sentía tranquilo contándoselo a la Blacik Lestrange. Se giró sin levantarse de la arena y tomó la varita, entregándosela a Mía en la mano. —Esa tarde de 1564, esta varita acabo con la vida de los más de 50 muggles, entre hombres y mujeres, que habitaban el pueblo de Trentemoult y que habían orquestado la muerte de Marié —León señaló una inscripción roja en la base la varita de roble negro que decía "Marié's wraak"—. La venganza de Marié en neerlandés. Ese día el alma de León se había quebrado y de allí había surgido su infinito odio hacia los muggles que hoy en día se mantenía. Hubiera podido contarle todo lo que hizo luego de esa tarde, todo los pueblo que recorrió y los muggles que asesinó. Los bosques por los que estuvo y en uno de los cuales encontró a Baphomet quien aprovecho la ira y el odio natural del Pelinegro para llevar a cabo sus cometidos. Mía sabía que él no era una inocente paloma, pero tal vez no era el momento de contarle eso. Cambió la mueca melancólica que tenía su rostro por una leve sonrisa y le dio un pequeño beso en los labios cerrando el tema. Tal vez después le contaría más. —Si bien nadie ha merecido el titulo más que tu —respondió justo después de separarse de sus labios—, puede que alguna vez me lo haya planteado. Marié obviamente fue la primera vez, ya que el trámite que estaba adelantando la tarde en que la asesinaron era la autorización conyugal ya que ella era huérfana y sin tutor legal por la época no había tanta libertad como ahora. Había hecho una pausa antes de continuar con la respuesta. Si bien había convivido algunos meses con varias de sus parejas, no estaba completamente seguro de haberse planteado la opción de un matrimonio. Hasta el momento en que se dió cuenta lo enamorado que estaba de Mía, había desechado por completo la idea de un matrimonio o un compromiso con alguien. Pero puede que alguna que otra vez, siquiera lo haya pensado. —Si tuviera que decir otra persona, puede que con Evarela lo hubiera podido llegar a pensar. Creo que fue una persona con la cual tuve una muy buena química y pues no es secreto para ti ni para nadie que estuvimos viviendo juntos algún tiempo. Pero nunca llegó a ser más allá de una leve idea. Nunca una propuesta o hablarlo siquiera. Hasta ti, era una idea que jamás me había contemplado.
  3. El inmenso mar que los rodeaba parecía quedarse pequeño ante la imponente mirada esmeralda que el sol resaltaba en los ojos de Mía. La brisa tenue que arrastraba las olas jugaba con el cabello de la bruja completando la imagen que se quedaría grabada en la mente del pelinegro para siempre. —El fin del mundo se nos queda corto mi amor —susurró antes de fundirse en sus labios, dejando que su cuerpo se apoyara contra el suyo. La posición de las extremidades inferiores permitían que el contacto entre ambos fuera más que un simple abrazo o una caricia. La playa estaba completamente sola y podrían hacer lo que les entrara en gana, pero las ganas de ser uno solo peleaban a la par con la intensidad emocional que tenía el momento, como si de una batallas entre el instinto animal y racional se llevara en cada uno. Apoyó el peso de su cuerpo solo en el brazo izquierdo y con la mano derecha acarició la tibia piel de los hombros de su prometida y se deslizó por su brazo hasta llegar a su mano para entrelazarla y guiarla de nuevo hasta arriba de su cabeza donde la volvió a aferrar con fuerza. Parecía decidido a dejar que la faceta animal tomara la delantera pero la pregunta que salió de los labios de la Black Lestrange lo detuvieron. Al parecer ella tenía otros planes. Sonrió dando otro pequeño beso en sus labios y se quito de encima de ella, recostándose sobre el costado derecho sin perder la cercanía de su piel. Se tomó algunos segundos antes de responder. —No sería la primera vez que te diga que soy y seré enteramente sincero y honesto contigo —confesó en un tono un poco más solemne acariciando con la punta de los dedos indice y medio la tibia planicie de su vientre bañado por el sol—. Si, eres la única y serás la última, pero entiendo que puedas tener dudas por que si bien llevamos un par de años juntos, estuve mucho tiempo por fuera y tuvimos mucha historia antes de siquiera contemplar la idea de estar juntos. Sabía bien que la conversación se daría en algún momento. Tal vez en alguna cena o en alguna de las charlas posteriores a las artes amatorias que sucedían en la Mansión. No se imaginó nunca que Mía escogiera la mañana siguiente a su compromiso para esa charla pero, a fin de cuentas, si tenían pensado pasar el resto de la vida juntos, era mejor hacerlo con el pie derecho. Acercó la mano de nuevo al plato y tomo el vaso de zumo de naranja que, extrañamente, no tenía licor. —Soy y seré un libro abierto para ti. Así que dime, ¿Qué deseas saber? —preguntó dando otro pequeño beso en sus labios
  4. —Por supuesto que quiero entrar al mar —respondió posando las manos en la parte baja (muy baja) de la cintura de su prometida—, debo enfriarme un poco —apuntó soltando un beso en sus labios justo antes de que ella lo empujara y cayera de espaldas. León, el recio, el imperturbable, el rígido, jamás se hubiera imaginado sentirse de la forma en la que lo estaba haciendo al lado de una mujer. Una mujer que lo complementaba de una forma única. Era rebelde, salvaje, indómita y eso la hacía más atractiva. Notó la incomodidad que le ocasionaba el tener el agua más arriba de las rodillas y apagó el impulsivo de deseo de buscar venganza y derribarle en el agua. Se acercó a ella y respondió el beso que le tendía al cual se entregó. Se embriagó de nuevo con el sabor de sus labios que parecía cambiar en cada minuto, despertando en él mil y un sensaciones diferentes. Habían tenido muchos de