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Hessenordwood Crouch

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Hessenordwood Crouch ganó por última vez el día 22 Mayo

¡Hessenordwood Crouch tenía el contenido más querido!

Acerca de Hessenordwood Crouch

  • Cumpleaños 29 Mayo

Profile Information

  • Location
    En tu corazón, guap@ ;)
  • Casa de Hogwarts
    Slytherin

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    31
  • Rango Social
    Orden del Caduceo
  • Galeones
    209300
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Libros de Hechizos
    Libro de los Ancestros (N.25)
  • Familia
    Ollivander
  • Trabajo
    Cazador de seres y criaturas mágicas.
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Licántropo
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    3710
  • Puntos de Poder en Criaturas
    1710
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    Más de 3000
  • Rango de Criaturas
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Defensa contra las Artes Oscuras
    Runas Antiguas
    Herbología
    Artes Oscuras
    Conocimiento de Maldiciones
    Pociones
    Meteorología
    Estudios Muggles
    Historia de la Magia
    Idiomas
    Maestría en Escobas
  • Medallas
    42000

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    5
  • Posteos último mes cerrado CMI
    1
  • Posteos en subforo CMI
    5

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Enthusiast (6/14)

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  1. Que guapa la hijaza con su firma nueva !! *m*

    :love:

  2. Grell & Hess —Dos eventos sociales en menos de tres meses-, sus palabras se arrastraron con incredulidad. —Estás de racha-, delante de ellos el castillo se desplanta con firmeza, imponente, solo en un lugar como este es que se podría llegar a celebrar este aniversario acertadamente. En eso está de acuerdo. Es aún más hermoso ahora con todo el cuidado que han puesto para resaltar cada rincón de aquel espacio. Pero por algún motivo, ninguno de los dos hombres parece realmente impresionado con la majestuosa edificación. —¿Qué es este lugar?-, masculla perezosamente mientras se frota a sí mismo los brazos, el frío de la noche (que es ficticio y solo ocurre en su mente) le cala hasta los huesos y tampoco lo pone de mejor humor. Hessen sabe que lo mejor es dejar caer de una buena vez la capa sobre los hombros del licántropo o, de otro modo, estará fastidiando por el resto de la noche. Afortunadamente, se trata de un accesorio suficientemente modesto, que hace perfectamente juego con el resto del conjunto, suficiente para no llamar la atención de nadie. Al menos no por esa razón. —¿Qué hacemos aquí?-, es neutral al hablar, pero Hess reconoce el genuino desconcierto en esa desabrida mirada suya de diferente color en cada polo con la que contempla el galante espacio. —Hannity te invitó...o algo así-, le recuerda mientras cuidadosamente ajusta sobre sus hombros los brillantes broches, solo esos destellos de metal es lo único más deslumbrante en toda la apariencia poco colorida del brujo Ollivander. Aun así, el demonio sabe que ha hecho lo mejor que puede con él. —No lo recuerdo-, no lo intenta realmente. De todas formas, rescata que hoy Grell está siendo particularmente conversador. Lo que no siempre puede ser algo bueno tampoco. —Por supuesto que no, no podrías ni recordar el almuerzo que te serví, el cual por cierto, despreciaste-, le sonrió, aunque no parecía realmente amigable. Por último, cuando todo está ordenado, con un movimiento de su cabeza Hess le indicó el camino que aún tienen que recorrer para ingresar al lugar donde se llevará a cabo el resto de la conmemoración. El demonio espera hasta que finalmente el hombre decida moverse, van casi a la par salvo porque los lentos y arrastrados pasos del ex medimago lo llevan por delante de su asistencia. —Do-doscientos treinta y dos. Es...un número extraño-, tartamudeó. La invitación en sus manos maltratadas parece casi un artículo de lujo, con tan solo esto y el enorme edificio delante de ellos se puede dar una idea de la magnitud del evento. Y solo pensarlo le provoca algo de nauseas. —¿Es real esa cifra?-, Hessen no siempre consigue entender, de toda la información que guarda esa torcidamente suya, qué es lo que Garry pudiera considerar realmente cómo algo importante de ser recordado. —Supongo-, concluye que tal vez tienen eso en común. —Las personas siempre esperan números más memorables, ¿no crees? Tal vez es una señal. De que nada malo puede salir esta vez-, y se hubiera encogido de hombros por lo irrelevante que le parece ahora dudar de una fecha histórica, pero el hall está cerca y la figura desgarbada del Ollivander, aun metido en un traje tan elegante de colores apagados, llama lo suficiente la atención del personal de seguridad donde se aglomeran las personas, entre invitados y periodistas, para poder ingresar. —¿Tú no eras francés? Deberías saberlo...-, -no-, recibió la negativa silenciosa respuesta a sus espaldas, sobre sus hombros. Hessen sabe ser tan ilusorio como una sombra suya algunas veces, tanto así que lo sorprende. Les ha costado solo un par de protocolos más de seguridad entre confirmar la invitación (y tal vez el no incumplimiento de vestimenta de Grell) antes de al fin poder ingresar al interior del palacio. Se tomaron algunos segundos extra para contemplar expectantes el escenario de toda esta teatralidad aristócrata. —Busca a Hannity-, golpeó con el dorso de su mano sobre el hombro robusto de Hess, antes de comenzar a desplazarse silenciosamente por entre los invitados y el staff, sin llamar la atención de nadie. Hess imagina que se moverá hasta una zona donde se le permita fumar tranquilamente.
