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Artemis Macnair Malfoy

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Todo lo publicado por Artemis Macnair Malfoy

  1. En el otro mundo El Nik licántropo miró a SU humana cuando ella le habló. -Lo intentaré... por ti... -le susurró a Ariella. -Qué romántico... -se mofó el vampiro todo divertido, logrando que su homólogo le gruñera y le enseñase los dientes. ---- La Artemis alternativa sonrió a su prometido. -Déjate de dramas, ser irónica es parte de mí y adoras todo lo mío -le dijo sacándole la lengua juguetonamente-. No sé, depende de cómo se comporte. Improvisaremos. A nuestro sobrino probablemente lo tenga en estado de shock. Sin contar a los demás... --- Connor dejó de alimentarse y miró a su padre excesivamente serio. -El Mihail que tenemos no es el nuestro. Se intercambiaron. El nuestro murió en el otro mundo y este es un maldito impostor que no tuvo la decencia de informar lo que había ocurrido, eso tengo -contestó de mal humor-. Ricardo, celda. Marius, fuera -resumió y fue a ver a Edward antes de que su padre le hiciese más preguntas. --- Henry escuchó la voz de Cissy. Un susurro, detrás de él. Frunció el ceño. No quería hablar con ella. Estaba harto de que siempre hubiese alguien más. Intentó ignorarla... hasta que algo pasó. Sintió el dolor de su chiquilla y miró hacia ella. Luego hacia uno de los vampiros. Sus colmillos aparecieron y cargó contra el sire de Marius. --- La Artemis vampírica miró hacia la ventana. -Creo que estoy bien... ya me hubiera roto varios huesos de ser humana. ¿Qué es esto? -indicó el polvo negro, la ceniza-. Tenemos que llegar hasta Marius. --- El licántropo beta sintió algo y salió del grupo para explorar. Miró por la ventana. Una mujer parecía estar ahogándose. Más allá alguien cargaba contra otro. Magia, se dijo. Así que agarró un pesado espejo. Por fortuna, tenía mucho más fuerza que la de un humano corriente. Lo transportó y saltó por la ventana con él. Lo puso delante de la mujer, con la parte reflectante hacia los que estaban en el bosque. Si algo sabía de la magia era que era pura energía. Podía reflectarse.
  2. En el otro mundo Los dos Nik siguieron a las pelirrojas. Uno bastante divertido y el otro enfurruñado y queriendo sólo proteger a su humana. --- -No, lo digo en broma, ¿tú qué crees? -inquirió la Artemis alternativa a su prometido con un deje irónico en su voz. Cuando terminó de lanzar la ceniza, creando una barrera alrededor del castillo impenetrable para todos los que no fueran humanos, entró con Aidan. --- -No voy a llevarme mal con él, pero tampoco puedes obligarme a llevarme bien. No he visto lo buen hombre que es y, la verdad, es que tampoco me interesa descubrirlo -se separó de su madre, de Cissy, a quien no conocía salvo por un retrato y lo que le había contado su progenitor-. Lo que tenga que ser, será -respondió antes de irse a deambular por el castillo. Total, su madre estaba más interesada en contactar con el que se parecía a su padre que estar con él. Ya se había ido a buscarlo. --- <<Marius>> Artemis lo llamó, intentando contactar con él. -No lo siento cerca... -fue todo lo que pudo decir, preocupada. Se levantó intranquila y fue hacia la ventana. -Voy a buscarlo -les dijo a Hestia y a Aidan antes de saltar fuera. Cayó limpiamente, con las rodillas flexionadas y una mano apoyada en el suelo. Pero cuando fue a avanzar más, fue despedida hacia atrás. Aturdida, miró delante de sí después de caer con todo su cuerpo. Había algo negruzco, como un polvo. No podía pasar. --- Henry ignoró la llamada de Cissy y le cerró su mente, cabreado con ella. Estaba en el bosque, había salido del castillo antes de que Artemis alternativa pusiese la barrera. Pretendía cruzar la brecha y que se pudriesen todos allí. Estaba harto. Entonces vio a tres vampiros. Marius levantado unos centímetros del suelo. Alzó una ceja oscura y sacó una estaca de espino blanco antes de lanzarla en dirección a la vampiresa, con diana en su corazón. Si lograba alcanzarla, sólo él podría sacar esa estaca. Intercambio de rehenes. Para su suerte, tenía la ventaja de la sorpresa.
  3. En el otro mundo El Nik lobuno miró con mal humor a todos salvo a su Ariella. -Ellos no me dejan entrar, estos sanguijuelas -señaló a los guardias-. Me traje refuerzos -explicó con brevedad y mirando a todos como si fuesen una amenaza. Salvo su Ariella. -Tu lobo tiene malas pulgas -le comentó el Nik vampiro a la Ariella alternativa y apareció una galleta de perro en su mano, balanceándola delante de su alternativo más salvaje-. Una galletita.... -se burló, divertido. El otro Nik le gruñó-. Ya sé de uno al cual echar un polvo no lo relaja. ¿Qué? Es obvio que se la has tirado. Ese brillo especial, la callada por respuesta, la posesividad de macho por una hembra -y se volvió hacia la Ariella de su propio mundo-. Vamos a tener que ponernos las pilas, nos llevan ventaja -le soltó a la pelirroja que conocía. -Bueno, yo voy entrando -comentó el licántropo beta y sonrió a los guardias-. Bonitos trajes, chicos -los saludó con una sonrisa bailando en sus labios y entró en el castillo detrás de Edward. -Aidan.... se apellida Fitzroy... -le susurró Artemis a su prometido-. Sólo entra, no te preocupes -le sonrió y le dio un beso fugaz. Se concentró en toda su energía y alzó la mano hacia el cielo. De ella surgió la ceniza de savia, que se asentó formando un círculo alrededor del castillo. Nada sobrenatural podría pasarlo. --- Henry hijo cerró los intensos ojos azules cuando su madre le acarició el rostro. Nunca la había tenido y siempre le había hecho falta una madre. -No, no me lo dijo. Y no me importa, él no es mi padre aunque se parezca físicamente. No tengo ganas de comer, no ahora. ¿Tú estás bien? Pareces... desconcertada -contestó mirándola. No dijo nada de la charla. Realmente no sabía ni por dónde empezar a hablar con ella sobre lo que había pasado, sobre su desaparición, sobre la muerte de su padre, sobre el haberse sentido solo. --- La Artemis vampírica de pronto se incorporó en la cama. -Marius está en problemas... -susurró y miró a Hestia.
  4. En el otro mundo La Artemis alternativa miró a su hijastro por varias vidas pasadas y alzó una ceja rubia. -¿Quién te dijo? -preguntó con curiosidad-. Magia... lo que se dice magia... iba a rodear con ceniza de salvia, es un potente repelente para criaturas sobrenaturales, ninguna podría cruzar ni hacia dentro ni hacia fuera del castillo -explicó con cara de tener prisa para hacerlo-. ¿Qué amiga? ¿O es más que una amiga? -alzó y bajó las cejas con una sonrisa mirando a Edward-. Sï, yo al menos ya me voy -y nada más decirlo, desapareció de allí como si hubiese una ventisca suave, creando delicados copos de nieve a su alrededor. Apareció en la entrada del castillo. -Ariella, Ariella, Nik, Nik... par de guardias... -saludó-. ¿Podéis entrar? Necesito hacer algo alrededor del castillo para mantenerlo a salvo de intrusos -les pidió con una cándida sonrisa. --- Nada más rodearla con el brazo, la Artemis vampírica se durmió, sin escuchar nada de lo que le decía. (XD) --- Ennoia miró al otro vampiro con terror. Su Sire estaba allí para matarla, de eso estaba segura. Cuando se marchó, se convirtió en niebla, confundiéndose por ahí. --- Connor no habló y llegó al comedor. Llamó a un humano y clavó sus colmillos en él, bebiendo sorbos rápidos y de buena cantidad de sangre. Nadie podía adivinar qué pasaba por su mente. --- Henry hijo se dio la vuelta. Había estado mirando la televisión a ver qué echaban por ahí. -Hola, mamá -saludó y la abrazó cariñoso-. Si es a él a quien buscas... dijo que se iba a cazar un rato... -comentó, irguiéndose de hombros. --- El Nik vampiro sonrió divertido ante la mirada de la otra pelirroja. -Oh, venga, no la he mordido y no porque ella no quisiera. ¿Verdad, Ari? -preguntó divertido a la que más conocía y luego miró a la que estaba con su homólogo licántropo-. Tienes un brillo especial en los ojos ahora. ¿Puedo tirar adivinanzas de por qué? --- El licántropo le gruñó al Nik vampiro para que dejase en paz a SU hembra y después miró al guardia de mal humor. -Va a venir uno, no voy a entrar ahí solo, con tantos sanguijuelas. En ese momento el lobo beta apareció. Sus ojos azules intensos parpadearon un momento. -¿Vamos a jugar a quién es quién? -preguntó el recién llegado con bastante humor. -Fitzroy, cállate -le recriminó el Nik licántropo. -Ok, ok... quizá más tarde -comenzó a decir Fitzroy, pero ante una mirada de mal humor del alfa, ladeó la cabeza-. O nunca, quizá nunca. Estoy bien con el nunca.
