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Hannity Ollivander Evans

Magos Expertos
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Todo lo publicado por Hannity Ollivander Evans

  1. Harmony Gryffindor Dumbledore Fue la elfina de su madre la que la había recibido en la mansión, inmediatamente la hizo pasar, ordenándole a otro elfo que le atendiera mientras ella iba a buscar a su madre. -Es un gusto volver a verte Wicky, respondió a la bienvenida que esta le daba. Harmony no era muy afectuosa con aquellas criaturas, no le gustaban, pero con la elfina de su madre era diferente, ella se había ganado el afecto y respeto de la muchachita. -Me encuentro bien, gracias, si necesito algo te llamaré- le hizo seña de que podía retirarse, en ese momento dio un breve recorrido por el vestíbulo, viendo cada cosa en él y deteniéndose un par de minutos cada que algo llamaba su atención. Suponía que su madre estaba ocupada, pero ese no era el problema, ahora que había terminado los estudios y decidía vivir en Londres, podía esperar por Shelle el tiempo que fuera necesario. No dejaba de sentir una mirada clavada en su espalda ¿Qué creía la criatura? ¿ Qué tomaría algo de la casa? Sin hacer caso de aquellas miradas se dirigió a la sala, no tardó mucho estando sola, volteó hacia las escaleras en el preciso momento en que su madre bajaba por ellas, como siempre, su madre tenía buen gusto para vestir de la forma que fuere. -¡Oh mamá, pero que bella te ves!- al tiempo que la abrazaba, miró su reflejo en sus ojos, sonrió al verla más repuesta que la última vez. Caminaron hacia la cocina al tiempo en que Shelle ordenaba que les prepararan el almuerzo, mientras tanto ella pondría a su madre al tanto de los planes con los que había llegado a Inglaterra. -Sí, he decidido quedarme, así podré pasar más tiempo contigo y con Mael.- sabía que con respecto a su hermano sería difícil, pero podría intentar hacer algo con él. Llegaron a la cocina, el lugar resplandecía debido a la limpieza del lugar y los elfos comenzaban a preparar comida deliciosa, las mujeres tomaron asiento a la mesa, Harmony no se había dado cuenta del apetito que tenía hasta ese momento. -Tengo un trabajo, soy asistente de la directora de cooperación mágica francés en la embajada de Inglaterra, así que estaré contigo más tiempo que cuando estudiaba… La comida estaba lista y tenía un delicioso aroma, tomó la mano de su madre, le encantaba ver sus largas uñas de color rojo. -Dime una cosa… ¿Cómo te has sentido tú tras estos meses,- no quería mencionar para nada los sucesos con los que se había encontrado en su primer visita a esa casa -como matriarca de esta familia? La miró a los ojos tratando de saber si es que se sentía a gusto con ese peso sobre sus hombros. @ Dana Gryffindor
  2. Hannah Rambaldi La biblioteca de Alejandría, una de los más exponentes lugares sagrados de la sabiduría, aquel que hubiera querido recorrer hasta poder terminar cada libro de aquel lugar, además ¿para que servía la vida inmortal si no era para aprender cosas nuevas? Pero aquella visita era por una misión del bando y a pesar de que ya había ayudado en varías misiones, pero esta era una especie de reto, sabían que con lo que se prometía acerca de los poderes, el otro grupo haría hasta lo imposible por llegar primero a ellos, pero la Orden del Fénix no se los dejaría nada fácil. Al llegar al desierto Egipcio por medio de trasladores lo único que se veía cerca y lejos era arena, arena y más arena, de repente el suelo comenzó a moverse, Hannah hacía todo lo que podía para mantener el equilibrio, pero era inútil. Momentos después caían, todos los miembros de la orden cayeron a un lugar hermoso, con enormes estantes llenos de libros, era como un sueño, pero parecía volverse pesadilla, el grupo OdF no era el único que había ingresado a la biblioteca. Hechizos y maldiciones volaban a diestra y siniestra, de la nada se escuchó un par de voces, la rubia, al igual que otros, por momento dejaron de lanzar hechizos, las voces con una clase de idioma o lengua que ella no conocía ni entendía pertenecían a Merlín y Morgana, al poco tiempo fueron lanzados de la biblioteca, estaban de nueva cuenta en el desierto, trató de lanzar un hechizo a la mortífaga que había acorralado a Luna Gryffindor de espaldas en la arena, pero era imposible. ¿Qué era lo que estaba pasando? No sabía, pero como siempre Hannah llevaba su adorada catana en la espalda, la desenvainó, en caso de ser necesario la vampira no dudaría en usarla. -Parece que esto no es culpa de nadie señoritas, así que le aconsejo que suelte a mi compañera… De todo lo que había dicho Luna, en una cosa estaba de acuerdo, teníamos que saber quien había sido el reponsable de aquel suveso @ Ada Camille Dumbledore @ Luna Gryffindor Delacour
  3. Sonrió al joven Moody antes de que este se acercara a la puerta para lograr descender del autobús en cuanto éste llegara al Caldero chorreante y con un “Igualmente, excelente día. “ se despidió de él. Besó la mejilla del joven Despard en señal de saludo, a estas alturas y con todo lo que habían vivido juntos, el pelirrojo era una especie de mejor amigo ya que Hannity, al igual que su padre, no tenía aquello de relacionarse con las personas, eso se le daba mejor a Bel, su madre. -Estaba en el piso superior tratando de elaborar un informe acerca de los progresos de la actual administración francesa en Inglaterra, pero me fue imposible… Desde arriba venían gritos haciéndole pensar que se había desarrollado una especie de discusión por la litera que ella había dejado, la cual por medio de magia había limpiado para poder sentarse, la limpieza del lugar dejaba mucho que desear. Iba a despedirse de Rory también cuando Richard y otro pasajero descendieron del autobús anunciando que el caldero chorreante estaba cerrado ¡Cómo había podido olvidarlo! El camarero le había dicho la noche anterior que el local permanecería cerrado, por tanto ella había tomado sus posesiones y las había colocado en una especie de mochila hecha con piel de dragón, que llevaba sobre los hombros, a la cual le había echado un hechizo de expansión indetectable ¿ahora donde pasaría la noche? ¿Se tendría que bajar y esperar otro autobús que le llevara a Ottery? El joven que acompañaba al conductor le pedía a la rubia bajar, puesto que era el lugar que había indicado de parada, pero a Hannity se le ocurrió la idea de volver a pagar por su viaje a Ottery. -Podría ser tan amable de llevarme a Ottery St Catchpole, pagaré por un nuevo viaje, en estos tiempos es peligroso incluso esperar el autobús… Ojalá no hubiera dicho… ahora la gente se ponía a discutir sobre la inseguridad en las calles ahora que los muggles sabían de nuestra existencia. Miró a Rory avergonzada y con un “Lo siento” trataba de disculparse por ahora crear una nueva polémica. -¡Intentaron robarme la varita y amenazarme para que les apareciera oro! El joven acompañante del chofer no dudó en tomar el oro, morderlo y guardarlo, mientras miraba al joven Moody -¿Acaso no piensa subir? No vamos a esperarlo más tiempo. El otro pasajero también subió y pedía un nuevo destino, pero si Richard Moody no se decidía pronto, lo dejarían en aquel lugar. @ Melrose Moody @ Rory Despard
