Jump to content

Mia Zoeh

Magos Expertos
  • Mensajes

    400
  • Ingresó

  • Última visita

  • Días ganados

    5
  • Oros

    500 [ Donate ]

Mia Zoeh ganó por última vez el día 19 Julio 2016

¡Mia Zoeh tenía el contenido más querido!

Acerca de Mia Zoeh

  • Cumpleaños 25/02/1998

Ficha de Personaje

  • Nivel Mágico
    7
  • Rango Social
    Dragones de Bronce
  • Rango en el Bando
    Sin rango por inactividad
  • Galeones
    23693
  • Ficha de Personaje
  • Bóveda
  • Bóveda Trastero
  • Bando
    Orden del Fénix
  • Libros de Hechizos
    Libro de la Fortaleza (N.5)
  • Familia
    Rambaldi
  • Trabajo
    Empleada del Dep.Misterios del MM inglés | Directora de Cátedra y Profesora de griego (Univ. muggle)
  • Raza
    Vampira
  • Graduación
    Graduado
  • Puntos de Poder en Objetos
    250
  • Puntos de Poder en Criaturas
    10
  • Puntos de Fabricación
    0
  • Rango de Objetos
    210 a 1100
  • Rango de Criaturas
    10 a 200
  • Conocimientos
    Idiomas
    Primeros Auxilios
    Conocimiento de Maldiciones
    Encantamientos
  • Medallas
    2000

Profile Information

  • Casa de Hogwarts
    Ravenclaw
  • Género
    Female
  • Location
    Torre de Ravenclaw

Campos para Gringotts

  • Escalafón último mes cerrado
    T0
  • Posteos acumulados último mes cerrado CMI
    0
  • Posteos último mes cerrado CMI
    0

Contact Methods

  • MSN
    saara.daf@hotmail.com
  • Skype
    miazoehth

Visitantes recientes al perfil

10.186 visitas al perfil

Logros de Mia Zoeh

Apprentice

Apprentice (3/17)

  • Dedicated Raro
  • Reacting Well Raro
  • Very Popular Raro
  • First Post Raro
  • Collaborator Raro

Insignias recientes

1,2k

Reputación

  1. Primero que nada, FELICIDADES @ Mica Gryffindor por el puesto. Más que merecido, que estoy segura de que harás un excelente trabajo como Líder. Todas mis esperanzas están puestas en tus manos, y estoy convencida de que estamos en buenas manos. Adhiero a lo dicho por Ludwig, hoy hemos ganado todos los que integramos este bando, y me atrevería a decir que incluso han ganado todos los usuarios del foro, que también son parte del juego aunque no integren quizás este bando. Sé que ganase quien ganase habríamos estado en excelentes manos, porque tanto @ Ellie Moody como Mica eran muy buenas opciones para el puesto. Espero seguir viéndote, Ellie, por aquí, porque sé que eres un gran pilar de lo que siempre ha sido la Orden. Y Mica, no me queda más que desearte todos los éxitos del mundo en esta nueva aventura (ahora con las Galas seguro los necesitas, aunque sé que puedes con todo) y nos estamos leyendo por el foro, sin dudas. Un saludo.
  2. Bueno, hola. He estado inactiva muchísimo tiempo, más del que me gustaría, pero he vuelto y justo a tiempo para votar (aunque siento que quizás no soy la persona más adecuada ya que no he estado ni por el bando ni en el foro en este último tiempo). Debo admitir que por lo que he leído (y por lo que conozco, porque a Ellie la conozco hace muchísimo) ambas son candidatas excelentes y sé que el bando estará en muy buenas manos gane quien gane. A Mica la he visto un montón, por todos lados, ayudando, dando una mano, guiando, ofreciendo ayuda a quien la necesita, poniéndose a la orden para cualquier cosa. A Ellie la conozco y sé que tiene muchísima experiencia, que ha estado siempre por el bando y que la respalda, justamente, la experiencia que carga. Mi voto es para @ Mica Gryffindor , aunque confieso que fue difícil elegir, por las razones que ya mencioné arriba. Principalmente, la razón es lo activa que la he visto y lo cálida que es con los nuevos (y con los no tan nuevos como yo, pero que estamos regresando). Sé que hará un excelente trabajo y que el bando lo agradecerá muchísimo. Sin más, dejo mi voto (muy en el límite del tiempo, lo sé). Un saludo!
  3. Buenas tardes por acá! He retornado al foro y fue una maravillosa sorpresa ver que había vuelto el Quidditch (o por lo menos un espacio sobre él). Llegué a jugar Quidditch hace muuuuuchos años, no teniendo cuenta acá sino en el .com, y la verdad es que me gustaba un montón el juego y todo lo que se movía alrededor de un partido (estamos hablando de la época del MSN, otro país, otro dólar (? ). Pero la verdad es que me gustaba mucho el juego, era una de las cosas que más disfrutaba del .com (varios años después me vine al foro y descubrí otras cosas). Así que lo que me trajo por acá fue que me gustaría volver a jugar algún día, aunque ya el poder estar por aquí me hace feliz y me trae maravilosos recuerdos Aunque por lo que estuve leyendo ya no se juega como antes, estoy dispuesta a aprender algo nuevo. Saludos!
  4. Ha cambiado tanto este lugar que me siento como cuando me uní por allá por el 2014 (¡¿qué?!). Así que hola, soy Mía (?)

