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Scavenger Weatherwax

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Scavenger Weatherwax ganó por última vez el día 3 Diciembre 2018

¡Scavenger Weatherwax tenía el contenido más querido!

Acerca de Scavenger Weatherwax

  • Cumpleaños 27 Marzo

Profile Information

  • Location
    @ chitaqua brunch
  • Casa de Hogwarts
    Hufflepuff

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    10
  • Rango Social
    Dragones de Plata
  • Rango en el Bando
    Legionario
  • Galeones
    39214
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Orden del Fénix
  • Libros de Hechizos
    Libro de la Fortaleza (N.5)
  • Familia
    Lockhart
  • Trabajo
    Historiadora
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Humana
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    430
  • Puntos de Poder en Criaturas
    40
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Encantamientos
    Historia de la Magia
    Pociones
    Sanación y Purificación
    Aritmancia
    Estudios Muggles
  • Medallas
    42000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    2
  • Posteos en subforo CMI
    2

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  1. ID: 121148 Nick: Scavenger Weatherwax Link a la Bóveda Trastero: B 111085 Link a la Bóveda de la cual se hará el descuento: B 110428 Link a Tópic de la clase o a la prueba: -- Nivel Mágico: 10 Fecha: 2021-02-24 Nombre del producto: Libro de la Sangre Consumible o Libro de Hechizo: Libro de Hechizo Nivel (del libro): 7 Precio: 7000 G Precio total: 7000 G
  2. Agnes Lynn A través del lente de su cámara la luz era casi soportable, el cóncavo del cristal acercaba el mar a ella y disminuía el reflejo del sol sobre las olas. Agnes hizo una mueca de disgusto, aún tenía que corregir el color y probablemente añadir otro cristal para preservar el enfoque. Presionó el disparador de la cámara, más por costumbre que por arte, y sin muchas ganas le dio la espalda al mar. Traer el abrigo había sido un error, pero si lo que sus contactos le habían dicho era cierto, no estaría las islas por mucho tiempo. Las excavaciones en las Eolias eran comunes, y hasta donde ella sabía, salvo por alguna pieza de cerámica o huesos enterrados en el suelo, rara vez encontraban algo interesante. Y sin embargo. En el bolsillo interior de su abrigo descansaba una carta que la dirigía precisamente a esa excavación, con fecha y lugar perfectamente detallados. La carta en sí no era algo extraordinario, estando en el negocio de artefactos mágicos Agnes recibía reportes de excavaciones de todo el mundo, lo extraño era que usualmente sus fuentes le notificaban ya que el trabajo estaba terminado y los objetos contados. El hecho de que la cita fuera en el sitio cero la excavación era lo interesante, y en el peor de los casos tendría fotos que mostrarle a su padre cuando este le recriminara el tiempo que pasaba encerrada en su estudio. Echándole un vistazo más a su reloj de bolsillo, decidió que era tiempo de regresar al sitio de la excavación —había tomado un momento de descanso después de un par de horas sin mucha acción en el sitio. Para su sorpresa, la cantidad de gente en el lugar seguía en aumento, y por la pinta que traían, no eran más trabajadores. Si las cámaras y los micrófonos eran algún indicador, los que ahora adornaban el lugar eran reporteros. — ¿Es mi imaginación o hay mucha más gente aquí de la que había cuando me fui? — la pregunta fue dirigida a Elio, un jovenzuelo de cabello oscuro que había sido su guía hasta el momento. El joven apuntó hacia la tienda principal y respondió — Tutti chiedono del signor Diallo, è lui che ha le informazioni. No necesitaba del hechizo traductor para entender lo que el joven quería decir, era claro por la cantidad de gente que parecía rodear la tienda principal de la excavación que Dante Diallo era el único con información. Se despidió de Elio con una sonrisa y se hizo camino hacia el centro del lugar, la sombra de las carpas un refugio perfecto después de su caminata. Apenas llevaba un pie adentro de la tienda cuando escuchó a una mujer cuestionar a Diallo acerca de sus descubrimientos. Sin hacer más ruido, entró a la tienda, esperando también oír la respuesta.
