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Liam Black

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Liam Black ganó por última vez el día 14 Octubre 2016

¡Liam Black tenía el contenido más querido!

Acerca de Liam Black

  • Cumpleaños 30/12/1998

Contact Methods

  • Website URL
    http://instagram.com/lucasfforte
  • Skype
    luucasforte

Profile Information

  • Género
    Male
  • Location
    Wreak Havoc.
  • Interests
    I'm stronger than I've been before.
  • Casa de Hogwarts
    Ravenclaw

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    9
  • Rango Social
    Dragones de Bronce
  • Rango en el Bando
    Base
  • Galeones
    48927
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Marca Tenebrosa
  • Libros de Hechizos
    Libro de la Sangre (N.7)
  • Familia
    Hawthorne
  • Trabajo
    0
  • Raza
    Vampiro
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    1120
  • Puntos de Poder en Criaturas
    120
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    1110 a 2000
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Encantamientos
    Defensa Contra las Artes Oscuras
    Primeros Auxilios
    Maldiciones
  • Medallas
    6000

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Reputación

  1. El frío congelaba las calles de Ottery St. Catchpole, a tal punto que podía quemar los huesos de cualquier humano común y corriente. El cielo oscuro y las nubes teñidas de un grisáceo denso parecían haberse puesto de acuerdo para crear un espantoso clima que parecía completar el escenario de alguna película muggle -de terror, claro-. Todo indicaba que estaba por llover y que era un día horrible para estar fuera de casa, difícilmente se podía ver algo entre la neblina y la tela de oscuridad que caía sobre las veredas vacías. Una mañana repugnante para cualquiera. Excepto para un vampiro. Un alma avanzaba dificultosamente en línea recta por el barrio vacío. Iba dejando una estela de humo negro que se desprendía de los pliegues de su tapado marrón, marcando una nube más grande del mismo material unos pasos más atrás, como si hubiese salido de ahí dentro. Tenía la cara pálida y los ojos cansados, con unas ojeras gravemente pronunciadas que escurrían el verde de sus ojos. Las raíces rubias indicaban el crecimiento del cabello original que estaba pintado de negro, y era lo único que resaltaba entre tanta oscuridad. Manejaba una conducta extraña, como si quisiera pasar desapercibido, caminando apurado y con las manos guardadas en los bolsillos, sin darse cuenta que por las condiciones climáticas era completamente imperceptible para cualquiera. ―Maldito ―regañó entre dientes agachándose para esquivar la rama de un sauce boxeador que quiso derribarlo. Sacó la mano derecha del interior de su bolsillo y empuñó en alto la varita de abeto que guardaba allí dentro. Con cuidado, se acercó hacia el árbol -que parecía ser el único que lo veía a través de la niebla- y tocó su tronco con la punta de la vara mágica. Automáticamente el sauce cesó los movimientos descontrolados y permaneció inmóvil hasta que Liam se adentró en los jardínes del castillo Ravenclaw. Una vez sorteado el peligro, volvió a resguardar su mano en el abrigo y aligeró el paso. Enderezó la postura al andar y dejó que el viento sople su frente en alto. La conducta extraña fue reemplazada por un sentimiento victorioso, durante un breve momento. Internamente creyó que iba a ser más difícil infiltrarse en los aposentos de una de las familias más inteligentes del mundo mágico. Le agradaba comprobar que seguía siendo hábil, porque constataba que era merecedor de haber pertenecido a Ravenclaw en su época escolar; siempre fue un mago inteligente. Volvió a fruncir el ceño cuando recordó por qué estaba allí y avanzó con más determinación. El camino que a simple vista parecía interminable, fue recorrido en segundos por el vampiro que no