  4. La calidez del toque tibio de la mano de su padre sobre la suya, a pesar de que no quita el intenso dolor que siente, mejora bastante al grado de dejar se sentirlo por momentos. Hay algo que le inquieta después de escuchar lo que le dice acerca de no confiar en las personas que le ayudan, lo cual le hace recordar las palabras de Cassian: las cosas terminaron en Armenia pero la persona que se la llevó esta acá y es cercana a usted... Se estremeció al recordarlo y sin quererlo apretó con fuerza la mano del Ollivander y murmuró un -Lo siento… Todo esto le hace pensar que Crouch sabe algo, aún recuerda que cuando cuestionó a este por lo que había pasado en su piso, solo dijo que cuestionaba a la persona equivocada, acaso a quien debía preguntarle era a Garry, ¿su padre sabría lo que pasó aquel día? Su mente regresó de inmediato a lo que estaba, lamentaba escuchar que para él ya no había días buenos, esperaba poder hacer algo para cambiarlo, a pesar de que tendría que ir de Londres a Paris y viceversa se daría el tiempo suficiente para pasarlo con él. De cierta forma era reconfortante escuchar que ahora todo estaba bien. Hessenord encajaba perfectamente en aquel ambiente lleno de algunas personas influyentes, con su carisma, su precisión para alabar a las personas en el momento justo y una clase de encanto sobrenatural hacía que el hombre no pasara desapercibido, sonrió al verlo tan animado. -Parece que alguien si lo esta pasando muy bien, ¿verdad? Aunque su mirada estaba centrada en Crouch, con el rabillo del ojo seguía los movimientos de su padre, si era verdad que estaba mejor, tal vez podía hacer esa pregunta que tanto le inquietaba -Papá ¿Tú sabes lo qué fue lo que pasó en…? No terminó de hacer la pregunta, pues la voz de la ministra de magia de Francia, amplificada mágicamente, le interrumpió. Se sonrojó un poco en cuanto Ada dijo el nombre de la embajadora de Francia y el de ella, de repente los aplausos la hacían sentir mareada, pero no por el hecho de la emoción del momento, no, aquello le hacía recordar una sensación desagradable, algo que le aterraba y estremecía a partes iguales, la piel se le erizó y palideció más rápido de lo que había enrojecido, fue devuelta a la realidad en cuanto la voz de la señorita Dumbledore se escuchó de vuelta invitándoles al comedor. Volteó a mirar a Garry, aún confundida y mareada, aún no recuperaba su color blanquecino habitual, trató de sonreírle pero solo temblaron las comisuras de su boca, le ofreció el brazo para que la acompañase al comedor en el salón de los espejos, pero era más que nada para poder sentirse segura al caminar, las piernas le temblaban. -Señor Crouch, nos haria el honor de acompañarnos. Volteó a mirar al ojiazul antes de caminar del brazo de su padre. Al llegar al comedor pidió a un camarero una copa de agua y se dirigió a sus acompañantes, aunque ella no probaba nada de alimento -Bon appétit. @ Hessenordwood Crouch
  5. Planilla de compra: ID: (no es necesario el link al perfil) 121352 Nick: con link a la ficha Hannity Ollivander Evans Link a la Bóveda Trastero: (en caso de poseerla) 113737 Link a la Bóveda de la cual se hará el descuento: 111473 Link a Tópic de la clase o a la prueba: Aquí \o Nivel Mágico: 13 Fecha: 2021-07-31 Nombre del producto: Libro del Equilibrio Consumible o Libro de Hechizo: Libro de Hechizos Nivel (del libro): 10 Precio: 10.000 G Nombre del producto: Consumible o Libro de Hechizo: Nivel (del libro): Precio: Precio total: 10.000 G
  6. Había llegado un poco más temprano de lo esperado a la reserva y es que tenía tanto tiempo de no visitar a Florence, la ridgeback noruego que se había ganado hace algún tiempo en una gala de navidad, solía visitarle cada tercer día para que no la olvidara y a pesar de ser temperamental, la dragona parecía querer a su dueña. Todo iba bien hasta que la rubia desapareció... Recientemente Hannity había vuelto a la reserva a visitar a Florence, pero tras seis meses de "abandono" la dragona había cambiado su comportamiento y por ende ya no veía a la rubia como antes, ahora era agresiva y cada que podía le lanzaba una llamarada de fuego, así que esa nocbe Hann le llevaba una especie de ofrenda de paz, no podía asegurarle que no la volvería a dejar ya que eso era incierto hasta para ella, así como había regresado podría desaparecer nuevamente y con el trabajo que ahora ocupaba debía viajar entre Londres y París, así que solo podía esperar que esta vez no quisiera dañarle tras el obsequio que le llevaba, una cria de ciervo especialmente para ella. -Shhh, cállate o descubrirán que estoy aquí en horario prohibido- dijo tras el gruñido del enorme animal, ofateo lo que Hannity le acercaba por medio de magia y la dragona se dedicó a comer. Miró su reloj, era casi la hora en que Despard la vería en aquel punto de encuentro que habían previsto, la dragona levantó la mirada atenta, parecía que había escuchado algo que ella no, gruñó molesta, la rubia alcanzó a escuchar dos voves, una de hombre y una de mujer, hablando, la única palabra que ella alcanzó a distinguir fue hadas... antes de que la dragona rugiera y lanzara una llamarada de fuego en dirección opuesta a Hannity. Ella salió corriendo hacía el punto en donde se encontraría con el joven pelirrojo, al parecer él aún no llegaba, así que descansó un poco de aquel rápido recorrido que había hecho desde donde estaba Florence, había palidecido tal vez un poco más, pero se alegro de ver venir a Despard, le escuchó habkar y ella casi sin aliento respondía. -¿Así que mi madre a fin de cuentas vino?- Hannity le había pedido, casi suplicado que la dejara a ella y a Rory encargarse de aquello, pero por lo que decía Despard no había hecho caso a lo que Hann pedía, a fin de cuentas era igual que ella, aunque Hannity temía lo que podía pasar con ella. Se sorprendió cuando el decía que había escuchado voces, ¿serían las mismas que escuchó ella? -No, no ví nada extraño, pero escucheescuché dos voces, precisamente de un hombre y una mujer mencionando algo de unas hadas...- lo miró fijamente -no creo que hayan sido los cuidadores de la reserva,- se sentía nerviosa -¿que te parece si vamos donde mi madre? Y de allí partimos hacía lo que debemos hacer. Empezó a caminar, no quería dejar a Bel por más tiempo sola. @ Rory Despard @ Hessenordwood Crouch
  7. Un verdadero gusto compulsear con ustedes haciendo spam,  ojalá se repita de nuevo! 

    Quierolas! ❤

    1. Rory Despard

      Rory Despard

      Pure love para ti Hann, quiérote el doble.