  5. En el otro mundo La Artemis alternativa pasó a la habitación del motel y abrazó a Edward con mucho cariño. -Estás guapísimo -lo halagó con una sonrisa-. Oh, ha amenazado con encerrarme en una torre, pero ya lo conoces. Del dicho al hecho hay un trecho para él. El que anda admirando a otras es él -indicó a Aidan-. Mi alternativa está en el castillo, igual que la doppelganger de Joanna -explicó al Howard más joven-. Yo puedo conseguir una buena barrera para que no entren si son sobrenaturales, pero tengo que irme ya para hacerlo. ---- La Artemis vampírica suspiró. -¿Eres consciente que hablando así de tu esposa a Joanna le dan ganas de llorar por lo mal que lo has pasado y también de matarte a partes iguales? -bromeó al otro vampiro-. Psss... de nada sirve lamentarse ya del pasado. Lo pasado, se queda ahí. Hay que tirar para delante aunque lo que hayamos vivido nos persiga -dijo irguiéndose de hombros. Lo miró comer, divertida porque al final él dejase su terquedad y le hiciese caso. Le daba hambre también a ella. Maldita sed, nunca estaba saciada. -Marius no está enamorado de mí, eso lo dices porque estás celoso, confiésalo -le señaló para molestarlo-. Yo estoy ***ida. No sería buena pareja para nadie. Quiero decir... puedo dar cariño, ser leal, conversar... pero estoy tan rota que no puedo dar todo lo que otra persona sí podría -confesó y se acurrucó contra Aidan, del lado que no estaba alimentándose. --- -Lo sé... -susurró Ennoia respecto al sire de Marius, mirando a un punto indefinido del suelo-. Supongo que comprendes ahora la necesidad que tengo que irme de aquí cuanto antes... --- Connor se quedó quieto un momento. Después apartó su mano de la de Vyssedhra y anduvo hacia delante. Apartó a Mihail de Cissy y le lanzó un golpe en dirección a su cara, rápido, sorpresivo. Sin hablarle, siguió su camino hacia el comedor, serio. No miró hacia atrás, sin dar explicaciones. --- El Nik vampiro observó la indecisión de la humana y sonrió cuando finalmente avanzó hacia él. -Azazel, por supuesto -mencionó al padre de Caín. En ese momento llamaron a la puerta y fue a abrir. Tras escuchar al guardia, se volvió hacia Ariella y sonrió divertido-. Tu alternativa nos busca, ¿vamos? -invitó con la mano extendida hacia ella. --- El Nik licántropo aulló en el bosque, todavía lejos del castillo. Una vez en la puerta, gruñó y enseñó los dientes a los guardias, tirando de la pelirroja hacia él para protegerla. --- Un chico de apariencia adolescente se giró al escuchar el aullido del alfa. Sus ojos eran azules intensos. Aunque aún parecía joven, parecía que de mayor iba a tener duras facciones. Era muy alto y, aún pareciendo adolescente, se adivinaba un cuerpo sorprendentemente trabajado bajo la camisa azul. Sus ojos brillaron sobrenaturalmente, en un amarillo dorado de licántropo. Su Alfa lo llamaba. Corrió en su dirección, hacia el castillo infestado de vampiros.
  6. En el otro mundo La Artemis alternativa suspiró en los brazos de Aidan. -Creo que aún la echa de menos, todavía le duele -susurró a su prometido. Puso cara de no estar de acuerdo porque la dejase en el suelo. Se sentía tan bien en sus brazos... Si hubiera estado en otra situación le hubiera dicho que él siempre llamaba la atención. Que la mayoría de las mujeres se daban la vuelta para mirarlo. Probablemente también hubiera añadido que ella era sexy y hermosa, que atraía las miradas de ambos sexos. Pero prefirió callar porque estaba enojado con ella. Fue al motel sin separarse de él. -Gracias -le dijo en rumano a la mujer y subió a la habitación donde se alojaba Edward. Llamó a la puerta con los nudillos, tres veces-. ¿Edward? Soy Artemis... --- -¿Confusa en qué sentido? -preguntó la Artemis vampírica-. Ese cuento se lo dices a Joanna, no a mí. Que lo único que querías era meterte entre mis piernas -lo señaló acusatoriamente-. Pues no entiendo eso de hermosa... -murmuró, porque ella no entendía que la viesen bonita y tampoco tenía esa percepción en los demás, aunque a veces bromease con ello-. Vamos a contar mentiras, tralalá, vamos a contar mentiras, tralalá... -canturreó y después rodó los ojos-. Nunca tuviste tacto para tratar a una mujer -soltó-. Pierdes a la gente porque eres idi***. Decides y no decides, ese es tu problema. Va a ser mía pero luego no tienes las pelotas de hacerlo realidad. Tenías en bandeja de plata a dos mujeres, a Cissy y a Joanna, enamoradas de ti hasta la médula. Y Marius cree que soy Godiva y me debe algo. Ahora come, vas a morirte de inanición. ¿Voy a tener que pedírtelo llorando? --- Ennoia ladeó la cabeza mirando a Marius. -Sí y no. Todas sus reencarnaciones se han fusionado. Ninguna va por libre, ahora son una para todas y todas para una -esbozó una sonrisa de diversión al citar a los Tres Mosqueteros. Lo miró con desconfianza. -Hubo un tiempo en el que tu Sire no era tan capullo... -murmuró y suspiró-. Joanna es descendiente de Lady Godiva, la primera vida pasada de tu chiquilla. Ambas son descendientes directas de Lilith, así como también Godiva lo era. Todas poseen magia en su interior y todas han sufrido lo suyo. Corre el rumor de que Godiva quiso reencarnar para encontrarse con su amor, pero no está confirmado. De todas maneras, la mayoría de las reencarnaciones han sufrido por amor y también por malos tratos. Supongo que conocerás que Joanna era heredera del trono de Irlanda, su hermana Isabel no lo quería. Intrigas palaciegas... lo de siempre. Cuando yo me convertí, hubo que hacer equilibrio. Se creó un alma para hacer balanza con la que yo había perdido. Ese alma se introdujo en Godiva. Yo estaba bajo tierra en ese momento y cuando Godiva falleció, de nuevo hubo un desequilibrio. Mi madre hizo un hechizo para sacarme de mi prisión, una doppelganger con el alma de Godiva, Joanna. A fin de que el equilibrio no volviese a resquebrajarse, la ató a mí en vida y muerte. Si ella muere, puede volver a reencarnar. Si yo desaparezco, ella morirá para siempre -explicó. --- Connor frunció el ceño. No iba a zafarse de explicarle la cicatriz. Después escuchó con Vyssie y sus ojos verdes se abrieron de par en par. ¿Un impostor? ¿El otro Mihail había ocupado su lugar? ¿El que conocía había muerto? Sin poder evitarlo empezó a derramar lágrimas de sangre. --- Nik sonrió divertido. -Intenta llegar hasta el armario -retó a la pelirroja con una sonrisa que casi dejaba asomar sus colmillos, juguetón-. Hay un tercer antepasado que no has mencionado... -comentó de la nada. --- El Nik licántropo dejó ver sus irises rojos de hombre lobo alfa. -Puedo hacerme cargo de cada uno de ellos. Como te toquen un sólo pelo, les arranco la garganta con mis propios dientes -gruñó-. Sí, vamos, pero mantente cerca de mí. A mi lado, pegada.
  7. Unos días antes El animago sonrió divertido ante el bufido gatuno del elfo. Le pareció que todo se pegaba. -No sería tan divertido ni tan barato. ¿Tu ama no es capaz de defender su negocio? -preguntó con todo el descaro del mundo-. ¿Vas a obligarme a dejarlas? -inquirió, alzando una ceja al mirar al elfo, quien evidentemente se moría de ganas de atacarlo-. Un ladrón animago, supongo -respondió a la pregunta, ladeando una sonrisa-. ¿O preguntabas otra cosa? -agregó divertido. Con un dedo de la mano dibujó en el aire una letra del abecedario chino, fluidamente. Alrededor de su cuerpo se levantó una muralla mágica, protegiéndolo de ataques mágicos. No se lo iba a poner tan fácil a la criatura verdosa.