pidió permiso para atravesar la puerta principal. Una vez dentro, el esmeralda de su mirada le abrió paso a un rojo vino que se deslizaba por los interiores del castillo, sin saber con certeza lo que buscaba encontrar allí. Volvió a avanzar cuando notó que su estática iba a llamar demasiado la atención y subió por la escalera más cercana que rodeaba el hall principal. La figura del ahora pelinegro era interesante de ver, por muy demacrado y alterado que estuviera, su físico seguía despertando intriga en el ojo externo. El gen de vampiro se había mezclado con la parte demoníaca, mejorando notablemente su aspecto y ahora lucía mucho más maduro y varonil, aunque sin perder la esencia de juventud que le proporcionaba la mortalidad congelada. También tenía mucho mejor gusto en vestimenta ahora que complementaba su actitud. Era algo siniestro de ver, que generaba curiosidad y atracción. Al llegar al tercer piso una punzada de dolor azotó su pectoral derecho, esto hizo que frenara el paso y que se incline cubriendo el área con su mano izquierda, de forma reflejada. Lo que le dolía exactamente era su marca de nacimiento, que había estado años sin causar ningún tipo de dolor, desde que había destruido el castillo Hawthorne para huir indefinidamente hacia Francia. ―¿Isabella? ―Susurró, tan bajo que nadie jamás hubiera podido escucharlo. Pero teniendo muy en claro que si la joven estaba presente no hacía falta elevar la voz para que lo oiga. El dolor fue haciéndose más soportable y Liam se enderezó de a poco, pero permaneció quieto en el pasillo. Una de las razones por las que había regresado era su hermana y eso mismo lo había llevado a infiltrarse en las instalaciones de una familia que desconocía por completo. Necesitaba encontrarla cuanto antes, pero todavía no era seguro para ninguno de los dos que descubrieran su identidad.
  2. Nick: Liam Black Número de ID: 116802 Link a la ficha: bb No entiendo nada (?)
  3. Era hora de irse y Liam lo sabía. Le dio las gracias con un guiño de ojos a su compañero por curarle de las quemaduras del Fuego Maldito y saludó con las manos a los demás mortífagos que estaban presentes en el lugar. Eran muchos más en número y con esos rangos tan avanzados no había mucho que él pudiera hacer. No iba a permitirle a nadie morir y dejar que arreen su cuerpo. De pronto una sonrisa surcó sus labios carmesí y se lanzó en una carrera por llegar a las afueras del castillo. Cruzó la puerta, luego los jardines y luego la verja hasta que por fin estuvo fuera de los límites del castillo. Ni se veía su silueta, no era fácil de distinguir, la velocidad con la que movía su descalzos pies parecía estar recargada de energía renovada, como si no se hubiese agotado ni un poco durante la batalla. Se frenó en seco al cabo de unos minutos de estar corriendo y pensó en aparecer en el Callejón Diagon, justo en La Madriguera, donde tenía algunos asuntos pendientes por resolver. Seguramente necesitara ropa, pero eso ya lo vería en una situación menos complicada. Su figura fue envuelta en una luz tornasolada y desapareció por completo al segundo.
  4. De momento pensó en un Salvaguarda Mágica para hacerse intangible provisoriamente y traspasar el Fuego Maldito que el Cardenal de la Morgue había invocado sin previo aviso. Esto se estaba poniendo difícil y ser odefo no ayudaba de mucho, más si los altos rangos empezaban a irse cuando los altos del equipo contrario empezaban a llegar. Sin embargo el fuego no quemó ni un pelo de su cuerpo desmaterializado que se iluminó por dentro como un verdadero fenixiano cuando el Fuego Maldito atravesó su abdomen. -Episkey -penso después sin llegar a usar un Silencius para anular el Absorvere de Ernest, que pretendía quebrarle algún hueso de quién sabe donde, de todas formas el Episkey servía como maleable para curarle las heridas del Fuego Maldito que le había ingerido Noah. Tenía la muñeca quebrada pero no era algo que no podía tolerar, a diferencia de una potente quemadura.
