Jump to content

Adrian Wild

Magos Expertos
  • Mensajes

    1.617
  • Ingresó

  • Última visita

  • Días ganados

    5
  • Oros

    360 [ Donate ]

Adrian Wild ganó por última vez el día 13 Diciembre 2020

¡Adrian Wild tenía el contenido más querido!

Acerca de Adrian Wild

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    23
  • Rango Social
    Orden de la Cruz Dorada
  • Galeones
    190365
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Neutral
  • Libros de Hechizos
    Libro del Druida (N.15)
  • Familia
    Dumbledore
  • Trabajo
    Director del Comité Cultural Internacional del Departamento de Cooperación Mágica Internacional (MM)
  • Escalafón laboral
    T1
  • Raza
    Vampiro
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    3760
  • Puntos de Poder en Criaturas
    350
  • Rango de Objetos
    Más de 3000
  • Rango de Criaturas
    210 a 1100
  • Conocimientos
    Pociones
    Artes Oscuras
    Encantamientos
    Leyes Mágicas
    Idiomas
    Runas Antiguas
    Estudios Muggles
    Conocimiento de Maldiciones
    Herbología
  • Medallas
    20000

Profile Information

  • Casa de Hogwarts
    Ravenclaw

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T1
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    44
  • Posteos último mes cerrado CMI
    24

Contact Methods

  • MSN
    adrianwild@outlook.es
  • Website URL
    http://
  • Skype
    Adrian Wild

Visitantes recientes al perfil

16.075 visitas al perfil

Logros de Adrian Wild

Proficient

Proficient (10/17)

  • Reacting Well Raro
  • Conversation Starter Raro
  • Dedicated Raro
  • Very Popular Raro
  • First Post Raro

Insignias recientes

1,3k

Reputación

  1. Holi Adrian... 😌 

    1. Mostrar comentarios anteriores  7 más
    2. Adrian Wild

      Adrian Wild

      Esa es la verdadera historia de terror (?) #miedo jajajajaja

    3. Juv Macnair Hasani

      Juv Macnair Hasani

      Adrian, no sería capaz de lastimarte. Bueno, si tu sabes como es ser mortia y bue, pues uno debe hacer lo que debe hacer muajajaja

    4. Juv Macnair Hasani
  2. Me giré nada más escuchar una voz a mis espaldas. Abrí los ojos como platos y casi tuve que contener una sonrisa descolocada al observar frente a mí a una despampanante Ada, toda engalanada y elegante con un vestido y una capa dorados. Miré hacia abajo, a mis jeans oscuros y mi camiseta negra, sobre la que destacaba un amplio y sencillo colgante plateado irregular. — Vaya, sobrina, creo que te has perdido una parte de la fiesta, ¿o te confundiste de traslador? —Sonreí, devolviendo la vista a su mirada—. ¿Has estado aquí todo el tiempo? Justo acabo de enviar a mi elfo en tu búsque... Wilmo apareció a nuestro lado. Fue a dirigirse a Ada, casi sin apreciar su vestimenta, pero se quedó con la palabra en la boca al notar mi presencia y miró desconcertado a su alrededor. — Gracias, Wilmo, resulta que Ada estaba por aquí. ¿Has avisado a Matt? El elfo asintió. Estaba demasiado callado aquel día, incluso cuando era yo el que le cortaba antes de hablar. Compartimos una breve mirada, mudos, y volvió a mirar a los lados. Pareció ver algo que le llamó la atención y vi cómo se alejaba hacia la puerta derruida. Me miró de vuelta y señaló hacia unos finos trazos que flotaban en el aire, al lado del hueco de la puerta, mientras se acercaba de nuevo hacia nosotros. — ¿Quién es Goldor, amo? Arqueé una ceja. No sabía muy bien cuál había sido realmente el impulso, si escucharle decir "amo" —cosa que podía entender estando Ada presente, pues solía hacerlo cuando otros magos o brujas estaban con nosotros—, o escucharle preguntar sobre un nombre que no había oído nunca. Me levanté del taburete, dejando el vaso todavía con un poco de líquido ambarino en su interior sobre la parte estable de la barra y salí por el hueco de la puerta para leer bien aquella inscripción que había pasado por alto al ingresar. — Goldor los vigila... —murmuré para mis adentros, perdiéndome en el brillo de aquellas letras. Sentí los pasos de Wilmo, que había venido tras de mí, pararse a mi lado, sobre los escombros, observando también aquella frase. Incliné un poco la cabeza para ver a través de ellas y busqué a Ada en el interior. — ¿Has escuchado alguna vez ese nombre, Ada? En ese momento no pensé que era imposible que aquella muchacha, matriarca de la Dumbledore, pudiera haber escuchado el nombre encubierto de un mortífago. Porque si algo estaba claro, es que aquel era el nombre del mortífago que había pasado por allí. Pero, ¿por qué? ¿Qué había ido a buscar en el Dumbledore's Night? @ Ada Camille Dumbledore
  3. ANUNCIO: Se abre lechucería para recepción de solicitudes de grupo para la Gala de Halloween. Gracias.