      El compulseo, lo mas bello de la vida 💞

    2. irina selene

      irina selene

      ya no alcance contestar -.-

  8. Desde el piso superior del autobus se escuchan gritos de molestia y algunos de asombro, como si hubiera habido una clase de pelea, la Ollivander baja al piso inferior del autobus entre literas, personas tiradas en el suelo, algunas jaulas tapadas con terciopelo que se azotan tan fuertemente que podría jurar que un bogart se encuentra dentro de ellas, pero eso no es lo peor, la limpieza del lugar deja mucho que desear, como hubiera querido viajar en la moto voladora que recién había adquirido, o tal vez en aquella alfombra mágica de su madre. Bajó lo más cuidadosamente posible, había botellas de pociones que probablemente se habían salido de la bolsa de algún despistado que la había dejado en el suelo y se había quedado dormido. Para su fortuna la siguiente parada era la siguiente, por fin volvería a la calidez de aquella vieja habitación que rentaba en el callejón. Su sorpresa al ver al joven Despard en el mismo transporte se intensificó cuando observaba que toda aquella gente estaba en contra de aquellos edictos un poco absurdos dictados por la ministra, a fin de cuentas, ellosa twnían en esa desagradable situación. -A estas alturas incluso puede estarse cocinando un edicto sobre la libertad de expresión. La rubia se abría paso entre la gente y las camas que se movian de un lado a otro. Sonrió a Despard, era una buena señal encontrarse con el pelirrojo en el mismo autobus, aunque no era la única cara que reconoció, el patriarca dw los Moody también se encontraba allí, que curiosa coincidencia.
  9. Tenía mucho que no disfrutaba una noche o, más bien, un evento así, aunque le faltaba la presencia de su madre en aquel proyecto que emprendería en pocas horas, estaba complacida enormemente con que Garry se encontrara allí con ella. Escichar los recuerdos del Ollivander no resulta fácil, de hecho le duele todo aquello que sabe él tuvo que pasar en su infancia, de hecho, es como si fuera la misma clase de dolor que ella sufrió cuando se sintió abandonada por Richard tras la muerte de Marella, tuvo que apañarselas sola después de eso, aunque en los momentos más difíciles, cuando parecía a punto de morir, fue la mujer Rambaldi la que le rescató de aquel destino y la animó a buscar a sus padres, probablemente, por ese agradecimiento que le tenía, fue que le había insistido en que fuera al evento. El tiron que él le da para darse la vuelta le toma por sorpresa, sonríe y al mismo tiempo le da un escalofrío de sólo pensar en que, en la reunión del Pink Palace hicieron el mismo movimiento, se recompone al escucharlo. -Tú siempre estarás conmigo ¿verdad? Estarás cerca. Aprovecha esa especie de... ¿Cómo llamarlo? ¿Don? Que tiene de que el Ollivander nunca dice No a lo que ella le pide, no sabe por qué, aunque probablemente es más que obvio, pero le hace sentir segura. Garry parece cansado, no es sólo el hecho de que bostece, conoce casi todos aquellos movimientos lentos y pausados, palabras sin expresiones y tal vez lo que dijo Crouch es cierto, tuvo una mañana difícil y necesitaba descansar, pero, en su egoísmo quería disfrutar a su padre por esa noche, como antes, aunque ya nada lo era, esos tiempos habían pasado. -Lamento decirte que sí, habrá un discurso- hizo una mueca de decepción, -son los protocolos que hay que seguir en estos eventos papá. Mira a los elfos domésticos que se abrían paso entre todos aquellos magos y brujas invitados a la celebración, no tuvo tiempo de decirle que recibirian un excelente pago por el evento, ellos mismos habían ofrecido sus servicios sin paga, estaban para servir, dijeron, pero no era justo ni aceptable de ninguna manera. Su cambio en la conversación la deja un tanto confundida, no es tanto por que él no terminaba la frase, era por que ella no recordaba a ciencia cierta cómo fue que había terminado en Paris y convirtiendose en la directora de ese departamento tan importante. -Conocí a la señorita Dumbledore en Paris, cuando trataba de llegar a Inglaterra después de los desafortunados sucesos en Armenia...- no había revelado aquello a nadie, sus memorias se volvían más claras mientras se sinceraba con su padre, aunque había bajado la vista a su mano izquierda, y con las yemas de sus dedos de la mano derecha seguía aquellas marcas de la cicatriz que tenía a causa de la marca de beleño, ya no miraba los ojos de color dispar, en cierta forma se sentía avergonzada por todo lo que había tenido que vivir en esos tiempos de persecusión. -Ella me ayudó a llegar a Inglaterra y cuando me pidió ayuda para llevar las relaciones de cooperación mágica en el ministerio de magia Francés, no pude negarme, ella me ayudó mucho brindándome estabilidad, debía devolverle el favor. Finalmente levantó la mirada gris hacia su padre en el momento en que un pinchazo de dolor atravezaba la mano izquierda de la rubia y aunque no lo quería su rostro lo demostraba, así que intentó desviar la atención. -Tú ¿cómo te encuentras?- lo miró fijamente -Pareciera que hoy no tuviste un buen día... @ Hessenordwood Crouch
  10. Hannah Rambaldi Parecía que el tiempo había mejorado mucho la vida de aquella jovencita a la que había salvado hacía ya varios años, al parecer la fortuna le sonreía, ¿quién diria que la joven Hannity lograría su objetivo tan rápido? La chica había encontrado a sus padres, no conocía su historia, pero recordaba las pocas veces que se había encontrado en el Pink Palace junto a ellos y la cara de la joven se iluminaba de solo verlos. Además ahora ocupaba el cargo de directora de cooperación mágica y para fortuna de la Rambaldi, ella le había invitado al evento. Rambaldi no era muy afecta a ir a esa clase de eventos, por lo regular solo salía de casa para arreglar asuntos relacionados con el bando o en viajes que la mandaba a hacer el ministerio, los cuales eran de carácter confidencial, pero bien podía salir para ver a la joven Ollivander realizarse en aquel ámbito social, además había insistido tanto... Al llegar se dió cuenta de que los organizadores del evento no habían reparado en gastos, el lugar, al menos lo que podía ver desde fuera, era una copia fiel del palacio de Versalles, algo digno de admirar para los creadores de dicho evento en lo que era la nueva embajada francesa. Hannah avanzó, su hermoso vestido dorado en corte isometrico contrastaba con su piel blanca, tenia una abertura entre el escote y las costillas, lo cual hacía ver su tatuaje de un búho al vuelo, ademas de que su larga pierna derecha se asomaba por la abertura de su vestido al caminar. Entró al lugar, algunos se dirigian al lugar de la cena, otros seguían en el lobby recibiendo a los recien llegados, diviso a Hannity Ollivander al fondo, junto a un ventanal que daba a los jardines con dos hombres, uno era otro inquilino del Pink Palace, el señor Crouch y según creía, por lo que recordaba de la ocasion que habían hecho la práctica, el otro hombre era el señor Ollivander, padre de la joven. No quiso interrumpir ese momento, tampoco inmiscuirse en platicas ajenas, vió a un par de compañeras de bando, pero la Rambaldi se interesó por un hombre que iba pasando, su aroma le resultaba atractivo, además de que creía que él era de la misma naturaleza que ella. Vestía completamente de negro, resaltando el color de su piel y su cabello. Un elfo se acercó a ella con una charoka con copas con champagne, la rubia tomó una y el el momento preciso que el hombre volteaba, Hannah levantó su copa hacía él y le sonrió. @ Albus Renaldi Macnair
  11. Hello! \o Vengo a registrarme para formar parte de esta bonita familia, Lady ya vine a molestarte registrarme tal como te lo prometí hace meses 😈 Nick Hannity Ollivander Evans Ficha: Aquí ta Elfos o Criaturas: Solo de uso personal e intrasferiblre: Darrell Bando: OdF Parentesco [Amigo - Sanguíneo - Adoptivo] aclaración con quien: Ilegal, sobrina de Lady Contacto [Facebook - Twitter - Skype] opcional: Fb Hannity Rambaldi
  12. Creo que hasta hoy estoy al día con los roles, ya veremos mañana 😛