  3. —Esfuerzate-, se escuchó como mil voces llamándolo. El claro solitario hasta ahora acompañado solo por la naturaleza) se mece a su alrededor con el eco de todas estas voces familiares retumbando en su cabeza, el plano oscila como si tuviera la intención de volver a aturdir sus sentidos. —Aquí estoy, no te he dejado-, puede escucharla de entre las hojas más altas de los árboles, es casi imperceptible al principio, pero está ahí. El demonio sintió el movimiento en el viento y alertó que podría estar cayendo nuevamente en otro truco de la arcana. —Te dejaste atrapar por tus pensamientos-, él tiene que casi dejar de respirar para poder escuchar algo más allá de lo que dice, no es una alucinación, ella está realmente ahí, manifestándose con una apariencia aún más joven. No va a confesar en voz alta que siente un gran alivio al verla, no después de que ella ha acertado recalcando lo descuidado que ha sido al dejarse perder entre sus pensamientos, sin considerar el haberse olvidado casi en su totalidad de la presencia de ella, o de aquellos otros dos que habían comenzado esto con él. ¿Dónde estarían ellos ahora?. Aun así, está agradecido de que la arcana reaparezca nuevamente ante él y lo deje aclarar su mente de este ejercicio que de pronto es indescifrable. Entonces Sauda comienza a explicar algo que él sí puede entender, —No dejes que los sentimientos adversos te dominen, transformarlos, modifica tus puntos negativos para volverlos a tu favor-, es lo que ella dice y él puede encajar esta definición en un ejercicio pasado en su vida. Y es que parte de lo que es él ahora, el personaje encantador y servicial que ha construido cuidadosamente para presentarse al público, tiene como base algo parecido a esta idea, muy similar si no es que igual, salvo por eso de modificar los puntos negativos, porque en esta parte, la que habla sobre aprovechar esos puntos negativos, él solo ha estado evadiendo todo el tiempo. —Creo que entiendo-, masculla, la explicación final de Sauda sobre lo que es o cómo es que funciona el mago oclumante es mucho más concreta de lo que él tenía hasta ahora. Ciertamente había pensado que necesitaría de la oclumancia solo el crear escudos y protecciones que impidieran ver más allá de la superficie de su mente, podría manipularse a sí mismo para solo mostrar lo que él quisiera. Pero lo que la arcana le ha aclarado ahora es mucho mejor, no más sencillo supone, pero él puede ser lo suficientemente ambicioso para querer todo eso de la oclumancia. Pero a pesar de que todo es solo algo más claro ahora, la situación no mejora para sus sentidos aun algo mareados cuando frente a él aparece la pequeña figura de la propietaria del Trastero. Hay una pausa casi demasiado larga antes de que vuelva a hablar. —Cada uno de mis gestos faciales está cuidadosamente estudiado y practicado-, comienza. —No se me puede escapar alguna mueca indeseable o no planeada con anticipación. No existe nada que aparentemente pueda tomarme por sorpresa si así lo deseo, puedo controlar cada músculo, cada una de mis expresiones corporales a voluntad-, parpadea lentamente, porque esta forma que ha adoptado Sauda de la chica en el callejón es tan idéntica, que puede sentir el temor en su rostro, el aroma a sangre en el viento que aún agita las copas de los árboles. Es tan real que, si se deja llevar, puede incluso volver a sentirla dentro de su mente, husmeando, indeseada. —Me he adoctrinado en ello, puedo hacer esto perfectamente con la garantía de que siempre me funcionara, pero esto es… Los segundos en los que esa muchachita de cabello blanco entró en su mente nunca le habían parecido tan largos, pero en este plano, en el que lo tiene sometido Sauda , le parecen eternos. —Quiero decir… no depende solo de mí-, casi siseo, cómo si no quisiera ser entendido. —No todo el tiempo. Y es esa parte la que quiere proteger, la que quiere resguardar, para que nadie entre y la encuentre o para que no salga fuera del recipiente donde Hessenord muy cuidadosamente tiene guardado. Porque su propia mente, la del hombre, no es más que un contenedor, un empaque promocional que guarda internamente al despreciable ser que le da origen a su propia vida. —¿Qué fue lo que sentí?-, -estábamos furiosos- hay algo más ahí con él, la magia de Sauda hace que baje la guardia y se le escape. —Shh-, retrocede, agita su cabeza un poco, Sauda está ganando nuevamente esta partida. —Estábamos...Yo estaba…-, ahí están las grietas en la máscara, él no puede taparlas todas todo el tiempo, pues ella, esa muchachita de plateados cabellos y gigantescos ojos azules agita violentamente con burla en el demonio cada rincón de la mente del hombre. La imagen de esta mujer significa muchas cosas, lo arrastraron rápidamente a esa noche, el aroma a sangre y pociones curativas se sienten alrededor de la figura que ha tomado la arcana, y su voz…oh su voz, con ese temblor inseguro, de miedo hacia él…de desprecio a pesar de tantos años que… "Oh, claro" Hess replanteó su posición, esto no es suyo, esto es lo que no debe ser tocado, lo que no debe ser visto por nadie, lo que tanto está tratando de cuidar, así que debe transformarlo. —Sentí preocupación-, no está mintiendo, solo distorsionando toda preocupación. Eso fue fácil, fingir en su rostro la intranquilidad por ella, cambiando así la percepción en esta historia. —Y es que nosotros solo queríamos...-, -queríamos asesinarla-, su boca se cerró abruptamente antes de que se le pudiera haber escapado eso ultimo. Si bien su rostro no reflejó nada de toda esa ira interior, sí manifestó un rubor de pena. Lo que él quería es que nada que no fuera él le pasara. Y exhibió en cambio el deseo de cuidar de ella para mantenerla con vida. —No quería lastimarla-, actuó ante el recuerdo de Amaya que por un momento pudo incluso olvidar que era Sauda. —Así que me preocupó, que en su paso tan fugaz por mi mente, y dadas las condiciones de nuestro encuentro, al tomar algo tan aleatorio hubiera podido entender mal mis intenciones. Ahora entiende mejor lo que la arcana expresa como dejarse dominar por los sentimientos, pero ¿cómo poder usarlos a su favor si eran algo tan repulsivos? Hessenord no ha sido de ese tipo de personas antes, él no se deja llevar, él es pragmático, metódico y planificador, pero hoy nada de eso le estaba funcionando. Quizá es porque, si es solo un poco más sincero, el teme también a aquello que se esfuerza por contener dentro de su mente.