  4. Me ha dicho un pajarito que es tú cumpleaños... BUENO, VALE. No es un pajarito, y ya sabes quién ha sido u-ú ¡ME APUNTÓ CON LA VARITA Y ME DIJO QUE SI NO ME PASABA ME LANZABA UN IMPERIUS! Ah. No. Espera. No fue así... Bueno da igual. ¡MUCHAS FELICIDADES ILLIDAN, ALAN, SEÑOR! Bueno, pues qué decirte, que me alegro mucho de que formes parte del elenco de inferis, que habéis traido mucha emoción a la nueva temporada del foro (porque considero que vuestra llegada y la de muchos otros está marcando una temporada) y me alegra mucho ver esto tan activo y con tantas nuevas ideas, movimientos y roles por doquier. Aunque me agobie y me pierda y de la emoción pierda tiempo y ya no sepa qué rolear, pero me encanta, de veras. Te deseo un muy buen día y, sobre todo, un muy buen año más. Un abrazo fuertote.
  5. Leicester Square estaba sorprendentemente vacía. Es cierto que era bastante tarde, pero lo que había hecho verdaderos estragos era el miedo a aquel virus que asolaba la comunidad muggle y, al parecer, ahora también la mágica. Y no era el único. De cualquier forma, ver así una de las calles de ocio nocturno más vibrantes de Londres, era sumamente descorazonador. Aunque menos mal que así había sido. No sabía muy bien qué me había convencido de ir a visitar el negocio familiar de los Dumbledore. Hacía años que no pasaba por allí. Todo lo relacionado con mi familia sanguínea se me hacía un poco cuesta arriba, pero de vez en cuando trataba de hacer acto de presencia, incluso cuando me había perdido mil acontecimientos y eventos importantes de la familia. Al parecer, por lo que había visto y escuchado en estos últimos meses, la Dumbledore estaba un poco de capa caída. Quizá ese había sido el motor que me impulsaba a encontrarme allí, en aquella plaza, rumbo al Dumbledore's Night. Qué sorpresa me llevé al llegar a las inmediaciones del local al ver que salía un grupo de magos y brujas despavoridos de la inexistente puerta, la cual vi después tirada en el suelo. — Pero qué... —murmuré, mirando alrededor, y viendo a una bruja y un par de magos correr en otra dirección, perdiéndose en las calles. Me pareció reconocerles—. ¿Mica? No me entretuve en perseguirles para comprobar su identidad. Me urgía saber qué había pasado y restaurar el estado del local. Pasé junto al aturdido grupo que salía del club, fijándome en la moto que había tirada junto al hueco de la entrada y me adentré en este, pisando los escombros y la puerta caída en mitad de la entrada. Al parecer no quedaba nadie dentro. Entre las entrecortadas palabras que mascullaban los magos y brujas de aquel grupo que comenzaba a dispersarse y desaparecerse pude escuchar una que me hizo suspirar: "mortífago". Entré un poco más hacia el devastado interior. ¿Seguirían allí Luis, Carol o Lorraine? Eché un rápido vistazo alrededor y seguí caminando, analizando todos los destrozos ocasionados. Quizá fuera conveniente avisar a accidentes. ¿Quién se hacía cargo ahora del local? ¿Ada? Me sentí completamente inútil. Un Dumbledore en mitad del local de su familia destruido sin saber qué hacer. ¿Y si seguía a la mujer que se parecía a Mica y a los otros dos chicos? No, ya les había perdido la pista. Debía proteger toda la parte exterior de miradas curiosas, así que me puse a ello, acordonando la zona mágicamente. Cuando hube terminado regresé al interior y me senté sobre uno de los taburetes que permanecían de pie junto a la parcialmente destrozada barra. Me llevé una mano a la boca mientras contemplaba el lugar, todavía iluminado por las cambiantes luces de colores de la pista. Con un movimiento de varita, las apagué e hice que se encendieran las luces de sala blancas. Llamé a Wilmo, que apareció al instante y se quedó horrorizado con lo que veía. — Wilmo, avisa a Matt Blackner, en el Departamento de Accidentes y Catástrofes Mágicos y después ve inmediatamente a la Dumbledore o a donde quiera que esté Ada e infórmala. Sin mediar palabra, el elfo volvió a desaparecer. Suspiré de nuevo, giré el asiento y con un toque de varita atraje un vaso y una de las licoreras cuya parte de abajo permanecía de pie y con líquido ambarino. Me serví lo que quedaba de aquel whisky de fuego en el vaso sin hielo. Esperaría a que alguien llegara, y luego iría a investigar qué había sucedido. @ Ada Camille Dumbledore @ Matt Blackner
