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Lisa Weasley Delacour

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Lisa Weasley Delacour ganó por última vez el día 17 Enero 2018

¡Lisa Weasley Delacour tenía el contenido más querido!

Acerca de Lisa Weasley Delacour

  • Cumpleaños 30/07/1989

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    23
  • Rango Social
    Orden de la Cruz Dorada
  • Galeones
    203691
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Libros de Hechizos
    Libro del Druida (N.15)
  • Familia
    Weasley
  • Trabajo
    Primer Ministro de Rumania
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Vampira
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    980
  • Puntos de Poder en Criaturas
    300
  • Puntos en Mazmorras
    10
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Rango de Criaturas
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Transformaciones
    Pociones
    Leyes Mágicas
    Encantamientos
    Metereología
    Idiomas
    Cuidado de Criaturas Mágicas
    Herbología
    Cambiaformas
  • Habilidades Mágicas
    Animagia
  • Medallas
    28000

Profile Information

  • Equipo de        Black Serpents
    Quidditch
  • Casa de Hogwarts
    Gryffindor
  • Location
    Oviedo Asturias España
  • Interests
    Harry Potter, Vampire academy, la musica, jugar a la play, leer, el futbol, viajar

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    12
  • Posteos último mes cerrado CMI
    4

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  • Conversation Starter Raro
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Reputación

  1. - Disculpala – Tuve que intervenir ante la airada presentación de la Ashryver. No porque estuviese en desacuerdo, sino mas bien, para refrenar sus instintos protectores para con Rumanía y su gente. Kamra era leal a la máxima potencia y sabia que defendería a mi pueblo y a mi misma con su vida si así fuese preciso - Es su trabajo hallar irregularidades y comportamientos extraños en nuestros mas recientes aliados – Era un honor trabajar a su lado. Aunque muy pocas veces se lo había dicho, estaba muy orgullosa de ella y su avance como monarca y como persona - Es algo impulsiva, al igual que yo, pero. entiendanos. Hemos sufrido un ataque y necesitamos ver en quien poder confiar para llevar al Lycan ante la justicia y por experiencia se que tratar temas tan escabrosos involucrando al corazón, es, por descontado, muy doloroso. Era refrescante ver la decisión de la Dumbledore, no obstante, ni por asomo iba a dejar que se enfrentase sola a tamaño engendro. Ese ser, manipulaba cuerpos a su antojo, adoraba a esbirros satánicos y ansiaba diezmar a una especie entera por un mero caprichoso. Por muy buenas relaciones que tuviese Ada con el susodicho regente de Egipto, no la expondría al peligro y así se lo hice saber – Como bien has dicho, y gracias al tratado, que me gustaría reforzar firmando ahora mismo – Hice aparecer un papel, con el emblema de Rumanía en la esquina inferior. Poniendo por escrito la unión bilateral de libre comercio y protección militar que Francia y Rumanía tendrían a partir de entonces – No expondré a mis aliados a un peligro inminente. Si tu vas, ira alguna de nosotras contigo. No sabemos por donde puede salir y no me gustaría que nadie saliese herido – También, en parte, era porque odiaba no controlar las operaciones, sean militares o no. - Y permitame corregirla en uno de sus puntos. Azrael no es líder de los licantropos, no al menos aquí. Los hombres y mujeres que poseen la licantropia están regidos bajo las mismas leyes que los vampiros o los magos comunes, así como los muggles. Todos ellos son libres y han decidido servir a Rumanía y a su reina, o sea yo, no obstante, no están sujetos a ninguna clausula, como tampoco los vampiros. Tiene voz y voto y así creo debería ser en el resto del mundo – Y para hacer mas efusiva mi afirmación, uno de mis alabarderos, el cual estaba en la sombra, en un lateral de la sala, muto, transformándose en una bestia bípeda de gran tamaño y ojos amarillentos. Se posiciono a menos de un metro de mi figura y se arrodillo ante mi, con el puño derecho cerrado sobre el corazón. Su reverencia era una muestra de respeto y fidelidad eterna.
  2. La calma y serenidad que transmitía aquella sala distaba mucho de mi bullente interior, el cual rugía emocionado ante el evidente e inminente tratado con Francia. Este no había sido organizado de la mejor forma, mas bien todo lo contrario. Los acontecimientos nos habían llevado hacia un punto critico, para así unirnos y poder confrontar lo que para mi y para todo ser coherente había sido un ataque injustificado y con la única voluntad absurda de diezmar una raza entera. El Lycan, con sus juegos de niño enrabietado por no ser capaz de que su país natal lo respetase, se había auto humillado y dejado en claro que la estupidez humana, sumada a un poco de poder, podría conllevar a la misma extinción. Los gobiernos, con un poco de sentido, como era el rumano, el escoces y en este caso el galo necesitábamos aliarnos y proteger a la sociedad de aquellos locos que quisieran destruirla. Sentada frente a frente con la ministra Dumbledore, al lado de mi hermana y con mi corte reunida, supe que aquella reunión era el principio de la nueva era. Un tiempo en donde la justicia, la coherencia y la paz fuesen los pilares de la sociedad. En donde se criminalizase el odio y oscuridad. Dejando en claro que ninguna raza era superior o inferior y que