  4. Grelliam M. Ollivander Los pasillos del camino que lleva hacia la mazmorra de Báleyr, el arcano que enseña en la magia de la Nigromancia, son tan oscuros, fríos y sombríos como posiblemente lo sea el sumergirse a la profundidad de este conocimiento. Sus pasos se arrastran lentamente unos tras otros en busca de ese lugar de todas formas, como si no encontraran algo mejor que hacer de el brujo. No es involuntario tampoco, es consciente de lo que hace (o lo que está por hacer), aunque el porqué es tan incierto aún, es indescifrable casi tanto como un secreto para sí mismo. Es su mente jugandole otra mala broma tal vez. Pero eso no es importante ahora. Igualmente ha estado sumergido en este ensimismamiento por ya demasiado tiempo, tanto que casi ha conseguido encontrarse a sí mismo en él. Ahora es solo otra característica suya, como son el silencio y las alucinaciones constantes que lo acompañan. El hecho de estar y no estar en el ahora, o mejor dicho, en el aquí es bastante natural. Finalmente se detiene cuando el pasillo no puede ser más oscuro que la noche afuera, apenas hay luz ahí lo suficiente para que alguien con muy buena vista pueda encontrar la entrada a la mazmorra sumida en el muro, casi escondida. Es en ese momento en el que parece haber despertado de la ensoñación pues observa su alrededor como si no reconociera el lugar que ha sido monótono, lúgubre y cruelmente frío con él todo este tiempo. Pero no está perdido. Su nariz hace ese ruido de espesa congestión cuando inhala difícilmente. La enfermedad no lo abandona. Jamás le ha gustado el frío, puede sentirlo siempre, aun cuando su cuerpo por naturaleza desprende calor agradable, pero él no es capaz de gozar de eso. En cambio, el frío se cuela siempre, hasta sus huesos, al interior de cada una de sus fracturas, de las cicatrices de su cuerpo. Pero sentir frío todo el tiempo es solo algo bueno porque entonces puede disfrutar de una buena taza de té, del calor de las entrañas de otras personas, del fuego quemándolo todo. Algo como eso es lo que tiene de referencia para saber cuando verdaderamente está en la realidad. No obstante, hoy todo es tan frío en ese lugar, que cuando siente nuevamente el muro de roca (del que se ha estado apoyando todo este tiempo con la mano, como si trazara en él una línea imaginaria para no perder el camino de vuelta) no sabe con certeza si está realmente ahí. Con la misma sutileza con la que lo haría un reptil se pegó al muro, lentamente colocó el rostro sobre el barro endurecido de la pared y olfateó apenas antes de reposar su mejilla en ese mismo lugar. Da la impresión de alguien queriendo husmear, tratando de escuchar del interior del espacio del arcano a través del espeso muro de piedra cocida, pero para cualquiera eso puede ser imposible. La mazmorra de Báleyr es silenciosa como una tumba. Aun en esa posición se desliza (o arrastra) por el muro hasta que su mejilla salpicada de cicatrices, manchas y moretones sienten una textura diferente, no es más blanda de lo que es el muro, pero es diferente. Grelliam murmuró algo entonces. Nada salió de su boca, solo un suave sonido que se ahogó en lo grave de su garganta haciendo vibrar la manzana de Adán en ella. Está a solo un instante, a una sola acción de cambiarlo todo (o de no hacerlo). Someter a su ya fragmentada mente en las inciertas corrientes de la magia de la sangre es sin duda el mayor o el peor de sus aciertos. ¿Dejará esta enseñanza también otra huella imborrable sobre su cuerpo? Eso solo era importante si interfiere con su objetivo final. Con la mente en blanco, ajena a cualquier perturbación que pudiera interrumpir todo esto, el muchacho finalmente llamó a la puerta del arcano. Dos golpes apenas fuertes hicieron eco a lo largo y ancho del pasillo. Pacientemente esperó, por una respuesta del otro lado.
  5. Nick: Hessenordwood Crouch ID: 118247 Conocimiento: Adivinación Link a la Bóveda: 103154 Link a la Ficha: 103059
  6. Quintel Guillam Salir del estanque le ha costado algo más de esfuerzo del que se había imaginado, cuando finalmente consigue llegar a la orilla no solo tiene la mitad del cuerpo empapado y los zapatos llenos de fango, sino que además respirar le estaba costando demasiado esfuerzo, sobre todo con toda esa humedad en el ambiente. Quintel puede imaginar rápidamente por que un lugar como este es perfecto para llevar a cabo este aprendizaje, sin embargo de este pensamiento no se le escapa nada, ciertamente no hay tiempo de decir o hacer mucho antes de ser abordado por un ofidio que lo recibe con un siseo filoso. Y Quintel es lo suficientemente conocedor de estas criaturas como para pensar que no es -taan bien- bienvenido como se cree. En el lugar además hay una persona más, esto es casi una sorpresa para el brujo de joven apariencia, por alguna manera había imaginado que al menos en esta aventura tendria que adentrarse solo, por su cuenta, no es que con la magia guerrera sus compañeros de clase fueran tampoco de mucha ayuda, justo lo contrario, inclusive algunas veces había tenido que enfrentarse a ellos en una batalla para demostrar el conocimiento adquirido, pero ¿aquí también tendrían que hacer eso? De alguna manera le parece algo extraño plantearse esta situación. El brujo hizo una pequeña venia entonces tras su recibimiento, sinceramente, sin despegar la mirada a la criatura que parecía en cualquier momento dispuesta a atacar. Ciertamente, no quiere parecer desconfiado, mucho menos que tiene toda esta situación bajo control, pero el muchas veces orgulloso Quintel cree que necesita mostrarse firme ante lo que aquí acontece, para demostrar su verdadero interés de aprender de Lawan Nguyen Thanh. Pero Lawan hizo algo extraño en cambio. Algo en estas criaturas, en este lugar, en ese personaje al que busca para obtener conocimiento, le recuerda mucho al lugar donde trabaja ahora, y a la persona para la que lo hace. —Algunas veces es sensato volver sobre nuestros pasos y yo lo he hecho un millón de veces-, es lo que escucha después de los siseos, solo algo mas claro, mas entendible y que al mismo tiempo estruja algo dentro de él, porque es justamente todo eso, el haber dejado lo que era muy, pero muy, atrás, lo que ahora no le está dejando respirar. De alguna manera se ha acostumbrado más rápidamente a esa vida tranquila y sedentaria que ofrece la cálida California, bajo el acogedor techo de George, y aunque el cambio había sido duro tras la muerte de su padre (adoptivo), no había sido del todo difícil tampoco acostumbrarse luego de eso a la vida más misteriosa que vino a adoptar a Europa. Sin duda nada de eso era como lo de hace años, donde había pasado día tras día intentando convertirse en el guerrero brujo que su gran pueblo esperaba y merecía. Dejar todo eso atrás significó dejar todo lo que sabía con ellos. Era algo así como una promesa. Se siente terrible, su evidente falta de condición (envidiable en los tiempos de la majestuosa Tenochtitlan) era una prueba de ello. Quintel asintió moderadamente. —¿Pero qué tan atrás es prudente ir?