  3. Nombre: Scavenger Weatherwax Edad: 27 años Nacionalidad o procedencia: Escocesa Raza: Humana Personaje principal al que está asociado: Agnes Katherine Lynn Relación con el personaje principal: Amigas Aspecto Físico: De aproximadamente 165cms, tiene el cabello castaño y a la altura de los hombros. Piel morena, tostada por el sol y ojos cafés oscuros. Favorece la comodidad por la elegancia casi siempre, lo que le da un aspecto desaliñado aún en el mejor de sus días. Tanto tiempo pasado en el sol le ha ocasionado un par de pecas que adornan sus mejillas. Tiene una cicatriz que cruza su pómulo derecho y que no se molesta en ocultar o disimular. Cualidades Psicológicas: Si tuviese que describirse a sí misma, Scavenger diría que es una persona tranquila, una que busca sobrevivir el día a día en el caos que es el mundo mágico. Muy segura de sus convicciones, intenta actúar acorde a ellas todo el tiempo. Usualmente muy centrada, pero siempre dispuesta a pelear por las causas justas, por defender a los que no se pueden defender a sí mismos. Apasionada amante de la lectura y el conocimiento, está dispuesta a hacer lo que sea para defender a sus amigos o familiares. Historia: -- Otros datos: -- Condiciones de utilización: Para propósitos de rol, sólo se puede usar por Agnes Katherine Lynn
  4. Hola, Voy a cambiar de personaje principal, así que cambio toda la ficha. Pego el formato completo para que no haya confusiones. Espero que todo esté bien. Muchas gracias a quien se pase Datos Personales: Nombre del Personaje: Agnes Katherine Lynn Sexo: Femenino Edad: 30 años Estado Civil: Soltera Nacionalidad: Británica Familia(s): * Familia 1: Potter Evans * Familia 2: -- Padre(s) Sanguíneo: Ada Marie Lynn* Kit Horace Lynn* Padre(s) Adoptivos: -- Trabajo: Historiadora Poderes Mágicos: Puntos de poder en objetos y pociones: 430 Hechizos adicionales: -- Puntos de poder en criaturas: 40 Criaturas controlables en asaltos y duelos: -- Habilidades Mágicas: * Habilidad 1 * Habilidad 2 * Habilidad 3 Conocimientos Especiales: Defensa Contra las Artes Oscuras Encantamientos Historia de la Magia Pociones Conocimiento de Bando 1 Aritmancia Estudios Muggles Medallas: T.I.M.O (Título Indispensable de Magia Ordinaria): 2000 puntos E.X.T.A.S.I.S (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas) "Magia Avanzada": 4000 puntos E.X.T.A.S.I.S (Exámenes Terribles de Alta Sabiduría e Invocaciones Secretas) "Duelo Avanzado": 4000 puntos Medalla por Aprobar el curso Libro de la Fortaleza: 2000 Medalla Experiencia Pack de Bienvenida: 30000 puntos Total de puntos de experiencia en medallas: 42000 puntos Perfil del Personaje: Raza: Humana. Aspecto Físico: 179 cms, cabello largo a la altura de la cadera, rojizo y ondulado, usualmente recogido en trenzas. Ojos cafés oscuros y piel pálida, por falta de exposición al sol. A primera vista parece de constitución frágil, contenida en sí misma, escondida entre el abrigo un par de tallas más grande, los pantalones holgados y la playera oscura que parece que ha visto mejores días. Tiene un lunar en forma de luna en su palma derecha y las manos usualmente sucias, lleva guantes sin dedos para protegerse cuando trabaja. Cualidades Psicológicas: Una primera impresión la pintaría como distraída y distante. Cuando no tiene un artefacto mágico entre las manos, usualmente está jugando con el intrínseco reloj de bolsillo que siempre carga con ella. Pasa la mayor parte de su tiempo en su estudio, armando objectos mágicos o examinándolos pieza por pieza, leyendo acerca del último problema mágico que no puede resolver. La curiosidad la mueve más que cualquier otra cosa, la sed de entender el mundo y la magia que la rodea; aunque irónicamente eso significa no involucrase mucho con el mundo afuera de su estudio. No está interesada en juicios binarios -bien y mal, justicia y castigo, amor y odio, sino en las áreas entre ellos y el cómo se generan o destruyen. Historia: Nació en una villa a las orillas de Londres -en Bromley, para ser exactos- de padres muggles, Ada and Horace Lynn. Su madre era una maestra de educación básica y su padre un relojero de poco renombre. Desde pequeña tuvo una constitución frágil, así que pasó su infancia entre enciclopedias, libros de historia, y el taller de su padre en vez de jugar en el campo o con otros niños. Cuando una mujer de expresión firme y sombrero pontiagudo se presentó en la puerta de su casa hablando acerca de una escuela de magia y hechicería fue una sorpresa para todos. Sus años en Hogwarts fueron tranquilos, los pasó escondida en la biblioteca y la torre de astronomía. Todos los veranos y navidades regresó a casa, a escuchar a su madre contarle acerca de su última clase, a ayudar a su padre con el taller, a llenar su cuarto de postales y notas. Su casa en Bromley el único lugar donde el mundo mágico y el muggle coexistían para ella. De todas sus relaciones en Hogwarts, la más preciada