  5. Pude notar que el castaño intentaba quitarme de encima pero la fuerza no le daba. Tendría que disculparme luego, pero ahora lo único que quería era intentar curarlo rápido para que pudiéramos irnos de allá. Ya había tenido suficiente aventura para una temporada y me gustaría seguir viva un tiempo más (lo cuál sonaba bastante irónico dado que era, bueno, un vampiro). El castaño pareció dejar de forcejear inútilmente conmigo cuando se dio cuenta de que era inútil, y cuando le hablé pareció relajarse aún más. -Con eso deberías estar bien para que podamos salir de aquí.- le dije y me hice a un lado, ayudándolo a ponerse de pie. Me agradeció y le tendí la varita, aún iluminada. Comenzamos a caminar; yo lo seguía a él ya que parecía seguro de lo que hacía y hacia dónde iba. La niebla era tan espesa a ese punto que no podía distinguir el camino por el que habíamos entrado al parque, pero el Ironwood parecía estar dirigiéndose a la salida. Teníamos que salir de ahí lo antes posible, ambos lo sabíamos, y era lo que intentábamos hacer. Le daba vueltas a lo que el castaño había dicho. "Esa cosa está aquí con nosotros, oculto", por lo que me mantenía alerta iluminando con mi varita en todas direcciones, como si eso me fuese a permitir ver un poco más allá de la espesa niebla. No estaba resultando; la luz y la niebla no se llevan bien. De repente, una voz habló. Era una voz desconocida que parecía provenir de todos los lugares posibles a la vez; sin embargo, no había nadie a la vista. En una repentina oleada de coraje, levanté la varita y le grité -¿Quién eres y qué quieres?- pero mi valentía se esfumó casi tan rápido como había aparecido en mí. Me acerqué un poco más al castaño mientras tragaba saliva. -Creo que alguien no quiere que nos vayamos... ¿Ves a alguien?- le pregunté por lo bajo mientras iluminaba desesperadamente todo a nuestro alrededor, en búsqueda de alguna sombra que nos diera una pista. @@Syrius McGonagall
  6. El carrito iba cada vez más rápido, acercándose a la primera vuelta. Me aferré fuertemente al arnés pero por algún motivo no me caí. La música horrible seguía sonando, inundando todo el ambiente, cada vez con más intensidad y taladrándome aún más los tímpanos. Intenté ver a Matt una vez salí de la vuelta, pero por algún motivo no lo veía. Podía notar el haz de luz de su varita brillando, pero no había rastros del castaño. -¿Matt?- grité, intentando hacerme oír por encima de la música y el viento, y asegurarme de que estaba bien. Llegué a escuchar un golpe sordo que no sonaba nada bien y tragué saliva. Esperaba que no hubiese sido el cuerpo de Matt el que había hecho ese sonido. No podía pensar con claridad hasta que tuve un momento de lucidez. Quizás aquél parque funcionaba con magia, y era lo que estaba sucediendo en ese momento. Dejé pasar una vuelta, que me dejó cerca de la plataforma nuevamente, y saqué rápidamente mi varita. La sostuve firmemente en la diestra y apunté a la vía delante de mí. Hice una petición silenciosa de que aquello funcionara y me aclaré la garganta. -Finite Incantatem.- pronuncié con seriedad y pude notar que de a poco el carrito se ralentizaba. Sin embargo no parecía detenerse aún. No tenía tiempo para esperar; Matt estaba en peligro. Intenté nuevamente, esta vez gritando. -FINITE INCANTATEM- grité, y el carrito se detuvo en seco. Solté el aire que había estado reteniendo y me puse de pie con cuidado, varita en mano. El arnés chirrió cuando lo levanté por encima de mi cabeza, y comencé la recorrida hasta la plataforma con sumo cuidado. No había tanto espacio como para no poder ir de tabla en tabla con un paso, y el ser tan alta me estaba facilitando la tarea. La plataforma crujió cuando puse un pie en ella, pero sabía perfectamente que podía soportar mi peso. No había ni rastro del castaño más que su varita encima de los peldaños de conducían al piso, y la niebla tan espesa no me permitía ver más allá del segundo