  8. Unos días antes Los labios del animago torcieron una suave sonrisa. Ya había visto al elfo acechando, no le supuso una sorpresa. Pero sí se había preguntado cuándo iba a hablarle. O a increparlo. -Robarlas, ¿no es evidente? Su pregunta fue formulada con voz tranquila, susurrante, casi ronroneante. Sus gatunos irises se fijaron en la criatura de ojos saltones y orejas puntiagudas que al parecer no estaba nada contento con su presencia. No podía culparlo. Pero se le hacía divertido. Su rostro se encontraba calmo, relajado. Agarró los frascos con las pociones y esbozó una sonrisa. -Si te no importa, me llevo estos. Y si te importa... bueno, qué se le va a hacer... -soltó con todo el descaro. Off: Aaron, Darla, bienvenidos^^ os damos refugio para que no haya más heridos
  9. Me desaparezco un tiempo y... ¡¡¡Cissy es de nuevo la coneja de la familia!!! Yeah, esto se merece un brindis -saca whisky, vodka y tequila-. Bienvenido a la familia, Noah, soy prima de Cissy en el foro. Joa, llegaste rápido, cuando Cissy está por aquí se queda con todos los hijos Ok, es broma -huye del látigo de Cissy- XD Nu tengo tuenti, pero tengo skype, puedo agregarte por ahí^^ Wow, Viry... tanto tiempo. Bienvenida de nuevo, pásalo bien por la familia, ya sabes que estamos todos un tanto locos
  10. En el otro mundo La Artemis humana lo sintió duro, tenso. Más lágrimas bañaron sus mejillas, doliéndole la falta de reacción en él. Se dejó mansamente quitar una de ellas. Sus ojos verdosos lo miraron, con dolor y tristeza. No supo si sentirse celosa del resto de sus reencarnaciones. ¿Había amado a todas ellas? En cierto modo era romántico... -Lo... lo siento... -murmuró. Lo último que quería era que él se fuese a arrepentir de estar con ella. Asintió muy suave ante la pregunta, sintiendo que la estaba regañando. Cerró los ojos ante los besos y ahogó un suspiro-. ¿Lo harías? -preguntó con esperanza sobre encerrarla con él en una torre y se acomodó en los brazos de él para no caerse. Sintió el viento jugar con sus cabellos y azotar un poco la fina piel de su cara. -¿A dónde vamos? --- -Siento mucho lo de Connor. Joanna no lo sabía tampoco, ojalá las cosas hubieran sido diferentes -puso una mano muy suave al tacto con delicadeza sobre una de Aidan-. Yo tampoco me arrepiento de haber matado a unos cuantos -se irguió de hombros, despreocupadamente. Sus ojos avellana se clavaron en los aguamarina del Ventrue-. ¿Confundido? -repitió y ladeó la cabeza buscando de nuevo la mirada de él-. Vamos, ya te gustaba cuando era humana -le bromeó-. No soy Joanna. Bueno, en cierto modo... quizá algo... por el alma... pero somos distintas. Probablemente también fuésemos diferentes como vampiresas. Yo me siento ahora rara. Hay cosas que mi nueva naturaleza aprueba y me empuña a experimentarlas. Pero son cosas que desde humana he rechazado... y ahora me siento dividida -confesó, frunciendo un poco el ceño-. No sé cómo va el asunto de Sire y chiquillo. Cissy parecía celarte también... quizá sea algo de la relación. Pero ya le dije que no te molestase. Suficiente mal estás ya. Y ahora... ¿qué tengo que hacer para que te alimentes? --- -Probablemente mi madre intercedería. Ella quiere también a Caín como si fuese hijo suyo -contestó Ennoia, sabiendo que Lilith nunca atacaría a Caín-. El amor de los hombres... tan poco entendible... -comentó, rodando los ojos-. Yo quería convertir a Joanna, que fuese una Gangrel, una de mis hijas. Pero los Ventrue metieron sus narices para nada -rodó de nuevo los ojos-. Sé perfectamente de cada una de sus reencarnaciones. Estuvimos cerca de transformar a varias de ellas. Y sí, me hago una idea de por qué su alma sigue rondando por ahí. O mejor dicho, por qué seguía -anotó, porque él había transformado a la de su mundo. --- -No hay nadie como los Macnair, ¿verdad, Vyssedhra? -preguntó Connor, esbozando una sonrisa de diversión, de lado. Al mirarla, siguió lo que miraba ella y alzó una ceja castaña-. ¿Y esa cicatriz? -inquirió a Mihail. Hizo un gesto de que fuera y miró a Vyssedhra. -Bien, permiso concedido -comentó y alzó una mano para invitar a que se la tomase-. ¿Vienes conmigo? Supongo que estarás hambrienta. --- Henry habló un rato con el hijo de su otro yo, sobre los recuerdos de su padre que había visto al tocar la pared. También sobre Ricardo. El chico aún parecía estar en shock. Sintió que Cissy tardaba en volver, así que salió a buscarla. Lo que vio, cuando la encontró, no le gustó nada. Con Mihail. Sabía que en su mundo, ambos habían sido amantes. Frunció el ceño de pésimo humor y celoso. Se dio media vuelta y volvió a la habitación, dando un portazo.
  11. En el otro mundo La Artemis humana lo miró sorprendida porque la hiciese girar. Él era más rápido y tenía más fuerza que ella, así que se sintió como una muñeca de trapo. Tragó saliva ante lo del anillo. Sí, era cierto, pero tenía miedo de que Aidan se echara para atrás y prefiriese a la Gangrel. El nombre de Edward la calmó un poco. Lo quería muchísimo desde su vida pasada como Joanna. Sus palabras le pegaron duro. A él no le importaba quién la convirtiese y ahí la dejaba sola. Le entró miedo, rabia, impotencia. Sus ojos se llenaron de lágrimas saladas. Corrió intentando alcanzarlo, hasta la salida del castillo. Cuando vio su espalda, se lanzó a abrazarlo por detrás, llorando en silencio. -Espera... lo siento... -murmuró pegándose a él para intentar que el vampiro no se zafase, aunque sabía que si él quería, tenía la fuerza y la destreza para soltarse de ella. --- La Artemis vampírica suspiró. -¿Piensas en la Hermandad?... ¿Y en Connor? -preguntó mirando al Ventrue-. Aquí es diferente, en nuestro mundo, Ambrose se había vuelto un tirano. Todos los dictadores acaban cayendo, no tiene por qué inquietarte eso ni sentirte culpable por esa parte... aunque los medios quizá fueron un poco exagerados. Ya hablé con Marius, no volverá a molestarte. Creo que está un poco posesivo conmigo, quizá sean cosas de sires, no sé -se encogió de hombros. Parpadeó y lo miró-. ¿Qué te hago sentir? -inquirió con curiosidad. --- Una ceja rubia de Ennoia se alzó al ver que el otro vampiro levantaba la mano como si estuviera en una clase y pidiera turno para hablar. -Mi aburrida vida cotidiana al menos es segura. ¿Sabes lo que me haría Caín de encontrarme? No soy suicida, gracias a eso he sobrevivido -marcó, con cero ganas de volver a ver a Caín o a cualquiera de sus esbirros-. Sí, pero no voy a ir hacia una muerte segura por averiguarlo. Así que si sabes cómo salir de aquí, te agradecería que me lo dijeras para irme y desaparecer mi rastro -contestó, cruzándose de brazos como medida defensiva-. ¿Qué te pasa con ese parecido? -preguntó, viendo algo raro ahí. --- -Mihail, te presento a Vyssedhra Macnair -presentó Connor-. Viene del otro lado. Su yo de aquí tiene una justa pendiente con Ricardo y ella se ve en el deber de cumplirla. ¿Podría quedarse en la tortura tras el juicio e incluso participar? -preguntó a Mihail. Miró sorprendido a Cissy cuando fue a abrazar al de ojos azules. La vio irse y miró de nuevo a Mihail-. Del otro lado también... no sé la historia. --- Nik la vio comer. -No está adulterado -le dijo con aire divertido-. Define normal. De humano tenía magia y mi tía me enseñó a sacarle rendimiento, me convertí en un warlock. Tengo un lugar en el Inframundo también. No te preocupes, la comida no es de allí -explicó a grandes rasgos. Ladeó la mirada para ver cómo se acomodaba el vestido. -¿Preocupada por esto? -preguntó con una sonrisa de diversión, balanceando en uno de sus dedos el cullot negro. --- El Nik licántropo gruñó de mal humor. -No voy a dejarte sola con sanguijuelas. Vamos -le dijo, aunque el beso en los labios lo había apaciguado un poco.
  12. En el otro mundo La Artemis alternativa alzó pronunciadamente una ceja. -Todo lo que quieras, pero eres un Ventrue y tenéis una clara obsesión barra debilidad por los Gangrel. Encima con Mi físico... de antes... -puntualizó-. ¿Como que problemas? ¿Qué problemas te di? Si hasta te di un hijo -frunció el ceño cabreada-. Claro, cómo no, úsame a tu antojo -empezó a caminar delante de él sin mirarlo-. Voy a buscarme un vampiro lindo que me convierta -soltó únicamente para molestarlo, mientras andaba. --- La Artemis vampírica suspiró frustrada por no tener la reacción de Aidan que quería. -¿Qué te aqueja? -le preguntó una vez él le habló, sintiéndolo distante-. Porque en el fondo somos un poquitín masocas -contestó a su pregunta. Por un momento se le pasó la idea de invitarlo a beber de ella. Pero luego se dijo que Marius se enojaría con ella si lo hacía. -¿En qué andas pensando? -quiso saber con curiosidad. --- Ennoia lo siguió a distancia prudencial y entró en la habitación con reservas y muy tensa. Esperaba cualquier tipo de ataque. Se quedó de pie, mirando cómo él se sentaba. -Muy típico de él... -comentó sobre el sire de Marius-. Me caí por la brecha, no vine por propia voluntad. Aunque claro, hay sospechosos habituales. El grupito de limpiadores y cuidadores del orden y equilibrio en el universo, esos pueden caminar entre planos. Mi madre y Hermes también lo hacen. La lista es corta y les gusta influir y meter mano en asuntos ajenos. Joanna era mi doppelgänger. No es algo inusual, ¿sabes? Todos tenemos dobles. De hecho, hay quien dice que cada uno tiene siete dobles en el mundo. ¿Nunca has ido a un lugar y te han preguntado si no eres fulanito porque conocieron a uno de tus dobles? Por otra parte, Joanna es familiar mío, tiene sentido tener un doppelgänger dentro de la familia, porque el genotipo da el fenotipo. Así como Ariella Macnair es de Godiva, ya que también son familia. O Artemis lo es de Larita Macnair. O Bree Vallparadise lo era de tu madre -terminó de explicar, dando ejemplos-. Ahora me gustaría irme, saber por dónde puedo volver a mi mundo. --- Connor ladeó la cabeza. -Pero imagino que ganas no te faltan de torturar a Ricardo. Yo puedo estar contigo en todo momento -se ofreció y asintió-. Por aquí, por favor -y le hizo gesto de abrirle camino para que ella empezase a andar hacia donde estaba Mihail. --- Henry negó con la cabeza. -No me molesta, puedes ir. Pero no mates a ningún humano -le respondió. Él no tenía ganas de comer e imaginó que ella quería un poco de espacio, así que se contuvo de ser su lapa personal. Quizá podría intentar conocer al hijo de su otro yo mientras tanto. --- Nik la miró muy divertido al ver sus mejillas y soltó una carcajada al escucharla. Miró hacia la mesilla de noche y de repente apareció un plato con un apetitoso sandwich de pollo, acompañado de un vaso de fría cerveza rubia y patatas fritas. -Es tu decisión, comer aquí o ir en busca de comida fuera -soltó el vampiro con aire divertido, como si fuese el mismo diablo tentando. --- El Nik licántropo puso cara de muy mal humor. Tuvo que hacer verdaderos esfuerzos porque el lobo de su interior no asomase. Por suerte ella estaba afanada buscando su ropa. De verlo... ¿qué pensaría ella? Probablemente lo viese como una bestia, un monstruo. Una vez lo tuvo bajo control, buscó su propia ropa y se vistió rápido. -Voy contigo, no voy a dejarte sola en un nido de chupasangres -declaró muy serio y nada contento con la idea.