  6. Antes de que Ludwig pudiera articular palabra alguna, otro de los chicos, el que parecía más joven, contestó. Alcé las cejas cuando me hizo saber que querían conocerme, mostrando una sorpresa fingida, pues Mark ya me había informado de ello. Sin embargo, antes de responder, sentí su despierta y directa mirada, tan transparente que me hizo reducir un poco mi intención interpretativa. — Pues como ya habéis podido suponer, estáis en el teatro-escuela más conocido de todo el Callejón Diagón, y probablemente el único en su especie —bromée, aunque lo que decía era bastante cierto—. Así que si alguno tiene inquietudes artísticas ya sabe dónde puede acudir. —Apoyé ambas manos en el respaldo de la silla vacía que completaba la mesa, frente a los tres hombres—. Pasado mañana termina la obra que ha iniciado la nueva temporada. Son aquellos de allí —dije, señalando hacia el grupo de la zona VIP—, y son unos bestias de la escena. Pero la semana que viene estrenamos un par de espectáculos que permanecerán durante un par de meses por lo pronto, os recomiendo que vengáis al que ocupará la sala Il Jongleur, "Nuit d'étoiles". Es una compañía de circo francesa fascinante. — Y por supuesto os invitaremos a tantas "birras" como queráis. —La inesperada voz detrás de mí me sobresaltó—. Seguro que el jefe estará encantado de tener por aquí a tres guapísimos rubios... Apreté la mandíbula y fulminé con la mirada a Robin. «Despedido. Está despedido», pensé, en un ataque de ira. Por supuesto, el muchacho percibió mi incomodidad. — Como atracción de clientela, no me vayáis a malinterpretar. ¿Puedo unirme a vosotros? —dijo, resuelto, mientras cogía una silla de la mesa de al lado y se sentaba junto al chico cuya pregunta estaba respondiendo. Entonces, me miró—. ¿Por qué no estabas sentado, jefe? Seguro que estos muchachos están encantados de que te unas tranquilamente a la charla. —Volvió a girarse hacia ellos—. Robin, por cierto, ¿y vosotros sois? Me senté en la silla vacía disimulando mi molestia y miré a los tres chicos esperando su respuesta, aunque realmente no les veía; no quería toparme con ningún gesto o mirada que delatase que se daban cuenta de mi incomodidad. Intenté aparentar interés, mientras mi cabeza bullía, llena de pensamientos caóticos. ¡Pero qué se había pensado Robin! Estaba despedido. Lo tenía más que claro. Mark se acercó. — ¿Desean tomar algo, jefe? No pude evitar mirarle y fijarme en su mirada. Sólo le había faltado guiñarme un ojo. ¿Pero qué demonios pasaba? ¿Se habían aliado hasta los elfos de mi propio negocio con aquel alcahuete de Robin? — Una copa de vino blanco para mí, ya sabes de cuál —dije en un tono más fulminante del que pretendía y vi que el elfo tomó nota y se giró hacia el recepcionista—. Él seguro que quiere probar el cocktail "Dos Días para el Fin", ¿verdad, Robin? No pareció preocuparle. Es más, se atrevió a replicar mi amenaza. — Ponme mejor un "Debo Relajarme Más a Menudo" doble, por favor. —Se rió ante el gesto contenido de Mark y entonces dijo—: Un Cosmopolitan, Mark, gracias. El elfo se alejó de inmediato y yo mantuve la mirada fija en Robin. Lo peor de todo era que me agradaba aquel muchacho. Me había devuelto una parte de la alegría y el humor que había perdido en apenas un par de semanas que llevaba trabajando conmigo, por mucho que no quisiera reconocerlo. @ Cillian @ Ludwig Malfoy @ Illidan Black Lestrange