-, la pregunta se le escapa sin la intención de esperar una respuesta del Arcano y en lugar de eso su mirada clara se posa en alguno de los reptiles que observan al par de brujos como si esperaran algo de ellos. Dudó de si mismo antes de volver a interrumpir, esto no es algo nuevo, aun es extraño no sentir que perteneces a ninguna parte del tiempo. Ciertamente conoce a los uzza y su poco temperamento para escuchar de los estudiantes, sus ambiciones o motivaciones, pero ¿era igual con los arcanos? Quintel no lo cree, sospecha que entre más conozcan de ellos más fácil es orientarlos en esta búsqueda, sin embargo, el muchacho no está seguro de como hacerlo. —Porque hace mucho tiempo atrás me había sido criado como un brote de la naturaleza misma-, comienza en cambio, con tranquilidad. —Me formé con esa creencia, y crecí de la misma forma, con la forma que me dio la naturaleza, y me trataba y me veía igual que al resto de sus creaciones, aun cuando a diferencia de ellos me creía imperfecto-, explicó. —Fue más difícil entonces, fue más difícil que acostumbrarse a esta vida llena de privilegios y lujos en las que viven las personas hoy en dia, con todos sus avances tecnológicos y grandes construcciones, sin embargo…-, el muchacho se movió lentamente, a ningún lado, tal vez solo pesa demasiado sobre él haber dejado todo atrás. —…Sin embargo, se sentía mucho más...correcto-, concluyó. Lo único que intenta decir es lo mucho que le duele ahora haber perdido ese vínculo con el medio ambiente, con la madre naturaleza, lo mucho que se siente ajeno a las criaturas a las que mucho tiempo vio como parte de lo que era. —Creo que no puedo hacer nada hoy sin lo que fui ayer, pero este don…-, nuevamente sopesó sus palabras; lo que está por decir seguramente estaría mal visto por los jefes de su tribu, se siente aliviado de que hoy no esté frente a ellos, aunque por otro lado, no se imagina que la reacción de Lawan o de las mismas serpientes que ahora los tienen rodeados, pueda ser del todo buena. —¿Ese don siempre viene del pasado? ¿solo puedes heredarlo o nacer con él? No puedes...solo desarrollarlo desde cero, ¿crearlo desde algo nuevo?-, posiblemente eso es lo que él era, una mezcla de culturas y eras que no entendía qué es lo que hacía aquí, que era demasiado antiguo para el hoy y al mismo tiempo en busca de cambiar el futuro del presente, para que no sea tan como lo es ahora y tan como lo fue mucho tiempo antes.
  7. Garry M. Ollivander —¿Nervioso?-, habló Hess de la nada. —¿Por qué debería estarlo?-, Garry en cambio no se inmutó. —Bueno, no te has visto con casi nadie más allá de tu familia o el médico desde hace mucho tiempo-, el demonio no parece realmente preocupado por una respuesta negativa, como si no la esperara de todas formas. —Estaré bien-, Era verdad, hacía mucho tiempo que no tenía contacto con nadie dentro de esta comunidad mágica, o lo que quedaba de ella; no sabe en que se ha convertido el ministerio de magia luego de la caída del atrio, no sabe con certeza que ha sido de la orden del fénix ni de sus miembros desde la repentina desaparición de los mismos y, ciertamente, no sabe siquiera que ha sido de sí mismo todo este tiempo, tan perdido, contaminado, corrompido por toda esa magia que había terminado por encerrarlo, aislarlo, dentro de las paredes de su hogar, de los muros indescifrables que son su mente, su memoria, sus recuerdos. Así que encontrarse con Luna Gryffindor en particular es demasiado, no en el mal sentido, pero la sola mención de su nombre era rememorar todo aquello que habían vivido antes, como compañeros ministeriales, como cómplices dentro de uno de los bandos clandestinos, donde muchas veces sus vidas dependían (casi ciegamente) unos de los otros, porque así es como funcionaba todo eso que ahora, tras -renacer- simplemente parecía haberse perdido. Encontrarse con Luna Gryffindor el dia de hoy en persona era algo importante, porque sabe que va a remover cosas terribles en él, pero posiblemente, solo por el hecho de que sea ella y no otro ex (o actual) miembro de la abandonada Orden del Fénix, es que vale la pena intentarlo. —Luna no debe tardar en llegar-, Hessenorwood es quien organizó la reunión entre ellos, ha coincidido con Luna en algún momento sin que Garry supiera y es quien ha propuesto que se efectuará en este lugar tan reservado y discreto. Hess es un buen asistente y sabe, sin tanto detalle, lo que él prefiere. —Estaré en el piso de abajo por si me necesitas-, se acercó para acomodar la corbata de estampado extraño que lleva puesta. —Pero por favor, no necesites-, le guiñó antes de desaparecer. Se ha reservado una mesa para dos en la planta más alta del Bratva, ahí el licántropo esperara por Luna, que extraño se escuchaba decir eso, tan extraño cómo la ligera sensación de nerviosidad que podría estar experimentando ahora. Aunque quizá eran los efectos del medicamento haciendo su trabajo; manteniendo todo bajo control, todo con normalidad. @ Luna Gryffindor Delacour
  8. ID: 11824 Habilidad (en caso de que se trate de la habilidad de Animagia, especificar preferencia de animal): Nigromancia Nº de conocimientos que se poseen: 11 Link a la Bóveda: No.103154 Link a la Ficha: No.103059