todos eramos iguales. Mismos derechos y deberes. Ya fuésemos lobos, vampiros, magos, humanos o simples duendes verdes. Me sentía orgullosa de mi misma, del legado que le iba a dejar a las futuras generaciones. De ver como mi patria crecía. Rumanía, ahora y siempre. Antes era un simple slogan que decíamos a las puertas del castillo cuando iniciaban nuestros entrenamientos. Ahora era una verdad irrefutable y lo podía notar en cada poro de mi piel. Yo era la monarca y muchos confiaban en mi. No podía, ni debía fallarles. Eran mi pueblo. - Agradezco su rápida respuesta. Mas aun sabiendo que hemos estado a punto de entrar en guerra contra Egipto. A pesar de que era considerada una de las mejores Hunters de mi generación y de que en verdad prefería estar en el campo de batalla junto a mis tropas. En primera fila. Siendo la que comandaba y diezmaba cualquier fuerza externa que pusiese en riesgo a mi gente. Allí estaba, usando toda mi capacidad estratega en una confrontación diferente. Quien me viese ahora, realmente pensaría que estaba viendo a otra persona. Odiaba todo lo que significase papeleo y mas aun estar sentada tras un escritorio, no obstante, era lo que tocaba en aquel preciso instante y como todo, pondría toda la carne en el asador y obtendría el premio gordo; que en este caso era que Ada se uniese a mi coalición. Muchos pensarían que era una déspota arrogante y demasiado directa, pero no me importaba en lo mas mínimo. Siempre había ido con la verdad por delante, a pesar del dolor que podría causar en la gente. Veríamos como la Dumbledore soportaba el golpe. Lo primero es lo primero – Gire mi rostro hacia la peli blanca – Kamra Ashryver – El orgullo en su mirada era muy similar al mio – Reina de Escocia. Mi hermana y aliada mas fiel – Luego señale hacia el moreno, sentado a dos sillas de distancia de mi persona – Luca Van Halen. Primer ministro y general de los ejércitos rumanos – Mis ojos se posaron en la vampiresa. La cual llevaba mucho, quizás demasiado, tiempo en silencio. A saber que ocurría por su turbada mente. Lo averiguaríamos pronto y temía ese momento – Sybilla Mcnair. Es la dueña y señora de la hermandad de la rosa negra – Todos presentados. Tocaba iniciar con lo evidente – Hemos sido atacados por Azrael Lycan o por sus muchos dobles, no somos conscientes de que son esas feas marionetas pero están ligadas a su señor por magia oscura. Sin ton ni son. Sin aviso previo. ¿El motivo? Diezmar a los vampiros, matarme a mi y quedarse con el trono de Rumanía - Un corto pero perfecto resumen. - No podemos permitir un genocidio y estoy segura que usted tampoco.
  3. Ni siquiera había sido consciente de como Sophie había invocado a un lobo oscuro. Mucho menos de sus palabras hacia mi persona. Tras escuchar o mas bien sentir las palabras de mi sobrino, había quedado en trance. Mei. Mei Black Delacour. Siempre ella. Tan única. Tan miá. Sin su presencia, no se muy bien donde habría terminado. Con su cariño, su paciencia y luz habían logrado que yo fuese un mejor ser humano. Su mano amiga, tendida siempre, a pesar de todo, había sido y aun era, mi ancla a tierra. La fémina, necia como ninguna otra, me había salvado. Había sido y era mi persona favorita en el mundo. La quería tanto que a veces dolía. Era amistad pura. Un vinculo único e inigualable. Sin la castaña en mi vida, no habría llegado a nada y eso, todo aquel que me conocía, lo tenia claro. Aun a pesar de la distancia, con el toque de Daniel, digno hijo de su madre, era capaz de influir en mi estado de animo y darme una bofetada de realidad. No recordaba haber cerrado los ojos, pero su imagen, mas corpórea de lo que hubiese esperado, se hizo presente ante mi y me sonrió, con un claro “Calmate o te calmo yo” grabado en sus bellas facciones. Junto a Luca era la única capacitada a frenar mis arranques. Mi vampiresa interna, aquella bestia que desde hacia años pocas veces había visto la luz del día, no sabia como ni porque, le tenia un respeto brutal, tanto era así que podía incluso llegar a obedecerla aun cuando perdía el control totalmente de mi ser racional. Tome aire, impulsando, con su ayuda, a la bestia, hacia su cárcel eterna, dejando que la oscuridad quedase relegada a un mínimo, donde no fuese un peligro para nadie de aquella reunión improvisada. Si, aun seguía molesta por el exceso de confianza de Luna para con el muchacho, pero si estaba allí era por algo. El fénix y sus enseñanzas siempre era así; las casualidades con el no existían. Abrí mis parpados, dejando ver mis ojos verdes a los presentes. No me sorprendió ver la cara tensa de la Granger. Sabia de su rapidez de movimientos y de nuestro eterno combate de egos. La mire y le hice un ademan como diciendo “No volverá a ocurrir” No iba a pedir perdón. Los allí presentes sabían de mi conexión con la paladín. Si algo o alguien la nombraba o la hacia sufrir o siquiera pensaba en ella de mala forma me volvía un ser poco civilizado. Era así y punto. No iba a cambiar a estas alturas. Acaricie a Yuki, cuando esta volvió a su posición, agradeciéndole que estuviese allí conmigo y su forma de defenderme. Y cuando estaba por decir algo, un minúsculo elfo hizo acto de presencia con un pensadero. No lo reconocí, pero supuse que alguno de los invitados a tamaño espectáculo habían movido ficha mientras yo entraba en crisis. Deje que fuese algún otro quien ingresase el recuerdo a la vasija para ver de una vez y por todas que era aquello. Porque estaba segura que me removería el corazón y la esencia como pocas cosas podían.