  13. En el otro mundo La Artemis humana se detuvo y miró a su prometido. Hizo como si se lo pensase un momento. -Ok... tregua... pero como te vea babear por la doble de Joanna y por mi doble... como te vea siquiera suspirar por ellas o carita de "ojalá volviese al pasado", te corto lo que escondes en los pantalones. Estás avisado -le advirtió celosa. --- La Artemis vampírica se apartó del mulato después de haber bebido lo suficiente como para que él no se sintiese débil. Se alejó de él y se acercó a la asiática que Aidan había rechazado. Bailó con ella un poco, con movimientos sinuosos y muy suaves, delante de Aidan. Besó su muñeca y empezó a beber de ella sin dejar de bailar muy despacio. La soltó antes de que no pudiese sostenerse por sí sola. Con pasos felinos, caminó hacia Aidan y se sentó a su lado en el sofá. Extendió una mano para pasarla por el torso del Ventrue, por encima de la ropa, muy lento. Parecía que cada movimiento estaba medido para torturarlo. -¿Por qué no te alimentas? -le susurró al oído, rozando sus carnosos labios en el lóbulo de la oreja del otro vampiro. --- -Bueno... -murmuró Ennoia, haciendo gesto de "tú primero". No se fiaba de él. Pensó que era probable que la llevase a un lugar apartado para darle la muerte verdadera. Incluso pensó que su Sire estaría cerca esperando a que su chiquillo la llevase ante él. Pero no les iba a resultar fácil deshacerse de ella, iba a luchar con uñas y dientes si hacía falta. --- Connor sonrió y le dio una palmada a la puerta de la mazmorra. -Es una cárcel sólida, especial para vampiros por dentro. No podrá escaparse. Iba a hablar con Mihail y sugerirle que estés presente en la tortura. Incluso que participes, si quieres. ¿Te gustaría acompañarme? -la invitó, mostrando una suave pero muy sexy sonrisa. --- Henry la miró un largo momento. No sabía cómo tomarse las palabras de su chiquilla, ella no lo miraba como había mirado a su otro yo. -Está bien... -cedió un poco y de momento-. ¿Ahora quieres salir? --- Nik esperó divertido mientras ella pensaba, preparado para cualquier cosa que a la pelirroja se le ocurriese. Parpadeó incrédulo cuando metió las manos bajo el vestido y sintió la prenda darle en la cara. La cogió con una mano y empezó a partirse de risa. Nunca, ni en sus sueños, hubiera imaginado que la Macnair hiciera aquello. Y él que creía que ella era buena y formal... -Espera que piense... me parece que no -contestó a la pregunta de Ariella y con rapidez se acercó a ella y la besó en los labios, divertido-. Ahora es cuanto tienes que besarme a mí -le dijo con toda la jeta. --- El licántropo acarició los cabellos de fuego de la humana y se estremeció con el beso en los abdominales. Tuvo que recurrir a todo su autocontrol. -No te obligaré a nada que no quieras. A mí también me gusta estar aquí contigo -susurró mientras seguía hundiendo los dedos en los sedosos cabellos-. Supongo que ahora no querrás irte... -comentó, porque ella había querido ir donde los vampiros.
  14. En el otro mundo La Artemis alternativa rodó los ojos, todavía celosa. -Pero cariño, ¿no prefieres quedarte con la doppelganger de tu Joanna? -le dijo en el mismo tono a su prometido-. Por mí, puedes ir a hablar con Mihail ahora mismo -se dio media vuelta y empezó a caminar, buscando a Vyssedhra. --- La Artemis vampírica sacudió su mano con cara de "ufff, vaya mala pata". -Mi más sentido pésame, Aidan -le dijo al alternativo al ver el carácter de su celoso otro yo-. Graciaaaaaaaas -nada más terminar la palabra, dicha cantarinamente, ya estaba poniendo un pie en el primer escalón-. Pues venga, date prisa, que tengo hambre. ¿No querrás que vuelva a beber de ti, no? -respondió al Aidan de su mundo cuando dijo que iba con ella y no se le pasó el gesto de su Sire-. No necesito carabina, no voy a una cita. Por cierto, hoy duermo con Hestia -y dicho eso, subió a velocidad vampírica hasta el comedor. Una vez allí, miró al abrir la puerta qué había dentro. Su cola de caballo dejó de danzar al detenerse. Se pasó las manos por el vestido rojo, alisándolo. Sus carnosos labios esbozaron una sonrisa juguetona y depredadora. -Hola, ¿quién quiere servir de comida hoy? -preguntó divertida a los humanos que había allí. Se acercó a ellos, uno a uno fue aspirando sus aromas, hasta que se decidió por un mulato. Lo hizo sentarse en un sillón y ella se sentó sobre él, a horcajadas. Lamió con la punta de la lengua su piel achocolatada. Sabía igual que olía. Sus colmillos aparecieron y los hundió en su cuello para beber de él. --- Riley soltó una delicada carcajada irónica. -Annie hará lo que le diga Caín. Si me encuentra, sé perfectamente mis opciones -replicó a Marius. Después se puso seria y sintió un nudo en el estómago-. Yo no hice tal cosa. Quería mucho al hijo de Caín, por él volví a Enoch. Nunca le hubiera hecho nada -contestó con aplomo-. Bien, si eso es lo que quieres, hablemos. He caído aquí porque la brecha se abrió y me engulló, no tiene más explicación. ¿Quieres hablar de lo que pasó a los hijos de Caín? Los licántropos aparecieron, empezó una guerra cuando ellos atacaron. Yo estaba bien hasta entonces, aunque Caín no me amase. Pero su hijo me trataba bien, nos iba bien juntos. Pedí ayuda a mi madre y ella apareció. Pero mi hermano es un necio, así que tuvimos que armar una treta para solventar el problema con los licántropos y amansarlo a él. Dio resultado, la guerra tuvo su fin y Caín parecía tranquilo. Entonces miró en mi interior y se enteró del truco y se enojó conmigo. Dijo que era madre de bestias, que lo había traicionado, me maldijo y me echó de Enoch. Desde entonces me persigue para darme caza. ¿Si tengo remordimientos? Sí, el haber sido madre de licántropos. No me arrepiento de engañarlo para que terminase la guerra. El precio que he pagado ha sido alto y creía que podría tener por fin un hogar hasta que la brecha me trajo aquí y ahora todo el mundo sabe que estoy viva. La caza volverá a comenzar y yo tendré que seguir huyendo. ¿Y por qué? Porque a Caín le revienta las pelotas que alguien sea más astuto que él. Porque es un necio que no sabe ver más allá de sus propias narices. Porque le da más importancia a caer en una trampa para ser amansado que el fin de una guerra. Porque no es capaz de admitir que le gustó yacer conmigo y prefiere culparme para que su amor no lo mande a la mier**. Porque, por desgracia, tiene sangre de Eva y eso es una mier** de genética. Lo dijo todo seguido y a ese punto no parecía darse cuenta de que gruesas lágrimas de sangre rodaban por sus pálidas mejillas. -Yo hubiera hecho todo por Caín, TODO -marcó-. Y hubiera dado todo para que me permitiese quedarme en Enoch, aún con sus desplantes. A lo que no estoy dispuesta es a que me cacen. Ni ahora ni nunca. Estoy harta de Yhavé, de Adán y de Caín y todos aquellos que se unen a atraparme. ¡Que me dejen de una maldita vez en paz! -exclamó al final, casi en un tono desesperado. --- Connor alcanzó a Vyssedhra cerca de las mazmorras. -¿Qué se supone que vas a hacer? -inquirió el vampiro, deteniéndola. --- Henry frunció el ceño, con fuertes emociones contenidas, cuando ella lo abrazó. La rodeó con uno de los poderosos brazos y la mano libre la puso detrás de la cabeza femenina. -Tengo sus recuerdos... vi todo cuando toqué la pared. Vi cómo eras con él. Estabas feliz. Nunca te había visto así... ni siquiera con Charles. Sé cómo era, cómo se comportaba, lo que llegó a ser... Yo nunca seré cómo él... Nunca me amarás como a él... -susurró y cerró los ojos estrechándola más contra sí-. No quiero dejarte... sólo quiero... quiero que me mires como lo mirabas a él... pero sé que nunca lo harás. Con él también disfrutabas, perdías la noción del tiempo. Lo noté en sus recuerdos. No puedo competir con ello. No quiero que un día te levantes y te des cuenta de que me prefieres lejos y te arrepientas de estar conmigo. Prefiero darte lo que quieres y que seas feliz... aunque nunca sea conmigo... -murmuró, con su corazón vampírico a punto de hacerse trizas. --- Nik se movió deprisa y le cortó el paso, poniéndose entre la puerta y ella. Movió el dedo en negación, divertido. -Gané -anunció con diversión-. Si quieres pasar, tendrás que dar algo a cambio -agregó con una sonrisa de lado. Seguro que eso la molestaba más, pensó-. ¿De qué huyes? ¿De qué tienes miedo? ¿De mí? ... ¿o de ti? -le preguntó muy divertido. --- El licántropo acarició los cabellos pelirrojos con suavidad, en silencio. Hasta que ella habló. -No tienes por qué... -susurró a Ariella-. Perdón, los licántropos somos bastante impulsivos... no debí decir nadar de ser mi hembra ni de cachorros... No quería asustarte -agregó. ¿Cómo decirle que para él no había sido un acto puramente físico? ¿Que se había unido a ella de un modo casi ritual para que fuese su hembra? No quería que huyera de él. Había estado enamorado de ella desde la primera vez que la vio. Poder compartir aquel momento, aunque fuese en aquel casón, sobre la alfombra, delante de una chimenea, había sido especial para él.