esos besos en distintos lugares; bares, castillos, oficinas de Gringots, academia. Y cada uno de ellos parecía enseñarle algo de ella, algo diferente. La agarró por las piernas y levantó su cuerpo dejando que este descansara sobre el hombro derecho del pelinegro y la sacó del agua en dirección a la playa. Con la excusa de sujetarla con fuerza, las manos de León aprovechaban para aferrarse a los firmes y tonificados muslos de la rubia, la cual dejó caer con delicadeza sobre la arena no muy lejos de una mesa que los prestos trabajadores del hotel habían dejado a la mano. El agua había hecho de las suyas en la piel dorada de Mía y le proporcionaba un brillo particular que se magnificaba con la luz del sol que bañaba su trabajado cuerpo. El Crowley se tomo algunos segundo segundo para contemplar la imagen y tal vez guardarla en lo más recóndito de su sistema de memorias. Se inclinó a su lado no sin antes tomar una fresa de la mesa y dejarla en los labios de la rubia. —¿Extraña acaso nuestro juego de roles, profesora Black Lestrange? —contestó con otra pregunta consciente de a donde quería llegar su futura esposa. Se acercó a sus labios y los beso delicadamente, saboreando de nuevo ahora con el dulce tono de la fragaria fruta—. Rubia, pelirroja, castaña, nada haría la diferencia en que te ame como lo estoy haciendo en este momento. Antes de que sus palabras terminaran de salir de sus labios había abandonado el intento de postura neutral que había tomado y se había lanzado sobre su cuerpo, rodeando su cintura con ambas piernas y tomando sus muñecas con ambas manos tomando así el control completo de su cuerpo. Acercó sus labios y los rozó apenas, los acarició suavemente y los abandonó para deslizarse hacia la tibia piel de su cuello. Se embriagó con el aroma remanente de su perfume que había quedado impregnado de la noche anterior donde había aceptado ser su esposa, había aceptado amanecer a su lado todos los días. Muchos días por delante como ese. O mejores. —¿Y tú? ¿Hubieras preferido que yo fuera un duende y que el juego de roles fuera diferente, señora directora? —preguntó mirándola a los ojos y soltó una de sus manos para acariciar su mejilla—, ¿preferirías que algo fuera diferente?
  5. @Beltis Hola Napo <3 Muchas gracias, ya vi que me aparecen los conocimientos y me dejaron un regalito en la bóveda que no cae nada mal. Solo para estar seguros, ¿La medalla y la criatura se harán después? esos si no me aparecieron en la ficha. Gracias Morsmordre!
  6. Le causo un poco de risa escuchar a Nicole presentándose como la hija de Claudia ante Marissa, teniendo en cuenta que la hermana de León había roto el corazón del hermano menor de Marissa, León Jr. Por fortuna para la concurrida cocina, la joven no le dio mayor importancia al asunto. Cómo si se hubiera activado un chip en cada uno de los presente, las preguntas, las opiniones, las sugerencias empezaron a surgir desde todos los frentes. Antes de que el Holandés pudiera poner freno a los ataques despiadados de sus hijos y sobrina, Mía había hecho alarde de su fantástica diplomacia y los había atendido a cada uno con la sutileza de una duquesa. León sonrió, complacido de la actitud de su futura esposa. —No pudiste haberlo dicho mejor amor —apuntó luego de que la rubia dejara un beso corto en sus labios—. La historia de nosotros viene de mucho tiempo atrás, antes de que yo desapareciera. Sé que no les va a parecer extraño, pero Mía y yo tenemos una hija casi de la misma edad de ustedes —dio otro mordisco a la pizza, consiente de que de algun ladó saldría un comentario al respecto—. El tiempo se encargó de unirnos tiempos después y ya llevamos algunos años saliendo así que ¿Por qué no? Si la situación actual se hubiera presentado algunos años atrás, sencillamente los hubiera mandado al ca***o a todos, alegando que poco o nada les importaba lo que él hiciera con su vida. La usencia de Baphometh y la influencia que ya no ejercía sobre él era tan evidente ahora, que se asombraba del cambio. Los ojos del pelinegro se hicieron pequeños al sentir la doble intención en las palabras de Marissa y estaba presto a responder cuando se cruzó con otro comentario que le sacó una pequeña risa. Hubiera deseado que Fokker tuviera la misma iniciativa para la despedida de soltero, pero era demasiado pedirle al mundo. —La decisión fue relativamente sencilla. Nunca había sentido lo que siento por ella, ni me había sentido tan tranquilo como me siento con Mia y es todo lo que necesitan saber —cortó en seco al darse cuenta que estaba a punto de salir su cursilería a flote—. Ademas es de las pocas personas que puede seguirme el ritmo tomando vodka, así que no podía dejarla escapar. Ella sabía bien que había un centenar de razones, sentimientos y sensaciones que solo le correcpondian a ella. La respuesta había sido meramente formal ante la atosigante inquisición familiar. La pizza ya se había acabado y el vino también. Necesitaba encontrar un metodo de salir del interrogatorio sin que fuera demasiado evidente. Levantarse e ir a la despensa por otra botella sería relativamente fácil pero dejaría a Mia en medio de los lobos. —No es necesario, linda —contestó acentuando un poco la última palabra—, agradezco profundamente tu energía pero ya nos encargaremos nosotros de esos detalles. Eso si, sepan que desde ya están cordialmente invitados y que no vamos a aceptar ninguna excusa ¿eh? —terminó el contenido de la copa y el último trozo de Pizza—. Pero basta de nosotros, cuéntanos de ti, Nicole. ¿Qué es de la vida de tu madre? y tu, Fokker ¿Ya casi salen de gira con los Cisnes rockeros? Hace un buen día, vamos al jardín —apuntó colocandose de pie y tomando la mano de Mia para salir de la cocina hacia el jardín interior.