  4. Dimitri Belikov - Ayuntamiento de Brașov. El rubio fue el encargado de recibir a la mandataria francesa, la cual y después de su memorando confirmando su asistencia, tardo poco mas de seis horas en llegar. Una forma de actuar rápida y eficaz, honrando la promesa que un día ambas naciones se hicieron. Aquello decía mucho de su parte. El Belikov estaba cien por ciento seguro que la mujer accedería a las premisas de su monarca sin mayor discusión. La ayudo a bajar de su carruaje y la saludo como todo un caballero de Hunyad haría; regalandole una ligera reverencia y una sonrisa cercana. Así mismo, también lo hizo con toda su comitiva. La educación, galantería y pureza de sus actos mostraba el noble corazón del guerrero rumano para con sus aliados y congéneres afines. Conocía la delicadeza del encuentro. El tratado con Francia era necesario. Al tiempo que los alabarderos llevaban a los Abraxans a las caballerizas para darles agua y comida tras el largo viaje, Dimitri condujo a la fémina y a su séquito hacia el interior del ayuntamiento de Brașov. Mientras caminaban hacia el segundo piso, quiso hacer alguna que otra observación acerca de donde estaban. Amaba su tierra, su cultura y su historia y nunca perdía oportunidad de mostrarles su belleza a los extranjeros, mas si estos escuchaban con atención. Llegó en el momento justo para escuchar como la Ashryver mostraba su odio hacia la prensa. Normal a fin de cuentas, los periódicos a los que estaba acostumbrada en Londres eran todos unos sensacionalistas absurdos. Con un “ya me encargo yo” dedicado a la peli blanca, abandono la sala, dejándola vaciá y lista para el cónclave. Retomo su puesto apenas unos minutos mas tarde. Lidiar con los corresponsales de guerra no había sido muy difícil. Estos habían sido disciplinados y habían aceptado la orden por parte de su general al mando. El mago, tras entrar a la habitación y posicionarse al lado izquierdo de la Weasley, se cuadro y dejo que esta iniciase la reunión. Admiraba como y a pesar de su convulsa esencia, Lisa era capaz de domar la bestia que llevaba en su interior y hablar con raciocinio y con esperanza. Habían pasado años desde su primera intervención en el consejo cuando mando a todos al cuerno y salio de la sala hecha una furia al ver que no aceptaban sus ideas. Ahora, en el tiempo presente, la morena era toda una reina. El hombre estaba orgulloso de decir que vivía y moría por ella, por su reino y su patria y así lo hacia ver, siempre a su lado. Con un notorio “Vamos a empezar" por parte de la vampiresa, todo inicio.
  5. Luca Van Halen - Primer Miniastro de Rumania. - Lo mismo digo – El moreno se inclino en señal de respeto hacia la Mcnair. Como la Weasley en su día, había buscado información sobre ella y sus próximas jugadas a cargo de la hermandad Rosa Negra. Conocía, creía y estaba de acuerdo con sus anhelos para con esta, pero no se fiaba de sus inclinaciones oscuras. Tenia entendido que disfrutaba de acercarse a gente poco acta y no muy de acuerdo a los ideales de la luz. No obstante y siguiendo los consejos de la paladín, se hizo a un lado y acepto que la Delacour tenia razón. Los pros de tenerla como aliada eran muy superiores a los contra – La que faltaba – Mascullo en cuanto vio como la peli blanca hacia acto de presencia frente a sus ojos – Aun siendo reina, sigues siendo un dolor de culo hermana – Y con las mismas, sonriendo con ese gesto tan suyo, se dio media vuelta y emprendió el camino. Luca precedía la marcha hacia uno de los salones del antiguo ayuntamiento, donde se llevaría a cabo el cónclave con la primera ministra de Francia y todo aquel que se quisiese sumar, siempre y cuando viniese en son de paz y con ganas de conversar. El lugar había sido elegido con cabeza y premeditación; el edificio estaba situado en mitad de la plaza y rodeado por dos de los bastiones mas altos y resistentes de la ciudad, desde donde arqueros con una puntería perfecta vigilaban con ojos de halcón la cúspide de los mandatarios europeos. Ademas las callejuelas aledañas estaban perfectamente organizadas para que nadie saliese de la fortificada plaza sin ser visto. Desde tiempos de los sajones, Brașov se había convertido en una de las principales arterias de defensa de Transilvania. Aun hoy en día se puede comprobar porque. No había que ser un lince para averiguarlo y el Van Halen lo sabia de primera mano. El dhampir caminaba por los pasillos, en dirección al segundo piso, sin titubear, con la cabeza alta y fuego en su mirada. Mostrándose como todo un aristócrata. A pesar de que llevaba puesto el traje de combate, mas parecía un príncipe que un soldado. Se sentía orgulloso de poder decir que el era una mezcla de lo que cultivaba hoy en día Hunyad; magos capacitados para cualquier circunstancia, ya fuese una cena de gala o un asedio urgente. Lisa no dejaba nada a la improvisación. Sabia de buena mano que muchas de las guerras actuales se ganan en una mesa, bajo la luz de las velas. Rumanía siempre había sido un país poderoso, pero nunca era afín a las armas. Desde que Katherine había asumido el trono, el territorio de los vampiros, elegía la diplomacia antes que las armas. A pesar de que su actual regente había sido entrenada como una Hunter, la cual daba la cara ante cualquier batalla por cruenta y peligrosa que fuese. Admiraba como su prima estaba llevando su patria y se lo agradecía,
  6. Estaba tan ensimismada en mis recuerdos junto a Mei, que me había desentendido de lo que sucedía en la mesa. No creí que pasase nada relevante, vamos, estábamos en una reunión sobre algo tremendamente importante, dejar escapar algo de la misma, bien podía significar acabar muertas o encarceladas de por vida. Ademas estábamos entre amigos. O al menos así lo creía fervientemente y a pesar de las muchas discusiones habidas en el pasado. Pero me equivocaba y mucho. Cuando volví a centrar mi mente, Luna daba alegremente la entrada a un joven de cabello moreno. No solo lo dejaba inmiscuirse en nuestros asuntos, sino que le contaba todo como si este fuese su mejor amigo de hacia años. Hablaba tan abiertamente, tan despreocupadamente, que una cólera furibunda comenzó a empapar mi cuerpo, dejando entrever mi lado mas sanguinario. Nada me afectaba tanto. ¿A caso no sabia lo que le habían hecho a Mei y Elodia? Después de tanto tiempo sirviendo a la comunidad y a la Orden, personas de su confianza, las habían traicionado y quitado todo lo que estas amaban por venganza. Una red de mentiras que había partido justo de su circulo mas cercano. ¿Como se atrevía a hablar de la Delacour y la Riddle así como así? No lo comprendía. No tenia