  13. En todo el tiempo que había pasado, sobretodo los últimos seis meses, aquellos días habían sido los más normales a pesar de que lo pasaba viajando entre Inglaterra y París, escuchaba con atención lo que decía la joven ministra y le parecía una buena idea, ella había encontrado un modesto lugar a las afueras de Paris, era cómodo, pero se le dificultaba un poco el traslado ya que actualmente usaba la moto voladora para trasladarse y los callejones en esa parte de la ciudad eran muy reducidos. -Al contrario madame, es un honor para mi semejante propuesta y aunque no quisiera causarle molestias, me veo obligada en aceptar, al menos hasta que consiga otro piso y pueda devolverle el de usted. Fueron caminando hasta llegar al lugar que la Dumbledore tenía reservado para la reunión con todo el equipo de trabajo del ministerio francés, allí se encontraba una linda jovencita pelirroja, la cual le parecía haber atendido en las ruinas del Hospital San Mungo después de la caída del estatuto. No hizo ningún comentario, pues la niña se negaba dar el nombre de algún familiar ya que no quería preocupar a su madre. Ahora sabía que era una Dumbledore. ¿La joven pelirroja sería su asistente? Hannity asintió cortésmente ante las palabras de la ministra -Será un placer trabajar con usted señorita Dumbledore. De pronto un chico de aproximadamente 15 años se acercó preguntando qué era lo que se celebraba, Hannity simplemente sonrió y saludó con un Buenas tardes mientras esperaba que alguna de las damas presentes respondieran al joven. Harmony Gryffindor Dumbledore La pelirroja estaba ansiosa de querer probar toda aquella comida que su hermanita había dispuesto en las mesas para que los invitados dieran su visto bueno acerca de que servir, Harmony había tomado un tenedor a escondidas de Lynnet la elfina de su hermana y se disponía a probar la bullabesa, una comida típica francesa que a su madre le salía exquisita, pero antes de que el tenedor pudiera agarrar cualquier cosa del plato, la elfina ya la estaba riñiendo y es que Harmony se había perdido el desayuno por levantarse a las carreras y a esa hora su estomago ya crujía. -No te molestes Lynette,- le dijo después de dejar el tenedor con un poco de dolor por el pequeño golpe que ha recibido de la elfina con una cuchara -sólo quería verificar que tuvieras la misma sazón de mamá. Se regresó a su lugar antes de que Camille llegara con una joven rubia, era atractiva, pero se veía cansada, como si hubiera sufrido mucho antes, además parecía estar rodeada de magia muy oscura, de hecho, aunque ella no sabía mucho de maldiciones, se fue fijando discretamente en algunas partes de su cuerpo, hasta llegar a las manos, ¡claro! Ella portaba una maldición, lo podía ver en la palma de su mano izquierda, la cual la rubia inmediatamente alejaba de la vista de los demás. Así que ella era Hannity Ollivander ¿sería alguna clase de pariente de su madre? Pero, ahora que lo recordaba, no solo le sonaba su nombre por el apellido, si no mal recordaba ella había sido la medimago que le había atendido después de ese ataque mientras aparecía en el Diagon, esperaba no dijera nada al respecto. Supo que Ollivander la había reconocido, pero como ella esperaba no había mencionado el incidente, - le plaisir sera pour moi, mademoiselle Ollivander Estaba ansiosa por empezar a comer, llegaría alguien más a aquella reunión, si era así esperaba no tardaran mucho, su estomago hacía ruidos cada vez más fuertes, para su alivio en ese instante llegó saludando uno de sus primos, por cierto ¿Cómo se llamaba? Lo había olvidado, pero recordaba haberlo visto en todas esas reuniones familiares navideñas -¡Hola! Realmente no celebramos nada,- se acercó a él -mi hermanita organizó esta reunión con todo su equipo de trabajo para la organización de la cena conmemorativa de la revolución francesa en donde tomara el cargo de Ministra de magia de nuestro amado país- lo último lo habló con un tono dramático y sonrió -¡Pasa! A ver si así Lynette se apiada y nos dá de comer… @ Ada Camille Dumbledore @ DonTau
  14. Harmony Gryffindor Dumbledore Los invitados habían comenzado a llegar, ella estaba en la puerta del salón de los espejos saludando a los recién llegados e invitándoles a ocupar su lugar si eso era lo que deseaban o simplemente irse a saludar entre ellos ¿era lo que acostumbraban, no? Para muchos lo más importante era cuidar las apariencias, sobre todo los grandes rangos, siempre dando una cara de amabilidad que muchas veces no tenían ¡en fin, protocolos! Ella sabía mucho de ellos, estaba al tanto de cada uno, su hermana Camille y su jefa, la señorita Ollivander la habían instruido en caso de que alguna de ellas no se pudiera hacer cargo de algo en algún momento, pero que aburrido era. A todo esto ¿Dónde se encontraban la ministra francesa y la directora de cooperación mágica? Seguramente recibiendo más invitados o socializando con ellos, un elfo se acercaba a ella con una charola de copas con champagne, Harmony tomó una y se movió de posición, vio entrar en la sala a la reina de Escocia junto a lo que creía que era la princesa, la pelirroja inclinó la cabeza en señal de respeto y continuó bebiendo de su copa, a fin de cuentas su hermanita solo le había dicho que se moderara con la bebida y una copa de champagne no haría ninguna ase de daño
  15. Harmony Gryffindor Dumbledore No recordaba cómo era que había llegado a la vida de su madre, era muy pequeña como para saberlo, solo tenía imágenes en su mente muy borrosas, pero Shelle se había encargado de ella desde que la encontró y desde ese momento Harmony la veía como su madre y desde entonces la pelirroja era una Gryffindor. A pesar de no conocer a nadie de aquella familia ella sabía como eran cada uno de los miembros, conocía sus nombres y todo aquello que había escuchado decir de su madre. Al enterarse de la muerte de su abuelo Harmony pidió un permiso especial en Durmstrang para ir al funeral, solo le dieron unas horas y debía regresar. Ahora que recién había terminado su educación mágica y regresaba a Inglaterra quería reencontrarse con Shelle. Al llegar a la mansión, el lugar era muy diferente a como lo recordaba de la última y la única vez que había visitado la mansión de los Gryffindor, fue aquella vez que llevaron el cuerpo de su abuelo para darle sepultura, Harmony quería presentar sus respetos a aquel hombre que no tuvo oportunidad de conocer en vida, pero que era muy afamado por su servicio de auror y según ella recordaba haber escuchado, una especie de cazador de magos tenebrosos, una verdadera lastima su muerte y aún más no haber tratado con él. Las estatuas del lobo y el león estaban en, lo que ella suponía, su posición original, aquella noche todo había sido destrozado y hoy, varios meses después parecía estar en calma. Llegó a los escalones de la entrada, no sabía qué iba a encontrar o a quién ¿Acaso vería a su madre, o Mael, su hermano, también se encontraría allí? Tocó la puerta delicadamente con los nudillos y espero a ser recibida por algún elfo doméstico o algún otro miembro de la familia. @ Dana Gryffindor
  16. ¿Qué demonios pasaba con ella? Había hecho todo mal y no era tanto por que así lo quisiera, no, estaba lo suficientemente nerviosa como para olvidar lo que había aprendido anteriormente, uno de los más terribles defectos que tenía y que no ha podido remediar, pero no todo había sido a causa de ella, había algo en el libro de la sangre que había olvidado, algo contra lo que no se había enfrentado nunca antes. ¿Cómo es que no lo había recordado sino hasta ese momento? La maldición… Fue por ello que todos sus ataques habían sido mas que nefastos, además de el hecho de que su cansancio, mas que físico era mental, y su nerviosismo por aprobar la prueba le había jugado una mala pasada, pero no se daría por vencida. Tenía que curar la herida que se había provocado en vano con la daga del sacrificio, así que pensó en curación algo tan simple que no había podido hacer antes por el simple hecho de no estar 100% concentrada en el duelo y es que se estaba exigiendo, pero no lo suficiente, había cedido más a los nervios que a lo que sabía en realidad, era hora de demostrar, pero sobretodo demostrarse a si misma, que podía hacerlo. Con aquel hechizo de curación su pierna comenzó a sanar, pero no del todo, necesito un -Episkey para poder cerrar la herida y continuar con aquella batalla. -Gracias por el consejo, estoy aprendiendo demasiado de usted- lo cual era verdad y le devolvería el favor, tenía una sola oportunidad y no la desaprovecharía más, miró como se materializaba la daga del sacrificio en las manos del guerrero, pero esta vez no tardaría tanto en atacar, esta vez estaba preparada y mucho antes de que él levantara la varita Hannity había pensado en la maldición hecho que hizo que aquel hechizo punzante no afectara a ella, el hechizo se producía en el guerrero y la rubia esperaba el contra ataque de su profesor.