  9. Quintel Guillam (nvo. comienzo) Permaneció allí de pie por mucho más tiempo del que se consideraría normal, no importaba mucho la verdad, no hay nadie detrás de él que lo espere, no hay nada que lo empuje a ir más rápido esta vez. No, solo es él dando este primer gran paso hacia el conocimiento que ofrecen los arcanos. Naturalmente, y como ha sido hasta ahora, cualquier cosa que hubiera tenido que ver con las escuelas lo hubiera puesto nervioso, Quintel nunca fue el más brillante en ninguna de sus asignaturas, mágicas o no mágicas (decisión de George llevar aunque sea el título de bachillerato a casa) no obstante, esto se siente diferente, es…como si fuera una extensión de él, que empuja hacia afuera reprimida todos estos años dentro de su cuerpo. —Os pido a mi padre y madre que estén conmigo siempre-, no puede olvidar los rezos, esto es parte de él también, de sus raíces. —Os pido a los Dioses la sabiduría para sobrellevar esta situación-, hace mucho también que los Dioses le han dado la espalda, pero él simplemente no puede olvidar. —Os pido por mi gente, aunque les he dejado atrás juro que los llevo siempre conmigo, así que os ruego por mi-, todo ha sido recitado en un claro náhuatl, algo que sale de sí mismo como respirar. Pero la lengua pársel es diferente, es suave y cómoda en su paladar, ha practicado algunas palabras que se encuentran en las portadas de algunos grimorios en casa de Ollivander, sin embargo, no parecen funcionar, supone que es parte de la magia. Hoy está aquí para descubrir este secreto y, sobre todo, saber si es capaz de dominarla. Que privilegio sería manipular con destreza la lengua de los reptiles que en su tierra nativa alguna vez adoraron, por muchos años las serpientes fueron para Ehécatl, el símbolo de los Dioses más generosos de su tierra. Inspirado por esto, el muchacho finalmente se abrió paso por el estrecho camino que lo llevaba hasta aquel misterioso portal. A ciencia cierta no sabe qué es lo que va a encontrar del otro lado de este, sin embargo hoy más que nunca, no se siente temeroso al conocimiento que hay por delante. Cuando abre los ojos nuevamente, lo primero que es capaz de distinguir es el extenso cuerpo de agua bajo sus pies, la humedad ahí es cómo la de una selva mesoamericana, lo ahoga antes de que pueda entender que es lo que sucede, sin embargo, y apesar de todo, se siente cómo si volviera al lugar al que pertenece, lejos de toda la aristocracia Londinense, lejos de los altos estándares americanos. Aunque sus pies están hundidos bajo aquel estanque comienza a caminar hacia la orilla más cercana, en busca del maestro Lawan Nguyen.
  10. —Desde luego…-, casi se le escapa la decepción por el rostro, no es que Darla lo hubiera hecho apropósito, ciertamente sabe que no debería haberse interesado en primer lugar en ella, pero era difícil no caer en la tentación cuando la vampiro tenía entre sus manos lo que muy probablemente se trataba de algun presagio. Su interés en el tema de la videncia, aunque modesto, era algo de lo poco que podría haber adoptado de su padre. Aun si la predicción que tenía Darla en su poder ahora no se trataba de algo que cambiaría al mundo, el misticismo que guardaba todo esto, considerando aún más el hecho de que Darla no tenía siquiera parentesco o afinidad alguna con Southeil, no dejaba de causarle atracción. Finalmente, y respondiendo a su manera el gesto de Darla, le entregó una pluma que ha sacado de la solapa de su impecable traje. No esperaba el repentino apuro de ella al firmar el documento sin más peros al respecto. —No tiene de qué disculparse señora, es...entendible-, naturalmente desvió también la vista hacia la ventana de la biblioteca, era de esperarse luego de la insistencia que despierta Darla al alternar las miradas entre él y la ventana, más luego de la visible tensión que acompañó el gesto de la bruja; era tal como si ella esperara a que algo apareciera de pronto por la ventana y les acuchillara, así como en esas películas de terror nomaj. Lo que es más aterrador aun solo por los gritos que anteriormente habían hecho sacudir los vidrios y estantes de esta misma biblioteca y porque ha visto otras veces que en este lugar, en esta comunidad, las personas no entran a tu casa nada más para acuchillar. No, los magos y las brujas suelen ser algo más creativos al respecto. —Correría el riesgo nuevamente de volver aquí de ser necesario-, es cortesía nada más, fuera de Darla (y su predicción) no tiene más interés en quedarse aquí. —Bueno, todo parece estar en orden, ah…-, se puso de pie una vez que todo está ordenado debidamente en la maleta. —Si hay algo más en lo que pueda ayudar, Darla, el elfo doméstico que me recibió se ha quedado con la tarjeta-, antes de que pueda insinuar algo más, hasta ese lugar se puede escuchar los ruidos que vienen desde el corredor principal. Tal vez ese es el motivo del repentino apuro de la vampiro, aunque tal vez solo estaba especulando, pero ¿y si tenía algo que ver con la predicción de Southeil para la Potter Black? Tks, quizá él aún era demasiado aficionado a esto... @ Darla Potter Black
  11. Supo responder a Hannity con una sonrisa que parece genuina, es encantador como la mayoría de sus gestos de mercadotecnia, pero ciertamente, y aunque no es muy claro ni para él aun el porque, le preocupa un poco algo de esta declaración que Hannity hace ahora, sobre quedarse en Londres por un tiempo más largo. Es malo solo porque se imagina que la presencia de ella, así como lo es la de Bel Evans, interfieren en sus planes con Grell, porque aun en sus mejores intenciones hacia con el patriarca de la familia, ellas son bastante...problemáticas, tanto o más quizá de lo que pudiera ser el mismo Ollivander. Al menos así es para el demonio. De todas formas, con el sentimiento modesto que le dedica a ella, le deja entender que prolongar su estadía en Londres suena como una maravillosa idea. -Encantador-, apenas puede mascullar mientras se intenta convencer a sí mismo de esto. Quien sabe, con algo de suerte las cuestiones laborales de la señora Hannity no le dan el tiempo para inmiscuirse en lo que sucede entre el Ollivander y él. —No tiene que darme explicaciones señora-, dice en cambio. —Estoy seguro de que el señor estará encantado con su visita aquí-, de esto tampoco está tan convencido, pero se asegurará de que ella se lo crea. Pero antes de que el mago pueda hacer o decir algo más que mantenga satisfecha a la bruja sin tener que ahondar en temas menos cómodos, es ella la que ha decidido tomar su palabra y exigir en cambio algunas explicaciones. Ella no puede tomarlo del todo por sorpresa; los interrogatorios por parte de la familia de Grell. Lejos de molestarse, Hessen es comprensivo con ellos, hasta cierto punto, sobre todo una vez que ha conocido más de cerca el comportamiento del licántropo. De igual manera, no siempre puede responder a todas sus preguntas. —Esta no es una visita casual entonces, ¿me equivoco?