lógica. Era mi hija, adoptiva, si, pero su entusiasmo desmedido la hacia est****a. No se podía confiar en ella. Tenia la mentalidad de un niño. Seria engañada por menos de un caramelo. No la quería allí y aunque seguramente tendría una discusión con los demás integrantes de aquella junta improvisada, yo iba a expresar lo que sentía. Mas que expresar, lo gritaría y hasta yo misma la echaría volando de una patada. Y estando en el estado que me hallada; presa de la impotencia, furica y con ganas de abofetear a la Gryffindor, no recordaba que Yuki sentía exactamente lo mismo que yo, pues nuestro vinculo era único, generado a través de Gaia, la diosa madre. Por ende, la loba, salto, segundos antes de que lo hiciese yo. El bello animal de sedoso pelaje estaba frente al muchacho, sobre la mesa, con los ojos rojos inyectados en sangre y enseñándole los dientes. Sus orejas y su cola estaban en tensión. Lista para atacar. El gruñido feroz que salio de su garganta era un clara amenaza. Agradecía que Sophie hubiese activado las protecciones porque allí íbamos a dar un buen expectación – Tu – A cada palabra que salio de mis labios, mas tensa se ponía la bestia que me acompañaba – Largate ahora mismo de mi vista. No mereces ver algo que no te pertenece. - Ni siquiera me deberías haber seguido. Te debiste quedar en Hunyad jugando con los gemelos. Al menos estarías en tu salsa – Si, estaba siendo hiriente, pero me daba exactamente lo mismo. Allí ya no estaba Lisa, la amable, risueña y cálida que un día la insto a disfrutar de los terrenos de la Delacour en un paseo. Estaba la Hunter que vio hundida a su ancla a tierra. La guerrera que se interpuso ante miles de fuegos negros por salvaguardar a la única capacitada para dirigir los ejércitos de luz. La vampiresa que le dio su sangre a su mejor amiga cuando un mortifago había decidido que esta seria su blanco de la noche – Me vale madres que sea amigo o enemigo. Y que esta confié en el – Señale a la Granger – Has cometido deslealtad con alevosía y esto no te lo voy a perdonar jamas. Mi anatomía temblaba. Hacia años que no me sucedía. Estaba a punto de perder el control de mi raciocinio y dejar que la vampiresa tomase el control y si eso sucedía, ninguno de los allí presentes tenia el poder de frenarme. Kim apareció en mi diestra ante un mudo llamado que ni reconocía haber hecho consciente. Por mis recuerdos pasaban miles de imágenes, cada una mas borrosa que la anterior. Odiaba.... quería sangre.... Matar.... Debía descuartizar..... Pero y no lo creía posible, pues seguramente la impresión de verme así, lo tendría que haber dejado paralizado, Daniel, con sus fuertes antebrazos, me agarro por la cintura con una fuerza poco normal para un adolescente y me volvió a sentar, arrastramiento hacia abajo. Puso sus labios en mi mejilla y me regalo un tierno beso, transmitiéndome con este una frase que su madre me había regalado hacia años, en otro momento muy parecido. “Siempre estaré contigo”
  7. Castillo Poenari. Rumania. - Ni loca subo esos 1500 escalones a pie, ¿me quieres matar o como funciona tu rollo? Que dolor en el culo eres Luca, de verdad. Me tendría que haber traído a Dim. Desmonte del precioso hipogrifo que había sido mi montura, justo en el momento preciso para para ver como el Van Halen contenía una carcajada. Tuve que contenerme para no hacer que el animal, que ahora masticaba alegremente lo que parecía ser un pedazo de manzana, despedazase el musculado cuerpo de mi jefe de seguridad y primo. Realmente había adorado cuando la Delacour lo había apodado muñequito Ken sin cerebro. Habían sido meses gloriosos. Ignorando el hecho de que mis quejas habían caído en saco roto, me situé a dos metros de la figura del moreno y me puse a inspeccionar el lugar. Estábamos allí debido a los últimos informes de la guardia. Estos mencionaban, que a veces, en momentos claves, aparecían algunas luces en lo alto del torreón mas alto. El castillo llevaba abandonado un par de años, por lo que aquellos extraños sucesos debían ser investigados. - Mueve tu culo alteza, que tenemos poco tiempo. Definitivamente el Van Halen quería morir hoy. Al tiempo que le daba un empujón, camine hacia el interior de la fortaleza. La ciudadela Poenari aun preservaba la belleza de antaño, cuando estaba en auge. La naturaleza había comido terreno, pero aun así todos sus muros se mantenían en pie, firmes, como bravos soldados. Se hallaba encima de un enorme acantilado y en un emplazamiento estratégico muy notable. Cada pedrusco, habitación y recoveco de aquella fortaleza tenia historia y no era para menos. Había sido el hogar de Vlad III de Valaquia, conocido como el Empalador. Este había sido príncipe de entre 1456 y 1462. Estaba considerado uno de los gobernantes más importantes de la historia y héroe nacional de Rumanía. Estábamos pisando historia y me sentía muy honrada al saber que procedía de su mismo árbol genealógico. Tras mas de una hora analizando cada lugar, recabando datos y buscando algo que nos llamase la atención, no habíamos logrado nada relevante, cosa que a ambos nos molestaba un mundo y parte del otro. Eramos, como muchos sabían, muy orgullosos y el haber “fallado” con algo tan simple nos molestaba, mas al dhampir, pues medio país lo tenia como el mejor rastreador del siglo. Era digno de verlo, con su ceño fruncido y su rostro serio. Parecía todo un niño pequeño a punto de estallar en llanto por no haber conseguido un poco de chocolate. Estábamos en lo que parecía ser un despacho, con miles de papeles llenos de las memorias de un viejo guardia. Sus aventuras eran entrañables. En los diarios se podía leer el amor por su país y su trabajo. Nunca dejaría de luchar, no podía, porque aquella gente, mi gente, era lo que me impulsaba a seguir - ¿Y este simbolo? Juraría que lo había visto antes El moreno toco el candelabro, antes si quiera de haberle podido responder y paso lo que tenia que pasar, activo un mecanismo oculto. Si es que no se podía estar quieto. Mi mirada de reproche fue evidente cuando nuestros ojos se encontraron. Menos mal y el artefacto solo ocultaba una puerta y no un entramado de pólvora. Hubiésemos salido volando por los aires y no seria grato ver las noticias del día siguiente ante tamaño ridículo. Kim hizo acto de presencia ante mi mudo llamado y me ayudo a iluminar la zona. La abertura era pequeña y mostraba lo que parecían ser unas escaleras de madera bastante bien conservadas. Con las mismas y sin una pizca de temor pero con toda la adrenalina por el descubrimiento, inicie el camino descendente hacia donde este me llevase. A fin de cuentas eramos familia. Se lo reprochaba a el, pero yo también era imprudente, inquieta y apasionada como nadie. El descenso nos llevo apenas unos minutos. Adoraba mis genes vampiricos en estos casos. Una sala circular nos dio la bienvenida. Era de un tamaño mediano. Con una capacidad aproximada de quince personas. En ella no había nada, nada a excepción de una mesa de roble con grandes y anchas patas como soporte. Era antigua. Lo podía sentir. En el tablero, finamente ornamentado, había una ilustración. No parecía haberse borrado con los años, sino todo lo contrario. Parecía haber sido hecha hacia poco tiempo. Se podían contar y ver la silueta de doce espadas. Las cuales estaban unidas por la empuñadura, justo en el centro de la mesa. Lo que mas llamo mi atención fue la triqueta que poseía cada estoque. Pues, gracias a ser parte del mundo sacerdotal, sabia de antemano lo que esto significada. - Encarna la vida, la muerte y el renacimiento. Vampiros. No es casualidad. Cissy debería ver esto