para Agnes fue con Scavenger Weatherwax. La bruja fue el único lazo con el mundo mágico que mantuvo después de terminar sus estudios, cuando la muerte de su madre la forzó a regresar a Bromley. Durante cinco años ayudó a llevar el taller de su padre, y a cuidar la bilioteca de su madre, no fue hasta que estuvo segura que su padre estaría bien en la vieja casa de Bromley que regresó a Londres. A través de Scavenger se relacionó con los Potter Evans, en particular Bel Evans, quien le abrió las puertas de su casa cuando lo necesitó. Usando sus ahorros, rentó un cuarto encima de un local vacío del callejón Diagon con la intención de convertirlo en su propio estudio de artefactos mágicos. Poco a poco, empezó a hechar raíces en la ciudad, empezó a escribir su propia historia. Pertenencias: Objeto Mágico Legendario: -- Licencias, Tasas y Registros: Licencia de Aparición: Aprobado y Certificado Licencia de Vuelo de Escoba: Aprobado y Certificado Personajes Secundarios: * Personaje 1 * Personaje 2 * Personaje 3 * Personaje 4 * Personaje 5 Otros Datos: Otros datos: - Su patronus es un jilguero - Varita de madera de pino, núcleo de corazón de dragón, 10 pulgadas (25 cms) Cronología de cargos: -- Premios y reconocimientos: -- Links de Interés Referentes al Personaje: Link al Perfil de Comprador MM: 315 Link a Bóveda Personal: Bóveda nº 110428 Link a Bóveda Trastero: Bóveda nº 111085 Link a Bóveda de Negocio: -- Link a Bóveda Familiar 1: Bóveda Familia Lockhart. Link a Bóveda Familiar 2: --
  5. No le sorprende que cada persona gravite hacia los suyos; aunque hay caras desconocidas, puede adivinar fácilmente a qué clan pertenecen por las personas a las que se acercan. Deben ser un grupo extraño, porque las miradas y comentarios en voz baja de los nativos se manifiestan en cuanto ponen un pie Ravenrock y los siguen durante su trayecto hacia la iglesia. La militarización de Ravenrock es evidente no sólo por la tensión en el aire, sino que hay policías muggles dispersos en diferentes puntos del pueblo, Scavenger evita su mirada y espera que el carruaje sea suficiente cubierta para un grupo tan grande de personas. No puede evitar fijar su atención, mientras caminan, en los habitantes del pueblo; piensa en Avalon llena de vida, completamente opuesta a Ravenrock, que aún con el bosque y mar tan cerca parece un lugar vacío, ausente, un vestigio más de la guerra. Le gustaría pensar que siempre ha sido buena leyendo a las personas, que con todo lo que ha leído y estudiado acerca de los humanos, de su historia llena de sangre y esperanza, sabe cómo funcionan y lo que los mueve, pero no puede negar que desde su regreso es mucho más perceptiva. Le basta mirar a un puñado de personas en Ravenrock para saber que la emoción predominante es el miedo, pero ¿a qué? Está a punto de comentarlo cuando llegan a la iglesia. Matt toma la iniciativa, y Scavenger lo agradece, porque el mago es honesto de una manera que casi no se encuentra, y por supuesto, también tiene mucha más facilidad para hablar con la gente que ella misma. Minutos después, cuando el mago les está repitiendo su conversación con el predicador todo empieza a cobrar sentido. Antes de que alguien comente algo, se asegura de chocar su índice sobre su anillo salvaguarda contra oídos indiscretos, para que nadie que no fuera de la orden pueda escuchar lo que está a diciendo. Gracias a la Diosa, el encantamiento en el anillo es lo suficientemente discreto para ser activado sin dar señal alguna. — ¿Gente que desaparece? Si ya sospechan acerca de los magos nos tenemos que andar con mucho cuidado. No podemos darles razones para que duden de nosotros también. Está a punto de decir algo más cuando siente un tirón en su suéter. Al girarse se topa con un niño, no puede ser mayor de 15 años, los está mirando con curiosidad en sus ojos, menciona un tour y la historia del pueblo. Scavenger no puede evitar sentirse tentada por esa última parte. Investigar el pueblo antes de que caiga la noche se le hace lo más sentado, está segura que los demás están pensando en algo similar, pero no se puede imaginar a todo el grupo tomando un tour. — Personalmente, creo que escuchar un poco de la historia del pueblo será entretenido, — comenta, y señalando el folleto que el niño trae en las manos añade, — Resulta que soy una gran fan de Arturo y Excalibur, si alguien se quiere unir es bienvenido. Si no, ¿podremos vernos esta tarde en la Casa del Puerto? Siendo el pueblo tan pequeño, cuenta con dos hostales que según el predicador se encuentran casi vacíos desde que empezó la guerra, los policías están quedándose en el hotel central junto a la iglesia. La Casa del Puerto es un hostal pegado al mar que apenas y tiene clientes, ella piensa que es el lugar perfecto para que puedan tocar base, lejos de los oídos de los muggles o los oficiales. Con una mirada curiosa hacia el grupo, espera que los demás decidan su curso de acción.