-, la fachada se mantuvo impecable, aunque ella ha movido algunas piezas en el tablero inesperadamente Hessen no se siente acorralado (todavía) por Hannity. —No, eso no ocurre en estos lugares ¿cierto? No hay… visitas casuales, todo siempre es...tan calculado-, la sonrisa se mantenía. —Me gusta eso. Pareció pensar sus opciones de respuesta para ella, sin embargo, ya sabe cual es su tarea aquí. —¿Qué es lo que ha pasado con Garry?-, repite casi con una expresión de sorpresa, como si ella no estuviera viendo algo que siempre ha sido evidente. —Ah señora Hannity, me he hecho esa pregunta desde el mismo día en el que conocí a su padre-, fingió la desconsolación. Luego él tarareó una negativa. —Me temo que tendrá que ser más específica con su pregunta, señora-, su sonrisa esta vez casi se torció. —Pero debo advertirle que, evidentemente, todo lo relacionado con Grelliam es de índole, pues, clasificado, por supuesto-, lo suelta tranquilamente, como si no hubiera nada alarmante en manejar asuntos privados dentro de la familia, sobre todo una tan extraña como Ollivanders. —Usted debe comprender que ese es mi trabajo aquí-, concluyó con la misma gracia que ha mantenido todo este tiempo con ella. —Sobre lo que sucedió en la reunión en mi piso...bueno, siendo prudentes, puedo decirle que está cuestionando también a la persona equivocada-, no es como si tampoco tuviera esta informacion, mas bien no tiene autorización (profecionalmente hablando) para hablar libremente de lo que sabe al respecto. Demasiada discreción era lo que se tenía al trabajar con Hessenord, no era la característica de él que Garry más apreciaba, pero era convenientemente buena en estos días. Se movió en su lugar, como si dudara por un instante en su siguiente movimiento; hacer pasar a Hannity al mezanine, lejos de toda esa tierra y plantas que ensucian sus zapatos o mejor mantenerse ahí, lejos del sótano, lejos de los invernaderos, lejos de Garry. —Es bastante particular en realidad-, por un momento parece finalmente haber salido del guión. —Quiero decir, lo que sucede entre ustedes, Hannity-, bajo la mirada echando un vistazo a la bruja de pies a cabeza, tratando de ver más allá de esa piel pálida, de esos ojos que le recuerdan de alguna manera a los de Grell. —Entre usted, Bel Evans y él-, parece estar sopesando alguna idea inconclusa en su cabeza. Si es algo bueno o malo es difícil saberlo con gestos tan practicados. —Sabe, si usted quiere, yo podría intentar…-, antes de que pueda terminar de insinuar lo que sea, un extraño ruido se escuchó desde la trastienda. A Hess casi se le escapa exhalar con cansancio, tan descuidadamente, delante de la hija de Ollivander. Y aprovecha entonces para retroceder sus intenciones, porque interesarse en la naturaleza de Hannity no tenía que ser para nada algo bueno. Ya suficientes problemas tiene respondiendole a un solo Ollivander. —Ese debe ser él-, dice, recuperándose en fracción de segundo, nuevamente con la sonrisa en el rostro. —¿Por qué no va a buscarlo allá atrás?-, ojeo nuevamente el tiempo en su reloj y se alarmó. —Hágame el favor de convencerlo de salir del agujero donde se ha metido ahora y que mejor nos acompañe a cenar. Yo invito-, le guiñó a la muchacha y en lugar de esperar alguna negativa de ella se echó de vuelta escaleras arriba en busca de los libros de contaduría. —Ah, y Hannity, tenga cuidado con las crías de sauce del corredor, siguen algo molestos por el abandono-, se escuchó desde arriba. @ Hannity Ollivander Evans
  12. Las puertas del local se abrieron nuevamente. Él, que ha estado toda la mañana ahí metido, no se lo espera tan pronto. El lápiz (porque tanta magia ahí puede llegar a averiar su portátil) con el que ha estado rápidamente llenando el papel con la suma de las cifras totales de las bóvedas de los Ollivander se detiene abruptamente rompiendo finalmente con el hilo de las deudas del mes que está por resolver. Quizá no era tan brillante, pero la contaduría se le acomodaba bastante bien. Apenas puede escuchar la voz que viene del piso de abajo, ha estado tan concentrado en cuadrar las cuentas bancarias de Ollivander que por un instante el sonido de abajo casi pasa desapercibido como si se tratase de alguna corriente de aire que se ha colado desde la puerta principal. Gruñe por lo bajo, desde su pecho, no hay nadie ahí además que lo vea arrugar apenas el entrecejo de todas formas, así que puede bajar la fachada un momento para renegar por haber perdido la cuenta que llevaba con buen ritmo hasta ahora. Supone que gracias a esto ahora perderá también el almuerzo que ha programado con la recepcionista del despacho médico por donde ha pasado esta mañana para rellenar el exotico botiquín de Garry. Se las arregla para que nada de su molestia se refleje en su rostro impecable, ha practicado esto por años, por lo que no es problema, y deja las cuentas para terminarlas después. Ha consultado la hora en el reloj de muñeca y, después de todo, parece que lleva ya demasiado tiempo ahí metido, así que si aquello no era más que un producto de su subconsciente pidiendo un respiro, bien podría tomar una pausa para descansar la vista un rato, por lo que abandona finalmente el escritorio para asomarse sobre la orilla del mezzanine y ver de qué se trata aquello que lo ha interrumpido. Por un instante casi ha olvidado también que no ha llegado hasta ahí