  15. En el otro mundo La Artemis alternativa aún tenía una expresión de no estar nada contenta con que hubiera una doble de su vida pasada por aún. Temía que Aidan la prefiriese a ella. Los celos la decían que estaba muy interesado en saber de ella y eso no le gustaba ni un pelo. -Como sea, me voy. ¿Dónde está Vyssedhra? -inquirió al girarse y no verla. --- La Artemis vampírica se rió divertida. -Ay, no sé, yo que la veía tan dulce a tu prometida y veo que tiene un carácter de mil demonios, se me hace divertido -se giró un momento hacia el Aidan de su mundo-. ¿A que se parece en algo a mí? -preguntó jocosa y le dio un toque con el codo para que le prestase atención, no quería que estuviese torturándose por lo de Connor-. Ok, diré quién es, pero quiero comer. ¿Dónde está la comida en este lugar? -inquirió con carita de estar hambrienta-. Es Ennoia, ahora quiero comer -exigió en pago a la información y miró a Marius y a Hestia que habían aparecido allí. --- Los ojos de Connor mirando al vampiro que no era doble de su padre. Se sentía observado y eso le incomodaba un poco. -Mmm... quizá deba ir a buscarla... -murmuró sobre Vyssedhra y se fue a localizarla. --- Riley ignoró la sonrisa de sarcasmo del Aidan alternativo. Sus colmillos aparecieron de nuevo, amenazantes, hacia Marius. -Dile a tu sire que me deje en paz -replicó. Ella había estado de lo más tranquila en su propio programa de protección de testigos. Había estado en su casa, viendo una película tranquilamente cuando la brecha la engulló. Ahora sabían que seguía viva, en el lugar exacto. La perseguirían de nuevo, lo sabía. Más cuando la Macnair había desvelado su identidad. Su únicos errores habían sido ser muy impulsiva y amar a Caín. Todo había ido bien hasta que un grupo de vampiros decidió deshacerse de ella y ponerlo en su contra. A partir de ahí había comenzado la pesadilla. Su madre había intercedido y Caín había accedido de nuevo a la paz. Aunque él amaba a otra mujer, la había aceptado de amante. Solían discutir bastante, él tan diplomático como un Ventrue y ella tan impulsiva y diciendo todas las letras como la Gangrel que era. Aquello no había durado mucho. Al final fue perseguida de nuevo. Cuando era pequeño, lo había sido por Yhavé y por Adán. Había zafado de una muerte segura gracias a que su madre la llevó con los lobos. Escapó, huyó intentando que no le diesen caza. Pero lograron hacerlo y la enterraron viva durante mucho tiempo. Hasta que finalmente logró salir y se escondió para que nadie la encontrase... después de ayudar a liberar a Caín y asegurarse de que no la viese. Más tarde supo que tenía una doppelganger y mandó a varios Gangrel para que intentasen convertirla. Pero los Ventrue andaban que sí, que no, que nosotros la convertimos, que no lo vamos a hacer... y al final para nada. Todos llegaron tarde. --- Henry la giró hacia sí y sostuvo su cara para mirarla directamente a los ojos. -Por ti, iría al infierno y me quedaría allí para pasar las peores torturas. Tú lo amas a él, no a mí. Yo sólo soy una sombra que te recuerda lo que él fue -y después de decirlo, miró hacia la puerta-. Puedes ir a ver qué pasa. --- El Nik vampírico se largó a reír. Le dio un suave toque con un dedo al sofá, con aire divertido. -¿Ahora necesitas escudo en mi presencia? -le preguntó jocoso-. Si no fuera así, moriría de aburrimiento. Sólo jugaba, ¿sabes? Eres muy predecible, es gracioso saber que me vas a mandar a la mier** si te digo algo como lo anterior -le dijo mirándola muy divertido al respecto-. Estás muy hermosa sonrojada. Serías una linda vampiresa, pero de humana ganas por los sonrojos cada vez que te molesto -acotó divertido-. ¿Vas a intentar salir de la habitación? ¿Quieres comprobar quién es más rápido? -la picó con algo de malicia. --- El Nik licántropo estaba atento a sus expresiones cuando ella abrió mucho los ojos. Le alivió saber que estaba bien... pero ella decididamente sentía repulsión hacia lo que era. No le armó ninguna escena, porque no creía que fuese un buen momento, justo después de su primera vez. Así que simplemente la abrazó y la tapó con una manta para que no tuviese frío. Se prometió así mismo que no la dejaría embarazada para que ella no sufriese por la licantropía.
  16. En el otro mundo Connor asintió. -Habla con ellos. Mientras tanto, la tendré conmigo -contestó a su padre antes que su clon apareciese y no tuviese nada de cuidado con su voz-. La encontré mientras estaba intentando dar caza a Ricardo. No es de este mundo, así que es del tuyo. Y resulta que es una vampiresa, pero no sabemos quién es su sire -fue en ayuda de su padre para explicar. -No lo sabes -respondió Riley al Aidan alternativo antes de girarse y ver doble y a una Artemis vampírica. --- Artemis siguió a Aidan hasta que se encontró con un trío peculiar y rodó los ojos. -No es Joanna y su verdadero nombre no es Riley -informó la irlandesa y miró a la rubia-. ¿Qué haces tú aquí? ¿No se suponía que estabas bajo tierra... otra vez? -inquiró con molestia a la otra vampiresa. --- Henry se pasó una mano por el pelo y luego tomó las manos de Cissy. -Yo te he hecho daño, conmigo estás enojada. ¿Y si pudieras ser feliz? ¿Aunque sea con él? -después la abrazó por detrás y le dio un beso junto a la oreja-. No te estoy haciendo elegir, Cissy. Iré a por él, te lo traeré, aunque eso signifique matarme después -susurró. --- Nik se encogió de hombros. -Tengo buen ojo para la talla... y te he visto desnuda -agregó al final, jugando un poco con ella. Fue a la chimenea y atizó un poco más el fuego para que calentase más el lugar y no se resfriase. Cuando se irguió y fue a mirarla, ella estaba desnuda de espaldas a él. Sintió que comenzaba a tener un buen problema en los pantalones, sobre todo cuando se puso la lencería. La estuvo mirando incluso cuando se sentó. Estaba hermosa y sensual. Se acercó a ella y tomó el mechón verdoso entre sus dedos. -Eres una caja de sorpresas... -susurró antes de dejar caer el mechón-. Siempre puedes agradecerme, ahora estoy en problemas -comentó divertido, poniéndose delante de ella y señalando sus propios pantalones. Sabía que lo mandaría a la mier**, pero le encantaba molestarla y sonrojarla. --- La Artemis alternativa se sonrojó y asintió con suavidad. Después abrió mucho los ojos. -Claro que sí, soy la prueba de ello. ¿Qué...? -no llegó a terminar la frase porque fue arrastrada al pasillo. Primero se quedó perpleja y luego empezó a estar enojada. Se cruzó de brazos y miró duramente a Aidan... o a los dos-. ¿Qué está pasando aquí? -preguntó al de su mundo-. ¿Qué hace ella aquí? -inquirió, mirando un segundo a Riley-. Aidan, como la hayas clonado o cualquier otra cosa... vas a tener problemas -le advirtió cabreada y celosa. --- El Nik licántropo sintió que moría y volvía a revivir con ella varias veces. Pensó que ella claramente era para él. Sus cuerpos se acoplaban a la perfección. La besó después de su susurro, con su pecho henchido de felicidad y orgullo. -Yo también, quiero tener cachorros contigo -susurró en regreso. Acarició su cabello rojizo y depositó varios besos por su rostro sin separarse de ella-. ¿Estás bien? ¿Te hice daño? -preguntó, queriendo asegurarse de que no había perdido el control. Había estado a punto de hacerlo en varias ocasiones, pero había intentado reprimirse.