  6. El sabor del mar en el viento le indica que ya está cerca de Ravenrock, o al menos cerca de la costa. Después de un par de horas caminando por el bosque, sus piernas empiezan a pedirle un descanso. Pudo haber volado o haberse aparecido en el punto de reunión, pero las instrucciones son precisas, sólo ha de usarse la magia en caso de ser estrictamente necesario, por eso ha optado por opción muggle más famosa: un autobús a la estación más cercana y, en vez de un taxi, una caminata. La caída del estatuto ha sido una crisis para ambos mundos, pero ante la llegada del Inquisidor es imprescindible que los muggles puedan entender la magia como lo que es, un fenómeno natural y no algo peligroso o algo que deben temer. Precisamente por eso, entiende, es que esta misión es tan importante. Aunque a simple vista puede parecer una exageración mandarlos a todos a investigar un pueblo sin habitantes mágicos, Ravenrock presenta una oportunidad magnífica para tantear la perspectiva muggle de todo el conflicto. El otro motivo por el cuál está emocionada por la misión es que le ofrece una oportunidad que rara vez se da, la de tocar base con los miembros de su bando. Después de estar ausente por un par de años, sabe que es ella quien tiene que ponerse al día, el poder conocer a las nuevas caras del bando es el primer paso en ese camino. Hace una pausa para revisar las instrucciones de llegada, le parece que en vez de dirigirse al pueblo directamente, van a reunirse en un punto cercano. Espera que alguien pueda darle más información acerca de Ravenrock ahí, ya que sus investigaciones no han descubierto nada especialmente interesante acerca del pueblo, salvo por el puerto y un par de ruinas no tiene otro tipo de atracción. Le alegra el haber tomado estudios muggles en Hogwart, porque de otro modo leer el mapa que compró en la estación de autobuses antes de partir de Londres le sería imposible, después de confirmar su ruta con el pergamino de la orden, resume su camino. No le toma más de 10 minutos llegar a su destino, después de eso. Escucha el ruido de animales no muy lejos de ella y cuando cruza la última capa de árboles se topa con un par de thestrals que ayudan a transportar un carrito lleno de provisiones. La gran piedra gris que es su punto de reunión se alza casi tan alta como ella desde el piso, y a su lado se encuentra tres rostros familiares. — ¡Ellie, Madeleine! ¡Qué gusto verlas! — no puede evitar soltar una sonrisa al ver a las Moody frente a ella, le da gusto ver que a pesar de la guerra ambas parecen estar a salvo, al menos tanto como se puede estar a salvo estos días. Hace una pequeña reverencia para saludarlas, y después se voltea hacia el hombre, — Matt, no sabía que te encontraría por estos rumbos, pero que bueno verte. — que el Ironwood sea parte de la orden no es sorprendente para ella, sino que le confirma que el chico es una persona confiable. Desde esa posición, se pueden distinguir las casas que conforman Ravenrock en la costa del mar, pero por la altura no sería tan fácil para alguien del pueblo el verlos a ellos. Scavenger aprovecha esta ventaja en altitud para poder examinar el poblado. — Me pregunto qué es tan importante acerca de Ravenrock, — comenta después de un par de segundos. —Espero que las provisiones sean suficientes para que la gente nos deje entrar al pueblo, he oído casos de pueblos en situaciones similares que tienen prohibido el acceso a magos o brujas. No se esfuerza en esconder la tristeza en su voz, ni el suspiro que acompaña sus palabras.
  7. El alivio de ver a Sagitas y las otras brujas a salvo le duró muy poco. Sabía que no tenía que explicarles qué era lo que estaba pasando, la conexión con Avalón era fuerte en ellas, y con todas juntas fluía con facilidad. Cuando Sagitas mencionó que había que proteger la entrada, entendió que las espinas y las maldiciones que habían descendido sobre ellas eran nada más que una distracción. La otra sacerdotisa parecía convencida de que algo más se acercaba, y conjuró a un hipogrifo para defender la pirámide. Scavenger apenas tuvo tiempo de sentir asombro ante del claro poder de su compañera, pero sí se permitió sentir esperanza, una convicción de que si trabajaban juntas saldrían victoriosas. Después de la sugerencia de la pelivioleta, tomó el pequeño fruto entre sus dedos, era del tamaño de un durazno pequeño. Sin perder tiempo se acercó a Lilian y lo puso a la altura de sus labios, dejando que la inercia hiciera su trabajo. Y así fue, Lilian partió los labios y masticó el fruto, aún con la mirada ausente. — Regresa con nosotras, Lily. Te necesitamos, — susurró en la oreja derecha de su prima con urgencia. Ya había hecho todo lo que podía, no podía pelear esta batalla por Lilian. Regresó su atención a la entrada cuando Sagitas estaba recitando una encantación, una que si mal no recordaba era también un regalo de Avalon, algo así había visto cuando estaba ojeando el libro con la historia de la isla. El hipogrifo estaba cumpliendo su misión, arremetiendo contra animales típicos de la isla, que con los ojos teñidos de rojo atacaban por doquier. Por su parte, Scavenger apuntó la varita a la entrada, expectante. Había escuchado las historias, por supuesto que sí, de la Sacerdotisa Oscura. La que le había dado la espalda a Avalon, la que ni siquiera la Diosa en su amor y paciencia infinitas podía tocar. La criatura que se dirigía hacia ellas apenas parecía humana, el simple hecho de mirarla le provocaba escalofríos. Se colocó frente a Lilian y Xell, protegiendo la espada. — Todas juntas, — repitió las palabras que Sagitas había mencionado antes, sabía que la bruja tenía un plan, y esperaba que eso le hiciera entender que ella estaba consciente de ello. Al igual que lo había hecho antes, empezó a sentir un fuego extenderse por sus brazos. — Estamos contigo.