  8. Lisa En cuanto el trabajo sucio hubo terminado y tanto yo como Kam estábamos satisfechas con el mismo, dejamos ir al súbdito del Cardenal y respiramos tranquilas; pues sabíamos que el plan estaba iniciando bien para nosotras y confiábamos ciegamente en este. Seria complejo, mucho de hecho, pero rendirnos jamas ha sido una opción para nosotras y ahora, trabajando juntas, teníamos claro que la victoria estaba ante nuestros ojos, a unos pasos solamente. La mire y sonreí como solo yo sabia hacerlo, al menos cuando se trataba de su persona, con una mezcla egolatría y divertida que la hacia perder la paciencia. Pero, eramos lo que eramos; hermanas de armas. ¿Que seria de la vida sin molestarnos? Nada, evidentemente. Dimitri apareció por mi diestra, entregándome un sobre con el sello de Rumanía. Esta era una misiva de uno de los muchos alabarderos de confianza. La leí y asentí hacia el rubio. Nuestros mas jóvenes guardias habían tenido su primera prueba para entrar a los clanes y el noventa por ciento de la remesa las había superado con éxito. Cosa que me llenaba de orgullo. Justo cuando estaba por comentárselo a la peliblanca, la hermana de esta y la mas joven de los allí presentes, tomo la palabra tras un notorio carraspeo. La mire y con la mirada la incite a hablar. Altaira era mi sobrina y la adoraba, aunque muy pocas veces se lo había dicho. No era de mostrar ternura, ni siquiera con los míos. Tal vez y solo tal vez, Mei me había visto en modo cariñosa; lo que tenia ser mi ancla a tierra. ¿Invitada? Vamos a ver, que nos presentase a alguien ya era raro, pero hacerlo en plenas catacumbas, en una fecha como aquella, que era la del tratado mas importante de nuestras naciones y a estas horas.... definitivamente solo a ella se le habría podido ocurrir tamaño espectáculo. Estaba por decirle lo muy ridículo de la situación, cuando una bella dama de aspecto salvaje apareció ante mis ojos. Su esencia me transmitía bravura y una cercanía notable con mi diosa madre. Ciertamente me dejo impactada. Su energía bullía con una resonancia muy parecía a la miá. Ademas de que su apariencia física era similar a la de una diosa. Sus brillantes pupilas, su sedoso cabello castaño. Describirla con palabras era casi imposible, pues ninguna de las conocidas en el mundo podía alabar su presencia. - Lisa Weasley Delacour – Le tendí la mano con premura. A pesar del jarrón de agua fría al saberla unida a otra persona, necesitaba sentir el calor de su antebrazo junto al mio – Un placer
  9. Admiraba por encima de cualquier cosa la bravura, lealtad y concentración de aquellos que se hacían llamar caballeros de Hunyad, pues aunque Dimitri había hecho sonar la trompeta que alertaba el fin del asedio, ninguno de ellos dejo su puesto; seguían firmes, en pie, como rocas, para proteger su territorio y a su reina. Les confiaría mi vida a cada uno de ellos sin dudarlo. Muchos habían sido entrenados por mi persona, otros tantos por Luca y el Belikov. Sus corazones latían a un mismo son. No procedían de la misma sangre, pero aquello nunca había sido un problema. Combatían y morían como hermanos, ya fuesen lobos, vampiros, magos o incluso humanos. Todos dentro de Rumanía tenían un deber. Habían nacido para ello y lo defenderían hasta su ultimo aliento. Entendía el miedo que le había entrado a Azrael, haciéndolo huir y esconderse tras bambalinas. El inmenso despliegue del ejercito rumano, junto al escoces, aliado por y para siempre, había sido impecable, tanto por tiempo como por numero. La cosa estaba clara antes incluso de jugar. Eramos prácticamente imbatibles y el mundo se había dado cuenta. Odiaba tener que hacer alarde de tanto, pero era lo que el archi mega ultra duque regente de Egipto se había buscado. Ademas de que había sido ridiculizado ante el resto de países europeos, el mismo me había dado las alas y abierto las puertas para firmar, de una vez y por todas, los tratados que tenia pendientes con algunos aliados. Era una excelente oportunidad. Mientras dejaba que Sybilla y Kamra hablasen acerca de lo bien que le quedaba el uniforme al rubio, revise los memorandos que me estaban llegado. El mas urgente venia de parte de Ada Camille Dumbledore, ministra de Francia. La cual y con premura había aceptado conformar el cónclave urgente que yo misma había propuesto para ver como deteníamos al Lycan y lo llevábamos ante la justicia. Porque y era evidente que el mago había querido hacer un genocidio. Muchas excusas baratas, asaltos absurdos a los cientos de ministerios del continente y locuras varias, pero su único objetivo era diezmar una especie y eso, tanto aquí como en la China, tenia un castigo. No iba a permitir que bajo alter egos se fuese de rositas. La reunión se llevaría a cabo en Brașov y esperaba que todos los participantes a la misma viesen lo que yo veía; debíamos pararle los pies al chiquillo con infulas de poder y devolverle el puesto a su verdadera monarca; Fadia, la cual y si no estaba equivocada, estaría llegando a Transilvania en apenas media hora – Tenemos que irnos, esto se pondrá interesante – Tanto la Mcnair como la Ashryver me acompañarían, evidentemente, sin mi aliada y hermana no iba a ningún lado. Con las mismas y después de lanzares un claro “melonas” silencioso, me desaparecí del monte del destino para hacer acto de presencia frente al ayuntamiento de la ciudadela, donde ya un Van Halen sonriente me esperaba. Sus verdes ojos impactaron con lo miso. Su orgullo me lleno el alma. - Alteza – Me regalo una reverencia pronunciada Eran pocas las veces que lo dejaba tratarme con aquel apelativo, pero hoy se lo dejaría pasar - ¿Todo listo? Un firme pero inequívoco asentimiento.