  17. En el otro mundo Artemis alzó una ceja castaña mirando a su sire a lo "¿en serio? No compro que sólo fueron unos golpes de nada". -Godiva, Godiva, Godiva -le repitió a su Sire, rodando los ojos-. Vale, me quedaré en el castillo -aceptó después, aunque le daban ganas de ir hasta un pueblo a cazar-. Ok, luego vuelvo -gritó de regreso a Hestia y miró a Aidan-. ¿Ahora te asustan unos lobitos? -inquirió incrédula al Ventrue. Salió de la habitación con sensuales andares propios más de un felino que de un antropomorfo. Gracias a los zapatos negros con alto tacón parecía más alta de lo que realmente era. El vestido rojo y la cola de caballo alta hacían verse más estilizada y con las piernas más largas y torneadas. Así que el efecto gatuno era mayor. Husmeó por los pasillos a ver si había comida por algún sitio y entonces escuchó las voces del otro Aidan y de Connor. -Hey, ¿vamos a preguntarles? -se giró hacia el Aidan de su mundo, pensando que ellos sabrían dónde había humanos en aquel castillo, además de su otro yo, Ariella y el ser extraño del hijo de Cissy. --- Henry se quedó con una mano extendida hacia ella cuando Cissy se alejó de su contacto. -Cálmate y piénsalo un momento. Tú lo amas, nunca te ha decepcionado, no como yo. Puedo traerlo para ti, déjame al menos hacer algo bien en mi vida -le habló con suavidad y resolución. Henry hijo estaba metido en sus propios pensamientos, intentando digerir todo lo que había pasado en el umbral. ---- Nik estaba pasando canales de televisión, viendo que en aquel mundo la basura que se emitía no había cambiado nada con respecto al suyo. Ladeó la mirada hacia la puerta del baño y sonrió al escuchar a Ariella. Hizo un encantamiento en el armario, en el cual aparecieron ropa variada de la talla de la pelirroja para que pudiera escoger. Con rapidez vampírica, entró en el baño y sacó en brazos a la humana temblorosa, poniéndola frente a la chimenea encendida de la habitación. Luego abrió el armario. -Elije -le dijo, quitándose un poco para que viese la ropa que había dentro. Mientras tanto, divertido, tenía buenas vistas. --- La Artemis alternativa suspiró. -Sí... siempre me dice eso, que teme hacerme daño. Pero las pocas veces que me ha mordido, nunca ha perdido el control. Creo que se tiene poca confianza -contestó a Vyssedhra-. Sí, pero no sé, tampoco soy tan delicada. Usualmente le digo que tiene que aprovechar ser vampiro cuando... bueno... ya sabes... en ese momento que... -ahí se sonrojó-. Temo no estar a la altura de sus expectativas... del resto de las reencarnaciones con las cuales ha compartido momentos íntimos... -agregó, bajando la mirada. --- La temperatura corporal del licántropo solía ser mayor que la de un humano... y en aquel momento estaba más elevada. Su piel casi quemaba. Cuando finalmente estuvieron piel a piel, tuvo que hacer un esfuerzo para templar a la bestia que anidaba en él. No quería ser bruto con ella. No quería perder el control. Repartió suaves besos, trazando el contorno de su cuerpo. Las yemas de sus dedos se recrearon con la suavidad de aquella blanca tez. La amó a cada segundo, deleitándose en el tiempo. Porque para él, cada momento con ella tenía que ser aprovechado antes de pasar al siguiente. --- Connor se irguió de hombros. -Edward no está -le recordó. Tampoco sabían cuándo regresaría-. Podemos probar con Henry, él la cuidaría. Pero no sé qué pasaría con mi madre y con el clon de mi padre... -comentó antes de mirar a Riley, sorprendido de que fuese una vampiresa. -¿Cómo sé que puedo confiar en vosotros? -preguntó Riley, obviando la pregunta sobre su Sire. Ella estaba algo agazapada, por lo que no se podía ver toda su altura. Era tan alta como lo había sido Joanna, de 1, 75. Claro que el ser delgada y su aspecto joven le daban un aire delicado y frágil. Su piel era tan blanca como la luz de la luna, sus cabellos eran dorados como el maíz maduro antes de la siega. Le enseñó de nuevo los hermosos colmillos de marfil. -¿A quién llamas tú chiquilla? -le dijo ella a Aidan, evidentemente ofendida por la palabra. PD: quién será, será
  18. En el otro mundo Artemis abrió más los ojos bicolor, que se veían más brillantes y el verde parecía clonar una pradera. No le había contestado a si estaba celoso, lo cual era una afirmación ese silencio. ¿Estaría celoso como sire? Tipo que ella era su chiquilla y por ahí se portaba posesivo. Quizá. -Vamos, os agarrasteis a golpes los dos. Deberías tomar algo de sangre para curarte -contestó la irlandesa-. Sí, darle un respiro. Fui a Nueva York a torturarlo un poco pero se volvió contra mí eso. He quedado con él en borrón y cuenta nueva después de que se disculpase -respondió con voz suave. Rodó los ojos cuando le dijo que no hablase de Godiva. -Hablaré de ella si me da la gana, para eso su alma es mi alma. ¿Vas a prohibirme hablar de mí misma? No me ***as, Marius. Ni que te fuera a hablar de cómo murió, sólo he dicho que tengo sus recuerdos -contestó rodando los ojos. Ladeó la mirada hacia Aidan, quien salía de la habitación, y volvió a mirar a Marius. Le regaló una encantadora sonrisa a su Sire y porque era más pequeña que él, aunque llevase tacones, si no, le hubiera dado un beso en la mejilla de agradecimiento. -Gracias -le dijo a Marius y suspiró cuando lo vio salir-. ¡Hestia, voy a salir a ver si encuentro algo de comer! ¿Quieres que te traiga algo? -gritó en dirección a la habitación donde estaba su hermana vampírica y miró a Aidan-. ¿Vas a acompañarme? ¿Te has lavado las manos? -le preguntó lo último con maldad. --- Henry acarició su mejilla mientras la miraba. -Lo amas. Lo traería para ti -susurró, pareciendo un caballero antiguo capaz de hacer todo por su dama. --- Nik se rió al escuchar el grito de Ariella. No solía robar besos, pero le había apetecido hacerlo con ella. No se arrepentía nada, le había gustado. Estaba pensando en repetirlo de nuevo mientras se sentaba en la cama y encendía la televisión de plasma que había enfrente. Quizá más tarde iría a procurarse algo de comer... a no ser que Ariella le dejase darle una mordidita. --- La Artemis alternativa se puso rojísima. -Es que... él... ellas... bueno... muchas primeras veces -susurró muy cohibida-. A mí me gusta que me muerda... pero él se reprime mucho... -agregó en confidencia. --- El licántropo la miró un momento mientras le desabrochaba el pantalón. Él liberó uno de los hombros de la humana y se lo besó. Apoyó los dientes, sin rasgar su piel, en un ademán de mordida sin llegar a hacerlo. Por un momento se preguntó si podría convertirla, que fuese su loba además de su hembra. Tener una manada al completo con ella. -Eres mi hembra, ¿verdad? -susurró con voz ronca antes de besar su cuello y empezar a deshacerse de la ropa femenina. --- Connor ignoró la mirada de su padre. -¿Sugieres encerrarla en una mazmorra? El problema es que ahora una madre, parece que tengo dos. Y no nos olvidemos de uno que es igual a ti. Podría llevarla a mi habitación, pero James es un peligro con las mujeres -comentó Connor, sopesando en su mente varias posibilidades, aunque seguro que a su padre la mayoría no le harían gracia. Riley vigiló los movimientos del Aidan alternativo y cuando escuchó hablar de mazmorras, enseñó los colmillos en advertencia. -Tocadme y os hago eunucos -siseó la rubia.
  19. En el otro mundo -No me he encerrado, no estaba con pestillo. Y me estaba alimentando, gracias por preocuparte, estoy hambrienta -le devolvió mordaz a su sire. Parpadeó incrédula por lo que oía de Marius. Se quedó un momento hasta que se acercó a él-. ¿Estás...? ¿Estás celoso? -preguntó sorprendida-. ¿Por eso casi le arrancas la cabeza antes? Sí, se ha disculpado. Después se ha portado bien conmigo y ha estado sintiéndose mal. ¿Qué quieres? ¿Que le meta una estaca en el pecho? Aidan es un idi***, un irresponsable, un indeciso... pero no es malo. No voy a quedarme a ver quién mea más lejos, quién la tiene más larga o cualquier otra chorrada de testosterona que se os ocurra a los dos. Hay varias vidas pasadas que han sentido cariño hacia él, otra que lo ha amado y hace poco descubro que tuvo un hijo con él, cuando pensaba que era de otro. Dale un respiro, por Morgana. Suspiró y se puso frente a él para mirarlo directamente. -Recuerdo perfectamente mi vida como Godiva. Cada sueño lo tengo grabado a fuego en mi mente. Pero yo de humana tenía asco al contacto físico. No sé si eso cambie. La parte vampírica me incita a... -sacudió la cabeza-, pero hay una parte de mí que aún lo considera desagradable. Y recuerdo cómo se han sentido mis vidas pasadas como si fueran sólo una conmigo desde que me convertiste. Es extraño, a veces un fastidio. Y realmente, no se me pasa por la cabeza haceros daño a ninguno de los dos. Sólo espero que por vuestra parte, no estéis todo el rato queriendo mataros y que no se repiten escenas como la de antes. Al menos... hazlo por mí -susurró al final, mirándolo como si se lo pidiese y poniendo una mano en el pecho masculino. --- -A traértelo de nuevo para ti -contestó Henry a Cissy. --- Nik empezó a reírse e hizo ademán de intentar serenarse. -Ok, no debo reírme, pero... -y volvió a carcajearse-. Esto es muy cómico. Por cierto, tienes un bonito cuerpo. No deberías ocultarlo -le dijo, tirando de la toalla hacia sí y haciendo que Ariella se acercase a él. Puso una mano en su cintura y la atrajo hacia sí antes de robarle un beso. Entonces le dio la toalla-. Nos vemos, love -le guiñó un ojo y salió divertido. --- La mejilla de la Artemis alternativa ardía por el sonrojo. Suspiró y ladeó la mirada mientras jugaba con sus propias manos. -Yo... no... no en esta vida... -murmuró muy sonrojada. --- El Nik lobuno sintió que estaba en el paraíso. Quiso aullar al sentir sus besos, pero se reprimió. Tomó sus manos temblorosas con una de las suyas y la miró con las pupilas dilatadas e intensamente. -Si no estás preparada, no tienes por qué hacerlo... -susurró con voz grave. --- -Vivo en Los Ángeles. Estaba en mi casa cuando sentí que algo me atravesaba y de repente estaba en un bosque -contó la chica de aspecto adolescente, con aire asustadizo-. ¿Quiénes sois vosotros? ¿Qué es este lugar? Connor se encogió de hombros. -¿Mando que le preparen otra habitación? -le preguntó a su padre-. Como mamá la vea, a quien van a mandar a otro lado es a ti, pero al sofá de por vida -agregó, esbozando una sonrisa de diversión.