  17. De alguna manera las palabras y gestos amables de Crouch no terminan de convencerla del todo, hay algo que pareciera que oculta entre todas esas atenciones, pero ¿qué es? No tiene tiempo en reparar en ello o de hacer suposiciones, hay cosas que para ella son más interesantes y más urgentes de saber, así que no le dedica más tiempo a crear imágenes que pueden ser falsas. Lo escucha hablar y por supuesto que aquello no era una visita casual, de haber sido así hubiera ido a la Heredad a buscar a su padre como lo habría hecho hacía mucho tiempo, en aquellas veces que aún no conocía la verdad, en los tiempos que no había intrusos en sus vidas y que en cierta forma, muy a la manera de todos los Ollivander, incluida su madre, habían sido felices. -En algo tiene usted razón señor Crouch, esto no es una visita casual- en su pálido rostro se dibuja una fina sonrisa condescendiente -Aunque tampoco ha sido calculado, no imaginé que a quién encontraría aquí fuera a usted en primera instancia, pero claro, que distraída- chasqueó sus dedos como si de repente todo fuera más claro -usted es el administrador de todos los bienes de mi padre, un error mío el no recordarlo. El tono apesadumbrado al final le da un cierto toque, en realidad no lo había visto de esa manera sino hasta ese momento, Hannity quería, o mejor dicho, necesitaba saber era todo lo relacionado con Garry, aquel cambio dramático que había visto en él durante la fiesta de los Moody, de no saber quién era ella a de repente invitar al Ryddleturn a la Heredad era algo muy opuesto uno de lo otro, pero su malestar aumento al escuchar que todo lo relacionado a Ollivander era clasificado, aquello le molestó bastante aunque el tono cordial y las facciones aún encantadoras que tenía Hannity suavizaron en gran medida su molestia -Lo entiendo perfectamente señor Crouch, pero espero que usted también entienda y comprenda mi preocupación por él, es mi padre y me gustaría saber la verdad acerca de su estado. Quería saberlo ¡Todo! ¿Acaso era tan difícil? Sí, lo era, ella lo sabía, pero no pararía hasta que tarde o temprano tuviera la información que ella necesitaba, sin embargo la conversación tomaba un giro muy diferente, hasta llegar a un punto que le intrigaba y le daba miedo a la vez, él contestaba la otra pregunta que la rubia le habia hecho ¿Qué había pasado después de aquella reunión en el Pink Palace? Parecía que no sabía nada de ello, le hacía creer como si todo hubiera terminado normal y de alguna manera ella se hubiera metido en problemas al grado de llegar a otro lugar presa de un hechizo desmemorizante, pero sabía que eso no había sucedido, así como sabía que Crouch tenía respuestas mucho más allá de un “esta cuestionando a la persona equivocada" Lo siguiente no lo entiende en realidad, ¿a qué se refiere con que lo que pasa entre ellos, los tres Ollivander, es bastante particular? Ella sabe, muy en el fondo, que nada de lo que ha pasado con ellos hasta ahora es algo fácil de entender, de hecho, hay muchas cosas que ella misma no comprende pero sabe que aquello es una realidad, su realidad, que lo reveló aquel pozo en Egipto y lo que dijo quien poseía a su padre era verdad. ¿Qué había detrás de todo aquello que pronuncia Hessenord? -¿Intentar…?- repitió la última palabra pronunciada por el hombre antes de ser distraída por aquel ruido que desconcierta a ambos, no terminó de saber qué podía intentar hacer él o sus verdaderas intenciones, de hecho no obtuvo esta vez ninguna respuesta, para ella, coherente a sus interrogantes. Antes de que Crouch comenzara a subir las escaleras hasta el mezzanine Hannity lanzó una ligera amenaza, sin hacer que sonara como tal, al hombre que le pedía que buscara a su padre para ir a cenar -Esta conversación no termina aquí señor Crouch- le sonrió y giró en sentido contrario a él, en dirección a la fuente del sonido donde esperaba encontrar a su padre, escuchó la advertencia de Hessen desde arriba acerca de los sauces corredores, pero aquello no le parecía tan importante ahora. ¿Qué tantas criaturas habían habitado el local durante el abandono? Era algo difícil de saber, sobretodo sabiendo que algunas criaturas disfrutaban de la hierba crecida, los lugares húmedos y que había toda clase de plantas creciendo sin control en el lugar. Trataba de pisar en algún hueco sin vegetación, lo cual parecía imposible de hacer ya que eran muy pocos los lugares en el suelo sin ella. Como había dicho Crouch, las crías de sauce corredor andaban por todo el piso, corrían furiosos tratando de encontrar un espacio sólo para ellos, se veían tan tiernos a pesar se lo peligrosos que podían resultar, pasó lejos de ellos para evitar que la persiguieran, encontró gnomos buscando algo entre las hierbas, parecían planear algo contra alguirn, lo cual los mantenía lo suficientemente ocupados como para que prestaran atención en ella. Llegó hasta el taller de elaboración de pociones, su lugar favorito en el local de Ollivander, en el hay una especie de biblioteca, la cual también tenía aquel toque verde y lo vio, estaba enfrascado en la lectura de un libro que al parecer tenía runas, ella no había tenido oportunidad de estudiarlas. En uno de sus brazos, con un agarre fuerte, tenía un gnomo que luchaba desesperadamente por al fin soltarse, pero sus intentos eran en vano. Ahora sabía contra quien era que las criaturas del pasillo intentarían atacar. Sonrió ver a su padre tan concentrado, ignorando las pataditas y mordidas de la criatura. Hannity tocó el marco de la puerta tres veces para llamar la atención de su padre, se recargó en el marco de la puerta con los brazos cruzados, en cuanto él volteó ella lo miró sonriendo -¿Así que es aquí donde te escondes? Entró hasta donde él estaba parado, no le dio tiempo de nada, ni siquiera de esperar aquel largo abrazo que ella le proporcionó, estaba feliz de verle y no había manera de que ella lo ocultara, de alguna forma sabía que aquella vez no era como en la mansión de los Moody, esta vez él sabía quién era ella. -Me alegra verte bien, pero ¿qué tal te encuentras, papá? Se sentía extraño volver a decir esa palabra, pero era algo que ahora era una realidad para ambos. @ Hessenordwood Crouch