  8. Supo que había tenido éxito con su último hechizo cuando un grito se escuchó apenas por encima del ruido de la arena. Un escalofrío recorrió su cuerpo, incluso la voz de la figura con la que peleaba pertenecía a Agnes. Intentó mirar hacia adelante, pero le era casi imposible distinguir formas. Parecía, sin embargo, que poco a poco la tormenta disminuía en intensidad, lo cual era un alivio, pero no le permitiría atacar directamente a la pelirroja por un rato más. Con su limitado campo de visión, Scavenger intentó enfocarse en lo que tenía cerca, rocas o raíces que pudiera usar a su favor. Tal cual era su suerte -porque estaba segura que de no haber estado mirando hacia sus propios pies para buscar algo útil no lo hubiera visto- un movimiento captó su vista, y sin tener mucha idea de lo que era, pensó “salvaguarda mágica” volviéndose intangible inmediatamente, dejando que la arena y el viento pasasen por ella como si no estuviese ahí. Su acción se vio justificada un par de segundos después, cuando la cabecilla de una serpiente salió de la arena dispuesta a morderla en el tobillo, pero topándose con nada más que aire. El efecto duró un par de segundos, lo suficiente para evitar el ataque. Y en cuanto pudo sentir la arena firme bajo sus pies de nuevo, no dudó en apuntar a la criatura con su varita, esta vez haciendo uso del orbis bestiarum para tomar control del animal. Un pequeño círculo plateado se dibujó en la cabeza de la serpiente, indicándole que su hechizo había sido exitoso, con un gesto de la varita, las instrucciones eran precisas; encontrar a Agnes y devolverle el ataque a ella. Apenas y tuvo tiempo de sentirse mal por el pobre animal, atrapado en un círculo de ataques entre las dos. Scavenger esperaba que una vez la tormenta de arena cediera un poco, ambas podrían empezar a usar ataques más directos, en vez de valerse de animales u otras cosas.
  9. El razonamiento de Richard no era del todo descabellado, la posibilidad de un espía era muy real, aunque no estaba segura de que mereciera actos tan drásticos como la destrucción tan violenta de un libro. Scavenger lo miró mientras terminaba de limpiar el piso y se deshacía de los restos del libro, mitad fascinada y mitad desconcertada. No es que fuera la persona más social, su círculo de conocidos parecía reducirse a cada día, pero el Moody era sin duda una de las personas más enigmáticas en él. Después de terminar con la limpieza, anunció que necesitaba un trago y se encaminó afuera de la trastienda. Ella se quedó mirando a la trastienda vacía por unos segundos antes de decidirse a seguirlo. Tenía bastante tiempo sin un trago decente, a lo mejor la conversación le daría un mejor contexto acerca de Richard -aunque si sus instintos eran correctos, el hombre disfrutaba la ambigüedad de su carácter. Salió de la trastienda y subió las escaleras que la llevaban al segundo piso. Ya arriba, Richard estaba sentado en una silla sirviendo una bebida en dos vasos. Scavenger se sentó en la silla frente a él y tomó el vaso más cercano. — Entonces, — comenzó. — Me imagino que no es la primera vez que alguien envía un espía a intentar robar información, ¿no? — se llevó el vaso a la nariz antes de darle un sorbo, más por costumbre que por otra cosa. El sabor dulce le indicó de inmediato que estaba tomando vino, y sintió el calor característico del alcohol viajar por su garganta cuando pasó el trago. — Oh, tenía bastante sin tomar un vino propio. Cuando estuve en Alemania y Rusia lo único que se tomaba era Vodka, bueno para mantener el calor, pero terrible para darle sabor a las cosas. No esperaba, ni quería, ningún tipo de explicación por parte de Richard. El silencio en el cuarto era, sorpresivamente, cómodo. Scavenger le dio otro sorbo a su vino y fijó la vista en la ventana más cercana, perdiéndose un poco en sus pensamientos y dándole tiempo a Richard para que pudiera relajarse de su encuentro con aquel libro. @
  10. No se sorprendió cuando Agnes (así la iba a llamar, por ahora) despareció, causando que sus flechas siguieran su camino hacia adelante, al menos dos llegando hasta la palmera que tenía en frente antes de que el resto cayera en la arena sin hacer ruido. Cuando la pelirroja reapareció frente a ella, Scavenger casi esperaba escuchar los mismos regaños de siempre: que sus ataques carecían de un objetivo, que si no aprendía a defenderse no iba a sobrevivir mucho tiempo en la ciudad. Si el ente frente a ella era en realidad Agnes, entonces debería recordar que hubo en tiempo en que ellas solían practicar hechizos juntas, fingiendo que eran mucho más poderosas de lo que eran en realidad. — Silencius. — el hechizo sale de su varita tan pronto Agnes recupera completamente su forma. La mirada en sus ojos igual de penetrante que siempre, Scavenger la nota apuntando la varita hacia su pie derecho y actúa sin pensarlo. El efecto fue inmediato y aunque la figura abrió la boca, ningún sonido pudo salir de sus labios. La voz de Khufu sonó clara por todo el campo de batalla, avisándoles acerca de una tormenta de arena que, aunque repentina, se acercaba hacia ellas a una gran velocidad. Ella sabía que su visión se vería seriamente afectada en un par de segundos, su único consuelo el hecho de que Agnes enfrentaría el mismo obstáculo. Sabiendo que sería la última oportunidad que tendría de hacer un daño real a su oponente antes de que ambas quedaran cubiertas de arena, apuntó la varita hacia a Agnes, al pañuelo con el que había cubierto su rostro cuando llegó y que ahora descansaba firme alrededor de su cuello. — Morphos, — la intención era que el pañuelo se transformase en una cobra del desierto negro, con la orden de morder directamente el cuello de la pelirroja, inyectando así su poderoso veneno e hiriendo a la bruja, a menos que se dedicase a curarse en vez de atacarla. Apenas y pudo ver el pañuelo empezar a cambiar antes de que una lluvia de arena cubriera el campo por completo, volviendo la figura frente a ella una mancha detrás de una densa nube de polvo. Scavenger se llevó el brazo izquierdo a la cara, protegiendo sus ojos de la arena. Aprovechó para dar un par de pasos a la izquierda, pegándose más a la palmera para evitar la peor parte del aire. No le quedaba más que esperar a que la tormenta siguiera su curso.