  7. ¡MUCHAS FELICIDADES MICA! Como ya te he dicho por otros lares, me alegró mucho verte de vuelta y ¡vaya vuelta! Con toda la energía del mundo. No has parado desde entonces y sigues dándolo todo, creando historia, compartiendo, socializando, uniendo y sumando. Disfruta mucho de esta etapa foril y espero que también estés disfrutando de la personal muggle. Tienes un añito de liderazgo para seguir dándolo todo y motivarnos con tus ganas a los demás. Un abrazo fuertote.
  8. Hito 5 — Horrocrux La pérdida de voluntad me dio un respiro. De repente mi mente se serenó, no pensaba en nada. Aquella fijación por perseguir gallos desapareció y lo único que hice fue contemplar, impasible. Pude ver las diferentes fuerzas mágicas retener, lanzar, gobernar, dañar, expulsar, poseer, liberar, toda clase de acciones que, aunque no comprendía, recibí con total pasividad. Toda aquella información penetraba por mis pupilas y viajaba directa a mi cerebro sin juicio o efecto alguno. Me había convertido en un mero receptáculo. Un receptáculo paralizado. Me agobié, pero ni siquiera tenía la voluntad para desear moverme, o gritar, o morder, o golpear. Sólo permanecía, allí de pie, junto a quien me había robado toda voluntad, corrupta, inocente o distorsionada. No podía pensar en nada. No podía imaginar nada. En mi subconsciente lo único que había era un pequeño papel donde habían escrito: espera órdenes. Ya no era un individuo consciente que podía tomar decisiones. Era un maldito soldado sin cerebro. Tampoco pude percibir el resentimiento que crecía en algún inalcanzable punto de mi ser alienado. ------------ O ------------ Dado: 14
  9. Hito 5 — Horrocrux ¿Vampiro? Me pareció reconocer a aquel hombre que me interpelaba del grupo por el que había pasado antes. Pero, ¿cómo que vampiro? Yo sólo necesitaba incarle el diente al gallo, ¡no era un vampiro! Miré atolondrado a aquel hombre de piel canela y ojos inquietantemente blancos. No sabía a qué oscuridad se refería, ni quién era esa tal "Laura" —¿o sí?—, pero sí pude contestar a su pregunta. — Sí. Quiero la sangre de ese pollo. Otro hombre se acercó al rubio que me retenía, y dijo un par de palabras extrañas, pero no le presté casi atención; mi cabeza me lo impedía. «Gallo, quiero el gallo, sólo el...», otra vez aquel maldito y atrayente olor a sangre. Estaba por todas partes, tan cerca... Miré de nuevo hacia arriba, a Ludwig. Era curioso cómo pude mantener su nombre en la parte consciente de mi mente, en una pequeña zona junto a la palabra "gallo". Él no desprendía aquel olor. Me aferré más a sus piernas, ocultando mi rostro entre ellas, tratando de que no llegara a mis fosas nasales aquel aroma que no entendía por qué me atraía tanto y menos aún, por qué lo evitaba con todas mis fuerzas. Iba a volver a suplicarle que me dejara ir a por el gallo, que rompiera mis ataduras, cuando señaló con su palo —después de otras raras palabras que tampoco reconocí— hacia el suelo. — ¡Gallo! —Me lancé a atrapar al animal y sin dudarlo ni un instante, le clavé mis colmillos. Nada. De allí no salió nada. El animal estiró el ala y a los pocos segundos de estar tirando en el suelo, desapareció. Eché una rápida ojeada al faldón de la mujer borde de blanco. Pensé que aquel era un vestido de novia la mar de peculiar y también me pregunté por qué estábamos en mitad de una boda en un sitio como aquel. «¿Es que nadie iba a traer comida de verdad, que no se convierta en piedra o desaparezca?». Estaba perdiendo realmente la cabeza. Entonces observé que aún había movimiento emplumado bajo aquella túnica —«ah, quizá no sea la novia, sino la sacerdotisa»—. Miré furioso a Ludwig. — ¡¡ME HAS ENGAÑADO!! Me gustaría contaros que, en algún momento, alguien dio con la clave para regresar mi cordura y que empecé a servir de algo en aquella batalla sobre la que muchos comenzaban a perder su esperanza. ------------- O ------------- Dado: 2
  10. ¡Último día para el T.I.M.O.! :3