escalón. Tomé la varita del castaño en mi mano izquierda, aún empuñando la mía en la derecha, y bajé lentamente, manteniéndome alerta e intentando no hacer mucho ruido. Finalmente lo vi, tirado en el suelo, bastante herido y lastimado. Seguramente tuviera algún hueso roto. ¿Había caído desde la parte alta de la plataforma? No podía haber sido accidental. ¿Qué era aquello que se había asomado por encima de su hombro? Y lo más importante, ¿dónde estaba esa cosa, fuera lo que fuera? Me acerqué al chico y me arrodillé a su lado. -¿Qué pasó? No te muevas, voy a intentar curarte un poco...- agradecí haber tomado ese curso de Primeros Auxilios alguna vez. Le di su varita y me dispuse a curar sus heridas, al menos las más graves, con una serie de Episkeys. -¿Llegaste a ver qué era lo que estaba contigo en la plataforma? Estos moretones no se ven nada bien... - intenté obtener respuestas de parte del castaño, quien parecía estar recuperando un poco el color en el rostro. Bueno, al menos no iba a morir en ese momento. Teníamos que averiguar qué o quién estaba con nosotros, y por qué buscaba atacarnos. ¿Serían ciertos los rumores entonces, y nosotros estábamos de intrusos en el sitio de descanso de alguien? @@Syrius McGonagall
  7. Una voz en el interior de mi cabeza no dejaba de repetir que subirme a aquel carrito era una locura. Sin embargo, el terror que de a poco me había consumido completamente no me permitía retroceder. Sentía las piernas pesadas, como si no pudiera moverlas bajo ningún concepto, como si alguien las hubiese colocado en cemento. Volteé a ver al castaño, quien parecía intentar encontrarle una explicación razonable a todo esto. Era verdad, estábamos en Londres, donde la niebla no era extraña. También era cierto que los dos conocíamos los rumores en torno al parque, y eso era lo que nos había llevado a donde estábamos. El motivo de haber entrado allí eran esos rumores. De repente, las luces de la montaña rusa se encendieron, dejándome ciega por unos segundos hasta que logré acostumbrarme. Mezclada con la niebla, la luz no me dejaba ver demasiado. Una música que reconocí como la clásica música de los parques de diversiones pero distorsionada y metálica comenzó a sonar, aumentando mi nivel de terror a ese punto. No podía pensar con claridad, pero tampoco podía responder a mi instinto y bajarme del carrito. Miré hacia el castaño, pero noté algo extraño. Algo que no estaba ahí antes. Una sombra parecía crecer por encima de su hombro, como si alguien se estuviese acercando a él por detrás. Tragué saliva. -Matt, hay alguien...- comencé a decir cuando de golpe la montaña rusa se puso en marcha. Tuve que sostenerme del arnés de seguridad para no caer. Me apresuré a sentarme y ponérmelo; era mejor que no tener nada para cuando llegara a las vueltas que parecían desafiar a la física. Sentía el viento en la cara, despeinándome, y podía notar que cada vez íbamos más rápido. Cerré los ojos con fuerza, preparándome para el ajetreado viaje que me esperaba. Sólo esperaba que Matt estuviera bien en la plataforma. @@Syrius McGonagall
  8. El silencio cayó entre ambos de nuevo; un silencio incómodo y pesado que se hacía a cada paso más abrumador. Me detestaba por no saber cómo llevar adelante una conversación medianamente coherente, y mantuve baja la cabeza mirando al piso y a mis botas. La montaña rusa se acercaba a nosotros a pasos agigantados, y aunque no podía leerle la mente al castaño, estaba casi segura de que sus intenciones incluían subirse a aquella atracción que por algún motivo no había sido clausurada. ¿Qué habría sucedido allí para que todo pareciera haber sido abandonado de golpe, sin tiempo a proceder a cerrar los juegos? Matt hizo un comentario sobre Hogwarts y levanté la mirada hacia él. Era visiblemente americano, probablemente no había asistido a Hogwarts pero aún así parecía conocerlo profundamente. Le sonreí. -Sí. Fui a Hogwarts hasta los diecisiete años. Pertenecí, y considero que pertenezco, a la casa Ravenclaw. ¿Conoces Hogwarts?