  18. Sí, lo sabía, el Ollivander había ido con Crouch, pero como era costumbre en Garry, o por lo menos las últimas veces que lo había visto con más frecuencia, el licántropo se alejaba lo mas posible de las personas y es que en cierta forma era habitual aquello, su padre no era muy sociable y no lo culpaba, la historia detrás de Ollivander justificaba todo aquello y con la intromisión de aquel intruso en él… Un escalofrío recorrió su cuerpo de solo recordarlo, pero recuperó la compostura mucho antes de que alguien se diera cuenta y sonrió al escuchar a Hessen susurrar a su oído que no sería una buena noche, así mismo se imaginó la cara de su madre al escuchar aquello que decía el ojiazul, negó con la cabeza aún sonriendo. -En ese caso habrá que intentar que lo sea para todos… Volteó a mirar a un fantasma decapitado que parecía estar enfadado por una cuestión de un sombrero, aunque su reacción era similar a un berrinche de un niño con tal de que le den lo que quiere. -Parece que hay cosas que no van a cambiar ni siquiera después de la muerte… Dejó de mirar la figura perlada y dirigió su vista una vez más a Crouch ¿Darle el mensaje? ¿Sería que a pesar de estar tan cerca de su padre no habría oportunidad de hablar con él? Siguió el movimiento de cabeza del hombre y con la ubicación exacta que había dado de Garry lo divisó, su mirada perdida en los jardines, le recordaba tanto a ella después de haber despertado en Armenia, daría lo que fuera por saber qué es lo que él piensa en esos momentos, seguramente que esta aburrido de estar allí. Hizo una mueca. Aquel dije ofrecido por Hessen no es algo que haya visto antes, o que se pareciere a cualquier otra cosa, sin duda es hermoso, raro, único y lo mejor de todo era que a lo que decía el hombre, era una especie de reliquia familiar, algo que decían otorgaba buena suerte. Sus ojos se sonrosaron, se sentía tan honrada con aquel presente, lo tomó fuertemente en su mano izquierda y el brazo derecho la ofreció a Crouch invitándole a acompañarla con el Ollivander. Fue extraño, sintió que tardaron varios minutos hasta llegar a donde Garry se encontraba, el enorme ventanal con vista a los jardines. Se acercó a él, tocó con su mano su mejilla llena de cicatrices-Me alegra verte aquí- le sonrió y se puso en puntillas para alcanzar a besar su mejilla -El señor Crouch muy amablemente me ha dado tu mensaje,- volteó a mirar al hombre y le dedicó una leve reverencia con la cabeza -pero creo necesario que seas tú quien lo cuelgue a mi cuello papá. De su mano izquierda ofreció el dije dado por Crouch, pero éste ya colgaba de una cadena de oro que hacía perfectamente juego con él. @ Hessenordwood Crouch
  19. Estaba demasiado tranquila, después de todo había cumplido el objetivo de encontrar a sus padres en aquella fiesta, aunque lo más extraño había sido la facilidad de las circunstancias, sí, todo había sido demasiado fácil. No sabía aún el por qué, pero se siente cansada, agotada, quizá sea por que hasta ese momento no había tenido descanso alguno, no había dormido bien desde hace muchos meses y definitivamente se notaba en su rostro, podía ver algo de preocupación en el rostro de su madre cuando ella se levantó el antifaz. La cabeza de la rubia seguía recargada en el brazo de su padre, si no hubiera sido por el toque que él hizo en su hombro, antes de mover su posición, un bostezo de cansancio se hubiera escapado de su boca. Por momentos el dolor en la palma de su mano va en aumento, al grado de volverse difícil el hecho de ocultarlo, pero hace su mayor esfuerzo, intenta sonreír al escuchar al Ollivander hablar e invitar al joven Ryddleturn a la Heredad, lo cual es extraño y en cierta forma interesante, siempre tuvo la idea de que a Garry no le era agradable del todo las visitas. Volteó hacia la pista de baile en un intento de desviar su atención del dolor, por un momento quedó sorprendida por el fuego de color púrpura, o eso creía ver, desde aquella distancia era difícil distinguir colores, que rodeaba a una pareja en el centro de la pista, el dolor disminuía por momentos, ¿acaso era una especie de magia oscura? No le dio tiempo de pensárselo mejor, su padre había avanzado con sigilo, ella no se había dado cuenta hasta que lo escuchó preguntar si se iban ya de aquel lugar, por lo que estaba agradecida. -¡Claro, vámonos!- no caminó paraseguira su padre, sino que volteó a ver a su madre y le miró de forma casi suplicante -¿vienes? Al ver que algunos comenzaban a irse por el ataque que estaba sufriendo la morada de los Moody lo único que quería era sacar a sus padres, pero más en especial a su madre, de ahí, los tres Ollivander podían ser un blanco fácil para cualquier mortifago. Respiró aliviada cuando escuchó decir a Evans que iría con ellos -Por supuesto que no es molestia- le tomó de la mano, como para asegurarse que en verdad iría con ellos, pero antes de avanzar se despidió de Cillan -Un gusto conocerle señor Ryddleturn, espero que considere la invitación que le ha hecho mi padre y pronto podamos verlo en la Heredad. Inclinó su cabeza antes de avanzar, de la mano de Bel, detrás de su padre. @ Hessenordwood Crouch @ Rory Despard @ Cillian Harmony Gryffindor Dumbledore La estaba pasando bien con el abuelo de su hermanita, probablemente por el hecho de que ella no había tenido una cercanía con la familia de su padre, ni siquiera sabía de él, o por el tiempo que había pasado lejos de su familia durante el tiempo escolar, no había convivido con otras personas que no fuera su madre y hermanos, así que cuando Camille le llegó de sorpresa para que ambas salieran al jardín y ella con un pronunciado aroma a alcohol fue que le dijo -¡Oye, yo me estaba divirtiendo adentro!- rió Sonrío al ver la cara de su hermana cuando esta le decía que era hora de tomar un paseo por los jardines, probablemente era mucho mejor lo que Camille quería que viera fuera que todo aquello que habían montado dentro, lo cual solo era interesante ese aro de fuego en la pista. Aunque al parecer la mejor parte de la fiesta se estaba llevando fuera, dos mortífagas en un duelo uno contra uno con otras dos mujeres. -¡Wow, hermanita! Tú si que sabes que es diversión- una carcajada nerviosa salió de su boca junto con las palabras, si algo Harmony aspiraba en la vida, era a unirse a las filas mortífagas algún día. @ Ada Camille Dumbledore