  11. ¡Último día para el T.I.M.O.! :3

  12. Hito 5 — Horrocrux Empezaba a ser doloroso. Aquel desgarro mental, la fuerza con la que intentaba llegar hasta mi objetivo, el mismo objetivo obsesivo. Todo se reunía en mi cuerpo como una furia descontrolada, como un intento de vida o muerte, inconsciente, inexplicable... Innecesario en aquellos momentos. Es muy difícil definir qué era lo que sucedía en mi cabeza o, más bien, qué era lo que había ocurrido para que en mi cabeza sólo se formase un pensamiento consciente: atrapar al gallo. Todo se había reducido a eso allí dentro, en mi sesera. Una única imágen, una única realidad, una única necesidad que solventar. Era tan peligroso como que ni siquiera el instinto de supervivencia permanecía. Sólo permanecía el gallo. — Por favor —dije poniéndole ojitos desde el suelo a mi nuevo captor—, por favor, te lo suplico, déjame ir, sólo quiero coger ese gallo, y te prometo que después vuelvo aquí y hago lo que me digas, por favor. Por un segundo, aquel hombre de rubios cabellos me resultó familiar. Recordé su nombre. — Ludwig, por favor. —Me puse de rodillas y me agarré a sus piernas, suplicante—. Por favor, por favor. Déjame ir, o consigue ese gallo por mí. Sólo necesito esa sangre. Aquella palabra me hizo apretar la boca. Escupí para deshacerme de la pluma que todavía seguía pegada a mis labios. Sangre... Olía sangre. Sangre humana. Sangre no permitida. Una nueva batalla empezaba a surgir en mis entrañas. ------------- O ------------- Dado: 17
  13. Hito 5 — Horrocrux — Bueno señora, tampoco hace falta que me mire así, yo sé que está muy ocupada pero... —La actitud de Laura Nielsen no auguraba nada bueno. Ojalá fuera un simple ceño fruncido, pero aquel impasible rostro me hizo temblar de arriba a abajo—. Sólo voy a coger al gallo y dejo de molestarla, señora. —Casi pude sentir su furia a través de sus ojos—. Seño... ¿rita? Y de pronto, sentí que levitaba. Unos fuertes brazos me cargaron, impidiéndome llevar mis manos bajo la túnica de aquella mujer, y vi cómo esta se alejaba de mí mientras lo que me agarraba impedía que me moviera. Nos alejábamos, de la mujer, del gallo, de mi objetivo. ¡Había estado tan cerca! «¿Por qué estoy trotando?», pensé, un segundo antes de fijarme en mi captor. Jamás había visto semejante criatura, mitad hombre, mitad caballo. Me entró auténtico pánico. — ¡Suélteme! ¡¡SUÉLTEME!! Por todas las gallinas descabezadas. Quiero volver, estaba a punto de atraparlo, ¡ese gallo era ya mío! Malnacido. Bestia. ¡Gallina sin corral! ¡¡QUIERO A ESE GALLO!! —grité, señalando a las faldas de la túnica de la Inquisidora. Pataleé. Chillé. Mordí a aquella bestia. Tampoco tenía sangre. — ¡Puaj! Pero qué pasa aquí, ¿son todos muñecos? Aquel extraño hombre-caballo desapareció tras dejarme en el suelo, junto a otro grupo de