  20. En el otro mundo Artemis abrió la boca. -Hala, hala, qué malvada -le gritó a Hestia antes de que se fuera. Se rió al escuchar a Aidan-. Nop... soltaría peores cosas -declaró con maldad. Se dejó tomar en brazos y que la llevara a la otra habitación. Miró a su Sire por encima del hombro de Aidan-. Después vuelvo -le aseguró a Marius. Una vez en la cama, tiró de Aidan. Sorprendentemente era más fuerte y rápida que él. Así que lo hizo tumbarse y ella se puso sobre sus caderas antes de morderlo en el cuello. Se restregó como un pequeño felino contra él mientras bebía su sangre con la sensualidad de un depredador. Empezó a sentirse muy bien y dejó de beber para lamer los pequeños agujeros que le había dejado. Ronroneó con sensualidad femenina. -Sabes bien -susurró y le dejó un candente beso en el cuello, ahí donde lo había mordido, antes de separarse de él y bajarse de la cama-. Gracias por el aperitivo -le dijo antes de salir de la habitación e ir hacia la barra para robarle la botella de whisky a su Sire y beber de ella-. Hablemos. ¿Qué te pasó antes? ¿Todavía estás furioso conmigo? ¿O fue otra cosa? -preguntó directa. Sintió fuego líquido en sus venas y jadeó con delicadeza. Sus colmillos salieron de nuevo y se los tapó-. Ay, perdón... -murmuró. Pensó en Aidan, lo cual no le resolvió nada. Luego pensó en su Sire, lo cual fue todavía peor. Finalmente pensó en Hades y consiguió que sus colmillos desaparecieran. --- Henry hijo asintió. -De acuerdo... mamá -agregó al final-. Me alegro que estés aquí -añadió. --- Henry fue aparte con Cissy y se rascó la cabeza. -¿Y si pudieras tener de nuevo a mi otro yo? -le preguntó de una. --- Nik sonrió divertido ante la respuesta. Dejó que se fuera al baño y al rato abrió la puerta, aprovechando que no había echado pestillo. -¿Dónde te dejo las toallas? -le preguntó, balanceando una toalla con un dedo, mientras la miraba descaradamente. --- La Artemis alternativa se sonrojó abruptamente y miró al suelo. -Yo... él... no... -tartamudeó-... y yo... esto... yo nunca... -parecía que no podía ponerse más roja, pero sí, lo consiguió. --- Al Nik lobuno no le costó mucho estar preparado para ella. Era como si su naturaleza estuviese a punto en cuanto ella respondía sus besos. Era su hembra, él tenía que corresponderla siempre. Continuó besándola hasta que la tendió con suavidad en la suave alfombra que había frente a la chimenea. --- La chica rubia miró a Aidan y dio un par de pasos hacia atrás. -Yo... me llamo Riley... y no sé, yo estaba en mi casa -respondió con aspecto asustadizo.
  21. En el otro mundo Si Artemis hubiera podido matar con la mirada a Aidan, cuando él dijo que se iría a otra habitación, lo hubiera hecho. Cuando él aceptó y parecía no haber más réplicas al respecto ni siquiera de Marius, su expresión se relajó y sonrió. Una vez en la habitación, parpadeó por lo grande que era. -Vaya... hey, yo me dejaría secuestrar en una habitación como esta -soltó por de Rumanía con toda la diversión y un poco de maldad-. ¿Me vas a dejar con estos dos sola? -le preguntó a Hestia en cuanto eligió habitación. Sintió que Aidan la colocaba en el sofá y se rió al escucharlo. -A ver si acierto. Te quedas con el sofá y me pones a mí en él. ¿Dónde pretendes dormir tú? ¿Encima o debajo de mí? -le preguntó con aire divertido y miró a su Sire-. Me retracto de mis palabras, no me quería secuestrar por maldad y para utilizarme de cebo. Es que tiene un fetiche. Y van tres fetiches ya, Howie -soltó muy divertida-. Comida lo primero, luego ya veremos -y alzó los brazos hacia Aidan a lo "llévame en brazos"-. ¿Eso es un bar? Juuuuu, yo quiero. Para mí, la sala de estar -agregó encantada con que hubiera bebida-. Ah, después de comer quiero hablar con mi Sire. Tenemos una conversación pendiente. --- Henry hijo se rascó la cabeza. -Puedo quedarme en la sala de estar... -comentó mientras el Ventrue permanecía en silencio. --- Nik sonrió divertido. -Espero que no te incomode, pero duermo desnudo -le devolvió con maldad y diversión. --- La Artemis alternativa sonrió suavemente. -Sueles hacerte mucho la misteriosa, ¿no? -preguntó con un deje de diversión. Entró en la habitación con ella y se sonrojó súbitamente-. Esto... no sé... esto... Aidan... eh... -farfulló, incapaz de armar una frase completa-. Ariella es adorable y encantadora. Más que una prima, es más como si fuese mi hermana y mi mejor amiga -declaró con una sonrisa amplia. --- El Nik lobuno quiso arrancarle la cabeza a su otro yo, así no había peligro de que SU Ariella empezase a sentir por él. Gruñó pero no dijo nada para no estropear más las cosas. Hasta que sintió que ella lo abrazaba por detrás. Se giró y la rodeó con sus poderosos brazos antes de besarla. Sus labios capturaron los de la pelirroja con una suavidad inusitada para lo salvaje que parecía ser él. Era su hembra, la había elegido hacía tiempo y nadie le cambiaría de opinión de hacer lobeznos con ella. --- Connor asintió con seriedad. -No sé quién es... se parece a... -en ese momento se escuchó a alguien corriendo por el pasillo y yendo a esconderse. Connor corrió a rapidez vampírica hasta que regresó con una chica alta pero delgada-. A mamá cuando era joven -agregó a lo anterior delante de su padre. La chica parecía asustada y confundida.
  22. En el otro mundo Artemis suspiró con delicadeza. -A mí tampoco... pero no nos queda de otra -susurró al Ventrue. Empezó a sentir hambre y lo que más a mano le quedaba era el cuello de Aidan. Sus colmillos aparecieron, sutilmente. Estaba a punto de morderlo cuando escuchó la voz de su Sire. Rápidamente sus colmillos desaparecieron y lo miró. Después sus ojos se fijaron en Aidan quien aún la portaba. -Yo quiero comer, me muero de hambre. Si os referís a las habitaciones... me iría tranquilamente con Hestia a una para las dos. Pero no puedo dejaros solos sin que os vayáis a matar. Así que habitación para los cuatro. Vamos a poner unas normas, no quiero estar durmiendo o bañándome y tener dos pares de ojos voyeur observando -soltó la irlandesa. Mientras tanto un par de ojos contemplaban al grupo desde detrás de una esquina en el pasillo. --- Henry tomó la mano de Cissy y la alzó hasta sus labios, depositando un suave beso en el dorso de sus dedos. No la quería ver triste, cada vez estaba más seguro de su idea. Henry hijo se encogió de hombros. -Quizá no mientan, quizá se equivocaron -contestó antes de detenerse frente a una habitación. Miró indeciso a los vampiros. Quería estar a solas con su madre. Aquel era tan parecido a su padre que le daban ganas de pasar tiempo con él, pero sabía que no lo era. --- Nik asintió. -A menos que desees hacer otra cosa -tiró con bastante diversión y le abrió la puerta de una habitación vacía-. Sólo hay una cama -anunció divertido a la pelirroja. --- La Artemis alternativa ladeó la cabeza mirando a la vampiresa. -Tampoco me gustaría forzarla a estar aquí. Es demasiado duro para ella... -suspiró y puso cara de preocupación. Luego miró hacia su móvil-. Algunos sí, otros no. Yo lo uso sobre todo con Ariella y con Aidan. Connor parece no querer saber nada de móviles -explicó y miró el mensaje de Ariella-. Mi prima dice que se quedarán ocultos hasta el juicio. --- Nik estaba atizando el fuego en la chimenea de una casa que tenía en el bosque. Era bastante grande, con numerosas habitaciones. Antiguamente había sido de una manada, pero había sido masacrada por Ricardo. Gruñó nada más escuchar a Ariella. -Tu prima está bien allí porque es de un vampiro. Tú no eres de un vampiro -marcó, pareciendo a punto de levantar la patita y marcar sobre Ariella su territorio-. ¿O es que no quieres estar aquí conmigo? ¿Te gusta más mi otro yo? --- Connor detuvo a su padre un momento. -Tengo que contarte algo. Mientras estaba de caza y la brecha se abrió... alguien se coló desde otra parte de la brecha. Eso creo. No parece de este mundo, parece del otro.