  10. Einar Aquello era el colmo. No sabia si matarla o sacarla de allí de los pelos para luego interrogarla. Kamra sabia quienes eran aquellos con mascara y aun así los apoyaba, después de que era consciente de que la gran parte de sus aliados y familia le eran fieles al fénix. Omitió comentarios, pues una pelea en aquellas circunstancias no beneficiaba a nadie. Mas que nada porque no quería poner en jaque ni su nombre ni el de la peliblanca. Si ocultaba sus facciones era por algo. Su conexión y esencia le transmitia todo lo que pensaba a traves del vinculo. Y a pesar de que su raciocinio estaba burbujeando, le cuidaria las espaldas como siempre habia hecho. Tendrían que charlar largo y tendido acerca de porque ambos estaban allí. Seguramente la Ahsryver también estaría flipando acerca de su relación con el bando tenebroso. Ambos habían ocultado algo de gran calibre y se merecían tener el beneficio de la duda. Maldiciendo a quien consideraba su hermana, se encamino tras ella, aun con el rostro descubierto. Siendo Luca y no Einar. Ahora mismo su misión principal era controlar a “Manon” y evitar que causase estragos. Conocía la sed de sangre cuando su vampiro la poseía y no estaba por la labor de ver a su endemoniado ser salir a jugar. Rogo a Gaia no perder la fe, puesto que todo se estaba saliendo de control en su calibrado ser. Volvió a la sala principal, poniendo atención a cada movimiento de cada integrante a la fiesta. Todo parecía tranquilo, mas allá del palpitar irregular del corazón del medio vampiro. La adrenalina la tenia por las nubes, previa siempre a un ataque. Paso media hora. Tenia bajo mira a todos los presentes, así como las salidas de emergencia y se conocía de memoria ya todos los objetos de la habitación, también de la contigua. Era un aguerrido guerrero a fin de cuentas. En cuanto vio como Kamra era llevada fuera del lugar, el también se retiro, dejando la subasta por la paz y con dirección al palacio escoces. Tenían una charla pendiente y mejor hablarle en caliente que darle tiempo a poner excusas.
  11. Einar El Van Halen se rasco la frente mientras observaba su reflejo en la habitación que ocupaba en la mansión Delacour. Le dolía verla tan vaciá, al igual que la casona. Aquella propiedad, hacia algún tiempo, había estado llena de risas, bromas e incluso celebraciones. Ahora, por culpa de muchos, estaba oscura y en silencio. Maldijo por lo bajo ante aquella sensación. No le gustaba sentir odio irracional, pero no podía evitarlo. No solo le habían hecho daño a una familia, sino a un bando, a una ciudad, a todo un país. Con la perdida de Mei, Londres se había quedado huérfano y aunque ahora la Orden parecía volvía a florecer. No era ni la sombra de lo que fue. Se alegraba en demasía de poder haber hecho frente ayer a uno de sus mayores escollos; combatir contra los que era leal para que sus congéneres tenebrosos lo respetasen mas aun. Había ocultado tanto su personalidad que quien lo debía considerar un héroe que ahora lo miraban con odio. No podía hacer mucho, su entrenado cuerpo y sus múltiples conocimientos lo hacían un rival casi imposible de batir, fuese o no aliado. Estaba por acostarse, cuando de nuevo, la marca ardió. ¿Alguien le podía decir a aquellos oscuros seres que existía un horario decente para el cual atacar? Le asombraba el hecho de que siempre fuesen en momento absurdos. Bueno, también, que iba a esperar de los seguidores de Voldemort. Con el cambio dentro de la cumbre tenebrosa, todo parecía estar mas activo. Quizás muchos de ellos necesitasen la aprobación de la nueva mandamas o simplemente tal vez esta era aun mas macabra que su antecesor. No se lo iba a preguntar, pues Luca sacaba de aquello mucho en beneficio propio. Sus estrategias estaban dentro de lo aceptable y sus dones también. Simplemente tendría que averiguar quien o que era su próximo objetivo y así lo detendría desde las sombras y basándose en datos correctos. Se puso lo que normalmente usaba, un pantalón de vestir oscuro y un jersey de cuello alto de una tonalidad roja. Siempre elegante. Bien podía ir a una gala de premios como a su propia muerte. Era lo bueno que tenia ser parte de la realeza. Sus zapatos resonaron en el pasillo al tiempo que este y envuelto en una estela negra, desaparecía de los terrenos de su familia para hacerlo en las afueras del castillo Triviani, una obra de arte italiana. Estaba exactamente a doscientos metros del muro exterior. Sin mascara y con un semblante serio. Aquel poder que tenían de convocación los mortifagos era como un gps mágico divino. Conocías todos los detalles antes incluso de llegar al evento en cuestión. Miro al cielo y se adentro, traspasando la valla hacia el verde jardín principal. Este contaba con un enorme estanque frente a la puerta principal. La belleza de la naturaleza era imponente. La edificación brillaba y había una energía especial, parecía que dentro de la misma había una fiesta o algo similar. Con las mismas y viendo que no había nadie que le pidiese credenciales o invitación, avanzo hasta ingresar al lugar. Un camarero lo saludo y le ofreció lo que parecía ser una copa de champan. El dhampir agradecido se la acepto y continuo hacia donde salían todos los murmullos y se podía sentir la expectación del publico. Una rápida mirada fue suficiente para localizar a su “hermana” pequeña. Aquella fémina de culo inquieto que se había convertido en un pilar fundamental para la regente de Rumanía y para el mismo en cuestión de menos de dos años. Puso los ojos en blanco, ahora no solo tendría que “atacar” como servidor de la oscuridad, sino que tendría que evitar males mayores a los de la orden, en caso de que apareciesen, mas aun proteger y defender a su familiar, la cual siempre estaba metida en jaleos sin siquiera saberlo, Sin previo aviso y olvidándose de sus modales, agarro a Kamra del brazo y la arrastro por el pasillo, sacándola de la multitud y llevándosela a los baños mas cercanos. Seguramente algunos pensarían que eran dos amantes apasionados en busca de un lugar alejado, pero solo el tenia constancia de que iba a pasar allí y no iba a permitir, vamos ni por asomo, que la Ashryver estuviera por el medio, aunque esta y sin duda, sabia bien defenderse, pues el mismo la había entrenado – Tienes que irte – Fue su grandilocuente frase y esperaba que la chica le hiciese caso, pues su voz había sonado mas ruda de lo habitual, como si esta fuese una orden.