personas. No cabía en mí de la fascinación de tales acontecimientos. Era cierto que llevaba un buen rato viendo rayos y toda clase de cosas inusuales por todos lados, pero había estado tan centrado en mi objetivo, que no había pensado en lo que todo aquello suponía. En cuanto me sentí libre de nuevo, pensé: «¡ahora!», y me lancé de nuevo a la carrera hacia aquel maldito gallo. Sin embargo, la libertad me duró poco. Algo ató mis tobillos y caí de bruces al suelo. Un hombre rubio se acercó y le dijo algo al grupo por el que había pasado yo antes al perseguir al gallo. — Corretear gallinas no, ¡es un gallo! ¡Y es mi gallo! —dije, enfurecido y forcejeando, tratando de arrastrarme en dirección a aquella señora tan borde. El hombre, no dándose por vencido y creyéndose con el derecho de privarme de mi libertad, me apuntó con su palo —a pesar de todo, todavía tenía el mío agarrado, como si de alguna manera supiera que aquello me protegería— y dijo unas palabras que me paralizaron durante unos instantes. Me quedé tumbado boca abajo, con la mirada perdida. Sentía una corriente por mi interior, como si algo intentase volver a su sitio. Algo pareció regresar. Por unos instantes reconocí dónde estaba, incluso a aquel hombre, y sonreí. Fueron unos momentos maravillosos, hasta que regresó también una fuerte sensación de ansiedad para, un instante después, desaparecer de nuevo. La sonrisa se desdibujó de mi rostro. Y volví a fijar la vista en la Inquisidora. — ¡GALLO VEN! Gallito bonito, ¡ven aquíííí! ¡¡KIKIRIKIIII!!
  14. Hito 5 — Horrocrux — Vamos gallito bonito... Vamos, ven aquí... Perseguía vivazmente a aquel animal, cruzando las múltiples escenas que acontecían en la sala. A veces incluso pasaba por delante de un intercambio de hechizos o de una conversación demasiado intensa, pero nada hacía que me desviara de mi objetivo. Debía conseguirlo. Ya iban dos gallos completamente infructuosos. Los había logrado atrapar y, en el momento de morderlos para sentir la cálida sangre llenar mi boca, ¡se habían convertido en duros escombros! Tenía los colmillos resentidos. Sin embargo, quedaba un gallo vivo, y yo sabía que a la tercera, siempre iba la vencida. — Vamos, hombre, no te hagas el difícil... Si es sólo una mordidita... Iba agachado, con las manos por delante y murmurando todas aquellas palabras con la fuerte esperanza de que el gallo atendiera a mis palabras y se dejase atrapar en algún momento sin revolotear como hacía en numerosas ocasiones, muchas de ellas alterado por todo lo que sucedía a nuestro alrededor. Un par de escudos lanzados al aire y de torbellinos generados por estos agitaron las plumas que se habían enredado en mis cabellos. Sentí vibrar una en mis labios, pero ni siquiera me la quité. ¡Maldito animal! Si yo sólo quería saciar mi sed. El gallo pasó por medio de un grupo que