él solo, no esta vez. Y es que Garry ha comenzado a querer salir algo más de casa, solo un poco cada vez más lejos, sobre todo desde que aquel muchacho de oscura mirada se ha colado a su residencia. Hessen aún no descifra si es porque nuevamente no quiere quedarse en ese lugar él solo o simplemente porque lo que sea que se ha hablado en ese despacho, entre ellos dos, ha movido algo en la curiosidad del Ollivander sobre lo que pasa fuera del Ottery. Y era algo mas menos bueno, salvo porque descuidarlo, o simplemente perderlo de vista, hasta ahora, sólo sabía causarle problemas. Así que es casi una sorpresa para el demonio encontrarse entonces con la hija de su principal en la planta baja y no con el mismo Grelliam atrapado bajo un lazo del diablo o humeando los laboratorios de pócimas. —Señora Ollivander-, llama cuidadosamente desde el mezanine medio piso arriba, solo por si ella no se ha dado cuenta de su presencia ahí. Hay algo en ella que le resulta familiar (seguramente por el parentesco que tiene con Garry) y es esto mismo lo que orilla al mago a ser cauteloso cerca de ella. —Qué inesperado placer, no sabíamos que se estuviera quedando en Londres por mucho tiempo-, ¿no había estado ella en la fiesta de los Moody también? —Hessenordwood Crouch, por si no me recuerda, realizó la administración de la familia, señora, su familia-, para entonces ha bajado los escalones para encontrarse con ella y estrechar su mano. Su vista no es exactamente la mejor hoy (supone que con el tiempo ha estado empeorando) y aun así puede notar en Hannity algo diferente al último par de veces que se ha encontrado con el bonito pero agotado rostro de ella. Por supuesto que en ambas ocasiones las cosas no habían sido del todo...ordinarias tampoco, sobre todo aquella primera vez que la vio, tan aferrada al brazo de aquel que cree que es su padre, aun en la inconsciencia, ella parecía dispuesta a dar todo de sí para recuperar al muchacho de aquello que lo había corrompido y sin darse cuenta se maldecía a sí misma, como todo ahi adentro, con tal sacrificio. —Una acción algo inutil-, piensa para si mismo. —Un desperdicio de buena voluntad-, con un gesto agradable borró esa imagen de ella de su mente. —Pero dígame, mi señora, ¿hay algo que pueda hacer por usted?-, le sonrió suavemente, como si tuviera de pronto toda la disposición de hacer lo que ella le pidiese. @ Hannity Ollivander Evans
  13. —Piensa que lo que te han robado, ya no te pertenecía del todo. Velo de este modo, imagina un inmenso rompecabezas, plagado de piezas que le dan una forma definida y detallada, pero que con el tiempo algunas de ellas, ya no encajan como deberían y pierden el sitio que se les asignó en un comienzo— Había sido algo como esto la explicación de la arcana, él no quiere poner en duda la sabiduría y conocimientos que estas personas, los arcanos, poseen, pero aunque confía en que ellos tendrán el consejo al guiarlo en su intento de encontrar como dominar esta habilidad, la personalidad algo más que pragmática del hombre no ayuda mucho, y algo en la idea de Sauda le parece inextricable. No obstante, aunque la idea de Sauda le parezca un tanto amorfa, entiende que debe poner de su parte, porque está seguro que no conseguirá esto sin la guía de la arcana. Respira mejor, quizá se estaba complicando demasiado antes de verdaderamente comenzar con esto. Estaría mintiendo si dijera que no le preocupa ahondar en su propia mente, mucho más el que otros tengan acceso a lo que guarda ahí. Si bien él no era un hombre importante en este lugar como para que otras personas pudieran interesarse en adentrarse a su mente, lo cierto es que seguía siendo un alguien (ya fuera un cualquiera o no) vulnerable. Esa mujer en Knockturn se lo había hecho saber, como si ella le hubiese quitado una venda de los ojos, él se había creído suficientemente capaz de enfrentarse a esa pequeña mujer entonces, podría haber roto su cuello con tan solo apretar los puños de sus manos, pudo haberla maldecido para el resto de su vida, en cambio ella no necesitó de mayor fuerza para entrar a su mente sin su permiso y saquearlo. Además de encontrarse indefenso ante su intromisión, el demonio se sintió frustrado. Ante esto, necesita ahora tener la confianza de que lo que se almacene en su cabeza, se quede ahí solo para él. Tan o más resguardado como el oro en una bóveda de Gringotts. Esto era bueno tanto para él como para el negocio. —Podría decir entonces que con el paso del tiempo nosotros mismos modificamos nuestra propia memoria, ¿es eso?-, no cree que él hubiera entendido la idea de Sauda con la misma intención con la que ella la ha dicho. Así que intenta ir más detenidamente. —Las circunstancias que vivimos al día, que nos hacen incluso cambiar de opinión o de gustos influyen en la forma de estas piezas?-, continua a tientas, el cambio es algo a lo que debería sentirse acostumbrado, pero lo cierto es que tampoco le gusta mucho este concepto. —¿Y nada puede evitarlo? Somos capaces de modificar recuerdos o memorias, pero ¿eso no las hacen más nuestras que antes? ¿A quién más pertenecen entonces?-, existe casi una gota de incertidumbre en sus palabras. Cuando abre los ojos nuevamente él continúa de pie firme en el páramo donde encontró a Sauda (o mejor dicho; ella lo encontró a él) sin embargo no hay más rastro de las otras dos personas que estaban ahí al comienzo. Desconcertado, Hessen se giró sobre sí mismo en busca de la figura de la arcana, aún se puede sentir la luz del sol colándose por la vegetación que lo rodea, no debe haber pasado tanto tiempo en realidad, pero su cuerpo en cambio se siente pesado, como si hubiera permanecido de pie ahí por mucho tiempo ¿Cuánto le ha costado llegar a tan solo esa conclusión? Intentó relajarse con una suave exhalación, tratando de despejar cualquier angustia que pudiera entorpecer aún más su aprendizaje. —¿Señora Sauda?-, no está seguro si moverse de ese lugar, o si Sauda se ha quedado con él todo este tiempo. —¿Aún está usted aquí?-, ¿o es que tanto pensar me ha dejado atrapado dentro de mi propia cabeza?-, se dice a sí mismo sintiéndose solo algo angustiado nuevamente.