  12. Einar PV 100 PP 7 Luca agradecía que la orden hubiese cambiado de parecer. Antes hubiesen ignorado el ataque. Ahora parecían mas organizados y dispuestos a defender lo que un día le juraron al mismo fénix. No sabia si sentirse dichoso por eso o molesto por todo lo demás. Agradecía a Merlín que tuviesen el valor de hacerle frente a la marca y poder actuar como los guardianes de la verdad y la luz, dándole fuerzas al pueblo y a los ciudadanos y haciéndoles entender que la oscuridad no tenia cabida allí. Se movió. Si antes estaba fuera en los terrenos tras haber saltado el muro, ahora se dirigía con paso rápido al interior del castillo La sala de estar fue su objetivo, donde dos magos, aun sin mascara estaban ante el. Los reconoció de días anteriores, de épocas pasadas. Se situó mas o menos a siete metros de distancia de la pared mas cercana. Teniendo visión periférica de todo lo que sucedía en el jardín. Los terrenos de aquel solar parecían haber aumentado de tamaño y tal vez era cierto. Por el rabillo del ojo seguía custodiando la seguridad de Manon (Kamra) Perderle de vista no entraba en sus planes, mas sintiendo la esencia que poseía la fémina. Le dolía hacer aquello, pero estaba en juego su coartada. Debía atacar, aunque no lo haría de forma mortal. Jamas - Conjuntivitis – El rayo partió en dirección a Illidan Black Lestrang Le ocasionaría fallas importantes en su puntería. Era como un strellatus pero de menor medida. Ademas de la misma y mejor líder de la Orden del Fénix había aprendido que no solo valen los hechizos poderosos, que la estrategia y la unidad como equipo ganaban muchas mas batallas – Cineade – Pronuncio después. Un conjuro perteneciente a los libros. Fácil de manejar, aunque seguramente Illidan Black Lestrange que era ahora mi destinatario me odiase por ello. Era un veneno gaseoso extraído a partir de los Pétalos de Pensamiento. Alrededor del objetivo surgirá un gas invisible que penetrara en el acto en sus vías respiratorias, cortándolas, para pasar posteriormente a la sangre, provocando la paralización del sistema nervioso y circulatorio y, en consecuencia, la muerte. Esperaba que no llegase a tanto. El dhampir confiaba en las acciones de los, en teoría, buenos del juego.
  13. Einar La mirada que recibió de su compañero, mejor dicho, compañera, pues esta era una fémina. no le pareció común, mas bien era inquisidora, como si ella también notase la cercanía que había entre ambos. Aunque estaba distorsionada por las mascaras, su esencia le resultaba familiar. Volvió a omitir aquella intranquilidad y se centro en lo que estaba por hacer. Tenia que estar mas pendiente que el resto, pues no iba a permitir que dejasen mal herido a ningún miembro del bando contraria, si estos, claro estaba, decidían aparecer - Einar – Respondió al segundo que seguía a la mujer y se adentraba en aquella pequeña fortaleza, dando un poderoso salto al muro de piedra ceniza. Los jardines eran abundantes y espesos. Lo justo para tender una trampa. Iba a ser complejo pelear alli. - Detritus – Convoco un dhampir asolado por la oscuridad. Agradecía tener esa parte ínfima que lo acercaba al mundo de las sombras, así no entraba en crisis cada vez que tenia que usar aquel tipo de magia, al menos no del todo. Era parte vampiro a fin de cuentas. Gaia, lo ayudaba con ello. Pocas veces había estado a la deriva en cuanto a temas de sangre se refería, no obstante, no quería llegar a esos extremos. Mei se preocuparía y no estaba por la labor de ver sufrir al amor de su vida. Ademas era un conjuro meramente defensivo. Su parte leal al fénix no podía dejar que su ahora camarada de bando, de rango menor por lo que podía percibir, diese con su culo en el suelo. Toda vida era importante. Una neblina de color verde oscuro cubrió la anatomía del Van Halen, así como también la de Manon (Kamra), Dándoles protección contra todo ataque que viniese de frente. Les dejaba moverse bien y no irrumpía a la visión - Vitae – Pronuncio nuevamente el guardián de Hunyad tras su mascara de plata. Su identidad estaba oculta bajo el apodo de Einar. El efecto hizo que un árbol mutase en algún tipo de bestia, la cual se asemejaba a las características que Luca había decidido darle. Poseía cuatro extremidades, como las de un gorila. Lo que le permitía moverse con agilidad y soltura. Ademas de otorgarle fuerza. Cambien contaba con dos ojos, capaces de ver en la oscuridad. Orejas, que escuchaban hasta el mínimo ulular del viento y una boca con grandes y afilados dientes. Era un híbrido en toda regla. Estaba a las ordenes del hombre, pero este le indico que siguiese los pasos de Manon (Kamra) y la cuidase en todo momento. No por evitar que saliese herida, sino porque con aquel cumulo de sensaciones palpitando en su corazon, una duda habia nacido; ¿acaso era ella?