murmuraba, muchos de ellos agachados. Parecían realmente cansados, a una de ellas la reconocí porque había sido la primera en tratar de hacer algo con aquel colgante maldito, y la primera en comprobar su inutilidad. Sí, en algún momento se había pasado por mi cabeza aquel lúcido pensamiento: «Todo esto es inútil, no tenemos suficiente poder». Había vuelto a dejar de confiar, aunque, realmente, no estaba prestando mucha atención a toda aquella batalla. Yo ya estaba librando la mia propia: dar caza a aquel maldito gallo. — ¡Sería de gran ayuda si lo contuvieran! —Exclamé al escuchar las palabras que el hombre rubio que había visto con Mica le dirigía a aquel grupo, mientras pasaba por encima de ellos, tratando de no pisar a una chica que estaba en el suelo—. Realmente que ese gallo tiene habilidades increíbles para no ser atrapado. Ni siquiera me importaba cómo me pudieran mirar, o el absurdo que pudieran ver en un mago persiguiendo a un gallo sin hacer uso de su magia para atraparlo. Bueno, o el absurdo que pudieran ver en que estuviera tratando de atrapar un gallo creado por un Morphos para beber de él en mitad de una de las batallas más descomunales que muchos de los allí presentes hubieran presenciado jamás. En realidad, desde que aquel rayo desconocido había impactado en mí, nada me importaba. Sólo coger a ese escurridizo gallo. ¿Qué rayo? Quizá no fuera un rayo. No sé. Sólo sé que en algún momento, mientras trataba de no establecer contacto visual con el basilisco pegándome a las paredes y poco después de que este fuera enviado quién sabe dónde a través de un portal, algo acertó en mi cabeza y de pronto toda mi preocupación se desvaneció y pude notar la gran necesidad que había tenido hasta aquel entonces de satisfacer mi sed de sangre. Y como por arte de magia, el cacareo de tres gallos me indicó una muy buena fuente de sangre permitida. Tampoco sabía muy bien de dónde venía esa necesidad, por qué el cuerpo me pedía semejante cosa o por qué llevaba un palo en la mano, pero me había centrado en lo realmente importante: cazar gallos. Efectivamente, queridos. Había olvidado incluso que era un mago. El gallo cogió carrerilla y se metió entre las piernas de una alta e hierática mujer, resguardándose bajo su túnica. Yo le había seguido hasta allí, con el torso inclinado y la vista completamente fija en el animal, así que, al toparme con la tela blanca de aquella figura que parecía casi una estatua, aunque no la sentí excesivamente tensa para parecer estar en todo el centro de aquel jaleo que había montado. — Disculpe, señora, sólo quiero el gallo que tiene entre las piernas —le dije con una amplia e inocente sonrisa, para, inmediatamente, y en un breve pensamiento lúcido, acordarme de su nombre—. Señora... Laura. No me juzguen. No estaba en mis cabales.
  15. Adrian Wild