- pregunté. Había sido un miembro orgulloso de la casa de las águilas, y aún hoy conservaba ítems pertenecientes a mi pasaje por allí. -¿Qué hay de ti?¿Dónde estudiaste?- me sentí un poco mal por no tener mucha idea de otros colegios en el mundo. Llegamos al fin a la montaña rusa, y en efecto, no estaba clausurada. Es más, podíamos subir (si la escalera lo soportaba) y acceder a los carritos despintados. El castaño hizo un comentario sobre la extrañeza de que nada de eso hubiese sido clausurado. Yo estaba elaborando mi propia teoría. -Creo que no es de irresponsables. Creo que no tuvieron tiempo de hacerlo.- comencé a hablar, y volteé a verlo. -Todo esto parece como si hubiese sido abandonado de golpe, como si quienes estaban aquí hubiesen desaparecido en el acto, o como si hubiese sucedido algo que les dio muy poco tiempo para dejar este lugar, sin tiempo a cerrar nada...- observé los alrededores, intentando ver un poco más allá de lo que la luz de la varita me permitía. Cuando hice esto, noté que una espesa niebla nos envolvía. La noche había estado despejada y para nada fría hasta ese momento, donde no sólo la niebla no permitía ver demasiado lejos sino que un aire frío comenzaba a calarme hasta los huesos. Hice un esfuerzo por no tiritar, intentando mantener todo el calor posible, y me abracé a mí misma, intentando generar algo de calor y cubrir los espacios entre los puntos del tejido de mi suéter. -De golpe hace frío, ¿no te parece?- le comenté a Matt, quien parecía tan confundido como yo, al tiempo que el castaño indagaba sobre la niebla. Era como si una nube helada nos hubiese envuelto a ambos mientras subíamos la escalera de la montaña rusa, y ahora simplemente no podíamos salir. Bromeó un poco más con la entrada, y mientras me reía de su comentario para intentar no pensar en el frío que cada vez penetraba más a través de mi ropa, me dediqué a observar la montaña rusa. En sus años dorados tampoco debía haber sido una atracción segura; había vueltas que parecían desafiar las leyes de la física, pero estaba convencida de que aquello era lo que le había dado el atractivo para la comunidad que concurría allí. Decidí investigar más de cerca y me acerqué a uno de los carritos metálicos. Estaban despintados y sucios; el paso del tiempo y el abandono se hacían notar sin dudas. Puse un pie dentro y sentí el crujido cuando pisé. Me reí, un poco nerviosa. -Bueno, si esto sale mal, fue un placer conocerte.- dije en dirección al castaño, restándole importancia al asunto, y me subí por completo al carrito. Pareció aguantar mi peso. Probé al arnés de seguridad y, aunque chirriando, aún funcionaba. O al menos subía y bajaba; no estaba garantizado que cumpliera su función de seguridad. Un escalofrío me recorrió la nuca y pude sentir que se me erizaba la piel. Alguien nos observaba. O algo, lo que tampoco me tranquilizaba. Volteé a ver a Matt, quien parecía la única persona en el lugar además de mí, y a quien podía distinguir entre la niebla. -Alguien, o algo, nos está observando.- dije en un susurro lo suficientemente alto como para que pudiera oírlo. -¿No tienes esa sensación?- añadí, poniéndome alerta y moviendo la luz de mi varita hacia todos lados, intentando ver algo. @@Syrius McGonagall
  9. Por un momento, el aire entre el muchacho y yo podía cortarse con una navaja debido a la tensión que había. Yo incluso sentía que había dejado de respirar por un momento. Sin embargo, al comprobar los dos que ninguno planeaba atacar al otro (al menos no en ese instante), ambos parecimos relajarnos un poco. No había notado que estaba encogida de hombros hasta que los dejé caer y noté que el cuello me dolía un poco. Empuñé mi varita, la que llevaba oculta entre debajo del suéter color crema que había elegido para aquella ocasión (quizás no la más acertada decisión, observando el lugar