  11. » ¡Necesitamos ayuda! ¡Solas nos podremos! Por mas que le dolía admitirlo, Xell tenía razón. La fuerza de Avalon estaba en la unidad y con las sacerdotisas separadas, todas eran más débiles. Estaba a punto de decirle eso mismo a la rubia cuando sintió a Lily moverse de entre sus brazos. El fuego de Beltane había logrado sanar sus heridas, pero no parecía que a su prima le importara mucho, ya que inmediatamente reanudó su marcha hacia Excalibur. Escuchó como le pedía a Xell que le diera la espada, brazos extendidos hacia el arma y mirada atenta. — No creo que separarnos sea una buena idea, chicas, — dijo con un suspiro. — Todavía no hemos recuperado a Sagitas y a Luna. Si lo que este carmesí quiere es apoderarse de Excalibur, tiene más oportunidades de hacerlo si estamos por nuestra cuenta. Scavenger sabía que el lugar más seguro de toda la isla era la pirámide misma, y el hecho de que la corrupción las hubiese alcanzado hasta aquí era una señal clara de que toda la isla estaba comprometida. Iba a añadir que lo mejor sería esperar a Sagitas y a Luna antes de tomar alguna decisión cuando la voz de Lilian la sacó de sus pensamientos. La cara de su prima estaba contorsionada en una sonrisa amplia, una que ella nunca le había visto hacer antes, y con una voz dulce amenazó a Xell para que le diera la espada. Antes de que la rubia pudiera incluso responder, Lilian había empuñado la varita, que ahora apuntaba a Xell. — ¿Lily? — Era obvio que algo no andaba bien con su prima, no hizo ningún ademán de haberla escuchado. Tenía la mirada fija en la espada. Aprovechando la distracción, Scavenger se acercó a ella y la tomó por el brazo, para llamar su atención. Fue ahí cuando se percató del rojo en los labios de la bruja, en sus ojos sangrientos. Un escalofrío recorrió su cuerpo al ver así a un miembro de su familia y el shock la obligó a dar un paso hacia atrás. Estaba segura de que Xell, a quien Lilian había estado mirando fijamente, ya se habría dado cuenta de lo que estaba pasando, pero aún así lo confirmó en voz alta, —Hagas lo que hagas, Xell, no le des la espada. No es ella, el carmesí la ha tocado. La sonrisa en la cara de su prima fue transformándose poco a poco en una mueca de fastidio, y por un segundo, Scavenger pensó en lo terrible que se veía aquel gesto en el rostro amable de Lilian. Recordó la pantera y los demás animales que se toparon en su camino, como habían sido reducidos a seres ferales llenos de furia con el único objetivo de destruir. No podía dejar que eso le pasara a su prima. Evocando el gesto que la misma Xell había hecho antes en el bosque, Scavenger se concentró en la mujer frente a ella, y antes de que su prima pudiera reaccionar la tomó del brazo de nuevo. Diosa, pensó, no la abandones ahora. Al igual que cuando había convocado a esa flecha para defender a Excalibur, sintió una energía cálida expandirse desde su pecho, hacia sus brazos y finalmente hacia Lilian. Así que esto era una purificación espiritual. La conexión no debió de haber durado más de un par de segundos, pero era como si alguien estuviera tomando todo el calor de su cuerpo y dejándola helada, y al final una ola de desesperación y angustia le hizo soltar un gemido de dolor. Estaba consciente de que esas emociones no eran suyas, pero se sentían tan fuertes como si lo fueran. ¿Eso era lo que Lilian estaba sintiendo en esos momentos? Dejó caer la mano, más porque sentía las extremidades pesadas, como si acabara de correr un maratón, y un segundo después el rojo en los ojos de Lily empezó a desaparecer. —¿Lily? — preguntó por segunda vez, —¿Eres tú? Miró en dirección a Xell una vez más, mientras esperaba la reacción de su prima.