  5. Pensó en un Episkey para curar a su tía Leah de las heridas del Fuego Maldito y luego pensó en otro Episkey para reforzar las curaciones proporcionadas a Leah, así podría terminar el día con un final medianamente feliz curándose del Fuego Maldito. Oyó los huesos de su tobillo quebrarse sin embargo y casi pierde la estabilidad, aunque mantuvo el equilibro bastante bien, mordiéndose su labio inferior con fuerza para no lanzar gritos de dolor. Aunque ahora era odefo, podía gritar y quejarse si lo deseaba. De todas maneras guardó silencio y pensó en Curación con ayuda de su segundo Libro para curarse parcialmente de las heridas del Absorvere que afectaban su tobillo izquierdo. Maldita sea, ¿quién te quiebra los huesos de un tobillo IZQUIERDO? Estos mortífagos de hoy dia... De todas formas ahora contaba con algo de su salud preconcebida y estaba zafando los golpes bastante bien.
  6. Liam se aproximó a la ubicación de Ernest, y cuando estuvo a corta distancia suya elevó su varita mágica. Todavía las ganas de asesinar gente le despertaban apetito en su estómago bajo, así que eso de ser de la Orden del Fénix no era más que algo temporal y lo tenía previsto y sabido. Su alma era tan negra que difícilmente una luz podría aclararla, ni un día ni varios más. -Sectusempra -dijo en dirección a Ernest, intercalando ese rayo que ya había lanzado varias veces entre su zancadilla y el seccionatus. Otra vez esperaba ver fluír tajeantes heridas que desparramaran sangre por todo el suelo y era algo gustoso a la vista de cualquiera, más si provenía de odefos... es decir, mortífagos tan sangre sucia como aquellos. -Silencius -susurró a continuación, pero también observando a Ernest. El efecto lo dejaría mudo, como debería haber estado desde hace rato.
  7. Por suerte uno de sus compañeros llegó a hacerle una especie de protección que en su ausencia jamás había experimentado, pero valga la redundancia, sus ausencias ya eran poca cosa no así lo era el cantar de eleboro... o algo así. Quizá era más sencillo perder tiempo en un par de Morphos o de Protegos, pero no servía de nada con su corta amplitud de hechizos para usar. Mejor muriendo sirviendo de algo, rompiendo el prejuicio que todos tenían sobre los pollos. —Hoy hemos salido de nuestra zona de confort y paramos la huelga... Por media hora, o un poquito más. Lo decidiremos con otra huelga. ¡Expelliarmus! El rayo color rojizo volvió a ser escupido desde la punta de su varita, esta vez hacia el patito de hule justo después de que encantara un escudo protector para absorber el maleficio previo. Si servía de algo, la varita que tenía forma de un ¿palo de selfie? volaría algunos metros hacia el costado y se le dificultaría al patito seguir haciendo patadas. —Petrificus Totalus —resaltó ahora, pero nuevamente contra el patito de hule que estaba a no más de cinco metros de distancia. El rayo paralizaría a su contrincante si lograba llegar victoriosamente.
  8. —Sectusempra —dijo en cuanto vio a un patito de hule (Bastian) andando así sin más por ahí, como si fuera una persona con vida o un mago digno de unirse a la batalla. De impactar en él, el patito de hule contraería serios cortes que se abrirían como dos ríos y comenzarían a desprender despampanadas de sangre que provocarían el resvalo de más de uno. La sangre le producía náuseas porque ahora era odefo, pero los patos de hule nunca fueron de fiar. —Tú mejor empieza a cantar algo, no necesitas esto corazón —murmuró en dirección a Taylor Swift—. Expelliarmus —volvió a escupir, y este hechizo le arrebataría la varita de las manos siete metros hacia un costado, cosa que le haga perder tiempo o mejor perder su varita por completo. Las cantantes muggles no necesitaban un pedazo de madera para brillar—. Look what you made me do bby.