  23. En la Rosa Negra Artemis suspiró. -No lo sé, luego tengo que hablar con él. Quizá siga enojado conmigo por lo del otro día -se aventuró a decir, aunque no entró en detalles. Sus ojos se abrieron de par en par cuando sintió los labios de Aidan sobre los suyos. ¿La... la había besado? ¿Qué? ¿Por qué? Pero si él no la soportaba. Había sido un accidente, sí, sólo eso. Que además resultaba ser su maldito primer beso. Había sido superficial... ¿y cariñoso? No, no, había sido un accidente. Sí, eso era. Porque él había girado la cabeza justo en ese momento, quizá no sabía que le iba a dar un beso cerca de los labios y chocaron. Sí, eso había sido. ¿Verdad? -Oh... esto... no te preocupes, ha sido un accidente... -murmuró cuando él se disculpó. Parpadeó sorprendida ante la confesión. ¿Que no quería más a Joanna que a ella? ¿Eso qué demonios significaba? -No sé qué significa eso -dijo de lo más sincera con él-. Mi madre sabía cómo estupidizar a los hombres -comentó encogiéndose de hombros-. Bueno... al otro Aidan no le resulta tan difícil pedir perdón, se comporta de forma más adorable... aunque hay cosas en común contigo, ¿sabes? En el otro mundo me regaló un caballo -le contó con una gran sonrisa... que dio paso a una expresión de confusión cuando la besó en la frente, no sabiendo qué decir. Miró hacia delante, viendo a Marius y a Hestia cuando los alcanzaron. Ella seguía en brazos de Aidan. -Henry es idi*** perdido, concuerdo contigo. Bueno... nos encontramos en varias de mis reencarnaciones... aunque por poco tiempo... -respondió, pensando que a Isabel le había gustado Aidan. A Jane también, aunque había ganado Enrique porque fue más rápido. Larita, si Henry no se hubiese metido por el medio, probablemente hubiera acabado enamorándose de Aidan, pero no se lo dijo. -Fue el hermano de una reencarnación mía que se llamaban John Pilkington. Morí en el Titanic aquella vez. Hace poco descubrí que Henry lo había convertido... Me pregunto cuál es su historia aquí... -susurró sobre James porque vio que Aidan lo miraba. En el otro mundo James ante tantas amenazas al final se rió. -¿Por qué me lo decís todo a mí? Si los peores son Connor y Edward -le dijo a Aidan a lo "sí, sí, tus hijos son los peores". Miró a Cissy e hizo movimiento de caderas-. Vosotras os lo perdéis -le contestó a la vampiresa-. ¡Voy! -gritó en respuesta a Connor que lo llamaba y después fue de nuevo hacia el grupo-. Ricardo está ahora mismo en la mazmorra. Hay habitaciones libres, podéis acomodaros como gustéis en cada una. Mi habitación también está libre, no me importa compartirla -guiñó un ojo sobre todo a las féminas-. Seguidme -y comenzó a andar. --- -No -respondió en casi un susurro Henry-. ¿Y tú? -le devolvió la pregunta a su chiquilla. Una idea estaba tomando forma en su mente. --- -Yo tampoco me lo creo... ¿No es posible que se hayan equivocado? Quizá fuese otra persona... -empezó a entrar en la fase de negociación Henry hijo. --- Nik sonrió cuando Ariella se agarró más a él. Pensó que nada de películas de miedo. Si quieres que una chica no se suelte de ti en toda una noche, métela en un lugar lleno de vampiros. -No te preocupes, he dejado claro que eres mía. Dormirás en la misma habitación que yo. Supongo que al chocar ambos mundos y crearse el limbo... de alguna forma coexistimos con el mismo físico también -contestó a la pelirroja. --- Connor siguió a su padre por la escalerilla, tenía también que hablar con Mihail para el proceso judicial y de ejecución de Ricardo. --- La Artemis alternativa le mandó un mensaje a su prima de ese mundo para preguntarle cómo estaba. Con todo el lío, no se había acercado a ella en el limbo. Después se acercó a Vyssedhra. -¿Piensas matarlo o torturarlo? -le preguntó en un murmullo sobre Ricardo.
  24. En la Rosa Negra -Cerca del limbo Los brazos de la vampiresa rodearon el cuello del Ventrue cuando la tomó en brazos. Descansó su cabeza contra su pecho, delicadamente. -Ten cuidado... -le susurró a su Sire antes de que se fuera. Miró a Hestia queriendo saber, más tarde le preguntaría de nuevo-. Son los lacayos de alguien -murmuró al ver el tatuaje del cuello. Iba a empezar a hablar, pero Hestia se llevó a su padre. Suspiró y alzó la mirada hacia Aidan. -¿Podrías cargarme en el otro mundo, por favor? -le pidió en un murmullo-. Aidan... no quiero que realices ese viaje en el tiempo. Lo que está en el pasado, en el pasado debe quedarse -le dijo con seriedad, al puro estilo celta-. A ambos nos gustaría que hubiera sido distinto, pero fue lo que fue. No fue tu culpa. Sé que echas de menos a Joanna, que te sientes culpable, por ella y por Connor. Sé que ellos no te echarían la culpa. Yo comparto su alma, pero sé que no soy igual que ella. Tenemos cosas parecidas, otras no. Y sé que yo te importo un ca***o. Igual que Henry adoraba a Larita pero a mí no me soporta, no le gusto. Eso lo sé. Y aunque a una parte de mí le duela, porque mi alma vivió esas vidas, porque conservo sus recuerdos, sus vivencias, lo que sintieron en cada una de ellas... aunque me enoje porque os importo un bledo, no puedo obligaros a que os comportéis bien conmigo. Porque soy diferente a ellas. ¿Me hubiera gustado que alguien en este maldito mundo me hubiera evitado lo que pasé de pequeña? Sí. ¿Que si me enoja que tú estando tan cerca ni te enteraras de que existía? Sí, parte porque Joanna es bastante llorona al respecto, te ve tipo salvador o algo así. Parte porque eras el único que estaba más cerca y es frustrante saber que estuve a un paso de la libertad y no la conseguí. No que hicieras algo mal... es algo que me frustra a mí. Sé que ahora te estás portando lindo conmigo porque te sientes culpable. Realmente me sorprende tu cambio y me agrada también. Creo que a Joanna también le hubiera gustado. No lo estropees, no te amargues pensando en cambiar el pasado -levantó lánguidamente una mano y acarició los cabellos del vampiro-. Joanna me molestaría eternamente si te sucediese algo, así que no hagas ninguna estupidez, ¿sí? -susurró. Adelantó los labios para apoyarlos con suavidad en una de las comisuras de los labios de Aidan. --- James sonrió afablemente. -¡Aidan! Mihail está dándose un baño... creo... Si puedes superar la visión de verlo en bolas, todo tuyo. Ya sabes dónde está su habitación -contestó divertido el rebelde vampiro. Levantó ambas cejas oscuras al mirar a la peliplateada y la siguió con la mirada antes de adelantar los labios con calor-. Encantado, Cissy. Mi hermano, un buen tipo. Lástima que se metiese en berenjenales de taberna. Hey, hey, sin violencia -agregó al ver cómo lo miraba de mal la Artemis alternativa. Y miró a Henry-. Tío, ¿son mellizas la peliblanca y la tal Cissy? ¿Están dispuestas a hacer un trío? -le preguntó al ojiazul-. Wow, pero qué ven mis ojos. Tanta belleza. Bienvenida, soy James, a tu servicio -se presentó a Ariella, tomando su mano y besando el dorso, acariciando con los colmillos la fina piel. --- Henry sintió un nudo en la garganta al recordar que no había podido salvar a John, que el Titanic se había hundido por su culpa, que sólo había podido salvar a James. -¿No murió en el Titanic? -preguntó a James, que se lo quedó mirando con cara de "¿quién es ese?". Trabó la mandíbula con lo del trío y pasó dándole con el hombro a lo bestia en el cuerpo de James, de mal humor. --- Nik frunció el entrecejo y su mano atrapó el cuello de James. -Escucha, chiquillo. Es mía. Si vuelves a tocarla, te rajo de arriba a abajo, ¿lo has entendido? ¿Sí? Buen chico -lo soltó y le dio una palmada en la mejilla, antes de agarrar a la pelirroja y entrar con ella. --- Connor llevó a Ricardo a la mazmorra y lo dejó encadenado con cadenas y grilletes de plata. Luego fue a informar de que el prisionero ya había sido encarcelado y que esperaba órdenes para empezar la tortura.
  25. En la Rosa Negra cerca del limbo Nada más Aidan la retuvo, la sangre en sus ojos empezó a desaparecer y su cuerpo se relajó, cayendo. Por suerte no tocó el suelo por estar él sujetándola. Había perdido fuerzas por toda la energía gastada al salir aquella bestia que la había poseído. Por poco se desmaya, quizá de ser humana lo hubiera hecho. -Hay uno más... -murmuró agotada y miró hacia la sala vip-. ¿Ella qué? -inquirió, invitando a Hestia a terminar la frase. Sus resplandecientes ojos avellana miraron a tu sire-. Tú y yo tenemos que hablar -y después ladeó la cabeza un poco hacia Aidan-. Y contigo también voy a hablar seriamente -le dijo al Ventrue. En el otro mundo El Nik vampiro sonrió divertido. Ariella estaba molesta con él y por eso intentaba darle con todo. Cuando regresó, tomó su mano con suavidad. -Una vez dentro diremos que eres mía y nadie irá a devorarte -le dijo en un susurro, señalando el castillo que se alzaba ante ellos y ante cuya puerta se dirigían. --- El Nik lobuno gruñó en desacuerdo, pero no dijo nada. A él no le gustaban los vampiros. Después de que su Ariella se despidiese de su doble, se la llevó a su guarida, una casa en mitad del bosque. --- -Papá, es mi trabajo -contestó Connor, yendo hacia la puerta del castillo y llamando-. Después le mandaré una carta a mi hermano -declaró mientras esperaba-. Por cierto, vas a tener que explicarme quiénes son todos estos... -agregó, sin mirar hacia atrás. Se escuchó una voz masculina que pedía la contraseña-. Pilkington, no me ***as y abre la puerta. Es una orden -dijo Connor, rodando los ojos. La puerta se abrió, dejando ver a un hombre de cabello oscuro y ojos negros como la noche. Su tez era pálida y tenía unas cejas gruesas y marcadas. Miró hacia fuera. -Qué de peña -soltó el vampiro que acababa de abrir-. Técnica no debería de dejar pasar a desconocidos, pero... haré una excepción. Pasad antes de que se entere Mihail -les hizo un gesto con la mano de que fuesen pasando, como si lo hiciesen a hurtadillas. -Vienen a colaborar -fue lo único que dijo Connor antes de tirar de la cadena y entrar en el castillo. --- -¿Tu doble no vino por si se encontraba con Ricardo? -susurró la pregunta Artemis a Vyssedhra-. ¿Crees que le gustará saber que lo han atrapado? -volvió a susurrar mientras esperaban en la puerta, sin meterse en la conversación entre su prometido y el hijo de su vida pasada. Sonrió al ver quién abría la puerta-. Todos somos familia, historia larga, bro -le bromeó al final.

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