donde me encontraba) y conjuré Lumos, haciendo que la punta de la misma brillara con la misma intensidad que la del castaño. Su nombre era Matt, y no lo conocía de nada. Probablemente tuviéramos la misma edad, o cerca. Tenía el cabello castaño y ojos azules, y un acento que reconocí de inmediato como americano. No parecía vampiro; por el contrario, se veía más humano de lo que recordaba haber visto jamás. Estaba acostumbrada a moverme entre ellos; yo misma no podría casi ser considerada un vampiro por los miembros más puros de la comunidad. Venía a comprobar si lo que se rumoreaba por el pueblo (que evidentemente había trascendido los escaparates de las tiendas) era cierto. Yo en realidad no iba por eso, pero la idea de una aventura se me hacía tentadora; sobre todo ahora que necesitaba despejar mi mente y ocuparla en otros asuntos. -En realidad entré por curiosidad. Nunca había visto este lugar, y creo que escuché los rumores mientras estaba en el Colegio pero jamás les presté demasiada atención.- me coloqué a su lado, manteniendo la varita en la diestra pero lejos de nuestros rostros. La luz blanca era lo suficientemente cegadora como para querer tenerla cerca. -Pero iba caminando, y vi la luz de tu varita, además de toda el aura de misterio que parece envolver a este lugar... Y simplemente no me pude resistir a entrar.- me sonrojé al decir lo último; me di cuenta de que podía sonar extraño así que bajé la mirada al suelo, intentando ver por dónde caminaba. El castaño parecía más relajado, y no parecía molestarle el hecho de que me hubiese sumado a su pequeña aventura. Hizo un comentario sobre la montaña rusa que se veía no tan a lo lejos y me reí. -No, no me parece sensato que esto siga abierto.- dije entre risas. La noche parecía haber tomado otro color; ya no hacía tanto frío a nuestro alrededor. @@Syrius McGonagall
  10. El Callejón Diagon era aquel lugar al que recurría cuando necesitaba tomar algo de aire y despejar la mente. Y esta era una de esas noches. No importaba la hora del día ni el momento del año; sabía que las calles del Callejón servirían para despejar un poco mi mente del murmullo constante que la atosigaba. La primavera se estaba instalando sobre Inglaterra, por lo que la noche ya no estaba tan fría como de costumbre y las calles estaban aún más abarrotadas de gente de lo usual. Los locales tenían las luces encendidas, y mirando por la ventana era sencillo distinguir que en casi ningún sitio había lugar para sentarse a beber algo o comer. La gente paseaba, y también lo hacía yo. Sentía el suave sonido de mis botas sobre las calles empedradas, mientras mantenía mi mente distraída mirando vidrieras e ignorando el mundo que me rodeaba. Caminaba en mi mundo, escuchando una especie de melodía en mi mente, sin prestar demasiada atención a la gente que me pasaba por al lado. De repente, las vidrieras se terminaron. En su lugar, un portón de hierro oxidado intentaba impedir el paso a un sitio oscuro pero cuyas formas se recortaban contra el cielo nocturno; siendo la más llamativa la de una ¿rueda gigante? ¿Hacía cuánto tiempo estaba ese lugar ahí? ¿Sería ese el parque de diversiones del que siempre había escuchado pero al que nunca había llegado, por algún motivo? Me detuve a observarlo. Transeúntes pasaban a mi lado y ni siquiera volteaban a verlo, como si no estuviera allí. ¿Estaba enloqueciendo, acaso? Comenzaba a creer que sí cuando delante de mí, a varios metros del portón, la luz en la punta de una varita se encendió. Había alguien que de a poco se adentraba en el lugar. No estaba loca, alguien más lo había visto. El sitio era real. Quizás los rumores no tanto. Me metí por encima del portón, maldiciendo haber decidido ponerme falda aquella noche y haciendo un ruido infernal. La alisé con las dos manos y levanté la vista. La figura se había volteado y me iluminaba con su varita. Era un chico que no conocía, o al menos no recordaba haberlo visto. Parpadeé, intentando acostumbrarme a la luz entre tanta oscuridad. Escuché su comentario y me sonrojé. -Yo no tenía idea de que esto estaba aquí... - comencé con mi propia excusa. -Soy Mía, por cierto. ¿Habías venido por aquí antes?- me presenté rápidamente. @@Syrius McGonagall