    T.I.M.O. (LXI)

    Biblioteca de Hogwarts Septiembre 2021 Estaba realmente cansado. Septiembre había terminado siendo un mes sofocante, y no en cuanto a lo que el termómetro se refiere. Sin embargo, aquella mañana se me antojaba completamente placentera. Regresar a Hogwarts durante un par de días para volver a reunirme con mis alumnos era el descanso que necesitaba. Era, esencialmente, un retiro de fin de semana, solo que a mitad de esta. Me había levantado temprano a pesar de las protestas de mi cuerpo, lo cual era realmente reseñable, pues casi nunca tenía que preocuparme de dolencias físicas y todo lo que hacía para el bienestar y gusto de mi fisicidad era por puro placer y experiencia sensorial. En cambio, aquella mañana había tomado un baño más reparador que experiencial. Un baño caliente que me templó y tras el que apliqué lociones relajantes por toda la superficie de mi pálida piel. Contar con aquel espacio privado dentro del castillo era una auténtica gozada. No conforme con aquel momento dedicado a la muchas veces bienquerida soledad, antes del desayuno había dado una vuelta por los jardines próximos a la linde del Bosque Prohibido —si es que alguna vez aquel apelativo había servido de verdadera amenaza o retención para alguien—, junto a la cabaña del guardabosques. Me resultó curioso ignorar quién ocupaba aquel puesto en la actualidad. Y por fin, tras el tranquilo desayuno en el Gran Comedor, me sentí reconectado con aquel lugar y la función que había ido a realizar allí, preparado para el resto del día. Llegué a la biblioteca con tiempo suficiente para preparar de nuevo el espacio y asegurar que no la ocupaba nadie más, tal y como había solicitado al equipo de profesores y a la dirección. Me tomé mi tiempo para colocar los diferentes asientos en círculo, separados los unos de otros e hice aparecer un reloj esférico en el centro del círculo, un curioso objeto que permitía ver la hora como si fuera un reloj normal lo mirases desde el punto desde el que lo mirases. Me senté en una butaca y puse el cojín que había sobre esta, apoyándolo en mi regazo. Con un golpe de varita atraje un libro de una de las estanterías y comencé a hojearlo, esperando a que llegasen todos mis alumnos y alumnas. Cuando sentí su llegada, cerré el libro dejando un dedo entre las páginas por donde me había quedado y levanté la vista, mostrando una agradable pero lánguida sonrisa. — Tomad asiento, por favor. Esperé a que todos los espacios fueran ocupados y volví a hablar: — Bien. Estoy seguro de que todos hemos tenido un mes muy ajetreado y me consta que tendréis mucho de qué hablar. —Hice una breve pausa—. Sin embargo, antes de pasar al debate, hoy quiero que primero reflexionéis sobre los últimos acontecimientos y que, después y a vuestro propio tiempo, rellenéis los pergaminos. Antes de que alguno pudiera preguntar, ya había hecho una floritura con la varita y había hecho aparecer sobre las piernas de cada uno de ellos un pergamino sobre una carpeta de pinza. — Tenéis una hora y media para completarlo. En cuanto el último termine, podremos comenzar el debate del día durante otra hora y media. Quién quiera puede sacar el primer tema a tratar. —Miré el reloj esférico que levitaba frente a todos nosotros y cuando el minutero hubo cruzado la última línea y se hubo posado en el seis, anuncié—: El tiempo ha comenzado. Una pluma autorecargable apareció para cada uno de ellos y yo regresé a mi lectura. Aquella Antología de relatos cortos sobre profecías me estaba resultando la mar de interesante. ------------------- O -------------------

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.

La publicidad es necesaria para mantener esta Comunidad. Procuramos que sea una publicidad no agresiva y de calidad, pero resulta necesaria para ayudar a costear los costes de mantenimiento. Si quieres navegar por nuestro sitio web, por favor, desactiva el bloqueador de anuncios.

Muchas gracias por tu colaboración.

De acuerdo