  20. Harmony Gryffindor Dumbledore Quería empezar a trabajar, de eso no había duda alguna, pero por un breve, muy breve,momento le hubiera gustado pasar desapercibida, aunque eso no era para nada lo que quería hacer, en cuanto vió a su hermanita se acercó a ella, también la abrazó, se sentía tan bien de empezar esta nueva vida en Inglaterra de la mano de su hermana, ella era la que, al igual que cuando eran pequeñas, guiaba sus pasos y le ayudaba en lobque a la pelirroja se le dificultaba o cuando se metía en problemas. Escuchó sus indicaciones acerca de si ella se retrazaba un poco, Harmony conocía muy bien el programa que se llevaría acabo esa noche, todo lo relacionado a la cena y los aburridos protocolos a seguir. -Tranquila señora ministra, todo estará perfecto esta noche, usted sólo relájese y disfrute que esta es su noche... La abrazó nuevamente, beso sus mejillas y se alejó mientras su hermana le daba la última indicación de nada de licor fuerte, la pelirroja volteó su cabeza y sonrió guiñándole un ojo mientras se dirigía al salón de los espejos. @ Ada Camille Dumbledore Hannity Ollivander Evans Desde que iba hacía la puerta del castillo donde se celebraría la reunión sintió una mirada que seguía su caminar, no le preocupo demasiado, esa noche la gente se miraba entre sí para ver el atuendo que llevaban, algunos eran más recatados que otros, por supuesto el suyo no era uno de ellos ya que al dejar la espalda al descubierto, un poco más alla de la espalda baja era más... llamativo. Su caminar lento y acompasado, el cual hacía resaltar con aquel vestido el movimiento de su cadera, le había retrazado tan solo unos pasos, llegó al lugar donde la ministra francesa se encontraba con un hombre rubio de ojos claros, de buen porte y un aroma exquisito, cuando Ada hizo las presentaciones levanto su mano con delicadeza para saludarle -Es todo un placer señor Diggory @ Gabriel W Diggory espero después tener la oportunidad de... tratarlo más. Entre los invitados que seguían llegando al resinto divisó una alta figura, una conocida y aunque no era quien ella hubiera querido ver en ese momento, sabía que su padre venía con él, era extraño, pero se podría decir que podía sentirlo. -Si me disculpa Mounsier, debo atender unos asuntos. Esperaba no perder de vista a Crouch, él era quien le diría dónde estaba su padre entre todos aquellos invitados que no dejaban los pasillos de la réplica del palacio de Versalles un momento solos. Se abría paso hacía él pidiendo disculpas a todos con los que se topaba, ¿por qué no pasaban ya los invitados al salón de espejos? Ese era un claro pensamiento que tenía al perder de vista a Crouch, hasta que se topó frente a él -Señor Crouch, es un gusto tenerlo aquí, mounsier espero que el evento sea de su total agrado.- Sonrió tras decir todo aquello que iba con el protocolo de la reunión, aunque sus palabras eran sinceras y se alegraba de verlo alli, ya que de esa forma era la que, sobretodo últimamente, veía a su padre -Espero que mi padre haya tenido a bien acompañarle esta noche. No había desviado la mirada gris de los azules ojos del hombre, pero estaba atenta a cualquier cosa que sucediera a su alrededor y tuviera que ver con la presencia del Ollivander. @ Hessenordwood Crouch
  21. Al parecer las cosas no serían fáciles, no con semejante contrincante, pero era bueno, muy bueno, tenía más oportunidad de aprender, tanto de sus errores como de sus aciertos y con ello seguir sobre la marcha. El lanzar en sectusempra no había sido una de sus mejores ideas, pero le había dado tiempo suficiente para pensar en su siguiente movimiento, el guerrero se defendió de su ataque y Hannity no esperaba menos, esa agilidad era digna de aprender. Khufu tenía razón, debía mejorar en mis ataques, pero sobretodo en la vinculación con el libro que había decidido estudiar, asintió con la cabeza. Sonrió, era verdad lo que había dicho, y no solo haría lo que estuviera a su alcance, daría aún más con tal de aprobar aquella prueba. La varita del guerrero apuntó hacia ella, no tuvo oportunidad de apuntar la varita para protegerse, pero antes de que las flechas le impactaran pensó en la salvaguarda mágica, su cuerpo se volvió intangible y las flechas no hicieron daño alguno en ella. -Haré todo lo que este a mi alcance para que no sea así… La daga del sacrificio se materializó en mis manos y en ese momento sin perder tiempo mencioné -Immolo Oppugnare con la daga hice un corte en mi pierna, la cual empezó a sangrar intensamente, con el amuleto de la curación colgando de mi cuello de inmediato el corte había desaparecido, ahora solo restaba esperar el contra ataque.
  22. Estaba cansada, los acontecimientos sucedidos los últimos días, aunado a aquellas clases de magia guerrera la tenían agotada, pero podía resistir lo que fuera, tenía un objetivo fijado y no perdería la oportunidad de poder hacerse con aquellos poderes que a su ver, magia oscura, eran muy interesantes y muy útiles, así que no necesitaría ninguna clase de descanso, su motivación más grande era hacerse con aquella magia en la que anteriormente solo podía soñar y ahora la tenía al alcance de una prueba. Ahora tenían que bajar suponía que todo se presentaría en un lugar con más espacio que la cima del Monte Sinaí así que siguió al guerrero que con solo una mirada había indicado a la rubia que comenzara a descender tras de él. Siempre había dicho que era más fácil bajar que subir, pero en esta ocasión el bajar tenía una pequeña dificultad, la inestabilidad del lugar donde pisaban los podía hacer caer en cualquier momento. El lugar no parecía mucho mejor que estando en la cima, aquí había mucha vegetación ya seca y que esa misma podía hacer suficiente daño a quien se distrajera lo suficiente, una parte de ella, en la profundidad de sus pensamientos esperaba que en aquel claro al que habían llegado, no hubiera alguna clase de insecto o animal, pero por la apariencia del lugar, seguramente estaba plagado de algo así. ¿A qué o a quién se tendrá que enfrentar esta vez? Mientras lo pensaba el profesor desaparece ante sus ojos, Hann pone toda su atención en ver o escuchar que es lo que viene ahora, pero, para su sorpresa, es el mismo guerrero el que aparece metros más allá con una varita más rústica, similar a la de aquel ente con el que había tenido que batallar horas antes. No tardó mas de diez segundos en comprenderlo, tendría el honor de que su contrincante en esta prueba del libro de la sangre fuera nada menos que el profesor, escucho atenta sus palabras, asintió a ellas, juntó sus manos e hizo una reverencia, era un verdadero honor. -Sectusempra El hechizo impactó y la sangre comenzó a brotar del guerrero, había pensado en hacer el mismo movimiento de la práctica, aunque le parecía que el guerrero lo esperaría ya que era demasiado obvio.