  14. Einar Cualquiera que fuese la excusa esta vez para atacar una familia fenixiana, seguramente seria absurda, como todo lo que hacían aquellos que ahora debía llamar compañeros. Esta vez si podía asistir al llamado. Después del ataque de Egipto a Rumanía, el Van Halen había vuelto a Londres con la tranquilidad de saber que su país, nación y reina estaba nuevamente a salvo. La marca de su antebrazo ardió con intensidad. La muy necia sentía como el odio del Van Halen hacia ella se intensificaba con los meses y quemaba con ganas. Ignoro aquel hecho y se dispuso a acudir a la cita. En aquella ocasión, como en las anteriores, actuaria con cabeza, recabando información. Tenia que ver que estrategias usaban los nuevos altos mandos, pues con el cambio de mandatario dentro de la marca, todo volvía a empezar. Tras ponerse su mascara, aquella sencilla de plata que brillaba en tonos rojizos según sus dones, se desapareció de la mansión Delacour para tres segundos después hacer acto de presencia detrás de los muros del Castillo de la Familia Burke. A unos doscientos metros mas o menos. No había conjuros anti aparición y las defensas no estaban puestas ¿A caso estaban perdiendo el juicio los ciudadanos de hoy en día? Es que era una incitación para los mortifagos. Era digno de estudio aquello. El dhampir se quedo al lado de un árbol, mientras sentía la presencia de otro de los seguidores del altísimo señor oscuro. Su ceño fruncido bajo la mascara era notable, pues sentía que aquel individuo le era conocido, como si existiese un vinculo. Nego varias veces, centrándose en la misión e ignorando el palpitar de su sien. Portaba un pantalón de vestir negro y un jersey de cuello alto de color burdeos. Botas de dragón altas y una capa de viaje. Su arma mágica estaba en su diestra. Solo por si acaso. Esperaba que no entrasen a batalla, pues su accionar seria raro para ambos bandos.
  15. Si, ahora no solo tenia que aguantar a una, sino a dos, molestas e inoportunas, con comentarios ácidos acerca de mis chicos. Agradecí con un gesto afirmativo a Sybilla por su pronta reacción ante mi memorando. Nuestra nueva relación empezaba, se podría decir, de forma turbulenta, nada mas y nada menos con un aviso de guerra por parte de Egipto. Bueno, realmente por parte de un loco que se creía regente del mismo y solo deliraba en cuanto a sobre que o quien mandaba. Nos habíamos unido desde la ultima vez, dando comienzo a un vinculo bidireccional diplomático, amistoso y duradero. La hermandad de la rosa negra volvía a florecer, con ella de comandante y eso beneficiaba por mucho las cosas, tanto dentro como fuera de Rumanía. Tanto era así, que me estaba pensando muy seriamente, darle un puesto dentro del consejo, como segunda ministra o similar. Conocía los riesgos, pues sabia de antemanos que relación tenia o al menos en un pasado había tenido con los adeptos a aquel mago insípido conocido como Lord Voldemort. No obstante, los pros superaban a los contras. Ademas, tenerla cerca, contribuía a la causa de Luca. Mei sabia de mis planes e incluso fue la que los propuso. Amaba la mente estratega de quien era y siempre seria mi mejor amiga. Cerré los ojos mientras dejaba que Kamra y la nueva integrante a la fiesta se pusieran al día, y deje que mi conexión con la Delacour abriese el vinculo. La paladín estaba en Hunyad, en la retaguardia, odiándolo eso si, pero dispuesta a ayudar con todo lo que podía. Entendía su malestar, pues desde siempre, desde que había crecido y tenido uso de razón propia, había sido la primera en lanzarse a la batalla y la ultima en retirarse. Uno de mis muchos ejemplos a seguir en la vida – Luca – Pronuncie al tiempo que este me relataba su accionar con un par de licantropos jóvenes a las afueras de Brașov – Ahora que lo mencionas es el quien se comunica – Le entregue a la Mcnair uno de nuestros intercomunicadores mágicos, no con la misma frecuencia que la miá o la de la Ashryver, pero si valido para hablar con los principales solados y escuadrones de batalla – Úsalo para comunicarte, luego te explico sus características mas allá de las obvias. Han querido cortar la luz de la ciudadela, pero luego de eso ningún cambio. Seguimos a la espera de la respuesta del archiduque. Que hablando del rey de Roma, apareció o bueno uno de sus múltiples lacayos fue el encargado de asumir su derrota ante el despliegue militar que habanos logrado en apenas segundos. El alto el fuego por parte de Azrael llego alto y claro de la voz del Belikov, el cual y como todo caballero de Transilvania portaba con orgullo su cargo como emisario real – Gracias Dim, de igual manera sigo sin fiarme de ese ser, quedate cerca por si acaso y alista a tus hombres. Hemos asegurado esto y nos encargaremos de detener y ver que lavado de cerebro tienen estas cosas, porque si, son hombres, pero malditos y no solo con licantropia. Aquí mi hermana, de forma poco sutil, lo ha probado en sus carnes después de saborear la sangre de un observador – Mire a la peliblanca con una sonrisa socarrona.

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