  14. Necesitará más tarde que temprano recurrir nuevamente a la aplicación en su teléfono móvil para ayudarse a recordar toda esta información que, queriendo o no, Darla es capaz de ofrecerle en su intento de explicar lo que está pasando allá afuera. No guarda todo esto como importante con un propósito principal, inicialmente solo había sido un hábito profesional esto de acumular información sobre las personas como si se tratase de una colección; agendando y catalogando propiamente. Ahora es algo que hace casi involuntariamente. En esta ocasión, es el modo explocion en el que Dala le explica que se encuentra su familiar lo que activa la máquina de notas en su cabeza. A la nota ha de añadir al final comentarios en corchetes con signos de interrogación o quizá un emoji confundido. Hess asintió tras la explicación de Darla y los posibles escenarios que pudieran estarse llevando allá afuera, ha recuperado algo de esa característica sonrisa coqueta en el rostro, es más algo natural que voluntario después de todo. -Como usted me lo ordene-, casi murmuraba esta vez cuando ella decide retomar su asunto en lugar de atender lo que parece que se ha convertido solo en una riña familiar. —Nada de eso Darla, le aseguro que no hay nada de qué preocuparse-, comienza nuevamente con un parloteo confiado. Y echa hacia adelante los hombros desplazando nuevamente el documento a firmar sobre la mesa para que ella pueda alcanzarlo y leerlo mejor. Igualmente es sutil cuando se afina la garganta, dispuesto a explicarle de que trata él mismo si es necesario. —Si puede ver esta parte de aquí, es una descripción del objeto que se le está entregando, condiciones y características físicas más que nada. Aquí habla sobre como los servicios de nosotros con el receptor (usted) concluyen una vez haya aceptado recibirlo. Ah, y esto es muy importante, dice que bajo ninguna circunstancia puede reclamar a la empresa por daños que el contenido de la entrega pueda causar una vez terminado este proceso. Aún inclinado casi sobre la mesa donde ha estado señalando cada párrafo en el papel que explica el punto del que habla, levantó la mirada en busca de Darla, solo para estar seguro de que ella lo sigue hasta ahora. —¿Puede verlo entonces?-, regresó a su postura recta para estar nuevamente cara a cara con ella. —No hay nada que ocultar. Nada de letras pequeñas-, esta vez arrugó apenas el puente de la nariz con la sonrisa para ella. —Esas son para el empleador original del servicio-, le guiñó finalmente. Por supuesto que lo ha dicho como una broma, pero resultaba todo lo contrario, al menos la parte de las letras pequeñas. —En pocas palabras solo es un acta de recibo. Evidentemente necesitamos una prueba de que hemos cumplido con este trabajo-, concluyó. Impecable, esperó entonces a que Darla tomara una decisión. Con algo de suerte ella abriría de una buena vez el paquete y quizá puedan entre los dos descifrar el misterio que oculta. Si bien ya había inspeccionado el paquete, la entrega tenía también ciertas limitaciones que no lo han dejado curiosearlo algo más. Y no era que a Hessen le gustase meterse en problemas, pero tampoco podía evitar sentir un gran interés por algo que podría haber sido tan viejo como el demonio mismo. @ Darla Potter Black
  15. La aparición fue completamente limpia a pesar del método que ha usado esta vez para ejecutarla. Igualmente, aunque no siente dolor alguno o que algo le haga falta, se tantea de pies a cabeza el cuerpo, la vestimenta y los demás artículos que carga casi siempre solo para asegurarse de que, como debe de ser, todo esté donde deba estar. Siempre tan aparentemente preocupado por su apariencia, aunque se justifique que _ la buena presentación es parte del servicio _. La pulcra figura de Hessenordwood en los patios descuidados de los Granger sobresale relucientemente no solo por su gran tamaño, sino por lo mucho que contrasta con el evidente abandono que puede ver desde el primer instante ahí. Antes de avanzar y abrirse paso hasta la residencia de la familia, el mago ojeó cuidadosamente su alrededor. Aún es de día, pero como es costumbre está nublado, no son nubes de tormenta tampoco, pero el cielo está lagañoso y aunque vuelve todo solo un poco más frío de lo que ya es el matiz de la luz le ayuda al demonio a ver mejor. Ha descubierto, en el poco tiempo que lleva en esta aventura, que el Ottery está repleto de particularidades, tanto en las personas que la habitan como en las edificaciones que la conforman, por donde se le viera, siempre había algo misterioso, turbio y engañoso por ser descubierto. No hay algo como esto en California, aunque ciertamente él había optado por habitar en conjuntos urbanos de vivienda nomaj en lugar del popular pueblo de Salem, donde acostumbraban las familias mágicas a echar raíces, tal como lo habían hecho esta rama de los Crouch de la que él proviene, tras la caída del señor tenebroso a manos de Harry Potter, el padre de Hess había ido en busca de un nuevo comienzo en América para su familia. Así que, a pesar de lo muy acostumbrado que pudiera sentirse con las costumbres mágicas, esto que hay en Londres es bastante...singular. Los terrenos de los Granger podrían pasar desapercibidos para el interés del demonio, sin embargo, ahora que está ahí (y las razones que lo arrastraron a este lugar) podría comenzar a querer cambiar de opinión. —Tendré algo de buena suerte si no me atiende una persona charada esta vez-, se dice cuando se va acercando al umbral que parece, más que solo abandonado, deteriorado, como si hubiera aguantado alguna batalla de la cual no se le dio posterior mantenimiento. Comprar casas en estados similares a esta para venderlas recuperadas había sido el éxito de su carrera antes de mudarse de vuelta a Londres. —Me pregunto si los Granger estarán interesados en conseguir algo mejor, digo, esto tiene arreglo pero...-, ya frente a la puerta golpea sobre ella para anunciarse sin la verdadera esperanza de sacar algo bueno para hoy. @ Valeskya Granger holi 😄

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