  23. Se sentía bien consigo misma, después de tanto tiempo de no enfrentarse a un duelo, o mejor dicho, a una practica que así lo requiriera, parecía que lo que había hecho para defenderse había estado bien, sólo era cuestión de seguir así, con movimientos rápidos y la mente despierta en la realidad para que todo aquello que tuviera que hacer fluyera y no fallara en la prueba, se podría decir ya se encontraba a la mitad del curso, unas lecciones más, la prueba y si todo marchaba bien estaría del otro lado. Ahora el guerrero le explicaba acerca del juramemto de sangre que podía lograrse por el corte que se había hecho previamente al oponente, no le preocupaba mucho esa parte, la entendía, sabía que debia pronunciar «Yo juro… » antes de cualquier prohibición u orden que se fuera a dar, al menos hasta esa parte le quedaba claro lo que tenía que hacer, no veía complicaciones que pudiera tener xon aquella figura a la que el guerrero habia curado, restaurado y armado con una varita muy rústica. Estaba consiente de que no iba a parar allí, aún faltaba lo más complicado, para ella, la marca de sangre. Tras la explicación que el guerrero daba acerca de la marca de sangre, de no ser por que había visto como él la había colocado sobre su hombro con un sutil toque casi imperceptible, no hubiera creido lo que hubiera podido pasar en caso de que el hombre le hubiera ordenado hacer algo, no le hibiera resultado creíble. Aquella era la parte que ella sentía como más complicada de todo aquello que estaba aprendiendo y por aprender. Anteriormente ya le había hecho algo así, la habian obligado a no defenderse de un ataque de un ataque de cosquillas por medio de unaarca como aquella. Intentaba recordar qué había pasado despuws, xuando el guerrero desapareció de su vista y la criatura frente a ella invocaba hienas de unas simples rocas, él había subido a lo alto de la montaña mientras la primer copia del guerrero, los otros dos y la enorme hiena la rodeaban lo suficiente como para atacarla. Era el momento preciso en el que esperaba haber puesto suficiente atención. Aprovechó la primera indicación dada por el guerrero, había herido a su contrincante con la daga del sacrificio. Dijo en voz alta: -Yo juro que atacarás a tus compañeros… La hiena comenzó a gruñir para lanzar su poderosa mordida, la esquivó varias veces, mientras tanto el ente intentaba lanzar hechizos en su contra y por cada uno que lanzaba una herida se abría en su cuerpo haciéndole cada vez mas débil. Al intentar alejar a la hiena la tocó dejandole una marca de sangre, en ese momento mencionó -Obbediere, dándole la indicación de atacar a la figura (oponente a Hannity y más cercana a la hiena) a su derecha y la destrozara. Sabía que como buena carroñera no lo dejaría hasta cumplir su objetivo. Así que solo quedaba uno de las figuras que el guerrero había invocado, tomó fuerte la varita y la dirigió hacía quien se aceecaba rápidamente a ella -Desmaius, el hechizo tuvo un impacto en el pecho de la criatura y este cayó al suelo antes de que pudiera llegar a ella. Hannity estaba un poco cansada, nunca había tenido que pasar por tanto, ni siquiera en esta guerra mágica, pero sabía que con la prueba, probablemente Khufu no sería mas condescendiente.
  24. Harmony Gryffindor Dumbledore La tarde había transcurrido tranquila, aunque Harmony no tenía idea de que ponerse, en la habitacion habían varios vestidos por todos lados, cada uno con cierto encanto y todos le entallaban de forma perfecta a su cintura. Comenzaba a anochecer y con el vestido que más habia gustado la joven comenzaría a arreglarse. Le gustaba su actual empleo, al ser la aprendiz de la directora del departamento de cooperación mágica internacional y la hermana de la ministra de magia francés le daba una amplia seguridad de asistir a las mejores fiestas y reuniones del mundo mágico, seguramente algunas serían aburridas y llenas de protocolos, pero ¿había algún empleo mejor que el suyo para una joven de 17 años recién graduada? Por supuesto que no, aquel empleo, de eso estaba completamente segura, le abriría las puertas hacía las mejores oportunidades del mundo mágico. Al salir de la habitación la joven pelirroja traía un vestido rojo quemado con escote en barco, la parte del torso tiene bordados en el mismo tono con algo de pedrería, además de una delgada cintilla que al frente forma un moño delineando la cintura del corte que llaman en forma de cola de pato, su cabello va suelto con algunas ondas en las puntas, todo de acuerdo a su corta edad. Al llegar al lobby del castillo que ahora será la embajada francesa puede distinguir a algunas personas que van llegando, entre ellas a su nueva jefa y a quien su hermanita le presentó como la embajadora, esperaría por ahí cerca hasta que Camille estuviera visible para incorporarse a la reunión junto con todo el equipo de trabajo de la ministra francesa.
  25. Harmony Gryffindor Dumbledore Ese día se había despertado tarde, muy tarde ya que la noche anterior había visitado por primera vez uno de los pub's de Inglaterra y el espec.táculo había llamado taento su atención que no había regresado a casa hasta las primeras horas de la mañana del siguiente día, ¿acaso no era eso lo que hacían las jovencitas de 17 años en aquella comunidad? Tal vez sí, pero había olvidado por completo el evento que le esperaba por la mañana. Era un día muy importante, tanto para su hermana Camille, como para ella ya que aquel día se revisarian los detalles de la cena que se celebraría por la apertura de la embajada de Francia en Inglaterra y su hermana tomaría protesta de su cargo como Ministra de magia Francés, también ella tendría un trabajo en el ministerio francés, sería la aprendiz de la directora de Cooperación Mágica Internacional, a quién aún no conocía, o probablemente no, eso no importaba ahora, si no se levantaba de la cama llegaría tarde a la reunión y el verdadero colmo es que esta se llevaría acabo en el jardin del Chateau. Se levantó ágil, se dió una ducha corta y salió para arreglarse lo mas prontamente que podía, un corto vestido azul marino con un cinturón rojo que enmarcaba la bonita figura de la muchachita y tacones que hacían juego con el cinturón. Salió de su habitación apresurada y al llegar al jardín observó que su hermanita tenia todo listo afuera, esperaba no haber olvidado si acaso ella no había prometido ayudarle en la preparación o probablemente estaría en problemas. A lo lejos observaba a mi hermanita dirigirse a la entrada, a lo que sólo le hice un gesto con la mano en forma de saludo para que ellaviera que ya estaba lista para aquella reunión y me dirigía a la carpa para tomar algo fresco. Hannity Ollivander Evans Mientras esperaba a ser recibida contemplaba el lindo lugar, con mucha luz y para lo que ella pensaba, poca vegetación a comparación del bosque circundante de su queridísima Heredad, aunque al castillo Dumbledore se llegaba sin problema alguno y sin temor a ser perdido por la malesa del bosque de los terrenos de los Ollivander... Cuando la anfitriona llegó a recibirle le tomó por completa sorpresa aquel recibimiento, de no ser por que la joven Dumbledore era una especie de familiar lejano (lo había investigado previamente) fue que no sacó la varita para atacar, los últimos sucesos en su vida la habían hecho un tanto desconfiada y temerosa de las personas, aún así su sorpresa pasó desapercibida con una sonrisa hacia la Dumbledore. -Mademoiselle Dumbledore, gracias por la invitación, el gusto es todo mío. La siguió hasta lo que parecía un costado del lago, en donde habia una carpa co todo preparado para la reunión que se llevaría acabo allí. Adentro, ya se encontraba una joven pelirroja sentada en una de laa sillaa del fondo. Así que Hannity lanzó un corto Buenas tardes... en señal de saludo a la muchachita de allí. @ Ada Camille Dumbledore

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