  7. NO había hoja tres cuando hice este post. NO respondo
  8. Zoella no te burles, podría salirte un hijo como yo
  9. AY CARAJOOOO Porque nadie más posteaba!!!! Pens´pe que el topic no era para Spam y por eso nadie pasaba!! Me he purgado del #/&%(/"%(/ sustooo
  10. Luego de que se dé el link (cuando pasemos la página 3), está prohibido el spam. Así que se tomarán medidas en caso de que ocurra. Esto lo dices por mi, cierto?
  11. Edit, perdóooon, no vi que ya había terminado el spam
  12. Spam? Que es un Spam? *Gente posteando cualquier cosa sin dos líneas* Ahhh un Spaaaam!
  13. —Eso te pasa por traer tus trapos finos a una clase de duelo —respondió a la Malfoy mirando como quedaban en su camisa las manchas de la sangre ocasionadas por el interrumpido sectusempra de la Stark. Tal vez le haya reñido por el reclamo de la chamuscada ropa, pero la bruja de cabello blanco tenía razón en lo que se refería al guerrero. El viejo, pese a que el duelo ya había terminado, seguía empeñado en mantener su carácter recio y frío frente a los estudiantes. La forma en que Felicity y Gahíji se trataban demostraba la poca afinidad que habían tenido en el duelo y que, seguramente derivado de ello, lo había hecho más interesante. La otra chica, por el contrario, parecía una inalterable esfige. Sus palabras habían sido apenas las necesarias. ¿Sería acaso un espejismo? No, el dolor del hechizo era bastante real. Se acercó un poco a la mujer para verificar que estuviera respirando. El anciano seguía hablando y cuando León se disponía a preguntarle algo, sintió que perdía la voluntad de cada uno de sus músculos. Sus brazos se descolgaron como cuerdas inertes la proa de un barco de vela. Una voz en su cabeza, aparte de la habitual de Baphomet le susurraba pensamientos incompletos, ideas inconexas. Al fin una orden concreta. ¿Tanto odiaba Felicity al guerrero? No importaba la respuesta, poco o nada podía hacer. Una parte no quería hacerlo, pero la otra si. Por primera vez en lo que conocía al demonio que lo poseía, este estaba riendo. Una risa lúgubre y oscura desde lo más profundo de su ser, comparable solo con la del famoso payaso villano de los comics muggle. —Avada Kedavra —espetó el Crowley con la varita dirigida al anciano y de la punta de esta, un hermoso rayo esmeralda salió disparado en dirección a Gahíji. El hábil guerrero, conocedor de magia antigua y poderosa no tuvo problema en repeler el ataque con un escudo que desvió la maldición hacia el cielo. Ojalá no estuviera pasando algúna alfombra voladora. La sonrisa macabra en el rostro de la Malfoy era solo comparada con la mueca de desagrado del instructor que de seguro tendría su revancha en algún momento. —Maestro yo... —no pudo terminar la frase. No sabía que decir. ¿Confesar que una parte de él estaba a gusto con el comando? ni de chiste—. Por favor, permítame compensarle un poco. La mano de León se estiro la corta distancia que lo separaba de Sherlyn y se posó prudente sobre dorso de su mano derecha. Los ojos miel de la Stark se giraron sorprendida a los pares oscuros del holandés que sin mucha tardanza tomó control sobre ella. —Obedire —espetó sin perder el contacto con la piel de @@Sherlyn Stark y apuntándola con la varita—. ¿Podrías darle unos cuantos besitos al maestro Gahíji, por favor? Las palabras salían dulces y amables de la boca reseca del patriarca Crowley, pero en la mente de la joven Stark la instrucción era tosca. No le estaba pidiendo el favor, le estaba ordenando ir y darle todos los besos posibles al anciano al cual aún no le cambiaba la expresión de enojo del rostro.

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