  12. Con las manos temblorosas, tomó el bezoar que Khufu había producido para ella y le dio una mordida, inmediatamente sintió el dolor punzante de la cabeza disminuirse. Lo había atribuido al sol y a la caminata, pero ahora se daba cuenta de que el ataque que sufrió a manos de la serpiente fue más letal de lo que había pensado. Unos minutos después, con el sol brillando alto en el cielo, se encontraban de pie en el centro de Abusir. Scavenger se desamarró la sudadera de la cintura y la echó a un lado con todas sus fuerzas, llevaba una playera de manga larga que también le cubría el cuello, su cabello recogido en una coleta y leggins. Caminó junto con su guía hasta la sombra de una palmera y lo vio hacer un gesto con la varita. Cuando una figura apareció de la sombra de la palmera frente a ella, no se sorprendió. Simplemente plantó los pies firmes en el piso y alistó la varita, mirando con atención hacia adelante. Las últimas palabras de Khufu rompieron el silencio en el ambiente, confirmándole que el extraño sería el objetivo por vencer, y recordándole que no había espacios en este lugar para debilidades. No fue hasta que estuvo cerca de ella que la figura se quitó el pañuelo que le cubría la cara y el corazón de Scavenger se detuvo por un par de segundos. El cabello pelirrojo, la piel blanca y pálida -aún en ese clima, incluso la sonrisa que tan seguido adornaba la cara de su mejor amiga, tan llena de vida, todo contrarrestaba con lo árido y vacío del desierto. No había visto a Agnes en tres años, desde la primera vez que viajó a Inglaterra, prometiéndole que volvería algún día. ¿Pero cómo era posible? Lógicamente, tenía que ser una ilusión. Una prueba, eso había dicho Khufu. — ¿Agnes? — preguntó al fin, casi un susurro, aunque en el silencio que las encubría las palabras sonaron claras y fuertes. Agnes sólo la miró, la sonrisa en su rostro tan genuina como siempre. Scavenger apuntó su varita hacia el rostro de su amiga, aún no del todo convencida de que fuera algo real, pero sabiendo que en caso de lo fuera, la pelirroja era lo suficientemente capaz para defenderse ella misma. Disparo de flechas, pensó. Una docena de flechas salieron disparadas hacia Agnes, cubriendo los dos metros que las separaban con rapidez. Scavenger sabía que no todas darían en la bruja, pero esperaba que al menos eso provocara una reacción en su ahora oponente, algo que se deshiciera de esa sonrisa que la seguía por todos lados. @Khufu
  13. — Oh. — dijo, apenada. — No sé por qué me imaginé que había otro desván. — Ridiculizar al sacerdote es lo último que deseaba, así que no hizo comentario alguno cuando la cara del hombre se enrojeció y evitó su mirada por un largo tiempo. Aprovechó para darle un trago a su té, esperando que el momento incómodo pasara. Agradeció mucho el momento en que ambos fueron distraídos por el sonido del pasar de las hojas en el libro. Escucho la explicación de Rory con atención, intentando encontrar una conexión entre todo lo que habían visto esa tarde. — Nazis… — dijo, pensativa. Sabía exactamente de quienes estaba hablando Rory, su boca se torció casi inmediatamente en una mueca de disgusto ante la sola mención de aquella corriente. Señaló una palabra en el libro, —eso significa inmortalidad, también es latín. Los nazis estaban obsesionados con alcanzar la inmortalidad, ¿no? Incluso hicieron terribles experimentos en su búsqueda. A Scavenger le gustaba mirar a la historia como una muestra de la resiliencia de la raza humana -mágica o muggle, pero la verdad es que sin importar que tan atrás uno mirase, siempre se encontraría con actos terribles que acompañaban los destellos de compasión y cooperación. En eso los magos y muggles eran exactamente iguales, aunque a estos últimos les gustara creer que no. ¿Era posible que aquel libro fuera eso, un experimento más fallido? ¿La esencia de alguien obligado a pasar la eternidad atrapado en un libro? Externó esas mismas dudas en voz alta, para poder obtener la opinión de Rory. —No me extrañaría que la orden de Gunnersbury estuviese involucrada con algo así. Ellos buscan poder. — añadió, poniendo todas las piezas del rompecabezas que tenían hasta entonces. Iba a sugerir visitar el lugar, pero su instinto le decía que aquello no iba a servirles de mucho. Cualquier evidencia que los nazis hubiesen dejado en el lugar seguro había sido eliminada en la purga que hubo en los años consecuentes a la guerra. —Si tan sólo pudiéramos hablar con el hombre en el libro. No sé que tan útil sería, pero podríamos hacernos pasar por miembros de la orden de Gunnesbury, engañarlo para que nos diga exactamente qué quiere. Era una idea un poco descabellada, y hasta cierto punto, peligrosa, pero no se le ocurría otra cosa. Miró al sacerdote, esperando a ver si se le ocurría una mejor idea. @@Rory Despard