  11. No pasó nada de tiempo entre que la aldaba golpeó la puerta y que ésta se abrió. No pude reprimir la mirada de genuino asombro que se dibujó en mi rostro cuando vi la velocidad con la que se había respondido mi llamado. Del otro lado del umbral se encontraba alguien a quien esperaba ver: Kamra. Sin embargo, no se veía nada bien. No me enfoqué en mi equipaje ni en entrar, sino que di una zancada larga hasta colocarme a su lado. -Kam, ¿qué ha ocurrido? ¿Puedo ayudar en algo?- comencé a preguntar, asustada, intentando ser de ayuda. No recordaba haber visto a Kamra en ese estado previamente. Parecía herida. A su lado, como no podía ser de otra manera se encontraba mi madre, Alessandra, a la que había extrañado un montón. Me coloqué más cerca de ella para poder saludarla, aunque suponía que estaba más preocupada por su esposa en este momento. Y lo entendía completamente. -Hola, mamá. Te he extrañado.- hice una pausa. -¿Cómo has estado?- añadí rápidamente. Esperaba que nuestra relación pudiera recomponerse. Habíamos perdido tiempo, eso era real, pero en lo profundo de mi ser lo que más quería era recomponer las cosas con ella. @ @
  12. Nick: Mia Zoeh Link a la Bóveda: Bóveda Rol de Personaje: Empleada del Departamento de Misterios del Ministerio de Magia inglés | Directora de Cátedra y Profesora de griego en una Universidad muggle. Información Adicional: Apasionada por los idiomas, y sobre todo por la lengua materna de sus padres adoptivos, decide dictar las clases de Griego Antiguo y Moderno correspondientes a la cátedra de Lenguas Clásicas en una Universidad inglesa, cátedra de la que además es directora. También continúa con su empleo en el Ministerio de Magia inglés a cargo de la resolución de misterios relacionados al uso de la magia.
  13. Buenas a todos! Vengo a pedir una modificación ya que va siendo hora de actualizar un poco la ficha (cosa que hago cada vez que regreso de una ausencia injustificada al foro. Es como mi catarsis xD). Pero en fin, que en el apartado de Edad debe decir 23 años y no 20, que ya se me ha pasado el tiempo (madre santa, el tiempo vuela en este lugar). La otra modificación es el rango, el cual dice Unicornios de Oro y ya figuro como Dragones de Bronce, por lo que creo que habría que actualizar eso también. Y por ahora, nada más. La historia pienso dejarla como está, y lo demás creo que por ahora está en orden. Saludos y gracias a quien realice los cambios!
  14. Había pasado ¿cuánto tiempo? Probablemente demasiado. Como siempre que algún evento sacudía mi vida en Ottery, había decidido marcharme a ver a mis padres adoptivos. Ellos estaban bien, aunque comenzaba a notar el paso del tiempo en sus rostros y su cabello. Mi padre, un hombre griego de rasgos marcados y cabello negro, de a poco peinaba cada vez más canas, y sus facciones se estaban arrugando visiblemente. Mi madre no perdía su belleza, pero podía notar que sin decirlo, todo parecía costarle un poco más. Incluso yo había cambiado; había intentado cambiar cómo me veía, darme una apariencia más de adulto, y dejar atrás lo que había sucedido. Sinceramente, en un principio no quería volver. La simple idea de cruzarlo en Londres, en el Ministerio, o incluso en Ottery no me hacía bien. Sin embargo, varios meses después, estaba lista para retomar mi vida. Me miré una última vez en el espejo de bolsillo que siempre llevaba conmigo. Mi cabello rubio, el que siempre había llevado largo, se encontraba ahora por mis hombros, enmarcando mi rostro y modificándolo bastante a como estaba acostumbrada a verlo. Mi maquillaje era suave, ya que el viaje había sido largo (cuando iba a ver a mis padres