  9. Volviendo a sus raíces ahora Liam era un miembro de la Orden del Fénix, así que la materialización a distancia del castillo Ivashkov había sido con lucecitas blancas y algún que otro tono colorido. Era muy descabellada la idea que lo consumía en sus entrañas, como lo era el volver a ser una persona buena y buscadora del bien mutuo, así que su desnudez nada más la cubría una hojita verde que gracias a la magia se mantenía adosada a su cuerpo. No había una hoja de tal tamaño para sus partes traseras, así que la brisa le cosquilleaba el glúteo izquierdo. —Qué lindo que estén todos juntos —exclamó ya haciéndose en el lugar de la fiesta, junto con sus nuevos compañeros plumíferos. El interior del castillo olía a vómito, como el que había unos arbustos más adelante. Sin embargo todos los amuletos que llevaba en el cuello desnudo y colgando en su torso también al aire, zigzagueaban junto con la varita mágica que sostenía en el puño diestro.
  10. Ascender en el descenso de la comunidad mágica era de las experiencias más escalofriantes, y no estaban precisamente en Halloween ―más bien era la víspera de Navidad― pero poco le importaba al vampiro albino que acababa de materializarse en la entrada de una cafetería desconocida para él. Con el mentón recto y la frente en alto, dejó caer su corpulenta figura sobre las desgastadas puertas de La Mazmorra y con ayuda de ambos puños las abrió con la misma fuerza inicial. Su pie derecho detuvo el impacto y a continuación el izquierdo le siguió el ritmo de la caminata, mientras avanzaba impetuoso por el largo pasillo del local. ―Tanto espectáculo para un par de tragos ―escupió ojeando de mala gana a las puertas mágicas que se abrieron solas. Luego vino el resople y la rodada de ojos cuando más escaleras lo esperaban para la caminata. Era un maldito laberinto. Debió pensar que el reencuentro con una de sus mejores amigas, ¿ex? esposa e íntima pariente era importante, porque su túnica verde musgo rozaba la temática navideña con aquellos bordados dorados que brillaban a la resolana de las antorchas que formaban parte de la decoración ambiental. De más está detallar lo bien que contrastaba su palidez con aquellas tonalidades, resaltando sobre todo la melena rubia que era sanguínea-Atkins. Uno de los taburetes de la barra lo acogió cómodamente mientras esperaba la llegada de su amiga. No iba a ordenar algo como de costumbre porque esta vez ya le parecía una falta de respeto, luego de la ausencia repentina en la vida de ella y todo el tiempo que habían pasado en continuidad con la relación que mantenían. Por primera vez en la vida a Liam le interesaban los modales, así que era digno de aprovechar junto con el ―más o menos― buen humor que llevaba consigo. Restaba esperar un poco más para ver si la llegada de la contigua aportaba o restaba al estado anímico.
  11. Conocer las raíces todavía no resueltas de mi vida sigue siendo importante para mí, así que ir hasta la colina donde residen los Black parece tarea fácil. Mi túnica color café me acompaña, ondeando a cada paso que doy y serpenteando contra mis borceguís naranja. La varita de abeto, por alguna razón, está expectante en mi mano, tal vez porque nunca confié en las familias de Ottery, sobre todo las que tienen un aspecto tan frívolo como aquella. Pero hay una persona dentro en la que sí confío. —Bridget... Mi susurro no es un llamado, solamente lo digo por el anhelo a verla una vez más. Ignoro la decoración del lugar, el empedrado y todo lo demás, y me concentro en una sola cosa: entrar. Cuando estoy por tocar, la puerta se abre sola y una manada de elfos domésticos me reciben gustosamente. Pongo cara de asco y entro, pero al hacerlo mi piel se estremece. Ignoro eso también. Por lo que sé, tengo nueva madre o algo así, pero no es lo que me propongo buscar por el momento. Tengo un extraño presentimiento, como si ya hubiese estado antes ahí, aunque estoy seguro de que no. De