  14. Siguiendo a su familia, caminó por los pasillos y escaleras del castillo rumbo a la biblioteca. Era un camino que conocía bien, pero igual se tomó su tiempo para poner atención a cada detalle. Al ver a Mel observando los cuadros, se acercó a ella. —Son maravillosos, ¿no? — le comentó con una sonrisa. —En todo el tiempo que estuve lejos, fue lo que más extrañé. La oportunidad de sentarme a tener una conversación con uno de ellos. Bueno, ya habrá tiempo. Espero. El resto de la familia se había detenido en la entrada de la biblioteca, Scavenger se giró a verlos y se acercó a ellos, intentando descifrar la causa de la aglomeración. En la biblioteca todo estaba en silencio, y por eso pudo distinguir las palabras de Matt cuando dijo que había alguien ahí adentro. Se puso de puntitas para intentar ver, ya que con los cuerpos de todos los Evans que tenía en frente no podía ver casi nada en la habitación, y fue por eso que escuchó las palabras de Mavado antes de poder ver hacia donde todos estaban mirando. Su corazón dio un vuelco de inmediato y tuvo que contener las ganas de empujar al resto de su familia para poder comprobar lo que lel elfo había dicho. Las noticias que le habían llegado respecto a su prima habían sido devastadoras, cuando las escuchó por primera vez, y en gran parte habían sido una de las razones por las cuales decidió mantenerse lejos de Inglaterra por tanto tiempo. La idea de un castillo sin Bel era simplemente insoportable. Que feliz coincidencia era, entonces, que la mujer estuviese de vuelta al mismo tiempo que Scavenger. —¿Bel? — dijo incrédula, y juzgando por la reacción de los demás presentes ellos estaban tan sorprendidos como ella. Al final no tuvo que empujar a nadie, pues los cuerpos se fueron moviendo hacia los lados, como si todos quisieran ver a la recién llegada mejor, asegurarse de que era real y no otra aparición como las que llenaban el jardín. Sintió un profundo alivio cuando al fin pudo posar ojos sobre ella, y se acercó a darle un abrazo sincero. Corto pero con mucha fuerza, porque estaba segura que los demás miembros de la familia también querrían saludar a Bel, y ella no tenía intención de acaparar la atención más de lo necesario. —¡Que gusto me da verte! — dijo después de haberla abrazado. Había tantas cosas que quería contarle. —¿Qué haces en la biblioteca? —añadió un par de segundos después, cuando su alegría se había asentado y las preguntas empezaron a surgir en su mente. ¿Por qué no había ido directamente con ellos? Si necesitaba algo, estaba segura que los demás le ayudarían. Decidió no hacer más preguntas, al menos no hasta que la propia Bel pudiese explicar qué era lo que la había traído de vuelta. @@Rory Despard @ @@Lillian Potter Evans @@Helen Evans @@Syrius McGonagall
  15. La velocidad a la que se reproducían las espinas era abrumadora. Xell y Lilian, ya alertas, las percibieron casi al mismo tiempo que ella. El interactuar con ellas parecía tener un efecto negativo en las sacerdotisas, al igual que las plantas y otras cosas vivas que tocaban: las marchitaba, borrando todo rastro de vida de ellas, maldiciéndolas. De reojo, pudo ver a Xell poniéndose de pie y curándose una herida provocada por las espinas, usando una magia similar a la que su prima había usado antes. La mención de Excalibur le heló la sangre, pues sus compañeras tenían razón; en el centro de la isla, el centro de la magia en ese lugar descansaba la espada mágica, ¿cómo no lo había visto antes? La maldición no tenía interés en Avalon, ni en las plantas o animales, ni siquiera en ellas, sino que quería llegar a Excalibur. Scavenger corrió hacia donde descansaba la reliquia, justo a tiempo para ver a Lilian caer al piso empujada por el guardián de esta. Una sensación terrible le llenó el cuerpo al ver a su prima caer en una zona llena de espinas, soltando un grito de dolor. Por su parte, la figura que la había lanzado al piso dio un par de pasos hacia el altar central, era obvio que su único objetivo era coger la espada. Scavenger quería correr hacia él, pero las espinas estratégicamente cubrían todo alrededor del altar, haciendo imposible el acercarse a Excalibur. Si tan sólo tuviese su escoba a la mano. La figura siguió su camino, y aunque sus facciones estaban oscurecidas por la misma maldición que rodeaba toda la isla, parecía que estaba sonriendo. Sintiendo la impotencia e ira hervir en su interior, Scavenger extendió la mano izquierda, como si con un acto tan simple pudiera detener el avance de esa cosa que deseaba poner sus manos impuras sobre la espada. La memoria del libro le llegó de manera repentina, y es que mientras le echaba un vistazo pudo ver menciones de nuevos conocimientos, de magia diseñada precisamente para purificar, para mantener el balance tan frágil de la tierra. Con la mano todavía extendida, intentó centrar sus pensamientos en aquella figura, rogándole a diosa que la ayudara a proteger su hogar. Esperaba que el estar en Avalon le ayudara a canalizar el poder de la Madre misma. Sintió un calor formarse en su plexo solar, llenándola y avanzando por su pecho y brazos hasta llegar a la misma mano que apuntaba a la criatura. La lanza de Assal era, según el libro que había leído, especialmente letal para los seres oscuros, por eso cuando la figura -a punto de tocar Excalibur- soltó un grito de dolor y se llevó las manos al pecho, Scavenger supo que había tenido éxito. Lentamente bajó la mano, al mismo tiempo que el ente caía al piso, sus manos aún aferrándose al pecho, al mismo lugar donde ella había sentido ese fuego en su interior. Recordó entonces a su prima, y se giró rápidamente para ayudarla. —¡Lilian, déjame ayudarte! — con mucho cuidado de no tocar ninguna espina, se agachó y puso el cuerpo de su prima lejos de las partes malditas. Imitando el gesto de Xell, puso su mano encima de las heridas de Lily, y probablemente era por la conexión que acaba de establecer con la diosa, pero instintivamente pudo conjurar el fuego de Beltane para ayudar a purificar los cortes que habían penetrado la piel de su prima. —Vamos chicas, — habló en voz alta. —¡Tenemos que llevar a Excalibur a un lugar seguro! Estoy segura que esas cosas —señaló a la figura en el piso, a lado del altar— van a seguir viniendo por ella. Esperaba que Sagitas y Luna llegasen pronto, porque si las cosas seguían su curso, iban a necesitar de toda la ayuda posible para proteger la reliquia.

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