prefería no usar la magia ni la Aparición). Me detuve frente al castillo y me tomé un minuto para contemplar la silueta recortada del mismo contra el cielo. Era tal cual lo recordaba; la pregunta era si él me recordaría a mí. Atravesé la reja de entrada y cerré tras de mí, emprendiendo el camino hasta la puerta principal. Dejé mi equipaje en el piso a mi lado, y estiré la mano hasta la aldaba de hierro. Titubeé, pero finalmente la tomé con fuerza y golpeé. ¿Habría alguien en casa? No era un día particularmente frío, pero aún faltaba bastante para el verano inglés, que tampoco era extremadamente cálido.
  15. Podía sentir la mirada del ojimiel fija en mí, y no sabía si eran los efectos del alcohol en el licor o algún otro factor, pero de golpe sentí como mi cuerpo se relajaba; mis hombros caían sin tensión alguna y una sonrisa de complicidad se dibujaba en mi rostro. Estaba con un compañero de trabajo, sí, pero también lo consideraba un amigo. La conversación había girado hacia mí y mis intereses, y aunque al principio la incomodidad hizo que mis palabras no salieran con toda la seguridad que me hubiese gustado, ahora ya me sentía como entre amigos. Me terminé de un sorbo el licor que me quedaba y apoyé el vaso vacío sobre el escritorio. Reí ante el comentario del Ryvak sobre la esgrima y lancé una mirada de soslayo al Gaunt mientras en mi mente consideraba que, en realidad, apuntarlo con un florete era algo que realmente quería hacer en ese momento. Me contuve y regresé mi atención a Antoni. Nunca habíamos tenido instancias así en el trabajo donde pudiéramos charlar sobre temas no relacionados al Ministerio y lo que sucedía en el mundo, por lo que era genial poder hacerlo en aquel momento. Noté el movimiento de peliverde hacia mí y me sonrojé; sin embargo me acomodé en el asiento y crucé una pierna por sobre la otra, un poco de lado, mientras jugaba distraidamente con el pie que quedaba en el aire. -Pues los duelos no son lo que se me da mejor, pero sí, tengo buena soltura en las muñecas con la varita. Soy diestra, aunque he logrado dominarla con la mano izquierda también.- añadí al comentario, aunque en realidad nadie había preguntado. Me incliné un poco hacia Antoni, apoyando mi brazo en la rodilla que tenía elevada y la cabeza sobre la mano. Su siguiente pregunta me descolocó un poco porque no era algo que hubiese pensado. Pero quizás era el momento de cuestionarme ese tema. -No tengo nada definido...-expresé con sinceridad. -Me gusta conocer sobre todo lo que pueda. Sé sobre idiomas, maldiciones, encantamientos y primeros auxilios, tanto muggles como mágicos.- repasé en voz alta. -Ahora creo que me estoy inclinando a la historia o las leyes, ya que me parece extremadamente necesario conocer el pasado para no repetirlo, y también saber con qué leyes se cuentan.- comenté. -¿Qué hay de ti, Antoni? ¿Qué es lo que te interesa? @

Sobre nosotros:

Harrylatino.org es una comunidad de fans del mundo mágico creado por JK Rowling, amantes de la fantasía y del rol. Nuestros inicios se remontan al año 2001 y nuestros más de 40.000 usuarios pertenecen a todos los países de habla hispana.

Nos gustan los mundos de fantasía y somos apasionados del rol, por lo que, si alguna vez quisiste vivir y sentirte como un mago, éste es tu lugar.

¡Vive la Magia!

×
×
  • Crear nuevo...

Información importante

We have placed cookies on your device to help make this website better. You can adjust your cookie settings, otherwise we'll assume you're okay to continue. Al continuar navegando aceptas nuestros Términos de uso, Normas y Política de privacidad.

La publicidad es necesaria para mantener esta Comunidad. Procuramos que sea una publicidad no agresiva y de calidad, pero resulta necesaria para ayudar a costear los costes de mantenimiento. Si quieres navegar por nuestro sitio web, por favor, desactiva el bloqueador de anuncios.

Muchas gracias por tu colaboración.

De acuerdo