ninguna manera es posible haber visitado antes este castillo, mi mente lo sabría. Y no lo sabe. Sólo es un mal presentimiento. Ahora estoy solo en el salón con los pocos elfos que no me abandonaron, seguramente para estar seguros de que no soy un ladrón. Y a decir verdad los entiendo, tengo pinta. Inmediatamente bajo la mirada con expresión de asco y se las dedico (porque no puedo creer que casi haya entendido a un ELFO DOMÉSTICO). Algunos se asustan, o eso creo, porque terminan de abandonar el lugar. Otros se quedan, dos más para ser preciso. Aprovecho a volver la mirada y sonreír. —Elfos est****os, ¿podrían dejar de ser tan est****os y decirme a qué hora alguien va a venir a recibirme? Gracias, est****os.
  12. —Yo digo que es lindo. La nota que Nymeria envió a mi castillo me trajo hasta aquí. Lo último que había pasado entre nosotros dos era que de un simple ataque al castillo Combe había salido un compromiso. Estoy un poco intranquilo por debajo de toda la felicidad. Ella sigue siendo menor y hasta hace no más de una semana, mi mejor amiga. Claro que nunca me importó cumplir la ley, pero tampoco quiero el ragaño de las líderes del bando por los conflictos futuros que me pueda llegar a traer esto. Sin embargo, lo ignoro por ahora. —Hola fea —la sigo saludando como de costumbre, aunque esta vez deposito un tierno beso en sus labios—. ¿Quieres que nos sentemos? O mejor dicho, ¿me harás sentar? Veo que este lugar es nuevo, ¿es tuyo? —Por alguna razón no dejo de hacer preguntas poco lógicas y para distraerlas un poco empiezo a caminar por el interior del negocio, explorándolo. Sé que hay cosas que tenemos que hablar, cosas que necesito resolver con la adolescente que se encuentra detrás mío. Incluso, hay una propuesta un poco desesperada que se me ha estado ocurriendo para ella, claramente estoy convencido de que no querrá aceptarlo, pero ahora que está enamorada de mí veo una nueva posibilidad de alterar los resultados. Así que la tomo, confiando en mí mismo. Pero primero, decido que quiero tomarme un café o quizá un whisky con ella (si es que puede beber alcohol). Muerdo mi labio ante el último pensamiento y me doy vuelta, metiendo ambas manos en los bolsillos de mi túnica rubí chillón. —Tierra a Nymeria, ¿sigues ahí?
  13. @@Alyssa Black Triviani Gracias por aceptarme *la babea* Pasaba a decir gracias, que elijo a Alyssa como madre como había dicho pero no sólo eso (?). Que ya voy a pedir edición en mi ficha y bóveda, pero que cuando me agreguen al árbol solamente hagan un ligero cambio en el parentesco. No va a ser sanguíneo sino adoptivo. Espero que eso no presente ningún problema, es más que nada para acomodar mi historia :3 Un beso!
  14. Hola lendos. Vengo a cambiar o actualizar (como le quieran decir) mi información en la flia primero, que me actualicen el nick de Liam Hawthorne a Liam Black. Y no se quejen, cuando tengan que volver a actualizarlo por Liam Ivashkov van a estar felices (?). Y segundo, que actualicen mi parentesco a... *tarantaran* sanguíneo!! Ya sé que me aman por esto, casi como yo los amo a ustedes (?) Un besito <3
  15. Hola feos (?) Han pasado 84 años (creo que eran 84) y recién me estoy pasando por la Black. Kill me pero necesitaba cerrar la Hawthorne primero :c *momento de silencio* pero ya vine, dejen de extrañar mi presencia. Deben saber que tuve su apellido desde el año pasado así que les pertenezco desde el corazón (?) *¿Por qué quieres ser un Black? Porque necesitaba un cambio de aire y ellos me acogieron cálidamente *¿Por quién te gustaría ser adoptado? Por Alyssa :$ *¿Te comprometes a respetar las pautas/reglas/condiciones que has leído en este tópico? Sí. *¿A qué otra familia perteneces? Ivashkov. *¿Cuál es tu Nick en harrylatino.com? -- *Bóveda de Personaje: 99679 *¿Será tu familia sanguínea o adoptiva? Sanguínea pls. Un besoooooooote!

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